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‘Vacunados, curados o muertos’: Alemania recupera la sobreactuación que dio lugar a los confinamientos de 2020

Después de que estallaron manifestaciones en Europa y en el resto del mundo durante el fin de semana en protesta por el llamado pasaporte COVID, la canciller alemana saliente, Angela Merkel, dijo el lunes que el último aumento de las infecciones por COVID en Europa es «peor que cualquier cosa que Alemania haya experimentado hasta ahora» y pidió restricciones más estrictas para intentar y evitar que el virus se vuelva a propagar durante la navidad. Leer más

Los familiares de los muertos por las vacunas comienzan a manifestarse en Corea del sur

El sábado las familias de los muertos a causa de las vacunas celebraron un acto en Corea del sur para exigir explicaciones al gobierno. Los angustiados familiares se afeitaron la cabeza mientras sostenían las fotos de sus seres queridos fallecidos mientras exigían respuestas al gobierno.

El número de muertes por los efectos adversos de las vacuna sigue aumentando al sur de la península de Corea.

En septiembre la hija de Joo-Hwan Noh, de 20 años de edad, se había quejado a su padre de que le dolía el pecho tras recibir la vacuna de Moderna. Seis días más tarde, su pulso cayó repentinamente, y finalmente murió tras ser ingresada en el hospital.

Otra persona presente en el acto fue Lee Mi-Joo, que el mes pasado perdió a su hija de 25 años sólo cuatro días después de recibir la segunda dosis de la vacuna. “Hoy estoy aquí manifestándome por mi hija. Espero conocer aquí a gente con la que pueda hacerme amiga para llorar el sufrimiento de nuestros seres queridos”.

Las familias en duelo gritaban “¡Reconozcan las causas!”, en referencia a la falta de admisión por parte del gobierno de que las vacunas están causando estas muertes repentinas.

La ceremonia se produjo justo un día después de que los familiares de las víctimas de las vacunas se enfrentaran a la directora de los CDC de Corea del Sur, Jeong Eun-Kyung, bloqueando su coche y exigiendo respuestas al organismo.

https://www.youtube.com/channel/UCuw1hxBo5mDVUhgMzRDk3aw

¿Por qué no ha habido pandemia en el Tercer Mundo?

La OMS y el Imperial College de Londres guardan un bola de cristal en los despachos, que consultan de vez en cuando para “demostrar” que en en tal o cual lugar del mundo va a estallar un brote que contagiará a equis millones de personas, colapsando los hospitales…

Recientemente un reportaje periodístico narraba una expedición en barco de la Cruz Roja por el Amazonas peruano para vacunar a una remota tribu que vive aislada. Cuando llegaron, los nativos no habían oído hablar nada sobre “covid”, virus, pandemias, ni contagios. Pero había que vacunarles, por lo civil o por lo militar, como dice Revilla.

La memoria es muy corta y pocos recuerdan las previsiones de los “expertos” para países como Afganistán, donde habían pronosticado que, en medio de la guerra, los “brotes” causarían estragos. No ha ocurrido nada de eso, a pesar de que nadie lleva mascarillas.

Lo que está diferenciado a esta pandemia de otras es que los experimentos los están llevando a cabo en los países del centro: Estados Unidos, Australia, Europa y poco más. En África todas las previsiones de millones de muertes y desastres sin nombre sólo han estado en la bola de cristal de la OMS. Sólo ha habido pandemia donde hay un sistema sanitario mínimo, es decir, médicos, sanitarios, equipos, fármacos… Los demás se han librado de ella porque es una creación sacada de las cabezas de los “expertos” y promocionada a través de las revistas “científicas”.

Al principio de la pandemia, como la mayor parte de los hospitales no tenían PCR ni siquiera en los paises más avanzados, los “contagios” y “casos positivos” se detectaban mediante radiografías de tórax y algún síntoma, normalmente una neumonía o una infección bronquial. Lo mismo que con las mascarillas, para detectar más “brotes” hubo que instalar PCR y enseñar su manejo a algún sanitario con un breve manual que le enviaron por correo electrónico.

Lo llamaron “rastreo de contactos”, que es una especie de lotería. Cuantos más décimos compras, más posibilidades tienes de que te toque. Si hacían muchas pruebas, aparecía una “ola” y si hacían pocos, la pandemia estaba remitiendo.

En África no ha habido “olas”. Ninguna. Durante meses los informes oficiales de la OMS han descrito al Continente Negro como “una de las regiones menos afectadas del mundo” por la pandemia. Es normal. Las muertes en África representan sólo el 3 por ciento del total mundial, según la OMS. En Nigeria, el país más poblado de África, el gobierno ha registrado hasta ahora casi 3.000 muertes entre sus 200 millones de habitantes. En Estados Unidos se registra un número similar de muertes cada dos o tres días.

En los países del Tercer Mundo no hay infraesructra sanitaria para detectar ni rastrear nada, así que los “casos positivos” se diagnostican a ojo de buen cubero. Para que haya “brotes” hay que llevar a una ONG benéfica que empiece a realizar pruebas y siempre encuentran algún resultado favorable. También se puede recurrir a países relativamente avanzados, como Sudáfrica o Egipto, donde los sistemas sanitarios aún son capaces de hacer ese tipo de diagnósticos.

A los países del centro, las mascarillas llegaron tarde pero a los periféricos no llegaron nunca, así que los “expertos” pronosticaron que los muertos se contarían por millones. Pero no ha ocurrido nada de eso, por lo que los “expertos” buscan explicaciones pintorescas, como que la población es joven, vive al aire libre…

A los países del Tercer Mundo les interesa que haya muchas epidemias y brotes de lo que sea, porque es un reclamo para recibir “ayuda”. Si los gobiernos no ordenan el confinamiento, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial les cierran el grifo. No hay dinero, no hay regalos, ni ONG, ni centros de salud costeados por fundaciones caritativas.

No han conseguido de ninguna de las maneras inflar las cifras de “brotes”, a pesar de que la población nunca ha llevado mascarillas, ni se ha confinado porque es materialmente imposible. No hay ERTE para dar de comer a los que se quedan en sus casas.

El viernes hubo una reunión de la Sociedad Americana de Medicina Tropical e Higiene en la que se pudieron escuchar toda clase de absurdos en boca de los “expertos”. Devi Sridhar, catedrático de salud pública mundial de la Universidad de Edimburgo, dijo que no se ha dado a los dirigentes africanos el crédito que merecen por haber actuado con rapidez, y citó la decisión de Malí de cerrar sus fronteras incluso antes de la llegada de la pandemia.

A causa del yihadismo, las fronteras de Mali llevan cerradas 10 años, pero no se le pueden poner puertas al campo, y menos al desierto, donde los nómadas viajan de un lado a otro sin que nadie se lo pueda impedir.

Los “expertos” no dicen más que bobadas porque no pueden decir otra cosa.

Más información:

— También en África lo que ha causado estragos en la población ha sido el confinamiento y no el coronavirus
— El ‘doctor confinamiento’ dimite por romper el confinamiento para echar una canita al aire
— Bill Gates financió el diseño del modelo epidemiológico fraudulento de coronavirus utilizado en Gran Bretaña y Estados Unidos

En Europa se ha desatado el infierno contra los pasaportes sanitarios

A lo largo del fin de semana se han celebrado manifestaciones contra la vacunación obligatoria y las restricciones sanitarias en Suiza, Croacia, Italia, Irlanda del Norte, Países Bajos y Macedonia del Norte.

En varios lugares las manifestaciones se han celebrado a pesar de las prohibiciones expresas de la policía, aprobadas con el pretexto de la pandemia.

La consigna de los obreros italianos de Trieste, “La gente como nosotros nunca se rinde”, se ha convertido en la consigna más coreada en las manifestaciones de las principales capitales europeas.

Como relatamos ayer, en Holanda, tras las cargas policiales, estallaron disturbios en las calles del centro de Rotterdam. La policía abrió fuego contra los manifestantes. Hay siete personas heridas y 51 detenidos, aunque se espera que haya muchos más tras estudiar las grabaciones de las cámaras de seguridad.

Un testigo presencial, fotógrafo de prensa, declaró a los medios locales que vio casquillos de bala “por todas partes en el suelo”. El partido político Leefbaar Rotterdam afirmó que la ciudad se había transformado en una “zona de guerra”.

Horas después, miles de personas se volvieron a reunir en Ámsterdam. El colectivo organizador, United We Stand Europe, desconvocó la manifestación porque en Rotterdam “se había desatado el infierno”. Pero las personas se reunieron a pesar de todo y desfilaron pacíficamente por las calles de la ciudad, vigilados de cerca por la policía.

Un número similar de manifestantes desafiaron el toque de queda y desfilaron ayer por la ciudad de Breda, al sur de Holanda, cerca de la frontera con Bélgica, portando pancartas con lemas como “No al confinamiento”.

Los organizadores dijeron que se oponían a los planes del Primer Ministro Mark Rutte de excluir a los no vacunados de los bares y restaurantes.

El gobierno holandés ha dicho que quiere aprobar una ley para que las empresas puedan restringir la entrega de pasaportes de vacunas sólo a las personas totalmente vacunadas o que se hayan recuperado del “covid”, lo que excluiría a las personas que den negativo en los tests.

Austria

Las violentas escenas de Rotterdam reflejaron la reacción de gran parte del continente a planes similares anunciados por Austria, Alemania, la República Checa y Eslovaquia, y se informa de que Italia y Grecia también están estudiando medidas para restringir los movimientos de las personas no vacunadas.

Anoche estalló la violencia en Viena cuando 10.000 manifestantes salieron a la calle para manifestarse contra el nuevo confinamiento y la vacunación obligatoria. La policía desplegó unos 1.300 efectivos, que utilizaron megáfonos para decir a los manifestantes que era necesario llevar mascarilla, a lo que hicieron caso omiso.

Cantando “¡Resistencia!” y haciendo sonar silbatos, los manifestantes empezaron a avanzar lentamente por la circunvalación interior de la ciudad. Muchos ondeaban banderas austriacas y llevaban pancartas en las que se burlaban de los dirigentes del gobierno, como el canciller Alexander Schallenberg y el ministro de Sanidad Wolfgang Mueckstein.

Algunos llevaban batas de médico; otros, sombreros de papel de aluminio. La mayoría de las pancartas se centraban en la anunciada vacunación obligatoria: “Mi cuerpo, mi elección”, decía una. Otro pregonaba: “Defendemos a nuestros hijos”.

A media tarde, la multitud había aumentado a unas 35.000 personas, según la policía, y marchaba por la vía de circunvalación interior de Viena antes de volver a dirigirse al centro.

La policía fue fotografiada deteniendo a dos manifestantes. Un portavoz dijo que se habían producido 10 detenciones, por infracción de las restricciones sanitarias.

Los austriacos protestan contra el nuevo confinamiento y la vacunación obligatoria, que el gobierno dijo ayer que se pondría en marcha el 1 de febrero. El canciller austriaco, Alexander Schallenberg, dijo ayer que el país permanecerá confinado durante 10 días, después se reevaluará la situación y podría prolongarlo otros 10 días más.

La mayoría de los comercios cerrarán y se cancelarán los eventos culturales. Los ciudadanos sólo podrán salir de sus casas por determinadas razones, como comprar alimentos, ir al médico o hacer ejercicio.

Las vacunaciones en Austria se han estancado en una de las tasas más bajas de Europa Occidental, por debajo del 66 por ciento. “No hemos conseguido convencer a suficientes personas para que se vacunen”, dijo el canciller Alexander Schallenberg en una conferencia de prensa. “Duele que todavía haya que tomar estas medidas”, añadió el hipócrita.

Italia

En Italia 3.000 personas acudieron al Circo Máximo de Roma para protestar contra los pasaportes de vacunas exigidos en los lugares de trabajo, restaurantes, cines, teatros, centros deportivos y gimnasios, así como para viajar en tren, autobús o ferry de larga distancia, incluso dentro del país.

En Irlanda del Norte, varios centenares de personas que se oponen a los pasaportes de vacunas protestaron ante el ayuntamiento de Belfast, donde el sábado se inauguró el mercado navideño, que exigía una prueba de vacunación o un test negativo para entrar.

El gobierno de Irlanda del Norte votó esta semana la introducción de certificados de vacunación para la entrada en clubes nocturnos, bares y restaurantes a partir del 13 de diciembre.

En Zurich dos mil personas protestaron contra un próximo referéndum para la aprobación de la ley de restricciones pandémicas del gobierno.

En Croacia miles de personas se reunieron en la capital, Zagreb, portando pancartas contra la vacunación y las restricciones a las libertades y derechos fundamentales de las personas.

En el norte de Macedonia, cientos de manifestantes antivacunas se manifestaron el sábado por la tarde en el centro de Skopje contra las órdenes de las autoridades sanitarias para vacunar a la población a la fuerza.

La situación se puede reproducir en la República Checa y Eslovaquia. A principios de esta semana , este país de 5,5 millones de habitantes ha reforzado las restricciones a las personas que no se han vacunado.

Alemania

El gobierno alemán también ha introducido restricciones de movilidad a los no vacunados. Se les ha prohibido el acceso a los restaurantes.

El ministro de Sanidad, Jens Spahn, ha dicho que las vacunas por sí solas no reducirán el número de “casos”. Cuando le preguntaron si Alemania podía descartar un confinamiento total al estilo austriaco, Spahn respondió: “Ahora estamos en una situación -aunque esto produzca una alerta informativa- en la que no podemos descartar nada”. Estamos en una situación de emergencia nacional”, dijo en una rueda de prensa.

El gobierno alemán decidirá las nuevas restricciones sanitarias en función de que las tasas de hospitalización alcancen determinados umbrales, mientras que el viernes sus primeros estados -Sajonia y Baviera- cancelaron todos sus mercadillo navideños.

El martes, Munich, la capital del estado de Baviera, se convirtió en la primera gran ciudad alemana en cancelar su mercadillo navideño por segundo año consecutivo. Las cancelaciones de Sajonia significan que el famoso mercadillo navideño de Dresde también se cancela.

En Alemania se celebran cada año unos 2.500 mercadillos navideños, muy apreciados por los vecinos que acuden a saborear vino caliente y castañas asadas, y a comprar baratijas de temporada en chalets de madera.

Antes de la pandemia, los mercadillos alemanes atraían a unos 160 millones de visitantes nacionales e internacionales al año, que aportaban unos ingresos de entre 3.000 y 5.000 millones de euros.

En Francia, el presidente Emmanuel Macron ha dejado claro que cree que los altos niveles de vacunación deberían ser suficientes para evitar futuros confinamientos.

Gran Bretaña está poniendo en marcha las terceras dosis -o refuerzos- para compensar la disminución de la eficacia de las dos primeras dosis.

La lucha de los chalecos amarillos cumple tres años

El movimiento de los chalecos amarillos se inció a finales de 2018 a causa de la subida de los precios de la gasolina por los nuevos “impuestos verdes”, un asunto que sigue de máxima actualidad hoy en Europa.

Hasta que el año pasado impusieron los confinamientos, miles de personas se reunieron espontáneamente en refinerías, rotondas y autovías, además de las calles, para protestar por las subidas de los precios.

El movimiento marca la señal del despliegue en Europa de nuevos movimientos sociales de lucha caracterizados por la espontaneidad y, en consecuencia, por la falta de un programa político. Quienes debieron ponerse al frente no existen (o no lo hicieron), e incluso lo despreciaron recurriendo, como ahora, al mito de que eran “de extrema derecha”.

Como cualquier movimiento espontáneo, los chalecos amarillos no se arrugaron nunca frente a la brutal represión policial y respondieron en la medida de sus posibilidades. “No se puede hacer una tortilla sin romper antes los huevos”, ha sido una de sus consignas.

Hasta las actuales movilizaciones contra el pasaporte de vacunas, los chalecos amarillos protagonizaron el movimiento de masas más importante desde Mayo de 1968. La lucha creció imparable no por sus motivaciones inmediatas, sino por la existencia de un malestar de fondo, que es característico de Europa y que se está reproduciendo en la lucha contra los pasaportes de vacunas y demás medidas de represión sanitaria.

En su punto álgido, hubo más de 300.000 manifestantes en las calles en contra del gobierno, pero hubo jornadas en las que participaron hasta 1.300.000 personas cortando las carreteras de Francia. No fueron batucadas ni procesiones festivas.

Sólo en el primer año de manifestaciones la policía detuvo a más de 10.000 manifestantes, que dieron lugar a 3.100 condenas y 400 penas de prisión. Se registraron entre 10 y 13 muertes en las manifestaciones, cerca de ellas o después de ellas, y entre los miles de heridos, 24 manifestantes perdieron un ojo tras ser alcanzados por balas de goma disparadas por la policía. Muchas otras fueron hospitalizadas con lesiones graves causadas por la brutal represión policial.

Pero lo que obligó al gobierno francés a ceder no fue el número sino, sobre todo, la determinación del movimiento. Macron tuvo que suprimir el impuesto sobre los carburantes e incluso recientemente ha prometido un bono de 100 euros a seis millones de personas de bajos ingresos para compensar el aumento de los precios de la gasolina.

Como tantos otros, el movimiento quedó paralizado el año pasado por los confinamientos y cuando volvió a levantar cabeza no era el mismo de antes porque a los problemas originales se habían sumado otros, derivados de la brutalidad sanitaria. Los que siguen en la batalla se han sumado a la lucha contra el pasaporte de vacunas.

Las condiciones siguen ahí latentes para que vuelva a explotar un fuerte movimiento popular de protesta. La emisora Europe 1 informó en un sondeo confidencial de que los ánimos siguen muy caldeados en Francia. “Una medida malinterpretada, una novedad o una controversia podrían encender la pólvora”, concluía.

En primavera hay elecciones presidenciales y Macron tiene que impedir otra revuelta masiva si quiere mantener la poltrona.

Los robots de la policía patrullan las calles de Singapur

La infinidad de cámaras de videovigilancia instaladas en cada esquina no son suficientes. Los drones tampoco. Con la pandemia han llegado los robots que se pasean por la acera a nuestro lado. Naturalmente, ahora dichos artilugios están dotados de programas de reconocimiento facial.

Desde el inicio de las restricciones Singapur ha visto una explosión de los artefactos utilizadas para vigilar a la población. Utilizan robots de patrulla, llamados “Xavier”, para vigilar a la población.

Los robots tienen cámaras que les permiten observar su entorno en 360 grados y ver en la oscuridad. Buscan a las personas que fuman, que infringen las restricciones sanitarias, que aparcan la moto de forma incorrecta o que venden mercancías en el “top manta”.

Desde una terminal, cómodamente senados, los policías los manejan a distancia y se pueden comunicar directamente con los infractores a través del robot (*). El sistema de análisis de vídeo está programado para reconocer la postura de una persona, el contorno de un cigarrillo en la boca y otras señales visuales.

El gobierno defiende el uso de sus robots alegando que los robots podrían ayudar a reducir el número de policías necesarios para patrullar las calles, es decir que se puede controlar a más vecinos con menos policías.

“La mano de obra se está reduciendo”, afirma Ong Ka Hing, técnico de la agencia gubernamental que desarrolló los robots. «Tenemos que abordar la falta de trabajadores ante el envejecimiento de la población”, añade.

Desde su despliegue, los incidentes se han multiplicado. Durante una patrulla reciente, uno de los robots entró en una zona residencial y se detuvo frente a un grupo de personas mayores que miraban una partida de ajedrez. “Por favor, mantengan una distancia de un metro y limítense a cinco personas por grupo”, advirtió una voz robótica, mientras una cámara indiscreta enfocaba a las personas detenidas.

Este incidente, aparentemente inocuo, está teniendo un gran impacto en la población. En Singapur tienen que tener más cuidado con lo que dicen y hacen que en otros países.

(*) https://www.straitstimes.com/singapore/autonomous-robots-checking-on-bad-behaviour-in-the-heartland

El mercado negro de oro: todo pasa por Dubai

Desde su creación en 2003, el sistema internacional de certificación de diamantes del Proceso de Kimberley (PK) ha contribuido a reducir la presencia de “diamantes de sangre” en el comercio mundial de diamantes. Por desgracia, otros productos mineros siguen provocando abusos de los derechos humanos o cuestan a los países productores miles de millones de dólares cada año.

La cuestión es aún más delicada para productos como el cobalto o el coltán. Utilizados en las baterías de iones de litio y en nuestros smartphones, están en el punto de mira por las condiciones que rodean su extracción en la RDC, entre la violencia habitual de los grupos armados y los riesgos que corren los mineros artesanales.

El oro es una de las materias primas más citadas cuando se trata de explotación ilegal o contrabando. La minería y el comercio del oro gozan de una relativa indiferencia respecto a las fuentes y métodos de suministro. Los informes muestran regularmente la pérdida de ingresos que representa el contrabando para los países productores donde la explotación ilegal es abundante, principalmente los países africanos.

La minería artesanal y de pequeña escala está en el origen de los miles de millones de dólares que pierden cada año los Estados africanos en el sector del oro. En 2017, por ejemplo, la mayor parte de la producción de oro artesanal y a pequeña escala en Mali, Burkina Faso y Níger se seguía exportando ilegalmente, según un informe de la OCDE. Al precio del metal amarillo en ese momento, esto supuestamente valía más de 2.000 millones de dólares. Sólo Malí pierde 15 toneladas de oro exportado ilegalmente cada año, lo que supone unos 900 millones de dólares a los precios actuales del oro.

En su informe “Gold Trafficking from Conflict Zones”, publicado en febrero de 2021, la ONG estadounidense The Sentry informaba de que cada año salen ilegalmente de los países de África Central y Oriental cantidades de oro por valor de 4.000 millones de dólares. Las cifras proporcionan una estimación de las sumas que los estados afectados podrían recuperar si toda esta producción exportada ilegalmente pasara por los canales formales. Reservas de divisas, impuestos a la exportación, etc. Desgraciadamente, la porosidad de las fronteras nacionales y los centros internacionales de comercio de oro, poco rigurosos en cuanto al origen del metal amarillo, siguen alimentando el contrabando.

Es menos conocido que Burj Jalifa, el zoco del oro de Dubai, es el destino inicial del oro que sale de contrabando de Sudán, Burkina Faso, la RDC y todos los demás productores africanos. El caso de Sudán, cuya producción es esencialmente artesanal, es bastante ilustrativo del lugar que ocupa Dubai en el negocio del contrabando.

“La mayor diferencia de valor entre lo que Sudán dice exportar y lo que sus socios comerciales dicen importar está en el comercio con los Emiratos Árabes Unidos”, afirma Lakshmi Kumar, de la ONG estadounidense Global Financial Integrity.

Las importaciones de oro de Emiratos Árabes Unidos procedentes de África pasaron de 67 toneladas en 2006 a 446 toneladas una década después, con un valor total de 15.100 millones de dólares. En 2016 el país incluso superó a China, el mayor importador de oro de África durante 2015, al importar casi el doble de los 8.500 millones de dólares de oro adquiridos por el país asiático. El estudio publicado en 2019 constata una discrepancia de 3.900 millones de dólares entre lo que Emiratos Árabes Unidos afirma haber importado de 21 países africanos y lo que esos países han exportado oficialmente al país del Golfo.

En febrero de este año el citado informe Sentry volvía a presentar a Emiratos Árabes Unidos como el principal destino del oro de contrabando exportado desde África, antes de ser transportado a otros mercados internacionales. “Es probable que las empresas de electrónica, joyería, automoción y servicios financieros compren oro procedente de las zonas de conflicto y riesgo de la República Centroafricana (RCA), la República Democrática del Congo (RDC), Sudán y Sudán del Sur a través de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), especialmente en Dubai”, afirma el informe.

En un nuevo informe publicado a principios de noviembre, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) denuncia esta falta de trazabilidad centrándose en Suiza. El país de los relojes y los lingotes de oro enterrados en las cajas fuertes de sus numerosos bancos es acusado de ser un participante pasivo en la falta de transparencia del comercio mundial de oro, debido a la escasa regulación. Entre el 50 y el 70 por ciento del oro mundial se refina en Suiza. Si bien es cierto que una parte de este oro ha seguido una ruta fácilmente identificable, ya que procede directamente de varios países africanos que no disponen de refinerías para procesar el metal por sí mismos, las autoridades suizas pueden desempeñar un papel más importante con respecto a la otra parte que ha tomado caminos dudosos.

“A pesar de su dependencia de este metal precioso, los relojeros, los joyeros y los consumidores finales siguen desconociendo en gran medida los riesgos asociados a la cadena de suministro del oro”, afirma Mark Pieth, profesor emérito de la Universidad de Basilea.

Ante el creciente número de acusaciones formuladas en los últimos años por ONG como Global Witness y Swissaid, Suiza ha tomado algunas medidas. El país ha decidido publicar estadísticas separadas para el oro refinado y el extraído a partir del 1 de enero de 2021. Esta distinción permitirá conocer la cantidad de oro procedente directamente de las minas (artesanales e industriales) para mejorar la trazabilidad. Tras haberla iniciado en Suiza, la Secretaría de Estado de Economía espera que esta nueva clasificación arancelaria se aplique en todo el mundo de aquí a 2027.

Sin embargo, como mayor exportador e importador de oro del mundo, la aplicación de esta medida ya es un paso en la dirección correcta, si es que realmente conduce a normas más estrictas para la procedencia del oro extraído. Esto implicaría, por ejemplo, métodos de identificación como el desarrollado por la refinería suiza (de propiedad japonesa) Metalor, en colaboración con la Universidad de Lausana.

En concreto, una tonelada de oro procedente de una mina artesanal de la RDC que el importador hace pasar por oro extraído de una mina industrial ya conocida en Malí, por ejemplo, sería detectada automáticamente.

Denominada “Pasaporte Geoforense”, la herramienta presentada el pasado mes de marzo tiene la ventaja de eliminar las deficiencias de un sistema basado en el cumplimiento, las auditorías, las administraciones locales, en un entorno no exento de corrupción. Mediante el análisis identifica una firma única similar al ADN para cada mina de oro. En la práctica, una tonelada de oro procedente de una mina artesanal de la RDC que el importador hace pasar por oro de una mina industrial conocida de Malí, por ejemplo, se detectaría automáticamente.

Casi dos décadas después de su puesta en marcha, el Proceso de Kimberley afirma ahora que garantiza la trazabilidad de más del 99 por ciento de los diamantes comercializados oficialmente en el mundo. Aunque las ONG siguen observando varias deficiencias, el éxito de esta iniciativa demuestra que el control del abastecimiento responsable de minerales depende de los esfuerzos concertados de todos los agentes implicados. Por lo tanto, para ser eficaces, las medidas iniciadas por Suiza, así como las diversas normas que rigen la trazabilidad del oro, deben aplicarse a escala mundial. Esto requiere un mayor esfuerzo por parte de Emiratos Árabes Unidos, pero también unas normas más vinculantes para los consumidores del metal comercializado en Dubai, es decir, las grandes casas de lujo (joyeros, relojeros, empresas tecnológicas e inversores que compran monedas y lingotes de oro). También exige que se incorporen normas de abastecimiento responsable como las de la London Bullion Market Association (LBMA).

Estos esfuerzos complementarán los ya realizados a nivel local por los países afectados por el contrabando. Para animar a los mineros artesanales a utilizar los canales oficiales, las autoridades de varios estados africanos les ofrecen ahora licencias mineras para operar legalmente. También se están creando centros de compra de oro con precios más cercanos a los oficiales y se están poniendo en marcha mecanismos para controlar la producción artesanal. Uno de estos mecanismos es el proyecto “Fair Gold”, cuyo objetivo es crear una cadena de suministro responsable para el oro artesanal en Costa de Marfil. En septiembre de 2020, Impact, la organización que dirige el mecanismo, realizó el seguimiento de un lingote de oro de 755 g producido por una cooperativa de Costa de Marfil desde el emplazamiento de la mina hasta un refinador reconocido por la LBMA.

Emiliano Tossou https://www.agenceecofin.com/dossier/1911-93312-negoce-mondial-de-l-or-comment-dubai-prive-les-producteurs-africains-d-une-partie-de-la-manne-aurifere

Procesados 11 jóvenes por manifestarse contra el toque de queda en Santander

Un juzgado de Santander ha procesado a once jóvenes por los disturbios contra el toque de queda que se produjeron en el centro de la ciudad a finales de octubre del año pasado.

En un auto el juez procesa a las once personas por los delitos de desórdenes públicos agravados y, en algunos casos, también de daños con incendio, resistencia a la autoridad, atentado a la autoridad y lesiones.

Unas 120 personas se concentraron en la plaza del Ayuntamiento quemando contenedores y destruyendo papeleras y material urbano, lanzando piedras y botellas contra los vehículos policiales, agrediendo a los policías. Según el juez, la finalidad de la convocatoria era protestar por las restricciones sanitarias acordadas por el gobierno regional.

Una noche después se volvieron a convocar concentraciones en Santander con menor afectación a la seguridad ciudadana gracias al dispositivo policial, aunque también se quemaron contenedores y se produjeron otros daños a la propiedad privada y el mobiliario urbano.

El juez apunta contra un joven como dirigente de la multitud concentrada en la plaza del Ayuntamiento de Santander ya que, según explica el auto, “en unión de otras personas y entidades”, realizó a través de las redes sociales una convocatoria para acudir a esa lugar a partir de las 23.00 horas del 30 de octubre.

En un vídeo, dice el juez, este joven “aparecía embozado, empuñando una catana y un cuchillo de grandes dimensiones» y manifestaba: “Sacaremos las armas contra los cerdos bastardos de la élite, revolución o muerte”.

El gobierno francés envía refuerzos a las colonias para aplastar las protestas contra el pasaporte sanitario

Ayer el gobierno francés anunció el envío de vehículos blindados y refuerzos policiales al archipiélago de Guadalupe, en el Caribe, ante el recrudecimiento de los altercados protagonizados por el movimiento sindical contra la vacunación obligatoria y el pasaporte sanitario, que ha convocado una huelga general.

Hasta el martes el prefecto, Alexandre Rochatte, ha impuesto el toque de queda entre las 6 de la tarde y las 5 de la madrugada. Las escuelas están cerradas y las barricadas hacen imposible desplazarse por las calles. La situación se ha vuelto insurreccional, recordando la larga huelga general de 2009, con piquetes de jóvenes, casi siempre encapuchados.

Al bloqueo desde hace cuatro días de las carreteras de acceso al hospital universitario de la capital Pointe à Pitre, se han añadido disturbios por las noches. Las manifestaciones de protesta se han trasformado en enfrentamientos por las calles entre los trabajadores y la policía antidisturbios, con incendios de vehículos y edificios, saqueos de comercios, con cuatro joyerías completamente desvalijadas, disparos y lanzamientos de mortero y ácido contra la policía.

Los ministros de Interior, Gérald Darmanin, y Ultramar, Sébastien Lecornu, condenaron en un comunicado “con la mayor firmeza” la violencia de las últimas horas y señalaron que han decidido enviar a 200 policías y gendarmes en los próximos días para “restablecer el orden”. Por su parte, el fiscal, Patrick Desjardins, anunció la apertura de dos sumarios por daños, incendios y robos cometidos por bandas organizadas.

Las protestas están organizadas por varios sindicatos, como UGTG y LKP, que denuncian la obligación para los trabajadores y, especialmente, para los sanitarios, en vigor en toda Francia, de que presenten un certificado de vacunación para entrar a trabajar.

Uno de los dirigentes sindicales más conocidos es Elie Domota, portavoz del LKP ( Liyannaj Kont Pwofitasyon, “Movimiento contra la Explotación” en criollo). “Tenemos cientos de trabajadores que han recibido cartas de suspensión de sus contratos de trabajo, cartas de suspensión de sus salarios, porque no están vacunados”, explicó. “Decimos que no. Es un desafío a las libertades fundamentales, al derecho al trabajo, al acceso a la sanidad”.

“Mientras llevamos cuatro meses pidiendo… sin respuesta, nos vemos obligados a salir a la calle para hacernos oír”, continúa Domota. “No vamos a detener nuestro movimiento”. El prefecto ya se ha negado a hablar con ellos.

Más allá de la obligación para los sanitarios, el pasaporte sanitario es necesario en Francia para muchos actos cotidianos de la vida social como ir al cine, a un espectáculo o a un teatro, pero también para tomar algo en un bar, un café o un restaurante.

Desde que se impusieron esas reglas sobre el pase sanitario para incitar a la vacunación a partir del pasado mes de julio, en los coloniales se ha generado una fuerte oposición, con incendios y protestas en la calle.

En agosto quemaron en Martinica un vacunódromo y una farmacia.

En las colonias la mayor parte de la población desconfía de las vacunas. En Guadalupe o en Martinica apenas una tercera parte de la población ha completado la pauta de vacunación y en la isla de la Reunión, en el Océano Índico, no llega al 60 por ciento.

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