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Rusia: un economista al frente del Ministerio de Defensa significa economía de guerra

El viernes Putin remodeló el gabinete y dos días después anunció que el general Serguei Shoigu no sería reelegido al frente del Ministerio de Defesa, un cargo que ocupaba desde 2012.

Será reemplazado por un economista, Andrei Belusov, de 65 años, especialista en temas industriales que hasta ahora era el primer vicepresidente del gobierno formado en 2020. Su papel es preparar a Rusia para un estado de guerra permanente con la OTAN. El presupuesto militar es ya del 6,7 por cien del PIB y en lo sucesivo irá a más.

Recientemente Putin dijo que el Ministerio de Defensa debe “estar absolutamente abierto a la innovación, a la introducción de todas las ideas avanzadas, a la creación de condiciones para la competitividad económica”.

“Hoy en día, en el campo de batalla, gana quien está más abierto a la innovación”, repitió Dmitry Peskov, el portavoz del Kremlin.

Según la agencia Reuters, Belusov desempeñó un papel importante en el desarrollo de la fuerza rusa de drones. Ahora se va a encargar de reestructurar el aparato administrativo del Ministerio de Defensa, que en Rusia no tiene un carácter militar tan acusado como en otros países. La misión principal del ministro de Defensa es colaborar con la industria de guerra y organizar la burocracia militar.

Belusov tiene experiencia en gestión administrativa, ya que ha trabajado en el Kremlin desde el cambio de siglo. Entre 2013 y 2020 fue asesor de Putin en asuntos económicos.

En cuanto a Shoigu, fue el creador del Ministerio de Situaciones de Emergencia, del que estuvo a la cabeza entre 1994 y 2012. Llegó a Defensa tras el desastre de Anatoly Serdyukov, involucrado en un escándalo de corrupción.

Su antecesor en el cargo, después de reducir el ejército, se dedicó a privatizarlo. Shoigu tuvo que dar marcha atrás. El ejército dejó de comprar equipo militar extranjero en favor de productos de la industria de defensa rusa.

También lo reorganizó. Las divisiones, previamente reestructuradas en brigadas, fueron reintegradas. Formó las fuerzas de operaciones especiales y, en 2015, las fuerzas aeroespaciales.

En 2019 el número de trabajadores subcontratados en el ejército superó por primera vez al de soldados y marineros que realizaban el servicio militar obligatorio: 400.000 frente a 267.000 respectivamente.

Shoigu será nombrado secretario del Consejo de Seguridad, en sustitución de Nikolai Patrushev. Al mismo tiempo será el adjunto de Putin en la Comisión de la Industria Militar y dirigirá el trabajo de la Agencia de Cooperación de la Industria Militar, que deja así el Ministerio de Defensa y pasa al Consejo de Seguridad.

Si Belusov parece encargado de llevar la economía a la guerra, a Shoigu le corresponde llevar la guerra a la economía.

Una colonia disfrazada de imperio: Manchukuo

La Segunda Guerra Mundial acabó en agosto de 1945 cuando el Ejército Rojo entró en el Estado fantoche de Manchukuo para aplastar al ejército japonés. Sólo los países fascistas habían reconocido uno de esos ridículos imperios que han aparecido en la historia moderna para trapar con trajes de gala una situación colonial en el Extremo Oriente.

Manchukuo era una colonia disfrazada de imperio, una parte de China en lo que a veces se llamó Manchuria interior, tradicionalmente sometida a la Rusia zarista, que en 1896 obtuvo la adjudicación de un contrato para la construcción de una línea ferroviaria que prolongaba el Transiberiano hasta lo que hoy es la ciudad portuaria china de Dalian, que entonces se llamaba Port Arthur, donde pretendían establecer la flota del Pacífico.

El proyecto estratégico ruso lo financiaron los bancos franceses y, además, de su objetivo militar, el puerto debía servir para el comercio marítimo y de terminal ferroviaria conectada a la red rusa y china.

No había pasado un decenio cuando en 1904 Japón atacó sorpresivamente a la Flota rusa en Dalian. Empezó así la guerra ruso japonesa, la primera guerra imperialista, que, a su cez, estuvo en el origen de la primera revolución rusa.

Japón venció en la guerra, se apoderó de la península de Corea y de la mayor parte de la línea ferroviaria. El resto, llamado “Ferrocarril Oriental Chino”, permaneció en manos rusas hasta que los soviéticos lo devolvieron al Estado fantoche de Manchukuo en 1935.

Al año siguiente Tokio creó la Compañía de Ferrocarriles del Sur de Manchuria, más conocida por SMR (South Manchuria Railways) o Mantetsu (“Man” de “Manchuria” y “Tetsu” de “hierro”). Era una empresa pública, con una minoría de acciones en propiedad privada. El Estado japonés garantizaba las obligaciones del SMR en Londres. Como representante del accionista mayoritario, el gobierno nombra la junta directiva.

Inmediatamente Japón puso en marcha un ferrocarril a lo largo de la costa de Corea y amplió la duración de la concesión ferroviaria rusa, inicialmente limitada a 25 años, a 99 años.

Mucho más que una línea ferroviaria

Además de una empresa, Mantetsu era el típico “zaibatsu” japonés, un Estado dentro de otro que ejercía funciones casi soberanas gracias al refuerzo del ejército de Kwantung, una división de infantería japonesa con base en Dalian que, a la vez, custodiaba el ferrocarril.

La necesidad de carbón para alimentar las locomotoras obligó a SMR a apoderarse de las minas de carbón de Manchuria. La mina Anshan se inauguró en 1919 y se convirtió inmediatamente en una de las más productivas del mundo. A su vez, a la mina se le unió un complejo siderúrgico para fabricar raíles, trenes y locomotoras.

A los costados de las vías se crean nuevas ciudades y SMR se convirtió en un promotor inmobiliario, gestionó hoteles, contrató obras y suministró servicios urbanos y médicos. Luego pasó al sector eléctrico y realizó sondeos en los yacimientos petrolíferos de Daqing. El refinado y la minería del carbón dan lugar a industrias de transformación química (fertilizantes, gas ciudad, gasolina o caucho sintético).

A partir de 1914 Manchuria experimentó un crecimiento económico espectacular. Un tercio de la soja del mundo proviene de sus tierras. A lo que se suman otras producciones lucrativas, una de las cuales es algo encomiable: el opio refinado hasta convertirlo en morfina, utilizado en las famosas “píldoras rojas” que asolarán el Extremo Oriente hasta 1945.

Entre 1905 y 1930, Manchuria vio multiplicarse sus exportaciones por 15 y sus importaciones por 12. En cuanto a la producción industrial, creció entre un 12 y un 20 por cien anual. El señor de la guerra local, Chang Tso-lin, era el hombre más rico de China y SMR la empresa más grande del Extremo Oriente.

En torno a SMR se crean nuevos conglomerados empresariales, de los que suele ser el principal accionista. La más conocida de estas empresas nacidas en Manchukuo y que han llegado hasta nuestros días es Nissan. Se reunieron pequeños fabricantes japoneses y la empresa así creada se instaló en Hsinking, nuevo nombre de Changchun, capital de Manchukuo, donde construyó camiones para el ejército de Kwantung a partir de 1936.

El auge económico atrajo capitales de todo el mundo, especialmente británicos. SMR tenía casi 40.000 trabajadores. Adquirió tal poder que sus intereses acabaron determinando la política exterior de Japón. Cuando en 1941 comenzó en el Pacífico la Segunda Guerra Mundial, en varias áreas estratégicas, como el acero, la producción de Manchukuo era superior a la de Japón.

Japón inicia la invasión de Manchuria

Matsuoka Yotsuke

En 1928 el vicepresidente de SMR era el japonés Matsuoka Yotsuke. Es el responsable de que Japón abandonara la Sociedad de Naciones en 1933 en respuesta a la condena de la organización internacional a la invasión de Manchuria. Entre 1893 y 1904 vivió en Estados Unidos.

En 1940, como ministro de Asuntos Exteriores de Japón, firmó la alianza con la Italia fascista y la Alemania nazi. Así es como, en plena guerra mundial, nació el Eje fascista. Murio en 1946 cuando iba a ser juzgado por crímenes de guerra.

Japón consideraba a Manchuria como su “espacio vital”. Sin su conquista, nunca podría entrar en el selecto club de las grandes potencias imperialistas de la época. El “imperio del sol naciente” empezaba en el territorio de China y la conquista y colonización no habría sido posible sin los trenes de SMR. Gracias a las vías, fue una guerra relámpago que se acabó en tres meses.

“O la revolución impide la guerra, o la guerra desencadena la revolución”. La guerras que inició Japón en el Extremo Oriente desataron dos revoluciones, en 1905 en Rusia y en 1933 en China.

La guerra empezó en 1931 con el llamado “incidente de Mukden”, una localidad que hoy se llama Shenyang. Fue un atentado de falsa bandera: una bomba destruyó un tramo de las vías de SMR cerca de la ciudad. A pesar de una manifiesta inferioridad de fuerzas frente a China, 14.000 contra 250.000 soldados, el ejército de Kwantung, al mando del coronel japonés Ishiwara Kanji, derrotó al ejército nacionalista chino.

El personal japonés de SMR, que eran dos tercios de sus casi 40.000 trabajadores en los años treinta, estaba militarizado y proporcionaba la retaguardia del ejército de Kwantung.

China recurrió a la Sociedad de Naciones, que formó la Comisión Lytton para investigar el “incidente” pero, como es característico, no investigó nada. Se limitó a repetir la versión japonesa, que fue la oficial, hasta los juicios de Tokio por crímenes de guerra de 1946.

Uno de los oficiales más conocidos del ejército de Kwantug fue el general coreano Park Chung-hee, un sátrapa que cambió de baando al acabar la guerra mundial: de ser un lacayo de Japón pasó a ser un lacayo de Estados Unidos, que le puso al frente del gobierno de Corea en 1961.

A Manchukuo no le faltaba de nada. Japón le regaló un emperador y un partido único, Concordia, al más puro estilo fascista, que la mayor parte de las veces era imposible diferenciar de SMR, la “gran empresa cuartel”.

El artífice de la reconstrucción de Japón en la posguerra, el Primer Ministro Kishi Nobusuke, fue viceministro de desarrollo industrial de Manchukuo en 1935 y ministro de Municiones durante la Segunda Guerra Mundial.

Georgia: los imperialistas tiran la piedra y esconden la mano

El fracaso en la Guerra de Ucrania ha llevado a los imperialistas a tentar otra vez las fronteras de Rusia en el Cáucaso, que es un hervidero desde la desaparición de la URSS en los noventa. Han estallado guerras dentro y fuera de las fronteras de Rusia, empezando por Chechenia y siguiendo por Nagorno-Karabaj.

Lo mismo ocurre ahora en Georgia, otro foco de desestabilización que comenzó con la “revolución rosa” de 2003. A lo largo de 20 años el espionaje occidental ha perfeccionado la metodología de los golpes de Estado. En Georgia han creado unas 20.000 ONG para reforzar sus tentáculos sobre el país.

Como en otros países, en Georgia la intrincada red de ONG foráneas es una gangrena política y social a la que el Parlamento de Tbilisi ha intentado poner límites, creando un registro de agentes extranjeros. Cuando más de un 20 por cien de los fondos de una organización local proceden de fuera, debe inscribirse en el registro e identificar a los donantes.

Hasta el más torpe puede entender que algo así no hace más que mejorar la transparencia de las asociaciones y colectivos sociales. No hay argumentos para oponerse a ello. Tampoco es algo característico de Rusia, como dicen los medios de intoxicación occidentales. Incluso en 1938 Estados Unidos creó algo parecido: la ley FARA sobre el Registro de Agentes Extranjeros.

Sin embargo, en las calles de Tbilisi los imperialistas han desatado una campaña de desestabilizadora contra el registro, para lo que no dudan en invocar la “democracia” en lo que no es más que un intento de ocultación de los manejos imperialistas en el Cáucaso.

Lo que las movilizaciones de Tbilisi demuestran es que las potencias occidentales no quieren que se vea su larga mano sobre Georgia, a la que quieren convertir en una segunda Ucrania.

Casi 3.000 manifestantes detenidos en Estados Unidos por solidarizarse con Gaza

En respuesta a las protestas de los estudiantes contra el genocidio israelí en Gaza, respaldado por Estados Unidos, la policía de Estados Unidos ha llevado a cabo ataques violentos y, en muchos casos, con gases lacrimógenos contra los campamentos instalados en las universidades.

Además de ser detenidos, muchos estudiantes pueden ser expulsados de la universidad por participar en las protestas.

Desde detención inicial de 108 estudiantes del campamento de solidaridad con Gaza en la Universidad de Columbia el 18 de abril, la policía estadounidense ha detenido a más de 2.800 manifestantes o más de 2.900, según otros recuentos.

Sin embargo, las violentas redadas policiales contra los campamentos no se limitan a Estados Unidos. Varias personas fueron detenidas en el campamento de la Universidad de Calgary, en Alberta, Canadá, el jueves de la semana pasada. La policía antidisturbios disparó “municiones no letales” y gases lacrimógenos contra una multitud de unos de 200 manifestantes acampados.

Alrededor de las 4 de la madrugada del viernes, la policía invadió el campamento del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Boston. La policía del campus, asistida por la policía estatal de Massachusetts, detuvo al menos a 10 estudiantes. Otras nueve personas fueron detenidas la noche anterior mientras protestaban dentro de un aparcamiento del campus.

Al igual que otras universidades, un número indeterminado de estudiantes del MIT han sido expedientados por participar en protestas contra el genocidio de Gaza. Un estudiante ha denunciado que ha perdido su vivienda y sus ingresos después de ser expedientado por la universidad.

Sally Kornbluth, rectora del MIT, junto con Claudine Gay de Harvard y Elizabeth Magill de la Universidad de Pensilvania, testificaron ante el Congreso sobre el supuesto “aumento del antisemitismo” en las universidades tras el inicio de la guerra en Gaza. Si bien Gay y Magill dimitieron tras su testimonio, Kornbluth siguió siendo rectora.

Antes de la redada policial, Kornbluth amenazó con tomar medidas para poner fin a una situación “que ha perturbado nuestro campus durante más de dos semanas”. Aunque todavía no ha sido desmantelado, el único campamento que queda actualmente en Boston es el de Harvard. Para presionar a los organizadores del campamento para que lo desmantelen, la universidad comenzó a expedientar a los estudiantes que participaban en la protesta.

El Comité de Solidaridad Palestina de Harvard dijo el viernes que los expedientes entraron en vigor inmediatamente. “Los estudiantes ahora corren el riesgo de que se les revoquen sus diplomas, sean expulsados, tengan inseguridad alimentaria y sean deportados”.

Una estudiante de doctorado de quinto año en Harvard, dice que la universidad la ha suspendido por su papel en el campamento.

Decenas de policías antidisturbios detuvieron a 33 manifestantes contra el genocidio en la Universidad de Pensilvania el viernes por la tarde. Una antigua alumna de la Universidad de Pensilvania que estuvo en el campamento dijo que la redada fue repugnante. “Ver policías con equipo antidisturbios y porras en un campus universitario es un espectáculo inquietante”.

Al menos seis estudiantes han sido suspendidos por la universidad por participar en el campamento.

El jueves, al menos dos profesores fueron detenidos por la policía en un campamento en la Universidad de Arizona. El campamento de Tucson, organizado por estudiantes contra el apartheid, es el segundo establecido en la universidad, después de que el primero fuera desmantelado violentamente por la policía el 1 de mayo.

La policía irrumpió en el campamento y desplegó generosamente municiones “no letales” para atacar a los estudiantes. No está claro cuántas personas, incluidos estudiantes y profesores, fueron detenidas durante el asalto policial. No obstante, la Universidad de Arizona emitió un comunicado apoyando plenamente a la policía: el rector de la universidad hace gala de “tolerancia cero”.

Las detenciones masivas y los ataques a los estudiantes no han impidido la formación de campamentos contra el genocidio y manifestaciones contra la guerra. Un análisis realizado por el Armed Conflict Location & Event Data Project (ACLED) asegura que las protestas pro palestinas que involucran a estudiantes en Estados Unidos casi se han triplicado en un mes.

También en Israel se han convocado manifestaciones contra el genocidio de Gaza. La semana pasada estudiantes y profesores de la Universidad de Haifa realizaron una manifestación a favor del alto el fuego y el fin de la guerra. Un manifestante sostenía un cartel que decía “Alto al genocidio”.

Ucrania encadena malas noticias una detrás de otra

El ejército ucraniano sufrió recientemente otra pérdida de un tanque M1A1 Abrams en el sector de Avdeievka. Una fuente prorrusa ha publicado un vídeo que muestra la destrucción del tanque, atribuida a la eficacia combinada del dron Orlan-30 y el proyectil guiado por láser Krasnopol.

Este tipo de munición, desarrollada por Rusia, es de alta precisión contra objetivos estacionarios y en movimiento, y está causando daños importantes a los ucranianos.

La pérdida del tanque se produjo en una zona donde las fuerzas rusas lograron romper las líneas ucranianas, en particular cerca de la ciudad de Ocheretyno. Los Abrams, utilizados principalmente por la 47 Brigada Mecanizada del ejército ucraniano, han sufrido pérdidas significativas desde su despliegue en febrero. De hecho, Ucrania perdió una cuarta parte de sus tanques Abrams, lo que pone de relieve s fragilidad.

Ante esta crítica situación, aprovechando su superioridad numérica, el ejército ruso ha intensificado sus ataques en los alrededores de Jarkov. La ofensiva, aunque limitada, ha provocado tensiones dentro del mando ucraniano debido a la falta de fortificaciones adecuadas y de medidas defensivas suficientes. Los soldados ucranianos en el terreno expresan su frustración por la falta de preparación, enfatizando la falta de medios para contrarrestar el avance ruso.

La situación en Vovchansk, al noreste de Jarkov, sigue siendo crítica, con combates en curso e intentos de cerco por parte de los rusos. Las evacuaciones de civiles se han intensificado, reconocen las fuentes ucranianas. Las tropas rusas utilizan una amplia gama de armamento, lo que hace que la situación sea particularmente difícil para los defensores ucranianos.

El mando ucraniano ha reconocido los “éxitos tácticos” rusos en la región, donde Moscú ha desplegado hasta cinco batallones. Continúan las evacuaciones y entre los desplazados hay muchos ancianos. Los incesantes bombardeos y ataques con drones han hecho que la situación sea insostenible, lo que ha obligado a los gobiernos locales a organizar evacuaciones de emergencia.

Mientras, Alemania sugiere que los países de la OTAN ayuden a derribar los drones rusos para aliviar las defensas antiaéreas ucranianas. Nico Lange, experto en la Conferencia de Seguridad de Munich, y Gorst-Heinrich Braus, ayudante de campo del Secretario General de la OTAN, sugieren implicar a la defensa antiaérea de Polonia y Rumanía para crear una zona segura de hasta 70 kilómetros.

Varios partidos alemanes, en particular el Partido Democrático Libre (FDP) y la Unión 90/Los Verdes, apoyan la propuesta. “Aliviaría la defensa aérea ucraniana y le permitirá proteger el frente. El ejemplo de Israel demuestra que, en una situación así, los Estados asistentes no se convierten automáticamente en partes del conflicto”, señala Roderich Kiesewetter, miembro de la oposición Unión Cristianodemócrata (CDU).

Putin destituye al ministro de Defensa Serguei Shoigu

El ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu fue destituido ayer por la noche por Putin en una reorganización del gobierno por sorpresa, pocos días después de la toma de posesión del Presidente ruso para un quinto mandato y después de más de dos años de guerra en Ucrania.

Shoigu es sustituido por Andrei Belussov, economista, y se convierte en secretario del Consejo de Seguridad, cargo que anteriormente ocupaba Nikolai Patrushev, que también es destituido de su cargo.

“Shoigu seguirá trabajando en este ámbito, que conoce bien, que conoce muy bien desde dentro, con sus colegas y sus socios en su antiguo lugar de trabajo”, dijo el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov.

Shoigu es ministro de Defensa desde 2012 y personificó la estabilidad de los distintos gobiernos de Putin, al igual que el jefe de la diplomacia, Serguei Lavrov, que conserva su cargo de ministro de Asuntos Exteriores.

En junio del año pasado se produjo el motín de los combatientes del grupo Wagner, que encabezaba Yevgeni Prigojin, a su vez muerto posteriormente en un accidente de aviación.

El viernes la policía rusa detuvo al viceministro de Defensa, Timur Ivanov, por aceptar sobornos. Putin aprobó la detención e Ivanov se encuentra actualmente en prisión preventiva hasta el 23 de junio. En el delito también está implicado el empresario Serguei Borodin.

Belussov no es militar sino economista. Fue vicepresidente primero del último gobierno desde 2020 y uno de los principales asesores económicos de Putin en los últimos años.

El futuro papel de Nikolai Patrushev, secretario del Consejo de Seguridad desde 2008 y anteriormente jefe del FSB durante los dos primeros mandatos de Putin en el Kremlin, se comunicará en los próximos días, anunció Peskov.

El jefe de los servicios de inteligencia exterior (SVR), Serguei Naryshkin, conserva su cargo, al igual que el jefe del servicio de seguridad (FSB), Alexander Bortnikov.

Los representantes de la Duma Estatal y del Consejo de la Federación, las dos cámaras del Parlamento ruso, deben ratificar estos cambios esta mañana y el martes.

El ejército ruso inicia un asalto en la región de Jarkov

El viernes el ejército ruso inició un asalto en la región de Jarkov que no es tan intenso como dice Zelensky, que es un melodramático. Se trata más bien de un reconocimiento avanzado y la mayor parte del daño procede de disparos de armas de fuego de largo alcance y drones. Sin embargo, los rusos han capturado media docena de pequeños asentamientos, en su mayoría abandonados, en el lado ucraniano de la frontera.

El Ministerio de Defensa ruso ni siquiera ha reconocido oficialmente el ataque, lo que significa que pretende restarle importancia por ahora. Es una prueba más de que se trata sólo de un tanteo y la cuestión sigue siendo si el ejército ruso realizará pronto un asalto mucho mayor, o más bien seguirá con una acumulación gradual y un fuego destructivo a larga distancia para mantener ocupados a los ucranianos.

Aún no se conocen las unidades rusas que participan en el ataque, pero es posible que se trate de tropas de la Flota del Báltico que han estado presentes en el Frente de Belgorod desde el año pasado, después de combatir en Jarkov en 2022.

El general Lapin comanda al ejército ruso en el frente norte y fuentes ucranianas afirman que en el ataque sólo participan 4 ó 5 batallones. Se trata de cuerpos motorizados y no mecanizados. Utilizan sólo vehículos ligeros y muy poco blindaje. Frente a ellos está la 42 Brigada Mecanizada ucraniana, que ha publicado vídeos en los que aparecen destruyendo vehículos ligeros rusos que, en realidad, estaban a mucha más profundidad que las ciudades fronterizas capturadas.

En su mayoría esas ciudades se encontraban en la zona gris. Las fuentes rusas dicen que el ejército ucraniano ha sufrido muchas bajas y que han capturado casi dos docenas de prisioneros de guerra, con fotografías que muestran a algunos de ellos.

Las nuevas fortificaciones ucranianas que el propio Zelensky inspeccionó en la zona hace apenas un mes están mucho más cerca de la propia ciudad, por lo que el ejército ruso ni siquiera ha tenido que acercarse a ellas todavía.

El hecho de que hayan utilizado un regimiento motorizado, sin equipo pesado, confirma que Rusia está lejos de introducir su fuerza principal en la región, lo que podría ocurrir más tarde, después de que pruebe las defensas ucranianas y revele sus posiciones mediante reconocimiento por fuego, para debilitarlas luego con ataques aéreos.

Rusia quiere comprobar la reacción del ejército ucraniano ante la incursión, observar de dónde retira fuerzas y equipos y dónde despliega sus reservas para actuar en consecuencia.

En la guerra moderna no hay sorpresas

Las fuentes ucranianas aseguran que Rusia no sólo tiene una fuerza mucho mayor que pretende introducir más adelante, sino que también está reuniendo otra en la región de Sumy. Señalan que lo sabían de antemano, que tienen un buen reconocimiento e inteligencia sobre la disposición de las tropas rusas. Quieren aparentar que mantienen el control y que Rusia no tiene ninguna sorpresa para ellos.

Pero en la guerra moderna ya no hay sorpresas. Ucrania sabe muy bien lo que está haciendo Rusia, pero eso de ninguna manera le permite mantener la situación bajo control. Posiblemente envíen sus reservas a Jarkov y luego a Pokrovsk.

“Rusia no tiene los recursos para llegar a Jarkov”, asegura Kovalenko, director del Centro de Lucha contra la Desinformación. “No pueden sino empeorar la situación en la frontera”, amenaza.

Es absurdo. A corto plazo el objetivo del ejrcito ruso no es tomar Jarkov. Eso puede suceder mucho más tarde como subproducto de objetivos mucho más exigentes, como cortar el corredor de Kupyansk. Poco a poco, Rusia se infiltrará y rodeará Jarkov, que será sitiada y probablemente caerá muy lentamente. No tienen prisa por aprovecharlo en un futuro próximo, ya que no es necesario en este momento y no proporcionaría ninguna ventaja estratégica.

Los objetivos actuales del ejército ruso son degradar y destruir a las unidades ucranianas, no capturar territorio, como creen los medios de intoxicacion occidentales.

Los comandantes ucranianos señalan acertadamente que en el frente norte las acciones son meras distracciones y operaciones de preparación para una campaña reforzada a través de la región central de Donetsk.

La incursión en el norte es, por el momento, una operación de bloqueo a la que dedicarán constantemente más recursos hasta que el goteo se convierta en un diluvio. Después de eso, será un frente en toda regla y Ucrania tendrá grandes dificultades para elegir dónde enviar sus reservas.

Pero todo esto puede suceder durante un período de tiempo más largo. Rusia podría incluso congelarlo por ahora, dependiendo de cuántas fuerzas tenga, o podría aplicar mucha más presión. Las estimaciones sobre el tamaño real de la fuerza rusa de retaguardia en la región de Belgorod varían, pero algunos afirman que hay hasta 100.000 ó 150.000 efectivos esperando ser transformados en un cuerpo operativo en toda regla.

Francia está desestabilizando Níger a través de Benín

Níger ha cerrado la frontera con Benín y el Primer Ministro, Alí Mahaman Lamine Zeine, lo justifica por razones de seguridad. Sospecha que el gobierno francés está entrenando mercenarios en Benin para desestabilizar a Niamey.

“Por simples razones de seguridad hemos mantenido cerrada la frontera” con Benín, indicó el Primer Ministro durante una rueda de prensa convocada en Niamey.

“Hemos decidido soberanamente mantener cerrada nuestra frontera con Benin” porque “en el territorio de Benin hay bases francesas” y “en algunas de ellas entrenan a terroristas que vienen a desestabilizar nuestro país”, explicó Zeine.

Utilizando un mapa satelital, Zeine designó cinco áreas que supuestamente albergan esas bases militares, como el Parque W, a caballo entre las fronteras de Níger y Burkina Faso.

No obstante, el jefe del Estado Mayor del ejército francés, el general Thierry Burkhard, lo niega de plano: “No hay ninguna base militar francesa en Benin” y “ya no hay una misión militar permanente”.

El miércoles el Presidente beninés, Patrice Talon, pidió al gobierno de Niamey que reabra la frontera común y normalice las relaciones diplomáticas, amenazando con bloquear sus exportaciones de petróleo desde el puerto beninés de Semè Kpodji en caso contrario.

Níger estará listo para reabrir la frontera con Benin “cuando nuestro territorio sea seguro”, respondió el Consejo Nacional para la Salvaguardia de la Patria.

Benín reabrió su frontera con Níger tras el anuncio a finales de febrero del fin de las sanciones económicas impuestas a Niamey por la Cedeao (Comunidad Económica de los Estados de África Occidental). La organización regional actuó en respuesta al golpe de Estado del 26 de julio del año pasado, que derrocó al presidente Mohammed Bazoum.

Níger ha reabierto su larga frontera con Nigeria pero la ha mantenido cerrada con Benin.

Zeine acusa al gobierno beninés de haber violado “una docena de acuerdos bilaterales” y otros celebrados entre Níger, Benin y China, relativos al transporte de petróleo nigerino desde los pozos petrolíferos de Agadem, al este de Níger, hacia el puerto de Semé.

Sin embargo, espera que se encuentre una solución, asegurando que ha pedido a los mediadores chinos que intercedan con el gobierno beninés.

Bélgica investiga las injerencias de Marruecos en las instituciones europeas

El gobierno de Rabat vuelve otra vez al banquillo de los acusados​, esta vez ​en Bélgica, donde los tribunales han abierto una investigación sobre sus injerencias. Es el segundo acto de la injerencia marroquí en las instituciones europeas, de las que hemos hablado en entradas anteriores.

En noviembre los tribunales belgas emitieron una orden internacional de detención contra el embajador de Marruecos en Polonia, Abderrahim Atmun, por espionaje y ahora la Oficina Central Belga para la Represión de la Corrupción (OCRC) ha abierto la investigación sobre los manejos de Mohamed Ameur, el siniestro embajador de Marruecos en Bélgica.

La OCRC retomó el asunto y en diciembre del año pasado los policías viajaron a Marruecos acompañados por el juez de instrucción encargado del caso Qatargate y un magistrado de la fiscalía, para escuchar, entre otros, a Atmoun, el que repartía los sobres con “regalos” entre los parlamentarios europeos.

Luego elaboraron un primer informe que concluyó en marzo con la apertura de un sumario por parte de la fiscalía de Bruselas.

La prensa belga habla de influencia, injerencia y corrupción del gobierno marroquí en Bélgica. El asunto salpica a la diplomacia y los servicios secretos marroquíes y revela las presiones de Rabat para apoderarse del Sáhara. Dos diputados belgas están en el punto de mira: el socialista Hugues Bayet, presidente del comité belga que apoya el plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara, y Latifa Ait Baala, del MR (Movimiento Reformista), que recibe subvenciones del Ministerio de los Marroquíes Residentes en el Extranjero para rodar películas de propaganda sobre el Sáhara.

El embajador de Marruecos en Bruselas, Mohamed Ameur, no vacila en recurrir a métodos mafiosos para defender la posición de su país sobre el Sáhara Occidental y reclutar nuevos partidarios para su causa: presiones, corrupción, chantaje… Hay testimonios de intentos de intimidación por parte de diplomáticos marroquíes contra abogados, investigadores, académicos y políticos.

Desde diciembre de 2022 los métodos de Ameur habrían logrado paralizar la investigación sobre la red de corrupción en el Parlamento europeo, incluido el intento de asesinato de los policías que tramitan el caso.

La investigación se centró en la financiación de la asociación “Amigos de Marruecos”, que organiza eventos en lugares selectos financiados por el embajador Ameur.

Los servicios marroquíes en el extranjero se muestran muy activos sobre la cuestión saharaui desde la normalización de las relaciones entre Marruecos e Israel en 2020. Marruecos busca el reconocimiento internacional de su soberanía sobre el Sáhara.

En julio de 2021 estalló el escándalo de espionaje Pegasus en el que Marruecos está implicado hasta las cejas. El servicio secreto, que es una rama del Mosad, utilizó el programa israelí para una operación de espionaje a gran escala que afectó a dirigentes políticos en Argelia, España y otros países europeos.

El responsable del caso Pegasus es el jefe del servicio secreto marroquí, Abdellatif Hammouchi, que espió al gobierno español, empezando por el propio Pedro Sánchez y siguiendo por el resto del escalafón burocrático. Sorpredentemente no sólo no ha ocurrido nada en absoluto, sino que en 2022 la directora del CNI, Esperanza Casteleiro Llamazares, visitó Marruecos y recientemente Hammouchi estuvo en Madrid en un acto oficial para celebrar el bicentenario de la fundación de la policía española.

Se le vio hablando incluso con el rey, entre otros. Como si nada hubiera ocurrido…

Como ya hemos expuesto, dos meses antes de que estallara este escándalo, Marruecos lanzó su bomba migratoria en mayo del mismo año sobre Ceuta, obligando al gobierno español de coalición a cambiar su posición sobre el Sáhara en marzo de 2022.

Luego, en diciembre del mismo año, estalló el “Qatargate”, un nombre muy apropiado que sirvió para ocultar la intervención de Marruecos, acusado de corromper a los diputados europeos para influir en las votaciones del Parlamento Europeo sobre el Sáhara.

Un reportaje del Der Spiegel demostró la implicación de la DGED, la inteligencia exterior marroquí, en el asunto. Las pruebas están respaldadas por las confesiones del italiano Antonio Panzeri, antiguo eurodiputado, que admitió haber recibido “regalos” del embajador de Marruecos en Polonia, Abderrahim Atmun.

Por cierto, en abril Bélgica aprobó un nuevo artículo en el Código Penal para castigar la “injerencia extranjera en los procesos democráticos”. Naturalmente estaban pensando en las injerencias procedentes… de Rusia.

Rusia confisca 440 millones del banco estadounidense JPMorgan

Donde las dan, las toman. Apenas unos días después de que Washington votara a favor de la Ley Repo, allanando el camino para la confiscación miles de millones en activos soberanos rusos de los bancos estadounidenses, Moscú toma represalias.

Es la Ley Repo a la inversa: un tribunal ruso ha ordenado la incautación de 440 millones de dólares del banco estadounidense JPMorgan.

La orden de incautación se inicia con una denuncia presentada por el banco público VTB contra el mayor banco estadounidense, con el objetivo de recuperar dinero bloqueado bajo el régimen de sanciones de Washington. Según el Financial Times, esta orden, inscrita en el registro judicial ruso, se dirige a fondos en las cuentas de JPMorgan así como a acciones de sus filiales rusas.

La incautación es una muestra de lo que va a ocurrir en los mercados financieros mundiales y que alcanzará a las empresas occidentales como resultado de las represalias de Moscú. Esta situación pone de relieve la complejidad de las sanciones internacionales y sus efectos en cadena sobre los fondos económicos que se mueven por el mundo.

VTB, afectada por las sanciones estadounidenses, vio sus fondos de 439 millones de dólares depositados en JPMorgan en Estados Unidos transferidos a una cuenta de depósito en garantía. En respuesta, VTB presentó una denuncia pidiendo a los tribunales rusos que congelaran una cantidad equivalente en Rusia, anticipando una retirada de JPMorgan del mercado ruso sin compensación.

JPMorgan, por su parte, respondió presentando una demanda en Estados Unidos para evitar la incautación de sus activos, argumentando que no podía recuperar los fondos estadounidenses bloqueados de VTB. La decisión favorable a VTB ordenó la incautación de los fondos rusos de JPMorgan, incluidos bienes muebles e inmuebles, exponiendo a al banco estadounidense a daños irreparables.

Los bancos estadounidenses, como JP Morgan ya no saben lo que hacer. Están divididos entre las exigencias de las sanciones occidentales y sus intereses en el extranjero.

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