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Israel se enfrenta a una nueva humillación militar en Líbano

Lo que más sorprende de los ataques aéreos de Israel contra Líbano y, en especial, contra los barrios del sur de Beirut, no es que acabaran con una parte de los dirigentes de Hezbollah y sus instalaciones, sino que la organización libansesa siguiera habitando y utilizando los edificios, a pesar de la guerra abierta hace un año en Gaza.

La explicación, según la agencia Reuters, es que Hezbollah tenía un acuerdo de salvaguardia con Estados Unidos. No evacuó sus locales ni trasladó a sus dirigentes de las instalaciones porque creía que Estados Unidos impediría que Israel los atacara.

Hezbollah pecó de ingenuidad al creer que Estados Unidos respetaría el acuerdo. Israel se saltó las líneas rojas delimitadas por ambas partes. Los ataques israelíes contra los barrios del sur de Beirut acabaron con una parte de los dirigentes y “destruyeron las garantías diplomáticas”, según un comunicado del movimiento libanés.

Reuters subraya que la existencia del acuerdo se basa en contactos con ocho diplomáticos familiarizados con los esfuerzos de mediación encabezados por Washington, y entre ellos Francia y la ONU, así como con tres fuentes de seguridad cercanas a Hezbollah.

“Los funcionarios libaneses y Hezbollah ahora se preguntan si las garantías diplomáticas fueron transmitidas con precisión”, concluye Reuters ingenuamente.

Rusia advierte contra ataques a las instalaciones nucleares de Irán

Moscú ha expresado su “profunda preocupación” por los informes que sugieren que Israel podría atacar las instalaciones nucleares de Irán, dice el periódico ruso Kommersant.

Las relaciones entre Rusia e Israel, tradicionalmente cordiales, están a prueba una vez más. Moscú, que también mantiene un acuerdo estretégico con Irán, se posiciona como un actor clave en la desescalada. La advertencia rusa refleja el deseo de evitar una extensión del conflicto que podría tener consecuencias desastrosas.

Nikolai Surkov, investigador jefe del Centro de Estudios de Oriente Medio, analiza dos posibles escenarios en caso de una respuesta israelí contra Irán. El primero, considerado preferible, implicaría ataques “dirigidos” y “quirúrgicos” contra objetivos militares, similares a los llevados a cabo en la primavera. Este enfoque limitaría los riesgos y salvaría la cara de Israel.

El segundo escenario, más alarmante, pronostica un “choque” contra la infraestructura estratégica iraní, que podría incluir instalaciones nucleares. Una acción de este tipo, destinada a demostrar la superioridad militar israelí, conllevaría riesgos considerables de escalada regional e internacional.

El ejército israelí muestra una gran debilidad en los combates de cercanías

Dueños del terreno, Hezbollah demuestra una vez más su superioridad en el combate terrestre. Lo único que demuestra Israel es su poder aéreo para atacar a distancia. En cuanto amaga una incursión terrestre sufre grandes pérdidas, lo que marca una nueva humillación militar.

Lo que está sucediendo actualmente recuerda la derrota de 2006, cuando el ejército israelí, a pesar de su superioridad tecnológica, se vio obligado a dar marcha atrás ante la resistencia de Hezbollah.

Si los soldados israelíes están cómodamente instalados en sus tanques, sus aviones o incluso a los controles de drones armados, la realidad es bastante diferente cuando ponen un pie en el suelo. Los combatientes de Hezbollah acaban muy rápidamente con ellos en los combates directos.

Según las últimas informaciones publicadas por Stephanie Dekker, periodista de Al Jazira, actualmente radicada en Amman, además de tanques, en el sur de Líbano lo que hay son ambulancias para trasladar a los soldados israelíes muertos y heridos.

La situación de Israel en el sur de Líbano es crítica. La unidad “Egoz” apenas había recorrido 400 metros en tierras libanesas cuando tuvo que retroceder. Se trata del primer enfrentamiento directo desde el inicio de la operación terrestre de Israel.

Este nuevo revés se produjo un día después de otra humillación: un ataque iraní a su territorio, que reveló las fallas de sus sistemas de defensa antiaérea. La conclusión es que la superioridad tecnológica de Israel tampoco es tan evidente, al menos frente a Irán.

Hezbollah repele los intentos israelíes de invadir Líbano

El 1 de octubre el ejército israelí anunció la entrada de su ejército en la zona fronteriza del sur de Líbano. Varios dias después, no hay soldados israelíes en territorio libanés. Los intentos de avance de las tropas israelíes han rechazado por Hezbollah, dice Chowki Bu Nassar, el embajador libanés en Moscú.

“En cuanto a las operaciones terrestres, Israel está intentando avanzar, pero no está funcionando. Actualmente no hay soldados israelíes en territorio libanés. En los últimos tres días Israel ha intentado repetidamente entrar en algunas aldeas”, señala el diplomático.

Las tropas israelíes sufrieron grandes pérdidas durante los combates con el movimiento libanés. “El atacante se encontró con los combatientes de Hezbollah que estaban bien preparados para una operación terrestre de las FDI [ejército israelí]. El movimiento les causó enormes pérdidas. Hay muchas más bajas entre los soldados israelíes de las que se informan, es decir, 10 soldados muertos”, dijo el embajador.

Tel Aviv pierde terreno, no sólo militarmente, sino también en términos de credibilidad internacional. Cada día que pasa se muestra vulnerable frente a enemigos que no van retrocederá, como han demostrado. Mientras el mundo observa, las fallas del poderío israelí se vuelven cada vez más visibles, poniendo de relieve un Estado con muchas grietas en todos los frentes.

Las fábricas ideológicas de la propaganda de guerra

Una guerra no sólo necesita armas y carne de cañón, sino también pretextos y justificaciones, que proceden de los “expertos” y equipos de análisis (“think tanks”) que financian las industrias de la guerra. Unos venden armas y otros relatos. Además, en el mundo contemporáneo las guerras hay que explicarlas en tiempo real. Las imágenes de la televisión tienen que ir acompañas de voces “autorizadas”.

Los relatos también cuestan dinero. El año pasado los fabricantes de armas donaron al menos 7,8 millones de dólares a los cincuenta mayores equipos de análisis de Estados Unidos, que a su vez publican informes pidiendo más guerras y más gastos militares, lo que aumenta significativamente los beneficios de sus patrocinadores. El único perdedor de este sistema circular y cerrado es la población estadounidense, agobiada por impuestos más altos, y las decenas de millones de personas en todo el mundo que son víctimas de la maquinaria de guerra estadounidense.

Los equipos de análisis que recibieron más dinero corrupto fueron, por orden, el Consejo Atlántico, CSIS, CNAS, el Instituto Hudson y el Consejo de Relaciones Internacionales, mientras que los fabricantes de armas más activos en los pasillos de Washington fueron Northrop Grumman, Lockheed Martin y General Atomics.

Estos expertos tienen una influencia directa en las guerras de todo el mundo. El CSIS, por ejemplo, es uno de los más firmes defensores de armar a Ucrania, Taiwán e Israel, incluso aunque esté cometiendo un genocidio en Palestina. Un informe enumera las armas estadounidenses que podrían ayudar al ejército israelí, incluidos los proyectiles de artillería Excalibur, los sistemas de guiado de bombas JDAM y los misiles Javelin. Estas armas son fabricadas por Raytheon, Boeing y Lockheed Martin respectivamente, los cuales se encuentran entre los principales financieros del CSIS.

Las armas estadounidenses se utilizan a diario para llevar a cabo ataques ilegales y mortales contra poblaciones civiles en Palestina, Líbano y Siria, lo que convierte a los fabricantes de armas en cómplices directos de crímenes de guerra.

Un ejemplo de esto es la reciente Guerra de Gaza. Israel arrojó tres bombas MK-84 de una tonelada sobre el campo, matando al menos a 19 personas. Decenas más siguen desaparecidas. Según la ONU, las explosiones de las bombas MK-84 rompen los pulmones, arrancan extremidades y cabezas de los cuerpos y revientan los senos nasales hasta a cientos de metros de distancia.

Las bombas MK-84 fueron producidas en Estados Unidos por General Dynamics y enviadas a Israel con la bendición de Washington. General Dynamics obtuvo enormes beneficios con la masacre. La cotización de las acciones del fabricante de armas con sede en Washington ha subido un 42 por cien desde el 7 de octubre.

La norma son los conflictos de intereses

Los equipos de análisis son una parte vital de los cabilderos, asociaciones comerciales y otras organizaciones que intentan orientar la política gubernamental. Son grupos de intelectuales que se reúnen para discutir y defender políticas con la esperanza de influir en la Casa Blanca y en el debate público. Realizan y publican investigaciones en profundidad sobre políticas gubernamentales, ayudan a redactar leyes y sirven como expertos de referencia para los medios. Muchos colaboradores de canales de noticias de 24 horas o editores invitados que escriben editoriales en periódicos trabajan en grupos de expertos. Como tales, son un impulsor clave del discurso político en todo el país.

También sirven como fuente para las instituciones públicas que buscan cubrir puestos administrativos. Cuando un partido pierde el poder, los antiguos altos funcionarios del gobierno a menudo toman posiciones en centros de estudios para ayudarles a resistir hasta que su bando recupere la Casa Blanca. Como tales, existen como una especie de gobierno privado a la espera, que emite recomendaciones políticas que esperan implementar algún día por sí mismos.

Pero todos esos funcionarios y sus elegantes oficinas en Nueva York o Washington no son baratos y, por lo general, sólo hay dos fuentes de financiación: contratos gubernamentales o empresas estadounidenses. El dinero llega con condiciones. Las empresas estadounidenses que financian los equipos de análisis esperan que defiendan sus intereses. Los cabildos empresariales pagan a los equipos de análisis que abogan por impuestos más bajos y menos regulaciones, mientras que la industria de defensa da dinero a los halcones que abogan por la guerra y un aumento del gasto militar.

Algunos han argumentado que los equipos de análisis no son árbitros neutrales de buenas ideas, sino actores capitalistas respaldados por el gobierno que promueven planes mientras intentan mantener un barniz de objetividad y respetabilidad.

Es evidente que existe un enorme conflicto de intereses si los grupos que asesoran al gobierno estadounidense sobre política militar están inundados de dinero de la industria armamentista. Un estudio ha analizado los 50 equipos de análisis de política exterior más influyentes de Estados Unidos y realizó un seguimiento de su financiación para determinar cuánto dinero recibieron de cada una de la empresas armamentistas.

En total, la industria armamentística ha donado al menos 7,8 millones de dólares a estos equipos. Es una subestimación significativa por varias razones. En primer lugar, los equipos no están obligados a revelar sus fuentes de financiación, lo que significa que el conjunto de datos está incompleto. Además, quienes lo hacen suelen ser muy vagos respecto de las cantidades exactas que se les pagan. Por ejemplo, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) señala que grupos como Leonard SpA, Lockheed Martin, Huntington Ingalls Industries y Northrop Grumman les donaron al menos 250.000 dólares en el último año fiscal. Sin embargo, el CSIS no ha establecido un límite superior para sus donaciones, lo que significa que “251.000 dólares o más” podría significar 1.100 millones o 250.000 millones de dólares.

Una financiación oculta

Los gigantescos fabricantes de armas financian silenciosamente a muchos de los grupos más grandes e influyentes que asesoran al gobierno de Estados Unidos sobre su política exterior. Sólo el Consejo Atlántico está financiado por 22 empresas armamentistas, por un total de al menos 2,69 millones de dólares el año pasado. Incluso un grupo como el Carnegie Endowment for Peace, establecido en 1910 como una organización dedicada a reducir los conflictos mundiales, está patrocinado por empresas que fabrican armas de guerra, incluidas Boeing y Leonardo, que donan decenas de miles de dólares cada año.

Los cinco equipos que recibieron más dinero de la industria armamentística son: el Consejo Atlántico, 2,69 millones de dólares; el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), 2,46 millones de dólares; el Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense (CNAS), 950.000 dólares; el Instituto Hudson, 300.000 dólares; y el Consejo de Relaciones Internacionales, 10.000 dólares.

Al menos 36 fabricantes de armas han brindado apoyo financiero a importantes equipos estadounidenses de análisis. Los más generosos son Northrop Grumman, con 1,07 millones de dólares; Lockheed Martin, con 838.000 dólares; General Atomics, con 485.000 dólares; Leonardo SpA, con 10.000 dólares; y Mitsubishi, con otros 10.000 dólares.

El papel de los equipos de análisis financiados por la industria armamentista consiste en construir, a través de interminables repeticiones y debates que permanezcan dentro de sus extraños parámetros, la idea de que las guerras se ganan, que las guerras son defensivas, que las armas nucleares disuaden las guerras, que no podemos hablar con los enemigos, que el gasto en armas es un servicio público que los países deberían ampliar en la medida de lo posible, privando al mismo tiempo de fondos destinados a los gastos sociales.

¿Quién paga el precio?

No es casualidad que los grupos que reciben la mayor cantidad de dinero de la industria armamentista sean el hogar de algunas de las voces más duras del mundo. La industria armamentista, como todas las empresas, no dona por la bondad de su corazón, sino que busca un retorno de la inversión.

Influyentes equipos como el CSIS están dando a sus benefactores un retorno de la inversión, pidiendo constantemente más gasto militar y más guerras en todo el mundo, cualesquiera que sean las consecuencias.

En 2022 el CSIS argumentó que la Guerra de Ucrania presentaba una oportunidad única para transformar y racionalizar la defensa europea, es decir, imponer enormes aumentos del gasto militar. Advirtió que eso debe hacerse rápidamente, ya que el tiempo para hacerlo puede ser efímero, que Europa debe evitar un enfoque fragmentado de su ejército y no debe seguir dependiendo de Estados Unidos para su defensa. El objetivo del 2 por cien del PIB que los países de la OTAN deben dedicar a sus fuerzas armadas es demasiado bajo y recomienda duplicar el gasto militar en Europa al 4 por cien. Lo que no se menciona es que eso sería una gran aportación para las empresas armamentistas que los financian.

Los países europeos, insistió también el CSIS, deben hacer todo lo posible dentro de la OTAN, militarizando sus sociedades, como la de Estados Unidos, en nombre de la “democracia mundial”.

En un artículo publicado en The Atlantic, Eliot A. Cohen, presidente Arleigh A. Burke de Estrategia en el CSIS, exigió una escalada de la participación occidental en Ucrania. “Necesitamos ver masas de rusos huyendo, desertando, disparando a sus oficiales, siendo hechos prisioneros o asesinados. La derrota rusa debe ser un desastre enorme y sangriento”, escribió, añadiendo que “para este fin, Occidente debe dar urgentemente todo lo que Ucrania pueda necesitar”. Eso incluye misiles de largo alcance y aviones de combate F-16 y F-35.

Lo que ni Cohen ni The Atlantic advierten, sin embargo, es que las armas que exigió que se compraran y enviaran a Ucrania son fabricadas por General Dynamics y Lockheed Martin, grupos que financian directamente al CSIS.

Al igual que el Consejo Atlántico, el CSIS aboga por mantener las armas nucleares estadounidenses en Europa, para que no se utilicen rápidamente. Las voces conciliadoras dentro de los grupos de expertos son, en el mejor de los casos, pocas y dispersas. Entre los editoriales y citas del CSIS que aparecieron en el New York Times durante un año y fueron escritos por el grupo de vigilancia de los medios Fairness and Accuracy in Reporting, no se encontró ningún ejemplo de la organización que defienda la reducción o la cautela en la política militar estadounidense.

Pero las voces a favor de la guerra no se limitaron al CSIS. Todos los equipos de análisis que reciben una financiación importante de la industria armamentista han adoptado una postura claramente agresiva. El Consejo Atlántico, por ejemplo, supervisó el gasto de los países europeos dentro de la OTAN con el objetivo de obligarlos a comprar más armas. Abogó por que Estados Unidos cree una nueva “coalición de inteligencia del Indo-Pacífico” que aumentaría las tensiones con China. La CNAS, por su parte, afirmó que la respuesta supuestamente moderada de Estados Unidos a las “provocaciones chinas” había erosionado su “credibilidad” en el escenario internacional.

Hablando sobre lo que lograron los equipos de análisis, Swanson dice: “Normalizaron la idea de medir el gasto de guerra como porcentaje de una economía, y la idea de que no hay un consumo excesivo. Han normalizado la idea de que sólo hay una solución para todos los problemas, incluso los creados por esa única solución, y es la guerra. Y presentan constantemente a la OTAN como una alianza defensiva, sin que nadie se dé cuenta de que todas las guerras de la OTAN han sido abiertamente agresivas”.

La población estadounidense se muestra escéptica ante la guerra. Dos tercios del país quiere que Washington y Ucrania entablen relaciones diplomáticas directas con Rusia, incluso si eso significa ceder territorio ucraniano. La mayoría de los estadounidenses también se opone a enviar más tropas estadounidenses a Oriente Medio, aunque sea para “defender a Israel”.

Cuando se habla de Ucrania, el 85 por cien de los equipos de análisis citados en los principales medios de comunicación como el New York Times, el Washington Post y el Wall Street Journal recibieron financiación del complejo militar-industrial. Entre estos últimos, los más importantes fueron el CSIS y el Consejo Atlántico.

La guerra es siempre una buena noticia para los fabricantes de armas

La guerra es siempre una buena noticia para los fabricantes de armas. En los últimos cinco años, el precio de las acciones de General Dynamics ha subido un 103 por cien, el precio de las acciones de Lockheed Martin ha subido un 107 por cien y el precio de las acciones de Northrop Grumman ha subido un 110 por cien.

Los accionistas de la industria armamentística han visto sus inversiones dar buenos resultados gracias a un país adicto al conflicto. Estados Unidos ha estado en guerra durante 231 de sus 248 años de independencia. Según un informe del Servicio de Investigación del Congreso, una institución pública estadounidense, Estados Unidos ha iniciado 469 intervenciones militares extranjeras entre 1798 y 2022 y 251 solo desde 1991. Estos incluyen operaciones especiales, asesinatos selectivos de dirigentes extranjeros, golpes militares e invasiones y ocupaciones directas de otros países.

Más de la mitad del gasto discrecional del gobierno se destina al ejército, cuyo presupuesto se acerca al billón de dólares al año. El gasto militar estadounidense rivaliza con el de todos los demás países juntos, mantiene una red de aproximadamente 1.000 bases en todo el mundo, incluidas casi 400 en un anillo que rodea China.

Esto alimenta el apetito insaciable de los fabricantes de armas, que tienen aún más dinero para gastar en comprar enchufes y presionar al gobierno para que emprenda más guerras. Su estrategia es financiar equipos de análisis en Washington. Para empresas como Lockheed Martin y Raytheon, es una inversión empresarial inteligente. Unos cientos de miles de dólares al año gastados en financiar equipos de análisis como CSIS, CNAS o el Atlantic Council se traducen en miles de millones de dólares en pedidos adicionales de tanques, barcos y aviones.

El militarismo no ha hecho más que aumentar desde entonces. Actualmente Estados Unidos se está preparando para posibles guerras con Rusia y China, dos de los estados más grandes y poblados del planeta, ambos con grandes arsenales de armas nucleares.

Es una excelente noticia para el complejo militar-industrial, que está causando estragos.

Alan Mac Leod https://www.mintpressnews.com/raytheon-boeing-fund-push-nato-nuclear-expansion/288300/

La OTAN va a hacer una oferta que Rusia sólo puede rechazar

En su primer día en su nuevo cargo, el Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, apoyó la incorporación de Ucrania a la Alianza atlántica y pidió que se permitiera a Kiev lanzar ataques con misiles profundamente en territorio ruso.

En vísperas de su dimisión, Stoltenberg sugirió que Ucrania podría ser admitida en la OTAN sin necesidad de que Rusia tenga que devolver a Kiev el control de los territorios ganados. El antiguo secretario general también cree que una invitación a la Alianza podría ser una herramienta para poner fin a la guerra.

Es un giro de 180 grados porque la guerra comenzó precisamente porque Ucrania fue arrastrada a la OTAN. Sin embargo, permite predecir las acciones futuras de la Alianza, dice el columnista ruso Dmitri Bavyrin (*).

El 12 de octubre se celebrará en Alemania una reunión de los principales aliados de Ucrania, a la que asistirán los dirigentes de Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y Francia, así como Zelensky, que intentará persuadir nuevamente a Biden para que conceda la autorización de ataque antes de las elecciones estadounidenses.

En lugar de la autorización, Biden y Scholz levantarán el veto a la incorporación de Ucrania en la OTAN. Kiev se convertirá en miembro de pleno derecho antes del cese de las hostilidades. La incorporación es un acontecimiento pospuesto y, al mismo tiempo, un medio para poner fin a la guerra.

Al parecer, Biden y sus lacayos quieren repetir el escenario de 1956, cuando Alemania Occidental fue admitida en la Alianza. En aquel momento, la RFA no reconocía la existencia de la RDA (y viceversa); consideraba a Alemania Oriental como una parte suya.

La situación hoy es la misma con Ucrania y con España respecto a Ceuta y Melilla. La RFA fue admitida en la OTAN con la condición de que la Alianza tomara bajo su protección solo el territorio controlado por el antiguo gobierno de Bonn, y no todo el territorio alemán. En otras palabras, la OTAN consideraba a la RDA parte de la RFA, pero la defensa colectiva no se aplicaba a la RDA.

Hoy la RDA son los territorios rusos que Ucrania considera propios, incluida Crimea. Al unirse a la Alianza, Kiev tendrá la garantía de defender únicamente los territorios que realmente controlan. Si las tropas rusas cruzan la línea que la OTAN define como el inicio de su zona de control, significará el inicio de una guerra entre Rusia y la OTAN.

Pero para que Ucrania se una a la OTAN, primero deben detenerse las hostilidades, precisamente porque Occidente no quiere librar una guerra directamente contra Rusia. En otras palabras, Moscú debería aceptar la congelación de la guerra sin que Ucrania y los países de la OTAN reconozcan oficialmente las nuevas fronteras de Rusia.

A la oferta la OTAN puede añadir alguna zanahoria más, como la devolución del dinero robado y el levantamiento de las sanciones. Cuando Rusia se niegue a aceptar el regalo, habrá un garrote, que podría ser la autorización de las “armas de largo alcance”.

A Scholz le han elegido como mensajero para transmitir la oferta al Kremlin. Según los medios alemanes, está previsto que en noviembre mantenga una conversación telefónica con Putin, algo que no ocurre desde hace dos años.

La entrevista se celebrará en vísperas de la cumbre del G20 en Brasil, a la que tanto Putin como Scholz han sido invitados. Probablemente la OTAN quiera conseguir el apoyo de los países del G20 que se han mantenido neutrales hasta ahora (India y Arabia saudí, por ejemplo) para presionar también a Moscú.

Los paises de la OTAN vuelven a demostrar que solo se escuchan a sí mismos. Nunca se han parado a pensar en los intereses de Rusia, ni en la situación que Estados Unidos creó con el Golpe de Estado de 2014, ni en los acuerdos firmados en Estambul en 2022.

El acuerdo que prepara la OTAN no tiene ningún sentido. Es justo al reves: Moscú está dispuesto a hacer algunas concesiones a Ucrania, a cambio de que renuncie a ingresar en la OTAN.

(*) https://vz.ru/politics/2024/10/2/1290213.html

Mali llega a un acuerdo con una empresa canadiense para la explotación de las minas de oro

Mali busca aprovechar al máximo su sector minero, que es esencial para su economía. El 1 de septiembre la empresa canadiense Barrick Gold anunció la firma de un acuerdo con la junta mililtar de Bamako para resolver los conflictos relativos a la explotación de la mina de oro Loulo-Gounkoto.

Es un paso adelante tras la auditoría de las minas de oro realizada en 2022, que reveló un déficit de casi mil millones de dólares para el Estado maliense. La auditoría condujo a la adopción de un nuevo código minero en 2023, destinado a corregir estas deficiencias y fortalecer los ingresos públicos procedentes de la minería.

El nuevo código minero de Mali concede ahora al Estado una mayor participación en los proyectos mineros, pasando del 20 al 30 por cien, y también introduce una participación del 5 por cien reservada a los inversores locales. Este importante cambio permite al gobierno beneficiarse más de la riqueza mineral, al tiempo que estimula la participación del sector privado maliense en una industria históricamente dominada por empresas extranjeras.

Con la nueva legislación, Mali espera recuperar parte del déficit estimado entre 300 y 600.000 millones de francos CFA, garantizando al mismo tiempo una mejor distribución de los ingresos de la minería. El acuerdo firmado con Barrick Gold podría ser un punto de inflexión en este proceso, ya que garantiza una explotación más equitativa de los recursos y podría servir de modelo para otras empresas mineras que operan en el país.

Barrick Gold es un socio clave de Mali, ya que ha invertido aproximadamente 10.000 millones de dólares en el sector minero de Mali durante los últimos 30 años. Loulo-Gounkoto, la mina de oro más grande de Mali, produce casi 700.000 onzas de oro al año, lo que contribuye significativamente a la economía del país. Sin embargo, las tensiones recurrentes en torno a la distribución de los ingresos mineros a menudo han tensado las relaciones entre el gobierno de Bamako y las empresas extranjeras.

Como parte del acuerdo, el gobierno de Mali también trabaja para garantizar que los nuevos inversores cumplan plenamente con el nuevo código minero, asegurando que los ingresos generados por las operaciones mineras beneficien al desarrollo económico y social del país.

El fracaso de los sistemas de defensa antiaérea israelíes

En la actual Guerra de Oriente Medio las fuentes ofrecen versiones contradictorias de cada uno de los intercambios. En la operación denominada Promesa Verdadera II, el martes Teherán disparó más de 400 misiles, según algunos, y alrededor de 200 según otros. Según las israelíes fueron 180.

Los militares iraníes no han dicho cuántos misiles dispararon.

Muchos de ellos, incluso todos, fueron interceptados según los propagandistas israelíes, por los sistemas de defensa antiaérea. No hubo muertes, ni tampoco daños según estas fuentes, que se esfuerzan por mantener la imagen de marca de un Israel invulnerable e invencible.

Las fuentes iraníes muestran imágenes de los impactos, pero los inquisidores y cazadores de bulos dicen que son falsas y quieren aparentar que todas ellas son falsas.

La campaña publicitaria de los sionistas, que está haciendo aguas desde el primer minuto, no la hunden los iraníes sino la agencia de noticias Associated Press, que mostró imágenes satelitales de la base aérea de Nevatim, en el sur de Israel que exhibía grandes daños en el techo de varios edificios cerca de la pista principal, con importantes escombros esparcidos en el área.

El ministro de Defensa iraní, el general de brigada Aziz Nasirzadeh, confirmó que la Operación Promesa Verdadera II tuvo más del 90 por ciento de éxito. No había sitios civiles entre los objetivos de Irán y tres bases militares y una base de inteligencia y espionaje del régimen israelí habían sido atacadas.

Nevatim es el hangar de los aviones más avanzados de la Fuerza Aérea de Israel, incluidos los aviones de combate furtivos F-35 Lightning II de producción estadounidense.

Esta enorme base aérea con cuatro pistas cubre aproximadamente 50 kilómetros cuadrados y está situada en el desierto de Negev, a 15 kilómetros al este de Beersheba y 12 kilómetros al norte de Dimona.

Alberga tres escuadrones de aviones de combate furtivos F-35 de fabricación estadounidense, el 140, 116 y 117, así como aviones de transporte C-130, aviones cisterna Boeing 707 y otros aviones de reconocimiento.

Al menos siete vídeos diferentes muestran impactos directos de 20 a 30 misiles balísticos iraníes, que causaron importantes daños a la base y, según algunas fuentes, destruyeron más de 20 aviones de combate.

El mito israelí se hunde un poco más cuando el propio ejército reconoce que algunas de sus bases aéreas fueron alcanzadas por el ataque iraní, diciendo que los edificios de oficinas y otras áreas de mantenimiento en las bases sufrieron daños.

Sin embargo, los intoxicadores afirman que los misiles iraníes no causaron daños a los aviones de combate, drones, otras aeronaves, municiones ni infraestructura crítica. También aseguran que no se había causado ningún daño al funcionamiento de la Fuerza Aérea de Israel.

Los tres sistemas de la defensa antiaérea israelí

Para entender el fracaso del mito, hay que recordar que Israel utiliza tres sistemas de defensa antiaérea para protegerse contra ataques aéreos y de misiles: la Cúpula de Hierro para misiles de corto alcance, la Honda de David para misiles de alcance medio y el sistema Arrow para misiles balísticos de largo alcance. Estos sistemas se activaron e ante el ataque iraní.

A ellos hay que añadir un cuarto: el de los buques de la Armada de Estados Unidos que hay en las costas del Mediterráneo oriental.

La Cúpula de Hierro es el sistema más conocido, pero sólo es el primer nivel de protección, destinado a contrarrestar los ataques de cohetes o misiles de menor alcance. Los otros dos dispositivos están diseñados para interceptar misiles balísticos.

Procedentes de tecnologías israelíes y estadounidenses, estos sistemas se benefician de un apoyo financiero estadounidense que asciende a miles de millones de dólares.

Desde su puesta en funcionamiento en 2011, la Cúpula de Hierro ha interceptado algunos cohetes disparados por Hezbollah y Hamas, con una tasa de éxito de alrededor del 90 por ciento según sus propagandistas.

Diseñado para derribar cohetes o misiles con un alcance de hasta 70 kilómetros, fue desplegado durante los dos ataques iraníes del 13 de abril y el 1 de octubre.

Basándose en las consecuencias de la guerra del Líbano de 2006, el ejército israelí desplegó una primera batería en marzo de 2011 en la zona de Beersheba, a 40 kilómetros de Gaza, seguida de otras nueve, todas móviles y dispersas por el territorio israelí, según un informe del Senado estadounidense de marzo del año pasado.

Una batería consta de tres lanzadores, cada uno de los cuales contiene hasta 20 interceptores. Estos misiles sólo se disparan si el sistema de detección por radar y el ordenador que equipa la batería determinan que el misil enemigo puede impactar en una zona estratégica o urbanizada.

La Cúpula de Hierro fue inicialmente diseñada y fabricada exclusivamente por israelíes, antes de un acuerdo de coproducción firmado con Estados Unidos en marzo de 2014, que desembocó en 2020 en la creación de una empresa conjunta entre la empresa israelí Rafael, en el origen de el proyecto, y el grupo estadounidense Raytheon (ahora RTX).

Estados Unidos también adquirió varias baterías Cúpula de Hierro en 2019.

Por el contrario, el sistema Honda de David apunta a cohetes de largo alcance y misiles de crucero con un alcance de 40 a 300 kilómetros.

Cada lanzador puede transportar hasta 12 misiles, que deberían destruir el misil enemigo sólo con la fuerza de su impacto, según explican los catálogos comerciales de la empresa Rafael, que desarrolló el sistema junto con Raytheon.

Dos baterías Honda de David deberían ser suficientes para cubrir todo el territorio israelí.

En funcionamiento desde abril de 2017, este sistema antiaéreo es el resultado de una coproducción israelí-estadounidense que reúne, como en el caso de la Cúpula de Hierro, a las empresas Rafael y Raytheon.

Perfeccionando una tecnología de finales de los años ochenta resultante de la Iniciativa de Defensa Estratégica estadounidense (conocida como la “Guerra de las Galaxias”) impulsada por Reagan, los sistemas Arrow II y III fueron desarrollados conjuntamente por las empresas estadounidenses Boeing y la israelí Israel Aerospace Industries (IAI).

Israel probó el sistema de misiles balísticos Arrow II en agosto de 2020, que puede interceptar un misil a 500 kilómetros. Arrow III va aún más lejos: con un alcance estimado de 2.400 kilómetros, su objetivo es contrarrestar los misiles balísticos que operan más allá de la atmósfera (es decir, aproximadamente a más de 100 kilómetros de altitud). Israel lo probó con éxito en enero de 2022.

Según la empresa IAI, los misiles de los sistemas Arrow 2 y 3 fueron activados el martes por la tarde para tratar de contrarrestar el ataque aéreo iraní.

La Operación Promesa Verdadera II

El desarrollo conjunto entre Estados Unidos e Israel de los sistemas Arrow durante los últimos 25 años costó miles de millones de dólares y anteriormente se promocionaba como 99 por cien efectivo. Basándose en la buena publicidad del armamento, el año pasado Israel consiguió un contrato de exportación de 3.500 millones de dólares con Alemania, lo que marcó la mayor venta militar de su historia.

El bombardeo iraní del martes ha mostrado que la buena imagen de marca del armamento israelí no se corresponde con la realildad. Los sistemas de defensa aérea israelí fueron desarrollados para interceptar misiles balísticos obsoletos y no son capaces de hacer frente a salvas de misiles de maniobra o incluso a tipos hipersónicos aislados.

La Operación Promesa Verdadera II lanzada por las fuerzas armadas iraníes contra los territorios ocupados por Israel ha demostrado -una vez más- la ineficacia de los sistemas de defensa aérea israelíes. Ya fallaron en abril y volvieron a fallar durante el único ataque con misiles hipersónicos de Yemen contra Tel Aviv a mediados de septiembre.

Particularmente estrepitoso es el caso de la base aérea de Nevatim, donde casi 30 ojivas alcanzaron simultáneamente el objetivo en cuestión de segundos. No e puede hablar de “fallo” porque no hubo ningún intento visible de interceptación de los misiles.

Según un comunicado del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, casi el 90 por ciento de los misiles penetraron con éxito las defensas aéreas para alcanzar el objetivo.

En Irán, imágenes privadas compartidas en las redes sociales mostraron una salva de misiles cerca de Kermanshah, otra cerca de Tabriz y una tercera cerca de Shiraz.

Cientos de ataques directos en los territorios ocupados por Israel, muchos de los cuales afectaron a la base aérea de Nevatim, la base aérea de Tel Nof, la base aérea de Hatzerim y la sede del Mosad en Tel Aviv.

Algunas fuentes sugieren que uno de los impactos directos en la base aérea de Tel Nof con explosiones secundarias visibles fue en realidad la batería Arrow con radar.

Alemania importa trabajadores inmigrantes de Uzbekistán

Alemania está atravesando un invierno demográfico tan frío que las empresas y los sectores de servicios del país no pueden encontrar fuerza de trabajo. Para remediarlo, hace años que Berlín planea importar trabajadores para activar su economía.

En Alemania hay una gran demanda de mano de obra. Según la Cámara de Comercio de la Industria Alemana (DIHK), el 53 por cien de las empresas tienen dificultades para cubrir los puestos vacantes. Cada año se necesitan alrededor de 400.000 nuevos trabajadores calificados, incluidos especialistas como ingenieros electrónicos, electricistas, enfermeras, ingenieros mecánicos, consultores y gerentes de servicio al cliente.

Primero firmaron un contrato con Kenia para importar 250.000 trabajadores, como ya relatamos, y ahora ha firmado otro con Uzbekistán para llevar más trabajadores a Alemania. El país asiático es uno de los pocos con una proporción elevada de jóvenes con buenas calificaciones.

El principal canal de televisión alemán, ARD, dice que “Uzbekistán tiene una alta tasa de natalidad y, por tanto, una población joven” y “no hay suficientes puestos de trabajo para ellos en el país”.

El Canciller alemán Olaf Scholz inició el 15 de septiembre en Uzbekistán un viaje de tres días a Asia Central, donde firmó un acuerdo migratorio y asistió al Formato 5+1 que reúne a Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Tayikistán y Kirguistán. La ARD especifica: “Situada entre Rusia y China, la región tiene importancia geopolítica.

Para Alemania se trata de nuevos mercados: petróleo, gas y otras materias primas. Al gobierno federal le gustaría que se enviara más petróleo kazajo a la refinería PCK en Schwedt, Brandeburgo, donde Nord Stream debía entregar su materia prima energética. Una decena de empresarios acompañaron al canciller con la esperanza de realizar buenos negocios. Berlín apuesta por la importación lejana de hombres y mujeres, pero también de materias primas de esta región de Asia Central.

El viaje de Olaf Scholz a Uzbekistán se explica también por la existencia de una minoría alemana en esta República. En este Estado de Asia Central, situado en las inmediaciones de Kirguistán y Kazajstán, todavía viven unos miles de ciudadanos uzbekos de origen alemán. La mayoría de los miembros de la minoría alemana viven actualmente en las ciudades de Tashkent, Bujara, Samarcanda y Fergana. En estas cuatro ciudades también se organizan en centros culturales alemanes.

Alemania también utiliza Uzbekistán como trampolín para deportar a inmigrantes afganos. Los medios de comunicación alemanes han revelado que el gobierno uzbeko ha aceptado acoger a los deportados afganos para obtener el contrato de migración de Alemania.

Los países Brics muestran sus heridas internas

En una reciente rueda de prensa en Nueva York, a Lavrov le preguntaron por la ampliación de los Brics y respondió que “en esta etapa, todos los países miembros consideran que es prudente no tomar nuevas decisiones por el momento y adaptar la agrupación para formar una asociación de miembros que compartan los mismos valores”.

En la próxima cumbre de los Brics en Kazán, Rusia, del 22 al 24 de octubre, no deliberarán sobre la adhesión de nuevos miembros. La atención se centrará en el desarrollo de los criterios de incorporación para el futuro.

Más de 20 países ya han expresado su deseo de convertirse en miembros de pleno derecho y una decena más desean mantener relaciones de asociación permanentes. Entre los nuevos países interesados ​​en ser miembros parecen estar países como Indonesia, Malasia y especialmente Turquía, cuyo Presidente del Parlamento, Numan Kurtulmus, visitó Moscú el 26 de septiembre y se reunió con Putin, que ya en el mes de junio acogió con satisfacción la intención de Ankara de unirse al grupo.

Pero hasta 2027 hay una pausa en la ampliación, según Lavrov. Los rusos parecen no haber apreciado el lío que ya reinó durante el verano del año pasado y durante los preparativos de la próxima cumbre en Kazán en octubre.

Lo que Lavrov ha reconocido, en defintiva, es que hay conflictos internos que se refieren, entre otras cosas, al papel de Arabia saudí y Emiratos, que debían llenar las arcas del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), una herramienta financiera estratégica de los Brics, supuestamente la punta de lanza de la batalla de desdolarización.

Sin embargo, ambos países se han mostrado muy reservados hasta ahora. Los saudíes aún no se han integrado en el NBD, mientras que Emiratos, aunque son accionistas desde 2021, siguen siendo muy tacaños, ya que su compromiso gira en torno al 1,1 por cien, que equivalen a 556 millones de dólares, mientras que Bangladesh ha puesto 942 millones, casi el 2 por cien del nuevo banco.

Renunciar a los Brics para diversificar la política exterior

El lunes un editorial del periódico El Mudjahid, el decano de los medios de comunicación argelinos, abrió una espita que, como ya comentamos, recorre el norte de África desde entonces.

El presidente del Consejo de la Nación [Senado argelino], Salah Goudjil, explicó la negativa de Argelia a mantener su candidatura a los Brics explicando que “las relaciones estratégicas bilaterales son más importantes para nosotros”.

Ahora Argelia tiene que mantener el rumbo de diversificación de sus asociaciones, sin dejarse encerrar en una camisa de fuerza que le haría perder su soberanía en la toma de decisiones. El gobierno de Argel rechaza cualquier injerencia sobre sus posiciones, venga de donde provenga.

Argelia no quiere encerrarse en posiciones fijas, prefiriendo adaptar su estrategia en función de la evolución de la situación, para no verse sujeta a compromisos vinculantes que reducirían su margen de maniobra.

El ejemplo que ponen los medios argelinos es trivial: su representante en la ONU tuvo que responder a su homólogo ruso sobre el caso de la boxeadora Iman Jelif, que ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París en medio de la polémica sobre sus hormonas.

Argelia saborea su venganza

En Argelia consideran que los Brics son un contrapeso al G7. “Esperábamos que constituyera un nuevo polo económico poderoso llamado a romper la dominación de Occidente”, dice un columnista.

Argelia vio en la nueva organización la oportunidad de restablecer el equilibrio internacional y fortalecer el eje sur frente a un norte hegemónico.

Los norteafricanos insisten en que no hay novedades. La posición de su país es conocida y no ha cambiado desde octubre del año pasado, cuando el propio Presidente de la República declaró a la prensa local que el gobierno renunciaba a incorporarse a los Brics.

Pero a la luz de las declaraciones de Lavrov sobre la suspensión de nuevas admisiones, la posición argelina se lee con otros ojos. Argelia saborea su venganza, al tiempo que recuerda a los Brics su “inconsistencia, tanto en el fondo como en la forma”.

Los Brics están mal, dicen los medios argelinos, debido al amiguismo y los intereses estrechos que han aplicado sus miembros fundadores y, particularmente, India. El sistema de Breton Woods que domina Estados Unidos es “por el momento” mucho más eficaz que el BND, llega a decir un comentarista.

La venganza argelina incluye, como era de esperar, la congelación del dinero presupuestado para el BND al cual, sin embargo, el país norteafricano no renuncia.

No es el final, sino sólo un aplazamiento

Los medios argelinos, fieles portavoces de su gobierno, dicen que su postura sobre los Brics no es el final, sino sólo un aplazamiento. Una relación amistosa, estratégica e histórica con Rusia no les impide expresar en voz alta su rechazo a lo que consideran como una actitud inaceptable dentro de los Brics. El “malentendido” no ha alterado la calidad de las relaciones entre Argel y Moscú. Por el contrario, Rusia “puede contar con un aliado digno de confianza” en el norte de África.

Que el gobierno argelino critique el funcionamiento de los Brics no le impide seguir manteniendo buenas relaciones bilaterales con los países miembros y trabajar para reforzar cualquier acción contra occidente.

Irán enseña los dientes con el ataque balístico más grande la historia militar

Los lameculos de la OTAN que ejércen de “expertos” para los medios se felicitaron tras las exhibiciones terroristas de Israel en Líbano. Sonreían y se las prometían muy felices, hasta que el martes cayeron decenas de misiles sobre istalaciones estratégicas en el interior de Israel.

Irán era el “gran mudo” de Oriente Medio, decían. Callaba por miedo a las represalias. No es que no quiera, es que no puede.

Ahora salen a relucir los informes que tenían escondidos en el cajon. Según uno de 2022 del Comando Central de Estados Unidos, Irán tiene más de 3.000 misiles balísticos, con un alcance variado, desde misiles de corto y medio alcance hasta misiles balísticos de combustible líquido basados ​​principalmente en diseños de tecnología norcoreana y rusa.

Los misiles Sajjil, que funcionan con combustible sólido, pueden transportar una carga útil de unos 700 kilos y llegar hasta 2.500 kilómetros desde territorio iraní. Tel Aviv está a sólo 2.000 kilómetros de Teherán.

Otro misil similar, el Jaibar, puede recorrer 1.240 kilómetros con una carga útil de 2.000 kilos.

Irán utiliza a menudo los misiles de la serie Shahab para desestabilizar a su enemigo. El Shahab-3 puede alcanzar un alcance de unos 900 kilómetros. Son inferiores a las de los misiles Sajjil.

Los Sajjil y sus variantes, los misiles Qiam, pueden lanzarse en poco tiempo y trasladarse de un lugar a otro utilizando vehículos más pequeños.

En las últimas dos décadas Irán ha mejorado la producción de misiles guiados con precisión. Por ejemplo, la familia Fateh-110 ha sido reconocida por su alta precisión en el ataque a instalaciones militares, como lo demostró la operación iraní de enero de 2020 contra las fuerzas estadounidenses en Irak.

En enero de este año Irán lanzó ataques con misiles contra lo que describió como unidades de espionaje israelíes en la región de Erbil, en el norte de Irak. Sin embargo, un funcionario estadounidense dijo más tarde que el ataque no fue tan efectivo como afirmó el gobierno iraní y afirmó que los misiles eran poco precisos.

En relación con el actual ataque con misiles iraníes, Tel Aviv está en alerta. Estados Unidos, como de costumbre, acudió al rescate, ayudando al ejército israelí a interceptar algunos de los proyectiles dirigidos por Irán contra Israel.

En un ataque similar lanzado por Irán en abril, Estados Unidos dijo que la mayoría de los misiles habían sido neutralizados con éxito.

Rusia actualiza su doctrina militar nuclear

Los contornos del fin del conflicto ucraniano se están volviendo más claros que nunca. Si todavía queda mucho en el ámbito de la especulación, esto se debe en gran medida al punto de inflexión respecto al resultado de las elecciones presidenciales estadounidenses que, a pesar de la propaganda mediática orquestada contra Donald Trump, está abierto en gran medida.

Por primera vez se ha hecho evidente el riesgo de que el conflicto ucraniano se convierta en una confrontación nuclear entre Rusia y los países de la OTAN.

La ambigüedad estratégica ha terminado con la sorprendente revelación en Moscú de los contornos emergentes de la doctrina nuclear actualizada de Rusia durante una reunión cuidadosamente orquestada de la Conferencia Permanente sobre Disuasión Nuclear del Consejo de Seguridad de Rusia en el Kremlin, presidida por Putin, en vísperas de la reunión entre Zelensky y Biden en la Casa Blanca.

El elemento crucial de las revelaciones de Putin es que Rusia ha restablecido su doctrina nuclear según la cual “la agresión contra Rusia por parte de cualquier Estado no nuclear… respaldado por una potencia nuclear [es decir, Estados Unidos, Reino Unido o Francia] debe considerarse su ataque conjunto”.

Esto implica que a Rusia se le está acabando la paciencia y que el sofisma de la OTAN de negar responsabilidad por los ataques a territorio ruso desde Ucrania ya no se sostiene.

Putin también dijo que la transición de Rusia hacia el uso de armas nucleares podría incluso tener un carácter preventivo. En otras palabras, los ataques profundos de Ucrania al territorio ruso y un ataque a Bielorrusia pueden desencadenar una respuesta atómica.

La referencia a los ataques con drones es significativa, ya que Ucrania ha lanzado repetidamente ataques masivos con drones contra bases estratégicas rusas.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, reconoció más tarde que las declaraciones de Putin “deben verse como un mensaje certero [para Occidente]. Es un mensaje que advierte a estos países de las consecuencias si participan en un ataque contra nuestro país por diversos medios, no necesariamente nucleares”.

Peskov añadió un contexto más amplio: “Esto está relacionado con la situación de seguridad en desarrollo a lo largo de nuestras fronteras… Esto requiere ajustes en los fundamentos de la política estatal en el campo de la disuasión nuclear”.

Desde hace varios meses Rusia trabaja para actualizar su doctrina nuclear. Putin lo anunció por primera vez en junio. Subrayó que esto se debe a la aparición de nuevos elementos vinculados a “rebajar el umbral para el uso de armas nucleares” por parte de un “enemigo potencial”.

Putin se refería al reciente desarrollo por parte de Estados Unidos de “dispositivos explosivos nucleares de muy bajo rendimiento” y sus pruebas en un avión de combate F-35A en el desierto de Nevada. El cambio en la doctrina nuclear de Rusia no tiene como objetivo una escalada inmediata del conflicto ucraniano.

El diario ruso Izvestia informó recientemente que, desde el año pasado, Estados Unidos ha comenzado a sustituir las antiguas bombas de sus arsenales por nuevas B61-12, también en el continente europeo, que tienen una carga termonuclear de potencia variable de hasta 50 kt, lo que mejora significativamente la potencia nuclear estadounidense.

La nueva bomba se ha vuelto extremadamente precisa. Está equipada con un sistema de control con subsistemas inerciales y satelitales que, junto con una sección de cola controlada, la hacen similar a las bombas guiadas JDAM. También en este caso, sus dimensiones permiten colocarlo en los compartimentos internos de armas de los cazas F-35 y de los bombarderos estratégicos.

“Gracias al programa de modernización, la Fuerza Aérea de Estados Unidos está desplegando una bomba nuclear casi nueva y de alta precisión. En total está previsto producir al menos 400 unidades”, escribe el periódico Izvestia. Es mucho, pero en 2023 Estados Unidos lanzó en el extranjero un modelo aún más moderno, el B61-13, con una mayor potencia de carga termonuclear, con un umbral superior de hasta 360 kt.

“Estas bombas nucleares nunca antes se habían desplegado en Europa […] Se trata de una modernización muy agresiva y peligrosa que confiere a las bombas nucleares tácticas nuevas propiedades”, señala Izvestia, es decir, una gran capacidad de carga útil que puede destruir una pequeña ciudad con decenas de miles de habitantes, e incluso activos militares altamente protegidos.

La Guerra de Ucrania continuará hasta que Rusia alcance sus objetivos

Sin embargo, el anuncio de la actualización de la doctrina por parte de Putin se produce en el contexto inmediato de discusiones en Occidente en torno a una posible autorización por parte de Washington de ataques profundos al territorio ruso con armas de largo alcance.

Las revelaciones de Putin seguramente se sentirán en Washington, en el contexto de divisiones partidistas ya existentes.

El Washington Post informó que cuando Biden se reunió con Zelensky en la Casa Blanca la semana pasada, no le concedió permiso para disparar misiles de fabricación estadounidense más profundamente hacia Rusia. En cambio, anunció la provisión de ayuda militar adicional y nuevas capacidades de defensa aérea.

La estrategia de escalada gradual seguida por Estados Unidos (y Reino Unido), basada en las experiencias pasadas de respuesta moderada de Rusia, se ha vuelto obsoleta y está colapsando.

Curiosamente, Alemania e Italia se han opuesto abiertamente a cualquier ataque en territorio ruso con armas occidentales.

La posición rusa sigue siendo la misma: la guerra continuará hasta que se alcancen los objetivos. El 25 de septiembre el ministro de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, dijo a Tass: “La victoria es necesaria. Ellos [los occidentales] no entienden ningún otro idioma. Esta victoria será nuestra, no tenemos ninguna duda. Nos hemos unido verdaderamente frente a la guerra que Occidente ha desatado contra nosotros”.

Todo esto evidencia que la reunión del viernes entre Zelensky y Trump fuera bastante interesante. Trump, empresario por excelencia, siempre estará interesado en lo que Estados Unidos podría ganar con una solución a la cuestión de Ucrania. Ucrania tiene recursos por valor de billones de dólares que aún no se han aprovechado y son de vital interés para las estrategias de Trump.

Con Zelensky a su lado, Trump afirmó abiertamente que tenía una “gran relación” con él y le dio crédito a este último por primera vez por haberlo ayudado a ganar su juicio político a finales de 2019. Zelensky “era como una pieza de acero […] Recuerdo que podría haber sido bonito y no lo hizo, y lo aprecio”, recordó Trump.

Por otra parte, Trump añadió: “Espero que tengamos una buena victoria, porque si el otro lado [Rusia] gana, no creo que obtengamos la victoria en nada, para ser honesto contigo. Nos sentaremos y hablaremos de ello”.

Rusia concede importancia al interés de Trump en resolver la cuestión ucraniana. Vladimir Medinsky, exministro de Cultura y asesor de Putin, quien encabezó la delegación rusa para negociar términos de paz con el gobierno ucraniano en Estambul entre el 29 de marzo y el 1 de abril de 2022 (y también rubricó el borrador del acuerdo), pero que desde entonces ha desaparecido de la vista de los medios, reapareció públicamente recientemente en el Kremlin durante la visita del primer ministro húngaro, Viktor Orban, a Moscú a principios de julio.

En el comunicado del Kremlin sobre las negociaciones entre Putin y Orban del 5 de julio, Medinsky fue citado como asesor del presidente. Orban llegó trayendo noticias de Trump sobre un camino de paz para poner fin a la Guerra de Ucrania.

—https://www.indianpunchline.com/the-fog-of-war-is-lifting-in-ukraine/

Los centros de datos tienen un carácter estratégico para el gobierno británico

El nuevo gobierno laborista de Londres ha calificado los centros de datos como una infraestructura crítica. La medida tiene como objetivo reforzar su protección contra los ciberataques y facilitar su construcción, con vistas a preservar la autonomía tecnológica del país.

Los ciberataques llevan varios años aumentando de forma constante y suponen una amenaza para la red de comunicaciones. Los servidores que albergan datos de la red sanitaria, la información financiera y los datos obtenidos de los móviles se consideran una infraestructura crítica, anunció Peter Kyle, Secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Tecnología.

Con el aumento de la crisis internacional, la ciberguerra se ha convertido en un arma de guerra y los centros de datos se beneficiarán de la asistencia de la Autoridad Nacional de Seguridad Protectora, una institución pública que proporciona recursos y personal de protección contra ataques y amenazas cibernéticas, así como del MI5, el servicio de inteligencia interior.

Dar prioridad estratégica a los centros de datos fue una de las propuestas del programa electoral del Partido Laborista, que ganó las elecciones del pasado mes de julio. “Nos aseguraremos de que nuestra estrategia industrial apoye el desarrollo de la inteligencia artificial y elimine las barreras a la construcción de centros de datos”, decía su programa electoral.

Asegurar la columna vertebral de las comunicaciones

El aumento de los ciberataques a la infraestructura es un gran motivo de preocupación. En este sentido, el gobierno de Londres reconoce de la importancia de los servidores y los sistemas tecnológicos que forman la columna vertebral de las comunicaciones.

El pasado mes de junio, un ciberataque dirigido a los hospitales de Londres sembró la discordia en el sistema sanitario de la capital británica.

Un mes después, una falla en la actualización del programa de ciberseguridad Crowdstrike provocó una interrupción mundial de internet. Ambos ejemplos muestran que las brechas de seguridad informática pueden tener un impacto muy grave en una sociedad conectada.

A esto se suman las cuestiones de seguridad de los datos críticos alojados en la nube, mientras que los tres grandes actores de esta industria (Amazon, Google y Microsoft) son estadounidenses y están sujetos a las leyes extraterritoriales de su país y, más en concreto, a la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA).

Para Reino Unido, que ya es el mercado más grande de Europa en términos de centros de datos, alojar más datos en su territorio constituye, por tanto, una cuestión de seguridad nacional, así como de dinamismo económico. Por eso el gobierno laborista pretende atraer más inversiones en este ámbito.

La reclasificación de los centros de datos como infraestructuras críticas significa que será más difícil para las autoridades locales oponerse a su construcción, que hasta ahora había limitado su expansión. A principios de año, dos proyectos ubicados en Buckinghamshire y Hertfordshire tuvieron que abandonarse debido a la oposición de las autoridades locales. Rachel Reeves ha encargado a Angela Rayner, viceprimera ministra y secretaria de Estado de Vivienda, Comunidades y Gobierno Local, la revisión de estos dos expedientes.

Paralelamente al anuncio del gobierno, la semana pasada ya se anunciaron dos inversiones. La empresa británica DCO1UK ha presentado una solicitud para una inversión de 4.430 millones de euros para construir un centro de datos en Hertfordshire, que planea poner en funcionamiento en 2029.

Amazon, cabeza mundial en almacenamiento digital, ha desvelado por su parte otra inversión de 9.600 millones de euros destinada a construir varios centros de datos en las islas para hacer frente a la creciente demanda de servicios en la nube.

La ministra de Hacienda, Rachel Reeves, ha acogido la inversión con entusiasmo, considerándola “el comienzo de una renovación económica” y “una prueba de que Gran Bretaña es un buen entorno para los negocios”. Amazon lanzó su primer centro en Reino Unido en diciembre de 2016 y ha invertido más de 3.000 millones de libras desde 2020.

Energía nuclear para alimentar los centros de datos

Actualmente, los centros de datos británicos se concentran en gran medida en la ciudad de Londres y sus suburbios. Además de su ecosistema tecnológico y financiero, que la convierte en un lugar muy estratégico para la instalación de servidores, la capital de Reino Unido goza de una posición geográfica ideal.

Los cables submarinos transatlánticos de internet, a través de los cuales circulan los datos intercambiados con Estados Unidos, llegan a través de Cornualles, a su vez unida a Londres por el corredor M4, una red tecnológica donde tienen sus operaciones muchos gigantes digitales. Sin embargo, esto plantea problemas de saturación de la red energética, que los laboristas deberán tener en cuenta si quieren tener éxito en su estrategia con los centros de datos.

El lunes el director de Nvidia, Jensen Huang, propuso usar energía nuclear en los centros de datos. Estados Unidos ya ha tenido que volver a poner en funcionamiento la central nuclear de Three Mile Island para responder a la voracidad energética de Microsoft, impulsada por la inteligencia artificial. Amazon ha adquirido un centro de datos en Pensilvania que comparte ubicación con una planta nuclear que produce 2,5 Gw de energía.

El programa laborista prevé acelerar significativamente la producción de energía renovable, así como la creación de una empresa energética pública para impulsar dos tipos de inversiones: las “renovables”, por un lado, y la nuclear, por el otro. La rentabilidad es una medida necesaria para hacer de Reino Unido un polo que atraiga la construcción de centros de datos.

El almacenamiento digital es otra de las coartadas para impulsar las industrias “verdes”. En agosto el operador Ionmart afirmó que podía hacer funcionar uno de sus centros de datos con energía “renovable” tras la instalación de 560 paneles solares.

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