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| El general Ghassem Soleymani |
Tras el derribo, ambos aviadores fueron tiroteados por fuerzas turcomanas adscritas el “ejército libre”, es decir, la llamada oposición “moderada”, que mató al comandante.
A fin de rescatar al piloto superviviente, Rusia envió a dos helicópteros, que no pudieron cumplir su misión. Uno de ellos fue derribado por el “ejército libre” y su tripulante murió.
Rusia se aprestaba a enviar una segunda fuerza de rescate cuando recibió una llamada del general iraní Ghassem Soleymani, comandante en jefe de las fuerzas de élite Qods y de las fuerzas de Hezbollah que combaten en Siria en apoyo del gobierno de Al-Assad.
Hace varias semanas que los medios de todo el mundo estaban especulando con la muerte del general Soleymani, de la Guardia Revolucionaria. Dichos rumores pretenden localizar la guarida del general a fin de ejecutarlo. Su intervención ha dado a la operación de rescate un tono aún más legendario.
El general Soleymani informó a las fuerzas rusas que disponía de un comando compuesto por 16 miembros del ejército regular sirio y otros 6 más de Hezbollah, capaz de infiltrarse en la retaguardia enemiga y rescatar al piloto ruso con vida.
Para ello necesitaban apoyo aéreo ruso y las señales de sus satélites, que barrieron cada centímetro de las posiciones del “ejército libre” en la zona en tiempo real y nublaron los radares de la OTAN a fin de que Turquía no pudiera detectar la presencia del comando.
Una vez localizado el piloto, los helicópteros rusos ayudaron a romper las líneas del frente con disparos de la DCA y misiles. El comando penetró 6 kilómetros en la retaguardia, localizó al piloto y volvió sin ningún contratiempo.
El operativo se ejecutó de manera impecable gracias a un magnífico trabajo previo de inteligencia. El comando sirio-libanés sabía que el enemigo vacilaba a causa de sus divisiones internas. Los turcomanos del “ejército libre”, que dominan la zona, querían trasladar al piloto al otro lado de la frontera para que Turquía pudiera chantajear a Rusia con el rehén.
Por el contrario, la dirección del referido “ejército” pretendía quemarlo vivo para meterle miedo a Rusia, lo mismo que ya había hecho el Califato Islámico con un piloto jordano capturado hace meses.









