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¿Se repliegan hacia Asia los dirigentes del Califato Islámico?

En lugar de informar la prensa internacional especula, pero es significativo que, a diferencia de otras épocas anteriores, ahora sus cavilaciones versen sobre la derrota y no sobre la victoria del Califato Islámico, naturalmente gracias a los bombardeos de la coalición “internacional”.

Tras la derrota, ¿a dónde irán los cabecillas del Califato Islámico? Algunas noticias aseguran que la CIA ya ha intentado evacuar a algunos de ellos hacia un centro de adiestramiento instalado en Tennessee, en pleno corazón de Estados Unidos. Incluso dicen que el operativo de Deir Ezzor a comienzos de este mes, en el que Estados Unidos bombardeó al ejército regular sirio, tenía por objeto abrir un canal de salida para la evacuación de los dirigentes yihadistas.

Los rumores no paran. Algunos medios dicen que, además del ejército sirio, en Deir Ezzor estaba la Spetsnaz, las tropas de élite del ejército ruso, que no resultaron alcanzadas por el ataque de la aviación de Estados Unidos. Parece ser que Deir Ezzor era la ratonera en la que estuvo a punto de ser aniquilada la dirección militar del Califato Islámico, que salvó el pellejo gracias a un oportuno bombardeo de la fuerza aérea de Estados Unidos.

Otros rumores sin confirmar hablan de un repliegue hacia Asia, hacia Afganistán y Pakistán, lo cual no les va resultar nada fácil, dadas sus malas relaciones con los talibanes. Quizá sólo sea el camuflaje de un repliegue hacia otras zonas del mundo, porque para lanzar esta hipótesis han vuelto a hablar del fantasmagórico “Jorasan”, la supuesta sucursal del Califato Islámico en Afganistán que se inventó la CIA hace pocos años.

El caso es que la presencia de las huestes de Abu Bakr Al-Bagdadi en Afganistán es cada vez mayor y recientemente en Pakistán el TTP, movimiento talibano pakistaní, que sigue bajo el mando de Al-Qaeda y Ayman A-Zawahiri, ha calificado de “ilegítimo” al Califato Islámico. Pero si se han visto obligados a salir a su paso es porque el Califato Islámico ya ha llegado hasta allá.

Incluso en mayo ya reivindicaron un atentado contra la comunidad ismaelí y la policía de Karachi ha descubierto una red de mujeres de la alta burguesía pakistaní que financian y promocionan a la organización yihadista. Algunos dirigentes talibanes y el Movimiento Islámico de Uzbekistán se han pasado a las filas de Al-Bagdadi.

En Afganistán se han producido choques armados entre los talibanes y el Califato Islámico, en cuyos campos de entrenamiento hay yihadistas caucásicos y de Asia central.

Pero la mancha de aceite se extiende bastante más allá. En Dacca, la capital de Bangla Desh, el Califato Islámico ya reivindicó en setiembre el asesinato de un cooperante italiano más un residente japonés, aunque uno de los objetivos principales de sus ataques siguen siendo los chiítas, de los que han matado a uno y herido a tres.

También se ha detectado la presencia del Califato Islámico en Malasia, que está en estado de alerta desde que el gobierno de Tailandia descubrió que habían entrado en el país 10 sirios para atacar intereses rusos. En enero la policía de Kuala Lumpur detuvo a 120 simpatizantes yihadistas.

Según el jefe de policía malasio, en primavera detuvieron a 17 personas acusadas de planear sucuestros de personalidades, cometer robos a mano armada, atacar bases militares y comisarías de policía. No dijo que se tratara de una filial del Califato Islámico sino que pretendían crear en Malasia una organización sobre dicho modelo.

A mediados de noviembre detuvieron a 5 personas y comienzos de este mes a otras tantas, entre ellas un profesor europeo. Otro era Indonesio. La policía les acusa de planear un ataque en la Klang Valley, cerca de Kuala Lumpur, en fechas cercanas a la cumbre de la ASEAN, la Asociación de países de Asia del Sudeste.

Pero Indonesia, el país con mayor número de musulmanes, es la perla en la que los yihadistas tienen puestas todas sus esperanzas para el continente asiático. Cuando habla de un “califato ampliado” que vaya más allá de Oriente Medio, Abu Bakr Al-Bagdadi se refiere a Indonesia.

Tampoco cabe olvidar a Filipinas, en donde hasta julio del año pasado el grupo Abu Sayyaf mantenía relaciones con Al-Qaeda. Pero desde entonces ha declarado su fidelidad al califa Abu Bakr Al-Bagdadi. Además hay más grupos armados musulmanes, como Jemaah Islamiya o Ansar al Khilafah, que pueden bascular hacia la línea del Califato Islámico.

Pero tras la agresión saudí, Yemen parece el terreno más propicio para una evacuación del Califato Islámico porque donde se ha desarrollado más rápidamente es junto a sus padrinos saudíes. Como en otros países esa expansión no es otra cosa que un repliegue.

El nuevo gobierno argentino es un ‘CEO fascismo‘, según el hijo de Cristina Fernández

Represión a trabajadores de Cresta Roja esta semana
Diego Herchhoren
El diputado del Frente para la Victoria Máximo Kirchner, hijo del ex presidente Néstor Kirchner y de la ex presidenta Cristina Fernández y legislador por la sureña provincia de Santa Cruz calificó al gobierno de Mauricio Macri de «CEO fascista». Se refirió así a decisiones polémicas de la administración macrista, entre ellas, la más reciente de intervenir la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual y remover a su titular, Martín Sabbatella. El AFSCA es el ente regulador de la Ley de Medios argentina, que entre otras cosas suponía el fin del oligopolio audiovisual de los principales grupos económicos del sector.
«Algunos hablan de neofascismo, el de Macri es una especie de CEO fascismo que se quiere llevar por adelante a todos», sostuvo el santacruceño en la Televisión Pública durante la emisión de despedida del programa 6,7,8, de gran importancia en los últimos años a la hora de formular críticas al modelo económico neoliberal y que ha sido un bastión de audiencia del kirchnerismo.
«Rodear con vallas el AFSCA es CEO fascista», dijo Kirchner, apelando a un neologismo que hace mención a la orientación política del Ejecutivo de Macri, que ha inaugurado su gestión con varios episodios de represión policial y cambios en la doctrina de seguridad, y la integración en el Gabinete nacional de varios CEO’s de empresas multinacionales.
El hijo de la ex presidenta pidió, al hablar telefónicamente con el programa «6-7-8», el último en salir en vivo, «tener mucha fuerza e inteligencia, porque los que cuentan con todo (los recursos) son ellos».
Sin embargo, se mostró optimista de que «esta vez, venderle un buzón a la sociedad va a ser mucho más difícil que en los ’90», en referencia a las políticas similares que llevara a cabo el entonces presidente Carlos Ménem.
«A no aflojar porque es largo, no hay que desesperarse», aconsejó Kirchner.

Los narcos vencen a los drones en la frontera mexicana

Los cárteles de la droga que operan en México han logrado inutilizar los drones que la CPB (Customs Border Protection, policía de aduanas) utiliza en la frontera entre ambos países, según ha reconocido Thimothy Bennett, un responsable del departamento de seguridad interior en un discurso pronunciado en el Center for Strategic and International Studies.

Además de MQ-1 Predator, el CPB también dispone de drones militares Male MQ-9 Reaper.

Los narcos utilizan técnicas informáticas de “spoofing” para interceptar los GPS de los drones, por lo que la CPB no puede cartografiar las rutas que siguen para introducir los alijos de drogas por la frontera de Río Grande.

Toda tecnología tiene su contrapartida. No es la primera vez que se consigue inutilizar un dron. En 2009 el diario Wall Street Journal informó que los insurgente chiítas irakíes también interceptaron el flujo de vídeo que nviaban los MQ-1 Predator de la aviación de Estados Unidos mediante programas concebidos para piratear la seal de televisión vía satélite.

Entonces ese tipo de programas se vendían por 26 dólares en internet.

El costo de una hora de vuelo de cualquier dron es mucho mayor de lo que se suponía inicialmente. Ha pasado de 2.468 dólares a 12.225 dólares. A causa de ello, hay largos tramos de la frontera entre México y Estados Unidos que quedan a oscuras, sin vigilancia.

Hasta la fecha las nuevas tecnologías no han superado a las viejas. Sólo el 2 por ciento de los narcos han sido capturados gracias a los drones.

Para que la memoria de Marcus Klinberg no se pierda nunca

El 30 de noviembre murió en París, absolutamente olvidado, Marcus Klinberg, un comunista del que no deberíamos olvidarnos porque su biografía nos ayuda a entender algunos de los más importantes acontecimientos del siglo pasado.

Al morir con 97 años, Klinberg es casi una metáfora del mismo siglo XX y su vida como espía soviético, más apasionante que cualquier película de acción. Además de comunista, fue también un conocido científico, otra de tantas facetas que convierten a su personalidad en algo fuera de lo común.

El año pasado, poco antes de morir, publicó su autobiografía, “El último espía”, redactada en hebreo, en la que sólo relata una parte de lo que le tocó vivir, más que suficiente para apercibirse de que Klinberg fue el espía más importante que tuvo la URSS en Israel. Su tarea y la de su mujer, Wanda, era la de descubrir los planes israelíes para fabricar armas bacteriológicas.

De origen judío, Klinberg fue detenido en 1983 en Israel acusado de espionaje. En su interrogatorio dijo que él no tenía patria, que no trabajaba para un país sino para una causa: la del comunismo. La hija de ambos, que tradujo la autobiografía al francés, resumió así la vida de su padre: “Era un comunista que actuó por convicción y por reconocimiento hacia el Ejército Rojo, por haberle permitido combatir a los nazis que masacraron a toda su familia en Polonia”.

Le condenaron a él y a su mujer, a 20 años de cárcel, de los que cumplió 15 en régimen cerrado en la cárcel de máxima seguridad de Ashkelon. En 1998, cuando ya no existía la URSS, le conmutaron la pena por la de confinamiento y en 2003 se trasladó a vivir con su hija y sus nietos a París. Era un tipo de judío tan especial que no le dejaban vivir en Israel.

En Israel Klinberg estaba considerado como un universitario, un reputado científico, un investigador de primera línea que participaba en los mejores foros mundiales de su especialidad, la epidemiología. Su nieto, un conocido político francés, Ian Brossat, ha escrito otro libro, “El espía y el niño”, sobre las visitas que hizo a sus abuelos a las cárceles israelíes. Brossat recuerda el trago amargo de la transformación del prestigioso hombre de ciencia en el preso encerrado y repudiado y, finalmente, al hombre que en 1990 observa el hundimiento de aquello por lo que había luchado, la decepción y la desmoralización vividas desde el fondo de una mazmorra.

El preso más enigmático de Israel

En las cárceles israelíes Klingberg siguió siendo tan misterioso como en su vida anterior. Le juzgaron a puerta cerrada y nadie ha podido leer las actas del proceso. Luego le registraron en prisión con un nombre falso, “Greenberg”. Un famoso científico israelí había desaparecido y nadie sabía nada. Todo eran rumores. Israel dijo que había “desertado” a la URSS.En 1988 un diario neoyorkino en hebreo mencionó su detención por primera vez y poco después Peter Pringle, un periodista inglés del diario “The Observer” emprendió una investigación que fue brutalmente interrumpida por el Mossad con los métodos que le caracterizan: le abrieron el coche y se llevaron sus pertenencias, su pasaporte y sus documentos.

En 1993 el diario Haaretz tuvo que ganar un pleito contra el Estado israelí para poder contar la historia de aquel enigmático científico encerrado en la cárcel en unas condiciones de aislamiento total. Es el lastre de la “libertad de expresión”: durante 10 años la prensa israelí no pudo narrar que Klinberg había sido encarcelado por espionaje a favor de la URSS y que el castigo se mantenía a pesar de que la URSS había desaparecido. Junto con la URSS también Klinsberg había desaparecido.

¿Hacia dónde se podía huir en 1939?

Klinberg había nacido en 1918 en Varsovia en aquel ghetto que la película “El pianista” ha hecho famoso y donde su abuelo era rabino. En 1936 se matriculó en la Facultad de Medicina de Varsovia. Entonces aún no era comunista, aunque se definía como agnóstico y de convicciones progresistas. Quienes le forjaron como comunista fueron los que se habían empeñado en la lucha contra el comunismo: los nazis. En un diario juvenil fue escribiendo la repugnancia que le producían las nuevas y viejas teorías racistas, tanto nazis como polacas, que se convirtieron en la puerta de entrada a un desarrollo político personal.

En 1939 vio a los nazis ocupar Varsovia. En un momento de lucidez, su padre atisbó que la tragedia se aproximaba y le propuso huir para que, al menos, alguien de la familia se salvara del desastre. Huir, sí, pero ¿hacia dónde? A pesar de que los estúpidos manuales de “historia” de la burguesía dicen que la URSS “invadió” Polonia o se la repartió con los nazis, ni los polacos ni nadie lo vivieron así y muchísimos judíos, como Klinberg, no dudaron en el camino que debían tomar para salvar sus vidas: debían ir a la URSS. Toda la familia de Klinberg fue exterminada, tanto la paterna como la materna. Sólo se salvó él, por lo que la lección para la humanidad es más que evidente: los nazis eran la muerte y la URSS era la vida. Algunos aún no se quieren enterar de algo que entonces era tan sencillo pero tan vital para millones de personas.

La URSS no sólo acogió a un refugiado como Klinberg sino que le facilitó que culminara sus estudios de medicina en Minsk, Bielorrusia, en junio de 1941, justo en el momento en el que, tras el ataque a la URSS, los nazis volvieron a acercarse peligrosamente. La URSS le concedió la nacionalidad y el Ministerio de Sanidad le trasladó a Lida para que hiciera sus primeras prácticas de epidemiología, pero él no quiso huir por segunda vez. Aquella barbarie había que pararla en algún sitio. Prefirió combatir al fascismo de la única manera posible: con las armas en la mano.

¿Cómo pagar un tributo de sangre?

Su vida se confundió con la de la misma URSS. Estudiaba al mismo tiempo que combatía. La situación era tan delicada que no permitía elegir sólo una de las dos cosas. Siguió cursos de especialización en Perm, cerca de los Urales, de donde le trasladaron a un centro epidemiológico de Moscú.

En diciembre de 1943 le nombraron jefe de epidemiología del Ministerio bielorruso de Sanidad y acabó la guerra con el grado de capitán del Ejército Rojo. En aquel momento de euforia sus meditaciones debían ser como las de tantos millones de seres humanos a los que la URSS había rescatado del infierno: ¿cómo pagar aquel tributo de sangre?

En diciembre de 1944 Klinberg entra con el Ejército Rojo en una Polonia exterminada y arrasada por el fascismo. En muy pocos años todo su mundo anterior había desaparecido: la familia, los vecinos, los amigos, las casas, las escuelas, las calles…

En junio del siguiente año se casa con Wanda Jasinska, una colega epidemióloga, también judía, que había logrado escapar del ghetto de Varsovia, donde su familia también había sido completamente exterminada. Para los supervivientes del fascismo, Polonia era un gran vacío. Marcus y Wanda sólo se tenían el uno al otro.

En 1946 el nuevo gobierno polaco les envía a ambos con un puesto en la embajada en Estocolmo, que cambian para trabajar en un hospital de contagiosos, hasta que dos años después se crea el Estado Israel, a donde emigran. Era el momento de pagar el tributo pendiente.

El Instituto de Guerra Bacteriológica Nes Ziona

Allá obtiene en 1969 una plaza en la Facultad de Medicina de Tel-Aviv, donde a partir de 1978 dirige la Escuela de Medicina Preventiva y Social. Escribió y dirigió la publicación de una veintena de libros científicos, así como más de cien artículos de su especialidad en revistas internacionales. Desde 1979 presidía la Asociación de seguimiento de malformaciones congénitas, presidente del comité internacional que realizó al seguimiento a la catástrofe química de Seveso, en Italia, profesor de las universidades de Pensilvania, Filadelfia, Oslo, Londres, Oxford…

Como suele ocurrir en la ciencia moderna, sus galones académicos eran el reverso de la tarea que desempeñaba para el ejército israelí. Desde 1950 fue jefe de medicina preventiva militar, director del Instituto de Medicina Militar, director del Instituto de Investigación Biológica Nes Ziona…

Esa es la palabra clave: el Instituto Nes Ziona es el centro de guerra bacteriológica israelí que dirige directamente el Primer Ministro. Se saben muy pocas cosas de la repugnante tarea que llevan a cabo los “científicos” (matarifes, en realidad) que trabajan en ese centro, pero una de ellas es que han logrado elaborar 43 tipos diferentes de eso que llaman púdicamente “armamento no convencional” y que en otros sitios se conoce como “armas de destrucción masiva” que ha costado la devastación de todo un país, como Irak. Se trata de la fabricación de bacterias, virus, hongos, toxinas y venenos sintéticos para matar en masa a las poblaciones.

A unos “científicos” canallas les corresponden unos amos de la misma naturaleza. A pesar de que el Estado de Israel firmó en 1993 en París el tratado de desarme que prohíbe la fabricación, el uso y el almacenamiento de armas bacterioquímicas, actualmente en el Instituto Nes Ziona de Tel-Aviv hay (sigue habiendo) ese mismo tipo de armamento.

La firma de dicho tratado por Israel hubiera debido poner en libertad a Klinberg automáticamente, pero no fue así porque Israel necesitaba mantener todo el asunto en el más estricto secreto: el caso Klinberg era el fracaso más importante de sus todopoderosos servicios de seguridad, una prueba de la vulnerabilidad del Estado de Israel.

Eso explica algunas cosas pero no todas ni mucho menos. Si Israel es una parte de esta historia, la URSS es la otra ¿Por qué Klinberg no fue uno de aquellos espías que los países del este se intercambiaron con los del oeste? La familia realizó gestiones con Gorbachov en este sentido. Por todos los rincones del mundo se hicieron listados de espías y presos a intercambiar, con ramificaciones que llegaban hasta Nelson Mandela… Quizá no hay que buscarle tres pies al gato: no hubo tiempo. Cuando cayó la URSS ya no había nada que negociar porque no había nada que ofrecer. Unos lo tenían todo y otros, como Klinberg, lo habían perdido. Hasta sus ilusiones.

El incidente de Xian

Con el apodo de “Sverdlov” un lector menosprecia mi artículo sobre los cambios en la política exterior rusa en el que defiendo los derechos de Rusia y Siria, algo que considera opuesto a los del proletariado y de las masas explotadas.Una única frase le sirve al lector para calificar mi artículo de “vomitivo”, de “folclorismo prorruso”, pequeñoburgués e imperialista. Su opinión no merecería mayor atención de no ser porque es típico de determinados grupúsculos empeñados en convertir al marxismo en una caricatura, típica de la moderna cultura de los videojuegos y los comics.

Uno de los rasgos diferenciadores de ese “marxismo” caricaturesco es el repudio de los asuntos nacionales como concernientes a la burguesía y, por lo tanto, ajenos al proletariado, por no decir opuestos. Ante el problema nacional, los amantes de los videojuegos hacen lo que Poncio Pilatos: se lavan las manos.

Su neutralidad es impostada: están con los opresores y su complicidad consiste en ocultar el hecho mismo de la agresión tras el velo de la equiparación entre “los unos y otros”, de que todos son iguales, todos son burgueses, todos son imperialistas, todos hacen lo mismo, se pelean ente ellos mismos, etc.

La esencia del marxismo y, por lo tanto, del proletariado, es el partidismo, y quien no es capaz de tomar partido en una batalla es porque ignora lo que está en juego en la misma. Son como ese tipo de personas reaccionarias que dicen que no son de izquierdas ni de derechas. No cabe duda: ese tipo de gente está con las fuerzas dominantes, sostienen la dominación.

A los amantes de los videojuegos les gustaría que en la lucha de clases los proletarios estuvieran en un lado y los burgueses en el contrario. Serían fácilmente identificables. En la barricada unos vestirían mono azul y otros frac y pajarita.

No obstante, muy pocas veces hemos visto algo tan esquemático a lo largo de la historia. A veces no hay dos contendientes sino tres y la capacidad de dirección de la clase obrera se demuestra precisamente porque agrupa a su alrededor a sectores sociales heterogéneos, incluida la propia burguesía.

Lo expuesto se podría decir al revés: la fuerza de la burguesía también se demuestra por su capacidad para arrastrar tras de sí a una parte, e incluso a la totalidad de la clase obrera, lo cual expone a las claras el nefasto papel que desempeñan las organizaciones que dicen encabezarla.

La opresión nacional es uno de los ejemplos típicos de esas situaciones en las que se dilucida quién dirige a quién y es un asunto muy importante porque, como decía Lenin, la época imperialista conduce a una “intensificación del yugo nacional” (1). Al dejar la opresión nacional en manos de la burguesía, los neutrales le hacen el mejor favor: le ponen al frente de la clase obrera.

Desde la caída del Telón de Acero en 1990 la “intensificación del yugo nacional” ha conducido a esas paradojas que vienen deslumbrando a muchas organizaciones. Por ejemplo, durante la guerra de los Balcanes, algunos equipararon a la OTAN con el gobierno de Belgrado, una ciudad que estaba siendo bombardeada y agredida, como hoy lo está siendo Siria. ¿Había que tomar partido por un gobierno burgués como aquel?

Sólo hacer ese tipo de preguntas es repugnante. Da la impresión de que cabe alguna duda al respecto. Sin embargo, a ciertos paladines de la clase obrera esas situaciones les sacan de su estupor simplista y su esquematismo infantil. La realidad, el mundo, se presenta en todo su esplendor abigarrado y parece que el movimiento obrero nunca hubiera tenido que hacer frente a este tipo de situaciones complejas.

Nada más lejos de la historia, y se podrían poner muchos ejemplos de lo contrario. Uno de ellos es la invasión de China por Japón en 1934, que cambió por completo las coordenadas del país y, por lo tanto, la estrategia de la Internacional Comunista y del Partido Comunista de China.

Desde 1927 los comunistas habían estado en guerra con los nacionalistas de Chiang Kai-chek, el Kuomintang, cuya línea política no cambió, a pesar del ataque japónes. Al Kuomintang le importaba más el exterminio de los comunistas que el de los imperialistas japoneses. En eso se resumía su “nacionalismo”: preferían combatir a los nacionales que a los extranjeros.

Los amantes de los videojuegos quizá entiendan aquella situación nueva como un trío: imperialistas, nacionalistas y comunistas. Quizá piensen que China tampoco tenía (ni tiene) derechos legítimos o que esos derechos eran (son) “burgueses” y que lo procedente era mantener la lucha contra la burguesía “nacionalista” y contra los imperialistas japoneses al mismo tiempo, “contra los perros grandes y los pequeños”, como decía Mao (2). Al fin y al cabo los perros no dejan de ser perros por su tamaño. ¿Se trataba de permanecer neutrales entre unos y otros perros?

La neutralidad podía haberse visto reforzada por la propia actitud del Kuomintang, que cuando el PCCh les ofreció formar un frente unido contra los imperialistas, no se dio por enterado y siguió combatiendo a los comunistas, mientras Japón se apoderaba del país palmo a palmo.

Pero a diferencia de los neutrales, los comunistas saben quién es su enemigo y a partir de la ocupación japonesa no reconocieron más que un único enemigo, por lo que la traición nacionalista no impidió que mantuvieran su propuesta de unidad que, poco a poco, fue calando entre las masas, incluidas las del Kuomintang, hasta el punto de que el 12 de diciembre de 1936 se produjo uno de esos acontecimientos paradójicos que no aparecen en los videojuegos infantiles: con ocasión de una visita de Chiang Kai-chek a las líneas del frente en Xian, le detuvieron los propios generales de su ejército, que estaban de acuerdo con la propuesta de unidad con los comunistas para hacer frente a Japón de manera conjunta.

Aquellos generales hicieron algo más paradógico aún: avisaron a los comunistas de la captura y les invitaron a cruzar las líneas del frente, por lo que Mao y Zhou En-lai se encontraron cara a cara con su mortal enemigo nacionalista Chiang Kai-chek, alguien cuya traición a China merecía la muerte sobradamente.

No fue aquello lo que ocurrió. Delante de su estado mayor Chiang Kai-chek firmó un acuerdo con los comunistas para combatir de manera coordinada al imperialismo japonés, por lo que fue liberado. Naturalmente Chiang Kai-chek no cumplió el acuerdo, como era de suponer. Entre combatir a los comunistas y combatir a los imperialistas, Chiang lo tenía tan claro que también se lo aclaró a las masas.

A diferencia de los neutrales, los chinos conocen muy bien sus derechos, sus intereses y sus necesidades, y no podían admitir la ocupación japonesa, ni asesinatos en masa, como el de Nankín, donde un año después del acuerdo de Xian, los japoneses asesinaron a 300.000 civiles chinos, una de las mayores matanzas que la historia ha conocido.

A los chinos les quedó muy claro para siempre que si querían luchar por sus derechos, incluidos sus derechos nacionales, no podían acudir a los nacionalistas sino a los comunistas, que la lucha nacional estaba indisolublemente ligada a la lucha contra el imperialismo y que sólo los comunistas eran capaces de enfrentarse a un enemigo así.

Entonces la tarea del Partido Comunista de China era la misma que la de ahora: “Desenmascarar a los seudorrevolucionarios y conquistar la hegemonía”, escribió Mao (3). Por consiguiente, lo que se debe discutir no es si Rusia y Siria tienen derechos, ni si son legítimos, algo que a mí me parece obvio, sino la mejor manera de que los comunistas asuman la dirección de la lucha por la defensa de los mismos.

Pero si alguien cree que ahí sólo hay un asunto nacional, propio de Rusia o de Siria, se equivoca. De Putin dicen que es un “nacionalista”, algo que no dijeron de Yeltsin. Pero no se trata sólo de un problema nacional. En el siglo XX las revoluciones respectivas en Rusia (1917) y China (1949) pusieron a ambos países en el centro del mundo y la liquidación del socialismo en ellos no ha cambiado esa situación porque tampoco se trata sólo de un problema de clase.

Tanto Rusia, como China, son países que han pasado del socialismo al nacionalismo y volverán otra vez al punto de partida más rápidamente que ningún otro porque las espadas siguen el alto: en ellos aún no se ha resuelto ni un problema (modo de producción) ni otro (problema nacional). Por el contrario, se han agudizado, como corresponde a la etapa imperialista en la que vivimos, de la que no deberíamos olvidar nunca que -entre otras cosas- supone una “intensificación del yugo nacional”.

(1) Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo, pgs.142 y 156.
(2) Mao, Sobre la táctica de lucha contra el imperialismo japonés, Obras Escogidas, tomo I, pg.171
(3) Mao, ibid, pg.170.

Cristianismo primitivo

Bianchi

Cuando el Imperio romano entra en crisis y empieza a derrumbarse, surge el culto al Emperador que se declara dios y exige a todos sus súbditos que le adoren, aunque sea de metirijillas. La sacralización del Imperio no era el capricho de un sonajas desneuronalizado tipo Calígula. La adoración del César era una necesidad política como hoy se adora el tótem Constitución -o así se pretende- para un Imperio en vías de descomposición.

Cuando los cristianos del siglo I afirmaban su fe en Jesús como el único Dios se quitaba al César su condición divina y su, por así decir, legitimación ideológica. Era un acto subversivo contra el César. Era un acto revolucionario, «terrorista», diría hoy el «stablishment», es decir, los que hoy volverían a crucificar a Jesucristo (caso de haber existido) por echar a los ladrones del Templo. Y encarcelarían a los patriotas macabeos, zelotas y nazarenos como Sansón, esto es, y salvando las distancias, patriotas nacionalistas, antifascistas, comunistas, anarquistas, demócratas, etc. Se entienden las persecuciones de cristianos (que no fueron tantas ni el maltratado por Hollywood Nerón tuvo protagonismo) por parte de los emperadores desde un punto de vista político. Los cristianos -como hoy los comunistas- significaban un peligro real para el Imperio romano.

Este espíritu rebelde de los primeros cristianos se sintetiza en la célebre frase del evangelio (que significa «buena nueva»): «dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». El César era el símbolo supremo del sistema esclavista de dominación. La fe de los primeros cristianos era la fe de los esclavos, de los explotados, de los pobres. A partir del siglo IV, el cristianismo va a traicionar -con el Edicto de Constantino (que se murió pagano y descrismado=no bautizado)- sus orígenes rebeldes. De perseguido pasa a perseguidor hasta donde puede y le dejan hasta hoy.

El cristianismo primitivo provocó una gran conmoción en el Imperio romano. Minó la religión (pagana) y todos los fundamentos del Estado; negó radicalmente que la voluntad del César fuese la ley suprema; era un partido sin patria, internacional; se propagó por todos los países del Imperio, desde la Galia hasta el Asia. Aquel partido de subversión, conocido con el nombre de cristiano, tenía una fuerte representación en el ejército; había legiones enteras compuestas por cristianos. Muchos ostentaban las cruces en sus cascos en señal de protesta (como si llevaran la hoz y el martillo, suponga el lector más osado y atrevido).

¿Quién supone el lector/a, caso de haberlo, que lea esto que escribió estas líneas. ¿Bergoglio, el Papa Francisco? ¿Por qué no?, podría ser. ¿Pues no teatraliza gestos populistas -ya no tanto- que auspician un campeón de los desnutridos y los parias?

No. El parágrafo anterior -con alguna leve incrustación mía- salió del cálamo, de la pluma de un padre del socialismo científico: Federico Engels. Entonces comulgaban con hostias sin levadura, ázimas. Hoy con ruedas de molino.

Ojo con el turrón y buenos días.

¿Está jugando Rusia con dos barajas en Oriente Medio?

Samir Qantar
El sábado dos cazas israelíes penetraron en el espacio aéreo sirio, desplazándose hasta Damasco, donde lanzaron cuatro misiles contra un edificio que mataron a Samir Qantar, dirigente de Hezbolá, así como a todos los vecinos que allí vivían.

Tras el despliegue ruso en Siria es impensable que su ejército no conociera la incursión aérea israelí, a pesar de lo cual no hicieron nada por impedir la muerte de Qantar y los demás habitantes de Damasco.

Este incidente vuelve a plantear los fundamentos de la sólida relación entre Rusia e Israel, así como su no menos sólida relación con los peores enemigos de Israel: Irán, Siria y Hezbolá.

Cuando el primer ministro Netanyahu supo que Rusia se aprestaba a intervenir en la guerra de Siria, viajó a Moscú, donde firmó un acuerdo entre ambos países cuyos términos se han mantenido en secreto, pero que no resultan difíciles de imaginar.

Qantar era druso y un elemento destacado de la resistencia libanesa desde hacía muchos años. Antiguo militante del Frente de Liberación de Palestina de Abu Abbas, pasó 30 años en las cárceles israelíes, antes de ser liberado en 2008 por un intercambio de prisioneros.

En Líbano el dirigente druso Walid Jumblat, dirigente del Partido Socialista Progresista, le ha rendido un merecido homenaje a Qantar como símbolo de la lucha y de la resistencia palestina y libanesa.

Pero Qantar no es un caso aislado. En enero la aviación israelí mató en la parte siria del Golán a un general iraní y varios miembros de Hezbolá, entre ellos a Jihad Mughniyeh, hijo de Imad Mughniyeh, otro dirigente de Hezbolá que fue asesinado en Damasco en 2008.

La estrategia de guerra híbrida de la OTAN

Los ministros de Asuntos Exteriores de los países de la OTAN se reunieron la semana pasada en Bruselas y adoptaron una nueva estrategia de guerra híbrida que tiene como objetivo los llamados “pequeños hombres de verde” que se hicieron famosos tras su intervención en Crimea en 2014.

Los edificios más relevantes fueron tomados por hombres con uniformes verdes sin ningún distintivo. La OTAN ha establecido que si vuelve a producirse la aparición de “pequeños hombres de verde” en algún estado miembro, se activará automáticamente el artículo cinco de la Alianza, que implica que si hay un acto de agresión a un miembro hay una acción militar conjunta.

La revista NATO Review cita al ministro de Asuntos Exteriores de Eslovaquia: “A diferencia de lo que ocurre en la guerra convencional, el ‘centro de gravedad’ de la guerra híbrida es un sector determinado de la población. El enemigo trata de influir sobre los estrategas políticos más destacados y sobre los principales responsables de la toma de decisiones combinando la presión con operaciones subversivas. El agresor a menudo recurre a actuaciones clandestinas para no asumir la responsabilidad o las posibles represalias. Sin la existencia de pruebas fehacientes resultará difícil que la OTAN acuerde realizar una intervención”.

¿Es verdaderamente una respuesta a los cambios en el modo de librar una guerra o todo esto no es más que palabrería vacía? En declaraciones a RBTH, Leonid Ivashov, general retirado, presidente de la Academia de Análisis Geopolítico y un antiguo interlocutor clave en las relaciones con la OTAN, declaraba que esta noticia no debe tomarse a la ligera.

“El concepto de guerra híbrida es un elemento más en la política de contención de Rusia. El pasado mes de febrero, la Estrategia de Seguridad Nacional adoptada en EE UU establecía que no había alternativa a la primacía estadounidense y que no era posible un mundo multipolar. En este documento, Rusia se menciona en, al menos, una docena de ocasiones como la principal amenaza para la seguridad de la humanidad”.

¿Es realmente nuevo el concepto de guerra híbrida? “La novedad es relativa, porque las estrategias existentes en EE UU ya estipulan un conjunto de medidas que preceden a la acción militar. Estas medidas tienen como objetivo debilitar un gobierno determinado y crear inestabilidad. Incluye operaciones subversivas con el sistema financiero como objetivo, tareas de sabotaje del sistema administrativo, etc.”, explica Ivashov.

— http://es.rbth.com/internacional/2015/12/10/la-doctrina-de-la-guerra-hibrida-de-la-otan_549463

Las redes sociales yihadistas conducen al gobierno británico

Un grupo británico de piratas informáticos, VandaSec, ha rastreado las redes sociales utilizadas por los yihadistas para difundir su propaganda, y ha concluido que las mismas acaban en el gobierno británico, más en concreto, en el Departamento de Trabajo y Pensiones.

Los piratas han afirmado que un número de cuentas de redes sociales partidarias del Califato Islámico “se ejecutan desde direcciones de internet vinculadas al Departamento de Trabajo y Pensiones” de Londres.

Al menos tres cuentas de propaganda del Califato Islámico se remontan a las oficinas del Departamento de Trabajo y Pensiones en Londres.

El colectivo VandaSec mostró al diario Mirror detalles de las direcciones IP utilizadas por un trío de yihadistas digitales para acceder a las cuentas de Twitter, que luego se utilizan para llevar a cabo campañas de reclutamiento y propaganda en línea.

A primera vista, las direcciones IP les conducen hasta Arabia saudí, pero tras una inspección más profunda utilizando herramientas especializadas, aparecen vinculadas de nuevo al Departamento de Trabajo y Pensiones.

“¿No crees que es extraño?”, dijo uno de los piratas al diario Mirror. “Rastreamos estas cuentas de regreso a Londres, sede de los servicios de inteligencia británicos”.

El trabajo de VandaSec sugiere que alguien dentro del Departamento de Trabajo y Pensiones está utilizando cuentas de correo de internet de apoyo al Califato Islámico, o que fueron creados por los servicios de inteligencia como una trampa para aspirantes a yihadistas.

Sin embargo, cuando el diario Mirror rastreó las direcciones IP obtenidas por VandaSec, encontraron que en realidad apuntan a una serie de transacciones no difundidas entre Gran Bretaña y Arabia Saudita.

En octubre de este año el gobierno británico vendió en un gran número de direcciones IP a dos empresas saudíes. Tras la venta, dichas IP fueron utilizadas por los yihadistas para difundir su propaganda.

Fuente: http://www.mirror.co.uk/news/technology-science/technology/piratas-trace-isis-twitter-accounts-7010417

La policía marroquí desarticula una banda de narcos del Califato Islámico

Ayer la policía marroquí anunció la desarticulación de una banda de narcotraficantes que trabajaba por cuenta del Califato Islámico.

La banda operaba en Nador, Alhucemas, Tánger y otras ciudades del norte de Marruecos, aunque su radio de acción era internacional.

Según un comunicado de la Oficina Central de Investigación Judicial, los detenidos son cuatro de los que dos son europeos.

La policía asegura que, además de drogas, la red traficaba también con divisas y blanqueaba dinero.

Tras los atentados del 13 de noviembre en París, el Califato Islámico ha amenazado con atentados en Marruecos, ya que fue la policía norteafricana la que informó a la francesa del paradero de Abdelhamid Abaoud, considerado como el organizador de los mismos.

En los últimos años se han desarrollado en Marruecos numerosas operaciones antiterroristas. En concreto, de 2002 a 2014 se desmantelaron 126 células yihadistas (41 relacionadas con zonas de guerra como Siria, Irak y el Sahel) y se detuvieron a 2.676 yihadistas (266 reincidentes).

Además, la policía marroquí ha desarticulado 276 planes yihadistas, incluyendo 119 atentados con bombas sobre múltiples objetivos como edificios oficiales, lugares turísticos y representaciones diplomáticas.

Además, la policía dice que ha frustrado siete secuestros y 41 robos a mano armada, así como decomisado una elevada cantidad de armas de diverso tipo.

Según cifras recientes del Ministerio del Interior de Marruecos, 1.505 marroquíes combaten en organizaciones yihadistas, 719 de ellos en el Califato Islámico. Habrían muerto en combate o en operaciones suicidas 405 yihadistas (346 en Siria y 59 en Irak).


Los imperialistas se han volcado con Siria, reclutando fuerzas por
todos los rincones del mundo para desatar la guerra. Jamás habían
llevado tal número de voluntarios a ninguna otra guerra, ni a Afganistán
en 2001 ni a Irak en 2003.

Junto con los combatientes a las zonas de guerra se han desplazado 240 mujeres y 295 niños. En octubre de 2014, según datos facilitados por el Director General de la DGED, Yassine Mansouri, más de 500 personas estaban esperando para desplazarse a Siria, la mayoría de ellos para integrarse en el grupo yihadista Harakat Sham al Islam.

Actualmente el Califato Islámico es el destino de más de la mitad de los yihadistas marroquíes. Entre los más de 700 nacionales marroquíes que combaten en el Califato Islámico alguno de ellos desempeña funciones de mando. Era el caso de Abdelaliziz el Mahdali, originario de la ciudad de Castillejos, que alcanzó el nivel de jefe de la región de Alepo cuando murió en una operación militar en marzo de 2014.

El 30 por ciento de los desplazados a combatir a Siria e Irak proceden del norte de Marruecos, concretamente de Tánger y Tetuán. La razón es que se trata de la zona más deprimida y, por lo tanto, de la más reaccionaria de Marruecos, así como por el hecho de sus habitantes tienen un mayor contacto con Europa, lo que facilita su reclutamiento por los imperialistas.

Los yihadistas proceden de la delincuencia callejera, el tráfico de drogas y otras actividades marginales, en las que siempre está presente el contrabando con los países de Europa.

Según Europol, hasta 2012 (año en el que la policía europea dejó de informar sobre la nacionalidad de los detenidos), una tercera parte del total de detenidos en la Unión Europea acusados de terrorismo eran originarios del norte de África (Argelia, Marruecos, Túnez y Libia), cuatro países con una baja densidad de población.

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