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‘Francia te aplasta como quiere’

Un testigo del juicio de La Haya en el Tribunal Penal Internacional contra Laurent Gbagbo, Sam l’Africain, manifestó el 7 de este mes ante los jueces que la fuerza francesa Licorne, creada en el marco de un acuerdo de defensa entre Costa de Marfil y Francia, le “ajustó las cuentas” al ex presidente Laurent Gbagbo durante la crisis postelectoral del país y le “relevó del poder”. Jichi Sam Mohamed, llamado Sam El Africano, es un conocido empresario marfileño-libanés y presidente del partido Nueva Alianza de Costa de Marfil para la Patria.

A la fiscal le ha salido el tiro por la culata. Pensaba utilizar en el juicio a Sam El Africano como un ariete contra Gbagbo. La tesis de la fiscal es que Gbagbo utilizó a los aparatos represivos del Estado para reprimir a la población y mantenerse en el poder. No fue así según Sam l’Africain, quien dijo que Gbagbo había sido como un “padre” para él. Las tornas se han vuelto contra Francia: “Dije que, por desgracia, [los soldados de la fuerza Licorne] fueron quienes saldaron cuentas más tarde, los que le derribaron [a Gbagbo]. Eso es lo que sucedió”, afirmó en su declaración.

La fuerza Licorne se desplegó en Costa de Marfil en septiembre de 2002, tras un intento de Golpe de Estado que se transformó en un levantamiento. Tuvo por objeto controlar el alto el fuego y asegurar la seguridad de los residentes franceses.  Cuando esa fuerza “llegó, se interpuso creando una zona de seguridad, denominada ‘zona tampón’ para impedir el desarrollo de la rebelión, deteniendo los ataques entre los beligerantes, para permitir las discusiones diplomáticas en torno a una salida de la crisis”, declaró.

Para Sam El Africano, el imperialismo francés está en el origen de la crisis político-militar de Costa de Marfil. “Francia  tiene siempre formas de arreglar los conflictos a su manera, cuando no está de acuerdo contigo”, “es capaz de crear una ‘rebelión’”, afirmó ante los jueces.

Destacó que el levantamiento dio lugar a un “golpe”, y que estaban tan “soberbiamente armados” como las fuerzas gubernamentales, añadiendo que los dirigentes franceses “tienen todos los medios para dividir […] encontrando siempre acuerdos a su favor”.

“A veces Francia puede emplear bienes mal adquiridos, como en el caso del presidente Ali Bongo, de Gabón. Cuando quiso desestabilizarle, tuvo todos los medios”, lamentó. “Cuando Francia no alcanza un objetivo económico […] o cuando tu no estás en línea con sus objetivos, ya no puedes estar en el poder. Francia te aplasta como quiere”, continuó.

En 2011 el Estado marfileño revisó sus acuerdos de cooperación en materia de defensa con Francia, cuyo dispositivo militar en las bases tendría que cambiar. En contrapartida, sus misiones  seguirían siendo iguales: ayudar a la reforma del ejército marfileño y asegurar la protección de los franceses.

Gbagbo y Charles Blé Goudé, uno de sus hombres de confianza, están perseguidos por crímenes contra la humanidad derivados de la violencia postelectoral de 2010 y 2011, que causó más de 3.000 muertos según el gobierno marfileño.

Paralelismos

Bianchi

La sociología norteamericana de los años cincuenta del siglo pasado, en plena guerra fría, se la pasó ingeniándoselas para distinguir entre regímenes fascistas y regímenes comunistas. Hasta esa década se entendía que ambos regímenes eran “totalitarios”, lo mismo aunque paralelos como las rectas de Euclides, o las vidas paralelas de Plutarco, pero las molleras gringas “descubrieron” que no, que había diferencias y así tenemos que el régimen de Stalin fue “totalitario”, mientras que el de Franco era “autoritario”, o sea, fascista, sí, pero no tan bestial como el estalinismo rampante que se desayunaban niños con patatas. Y mira que el Régimen de Franco, por boca falangista, se definió desde el principio -con Hitler en plena pujanza y su “blitzkrieg” o “guerra relámpago” en los campos de batalla europeos- a sí mismo como “sistema totalitario”, algo de lo que presumían y copiaron al mussolinismo, si existe este palabro.

Ahora las geometrías variables permiten que de un Estado fascista, como el franquista, se puede pasar como por ensalmo a una democracia “con todas las de la ley”, oiga, sin rupturas, sólo porque se murió el dictador, de muy malas maneras, eso sí, pero no colgado patas arriba como Mussolini por las turbas desatadas y sedientas de sangre, que ya se sabe cómo son estas fieras, pero de un Estado “totalitario” como el soviético y su conversión milagrosa en una “democracia” homologable a las europeas, resulta más dificultoso y problemático. Y es que, ¿no es más cierto -como dicen los leguleyos- que a la Rusia exsoviética, sobre todo la de Putin, le quedan resabios “totalitarios” que recuerdan su pasado comunista, que hasta se permiten manifestaciones con retratos del ogro Stalin? ¡¡¡ Pero esto qué cojones es, señorías !!!! Si del fascismo, del franquismo, se puede pasar a la democracia tal cual y por arte de birlibirloque, del comunismo soviético a la democracia va a ser que no, con el dipsómano Boris Yeltsin, sí, y hasta con el añorado Gorbachov, hoy croupier de un casino de Las Vegas, pero con el expía del KGB, Putin, la cosa es más complicada. No se deja ser “demócrata” al gusto y guisado nuestro. Sigue siendo un “totalitario”. Y no seremos nosotros, en este maravilloso blog, los que hablemos de un “imperialismo bueno”, que sería el de Putin, pero, desde luego, ni lo confundiremos ni le meteremos en el mismo saco, insacularemos, que se dice en plan fino, con el imperialismo de toda la puta vida: el yanqui. O sea, mire usted, no, va a ser que no.

Teníamos, por tanto, que comunismo y fascismo eran extremos (políticos) que se tocaban, como los extremeños, como las caras de un Jano bifronte, y en medio la equidistancia, ergo: las impolutas democracias occidentales, con sus corruptelas y sus cosillas y defectillos, sí, pero democracias, al fin y al cabo, que para eso vota el personal (como borregos, me apuntan aquí, en el bar donde escribo, pero no diré yo eso) y hay prensa que descubre y denuncia la corrupción, o sea, corrupción y su denuncia demuestran, como un axioma, la existencia de la democracia; si no hubiera corrupción en un país, es que no hay democracia, vienen a concluir estos sofistas especialistas de los silogismos burdos y entimemas baratos.

Y acabo: que comunismo y fascismo no sólo no tienen nada que ver sino que son absolutamente antagónicos, lo demuestra, entre otras muchísimas razones, que si Franco dijo, o dicen que dijo, al expirar que dejaba todo “atado y bien atado”, y ya se ve la chufa de “Transición” de tres centavos que se ha visto, aunque se llame “democracia” y no lo es, un Fidel Castro, por ejemplo, o su hermano Raul, nunca dirá eso y, por tanto, mucho nos tememos que del “totalitarismo comunista” pasemos a la “democracia liberal-burguesa” con todos sus encantos y ventajas. Y escaparates.

Conclusión: ¿se puede pasar del fascismo a la democracia sin, al menos, una ruptura democrática o un proceso constituyente previo? Hummmm, lo dudamos. ¿Y de un régimen socialista, vale decir, tipo cubano, al capitalismo? Hummmm, no lo dudamos tanto. Fidel pasará de “dictador totalitario” a “autoritario”, aunque ni eso pues la reacción de la burguesía imperialista es vengativa e inmisericorde.

¿Dónde quedan los paralelismos, pues?

Buenas tardes.

Italia es la mayor amenaza al sistema financiero mundial

Michael Snyder

El sistema bancario italiano es una “torre inclinada” que pudiera colapsar en cualquier momento. Y, a medida que los bancos italianos caen como fichas de dominó, se va implantando un pánico financiero a lo largo de Europa como nunca se había visto antes […]

Las acciones bancarias han disminuido un enorme 28 por ciento desde el inicio de 2016, y cuando miras alguno de los grandes bancos italianos los números se hacen aún más espeluznantes.

[…] Las acciones del Monte dei Paschi […] se han desplomado un 56 por ciento desde principios de año. Las de Carige disminuyeron un 8 por ciento, con un descenso total del 58 por ciento desde principios de año. Este es el aspecto de una crisis financiera y, tal como vemos en Sudamérica, los problemas italianos están creciendo de forma acelerada […]

Todos vimos lo difícil que fue para el resto de Europa establecer planes de rescate para Grecia. Pero Grecia es relativamente pequeña, ocupando el puesto número 44 en la economía mundial. La economía italiana es mucho mayor. Italia es la octava economía del mundo, y la tasa de la deuda pública respecto al Producto Interior Bruto está ahora en un 132 por ciento.

No hay forma de que Europa disponga de los recursos o de la habilidad para controlar una caída del sistema financiero europeo. Desgraciadamente, esto es lo que está sucediendo. Los bancos italianos están hundidos en hipotecas morosas, y como ha destacado Jeffrey Moore, esto representa potencialmente “la mayor amenaza a un ya agobiado sistema financiero mundial”.

Las acciones de los principales capitales financieros italianas se han hundido en los primeros meses de 2016, mientras los montones de deuda mala en sus balances se han hecho gigantescos. Entre todos los riesgos a que se enfrentan los socios de la Unión Europea en 2016, el riesgo de contagio de los bancos italianos en apuros plantea la mayor amenaza a un ya agobiado sistema financiero mundial […]

Los hombres del saco eran los fascistas

El franquismo no se privó de nada. Lo mató todo, lo secuestró todo, todo lo robó, incluso a los recién nacidos, hijos de combatientes republicanos, de militantes muertos, de fusilados…, niños entregados a oligarcas del régimen y otros hacinados en hospicios.

Pero hasta en los peores naufragios los restos siempre vuelven a la playa. En los años noventa empezaron a aparecer denuncias sobre los niños robados al nacer a sus padres y luego vendidos a otros que podían pagar el precio de aquella mercancía.

José Luis Gordillo ha escrito un ensayo titulado “Los hombres del saco”, sobre aquellas compraventas “legales” de niños. Entrevista a algunas de esas víctimas, recoge sus testimonios, examina documentos e indicios, hace un seguimiento de cómo se desarrollaron esos secuestros y cómo siguen hasta la fecha las denuncias.

La mentira y el silencio espeso de la transición nos obligaron a esperar hasta este siglo XXI para enterarnos de que esas cosas han sido posibles en España.

Fueron muchos los que denunciaron tener constancia de algo así en el seno de sus familias. Hubo hijos adoptados que buscaron sus orígenes reales, padres y hermanos que trataron de hallar a un familiar… mujeres a las que les dijeron que su hijo había muerto al nacer, pero no les permitieron verlo… No son casos aislados sino miles de crímenes que no sólo conciernen al franquismo sino también a esta repugnante “democracia”.

Pero el tiempo y las nulas ganas de investigar un crimen masivo han causado estragos. Al revolver en las tumbas de los niños supuestamente muertos al nacer, no había nada… Los expedientes han desaparecido en un incendio… No hay registros con esos nombres… Las pruebas de ADN no son concluyentes… Otros han muerto… Los crímenes han prescrito… Siempre hay una excusa para tratar de pasar página y que los fascistas se salgan con la suya.

Hay miles de personas que no saben quiénes son porque se les ha robado su vida, sus orígenes y su identidad. Desde 1939 hasta 1990, al menos, en España hubo una organización criminal que estuvo secuestrando niños a cambio de dinero. Los vendedores son médicos, enfermeros, religiosos, sacerdotes católicos, e incluso hospitales enteros y maternidades. Los compradores son grandes capitalistas, banqueros, terratenientes, militares… la flor y nata del fascismo, los que hoy siguen teniendo la sartén por el mango.

Pues bien, Gordillo presentaba hoy el libro en Madrid y el PSOE, que iba a hacer la presentación en su sede, lo ha boicoteado porque tiene “discrepancias”. “Es indignante y vergonzoso”, sostiene Ángel Casero, presidente de la asociación Adelante bebés robados.

El autor del libro, Gordillo, enviará un ejemplar a la jueza argentina que instruye los crímenes del franquismo para incorporarlo a la causa. Ha añadido que el PSOE “ha dado una patada a las víctimas” de los robos de niños.

La transición se construyó a base de un silencio espeso

Del clan de la Dehesilla se ha hablado entre poco y nada, igual que se formó se transformó. Evolucionó entre el tardofranquismo y la transición y medró “sotto voce”, mientras tomaban posiciones estratégicas en el control del Estado.

La pertenencia al clan derivó en un amplio círculo que se les acabó llamando la “beautiful people” (gente guapa): o se pertenecía al clan de la Dehesilla o no se era nadie. La gente guapa acabó conformando una parte importante de la clase dirigente política y económica de nuestro país. Todo lo que hoy existe en cuanto a corrupción política y económica se generó en el magma de este clan y sus congéneres.

[…] Una parte del séquito del Generalísimo Franco, una vez acabada la contienda de la Guerra Civil, tuvieron la habilidad de separarse de los falangistas que fueron purgados y se situaron en la línea que mejor soplaba el viento. El asunto patriótico quedaba atrás. Lo que interesaba, en aquel trance, eran los asuntos de influencia al entorno del Ministerio de Comercio e Industria en un país que no había ni industria ni comercio al quedar totalmente arrasado por la contienda.

El estraperlo se convirtió en un negocio al carecer de todo. El mercado negro fue un formidable trapicheo que algunos movían al por menor y otros al por mayor acaparando el dinero que se ponía en circulación. Los próceres del régimen engordaron todo lo que se podía engordar. Aprovecharon la ocasión para desprenderse de sus sanguinarios compadres del campo de batalla que todavía pululaban por su entorno. Sólo los más espabilados, entre todos aquellos que se sentían legitimados para cobrar sus réditos por su participación entre los vencedores, pudieron entrar en la selecta flor y nata del poder franquista.

Con los años, la finca de La Dehesilla pegada a Oropesa, propiedad de Justino Azcarate, el prohombre republicano que luego fue senador, nombrado por el Rey Juan Carlos, su hija, Isabel Azcárate, se casó con Mariano Rubio y es en esa finca en la que se reunía la amplia familia que tomó el nombre de la finca.

La Dehesilla se convirtió en lugar de peregrinación de jóvenes cachorros que junto aquellos que rodeaban al general Franco acabaron formando un clan. Esta tropa había tejido, pieza a pieza, una red de puestos claves en la administración del Estado nombrados por el dedo de la influencia y el compadreo propio del régimen.

El clan, tenía en su postulado una idea fija, clara y diáfana: para acceder al dinero, al dinero a manos llenas, era preciso llegar al poder. Había llegado el tardofranquismo y sabían, de primera mano, que una vez sobrevenido el ocaso del Caudillo el tinglado, aunque estuviera atado y bien atado, no se aguantaría. Desde dentro se debían de encontrar alternativas de mantener asidas las riendas del poder.

Cuatro hombres están ya preparados para lanzarlos hacia la cima: Claudio Boada, Leopoldo Calvo Sotelo, José María López de Letona y Alberto Monreal Luque. Detrás de la empresa privada, sirviendo de seguro refugio y colchón para todos ellos, está Rafael del Pino. Estos personajes, más el citado Mariano Rubio, son el germen del clan.

Quienes peregrinaban a La Dehesilla todos los fines de semana y fiestas de guardar eran sus jóvenes cachorros que, impacientes, esperaban el relevo generacional del último franquismo y la primera transición. Un grupo minoritario pero selecto que contó, sobretodo en los primeros momentos, con el inestimable apoyo de patricios del régimen dictatorial que les impulsaron a puestos de responsabilidad.

No tardó el clan de La Dehesilla de encontrar un lugar preferente al Sol que más calienta. Pronto alguno de sus más distinguidos miembros se introdujeron en las filas de los incipientes partidos políticos. Estas formaciones fueron las rampas de lanzamiento desde donde aquellos jóvenes cachorros del régimen desarrollaron sus aspiraciones.

Aunque, más allá de los futuros posicionamientos políticos, en aquellos primerizos encuentros en La Dehesilla, todos los miembros del clan parecían cortados por el mismo patrón: todos eran moderadamente antifranquistas y se dedicaron con empeño al conspiracionismo de salón, lejos, de devaneos revolucionarios que pudieran poner en jaque sus prometedoras carreras profesionales. Incluso, los más aventajados no dudaron un segundo en jurar lealtad al Caudillo cuando dieron sus primeros pasos en el Ministerio de Comercio, el Instituto Nacional de Industria o el Banco de España.

Tras largas sobremesas en La Dehesilla, el clan decidía la toma de posiciones silenciosa mediante movimientos calculados, sigilosos, en la parte trasera del escenario de una España que estaba viviendo acaso el momento más decisivo de la historia reciente. Los principales orillamientos en cargos de gran responsabilidad de los más ilustres miembros del clan se producen en este par de años trascendentales, coincidiendo con la enfermedad y muerte del dictador y el Gobierno de Carlos Arias Navarro. Así, cuando el Rey le encarga a Adolfo Suárez el primer gobierno, los jóvenes del clan ya están en las rampas de lanzamiento idóneas desde las que dar el gran salto.

La red de influencias del clan, conforme sus miembros iban situándose, se incrementó hasta lo indecible. Habían llegado para quedarse. El clan no tenía una estructura de mando diáfana, quizás para no jugarse el pellejo, pero sin estar escrito todos los miembros estuvieron de acuerdo que el mando lo ostentara el cargo de mayor rango. Los que habían optado por la vía política quedaron al margen ya que su influencia estaba por ver. En la pugna quedaban los que se habían lanzado, decididamente, por el poder económico. Alberto Monreal Luque como titular de Hacienda es quien se lleva al ministerio a Mariano Rubio como director general de política financiera y a Francisco Fernández Ordóñez como secretario general técnico.

El clan prosperaba a base de relaciones. Monreal convenció al entonces gobernador del Banco de España, Luis Coronel de Palma, para que incorpore al Servicio de Estudios a Luis Ángel Rojo. En 1970, Claudio Boada se hizo cargo del Instituto Nacional de Industria (INI) le acompañaba José María Amusátegui, otro miembro del clan. José María López de Letona se hace con el ministerio de Industria.

Mariano Rubio, el artífice del clan de la Dehesilla

El clan fue estrechando lazos cada vez a un nivel más alto y fundiendo puestos clave en la Administración del Estado, el gobierno, y en la empresa privada. Rafael del Pino tenía la empresa adecuada para el manejo de intereses dinerarios, Ferrovial, donde Mariano Rubio acabó recalando como director financiero.

El clan no daba puntada sin hilo, un miembro arrastraba a otro. Así el recién creado Servicio de Estudios del INI se le adjudica a Miguel Boyer Salvador un compañero de conspiración en La Dehesilla. Los que luego pertenecerán a la llamada “beautiful people” tienen ya echadas sólidas raíces en el entramado financiero-empresarial español. Miguel Boyer casado con Isabel Preysler goza del favor de la prensa rosa y serán de los guapos los más guapos.

El puesto clave de la Administración del Estado, para estos ambiciosos truhanes, era el de gobernador del Banco de España. La presidencia de gobierno les quedaba a tiro de piedra. En 1981 un destacado miembro del clan, Leopoldo Calvo-Sotelo, es nombrado presidente del gobierno. Mientras tan sólo fueron expectativas de alcanzar el poder a los cachorros del clan ni se les ocurría mostrar ninguna discrepancia interna.

No ocurrió lo mismo cuando llegaron a presentir que el poder estaba al alcance de su mano. Los jóvenes cachorros del régimen, y miembros del clan, estaban en plenitud de su ambición al dejar de ser cachorros y como fieras adultas entraron en fase combativa al exacerbarse la rivalidad entre sus miembros más aguerridos. Todos se creían sobradamente preparados para comandar el reactor nuclear del clan: la jefatura del Servicio de Inspección del Banco de España, la cumbre de depredación del sistema.

En 1982, un año después de que Calvo-Sotelo ocupara la presidencia del país, Mariano Rubio fue quien alcanzó el preciado trofeo de gobernador del banco emisor, el clan había triunfado y el poder estaba asido. Una vez tomado el baluarte del Banco de España el clan cambió la estructura organizativa del Banco de España al suprimir el control de supervisión interna y pasar a una dependencia jerárquica exclusivamente del subgobernador. El campo estaba abonado y la semilla plantada, ahora solo hacia falta esperar para recoger la productiva cosecha.

Nadie se percató del peligro del clan

Los poderosos “lobbies”, que ya empezaban a funcionar a toda pastilla, introdujeron en el Gobierno la necesidad de colocar a los suyos en los puestos clave. Hay que reconocer que llegaban bien adiestrados y con el rasgo definitorio de una obsesión de ser el primero en todo y de obtener lo que se desea a través del esfuerzo y la persistencia.

Un argumento, mil veces machacado, que sus tutores se habían esforzado en trasladarles como una virtud, era la persecución obsesiva, del sentido de la posesión, la rivalidad, el rechazo de otros contrincantes, y todo un ritual sin limite de lo veo, lo quiero, lo tomo, se instalaron en los miembros del clan.

Donde el clan tuvo que picar piedra fue en el ámbito de la justicia; era el último eslabón que cerraba la cadena. El clan reclutaba jóvenes adeptos a los que prometía mecenazgo: “A ti, cuando te toque, te cuidaras de la Justicia” que encandilaba al más pintado. Los jóvenes adeptos se reclutaban por aquellos que ostentaban una posición privilegiada: daban clases en la Facultad de Derecho a la vez que ejercían de abogado.

Los estudiantes de los últimos cursos eran su ámbito de actuación, nunca faltaba una promesa para aquellos que manifestaban su inquietud en ser juez. Fuera de la Facultad se actuaba a más corto plazo, cuando a los juzgados de Madrid llegaba un nuevo juez, un miembro del clan se presentaba en el juzgado el primer día de trabajo y desinteresadamente, como no podía ser de otra manera, le ofrecía un piso céntrico y espacioso con un alquiler módico. Investigaba la situación personal de los jueces ya instalados y si tenían algún solar, local comercial o piso que no habitaran se presentaba muy interesado en adquirirlo. Siempre reproducía el mismo contrato de opción de compra, pagaba una cantidad, que dependía del interés en el juez, y en la fecha acordada no materializaba la opción. Se resolvía el contrato y el juez se quedaba con el dinero entregado. Unas inversiones a ciegas, pero en el fondo muy rentables. Así y todo, al clan le costó lo suyo.

Durante un largo decenio mágico, los atropellos cometidos por el Banco de España una vez que el clan se apoderó de su control no tenían parangón. Las tropelías cometidas estuvieron a la orden del día, siempre al rebufo de las quiebras bancarias, algunas reales y otras inventadas, con el fin de movilizar los cuantiosos fondos públicos bajo su control y desarmar a los accionistas, sobre todo los pequeños, de los bancos que tenían la fatalidad de que los señalaran con el dedo pulgar hacia abajo […]

Hasta entonces, el banco emisor había estado a cargo de abogados del Estado empapados de la filosofía del gris funcionario público. El clan lo cambió todo, introduciendo a sus miembros que desplazaron a la tradicional vieja guardia. La Corporación de Bancaria, que era la institución que congregaba a los bancos en activo y tenía la facultad de discrepar sobre la insolvencia asignada por el Banco de España a uno de sus miembros, quedó amordazada al horrorizarse de las prácticas con que Mariano Rubio y su lugarteniente Aristóbulo de Juan les podía atribuir una insolvencia y se quedaban sin banco.

Por aquella época llegaron al Banco de España miembros del clan que habían hecho carrera política y tenían los mejores contactos en el Congreso de los Diputados. El clan se convirtió en un monstruo de dos cabezas, la política y la económica. Con estas armas amedrentaban a quien se pusiera por delante y con una fuerte dosis de prepotencia se investían del prestigio de bestia negra de las familias tradicionales que controlaban la banca en el inmediato franquismo.

A la sombra de Mariano Rubio, y orbitando como satélite el puesto de subgobernador como jefe del reactor nuclear del clan. Siempre y para siempre era la cabeza económica que echaba más fuego por la nariz, y en definitiva la que ostentaba el mando.

Atraco al Banco de Valladolid

Los escarceos con pequeños bancos les dio tiempo a los miembros del clan a manejar con habilidad la maquinaria, probar la inhabilidad de la justicia, y el silencio de los políticos al practicar el infalible garrotazo de la inspección que dejaba tieso a quien se le pusiera por delante.

Con aura de santidad sus decisiones iban a misa por lo que elevaron el nivel de actuación dada la eficacia demostrada. Estaban preparados para jugar en primera división. El asalto, en toda regla, de uno de los diez primeros bancos del país: el Banco de Valladolid. Una perita en dulce por lo accesible del golpe de mano al disponer de un socio mayoritario con el 70 por ciento de las acciones y que al margen de la presidencia del banco también lo era de varias importantes empresas.

La perita en dulce se llamaba Domingo López Alonso. La historia de este personaje era extraordinaria al más puro estilo del hombre hecho a sí mismo. Acabada la Guerra Civil, España estaba en ruinas, todo estaba por hacer, y Domingo López Alonso con una mano delante y otra detrás trabajó con ahínco y acierto. En 1978 era el hombre más rico de España. Tenía empresas mineras, de transporte, de construcción, una impresionante flota pesquera, bodegas de vinos, financieras, compañías de seguros.

Pero su mal paso fue cuando adquirió el Banco de Valladolid, un pequeño banco de provincias que en sus manos llegó a codearse entre los más grandes del país.

La camarilla del clan, por sus hazañas anteriores ladrones de cuello blanco, no podían desperdiciar la ocasión de incrementar su pecunia hasta la estratosfera por lo que le echaron el ojo a la formidable fortuna de Domingo López Alonso.

La artimaña siempre era la misma, la habían repetido en más de una ocasión, pero nunca a tal magnitud. Un selecto número de funcionarios de la inspección del Banco de España reportaban a sus jefes imaginadas irregularidades. Estos inapelables informes de la inspección rápidamente se convertían en flagrante insolvencia. Era la palabra divina de estos truculentos informes con sus actas correspondientes firmadas y selladas por la inspección del Banco de España las que se santificaban con la verdad absoluta.

Una noche, a altas horas de la madrugada, en la mismísima sala de reuniones puerta con puerta con el despacho del Gobernador, la camarilla de ladrones de cuello blanco intimidó de tal manera a Domingo López Alonso amenazándole con la cárcel. Hasta que el buen hombre estalló. Enfadado les dijo: “Estoy seguro de la solvencia del banco, tanto es así que estoy dispuesto de avalar cualquier desequilibrio con mi fortuna personal”. Fue la mayor equivocación de una vida llena de aciertos.

Nunca pudo imaginar que en las mismas entrañas del Banco de España se pudiera perpetrar un atraco tan sutil del que después se dio cuenta. La camarilla de mangantes tardó tan solo unos minutos en ponerle encima de la mesa el documento de aval. Más tarde se percató que esos canallas ya lo tenían redactado. Domingo López Alonso no tuvo manera de poder demostrar la solvencia de su banco del que tenía la mayoría de acciones.

Se apropiaron del Banco de Valladolid bendecido por una intervención en toda regla que a precio de risa lo había adquirido el Barclays en el papel estelar de perista. Todas las empresas de Domingo López Alonso fueron cayendo una a una. Los artífices del expolio fueron los miembros del clan de la Dehesilla que confabulados y actuando en manada de lobos, o mejor hienas, le robaron a Domingo López Alonso su fortuna […] El montante del atraco ascendió a más de 23.000 millones de las antiguas pesetas del año 1978. Una verdadera fortuna […]

El control de los medios de comunicación enterraron los robos del clan

De aquellos polvos vienen estos lodos. La confraternización entre la política y la banca tiene su origen en los años de expansión del clan de La Dehesilla, el trasiego de personajes entre la Administración del Estado y la presidencia de los bancos fue constante.

Así ocurrió, por ejemplo, cuando Miguel Boyer, el superministro económico, el zar de la política económica de Felipe González, cambió su silla en el ministerio de Hacienda, por el sillón del presidente del Banco Exterior, el más público de los privados. Francisco Fernández Ordóñez dejaba el Banco del Exterior y vuelve a la senda política como ministro de Asuntos Exteriores. Claudio Boada saltaba del Instituto Nacional de Industria a la presidencia del Banco Hispano, recién llegado arrastra tras de sí en el consejo de administración a Rafael del Pino.

La puerta giratoria no se detiene, a nadie tienen que dar explicaciones: los consejeros del Banesto, nombran a José María López de Letona vicepresidente consejero-delegado, nada menos que el segundo ejecutivo de la entidad, compartiendo el poder con don Pablo Garnica.

La relación sería larga. El abordaje de la Administración del Estado, la banca, el gobierno y el entramado económico-financiero quedó fusionado en pocas manos. La beautiful people se transformó en otra cosa, de ahí vino el asalto al Banesto de Mario Conde y la fusión del Banco Central Hispano (BCH) con el Banco Santander. José María Amusátegui, presidente del BCH podríamos decir que fue el último mohicano del clan, acabó forrado por abandonar la coopresidencia del Banco Santander y así dejar vía libre a Emilio Botín […]

—https://ataquealpoder.wordpress.com/2012/12/15/el-clan-de-la-dehesilla/

La patronal quiere poner a los jueces a su servicio

Ana Plaza Arregui
La semana pasada la secretaria general de la CEOE, Ana Plaza, abogó por dejar de disimular y que los jueces de lo laboral se pongan a su servicio descaradamente.
Lo dijo de otra manera, naturalmente. Se trata de aproximar el mundo judicial y el empresarial para lograr una mayor “sensibilidad” de los tribunales sociales hacia los problemas de las empresas y poder reducir el “amplio porcentaje de sentencias” que son favorables a los trabajadores.

“Un mayor y progresivo conocimiento y acercamiento entre el mundo judicial y la empresa tendrá su traslación en los pronunciamientos judiciales”, dijo Plaza en la inauguración de unas jornadas sobre negociación colectiva organizadas al alimón por la CEOE y el Consejo General del Poder Judicial.

La empresaria ha afirmado que “con una mayor proximidad y sensibilidad hacia los problemas de las empresas nos vayamos alejando de cifras como las actuales, en donde un amplio porcentaje de las sentencias de los tribunales sociales son favorables, total o parcialmente, al trabajador”.

En su opinión, sólo conociendo mejor los problemas de las empresas los jueces podrán desempeñar su labor con mayores elementos de juicio y ha añadido que esta labor judicial es reconocida por los capitalistas, que entienden “debe ser apoyada con los medios humanos y presupuestarios necesarios para que pueda ser desarrollada en toda su intensidad”.

Desde antes de llegar a la CEOE, Plaza demostró que es una fiel servidora de los grandes monopolios internacionales. Fue directora financiera de Microsoft y ha ocupado puestos de responsabilidad en empresas como la tecnológica Telvent, la energética andaluza Abengoa y la consultora Price Waterhouse Coopers.

Las desapariciones de presos en las cárceles secretas de Estados Unidos

Craig Murray

Si piensan que las cosas han cambiado mucho bajo Obama, piénsenlo dos veces. Han recibido mucha publicidad las noticias que hablaban de que las fuerzas USA habían capturado a un supuesto miembro del Califato Islámico experto en armas químicas, Suleiman Al-Afari.

Recibieron mucha menos publicidad las que decían que está en otra nueva prisión clandestina estadounidense. Está situada en el territorio de los aliados kurdos de Estados Unidos en Irbil, Irak, pero fue construida y está dirigida totalmente por el ejército de Estados Unidos. Muchos detenidos han sido tragados por sus puertas. Muy pocos, en cualquier caso, han salido.

De nuevo Estados Unidos está simplemente haciendo desaparecer a personas en prisiones secretas de suelo extranjero. Obama ha mantenido así la “doctrina Bush” de que los “combatientes enemigos” no son ni supuestos criminales ni soldados. No tienen los derechos de los acusados de crímenes a un trato decente y a un juicio justo, ni tampoco tienen los derechos de la Convención de Ginebra respecto a los soldados capturados en guerra. Son no-personas, que pueden tranquilamente deslizarse en un agujero negro.

Incluso si son terroristas, esto no les priva de derechos. Podría argumentarse que tratar a los terroristas como a criminales comunes, merecedores de procesos criminales formales, contribuye a su glorificación y les proporciona un status que no merecen. Pero un proceso formal es esencial, porque sabemos a ciencia cierta que a menudo capturan a gente que es totalmente inocente.

Dejo a un lado el argumento de que fue Estados Unidos quien causó el colapso de Irak, y la culpa recae en último término sobre Bush y sobre Blair. Pero lo dejo a un lado con el comentario de que es un argumento de mucho peso.

Nunca me he parado a pensar si Obama era una persona decente, que fue corrompido u obligado a adoptar el programa neoconservador, o si  estaba representando el papel de sociópata. Lo que si sé es que Clinton es una encallecida belicista que disfruta con la idea de matar “enemigos”. Es sencillamente una sociópata, y no se preocupa mucho de representar papeles.

https://www.craigmurray.org.uk/archives/2016/03/on-disappearing-people/

El derecho de pernada sigue de plena actualidad

Elisa Pinto Romero es una médico dermatóloga. De Javier López Madrid ya hemos hablado antes. Además de fascista, era uno de sus pacientes, dirige la constructora OHL y es yerno del empresario fascista Villar Mir.

Durante meses la doctora acudió a la policía para denunciar el acoso sexual y las agresiones, amenazas e insultos a que la venía sometiendo López Madrid, tanto a ella como a sus hijos.

El caso es interesante porque demuestra lo que casi nadie quiere ver: cómo funciona la policía en este país y cómo los fascistas tienen carta blanca para cometer sus crímenes gracias a sus contactos con la policía y con la Corona.

En una ocasión el comisario de la policía José Villarejo, contratado como sicario por López Madrid, se le acercó por detrás y la apuñaló con un cuchillo. Comenzó a sangrar y tuvo que conducir hasta un hospital, mientras su hijo de 10 años llamaba a emergencias.

El canalla de López Madrid la hostigaba con continuos mensajes por SMS, grabaciones y llamadas de móvil, que son fácilmente identificables hasta para el policía más tonto del Ministerio del Interior.

Los amiguetes de López Madrid hicieron lo que mejor saben: falsificaron sus informes al juzgado.

El pasado mes de febrero, la doctora presentó un escrito en el Ministerio del Interior en el que denuncia que López Madrid había contratado al comisario Villarejo como sicario para apuñalarla.

¿Que hizo el Ministerio del Interior? Nada.

¿Qué hizo el fiscal? Mirar para otro lado y encubrir las falsificaciones de la policía.

A la impunidad de la burguesía fascista la llaman “Estado de Desecho”.

Para ocultar pruebas, el móvil de López Madrid fue manipulado por un técnico de OHL antes de ser entregado al juzgado. La mayor parte de la memoria había sido borrada.

Este tipo de crímenes no parecen interesar a nadie. Incluso las organizaciones feministas, que siempre ponen el grito en el cielo en estos casos, no han hecho nada en este caso.

¿Cómo es posible esta impunidad? No sólo porque el comisario Villarejo y otros amiguetes de López Madrid en el Ministerio del Interior, tan fascistas como él.

Lo que este crimen demuestra es que la policía no está para descubrir a los delincuentes, sino para cometerlos.

Hay un factor que explica la impunidad total: además de un Ministerio a su servicio, López Madrid también tiene al rey de su parte. Son amiguetes desde su infancia y colegas en sus correrías sexuales.

Se cierra el círculo: se unen el poder económico, el poder político y los amiguetes de la policía que se cuadran ante ambos.

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Los jefes de la policía implicados en la mafia china

Pedro Águeda

La Fiscalía Anticorrupción ha solicitado a la Audiencia Nacional que anule  la exculpación que dictó el mes pasado a favor de un mando policial investigado por sus vínculos con la organización de Gao Ping. En el recurso de nulidad, los fiscales acusan a tres magistrados de la Sala de lo Penal de faltar a la verdad y de actuar “de forma descuidada o imprudente”.

El inspector Miguel Ángel Gómez Gordo era uno de los siete policías nacionales que se iban a sentar en el banquillo de los acusados por favorecer y/o obtener prebendas de Yongping Wu Liu, uno de los lugartenientes de Gao Ping. Sin embargo, el 10 de febrero pasado, la Audiencia Nacional se corrigió a sí misma y dictó el archivo provisional de la causa contra Gómez Gordo.

Anticorrupción reacciona con el recurso de nulidad, en el que los fiscales Juan José Rosa y José Grinda analizan cada uno de los argumentos de la Sala de lo Penal para exculpar al policía en la antesala del juicio oral, cuando ya se había dictado el procesamiento y la propia Fiscalía había presentado su escrito de acusación.

El auto de los tres magistrados justificaba la exculpación del policía en un “examen detallado de las transcripciones telefónicas a las que en su momento no se tuvo acceso”. Para los fiscales, la Audiencia Nacional “falta rigurosamente a la realidad de los hechos”, ya que en su escrito de acusación del 31 de agosto, seis meses antes, se habían incluido todas las grabaciones y los jueces habían podido valorarlas.

“No se puede decir, por no ajustarse a la verdad, que no se había tenido acceso hasta este momento a las transcripciones. Si la Ilustrísima Sala ya valoró esas transcripciones telefónicas, al estimar el recurso de apelación de la Fiscalía […] no puede valorar de forma distinta ahora su contenido y menos aún decir que no se tuvo acceso a las mismas”, alega Anticorrupción.

En el auto exculpatorio la Audiencia Nacional asumía los argumentos de la defensa del policía y negaba que constara en la causa que éste hubiera solicitado dinero al presunto mafioso chino (4.000 euros). A lo que Anticorrupción replica: “En ningún momento, ni lugar del escrito de recurso, el Ministerio Fiscal ha dicho que Miguel Ángel Gómez Gordo exigiera la entrega de dinero al imputado Yong Ping Wu Liu”.

Y añaden los fiscales: “Es una grave apreciación de la Ilustrísima Sala, sólo explicable por atender de forma descuidada o imprudente a la lectura del recurso tendencioso de la representación procesal de Miguel Ángel Gómez Gordo”. El escrito de la Fiscalía calculaba en 4.000 euros el beneficio que había recibido el policía por el cambio de billete efectuado por Yong Ping Wu Liu para que el inspector jefe regresara en primera clase de China.

Los fiscales no ahorran en calificativos al referirse a la Audiencia Nacional. “La resolución de 10 de febrero de 2016 incurre en graves defectos que hace que su contenido sea de todo tipo irracional, contradictorio y atentatorio contra el derecho a la tutela judicial efectiva”, concluyen. Y se preguntan por qué, si los jueces consideran que no hay indicios de criminalidad en la conducta del policía, dictan su archivo provisional y no el libre.

Anticorrupción eleva a más de 6.000 euros los regalos que recibió en especias el inspector jefe Miguel Ángel Gómez Gordo de Yong Ping. El ciudadano chino invitó al policía al estadio Santiago Bernabéu en tres ocasiones. Asimismo, cambió un billete de turista que tenía el agente para volver de un viaje de trabajo a China por otro en primera clase que costeó de su bolsillo, según la Fiscalía.

Los fiscales optan por presentar un recurso de nulidad al considerar que los jueces de la Audiencia Nacional han vulnerado el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva y han lesionado los derechos fundamentales a un proceso con todas las garantías y al uso de medios de prueba pertinentes, así como “a la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos”.

El exculpado era jefe del Grupo V de la Brigada de Extranjería de Madrid cuando estalló la operación Emperador, en octubre de 2012. Miguel Ángel Gómez Gordo fue el único policía nacional detenido entonces y continuó, a pesar de la imputación, durante dos años al frente del mismo grupo, dedicado a combatir la delincuencia en los círculos chinos de Madrid.

El Ministerio del Interior ascendió a Gómez Gordo cuando aún estaba pendiente el recurso de la Fiscalía contra el archivo de su causa que dictó el juez Fernando Andreu. En la decisión del juez pesó el informe que presentó el máximo responsable de los policías anticorrupción en favor del policía, aun cuando para ello tuvo que contradecir a sus propios subordinados.

Su hermano es otro inspector jefe, Andrés Gómez Gordo, quien ha dejado la policía de forma temporal en dos ocasiones para trabajar con el Partido Popular. La primera, en la Ciudad de la Justicia, el faraónico proyecto en el que el Gobierno de Esperanza Aguirre dilapidó 105 millones de euros. Con María Dolores de Cospedal fue nombrado director general de Documentación y Análisis aunque su ocupación fue la de jefe de seguridad de la presidenta castellano-manchega.

A los cinco meses de regresar a la policía, Andrés Gómez Gordo fue condecorado con una medalla roja al mérito policial, esto es, remunerada. En la actualidad está destinado en la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía.

Fuente: http://www.eldiario.es/politica/Anticorrupcion-Audiencia-Nacional-exculpar-policial_0_493451729.html

Acabar con el capitalismo acabando con los tipos de interés

John Keynes
John Keynes fue un perro de presa de los monopolios. Su teoría económica, que estuvo de moda en la posguerra, fue elaborada para frenar la crisis general del capitalismo. Su obra más conocida, “Teoría general del empleo, el interés y el dinero”, la escribió en 1936 y acaba con unas conclusiones tituladas “Notas finales sobre la filosofía social a la que la teoría general puede conducir”.

¿A qué “filosofía social” se refería Keynes?, ¿a dónde conduce su “teoría general”? A lo que él, como tantos otros burgueses, aún hoy día, consideran como “socialismo”. Keynes es de los pocos que sabía que, ya en 1936, el capitalismo no tenía ningún futuro y que llegaría algo nuevo. A eso él lo llama “socialismo”. No es realmente socialismo, pero da el pego.

Keynes pretende que el capitalismo acabe de una manera elegante y lo llama “eutanasia dulce” porque cree que su “socialismo” llegará de esa manera, sin violencia (si es que se puede decir que la muerte no es violencia).

Más exactamente, Keynes se refiere a la eutanasia de lo que considera como un “poder opresivo acumulativo” de los prestamistas. Para acabar con esa opresión hay que suprimir los tipos de interés, porque “si a veces existen razones intrínsecas a la escasez de tierra, no hay ninguna razón intrínseca para la escasez de capital”.

Para Keynes los tipos de interés reducidos son la respiración asistida del prestamista, al que se propone exterminar. Para ello hay que recurrir a algo aún más drástico: los tipos de interés negativos. Ese es el final del capitalismo y el surgimiento de un nuevo modo de producción para Keynes.

En julio de 2012 la periodista Izabella Kaminska escribió algo parecido en el “Financial Times”: los tipos de interés negativos son la muerte del capital financiero y lo que es aún peor, el fortalecimiento de lo que llamaba “una distribución monetaria pública descentralizada o nacional”.

¿Estamos, pues, en la antesala del socialismo, como creía Keynes?

A pesar de ser los propietarios de los medios de producción, los burgueses como Keynes tienen un concepto equivocado de lo que es público (ajeno) y de lo que es privado (propio). Además, tienen un concepto equivocado de la economía “real” y de la economía financiera, que es el que trasladan a todos esos sectores pequeño-burgueses que llaman “anticapitalismo” al viejo socialismo utópico de la primera mitad del siglo XIX.

Son debates propios de ingenuos que vuelven una y otra vez, a pesar de que Marx los ridiculizó -entre otras- en el “Manifiesto Comunista”: socialismo pequeño burgués, socialismo feudal, socialismo verdadero… Keynes y los nuevos “anticapitalistas” encajan ahí a la perfección.

Las hipotecas han contribuido, además, a desatar una nueva fobia contra los bancos. Hasta los parlamentarios les exigen que concedan préstamos para estimular la economía “real”.

Todo esto resulta muy sorprendente cuando a los bancos centrales de las mayores potencias mundiales se les achaca la implementación de una política monetaria “neoliberal”, totalmente opuesta al socialismo. ¿Son socialistas hasta los neoliberales?

Desde el siglo XVIII en Inglaterra -y en otros países- algunas corrientes económicas burguesas han criticado a dos sectores sociales de las clases dominantes, los terratenientes y los banqueros (usureros), para favorecer a un tercer sector: la burguesía industrial. Incluso esas corrientes, como en el caso de Keynes, se presentan como partidarias del “socialismo” y de la economía “real”.

El capital financiero tiene muy mala prensa desde siempre. Ahora mismo parece que los bancos entorpecen el desarrollo del capitalismo y hay quien va más allá y habla de su “nacionalización”. Incluso en medio de la marejada, algunas medidas van en esa línea.

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