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El proceso Karadzic ha llegado a su final

Radovan Karadzic
John Laughland

Cuando el antiguo presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic, murió en la prisión de Tribunal Penal Internacional en Scheveningen, cerca de La Haya, el 11 de marzo de 2006, los medios se entregaron a una auténtica orgía de denuncia del “verdugo de los Balcanes”. Lo hicieron sin considerar ninguna sesión del proceso, que, sin embargo, había durado 4 años y que estaba en curso cuando Milosevic falleció a causa de una enfermedad cardíaca, que los jueces se negaron a tratar. El proceso pudiera no haberse celebrado, de lo rápido que quisieron cerrar el paréntesis.

Su método consistió en sacar del armario todas las viejas historias que conocían a principios de los años 90, cuando estallaron las guerras yugoslavas, resultado de la política occidental dictada por alemanes y norteamericanos que competían para denunciar a los serbios y para ayudar, también en lo militar, a los secesionistas, primero croatas y eslovenos y luego a los bosnios islámicos.

En realidad, el proceso había causado muchas sorpresas. Numerosos testimonios habían disculpado al ex presidente, incluyendo a parte de los testigos de cargo, algunos de los cuales acusaron a la fiscalía de tortura.

Los jueces se deshonraron, haciendo callar al acusado cada vez que demostraba las mentiras de sus acusadores. La fiscalía fue incluso obligada a abandonar a mitad del proceso su acusación principal, la de que Milosevic hubiera buscado la creación de una Gran Serbia. Como yo fui el último periodista occidental en visitar a Milosevic en su celda, algo de ello sabía. Estaba tan disgustado por la ligereza y la deshonestidad de los reportajes que redacté un libro sobre el proceso, cuyo título resume bien el argumento: “La parodia”, “Travesty” en inglés.

Tras la muerte de Milosevic muchos acontecimientos jurídicos se dieron en el sentido de una reevaluación de las guerras yugoslavas. Nunca se inició ninguna demanda por genocidio en Kosovo, cuando eso fue el pretexto para el ilegal bombardeo de Yugoslavia por la OTAN en 1999. En 2007, tras catorce años de deliberaciones, el Tribunal Internacional de Justicia (la instancia jurídica mas alta de Naciones Unidas, y no un tribunal ad-hoc tramado por razones políticas por los norteamericanos, como el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia) dictó su veredicto en el litigio que enfrentaba a Bosnia-Herzegovina con Serbia desde 1993.

El tribunal dictaminó que Serbia no había jugado ningún papel decisivo en la guerra civil bosnia, y que la inmensa mayoría de las acusaciones de genocidio contra los serbios de Bosnia no tenían fundamento. Bosnia había afirmado que desde el principio de los combates los serbios querían exterminar a los musulmanes, y que Milosevic y los serbios de Bosnia no hacían más que repetir el trabajo emprendido contra los judíos por Adolf Hitler. La misma tesis fue presentada por un académico norteamericano, Norman Cigar, en un libro publicado antes de la toma de la ciudad de Srebrenica, en julio de 1995.

Todos estos desarrollos jurídicos permanecen desconocidos en su mayoría para el gran público, y con motivos. Si el miércoles 24 de marzo de 2016, la sala de prensa del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia estaba repleta para escuchar el veredicto de los jueces en el proceso Karadzic, era la primera vez que sucedía esto desde el inicio del proceso, en 2009. Exactamente igual que en el proceso de Milosevic, los periodistas dieron muestra de un soberbio desprecio en cuanto al verdadero desarrollo del procedimiento contra Karadzic. No asistieron a ninguna sesión. Todos aquellos que se han encargado con deleite de anunciarnos que el antiguo presidente de la República serbia de Bosnia había sido juzgado culpable de genocidio son totalmente incapaces de darnos el nombre de un solo testigo de los 585 que han sido oídos durante los últimos cinco años.

Y lo que es peor, los jueces parecen haber actuado de la misma forma. Al escuchar la voz robótica del presidente coreano de la Sala de primera instancia, O-Gon Kwin, que leía el resumen del juicio (que consta de 2.600 páginas) se hubiera podido creer que el proceso no había existido. Ni un solo argumento de la defensa ha sido citado o considerado; ni el menor reequilibrio o matiz de los hechos se ha podido observar. Por el contrario, el juicio no ha consistido más que en la repetición de acusaciones de hace 25 años y de temas de la propaganda occidental desde los primeros meses de la guerra.

Este simplismo que roza la debilidad es particularmente estridente en el caso del mayor tabú de todos, el de las masacres que tuvieron lugar en Srebrenica después de tres años de guerra atroz. Con el enorme memorial construido cerca de la ciudad para fijar este suceso en la piedra (frente al cual además, se venden libros y DVD islamistas en un quiosco), Srebrenica constituye una referencia negativa tan fuerte como la de la Shoah, con la que comparan los sucesos de julio de 1995. Pero ¿qué dicen los jueces en el asunto Karadzic sobre Srebrenica? Cuentan exactamente las mismas tonterías que sus predecesores en los otros procesos ante el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia.

Cuentan, en particular, como hizo el Tribunal Internacional de Justicia en 2007, que los serbios de Bosnia no tenían ninguna intención de cometer un genocidio contra los musulmanes de Bosnia en general. Karadzic ha sido absuelto ayer de genocidio en 7 municipalidades, allá en donde la acusación había afirmado su culpabilidad. Desmiente así la afirmación central presentada por Bosnia desde 1992. A cambio, los jueces nos invitan a creer que la voluntad genocida de los serbios de Bosnia no se aplicaba a todos los musulmanes de Bosnia, sino únicamente a los hombres musulmanes de la villa de Srebrenica.

Nos invitan a creer, además, que después de tres años de duros combates el plan genocida fue concebido a las 20:00 horas del 13 de julio de 1995. En el juicio del 24 de marzo de 2016, Karadzic fue absuelto por sus jueces de toda acusación de genocidio anterior a aquel preciso momento.

Si no fuera tan macabro sería para hartarse de reír. Muchas masacres ciertamente sucedieron tras la captura de la ciudad por las fuerzas serbias de Bosnia, nadie lo pone en duda. La mayoría de las víctimas eran combatientes o antiguos combatientes, quienes formaron la columna de muchos miles que intentaron huir de la ciudad para llegar a Tuzla, territorio bosnio. Los serbios los dispararon y ellos respondieron. Pero los jueces no mencionan ninguna respuesta, pretendiendo que en la columna solo había civiles no armados. Lo repito una vez más: que hubo barbarie, nadie lo niega. ¿Pero como puede un genocidio aplicarse únicamente a los habitantes masculinos de una sola ciudad?

Ese no es el significado de “genocidio”, que quiere decir “destrucción de todo un pueblo” o “de toda una raza”, de los hombres y mujeres de una cierta raza o religión, allá en donde se encuentren.

Queriendo preservar a cualquier precio la condena sensacionalista por genocidio, que constituye un gran éxito institucional para el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, los jueces no solamente no han prestado ninguna atención a los centenares de testigos de la defensa, ni a los argumentos de la defensa que probaban que Karadzic había intentado evitar lo peor. Especialmente han cometido un grueso error de análisis que viciará en las próximas décadas la ley de guerra que pretenden reforzar. Lo que sucedió en Srebrenica, en medio del verano de 1995, fueron claramente una serie de actos de venganza, de un furor y una violencia poco frecuentes. Durante tres años, los serbios del entorno de Srebrenica habían sido víctimas de ataques bárbaros por los islamistas bajo el mando de Nasir Oric, gran cortador de cabezas exonerado por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia en 2006, como las muy numerosas tumbas en los pueblos vecinos atestiguan. Odiaban a los que les habían aterrorizado y querían un ajuste de cuentas. Sus actos fueron sin dudas condenables, pero no pueden ser calificados de genocidas, porque el genocidio es una operación planificada y aplicada metódicamente por motivos racistas. No es una explosión espontánea de violencia.

Al ignorar de forma voluntariamente la antropología de la guerra, y en particular el fenómeno del aumento extremista de la espiral de violencia, violencia que, no olvidemos, los musulmanes fueron los primeros en desencadenar, los jueces del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia han deformado la realidad de la guerra. Su enésima condena, basada en semejante deformación y que no toma en cuenta las verdaderas raíces de los problemas que pretende resolver, nunca podrá llegar a ser una referencia. Nunca podrá contribuir a mitigar, y aún menos a evitar, las futuras guerras.

Fuente: Fuente: http://www.interet-general.info/spip.php?article22872

‘Del árbol caído todos hacen leña’

Junto a los jueces, los medios de comunicación son el segundo soporte del golpe de Estado judicial, que no necesita “gorilas” y torturadores sino periodistas “de investigación”, lo cual acaba por encubrir toda la farsa, ya que le da un valor añadido: se utiliza como una demostración del alto grado de libertad que un país ha alcanzado. El lema es “Somos corruptos pero lo reconocemos”. La corrupción no es tan importante; lo realmente importante es que se pueda hablar de ella “libremente”.La corrupción es el mejor maná informativo para los medios de comunicación, la verdadera carnaza política que atrae la atención de los buitres carroñeros. Las noticias de corrupción suman audiencia y, por lo tanto, dinero.

Los amantes de los informativos, los editoriales periodísticos y los programas de debate alardean de su “cultura” y desprecian los “reality shows”. Sin embargo, la información política ya no existe desde hace bastantes años. Las noticias de corrupción no son política sino el morbo de la política y el cotilleo de alto “standing”. Tienen sus propias estrellas y su propio público.

La base de todo es que no hay corrupción si no hay un medio de comunicación que lo denuncie. Sin embargo, los medios forman parte de la corrupción. Son empresas comerciales y se llevan su parte de la mordida. Su intervención es discriminatoria. Los casos de corrupción que ellos divulgan tapan los realmente graves. Por lo tanto, los medios manipulan por activa y por pasiva:

  1. Convierten a determinados sumarios en “escándalos”, es decir que, lo mismo que los demás programas “del corazón”, ellos también practican el sensacionalismo

  2. Hay casos de corrupción que no llegan a los juzgados. Además, hay sumarios judiciales que nunca aparecerán en los medios y si no hay un “escándalo” tampoco hay corrupción.

Al mismo tiempo, los medios transmiten la imagen opuesta: la corrupción (conocida) no sólo no es selectiva sino que “toda” la política es corrupta, “todos” los partidos son iguales, etc. Ahora bien, eso sólo ocurre en el mundo político. Los periodistas, por ejemplo, no tienen que ver con la política y, por lo tanto, no son corruptos.

Lo mismo que los jueces, los medios instrumentalizan y son instrumentalizados. Si los jueces son el “tercer poder”, los medios son el “cuarto”. Ambos se necesitan mutuamente porque de lo contrario no nos daríamos cuenta de que, gracias a la corrupción, el sistema funciona por esos dos motivos:

  1. Porque la libertad de expresión permite que la corrupción salga a la luz
  2. Porque los jueces cumplen con su cometido condenando a los corruptos

Los medios llevan a los jueces al mundo del estrellato y el famoseo. Aunque todo el universo político esté podrido, los jueces son de otra pasta, distintos de cualquier otro funcionario público. Los convierten en un reflejo de sí mismos. Si los periodistas son independientes, los jueces también. Ambos son héroes. No son corruptos sino que denuncian la corrupción e incluso luchan contra ella. La presentan como un pulso desigual puesto que se enfrentan al poder, como si ellos no tuvieran ninguno.

La lucha contra la corrupción lleva el sello de la política estadounidense, en donde las personas, además de “público” son “contribuyentes” que pagan impuestos. Como diría Proudhon, la corrupción también es un robo. Tiene que ver con la propiedad privada. Lo que nos amarga es que nos quiten lo nuestro (con lo que cuesta ganarlo) para quedárselo ellos.

Lo demás no es corrupción y mucho menos es un escándalo. El engaño, el incumplimiento de un programa electoral, no se considera corrupción, ni mucho menos es un escándalo. Todo lo contrario: eso es lo normal. Nos hemos acostumbrado a que nos engañen.

Tanto en Italia, como en España o en América Latina actualmente, la lucha contra la corrupción es un golpe de Estado judicial, una depuración interna que el imperialismo y el capital monopolista de Estado necesitan para superar la crisis política y pueden lograr con un coste insignificante.

La renovación de un Estado moderno es un ejercicio de fuerza del que la España actual es buen ejemplo, incluso en el lenguaje. Aunque los viejos instrumentos políticos (PP, PSOE) están gastados y desacreditados, aún se aferran a sus posiciones. Conservan importantes resortes de poder y se enfrentan a otras fuerzas, consideradas como “limpias” (Ciudadanos, Podemos), llamadas así sólo porque son nuevas, porque aún están por estrenarse.

La denominada lucha contra la corrupción es, pues, subjetiva: se dirige contra determinadas personas, partidos o instituciones para cambiarlas por otras. Para renovarse a sí mismo el Estado necesita personalizar la corrupción, como hizo el PSOE en las elecciones de 1993: a un lado los corruptos, representados por el presidente del gobierno Felipe González; al otro, el juez que luchaba contra ellos, el juez Garzón, un sujeto “limpio” por antonomasia.

De aquellas elecciones podemos entender que el PSOE se aprovechara de una imagen estereotipada del juez para sacar votos. Pero, ¿por qué el juez “limpio” se introdujo en aquella cueva de ladrones y asesinos?, ¿por qué el juez antiterrorista por excelencia se unió a los jefes de los terroristas?

Otro tipo de “puertas giratorias” permitió que un juez pasara de uno al otro lado de la barricada. En realidad, no había (no hay) tal barricada. El Estado monopolista no necesita una parte “limpia” sino una parte “nueva”, capaz de insuflar energías y embaucar a las masas, como en las elecciones de 1993 o ahora la nuevas coaliciones emergentes, de las que Podemos es el prototipo.

Pero que nadie se confunda: una parte “nueva” no significa “limpia” porque si lo fuera no sería “parte”, es decir, no la habrían llevado en volandas al firmamento político en el que está. Aunque son herramientas, los emergentes también comparten el poder. No son nada distinto sino que forman parte de ello.

De lo contrario, la depuración interna no sería posible porque los nuevos tienen que ser capaces de vencer la resistencia que los viejos presentan. Por lo tanto, más que una lucha interna por el poder, es una lucha por el reparto del poder que se basa en el principio “Del árbol caído todos hacen leña”. El árbol cae por la crisis y la leña es la corrupción. Expresado de otra forma, el refrán también recomienda que para hacer leña primero hay que derribar el árbol, que nunca caerá por sí mismo.

Los medios de comunicación se encargan luego de darle la vuelta al asunto y hacer creer a todos que la crisis es consecuencia de la corrupción, y no al revés. Pero sin crisis política, que es una crisis del poder, no habría corrupción, o lo que es lo mismo, no nos enteraríamos de ella.

La primera leña nunca empieza por la corrupción, ni por un sumario judicial, sino por una filtración a la prensa, que es ya la expresión de un choque interno dentro del Estado monopolista. La información es poder o, mejor dicho, son dos poderes en uno. Primero hay que saber y luego hay que publicarlo. La corrupción del anterior rey es el mejor ejemplo de que no se trata sólo de tener la información sino que el contrario también juega y puede censurar la publicación porque tiene su propia cuota de poder. Todo el mundillo periodístico de Madrid supo siempre la corrupción del heredero a la Corona de Franco, pero la veda no se abrió hasta la crisis de 2007. La Monarquía también se desgasta y necesita renovarse antes de morir.

La corrupción regia es otra demostración de que al corrupto no se le purga por una responsabilidad política, sino por una responsabilidad criminal. La responsabilidad política ha desaparecido. Con ella ha desaparecido también la democracia, sustituida por el golpe de Estado judicial.

Más información:
— El golpe de Estado judicial. Primera parte

La ‘gran estrategia’ de Estados Unidos en Siria al descubierto

No son sólo unos pocos, sino decenas de millares los mensajes de Hillary Clinton que han acabado en internet. Se menciona la cifra de 30.000 pero otros hablan de hasta 50.000.

La producción epistolar de Clinton como Secretaria de Estado ha sido prodigiosa. Algunos textos son extremadamente largos. Nos preguntamos de donde sacará el tiempo, además de para sus discursos, entrevistas y especulaciones sobre la política exterior de Estados Unidos.

Los mensajes parecen haber sido puestos a disposición del público en virtud de la ley de libertad de información por el Departamento de Estado.

Una parte considerable de los correos los escribió durante su etapa en el Departamento de Estado, de 2009 a 2013. En ellos aparece muchísima información.

Nos detendremos aquí en un solo mensaje, muy largo y muy detallado, sobre la política estadounidense respecto a Siria, tal y como la concebía Clinton a finales de la primavera de 2012, ya que en el mismo su autora precisa que “La rebelión en Siria lleva ya más de un año”.

El documento expone la “gran estrategia” de los Estados Unidos en Siria, según la secretaria de Estado, ante la crisis en ese país. Toda la atención se centra en los intereses de Israel respecto al poder de Irán, intereses que pueden verse reforzados por la caída del gobierno de Damasco. Ahí nos encontramos con las diversas maniobras, engaños y montajes del gobierno de Obama que, en aquella época, cuando eran denunciadas se las tachó como propias de las teorías de la conspiración o de disidentes antisistema.

Clinton muestra muestra mucho interés por Israel. Además de Israel, los principales aliados que nombra son Arabia, Qatar y Turquía.

La secretaria de Estado sigue el lema que enunció con el asesinato de Gadafi: “Llegamos, vimos, murió”. El objetivo también es acabar con Al-Assad y con toda su familia y derrocar al gobierno para hacer de Siria un vasallo de los Estados Unidos alineado con los demás aliados de la región, con Israel a la cabeza.

El otro objetivo es aislar a Irán y asfixiar a Hezbollah rompiendo sus lazos con Irán.

La primera parte del mensaje expone la situación estratégica, sobre todo de Israel e Irán. Aparece por primera vez que la finalidad de Israel no es tanto impedir a Irán disponer de una bomba nuclear como conservar el monopolio nuclear en la zona.

La mejor forma de ayudar a Israel a tratar la creciente capacidad nuclear de Irán es ayudar al pueblo de Siria a derribar el régimen de Bashar Assad”.

“Las negociaciones para limitar el programa nuclear de Irán no solucionarán el dilema de seguridad de Israel. Tampoco podrán detener a Irán en mejorar la parte esencial de cualquier programa de armas nucleares: la capacidad de enriquecer uranio. Como mucho, las conversaciones entre las mayores potencias del mundo e Irán que comienzan en Estambul en abril y continuarán en Bagdad en mayo permitirán a Israel retrasar unos pocos meses la decisión sobre si lanzar un ataque contra Irán provocaría una gran guerra en Oriente Medio”.

“Puede parecer que el programa nuclear y la guerra civil en Siria no tienen relación, pero la tienen. Para los dirigentes israelíes, la amenaza real de un Irán nuclear no es la posibilidad de un loco líder iraní lanzando sin previa provocación un ataque nuclear contra Israel que llevaría a la aniquilación de ambos países. Lo que realmente temen los líderes israelíes, pero de lo que no pueden hablar, es perder su monopolio nuclear. La disponibilidad de armas nucleares por Irán no solo acabaría con este monopolio nuclear, sino que impulsaría a otros adversarios como Arabia Saudí y Egipto a hacerse con armas nucleares. El resultado sería un balance precario, en el que Israel no podría responder a provocaciones con armas convencionales en Siria y Líbano, como hace hoy. Si Irán alcanza el nivel de Estado con armas nucleares, Teherán vería mucho más fácil animar a sus aliados en Siria y Hezbollah para atacar a Israel, sabiendo que sus armas nucleares servirían como elemento disuasorio para que Israel respondiera contra el propio Irán”.

“Volviendo a Siria. Es la relación estratégica entre Irán y el régimen de Bashar Assad en Siria lo que hace posible para Irán minar la seguridad de Israel. No  mediante un ataque directo, que en los treinta años de hostilidad entre Israel e Irán nunca ha ocurrido, sino mediante sus intermediarios en Líbano, como Hezbollah, que son apoyados, armados y entrenados por Irán mediante Siria. El fin del régimen de Assad terminaría esta peligrosa alianza. El liderazgo israelí sabe bien que derrotar a Assad es de su interés […] El ministro de Defensa Ehud Barak argumentó que el derrocamiento de Assad sería un gran golpe al eje radical, un gran golpe para Irán […] Es el único puesto avanzado de influencia iraní en el mundo árabe […] y debilitará enormemente tanto a Hezbollah en Líbano y a Hamas y la Yihad Islámica en Gaza”.

“Derrotar a Assad no solamente sería una enorme bendición para la seguridad de Israel, también aliviaría el comprensible miedo de perder su monopolio nuclear. Se haría posible que Israel y los Estados Unidos desarrollaran unos puntos de vista comunes sobre cuándo el programa iraní sería tan peligroso que necesitara una acción militar. Ahora mismo, la combinación de la alianza estratégica de Irán con Siria y el rápido avance en el programa de enriquecimiento nuclear es lo que ha llevado a los líderes israelíes a considerar un ataque por sorpresa, si hace falta por encima de las objeciones de Washington. Sin Assad, y con un Irán incapaz de amenazar a Israel a través de intermediarios se hace posible que Estados Unidos e Israel puedan llegar a acuerdos sobre las líneas rojas del programa iraní, y sobre sus niveles aceptables. A corto plazo, la Casa Blanca puede aliviar la tensión que se ha suscitado en Israel respecto a Irán haciendo lo correcto en Siria”.

“La rebelión en Siria lleva ya más de un año. La oposición no va a abandonar, ni el régimen aceptará una solución diplomática desde el exterior. Con su vida y su familia en riesgo, solamente la amenaza o el uso de la fuerza cambiará la opinión del dictador sirio”.

La segunda parte del mensaje aborda los aspectos operativos de una operación militar contra Siria, que incluiría una ofensiva aérea de las fuerzas armadas de Estados Unidos:

“La administración Obama ha sido comprensiblemente cautelosa ante una operación aérea en Siria como la de Libia por tres motivos principales. Al contrario que la oposición libia, los rebeldes sirios no están unificados y no controlan territorio. La Liga Árabe no ha hecho llamamientos a una intervención militar exterior como hizo en Libia. Y Rusia se opone”.

“Libia fue un caso más sencillo. Pero aparte del laudable propósito de salvar a los civiles líbios de probables ataques del régimen de Gadafi, la operación libia no tuvo consecuencias permanentes para la zona. Siria es más complicada. Pero un éxito en Siria sería un suceso que transformaría Oriente Medio. No solo sucumbiría otro implacable dictador a una oposición de masas en la calle, sino que la zona se vería cambiada a mejor, en tanto que Irán ya no tendría un punto de apoyo en Oriente Medio desde el cual amenazar a Israel y minar la estabilidad en el área”.

“Al contrario que en Libia, una intervención triunfante en Siria necesitaría un sustancial liderazgo diplomático y militar de Estados Unidos. Washington debiera iniciarlo expresando su voluntad de trabajar con aliados regionales como Turquía, Arabia Saudí y Qatar para organizar, entrenar y armar a las fuerzas rebeldes sirias. El anuncio de esa decisión causaría probablemente, por si solo, deserciones sustanciales en el Ejército sirio. Entonces, utilizando el territorio de Turquía y posiblemente en Jordania, los diplomáticos estadounidenses y los funcionarios del Pentágono pueden empezar a reforzar a la oposición. Esto llevará tiempo. Pero la rebelión va a continuar durante mucho tiempo, con el apoyo estadounidense o sin él”.

“El segundo paso es desarrollar apoyo internacional a una operación aérea en coalición. Rusia nunca apoyará esa misión, por lo que no tiene sentido operar a través del Consejo de Seguridad de la ONU. Algunos argumentan que la intervención norteamericana tiene el riesgo de una guerra extensa con Rusia. Pero el ejemplo de Kosovo nos enseña otra cosa. En aquel caso, Rusia tenía lazos étnicos y políticos con los serbios, lazos que no existen entre Rusia y Siria, e incluso entonces Rusia hizo poco más que quejarse. Rusia siempre ha reconocido que no se interpondrá si llega la intervención”.

“Armar a los rebeldes sirios y usar el potencial aéreo para neutralizar a los helicópteros y aviones sirios es un proyecto de bajo coste y alto beneficio. Mientras que los líderes políticos de Washington se mantengan firmes en la ausencia de despliegue de tropas de tierra, como hicieron en Kosovo y Libia, los costes para los Estados Unidos serán limitados. La victoria no vendrá rápida ni fácilmente, pero llegará. Y los beneficios serán sustanciales. Irán se verá aislado estratégicamente, incapaz de ejercer influencia en Oriente Medio. El régimen que resulte en Siria verá a Estados Unidos como amigo, no como enemigo. Washington obtendría un sustancial reconocimiento de defensor del pueblo en el mundo árabe, contra los regímenes corruptos. Israel vería facilitada su lógica de ataque a las instalaciones militares de Irán. Y el nuevo régimen sirio estaría rápidamente dispuesto a reanudar las congeladas conversaciones de paz con Israel. Hezbollah, en el Líbano, quedaría aislado de su patrón iraní al dejar de ser Siria un punto de tránsito para el entrenamiento, la asistencia y los misiles. Todos estos beneficios estratégicos y la perspectiva de salvar a miles de civiles de asesinato a manos del régimen de Assad (10.000 han muerto en el primer año de guerra civil)”.

“Con el pueblo sirio libre del velo del miedo, se decidirán a luchar por su libertad. América puede y debe ayudarlos, y haciéndolo así ayudará a Israel y ayudaría a reducir de una guerra de más envergadura”.

Aparte del interés documental, el mensaje sobre los métodos y maquinaciones imperialistas tiene otros aspectos que merecen atención.

Para Clinton Israel es prácticamente una parte integrante de Estados Unidos en la defensa de sus intereses, tanto como los mismos Estados Unidos. En ningún momento se cuestiona el valor moral y político de la pretensión israelí de tener monopolio nuclear en la región (“disminuiría el comprensible miedo de Israel a perder su monopolio nuclear”).

Las referencias a Gadafi y a Libia se pueden calificar de repugnantes. Clinton afirma que la crisis en el país norteafricano no tuvo consecuencias de largo alcance para la zona: “Aparte del laudable propósito de salvar a los civiles libios de probables ataques del régimen de Gadafi, la operación libia no tuvo consecuencias permanentes para la zona”.

Esto lo afirma un año después del inicio del caos y sólo algunos meses después del asesinato del embajador de los Estados Unidos en Bengasi.

Pero “Siria es otra cosa”, reconoce Clinton, hasta el punto de que el mensaje lanza la hipótesis de un ataque de Estados Unidos en su contra.

Europa no pinta nada, ni siquiera como comparsa. No hay ni una mención a los europeos. En cuando a Rusia, la secretaria de Estado observa con desprecio que se vería impotente. El único “fastidio” de Rusia estriba es que su posible veto obligará a actuar fuera del marco de la ONU.

La evaluación de la postura rusa toma como referencia su actitud durante la guerra de Kosovo en 1999, la primera guerra de agresión postmoderna del imperialismo, empredida por su marido y -seguramente- instigado por ella:

“El segundo paso es desarrollar apoyo internacional a una operación aérea en coalición. Rusia nunca apoyará esa misión, por lo que no tiene sentido operar a través del Consejo de Seguridad de la ONU. Algunos argumentan que la intervención norteamericana tiene el riesgo de una guerra extensa con Rusia. Pero el ejemplo de Kosovo nos enseña otra cosa. En ese caso, Rusia tenía lazos étnicos y políticos con los serbios, lazos que no existen entre Rusia y Siria, e incluso entonces Rusia hizo poco más que quejarse. Rusia siempre ha reconocido que no se interpondrá si llega la intervención”.

Eso es lo que pensaban los imperialistas de Rusia en 2012. Ahora los estrategas estadounidenses han empezado a considerar que algo se les pasó por alto.

La lección la han aprendido durante los últimos ejercicios de la OTAN en los países fronterizos con Rusia, principalmente en los países bálticos. La alianza militar imperialista no parece capaz de responder ante una posible acción rusa. No solamente harían falta tres semanas para que los primeros refuerzos serios pudieran estar disponibles en los países de primera línea, sino que además Rusia ha creado extensas regiones denominadas AA/AD (Anti Acceso / Área prohibida), auténticas “burbujas” de control electrónico y comunicación que impiden al adversario el acceso a su espacio aéreo, cuando no a un teatro de operaciones entero.

El ejército rusos puede cegar completamente los medios de intervención de la OTAN en presentes en Polonia y en el Mar Báltico en caso de guerra. Sabedores de los resultados de las maniobras, los dirigentes de los países bálticos han comenzado a cavilar sobre las desventajas que les da apoyarse en la OTAN para desafiar a Rusia.

Esta misma semana Putin lo ha vuelto a poner de manifiesto en relación con el espacio aéreo de Siria en una intervención que no tiene desperdicio: Rusia ha creado una “burbuja” electrónica que convierte al país en impermeable a cualquier agresión. En Siria la tapa del puchero es Rusia.

Mueren otros tres mercenarios extranjeros en Yemen

Tres oficiales de inteligencia del ejército sudanés en misión de reconocimiento por cuenta de la coalición que dirige Arabia saudí en Yemen, fueron ejecutados el martes por disparos de misiles anti-carro en Dhabab, cerca del Estrecho de Bab-El-Mendeb.

El convoy sudanés se componía de vehículos blindados y carros de combate Abrams M1.

Tres días antes cinco mercenarios extranjeros de la empresa DynCorps murieron en combate en el mismo frente. Se trata de un oficial israelí, dos croatas, un serbio y un sudafricano.

Su muerte coincide con el primer aniversario de la intervención extranjera, especialmente de las autocracias del Golfo Pérsico, en contra la rebelión del pueblo de Yemen.

Las empresas estadounidenses de seguridad están padeciendo en Yemen las mayores pérdidas desde su creación. La empresa Academi, antigua Blackwater, tuvo que rescindir su contrato y fue sustituida por DynCorps.

La empresa de mercenarios cobra 3.000 millones de dólares por intervenir en Yemen contra las fuerzas rebeldes.

Los bombardeos de la aviación saudí se han dirigido principalmente haacia objetivos civiles, como escuelas y hospitales, y han causado ya 6.200 muertos. A pesar de ello, los príncipes saudíes no han logrado ninguno de los objetivos que se habían propuesto.

Los rebeldes huthis y sus aliados se mantienen en sus posiciones y han logrado impedir la caída de Sanaa.

Por el contrario, la coalición improvisada por los saudíes para ocultar su intervención militar, hace agua por todas partes.

¿A qué países sanciona Estados Unidos?

Dimitri Rogozin, viceprimer ministro ruso
La visita de Kerry a Moscú no ha podido ser más almibarada, llegando a su culmen cuando el Secretario de Estado felicitó en público a Lavrov por su 66 cumpleaños. La amabilidad rusa es más que diplomática: es una despedida. A Kerry sólo le quedan 7 meses en el cargo.

Muy distintas han sido las declaraciones del viceprimer ministro y ministro de Armamento Dimitri Rogozin, un verdadero halcón, cuyas referencias a las sanciones merece la pena reproducir aquí:

“Continuamente leemos análisis según los cuales la UE y USA está a punto de levantar las sanciones [contra Rusia], y luego bruscamente esas sanciones se renuevan. Creo deberíamos parar de interesarnos por eso […] Deberíamos dejar de interesarnos por lo que dicen sobre las sanciones en Bruselas y Washington. Deberíamos convencernos de una vez por todas que siempre habrá sanciones contra nosotros […] Rusia debe ser fuerte y no ceder a las presiones. Mientras el presidente Putin define nuestra tarea de poner la base material de la identidad nacional, de la libertad y de la independencia del país en los asuntos exteriores […] debemos convencernos de que eso siempre llegará acompañado por la resistencia hostil de las potencias mundiales dirigentes contra Rusia”.

En efecto, más vale que los rusos y los demás sancionados del mundo hagan lo que dice Rogozin: los imperialistas no imponen sanciones por uno u otro motivo, sino por no admitir su dictado.

Actualmente Estados Unidos mantiene sanciones contra 19 países del mundo (*), que son los siguientes:

Corea del norte

Con la agresión de Estados Unidos a Corea en 1950, se introdujeron las primeras sanciones económicas, que se mantuvieron hasta 2008. El imperialismo trató de romper el apoyo de la Unión Soviética y China a su aliado asiático.

En 1995 las sanciones se suavizaron con el suministro de energía y la financiación. Sin embargo, volvieron en 2013 por el programa nuclear. Estados Unidos quiso presionar a Pyongyang y obligarles a retroceder.

Cuba

Las sanciones a Cuba son consecuencia de la revolución de 1959, el rumbo independiente que sus gobiernos siempre han adoptado desde entonces y la nacionalización de empresas estadounidenses.

Además, para aislar a Cuba, Estados Unidos sancionó a todos los países que apoyaban a su gobierno. Prohibieron el envío de todo tipo de artículos, excepto alimentos y medicamentos.

En el embargo llegó a ser casi total y Cuba abandonó la Organización de Estados Americanos (OEA), organismo que tildó de “ministerio de las colonias de Estados Unidos”.

En 1966 se prohibió a los ciudadanos estadounidenses visitar Cuba bajo pena de hasta 10 años de cárcel y multas considerables.

Además, se aprobó una ley que sancionaba a las empresas extranjeras que tuvieran relaciones comerciales con Cuba.

En 2000 Estados Unidos robó las cuentas congeladas por 120 millones de dólares para el pago de la “compensación a las víctimas del terrorismo cubano”.

Irán

Las sanciones a Irán son consecuencia de la Revolución Islámica de 1979. Estados Unidos congeló los activos iraníes y las reservas de oro en sus bancos e impuso sanciones a las empresas extranjeras que violaran las restricciones.

En 1984 se instauró una prohibición a la emisión de créditos por parte de las instituciones financieras internacionales. En 1987 el comercio entre Estados Unidos e Irán se canceló completamente.

Para 1995 las sanciones fueron suavizadas e Irán empezó a recibir productos estadounidenses a través de terceros países.

En 1996 Washington decidió que cualquier país que invirtiera más de 20 millones de dólares en el sector energético de Irán sufriría represalias, que incluían la prohibición de la actividad interbancaria, la pérdida de licencias de exportación y la exportación de equipos a Estados Unidos, entre otras.

En 2012 hubo otra ola de sanciones dirigida contra los bancos iraníes, así como a las empresas y los individuos asociados con la industria nuclear iraní.

Tras el acuerdo recientemente alcanzado sobre sobre el programa nuclear iraní, Estados Unidos ha decidido retirar las sanciones.

Irak

En 1990 Estados Unidos impuso sanciones comerciales a Irak como consecuencia de la Segunda Guerra del Golfo. Prohibió la importación de cualquier mercancía y la exportación de petróleo y sus derivados.

El bloqueo comercial mató a medio millón de personas, especialmente niños.

Con las zonas de exclusión aérea, la ONU privó al país de su soberanía sobre ciertas regiones en el norte y sur del país.

Una vez que Estados Unidos invadió Irak en 2003, levantó las sanciones. Las de la ONU no se levantaron hasta 2010.

Yugoeslavia

Durante la guerra de los Balcanes, en 1991 el Consejo de Seguridad de la ONU impuso sanciones a Yugoeslavia, que fueron respaldadas por Estados Unidos. Se congelaron las cuentas bancarias en el exterior.

En 1998 Estados Unidos introdujo sanciones selectivas contra personas, bloqueando todos los permisos, licencias, activos y cuentas de estos ciudadanos en su país.

Además, en caso de incumplir dichas sanciones se preveían multas para las empresas de más de 500.000 dólares o el doble de los beneficios recibidos como consecuencia de la infracción, y para las personas, el castigo era de más de 250.000 dólares o el doble de la cantidad de beneficios producto de la infracción.

Birmania

En 1997 las empresas estadounidenses no pudieron invertir en Birmania y a los miembros de la junta militar se les negó la entrada a Estados Unidos.

En 2003 las sanciones se hicieron más estrictas. Se prohibieron todas las importaciones y los activos de ese Gobierno en Estados Unidos fueron congelados. A los diplomáticos estadounidenses se les ordenó votar en contra de los préstamos al país asiático ante las instituciones financieras internacionales.

Zimbabue

En 2002 los imperialistas impusieron sanciones a Zimbabue. Los activos del país fueron congelados y a los funcionarios públicos se les prohibió viajar a Estados Unidos.

El gobierno de Zimbabue afirma que la crisis económica en el país africano es producto de dichas sanciones.

Bielorrusia

En 2004 Estados Unidos aprobó la “Ley para la Democracia en Bielorrusia” en la que exige que el gobierno les informara sobre su suministro de armas y tecnología.

Paralelamento se aprobaron fondos para desestabililzar al país y organizar “revoluciones” de colorines.

En 2011 los imperialistas ampliaron el número de funcionarios bielorrusos a los que se les imponen visados y sanciones económicas. Entre ellos se encuentran el presidente Alexander Lukashenko, sus hijos Víctor y Dmitri, así como periodistas, funcionarios, fiscales y jueces.

Siria

En 2004 Estados Unidos impuso sanciones a Siria por un supuesto apoyo a organizaciones terroristas y la ocupación de Líbano. Al gobierno sirio le acusaron de almacenar “armas de destrucción masiva” y ayudar a rebeldes en Irak.

Las cuentas de varias personas y empresas en Estados Unidos fueron congeladas y se prohibieron las exportaciones de casi todo tipo de bienes. También se interrumpió el tráfico aéreo.

En 2010 Obama refrendó las sanciones mientras manifestó que las políticas de Siria “suponen una amenaza importante y muy poco común contra la seguridad nacional, la política exterior y la economía de Estados Unidos”.

República Democrática del Congo

Las impusieron en 2006 y sucesivamente las fueron ampliando en varias ocasiones.

La enviada especial de la ONU Margot Wallström acusó en 2010 a las fuerzas militares del Gobierno de la República Democrática del Congo de ser culpables de violaciones y asesinatos. Se les impuso sanciones a los activos y operaciones de las personas señaladas como violadores de derechos humanos.

Sudán

En 1997 Estados Unidos impueso sanciones a Sudán, además de incluirlo es su lista de países que patrocinan el terrorismo.

En 2007 unas 30 empresas sudanesas perdieron la posibilidad de mantener relaciones comerciales con Estados Unidos y de recibir fondos de los bancos estadounidenses. Sus activos en los bancos estadounidenses fueron congelados.

En febrero de 2015 Sudán pidió a Estados Unidos que las levantara. Estados Unidos la flexibilizó al permitir la exportación de equipo y programas informáticos de comunicación personal, incluyendo teléfonos inteligentes y ordenadores portátiles.

Somalia

Las sanciones contra Somalia se introdujeron en 2010 como consecuencia de las acciones del grupo Al-Shabab, que entonces controlaba parte de la capital y todo el sur del país.

Los funcionarios estadounidenses aseguran que Al-Shabab tiene nexos con Al Qaeda, a su vez creado por el propio gobierno de Estados Unidos.

Los sospechosos de apoyar a Al-Shabab, una lista que nadie sabe quién la elabora, no pueden entrar a Estados Unidos y sus activos han sido congelados.

Libia

En 2011 Obama impuso sanciones comerciales y financieras contra Libia. Las restricciones afectaron a una serie de bancos y empresas de propiedad estatal que no estaban autorizadas a hacer negocios en territorio estadounidense.

Las sanciones fueron parte de la guerra e invasión del país, para la cual los países de la OTAN armaron y entrenaron a los terroristas a fin de que le ayudaron a derrocar y asesinar a Gadafi.

Ya no hay sanciones, pero Libia se encuentra sumido en la guerra y el caos, mientras las empresas multinacionales de las potencias agresoras hacen negocios con el petróleo y los recursos naturales del país africano.

Costa de Marfil

En 2011 Estados Unidos impuso sanciones contra el gobierno de Gbagbo porque pretendía aflojar la estricta sumisión neocolonial impuesta por Francia a aquel país africano.

En los años 70 Costa de Marfil era una de las economías más fuertes de África. En los 80 y los 90 Francia desató una guerra civil para que la colonia no les fuera de las manos.

Las sanciones de Estados Unidos prohibían el comercio con personas u organizaciones que aportaban armamento o asistencia al país y a Gbagbo, su esposa e incluso a sus simpatizantes. Ahora le están sometiendo a una farsa de “juicio” en el Tribunal Penal Internacional.

Líbano

Bajo la excusa de contrarrestar a personas que “socavaban la soberanía de Líbano”, en 2012 se impusieron sanciones que estipulan la prohibición de entrada a territorio estadounidense, así como la congelación de activos y operaciones financieras.

Ucrania

Tras impulsar el golpe de Estado que en 2014 depuso a Yanukovich e inició una guerra civil en el Donbas, Obama impuso sanciones contra el presidente Víktor Yanukovich, el político Víktor Medvedchuk, funcionarios y ciudadanos.

Comprendían la restricción de entrada a Estados Unidos y la congelación de activos.

Yemen

Durante la guerra de Yemen, en 2012 Estados Unidos impuso sanciones a miembros del gobierno. Se les negó la entrada a Estados Unidos, donde sus activos fueron congelados.

En noviembre de 2014 Obama impuso nuevas sanciones contra Yemen que incluyen, la congelación de los bienes que puedan tener bajo jurisdicción estadounidense funcionarios del gobierno yemeníes y se prohíbe a ciudadanos y entidades estadounidenses llevar a cabo transacciones financieras.

Sudán del sur

Acausa de los enfrentamientos entre el gobierno de Sudán del sur y grupos rebeldes, en 2014 Estados Unidos impuso sanciones, que consistían en la congelación y confiscación de activos de personas “involucradas en actividades ilícitas”.

También se les prohibió a los ciudadanos y empresas de Estados Unidos tener relaciones financieras con esos individuos.

Rusia

Tras la anexión de Crimea, Estados Unidos anunció sanciones contra Rusia por “violar” la soberanía y la integridad territorial de aquel país.

El nuevo primer ministro de Crimea, Serguei Axionov, fue una de sus víctimas. Se le negó la entrada a Estados Unidos y sus activos en el extranjero fueron congelados.

En la lista de las personas que tienen prohibida la entrada a Estados Unidos hay varias docenas de funcionarios públicos rusos.

Venezuela

En diciembre de 2014 Obama aprobó sanciones contra Venezuela consistentes en la congelación de activos y prohibición de visados para funcionarios venezolanos, acusados de “violar” los derechos humanos de los golpistas que asesinaron a 43 personas durante su intentona de derrocar al gobierno.

Fuente: http://www.telesurtv.net/news/Conozca-los-paises-sancionados-por-Estados Unidos-20140929-0001.html

El campesinado hindú contra Coca-Cola

En India muchas plantas embotelladoras de Coca-Cola cuentan con la firme oposición del campesinado local. El último golpe a la multinacional estadounidense la dieron en el estado de Uttar Pradesh, donde 18 aldeas exigen a la Junta de Control de la Contaminación que prohíba a la empresa estadounidense extraer más este recurso en un área con escasez de agua.

“Coca-Cola utiliza la misma agua subterránea que la comunidad usa para beber, cocinar, lavar, regar y alimentar al ganado”, afirma Amit Srivastava, un militante campesino que coordina el Centro de Recursos de India (IRC).

“Muchos pozos se han secado, así que las mujeres tienen que caminar más para conseguir agua potable. Los niveles de agua subterránea han bajado tanto que los agricultores tienen que cavar pozos más profundos para obtener agua para el riego. Pero eso cuesta un dinero que muchos no tienen, por lo que pierden ingresos ya que la producción baja al regar menos y al alimentar peor a las vacas”.

El dirigente de IRC, organización que apoya a los campesinos, señala que los niveles de agua “comenzaron a bajar rápidamente” cuando se instaló la planta en 1999. Actualmente este recurso se encuentra “sobreexplotado”, la peor de las cuatro categorías establecidas por la Autoridad Central de Aguas Subterráneas.

Éste no es el primer conflicto de Coca-Cola en India. En 1977 Coca-Cola tuvo que abandonar el país al negarse a revelar su fórmula secreta y a ceder un porcentaje de su participación en el capital a una marca local.

Desde su vuelta a India en 1993, han sido continuas las denuncias contra sus métodos de producción en varias de sus 57 fábricas. En abril del año pasado tuvo que cancelar sus planes de poner en marcha una nueva embotelladora en el estado de Tamil Nadu porque el Gobierno estatal revocó el contrato de 80 millones de dólares que tenía con la multinacional.

“Éste es uno de los lugares más contaminados de India y no queríamos que viniese otra empresa altamente contaminante como Coca-Cola”, dijo el ambientalista Myilsamy Murugasamy.

En 2014, la marca dijo adiós a dos proyectos millonarios, uno en Mehdiganj y otro en el estado de Uttarkhand, tumbados también por la oposición local, que denunciaba el uso abusivo del agua y su contaminación, el mismo motivo por el que las autoridades del estado de Kerala cerraron 10 años antes la embotelladora de Plachimada, “la gran victoria” que “inspiró” a los campesinos para oponerse al resto de proyectos.

En diciembre los jefes de la empresa reconocieron que que tendrán que cerrar algunas fábricas si suben los impuestos a las bebidas gaseosas.

La compasión por los muertos en los atentados es discriminatoria

Casi al mismo tiempo que se producían los atentados de 22 marzo en Bruselas se producían otros, incluso aún más mortíferos, de los que nadie ha dicho nada. Unos atentados ocultan los otros.

No es verdad que todos los hombres hayamos nacido iguales y morimos de la misma manera Unos delante de los focos y otros detrás. Hay muertos y muertos; hay atentados y atentados; hay terrorismo y terrorismo.

Tampoco es verdad que les preocupe “la seguridad”, como dicen; lo que les preocupa es su propia seguridad; la de los demás les importa un bledo. Sus lamentaciones son una comedia; derraman lágrimas de cocodrilo.

¿Que podemos decir de esas organizaciones que han redactado comunicados de condena del atentado de Bruselas y no dicen nada de los demás atentados?

Una web africana (*) denuncia: desde enero de este año se están produciendo atentados sangrientos en Camerún, con una balance de más de 400 personas asesinadas. ¿O los negros no son personas?

Sólo el 31 de enero se produjo un atentado en Nigeria en el murieron 85 personas en la ciudad de Dalori, que nadie conoce porque no alberga la sede de la OTAN ni de la Unión Europea.

El 10 de febrero se produjo otro que dejó un saldo de 58 muertos cerca de la ciudad de Maiduguri…

El 16 de marzo, en otro atentado en el noreste de Nigeria, murieron al menos 25 africanos…

El 15 de enero murieron 30 personas en Uagadugu, la capital de Burkina Faso, en un atentado múltiple…

El 13 de marzo en Costa de Marfil un atentado dejó ensangrentado con 19 cadáveres el balneario de Grand Bassam, el centro turístico más importante del país…

Los africanos protestan airadamente de las plañideras y los hipócritas. Ellos conocen los atentados que se producen en Europa, pero Europa no conoce -ni quiere conocer- los que se producen en África.

(*) http://balawou.blogspot.com.es/2016/03/attentas-ce-22-mars-2016-bruxelles-mais.html

Rockefeller decidió lo que comemos y lo que no

Reconocer que la forma de producir y distribuir alimentos también forja culturas alimentarias de un territorio ayudaría a esclarecer por dónde podrían ir los tiros de cómo debemos asumir, en revolución, el debate y la praxis correspondientes al trabajo en detrimento de la actitud pasiva de anaquel.

Parece la cresta de la inocencia (o de la estupidez, juzgue usted a continuación), pero en Venezuela encontramos puñados de gente que piensa que los alimentos consumidos a diario provienen de los anaqueles de los supermercados o, peor, de la nevera o la alacena de los hogares. Es quizá la inopia cultural subyacente en cierto sector del país que considera la producción de alimentos como un hecho mágico, como si se tratara de una manifestación divina (“te doy gracias, Dios, por estos alimentos”), lo que se manifiesta en las pocas urbes venezolanas y que golpea como un yunque debido a que permea como un mito en todo el tejido social del país.

Esta expresión cultural comenzó a forjarse en la medida en que ocurría una sistemática destrucción o dispersión de otras formas de producir alimentos por parte de las fuerzas mercantiles y comerciales de la burguesía transnacional y, en menor escala, de los Amos del Valle y los nuevos parásitos bajo la dirección de los apóstoles de Pedro Tinoco. Las consecuencias son visibles y cotidianas: el 90 por cien del territorio venezolano se encuentra deshabitado, en lo que sólo la Gran Caracas, Los Teques y los Valles del Tuy concentran el 35 por cien de la población total del país; y la producción de alimentos se encuentra en la responsabilidad de un 10 por cien de los venezolanos, campesinos todos. Esto sin contar con la importación masiva de agroconfeti y otros rubros subsidiados por el Estado con los pelucones de siempre (cuán corta es la perpetuidad) como intermediarios.

La mentalidad y consecuente comportamiento de supermercado, entonces, se debe a un aparato productivo atrofiado en su devenir y moldeado a imagen y semejanza de las ambiciones y beneficios de las corporaciones del agro. Nada raro cuando se piensa en Nelson Rockefeller y su relación con Venezuela, una que impuso consigo la infraestructura comercial necesaria para el saqueo cercado por alambres de púas, sangre campesina y patrones de consumo con clara tendencia: el engullimiento de un territorio y la satisfacción del gran negocio del hambre. Lo esencial de esta infraestructura todavía permanece, sobre todo en el aspecto cultural, lo dicho, aun cuando los dueños y sus mayordomos hayan cambiado de nombre a lo largo de las décadas.

El desarrollo sin ganancia no es desarrollo

Luego de la Segunda Guerra Mundial, Nelson Rockefeller fundó en 1947 la International Basic Economy Corporation (IBEC) con un capital de 2 millones de dólares, cuando ya era coordinador de la Oficina de Asuntos Inter-Americanos, una especie de sucursal pública del Departamento de Estado, durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial. El presidente Franklin D. Roosevelt compró la propuesta del magnate de impulsar el financiamiento en provisiones de comida y servicios de salud para mantener a los países latinoamericanos en la esquina de los Aliados durante los años de la guerra.

Rockefeller, con apoyo de su fundación “filantrópica”, reunió una sarta de científicos, especialistas del agro y técnicos que promovían nuevas técnicas y tecnologías para producir alimentos, que prefiguraron elementos de la posterior Revolución Verde. Una de sus ambiciones era la de “modernizar” la economía alimentaria de América Latina. Y lo logró, con las dificultades que asomaran el destruir culturas, modos de producción y patrones de consumo para el beneficio corporativo.

El envío de científicos de la agricultura a Venezuela se tradujo en la coacción a campesinos para la producción de más leche, papas, trigo y vegetales varios, productos que Venezuela importaba en la época y que eran susceptibles de escalar en precios en el mercado debido a la austeridad característica de los tiempos de guerra. Aquella modernización consistió en la estrategia del IBEC para el desarrollo industrial, que consistía en mover productos alimentarios específicos en un mercado concreto para un target de consumidores: los recién paridos habitantes de las urbanizaciones y quintas de los centros de gozo (ciudades) que podían pagarlos.

Sin embargo, el sistema de distribución de los campos a las ciudades era deficiente. Pagar camiones que transportaran las mercancías en carreteras prácticamente inexistentes costaba más que producir. Rockefeller entonces decidió crear una infraestructura propia. Para esto, convenció a las firmas petroleras en Venezuela de desembolsillar 15 millones de dólares para “ayudar” a Acción Democrática y Rómulo Betancourt a confrontar la crisis de alimentos en el país, entre otros bienes y servicios, a cambio de poca restricción tributaria y cartas avales. En 1946 crearon la subsidiaria de IBEC: la Corporación Venezolana de Fomento (CVF). La idea era atacar la “vieja” agricultura e instalar la chatarra industrial dependiente de los dueños de la tecnología y el petróleo.

Una industria exclusivamente para el consumo

Cargill era consultada, y sus expertos se horrorizaban como lo hacen hoy algunos por la “primitiva, casi bíblica” agricultura venezolana que, paradojas del desarrollo, surtía de alimentos al campesino ya enmiseriado por el dogma del petróleo. Había que arrasar los rastros de producción que se anteponían al totalitarismo de la mercancía, por lo que las bodegas y pequeños abastos pasaron al olvido de la distribución y expendio y se concibieron los supermercados de la mano criolla de la familia Bottome (líder del grupo 1BC y aliado de Rockefeller), cuenta Juan Carlos Zapata en su libro sobre Tinoco.

En 1947 la CVF junto a capital de Bottome creó la subsidiaria Compañía Anónima Distribuidora de Alimentos (CADA). También fundó la Productora Agropecuaria Compañía Anónima (PACA), que sería la institución señera en concebir un plan de siembra nacional. La propuesta de modelo de granja (modelo farmer) del Medio Oeste estadounidense (Iowa) se impuso sin resultados positivos en Venezuela, dice el reporte citado por el investigador Shane Hamilton. Devino la quema de siembras enteras por plagas y altos precios de importación de tecnología.

Sin embargo, las ganancias vinieron del lado del consumo, la compra-venta de alimentos, y no en la producción en sí de los productos, por lo que se desatendió la nimia industrialización del campo, deformando críticamente el aparato de producción en donde IBEC había insertado capital, y que trajo como consecuencia directa la privación del campesinado venezolano de cualquier sustento alternativo.

Entusiasta de los avances científicos y la inversión de capital, Rockefeller convenció al presidente Truman de ponerlo como jefe de la Mesa de “Consejeros” de las Relaciones Internacionales en 1950. Empujó a la National Foreign Trade Council (el Consejo Nacional de Comercio Exterior) para estimular la participación corporativa y la inversión privada como política internacional anticomunista. Se afincaron en el nuevo modelo de distribución y expendio. Los supermercados se convirtieron en entidades políticas, forjadores de alianzas transnacionales y de cultura, ya que sirvieron de puntas de lanza encubiertas de la contrarrevolución durante la Guerra Fría en la región por la vía de patrones de consumo. De los modos de producción de alimentos en Venezuela (conuco, huertos, pequeños sembradíos) a los degradantes sistemas capitalistas. Alimentarse como lo hacen en Miami o Nueva York forma parte de los aservos imperiales más contundentes en sus arsenales.

A pesar de la inversión inicial de la CVF (Betancourt en su libro Venezuela. Política y petróleo habla de 23 millones de bolívares para comenzar), el retiro de IBEC del mercado interno venezolano fue suplido por Archer-Daniels Midland (cuyo lema era “Supermarket to the world”) y Wal-Mart. Al mismo tiempo, PACA cerró en 1953 incumpliendo sus objetivos y endeudando al país por importaciones tecnológicas.

El CADA de Las Mercedes era el Titanic de los supermercados, abierto desde 1954. El plan de esta red era insertarla donde hubiera mayor afluencia demográfica según la capacidad adquisitiva (urbanizaciones, zonas clase media) y que al mismo tiempo albergara la mayor población gringa posible acostumbrada a este tipo de compra y consumo.

Pero el proyecto tenía una pata rota, y por lo tanto susceptible de dependencia estatal por completo: cuenta el mencionado Hamilton que el 80 por cien de lo que importaba CADA provenía de compañías estadounidenses como White Rose Inc. de los hermanos Seeman, problema que no tenía la red de supermercados TODOS, con sede en Maracaibo, que se abastecía de alimentos (menos del 6 por cien eran productos importados desde EEUU) debido a las relaciones comerciales entre el Táchira, vasto territorio campesino, y la burguesía mercantil de Maracaibo, que domingo Alberto Rangel en Los andinos en el poder la describe desde sus inicios en el siglo XIX y que las resume con la siguiente frase: “La economía occidental tendió a unificarse bajo la égida de los financistas del Zulia”.

Esta ecuación no se desarrolló en el resto de las cadenas productivas y comerciales de Venezuela, lo que confirma el hiperatrofiamiento de los modos de producción. Para mediados de la década de 1970 Venezuela se había convertido en un gran supermercado con la aglomeración violenta de campesinos empobrecidos en los cordones citadinos, en donde aún persistían las bodegas, quincallas y abastos.

La familia Rockefeller no sólo había convertido un imperio monopólico del comercio de alimentos en Venezuela, Brasil, Argentina, Perú e Italia, sino que había deformado culturalmente los hábitos de consumo por lo producido en las grandes fábricas y fincas bajo el concepto de la Revolución Verde corporativa. El agroconfeti convertido en el menú del día.

No ocurrió un cambio de espejitos por oro, como se suele ridiculizar al acto colonial, sino una de las maneras de penetración imperialista por el hecho del consumo. Detrás del mamotreto comercial, un aparato productivo incipiente sustituyó a otras formas de creación alimentaria y, por arrastre esencial, cultural. El capitalismo también es una forma de extinguirse como sujeto mediante el engullimiento de mercancías.

Los patrones de consumo fueron imposiciones del agronegocio, anularon la diversidad y se deformaron el sentido del gusto con agroconfetis y alimentos que no forman pueblos sino que los subsume a un metabolismo cultural propio del capitalismo en su versión venezolana de la mina. Todo lo proveniente de una infraestructura viciada perteneciente a la idea foránea y mercantil del clan Rockefeller, es decir, propia de quien piensa en el alimento como mercancía, un trasunto para la acumulación capitalista. Es una infraestructura que no nos pertenece como dato cultural para la construcción de nuevos modos de producción sino como referencia de la guerra impuesta, la ignorancia como dermis ideológica y la mina que (por ahora y mientras tanto) somos.

En tiempos en que la discusión en torno a la productividad toma fuerza para concebir un nuevo modo de producción debemos decidir si queremos seguir viviendo en un supermercado (con todo lo que eso significa, con y sin guerra económica) o en un país en el que la dignidad no sea sólo una palabra. ¿Producir para el consumo acostumbrado y el anaquel o para cimentar una inédita cultura aún por explorar?

Ernesto Cazal http://misionverdad.com/la-guerra-en-venezuela/rockefeller-decidio-que-comemos-y-que-no

El máximo dirigente de la UGT es asesor de la multinacional Endesa

Josep Maria Álvarez
El secretario general de UGT, Josep Maria Álvarez, forma parte de un organismo asesor de la multinacional española de la energía Endesa, percibiendo unos 11.000 euros anuales por asistir a “encuentros mensuales”.

Álvarez fue elegido nuevo secretario general de UGT en España el pasado 12 de marzo y mantiene el cargo y el cobro de las dietas de la empresa.

También forma parte del mismo órgano asesor el secretario general de CCOO en Cataluña, Joan Carles Gallego.

Otro a sueldo de Endesa es el diputado de Junts pel Sí por Tarragona, Germà Bel, un neo-independentista que hasta hace poco no le hizo ascos a cobrar de una empresa tan característica del centralismo como Endesa.

Pero Álvarez es el miembro más antiguo del órgano asesor de la eléctrica, ya que formaba parte del consejo desde que Antón Costas, actual presidente del Círculo de Economía, lo presidía.

A diferencia de los sindicalistas, el presidente de la patronal Foment del Treball no quiso formar parte de órgano asesor “por no encajar en el trabajo de las patronales”.

Vivir para ver: por lo menos algunos representantes de la patronal tienen mucha más dignidad que los “representantes de los trabajadores”.

El golpe de Estado judicial (1)

Juan Manuel Olarieta

Tanto en Italia en los años noventa, como luego en España y actualmente en toda América Latina el aparato judicial se ha convertido en la herramienta perfecta para los golpes de Estado “limpios”, no traumáticos, ese tipo de operaciones políticas de envergadura que se encubren tras las campañas contra la corrupción, contra la Mafia o contra los GAL.

Su característica fundamental, como se ve, es la naturaleza instrumental de eso que llaman “poder” judicial y que contrasta con aquello que escribió Montesquieu a mediados del siglo XVIII: que el poder judicial era “de alguna manera” nulo, es decir, que los jueces nunca han sido un “poder”.

En efecto, Montesquieu tenía razón: los jueces no son un poder sino un instrumento del poder, es decir, herramientas dóciles y manipulables, todo lo contrario de la “independencia” que se les supone.

Los procesos contra la corrupción demuestran que el moderno capitalismo monopolista de Estado no es capaz de depurarse a sí mismo por las vías tradicionales que la revolución burguesa implementó en 1800 para estos menesteres, por una razón de fondo: porque están dejado de ser Estados democráticos.

Lo estamos viendo todos los días por la televisión: los políticos jamás asumen responsabilidades políticas… salvo cuando un juez dictamina que han cometido un delito. Por eso, el Derecho Penal ha dejado de ser lo que siempre fue desde los tiempos de Beccaria en el siglo XVIII. Hoy la responsabilidad criminal encubre la responsabilidad política y, naturalmente, se prostituye con ella. No tiene ya un carácter democrático (subjetivo) sino objetivo y colectivo.

Al adquirir una naturaleza política, la responsabilidad criminal es cada vez más esponjosa, por no decir que, si es necesario, se orquestan verdaderos montajes judiciales que normalmente siguen el siguiente curso:

1. El juez busca un chivo expiatorio, normalmente un segundón y un comisionista que se ha embolsado un porcentaje residual del negocio.

2. Le criminaliza para chantajearle, e incluso le detiene y le ingresa en prisión.

3. El segundón no es el objetivo final sino otro instrumento para cazar al de arriba, al jefe, a los jefes y a algunos de los compinches de los jefes (no todos).

4. El juez le ofrece al segundón una salida: debe convertirse en delator. Como no tiene pruebas, el juez reconvierte al acusado en testigo, al mismo tiempo que le amenaza. A través del chantaje, el juez fabrica las pruebas en complicidad con el fiscal y con la policía.

5. Pero el segundón no es realmente un testigo, un observador imparcial, sino alguien interesado por el éxito del montaje judicial ya que, a cambio de declarar contra el jefe, resultará absuelto o beneficiado. En Italia lo llaman “chiamata di correo”.

6. La condena judicial no depende de la gravedad del delito cometido sino de la delación, que no es más que un caso de traición. El moderno dispositivo judicial premia la traición.

El sistema judicial está, pues, tan corrompido como la corrupción que dice combatir. La lucha contra la corrupción se basa en crear corrupción y cambiarla de sitio.

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