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La guerra civil rusa (1918-1921)

Primeramente hay que mencionar el miedo, el terror, que tenían los países capitalistas al poder incipiente de la Revolución Bolchevique y de los ideales que en ella habitaban. Como por ejemplo se tiene constancia de la creación de soviets en países capitalistas como Alemania, en Berlín, Hamburgo y en toda Baviera. También presente en Hungría, y por toda Europa recorre un fantasma que pedía el fin de la guerra con aires revolucionarios.

A pesar del triunfo de la revolución en Rusia, todavía sigue existiendo una serie de generales, la Remanente Zarista, que tienen a su cargo, sus ejércitos correspondientes, liderados por los almirantes Alexandr Kolchak y Denikin. Se configuraban como un estado paralelo al estado soviético.La victoria de los soviéticos liderados por Lenin en la Revolución de Octubre es la principal razón de los acontecimientos que transcurren a posteriori, debido a sus acciones políticas revolucionarias, que iniciaron la nacionalización de los servicios vitales del antiguo estado zarista, para hacerlos del estado.

A la llegada del verano de 1919, ya las fuerzas armadas de catorce estados habían penetrado en territorio ruso, sin previa declaración de guerra. Eran los ejércitos de los siguientes países: Francia, Japón, Alemania, Italia, Estados Unidos, Checoslovaquia, Gran Bretaña, Serbia, China, Finlandia, Grecia, Polonia, Rumanía y Turquía.

La posición de los ejércitos blancos es la siguiente: al norte y al noroeste, en Arkángel, Murmansk y en los estados del Báltico están los británicos y las tropas blancas del general Yudenitch; al sur, en el Cáucaso y en el Mar Negro está el general Denikin con los franceses; al este, está Kolchak acampado a lo largo de los montes Urales, junto con los ingleses; al oeste, están los franceses y los polacos, bajo la dirección del general Pilsudski.

La justificación que plantearon los invasores fue la siguiente: evitar que las provisiones de guerra cayeran en manos de los alemanes, ayudar a los checoslovacos a retirarse de Rusia y ayudar a los rusos a restaurar el poder en agitado país.

El joven gobierno soviético se enfrentaba a una defensa en una situación muy complicada. El país a consecuencia de la I Guerra Mundial había quedado estéril y exhausto, había hambrunas por las que millones morían, fábricas paradas, tierras sin labrar, transportes parados. Daba la impresión que un país en estas condiciones no podía ser capaz de resistir las embestidas imperialistas, de un enemigo dotado de granes y bien equipados ejércitos, de amplios recursos económicos, reservas de alimentos y provisiones.

Sitiado en todas direcciones por los invasores extranjeros, amenazado por las incesantes conspiraciones internas, el Ejército Rojo se retiró lentamente a través del país, pero luchando valientemente a medida que se retiraba. El territorio controlado por Moscú quedó reducido a un dieciseisavo del área total de Rusia.

La evolución de la Guerra Civil

La guerra civil ya estaba presente antes de la Revolución de Octubre en las manifestaciones de Lenin. Cuando la burguesía atropellaba los derechos de los proletarios, de los obreros, estos lo tomaban como una guerra civil. Tras 1917 los términos guerra civil y lucha de clases cobraron un mismo significado, y lo utilizaron dentro del proceso de expropiación de fábricas y fincas agrícolas.

La guerra civil es la forma más enconada de la lucha de clases. Una lucha entre la burguesía y el proletariado. La sublevación de Kornilov, apoyada por los terratenientes y los capitalistas, junto con los kadetes (partido demócrata constitucionalista), condujo al comienzo de la guerra civil. Lenin sostuvo que en abril de 1917 se llegó al acercamiento de la guerra civil.

El partido bolchevique habló alto y claro de la finalidad de la guerra civil proletaria: la dictadura del proletariado y de los campesinos pobres, la paz y la propuesta inmediata de paz y la confiscación de las tierras de los latifundistas.El enemigo exterior de la Rusia Soviética es el imperialismo anglo-francés y el norteamericano-nipón. Atacan, saquean y penetran en suelo ruso, también derriban el poder establecido. Como veremos más adelante con la sustitución de los poderes locales por los imperialistas. Lenin siguió exponiendo: “los capitalistas anglo-nipones quieren restaurar el poder de los terratenientes y los capitalistas en Rusia, para repartirse el botín de guerra, para someter a los obreros y campesinos rusos al capital anglo-francés”. Siguiendo la división que establecieron M. Sayers y A. E. Kahn la Guerra Civil Rusa se compuso de cuatro campañas.

La campaña septentrional

A comienzo de 1918 unos agentes del servicio secreto inglés planeaban un levantamiento armado contra el gobierno soviético local en Arkángel. Trabajando bajo la dirección de G. Ermolaevich Chaplin, ex oficial zarista, a quien los ingleses le habían dado trabajo.

El levantamiento estalló un 2 de agosto. El general Frederick C. Poole, inglés, desembarcó en Arkángel con el apoyo de buques ingleses y franceses. Al mismo tiempo, tropas serbias y rusos blancos al mando del coronel Thornill iniciaron una marcha para atacar a la retaguardia de los bolcheviques en retirada.Tras derrocar al soviet, Poole organizó un gobierno títere encabezado por Nikolai Tchaikovsky. Pero no fue muy duradero este gobierno antisoviético hasta que fue demasiado liberal para las pretensiones del general Poole y de sus aliados zaristas. Decidieron disolver el gobierno y establecer una dictadura militar.Este golpe de estado se hubo perpetrado tal que así: el presidente Tchaikosvky había sido secuestrado junto con todos los miembros de la Administración, y llevados a un apartado monasterio, custodiado por guardias armados.

Estados Unidos no apoyó este golpe de estado, y al día siguiente fueron reinstaurados en sus puestos los miembros del gobierno y el presidente, quedando restablecida la democracia a ojos de Estados Unidos.

En los primeros meses de 1919 las fuerzas británicas en Arkángel y Murmansk eran de 18400 hombres. Que junto a ellos estaban 5100 americanos, 1800 franceses, 1200 italianos, 1000 serbios y unos 20000 rusos blancos.

Los norteamericanos se comenzaron a preguntar por qué combatían contra Rusia, si ya la guerra había acabo. Los oficiales intentaron darles respuestas, pero no llenaron el vacío de sus preguntas. Comenzaron riñas entre soldados franceses, ingleses y rusos blancos, que provocaron motines. Pero amenazados con la ley marcial, se apaciguaron, pero no contuvieron sus preguntas acercas de su misión allí.

En Estados Unidos, a pesar de la propaganda antibolchevique, las madres, padres y familiares de los soldados desplegados en Rusia no paraban de preguntarse qué hacían allí si la guerra ya había concluido. A pesar también de la oposición del pueblo de Francia y Gran Bretaña, la guerra, sin ser declarada, prosiguió.

La campaña en el noroeste

En la firma del armisticio en noviembre de 1918 entre los aliados y las potencias centrales, se estableció que las tropas alemanas que estuvieran en territorio ruso ocupado, permanecerían por todo el tiempo que los aliados vieran necesario. Entendiéndose que estas tropas actuarían contra los bolcheviques. En las provincias del Báltico el ejército del Kaiser se desintegró rápidamente, soldados cansados ya del enfrentamiento, desertaron.

Ante la gran presencia del movimiento soviético en Lituania, Letonia y Estonia, el alto mando inglés concentró su actividad en esta zona, apoyando a los guardias blancos, al mando del general conde Rüdiger von der Goltz. Este emprendió una campaña contra la república finlandesa tras conseguir esta su independencia.

Como jefe de las fuerzas el general conde Rüdiger von der Goltz lanzó una campaña de terror para acabar con el movimiento soviético en Letonia y Lituania. Pueblo de estas dos naciones que no pudo resistir el embiste, el general se estableció como dictador virtual de las dos naciones.

Los aliados vieron que a pesar de que el control de la zona del Báltico había sito controlada, estaba en mano de un general alemán, por lo que veían peligro de que Alemania predominase estos estados. En 1919 los ingleses lo sustituyeron por otro general más cercano a sus directrices.

Yudenitch fue nombrado comandante de las fuerzas blancas reorganizadas; los británicos le facilitaron material bélico para su campaña contra Petrogrado. Los estadounidenses calcularon la cantidad necesaria de alimentos para que los “blancos” tomasen la ciudad de Petrogrado.

Bajo el mando de Yudenitch se lanzó una ofensiva contra Petrogrado, a mediados de octubre de 1919 su caballería se encontraba en los suburbios de la ciudad; los aliados pensaban que en cuestión de días o semanas se conseguiría la victoria. Pero gloriosamente fue detenido en las puertas de la ciudad; contra todo pronóstico, la revolucionaria ciudad asestó un importante golpe e hizo tambalear las tropas de Yudenitch.

Por su parte, Yudenitch huyó con 100 millones de marcos, abandonando a su ejército, el cual pereció, en medio de las hambrunas y enfermedades.

Segunda parte | La intervención de las potencias imperialistas en la guerra civil rusa

Sugerencia

B.

Recomienda S.M. el Rey de las Españas, Felipe de Borbón, que, caso de celebrarse nuevos comicios, no aburran mucho al personal y, sobre todo, encomiable consejo de Felipe VI, no hagan los partidos dispendios económicos ni prodigalidad en las campañas, que no lo tiren, vaya, que estamos en crisis y hay que dar ejemplo, joder…

En buena lógica mercantil, y teniendo en cuenta que las distintas formaciones políticas, que se dice, no han conseguido formar gobierno, que es lo principal y primero que se pide tras unas elecciones generales, o sea, han fracasado, lo normal, decimos, sería que devolvieran el dinero gastado o, en su defecto, sufragaran de sus bolsilllos la campaña que se avecina. Por supuesto, no harán nada de esto, estamos bromeando, porque no se nos escapa que, primero, no tienen militantes ni apenas afiliados que coticen, segundo, es el Estado quien mantiene a los partidos dándoles elevadas sumas de dinero en proporción al número de votos obtenidos concluyéndose de ello que los partidos políticos son verdaderos «aparatos del Estado», y tercero, que será, otra vez, el contribuyente -como dicen los telefilms gringos- quien pague dos veces -ya lo hizo la primera convocatoria el 20-D-  los manejos y chapuzas de esta «casta», incluido, obviamente, «Podemos», que ni se acuerda ya de ese término que les sirvió al principio para agitar las aguas del marasmo bipartidista en el Reino de España y animar el cotarro del ruedo ibérico que es España, la vieja España.

Pero hay un corolario que no se dice y se oculta, una especie como reprimenda del «apparatchik» que forman el tinglado partitocrático  al pueblo español conminándole a votar de nuevo porque ¡¡¡¡¡ han votado mal !!!!! Y que no se abstengan y se porten como buenos ciudadanos y pasen por las urnas… caudinas, como es su obligación. Amén.

Buenos días.

Desde que se aprobó la ‘ley mordaza’ la policía multa a 30 personas al día

Desde la entrada en vigor de la Ley de Seguridad Ciudadana, más conocida como Ley Mordaza, se han tramitado 6.217 sanciones por “faltar el respeto a los miembros de las fuerzas de seguridad”. Esto supone una media de 29,4 sanciones al día entre el 1 de julio de 2015, cuando entró en vigor la ley, y el 28 de enero de 2016.

Desde entonces, las faltas de respeto se han convertido en el segundo motivo de sanción impuesta por la aplicación de la Ley Mordaza, solo por debajo del consumo o tenencia de drogas en lugares públicos, que acumula 18.000 sanciones desde julio.

Los datos proceden de los de expedientes sancionadores tramitados por la Administración General del Estado a través del Ministerio de Interior. Estos datos no incluyen las denuncias de las fuerzas de seguridad que todavía no han sido elevadas o fueron desestimadas por el órgano sancionador. Tampoco incluyen las de las policías autonómicas independientes, como la Ertzaintza y los Mossos d’Esquadra. Por tanto, los datos de Cataluña y País Vasco están infrarrepresentados.

El artículo 37.4 de la Ley Orgánica 4/2015, de protección de la seguridad ciudadana establece como infracción leve “las faltas de respeto y consideración cuyo destinatario sea un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en el ejercicio de sus funciones”, con multas de entre 100 y 600 euros. Las multas impuestas por este motivo desde la llegada de la Ley Mordaza promedian 145 euros por sanción.

“Ahora el Gobierno es juez y parte sobre una serie de infracciones que antes estaban en manos de jueces independientes”, explica Joaquin Bosch, portavoz de Jueces por la Democracia. El artículo 52 de la ley establece que la “denuncia” del agente constituirá “base probatoria suficiente” para adoptar la resolución que proceda. “En el ámbito judicial la palabra del agente no es suficiente, hay que probarlo”, critica Bosch.

Gracias a estas sanciones, el Gobierno podría recaudar más de 900.000 euros con las sanciones impuestas por “faltar el respeto” a las fuerzas de seguridad. Un cálculo que no tiene en cuenta los posibles pagos voluntarios de los ciudadanos, que solo abonarían el 50% si lo hacen antes de los 15 días de conocer la sanción, o las denuncias presentadas que todavía no han sido elevadas.

Hasta el 28 de enero se han tramitado en España más de 40.000 sanciones en virtud de la nueva normativa. La recaudación por esas sanciones podría alcanzar los 18,3 millones de euros solo en los últimos siete meses.

Respecto a otros artículos polémicos y contestados de la ley, hay 18 sanciones por utilizar fotos de policías o de objetos que puedan identificar a un miembro de las fuerzas de seguridad. Además, se han puesto 71 sanciones por obstruir a la autoridad en el cumplimiento de resoluciones administrativas o judiciales, que incluye, por ejemplo, las personas que traten de impedir un desahucio.

“España es uno de los países menos violentos de la UE”, argumenta Alba Villanueva, portavoz de la plataforma No Somos Delito, que agrupa a más de 70 organizaciones de activistas, ciudadanos y juristas. Denuncia que con la nueva ley de seguridad ciudadana muchas conductas que antes iban por la vía penal -donde hay un juez- ahora pasan o se duplican en la vía administrativa -son los funcionarios los que valoran-.

Los datos se muestran por cada 100.000 habitantes. Incluye los datos de sanciones tramitadas por las Delegaciones del Gobierno desde julio de 2015 hasta el 28 de enero de 2016.

Desde el 1 de julio de 2015 se han tramitado 3.700 sanciones por desobediencia o resistencia a la autoridad o por negarse a identificarse. Villanueva critica que este artículo, al no especificar, permite sancionar conductas de resistencia pasiva, por ejemplo, en sentadas de protesta. “Ahora las sanciones no son resueltas por un juez imparcial sino por un Gobierno que puede tener intereses políticos ante protestas sobre su gestión”, sentencia Joaquim Bosch.

Fuente: http://www.eldiario.es/sociedad/sanciones-diarias-Policia-Ley-Mordaza_0_489951750.html

El coronel Faragalla se ha vuelto muy discreto

Nicolas Beau

El coronel Faragalla, casado con una francesa, fue uno de los hombres más desconocidos y poderosos de la Jamariya [el régimen libio en la época de Gadafi].

El coronel Yahia Abdsalam Faragalla, denominado “Yayia” familiarmente, fue sin duda uno de los hombres clave de la relación franco-libia bajo Gadafi. Mediante sus veinticinco sociedades de import-export, este oficial del ejército del Aire controlaba una gran parte del comercio de petróleo, de alimentos, de piezas de recambios, de neumáticos y también de material sanitario. Francia era uno de sus socios privilegiados, y con motivos, este fiel a Gadafi se había casado joven con una francesa del sudoeste.

Dominando el francés a la perfección, el coronel Faragalla conocía muy bien a parte de la clase política tricolor. Curiosamente, nadie se ha interesado nunca por su suerte, ahora que sus días discurren tranquilos entre Tobruk y El Cairo, dos ciudades con mucha presencia de seguidores del desaparecido jefe del estado libio. Se le ve menos en París, en donde tiene una vivienda y en Tarbes, de donde es originaria su esposa.

El coronel adquirió sus galones mediante una brillante carrera en el ejército del Aire de Gadafi, convirtiéndose en uno de sus jefes. Cercano hoy al general Haftar, a quien conoció desde los años 70, este nostálgico de la Jamariya se deja ver a veces en Tobruk, en donde cuenta con algunas relaciones sólidas. Muchos de los pilotos del ejército de Haftar han estado formado parte de unidades a su mando. 

Pero su influencia en el reino del Guía procede sobre todo del papel clave que jugó en el seno de las estructuras tribales. La longevidad en el poder del jefe de la Jamariya está en gran medida ligada a su ascendiente sobre las tribus libias. La principal, los Uarfalla siempre estuvo en la agenda de Gadafi, que sabía cultivar bien a sus protegidos. El coronel Faragalla fue el gran tesorero de esta tribu, y de ahí el número faraónico de mercados que controlaba, en nombre de todos.

Hasta los últimos días, el coronel Faragalla puso todo su empeño en la batalla de Trípoli. Apenas una semana antes de la caída de Gadafi en agosto de 2011, los restos de invitados extranjeros fieles a la Jamariya se refugiaban en el hotel Corinthia, una impresionante torre en donde hoy se encuentra la embajada de Qatar. Entre ellos se encontraba el príncipe de Borbón-Parma, el ensayista belga Michel Collon y un puñado de hombres de negocios franceses y belgas que tenían sus asuntos en Libia. Unos guías fieles y convencidos de la victoria final les llevaban a los lugares destruidos por la OTAN.

Algunos de estos simpatizantes fueron a expresar su indignación a las cuatro cadenas de televisión que se mantenían en Libia, y para cantar las alabanzas del régimen. Es lo que hizo de buen grado uno de ellos, especialista de import-export, que nos ha contado su aventura, deseando mantener el anonimato. “Mi paso por las televisiones libias fue algo formidable, dice riendo, se me reconocía por la calle, y las muchachas me pedían en matrimonio”.

Ante su proclamado compromiso con Gadafi, los emisarios del jefe del Estado le prometían algunas compensaciones constantes y sonantes. Se le presenta en el hall del hotel el coronel Faragalla, quien en un francés perfecto le invita a una de las oficinas de sus sociedades, “Al Madmon Oil Services”, en la calle Sralia, el corazón de Trípoli. Nuestro hombre de negocios aceptó gustosamente.

Pero el coronel Faragalla no le recibe solo. A su lado está el jefe del Banco Central libio, Farhat Omar Bengdara, también miembro de la poderosa tribu de los Uarfalla y hoy en día refugiado en Turquía. Comienza la conversación.

“¿Creen ustedes que Gadafi puede ganar? Esta solo frente a la OTAN”
– “Seguro, los rusos no nos dejarán caer”
, quieren creer los dos hombres

Se llega a los asuntos serios. El jefe del Banco Central propone un contrato de barriles de petróleo. El otro no conoce nada, y estará más interesado en la entrega de contenedores de alimentos. “¿Contenedores?”, replica el coronel Faragalla. “Pero usted bromea; trabajamos con barcos completos”. Se despiden en excelentes términos, acordando volver a verse en Francia, en la bonita ciudad de Tarbes donde el coronel Faragalla residía de cuando en cuando.

Tras la caída de Gadafi las visitas a Francia del militar se han hecho cada vez más raras. ¿Por qué tanta discreción?

Fuente: http://www.mondafrique.com/discret-intermediaire-regna-commerce-entre-kadhafi-france/

El ‘cuidadano Felipe’

Bianchi

Así tacha y se dirige el ciudadano Alberto Garzón cuando se refiere al rey borbón Felipe VI. Pareciera que quiere «rebajarle» al nivel de los mortales que componen la «ciudadanía» en una democracia y esas cosas, pero, en realidad, lo que se oculta es un complejo de quien no se atreve a decir claramente que, si por algo no se caracteriza un monarca, es justamente porque ¡¡ no es un ciudadano !!, al menos al uso. Garzón lo quiere equiparar a nosotros, al vulgo, la chusma, la plebe, la «gente», que diría Iglesias, para hacer poco menos que compadreo y coleguismo con un rey -como su padre era «campechano» a tal extremo… que no parecía un rey, ¿no es cierto?-, y ello, por supuesto, en una monarquía constitucional, como gustan decir, para diferenciarla de los monarcas absolutos feudovasalláticos. Pretende Garzón -no el mendaz juez prevaricador, correligionario, por cierto, de IU- rasar e igualar -«isocefalia», se llama esto poniéndonos flamencos- al rey para hacerlo más asequible y asimilable al pueblo escamoteando lo decisivo y principal, a saber: no ya que ese rey no fue elegido, que también, sino que ese rey ni siquiera es dinástico, sino elegido por el dedo de Franco en el caso de su padre Juan Carlos, que no tuvo escrúpulos, a su vez, en hacer a un lado a su padre, Don Juan, usando su jerga. Y ello por el complejo que decíamos de reprimir freudianamente lo básico y esencial: proclamarse republicano, cosa que hoy hace cualquiera devaluando esa consigna que sí tenía valor en los tiempos de la República, por ejemplo, de las dos Repúblicas, porque hubo dos, y también él, Garzón, pero, como decimos, tapando el hecho de que, precisamente el rey, por definición, no es un ciudadano más, ni siquiera es un ciudadano en el sentido burgués de la palabra, y ello porque, como dice la Constitución española, es «irresponsable», o sea, no es un ciudadano cualquiera, como bien sabía el revolucionario jacobino Robespierre que, lejos de buscar imputaciones contra el rey Luis XVI para guillotinarlo, simplemente dijo que se le ejecutaba por el mero hecho «de ser Rey», ese era su mayor delito, al margen, o también, de su connivencia con la reacción europea y su captura en Varennes tratando de darse el piro de París. Luis XVI no era un «ciudadano» para el abogado nacido en Arràs, ni para Marat ni Saint-Just: era el Rey, con lo que eso conlleva y suponía. Los jacobinos -representantes de la burguesía revolucionaria- no tenían ningún complejo (a diferencia de los girondinos que no quería cargárselo). Por lo tanto, no quiera Garzón confundirnos con lo que es una institución, la monarquía, con lo que es una persona, el rey, que podrá ser un cachondo o un vividor como su padre, que en eso consiste ser rey, sobre todo Borbón -ya lo dijo el general Prim buscando un rey para España por las cortes europeas: «cualquiera menos un Borbón, nunca, jamás»-, intentando que simpaticemos con la persona, y, por ende, con la institución, como si fuera su relaciones públicas o su agente comercial.

Acabamos, la verdad es que la cosa no tiene mayor recorrido, diciendo lo que puede interpretarse como una «excusatio non petita…», y es que puede que haya alguien que piense que siempre nos «metemos» con personajes de «izquierda» tipo Iglesias o Garzón. Si acaso hubiera una crítica de este tenor, primero, no los consideramos de «izquierdas», segundo, para criticar a Rajoy, Sánchez y cía, ya está la «oposición» legal y formal y democratiquísima y pacifiquísima.


Por último, se queja muchas veces Garzón, y tiene razón, de la cantidad de votos que le cuesta a su formación política, que se dice, sacar un diputado por culpa de la ley D’Hont y sus cocientes;es cierto, decimos, pero no se pregunta el economista malagueño cómo es que con tan escasa representación en el Parlamento godo, que diría un canario, sale y le sacan y pasean tanto por las televisiones. Será por su telegenia.

Buenas noches.

Aniversario

Hoy, 25 de abril, se cumplen 42 años del glorioso 25 de abril de 1974 en que la llamada «revolución de los claveles» acabó con la dictadura en el vecino país y desconocido Portugal. Fue una asonada protagonizada por militares hartos de una dictadura salazarista sin salida y putrefacta con su testaferro Marcelo Caetano en su última etapa, y de las onerosas y engorrosas colonias africanas (Angola y Mozambique, sobre todo). No hubo sangre ni tiros y sí una alegría desbordante en el pueblo. La señal fue el compás radiofónico de una canción «Grandola Vila Morena» (terra da fraternidade) interpretada por el revolucionario bardo Jose “Zeca” Afonso cuyo eco y sonido todavía nos pone la carne de gallina a quienes vivimos aquellas inolvidables fechas.

Se habló de una «Cuba comunista» en Europa, algo que, al margen de la evidente exageración, no se podía consentir, y a ello se puso, desde el primer minuto, la embajada norteamericana en Lisboa y la CIA. Primero ensayaron con golpes de mano de militares nativos cuasi fascistas como el vetusto general Spinola y, fallando este espadón, echaron mano de un político en el exilio con vitola de socialdemócrata y líder del Partido Socialista portugués, Mario Soares, el Felipe González luso que no tardó mucho en enfriar los ánimos hasta finalmente traicionar las expectativas populares, como no se cansara de denunciar el gran dirigente del Partido Comunista portugués, Alvaro Cunhal, y otros militares de corte revolucionario como Vasco Gonçalves, Rosa Coutinho u Otelo Saraiva de Carvalho, por ejemplo.

Mucho tiempo ha pasado, es cierto. Más tiempo ha pasado desde los idus de marzo, y nos seguimos acordando tanto de estos como de aquella efeméride. Hay quien cree que el tiempo, su paso, lo cura todo y que todo se olvida; pues bien, el tiempo, su paso, cura y no cura nada, y se olvida y no se olvida nada, eso es todo y como todo. En nuestra mano está y de ello depende todo.

Desde este modesto blog sólo queríamos recordar -no vemos su evocación en ninguna parte- aquella fecha donde, al menos, en cierto modo, hubo una ruptura democrática que hizo temblar y temer con un posible efecto contagio a la vecina España con Franco agonizante mientras ya estaban diseñando desde los cuarteles de la CIA y militares españoles la milagrosa «Transición democrática» lampedusiana, es decir, cambiar algo para que todo, o casi todo, siga igual.

Allí, ruptura; aquí, ni eso. Por lo menos, una diferencia cualitativa.

Buenas tardes.

La Unión Europea lava su mala conciencia dando dinero a Turquía

De aquí a julio la Unión Europea entregará 1.000 millones de euros a Turquía para sufragar proyectos que tiendan a mejorar las condiciones de vida de los refugiados sirios en Turquía, según anunció el sábado el comisario europeo Frans Timmermans, que visita aquel país.
Es literalmente así: la Unión Europea no pretende solucionar el problema de los refugiados sino mejorar sus condiciones de vida en esos nuevos campos de concentración, es decir, que sigan siendo refugiados toda su vida.

Junto con Merkel, el Presidente del Consejo Europeo Donald Tusk y otros dirigentes de la Unión Europea, el comisario visitó un campamento de refugiados y un centro de proyección de la infancia en el sur de Turquía, en la provincia de Gaziantep, muy cerca de la frontera con Siria.

Además del circo organizado en una visita tan mediática y propagandística, Timmermans no se privó de largar una de las estupideces mayores que se van escuchar en este siglo: “El mayor desafío que tienen los sirios es la educación”.

No sabemos si se refería a todos los sirios o sólo a los refugiados. Tampoco aclara si considera que la educación de los sirios es “buena” o “mala” (posiblemente esta última) y sólo le faltó decir que ahí estaba el origen de la guerra, por lo que la paz se conseguirá con un buen sistema educativo… en Turquía.

Ciertamente, no hay comentarios que estén a la altura del payaso de Timmermans, salvo que haya pretendido decir que a los refugiados hay que recibirles a tiro limpio, como acostumbra el ejército turco.

Pero el motivo de la visita de los dirigentes de la Unión Europea a Turquía no fueron los campos de
refugiados que hay junto a la frontera con Siria, sino el de entrevistarse con el Primer Ministro turco Ahmet Davutoglu.

El plan alemán no es el cortar el flujo de refugiados que llegan a Europa porque necesita mano de obra barata. Lo que quiere el regular y controlar el número de los que llegan, para lo cual va a adelantar las oficinas europeas hasta Turquía, cuyos funcionarios actuarán como delegados de Schengen en las fronteras avanzadas de la Unión Europea.

La segunda de las estupideces del día llegó cuando Merkel aseguró que Turquía era el “mejor ejemplo” de la manera en que se debe tratar a los refugiados, que fue la manera ridícula de justificar el cheque que le entregaron a Turquía como anticipo de la colaboración mutua.

Por lo tanto, de las declaraciones de sus capitostes se deduce que la Unión Europea no vislumbra el final de la guerra en Siria, ya que tiene intención de instalar escuelas para los niños sirios… en Turquía pagadas con dinero europeo, rodeadas de alambradas, de policías y militares armados hasta los dientes…

¿Por qué no las instala en Siria y entrega el dinero al gobierno de Damasco?

Las deudas agobian a la población ucraniana (y 3)

Pierre Deffontaines

La Constitución y el Código Laboral ucraniano, oficialmente muy protectores del asalariado, son poco respetados en la práctica. Los trabajadores, muy a menudo contratados en negro no pueden confiar más que en la magnanimidad de su empleador para obtener primas, adelantos, vacaciones y ayudas en caso de accidentes. Finalmente, un proyecto de ley destinado a reformar el Código laboral, ha visto la luz. Se apoya en la idea de que una simplificación de las condiciones de contratación y despidos permitirá sacar a la luz una parte de las relaciones laborales sumergida. Prevé principalmente

– disminución de las cargas sociales a la mitad
– despido sin consulta a los sindicatos
– plazos de preaviso en caso de despido y reducción de salarios a la mitad para empresas de menos del 50 empleados
– libertad de constitución de empleo del tiempo entre asalariados y empleadores

Ejerciendo la disminución de derechos, este proyecto de ley contradice abiertamente los derechos constitucionales. Tiene como meta atraer inversores disminuyendo drásticamente los costes laborales. Va en el sentido de la “desregularización de la economía” demandada por el FMI.

Con las sucesivas crisis no solamente bajan los salarios, sino también las condiciones de empleo, y con las mismas todo el sistema de protección social que descansaba en las empresas estatales en la época soviética. Las necesidades de liquidez de los hogares aumentan; tienen que comprar servicios que antes eran gratuitos, mientras que sus ingresos disminuyen.

El descenso de las ayudas sociales (ayuda de urgencia, maternidad, familiar…) duplica las necesidades de los hogares más pobres, para quienes estos ingresos sociales constituían una parte importante de sus ingresos. En 2015 la reducción de ayudas a la maternidad por ejemplo constituye, para muchas mujeres, una reducción a la mitad de sus ingresos personales y una pérdida de ganancia importante para las necesidades familiares. Las mujeres, que están casi siempre a cargo de su hogar y de la producción doméstica, son las primeras en sufrir esa necesidad.

Para la familia Sharshuk, el acceso a los bancos y a los préstamos formales a un mejor interés no está disponible. En el verano de 2014, Pavel y Lyuba buscaron un préstamo para regularizar la deuda que se les hacia insoportable. Pero vieron rechazada esa posibilidad debido a la falta de ingresos declarados. Por otro lado nunca han tenido cuentas en bancos. Esto se acompaña de prácticas agresivas por parte de los bancos, sobre todo hacia los pequeños clientes, más pobres y con menos recursos para defenderse.

En Ucrania la confianza en el sistema bancario es muy débil, lo que se explica a la vez por la situación económica y por el funcionamiento del sistema bancario. Muchas personas perdieron sus ahorros durante la crisis inflacionista de principios de los años 90 y durante la crisis monetaria rusa de 1998.

Bajo la URSS el ahorro era obligatorio: una parte del salario se giraba a una libreta, a falta de poder ser entregada directamente a los trabajadores. A principios de los años 90 el aumento de los precios y la devaluación de la moneda redujeron a la nada los recursos acumulados en el transcurso de vidas enteras. El suceso es de tal amplitud que la compensación de estas pérdidas todavía es un argumento de campaña en los años 2000. Estos precedentes, y la inestabilidad de la moneda nacional ante el dólar, no contribuyen a estimular la confianza hacia el sistema bancario.

Si se ahorra es en dólares. Pero la mayoría de las veces los ingresos monetarios son almacenados en casa en forma de billetes verdes, comprados en el mercado negro. La compra de bienes de consumo duradero son el mejor medio de no perder el dinero ganado.

A ello se añade la dependencia de los capitales extranjeros y la débil regulación del sistema bancario ucraniano. La liberalización de los mercados financieros a partir de 2004 permitió un fuerte crecimiento del ese sistema, aprovechando la afluencia de capital exterior. Esta dependencia del exterior, especialmente notable en el periodo de crecimiento, se convirtió en una debilidad ante la crisis económica de 2008.

Esta crisis llevó a Ucrania a un nuevo endeudamiento con el FMI para salvar su sistema bancario. La primer ministro Julia Timochenko contrató un crédito de 16.000 millones de dólares en 2009 (a un tipo del 2 por ciento y a reembolsar antes de 2014) incluyendo un plan de restablecimiento del sistema bancario. Incluía una disminución de los gastos públicos y la congelación de salarios en la función pública para limitar la deuda del Estado. Para limitar la inflación también preveía la no revalorización de salario mínimo durante dos años. El sistema de regulación de las cuentas de los bancos comerciales depende del Banco Nacional de Ucrania, que suscita regularmente dudas en cuanto a su funcionamiento. Los débiles salarios de los empleados del BNU podrían explicar los esquemas de corrupción en torno al control de las cuentas.

Desde 2014 se han atenuado las reglas referentes a las reservas monetarias y la actividad financiera de los bancos. A finales de 2014 se estableció una moratoria de inspecciones de los establecimientos bancarios y renovada hasta 2015, lo que limita mucho la capacidad de control de las actividades bancarias por parte de los poderes públicos. Las reformas y las prácticas sobre las que se basa la regulación del sistema bancario no se atienen directamente a los programas y a las recomendaciones del FMI y de la Unión Europea. Se basan más bien en acuerdos privados en los poseedores de activos, en un sector casi totalmente en manos de los oligarcas y del que se retiraron numerosos grupos internacionales después de 2009.

Pero la desconfianza no se detiene en la mala salud económica del sistema bancario, sino también en su mala regulación y en las prácticas bancarias para con los clientes. Las relaciones comerciales entre bancos y clientes no surgen de la regulación del sistema bancario sino de la reglamentación de las relaciones mercantiles. Pero estas últimas están en realidad muy poco definidas en Ucrania y también están afectadas por la moratoria antes citada.

El desarrollo del mercado bancario depende esencialmente de la confianza de los potenciales ahorradores. Para desarrollar el sistema bancario y por ejemplo el mercado de la tarjeta de crédito, pese a la falta de confianza de los clientes, se han puesto en marcha diferentes estrategias: la colaboración entre empresas y bancos para el pago de los salarios, o el contrato con el Estado para que las asignaciones lleguen a una cuenta de la que la persona pueda disponer a voluntad. Estas medidas deberían animar a los ucranianos a hacerse clientes de los bancos. Pese a un importante aumento en los años 2000, el porcentaje de bancarización es relativamente débil con relación a los países vecinos. Varía entre el 35 y el 45 por ciento según las fuentes. Si la cooperación entre administraciones, empresas y bancos parece funcionar para que los nuevos clientes abran cuentas, no permite mantener a la clientela que, por la naturaleza de sus ingresos y sus modos de subsistencia se encuentra lejos del sistema bancario. La relación con estos nuevos pequeños clientes es particularmente tensa. En los pueblos son muchos los clientes que declaran haber sido engañados por los bancos.

En la familia Sharshuk, los jóvenes tienen o han tenido una tarjeta y una cuenta bancaria durante sus estudios para recibir las becas del Estado. Olya tuvo también una tarjeta de crédito en el nacimiento de su primera hija para recibir las ayudas del Estado. Según Olya, la posibilidad de recibir las ayudas de maternidad en una cuenta bancaria le permitía evitar el cobro a través de correo. Pasar por el correo tenía la desventaja de ser más lento.

Olya sospechaba también que los carteros se aprovechaban. Más verosímilmente, este uso de la tarjeta bancaria y la autonomía que proporcionaba sea más apreciado que el hecho de recibir ayudas es algo a menudo objeto de discusión sobre su valor y su empleo. Para Olya es un tema de prestigio en su hogar y en su grado de independencia respecto a las ayudas. Las carteras, mujeres del pueblo que no forman parte de su círculo de amistades, podían haber utilizado datos sobre las ayudas que recibía y sobre su alojamiento, en donde ellas se presentaban para hacer entrega del dinero.

Las cosas se complicaron para Olya y Viktor en el momento de ir a cerrar la cuenta tras el final de su baja maternal. Tres años después de este cierre recibieron un aviso, detallando que todavía mantienen una deuda a favor del banco de unos 500 uah con sus intereses por una supuesta suma inicial no pagada de algunos kopeks. Sorprendidos por esta petición, ya que pensaban haber cerrado la cuenta, Olya y Viktor aceptaron pagarla. Tienen miedo de las represalias (pérdida de su alojamiento, enrolamiento de Viktor en el ejército). Aparte del carácter realista o no de estos temores, esta experiencia refuerza su desconfianza respecto al sistema bancario.

La repetición de estas experiencias entre las personas con que me encuentro sugiere prácticas agresivas por parte de los bancos privados hacia una clientela que se les va y que puede ser asaltada. La ignorancia y la desconfianza de los arcanos jurídicos y administrativos de Olya y Viktor les impiden resistirse a esta demanda de pago por parte del banco. Están obligados a pedir prestado a un amigo cercano para pagar la deuda.

El conjunto de estos factores permite situar el endeudamiento de la familia Sharshuk en un contexto mucho más amplio: el de la deuda del Estado ucraniano y las exigencias de sus acreedores, poco adaptados al funcionamiento actual del sistema político y administrativo de Ucrania. Las reformas neoliberales que van unidas a las concesiones de crédito al gobierno (privatización, rebaja de las ayudas sociales, disminución de los gastos del Estado), gravitan sobre todo sobre los hogares mas precarios, los que no conocen más que raramente situaciones de empleo estable y declarado, los que a menudo recurrían a los servicios del estado, y para quienes las ayudas sociales por pequeñas que fueran eran una parte importante de los ingresos. Por otro lado estas personas son las más susceptibles de caer enfermas y tener gastos de salud importantes, por sus condiciones de vida y de trabajo.

Pese a la ausencia de ingresos, los Sharshuk se ven obligados a devolver los intereses cada mes. De ello depende la reputación de su propia familia. El acreedor es una amistad del hermano de Lyuba, que es el único que mantiene contacto con aquel, quien se encarga de la devolución, y a quien no se debe poner en una situación incómoda. El endeudamiento es mucho más que una cuestión material. Las circunstancias de la devolución, como las de la recepción de las ayudas para Olya, comprometen la reputación y la confianza concedidas a la familia y, en su seno, a cada uno de sus miembros. En ausencia de un marco legal, estas relaciones personales entre deudor y acreedores, a las que se añaden aquí relaciones de parentesco, aseguran al acreedor el reembolso y el pago de los vencimientos, pese a la suma exorbitante respecto a los recursos de la familia.

Hoy, Ucrania se ve comprometida en un conflicto militar. Eso implica una movilización de recursos a escala nacional y una rebaja de los gastos en otros sectores. También justifica las rebajas en los presupuestos locales y las reformas de los servicios administrativos. Localmente, esta movilización pesa especialmente los la mano de obra precaria. Se añade a los argumentos de la administración contra las personas que reciben ayudas.

En la familia Sharshuk, Viktor, retrasado en el pago de la pensión alimenticia que debe a su ex mujer, carente de medios, se ve contestado por los servicios sociales por el hecho de que el Estado tiene necesidad de dinero para “defender a la patria”. Ese discurso es más acusador en tanto que Viktor está en el paro, y podría, a los ojos de la administración, alistarse en el ejército. Corren rumores en el pueblo sobre hombres enrolados a la fuerza o a pesar de incapacidades físicas, y designados como voluntarios tras haber sido identificados, por estar sin empleo tras una visita a los servicios sociales (sería el caso del suegro de Olya) o en un control de carretera por una infracción. Aunque sea difícil probar estas relaciones entre los servicios de reclutamiento y los servicios sociales o de policía, las dificultades en encontrar un marco legal a esta movilización militar y los relatos de escándalos en las sucesivas tandas de movilización invitar a creer en lo que se dice en los pueblos.

El análisis de los orígenes de los soldados muertos en el frente sugiere un reclutamiento más intenso en áreas rurales, sobre personas con menor formación y más pobres. La guerra y la política militar llevan a su máximo la estigmatización de los trabajadores pobres y aprietan la presión financiera sobre los hogares más frágiles. Viktor, de nuevo, pide prestado dinero para pagar la pensión alimenticia que debe a su ex mujer, y poder pagar al policía a cargo de su expediente, para evitar otras consecuencias.

Fuente: http://www.mondialisation.ca/de-lendettement-de-letat-a-la-dette-des-menages-en-ukraine/5519783

La agencia Associated Press también colaboró con los nazis

La historiadora alemana Harriet Scharnberg ha descubierto que la agencia de noticias Associated Press colaboró con el III Reich suministrando a los periódicos estadounidenses material elaborado por el Ministerio nazi de Propaganda.

La historiadora de la Universidad Martin Luther de Halle ha publicado su descubrimiento en la revista “Studies in Contemporary History”, donde demuestra que la Associated Press se estableció en la Alemania nazi para difundir la propaganda hitleriana en Estados Unidos y el mundo entero.

El artículo destaca la estrecha relación entre la agencia estadounidense y el gobierno hitleriano, gracias al cual Louis P. Lochner, su corresponsal en Berlín, ganó el Premio Pulitzer en 1939.

La agencia estadounidense cedió el control sobre sus publicaciones al firmar la llamada “Schriftleitergesetz” (Ley del director de periódico) por la que se comprometía a no publicar ningún material cuyo propósito fuera debilitar la fortaleza del Reich en el extranjero o en el interior del país.

Cuando el partido nazi se hizo con el poder en Alemania en 1933 uno de sus primeros objetivos fue domesticar a la prensa, tanto la nacional como la internacional. En 1935 se obligó a otras agencias británicas y estadounidenses, como Keystone y Wide World Photos, a cerrar su oficinas tras ser atacadas.

La Associated Press fue la única a la que permitieron permanecer en la Alemania de Hitler, donde siguió trabajando hasta que Estados Unidos entró en la guerra en 1941. Por consiguiente, se encontró en la inmejorable situación de ser el principal canal informativo fuera del III Reich con apariencia “neutral”.

La agencia contrató a periodistas que, simultáneamente, trabajaban para la división de propaganda del partido nazi. Uno de los cuatro fotógrafos que trabajaba para AP en la década de 1930, Franz Roth, era miembro de la unidad de propaganda de la unidad militar de las SS, cuyas fotografías elegía personalmente Hitler.

Desde que Scharnberg publicó su descubrimiento, la Associated Press ha eliminado las fotos de Roth de su página web.

La agencia permitió a los nazis utilizar sus archivos fotográficos para su propaganda. Entre las publicaciones ilustradas con fotos de la Associated Press se incluye el panfleto de las SS que fue éxito de ventas “Der Untermensch” (Los infrahumanos) y el folleto “The Jews in the USA” (Los judíos en Estados Unidos) cuyo objetivo era demostrar la decadencia de los estadounidenses judíos.

Los nazis utilizaron las fotos de la agencia para dar una visión edulcorada, tanto de la guerra como de la invasión de la URSS en 1941. Según la historiadora, en vez de mostrar los crímenes contra la población soviética, la agencia publicó fotos de supuestos destrozos causados por el Ejército Rojo.

En una entrevista al diario alemán Die Zeit, la autora del estudio ha destacado que “la fotografías eran usadas como objetos comerciales” y que en aquella época hubo una relación comercial muy estrecha entre el III Reich y Estados Unidos, antes de que éste declarara la guerra en 1941.

Fuente: http://www.theguardian.com/world/2016/mar/30/associated-press-cooperation-nazis-revealed-germany-harriet-scharnberg

Las deudas agobian a la población ucraniana (2)

Pierre Deffontaines

La descripción de la situación de la familia Sharshuk permite mostrar los efectos concretos de estas decisiones sobre la forma de vida de aquellos que son sus prisioneros.

La familia Sharshuk vive en un pueblo del centro de Ucrania. Lyuba y Pavel tenían 25 años en 1991. Sus padres trabajaban en la granja estatal del pueblo que después fue privatizada y dejó de contratar. Pavel fue trabajador emigrante en la construcción, en Moscú y en Kiev. Pero desde 2009 se hace difícil encontrar trabajo. Lyuba se ha quedado en el pueblo para ocuparse de los hijos aunque, oficialmente, hace 25 años que no trabaja. Va a la temporada de recogida de manzanas en la nueva explotación agrícola privada. De sus hijos, solo uno se ha quedado en el pueblo, Viktor. Ocupa la casa de al lado con su segunda mujer, Olya, y dos niños pequeños.

Sus tres hermanos fueron a estudiar a la ciudad, en donde están empleados en trabajos temporales para pagar sus alquileres y han escogido carreras poco demandadas para no tener que pagar gastos de escolaridad demasiado importantes. Cuando la familia contrató un nuevo préstamo en 2013, no era su primer endeudamiento. Pero la crisis política y después la guerra y las reformas hicieron el peso de esta deuda insoportable.

En 2013 la familia Sharshuk solicitó 2.000 dólares a un exorbitante interés del 14 por ciento mensual a una amistad de un hermano de Lyuba, un comerciante afortunado y prestamista informal, ocasional. La crisis política estalla y la guerra comienza.

Desde el verano de 2014, para satisfacer las exigencias del acuerdo con el FMI, el curso del gryvnia (uah), la moneda ucraniana, hasta entonces fijado por el Banco Nacional de Ucrania, se libera. En condiciones de crisis económica y de lucha armada, el cambio del gryvnia se ha hundido con relación al dólar. Mientras un dólar valía 10 uah en diciembre de 2013, vale casi tres veces más un año mas tarde. La deuda de los Sharshuk se ha multiplicado automáticamente por tres, y para todos aquellos que solo ganan gryvnias, y eso cuando tienen un trabajo. En enero de 2015 se han visto obligados a pagar cada mes los intereses de la suma que les queda por devolver (700 dólares), es decir, 100 dólares. Más que el total del salario que Pavel gana en la ciudad. A título de comparación, el salario medio (declarado) en el cantón se acerca al salario mínimo de alrededor de 1.300 uah, algo mas de 50 dólares en enero de 2015.

¿Porque contratar ese préstamo, en tales condiciones y tales circunstancias?

En 2013, la familia Sharshuk necesitó dinero para financiar una operación quirúrgica para la nuera, Olya. Aunque la asistencia médica sea oficialmente gratuita, en la práctica la operación cuesta cara.

Primero hay que pagar el conjunto de medicamentos y de material, a la venta frente al hospital en una de las numerosas farmacias de la pequeña ciudad cercana a su pueblo (a 30 kilómetros)

Luego, para asegurar que todo vaya bien, y que el personal cuide de Olya, Lyuba ha dado también dinero bajo cuerda al anestesista, al cirujano y a las enfermeras. Se ha informado en los pasillos del hospital: existe un precio tácito para este tipo de operación, según el personal empleado. Hay historias de personas víctimas de errores médicos y de negligencias por no haber pagado.

El coste de esta operación se explica por esa liberalización al margen del sistema de salud. Ningún programa político hacía mención de esta liberalización por motivos electorales: tal anuncio garantizaría una derrota en las siguientes elecciones. Pero la ausencia de inversiones lleva a que, en la práctica, los poderes públicos se desentiendan y a un aumento en el coste de los cuidados médicos. La falta de medios en los hospitales, la no revalorización de los salarios del personal médico y la total liberalización de la farmacia hacen la asistencia tanto mas cara en cuanto las condiciones de vida y principalmente las condiciones de trabajo se han degradado en ese mismo período. Los servicios de salud suscitan casi sistemáticamente pagos informales entre los pacientes y el personal sanitario, y la situación es idéntica en la educación.

Los gastos relacionados con los estudios infantiles son parte de otros importantes gastos inevitables de la familia. El sistema educativo ucraniano funciona por méritos: hay plazas subvencionadas en cada curso en un número limitado, y otras plazas suplementarias están disponibles bajo la condición de pago de gastos de escolaridad. Este sistema de escasez de plazas subvencionadas, plazas no solamente gratuitas sino incluso asociadas a la obtención de una modesta bolsa, induce prácticas de corrupción para asegurar al estudiante una plaza en la universidad y protegerse del pago de los gastos de escolaridad. Incapaces de pagar y no queriendo correr el riesgo de un fracaso en la entrada, los hijos de Lyuba y Pavel se han orientado hacia carreras poco demandadas, en donde las plazas subvencionadas son accesibles por concurso.

Pero la beca no es suficiente para vivir y pagar el alquiler en la ciudad. En 2014, Vlad, el pequeño de la familia se matricula en una formación continúa para obtener el grado superior en su trayectoria de cocinero. Esta inscripción supone transferencias de 100 euros por trimestre, algo que no pueden asumir Lyuba y Pavel, que dedican una parte de la suma prestada a proporcionar a sus más allegados las legumbres y alimentos que consiguen.

La familia Sharshuk no tiene muchos recursos propios y ningún ahorro en bancos. Pavel continúa sus estancias de muchos meses en Kiev construyendo casas para familias más adineradas. Pero nada es como antes de 2008. Pavel ha estado trabajando lejos de su pueblo desde principios de los años 90, tras la disolución de su equipo de electricistas agrícolas del cantón. Siguió a un tío, y luego constituyó el mismo equipos de trabajadores para ir hasta Moscú. En los años 2000 obtuvo un empleo legal en una empresa de construcción en Kiev.

Pero fue despedido en 2009 y después fue muy difícil encontrar trabajo. Los empleos que encuentra son sistemáticamente en negro, y cada vez peor pagados: no es rentable alejarse tantos meses de casa para ganar un salario apenas suficiente para vivir en la ciudad.

Pavel está cansado de esta paga “de esclavo” (en sus palabras) y de idas y venidas inútiles a obras durante algunos días. Tiene una opinión desengañada sobre su situación: “de cualquier manera, si lo calculas todo mi dinero se ha ido en el hospital”. Lyuba y los niños han estado enfermos a menudo. Lyuba, que sigue en el pueblo, mantiene hoy una huerta que le permite satisfacer las necesidades alimentarias de su hogar y de Viktor. El salario de Pavel sirve en lo esencial a saldar todos los gastos externos: la escuela de los niños, los estudios, ir liquidando las deudas. De su capacidad para cumplir estas necesidades, el cuidado y los estudios de los hijos, depende el orgullo de Pavel. Hoy está obligado a prestar a su hija mayor una parte de las sumas necesarias para la devolución de su préstamo.

Pavel está avergonzado. Aborda el tema con recelo y siente como una ofensa personal su situación financiera. Los pocos gryvnias que Lyuba recoge del campo sirven para pagar el pan, los patés y el té, lo que no puede producir la huerta.

La situación del hogar está lejos de ser un caso aislado. En los años 90, con la ola de privatizaciones y la retirada de inversiones del Estado, la producción se hunde y con ella el número de empleos. Aumenta el paro. Un cuarto de la población activa desaparece de las estadísticas de empleo en los años 90, un testimonio de la gran emigración pero también del desarrollo de actividades no declaradas. El número de trabajadores declarados disminuye a la mitad entre 1985 y 2003.

En la agricultura, las granjas colectivas y estatales se desmantelaron progresivamente en beneficio de una élite local, antiguos directores de explotación y miembros bien situados del ex Partido comunista. El número de empleos disminuyó en la agricultura. En el punto álgido de la crisis, a finales de los años 90, los salarios no se pagaban. Si la situación mejora relativamente con el crecimiento de los años 2000, los derechos de los asalariados no han sido más respetados.

El crecimiento lo han permitido sobre todo las inversiones extranjeras y la política pro-occidental del presidente Yutchenko, que hizo carrera en el sistema bancario, como ex vicepresidente de JSC Banco Agroindustrial de Ucrania y ex dirigente del Banco Nacional de Ucrania. Este crecimiento reposa sobre el desarrollo del sector bancario y sobre todo de los bancos extranjeros. Afecta sobre todo a la esfera de los servicios en las ciudades, especialmente en la región de Kiev.

Beneficia los nuevos propietarios de los medios de producción y prioritariamente a un restringido número de empleados de grandes empresas extranjeras. Alrededor de las inversiones inmobiliarias de los primeros y los segundos, Pavel y Viktor encontraban trabajo en los años 2000 en las obras. Esos empleos fueron los afectados en primer término, cuando Ucrania comenzó a sufrir las consecuencias de la crisis financiera de 2008.

Fuente: http://www.mondialisation.ca/de-lendettement-de-letat-a-la-dette-des-menages-en-ukraine/5519783

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