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El coronel Faragalla se ha vuelto muy discreto

Nicolas Beau

El coronel Faragalla, casado con una francesa, fue uno de los hombres más desconocidos y poderosos de la Jamariya [el régimen libio en la época de Gadafi].

El coronel Yahia Abdsalam Faragalla, denominado “Yayia” familiarmente, fue sin duda uno de los hombres clave de la relación franco-libia bajo Gadafi. Mediante sus veinticinco sociedades de import-export, este oficial del ejército del Aire controlaba una gran parte del comercio de petróleo, de alimentos, de piezas de recambios, de neumáticos y también de material sanitario. Francia era uno de sus socios privilegiados, y con motivos, este fiel a Gadafi se había casado joven con una francesa del sudoeste.

Dominando el francés a la perfección, el coronel Faragalla conocía muy bien a parte de la clase política tricolor. Curiosamente, nadie se ha interesado nunca por su suerte, ahora que sus días discurren tranquilos entre Tobruk y El Cairo, dos ciudades con mucha presencia de seguidores del desaparecido jefe del estado libio. Se le ve menos en París, en donde tiene una vivienda y en Tarbes, de donde es originaria su esposa.

El coronel adquirió sus galones mediante una brillante carrera en el ejército del Aire de Gadafi, convirtiéndose en uno de sus jefes. Cercano hoy al general Haftar, a quien conoció desde los años 70, este nostálgico de la Jamariya se deja ver a veces en Tobruk, en donde cuenta con algunas relaciones sólidas. Muchos de los pilotos del ejército de Haftar han estado formado parte de unidades a su mando. 

Pero su influencia en el reino del Guía procede sobre todo del papel clave que jugó en el seno de las estructuras tribales. La longevidad en el poder del jefe de la Jamariya está en gran medida ligada a su ascendiente sobre las tribus libias. La principal, los Uarfalla siempre estuvo en la agenda de Gadafi, que sabía cultivar bien a sus protegidos. El coronel Faragalla fue el gran tesorero de esta tribu, y de ahí el número faraónico de mercados que controlaba, en nombre de todos.

Hasta los últimos días, el coronel Faragalla puso todo su empeño en la batalla de Trípoli. Apenas una semana antes de la caída de Gadafi en agosto de 2011, los restos de invitados extranjeros fieles a la Jamariya se refugiaban en el hotel Corinthia, una impresionante torre en donde hoy se encuentra la embajada de Qatar. Entre ellos se encontraba el príncipe de Borbón-Parma, el ensayista belga Michel Collon y un puñado de hombres de negocios franceses y belgas que tenían sus asuntos en Libia. Unos guías fieles y convencidos de la victoria final les llevaban a los lugares destruidos por la OTAN.

Algunos de estos simpatizantes fueron a expresar su indignación a las cuatro cadenas de televisión que se mantenían en Libia, y para cantar las alabanzas del régimen. Es lo que hizo de buen grado uno de ellos, especialista de import-export, que nos ha contado su aventura, deseando mantener el anonimato. “Mi paso por las televisiones libias fue algo formidable, dice riendo, se me reconocía por la calle, y las muchachas me pedían en matrimonio”.

Ante su proclamado compromiso con Gadafi, los emisarios del jefe del Estado le prometían algunas compensaciones constantes y sonantes. Se le presenta en el hall del hotel el coronel Faragalla, quien en un francés perfecto le invita a una de las oficinas de sus sociedades, “Al Madmon Oil Services”, en la calle Sralia, el corazón de Trípoli. Nuestro hombre de negocios aceptó gustosamente.

Pero el coronel Faragalla no le recibe solo. A su lado está el jefe del Banco Central libio, Farhat Omar Bengdara, también miembro de la poderosa tribu de los Uarfalla y hoy en día refugiado en Turquía. Comienza la conversación.

“¿Creen ustedes que Gadafi puede ganar? Esta solo frente a la OTAN”
– “Seguro, los rusos no nos dejarán caer”
, quieren creer los dos hombres

Se llega a los asuntos serios. El jefe del Banco Central propone un contrato de barriles de petróleo. El otro no conoce nada, y estará más interesado en la entrega de contenedores de alimentos. “¿Contenedores?”, replica el coronel Faragalla. “Pero usted bromea; trabajamos con barcos completos”. Se despiden en excelentes términos, acordando volver a verse en Francia, en la bonita ciudad de Tarbes donde el coronel Faragalla residía de cuando en cuando.

Tras la caída de Gadafi las visitas a Francia del militar se han hecho cada vez más raras. ¿Por qué tanta discreción?

Fuente: http://www.mondafrique.com/discret-intermediaire-regna-commerce-entre-kadhafi-france/

El ‘cuidadano Felipe’

Bianchi

Así tacha y se dirige el ciudadano Alberto Garzón cuando se refiere al rey borbón Felipe VI. Pareciera que quiere «rebajarle» al nivel de los mortales que componen la «ciudadanía» en una democracia y esas cosas, pero, en realidad, lo que se oculta es un complejo de quien no se atreve a decir claramente que, si por algo no se caracteriza un monarca, es justamente porque ¡¡ no es un ciudadano !!, al menos al uso. Garzón lo quiere equiparar a nosotros, al vulgo, la chusma, la plebe, la «gente», que diría Iglesias, para hacer poco menos que compadreo y coleguismo con un rey -como su padre era «campechano» a tal extremo… que no parecía un rey, ¿no es cierto?-, y ello, por supuesto, en una monarquía constitucional, como gustan decir, para diferenciarla de los monarcas absolutos feudovasalláticos. Pretende Garzón -no el mendaz juez prevaricador, correligionario, por cierto, de IU- rasar e igualar -«isocefalia», se llama esto poniéndonos flamencos- al rey para hacerlo más asequible y asimilable al pueblo escamoteando lo decisivo y principal, a saber: no ya que ese rey no fue elegido, que también, sino que ese rey ni siquiera es dinástico, sino elegido por el dedo de Franco en el caso de su padre Juan Carlos, que no tuvo escrúpulos, a su vez, en hacer a un lado a su padre, Don Juan, usando su jerga. Y ello por el complejo que decíamos de reprimir freudianamente lo básico y esencial: proclamarse republicano, cosa que hoy hace cualquiera devaluando esa consigna que sí tenía valor en los tiempos de la República, por ejemplo, de las dos Repúblicas, porque hubo dos, y también él, Garzón, pero, como decimos, tapando el hecho de que, precisamente el rey, por definición, no es un ciudadano más, ni siquiera es un ciudadano en el sentido burgués de la palabra, y ello porque, como dice la Constitución española, es «irresponsable», o sea, no es un ciudadano cualquiera, como bien sabía el revolucionario jacobino Robespierre que, lejos de buscar imputaciones contra el rey Luis XVI para guillotinarlo, simplemente dijo que se le ejecutaba por el mero hecho «de ser Rey», ese era su mayor delito, al margen, o también, de su connivencia con la reacción europea y su captura en Varennes tratando de darse el piro de París. Luis XVI no era un «ciudadano» para el abogado nacido en Arràs, ni para Marat ni Saint-Just: era el Rey, con lo que eso conlleva y suponía. Los jacobinos -representantes de la burguesía revolucionaria- no tenían ningún complejo (a diferencia de los girondinos que no quería cargárselo). Por lo tanto, no quiera Garzón confundirnos con lo que es una institución, la monarquía, con lo que es una persona, el rey, que podrá ser un cachondo o un vividor como su padre, que en eso consiste ser rey, sobre todo Borbón -ya lo dijo el general Prim buscando un rey para España por las cortes europeas: «cualquiera menos un Borbón, nunca, jamás»-, intentando que simpaticemos con la persona, y, por ende, con la institución, como si fuera su relaciones públicas o su agente comercial.

Acabamos, la verdad es que la cosa no tiene mayor recorrido, diciendo lo que puede interpretarse como una «excusatio non petita…», y es que puede que haya alguien que piense que siempre nos «metemos» con personajes de «izquierda» tipo Iglesias o Garzón. Si acaso hubiera una crítica de este tenor, primero, no los consideramos de «izquierdas», segundo, para criticar a Rajoy, Sánchez y cía, ya está la «oposición» legal y formal y democratiquísima y pacifiquísima.


Por último, se queja muchas veces Garzón, y tiene razón, de la cantidad de votos que le cuesta a su formación política, que se dice, sacar un diputado por culpa de la ley D’Hont y sus cocientes;es cierto, decimos, pero no se pregunta el economista malagueño cómo es que con tan escasa representación en el Parlamento godo, que diría un canario, sale y le sacan y pasean tanto por las televisiones. Será por su telegenia.

Buenas noches.

Aniversario

Hoy, 25 de abril, se cumplen 42 años del glorioso 25 de abril de 1974 en que la llamada «revolución de los claveles» acabó con la dictadura en el vecino país y desconocido Portugal. Fue una asonada protagonizada por militares hartos de una dictadura salazarista sin salida y putrefacta con su testaferro Marcelo Caetano en su última etapa, y de las onerosas y engorrosas colonias africanas (Angola y Mozambique, sobre todo). No hubo sangre ni tiros y sí una alegría desbordante en el pueblo. La señal fue el compás radiofónico de una canción «Grandola Vila Morena» (terra da fraternidade) interpretada por el revolucionario bardo Jose “Zeca” Afonso cuyo eco y sonido todavía nos pone la carne de gallina a quienes vivimos aquellas inolvidables fechas.

Se habló de una «Cuba comunista» en Europa, algo que, al margen de la evidente exageración, no se podía consentir, y a ello se puso, desde el primer minuto, la embajada norteamericana en Lisboa y la CIA. Primero ensayaron con golpes de mano de militares nativos cuasi fascistas como el vetusto general Spinola y, fallando este espadón, echaron mano de un político en el exilio con vitola de socialdemócrata y líder del Partido Socialista portugués, Mario Soares, el Felipe González luso que no tardó mucho en enfriar los ánimos hasta finalmente traicionar las expectativas populares, como no se cansara de denunciar el gran dirigente del Partido Comunista portugués, Alvaro Cunhal, y otros militares de corte revolucionario como Vasco Gonçalves, Rosa Coutinho u Otelo Saraiva de Carvalho, por ejemplo.

Mucho tiempo ha pasado, es cierto. Más tiempo ha pasado desde los idus de marzo, y nos seguimos acordando tanto de estos como de aquella efeméride. Hay quien cree que el tiempo, su paso, lo cura todo y que todo se olvida; pues bien, el tiempo, su paso, cura y no cura nada, y se olvida y no se olvida nada, eso es todo y como todo. En nuestra mano está y de ello depende todo.

Desde este modesto blog sólo queríamos recordar -no vemos su evocación en ninguna parte- aquella fecha donde, al menos, en cierto modo, hubo una ruptura democrática que hizo temblar y temer con un posible efecto contagio a la vecina España con Franco agonizante mientras ya estaban diseñando desde los cuarteles de la CIA y militares españoles la milagrosa «Transición democrática» lampedusiana, es decir, cambiar algo para que todo, o casi todo, siga igual.

Allí, ruptura; aquí, ni eso. Por lo menos, una diferencia cualitativa.

Buenas tardes.

La Unión Europea lava su mala conciencia dando dinero a Turquía

De aquí a julio la Unión Europea entregará 1.000 millones de euros a Turquía para sufragar proyectos que tiendan a mejorar las condiciones de vida de los refugiados sirios en Turquía, según anunció el sábado el comisario europeo Frans Timmermans, que visita aquel país.
Es literalmente así: la Unión Europea no pretende solucionar el problema de los refugiados sino mejorar sus condiciones de vida en esos nuevos campos de concentración, es decir, que sigan siendo refugiados toda su vida.

Junto con Merkel, el Presidente del Consejo Europeo Donald Tusk y otros dirigentes de la Unión Europea, el comisario visitó un campamento de refugiados y un centro de proyección de la infancia en el sur de Turquía, en la provincia de Gaziantep, muy cerca de la frontera con Siria.

Además del circo organizado en una visita tan mediática y propagandística, Timmermans no se privó de largar una de las estupideces mayores que se van escuchar en este siglo: “El mayor desafío que tienen los sirios es la educación”.

No sabemos si se refería a todos los sirios o sólo a los refugiados. Tampoco aclara si considera que la educación de los sirios es “buena” o “mala” (posiblemente esta última) y sólo le faltó decir que ahí estaba el origen de la guerra, por lo que la paz se conseguirá con un buen sistema educativo… en Turquía.

Ciertamente, no hay comentarios que estén a la altura del payaso de Timmermans, salvo que haya pretendido decir que a los refugiados hay que recibirles a tiro limpio, como acostumbra el ejército turco.

Pero el motivo de la visita de los dirigentes de la Unión Europea a Turquía no fueron los campos de
refugiados que hay junto a la frontera con Siria, sino el de entrevistarse con el Primer Ministro turco Ahmet Davutoglu.

El plan alemán no es el cortar el flujo de refugiados que llegan a Europa porque necesita mano de obra barata. Lo que quiere el regular y controlar el número de los que llegan, para lo cual va a adelantar las oficinas europeas hasta Turquía, cuyos funcionarios actuarán como delegados de Schengen en las fronteras avanzadas de la Unión Europea.

La segunda de las estupideces del día llegó cuando Merkel aseguró que Turquía era el “mejor ejemplo” de la manera en que se debe tratar a los refugiados, que fue la manera ridícula de justificar el cheque que le entregaron a Turquía como anticipo de la colaboración mutua.

Por lo tanto, de las declaraciones de sus capitostes se deduce que la Unión Europea no vislumbra el final de la guerra en Siria, ya que tiene intención de instalar escuelas para los niños sirios… en Turquía pagadas con dinero europeo, rodeadas de alambradas, de policías y militares armados hasta los dientes…

¿Por qué no las instala en Siria y entrega el dinero al gobierno de Damasco?

Las deudas agobian a la población ucraniana (y 3)

Pierre Deffontaines

La Constitución y el Código Laboral ucraniano, oficialmente muy protectores del asalariado, son poco respetados en la práctica. Los trabajadores, muy a menudo contratados en negro no pueden confiar más que en la magnanimidad de su empleador para obtener primas, adelantos, vacaciones y ayudas en caso de accidentes. Finalmente, un proyecto de ley destinado a reformar el Código laboral, ha visto la luz. Se apoya en la idea de que una simplificación de las condiciones de contratación y despidos permitirá sacar a la luz una parte de las relaciones laborales sumergida. Prevé principalmente

– disminución de las cargas sociales a la mitad
– despido sin consulta a los sindicatos
– plazos de preaviso en caso de despido y reducción de salarios a la mitad para empresas de menos del 50 empleados
– libertad de constitución de empleo del tiempo entre asalariados y empleadores

Ejerciendo la disminución de derechos, este proyecto de ley contradice abiertamente los derechos constitucionales. Tiene como meta atraer inversores disminuyendo drásticamente los costes laborales. Va en el sentido de la “desregularización de la economía” demandada por el FMI.

Con las sucesivas crisis no solamente bajan los salarios, sino también las condiciones de empleo, y con las mismas todo el sistema de protección social que descansaba en las empresas estatales en la época soviética. Las necesidades de liquidez de los hogares aumentan; tienen que comprar servicios que antes eran gratuitos, mientras que sus ingresos disminuyen.

El descenso de las ayudas sociales (ayuda de urgencia, maternidad, familiar…) duplica las necesidades de los hogares más pobres, para quienes estos ingresos sociales constituían una parte importante de sus ingresos. En 2015 la reducción de ayudas a la maternidad por ejemplo constituye, para muchas mujeres, una reducción a la mitad de sus ingresos personales y una pérdida de ganancia importante para las necesidades familiares. Las mujeres, que están casi siempre a cargo de su hogar y de la producción doméstica, son las primeras en sufrir esa necesidad.

Para la familia Sharshuk, el acceso a los bancos y a los préstamos formales a un mejor interés no está disponible. En el verano de 2014, Pavel y Lyuba buscaron un préstamo para regularizar la deuda que se les hacia insoportable. Pero vieron rechazada esa posibilidad debido a la falta de ingresos declarados. Por otro lado nunca han tenido cuentas en bancos. Esto se acompaña de prácticas agresivas por parte de los bancos, sobre todo hacia los pequeños clientes, más pobres y con menos recursos para defenderse.

En Ucrania la confianza en el sistema bancario es muy débil, lo que se explica a la vez por la situación económica y por el funcionamiento del sistema bancario. Muchas personas perdieron sus ahorros durante la crisis inflacionista de principios de los años 90 y durante la crisis monetaria rusa de 1998.

Bajo la URSS el ahorro era obligatorio: una parte del salario se giraba a una libreta, a falta de poder ser entregada directamente a los trabajadores. A principios de los años 90 el aumento de los precios y la devaluación de la moneda redujeron a la nada los recursos acumulados en el transcurso de vidas enteras. El suceso es de tal amplitud que la compensación de estas pérdidas todavía es un argumento de campaña en los años 2000. Estos precedentes, y la inestabilidad de la moneda nacional ante el dólar, no contribuyen a estimular la confianza hacia el sistema bancario.

Si se ahorra es en dólares. Pero la mayoría de las veces los ingresos monetarios son almacenados en casa en forma de billetes verdes, comprados en el mercado negro. La compra de bienes de consumo duradero son el mejor medio de no perder el dinero ganado.

A ello se añade la dependencia de los capitales extranjeros y la débil regulación del sistema bancario ucraniano. La liberalización de los mercados financieros a partir de 2004 permitió un fuerte crecimiento del ese sistema, aprovechando la afluencia de capital exterior. Esta dependencia del exterior, especialmente notable en el periodo de crecimiento, se convirtió en una debilidad ante la crisis económica de 2008.

Esta crisis llevó a Ucrania a un nuevo endeudamiento con el FMI para salvar su sistema bancario. La primer ministro Julia Timochenko contrató un crédito de 16.000 millones de dólares en 2009 (a un tipo del 2 por ciento y a reembolsar antes de 2014) incluyendo un plan de restablecimiento del sistema bancario. Incluía una disminución de los gastos públicos y la congelación de salarios en la función pública para limitar la deuda del Estado. Para limitar la inflación también preveía la no revalorización de salario mínimo durante dos años. El sistema de regulación de las cuentas de los bancos comerciales depende del Banco Nacional de Ucrania, que suscita regularmente dudas en cuanto a su funcionamiento. Los débiles salarios de los empleados del BNU podrían explicar los esquemas de corrupción en torno al control de las cuentas.

Desde 2014 se han atenuado las reglas referentes a las reservas monetarias y la actividad financiera de los bancos. A finales de 2014 se estableció una moratoria de inspecciones de los establecimientos bancarios y renovada hasta 2015, lo que limita mucho la capacidad de control de las actividades bancarias por parte de los poderes públicos. Las reformas y las prácticas sobre las que se basa la regulación del sistema bancario no se atienen directamente a los programas y a las recomendaciones del FMI y de la Unión Europea. Se basan más bien en acuerdos privados en los poseedores de activos, en un sector casi totalmente en manos de los oligarcas y del que se retiraron numerosos grupos internacionales después de 2009.

Pero la desconfianza no se detiene en la mala salud económica del sistema bancario, sino también en su mala regulación y en las prácticas bancarias para con los clientes. Las relaciones comerciales entre bancos y clientes no surgen de la regulación del sistema bancario sino de la reglamentación de las relaciones mercantiles. Pero estas últimas están en realidad muy poco definidas en Ucrania y también están afectadas por la moratoria antes citada.

El desarrollo del mercado bancario depende esencialmente de la confianza de los potenciales ahorradores. Para desarrollar el sistema bancario y por ejemplo el mercado de la tarjeta de crédito, pese a la falta de confianza de los clientes, se han puesto en marcha diferentes estrategias: la colaboración entre empresas y bancos para el pago de los salarios, o el contrato con el Estado para que las asignaciones lleguen a una cuenta de la que la persona pueda disponer a voluntad. Estas medidas deberían animar a los ucranianos a hacerse clientes de los bancos. Pese a un importante aumento en los años 2000, el porcentaje de bancarización es relativamente débil con relación a los países vecinos. Varía entre el 35 y el 45 por ciento según las fuentes. Si la cooperación entre administraciones, empresas y bancos parece funcionar para que los nuevos clientes abran cuentas, no permite mantener a la clientela que, por la naturaleza de sus ingresos y sus modos de subsistencia se encuentra lejos del sistema bancario. La relación con estos nuevos pequeños clientes es particularmente tensa. En los pueblos son muchos los clientes que declaran haber sido engañados por los bancos.

En la familia Sharshuk, los jóvenes tienen o han tenido una tarjeta y una cuenta bancaria durante sus estudios para recibir las becas del Estado. Olya tuvo también una tarjeta de crédito en el nacimiento de su primera hija para recibir las ayudas del Estado. Según Olya, la posibilidad de recibir las ayudas de maternidad en una cuenta bancaria le permitía evitar el cobro a través de correo. Pasar por el correo tenía la desventaja de ser más lento.

Olya sospechaba también que los carteros se aprovechaban. Más verosímilmente, este uso de la tarjeta bancaria y la autonomía que proporcionaba sea más apreciado que el hecho de recibir ayudas es algo a menudo objeto de discusión sobre su valor y su empleo. Para Olya es un tema de prestigio en su hogar y en su grado de independencia respecto a las ayudas. Las carteras, mujeres del pueblo que no forman parte de su círculo de amistades, podían haber utilizado datos sobre las ayudas que recibía y sobre su alojamiento, en donde ellas se presentaban para hacer entrega del dinero.

Las cosas se complicaron para Olya y Viktor en el momento de ir a cerrar la cuenta tras el final de su baja maternal. Tres años después de este cierre recibieron un aviso, detallando que todavía mantienen una deuda a favor del banco de unos 500 uah con sus intereses por una supuesta suma inicial no pagada de algunos kopeks. Sorprendidos por esta petición, ya que pensaban haber cerrado la cuenta, Olya y Viktor aceptaron pagarla. Tienen miedo de las represalias (pérdida de su alojamiento, enrolamiento de Viktor en el ejército). Aparte del carácter realista o no de estos temores, esta experiencia refuerza su desconfianza respecto al sistema bancario.

La repetición de estas experiencias entre las personas con que me encuentro sugiere prácticas agresivas por parte de los bancos privados hacia una clientela que se les va y que puede ser asaltada. La ignorancia y la desconfianza de los arcanos jurídicos y administrativos de Olya y Viktor les impiden resistirse a esta demanda de pago por parte del banco. Están obligados a pedir prestado a un amigo cercano para pagar la deuda.

El conjunto de estos factores permite situar el endeudamiento de la familia Sharshuk en un contexto mucho más amplio: el de la deuda del Estado ucraniano y las exigencias de sus acreedores, poco adaptados al funcionamiento actual del sistema político y administrativo de Ucrania. Las reformas neoliberales que van unidas a las concesiones de crédito al gobierno (privatización, rebaja de las ayudas sociales, disminución de los gastos del Estado), gravitan sobre todo sobre los hogares mas precarios, los que no conocen más que raramente situaciones de empleo estable y declarado, los que a menudo recurrían a los servicios del estado, y para quienes las ayudas sociales por pequeñas que fueran eran una parte importante de los ingresos. Por otro lado estas personas son las más susceptibles de caer enfermas y tener gastos de salud importantes, por sus condiciones de vida y de trabajo.

Pese a la ausencia de ingresos, los Sharshuk se ven obligados a devolver los intereses cada mes. De ello depende la reputación de su propia familia. El acreedor es una amistad del hermano de Lyuba, que es el único que mantiene contacto con aquel, quien se encarga de la devolución, y a quien no se debe poner en una situación incómoda. El endeudamiento es mucho más que una cuestión material. Las circunstancias de la devolución, como las de la recepción de las ayudas para Olya, comprometen la reputación y la confianza concedidas a la familia y, en su seno, a cada uno de sus miembros. En ausencia de un marco legal, estas relaciones personales entre deudor y acreedores, a las que se añaden aquí relaciones de parentesco, aseguran al acreedor el reembolso y el pago de los vencimientos, pese a la suma exorbitante respecto a los recursos de la familia.

Hoy, Ucrania se ve comprometida en un conflicto militar. Eso implica una movilización de recursos a escala nacional y una rebaja de los gastos en otros sectores. También justifica las rebajas en los presupuestos locales y las reformas de los servicios administrativos. Localmente, esta movilización pesa especialmente los la mano de obra precaria. Se añade a los argumentos de la administración contra las personas que reciben ayudas.

En la familia Sharshuk, Viktor, retrasado en el pago de la pensión alimenticia que debe a su ex mujer, carente de medios, se ve contestado por los servicios sociales por el hecho de que el Estado tiene necesidad de dinero para “defender a la patria”. Ese discurso es más acusador en tanto que Viktor está en el paro, y podría, a los ojos de la administración, alistarse en el ejército. Corren rumores en el pueblo sobre hombres enrolados a la fuerza o a pesar de incapacidades físicas, y designados como voluntarios tras haber sido identificados, por estar sin empleo tras una visita a los servicios sociales (sería el caso del suegro de Olya) o en un control de carretera por una infracción. Aunque sea difícil probar estas relaciones entre los servicios de reclutamiento y los servicios sociales o de policía, las dificultades en encontrar un marco legal a esta movilización militar y los relatos de escándalos en las sucesivas tandas de movilización invitar a creer en lo que se dice en los pueblos.

El análisis de los orígenes de los soldados muertos en el frente sugiere un reclutamiento más intenso en áreas rurales, sobre personas con menor formación y más pobres. La guerra y la política militar llevan a su máximo la estigmatización de los trabajadores pobres y aprietan la presión financiera sobre los hogares más frágiles. Viktor, de nuevo, pide prestado dinero para pagar la pensión alimenticia que debe a su ex mujer, y poder pagar al policía a cargo de su expediente, para evitar otras consecuencias.

Fuente: http://www.mondialisation.ca/de-lendettement-de-letat-a-la-dette-des-menages-en-ukraine/5519783

La agencia Associated Press también colaboró con los nazis

La historiadora alemana Harriet Scharnberg ha descubierto que la agencia de noticias Associated Press colaboró con el III Reich suministrando a los periódicos estadounidenses material elaborado por el Ministerio nazi de Propaganda.

La historiadora de la Universidad Martin Luther de Halle ha publicado su descubrimiento en la revista “Studies in Contemporary History”, donde demuestra que la Associated Press se estableció en la Alemania nazi para difundir la propaganda hitleriana en Estados Unidos y el mundo entero.

El artículo destaca la estrecha relación entre la agencia estadounidense y el gobierno hitleriano, gracias al cual Louis P. Lochner, su corresponsal en Berlín, ganó el Premio Pulitzer en 1939.

La agencia estadounidense cedió el control sobre sus publicaciones al firmar la llamada “Schriftleitergesetz” (Ley del director de periódico) por la que se comprometía a no publicar ningún material cuyo propósito fuera debilitar la fortaleza del Reich en el extranjero o en el interior del país.

Cuando el partido nazi se hizo con el poder en Alemania en 1933 uno de sus primeros objetivos fue domesticar a la prensa, tanto la nacional como la internacional. En 1935 se obligó a otras agencias británicas y estadounidenses, como Keystone y Wide World Photos, a cerrar su oficinas tras ser atacadas.

La Associated Press fue la única a la que permitieron permanecer en la Alemania de Hitler, donde siguió trabajando hasta que Estados Unidos entró en la guerra en 1941. Por consiguiente, se encontró en la inmejorable situación de ser el principal canal informativo fuera del III Reich con apariencia “neutral”.

La agencia contrató a periodistas que, simultáneamente, trabajaban para la división de propaganda del partido nazi. Uno de los cuatro fotógrafos que trabajaba para AP en la década de 1930, Franz Roth, era miembro de la unidad de propaganda de la unidad militar de las SS, cuyas fotografías elegía personalmente Hitler.

Desde que Scharnberg publicó su descubrimiento, la Associated Press ha eliminado las fotos de Roth de su página web.

La agencia permitió a los nazis utilizar sus archivos fotográficos para su propaganda. Entre las publicaciones ilustradas con fotos de la Associated Press se incluye el panfleto de las SS que fue éxito de ventas “Der Untermensch” (Los infrahumanos) y el folleto “The Jews in the USA” (Los judíos en Estados Unidos) cuyo objetivo era demostrar la decadencia de los estadounidenses judíos.

Los nazis utilizaron las fotos de la agencia para dar una visión edulcorada, tanto de la guerra como de la invasión de la URSS en 1941. Según la historiadora, en vez de mostrar los crímenes contra la población soviética, la agencia publicó fotos de supuestos destrozos causados por el Ejército Rojo.

En una entrevista al diario alemán Die Zeit, la autora del estudio ha destacado que “la fotografías eran usadas como objetos comerciales” y que en aquella época hubo una relación comercial muy estrecha entre el III Reich y Estados Unidos, antes de que éste declarara la guerra en 1941.

Fuente: http://www.theguardian.com/world/2016/mar/30/associated-press-cooperation-nazis-revealed-germany-harriet-scharnberg

Las deudas agobian a la población ucraniana (2)

Pierre Deffontaines

La descripción de la situación de la familia Sharshuk permite mostrar los efectos concretos de estas decisiones sobre la forma de vida de aquellos que son sus prisioneros.

La familia Sharshuk vive en un pueblo del centro de Ucrania. Lyuba y Pavel tenían 25 años en 1991. Sus padres trabajaban en la granja estatal del pueblo que después fue privatizada y dejó de contratar. Pavel fue trabajador emigrante en la construcción, en Moscú y en Kiev. Pero desde 2009 se hace difícil encontrar trabajo. Lyuba se ha quedado en el pueblo para ocuparse de los hijos aunque, oficialmente, hace 25 años que no trabaja. Va a la temporada de recogida de manzanas en la nueva explotación agrícola privada. De sus hijos, solo uno se ha quedado en el pueblo, Viktor. Ocupa la casa de al lado con su segunda mujer, Olya, y dos niños pequeños.

Sus tres hermanos fueron a estudiar a la ciudad, en donde están empleados en trabajos temporales para pagar sus alquileres y han escogido carreras poco demandadas para no tener que pagar gastos de escolaridad demasiado importantes. Cuando la familia contrató un nuevo préstamo en 2013, no era su primer endeudamiento. Pero la crisis política y después la guerra y las reformas hicieron el peso de esta deuda insoportable.

En 2013 la familia Sharshuk solicitó 2.000 dólares a un exorbitante interés del 14 por ciento mensual a una amistad de un hermano de Lyuba, un comerciante afortunado y prestamista informal, ocasional. La crisis política estalla y la guerra comienza.

Desde el verano de 2014, para satisfacer las exigencias del acuerdo con el FMI, el curso del gryvnia (uah), la moneda ucraniana, hasta entonces fijado por el Banco Nacional de Ucrania, se libera. En condiciones de crisis económica y de lucha armada, el cambio del gryvnia se ha hundido con relación al dólar. Mientras un dólar valía 10 uah en diciembre de 2013, vale casi tres veces más un año mas tarde. La deuda de los Sharshuk se ha multiplicado automáticamente por tres, y para todos aquellos que solo ganan gryvnias, y eso cuando tienen un trabajo. En enero de 2015 se han visto obligados a pagar cada mes los intereses de la suma que les queda por devolver (700 dólares), es decir, 100 dólares. Más que el total del salario que Pavel gana en la ciudad. A título de comparación, el salario medio (declarado) en el cantón se acerca al salario mínimo de alrededor de 1.300 uah, algo mas de 50 dólares en enero de 2015.

¿Porque contratar ese préstamo, en tales condiciones y tales circunstancias?

En 2013, la familia Sharshuk necesitó dinero para financiar una operación quirúrgica para la nuera, Olya. Aunque la asistencia médica sea oficialmente gratuita, en la práctica la operación cuesta cara.

Primero hay que pagar el conjunto de medicamentos y de material, a la venta frente al hospital en una de las numerosas farmacias de la pequeña ciudad cercana a su pueblo (a 30 kilómetros)

Luego, para asegurar que todo vaya bien, y que el personal cuide de Olya, Lyuba ha dado también dinero bajo cuerda al anestesista, al cirujano y a las enfermeras. Se ha informado en los pasillos del hospital: existe un precio tácito para este tipo de operación, según el personal empleado. Hay historias de personas víctimas de errores médicos y de negligencias por no haber pagado.

El coste de esta operación se explica por esa liberalización al margen del sistema de salud. Ningún programa político hacía mención de esta liberalización por motivos electorales: tal anuncio garantizaría una derrota en las siguientes elecciones. Pero la ausencia de inversiones lleva a que, en la práctica, los poderes públicos se desentiendan y a un aumento en el coste de los cuidados médicos. La falta de medios en los hospitales, la no revalorización de los salarios del personal médico y la total liberalización de la farmacia hacen la asistencia tanto mas cara en cuanto las condiciones de vida y principalmente las condiciones de trabajo se han degradado en ese mismo período. Los servicios de salud suscitan casi sistemáticamente pagos informales entre los pacientes y el personal sanitario, y la situación es idéntica en la educación.

Los gastos relacionados con los estudios infantiles son parte de otros importantes gastos inevitables de la familia. El sistema educativo ucraniano funciona por méritos: hay plazas subvencionadas en cada curso en un número limitado, y otras plazas suplementarias están disponibles bajo la condición de pago de gastos de escolaridad. Este sistema de escasez de plazas subvencionadas, plazas no solamente gratuitas sino incluso asociadas a la obtención de una modesta bolsa, induce prácticas de corrupción para asegurar al estudiante una plaza en la universidad y protegerse del pago de los gastos de escolaridad. Incapaces de pagar y no queriendo correr el riesgo de un fracaso en la entrada, los hijos de Lyuba y Pavel se han orientado hacia carreras poco demandadas, en donde las plazas subvencionadas son accesibles por concurso.

Pero la beca no es suficiente para vivir y pagar el alquiler en la ciudad. En 2014, Vlad, el pequeño de la familia se matricula en una formación continúa para obtener el grado superior en su trayectoria de cocinero. Esta inscripción supone transferencias de 100 euros por trimestre, algo que no pueden asumir Lyuba y Pavel, que dedican una parte de la suma prestada a proporcionar a sus más allegados las legumbres y alimentos que consiguen.

La familia Sharshuk no tiene muchos recursos propios y ningún ahorro en bancos. Pavel continúa sus estancias de muchos meses en Kiev construyendo casas para familias más adineradas. Pero nada es como antes de 2008. Pavel ha estado trabajando lejos de su pueblo desde principios de los años 90, tras la disolución de su equipo de electricistas agrícolas del cantón. Siguió a un tío, y luego constituyó el mismo equipos de trabajadores para ir hasta Moscú. En los años 2000 obtuvo un empleo legal en una empresa de construcción en Kiev.

Pero fue despedido en 2009 y después fue muy difícil encontrar trabajo. Los empleos que encuentra son sistemáticamente en negro, y cada vez peor pagados: no es rentable alejarse tantos meses de casa para ganar un salario apenas suficiente para vivir en la ciudad.

Pavel está cansado de esta paga “de esclavo” (en sus palabras) y de idas y venidas inútiles a obras durante algunos días. Tiene una opinión desengañada sobre su situación: “de cualquier manera, si lo calculas todo mi dinero se ha ido en el hospital”. Lyuba y los niños han estado enfermos a menudo. Lyuba, que sigue en el pueblo, mantiene hoy una huerta que le permite satisfacer las necesidades alimentarias de su hogar y de Viktor. El salario de Pavel sirve en lo esencial a saldar todos los gastos externos: la escuela de los niños, los estudios, ir liquidando las deudas. De su capacidad para cumplir estas necesidades, el cuidado y los estudios de los hijos, depende el orgullo de Pavel. Hoy está obligado a prestar a su hija mayor una parte de las sumas necesarias para la devolución de su préstamo.

Pavel está avergonzado. Aborda el tema con recelo y siente como una ofensa personal su situación financiera. Los pocos gryvnias que Lyuba recoge del campo sirven para pagar el pan, los patés y el té, lo que no puede producir la huerta.

La situación del hogar está lejos de ser un caso aislado. En los años 90, con la ola de privatizaciones y la retirada de inversiones del Estado, la producción se hunde y con ella el número de empleos. Aumenta el paro. Un cuarto de la población activa desaparece de las estadísticas de empleo en los años 90, un testimonio de la gran emigración pero también del desarrollo de actividades no declaradas. El número de trabajadores declarados disminuye a la mitad entre 1985 y 2003.

En la agricultura, las granjas colectivas y estatales se desmantelaron progresivamente en beneficio de una élite local, antiguos directores de explotación y miembros bien situados del ex Partido comunista. El número de empleos disminuyó en la agricultura. En el punto álgido de la crisis, a finales de los años 90, los salarios no se pagaban. Si la situación mejora relativamente con el crecimiento de los años 2000, los derechos de los asalariados no han sido más respetados.

El crecimiento lo han permitido sobre todo las inversiones extranjeras y la política pro-occidental del presidente Yutchenko, que hizo carrera en el sistema bancario, como ex vicepresidente de JSC Banco Agroindustrial de Ucrania y ex dirigente del Banco Nacional de Ucrania. Este crecimiento reposa sobre el desarrollo del sector bancario y sobre todo de los bancos extranjeros. Afecta sobre todo a la esfera de los servicios en las ciudades, especialmente en la región de Kiev.

Beneficia los nuevos propietarios de los medios de producción y prioritariamente a un restringido número de empleados de grandes empresas extranjeras. Alrededor de las inversiones inmobiliarias de los primeros y los segundos, Pavel y Viktor encontraban trabajo en los años 2000 en las obras. Esos empleos fueron los afectados en primer término, cuando Ucrania comenzó a sufrir las consecuencias de la crisis financiera de 2008.

Fuente: http://www.mondialisation.ca/de-lendettement-de-letat-a-la-dette-des-menages-en-ukraine/5519783

Las deudas agobian a la población ucraniana (1)

Pierre Deffontaines

El endeudamiento estatal no es una novedad en la historia, y tampoco es nuevo que su peso se apoye en los habitantes del territorio. Todo depende de la forma escogida por el gobierno para solucionar esa deuda: reducir gastos, aumentar contribuciones, cambiar reglamentaciones… Estas decisiones influencian directamente el marco de las vidas, las oportunidades que se ofrecen y los límites que pesan sobre los actores en su vida cotidiana. La deuda de un Estado afecta pues desigualmente al conjunto de su población, según su situación social y económica, y según el carácter de sus ingresos. Su devolución no es solamente un momento difícil que hay que pasar antes de la vuelta a la normalidad, sino que es decisiva para comprender las condiciones de existencia, las formas de hacer y de pensar, y las formas de relacionarse entre las personas.

Lo que caracteriza el endeudamiento de los Estados durante los últimos cincuenta años es que está generalizado, y que depende de algunos acreedores situados en los países occidentales, en Europa y en los Estados Unidos. Estos acreedores, entre los que se sitúan preferentemente el FMI y el Banco Mundial, exigen de sus deudores medidas neoliberales como condición para la obtención de créditos. Estas políticas determinan cómo se distribuye el peso de la deuda sobre la población del Estado.

Concretamente, esos créditos están ligados a las medidas de reducción de gastos públicos (sanidad, educación, funcionamiento, intervención en la economía…) y a medidas de desregulación de los mercados. La reducción de gastos públicos, en términos de sanidad por ejemplo, implica gastos suplementarios en los hogares, generando así necesidades añadidas de liquidez. De esta manera, el endeudamiento de ciertos hogares está directamente ligado al endeudamiento estatal y a las medidas que los Estados han tomado para garantizar a los acreedores y asegurar el acceso a nuevos créditos.

Describo en este artículo la situación de una familia abocada a contratar préstamos a tasas usureras en el campo ucraniano. Muestro cómo esta práctica financiera se relaciona con las políticas del gobierno ucraniano durante los últimos veinte años. Así se ponen en evidencia las consecuencias concretas de elecciones políticas. El endeudamiento de un Estado no solamente es el signo pasajero de una crisis económica llevada a desaparecer, ni una etapa en la vía del desarrollo, sino que determina las condiciones de existencia de efectos duraderos para una parte de los hogares.

En Ucrania, tras el hundimiento de la Unión Soviética, ninguna línea clara de liberalización se ha adoptado. Si los programas de los partidos prevén en efecto una privatización de los medios de producción y el desarrollo del libre mercado, la privatización de las tierras agrícolas, por ejemplo, es solo progresiva y hace frente, localmente, a una fuerte oposición.

Además, los sistemas de sanidad y educación se ponen abiertamente en cuestión, y aún hoy son oficialmente gratuitos. La situación política y económica actual del país parece ser el resultado tanto de un programa neoliberal impuesto por la instancias internacionales, principalmente del FMI, como consecuencia de los funcionamientos propios del sistema local, sometido a nuevas restricciones. Las órdenes para las reformas y el desenganche del Estado se deforman según los acontecimientos electorales, según los discursos populistas y según acuerdos opacos entre las élites político-económicas.

El año 2014, con el derrocamiento del presidente Yanukovitch por las sangrientas manifestaciones, estuvo marcado por una orientación pro-capitalista del gobierno, que sería legitimado por sus pretensiones democráticas y la denuncia del régimen autoritario que había sido depuesto. Es elegido el presidente Poroshenko, director de una gran empresa industrial conocida sobre todo por su producción de confitería, pero también propietario de una fábrica automovilística. Hoy está presente en las revelaciones de muchos medios internacionales en los “Panama papers”, por su posesión de activos desde 2005 en una sociedad offshore, reforzada en 2014 en el momento más agudo de la crisis ucraniana.

Como su primer ministro, es miembro de la dirección del Banco Nacional de Ucrania. Se presenta sin embargo como un partidario de luchar contra la colusión entre los negocios y el mundo político. La publicidad dada a la lucha contra la corrupción en la justicia y en la policía se convierte en una cortina de humo, que esconde la complicidad sobre la riqueza acumulada por los oligarcas. Además, las reformas “liberalizadoras” ponen en la lista los servicios locales de control del Estado y sus prácticas supuestamente abusivas, sin contemplar cambios en las regulaciones del mercado de trabajo. Este programa, una hoja de ruta acordada con la Unión Europea, el Banco Mundial y el FMI, que supone nuevos créditos al gobierno, prolonga un ya antiguo endeudamiento.

Desde la llegada al poder del gobierno provisional en marzo de 2014, mientras que Ucrania estaba en plena crisis, las negociaciones con un gobierno no elegido dan como resultado un plan de reforma del cual depende la concesión de un crédito de 14 a 18.000 millones de dólares. En la gestión de la administración local, servicios sociales y salud, se prevé una reforma descentralizadora, que acentúa la anulación del compromiso del Estado con las colectividades locales. Así, el gobierno, legitimado por sus acreedores, bajo la bandera del desarrollo y de la modernización, fragiliza aún más las condiciones de vida de los trabajadores.

Todos estos factores limitan las elecciones económicas, los razonamientos, las maneras de actuar de los actores privados.

Fuente: http://www.mondialisation.ca/de-lendettement-de-letat-a-la-dette-des-menages-en-ukraine/5519783

Periodistos

Bianchi

Profesión tan mendaz y rastrera como el periodismo, bajo las condiciones del capitalismo en que se desenvuelve una empresa periodística, pocas. Ni existe la libertad de expresión ni el periodista es libre;la primera es una quimera, y el segundo es un ganapán que, si no le censuran directamente, que podría ser, es lo suficientemente espabilado para saber qué se espera de él en según qué medio trabaje (o le exploten de mala manera si es becario o, como se decía antes, está «haciendo prácticas»), es decir, se autocensura o se explaya conociendo la línea editorial del periódico que le paga y en el que medrará mintiendo para escalar puestos, como decía, y decía bien Iglesias, pero sin descubrir la pólvora precisamente. Con Franco, al principio, existía el llamado «sistema de consignas» al que se plegaban todas las redacciones sin mayor problema las más repletas de falangistas que lo hacían con convicción o sarna con gusto no pica si algún «disidente» hubiera; con Fraga Iribarne y su Ley de Prensa de 1966 desapareció, al menos oficialmente, la censura previa dando un aire «liberal» al régimen fascista pero sin obviar la evidencia de la autocensura o ¿para qué la censura si ya se autocensuran los plumillas como buenos chicos aplicados? No todos, claro.

En la actualidad se ha vuelto al «sistema de consignas» que ponen de acuerdo en sus editoriales a todos los mass media cuando se trata de «razones de Estado» -el «terrorismo», por ejemplo-, esto es, a los medios de propaganda del neorrégimen continuista tras la muerte del dictador, o condiciona, si no coacciona, al profesional que trabaja en un medio concreto con una línea política determinada: la libertad de expresión consiste en saber a qué atenerse, y, si no, puerta.

Lo que dijo Pablo Iglesias el otro día en la Universidad sobre el espíritu lacayuno de esta profesión -y lo es si te pagan un salario por ello- es más cierto que mandadiós. Todo el mundo lo sabe en este mundillo mediático lleno de hipócritas. Otra cosa es que Iglesias sea de los menos indicados para desautorizar a nadie pues él mismo es producto de un plató de televisión, y, por lo tanto, desde el corporativismo gremial típico del periodismo, es fácil atacarle recordándole quién le ha aupado lo que le inhabilita para desacreditar a un «compañero» de la profesión, o sea, cállate, porque esas verdades que dices y cantas, y todos sabemos, no son compatibles con el espejismo que vendemos a la chusma sobre la democracia y libertades de que gozamos los españoles, no vengas tú de listo a jodernos el invento y las piscinas que no te hemos «creado» para eso, sino para apuntalar este podrido sistema que se viene abajo. De hecho, Iglesias ya ha venido a pedir disculpas en un tuit, ¿se dice así?, y en la cadena SER,  por si alguien «se ha ofendido». Como cuando dijo la verdad de la «cal viva» en el Congreso a Sánchez recordando al criminal de guerra Felipe González y se le sublevan sus propias filas. Poco recorrido y aliento tiene esta gente que se achantan al mínimo amago de darles un cachete, mientras ellos, al revés,  amagan y no dan. Es muy típico del casticismo español eso de «sostenella y no enmendalla» cuando de error flagrante se trata; estos, ni eso, se rajan cagando ostias. Claro que no es este el quid de la cosa, pero sí un aspecto adyacente que queríamos señalar.

Lo que nos gustaría saber es -pues es el único que no ha dicho ni pamplona- qué opina el periodista de EL MUNDO aludido por Iglesias en la Uni madrileña: ¿se calla corrido de vergüenza por no tener que dar la razón al «Coletas» o deja hablar a sus «colegas» para que lo defiendan en aras de la libertad de expresión siendo cómplices de la Gran Mentira de esta vendida profesión siempre al servicio de la Voz de su Amo?

Buenas tardes.

El Servicio de Información de la Guardia Civil cumple 75 años

Ayer el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, presidió los actos del 75 aniversario de la creación del Servicio de Información de la Guardia Civil (SIGC), una estructura que opera hoy en día dentro del cuerpo militarizado de las fuerzas de seguridad del Estado. Su nacimiento se enmarca en la época más dura del franquismo y fue un elemento prioritario de la represión de la dictadura.

El ministro impuso la Cruz del Mérito de la Guardia Civil con distintivo rojo a Fermín Garcés Hualde, de 84 años, quien en 1968 se enfrentó a los miembros de ETA que asesinaron al agente José Antonio Pardines. Al acto también asistieron el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez; el director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, y la delegada del Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa, entre otras autoridades civiles y militares.

El Servicio de Información de la Guardia Civil (SIGC) fue creado en 1941 en los años más duros de la represión franquista y a día de hoy se encarga de la lucha antiterrorista. Los 75 años que el ministerio del Interior y su titular han celebrado hoy engloban también la represión política durante el franquismo y la persecución que este órgano de inteligencia realizó durante ese periodo. En el vídeo que la Guardia Civil ha difundido en homenaje al SIGC cita el 21 de febrero de 1941 como año de creación del servicio de información pero no cuenta a lo que se dedicó durante la dictadura de Francisco Franco, sino que pasa directamente a su lucha contra ETA a partir del año 1968.

La Circular de 24 de febrero de 1941 completada con la Orden Reservada de 1 de abril del mismo año formulan las primeras instrucciones detalladas que se dictan para el funcionamiento del SIGC. En su reglamento de concepción se le atribuye su cometido, ordenar la confección de Boletines Quincenales de Información. Estos constarán de tres bloques: el militar, el político-social y el dedicado al Cuerpo.

El SIGC fue el responsable de reprimir a los maquis en todos los montes españoles y de controlar las fronteras en los Pirineos para abatir cualquier elemento que luchara contra el nazismo e intentara cruzar la frontera por Francia. Además, el Servicio de Información de la Guardia Civil se encargaba de hacer informes político-sociales para reprimir a la disidencia y a la oposición antifranquista. Este servicio de inteligencia funcionaba de igual manera que la Brigada Político Social de la Policía Nacional. Se infiltraba en las asambleas de trabajadores y elevaba informes a los mandos operativos para que actuaran contra cualquier elemento subversivo.

Un elemento que formaba parte del SIGC eran las temidas “contrapartidas”. Estas patrullas de la Guardia Civil actuaban y se hacían pasar por verdaderos maquis realizando saqueos y buscando el enfrentamiento directo con los huidos. El SIGC se encargaba de realizar los informes que permitían a mandos como Manuel Gómez Cantós realizar sus masacres. En el mes de agosto del año 1942, este teniente coronel eligió al azar a 30 vecinos de Alía (Cáceres) a los que fusiló delante del resto de vecinos frente a la tapia del cementerio para hacer así entender su autoridad.

Fuente: http://www.lamarea.com/2016/04/23/el-ministro-del-interior-reivindica-el-aniversario-de-un-organo-represor-durante-el-franquismo/

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