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Maidan: la deriva fascista de una contrarrevolución antirrusa

Jean Geronimo

La espectacular espantada europea del presidente ucraniano Viktor Yanukovitch fue para Washington el pretexto para su derrocamiento, en pos del control de un Estado estratégico de la Eurasia post-comunista. Esa acción concreta su viejo sueño obsesivo de la Guerra Fría: el retroceso de la potencia rusa en su espacio histórico. Contrariamente a la propaganda mediática destinada a formatear la opinión pública internacional, Yanukovitch nunca puso en cuestión el acercamiento hacia la Unión Europea seguido bajo su presidencia. Más bien buscó equilibrar la posición entre Europa y Rusia, hasta entonces inclinada hacia el “sueño europeo”. A estos efectos, quiso renegociar (de manera incorrecta) el Acuerdo de Asociación y de Libre Cambio programado el 23 de noviembre de 2013 entre la Unión Europea y Ucrania, muy poco adaptado a la desastrosa situación de su economía, y ocultando a la vez sus estrechos lazos con Rusia, que controlaba entonces la tercera parte de su capital. Como continuación a una toma de conciencia tardía y a las tentadoras proposiciones rusas del 17 de diciembre de 2013 (préstamo de 15.000 millones de dólares y reducción de un tercio del precio del gas) este brusco viraje terminó de desacreditar al “corrupto” Yanukovitch, del que Putin además lamentó la debilidad. Presionado por sus extremos, el movimiento social se politizó rápidamente, tomando una vertiente violenta. Así nació la “revolución” de Maidan.

Vamos a interrogarnos sobre la naturaleza de esta “revolución”, sancionada por la expulsión de Yanukovitch al día siguiente del acuerdo, pese a todo consensual, del 21 de febrero de 2014 entre los actores en conflicto, y cuyo respeto hubiera podido, en definitiva, evitar la sangrienta guerra civil en el sudeste.

Un putsch nacionalista, instrumentalizado por Occidente

La base fue la supuesta violación del acuerdo del 21 de febrero. Tras una dudosa “situación insurreccional” (según los términos de Jacques Sapir) organizada por fuerzas oscuras bajo vigilancia occidental, el sábado 22 de febrero de 2014 se instrumenta el golpe de Estado contra Yanukovitch. Ese día, la ONU, a instancias del Consejo de Europa, denuncia el anormal retraso de la justicia sobre los mortales incidentes en Kiev y Odesa de este putsch nacionalista, precipitado por fuerzas fascistizantes o, más bien, “claramente nazis” según J.M. Chauvier. Para Putin, los autores y el escenario de este golpe se conocen hoy perfectamente. Se sabe “cuánto cobraron, cómo se prepararon, en qué territorios, en qué países y quiénes eran sus instructores”. El golpe será, tras una corta transición política, la condición que permitió el nombramiento como presidente de Porochenko el 25 de mayo de 2014, el candidato pro-europeo más adecuado para defender los intereses del gobierno norteamericano, del gran capital y de los oligarcas del Oeste ucraniano contra el “peligro comunista”. El sueño europeo bajo el cerrojo norteamericano.

A la larga, esta inflexión pro europea de Ucrania será catalizador de su acercamiento a la OTAN, representante auténtico de la diplomacia norteamericana, como había anticipado Zbigniew Brzezinski: “La extensión de Europa y de la OTAN servirán a los objetivos tanto a corto como a largo plazo de la política norteamericana”. En esta óptica, bajo presión estadounidense, Porochenko construirá su popularidad, y su estrategia, contra la “amenaza rusa”. El 14 de setiembre de 2015 confirmaba que la “amenaza número 1 es Rusia” y, siguiendo el razonamiento, justifica su llamamiento a la OTAN. Estructuralmente impregnada desde la Guerra Fría por la doctrina Brzezinski, se orienta hacia el retroceso de la potencia rusa. El gobierno norteamericano puede avanzar sus peones y sus bases sobre el tablero euroasiático.

El objetivo de Washington en Ucrania es impedir el retorno de la influencia rusa en Europa y sobre todo oponerse a sus veleidades de dominación que, en la práctica, pondrían en cuestión la dirección heredada de la lucha anticomunista. Este principio de vigilancia estratégica sobre el continente europeo fue considerado por Kissinger como un elemento clave de la política norteamericana: “Desde que América se comprometió en la Primera Guerra mundial en 1917, su política descansa sobre la idea de que es su interés geopolítico impedir a toda potencia probablemente hostil dominar Europa”.

Esta preocupación estratégica, en el núcleo del análisis de Brzezinski, justifica el mantenimiento de una atmósfera de Guerra Fría reactivando (a través de una estrategia de desinformación) el mito del “enemigo ruso” en Ucrania. Eso explica el apoyo norteamericano a la extensión hacia el Este del espacio neoliberal europeo y su integración en el bloque otánico, contra los intereses rusos.

Al final, esta configuración explica la decisión del mando de las fuerzas aliadas en Europa, Philip Breedlove, expresado en el Congreso norteamericano en febrero de 2016, de “contener” a Rusia y si es necesario ”vencerla”. Inquietante.

Una ‘revolución’ fascistizante dirigida contra Moscú

La eliminación política de un dirigente pro ruso democráticamente elegido pero molesto, en la medida en que por una parte rechazaba la lógica ultraliberal del Acuerdo de Asociación, y por otra parte la influencia excesiva de la austeridad europea bajo control del FMI, fue el objetivo aglutinante  de la coalición anti Yanukovitch. Con una base muy heterogénea y formada por oponentes nacionalistas salidos, en parte, de corrientes neonazis, esta extraña coalición “revolucionaria” ha sido, en fin, apoyada y luego orientada por las potencias occidentales bajo impulso norteamericano. “Washington ha apoyado de forma activa el Maidan”, lamentaba Putin el 16 de octubre de 2014, hipótesis confirmada por el testimonio del 31 de enero de 2015 de Barak Obama en la cadena CNN.

Progresivamente, impulsada por una fuerza irresistible, esta curiosa “revolución” nacional-liberal del EuroMaidan se ha radicalizado, con ataques a los “enemigos” (rusos y comunistas) y con unos resultados políticos que desembocan, a partir del 15 de abril de 2014, en una terrible represión en el Este, durante la horrorosa masacre de Odesa el 2 de mayo de 2014. Una consecuencia posterior de esta evolución ha sido la creación de leyes de “descomunistización”, que llevaron a la prohibición del Partido Comunista ucraniano el 24 de julio de 2015 y, de rebote, a la sacralización de los antiguos héroes nacionalistas colaboracionistas ligados a la Waffen SS. Una preocupante revisión de la historia ucraniana, favorecedora del renacimiento de ideologías nazis representadas por temibles grupos paramilitares. Curioso.

Tendencialmente, la “revolución” de Kiev se inscribe en la prolongación de las “revoluciones de colores” de naturaleza neoliberal, sucedidas en el espacio post soviético de los años 2000, perseguidoras de la instalación de dirigentes pro occidentales cercanos a Washington, fácilmente manipulables, por tanto. La generalización inconsciente de este tipo de estrategia “revolucionaria” al Medio Oriente fue denunciada el 20 de diciembre de 2015 por Jeffrey Sachs, consejero especial del secretariado general de la ONU: “Estados Unidos tiene que cesar las operaciones secretas de la ONU tendentes a derribar o desestabilizar los gobiernos de diferentes puntos del mundo”. El curso del escenario ucraniano da la impresión de ser un mecanismo perfectamente engrasado, bajo el ojo hábil del embajador norteamericano supervisando los progresos “revolucionarios”.

El papel de las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales extranjeras, así como la sorprendente injerencia de los dirigentes occidentales (J. Kerry y C.Ashton) fueron decisivos una vez más (junto a los oscuros francotiradores de Maidan) en la construcción de un “punto crítico”, provocador de la desestabilización del poder y el éxito final de esa puesta en escena revolucionaria. Hoy no hay ninguna duda de que aquellos francotiradores estaban relacionados con la oposición radical anti Yanukovitch y han formado parte, junto con las milicias pardas, de la estrategia de desestabilización del régimen pro ruso. También con una presión “democrática” anti rusa impulsada por el dúo NEID-USAID, vector de todas las “revoluciones” pos soviéticas, mediante un apoyo financiado con dólares a la oposición ucraniana y a la propaganda occidental, para reforzar la “sociedad civil”. Con un fuerte auge, este apoyo está ahora reflejado en el presupuesto norteamericano para financiar la estrategia de “disuasión” de Rusia sobre el espacio euroasiático (gastos cuadruplicados en el proyecto presupuestario de 2017), en el marco de un nuevo tipo de guerra híbrida. Al final mediante el “soft power”, la cuestión consiste en erradicar los valores soviéticos y la amenaza comunista simbolizada por el “dictador”. Putin seguiría siendo, según la extraña creencia occidental, un “homo sovieticus” aspirante a restaurar el imperio. Delirante.

El avance de la OTAN en zona pos soviética

En el marco del aumento de las tensiones ruso-norteamericanas, la vuelta de Crimea al territorio ruso puede explicarse como un intento de Moscú de mantener un puesto avanzado frente a la progresión provocadora de la OTAN en el espacio pos soviético, una periferia limítrofe definida como su glacis de seguridad. En otras palabras, Crimea se puede considerar como un “golpe estratégico” ejecutado por Putin en el tablero euroasiático, para preservar sus posiciones y defender los intereses nacionales, que se ven amenazados por el giro anti ruso de la diplomacia europea. Ese golpe victorioso fue posible por la extrema torpeza occidental en el origen del putsch nacionalista, que ofreció la oportunidad al presidente ruso (mediante el referéndum del 16 de marzo de 2014) de recuperar Crimea, y por esta vía, corregir el “error histórico” de Kruschev en 1954.  Para Putin no hay ninguna duda de que, bajo el grillete norteamericano, la OTAN sigue fiel a su antiguo objetivo de la Guerra Fría: reforzar su superioridad militar para modificar el equilibro estratégico en Eurasia. Con el fin de justificar un objetivo y “dar sentido” a su existencia, la OTAN se ha creado en Ucrania un “enemigo”, afirmaba el 14 de abril de 2016 el jefe de la diplomacia rusa, Lavrov. Para algunos Estados del antiguo bloque soviético, la OTAN se habría convertido, según H.C. d’Encausse, en “una alianza destinada a protegerlos de Rusia, sospechosa de ambiciones neoimperiales”. Esto explica sin duda la considerable extensión de las instalaciones de la Alianza en la periferia europea de Rusia, que según Washington estaría justificada por su “injerencia” en Ucrania. Sin embargo, la advertencia del Kremlin lanzada el 23 de septiembre de 2015 por su portavoz Dmitri Peskov es clara: “Todo avance de la Alianza hacia nuestras fronteras nos obligará a la adopción de contramedidas para consolidar nuestra seguridad nacional”.

El 20 de mayo de 2015, esta forma de paranoia antirrusa, mantenida mediáticamente por la desinformación (información parcial o mentirosa), se ha visto ilustrada en el discurso alarmista del jefe del Consejo de Seguridad Nacional y de Defensa ucraniano, Alexander Turchinov: “La amenaza para el mundo que viene hoy de Rusia exige una reacción adecuada y acciones fuertes”. Esta demanda parece haber sido oída, porque el 23 de junio de 2015, el ministro de Defensa norteamericano, A. Carter, ha confirmado la instalación “temporal” de armas pesadas en Europa central y oriental, en respuesta a las “provocaciones rusas”, violando el Acta entre OTAN y Rusia firmado el 27 de mayo de 1997. A principios de febrero de 2016, Carter anunció la multiplicación por cuatro de la ayuda norteamericana a sus aliados europeos en 2017, tras “la agresión rusa en Europa del Este”.

Para H. Kissinger, la OTAN mantiene su función histórica anti rusa, centrada en la protección de Europa: una “política de seguridad contra un nuevo imperialismo ruso”. Hoy, los gastos militares de la OTAN (800.000 millones de dólares) son 11 veces mayores que los de Rusia (70.000 millones de dólares), y por este motivo crean una peligrosa asimetría. Esta presión psicológica surrealista contra Rusia ha reactivado en la práctica el instinto de supervivencia existente en la época soviética contra el eje OTAN-USA.

Al final, y a pesar de la recesión económica demostrada en la caída del 3,8 por ciento del PIB en 2015, Putin ha confirmado para 2016 la continuidad del esfuerzo militar “defensivo” de Rusia, mediante una elevación del presupuesto. Los viejos reflejos están de vuelta.

La crisis en Kiev refleja una especie de partida de ajedrez entre norteamericanos y rusos, a través de la oposición neo-ideológica entre los ejes euroatlántico y euroasiático, en el que Ucrania sería una pieza decisiva, el pivot. Haciendo de Ucrania una “bomba de tiempo geopolítica”, esta configuración estratégica ha justificado el refuerzo de la OTAN en Europa del este, para “resistir a la presión de Rusia” según las declaraciones, a principios de marzo de 2016, del secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg. El 17 de marzo de 2016, A: Carter definió a Rusia como la principal “amenaza mundial” para los Estados Unidos.

Fuente: http://www.mondialisation.ca/maidan-les-derives-fascistes-dune-revolution-anti-russe/5522170

¡Joer, qué tropa!

Bianchi

Estamos en condiciones de asegurar que no hemos nacido sólo, única y exclusivamente, para buscar las cosquillas a «Podemos». Nos gustaría dedicar nuestro «tiempo libre», que decía el opusdeísta cantautor insufrible José Luis Perales -que le ponía enfermo al gran humorista «el Perich»– a la poesía o a jugar al dominó con amigos, pero nuestra «deformación profesional» nos lo impide.

Acabamos de ver por la tele que «Mister Paul Churchs» (como sabe inglispitinglis me entenderá), Pablo Iglesias, ha dicho que cuando dijo en Las Cortes (en Bilbao, me dicen amigos vascos, llaman «las cortes» al barrio chino), dirigiéndose a Pedro Sánchez, aquella gran verdad de la «cal viva», en alusión al camandulero y venal Felipe González y los GAL en la «guerra sucia» contra ETA, y no sólo contra ETA, lo ha retirado, o sea, que lo dijo, que dijo verdad, pero que fue, como dice su «gauleiter» Iñigo Errejón, en La Sexta este mediodía, fue en una sesión «acalorada», pues que pongan ventiladores en el Congreso. Ni siquiera cuando dicen algo decente y cierto son capaces de mantenerlo medio minuto. Hace pocos días, Sánchez declaró en la emisora fascista COPE, de los curas, que retiraba aquello que le dijo a Rajoy tildándole de «indecente». Estaría «acalorado», también.

Decía Fraga Iribarne que el Gobierno -en referencia al PsoE- «sólo acierta cuando rectifica». La frase tiene algún quilate, lo admitimos, aunque venga de un fascista químicamente puro. Pues bien, estos que llaman «emergentes»,  ya con el alma arrugada, ni eso. Y al revés. Se desdicen ellos mismos. Nada de aquello tan castizo y reaccionario de «sostenella y no enmendalla», o sea, el señor González era «Míster X», todo dios lo sabía, o sospechaba -al margen de Juan Carlos, el Rey, siempre al loro- y no retiro ni una coma, pues sí, la retiro, y lo que haga falta para demostrar -como dice Errejón- que nosotros -ellos- somos capaces de hacer estos ejercicios de «autocrítica» (no empleó esta expresión por, tal vez, tener ecos comunistas que le rechinan los oídos), y, añade este hegeliano sin saberlo -y mira que Hegel es grande- que «a ver cuándo otros hacen lo mismo», o sea, retractarse de los trastornos mentales transitorios, en jerga de derecho penal, en que dijimos verdades como puños, esto es, ¡¡¡ quién dice alguna verdad en este país es que está loco de atar -como «El loco Vidriera» cervantino- o es carne de prisión !!! como Nuestro Señor Don Quijote, autor de «Don Cervantes» fallecido hace cuatrocientos años exactamente.

Los dramaturgos solían decir, en sus tragedias, que los crímenes se cometían, mayormente,  siempre en estío, en tiempos de grandes calores, se supone que alterando los flujos nerviosos que, con tanto «caloret», que diría Rita, te vuelves medio majara.

Tenemos, pues, que con los calores uno está propenso a decir las verdades del barquero,  pero, ya en frío, reflexionando, uno se desdice de ese barquero, de ese puto barquero molesto. Y es que, bajo este sistema y con estas gentecillas, que van a lo que van, o sea, a lo suyo, ¿hay alguna diferencia entre decir la verdad sin que te acusen de criminal?

«Existir es pensar; y pensar es comprometerse», decía José Bergamín. A lo que su maestro, Unamuno, añadía: «Pensar es comprometerse… Y, a las veces, caer bajo el Código. Porque el delito mayor del hombre es haber pensado» (parafraseaba a Calderón de la Barca).

Ya ve el lector que no es necesario citar a Marx, Engels, Lenin y demás clásicos para desenmascarar a cierta gente que van de lo que no son, y son de lo que no hay, o sea, con disfraz y vacuna.

El cineasta que se atrevió a contar el Caso Magnitsky

Andrei Nekrasov
Aunque vive en el extranjero, al cineasta Andrei Nekrasov es frecuente verle en Moscú encabezando las manifestaciones contra Putin. Ha publicado numerosos artículos contra el Presidente ruso y los intoxicadores de Reporteros Sin Fronteras le incluyeron entre el elenco de perseguidos y censurados en Rusia.

Pero ahora a Nekrasov le han censurado un documental en… Francia y los farsantes de Reposteros Sin Fronteras no han movido los labios. Tanto el Parlamento Europeo como la cadena franco-alemana de televisión Arte programaron la exhibición del documental para el 27 de abril y lo retiraron de la circulación en cuanto se dieron cuenta de que no era lo que esperaban.

Nekrasov inició hace tres años un documental sobre el Caso Magnitsky, un abogado del fondo buitre Hermitage que dirige B.Browder, que murió en una cárcel de Rusia en 2009. Lo que hasta ahora creíamos saber es que Magnitsky había muerto por falta de atención médica, un eufemismo que significa que Putin y los suyos lo mataron o lo dejaron morir.

Entonces los medios europeos dijeron que el motivo del asesinato fue que Magnitsky habría descubierto las malversaciones cometidas por Putin y su entorno político más inmediato, un asunto que fue convenientemente aireado por la prensa europea al más puro estilo amarillista, que llegó a crear listas negras de políticos adictos a Putin con los que no convenía relacionarse.

Era un bocado muy apetecible para un cineasta como Nekrasov, que inició una investigación convencido de que los buitres financieros como Browder y Hermitage no son gente tan mala como algunos lo pintan.

Pero después de tres años de trabajo, al final el guión de Nekrasov dio un giro completo, poniendo de manifiesto que la prensa europea había vuelto a contar otro de sus vodeviles. Una vez terminado el documental, ni el Parlamento Europeo ni la cadena Arte han querido emitirlo.

La mentira se difunde y la verdad se esconde bajo las alfombras. Nada nuevo, pues.

Fuente: http://echo.msk.ru/blog/andnekrasov/1757476-echo/

El mito de la biodiversidad

Juan Manuel Olarieta

Sólo hay algo peor que el mito de la biodiversidad: el mito de la pérdida de biodiversidad, que es otra de esas leyendas de la ciencia moderna, que aún tiene una versión más dramática: la próxima extinción masiva de las especies que pueblan el planeta.

En los cuentos infantiles los mitos se refieren a un pasado, que se describe muy lejano porque de ese modo la memoria se pierde con el tiempo: “Érase una vez en un remoto reino…”

Pero los mitos seudoecológicos son peores porque no se refieren al pasado sino al futuro. Se emiten en forma de peligros, de gravísimas amenazas y de riesgos inevitables si no hacemos esto o lo otro. Es propio de los seguidores de la quiromancia, las bolas de cristal y las cartas astrales.

Del futuro no sabemos casi nada, pero del pasado podemos aprender algo elemental: las extinciones que se han producido a lo largo de la evolución de las especies nunca han reducido la diversidad biológica, sino todo lo contrario. En otras palabras: hasta la fecha, la evolución ha supuesto siempre un incremento de la biodiversidad y la complejidad de los organismos vivos.

Hay que tener un poco de precaución con el lenguaje al hablar de biodiversidad, porque nadie sabe cuántas especies hay en este planeta. Es imposible calcularlas, ni siquiera de manera aproximada.

A ojo de buen cubero, un grupo de biólogos de la Universidad de Indiana ha calculado recientemente (*) que el planeta contiene aproximadamente 1 trillón de especies, de las cuales el 99,99 están por descubrir.

Como reconocen los autores, a la investigación aún le faltan especies, ya que no han podido contar las que habitan en la Antártida y, posiblemente, otros lugares de difícil acceso.

A esa cifra le podemos seguir añadiendo aquellas especies extintas que la ciencia ha conocido después de que hubieran desaparecido.

Al hablar de biodiversidad los seudoecologistas siempre incurren en el mismo vicio: se refieren a las especies desaparecidas y a las que están en riesgo de desaparecer, pero les falta la otra parte del cuento: las especies que están a punto de aparecer y aparecen cada día. ¿Aparecen más de las que desaparecen?, ¿menos? No se sabe en absoluto. En su estudio los científicos de Indiana reconocen que cuantificar el número de especies es una tarea imposible a día de hoy.

Cuando nos referimos a especies que aparecen, debemos incluir no sólo aquellas que vamos descubriendo sobre la marcha sino a especies que la evolución está creando cotidianamente. ¿O lo que pretenden afirmar los seudoecologistas es que la evolución se ha detenido?, ¿creen que es posible que eso suceda? La experiencia biológica demuestra todo lo contrario.

(*) http://peerj.com/preprints/1451/

En Ucrania los vecinos impiden que los fascistas derriben un monumento a Lenin

La semana pasada los habitantes de Limanskoe, en Odesa, se enfrentaron a los soldados del batallón fascista Azov que pretendían derribar un monumento a Lenin.

Los fascistas llegaron a la localidad en un autobús para cumplir la legislación aprobada por la Rada en abril del pasado año que ordena destruir todos los símbolos de la época soviética.

Cuando ya habían destruido su parte superior, un grupo de vecinos se acercó para increparles, produciéndose un altercado, por lo que más vecinos se fueron agrupando en los alrededores.

Ante una situación tensa, los fascistas volvieron a subir precipitadamente al autobús y abandonaron el lugar, mientras los vecinos les lanzaban gritos de ¡fascistas! e ¡hijos de puta!

Algunos de los presentes grabaron el incidente, que se puede ver en internet (*).

En Ucrania la destrucción de obras monumentales soviéticas comenzó en diciembre de 2013, pero hasta el año pasado la Rada no aprobó una ley que prohibía el uso de los emblemas de la época soviética. Su objetivo es la reescritura de la historia de Ucrania.

Desde entonces la destrucción de monumentos y obras escultóricas creadas por prestigiosos artistas soviéticos ha sido vertiginosa, a pesar de la oposición de los ucranianos.

Otros han convertido la destrucción en un negocio. Su valor artístico e histórico es tan importante que algunos avispados se han apoderado de numerosos símbolos soviéticos para venderlos. A pesar de que los precios no detienen su ascenso, cada vez hay más compradores, tanto dentro como fuera de Ucrania.

Recientemente en Kiev se ha vendido una estatua de bronce de Lenin pintada con los colores nacionales ucranianos, azules y amarillos, por 15.000 dólares. No quieren a Lenin pero no les importa quedarse  con el dinero que su recuerdo genera.

(*) Одесситы подрались с ‘Азовом’ из-за Ленина
http://www.youtube.com/watch?v=tlGmHhQvbCA

Público asume las tesis del imperialismo sobre los límites del crecimiento

Henry Kissinger, promotor de
Los límites del crecimiento
Diego Herchhoren

Es la moda entre el progresismo: somos demasiados en el Planeta y el desarrollo de la humanidad pone en peligro el ecosistema. Detrás de esta idea, aparentemente de izquierdas, subyace el sustrato ideológico que el imperialismo viene recetando desde hace décadas a los países más pobres y que tiene como trasfondo la necesidad de los sectores más concentrados del capital de reducir la población mundial.
El programa EKO TV de ayer era lo suficientemente descriptivo: «Los límites al crecimiento«, y sus invitados Emilio Santiago Muiño (del Grupo de Investigación Transdisciplinar sobre Transiciones Socioecológicas), Ana Huertas, presidenta de la Red de Transición, y Luis González Reyes (Ecologistas en Acción y FUHEM Ecosocial) hablaron de conceptos que lamentablemente la izquierda da por ciertos sin discusión: cambio climático, superpoblación o la palabra de moda entre los posmodernos, esto es, el «decrecimiento».
Curiosamente, la frase que titulaba esta emisión no es de la autoría de los jerarcas del diario Público (que sepamos), sino de actores mucho más siniestros de la política mundial. Este concepto fue planteado abiertamente en 1972 por el Club de Roma, que manifestaba así la intención de desarrollar conceptos, ideología y políticas activas que frenaran el desarrollo que los países socialistas habían desencadenado en el mundo, en especial China y la URSS, y en particular veían como factor estratégico frenar su desarrollo demográfico. 
Sin embargo, por qué será que medios como Público apenas dan cabida a opiniones que desde las fuerzas anticapitalistas opinamos todo lo contrario: que el cambio climático es un concepto carente de base científica y que Los límites del crecimiento es un poderoso instrumento de imposición de políticas antidesarrollo y desindustrializadoras para los países que apuestan por su avance tecnológico y que en algún momento pueden llegar a ser capaces de disputar la hegemonia de las grandes potencias.
Los franceses llaman al período posterior a la II Guerra Mundial como «los 30 gloriosos años» o la edad de oro del capitalismo, cuando se llegó a generar bienes y servicios por el mismo valor que en los 150 años anteriores a la gran guerra. Fue el período de recomposición de las clases medias y del ideal de bienestar general que indudablemente han sido factor de enorme preocupación del gran capital.
En 1975, la Comisión Trilateral publica el informe La crisis de la democracia, que tiene como línea argumental que la democracia es un sistema sin valor que genera apatía en la sociedad, y que si el desarrollo del capitalismo seguía igual que las décadas anteriores (aumento demográfico y desarrollo de las clases medias) podría suponer un peligro para los privilegios de los grandes poderes económicos. Se advertía así la necesidad de poner en marcha un programa de medidas que frenaran el desarrollo de polos económicos alternativos y que limitaran el crecimiento económico poniendo en bandeja la línea argumental mantenida hasta la actualidad: la necesidad de poner límites al crecimiento, lo cual ya había sido advertido un año antes por Henry Kissinger, autor del Memorandum Secreto NSSM 200 con un título que no deja lugar a dudas: Implicaciones del Crecimiento de la Población Mundial para la Seguridad de EE.UU. e intereses de ultramar.

Toda esta batería ideológica llevará a que organismos internacionales, ONG’s, entidades públicas y grandes empresas incorporen como doctrina la necesidad de reducir la población mundial, de frenar el desarrollo tecnológico y de activar políticas de excepción en nombre de la seguridad del planeta, algo que, por ejemplo, a Julian Huxley le había costado el cargo en 1948 de Director General de la UNESCO solo por «sugerir» el control de la población y que luego siguió desarrollando a través de la ONG WWF (sí, la del oso panda) que integraría a importantes cuadros de la extinta Sociedad Eugenésica Británica, que tuvo que reciclarse por las reminiscencias fascistas de la palabra «eugenesia» tras la derrota nazi.
Hoy sin embargo, si tecleamos «los límites del crecimiento» en Google podemos descargarnos ese documento desde la propia web de la Universidad Politécnica de Madrid hasta la del Ayuntamiento de Toledo.
Que una parte importante de la izquierda (aquí no va incluido el diario Público) incorpore de manera tan banal y superficial conceptos que entrañan un grave riesgo para el bienestar general es la prueba de su inopia. Aceptar las teorías eugenésicas como salvadoras del planeta frente a la «congénita maldad humana» o la tesis de la Fundación Al Gore sobre el cambio climático antropogénico indica una pérdida de brújula realmente preocupante.
La contaminación y el deterioro de la calidad de vida es una consecuencia del capitalismo, de la desigualdad y de la opresión. Que la clase obrera admita sin la debida ponderación la tesis del calentamiento global antropogénico, diluyendo así las responsabilidades del sistema y desplazándolas al resto de la humanidad, es como decir que la culpa es de la mujer violada porque iba provocando.

El monopolio Bin Laden entra en bancarrota

El monopolio de la construcción Bin Laden, una de las mayores empresas saudíes que hace frente a graves dificultades financieras, ha despedido a 77.000 trabajadores extranjeros.

Además de los despidos, hay salarios impagados y acciones de protesta de los obreros de Bin Laden, promotor de grandes obras y proyectos urbanísticos en Arabia saudí, que se ha hundido por la caída de los precios del petróleo.

A los 77.000 obreros extranjeros que han sido despedidos les han dado sus visados para que abandonen Arabia saudí. En total en Arabia saudí trabajaban de 200.000 extranjeros para la multinacional de la construcción.

Esta ola de despidos también podría afectar a unos 12.000 de los 17.000 saudíes empleados como directivos, ingenieros, agentes administrativos y capataces.

El Grupo Bin Laden es una empresa familiar fundada en 1931 por el padre del dirigente de Al-Qaeda. Sus intereses han estado siempre estrechamente relacionados con los de la familia Bush en Estados Unidos.

La masa salarial que el monopolio adeuda a los obreros asciende a unos 2.000 millones de riyales (466 millones de euros) y sus proyectos en Arabia saudí y el extranjero se estiman en 136 millones de riyales (32 millones de euros).

El Grupo Bin Laden contrató los trabajos de expansión de los Lugares Santos en La Meca. Sin embargo, ha sufrido una crisis sin precedentes después de las sanciones del gobierno saudí tras la caída de una grúa en Meca, que causó más de 100 muertos.

Otras empresas saudíes también están en bancarrota.

Los ataques químicos contra la población siria fueron obra de Estados Unidos

El periodista Seymour Hersh
Un informe británico de inteligencia señala que el gas sarín que los yihadistas sirios utilizaron en agosto de 2013 en la Guta oriental, en la provincia de Damasco, no procedió de los depósitos del ejército sirio y que la antigua secretaria de Estado, Hillary Clinton, aprobó la entrega a los yihadistas de armas químicas procedentes de Libia.

En dos artículos publicados en el London Review of Books titulados “¿De quién es el sarín?” y “La línea roja y la línea de las ratas”, el periodista Seymour Hersh señala que Obama culpó falsamente al gobierno de Bashar Al-Assad por el ataque para que sirviera de excusa para invadir Siria.

En 2012 Estados Unidos, Arabia saudí, Turquía y Qatar alcanzaron un acuerdo secreto para llevar a cabo un ataque químico con gas sarín y culpar a Assad para que Estados Unidos tuviera una excusa para invadir Siria y derrocar a su presidente.

“Según los términos del acuerdo, la financiación provendría de Turquía, Arabia saudí y Qatar. La CIA y el MI6 británico fueron los responsables de conseguir las armas de los arsenales de Gadafi para trasladarlas a Siria”.

Hersh no aclara si tales armas incluían los componentes químicos para la fabricación de gas sarín que estaban almacenados en Libia, pero ha habido muchos informes independientes de que la Libia de Gadafi poseía tales depósitos y también de que la embajada de Estados Unidos en Trípoli estaba trasladando las armas capturadas al ejército de Gadafi hacia Siria a través de Turquía.

En un artículo publicado el 7 de octubre de 2013, titulado “Altos responsables de Estados Unidos y Arabia saudí culpables de las armas químicas en Siria”, el periodista Christoph Lehmann también afirmó que “las evidencias conducen directamente a la Casa Blanca, al presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor Martin Dempsey, al director de la CIA John Brennan, al jefe de la Inteligencia saudí Príncipe Bandar bin Sultan y al Ministerio del Interior de Arabia Saudí”.

El análisis definitivo de los restos químicos, el Lloyd-Postal Report, elaborado por dos estadounidenses, afirmó que el informe del gobierno de Estados Unidos “podía no ser correcto posiblemente”. En otras palabras: Obama había vuelto a mentir. El gas sarín empleado no era del tipo que el ejército sirio tenía en sus arsenales.

Ahora Hersh involucra a Hillary Clinton directamente. En una entrevista con Alternet.org a Hersh le preguntan por el papel que desempeñó la entonces secretaria de Estado de Estados Unidos en el operativo de la embajada norteamericana en Bengasi para reunir armas de los arsenales libios y enviarlas a Siria a través de Turquía.

Hersh señala que “el embajador norteamericano que murió en Libia era conocido como alguien que, por lo que se, no  se interpondría en el camino de la CIA. Se reunió con el jefe de estación de la CIA y con la empresa naviera que llevaba las armas. Estuvo ciertamente implicado y era consciente de todo lo que estaba ocurriendo. Y no hay forma de que alguien que ocupaba una posición tan sensible no hablara de ello a su jefa [Hillary Clinton] por cualquier canal”.

El periodista le pregunta a Hersh acerca de una referencia de su libro sobre la muerte de Bin Laden en el que dice que la Casa Blanca rechazó un plan para atacar 35 objetivos en Siria suministrado por la Junta de Jefes de Estado Mayor por no ser lo suficientemente perjudicial para el régimen de Al-Assad.

La Casa Blanca propuso una lista de objetivos que incluía infraestructuras civiles. ¿Cuál habría sido la suerte de cientos de miles de civiles si el propuesto ataque de la Casa Blanca hubiera tenido lugar?

Hersh señala que la tradición norteamericana ha sido siempre la de ignorar las bajas civiles (daños colaterales) en los ataques estadounidenses o a veces incluso las ha provocado deliberadamente (para aterrorizar a la población para que se rinda), como fue el caso de Irak.

El periodista insiste en preguntarle por qué Obama estaba tan obsesionado con reemplazar a Al-Assad en Siria, dado que el vacío de poder que seguiría sería llenado por los yihadistas. Hersh contesta que no sólo él, sino también la Junta de Jefes de Estado Mayor, se lo preguntaba. Nadie podría figurarse el por qué. Dice que la política norteamericana siempre había estado contra Assad. Punto.

Hersh recuerda que la CIA dio un golpe de Estado en Siria en 1949 y derrocó a un dirigente democráticamente elegido con el fin de permitir que un oleoducto con petróleo saudí atravesara Siria hacia Europa. La construcción del oleoducto comenzó al año siguiente, pero nunca se terminó.

Mediante golpes de fuerza Estados Unidos ha derrocado a varios dirigentes de la región, como Mossadegh en Irán, Saddam Hussein en Irak, Gadafi en Libia, etc. Lo mismo ha sucedido con otros dirigentes mundiales como Arbenz en Guatemala, Allende en Chile, Yanukovich en Ucrania, etc. Muchos de ellos eran aliados de Rusia. Otros querían un rumbo independiente para su país. En la actualidad, Estados Unidos apoya el derrocamiento de gobiernos nacionalistas o de izquierdas en América Latina como Rousseff, Maduro, Correa, Morales y otros. En Siria, Estados Unidos lo ha intentado, pero ha fracasado.

Obama buscó llenar Siria de yihadistas extranjeros para utilizarlos como fuerzas terrestres para sus bombardeos, pero dejó la función de pagarles en manos de los saudíes y otros aliados. Erdogan dio vía libre a los yihadistas en su territorio y les permitió vender su petróleo y objetos robados en Turquía. Sus servicios secretos les enviaron dinero y armas y su Ejército ha enviado incluso soldados a Siria o ha bombardeado a tropas sirias para apoyar a los yihadistas.

Estados Unidos quiere llevar el petróleo saudí y el gas qatarí a Europa a través de Siria para asestar un golpe económico a Rusia. Esto ha ido acompañado del golpe de estado en Ucrania y de sanciones contra Moscú. A esto hay que sumar la creación de una serie de bases para rodear a China. Todo ello se enmarca dentro del plan de Estados Unidos para dominar el mundo en el siglo XXI.

La resistencia de Siria y el apoyo de Rusia e Irán, que podrían haber llegado a una guerra caliente con el fin de proteger a su aliado sirio, acabó frustrando los planes de Estados Unidos y sus aliados.

Mientras, los grandes medios de comunicación siguen ignorando esta información con el fin de que la opinión pública norteamericana y mundial no se entere de que la antigua secretaria de Estado de Estados Unidos y candidata a la presidencia y su actual presidente fueron responsables del ataque químico de Guta, dirigido a culpar a un dirigente extranjero y provocar la invasión de un país.

Fuente: http://spanish.almanar.com.lb/adetails.php?eid=126806&frid=24&cid=24&fromval=1&seccatid=25

El ejército sirio rechaza la ofensiva yihadista sobre Alepo

Ayer el ejército regular sirio rechazó una poderosa ofensiva del Frente Al-Nosra, que atacó la ciudad de Alepo desde cinco direcciones distintas.

Los yihadistas del Frente Al-Nosra se sienten crecidos tras al respaldo diplomático que les ha prestado el portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner, quien ha dicho que “Estados Unidos no quiere que Siria y Rusia ataquen a los grupos terroristas Ahrar Al-Sham y Jaish Al-Islam, incluso aunque luchen junto al Frente Al-Nosra” y hayan violado la tregua en Siria.

En los últimos días la situación se venía agravando en la ciudad, la segunda más poblada de Siria. El Frente Al-Nosra y sus secuaces han estado bombardeando los barrios residenciales del centro con lanzagranadas y morteros. El número de víctimas civiles es superior a 100 y los hospitales han agotado sus plazas para atender a los numerosos heridos.

Los yihadistas acumularon tropas y pertrechos que llevaron desde otros campos de batalla para dilatar lo que parece inevitable: la caída de la ciudad en poder de las fuerzas gubernamentales.

Una vez que se baten en retirada, el desenlace no se demorará más tiempo. No obstante, el coste ha sido terrible y el ejército tuvo que recurrir a la fuerza aérea para destruir los puntos de lanzamiento de los obuses.

Los milicianos que combaten junto al ejército sirio hablan de decenas de muertos entre los yihadistas, pero no se han podido confirmar ninguna cifra con un mínimo de precisión.

La intensificación de los combates en Alepo contrasta con el acuerdo al que han llegado Rusia y Estados Unidos para imponer el alto el fuego en Latakia y Damasco.

La semana pasada el coronel Steve Warren, del Ejército estadounidense, señaló que “es precisamente Al-Nosra quien tiene el control en Alepo”. Para evitar que lo pierda el Departamento de Estado ha pedido un cese inmediato de las hostilidades.

En Washington podrían hacer algo más que pedir. ¿Por qué no impiden el inicio de las hostilidades?

Rusia y China padecen la fiebre del oro

De todos los metales, el oro es uno de los más fascinantes. A lo largo de toda la historia ha recibido un valor especial, a veces sagrado o espiritual, desde que hace seis mil años las tumbas de los faraones se llenaban con oro para acompañar a los muertos en su viaje. En épocas de crisis financieras mundiales como en los años 30, el oro es el preferido de los bancos centrales y de los ciudadanos ordinarios como reserva de valor, cuando el papel moneda lo pierde. Nos estamos acercando a otra de estas épocas en que la deuda acumulada del sistema del dólar está sobrepasando el valor del papel moneda en dólares. Ante esto, lo que es muy significativo es que los bancos centrales están comprando todo el oro que pueden conseguir.

Hoy el dólar ya no está respaldado por el oro. Es así desde que Nixon de forma unilateral abolió en Tratado de Bretton Woods de 1944, y sacó al dólar de su obligatorio respaldo en oro para que flotara de forma libre, en agosto de 1971. Lo hizo así ante la insistencia del entonces subsecretario del Tesoro Paul Volcker y del patrón de Volcker, David Rockefeller en el Chase Manhattan Bank. En pocas palabras, Nixon adoptó esta medida desesperada debido a que las reservas de oro del la Reserva Federal estaban desapareciendo, a medida que Francia, Alemania y otros socios comerciales de los Estados Unidos pedían oro a cambio de sus dólares acumulados durante el comercio, como estaba permitido bajo las reglas de Bretton Woods.

Desde 1971, sin el respaldo del oro, aparte de la ficción cuidadosamente mantenida de la Reserva Federal aún tiene los mayores stocks de oro en sus profundos cofres, que la FED evalúa en 8.000 toneladas, los dólares creados por decreto en circulación se han expandido sin límite. Esta es la fuente de la Gran Inflación experimentada en el mundo durante los pasados 45 años, en que los dólares en circulación han tenido una expansión exponencial, un 2.500 por ciento desde 1970. La confianza en la posesión de dólares, que aún es la principal divisa de reserva mundial, se ha mantenido por Washington mediante varios trucos y engaños.

Tras la crisis del petróleo de octubre de 1973, el secretario de Estado Henry Kissinger habló de un “petrodólar”. El valor del dólar estaba respaldado no por el oro sino por el petróleo. El precio de éste fue manipulado por Kissinger y otros en 1973, como detallo en mi libro “Gods of Money”, consiguiendo un incremento de un 400 por ciento en cuestión de meses, y obligando a Alemania, a Francia, a Latinoamérica y a gran parte del mundo a comprar dólares. Washington se aseguró también en 1975, cuando Alemania, Japón y otras naciones intentaron comprar petróleo de la OPEP en sus propias divisas, que Arabia Saudí y los países de la OPEP solamente aceptarían dólares a cambio de su oro negro.

Desde septiembre de 2014 el precio mundial en dólares del petróleo se ha hundido. Ha ido desde los 103 dólares barril hasta acercarse hoy a los 30 dólares. Es un hundimiento de un 70 por ciento en la demanda de dólares para la principal mercancía mundial que se valora en dólares.

En este contexto político y financiero, los bancos centrales de Rusia y China están comprando oro para sus reservas a un ritmo frenético. No solo esto, sino que el Banco Popular de China anunció recientemente que abandona su sujeción al dólar y que diversificará una bolsa de divisas encabezada por el euro. Sin embargo, los movimientos de China y de Rusia hacia el oro son mucho más estratégicos.

Rusia compra mucho, mucho oro

Mientras todos los ojos están en el precio del petróleo y en la tasa de cambio rublo/dólar, el Banco Central de Rusia ha estado comprando silenciosamente altas cantidades de oro durante el año pasado. En enero de 2016, los últimos datos conocidos, el Banco Central de Rusia compró de nuevo 22 toneladas de oro, alrededor de 800 millones dólares al cambio actual, y esto entre las sanciones financieras de Estados Unidos y la Unión Europea y bajos precios de petróleo. Era el onceavo mes consecutivo que compraban grandes volúmenes de oro. En 2015 Rusia añadió 208 toneladas de oro a sus reservas, en comparación con las 172 toneladas que compró en 2014. Rusia tiene ahora 1.437 toneladas de oro en sus reservas, la sexta mayor del mundo según el World Gold Council de Londres. Sólo Estados Unidos, Alemania, Italia Francia y China tienen un mayor número de toneladas.

También es notable que el Banco Central ruso haya vendido sus tenencias de deuda del Tesoro estadounidense para comprar el oro, “desdolarizándose”, un movimiento sensible en tanto que el dólar está en guerra de divisas contra el rublo. En diciembre de 2015, Rusia mantenía 92.000 millones en bonos del Tesoro de Estados Unidos, contra 132.000 millones en enero de 2014.

Significativamente, después de que la gobernadora del Banco Central ruso Elvira Nabiullina declaró en mayo de 2015 que no veían ninguna necesidad de comprar toda la producción doméstica de oro al poder satisfacer fácilmente sus necesidades en el mercado abierto internacional, algo que disminuiría las reservas de rublos, se ha dado un aparente giro de 180 grados. El Banco central de Rusia está comprando ahora toda la producción doméstica de oro. Sólo cuando los objetivos mensuales están cumplidos proceden a importar. Nabiullina afirmó recientemente que “creemos que es necesario en términos de un colchón financiero para el Estado ante incertidumbres externas”.

Es muy significativo porque Rusia, cuyas reservas de oro del Banco Central fueron robadas durante la época del Yeltsin a principios de los 90 ha crecido hasta convertirse en la segunda potencia extractora después de China. Es un apoyo fundamental a su industria minera aurífera y al rublo.

También China y Kazajistán

Sólo unas cantidades ligeramente menores de oro ha comprado China en pasados meses. Y una notable suma mensual a las reservas de oro también ha sido realizada por Kazajastán. En los pasados cuarenta meses, Kazajastán ha estado aumentado sus reservas de oro. Junto con Rusia, es miembro de la Unión Económica Euroasiática, junto a Bielorusia, Armenia y Kirguistán. Bielorusia también ha incrementado sus reservas de lingotes.

China compró otras 17 toneladas de oro en enero, y comprará un total de 215 toneladas este año, aproximadamente la misma cantidad que Rusia. De agosto a enero de 2016 China añadió 101 toneladas de oro a sus reservas. Las compras anuales de más de 200 toneladas por el Banco Popular de China superarían las tenencias totales de oro exceptuando 20 países, según el World Gold Council. Sus reservas han crecido un 57 por ciento desde 2009, según datos revelados en julio de 2015. Los analistas de mercados creen incluso que esta cantidad de oro está siendo políticamente disminuida para que no se disparen las alarmas demasiado fuerte en Washington y Londres.

Kirguistán, Rusia y China son miembros también de la Organización para la Cooperación de Sangay. También son miembros estos países euroasiáticos del gigantesco proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda, proyecto para tejer todo Eurasia con redes de ferrocarriles de alta velocidad y desarrollar nuevos puertos grandes a fin de cambiar el mapa económica euroasiático. El año pasado China anunció que estaba diseñando las líneas ferroviarias de la Ruta de la Seda para permitir a las reservas de oro rusas y de Asia central, ahora carentes de infraestructura para desarrollo llegar a ser económicamente atractivas para estos países.

Las divisas de Rusia, China y los países euroasiáticos están mudando para llegar a ser “tan buenas como el oro”, un término que se aplicaba al dólar hace seis décadas. El hecho de que Rusia también tiene un extremadamente bajo índice deuda/Producto Interior Bruto, un 18 por ciento comparado con el 103 por ciento de los Estados Unidos y el 94 por ciento de los países de la Eurozona, y el 200 por ciento de Japón, es un hecho que las agencias occidentales de calificación comprometidas en la guerra financiera del Tesoro estadounidense contra la Federación Rusa ignoran oportunamente. Rusia tiene una economía mucho más saludable que la mayoría de los países occidentales, que declaran que Rusia es un Estado fallido.

F. William Engdahl http://www.globalresearch.ca/why-are-russia-and-china-buying-gold-tons-of-it/5518896

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