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El rendimiento de los fondos en euros disminuye cada año (el 2,3 por ciento de media el año pasado), pero esta reducción no parece ser suficiente en el contexto actual del sector de seguros de vida.
Si la tasa de OAT (Obligaciones del Tesoro) a 10 años se mantiene en 0,5 por ciento durante varios años, las aseguradoras deberán invertir los ahorros mensuales pagados por los asegurados, así como bonos de alto rendimiento, llegando progresivamente a vencimiento de títulos muy débilmente remunerados, hundiendo en la práctica el rendimiento de los fondos en euros.
Para protegerse contra ese peligro algunos aseguradoras están rechazando ya inversiones importantes en fondos en euros.
Por eso, durante los últimos años, los reguladores del sector vienen exigiendo a las aseguradoras que retengan una parte de la remuneración de los fondos de euros para hacer frente a posibles días más oscuros.
Además, a finales del mes pasado la Autoridad Europea de Supervisión de Seguros (AESPJ) anunció el lanzamiento de nuevas pruebas de resistencia de las empresas aseguradoras. El objetivo es evaluar su capacidad para hacer frente a un prolongado periodo de tipos de interés bajos.
Las aseguradoras tienen hasta el 15 de julio para llevar a cabo estas pruebas, que “se centran en dos principales riesgos: un entorno de bajos tipos de interés prolongado y el mencionado escenario de golpe doble”, que consiste en un ataque simultáneo en los tipos de interés y en el valor de los activos.
En 2014 la AESPJ ya llevó a cabo pruebas de tensión en las aseguradoras europeas. Ahora deseaba incluir en las pruebas a empresas pequeñas y medianas y, con este objetivo, la prueba se extendió a los actores que representan “una cuota de mercado del 75 por ciento en cada país en términos de provisiones técnicas brutas en el segmento de seguros de vida”, frente al 50 por ciento en 2014.
Los resultados de estas pruebas se darán a conocer en diciembre, pero la lista exacta de las aseguradoras participantes en ella no se anunciará.
Según informa Radio Canadá, la empresa les acusa de maniobras fraudulentas, violación de las marcas comerciales, difamación e injerencia, en virtud de las leyes del Estado de Georgia, en Estados Unidos, ante cuyos jueces han recurrido.
El origen de la querella es una vasta campaña de Greenpeace en la que acusaba a Resolu de destruir los bosques boreales, atacar a especies amenazadas, como el caribú, y de empobrecer a las poblaciones nativas.
Resolu ha pedido la convocatoria de un jurado y va a reclamar 7 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios. Se trata de la mayor compañía forestal entre Canadá y las Montañas Rocosas. En 2013 padeció una grave crisis económica cuando sufrieron los ataques de Greenpeace y en varios territorios perdieron la certifcación ambiental del Forest Stewardship Council.
Las empresas papeleras exigen a sus suministradores dicha certificación, que garantiza un determinado tipo de explotación de los bosques.
En 2014 el monopolio Best Buy, que imprimía sus folletos con papel de Resolu, rescindió el contrato a causa de las imputaciones de Greenpeace en el Lago de San Juan, en Quebec.
Los trabajadores de la papelera de Alma pagaron los platos rotos cuando cerraron una de las tres fábricas de la empresa, causando un enorme descontento entre los trabajadores contra.
La campaña de Greenpeace incurría en numerosas falsedades y exageraciones. Una de ellas afirmaba que sólo el 5 por ciento del bosque canadiense estaba protegido, cuando no contaban con que todo el bosque por encima del llamado “límite norte” está sometido íntegramente a restricciones de explotación desde 2002.
Además, la propaganda tenía ese tono apocalíptico que es característico y que persigue intimidad a la población con los terribles dramas de todo tipo a los que se tendrán que enfrentar en el futuro.
Un vídeo mostraba una escena lúgubre en la cual las empresas madereras retiraban los árboles muertos y quemados después de un devastador incendio para repoblar el territorio de retoños.
Por lo demás, el “caribú forestal”, emblema de la campaña de Greenpeace, no es que no sea una especie amenazada de extinción, sino que no es una especie. En castellano la especie es más conocida como reno (Rangifer tarandus) y habita en la tundra canadiense en grandes manadas.
En Canadá las poblaciones de renos migran hacia el norte y se reducen cuantitativamente por muchas razones, tanto en las zonas donde se practican talas forestales como en las que no.
No es la primera vez que Greenpeace va acusada ante un tribunal por falsificar pruebas. En Canadá hay interpuesta otra querella por fraudes parecidos.
El primero es una revelación dada a conocer por The Guardian que muestra la manipulación y destrucción de pruebas.
Esta revelación indica que el coronel estadounidense que dirigió el tribunal, James Pohl, habría conspirado con el fiscal para destruir pruebas y manipular el proceso relativo a los atentados.
Su objetivo era el impedir que la defensa hiciera su trabajo con respecto a un presunto cómplice de los ataques, Jalid Sheij Mohammad, según los documentos del caso.
Pohl habría “actuado en colaboración con el fiscal y manipulado los procedimientos secretos” y, de creer el documento, habría permitido destruir pruebas.
El acusado no pudo recurrir ni siquiera a los servicios de sus abogados. Estos últimos indican que varias maniobras secretas les impidieron oponerse a esta destrucción de pruebas. Los documentos no precisan qué pruebas fueron destruidas. Algunos de estos documentos continúan clasificados.
El tribunal militar que preside Pohl no planea hacer públicas las grabaciones de audio de la cabina de uno de los aviones que los terroristas habían desviado a fin atacar Washington. Esto podría haber tenido una influencia considerable en los resultados de la investigación.
El avión que, según las autoridades norteamericanas, iba a estrellarse contra un importante sitio cultural o un edificio público, cayó antes de alcanzar su objetivo y no causó más víctimas que los pasajeros y los miembros de la tripulación.
Se trata del único registro sonoro que fue conservado después de los atentados.
Ryan afirmó que la prohibición de la difusión pública de la grabación continuará en vigor hasta que el gobierno la remita a los abogados que defienden a los presuntos terroristas.
Sastre pone en escena la historia de unos niños de arrabal que encuentran una muñeca abandonada y semidestrozada por una niña repipi e indolente que es recompuesta gracias a su amor, arte y trabajo, y que, visto el satisfactorio resultado, es reclamada por la pija niña de papá como suya, de su propiedad amparada por la ley, que diría el fascista Carlos Herrera, catedrático en Insultos y Venablos (otros son más sutiles que este morlaco desatado con alcachofa).
La moraleja de Sastre es: «las cosas pertenecen, si es que somos humanos, a quienes las trabajan o cuidan con sus manos». Y no a los caprichosos que las abandonan cuando les aburren (pero luego especulan si la ocasión la pintan calva).
Algo parecido, muy parecido, es lo que está ocurriendo estos días, mejor dicho, noches, en el «Banc Expropiat» en el Paseo de Gràcia barcelonés por jóvenes desinteresados cuyo único interés -perdón por la paradoja- es ser una alternativa al «statu quo» imperante que sólo ofrece paro, drogas y marginalidad, que es donde les prefieren hijoputas como Herrera y Cía.
Buenas tardes.
Desde 2009 Mayton, que vive en California, formaba parte de la delegación del diario en Estados Unidos y en sus artículos insertó citas falsas y redactó entrevistas que no llevó a cabo. Los falsos entrevistados han desmentido haberle hablado nunca.
Por su parte, el desaparecido periódico “News of the World” ha retirado de internet 13 artículos firmados por Mayton.
The Guardian investigó la veracidad de 64 artículos publicados por el periodista e interrogó a 50 personas que habían participado en ellos, concluyendo que son muchos los falsificados y otros más son dudosos.
El caso Mayton sigue al de Jayson Blair, periodista del New York Times que fue despedido en 2003 por plagio e invención de los hechos.
En 2011 The Guardian promovió una investigación de Leveson sobre las prácticas repugnantes del periodismo británico. Las conclusiones ocupan 1.987 páginas, de las que se desprende que el ahora desaparecido diario “News of the World” pirateó los mensajes de correo de voz de teléfonos móviles de políticos y famosillos.
El ejemplo más sangrante fue el de Milly Dowler, una chica de 13 años de edad asesinada y cuyo correo de voz fue interceptado después de haber desaparecido.
Las escuchas telefónicas pusieron al descubierto una red mafiosa de conexiones entre los tres pilares básicos del Estado burgués: la prensa, la policía y los políticos. La policía estaba en el punto de mira por no investigar a fondo los casos de escuchas telefónicas en ocasiones anteriores. Los políticos se vieron envueltos por la asociación del Primer Ministro David Cameron con antiguos editores del “News of the World” y también debido a la concentración del capital en los medios de comunicación.
“News of the World” era propiedad del gángster Rupert Murdoch, también propietario de Times y The Sun. Al mismo tiempo, News Corporation de Murdoch esperaba la aprobación para apoderarse de BSkyB, la mayor cadena de televisión vía satélite de Gran Bretaña.
Entre sus varias convocatorias electorales, el régimen franquista organizó elecciones sindicales, municipales y para diputados, aunque en aquellos tiempos los llamaban “procuradores”. Bajo el franquismo la Ley de Representación Familiar de 1967 fue una especie de ley electoral que regulaba los sufragios.
Uno de los “procuradores en Cortes” que en 1967 fue elegido por el tercio familiar en la provincia de Ávila fue Adolfo Suárez.
El franquismo convocó tres referéndums, el primero el 6 de julio de 1947 para aprobar la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado, que tuvo una participación masiva (alrededor del 90 por ciento) porque votar sí era votar a “la paz de Franco” y votar no llevaba a España al desastre.
Los ciudadanos fueron convocados por segunda vez a un referéndum el 14 de diciembre de 1966 para aprobar la nueva Ley Orgánica del Estado por la que se separaba el cargo de Jefe de Estado del de Presidente del Gobierno. De nuevo la participación fue muy elevada. El resultado fue rotundo a favor del sí.
Lo mismo que en el anterior, la obsesión del franquismo en este referéndum fue conseguir una alta participación de la población a favor del sí, para lo cual se puso en marcha la correspondiente campaña propagandística que se basó en la identificación del voto afirmativo con un sí a Franco. El voto era obligatorio y, en algunos casos, se obligó a algunos ciudadanos a presentar el certificado de voto para evitar represalias.
Aunque el gobierno franquista también recurrió a la propaganda, ni fue tan masiva como las actuales, ni estuvo tampoco organizada porque el objetivo no era tanto el voto como transmitir una cierta imagen del franquismo, ligándolo a la “paz” o al “progreso”.
La ley para la reforma política de 1976
Tras la muerte de su jefe, el 15 de diciembre de 1976 los franquistas sometieron a referéndum la ley para la reforma política del que se van a cumplir ahora 40 años. De nuevo el gobierno, dirigido entonces por el falangista Adolfo Suárez, trató de conseguir un apoyo aplastante para su proyecto de transición política utilizando para ello no sólo el aparato burocrático del Estado, sino también a toda la organización del Movimiento franquista, que disponía de la mayor parte de los periódicos de la época.
El referéndum de 1976 fue el primero en el que la publicidad política se utilizó masivamente, con un gran despliegue de medios. El Estado contrató y pagó a varias agencias publicitarias para la campaña, que se volcaron en todos los medios monopolizados por el Estado, especialmente la televisión, que entonces eran dos cadenas organizadas dentro del mismo aparato político del Estado: la Dirección General de Radiotelevisión Española.
Aunque todas las organizaciones antifranquistas pidieron el boicot, no tuvieron ninguna posibilidad de contrarrestar aquella gigantesca operación propagandística; la desproporción de medios fue tan grande que no se puede hablar de ninguna campaña alternativa a la de los franquistas.
Como director de la radio y la televisión públicas de 1969 a 1973, Suárez tenía experiencia en el manejo de la publicidad y su capacidad para engañar a las masas. Para la convocatoria de 1976, Suárez nombró a Rafael Ansón, un verdadero experto que convirtió el referéndum en un lavado de cerebro masivo sin procedentes.
Como reconoció Ansón posteriormente, “gracias a la televisión, entonces única, el gran cambio se pudo hacer sólo en un año y con los menores riesgos”.
Los mensajes publicitarios inundaron vallas y buzones, y se difundió una canción (“Habla, pueblo, habla”) de una manera tan insistente que se fijó en la memoria colectiva de las masas. El lema no era novedoso sino que procedía del referéndum organizado por los franquistas diez años antes:
La postura antifranquista a favor del boicot se expresó por medio de pintadas, manifestaciones y mítines fuertemente reprimidos por la policía. Para pedir el boicot los antifranquistas argumentaron la nula legitimidad democrática del gobierno y que el referéndum se promovía con una total ausencia de libertades políticas para expresar las distintas posiciones. Uno de las consignas más repetidas por los antifascistas entonces fue la de “Un referéndum sin libertad es un referéndum sin democracia”, con lo cual se admitía que no había libertad. El referéndum de 1976 no fue una consulta democrática porque no existían las libertades propias de una democracia. Esta octavilla de la época procede del Partido del Trabajo, hoy desaparecido.
En aquel momento los partidos no se habían legalizado, es decir, no hubo manera de oponer una fuerza organizada a la propaganda del gobierno de Suárez. Ningún partido antifascista pudo exponer su criterio en los medios de comunicación, radio, prensa o televisión. Lo mismo que en las convocatorias franquistas, sólo hubo un único mensaje. En tales condiciones, un referéndum es nulo, cualquiera que fuera su resultado.
En su manipulación, los franquistas no vacilaron en recurrir a la contrapropaganda, un instrumento típico del fascismo en todos los países. En algunos barrios obreros de Madrid el Gobierno organizó el reparto de octavillas en las que se rechazaba la abstención “en nombre del socialismo democrático”. En otros, recurrió a las contrapintadas anónimas para confundir los mensajes: en la oscuridad de la noche, los muros que piden la “Abstención” cambian para decir que “Abstención es incultura” o “Abstención es cobardía”.
Al cabo de los años Martín Villa, que entonces era ministro del Interior, reconoció que dio órdenes a la policía para retocar las pintadas de los antifascistas en las paredes pidiendo la abstención. Lo hicieron añadiendo un “no” detrás de la expresión “No votes”, de manera que al quedar “No votes no” se convirtió en una invitación al voto en un sentido afirmativo.
Hasta ahora el Tesoro de Estados Unidos no desglosaba los datos de su deuda en poder de 14 países exportadores de petróleo, que incluía a Ecuador, Venezuela, Indonesia, Bahrein, Irán, Irak, Kuwait, Omán, Catar, Emiratos Árabes Unidos (UAE), Argelia, Gabón, Libia y Nigeria.
Ahora la agencia de noticias Bloomberg ha obligado judicialmente al Departamento del Tesoro a detallarla.
En julio de 1974 la crisis del petróleo agravó la situación económica de Estados Unidos, que ya se había visto afectada por un embargo que los países miembros de la OPEP impusieron contra Washington por su apoyo a Israel durante la guerra del Yom Kipur.
A raíz de aquellos acontecimientos, el ministro de Finanzas de la época, William Simon, decidió hacer una gira especial por los países de Oriente Medio y Europa.
Oficialmente esta ronda de visitas fue presentada al mundo como una visita más. Sin embargo, Simon tenía realmente un único objetivo: llegar a Arabia saudí para hablar sobre el problema de la utilización del petróleo como arma económica.
Además, Nixon quería persuadir a los saudíes de la necesidad de invertir en la deuda pública de Estados Unidos. Entonces Nixon dejó muy claro a Simon que su fracaso en las negociaciones con Arabia Saudí podría afectar negativamente la salud económica del país.
Las principales condiciones del futuro acuerdo eran las siguientes: Estados Unidos se comprometía a comprar petróleo y facilitaban apoyo militar a Riad, a cambio, Arabia Saudí inviertía miles de millones de dólares en las arcas públicas de Washington.
Para ajustar todos los detalles del acuerdo, ambas partes sostuvieron una ronda de negociaciones a puerta cerrada. Tras varios meses de negociaciones solo faltaba fijar la única cláusula del futuro acuerdo: la compra de bonos de deuda pública estadounidense por parte de Riad debería quedar en secreto.
Los funcionarios del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos lograron encontrar una solución al problema de la confidencialidad al permitir a Riad no participar de una licitación especial, obligatoria en este tipo de casos, para poder comprar los bonos estadounidenses.
Con esta enmienda especial era casi imposible determinar la presencia de capitales saudíes en el mercado de deuda pública de los Estados Unidos.
Desde el punto de vista político, el acuerdo sellado por Arabia Saudí y Estados Unidos fue bastante complicado y ambiguo. Varios países luchaban en aquellas décadas por el dinero de Riad, como Japón, Francia y el Reino Unido pero Washington se había logrado adelantar a sus socios.
Por su parte, el tercer rey de Arabia Saudí, Faisal bin Abdelaziz, temía que el dinero saudí pudiera quedarse en manos de Israel. Este dinero habría podido llegar a Israel en forma de ayuda militar que los Estados Unidos prestaron a la entidad sionista después de la guerra del Yom Kipur.
De acuerdo con la información facilitada por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, actualmente Arabia saudí posee bonos de Estados Unidos por valor de 116.800 millones de dólares.
Este territorio se fué fragmentando por razones que se explicarán en otro momento; pero lo que se llamaba la banda (orilla) oriental del río Uruguay siguió perteneciendo a Argentina.
No es ni era ningún secreto que el imperio inglés luego de los fracasos militares de 1806 y 1807 de intentar invadir el viejo Virreynato nunca abandonó esos planes, y lo intentó de otra manera, esta vez dividiendo ese territorio para lo cual utilizó al entonces Imperio de Brasil, y a su emperador Pedro I, para atacar con su flota al territorio uruguayo, y provocar una guerra entre Argentina y Brasil.
Dicha guerra se saldó con la derrota militar de Brasil, y la destitución del almirante Tamandaré jefe de su flota, y a continuación de ello la firma de un tratado de paz entre los contendientes.
Curiosamente; Argentina a pesar de haber ganado la guerra, en la mesa de negociaciones «dispuso» que Uruguay se convierta en la República Oriental del Uruguay, y que sea independiente tanto de Brasil como de Argentina. Era algo totalmente descabellado y sin precedentes en la historia de los conflictos internacionales que un país que era victorioso perdiera parte de su territorio.
El secreto estaba, en que el plenipotenciario argentino era Manuel García, que fué el ministro de exteriores del gobierno de Bernardino Rivadavia, que era un agente inglés, y su ministro García su fiel servidor. Inglaterra no podía permitir que un solo país (Argentina) controlara ambas orillas del Río de la Plata, que era el paso obligado para navegar el río Paraná, y seguir su curso hacia el Paraguay y Bolivia.
Así la naciente República Oriental se convirtió en pieza fundamental de penetración británica de Sudamérica. Uruguay sirvió años después para consumar uno de los mayores crímenes que el imperio británico cometió contra las ansias de un pueblo de lograr su independencia, cuando en unión de Brasil y Argentina, desencadenan la guerra de la triple alianza contra el Paraguay. Un nuevo servicio de Uruguay al imperio inglés.
Durante todo el siglo XIX Uruguay sirvió los intereses británicos valiendo de base de agresión contra los pueblos del sur de América. Reconoció la ocupación militar inglesa de las islas Malvinas, amparó la intervención franco británica contra el gobierno patriótico argentino de Juan Manuel de Rosas, el cual derrotó esa intervención en una guerra memorable que condujo a la escuadra argentina a escribir una de sus páginas más gloriosas, al mando del gran Almirante Guillermo Brown, que ya había derrotado al almirante Tamandaré.
Ya en el siglo XX, Uruguay llevó una guerra sorda contra el presidente argentino Hipólito Yrigoyen, que era un hombre progresista y que durante la guerra civil que estalló en Rusia luego de la revolución bolchevique mandó víveres al joven estado soviético, ayudando a paliar el hambre que atenazaba al estado revolucionario.
Durante la segunda guerra mundial, los patriotas sudamericanos veían con simpatía las derrotas que el ejército alemán infligía a los ingleses, por aquello de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo.
Hay un episodio que muestra a las claras la genuflexión del gobierno uruguayo ante Inglaterra. Se trata de la persecución que sufre el acorazado de bolsillo alemán Graff Spee, por parte de tres cruceros ingleses, que lo averían gravemente. El Graff Spee, al mando del capitán Hans Lambsdorff se refugia en el puerto de Montevideo, y solicita estar una semana para hacer reparaciones y salir a alta mar. El ministro de AAEE Guani solo le concede 48 horas, siendo que Uruguay es un país neutral, y a sabiendas de que tres cruceros ingleses le esperan para hundirlo. Gran servicio a Inglaterra por parte del gobierno uruguayo. Por fin el Graff Spee zarpa rumbo a alta mar, y se entabla la famosa batalla del Río de la Plata, donde el Graff Spee averiado y ya muy tocado logra hundir dos de los tres cruceros ingleses; y siguiendo la vieja tradición del mar, el capitán Lambsdorff, decide hundir el buque haciendo explotar la Santa Bárbara, y llega junto a su tripulación en lanchas salvavidas al puerto de Buenos Aires, donde luego de un recibimiento apoteósico, se envuelve en la bandera alemana (no en la de la cruz gamada) y se quita la vida.
Los servicios de la diplomacia uruguaya al imperialismo son continuos. Durante el gobierno nacionalista del General Perón, la «oposición» democrática, conspira contra él utilizando el territorio uruguayo, y cuando al fin cae en 1955, es el primer país en reconocer al nuevo «gobierno democrático» surgido del golpe militar.
Cuando se produce la revolución cubana en 1959, el gobierno uruguayo mantiene frías relaciones con Cuba, y cuando en 1961, la OEA (Organización de Estados Americanos) se reúne, en Punta del Este (Uruguay) para tratar la expulsión de Cuba de la OEA hacía falta un determinado número de votos para ello, y quien mueve el fiel de la balanza a favor de la expulsión, es el representante de Uruguay Carlos Clulow, quien con su voto, «ayuda» al imperio; esta vez al nuevo imperio de los EEUU.
Estamos ahora en 2016. El Secretario General de la nefasta OEA, es ahora el ex canciller uruguayo Almagro, y promueve que se aplique la «carta democrática» (la expulsión) contra Venezuela. Otra vez el gobierno uruguayo con su larga experiencia de lacayo imperial presta sus servicios.

Esas simpatías se han visto acrecentadas, con plena justicia, por la heroica lucha desplegada en la batalla de Kobane contra el Estado Islámico, que por momentos llegó a parecer un frente por sí mismo que había quedado al margen del gobierno de Damasco, como el frente norte durante el inicio de la guerra civil española.
Entonces el PNV también tuvo la impresión de un “tercero en discordia” que al tiempo que “luchaba” contra el fascismo, era independiente de la República. Lo mismo ha ocurrido en Siria, donde algunos creen que se trata de una subespecie de guerra en la que no hay dos bandos sino tres. De esa manera eluden la siempre peliaguda decisión de tomar partido.
El artículo no trata de Kurdistán sino de Rojava, que no es más que una parte de Kurdistán, lo cual es un error bastante típico en las naciones, como Euskadi, repartidas entre varios Estados: el análisis del todo se lleva a cabo sobre una de las partes, como en este caso, mientras que en otros se analiza el todo sin tener en cuenta a las partes.
Cuando se habla de Kurdistán se olvida el origen mismo de la opresión nacional que, como escribieron Lenin y Stalin siempre tiene la misma raíz, el imperialismo, y en este caso concreto el acuerdo Sykes-Picot sobre el reparto que llevaron a cabo Gran Bretaña y Francia hace 100 años en Oriente Medio, que dejó sin Estado a una nación como Kurdistán y la dividió en varios fragmentos.
Por lo tanto, Kurdistán jamás va a conseguir su independencia sin derrotar al imperialismo, mientras que el titular del artículo habla de todo lo contrario: de la existencia de una “cooperación estratégica” entre el imperialismo (Estados Unidos) y una parte de una nación sometida (“Rojava”), es decir, de una alianza entre los opresores y los oprimidos que, además, no es cualquier clase de alianza, sino que tiene un carácter “estratégico” precisamente.
Esa “cooperación” sólo puede tener un significado: que las organizaciones kurdas no tienen una línea propia, no son realmente “independientes” del imperialismo, sino que siguen sus planes, que consisten en un nuevo reparto de Oriente Medio.
Para llevar a cabo ese reparto, Estados Unidos ha creado, armado, adiestrado, financiado y apoyado de mil maneras diferentes al Estado Islámico, al que los kurdos conocieron muy bien en la batalla de Kobane que tantas bajas les causó.
¿Están dispuestos los kurdos a “cooperar” con los imperialistas a pesar de todo?, ¿a costa de todo?, ¿consideran que su enemigo no es el imperialismo?, ¿lo consideran un aliado?, ¿creen que el enemigo es Bashar Al-Assad?, ¿creen que Bashar Al-Assad es un enemigo más importante o peor que Estados Unidos?
Lo mismo que durante la guerra civil española, en mitad de los combates el autor del artículo cree ver una “revolución laica”, “igualitaria de género” y de “democracia directa” en Rojava. A quienes no combaten les entusiasma aprovechar las situaciones que toda guerra provoca para emprender experimentos a los que califican como “revoluciones” a causa de una sobredosis de imaginación.
Las nacionalidades oprimidas, como Kurdistán suelen padecer de nacionalismo, lo que les impide disponer de una herramienta básica para conquistar su independencia, que es mucho más importante en los casos en que, además, quiere emprender una revolución: una estrategia que empieza por identificar cuál es el problema que hay que solucionar, quién es el enemigo contra el que hay que luchar y, de rebote, quiénes son los amigos que te van a ayudar.
Esa estrategia sólo la puede ofrecer un partido comunista, como demostró el ejemplo de Vietnam, otro país dividido en pedazos que logró su independencia sólo por un motivo: porque estaba dirigido por una vanguardia realmente revolucionaria, de la que Kurdistán carece.
A diferencia de los nacionalistas, los comunistas vietnamitas lucharon primero contra el imperialismo francés y cuando Vietnam fue invadido por Japón, no se aliaron a estos para luchar contra aquellos, sino que lucharon también contra ellos.
Finalmente, se enfrentaron al imperialismo estadounidense que no llegó allá para ayudar a nadie, ni favorecer la independencia y la unidad de Vietnam, sino todo lo contrario.
Ese es el único camino y la única estrategia, que empieza por la creación de un partido comunista que pueda dirigirla. Por el contrario, los distintos fragmentos de Kurdistán llevan el camino de convertirse en los peones del nuevo reparto de Oriente Medio en el que creen que les va a caer algún pedazo en la boca, como si fueran perros que se aprovechan de las migajas de un banquete en el que quienes comen son otros.
(*) http://www.resumenlatinoamericano.org/2016/05/30/kurdistan-y-un-tema-polemico-cooperacion-estrategica-de-rojava-con-eeuu-bueno-malo-o-ni/











