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Los rusos destruyen las comunicaciones de los yihadistas con Turquía

Por primera vez desde el inicio de sus operaciones en Siria, caza bombarderos rusos han llevado a cabo ataques aéreos contra los sitios de comunicación situados en el norte de Siria a fin de cortar los intercambios a través de Internet y la telefonía móvil entre los terroristas que operan en la región y de éstos últimos con el servicio de inteligencia turco (MIT), que los dirige y aprovisiona.

Según el canal Al-Mayadin, dos torres de telecomunicaciones implantadas a lo largo de la frontera sirio-turca, fueron destruidas por ataques de aviones rusos y los intercambios a través de Internet y móviles entre los grupos terroristas entre sí y con el MIT han quedado interrumpidos.

Según la agencia Asia News, compañías turcas han construido decenas de torres a lo largo de la frontera y a veces dentro de Siria para proporcionar Internet de alta velocidad y comunicaciones seguras. Los grupos terroristas, como el Califato Islámico y el Frente Al-Nosra, se han beneficiado de estas instalaciones para sus propias comunicaciones.


Internet sirve también a la propaganda de estos grupos, ya que, a través de ellos, ponen vídeos en la red donde muestran ejecuciones de soldados y civiles sirios e iraquíes y tratan de reclutar a nuevos miembros usando las redes sociales.

Estas torres también sirven para enviar a los territorios sirios controlados por los terroristas señales de algunas cadenas que los apoyan como Al Yazira y Al Arabiya.

Fuente: http://spanish.almanar.com.lb/adetails.php?eid=130370&cid=23&fromval=1

Las multinacionales farmacéuticas trafican con la salud de las personas

El encuentro tiene lugar en una de las pequeñas oficinas de la editorial Flammarion en plaza de Odeón [París]. Su libro “Omertá en los laboratorios farmacéuticos” se publicó el pasado mes de febrero. Bernard Dalbergue tiene aspecto de cansado tras recorrer un largo camino. De cabellos rubios grises, ojos azules claros a juego con su camisa, aún sigue llevando el traje azul oscuro y la corbata de rayas que fue su uniforme durante más de veinte años al servicio de la industria farmacéutica.

Empleado hasta el año 2011 en la norteamericana Merck (en Francia MSD), este médico de 55 años levanta hoy el velo sobre prácticas inquietantes: ensayos clínicos sesgados, efectos secundarios disimulados, expertos comprados. En su opinión, el laboratorio ha transgredido muchas reglas para que sus medicamentos tengan éxito.

Actualmente en juicios con MSD [Merck], asegura no actuar por espíritu de venganza. “Hay ciertamente muchos medicamentos inútiles, o incluso peligrosos, pero salvan millones de vidas en el mundo”, defiende Bernard Dalbergue. “La gran mayoría de los empresarios son honestos, pero algunos están en el origen de excesos inaceptables”, añade.

Médicos ‘comprados’ por las multinacionales

Escrito en colaboración con la periodista Anne-Laure Barret, “Omertá en los labos” [laboratorios] da ejemplos precisos de medicamentos colocados en el mercado en condiciones dudosas, o cuyos peligros han sido ocultados voluntariamente por el laboratorio norteamericano.

El “Victrelis” un tratamiento indicado para ciertas hepatitis C, se lanzó con éxito en 2011 gracias al concurso de muchos médicos “comprados” para la causa del laboratorio, e “infiltrados” en las instituciones encargadas de otorgar su autorización de salida al mercado (AMM).

Sin citar nombres, Dalbergue precisa que Merck ha remunerado en numerosas ocasiones a estos líderes de opinión, como se les llama en la jerga, para misiones relacionadas con el lanzamiento de Victrelis, en tanto que la Agencia francesa para los medicamentos (la AFSSAPS entonces, hoy la ANSM) y su equivalente europeo los escogieron como expertos para evaluar el medicamento. ¿Para qué tomar tantos riesgos? “Para empujar los plazos, y colocarse a la cabeza de la competencia en la línea de salida”, responde Bernard Dalbergue. En la época, los directivos franceses de Merck sólo tenían un temor, explica: verse adelantados por el Incivo de los laboratorios Janssen (filial farmacéutica de la norteamericana Johnson & Johnson), que acaba de depositar el expediente para la autorización de salida al mercado. Por consiguiente, cuentan con sus expertos “preferidos” para acelerar la validación de su demanda.

‘Se ha tomado la costumbre de ahumar a las autoridades sanitarias’

Puestos en contacto con MSD-Merck explican con prudencia que los médicos son los únicos responsables de los lazos de interés que declaran a las agencias. “No somos nosotros los que escogemos a los expertos”, subraya un portavoz antes de reconocer los límites del sistema.

“Los mejor situados para hablar del medicamento son los médicos que han seguido a los pacientes durante los ensayos clínicos. Puede ser difícil para la agencias encontrar especialistas que no tengan relaciones con los laboratorios implicados”. Es una declaración que hace el eco de un dicho repetido a menudo en este universo: “Un experto sin conflicto de intereses es un experto sin interés”.

Para explicar estas dificultades de reclutamiento, Dalbergue sugiere por su parte argumentos más pegados a tierra: “Hay muchos inconvenientes y no mucho que ganar: noches en vela expurgando cientos de páginas, un trabajo de titanes con mucho papeleo a cambio de unos 500 euros […] Es por lo que la mayoría de las eminencias prefieren el dinero de los laboratorios a los honores”.

En 2011 Bernard Dalbergue no se cae de un guindo descubriendo la verdad, porque conoce desde hace mucho tiempo a estos expertos y las costumbres del sector. Pero el “Victrelis” es para él el exceso final, el símbolo de una industria claramente muy enferma.

“Se cogió la costumbre de echar cortinas de humo ante las autoridades sanitarias. Pero el lanzamiento de nuestro nuevo medicamento roza la desmesura”, escribe Bernard Dalbergue. “Durante toda mi carrera jamás había sido testigo de tales amistades peligrosas entre los matasanos y una empresa privada”.

Si se verifican, estas infracciones pudieras costar caras al laboratorio, incluyendo en su país de origen, en donde a los legisladores no les agradan los conflictos de intereses. La poderosa Ley de Prácticas Corruptas en el Exterior les permite sancionar, a menudo duramente, a empresas norteamericanas sospechosas de corrupción, independientemente del país en el que han sucedido los hechos.

250 reclamaciones ocultadas

Ironías del destino: justo cuando la dirección francesa de Merck se hunde en sus contradicciones, la casa madre del laboratorio despliega en todo el mundo un programa destinado a avisar sobre cualquier potencial conflicto de intereses.

Otros dos “asuntos” relatados en el libro plantean una cuestión más grave: ¿están algunos laboratorios dispuestos a sacrificar algunos pacientes en el altar del negocio? Para Bernard Dalbergue esto no tiene duda. ¿La prueba? Una dispositivo inyector lanzado por Merck para administrar un tratamiento contra la hepatitis C. Se comercializó en 2002 y sólo se ha retirado del mercado en 2013, cuando desde su lanzamiento el laboratorio estaba avisado de su mal funcionamiento.

Entre tanto, diez años de comercialización bien orquestada mantienen un año con otro las ventas de su pelotazo con un argumento imparable: no es el inyector lo que plantea el problema, sino los pacientes que no saben emplearlo. Comoquiera que sea, y sin saberlo, una parte de los pacientes no ha recibido regularmente la dosis adecuada del medicamento.

¿Con qué consecuencias? “Es difícil decirlo, ya que los incidentes han sido muy poco comunicados”, se lamenta Bernard quien, en perspectiva, se plantea como ha podido avalar y tapar eso durante diez años.

Cita una cifra inquietante: Merck, dice, ha admitido durante una reunión con la Agencia de Medicamentos haber ocultado 250 reclamaciones. Según él, la vigilancia sobre los fármacos es “un auténtico coladero”: ni los médicos ni los laboratorios señalan correctamente los problemas que observan. “Solo el 1% de los casos se detectan, por lo que cuando aparecen una o dos muertes es realmente para inquietarse”.

Los medicamentos te pueden matar

La investigación complementaria llevada por Anne-Laure Barret vuelve por su parte a tratar el asunto del Vioxx, un antiinflamatorio lanzado por Merck a principios de la década del 2000 y retirado bruscamente del mercado en 2004. Aunque es sospechosos de haber causado entre 20.000 y 40.000 muertes prematuras en Estados Unidos, curiosamente no ha sido objeto de investigaciones en este lado del Atlántico, como ha comprobado la periodista.

Peor aún, su sucesor, un antiinflamatorio de la misma familia, obtuvo un permiso de salida al mercado en 2008 pese a serias dudas sobre su eficacia y a datos muy preocupantes sobre sus efectos secundarios. “Este tratamiento, recetado a 50.000 personas en 2011 ¿es, como su pariente, un producto peligroso?”, se pregunta la periodista.

Reúne en todos los casos elementos preocupantes: el informe de un epidemiólogo americano subrayando los sesgos de los ensayos clínicos, el informe moderado de la Alta Autoridad Sanitaria, la institución que califica los medicamentos, y también el giro de la Agencia de Medicamentos que redacta conclusiones como poco contradictorias antes de dar luz verde.

“Para saber si este medicamento mata bastaría con que las autoridades fueran a buscar en la gigantesca base de datos del Seguro de Enfermedad. Allí se encuentran todas las recetas. Analizándolas y relacionándolas con otras fuentes sobre muertes y hospitalizaciones se podría fácilmente detectar los efectos secundarios de los medicamentos en la vida real”, señala Bernard Dalbergue.

Estas informaciones han sido obtenidas en el asunto Mediator, pero después no se ha continuado ningún seguimiento sistemático. “A nadie le interesa eso, es explosivo”, opina.

‘La salud está en manos del negocio de los laboratorios’

Además de estos asuntos principales, que tal vez acaben un día en la mesa de un juez, el médico saca también a la luz prácticas que, sin ser ilegales, llaman la atención. Es el caso de las técnicas de marketing empleadas por los laboratorios, a veces en el límite de la manipulación.

Bernard Dalbergue lo sabe muy bien, porque el mismo ha participado en estos seminarios de formación intensivos en lujosos hoteles por todo el mundo. Describe el “reclutamiento casi sectario” de los visitadores médicos encargados “de vender” los medicamentos en las consultas y hospitales.

Es un ejército cuyo discurso perfectamente estructurado conquista tanto más fácilmente en cuanto que es difícil o imposible para los médicos relativizar o examinar las informaciones que se les comunica. “Los estudios clínicos, cuando se publican, son muy complicados de desentrañar, y tienen sesgos sabiamente disimulados. Incluso los expertos se confunde, En este aspecto, estamos en las manos de los laboratorios”, opina Bernard Dalbergue.

Una dependencia sabiamente orquestada, de la cual proporciona los secretos: cómo obtener entrada al hospital, qué argumentos emplear para incitar a un médico a recetar el medicamento aun cuando es notoriamente menos bueno que el de la competencia, qué presentar como contrapartida si acepta avalar un ensayo… Todos los trucos manejados por un buen visitador médico. Todo está muy lejos de la ciencia y del progreso.

—http://www.lemonde.fr/economie/article/2014/02/04/un-ancien-de-merck-denonce-les-pratiques-du-laboratoire_4359560_3234.html

Liga Joybun: el embrión del nacionalismo kurdo en Djezireh

La fundación de la Liga Joybun en Beirut
En la parte siria de Kurdistán la política colonial francesa fue tan vacilante como la inglesa. Los kurdos también eran un tapón entre las posiciones francesas y el nuevo gobierno kemalista turco, dividido en tres zonas: el Alto Djezireh, el Jerablus y el Kurd Dagh. Además de esas regiones fronterizas, siempre existieron importantes poblaciones kurdas en Hama, Alepo e incluso en Damasco, la capital.

La ocupación de la región por el ejército colonial francés se produjo en la primera mitad de los años veinte del pasado siglo y no tuvieron mayores dificultades, excepto en el Alto Djezireh, poblado por kurdos seminómadas y tribus beduinas.

La resistencia se produjo por la alianza de Turquía con algunos notables kurdos y árabes en contra de los franceses. Quizá el personaje clave de esas alianzas sea el kurdo Hajo Agha que había cooperado con los kemalistas para atacar a los franceses en Siria y en 1925 les ayudó a aplastar el levantamiento de Cheikh Said.

Al año siguiente las alianzas cambiaron y Agha se arrojó en los brazos de los colonialistas franceses para alzarse contra el gobierno turco. En 1926 el capitán Pierre Terrier, de la inteligencia militar francesa, estableció una alianza estratégica con él: a cambio de tierras y armas, los kurdos se encargarían de asegurar la frontera, bien entendido que dicha frontera no era la de ningún Estado kurdo sino la que hay entre Turquía y Siria.

De esa manera Agha se convirtió en una especie de agente de aduanas. En Siria los kurdos también parecían destinados a cumplir el papel que los cosacos habían cumplido en Rusia bajo el Imperio zarista.

Agha no sólo se convirtió en un interlocutor privilegiado del imperialismo francés, sino en el jefe la tribu Heverkan, con un territorio propio. Los franceses trataban de imponer la sedentarización de kurdos y árabes para asegurar la frontera, instalando en ella a refugiados cristianos, armenios y asirios de Turquía. A partir de 1925 a ellos se unieron kurdos, como Hajo Agha, que huían de la represión kemalista tras el fracaso de la revuelta de Cheikh Said.

La colonización francesa de la frontera fue un éxito, pero el grupo de refugiados kurdos que llegó de Turquía no era el que había al sur de la frontera. Se trataba de una población urbana de cierto nivel intelectual que tenía como vecinos a tribus y gente rural. Habían llegado de una gran metrópoli, como Estambul, y en 1927 empezaron a agrupar a los kurdos en la Liga Joybun, una organización nacionalista que desempeñó un papel fundamental en el mantenimiento de la identidad kurda en Siria y el diseño de las primeras reivindicaciones autonómicas, siempre bajo la tutela de los franceses

El objetivo de la Liga Joybun era crear una zona liberada en la frontera para iniciar la lucha armada contra Turquía, algo que no era bien visto por los franceses, que en 1930 castigaron a Agha, como si fuera un niño travieso, por haber participado en una incursión militar de la Liga en territorio turco.

No fue el único castigo que recibió el niño por sus travesuras, poniendo de manifiesto su condición colonial. En 1939 el bloque nacional sirio le retiró provisionalmente la subvención que le pagaban los franceses como jefe de una tribu kurda. Además, en varias ocasiones le amenazaron con extraditarle a Turquía, donde el gobierno kemalista quería capturarle.

Desde el levantamiento árabe de 1925, la administración colonial francesa en Siria trataba de captar a las minorías, exactamente lo mismo que habían hecho antes los otomanos. Siempre “divide et impera”. Para los otomanos y los franceses el enemigo principal eran los árabes y las minorías, religiosas y nacionales, como los kurdos, unos potenciales aliados.

Para ganarse a las minorías había que hacerles toda clase de promesas que jamás se iban a cumplir. Ante las demandas de autonomía de los tres enclaves fronterizo kurdos, en 1928 el capitán Terrier diseñó un plan para formar “un hogar kurdo autónomo” pero no en los tres territorios, ya que “no eran viables”, sino sólo en el Alto Djezireh.

La colaboración de los kurdos con los colonialistas se agotó en 1936, cuando se firmó el Tratado franco-sirio por el cual las tropas francesas se retiraban de las regiones que ocupaban en “Levante” y se reconocía la independencia de Siria. Dicho Tratado se firmó en paralelo con el de Turquía, por lo que el “tapón kurdo” ya no era necesario; la frontera estaba asegurada y a partir de entonces los nacionalistas kurdos eran prescindibles.

Pero tampoco ahora había unanimidad entre los colonialistas. Algunos funcionarios de la inteligencia militar no estaban de acuerdo con el Alto Comisariado y estimulaban al movimiento autonomista kurdo en Alto Djezireh a través de los notables kurdos y las minorías cristianas, de la misma forma que se estaba haciendo con los drusos y los alauitas en otras regiones.

Tras varios desencuentros entre el Alto Comisariado y el gobierno sirio, en 1938-1939 el primero decidió acabar con el movimiento autonomista kurdo que la inteligencia militar estaba promocionando.

En Siria, lo mismo que en Irak, la autonomía de Kurdistán tampoco tendría cabida; ni siquiera tenía cabida un movimiento nacionalista en su favor. En ningún caso las decisiones se tomaron sobre el terreno, sino en Londres y en París y por necesidades que correspondían a la dominación imperialista sobre la región.

Si alguna vez los imperialistas favorecieron las reivindicaciones nacionales kurdas no fue por principios sino por puro oportunismo político, en perjuicio de terceros, los árabes, y, naturalmente, siempre para favorecer el “arbitraje” sobre ambos.

Insana envidia (pildorilla)

Bianchi

Oyendo por la radio una tertulia cavernaria -uno, en su  epicúrea ociosidad, tiene tiempo para todo- un interviniente exclama un «chapó» ante la actitud de los jugadores de fútbol de las selecciones de Francia y Rumanía -primer partido de la Eurocopa- que cantan y tararean sus respectivos himnos nacionales. Otro contertulio, con pretendida ironía que esconde una bilis negra de esputar rabia canina, dice esta coda al scherzzo anterior: «igualico, igualico que aquí» (se refiere a «España»).

Es claro que tiene en mente las recientes, y ya reiteradas, pitadas al himno español y al Rey en las finales de Copa del Generalísimo, perdón, de SM el Rey. ¿Se preguntará este atribulado patriota por qué «aquí» pasa lo que pasa y en otros sitios no? ¿Lo hará? Pregunta bien sencilla, pero no se la harán y preferirán seguir idiotizando a sus oyentes mintiendo como bellacos y, de paso, tratando de creerse sus propias bellaquerías de tanto repetirlas siguiendo el método goebbelsiano. Está uno por decir que responde a un complejo de inferioridad, pero no nos atrevemos porque no somos psiquiatras.

De lo que sí estamos seguros es del infantilismo de que adolece esta purria filofascista cuando, por ejemplo, se ríen en un homenaje a Pep Guardiola -un independentista catalán que no se esconde-, su club, el Bayern de Munich, pone -sin mala intención y creyendo que tiene un detalle- el «Viva España» del nacional-folklórico Manolo Escobar. Se ríen con la malicia de un niño, como diciendo: ¡jódete, cabrón! O el «yo soy español, español, español…», demencial sonsonete de claro diván para hacérselo mirar.

Y es que a la mínima piedra de toque que se les presenta para demostrar lo «demócratas» que son, les sale el facha que llevan dentro y han mamado desde el «Cara al sol…» No lo pueden evitar, les supera, les vence a estos perros rabiosos.

Y conste que nosotros no somos nacionalistas, pero no ocultamos que se nos eriza la piel oyendo «La Marsellesa» y «La Internacional» nos emociona hasta saltársenos las lágrimas, o «Los remeros del Volga» o «Ay, Carmela» y tantas y tantas músicas revolucionarias.

Buenas noches.

La participación de los kurdos en el genocidio armenio

La caballería kurdo-otomana
Juan Manuel Olarieta

La historiografía kurda -y los que miran el pasado de Oriente Medio a través de sus ojos- padece un problema serio de memoria sobre el papel desempeñado por su pueblo en el genocidio armenio (y asirio), atribuido a los turcos en 1915-1916, durante la Primera Guerra Mundial.

Casi un millón de personas fueron asesinadas y una cantidad aún mayor expulsadas en masa de sus casas y sus tierras. El primer genocidio de la historia también formó parte del reparto de Oriente Medio por los imperialistas, en el que si los kurdos no tenían sitio, los armenios mucho menos.

Una historia escrita de manera muy sesgada ha dejado a los turcos como genocidas, algo que ha interesado mucho a los kurdos pues las promesas imperialistas de un Kurdistán independiente se hicieron sobre suelo armenio y a costa de los armenios.

Por motivos políticos, tampoco la historiografía armenia ha sido muy explícita al respecto. Lo mismo que para los kurdos, para los armenios el enemigo siempre ha sido Turquía.

A pesar de lo que digan los historiadores, que escriben papeles sobre papeles, cualquier vecino de cualquier pueblo kurdo de Turquía, sabe quién cometió el genocidio y cómo se produjo. Desde hace un siglo se sigue hablando con absoluta crudeza de las matanzas, los desalojos y los saqueos de sus vecinos armenios.

Al conmemorar el centenario, el año pasado el alcalde de Diyarbakir prometió la reconstrucción de las iglesias ortodoxas armenias, que eran más numerosas que las mezquitas.

En 1915 en la capital del Kurdistán turco, los armenios constituían la mayoría de la población. Aunque algunas fuentes hablan de 60.000 vecinos, es casi seguro que eran bastantes más.

En España sabemos mucho de silencio; toda la posguerra está llena por ese vacío amargo, que aún tardará años en ser llenado. Pero es el silencio del perdedor. Por el contrario, en capitales como Diyarbakir quienes quedaron fueron los genocidas, por lo que nunca han tenido empacho en hablar acerca de ello.

Sin embargo, las conversaciones nunca llegan a las bibliotecas, por lo que los historiadores han tardado cien años en llevar grabadoras para registrar los relatos de los ancianos.

El silencio siempre tiene evidentes motivaciones políticas. Casi desde el primer momento de la matanza, los militantes del Tachnak, el partido nacionalista armenio, sostuvieron el mismo relato olvidadizo del nacionalismo kurdo porque en 1927 se produjo un pacto entre las dos organizaciones políticas más importantes, el Tachnak y los kurdos de la Liga Joybun, el embrión del movimiento nacionalista kurdo en Turquía y Siria. Se puede decir que, en cierta forma, la Liga Joybun aprendió de los armenios a “ser uno mismo”, que es la traducción del término “joybun”.

Para el movimiento nacionalista kurdo fue una alianza muy provechosa aunque, desde el punto de vista historiográfico, ayudó oportunamente a pasar página. El plan era organizar un levantamiento militar para crear una federación kurdo-armenia dentro de Turquía, lo que obligó a los militantes de Tachnak a hacer propaganda en favor de la causa kurda.

Hoy los nacionalistas kurdos califican como genocidio las matanzas de los armenios, pero les queda por establecer todas las responsabilidades, no sólo las de los demás. Siguen expresando su simpatía por los armenios y hacen causa común con ellos para denunciar a Turquía. Es algo plenamente justo y siempre lo ha sido. Pero…

Armenios camino de la deportación
Los kurdos vivieron en un territorio fronterizo, una “tierra de nadie”, entre los imperios turco, ruso y persa. La expansión del Imperio Otomano y el crecimiento demográfico presionaron a una población que, en buena parte, era nómada, empujándoles hacia las zonas habitadas por armenios, entre otras etnias no kurdas, que eran sedentarias.

Ese movimiento de la población fue alentado por el Imperio Otomano, un proceso paralelo al que Rusia llevó a cabo con los cosacos. También los otomanos crearon brigadas de caballería kurda, las “Hamidiye Alaylari” como refuerzo fronterizo contra los rusos y los persas.

Los campesinos armenios fueron sometidos al saqueo en forma de pago de cuantiosos impuestos y luego al expolio de tierras. Los armenios tenían que pagar el “hafir” a los kurdos, una especie de tributo a cambio de asegurarles sus vidas y haciendas.

En 2009 el presidente del Consejo Kurdo de Armenia, Knyaz Hasanov, reconoció la intervención de los kurdos en el genocidio, aunque matizó que fue obra de casos aislados, no de la nación kurda como tal. Otros, como el presidente del Parlamento kurdo en el exilio, hablan de que la responsabilidad fue de “algunas tribus kurdas”.

Tampoco les falta razón. Es cierto que la mayor parte de los kurdos que formaban parte de la caballería de la “Organización Especial” eran nómadas. Pero entonces se me suscitan dos preguntas. La primera es: ¿los kurdos son responsables del genocidio sólo en parte y los turcos lo son en bloque? Y la segunda: si no todos los kurdos son responsables del genocidio, ¿por qué ocultar su intervención?

Entre los muchos relatos orales que circulan por Diyarbakir hay uno que refiere el asesinato de un cura ortodoxo, que le dijo al kurdo que le iba a matar: “Nosotros somos el desayuno pero vosotros seréis la comida”.

No se puede explicar mejor la masacre porque, en efecto, ocurrió así exactamente: los turcos llevaron a cabo, por sus propias manos esta vez, una matanza masiva de kurdos seguida de una deportación, también masiva, de manera que quienes hasta entonces habían sido la fuerza de choque del ejército otomano se volvieron en su contra.

Todo ocurrió en muy poco espacio de tiempo: en 1915 la caballería kurda era parte del ejército turco y en 1927 se crea la Liga Joybun para luchar en su contra.

La participación de los kurdos en el genocidio no exime la responsabilidad de los turcos. Los unos eran la carne de cañón de los otros. Hacían el trabajo sucio para que los “padrinos” turcos quedaran con las manos limpias.

No sólo los nacionalistas kurdos no quieren recordar su historia; los turcos, que sí tienen un Estado propio, mucho menos. También ellos son nacionalistas, tanto por lo menos como los kurdos, con la ventaja adicional para la historia de que no se mancharon las manos porque ese tipo de tareas siniestras siempre quedan para los carniceros.

Entonces los kurdos no veían a los turcos como enemigos, sino todo lo contrario, y a la inversa, muchos de los matarifes kurdos que participaron en el genocidio salieron de las cárceles turcas con amnistías e indultos.

Todo por un plato de lentejas. Los kurdos asesinaron por un pedazo de tierra, por una casa, por unas cabezas de ganado…

Como cualquier otro acontecimiento, el genocidio armenio y asirio se puede desmenuzar tanto como sea necesario. Por ejemplo, la “Organización Especial” que dirigió las matanzas tampoco estaba dirigida por turcos sino por cherkeses, una población caucásica.

Como la cabeza de Jano, la historia tanto mira hacia atrás como hacia delante y por eso el refrán dice -con pleno acierto- que quien olvida la historia está condenado a repetirla. Pero la historia es una ciencia que, como se ha demostrado, los nacionalistas no pueden escribir porque ellos son la burguesía.

La historia sólo la puede escribir el proletariado, que es una clase internacionalista. A diferencia de un nacionalista cualquiera, un internacionalista lucha por los derechos de todas las naciones oprimidas, no sólo de una, y mucho menos lucha por los derechos de una contra la otra, o a costa de la otra.

¿Por qué empezó el lunes el ramadán?

Los musulmanes están en la Luna. Veamos. El ramadán debe empezar tal y como dice el hadith: “No ayunéis hasta que veáis el creciente lunar y acabad el ayuno cuando lo volváis a ver”.

Se debería tratar, pues, de una pura observación científica, de mirar a la Luna. Sin embargo no es así: las autoridades religiosas no miran a la Luna sino a Riad, la capital de Arabia saudí y han empezado el ayuno cuando Riad lo ha dicho.

Los astrofísicos musulmanes han protestado. El domingo por la noche miraron por sus potentes telescopios y la Luna no había empezado su creciente; el ramadán debería haber comenzado el martes.

La famosa “globalización” ha llegado al islam: como en cada país la Luna no se ve en la misma fase, no hay que tomarse las palabras del profeta al pie de la letra; es preferible imponer en todos los países un calendario común, único, sin mirar a la Luna.

Pero el calendario no se ha discutido y quien lo ha impuesto ha sido la Casa Saud, que empieza a convertirse en una especie de Vaticano del islam sin que nadie se lo pida.

En muchos países musulmanes las televisiones se han felicitado por esta demostración de unidad al empezar el ramadán al unísono. Pero en los países africanos la Luna no empezó a crecer hasta el día después, por lo que la sacrosante unidad no se impuso sobre la base de las palabras del profeta sino de las palabras de la teocracia saudí.

Marruecos se ha saltado la unidad panislámica porque el Ministerio de Asuntos Islámicos no ha seguido el dictado de Riad y ha ordenado que el mes sagrado empiece un día después. Lo mismo ha ocurrido en Burkina Faso, donde el presidente de la Federación de Asociaciones Islámicas anunció el ramadán para la misma fecha.

Pero en Nigeria, Mali y Níger siguieron el criterio de Riad, a pesar de que todavía no veían crecer la Luna. Ni siquiera los musulmanes hacen ya caso a los textos sagrados…

(Alguno de esos lectores avispados preguntará ahora: ¿que pasa si hay niebla y no se puede ver la Luna. La respuesta a esa pregunta ya la tuvo en cuenta Mahoma.)

El Salvador: otro país en bancarrota financiera

A finales de este año El Salvador podría declararse en quiebra, dejando de pagar sus obligaciones financieras, si no frena o reduce su alto índice de endeudamiento, según un informe de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades).

Son las conclusiones sobre coyuntura económica de la Fundación correspondiente al primer trimestre de este año. “Si no hay dinero adicional el Estado tiene contados los meses para operar normalmente”.

El director del departamento de Estudios Económicos de la Fundación, Álvaro Trigueros, aseguró que esto se podría decretar el próximo mes de diciembre de este mismo 2016 y se manifestará con señales claras y graves como la falta de pago de salarios y otros compromisos financieros, aunque, obviamente, esto “dependerá del encargado de la caja”, en cuanto a qué o no pagar, aclaró.

Según Fusades, a pesar de que el año pasado déficit fiscal disminuyó en 55,3 millones de dólares, ha sido insuficiente para detener el ascenso de la deuda pública, que aumentó del 59,8 al 61,4 por ciento, lo que quiere decir que por cada 100 dólares que se producen en el país, alrededor de 61 se destinan a pagar deuda.

Sin embargo, en el primer trimestre de este año, el déficit fiscal alcanzó 146,2 millones de dólares, menor que los 164,9 millones del mismo periodo del año pasado.

A pesar de ello, el desequilibrio fiscal se ha traducido en problemas de liquidez que se reflejan en acumulación de pagos atrasados por 306,5 millones de dólares a diciembre del pasado año; crecimiento acelerado del saldo de Letras del Tesoro, al alcanzar 873,8 millones en mayo y solicitudes de nueva emisión de bonos por 1.200 millones de dólares.

El colón es la unidad monetaria de El Salvador, aunque desde 2001 ha sido sustituido progresivamente por el dólar estadounidense.

Cómo y por qué el gobierno y la oposición manipulan a los votantes

En 2012 la película Argo ganó el Oscar de Hollywood. El argumento mistificaba el asalto a la embajada de Estados Unidos en Teherán, cuando tras la revolución de 1979 los estudiantes chiítas secuestraron y mantuvieron como rehenes a 52 diplomáticos de la sede durante 444 días.

Entonces se llamó “crisis de los rehenes” y coincidió con el final del primer mandato de Carter y la campaña electoral por un segundo en el que tenía como rival a Reagan.

A pesar de la postura oficial de no negociar con los “terroristas”, el gobierno de Carter lo hizo en secreto y las conversaciones marchaban tan bien que, para recaudar votos, Carter anunció que en octubre, un mes antes de las votaciones, los rehenes serían liberados.

Sin embargo, las negociaciones fracasaron y el secuestro se prolongó porque el equipo de Reagan, que tampoco negociaba con “terroristas”, emprendió en paralelo otras negociaciones para prolongar el secuestro hasta después de las elecciones.

De esa manera, Clinton no podría cumplir con una de sus promesas electorales, perdería las votaciones en favor de Reagan que, a su vez, aparecería como el verdadero liberador, como así ocurrió.

A los votantes se les engañó. Les presentaron el incidente a la inversa: quien apareció como liberador, Reagan, era quien había prolongado el secuestro durante más de un año innecesariamente.

En Estados Unidos la doble negociación de quienes no negociaban se llama “October Surprise” (La Sorpresa de Octubre) y el equipo de Reagan lo formaban Bush padre, que había sido director de la CIA, y William Casey, miembro de la CIA desde los tiempos de la OSS en la Segunda Guerra Mundial.

20 minutos después de que Reagan se dirigiera por primera vez a su país como nuevo presidente de Estados Unidos, Irán anunciaba públicamente la liberación de los rehenes.

El secuestro se puede analizar desde múltiples ángulos y todos ellos son apasionantes. Se puede ver como un evidente caso de manipulación de masas a gran escala con fines electorales, es decir, hasta qué punto se pueden dirigir y manipular unas votaciones.También se puede analizar desde el punto de vista de las reacciones posteriores que ha habido en estos 35 años, donde el caso “October Surprise” se toma como ejemplo de una de esas “teorías de las conspiración”, como la presenta la Wikipedia (*), cerrando los ojos ante las más claras evidencias.

Es obvio que el asunto destapa las profundas contradicciones y el cambio en la correlación de fuerzas dentro de las distintas camarillas que dirigen la política en Washington, pues es palmario que se trató de un complot interno dirigido contra el gobierno de Estados Unidos, por no utilizar otras expresiones más contundentes, como “traición” y “golpe de Estado” electoral.

El caso pone, pues, de manifiesto que quien puede manipular unas elecciones no es sólo un gobierno, lo cual es muy típico, sino que también se pueden manipular en su contra, como se pudo comprobar en España durante la matanza de Atocha, ya que en las disputas electorales no sólo manipulan unos sino que manipulan todos, unos contra otros. Se trata de comprobar quién manipula más y mejor.

El hecho mismo que se emprendieran dos negociaciones en paralelo y que ambas fueran secretas, es decir, que nadie reconociera que estaba negociando con “terroristas” demuestra que los Estados actuales no funcionan como los votantes creen sino justamente de manera opuesta a lo que creen y por eso lo ocultan, es decir, que una cosa es lo que parece y otra es lo que es realmente.

El caso “October Surprise” demuestra que Estados Unidos negociaba con Irán en secreto a pesar de la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países no sólo en contra de las declaraciones oficiales sino de las leyes aprobadas solemnemente por las cámaras parlamentarias, e incluso contra las resoluciones de la ONU, por lo que dichas negociaciones no sólo eran secretas sino además ilegales.

También demuestra que los imperialistas tratan de manejar todos los hilos de la situación, pues al mismo tiempo que negociaban con Irán negociaban también con Irak, a pesar de que ambos países estaban en guerra y que dicha guerra no fue instigada por las partes sino por Washington, que fue quien condujo a Saddam Hussein a aplastar la revolución iraní a cambio de apoyo político y militar.

En todo secuestro se paga un rescate y en el de la embajada de Teherán los imperialistas entregaron -entre otras cosas- armas a los iraníes a través de Israel, a pesar del bloqueo internacional, una transacción que no acabó nunca y que condujo pocos años después a otra operación secreta, Irán-Contra, donde el dinero procedente de la venta de armas a Irán se utilizaba para financiar a la contrarrevolución nicaragüense, una ilegalidad por partida doble.

Los modernos Estados burgueses, tanto el gobierno como su correspondiente oposición, se han habituado a manipular a los votantes, como se han habituado también a jurar que tal manipulación no existe, que todo son imaginaciones. “No hay pruebas”, decía Felipe González hablando de los GAL. No hay pruebas ni las habrá nunca mientras ellos sigan en sus poltronas.

(*) https://en.wikipedia.org/wiki/October_Surprise_conspiracy_theory

La siempre extraña luna de miel entre Rusia e Israel

Netanyahu ha viajado a Moscú, donde permanecerá dos días entrevistándose con Putin, Lavrov y otros altos dirigentes de Rusia. Este año es la cuarta vez que conversarán Netanyahu y Putin. El dirigente sionista sólo ha coincidido con Obama una única vez…

El motivo no puede ser más alegórico: es el 25 aniversario de la reanudación de las relaciones diplomáticas entre ambos países, interrumpidas en 1967 como consecuencia de la Guerra de los Seis Días. Entonces aún existía la URSS.

Siempre se alude a los estrechos vínculos entre Israel y Estados Unidos, pero con Rusia los vínculos lo son aún más. En Israel se habla casi tanto ruso como hebreo. La mayor parte de los israelíes son originarios de Rusia y los antiguos países de la URSS, de donde fueron emigrando en oleadas sucesivas desde el surgimiento del nuevo Estado en 1948.

La existencia del Estado de Israel resultaría impensable sin el reconocimiento diplomático de la URSS en 1948 y el posterior apoyo militar cuando estalló ola primera guerra contra los países árabes.

Lo más sorprendente es que, con excepción del lapsus de 1967 a 1991, la URSS y luego Rusia hayan podido mantener buenas relaciones con los países árabes sin merma de las relaciones con Israel, hasta hoy mismo.

El motivo real de la visita, aparte de las solemnidades oficiales, es la cooperación militar entre ambos países en Oriente Medio. Se trata de poner en marcha un mecanismo “no conflictivo” para asegurar que los aviones rusos puedan operar libremente encima de la frontera con Siria.

Hay otras cuestiones en la agenda, como la lucha común contra el terrorismo (¿a qué llaman “terrorismo” Israel y Rusia), las relaciones israelo-palestinas o el mantenimiento del alto el fuego en Siria. Un medio tan solvente como Sputnik llega a sugerir que “Rusia puede reemplazar a Estados Unidos como el primer aliado de Israel en Oriente Medio”.

En la misma información Sputnik se enorgullece al recordar que las relaciones de Rusia con Israel no se han visto entorpecidas por las relaciones con Irán y Hezbollah, ni siquiera cuando Moscú vendió SS-300 a Teherán.

En el otro costado, el Jerusalem Post destaca las palabras de Netanhayu en las que reconoce que Rusia es una potencia mundial y, sobre todo, que las buenas relaciones entre ambos países se mantienen a pesar del bloqueo impuesto por Estados Unidos. Los israelíes siempre son los únicos que pueden olvidarse de seguir las instrucciones que llegan al mundo entero procedentes de Washington. Ni siquiera la Unión Europea se puede librar de esa pesada carga.

Dicho bloqueo fue impuesto en 2014 con la excusa de la anexión de Crimea y entonces Israel se abstuvo en la votación de condena de la Asamblea General de la ONU. Este tipo de expresiones diplomáticas hubieran puesto a cualquier otro país dentro del Eje del Mal, pero con Israel siempre hay que hacer una excepción. Las reglas nunca van con ellos. Siempre tienen dos varas de medir.

Una reflexión

Bianchi

Ahora que es moda en la Izquierda Abertzale hablar de «nuevos ciclos» y «nuevos tiempos» -no sabemos si para la lírica-, no estaría de más ni sería vano hacer una reflexión dialéctica y preguntarse adónde conducen esos pretendidos «nuevos ciclos» y/o, asimismo, qué «viejos» ciclos y tiempos se han dejado atrás y, supuestamente, se han «superado», es decir, saber en qué punto concreto se encuentra la llamada «izquierda abertzale».

La pregunta es: ¿se ha avanzado con las nuevas líneas o no, o incluso se ha retrocedido en el proceso de liberación nacional y social vasco y, todavía peor, se ha vuelto al punto de partida caminando hacia atrás como los cangrejos? A tenor de la historia de los últimos cincuenta años del movimiento abertzale, incluida la lucha armada de ETA y no sólo ETA, no parece sino que esté jalonada de múltiples escisiones con la pretensión de encontrar cada cual la «vía» que conducirá, esta vez sí, a la independencia de Euskadi.

Vemos hoy que el partido que lidera Arnaldo Otegi, Sortu, pregona las «vías pacíficas y democráticas» para la consecución de sus metas políticas, algo que no es nuevo pues ya en el lejano 1977 se presentó un partido, EIA, luego Euskadiko Ezkerra, que decía exactamente lo mismo que Sortu hoy, esto es, abandonar la práctica violenta y dedicarse a «hacer política». Cabe, pues, preguntarse, en términos dialécticos, si se ha avanzado respecto de entonces, o se ha vuelto al punto de partida y, de ser así, se ha perdido el tiempo, años y esfuerzos, sangre, sudor y lágrimas, de manera lamentable o, dicho de otra manera, se ha tirado por la borda años y años de lucha.

Estamos tentados de decir que, efectivamente, se ha dilapidado malamente todo un «capital» de pelea de carácter emancipatorio, sobre todo si nos preguntamos en qué punto se está realmente en la actualidad donde no se ven «avances» por ningún lado, más bien al contrario, retrocesos, dejaciones y derivas reformistas rayanas en el liquidacionismo puro y duro. Sin embargo, y acogiéndonos a la «espiral dialéctica» leninista, y a pesar de que parezca que la historia se repite, no estamos, no se está, en la misma situación anterior, lo que no equivale a decir que se esté en mejor situación. O, si se me apura, sería mejor decir que «SE ESTÁ Y NO SE ESTÁ» en la misma situación, es decir, la flecha del tiempo (político) mira hacia atrás, pero NO VUELVE hacia atrás, aunque lo parezca y se tenga esa sensación -casi un «dejà vu»– de que, no ya sólo no se avanza, sino que se camina hacia atrás. Y, en efecto, «ES Y NO ES ASÍ».

Entonces, ¿qué? Entonces queda el movimiento, los pasos atrás y adelante, las masas y las vanguardias y el impulso ascensional que impida por siempre volver al punto de partida que parecen añorar algunos.

Bunas noches.

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