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La OTAN lanzó dos misiles contra Siria desde España

En el verano de 2013 la OTAN lanzó desde España dos misiles contra Siria que fueron interceptados por los radares rusos y no llegaron a su destino. Formaban parte del arsenal de 624 con los que la alianza imperialista quiso arrasar Siria, según una entrevista en directo de la cadena de televisión Rusia 24 con Serguei Shoigu, el ministro ruso de Defensa, emitida este lunes.

Esta parte de la información la publicó en su momento el diario libanés As Safir procedente de una fuente diplomática, dejando tras de sí una información confusa, ya que Israel negó haberlos lanzado mientras que Rusia confirmó el lanzamiento.

Poco después, Israel afirmó que fueron disparados en el curso de unas maniobras conjuntas con Estados Unidos y que habían caído en el mar, añadiendo que los lanzamientos no estaban relacionados con la guerra de Siria.

En aquel momento, como publicamos en la entrada anterior, la OTAN estaba amenazando de manera secreta al gobierno de Damasco con un lanzamiento masivo de misiles con la excusa de los arsenales de armas químicas en su poder.

El diario As Safir señaló que fueron “las fuerzas estadounidenses las que dispararon los dos misiles desde una base de la OTAN en España”, que fueron instantáneamente detectados por los radares rusos y confrontados por sus sistemas de defensa antimisiles, de tal modo que uno explotó en el aire y el otro cayó desviado hacia el mar.

El diplomático que relató el incidente añadió que “la guerra de Estados Unidos contra Siria comenzó y terminó en el momento en que dos misiles balísticos fueron disparados”.

En su entrevista del lunes, Shoigu no desveló la localización desde la que fueron lanzados los dos misiles, ni tampoco su derribo y la agencia Al-Manar se pregunta por los motivos del silencio del ministro ruso. ¿Por qué?

La explicación de la agencia libanesa es la siguiente: en el momento en el que los misiles fueron lanzados, el jefe del servicio ruso de inteligencia contactó con sus homólogos estadounidenses y les marcaron los límites muy claramente: “Atacar Damasco significa atacar Moscú”.

Rusia censuró la información de que había derribado los dos misiles para preservar sus relaciones bilaterales y evitar una escalada, pero advirtió muy claramente a Estados Unidos que debía reconsiderar su política hacia Siria, “y pueden estar seguros que no pueden eliminar nuestra presencia en el Mediterráneo”, añadieron los rusos.

Este choque frontal aclaró al Pentágono que los rusos estaban dispuestos a ir hasta el final en su apoyo a Siria y que ellos no tenían otra salida que recurrir a Moscú para buscar una salida que les permitiera salvar la cara en el asunto del armamento químico.

La fuente diplomática dijo a As Safir que “con el fin de evitar una mayor confusión estadounidense y después de que Israel negara saber nada sobre el disparo de los misiles en su primera declaración, lo cual era verdad, Washington pidió a Tel Aviv que asumiera el disparo de los misiles con el fin de salvar su cara ante la comunidad internacional, especialmente dado que estos dos misiles eran el inicio de la operación militar contra Siria, después de lo cual se suponía que Obama iba a acudir a la Cumbre del G-20 en Rusia para negociar el destino del presidente sirio, Bashar al Assad. Sin embargo, él fue allí a buscar una salida del punto muerto en el que se encontraba”.

El diplomático indicó además que “después del choque entre Estados Unidos y Rusia a causa de los misiles, Moscú buscó incrementar su presencia naval en el Mediterráneo. También se fijó un plazo para anunciar su iniciativa para impedir la agresión contra Siria a continuación de la Cumbre del G-20, tras los encuentros que tuvieron lugar al margen de la misma y que fueron seguidos por dos visitas sucesivas del viceministro de Exteriores iraní, Hussein Amir Abdul Lahyan, y del ministro sirio de Exteriores, Walid al Muallim, que fueron coordinadas con el lado ruso. En el transcurso de la visita de Muallim se llevó a cabo un anuncio sirio sobre la aprobación de la iniciativa rusa, que puso destrucción de las armas químicas de Siria bajo supervisión internacional”.

Finalmente, la fuente señaló que “uno de los primeros resultados del choque militar ruso-estadounidense fue que la Cámara de los Comunes británica rechazó participar en la guerra contra Siria. Esto fue seguido por la toma de posición de otros gobiernos europeos, como el de Angela Merkel en Alemania, en contra de un conflicto en el país árabe”.

Encierran de por vida al líder del programa nuclear brasileño y a su hija

Eliminar la «B» de BRICS y a todo aquel que tenga en mente la independencia de Brasil de los centros financieros mundiales; ese parece ser el trasfondo de la supuesta «investigación» conocida como Lava Jato que ha logrado echar abajo al gobierno de Dilma Rousseff.
El juez brasileño Marcelo da Costa Bretas emitió el jueves 4 de julio una absurda sentencia de 43 años de prisión para el vicealmirante Othon Luiz Pinheiro da Silva, el científico militar de 76 años de edad que inició y supervisó el desarrollo los vanguardistas programas nucleares científicos y tecnológicos de Brasil desde fines de la década de 1970.
El vicealmirante Pinheiro fungía como director ejecutivo de la compañía estatal nuclear, Eletronuclear, cuando lo arrestaron por primera vez en julio de 2015, acusado por cargos salidos de la 16ava fase de la operación británica y de Obama y los banqueros internacionales denominada Lava Jato como un ataque contra la nación, en la llamada Operación Radioactividad, porque estaba dirigida contra la industria nuclear. Mientras que otros acusados se rindieron ante los chantajes y presiones judiciales de la cacería de brujas, el vicealmirante negó todos los cargos y se rehusó a aceptar una negociación de culpabilidad.
En dos años, Lava Jato ha sacado de su puesto a la Presidente legítima del Brasil, ha paralizado y casi llevó a la bancarrota a la compañía petrolera estatal, Petrobras, y a todas las compañías privadas significativas de construcción y de ingeniería del país, y ha puesto en la cárcel a varios de sus directores principales, civiles y militares por igual, con el pretexto de dizque «combatir la corrupción». Pero la sentencia contra el vicealmirante Othon es mucho mayor, en décadas, que cualquiera otra que se haya impuesto a las víctimas de Lava Jato. Y a su hija, que trabajaba con él en la industria nuclear, le dieron 14 años y 10 meses de cárcel por los mismos cargos supuestos de corrupción.
El vicealmirante Pinheiro es considerado uno de los líderes más creativos y audaces de Brasil en las últimas cuatro décadas. En 1974, a la edad de 35 años como capitán de navío, le solicitó a sus superiores que lo enviaran al MIT a estudiar ingeniería nuclear, un campo en el cual no tenía ningún base previa.
Brasil comenzó a construir su primera planta nuclear en 1972, pero fue sujeto a ataques angloamericanos y a la obstrucción de su industria nuclear desde un principio.
Cuando Pinheiro regresó de sus estudios en 1979, se le llegó a conocer como «el loco» por su empeño en la necesidad de que Brasil dominara el ciclo completo del combustible nuclear, y que desarrollara su propia industria y tecnología para el enriquecimiento del uranio para asegurar su industria nuclear. Convenció a sus superiores del proyecto y comenzó a crear el programa brasileño de enriquecimiento de uranio de la nada. Tuvo la idea de desarrollar una capacidad de propulsión nuclear autóctona, es decir, un submarino nuclear. Convenció al gobierno brasileño para que le diera luz verde y dirigió la ejecución del proyecto.
El programa nuclear de la Armada que él creó ha sido la espina dorsal de la industria nuclear civil de Brasil hasta la fecha.
La sentencia de muerte en prisión en contra del vicealmirante fue por cargos que van desde el lavado de dinero, obstrucción de la justicia, y participación en una «asociación delictiva» por presuntamente tomar $1.2 millones de dólares en sobornos para la construcción de la tercera planta nuclear de Brasil. El aparato de Lava Jato acusó al vicealmirante de que su delito era particularmente odioso porque el había mantenido contacto con el liderato de Eletronuclear.
Pero ya empezó a manifestarse una reacción. El prominente periodista nacionalista Mauro Santayana escribió el mismo día un artículo publicado en el diario Jornal do Brasil, donde destaca que en cualquier país sensato, el vicealmirante Othon Pinheiro, «uno de los mejores científicos brasileños» —que ha sido condecorado con la Gran Cruz del Mérito Científico Nacional en 1994, entre otras condecoraciones— sería considerado con todos los honores.
Santayana hace referencia a otros incidentes anteriores, cuando se descubrió que la CIA había plantado espías enseguida del apartamento del vicealmirante, y dice que la misma «potencia extranjera» que hizo eso, está detrás de los jueces de Lava Jato. No obstante, Santayana advierte que el juicio de la historia tendrá su día, y señala que «como a la mayoría de los patriotas, nacionalistas, académicos judiciales y constitucionalistas, las fuerzas armadas brasileñas han tolerado con un digno silencio… las amenazas que, como buitres, rondan sobre los numerosos proyectos de defensa que empezaron en la última década, y contra las compañías responsables por ellos… en el nombre de una hipócrita pseudo campaña contra la corrupción».

https://es.larouchepac.com/es/20160806/lider-del-programa-nuclear-de-brasil-condenado-43-anos-de-prision

Rusia impidió que la OTAN arrasara Siria con un ataque masivo de misiles

Serguei Shoigu, ministro ruso de Defensa
Ayer el ministro ruso de Defensa, Serguei Choigu, anunció que en 2013 Rusia impidió un ataque de la OTAN contra Siria de 624 misiles crucero, según declaró en directo en una emisión de la cadena de televisión Rusia 24.

La OTAN estaba dispuesta a arrasar Siria por completo, aseguró Shoigu, lo que Putin pudo impedir intercediendo con el gobierno de Damasco para que destruyera su arsenal químico.

El ministro dijo que tras un bombardeo de esas dimensiones reconstruir la estructura del Estado hubiera sido extraordinariamente difícil.

Por lo demás, Shoigu se mostró confiado en que Rusia y Estados Unidos encontrarán un acuerdo para iniciar la lucha conjunta contra el Califato Islámico en Alepo.

También expresó su esperanza de que un acuerdo así pudiera contribuir a restablecer la paz en la región, devastada por los combates, y que la gente pueda regresar a sus hogares.

El 14 de septiembre de 2013 Rusia y Estados Unidos firmaron un acuerdo para que el gobierno de Damasco destruyera todo su arsenal de armas químicas.

Dicho acuerdo se logró pocas semanas después de un ataque químico el 21 de agosto, en el que 1.400 personas murieron intoxicadas. Los medios que ejercen como portavoces del imperialismo imputaron el ataque al gobierno de Bashar Al-Assad.

Posteriormente se comprobó que dicho ataque fue obra de los “rebeldes moderados” apoyados por Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Turquía y los países del Golfo, que fueron quienes les suministraron dichas armas y les instruyeron en su manejo.

El príncipe Bandar bin Sultan que envió las armas, quería usar los ataques con gas como pretexto para provocar una intervención imperialista contra Siria. Los expertos señalaron más tarde que el gas sarin usado en el ataque no era del tipo que tenía el ejército regular en sus arsenales.

El setiembre del año pasado, la BBC informó de que en la guerra de Siria se había utilizado armamento químico, normalmente gas cloro, en 60 ocasiones, aunque imputaba la responsabilidad del crimen al Califato Islámico.

Recientemente, esos mismos “moderados” volvieron a utilizar armas químicas en la batalla de Alepo. Sin embargo, Estados Unidos nunca les ha bombardeado con misiles crucero. En Washington siempre tienen dos varas de medir.

Los que han provocado el terrorismo en Oriente Medio no pueden acabar con él

Seumas Milne

(artículo publicado en ‘The Guardian’ en junio del pasado año)

La guerra contra el terror, esa eterna campaña lanzada hace catorce años por George Bush se retuerce con contorsiones más grotescas. El juicio en Londres de un sueco, Bherlin Gildo, acusado de terrorismo en Siria, colapsó tras aclararse que la inteligencia británica había estado armando a los mismos grupos rebeldes de cuyo apoyo se acusaba al procesado. La acusación abandonó el caso, aparentemente para evitar complicar a los servicios de inteligencia. La defensa argumentó que seguir adelante con el juicio hubiera sido una “afrenta a la justicia” cuando había buenas pruebas de que el propio Estado británico había proporcionado “amplio apoyo” a la oposición armada siria.

Esto no sólo incluía la “asistencia no letal” cacareada por el gobierno (incluyendo blindaje personal y vehículos militares), sino entrenamiento, apoyo logístico y la entrega en secreto de “armas de forma masiva”. Algunas informaciones citan que el MI6 ha estado cooperando con la CIA en una “línea de escape” de armas, desde los almacenes en Libia hacia los rebeldes sirios en 2012, tras la caída del régimen de Gadafi.

Claramente, el absurdo de enviar a alguien a la cárcel, por hacer lo mismo que los ministros y los oficiales de seguridad hacían, era demasiado. Pero éste es solamente el último en una serie de casos similares. Menos suerte tuvo el taxista londinense Anis Sardar, quien, por haber participado en 2007 en la resistencia contra la ocupación de Irak por fuerzas británicas y estadounidenses, fue condenado a cadena perpetua quince días antes. La oposición armada a una invasión u ocupación ilegal no constituye claramente terrorismo ni asesinato en la mayoría de las definiciones, incluyendo la Convención de Ginebra. Pero el terrorismo está ahora en el ojo del espectador. Y en ningún lugar es esto ahora más cierto que en Oriente Medio, en donde los terroristas de hoy son los luchadores de mañana contra la tiranía, y los aliados son enemigos, frecuentemente dependiente del desconcertante capricho de una conferencia de los políticos occidentales.

En 2014 Estados Unidos, el Reino Unido y otras fuerzas occidentales volvieron a Irak, supuestamente para destruir el ultrasectario grupo terrorista Califato Islámico (anteriormente conocido como Al-Qaeda en Irak). Esto sucedió tras la toma por parte del Califato Islámico de grandes trozos del territorio sirio e iraquí, y la proclamación de un peculiar califato islámico. La campaña no está marchando bien. El último mes, el Califato Islámico entró en la ciudad iraquí de Ramadi, mientras al otro lado de la ahora inexistente frontera sus fuerzas conquistaban la ciudad siria de Palmira. La franquicia oficial de Al-Qaeda, el Frente Al-Nosra, también ha estado haciendo avances en Siria.

Los irakíes se quejan de que Estados Unidos se sentó a mirar mientras todo eso sucedía. Los norteamericanos insisten en que están evitando causar daños a civiles, y alegan importantes éxitos. En privado, los funcionarios dicen que no quieren que se les vea como atacantes de las fuerzas sunníes en una guerra sectaria, y molestar a sus aliados sunníes del Golfo. Una luz reveladora de cómo hemos llegado aquí lo ha proporcionado un informe secreto de la inteligencia de Estados Unidos recientemente desclasificado, escrito en agosto de 2012, que predice de forma asombrosa, y en la práctica celebra, la perspectiva de un “pequeño Estado soberano salafista” en el este de Siria, y un Califato Islámico dirigido por Al Qaeda en Siria e Irak. En duro contraste con las afirmaciones occidentales de aquel tiempo, el documento de la Defense Intelligence Agency identifica a Al-Qaeda en Irak (que se convirtió en el Califato Islámico) y otros salafistas como “las principales fuerzas impulsoras de la insurgencia en Siria”, y afirma que los “países occidentales, los Estados del Golfo y Turquía” apoyaban los esfuerzos de la oposición para tomar el control en el este de Siria.

Planteando la “posibilidad de establecer un Estado salafista declarado o no”, continúa el informe del Pentágono, “esto es justamente lo que quieren las fuerzas opositoras, de cara al aislamiento del régimen sirio, que se considera la profundización de la estrategia de la expansión chiíta (Irak e Irán)”.

Y esto es justamente lo que sucedió dos años más tarde. El informe no es un documento político. Está redactado de forma básica y tiene ambigüedades en el lenguaje, pero las implicaciones quedan suficientemente claras. Tras un año de rebelión en Siria, Estados Unidos y sus aliados no solamente apoyaban y armaban a una oposición que sabían dominada por grupos ultra sectarios; estaban preparados para permitir la creación de algún tipo de “Califato Islámico” (pese al “grave peligro” para la unidad de Irak) a modo de colchón sunní para debilitar a Siria.

Esto no significa que Estados Unidos creara el Califato Islámico desde luego, pese a que algunos de sus aliados del Golfo jugaran un papel en ello, como el vicepresidente Joe Biden reconoció en 2014. Pero no había ningún Al-Qaeda en Irak hasta que Estados Unidos y el Reino Unido lo invadieron. Y los Estados Unidos ciertamente han aprovechado la existencia del Califato Islámico contra otras fuerzas en la zona como parte de una operación más amplia de mantener el control de los occidentales.

El cálculo cambió cuando el Califato Islámico comenzó a decapitar occidentales y a publicar atrocidades en línea; los Estados del Golfo respaldan ahora a otros grupos en la guerra de Siria tales como el Frente Al-Nosra. Pero esta costumbre de los países occidentales de jugar con los grupos yihadistas, que luego les muerden, se remonta por lo menos a la guerra de los años 80 contra la Unión Soviética en Afganistán, que promovió a la Al-Qaeda original, bajo la tutela de la CIA.

Se volvió a calibrar durante la ocupación de Irak, en donde las fuerzas norteamericanas dirigidas por el general Petraeus patrocinaron un estilo de guerra sucia, tipo El Salvador, empleando escuadrones de la muerte sectarios para debilitar la resistencia irakí. Y se retomó en 2011 durante la guerra de la OTAN contra Libia, en donde el Califato Islámico tomó el control de la ciudad natal de Gaddafi, Sirte.

El realidad, la política de Estados Unidos y Occidente en la conflagración en Oriente Medio pertenece al clásico modelo de divide y vencerás. Los norteamericanos bombardean a un grupo de rebeldes mientras apoyan a otros en Siria, y organizan operaciones militares conjuntas con Irán contra el Califato Islámico en Irak, mientras apoyan las campañas militares de Arabia saudí contra las fuerzas hutis respaldadas por Irán en Yemen. Pese a lo confusas que puedan ser las políticas de Estados Unidos, una Siria y un Irak débil y fragmentado cumplen ese enfoque a la perfección.

Está claro que el Califato Islámico y sus monstruosidades no serán derrotados por las mismas fuerzas que lo llevaron los primeros a Irak y a Siria, y cuya guerra abierta o cubierta lo ha promovido en estos años. Las eternas intervenciones militares occidentales en Medio Oriente solamente han traído división y destrucción. Solo los pueblos de la región pueden curar la enfermedad, y no aquellos que incubaron el virus.

Fuente: https://www.theguardian.com/commentisfree/2015/jun/03/us-isis-syria-iraq
 

Otro caso de complicidad de Amnistía Internacional con los yihadistas

El apoyo a los yihadistas vuelve a poner en la picota el papel de las ONG como correas de transmisión del imperialismo. Hasta 2012 Amnistía Internacional se destacó por sus campañas de defensa de Ussama Atar, un yihadista belga detenido en Irak. Una vez logrado su objetivo, Atar está hoy perseguido por la policía antiterrorista belga como dirigente del Califato Islámico.

Ahora la presión se ha vuelto contra la ONG, que ayer tuvo que difundir un comunicado para justificar su campaña favorable al yihadista. Dice que sólo criticó las condiciones de detención de Atar y su estado de salud, pero que nunca pidió su liberación. Las fotografías de la época, los carteles y las manifestaciones, convocadas junto con el Partido Socialista belga, el Ecologista y el CDH, dicen todo lo contrario.

Atar tiene 32 años y es primo de los hermanos Bakraui, autores de los atentados cometidos en marzo en Bruselas. Se trasladó a la región fronteriza entre Irak y Siria en 2002, cuando tenía 18 años y los irakíes le encarcelaron hasta 2012. Ahora es “el hombre más buscado de Bélgica”. La policía le acusa de ser el instigador de los crímenes cometidos por sus primos.

En el comunicado de ayer, Amnistía Internacional afirma que pidió al gobierno de Irak que tomara las medidas necesarias para atender en la cárcel a Atar, dado su estado de salud. Naturalmente el comunicado repite los tópicos rituales sobre la condena de toda clase de violencia, sobre todo si es “ciega” (casi tan “ciega” como la misma justicia).

No hay más “ciego” que el que no quiere ver. Amnistía Internacional, determinados partidos parlamentarios y el gobierno belga lograron que Irak liberara a Atar por razones de salud. Ahora quieren volver a meterle en la cárcel.

Cuando Amnistía Internacional inició la campaña ya era sabido que Atar era un dirigente del Califato Islámico y que había estado en prisión junto a su máximo dirigente Abu Bakr Al-Bagdadi.

Este tipo de acciones por parte de Amnistía Internacional no son ninguna casualidad. Ya ocurrió lo mismo con la campaña iniciada para obtener la liberación del checheno Ahmed Chataiev, a fin de luego pudiera cometer el mortífero atentado de Estambul el 29 de junio de este año. Ya lo denunciamos en este artículo, en el que también aparecía involucrada la misma ONG:

Terroristas que son demócratas contra demócratas que son terroristas
https://mpr21.info/2016/07/terroristas-que-son-democratas-contra.html

El apuro de los socialistas, ecologistas y demás partidos parlamentarios que participaron en la campaña no es menor que el de la ONG. Ya es extraño que ese tipo de ONG y partidos se preocupen de los presos y, sobre todo, de aquellos que cumplen su condena en Irak. ¿Sería Atar uno de esos presos “de conciencia” por los que se preocupa Amnistía Internacional?, ¿por qué no busca presos “de conciencia” también en cárceles un poco más cercanas, como las españolas?, ¿no hay presos enfermos en España?

No es muy habitual que digamos. Uno de los dirigentes ecologistas, el diputado Zoé Genot, se puso ayer a balbucear a los medios de su país: “Yo no sabía…” Es evidente que no tenía ni idea, ni de Atar ni de nada. Pero, ¿por qué no se quedarán en su casa? Los peores cómplices son siempre los más tontos.

Para el gobierno belga la cosa es más peliaguda: fueron ellos los que trasladaron a Atar desde una cárcel en Irak hasta la misma Bruselas, donde se cometieron los atentados de marzo. Se lo pusieron en bandeja. Naturalmente que el gobierno tampoco sabía nada de nada… ni quiere saber.

Los presos ‘de conciencia’ que defiende Amnistía Internacional
resultan ser… yihadistas

Un grupo fascista australiano asalta una iglesia cristiana disfrazados de musulmanes

El sábado un grupo fascista australiano ha asaltado una iglesia anglicana disfrazados de musulmanes y lanzando gritos contra el islam. Al parecer eligieron la parroquia porque era favorable a los emigrantes.

El asalto ocurrió en Gosford, en la coste este de Australia. Cuando el reverendo anglicano Rod Bower celebraba la liturgia, una decena de fascistas disfrazados de musulmanes interrumpieron el acto, imitando los rezos musulmanes.

Los fascistas pertenecían al Partido de la Libertad, que ha reivindicado el asalto en su página de Facebook publicando un vídeo del incidente, pero también de sus militantes disfrazados y contentos por su puesta en escena.

El Partido eligió la iglesia por su postura favorable al islam y su defensa de los inmigrantes. Uno de los carteles situados al exterior de la parroquia se titulaba “Bendice el burka”.

El día de asalto se podía leer en el mismo cartel “Suerte al equipo olímpico australiano y al equipo de refugiados” y “Apoyamos a la comunidad musulmana, tendemos puentes entre las diferentes religiones”.

Durante el asalto los fascistas se lo recordaron al sacerdote para mofarse de él: “Queremos compartir el islam con Usted, es nuestro porvenir, somos una riqueza”.

El párroco ha confesado que está escandalizado y profundamente afectado por este incidente: “Venir a un recinto sagrado celebrando el acto último de amor para proclamar mensajes de odio… es profundamente chocante”, ha manifestado.

Desde hace meses Australia se enfrenta a una multiplicación de incidentes ligados a la emigración y al islam. El 7 de agosto la policía detuvo a un militante fascista que preparaba un atentado. En junio en Perth, otra localidad de la costa del Pacífico, lanzaron una bomba incendiaria contra una mezquita tras la oración.

El 26 de julio fue degollado en Saint-Etienne-du-Rouvray, en la Normandía francesa, un sacerdote católico llamado Jacques Hamel, un anciano de 86 años que siempre se había caracterizado por su defensa de los emigrantes. Siguiendo el mantra, Hollande culpabilizó inmediatamente del asesinato al mismo de siempre, al Califato Islámico.

El tercer hombre de la foto no levantó el puño ni era negro tampoco

Durante diez años olvidamos una gesta de esas que jamás deberíamos olvidar. Lo recordó el año pasado el escritor italiano Riccardo Gazzaniga (*) y hoy, en plenos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, es el momento de refrescar la memoria, no vaya a ser que despertemos del letargo y no sepamos ni quiénes somos.

Se trata de la famosa foto tomada durante el podio de los Juegos Olímpicos de México 1968 en las que aparecen los atletas estadounidenses Tommie Smith y John Carlos descalzos, con la cabeza agachada y el puño alzado envuelto en un guante negro. Era el símbolo de los Panteras Negras y, por extensión, de la opresión de la población negra de Estados Unidos, un gesto que jamás se ha vuelto a repetir.

La imagen es uno de los grandes iconos del siglo pasado y sus protagonistas fueron aquellos dos atletas negros que protestaban con los primeros acordes del himno de Estados Unidos, algo muy poco patriótico. Pero en el podio había un tercer personaje del que nadie habló nunca, una especie de convidado de piedra que acabó olvidado, incluso en su propio país. Es el atleta blanco que ni está descalzo ni levanta el puño: el australiano Peter Norman, fallecido hace diez años.

Como escribió Gazzaniga, ese tercer hombre parece un intruso que estropea un icono que, sin él, resultaría perfecto. Nunca nadie se interesó por su vida. Sin embargo, también merece salir del olvido, y no sólo por aquella medalla obtenida en la carrera de 200 metros lisos, que recorrió en 20:06 segundos, quedando en segundo lugar detrás de Tommie Smith, que batió el récord del mundo.

La velocidad es cosa de negros, como casi todo el atletismo. Simplemente son superiores a los blancos: más veloces, más fuertes y más potentes. En 1968 nadie apostó que alguien como Norman se entrometería en una carrera de negros y lograría la medalla de plata.

Tras la carrera, los dos negros que iban a subir al podio se acercaron a Norman. Sabían que su país era tan racista o más que Estados Unidos. En Australia no sólo existía la segregación racial contra los negros sino también contra las poblaciones aborígenes. ¿Sería Norman otro blanco racista? Le tantearon preguntándole si creía en la igualdad de derechos. Les contestó que sí. Entonces los estadounidenses le confesaron lo que tenían pensado llevar a cabo en el podio.

“Creía que iba a ver miedo en sus ojos, pero lo que vi fue amor”, dijo John Carlos años después. “Estaré con vosotros”, les respondió el australiano con decisión.

Smith y Carlos habían pensado subir descalzos al podio porque no sólo querían reivindicar una condición racial sino la condición de clase de los negros en Estados Unidos, la de quien no tiene nada: la del proletariado.

Falta un detalle que Norman les sugirió: el guante negro, ese que le dio una fuerza definitiva al legendario gesto de los atletas. No tenían más que un único par de guantes por lo que inmediatamente antes de subir a la gloria desistieron, y fue ora vez el australiano el que les dijo que se pusieran un guante cada uno. De ahí que Smith levante el brazo derecho y Carlos el izquierdo.

En aquella época se había formado un movimiento de protesta que se llamaba “Proyecto Olímpico” del que formaban parte numerosos atletas, que se identificaban por una insignia. Como muestra la imagen, los tres portaban aquella insignia.

También muestra que Norman tiene a los dos estadounidenses a su espaldas. No vio la escena y supo que habían ejecutado el plan cuando el estadio enmudeció ante aquel gesto reivindicativo y dejó de cantar el himno de las barras y estrellas.

Al día siguiente la foto fue la primera plana en todos los diarios del mundo. Los 200 metros lisos, los Juegos Olímpicos, las ceremonias… todo pasó a un segundo plano y se habló de racismo, de segregación, de apartheid y de discriminación. Por un momento, gracias a tres atletas, los oprimidos fueron los protagonistas.

A pesar de que, como todos sabemos, “el deporte no tiene nada que ver con la política”, el imperialismo no podía tolerar aquello y tomó represalias. Los dos velocistas negros fueron expulsados inmediatamente del equipo olímpico y tuvieron que abandonar las instalaciones. Al llegar a su país fueron amenazados de muerte en numerosas ocasiones.

También el australiano fue represaliado. Tuvo que abandonar una prometedora carrera como atleta. En los siguientes Juegos Olímpicos no le admitieron en la selección. Hubiera podido convertirse en una de esas viejas glorias del deporte que todos los países sacan a pasear para hinchar los pechos de patriotismo, pero desapareció para siempre de la memoria del atletismo. Se convirtió en un paria, un apestado, un traidor. Décadas después, cuando se celebraron los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, el gobierno australiano invitó a todos los medallistas olímpicos a los actos oficiales… excepto a uno: Peter Norman. Australia es un país tan racista que incluso su propia familia renegó de él. No encontró trabajo y cayó en el alcoholismo y una profunda depresión en la que vivió sus últimos años.

Smith y Carlos, en el funeral de Norman
Se equivocarán Ustedes de lleno si suponen que fue represaliado por aquel gesto épico, uno de esos actos que alguien comete en la vida sin pensarlo y luego se arrepiente toda su vida. En absoluto. Podía haber renegado de sí mismo y lamentar su gesto. Se lo preguntaron mil veces a lo largo de su vida, en público y en privado: ¿condenas el acto de Smith y Carlos?, ¿quieres disculparte? Le hubieran devuelto la gloria que merecía si el deporte sólo fuera deporte, pero su respuesta siempre fue la misma: lo volvería a hacer.

La frontera entre la gloria y el ostracismo más oscuro es así de frágil: depende sólo de un pequeño gesto, de un instante de debilidad, de una traición minúscula… Norman demostró algo que el capitalismo no entiende: la dignidad no está en venta y si alguien se prostituye es para siempre. No hay medias tintas. El australiano jamás traicionó a Smith y Carlos. El imperialismo nunca ha podido disfrutar de ese placer porque se tropezó con un australiano íntegro, el vivo espejo en el que todas las personas dignas deberían mirarse cada mañana.

Con el tiempo la historia ha devuelto a Smith y Carlos lo que les robaron durante tantos años. En California una estatua recuerda su aportación a la lucha contra la segregación racial, pero en el podio no está Norman. Nada ni nadie recuerda a Peter Norman, el tercer hombre de la foto, que ni levantó el puño ni era de raza negra. Aquel héroe murió hace 10 años en Melburne de una gangrena. Smith y Carlos se desplazaron para llevar a hombros el féretro del atleta suprimido de los anales del atletismo.

No seamos cómplices tampoco nosotros. No consintamos que la memoria de los héroes, como Peter Norman, se pierda en el olvido.

(*) http://riccardogazzaniga.com/luomo-bianco-in-quella-foto/

Los seguidores de Gbagbo se dirigen a Putin para lograr su libertad

El miércoles de la semana pasada se produjo un acontecimiento que ilustra el papel que empieza a desempeñar Rusia ante muchos pueblos del mundo: una fracción del Frente Popular Marfileño, el partido del antiguo presidente Laurent Gbagbo, se ha dirigido a Putin para que logre su liberación y la de el otro acusado ante el Tribunal de La Haya, Charles Blé Goudé.

A comienzos de este año se abrió en La Haya, Holanda, ante el Tribunal Penal Internacional el juicio contra Gbagbo por crímenes contra la humanidad cometidos en 2011, como consecuencia de las elecciones celebradas aquel año en el país africano. Fue uno de esos golpes de Estado que el imperialismo viene poniendo en marcha desde hace unos años con dirigentes políticos molestos repartidos por los cinco continentes.

Gbagbo está encarcelado desde entonces, mientras la farsa judicial sigue su rutina en medio del tedio y el sopor de los interrogatorios cruzados de los testigos.

Durante este tiempo el partido que dirigía Gbagbo se ha dividido. Aunque ambas facciones luchan por su liberación, sus métodos divergen. El presidente del mismo, antiguo Primer Ministro, Affi Nguessan, está empeñado en las gestiones diplomáticas, la otra facción, encabezada por Abu Drahaman Sangaré, está organizando protestas populares.

Ha sido esta facción la que ha apelado a Putin para que Gbagbo sea liberado de prisión y se cierre el proceso en su contra a fin de que triunfe “la justicia, la verdad, la independencia y la soberanía de los países africanos”, ha manifestado Sangaré en unas declaraciones a los medios de comunicación africanos.

El llamamiento a Putin forma parte de una amplia campaña que se está extendiendo por todo el Continente Negro para exigir la liberación del antiguo Presidente de Costa de Marfil. Rusia es el destinatario de las peticiones de ayuda un creciente descontento internacional que busca un nuevo Robin Hood que rompa sus cadenas.

Watergate: todos los hombres del presidente (y alguno que se quedó olvidado)

“El [Washington] Post mintió a sus lectores publicando historias que sabía falsas y permitió a Woodward mentir con impunidad. Esto incluía la publicación de historias que afirmaban que Moorer u otros nunca hablaron del Golpe Silencioso cuando, de hecho, los redactores del [Washington] Post no solamente sabían que habían sido entrevistados, sino que habían sido grabados. Sus editores y aliados efectuaron una campaña de desinformación e intimidación contra otras empresas de información que evaluaron la publicación de parte del Golpe Silencioso o airear historias sobre el libro” (Lan Colodny, Silent Coup, St. Martin Press, Nueva York, 1 de mayo de 1991).

Si dices una mentira lo suficientemente grande y se repite lo suficiente, la gente llegará a creerlo. La mentira podrá mantenerse sólo el tiempo que el Estado tenga aislada a la gente de las consecuencias políticas, económicas y militares de esa mentira. De esta forma es de importancia vital para el Estado usar toda su fuerza para reprimir disensiones, porque la verdad es el enemigo mortal de la mentira y, por extensión la verdad es el mayor enemigo del Estado” (Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda en la Alemania nazi).

Un texto histórico frecuentemente usado en las “high schools” estadounidenses dice lo siguiente sobre la dimisión del presidente Richard Nixon: “Idea central: La participación del presidente Richard Nixon en el escándalo Watergate le obligó a dimitir de su puesto. El escándalo Watergate afectó a cuestiones de confianza pública que aún afectan al escepticismo con que el público y los medios ven a los políticos”.

Hay una referencia a la habitual lista de personajes relacionados con el “Comité para la Reelección del Presidente” y de los miembros del Congreso que participaron en las audiencias del asunto Watergate. La entrada en Wikipedia sobre Nixon y su caída exhiben la misma narrativa aséptica.

Hay cráteres profundos en estas presentaciones de Nixon. Está llena de alegres relatos sobre la efectividad de los sistemas de controles y balances mediante los que el Congreso de Estados Unidos llegó a desafiar a la presidencia imperial y volvió a poner al país en la senda de una democracia libre y abierta. Nixon sigue siendo el rostro de la maldad política para muchos norteamericanos. Y en los colegios y escuelas enseñan que la paranoia, la inseguridad, el racismo y el desprecio de Nixon por todo el mundo excepto por sus más cercanos colaboradores fueron las principales causas de su dimisión el 9 de agosto de 1974. Esas narrativas han sido aprobadas por las élites políticas, militares, académicas y empresariales porque son simplistas y fáciles de “vender”, a unas (como cantó una vez Jim Morrison, del grupo The Doors) “frágiles mentes de cáscara de huevo” (fragile eggshell mind), es decir, el público norteamericano.

La presidencia de Nixon se define por sus defectos y por el Watergate. Pero en realidad es una escena del crimen confusa y con muchas cuestiones dudosas y sin resolver. En este sentido, sigue siendo una especie de “caso pendiente” que necesita desesperadamente una revisión que incluya el papel de la Junta de Jefes de Estado Mayor del ejército, y su operación de espionaje dentro del National Security Council (NSA), una aclaración sobre el hombre que orquestó la entrada en el Watergate, las dudosas acciones del general Alexander Haig en el National Security Council y las arriesgadas informaciones de Bob Woodwards y el Washington Post.

La Teoría Mister Proper

Afortunadamente, Len Colodny ha expuesto los fallos de la historia. “Silent Coup: The Removal of a President” (1992, reeditado en 2015) y “The Forty Years War: The Rise and Fall of the Neocons, from Nixon to Obama” (2010) dañan severamente las narrativas oficiales. Es fácil quitar importancia a sus trabajos como teorías de la conspiración, si se es seguidor de la “Teoría Mister Proper” del Watergate: todos los hechos inconvenientes son borrados de la escena del crimen.

Pero ambos trabajos están impecablemente escritos en estilo sencillo, apoyados por una cantidad enorme de entrevistas y referencias. La recopilación de Colodny sobre Nixon y Watergate están en la Texas A&M University. Contienen “aproximadamente 800 horas de entrevistas grabadas, con más de 100 personas que estuvieron relacionadas con la Administración Nixon y sus sucesores. Los historiadores que vayan a la Texas A&M y al portal en línea que la Universidad está desarrollando encontrarán las extensas entrevistas de Colodny con los más cercanos colaboradores y asociados de Nixon, incluyendo a H.R.Haldeman, su jefe de gabinete, el juez John Mitchell, y su jefe de Política Interna, John Ehrlichmann. También cuenta con entrevistas exclusivas con el reportero del Washington Post Bob Woodward y el consejero de la Casa Blanca John Dean, cuyos testimonios durante las audiencias del caso en 1973 ayudaron a detallar las implicaciones de Nixon en la ocultación del Watergate”.

Aquí se enumeran (en citas directas) algunas de las claves encontradas por Colodny. Pueden consultarse en http://www.watergate.com

Además de demostrar los lazos entre Woodward y Haig, demostramos como Dean ordenó la entrada en los apartamentos Watergate principalmente para cubrir su relación con un círculo de prostitución dirigido por una “madam”, Heidi Rikan, cercana amiga de la novia y esposa de Dean, Maureen Biner Dean. Por aquel entonces, los Dean se escondieron tras la cortina de humo de que el alias de Rikan, Kathie Dieter, no era Rikan. Sabíamos que Rikan y Dieter eran la misma persona, y lo demostramos. En conjunto, las revelaciones proporcionaron una versión muy diferente de los sucesos que llevaron a la salida de Nixon. Dean, Haig y Woodward reaccionaron como se esperaba: nos atacaron pero nunca establecieron ninguna crítica esencial de los hallazgos presentes en el libro.

Las conexiones de Woodward con el espionaje

Bob Woodward mintió para ocultar sus antiguos lazos con el general Alexander Haig. En 1969 y 1970 el teniente de la Marina Bob Woodward manejaba la sala secreta de comunicaciones del Pentágono, que transmitía mensajes por todo el mundo, incluyendo el canal de comunicación para Henry Kissinger y el presidente Richard Nixon. En esas funciones, Woodward a menudo entregó mensajes de dirigentes de todo el mundo al general Alexander Haig, el representante de Kissinger en el National Security Council… Esta relación es crítica para el escándalo Watergate, ya que Haig era la fuente clave para Woodward en su historia más importante, el “borrado deliberado” de una grabación esencial de Nixon en la Casa Blanca.

‘Garganta Profunda’

Usando a “Garganta Profunda”, Woodward oculta a la persona que borró efectivamente la cinta o que al menos fue testigo del borrado. Colodny dice a Woodward en la transcripción de la entrevista: “La palabra que apunta hacia usted es ‘deliberada’. Porque si alguien está deliberadamente borrando cintas que están ante el juez Sirica, estamos hablando de un delito”. Es importante saber si “Garganta” sabía que era algo deliberado, o bien borró la cinta, o fue testigo de la destrucción. Está claro que, tanto por el proceso de eliminación y la modificación de Woodward sobre el papel de “Garganta” como fuente, que fue Alexander Haig la fuente que le comunicó que hubo un borrado deliberado de las cintas de la Casa Blanca.

En los siete días siguientes, los equipos de investigación de la Casa Blanca y el Pentágono entraron en acción, y pronto encontraron al culpable inmediato, Charles E. Radford. Radford era un funcionario de la Marina que trabajaba en las oficinas del National Security Council, y frecuentemente copiaba documentos clasificados e incluso admitió haber revuelto el maletín de Kissinger. Su confesión y la de su superior, almirante Robert O. Welander, comenzaron a desentrañar la pista del espionaje que se remontaba 13 meses atrás, hasta noviembre de 1970. Según esta perspectiva histórica, comenzó cuando el Secretario de la Junta de Jefes de Estado Mayor, almirante Thomas H. Moorer sospechó de las decisiones de política exterior de Nixon y el consejero de seguridad nacional Henry Kissinger. Estas políticas incluían cómo se estaba llevando la guerra de Vietnam, su búsqueda de un acuerdo con la URSS y sus planes de entablar comercio con China. En resumen, el ejército creía que Nixon estaba vendiendo el país a sus mayores enemigos, los comunistas. Por estos motivos se organizó un círculo de espionaje dentro de la oficina del National Security Council en la Casa Blanca, a fin de robar los secretos más importantes del presidente y sabotear sus políticas. Esto llevó a los sucesos del 21 de diciembre de 1971, el séptimo día.

Ese día Nixon tuvo conocimiento de las operaciones de espionaje hasta el último detalle, y tomó una decisión funesta y desastrosa, que afectaría profundamente al curso de su administración y sería un factor de su dimisión en 1974. Enterado de la operación, Nixon la declaró inicialmente como “un delito federal del más alto nivel”. Pero no exigió que nadie fuera acusado. Más bien, tapó lo que supo, y más tarde confirmó a Moorer como el secretario de su Junta de Jefes [de Estado Mayor].

El círculo de espionaje y su falta de reacción y represalia serían el más profundo y mejor guardado secreto de su Administración. El presidente incluso consiguió ocultar la existencia del espionaje durante el escándalo Watergate, cuando, si lo hubiera revelado, hubiera salvado su presidencia. En los años posteriores rehusó reconocer la verdad sobre esto, incluso cuando se le mostraron las pruebas más sólidas, llevándose el secreto a la tumba.

Los fontaneros espiaban incluso al presidente

En 2012 dije sobre la obra de Colodny que “La guerra de los cuarenta años” es un relato chispeante y excepcionalmente documentado de las políticas norteamericanas desde los años de la II Guerra Mundial hasta los primeros días del presidente Obama. Los principales hechos, nombres y organizaciones comunes en los análisis políticos e históricos de hoy están todos presentes destacadamente en el libro: Kissinger, Nixon, Haig, Reagan, Clinton, Bush (primero y segundo), Obama, Rumsfeld, Cheney, Carter, Bin Laden, Paul Wolfowitz, Richard Perle, Watergate, Iran-Contra, 11-S, Bob Woodward, la Guerra Fría, el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, la Unión Conservadora Americana, etc.

Pero la auténtica fuerza del libro procede de la búsqueda de Colodny bajo las narrativas históricas “standard” del elenco de hechos, asuntos y personalidades de 1945 a 2009 para revelar astutamente las muchas historias del poder; la lucha política entre la Casa Blanca y la CIA, el Departamento de Estado, el de Defensa y el Congreso; el armamento ideológico constitucional; y, discutiblemente, ruines actividades criminales que bordean la traición. Todo ello apoyado por 432 notas a pie de página y una excelente bibliografía. En una reciente actualización de “Silent Coup”, Colodny comentaba sobre las cuestiones de “La guerra de los cuarenta años” publicada en 2009:

“Por entonces la guerra en Irak estaba en un punto muerto que causaba comparaciones continuas con Vietnam. Empezamos a investigar cómo llegó Estados Unidos a quedar atrapado en otra guerra terrestre sin fin, esta vez en Oriente Medio. Alexander Haig, el general que fue jefe de gabinete de Nixon en 1973, fue el foco de parte de nuestra investigación. Nos preguntamos cómo acabó Haig trabajando en el National Security Council para Henry Kissinger. Supimos que Haig fue recomendado por dos colegas del Pentágono, el antiguo consejero Joseph Califano y el mentor de Haig, Fritz G. A. Kraemer, un analista político nacido en Alemania que también descubrió a Kissinger cuando era un soldado raso durante la II Guerra. Nuestra investigación mostró el alcance de la influencia de Kraemer en el ejército y en el gobierno federal. Las firmes convicciones de Kraemer modelaron las de Haig, que a menudo frenaba las políticas impulsadas por Kissinger y Nixon. Fue Haig quien proporcionó información al Pentágono que Nixon y Kissinger querían esconder de los militares.

La influencia de Kraemer continuó después de Nixon en la Administración Ford, en donde trabajó con el jefe de gabinete del presidente Ford Donald Rumsfeld y su sucesor, Dick Cheney. Estos serían con el tiempo Secretario de Defensa y vicepresidente, y ayudaron a guiar al presidente George W. Bush en la desastrosa invasión de Irak. El mantra republicano ‘Paz mediante la Fuerza’ de Ronald Reagan hasta el último día, está basado totalmente en la ‘Teoría de la Debilidad Provocativa’. La ‘Guerra de los cuarenta años’ fue publicado en diciembre de 2009. El libro reforzó los descubrimientos de ‘Silent Coup’, e incorporó los avances hechos por aquellos que se vieron influenciados por ‘Silent Coup’. Los descubrimientos de ‘La guerra de los cuarenta años’ no han sido discutidos…”

La clase dirigente estadounidense está contando enormes mentiras sobre su apoyo directo a los simpatizantes nazis instrumentados en el golpe de Ucrania; su intento de desmantelar Rusia mediante sanciones, manipulación de divisas y manipulaciones en la producción mundial de petróleo; su caprichosa criatura del Califato Islámico; su asedio militar a China y su voluntad de diezmar la población de Estados Unidos mediante los programas de austeridad y la creación de guerras de clase y exteriores. Todo es fácil de ver.

En el sitio web Fabius Maximus se discutían los resultados de una reciente encuesta YouGov sobre un golpe militar en Estados Unidos: “Luego están las peores noticias. La encuesta demuestra que el 29 por ciento de los norteamericanos pueden imaginar una situación en la que apoyarían la toma del poder federal por los militares… Es una vieja historia… Es el rechazo del pueblo de Roma a llevar la carga del autogobierno. Los fuertes combatían por el trono, algo que cada vez es más probable que suceda en Estados Unidos, cuando miramos hacia la policía y el ejército en busca de ayuda en los momentos difíciles. El pueblo de Roma reaccionó a la caída de la República y el ascenso del Imperio con resignación, tales como estoicismo, epicureísmo, hedonismo y cristianismo. ¿Que filosofías o religiones crearemos para adormecer nuestro sentimiento de responsabilidad? Los [Padres] Fundadores modelaron Estados Unidos siguiendo el ejemplo de Roma, y estamos preocupados de que pueda seguir el mismo curso. Sus escritos, tales como los Documentos Federales, describen nuestro amor por la libertad como el cimiento de la República. La siguiente generación pondrá a prueba si merecemos o no su confianza”.

John Stanton https://dissidentvoice.org/2015/09/watergate-and-the-washington-posts-big-lie/

La unión no hace la fuerza (Lección de Geoestrategia Europea número 80)

Hace tiempo que no les hablamos de nuestro admirado Jean Paul Pougala, catedrático de Geoestrategia de la Universidad de Dakar, en Senegal. Durante este tiempo ya no firma sus diatribas como tal universitario sino con una titulación mucho más poderosa: como antiguo vendedor furtivo de mangos, lo cual le convierte en una pluma aún más corrosiva, si cabe.

Nuestro silencio no les ha permitido conocer a Ustedes otra de sus furibundas diatribas, con la que encabezamos esta entrada: “La unión no siempre hace la fuerza”. Es lo que él llama Lección de Geoestrategia Africana número 80 (*), que nosotros nos vamos a permitir importar a Europa y que repartimos gratuitamente a quien quiera quedársela.

También nos apoderamos del ejemplo que pone, que es muy africano: Usted puede juntar todo el número de corderos que desee, diez, cien, mil… Por numerosos que sean, siempre bastará un único perro para conducirlos a todos ellos al redil mansamente. Centenares de corderos no son capaces de hacer frente a un solo perro, dice Pougala, por lo que siempre acabarán sobre el mantel de algún restaurante.

Los corderos siempre son corderos: sumisos, obedientes, silenciosos… El perro los lleva de un lado para otro. Hace lo que quiere con ellos, que jamás levantan la voz y mucho menos se les ocurre desobedecerle, por numerosos que sean. Es evidente, dice Pougala, que si los corderos no fueran corderos, bastarían unos pocos de ellos para enfrentarse al perro y seguir su propio camino. Pero entonces ya no serían lo que son: corderos, entrenados como tales a lo largo de miles de años de evolución biológica para crear una especie así de obediente, silenciosa y sumisa.

¿Qué es lo que hace que un cordero pueda enfrentarse a un perro? La reflexión, dice Pougala, la toma de conciencia de aquello que necesitan. El vendedor furtivo de mangos lo aplica a los africanos (corderos) frente a los europeos (perro), pero lo mismo se puede decir de culquier explotado.

Los corderos son muy mumerosos y están muy unidos, dice Pougala, pero es la unidad en la debilidad, desprovista de sentido crítico y de libertad.

Pero nuestro vendedor furtivo de mangos es tan agudo que también pone su atención en el perro. ¿Cómo domina el perro a los corderos? Los mira desde lejos, pero no fija su atención en la manada que permanece agrupada sino en los que se alejan del grupo. Lo que hace es llevarlos al grupo, mantener unida la manada.

Por lo tanto, es al perro al que le interesa la unidad, no a los corderos. De ahí que lo primero que trata de impedir es que nadie se aleje de ella. De ahí que los perros siempre hablen de unidad, de que la unidad hace la fuerza, de que el pueblo unido jamás será vencido y cosas parecidas.

Los corderos no es que estemos en contra de la unidad sino que queremos saber a dónde conduce el perro la manada que, finalmente, es siempre el mismo lugar: el matadero. Entonces protestamos contra esa unidad y decimos que si no queremos acabar guisados en una cazuela tenemos que enfrentarnos a los perros que tanto nos hablan de unidad pero muy poco de a dónde nos conducen con ella.

(*) http://pougala.org/lunion-ne-fait-pas-toujours-la-force/

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