
Concentración contra la OTAN en Madrid



Pero no es sólo un reflejo pasivo de ella sino que, al mismo tiempo, la retroalimenta, la refuerza y la justifica.
Hoy la informática, los buscadores, los algoritmos tampoco son neutrales; reproducen fielmente la sociedad que los ha creado, sus mezquinos intereses lucrativos, su ideología clasista, su individualismo y su competitividad.
El reflejo del capitalismo en internet es ideológico, es decir, falso, distorsionado y deformado. No se trata de que todo lo virtual sea falso o una mentira. Tampoco de que sea ficción o invento, sino de que es ideológico, es decir, que lo cierto y lo falso coexisten en el mismo plano y la mayor parte de los usuarios no somos capaces de discernir uno de otro.
En los inicios de internet a los servidores se les llamó “esclavos” (en inglés “slaves”) en la jerga informática, rememorando la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel, donde el usuario adquiere una sensación —falsa— de supremacía: es quien da las órdenes y ha adquirido la convicción de que, por ello mismo, por su condición dominante, “utiliza” el ordenador, “utiliza” su conexión a internet o “utiliza” un servidor, con el añadido de que, como cualquier negrero a la caza de esclavos, todo es gratuito y todo se puede aprovechar en su beneficio: puede ver películas, apoderarse de imágenes, descargar música, plagiar textos ajenos…
Con la informática llegó el torrente de quimeras pequeño burguesas, promovidas por “expertos” que no saben lo que tienen entre manos. Hablan de horizontalidad, transversalidad y de comunicación P2P, bidireccional, de un punto a otro, sin intermediarios, sin censura, sin límites. En internet hay sitios donde nos dejan discutir los artículos, e incluso votar a favor o en contra de ellos. Lo virtual es el imperio de la democracia en estado puro. Incluso los afiliados a Podemos, prototipo de conglomerado virtual, son el colmo de la modernidad digital: votan por internet.
El universo virtual ha logrado el sueño del capitalismo: que todo, incluidas las personas, seamos mercancías, tengamos un valor comercial y un precio. Quienes realmente nos hemos esclavizado a nosotros mismos en internet somos los miles de millones de usuarios que trabajamos muchas horas cada día, gratuitamente, al servicio de monopolios del tipo Google, Microsoft, Amazon o Tweeter.
Cada vez que visitamos un sitio o pulsamos un enlace, generamos dinero; cada vez que rellenamos un formulario para abrir una cuenta de correo electrónico, generamos dinero; cada vez que introducimos textos, fotos, música o vídeos en un servidor ajeno, generamos dinero.
Como todo universo ideológico, internet vuelve las cosas del revés. Los sirvientes son los amos, mientras los usuarios somos millones de pequeñas hormigas trabajando todos los días muchas horas sin parar y sin cobrar absolutamente nada. Los monopolios se apropian incluso de esos tan sagrados derechos de propiedad intelectual sobre los textos, las imágenes, la música, los juegos y los vídeos. Aunque las TOS (“terms of service”, condiciones de uso) digan otra cosa, esos servidores que los usuarios llenamos de contenidos, hacen con ellos lo que les da la gana: compran, venden, cambian, difunden, eliminan…
El usuario nunca es el dueño, siempre es el esclavo. A pesar del —falso— debate sobre la Ley de Propiedad Intelectual de 2014 (canon digital, tasa Google), en el universo virtual no existen las copias privadas. Aunque el usuario pague por una descarga, no adquiere nada porque no se considera como compra, sino como un alquiler permanente. Creemos que tenemos el disco duro lleno de música, por ejemplo, y seguimos vacíos; no es nuestra, no tenemos nada de nada.
Los ordenadores, las redes sociales, los programas informáticos e internet en su conjunto tuvieron un origen militar. Son, al mismo tiempo, el instrumento y el escenario de la guerra, como se pone de manifiesto en el gigantesco ataque informático desatado este mes de mayo. Los ejércitos, las centrales de espionaje y la policía se han llenado de informáticos. Su tarea es la de cualquier militar: atacar (a los demás) y defenderse (de los ataques de los demás).
La guerra no es más que la competencia en el terreno militar. Pero la competitividad capitalista está, además, en la economía, la publicidad, la política, las elecciones… en todo. Internet es la competencia llevada hasta sus últimos extremos.
Las relaciones familiares, sociales y políticas se han sustituido por las virtuales, por comunicaciones indirectas a través de un chat, un correo o un mensaje de Whatsapp. Así se crean personajes inexistentes, perfiles falsos, falsas “comunidades” e incluso partidos políticos puramente virtuales. Más de la mitad del tráfico en internet es ficticio. Ha sido creado por medios automáticos llamados “bots”.
Las redes sociales, lo mismo que Google, nos han introducido en un burbuja cerrada que luego nosotros mismos nos hemos encargado de estrechar cada vez más mediante contactos, suscriptores, grupos de interés o vínculos de afinidad. A veces los llaman “nichos”. A pesar de la invocada interconectividad, los usuarios han creado mundos fragmentados para sí mismos, aislados unos de otros.
Internet ha convertido en realidad —aparente— la gran quimera burguesa del hombre hecho a sí mismo (“self made man”). Yo me lo guiso, yo me lo como. No necesito un periódico para publicar un artículo ni una editorial para publicar un libro; ni siquiera necesito un maquetador, ni tampoco necesito saber maquetar, ni una imprenta… Hay infinidad de sitios en internet que hacen todo eso automática y gratuitamente.
Lo real se nutre de lo virtual. No son los blogs los que se informan en la prensa sino al revés. Ya no hay corresponsales. En la Guerra de Siria son muchos los medios convencionales que están acudiendo a sitios de internet, a mensajes de Twitter, a Youtube y a redes sociales como fuente de información.
La policía también se informa gracias a internet. En las aduanas de Estados Unidos preguntan a los viajeros por su cuenta de Facebook para identificarle mejor. Las empresas apenas hacen entrevistas de trabajo; te piden tu cuenta en alguna red social. Si no estás en internet, no estás en el mercado, no existes.
En los medios digitales (foros, blogs) la escritura predomina sobre la lectura. Podemos ser autores, creadores, protagonistas. Cualquiera tiene un espacio para dejar su impronta, desde un breve comentario a un texto, hasta un foro de debate o incluso un blog propio. En esta sociedad capitalismo no somos nada, pero podemos parecer grandes, con muchos seguidores y “amigos” en nuestro perfil de Facebook.
Sobre todo, internet es publicidad, “marketing”. Es la consolidación de un tiempo en el que las recomendaciones y menciones de los demás desempeñan un papel clave en la difusión de las publicaciones. El crédito de una marca comercial o la reputación de una persona dependen de su tratamiento en la red, de las apariencias, de fragmentar la información, erradicando las malas noticias y destacando las buenas. Las noticias, verdaderas o falsas, las fabrican “influencers” o especialistas contratados para ello.
En los agregadores predomina el culto al aspecto cuantitativo de la información, que se expresa en nociones tales como la “visibilidad”, la “viralidad”, el “retuit” o el “spam”. Son las “radiofórmulas” de internet, al estilo de “Los 40 Principales”, donde lo primordial es la difusión, las visitas que un sitio tiene, el “share”, la audiencia. No importa que el visitante no haya leído el contenido. Basta con que pulse el enlace, “me gusta” o “compartir”.
El capitalismo obliga a los blogs a competir unos con otros. Si la música y el arte se ponen en un escalafón, los blogs también y los partidos políticos y las empresas. En cualquier aspecto de la vida hay que ser un ganador, estar al principio. Si tienes un blog, debes lograr la gran hazaña de que Google te ponga en un primer plano, de lo contrario de conviertes en “invisible”, no eres nada. Por lo tanto, en un blog no se escribe para el lector sino para Google, como Google quiere.
El valor de un sitio o un dominio depende del número de visitas. Cada vez que entras en una página, aumentas su precio de mercado. Hay sitios que lo calculan de manera automática. ¿Sabes cuánto vale un sitio como La Haine? Lo puedes comprobar en http://urlm.es/www.lahaine.org. Supera los 16.000 dólares. Puedes seguir la cotización de una web lo mismo que cualquier valor bursátil en Wall Street: “en tiempo real”. Cada vez que visitas La Haine su valor aumenta tres céntimos de dólar.
Como en la televisión, impera lo frívolo y los tópicos. Los agregadores se llenan de noticias sensacionalistas, de ínfima calidad pero capaces de atraer visitas y, por lo tanto, publicidad. Se buscan noticias estrafalarias: famosos, fútbol, televisión… Una página de pornografía, como Pornhub, es mil veces mejor que La Haine, su precio es mil veces mayor (17 millones de dólares), es decir, es mil veces mejor. Si La Haine hablara de Messi y Cristiano Ronaldo mejoraría mucho. Así es el capitalismo y así lo refleja internet.
Es un fenómeno que, a su vez, va ligado a la ideología pragmatista que llega del mundo anglosajón: la difusión es el mayor emblema del “éxito”, cuando no es el “éxito” en sí mismo. Los “más populares”, una expresión en la que hasta la traducción es infame, están los primeros. A su vez, el “éxito” demuestra que algo funciona y, además, que es correcto, que lo hace bien, con el corolario habitual: todos deberían proceder de la misma manera. De lo contrario, eres un perdedor, que es lo peor que se puede ser.
Una marca siempre debe ser signo de actualidad y de modernidad, a diferencia del comunismo o la URSS, que son cosas del pasado, prehistoria. Internet es el culto a lo efímero: el “trending topic”, lo que aparece y desaparece de manera casi instantánea. No existe el medio ni el largo plazo. Las tecnologías de la información no promocionan los contenidos alojados en sitios estáticos, como las antiguas páginas web, sino aquellos que cambian continuamente. Por lo tanto, para poder estar entre los primeros hay que añadir contenidos continuamente al blog, que se convierte en una actividad frenética.
Ha triunfado la reputación, la marca y la imagen. Lo importante no es lo que uno es sino lo que los demás piensen o supongan, bien entendido que las marcas son artificios; no son ni dejan de ser sino que se fabrican mediante las correspondientes campañas, debidamente orientadas por los “influencers”, los que en la prensa de siempre se llamaron “creadores de opinión”, es decir, los que nos dicen a los demás lo que debemos pensar.
En este libro, Paul L. Williams ofrece nuevas e inquietantes evidencias exponiendo lo que él llama la alianza impía. Operación Gladio es probable que sea un libro polémico e incluso conspiratorio para algunos. Sin embargo, no se pueden rechazar las evidencias que el proporciona.
La historia comenzó en 1942 con la formación del Banco del Vaticano. El mismo año que la ONI (Oficina de Inteligencia Naval) reclutó a Lucky Luciano, un capo de la droga por excelencia. El director suizo de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), Allen Dulles, llegó a la conclusión: «Estamos luchando contra el enemigo equivocado”. Schutzstaffel (SS) envió un mensaje a través de Dulles al Vaticano informándole que el gobierno nazi quería establecer una paz separada con los Estados Unidos; querían luchar contra los soviéticos. Dulles se reunió con Max von Hohenlohe en Berna. Más tarde, Dulles se reunió también con otros oficiales nazis para forjar la nueva alianza. El Jefe de Inteligencia Especial para la OSS en China coronel Paul E Helliwell pensó en otra alianza impía entre la comunidad de inteligencia de Estados Unidos y grupos del crimen organizado. En consecuencia, las agencias de inteligencia estadounidenses consiguieron que el capo Lucky Luciano fuera liberado de la cárcel y se le permitió construir su imperio de narcóticos y, simplemente observaron el flujo de drogas hacia los guetos negros en gran parte de Nueva York y Washington. La alianza impía de los espías y criminales estadounidenses se repitió en todas partes, Laos y Birmania a Marsella y Panamá.
Después de que Richard Nixon se convirtiera en presidente en 1969, esta estrategia ganó más ímpetu. El Asesor Henry Kissinger dio órdenes a Licio Gelli para llevar a cabo ataques terroristas e intentos de golpe de Estado. Los Estados Unidos y el Vaticano canalizaron millones de dólares para estas operaciones. La mayor parte del dinero se recaudó de formas cuestionables. El primer ataque importante en Europa tuvo lugar el 12 de diciembre 1969, cuando una bomba estalló en el vestíbulo del Banca Nazionale Dell’ Agricoltura en Milán, Italia. Diecisiete personas murieron en la explosión. En el transcurso de una hora, tres bombas explotaron en Roma. Según cifras oficiales, 14.591 actos de violencia con una motivación política se llevaron a cabo entre enero de 1969 y diciembre de 1987. En estos ataques terroristas, 491 personas murieron y 1.181 resultaron heridas. Un gran número de ataques terroristas se llevó a cabo en otros países europeos desde 1965 a 1981. También intentaron matar el presidente francés De Gaulle, quien denunció «la guerra secreta del Pentágono» y expulsó la sede europea de la OTAN que estaba en Francia.
En América Latina, la CIA y el Vaticano lanzaron la Operación Cóndor como la versión de la Operación Gladio latinoamericana. La receta fue aplicada generosamente por las agencias de inteligencia de Estados Unidos a «cualquier gobierno que se arriesgara a defender la nacionalización de la industria privada (en particular las empresas de propiedad extranjera), una reforma radical agraria, las políticas comerciales autárquicas, la aceptación de la ayuda soviética, o una política exterior antiamericana. «La CIA y el Vaticano comenzaron la Operación Cóndor en la década de 1970, cuando el Opus Dei suscitó el apoyo de los obispos chilenos para el derrocamiento del gobierno del Presidente Allende. El grupo católico estaba trabajando en estrecha colaboración con las organizaciones financiadas por la CIA como la Patria y Libertad, que más tarde se convirtió en la temida policía secreta chilena. «En 1971, la CIA comenzó a desembolsar millones al Instituto Chileno de Estudios Generales (IGS), un think-tank del Opus Dei, para la planificación de la revolución. «Muchos miembros de la IGS formaron parte del gobierno tras el golpe de Estado. Hernán Cubillos se convirtió en el ministro de Relaciones Exteriores. Fue el fundador de Que Pasa, una revista del OpuS Dei, y editor de El Mercurio, el periódico más grande de Santiago que fue subvencionado por la CIA.
Williams muestra que el Vaticano estaba plenamente involucrado en la Operación Cóndor. El Papa estaba completamente detrás de la purga de los clérigos de izquierda; los líderes de la junta militar eran católicos devotos. El Vaticano no abandonó al general Pinochet, incluso cuando fue arrestado en Gran Bretaña por el asesinato de miles de chilenos. El Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Angelo Sodano, escribió al gobierno británico en nombre del Papa para exigir su liberación. Bajo Pinochet, cientos de miles los chilenos desaparecieron mientras que más de cuatro mil habían muerto. Más de cincuenta mil chilenos fueron torturados en el nombre del dios católico. La guerra sucia de la CIA se perpetuó en muchos países de América Latina con la ayuda y bendición del Vaticano.
Williams cita a Sibel Edmonds denunciante del FBI quien dijo:
«Entre 1996 y 2002, nosotros, los Estados Unidos, planificamos, financiamos y ayudamos a ejecutar cada incidente terrorista importante por rebeldes chechenos (y los muyahidines) contra Rusia. Entre 1996 y 20002, nosotros, los Estados Unidos, planificamos, financiamos y ayudamos a ejecutar cada levantamiento individual y régimen de terror en Xinjiang (también conocido como Turkestán Oriental y Uyhurstan). Entre 1996 y 2002, nosotros, los Estados Unidos, planificamos y llevamos a cabo al menos dos planes de asesinato contra funcionarios pro-rusos en Azerbaiyán«.
Operación Gladio es un libro muy bien documentado con unas 1.100 notas finales y notas al pie. Este trabajo es muy ricao en detalles. Es un logro académico e intelectual estimable que no tiene rival. Su trabajo académico llena una laguna importante en el estudio de la política exterior de Estados Unidos.

Parece ser que ha sido un tal Jordi Cruz, un cocinillas que va de listillo y que debe salir en la tele en algún programa que yo no veo ni en mis peores momentos de depresión y jaculatorias varias, quien está a favor -este mecenas- de no pagar sueldo alguno a los becarios que laburan -gratis, repito- en sus cocinas a cambio de comida, manduca y papeo, y, por supuesto, el lábel o etiqueta de poder decir, cuando te piras, que «yo aprendí en el restaurante de Fulanito, oiga», Cruz en este caso, o Ferrán Adrià o Arzak que hacía lo mismo en los pagos vascos hace mil años, bueno, no tantos, y todo diós sabía en los predios vascongados. O Martín Berasategui, tan televisivos y mediáticos ellos.
También pasan estas cosas en, por ejemplo, el GREMIO periodístico donde trabajar por la patilla se llamaba «hacer prácticas» y te podían mandar, después, a «hacer gárgaras». ¿Gremio, he dicho? Sí, creo haber dicho bien (el corporativismo periodístico se le aproxima mucho, cuando conviene invocarlo, pues se llevan a matar entre ellos en la jungla de asfalto; recomiendo ver la película «El Gran Carnaval» con un inconmensurable y pletórico Kirk Douglas dirigida en 1951 por Billy Wilder), pues quienes van a trabajar gratis como «stagiers» (o aprendices de cocina) a estos chefs Michelín… ¡saben a lo que van!, ciertamente, por la perspectiva del paro o fascinado por los programas de televisión cuyo pionero (aunque hubo antes otros copiando la fórmula de las televisiones gringas) fue Argiñano y su sudoso humor tantas veces tachado de machista, pero, a veces, ya se sabe, más vale caer en gracia que ser gracioso, ¿no es cierto?
Que vayan voluntariamente los becarios los diferencia de un «neoesclavismo», vale decir, puesto que un esclavo -sitúese el lector/a en la Roma o Grecia clásica- ¡no podía elegir nada: era esclavo y a joderse y aguantar… salvo que te llamaras «Espartaco», cinta también protagonizada, a todo esto, por Kirk Douglas, que todavía vive con sus 102 años el pollo.
Sin embargo, la situación de los llamados becarios, o becarias, actuales les acercan más, en mi opinión, a los gremios que había en la Edad Media («guilds», en inglés), esto es, en el feudalismo precapitalista. En el gremialismo había una jerarquía de los oficios que se escalonaba, básicamente, en tres grados:maestro, oficial y aprendiz (todavía se ven escuelas que se llaman «de maestría»). Estos últimos -los aprendices- se apuntaban, digamos, a un gremio -que, entonces, podía ser de zapateros, panaderos, talabarteros, albañiles-alarifes, cuchilleros, etc., en calles angostas, estrechas, como las de los cascos viejos de las ciudades que podemos ver todavía, donde se ubicaban los gremios del mismo oficio que daban y confluían a la Plaza Mayor-. Y allí estaban los «maestros» que enseñaban a los «aprendices» tratándoles lo mismo a gorrazo limpio -si te veían muy zoquete- que paternalmente -caso de Arzak- o, como sucede ahora, aunque no en todos los casos, seamos justos, con violencia verbal sin ponerte la mano encima, sólo faltaría, somos modernos, oiga.
A esto se acerca, a nuestro juicio, la situación de los actuales becarios, pinches, esto es, al gremialismo y no al esclavismo. Los Jordi Cruz y demás gentecillas de este tenor, que encima pasan por ser casi «filósofos» cuya ciencia es la «Gastrosofía», no solamente explotan vilmente a los «stagiers», sino que, te cagas, les tienen por «privilegiados» por, naturalmente, trabajar -y aprender, suponemos- gratis total para su «firma», su «marca» que, encima, te sablean un potosí por una puta endivia solitaria en medio de un plato gigantesco con un diámetro infinito.
Pero ya es cosa del pijo-cliente. Yo lo sé porque suelo dar mis conferencias en el Ritz madrileño, no como el Olarieta que va a covachuelas. Esto, queridos amigos, se llama sobreexplotación laboral, lo mismo que los pinches vayan voluntariamente o no, eso no cambia la explotación ni la plusvalía absoluta. Y ello al margen de que la mayoría de los que van no salgan «figuras», que esa es otra, o se vayan a trabajar a trattorias con menos ínfulas y estrellas Michelín («estrellas Miguelín», las llamaba un amigo ocurrente) y precios más módicos y asequibles para bolsillos más sencillos donde, para decirlo todo, te pones como el kiko, que no es lo mismo, ojo, que llenar la andorga como un ceporro.
Otra cosa es que el cliente de estos santos lugares, de estos «templos gastronómicos», que no están pensados para pringaos, que para eso hay clases, abonen lo que pagan sin pararse a pensar en si los becarios deben o no cobrar por sus servicios en la cocina, pero esto es ya otra vaina. Lo triste sería que los explotados estuvieran alienados, encima, que los hay, pero estos se llaman «triunfadores», los que ves en la tele…
Bon appetit et bonjour.

El gobierno ucraniano, como ferviente admirador de sus ídolos, ha ido más allá: llevando a juicio incluso a menores de edad por la lectura y estudio de los cásicos, de Marx y Lenin. No es difícil imaginar lo que han podido hacerles a unos adolescentes, en las dependencias de la SBU, si no reconocían su culpa. Todos entendemos perfectamente cómo desataban las lenguas en la Gestapo y cuáles son los métodos que usan las fuerzas de seguridad ucranianas en los interrogatorios. Baste recordar el escándalo de los integrantes del Grupo “Tornado”, dependiente del Ministerio del Interior, famosos por sus palizas, violaciones y asesinatos de detenidos.
El juzgado del distrito Galitski de la ciudad de Lvov declaró culpable a un joven comunista de 22 años, imponiéndole una pena de dos años y medio de cárcel por llevar flores a la tumba de los soldados soviéticos el 9 de mayo y hacer lo propio ante los monumentos a Taras Shevchenko y Iván Franko, según se deprende de los materiales de la causa y de la condena. Agravó la condena del miembro de la UJC de Ucrania el hecho de que en su página de Facebook hubiese publicado un lema “criminal”, que en opinión del juez supone un llamamiento a cometer actos terroristas: “Lenin vivió. Lenin vive. Lenin vivirá.”
En esta ejemplarizante causa penal figuran además dos miembros de la Juventud Comunista. Uno de ellos tiene apenas 15 años. Pero en opinión de la investigación es ya un redomado terrorista, ya que la acusación que se le ha interpuesto es en base a los artículos 258 (terrorismo) y 436 (distribución de símbolos comunistas). Según se desprende de las pesquisas de la causa, los terroristas miembros de la UJC suponían una amenaza para la soberanía y la integridad territorial de Ucrania, del mismo modo que suponían un peligro para la sociedad, por el hecho de llevar flores el 9 de mayo, o subir entradas a las redes sociales con citas de Lenin y estar en posesión de carnets de la UJC y de una cinta de San Jorge. Los miembros de la “banda” estuvieron conspirando para adecentar las tumbas en la “Colina de la Gloria” de los soldados soviéticos, caídos durante la Gran Guerra Patria y lo que todavía es más terrorífico, se dedicaban a leer literatura “prohibida”, como el Capital de Karl Marx.
El cabecilla de esta célula terrorista del Komsomol, era precisamente el chaval de 15 años. Por eso tuvo que actuar la Fiscalía de Menores. Los investigadores de la SBU informan que también ha sido condenado. ¿Se lo pueden imaginar? ¡A los 15 años! Todo por leer a Marx y asear las tumbas de los soldados soviéticos para ponerles flores. Todos son miembros de la Juventud Comunista, los que han recibido penas de cárcel, los que están a la espera de condena y el joven “terrorista” de 15 años. El reconocimiento de su “culpa” por los juzgados y los que esperan juicio por causas análogas, totalmente fabricadas, es resultado de la coacción física y psicológica a la que han sido sometidos los jóvenes comunistas por parte del gobierno oficial, mediante los cuerpos de seguridad de la SBU, la Policía Nacional, la Fiscalía de Ucrania y los juzgados, con el objetivo de acabar en el país con la disidencia, la libertad de expresión y de conciencia, sofocando así las aspiraciones de democracia de los ciudadanos de Ucrania.
El juez Strelbitski dispuso a su vez eliminar las pruebas materiales de la actividad “terrorista” del joven comunista: el carnet de la UJC a nombre del acusado, un manual de El Capital de Karl Marx, una cinta de San Jorge, otra roja y otra amarilla y celeste, 4 chubasqueros, 5 banderas, 19 camisetas, 7 gorras y 5 discos con simbología comunista, 8 carnets de la UJC, tarjetas con los datos, impresos de afiliación, tarjetas con simbología comunista, que se encuentran en dependencias de la Dirección Gral. De la Policía Nacional en la región de Lvov. El juzgado no solo ha condenado de manera ilegal a personas por sus ideales políticos, sino que ha decretado destruir una propiedad que pertenece por ley al Partido Comunista de Ucrania y al Komsomol de Ucrania, que ejercen su actividad de manera legar en el territorio de Ucrania.
Comenzando desde febrero de 2014, contra miembros de la organización y sus dirigentes se cometieron más de cien ataques de diversa índole con uso de la agresión física, mientras que el miembro de la UJC Vadim Papura fue asesinado el 2 de mayo en Odesa, junto con otro casi medio centenar de ciudadanos de Ucrania. Recordemos que el primer menor asesinado en Ucrania, en Odesa, y el estudiante de Lvov condenado por el uso de la propaganda soviética, son miembros del Komsomol de Ucrania. La sede principal de la Unión de la Juventud Comunista de Ucrania en la ciudad de Kiev fue quemada y saqueada. El 90 por ciento de las sedes locales, de distrito y regionales a lo largo del país han sido destruidas y todos los bienes y literatura que había en ellas convertidos en hogueras. No se ha hecho justicia en ninguna de las denuncias interpuestas por la organización o los miembros de la UJC por los episodios de asesinato, palizas, amenazas, calumnias y destrucción premeditada de la propiedad. Ninguno de los criminales ni delincuentes implicados ha sido puesto a disposición judicial, lo que es una muestra más que evidente del terrorismo de Estado que se aplica contra las organizaciones sociales y políticas de la oposición en Ucrania.


El mecanismo suspende durante media hora las operaciones cuando el principal índice, el Ibovespa, supera una caída del 10 por ciento y esta tarde fue accionado después de que muchos valores estrella, como la petrolera Petrobras y el Banco do Brasil, ambos estatales, se desplomaran cerca del 20 por ciento.
Las turbulencias responden al escándalo provocado por una grabación que confirma la participación de Temer en una operación para comprar el silencio de un antiguo aliado, hoy en prisión por corrupción.
El mecanismo no era accionado desde octubre de 2008, cuando en medio de la agravada crisis internacional que sacudió los mercados bursátiles. Sao Paulo, la mayor plaza latinoamericana por volumen de mercado negociado, cayó más del 10 por ciento.
Las operaciones de hoy en el mercado a vista del Ibovespa comenzaron con retrasos de algunos minutos, después de que las acciones de Petrobras perdieran en el mercado de futuros más del 18 por ciento.
La mayoría de las 59 acciones que componen el índice iniciaron el día en terreno negativo y rápidamente descendieron al borde del límite máximo de caída.
El mercado teme las consecuencias del terremoto que cayó sobre el gobierno de Temer y que las reformas adelantadas por su gestión y que avanzan en el Congreso puedan frenarse con la crisis política.
El Ibovespa, que ayer cerró en los 67.540 puntos, con un retroceso del 1,67 por ciento en la jornada -que interrumpió seis sesiones seguidas al alza-, llegó hoy a caer el 10,46 por ciento y situarse en los 60.470 puntos, más de 7.000 unidades abajo.
El mercado de cambio también acusó el golpe, y el real abrió con una depreciación del 6,89 por ciento frente al dólar, al venderse a 3,315 reales por dólar.
Tras media hora de interrupción, el mercado de Sao Paulo reabrirá, aunque si cae más del 15 por ciento nuevamente volverá a activarse la suspensión durante una hora. En caso de reabrir y seguir bajando más del 20 por ciento la interrupción será por tiempo indeterminado.
![]() |
| El terrorista de los Cascos Blancos en la televisión siria |
El terrorista mantuvo un entrevista el domingo con la televisión siria en la que confesó su intervención en la falsificación de un vídeo junto con los Cascos Blancos para desprestigiar al gobierno y al ejército sirios.
A cambio de dinero, Hendi confesó haber trabajado para los Cascos Blancos durante tres años en montajes propagandísticos para consumo de las grandes cadenas mundiales de comunicación.
“Nos entregaron vestimentas y nos dijeron que éramos el objetivo de productos químicos. De hecho, montamos una obra de teatro filmado por una cadena turca sobre un supuesto ataque químico que debía cuestionar al ejército árabe sirio”, dijo el terrorista a la cadena de televisión.
Dos personas, que identificó como Ibrahim Al-Hadj y Mohammad Al-Seyyed, eran los encargados de filmar las escenas. “Ponían las sirenas en funcionamiento y preparaban las camillas para llevar a los heridos. Luego difundían los vídeos en internet para incriminar al ejército sirio”, añadió Hendi, quien admitió haber participado personalmente en varios de estos montajes audiovisuales.
A comienzos de mayo, una fuente militar rusa declaró que los corresponsales de la cadena qatarí Al-Yazira también habían preparado un vídeo similar sobre un falso ataque químico del ejército regular en Alepo.
Durante una operación de limpieza llevada a cabo en la parte antigua de la ciudad siria, unidades especiales del ejército sirio descubrieron el 11 de enero un almacén de productos químicos fabricados en Arabia saudí que había sido abandonado por los yihadistas tras su derrota.
El 4 de abril un barrio de la ciudad de Jan Sheyjun, en Idlib, fue atacado con armas químicas, causando 58 muertos entre la población y, a pesar de las múltiples evidencias, las grandes cadenas de comunicación acusaron de la matanza a la aviación siria, lo que fue desmentido por las autoridades de Damasco.
Los Cascos Blancos son una organización creada, financiada y adiestrada por los imperialistas hace cuatro años con la apariencia de ONG para servir como canal de noticias para que los grandes medios de comunicación difundan sus falsedades para provocar la intervención directa y abierta de las tropas imperialistas contra Siria.
De “acto terrorista” ha calificado el gobierno ucraniano la visita cursada por un grupo formado por medio centenar de militantes antifascistas europeos, que ha participado en la “Caravana Antifascista al Donbass”, desde el pasado 29 de abril hasta el 5 de mayo.
El gobierno de Kiev ha calificado la iniciativa como “una violación de sus fronteras” y por lo tanto consideran a sus participantes como autores de un delito de entrada ilegal en su país con fines criminales. En la actualidad la región del Donbass está bajo control de las milicias populares y el ejercito ucraniano mantiene una tensión bélica sobre las principales ciudades para intentar recuperar este territorio.
En este contexto de solidaridad con los habitantes de la región se organiza esta caravana desde hace tres años, impulsada por el grupo musical “Banda Bassotti”, todo un referente de los antifascistas italianos y europeos. A estas caravanas se han sumado otras organizaciones como la Brigada Rubén Ruiz Ibárruri, de Madrid y la Unión Sindical de Base, de Italia, que aportan nuevos integrantes.
Para acceder a la zona de conflicto los participantes de la caravana han de viajar hasta Moscú y de allí desplazarse posteriormente hasta Rostov en avión. Una vez en el destino les aguarda un convoy para iniciar el último tramo hasta las ciudades a visitar, como Lugansk, Donestck, Stajanov o Gorlovka, cargados de medicinas, juguetes, alimentos, ropa de abrigo y calzado. Durante su estancia se presta ayuda personal, médica y entretenimiento para sobrellevar el día a día.
El gobierno de Kiev considera que la iniciativa solidaria supone una entrada ilegal en su territorio. Por esa razón solicitan a la Unión Europea la detención y extradición inmediata a Kiev a todos los participantes en esa visita “a la región temporalmente ocupada de Donbas” para “ser procesados por violación de la legislación antiterrorista ucraniana”.
El pasado 28 de abril el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania envió un escrito al gobierno italiano muy exigente y difícil de atender. El gobierno de Ucrania sabía que, entre los integrantes de este grupo plurinacional formado por antifascistas italianos, españoles, británicos, griegos y alemanes, se encontraba también la eurodiputada italiana Eleonora Forenza, portavoz de cultura y comunicación de Refundazione Comunista y miembro del Grupo de Izquierda Unitaria del Parlamento europeo, donde están integrados los cuatro eurodiputados de Izquierda Unida.
En el mensaje oficial, según la portavoz del Ministerio de Kiev Maryana Betsa, “pedimos a las autoridades italianas que la arrestaran [a la eurodiputada] y al resto del grupo antes de llegar físicamente al Donbass”.
Los 50 participantes en esta tercera edición de la Caravana Antifascista al Donbass llegaron a Moscú, tras finalizar los nueve días de estancia en la zona de guerra. A lo largo del día el grupo se dividió para viajar cada a uno a sus respectivos destinos. Coincidiendo con ello el gobierno ucraniano ha reclamado a los gobiernos europeos la detención de todas los participantes “nada más lleguen a sus respectivos destinos”.
Tras estar condenado a 36 años de reclusión, el preso independentista puertorriqueño Óscar López Rivera fue liberado en 2017. Fue detenido en 1981 acusado de conspiración por los tribunales estadounidenses tras ser vinculado con las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Puerto Rico (FALN), una organización que luchaba por la independencia de la isla, territorio convertido en colonia del gobierno de Estados Unidos desde 1898.
“Mi espíritu, dignidad y mi honor están mucho más incólumes hoy que el día que entré a prisión”, fueron sus primeras palabras a los medios de comunicación al salir de la cárcel.

De momento la policía ya ha detenido a tres militares, de los cuales dos son oficiales del ejército. Les acusan de preparar un atentado yihadista para atribuírselo a los refugiados, reforzar la represión, justificarla y dividir a la clase obrera entre autóctonos y refugiados.
El Ministerio de Defensa asegura de que los servicios de inteligencia militares investigan 280 casos de “ultraderechistas” (o sea, nazis) infiltrados en el ejército, motivo por el que han sido expulsados 18 soldados entre 2012 y 2016.
La Oficina de Contrainteligencia Militar ha detenido a un teniente de 27 años, que responde al nombre de Maximilian T., como presunto cómplice en la preparación del atentado ideado por Franco A., el teniente que se hizo pasar por un refugiado sirio durante 16 meses. Ambos eran amigos, y formaban parte de la misma compañía y acuartelamiento.
La fiscalía alemana quiere hacer creer que los espías actuaban por su cuenta y afirma que ambos militares, junto con otro detenido a finales de abril (un estudiante, Matthias F), formaban una célula terrorista. El trío había elaborado una lista con posibles víctimas, entre otras el ex presidente de Alemania, Joachim Gauck y el ministro de Justicia, Heiko Maas. “De acuerdo con nuestras investigaciones, los sospechosos querían atacar a políticos de alto rango y personalidades públicas, personas que, según el punto de vista de los detenidos, están comprometidas con una visión equivocada de las políticas en materia de inmigración y asilo al refugiado”, ha asegurado en rueda de prensa la portavoz de la Fiscalía, Frauke Köhler.
El objetivo de los militares, según la Fiscalía, era que el ataque fuese “percibido por la población” alemana como un atentado del “terrorismo islamista radical” cometido por un refugiado, lo que habría contribuido a una sensación general de amenaza.
Los espías no eran infiltrados sino que, en cumplimiento de su misión, se habían infiltrado. El primer teniente detenido, Franco A., se hizo pasar por refugiado sirio durante 16 meses, y ello pese a no hablar árabe. Durante 16 meses vivió una doble vida. Por el albergue de refugiados que se le asignó, se pasaba de vez en cuando. Viajó a Viena, donde compró una pistola de forma ilegal y la ocultó en los lavabos del aeropuerto, pero la Policía austríaca lo detuvo cuando regresó tiempo después recogerla. Quedó en libertad por falta de pruebas, pero puso sobre aviso a la policía alemana, que al investigarlo descubrió que mantenía conversaciones de carácter racista con otros militares.
El Ministerio de Defensa ha instado a la revisión de miles de solicitudes de asilo para comprobar que no hay más espías, como el detenido Franco A., infiltrados como si fueran refugiados.
Más información:
— Detenido un espía alemán cuando preparaba un atentado yihadista de falsa bandera