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La Navidad más sangrienta del franquismo: casi 200 asesinatos en Cárceres en 1937

Matías Escalera
Fue el día de Navidad más sangriento de la historia de Cáceres. El 25 de diciembre de 1937 un piquete compuesto por 60 guardias civiles fusiló a 34 hombres en el campo de tiro adyacente al cuartel del regimiento de Infantería Argel 27. Entre las víctimas se encontraban maestros, sindicalistas, militantes de partidos democráticos y hasta cargos públicos como el alcalde de la ciudad, el socialista Antonio Canales, y el presidente de la Diputación, Ramón González Cid, de Izquierda Republicana. La ejecución masiva conmocionó a la ya de por sí atemorizada población extremeña. Sin embargo, la orgía de sangre no había hecho más que empezar. En los días siguientes se multiplicaron los fusilamientos en la capital cacereña hasta completar la escalofriante cifra de 196 ejecutados.

El cerebro de esta operación represiva fue el gobernador militar Ricardo de Rada, un general africanista que se sumó desde el primer minuto al golpe de Estado contra la República liderado por Mola y por Franco. Prácticamente toda la provincia de Cáceres estaba bajo control de los golpistas desde el 22 de julio de 1936, pero los mandos militares franquistas siempre se sintieron amenazados. De Rada, que había sido destinado a Cáceres en julio de 1937, en contacto con sus superiores y especialmente con el general Saliquet, denunció en diciembre la existencia de un complot republicano para recuperar el control de la provincia. Como represalia por esa supuesta amenaza empezó todo. Los estudios históricos han demostrado que ese complot nunca existió.

Los propios franquistas también reconocieron, años más tarde, que se trató de un burdo montaje. El dirigente de la Falange cacereña José Montes fue uno de los que lo dijo con total claridad: “No hubo complot, entre otras cosas porque no había nada organizado, siendo una cosa inventada por los militares de mayor graduación, caso del gobernador militar Rada, para demostrar su autoridad”. La invención se llevó por delante a 182 hombres y 14 mujeres. Sus nombres aparecen en un macabro documento en el que los verdugos hicieron el recuento final de su operación. Por si alguien tenía dudas, en el encabezado del mismo puede leerse: “Relación nominal de personas fusiladas con motivo del abortado complot del 23 de diciembre en Cáceres dirigido por el cabecilla rojo Máximo Calvo”.

Máximo Calvo Cano fue un comunista cacereño y comandante de las milicias que se instaló clandestinamente en Cáceres, desencadenando una intensa actividad guerrillera en la retaguardia franquista.

“A mi abuelo Matías y a muchos otros los detuvieron durante la cena de Nochebuena. Sabían que estarían en sus casas con sus familias. Así era la cruel y endurecida pasta de los que ordenaron sus asesinatos”. Matías Escalera comparte nombre y apellido con su abuelo, uno de los primeros en ser fusilados: “Mi abuela envió a mi padre, que aunque era el mayor de cuatro hermanos solo tenía doce años ¡doce años!, a seguir de lejos al grupo que le llevaba detenido. Quería saber a dónde le trasladaban. Y mi padre les siguió hasta el mismo cuartel, en donde estuvo esperando, a la intemperie, hasta que le echaron de allí los centinelas. Mi abuela Lucía fue también una víctima más desde aquel día. Representa a miles de mujeres que se vistieron de negro siendo jóvenes y murieron de negro, ancianas, guardando una silenciosa memoria de sus maridos asesinados, con una dignidad imbatible”.

Buena parte de los que fueron fusilados el día de Navidad junto a Matías, como el alcalde de Cáceres, el presidente de la Diputación o un grupo de trabajadores ferroviarios de la UGT, llevaban meses en prisión y habían sido condenados a muerte en consejo de guerra. A partir de ahí, y hasta el 21 de enero, no pararon de fusilar. Entre las víctimas destacan algunos colectivos como los 40 militares del ejército franquista que fueron acusados de tener ideología republicana, los 16 mineros ejecutados la noche de Reyes o los 47 vecinos de Cáceres vinculados a organizaciones republicanas.

En Navas del Madroño, un pueblo de apenas 3.000 habitantes, fueron asesinadas 54 personas en un solo día. En Malpartida de Cáceres fusilaron a una decena, entre ellos al popular tabernero Juan Doncel que pudo despedirse de su familia en una emotiva carta: “Escribo a mi esposa e hijos para despedirme de ellos. No podréis dudar de la conducta de vuestro padre que siempre ha sido bueno, honrado y trabajador. Os lo juro por la ceniza de mi padre. Querida esposa, a ti te toca con la ayuda de nuestros hijos defender el pan del día. De lo que disponemos tú dispondrás. ¿Qué más os voy a poner? Tengo en la imaginación tanto que no puedo poner más. Un adiós para todos, para ti Josefa y María, Víctor, Dionisia, Rafael, Luisa, mi Alfonso y mi Antoñita, qué pequeñitos y sin padre. Recuerdos a mi hermana y a todos en general. Se despide tu esposo para siempre. Adiós a todos”. Pero Josefa no pudo “defender el pan del día”. Poco después de recibir la carta fue también detenida y, finalmente, fusilada el 2 de enero junto a otras 26 personas. Sus hijos fueron internados en orfanatos franquistas.

El documento en el que el ejército hizo balance de su acción terminaba con una “suma total” de 196 asesinatos. En el frío listado aparecen apellidos repetidos que indican la ejecución de padres e hijos o de hermanos. Entre los fusilados el 4 de enero pueden leerse los nombres de Ángeles, Antonio y Asunción Brú Casanova, cuyo hermana Rafaela ya había “desaparecido” a manos de los franquistas en agosto de 1936.

Tras más de 40 años de olvido, en 1979 fueron exhumados los primeros cuerpos de las víctimas. El ayuntamiento cacereño levantó un monumento que recoge los nombres de 675 hombres y mujeres asesinados por el franquismo, entre ellos las 196 personas que perecieron mientras sus verdugos celebraban la Navidad de su “segundo año triunfal”.

http://www.eldiario.es/sociedad/anos-masacre-franquista-Navidad_0_721977932.html

42 policías juzgados por torturar a los detenidos en una cárcel de Ecuador

Un total de 42 policías serán juzgados por un delito de torturas a detenidos en la cárcel en Cuenca, informó la fiscalía el viernes.

Los hechos ocurrieron el 31 de mayo del año pasado, “cuando la policía solicitó permiso para realizar un operativo y buscar objetos prohibidos dentro de las celdas” de un pabellón del Centro de Rehabilitación Social Regional Turi.

“Las personas privadas de libertad fueron sacadas de sus celdas y sin motivo alguno los policías les habrían agredido”, señala la fiscalía.

Entre los detenidos, que podrían ser condenados a penas de hasta 13 años de cárcel, figuran un mayor, tres subtenientes y agentes de las llamadas Unidades de Mantenimiento del Orden de la Policía Nacional.

La fiscalía sustenta su acusación con varias pruebas, entre ellas videos de las cámaras de seguridad del penal, versiones de las víctimas e informes médicos.

El juez ordenó que se mantengan las medidas cautelares de presentación periódica ante la justicia y la prohibición de salida del país en contra de los policías acusados.

http://www.elcomercio.com/actualidad/policias-acusados-tortura-carcel-juicio.html

La Audiencia Nacional deniega la libertad a Ibon Iparragirre gravemente enfermo

Ibón Iparraguire, condenado a muerte
Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión

El Juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional española ha denegado la libertad al preso político vasco gravemente enfermo Ibon Iparragirre, a pesar de que sus condiciones de salud son extremas. En lugar de enviar a Ibon a su casa junto a su familia, le ha enviado al hospital para dolencias cerebrales Aita Menni de Arrasate.

El Movimiento Pro Amnistía quiere recordar que el titular de este Juzgado de Vigilancia Penitenciaria es el juez José Luis Castro Antonio. Él fue, precisamente, el que en el año 2005 concedió el tercer grado al que fuera uno de los responsables del GAL, Enrique Rodríguez Galindo (desde el 2004 estaba preso en casa). Según el auto escrito entonces por Castro, “el estado de salud del interno permite tener esta circunstancia en cuenta para la progresión de grado pretendida”. Castro también aprobó la libertad condicional para Galindo en 2013, que finalmente solo cumplió 4 años de cárcel por el secuestro, tortura y asesinato de Lasa y Zabala.

José Luis Castro Antonio es, igualmente, uno de los Jueces de Vigilancia Penitenciaria que durante la década de los 90 miró hacia otro lado ante las graves torturas y asesinatos sufridos por los presos sociales clasificados como FIES, ofreciendo así un espacio de opacidad a los abusos de los carceleros. José Luis Castro es, por tanto, un mayordomo imprescindible para sacar brillo a las cloacas del Estado.

El caso de Ibon Iparragirre es ahora mismo el más grave de entre los presos políticos enfermos, pero no el único. Aitzol Gogorza, Txus Martín y varios más se encuentran en una situación extrema como consecuencia de su estado de salud. Nuestro movimiento quiere subrayar, una vez más, que esta tortura crónica que se aplica a los presos políticos no tiene un simple toque de venganza, sino que es el resultado de una violencia estructural que persigue objetivos políticos.

Aitzol Gogorza ya denunció en julio de este año que un carcelero le aconsejó firmar una declaración de arrepentimiento si quería salir de la cárcel. Con los presos políticos utilizan la lógica del “arrepiéntete o muere”, convencidos de que sus arrepentimientos pueden ayudar a perpetuar la actual situación de opresión.

El Movimiento Pro Amnistía no tiene duda de que, si no se encienden las calles, los presos políticos seguirán muriendo en las cárceles. Es por ello que, una vez más, quiere hacer un llamamiento a la lucha a Euskal Herria, porque solo agitando las calles conseguiremos sacar de la cárcel a los presos enfermos.

En Euskal Herria, a 22 de diciembre de 2017.

Las tropas especiales del Pentágono también combaten en Yemen

En la Guerra de Yemen no falta nadie. Están todos los que son y son todos los que están, naturalmente intensivamente involucrados en la “lucha contra el terrorismo”.

En 2015 Mondafrique reveló la presencia de tropas especiales del ejéercito francés en la Guerra de Yemen.

Ese mismo año Forbes reveló la presencia de mercenarios de Blackwater.

Al año siguiente Press TV anunció que el Pentágono también había enviado a sus tropas especiales.

Ahora le toca el turno a Newsweek (*), que repite una primicia que no lo es: en Yemen también hay tropas especiales estadounidenses.

Todas esas tropas se añaden a las saudíes y emiratíes, aunque si los anteriores se justifican con la excusa ambivalente del “terrorismo”, éstos se escudan con otros argumentos: los rebeldes huthíes.

Llegamos a la conclusión absurda de que en Yemen hay dos guerras al mismo tiempo: una contra Al-Qaeda y otra contra Ansarollah.

Pero eso es una contradicción, si tenemos en cuenta que AQPA, Al Qaeda de la Península Arábiga, no es otra cosa que una sucursal de saudíes y emiratíes.

Luego quienes han llevado a AQPA a Yemen no son otros que los saudíes y emiratíes. Pero si ambos Estados luchan contra Ansaarollah, hay que entender que han llevado a AQPA a Yemen para hacer lo mismo: combatir a los huthíes.

Por lo demás, si Estados Unidos está en Yemen combatiendo a AQPA, deberá empezar por combatir a Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos, para lo cual debería apoyarse en Ansarolah…

No hay nada de lo que Newsweek invoca: Estados Unidos no ha invadido Yemen para luchar contra AQPA sino para prevenir que los huthíes ganen la guerra.

(*) http://www.newsweek.com/yemen-pentagon-confirms-boots-ground-against-isis-and-al-qaeda-754960

La Fundación Rosa Luxemburgo ‘privatiza’ el imperialismo alemán

Las fundaciones políticas alemanas, especialmente la Ebert, tuvieron un papel decisivo en la creación, financiación y fortalecimiento de los partidos políticos en la España de la transición, especialmente del PSOE.

A pesar de ello, es un opinión muy extendida que los partidos políticos son creaciones de la sociedad, se podría decir que espontáneas, incluso.

El artículo 21 de la Constitución (Ley Fundamental) alemana ya deja claro que no es así: no es la sociedad la que crea los partidos sino los partidos los que “crean” la sociedad, por decirlo de una manera gráfica.

Es una característica diferenciadora de la etapa monopolista del capitalismo: los partidos políticos no son órganos de la sociedad sino del Estado burgués, y lo mismo podemos decir de los sindicatos e incluso de las Iglesias y las ONG.

En Alemania el Estado financia a los partidos a través de fundaciones. Cada partido tiene su fundación, de manera que cuando en los ochenta aparecieron Los Verdes, recurrieron al Tribunal Constitucional para reclamar su cacho del pastal. Asi se creó la Fundación Regenbogen (Arco Iris) que hoy se llama Heinrich Böll.

Lo mismo ocurrió diez años después, cuando cayó la República Democrática Alemana. Todos esperaban el hundimiento del viejo SED (Partido Socialista Unificado), pero se equivocaron. Se reconvirtió en el nuevo PSD, al que las elecciones transformaron en la segunda fuerza política en la zona oriental, lo que desmentía la propaganda imperialista de la Guerra Fría.

Por eso nadie dijo nada. En la Alemania unificada había otra fuerza política más que debía “competir” en las elecciones al más puro estilo capitalista burgués, por lo que hizo lo mismo que los Verdes: recurrir al Tribunal Constitucional para que el Estado le financiara su propia fundación: la Rosa Luxemburgo.

Con el dinero del Estado el SED/PDS fue fagocitando a los pequeños movimientos de la época, deviniendo una especie de Izquierda Unida a la alemana, con esas mareas altermundialistas, LGTB y demás oportunismos de moda entre la pequeña burguesía radicalizada. Así apareció Die Linke (La Izquierda), otro de esos infumables gazpachos de la posmodernidad.

Con la pasta en el bolsillo, la Fundación Rosa Luxemburgo paga las nóminas de los 170 empleados a su servicio y, sobre todo, de sus 16 oficinas en el extranjero porque todas las fundaciones políticas alemanas son instrumentos del imperialismo autóctono y la Rosa Luxemburgo no es una excepción.

Por su propio origen, la Fundación Rosa Luxemburgo era la idónea para llevar a cabo la transición de Polonia al capitalismo. Además de partidos burgueses reaccioniarios y ultracatólicos a la vieja usanza, Polonia necesita también a la izquierda, los “progres” laicos, ecosocialistas, trotskistas y demás.

Los reformistas son imprescindibles para el imperialismo. Vean. En setiembre de 1993 la clase obrera polaca estaba al borde del levantamiento a causa del paro, la miseria, las privatizaciones y demás lacras del capitalismo.

Lo mismo que en la antigua RDA, el voto popular se inclinó muy pronto hacia la coalición SDL, el viejo partido de la Polonia socialista, y el Partido Campesino, tradicionalmente aliado al anterior. Hastiados, en menos de tres años, los polacos querían dar marcha atrás a la historia, pero nada era ya lo que fue algún día: tanto el SDL como el Partido Campesino habían sido reconvertidos al “modelo alemán”.

Los nuevos “progres” no eran nada distito de la reacción pura y dura. No sólo traicionaron las esperanzas a la clase obrera sino que la desmoralizaron.

En 2005 la tarea de seguir fabricando “progres” en Polonia se la encomendaron a uno de los capataces de la Fundación Rosa Luxemburgo, el alemán Holger Politt, quien empezó por el lavado de cerebro a través de conferencias, cursos, revistas y libros para concluir que lo realmente moderno no era la Polonia socialista sino la Alemania capitalista.

Afortunadamente Pollit lo hizo muy mal. Les dio a los polacos un tratamiento abiertamente colonial y paternal, ganándose su desprecio.

Ingenuos ellos, los “progres” polacos fueron a quejarse a los diputados alemanes que dirigían Die Linke, que ellos consideraban como la casa matriz de la Fundación. Pero se equivocaban, los jefes de Die Linke no eran los que mandaban en la Fundación, sino al revés. Esto es lo verdaderamente interesante…

Las Fundaciones alemanas manejan ingentes cantidades de dinero que procede de eso que ahora llaman “cooperación internacional”, que en Alemania tiene su propio Ministerio, el BMZ o Ministerio de Cooperación, una rama paralela al Ministerio de Asuntos Exteriores y el espionaje exterior.

Es lo de toda la vida: el que paga manda. Por eso las fundaciones alemanas, lo mismo que las ONG, no rinden cuentas a los partidos políticos de los que teóricamente dependen, sino al BMZ. No ejecutan la política exterior de su partido sino la del Estado, o dicho de otra manera: todas las fundaciones alemanas sostienen la misma política .

Lo mismo que las ONG, las fundaciones alemanas han “privatizado” en cierta manera al imperialismo porque a un país no se le somete sólo mediante la fuerza “pública” sino mediante el soborno “privado” (la sopa boba).

En 2014 la profesora de la Universidad de Estrasburgo, Dorota Dakowska, analizó el papel de ésta y otras fundaciones alemanas en su obra “Le pouvoir des fondations, des acteurs de la politique étrangère allemande”, imprescindible para conocer el origen imperialista de los nuevos grupos “progres” del estilo de Podemos, Syriza y otras.

El imperialismo también tiene un lenguaje ‘de izquierdas’ para el consumo de los progres

El viaje de Lenin en el tren blindado a través de una Europa en guerra

Lenin y su mujer Krupskaia llegaron a Berna, Suiza, en 1914 en calidad de exiliados políticos. Años antes, la pareja había vivido en Ginebra. En esta segunda ocasión se establecieron en la capital helvética hasta febrero de 1916, cuando se mudaron al número 14 de Spiegelgasse, en el casco antiguo de Zurich. Una placa junto al portal recuerda la estancia de Lenin.

Las razones del traslado fueron políticas: en plena guerra imperialista, Lenin buscaba aliados para reconstruir la Internacional y los socialistas de Zurich estaban más avanzados que los de Berna. En la ciudad a orillas del Limmat, Lenin pasó buena parte de su tiempo asistiendo a las reuniones de los socialistas suizos. En Zurich escribió su obra “El imperialismo, fase superior del capitalismo”, publicada hace 100 años.

Lenin permaneció durante poco más de un año en Zurich. La Revolución de Febrero y la caída del zarismo le abrían las puertas para regresar a Rusia.

Pero para volver necesitaba pasar por Alemania, entonces en guerra con Rusia. A Alemania le interesaba Lenin y a Lenin le interesaba Alemania. Por eso Alemania organizó la expedición en un tren blindado que evitara cualquier contacto entre la población alemana y los bolcheviques rusos.

El 9 de abril de 1917, cuando la dirección bolchevique se reunió en la Estación y se preparaban para salir, apareció otro grupo de exiliados rusos (eseristas, mencheviques y otros) que se les acercó para insultarles, gritándoles que se habían vendido al imperialismo alemán.

Los bolcheviques se habían guardado un as en la manga, una ficción jurídica: obligaron a los alemanes a declarar que el tren era “extraterritorial”, es decir, que es como si nunca hubieran pisado suelo alemán.

El tren dejó la estación de Zurich para adentrarse en la historia. Lenin viajaba en el último vagón del convoy, acompañado de Krupskaia y otros 32 dirigentes bolcheviques que, hasta entonces, habían vivido exiliados repartidos por toda Europa. La mayoría eran rusos, pero también había un suizo y un polaco.

El tren llegó a Berlín el 11 de abril, de donde continuó hacia el Báltico, al puerto de Sassnitz, donde un memorial recuerda la llegada del legendario tren blindado.

En el puerto tomaron un ferry que los trasladó a Malmoe, Suecia, en la otra orilla del Báltico, desde donde se trasladaron a Estocolmo. En la capital sueca hicieron una breve parada para mantener una reunión con los internacionalistas suecos.

Luego no tomaron otro ferry para ir directamente a Petrogrado sino un tren que recorrió toda la costa del Báltico, cruzó la frontera con Finlandia en Tornio e hizo una breve escala en Tampere, el lugar donde Lenin había conocido por primera vez a Stalin en 1905. Hoy en la localidad sigue existiendo el Museo Lenin que evoca los numerosos lazos comunes entre la URSS y Finlandia.

Tras ocho días de viaje, el 16 de abril el tren arribó finalmente a San Petersburgo, donde a Lenin le esperaban muchos bolcheviques en la Estación de Finlancia, la mayor parte de ellos recién salidos de la cárcel.

Estaban exultantes. Creían que la Revolución de Febrero colmaba sus muchos años de lucha y le insistieron a Lenin para que pronunciara un discurso allí mismo. No le quedó más remedio que tomar la palabra, que fue como un jarro de agua fría para sus camaradas: la Revolución no había acabado, como suponían, sino que empezaba en ese momento.

Para eso había viajado enfrascado en la redacción de las Tesis de Abril.

La ‘guerra contra el terrorismo’ esconde la rivalidad imperialista en África

William Rivers Pitt

La ignorancia de la mayoría de estadounidenses con respecto a África es un fenómeno añejo y perpetrado desde arriba. En 2008, los y las auxiliares de la campaña electoral de Sarah Palin temían que la gente descubriera que Palin creía que África era un único país. En 2001, el entonces presidente George W. Bush dijo en un encuentro en Suecia: “África es una nación que sufre terribles enfermedades”. El entonces vicepresidente Joe Biden, hablando a los mismísimos asistentes a la cumbre de Estados Unidos y África en 2014, dijo: “No hay ninguna razón para que la nación africana no se sume a las listas de países más prósperos del mundo”. Eso son dos meteduras de pata en una sola frase, Joe.

Después de que cuatro soldados estadounidenses de un grupo de élite fueran asesinados en una emboscada en Níger hace unas semanas, y después de que el Presidente Trump lograra un chapucero pésame a las familias de los fallecidos, el programa en África se ha convertido en un tema candente de la política norteamericana. Más allá de la posibilidad febril de una humillación presidencial más se sitúa la incómoda pregunta: ¿qué estaban haciendo en Níger esos cuatro soldados?

Lindsey Graham, senador republicano de Carolina del Sur, que ocupa un puesto en el comité de servicios armados que entre otras cosas supervisa el Pentágono, parece acabar de percatarse de que Estados Unidos tiene aproximadamente 1.000 militares posicionados en Níger. Cuando se le preguntó el por qué, Graham dio la respuesta estándar que estamos acostumbrados a recibir en esta era: la lucha contra el terrorismo.

Es más, Estados Unidos tiene unos 6.000 soldados repartidos a lo largo y ancho de prácticamente todos los países africanos, con intensas concentraciones en el centro del continente, donde grupos como Daesh, Al-Qaeda, Boko Haram y Al-Shabaab llevan a cabo más actividad. Las Fuerzas Especiales estadounidenses están, ahora y en todo momento, llevando a cabo aproximadamente cien misiones militares en África, normalmente en nombre de la nación desde donde operan.

En 2006 sólo un 1 por ciento de todos los comandos que Estados Unidos desplegó en el extranjero se dieron en África. En 2010 fue el 3 por ciento. Para el 2016, la cifra había subido a más del 17 por ciento. De hecho, y según datos oficiales, hay ahora más personal de operaciones especiales dedicado a África que a ningún otro sitio, a excepción de Medio Oriente.

Esto se añade a la extensa pero secreta guerra de drones que Estados Unidos financia en África. De acuerdo con Africom, solo hay una base de drones estadounidense en África, localizada en el campo Lemonnier en Yibuti. Ésta fue establecida poco después de los ataques del 11 de septiembre como un salto táctico a la acción militar en Medio Oriente. En realidad, hay más de 60 bases de drones y otros puestos remotos salpicados por el continente africano.

No debería sorprender que las fuerzas armadas privadas y los contratistas de seguridad (PMSC) sean negocios en auge en África. Después de todo, el concepto de “contratista militar” fue creado por los británicos, holandeses y por supuesto, los estadounidenses hace más de cincuenta años en lugares como Sudáfrica, Angola y el Congo Belga. El objetivo de dicho personal a día de hoy es doble: servir como una estructura de apoyo tranquila y no-obstruyente a las fuerzas estadounidenses, y proveer seguridad en minas y otras operaciones lucrativas que se dedican a sondear el continente en busca de recursos naturales.

Lo más probable es que el cobalto en su teléfono inteligente haya sido extraído de una mina por una empresa que se sirve de los servicios de PMSC –de manera violenta si es necesario– para defender sus intereses. En Sudáfrica, por poner un ejemplo, los contratistas militares privados son más numerosos que las fuerzas armadas permanentes del gobierno.

Los soldados estadounidenses se encuentran repartidos por el continente africano, en teoría con el objetivo de entrenar las fuerzas armadas de docenas de países. A su vez, los contratistas –Kellog Brown & Root, Daamco USA, Praemittas Group y R4 Inc, por nombrar algunos–  ofrecen apoyo basado en la fuerza y la violencia, siempre cosechando ganancias que responden a sus intereses empresariales. La participación de Estados Unidos en África se ha disparado desde 2001 y no muestra intención de bajar el ritmo de crecimiento.

Para una industria militar siempre codiciosa por explotar nuevos mercados, África presenta un mundo de posibilidades. Existe un juego de tronos en África entre Estados Unidos, China, Francia (que utiliza uranio africano para alimentar el 75 por ciento de su electricidad) y otros países no africanos. Es un juego de sombras del colonialismo e imperialismo que dejaron a gran parte del continente en las manos caóticas de caudillos militares y déspotas armados por Occidente durante generaciones. Las naciones más involucradas, es importante apuntar, son también los que en el mundo dirigen la distribución de armas y herramientas militares.

Para Estados Unidos, sus aliados occidentales e incluso sus enemigos, las decisiones con respecto a África no son más que puras cuestiones de beneficios –minas, petróleo, madera– y de armas, las cuales cuestan dinero. La guerra de máquinas necesita sustento, nadie está dispuesto a prescindir de smartphone, y pocos de aquí son conocedores de lo que está pasando allí. ¿Qué hay que saber? Que Estados Unidos cuenta con oficiales, militares y contratistas en todo el continente africano, y también drones que surcan los cielos. La intervención estadounidense crece cada día, y el rápido crecimiento de las fuerzas especiales en África es imparable.

La llamada “guerra contra el terrorismo” –apodada por los soldados que la combaten como “la guerra interminable”– tiene un frente más, provocado por los mismos intereses que dieron lugar a lo que pasó en Afganistán, Iraq y Siria. A no ser que esta inercia termine, esperen mas de lo mismo, esta vez en el marco africano. Los cuatro soldados que fallecieron y dieron lugar a tal controversia son sólo el comienzo.

http://www.truth-out.org/news/item/42385-the-us-africa-and-a-new-century-of-war

Kim Philby: el fascismo y el imperialismo nunca perdonan sus humillantes derrotas

El británico Kim Philby (1912-1988) fue el agente doble más importante de la historia del siglo XX y un auténtico encantador de serpientes durante 30 años. Reclutado por los soviéticos con 22 años, dinamitó el prestigio del MI6, el servicio secreto británico, porque nadie podía sospechar que el hijo de un héroe de la Inglaterra colonial pudiera ser un comunista militante.

Philby demostró que es posible vencer al fascismo y al imperialismo, algo que jamás le van a perdonar. Se preguntan cómo es posible que les engañara y eso les ha hecho escribir infinidad de estudios. Su vida inspiró la novela “El topo” de John le Carré. Durante 30 años Philby luchó por el comunismo y por la defensa de la URSS y nunca renunció. El comunista británico tiene más biografías que muchos primeros ministros, litros y litros de tinta gastados en una historia que inquieta al imperialismo.

Formó parte del “Círculo de Cambridge”, un grupo de estudiantes comunistas formado por Guy Burgess, Donald MacLean, que luego sería diplomático y responsable, junto a otros, de transmitir a Moscú toda la información disponible sobre el programa de armamento nuclear norteamericano, Anthony Blunt, director de la colección de arte de la Reina, y Roger Hollis, el jefe del Servicio Secreto británico entonces.

Philby inició su carrera en la Guerra Civil española, donde alcanzó su plena madurez como espía al servicio de la URSS. El franquismo se cuidó de ocultarlo porque el propio Franco estuvo en su lista de embaucados, lo cual tampoco era demasiado complicado. El contacto de Philby en los servicios secretos soviéticos le ordenó que encontrara la forma de ejecutarlo, pero -lamentablemente- no pudo cuplimentar esa misión.

Siempre fue un enamorado de España y hasta sus últimos días afirmó que, de volver a Occidente, le hubiera gustado visitar España. Llegó por primera vez a España en 1937 como periodista autónomo con la doble misión de informar sobre el armamento que los italianos y los alemanes estaban empleando aquí y, sobre todo, para recabar datos sobre aquel general mediocre en auge a golpe de matanzas en masa.

Gracias a los contactos de su padre, Harry St. John Philby, le nombraron corresponsal del “Times” en España. Estuvo en Sevilla, después en Salamanca y Burgos. Cubrió muchísimas batallas: la ofensiva del Norte en Bilbao y también en la batalla de Teruel en diciembre de 1937, donde sobrevivió al impacto de un obús republicano contra su coche, que mató a otros tres corresponsales anglosajones que viajaban con él. Philby solo sufrió una herida en la cabeza.

El ataque le dio acceso directo a los mandos franquistas. Poco después recibió una llamada telefónica de Pablo Merry del Val: “Franco quiere verte. Te va a condecorar por haber demostrado tu valor en el frente de batalla ante los comunistas”. Philby recogió la Cruz Roja al Mérito Militar de manos del propio criminal Franco, le que le permitió moverse con libertad entre las líneas fascistas. Hasta entonces los golpistas le había hecho la vida imposible a los corresponsales, porque pensaban que iba a ser una guerra muy corta. Él representaba exactamente la clase de periodista que buscaban para revertir esto: un joven reaccionario comprensivo con los fascistas.

Mientras se dejaba agasajar, Philby se dedicaba a enviar cartas -en apariencia de amor- a una dirección en París usando tinta invisible con información precisa para los soviéticos. Sus contactos españoles y su buen trabajo en la Península dejaron satisfechos a los soviéticos y también a los jefes de su diario. Le condecoraron con la Orden del Imperio Británico.

En 1939 la Segunda Guerra Mundial le llevó a aparcar el periodismo (que en su caso era una tapadera) para dedicarse a labores de espionaje en el MI6. Su influencia le aseguró un puesto en este organismo como encargado del contraespionaje en la Península Ibérica durante el verano de 1941.

En 1949 fue destinado a Washington con un puesto capital: enlace entre el espionaje inglés y la recién nacida CIA. Se convirtió en amigo íntimo y consejero de James Angleton, el primer director de la CIA, a la que dio uno de sus golpes maestros: informó al KGB de un plan para enviar terroristas a desestabilizar Albania.

Llegó a ser jefe del servicio de contraespionaje frente a los mismos soviéticos a los que informaba. En 1950 alertó a otros dos miembros del “Círculo de Cambridge”, Burgess y MacLean, de las sospechas que se cernían sobre ellos. Al año siguiente ambos huyeron a Moscú. La situación de Kim se tornó enormemente comprometida, insostenible.

Hasta entonces nadie había sospechado que aquel hombre apadrinado por el franquismo y de un entorno reaccionario pudiera ser un doble agente.

En julio de 1951 fue apartado provisionalmente del MI6 e interrogado. Estaba próximo a ascender a la cúpula de los servicios secretos. MacLean era un íntimo amigo. O había sido muy tonto o era un agente doble.

Caído en desgracia, Philby vio en España la oportunidad de recuperar la confianza de los servicios secretos. En 1952, regresó aquí para, supuestamente, dedicarse a la importación. No sabía nada de comercio y este era el país más atrasado de Europa. Utilizó de nuevo a los franquistas para limpiar las sospechas.

En 1955 montó su mayor espectáculo: una rueda de prensa en casa de su madre para desmentir que fuera un espía soviético.

Al año siguiente el MI6 le destinó a Beirut en la última de sus misiones en compañía de uno de sus antiguos compañeros, Nicholas Elliott,  que tenía la misión de arrancarle una confesión.

En 1963 Elliott logró que asumiese verbalmente su compromiso con la URSS. Seis días después fue convocado a una cita en la Embajada británica en Beirut. Era una trampa para detenerle. Llamó a su enlace del KGB y el 23 de enero de 1963, en una noche de tormenta embarcó en un carguero que le trasladó a Odesa, de donde viajó a Moscú.

En la URSS alcanzó el grado de coronel del KGB con la máxima condecoración. Tras fallecer en 1965, recibió un funeral de héroe de la URSS, con máximos honores, y hasta emitieron un sello de correos con su rostro.

Un vídeo de 1981 emitido por la BBC muestra a Philby instruyendo a los agentes de la Stasi, el servicio secreteto de la República Democrática Alemana: “Mi consejo es no confesar jamás”, les dice.

Para la Guardia Civil las ‘Diadas’ son una prueba de la rebelión de Catalunya

Catalunya, aparta de mí este cáliz (6)

Es más de lo mismo: en su informe al Tribunal Supremo, la Guardia Civil convierte el ejercicio de los derechos en delitos. Las Diadas celebradas en Barcelona desde 2013 fueron un instrumento para “alentar a las masas” contra la “opresión de la justicia española”.

Naturalmente, el magistrado del Tribunal Supremo que investiga la rebelión, Pablo Llarena, debe estar encantado de que haya tantas pruebas de la rebelión que llevarse a la boca. Necesitan demostrar lo obvio: que las manifestaciones independentistas exigen la independencia.

A las Diadas la Guardia Civil añade más manifestaciones, como las del 13 de noviembre de 2016, el 2 de febrero en solidaridad con Artur Mas y demás acusados por la organización del referéndum, la huelga estudiantil de los días 27 a 29 de septiembre y la concentración en Bruselas del pasado 7 de diciembre: “Por su relevancia pueden ayudar a entender la entidad del desafío independentista catalán”, dice el informe en un alarde de mutación del lenguaje judicial por el periodístico.

La Guardia Civil no tiene otra cosa que hacer y lleva años dedicándose a registrar todas y cada una de las manifestaciones independentistas, sus participantes, sus organizadores, consignas, pancartas y discursos, en algunos de los cuales llamaron a “desobedecer las resoluciones del Tribunal Constitucional”.

Fiel a su estilo, la Benemérita no se corta un pelo en tergiversar el significado de las manifestaciones: “Estos movimientos tenían por finalidad intimidar, menoscabar, amedrentar e incluso violentar derechos y libertades constitucionales”.

Para atraer la atención de los jueces, los tediosos informes policiales se aderezan con un “crescendo”, lo que antes se llamaba “espiral acción-represión”, que los convierte en protagonistas de sí mismos: a partir del 20 de setiembre se está produciendo un “hostigamiento a las fuerzas y cuerpos de seguridad, asedio a cuarteles, edificios del Estado y hoteles en los que se alojaban integrantes de la Policía y la Guardia Civil”.

Ya ven: las fuerzas del orden son hostigadas y asediadas por la chusma, lo que invierte la definición que Max Weber dio del “poder” como el monopolio de la violencia por el Estado. No. Se equivocó. En España quien monopoliza la violencia es la plebe enardecida que se dedica a atacar a las fuerzas de seguridad en cuanto tiene ocasión: manifestaciones, escraches, huelgas, okupaciones, desalojos y toda clase tumultos. La fuerza pública nunca ejerce violencia; es víctima de ella.

El Estado tampoco desafía a Catalunya; es al revés. No son los guardias civiles los que viajaron hasta Catalunya el 1 de octubre; son los catalanes quienes se metieron en los cuarteles de la Guardia Civil de Cuenca, Segovia, Teruel, Murcia…

Juan Carlos Monedero: un imbécil incurable

Aday Quesada

Sé que no  luce bien utilizar determinados calificativos en el debate político. No lo hago nunca. Me desagrada porque la lucha ideológica debe estar siempre presidida por los argumentos. Pero hoy quiero romper esa regla. Me lo pide el cuerpo. Lo siento. Este tío no es más que un papafrita, un pijo del tres al cuarto que presume de ilustrado, que  está jugando como un niño con una pelota a “hacer política”.

Lo peligroso de que a estos idiotas se los deje  subir a un púlpito a soltar sus soflamas es que, al no existir otro púlpito desde donde se le pueda combatir  ideológicamente, sus irresponsables gilipolleces, sus necios divertimentos, pueden llegar a convertirse  en peligrosos. No para él, que al fin y al cabo no es más que un mero  peoncillo sin tino de quienes controlan los hilos de la difusión mediática en España, sino para los miles de personas que han creído, y aún creen, que con estos tahúres de medio pelo era posible llegar a alguna parte.

Me estoy refiriendo, claro, a las declaraciones formuladas por Juan Carlos Monedero –el clarividente “ideólogo” de Podemos– a los socialdemócratas edulcorados de Huffington Post.  Monedero manifestó, con aires de hombre que se lo  sabe casi todo, que “el artículo 155 de la Constitución había que aplicarlo en Catalunya porque los independentistas se habían vuelto locos”.

Y para mantenerse aparentemente equidistante de unos y otros, Juan Carlos Monedero añadió, igualmente, que Rajoy había realizado una “aplicación inconstitucional” del citado artículo. Agregó, además, que personalmente “no está, hoy por hoy, a favor siquiera de un referéndum pactado” sobre la independencia Catalunya, ya que, en su opinión, podría ocurrir algo similar a lo que ha sucedido en la Gran Bretaña con el Brexit, donde después de la consulta hubo muchos ciudadanos británicos que se arrepintieron de haberlo votado. O sea: ¿cómo evitar que los pueblos puedan equivocarse? Pues muy fácil. La receta que nos ofrece este gramsciólogo de pacotilla es expeditiva: evitando que estos tengan la posibilidad de votar. Y el tio se quedó tan pancho.

Quien en tantas ocasiones ha  denunciando la naturaleza corrupta del PSOE y el compromiso de este con el sistema monárquico, ahora ha llegado a la sabia conclusión  de que la mejor combinación para después del 21 de diciembre debe ser un pacto entre los llamados “comunes” –es decir, la sección podemita en Catalunya– y los socialistas del inefable Iceta.

Para más coña marinera, esta mañana las pavadas de este idiota  terminaron  cortándome  la digestión del desayuno. Mientras me dirigía en  el coche hacia el trabajo, pude constatar la alegria que experimentaban los sempiternos tertulianos adictos del Régimen. “¡Hasta Juan Carlos Monedero ha reconocido la oportunidad de la aplicación del 155!”, eyaculaban sin reparos los muy cabroncetes.

Ni qué decir tiene que la de Monedero no ha sido más que una últimísima maniobrilla, previamente concertada con los editores del Huffington, destinada a tratar de recuperar el electorado que según las encuestas –el único leit motiv que domina la actuación política podemita– han perdido con sus precedentes chalaneos entre un fantasmagórico referéndum pactado con Rajoy y un abstracto derecho a la autodeterminación del pueblo catalán.

Pero comprendo que no se fíen ustedes de mis iras furibundas. Por eso les sugiero que entren ustedes al vídeo, y vean y oigan por sí mismos  las confesiones de este imbécil incurable a su coleguilla friqui del Huffington Post. Y si no sienten nada, ni un solo rertortijón en lo más profundo de sus intestinos, por favor, no me vuelvan a leer. Yo no soy de los suyos.

http://insurgente.org/aday-quesada-un-imbecil-incurable/

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