Lula condena a Rusia tras reunirse con Biden

Lula se ha reunido con Biden y ambos han firmado un comunicado conjunto “deplorando la violación por parte de Rusia de la integridad territorial de Ucrania y la anexión de partes de su territorio como violaciones flagrantes del derecho internacional y pidieron una paz justa y duradera” (*).

Ningún dirigente de los países Brics se había expresado de esa manera, ni siquiera Bolsonaro, pero casi siempre se cumple que, en cada país, el papel de los reformistas más domesticados, como Lula, es sostener y sostenerse en el imperialismo.

Biden le ha confirmado a Lula lo que ambos ya sabían: que Estados Unidos orquestó el intento de Golpe de Estado de principios de año y que es capaz de dar cuantos golpes sean necesarios para demostrar a cualquiera quién sujeta las riendas en Brasil y en los demás países latinoamericanos.

El Golpe de Estado del mes pasado no se planeó, pues, para debilitar al gobierno de Lula sino para fortalecerlo.

Lula ya había condenado anteriormente a Rusia comparando su ofensiva en Ucrania con la guerra de Estados Unidos contra Venezuela, algo que sólo un demagogo como él es capaz de decir.

Por lo demás, Biden era vicepresidente cuando Estados Unidos orquestó la Operación Lavado de Coches contra él y su sucesora Dilma Rousseff.

Hace un tiempo se filtró que los tribunales brasileños habían dictaminado en última instancia a favor de Lula para permitir su reelección por presiones de Estados Unidos. Lula es su hombre, un auténtico peón. Salió de la cárcel con unas instrucciones claras de lo que debía hacer para consagraciarse con sus amos de Washington.

En 2014 Estados Unidos le creó un serio problema a él y a Dilma Rousseff para luego resolverlo a su favor. La embajada filtró documentos detallados que implicaban a varios miembros del Partido de los Trabajadores en un escándalo de corrupción masiva que sirvió para desacreditar a su gobierno, encarcelarlo y allanar el camino para la investidura de una Rousseff mucho más dócil.

Los estereotipos de “derecha” e “izquierda” son cada vez más engañosos. El malvado Bolsonaro era un hueso. Se negó a sancionar a Huawei a cambio de una asociación oficial con la OTAN y luego desafió las exigencias de sanciones contra Rusia.

En España tanto la “derecha” como la “izquierda” están vendidos a Estados Unidos y la OTAN, sin concesiones de ningún tipo. Pero, en particular, la coalición de gobierno PSOE-Podemos ha dado muestras de servilismo al enviar armas a Ucrania y traicionar al pueblo saharahoui por segunda vez.

(*) https://www.whitehouse.gov/briefing-room/statements-releases/2023/02/10/joint-statement-following-the-meeting-between-president-biden-and-president-lula

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