Los países del Golfo Pérsico también basculan hacia Rusia y China

La Guerra de Ucrania está disminuyendo la influencia de Estados Unidos entre los países del Golfo Pérsico. Washington está perdiendo a muchos de sus aliados tradicionales en la región y esa tendencia se va a acelerar.

Varios acontecimientos recientes lo confirman. En primer lugar, las compras de armas de Arabia saudí se encaminan a Rusia de manera cada vez más acusada. En 2017 un monarca saudí viajó a Rusia por primera vez en un siglo, trayendo del brazo varios acuerdos militares.

En segundo lugar, la visita del Presidente sirio Bashar Al-Assad a los Emiratos Árabes Unidos el viernes pasado. La calurosa bienvenida que recibió de sus dirigentes fue una bofetada a Estados Unidos y a sus sanciones a Siria.

El gobierno de Damasco recupera su condición de miembro de la Liga Árabe y su papel en la toma de decisiones colectivas, y participará en la cumbre que se celebrará en Argel en noviembre.

En tercer lugar, Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos han rechazado los llamamientos de Biden para aumentar la producción de petróleo con el fin de bajar los precios y proporcionar suministros adicionales para permitir las sanciones occidentales contra las importaciones de petróleo y gas ruso.

En cuarto lugar, la visita del primer ministro británico, Boris Johnson, en nombre de Washington, a Abu Dhabi y Riad fracasó y tuvo que lanzar veladas amenazas a ambos países si no se alineaban con la línea oficial de la OTAN sobre Ucrania, se sumaban a las sanciones económicas contra Rusia y no rompían sus acuerdos de producción de petróleo con la OPEP.

En quinto lugar Arabia saudí ha invitado al presidente chino Xi Jinping para realizar una visita oficial y Riad se ha mostrado dispuesto a fijar el precio de sus ventas de petróleo a Pekín en yuanes. Eso indica que los países del Golfo pueden unirse al nuevo sistema financiero mundial que Rusia y China están desarrollando como alternativa al sistema occidental.

Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos se han negado a recibir al Secretario de Estado estadounidense Anthony Blinken, para remediar el fracaso de la visita de Boris Johnson.

En cambio, el ministro de Asuntos Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohammed Ben Zayed Al-Nahyane, viajó a Moscú para entrevistarse con Lavrov.

Oriente Medio comienza a bascular y Siria podría en la bisagra del cambio, también por varias razones, pero especialmente porque podría mejorar las relaciones del los países del Golfo con Irán y, de rebote, acabar con la Guerra de Yemen.

Riad ya se ha ofrecido a acoger un diálogo multipartidista yemení y ha invitado oficialmente a participar al movimiento huthí.

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