Los nazis de la marca Chanel no venden sus baratijas a los rusos

Las tiendas oficiales de Chanel se niegan a vender sus baratijas a los ciudadanos rusos. Los demás clientes deben firmar un formulario en el que declaran que no llevarán los artículos vendidos por la marca a Rusia.

“No vivo en Rusia y no lo llevaré en el territorio de Rusia”, prometen los compradores de Chanel.

80 años después, Chanel vuelve por sus fueros, que son nazis.

Durante la ocupación francesa por los nazis, Gabrielle “Coco” Chanel fue colaboracionista y espía del III Reich. Tenía vínculos muy estrechos con los alemanes: era la soplona F-7124, según los archivos de la Abwehr, la inteligencia militar alemana.

Su nombre en clave era “Westminster”. El espionaje alemán le llamaba así porque había sido la amante de Hugh Richard Arthur Grosvenor, el Duque de Westminster.

En 1933, tras su llegada al poder, Goebbels nombró al barón Hans Gunther von Dincklage agregado de la embajada alemana en París. Era una tapadera. En realidad Dincklage era la antena de la Abwehr en la capital francesa, donde conoció a Coco Chanel. Ambos fueron amantes.

Durante la ocupación francesa, mientras los demás franceses resistían y luchaban para salir adelante, Coco Chanel vivía en el Hôtel Ritz, que era el cuartel general del ejército alemán Según el periodista de investigación Hal Vaughan, “los nazis estaban en el poder y Chanel gravitó hacia el poder”.

En 1941 el espionaje nazi la envió a Madrid durante unos meses para reclutar espías. Viajó  con otro francés que trabajaba para espionaje alemán, el baron Louis de Vaufreland, con la excusa de hacer negocios. Según Vaughn, existe un registro de su cena con el diplomático británico Brian Wallace.

La diseñadora de moda se aprovechó de los nazis para lograr sus objetivos empresariales. En 1924 la familia judía Wertheimer había apoyado el lanzamiento de su línea de perfumes a cambio de la mayor parte de los beneficios. Pero cuando los nazis expropiaron los negocios a los judíos, Chanel vio la oportunidad de aprovecharse del momento y apoderarse del negocio de quienes le habían ayudado.

Tras la derrota de Stalingrado, el general Walter Schellenberg, de las SS, le encargó otra misión, la “Operación Modellhut”, para negociar una paz por separado con Churchill. Chanel organizó la liberación de Vera Lombardi, una amiga común de Churchill y ella, de una prisión italiana. Viajaron a Madrid con Dincklage, donde Lombardi recibió instrucciones de entregar la carta de Chanel a Churchill en la embajada británica.

Sin embargo, este plan fracasó cuando Lombardi denunció a Chanel y a sus socios como espías alemanes. Lombardi fue detenida de nuevo y Chanel consiguió volver a París sana y salva.

Tras la liberación de Francia, le pidieron cuentas. En setiembre de 1944 fue detenida e interrogada por el Comité de Depuraciones de la Francia Libre. La liberaron posteriormente como un favor personal a Churchill por el intento de negociaciones durante la guerra.

Francia la desterró y durante 10 años tuvo que residir en Suiza con el nazi Dincklage. Toda su vida, Coco Chanel fue una nazi repugnante que aborrecía a todos lo que significara progreso, sindicalismo o revolución. Hoy sería la reina del pijerío.

Su marca comercial nunca ha criticado las deportaciones, ni los campos de concentración, ni las masacres, ni los crímenes de guerra perpetrados por las divisiones de la SS y la Gestapo.

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: