Los incendios de este verano en Grecia: causa inmediata y causa mediata

En Grecia 116.000 hectáreas de bosque se han convertido en humo en incendios de proporciones históricas, con regiones especialmente afectadas, como la isla de Evia.

Los incendios han coincidido con la publicación, el 9 de agosto, del Sexto Informe de Evaluación del IPCC, el organismo de la ONU encargado del cambio climático, en el que se afirma que “las pruebas que muestran cambios en fenómenos extremos como olas de calor, fuertes precipitaciones, sequías y ciclones tropicales […] se han reforzado” desde el último informe de 2014.

El gobierno griego aprovechó la oportunidad para eximirse de responsabilidad. El Primer Ministro Kyriakos Mitsotakis habló de una catástrofe medioambiental sin precedentes que relacionó directamente con el cambio climático.

Si estos incendios estuvieran relacionados con el cambio climático, habría un aumento continuo de su frecuencia y gravedad a lo largo del tiempo, lo que no ha ocurrido. El informe de 2019 sobre los incendios en Europa, elaborado por el Joint Research Center, un órgano dependiente de la Comisión Europea, no muestra esa tendencia en el periodo 1980-2019, tanto en superficie quemada como en número de incendios (*).

Los incendios muestran una gran variabilidad de un año para otro. Por ejemplo, en el verano de 2007 se registraron más de 3.000 incendios forestales en Grecia que quemaron 270.000 hectáreas. En la temporada 2019, sin embargo, sólo se registraron 9.153 hectáreas de superficie quemada.

Los incendios han motivado importantes manifestaciones masivas de los griegos en las calles. Sus críticas se refieren a dos aspectos fundamentales de la política de lucha contra los incendios: la insuficiencia de la repoblación forestal y la falta de recursos.

Este problema viene de lejos y fue objeto de un documento del Parlamento Europeo en 1996. En opinión de todos los responsables forestales griegos, la repoblación forestal es prácticamente inexistente fuera de las zonas ya forestadas. El pastoreo incontrolado, el personal forestal mal formado y no autorizado, y una población local que no es consciente del problema, son factores que dificultan la reforestación de los tres millones de hectáreas que podrían reforestarse, ya sea para la producción de madera o para la protección del suelo y del lugar.

El número de bomberos griegos en activo, estimado en 14.000 con una edad media de más de 45 años, es notoriamente insuficiente. Los bomberos trabajan con equipos anticuados, que consisten en mangueras de agua con agujeros y camiones que tienen más de diez años. De los 74 aviones y helicópteros disponibles en el país, sólo 20 pueden volar al mismo tiempo.

Con una financiación de 1,7 millones de euros, muy lejos de los 15 millones solicitados, los servicios forestales carecen también de medios para trabajar en la prevención de incendios. En esas condiciones es imposible mantener y proteger las zonas boscosas.

Esa es la causa inmediata de que este varano los incendios hayan causado estragos en Grecia. La causa mediata son los recortes presupuestarios, que impiden mantener un servicio de extinción en condiciones.

(*) https://www.euneighbours.eu/sites/default/files/publications/2020-11/jrc122115-annual_report_2019_final_topdf_1%20%281%29.pdf

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