Los curros de mierda

Casi 50 millones de trabajadores abandonaron sus empresas en Estados Unidos tras dos años de pandemia. Lo llamaron “la gran dimisión” (big quit), que el año pasado afectó a un 3 por cien de la fuerza de trabajo, un máximo en dos décadas.

Muchas empresas contrataron a trabajadores que ya estaban en su puesto, en un contexto de gran demanda y escasa oferta. Después de que la economía estadounidense cayera en picado en 2020, la actividad volvió a repuntar el año pasado, provocando mecánicamente una fricción en el mercado laboral entre la oferta y la demanda.

Las empresas no encontraban mano de obra y tuvieron que mejorar las condiciones laborales. “Se buscan trabajadores en la industria de la madera para puestos altamente remunerados”, decía la prensa española el año pasado (1). “La falta de mano de obra cualificada se ha convertido en un problema para la mayoría de economías continentales”, titulaba El País (2).

Estos días los medios de comunicación australianos hablan de “penuria de mano de obra”, después de dos años de cierre de fronteras. La tasa de paro es del 3,4 por cien, un porcentaje desconocido desde los años cuarenta. Casi medio millón de puestos de trabajo están vacantes, el doble que antes de la pandemia. El gobierno le va a dar la vuelta a las restricciones sanitarias de la pandemia para permitir la llegada de 200.000 emigrantes al año.

La pandemia alteró la relación de muchos trabajadores con sus empresas. En muy pocos días, con la pandemia millones de trabajadores pasaron a teletrabajar a tiempo completo, mientras que otros pasaron a trabajar a jornada reducida durante largas semanas. Este periodo ha llevado a cuestionar el papel social de ciertos puestos de trabajo.

Pero este fenómeno no es ni mucho menos reciente. David Graeber acuñó el concepto de “curros de mierda” (bullshitt jobs), que dependen de muchos factores. La mayor parte de las veces los expertos hablan de la formación o la experiencia del trabajador. Unas veces las empresas no encuentran mano de obra cualificada y otras ofrecen “curros de mierda” a trabajadores con estudios, cualificación y experiencia previa en ell puesto.

Hay determinados puestos que las empresas sólo son capaces de cubrir porque siempre hay alguien al que no le queda más remedio que aceptar ciertas condiciones laborales miserables.

El cierre de las empresas durante la crisis de 2008 obligó a los trabajadores españoles a emigrar masivamente al norte de Europa. Esa mano de obra no ha regresado por la diferencia salarial.

Hasta Biden lo recomendó el año pasado, cuando los empresarios se lamentaban de que no encontraban mano de obra suficiente: “¡Súban los salarios!”, les dijo.

Una cadena de restaurantes de Sidey regala 5.000 dólares (3.500 euros) a los trabajadores en el momento de firmar el contrato. El ejemplo debería cundir en todo el mundo.

(1) https://www.antena3.com/noticias/economia/buscan-trabajadores-industria-madera-puestos-altamente-remunerados_202109046133bed53668b600013bf6be.html
(2) https://elpais.com/economia/2021-10-17/europa-busca-trabajadores.html

comentario

  1. 1-Que te manden, no ya a la puta calle, sino encerrado a tu casa, y lo llamen «renuncia», tiene cojones.

    2-La mano de obra es una mercancía más, en el sistema capitalista. Como tal, sufre el alza generalizada de precios, especialmente cuando su precio ha dejado ya poco margen que arrebatar.
    Lo que hay ahora son muchas empresas pequeñas al borde de la quiebra, que no pueden pagar el precio de la mano de obra.

    3-La mano de obra no se encuentra: se forma. Para que la formación sea adecuada, deben reunirse una serie de factores:
    a-conjugación de teoría y práctica
    b-un nivel de cooperación en el trabajo adecuado, a nivel de fábrica o taller
    c-una planificación adecuada del trabajo
    d-una buena dirección
    e-rotación en los diferentes puestos de trabajo
    f-promoción
    g-condiciones de trabajo bien reguladas: turnos de ocho horas, descansos y libranzas; apoyos: comedor, guardería, duchas,etc
    h-un sistema de control político que imponga estas condiciones por la fuerza y las planifique, para que sea el hombre el que controla el trabajo, y no un mero apéndice de esto.

    si se reúnen estos factores, tendremos un semillero de superprofesionales y prosperidad.
    Lo que falla ahora es el sistema, no fallan las personas: vino nuevo sobre barricas podridas. Es el sistema de producción el que se tiene que acomodar a las personas, y no al revés.

    Todo esto es imposible ahora mismo en España en particular, porque lo que predominan son las empresas microscópicas que funcionan con un grado de cooperación en el trabajo muy atrasado, y de manera anárquica. Las relaciones laborales se han vuelto efímeras, de ahí que a ningún pequeño burgués le interese invertir un euro ni gastar una hora en formar a nadie, pues hará un esfuerzo hoy (él)
    del cual se beneficiará otro mañana (éste sí se encontrará la mano de obra formada). Quieren que la formación la paguen otros ( otro pequeño burgués o los familiares del obrero ), y pagar por ello el precio de la mano de obra no cualificado. El sector que conozco, la hostelería, es vergonzoso: un profesional consolidado puede cobrar, tal vez 150 más que alguien inexperto; en ocasiones en las que hay que buscar gente de debajo de las piedras y estimularlas económicamente, incluso cobra menos.

    He aquí mi experiencia laboral de los últimos meses: a la calle por negarme a someterme a una inspección/tratamiento médico. Después poco más de un mes en un restaurante (La Terraza de Mingorrubio de El Pardo). Andaban con problemas para pagar a los proveedores. La primera semana me pago a 10 la hora, el mes siguiente bajó a 7, porque tanteó a ver si empezaba a regalar horas y lo siguiente fue exigir 10 la hora en mano al final de cada jornada, y de ahí a la puerta. De toda la plantilla, salvo dos o tres personas, estabamos todos trabajando por negro.
    Mi siguiente trabajo, por el estilo, la churrasquería brasileña de Plaza Elíptica. Exactamente igual, este pagaba a 8 y prácticamente la totalidad de la plantilla estaba por negro. La única particularidad, es que era el único español, y que a los trabajadores mejores les pagaba a 6 la hora ( producto de las jornadas interminables ). Me echaron de la noche a la mañana, así que tan desesperado por encontrar personal, no estaba.
    Que esté tan desproporcionado el número de trabajadores por negro, es indicativo. Antes era la excepción, ahora es la norma, al menos en el sector. Esto, obviamente, sólo es posible si el estado que controla efectivamente el territorio, lo tolera. Calculan que se llevaría a la quiebra a muchas empresas que están al límite y prefieren una política de manga ancha y que al menos paguen algún impuesto y quiten gente del desempleo.

    En definitiva, este autor no es interesante para el obrero. Es la visión que la burguesía tiene del obrero, intentando dar explicación a por qué el capitalismo se está derrumbando echándole la culpa. Como siempre, la culpa de que algo no funciona es externa: el vicio francés, la gripe española, la crisis del petróleo y las bolitas asesinas. Lo que necesita el trabajador es su propia visión del sistema capitalista y comprender por qué no funciona.

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