¿Le interesa a Usted una segunda opinión en un asunto que concierne a su salud? Pues ya no puede pedirla

Antes cuando un médico le daba un diagnostico al paciente, éste podía consultar a otro distinto para obtener una segunda opinión. Ahora ya no. Ya no puede preguntar. Se tiene que conformar con lo que le den.

Se llama pensamiento único porque el paciente ni siquiera sabrá que esa segunda opinión existe. Es posible que ni siquiera el médico sepa que existe la posibilidad de otro diagnóstico, o de otro tratamiento. Quizá nunca haya oído hablar de nada diferente de la doctrina que le impartieron en la facultad cuando era estudiante.

Dentro de poco tampoco quedará ninguna otra fuente de información. Por fin, todos pensaremos lo mismo y no tendremos dudas de ninguna clase.

Si tenemos cualquier problema de salud, existirá un vademécum de soluciones dictado por la OMS, encargada de dictaminar lo que es ciencia y lo que no lo es, y todos seguirán esas soluciones al pie de la letra, sean ricos o pobres, de izquierdas o de derechas, de Porriño o de Calcuta.

Por eso desde el 20 de mayo Youtube prohíbe que las publicaciones contradigan las recomendaciones de la OMS: “Youtube no permite el contenido que difunda información médica errónea que contradiga a la Organización Mundial de la Salud (OMS) o a las autoridades sanitarias locales”.

¿Se dan cuenta? La información que contradice a la OMS es “errónea”, incluso cuando la propia OMS se contradice a sí misma.

La censura de YouTube se dirige expresamente a cualquier discurso que se refiera al coronavirus y sea diferente del oficial. Por ejemplo, están prohibidos los “vídeos que digan que el distanciamiento social y el auto-aislamiento no son efectivos para reducir la propagación del virus”.

Tampoco puedes decir que “el coronavirus no existe”. Por el contrario, no tienes ningún problema al afirmar que el virus SV40 no existe. Todo depende del virus al que te refieras porque hay virus y virus, unos más censurables que otros.

Tras depurar a los conspiranoicos de internet, deberíamos continuar luego por las librerías y bibliotecas. Los gorrillas que velan por nuestra salud deberían hacer acopio de los libros terraplanistas y quemarlos en la vía pública, no vaya a ser que engañen a alguno. Posteriormente deberían continuar haciendo lo mismo con los médicos que siguen doctrinas terraplanistas, homeopáticas, germánicas, chamánicas y demás.

Estamos ante un serio problema de salud y para acabar con él no podemos parar hasta dejar títere sin cabeza.

(*) https://support.google.com/youtube/answer/9891785

Más información:
– Dossier coronavirus

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