Las potencias occidentales quieren nexpulsar a Rusia y Bielorrusia de Interpol

El 6 de marzo las grandes potencias occidentales, encabezadas por Estados Unidos y Reino Unido, han pedido a Interpol que suspenda a Rusia de la organización policial internacional, dijo la ministra británica del Interior, Priti Patel.

El 25 de marzo, la ministra lituana del Interior, Agne Bilotaite, que aparece en la foto, se sumó a la petición, añadiendo a Bielorrusia.

Interpol, una Organización Internacional de Policía Criminal, se dedica al intercambio de información policial entre sus 195 países miembros. Aunque no puede detener ni procesar a las personas, facilita los esfuerzos para localizarlas cuando se encuentran en el extranjero. Esto se hace principalmente a través de alertas internacionales, que informan a las policías de los países miembros de que un determinado país está intentando detener a una persona.

Aunque las notificaciones rojas deben ser aprobadas por Interpol, los países también pueden emitir alertas denominadas “mensajes de difusión”, que son solicitudes de cooperación que se distribuyen directamente entre los países miembros.

Aprobado en 1956, el Estatuto de la organización es el principal instrumento jurídico que regula Interpol. Al intentar expulsar a Rusia y Bielorrusia de Interpol, las potencias occidentales están violando el Estatuto que, como reconoce la propia ministra lituana, “no contiene ninguna disposición sobre la suspensión o expulsión de un país miembro. Pero estoy segura de que se puede encontrar una solución legal si la comunidad internacional está de acuerdo”.

La propuesta, pues, viola intencionadamente el derecho internacional, pero estamos llegado a extremos en los que ya nada puede extrañar. Interpol se ha manifestado en contra de la propuesta lituana. “Se han hecho llamamientos a nivel político para suspender o excluir a Rusia y Bielorrusia de la red de Interpol”, dijo la organización. Pero “las fuerzas del orden de todo el mundo también han pedido seguir cooperando con ellos a través de Interpol”.

“Mientras la red de Interpol pueda ayudar en el rescate de un niño víctima de abusos, la prevención de un ataque terrorista o la identificación de una persona desaparecida, es su deber garantizar que las líneas de comunicación permanezcan abiertas”, dice el organismo, subrayando que “la organización debe permanecer neutral, pues de lo contrario podría convertirse en una herramienta política”.

“A la organización policial internacional le interesa mantener abiertos ciertos canales con Rusia y Bielorrusia para poder prevenir o detectar delitos internacionales graves”, ha dicho el Secretario General, Jürgen Stock.

No obstante, la organización está restringiendo la capacidad de Rusia para introducir información directamente en la red de la organización policial mundial, decidiendo que las comunicaciones deben ser revisadas primero por la secretaría general en Lyon, Francia.

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