A finales de agosto de 1949, después de tres años y medio de lucha armada contra la reacción monárquico-fascista griega y el imperialismo angloamericano, siguiendo una decisión tomada por el Comité Central del Partido Comunista de Grecia (KKE), los partisanos del Ejército Democrático de Grecia (DSE) dejaron atrás su patria y se replegaron a Albania. Fue un exilio masivo.
En 1949-1950, un número total de 55.381 personas (de las cuales un 67,6 por cien eran adultos de 18 a 55 años, un 1,7 por cien eran muy ancianos y 17.352 eran niños de hasta 17 años) abandonaron Grecia y se asentaron en las diferentes Repúblicas Populares y en la Unión Soviética. Casi 18.000 refugiados comunistas se fueron a Taskent, la capital de la República Socialista Soviética de Uzbekistán, donde fueron organizados en campamentos residenciales llamados Politeias.
Después de haberse adaptado a las nuevas condiciones de vida, los comunistas griegos procedieron a reorganizar su partido. Del 10 al 14 de octubre de 1950, la III Conferencia del KKE tuvo lugar. Este organismo purgó a casi todos los oportunistas del partido. Por primera vez desde 1940, se le asestó un duro golpe al oportunismo de derecha y a todos los oportunistas que habían traicionado el movimiento popular durante la época de la ocupación nazi habiendo firmado los acuerdos en Lebanon (20/5/1944), Gazerta (26/9/1944) y Varkiza (12/2/1945) y a quienes, además, habían saboteado el desarrollo y el aumento del DSE durante la guerra civil.
Poco después de la muerte de Stalin en 1953, la fracción revisionista de Jruschov, Mikoyan y Brezhnev que se impuso en el PCUS empezó a aproximarse a los secretarios [generales] de los Partidos Comunistas para evaluar su buena disposición a adoptar su línea contrarrevolucionaria. Ellos descubrieron que la dirección del KKE encabezada por Nikos Zachariades no quería abandonar el revolucionario camino marxista-leninista-estalinista y seguir el rumbo revisionista antiestalinista. En particular, ellos pidieron que revisara su actitud en tres cuestiones fundamentales del movimiento comunista internacional:
1) Considerar la Yugoslavia capitalista como un país “socialista”.
2) Volverse contra Stalin escribiendo artículos en Pravda sobre el “culto a la personalidad”, un infame mito jruscheviano de origen idealista.
3) Consentir la liquidación de la Kominform.
La respuesta dada por el gran e inquebrantable dirigente comunista sobre todas las cuestiones de arriba fue negativa.
Cuando los miembros de la camarilla revisionista jruscheviana tuvieron la certeza de que este tipo de presión no tendría ningún efecto, intentaron formar una fracción oportunista de derecha en la Organización del Partido de Taskent (KOT) – la más Organización del KKE más grande en los países socialistas – y hacer que se hiciese con la dirección de la Organización. Por desgracia para ellos había una falta de apoyo a ello salvo por unos pocos oportunistas. La dirección revolucionaria del KKE liderada por Nikos Zachariades actuó inmediatamente; los dirigentees de la fracción fueron desenmascarados y sacados de la dirección de la KOT.
Nikos Zachariades, hablando en una reunión de cuadros del Partido en el teatro Mu Ki Mi en Taskent, dijo lo siguiente, entre otras cosas: “Camaradas, varios de los que han hablado atacaron a Demetriou y más o menos lo consideran el dirigente de los revisionistas. Demetriou, camaradas, es sólo la punta de la cola de un elefante torpemente camuflado. El deber serio e histórico asignado a todos nosotros es tirar de esta cola de manera que el mundo entero vea el elefante: Jruschov” (K. Karanikola, “Mia lefki selida tou KKE”, p. 59).
El enfrentamiento entre los miembros de la fracción y el resto de los comunistas griegos se fue intensificando y la situación en Taskent fue muy tensa durante el periodo de agosto y septiembre de 1955. En tal ambiente, se hicieron tres intentos de asesinato contra Nikos Zachariades. En el primero, el Coronel armenio de la KGB Saakov intentó darle un helado envenenado pero Zachariades rechazó estar siempre al cuidado de qué y dónde comía. En el segundo, alguien le lanzó un pesado ladrillo mientras estaba pronunciando un discurso en una reunión del partido; Zachariades lo esquivó en el último momento (Ahillea Papaiaonnu, “H apagoreumeni eikona – Dioktes kai ieroktonoi tou Nikou Zachariades”, Atenas 2004). En el tercero, el mejor organizado de los tres, tres individuos emboscaron el coche que iba a llevarle al aeropuerto. El plan fracasó sólo porque Niyazov, el secretario general estalinista del PC de Uzbekistán, se dio cuenta de ello y avisó a Zachariades.
“Había una buena razón por la que los revisionistas querían exterminar a Zachariades, ya en 1955. Sabían muy bien que si Zachariades hubiera estado presente en el XX Congreso, él habría desbaratado sus planes al menos en relación a la “crítica del culto a la personalidad”. Esto se debía a que Zachariades era lo suficientemente valiente y audaz como para expresar su opinión abiertamente, al contrario que los dirigentees de los otros partidos comunistas. D. Vlantas (miembro del Politburó del KKE) escribe en su libro, “Nikos Zachariades y 22 compañeros”, lo siguiente: “Cuando llegué a Taskent en julio de 1955, un representante de la dirección soviética me propuso ayudarle a finiquitar el complot que había empezado en 1949 y, ellos, a cambio, me ayudarían a convertirme en Secretario General del KKE. Yo rechacé la propuesta.
Zachariades vino a Taskent a mitades de agosto de 1955. Le informé sobre una situación extremadamente crítica. Le acentué que ya no sólo era la Organización de Taskent la que estaba en juego sino todo el partido. Le sugerí que debíamos volver a Bucarest, la sede del CC, convocar una sesión donde demostráramos la existencia de un complot y luego enviar una delegación a Moscú pidiendo explicaciones. Zachariades rechazó mi sugerencia”.
Cuando hasta la formación de una fracción considerable fracasó, el 9 de septiembre de 1955 el grupo revisionista jruscheviano organizó un sangriento pogromo en Taskent empleando un grupo de oportunistas griegos. Esto fue “una provocación abierta contra la delegación del CC del KKE: el violento y gangsteril asalto a las oficinas donde la delegación tenía su sede y el herimiento de tres de sus miembros” (del V Pleno, en diciembre de 1955).
Sobre 200 oportunistas liderados por los dirigentees de fracción Ipsilantis, Demetriou, Barbalias y otros – que estaban bajo el asesoramiento directo de los revisionistas soviéticos – llevó a cabo un sangriento asalto a las oficinas de la Organización del Partido de Taskent, pero no lograron capturarlos: “a las 4 de la tarde, el 9 de septiembre alrededor de 200 personas se reunieron en el patio del séptimo Politeia junto a los dirigentees de fracción que estaban animando a sus seguidores con vodka, cerveza y vino” (K. D. Karanikola: “Mia lefki selida tou KKE”, p. 53).
El asalto a las oficinas de la KOT fue precedida por las provocaciones de la fracción en varias Politeias: “En esas Politeias donde los fraccionalistas tenían algún apoyo, como en la 2ª, 3ª, 7ª, 9ª y 11ª, empezaron a saquear las bibliotecas locales y a quemar libros, especialmente aquellos escritos por Zachariades, Bartziotas y otros sobre la lucha del DSE” (ibid. p. 46).
Este actor provocador levantó una protesta entre los miles de miembros del Partido que se apresuraron a defender las oficinas de la KOT. Luego tuvieron lugar enfrentamientos y palizas con los fraccionalistas hasta que la policía y los destacamentos de cadetes vinieron a su rescate. Muchos resultaron heridos y tuvieron que ser transportados al hospital mientras cientos de comunistas griegos eran arrestados, principalmente oficiales de alto rango del DSE, metidos en prisión y luego juzgados por “vandalismo”.
Todos los refugiados políticos en Taskent sabían que los instigadores de los provocadores “sucesos de Taskent” eran los revisionistas jruschevianos que pretendían la liquidación del KKE. Todo el mundo sabía que el puñado de oportunistas griegos estaba en permanente contacto con y bajo el asesoramiento del traicionero grupo revisionista jruscheviano. Uno de los oportunistas más conocidos, Kostas Gritzonas, confiesa: “Una tarde, durante el momento en que los sucesos de Taskent alcanzaban su punto culminante, mientras iba desde el 7º hasta el 9º Politeia junto con el secretario de la KOT, Aristotelis Hatouras, me confió que el movimiento anti-zachariadistas
disfrutaba de la ayuda de los soviéticos. Me dejó con el entendimiento de que estaban teniendo conversaciones en privado con los jruschevistas del CC del PC de Uzbekistán” (K. Gritzonas: “Meta to Grammo”, pp. 18-19).
La abrumadora mayoría de los comunistas griegos, más del 95 por cien de los miembros de la KOT, condenaron la intervención de los revisionistas jruschevianos en el KKE y acudieron para apoyar su partido encabezado por Nikos Zachariades. Su enfrentamiento violento y sangriento con los fraccionalistas fue el primer acto de resistencia en el movimiento comunista contra el revisionismo desde antes del XX Congreso. Esta actitud anti-revisionista fue claramente expresada en el histórico V Pleno del CC del KKE reunido a finales de diciembre de 1955 (26-28/12/1955). Fue histórico porque:
1) Condenó abiertamente la intervención revisionista anticomunista y jruscheviana en el KKE
2) Fue el último órgano convocado de nuestro heroico partido antes de su completa liquidación.
En la decisión del Pleno, en relación con la situación en la KOT, se dice que: “la fracción no habría logrado nada en absoluto si no hubiera recibido la ayuda de ciertos camaradas soviéticos, quienes estaban convencidos de que la fracción era la más fuerte y la parte más pro-soviética de la KOT a la que debían apoyar y ayudar. Este hecho animó a los fraccionalistas aún más a actuar y a declarar abiertamente que “todo lo que decimos y hacemos es aprobado por los soviéticos” (Demetriou) y que “no tengo miedo de nada porque 200 millones de soviéticos me respaldan” (Hatouras) etc. etc.”
El V Pleno fue un auténtico triunfo del bando marxista-leninista en el KKE y de Nikos Zachariades personalmente. Esto es incluso admitido por el máximo dirigente fraccionalista en la KOT, Demetriou (“Eleutherotypia”, 2004). Sin embargo, la fracción revisionista no estaba todavía completamente derrotada y el resultado de la lucha interna en el KKE estaría contundentemente determinada por la lucha correspondiente en el PCUS entre los partidarios de Stalin y los partidarios de Jruschov.
La abrumadora oposición militante de los refugiados comunistas exiliados de Grecia, encabezados por Nikos Zachariades contra la camarilla jruscheviana en septiembre de 1955 en Taskent, fue cronológicamente la primera en la historia de las luchas del Movimiento Comunista Internacional contra el revisionismo jruscheviano y, también, un punto culminante de la heroica lucha del KKE revolucionario (1918-1955). Si uno toma en cuenta el insólito desastre que siguió inevitablemente a la aplicación del revisionismo jruscheviano a los partidos comunistas (destrucción del socialismo y restauración del capitalismo en la Unión Soviética, la desintegración de la URSS capitalista, liquidación de los partidos comunistas), puede decirse que no sólo fue un punto culminante de la prolongada lucha del KKE estalinista-zachariadista, sino que fue al mismo tiempo un gran y único momento en la lucha del Movimiento Comunista Internacional (Komintern-Kominform) contra la nueva tendencia contrarrevolucionaria y traidora del revisionismo jruscheviano que emergió en sus líneas a mediados de los años 50: fue precisamente este momento el que marcó el comienzo de la más encarnizada lucha político-ideológica contra el revisionismo jruscheviano a nivel internacional, una lucha que siguió durante medio siglo hasta ahora, que aún continúa y que va a continuar en el futuro hasta su victoria final. En este contexto, los “sucesos de Taskent” adquieren una importancia histórica triple:
— Primero, constituyen la primera intervención abierta y brutal de los revisionistas jruschevianos en los asuntos internos de un partido comunista pretendiendo liquidarlo.
— Segundo, marcan el inicio de la resistencia y la lucha de los comunistas griegos contra el revisionismo jruscheviano incluso antes de su surgimiento como una completa tendencia político-ideológica en el XX Congreso del PCUS (febrero de 1956).
— Tercero, estos sucesos alzaron la bandera de la lucha de los comunistas de todos los países contra esta tendencia contrarrevolucionaria. El levantamiento y la batalla de los comunistas griegos en Taskent en septiembre de 1955 marca el comienzo del período de la lucha contra el revisionismo jruscheviano a nivel internacional.
El VI Pleno
En febrero de 1956, durante el contrarrevolucionario XX Congreso del PCUS, comenzaron las farsas judiciales contra los comunistas griegos, refugiados políticos, en Taskent. En esta farsa, los veteranos del DSE curtidos en la lucha, como Giorgos Kalianesis (general), Dimitris Vyssios (lugarteniente-coronel) y otros, fueron procesados por vandalismo y vagabundeo.
Cumpliendo sus condenas, fueron deportados a Siberia y enviados a campos de concentración “que estaban intencionadamente contiguos a los campos de concentración de criminales de guerra alemanes condenados a 25 años de prisión, la pena máxima según el derecho penal soviético. Los alemanes no trabajaban por su status de “prisioneros de guerra” y, aparte de que se les daba la comida de un soldado soviético, recibían paquetes de medicina y comestibles de la Cruz Roja de la Alemania del Oeste cada diez días. Los refugiados condenados se alimentaban con patatas podridas y cereales molidos y mohosos. Esta “dieta” la seguían bajo condiciones de trabajo pesado y agotador (D. Vyssios: “Carta abierta a M. N. Ponomarov”, antiguo Director del Departamento de Relaciones Internacionales del CC del PCUS, enero de 1991).
La oposición de los comunistas griegos al revisionismo jruscheviano fue expresada en masa. La abrumadora mayoría (95 por cien) de los miembros de la Organización del Partido en Taskent se declaró en contra de la intervención jruscheviana en el KKE y defendió la línea revolucionaria del partido y del CC liderado por Nikos Zachariades mostrando una contundente firmeza y un valor sin precedentes. La actitud de los comunistas cautivos en la cárcel y en los campos de concentración en Grecia fue similar.
Fue precisamente esta abrumadora oposición de los comunistas griegos (que oscila desde el 85 al 95 por cien en Taskent y en las Repúblicas Populares) la que impidió que el KKE fuese transformado en un partido burgués de tipo socialdemócrata. El KKE revolucionario es el único partido comunista de un país capitalista no había sido transformado aún en un partido contrarrevolucionario, burgués, socialdemócrata. Este hecho forzó a los revisionistas jruschevianos a crear un partido completamente nuevo en lugar del viejo.
En el momento del XX Congreso del PCUS, los jruschevianos formaron el infame “Comité Internacional”, el cual supuestamente tenía como objetivo examinar la situación en el KKE. Comprendía cuadros de seis partidos comunistas: Yugov, del Partido Comunista de Bulgaria, Kovac, del Partido de los Trabajadores Húngaros, Mazur, del Partido Obrero Unificado Polaco, Dej, del Partido de los Trabajadores de Rumanía, Kuusinen, del Partido Comunista de la Unión Soviética y Barak, del Partido Comunista de Checoslovaquia
El presidente del Comité Internacional era, formalmente, Gergiou Dej –el títere de Jruschov– pero de hecho era Otto V. Kuusinen, miembro del Politburó del PCUS. Nikos Zachariades, dirigiéndose a Dej durante uno de las sesiones del comité, dijo lo siguiente en relación a su intromisión en los asuntos internos del KKE: “¿Quién le otorgó el derecho de examinar los problemas del heroico KKE a usted, que dormió en agosto de 1944 bajo fascismo y se despertó un día bajo una República Popular, fundada por los tanquistas rojos que marcharon desde Stalingrado cuando destruyeron la fascista División Rumana y te la ofrecieron a ti como regalo? ¿Qué experiencia tiene usted para criticar la lucha de los comunistas griegos, quienes, dicho sea en su honor, por medio de la lucha, no permitieron ni siquiera a un solo ciudadano griego luchar en el Frente Oriental contra la URSS? (K. Karanikola, pp. 70-71).
El Comité Internacional intervino abiertamente y sin pretextos en el KKE convocando arbitrariamente el infame “VI Pleno” en marzo de 1956. En este encuentro ilícito el informe no fue leído por un griego, sino por el presidente del “Comité Internacional”, Dej. Los antiguos cuadros y los miembros expulsados participaron, pero no el Secretario General, elegido legalmente, del Partido, Nikos Zachariades. La brutal intervención de los revisionistas jruschevianos a través del “VI Pleno” dio como resultado la liquidación actual del KKE (1918-1955). Esto fue llevado a cabo por:
a) La ilegal y forzosa eliminación de la dirección revolucionaria elegida del KKE, incluyendo al Secretario General del Partido, que fue arrestado y aislado, y designada una dirección títere, oportunista de derecha.
b) Las expulsiones masivas de miles de comunistas.
c) La liquidación de las restantes organizaciones del Partido en 1958.
El nuevo partido que fue creado en 1956, el “K”KE [nótese que es una traducción del griego y que las comillas recaen en la sigla “comunista”] no tenía ni tiene ninguna relación en absoluto – ideológica, política y orgánicamente – con el antiguo KKE revolucionario (1918-1955). Fue una escandalosa creación de los revisionistas jruschevianos que adoptaron la línea contrarrevolucionaria y socialdemócrata promulgada en el XX Congreso del PCUS, concretamente la transición pacífica al socialismo. Por esta razón, el nuevo partido ha sido, desde el mismo comienzo, un partido burgués socialdemócrata ya no guiado por el marxismo-leninismo-estalinismo, sino por la tendencia contrarrevolucionaria del revisionismo jruscheviano, una variante de la ideología burguesa.
Un año más tarde, en 1957, los revisionistas del “K”KE convocaron el “VII Pleno”, un encuentro tan ilícito como el VI Pleno. Según las resoluciones de este “pleno”, Zachariades fue incluso despojado de su membresía del partido y condenado al exilio. Además, fue desvergonzadamente acusado de espiar para los alemanes cuando estuvo en Dachau. Un comité especial creado para investigar el asunto no encontró ninguna prueba en absoluto que sostenga esta monstruosa acusación.
La persecución de los comunistas griegos
La gran mayoría de los comunistas griegos bajo la dirección de Nikos Zachariades no sólo rechazó ofrecer una firme resistencia contra las resoluciones del XX Congreso y del VI Pleno sino que fueron los primeros del Movimiento Comunista Internacional en hacerlo ya en 1956 – el rechazo del revisionismo por Mao Zedong y Enver Hoxha fue expresado cuatro años más tarde, en la conferencia de partidos comunistas en 1960. Lo que es más importante todavía es que, en el difícil periodo que siguió al XX Congreso, la lucha de los comunistas griegos contra el revisionismo tanto griego como soviético siguió tomando diferentes formas. En 1958, 6000 comunistas de Taskent escribieron una carta a los CC de Partidos Comunistas de la Unión Soviética, China, Italia, Francia, Bulgaria, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumanía,
Vietnam, Cuba, Corea y Albania con respecto a la situación en el KKE. En la primera página de esta carta se menciona lo siguiente: “El actual CC del KKE no es la dirección que encabezó las luchas revolucionarias de nuestro pueblo. Esto es así porque:
1) El ascenso de esta dirección es el resultado de una provocación política contra el KKE el 09/09/1955 en una de sus organizaciones más grandes, la Organización del Partido de Taskent y, posteriormente, de la arbitraria convención y resolución del VI Pleno en 1956.
2) La política de esta dirección es la revisión de la línea revolucionaria que el KKE tenía antes del VI Pleno, es la revisión de la teoría marxista-leninista.
3) A esto le acompaña una línea oportunista que se desvía de los principios marxista-leninistas.
4) Esta política oportunista, al seguirse, debilita la lucha de nuestro pueblo y pretende subordinar nuestro movimiento a los intereses de la burguesía griega.
La importancia histórica y política de este documento apenas puede ser sobrevalorada. Aparte de ser un ejemplo de la resistencia contra el revisionismo en el KKE, contiene un exhaustivo esbozo histórico de los asuntos internos del partido abarcando completamente el periodo de antes del XX Congreso. Demuestra más claramente el papel contrarrevolucionario y traidor de todos esos oportunistas, como Vafiades y Partsalidis, que estuvieron en los altos rangos del KKE durante la resistencia armada contra las fuerzas de ocupación alemanas, el imperialismo angloamericano y la reacción fascista griega. Fueron los mismos que acusaron a la dirección de Zachariades de “errores izquierdistas” y “aventurerismo” en relación con la estrategia y la táctica del partido en la guerra civil, en la III Conferencia del KKE en 1950. Finalmente, fueron los mismos que fueron nombrados posteriormente en la dirección del KKE por los revisionistas jruschevianos.
Por su continua y activa lucha contra el revisionismo, miles de comunistas griegos en los años siguientes fueron expulsados por la dirección oportunista de derecha que había sido designada. Otros decidieron desvincularse del nuevo partido burgués y oportunista. Además, estuvieron sujetos a toda una serie de persecuciones a manos de los fascistas que adquirieron distintas formas: vigilancia, espionaje, arrestos, encarcelamientos, deportaciones a Siberia, etc. Muchos cuadros del partido fueron deportados a Siberia y entre ellos el Secretario General del Partido, Nikos Zachariades, que, después de 17 años deportado, murió en Surgut. Los sucesos que tuvieron lugar en Taskent en 1962 son bastante indicativos del ambiente de terror y opresión que había contra los comunistas griegos.
Los secretarios de todas las organizaciones del partido en Taskent y el comité de apoyo a los comunistas encarcelados y deportados de Grecia decidieron organizar un encuentro de masas el 27 de mayo de 1962 para conmemorar el 21º aniversario de la caída de la esvástica de la Acrópolis.
Evidentemente, este evento iba a tener mucho éxito y a atraer a muchos griegos de Taskent. La idea de dicho evento atrajo también a muchos partidarios de los revisionistas, que decían que lo veían bien y que iban a participar. De esta forma, el encuentro serviría para salvar la distancia entre los partidarios de los revisionistas y la gran mayoría de los comunistas griegos que se oponían a su línea. Al mismo tiempo, permitiría a cada bando medir su fuerza real; se haría obvio que los revisionistas consiguieron la dirección del KKE sólo gracias a la violencia, el terror, las persecuciones, los chantajes y la intervención liquidadora del PCUS.
Como se esperaba, los preparativos para el encuentro pusieron sumamente preocupados a los revisionistas soviéticos y griegos y, por tanto, hicieron todo lo posible por cancelarlo. Los revisionistas del “K”KE amenazaron con expulsar a cualquiera de sus partidarios que se uniese al encuentro. El CC del PC de Uzbekistán celebró una sesión especial para discutir este evento. Como primer paso, la cabeza de la milicia, el general Sloenensky, llamó a sus cuadros de las organizaciones del Partido en Taskent y los amenazó con medidas duras si se atrevían a participar en el evento. Los administradores de fábrica amenazaron con despedir del trabajo, un castigo ya impuesto a muchos comunistas griegos después del VI Pleno. Todo el aparato del Estado y del Partido se comprometió activamente a cancelar el encuentro.
No obstante, los comunistas griegos, llenos de espíritu combativo, ignoraron las amenazas y la presión psicológica y continuaron con los preparativos. Como resultado, las autoridades soviéticas recurrieron a la fuerza bruta para detener el evento que los asustaba tanto. El 18 de mayo, el primer secretario de la organización del partido de la 9ª Politeia fue arrestado y condenado a 15 días de prisión por vagabundeo. Cuando este arresto se hizo conocido al día siguiente, delegados de todas las Politeias de Taskent fueron al jefe de la milicia para protestar por esto. Aunque él les prometió liberar a Sidiropulos, pronto se enfrentaron a un organizado y bárbaro ataque.
La policía fue hacia ellos con furia, empezó a golpearlos con porras y correas y los arrastraron sobre el suelo cubierto de sangre. Sesenta personas fueron arrestadas y muchas de ellas fueron condenadas por vagabundeo y vandalismo. El 21 de mayo los primeros secretarios de la Organización del Partido en Taskent se presentaron ellos mismos ante las oficinas del comité local del PC de Uzbekistán para protestar por el ataque brutal y las detenciones ilegales que tuvieron lugar el 19. No sólo no recibieron ninguna respuesta en absoluto, sino que también el secretario de la organización del partido de la 13ª Politeia, Petros Touloudis, fue detenido en el acto.
Durante la semana del 21 al 27 de mayo, las autoridades soviéticas desencadenaron un baño de terror nunca antes visto en todas las Politeies de Taskent. Bajo la guía de los revisionistas, la policía entró a la fuerza en las casas de la gente por la noche confiscando dinero y objetos personales. Los retratos de Nikos Belogiannis y los héroes de la Revolución Griega de 1821 que decorarían el lugar del encuentro fueron confiscados y destruidos. El 19 y 22 de mayo, el secretario de la organización del partido de la 5ª Politeia, Mitsos Eleutheriou, y el miembro del comité de la organización del partido de la 4ª Politeia fueron detenidos y tenidos durante mucho tiempo en prisión solitaria. Fueron acusados de “anti-soviéticos” y fueron condenados a 3 y 4 años respectivamente. El 25 de mayo, los secretarios de las organizaciones del partido de la 7ª y 12ª Politeia Achileas Papaioannou y Spiros Stamatakos fueron deportados a Kazajstán. Muchos otros los acompañaron.
Las persecuciones continuaron después de mayo. El 14 de septiembre, cuatro dirigentees comunistas de Taskent fueron citados y se les comunicó que tenían 12 horas para preparar su marcha a Petropavlosk, el lugar donde serían deportados. El 20 de octubre, Slonenski citó a otros 24 cuadros del KKE y el DSE y les anunció lo siguiente: “No reconocéis la resolución del VI Pleno del CC del KKE y del VIII Congreso del KKE y, además, habéis emprendido una lucha activa contra la dirección del KKE y su línea política reconocida y apoyada por el CC del PCUS. Consideramos esto como una acción hostil contra la Unión Soviética y es por esto por lo que la Unión Soviética os está privando del status de refugiado político y os está enviando como deportados a Kazajstán”. Miles de hombres, mujeres y niños una cálida despedida al último gran grupo de refugiados que se marchaban a su lugar de deportación. Ellos declararon que la generación de combatientes del DSE rechazaba estar sometida y que continuaba la lucha contra el nuevo fascismo.
Savvas Palles, un voluntario en la guerra civil española, en una de sus cartas, ya deportado, desde Kazajstán del norte en octubre de 1962 escribió lo siguiente: “Al mismo tiempo que Karamanlis cierra el campo de concentración en Ai Stratis y libera a los comunistas, el dirigente “comunista” Koligiannis funda otro campo de concentración en las vastas estepas Kazajstán del norte. ¿Por qué? ¿Por qué razón? ¿Qué crimen cometimos que se nos impusiera un castigo tan cruel e inhumano? ¿Dejamos que nuestros oponentes, los oportunistas, respondan; dejamos que declaren públicamente por qué nos encarcelaron y nos deportaron? Por supuesto que no responderán porque no se atreven a hacerlo. Porque son cobardes y quieren hacerse pasar por fuertes que tienen el apoyo de otros. Porque no tienen el valor de decir la verdad y tratan de ocultar su crimen.
Pero sabemos por qué nos encarcelaron y deportaron. Nuestro crimen es político. Rechazamos convertirnos en sirvientes, lacayos. Rechazamos postrarnos ante los agachados. Rechazamos enterrar la verdad, renegar de nuestros principios revolucionarios, pisotear las tradiciones revolucionarias de nuestro pueblo y nuestro partido; ¡rechazamos renegar de nuestra dignidad revolucionaria! Ese era nuestro pecado, nuestro crimen. Por eso nos dispersaron por la la inmensidad de Kazajstán del norte.
¿Qué razón hay para la resuelta oposición los refugiados políticos griegos comunistas (95 por cien en Taskent y 85-90 por cien in las otras Repúblicas Populares) al revisionismo jruscheviano, de personas que había sido educadas en un espíritu de profunda confianza y lealtad a la Unión Soviética socialista?
Primero de todo, está el papel guía y decisivo jugado, en esta lucha sumamente difícil, por el valiente, implacable e inflexible revolucionario Nikos Zachariades, para que el KKE no abandonase su línea revolucionaria. Además de su oposición al grupo revisionista, a comienzos de 1956, respondió así a varios revisionistas griegos, miembros del CC del KKE, cuando le pidieron que dimitiese: “No os concederé este favor ahora, no permitiré que convirtáis al KKE en un partido burgués” (Dimitri Votsika, “Portraita koryfeon stelehon tou KKE”, Atenas, 1999, p. 21).
En segundo lugar, está el hecho de que los miembros del KKE fueron partisanos curtidos en la lucha que lo habían dado todo por la lucha armada revolucionaria contra las fuerzas autóctonas reaccionarias monárquico-fascistas y contra el imperialismo, teniendo casi una década (1940-1950) de lucha armada en su haber. Esta larga experiencia revolucionaria les ayudó a demostrar la madurez político-ideológica necesaria, firmeza, consistencia y decisión en este momento crítico.
Nikos Zachariades había previsto el desastre que vendría si el revisionismo jruscheviano se impusiera, y es esta predicción la que permite su prestigio histórico como un gran dirigente comunista revolucionario a ser tenido en cuenta: “estén atentos, camaradas, estos son provocadores internacionales, van a intentar causar un gran daño al Movimiento Comunista Internacional y sus colaboradores griegos causarán un gran daño a nuestro país” (Taskent, septiembre de 1955). No sólo previó el desastre, sino que también fue el primer dirigente comunista del MCI que se levantó y lucho contra la tendencia contrarrevolucionaria del revisionismo jruscheviano con la misma constancia hasta el final de su vida.
Luego, en 1962, Zachariades, desde el lugar donde se encontraba deportado, escribió: “El grupo fraccionalista-oportunista que buscaba una política de apaciguamiento con la reacción burguesa prostituyó y ocultó el legado revolucionario del movimiento popular de Grecia. No es casual que en el programa del denominado VI Pleno, el carácter socialista del KKE fue completamente enterrado y, en su lugar, la transición pacífica y un cambio democrático fueron presentados como la panacea; una transición anti-leninista y revisionista”.
Rupturas en el KKE después de 1956
El VI Pleno marcó la primera gran ruptura en el KKE. Como hemos mencionado más arriba, miles de miembros del partido y cuadros que eran leales a la dirección revolucionaria encabezada por Nikos Zachariades fueron expulsados del KKE. Las deportaciones, los encarcelamientos y todo tipo de persecuciones fascistas después de 1955-1956 no fueron suficientes para hacer que la mayoría de los comunistas griegos se sometieran, para hacer que abandonasen el camino revolucionario del estalinismo y romper su monolítica unidad político-ideolológico-orgánica. Durante muchos años después de 1956 hubo organizaciones del partido estalnistas-zachariadistas “ilegales” trabajando en Taskent y en más sitios. Los revisionistas soviéticos, dándose cuenta de su fracaso y del aislamiento de la camarilla traidora plantada de Kolligianis, Partsalidis y demás, decidieron cambiar de táctica. Además de la opresión y las persecuciones fascistas, intentaron provocar una ruptura en el bando de los comunistas estalinistas-zachariadistas desde dentro empleando a agentes que mantendrían una fachada “anti-jruschevista” y “estalinista-zachariadista”. No cabe ninguna duda de que el revisionismo jruscheviano fue el que causó la más grande y desastrosa ruptura en el MCI, incluyendo nuestro propio partido, el KKE. Sin embargo, las rupturas posteriores, por cualquiera que fuesen sus excusas y pretextos, también tuvieron desastrosas consecuencias. Una gran ruptura la causó la nueva tendencia oportunista que apareció en la comunidad de refugiados políticos de Rumanía a finales de los 60 y liderada por Gavrilos Papadopoulos, Polydoros Daniilidis, Vaskos Pasxalis y otros.
El objetivo común de los revisionistas jruschevianos, las camarillas traidoras de Kolligiannis-Partsalidis y el nuevo grupo oportunista de derecha era la expulsión de Nikos Zachariades de nuestro partido; su consigna era: “Zachariades debería abandonar la dirección del KKE”. En lo que respecta a los dos primeros, no hay duda de que este era precisamente su objetivo. En relación al grupo de derecha, aquí está lo que P. Daniilidis confiesa abiertamente: “Yo estaba siempre diciendo que Zachariades debía ser destituido del partido a pesar de que esto no se hiciese correctamente” (P. Daniilidis, “O Polydoros thymatai”, p. 288, Istorikes ekdoseis, Atenas, 1990). La actitud anti-KKE de este grupo causó un daño muy grave al movimiento comunista griego porque primero lo desorientó de su punto de vista político, ideológico y organizativo y, segundo, trajo su fragmentación conduciendo a miles de comunistas al aislamiento. Hasta llegaron a afirmar que Zachariades se había convertido en un desertor, un traidor y que se había unido supuestamente a los revisionistas jruschevianos. De hecho, ordenaron a todas las organizaciones estalinistas-zachariadistas de Taskent y de las Repúblicas Populares que interrumpiesen todas las protestas contra el gobierno soviético por la liberación de Zachariades porque él supuestamente estaba “libre y paseándose por Moscú”, aunque de hecho estuviese en completo aislamiento en Surgut.
La muerte de Nikos Zachariades
A principios de agosto de 1973, cuando las autoridades soviéticas y el liderazgo jruscheviano de Florakis anunciaron que Nikos Zachariades había muerto, se formularon inmediatamente dos versiones diferentes de su muerte. La primera versión, la oficial, fue presentada por el liderazgo socialdemócrata de Brezhnev y Florakis: “El 1 de agosto Nikos Zachariades moría de un ataque al corazón a la edad de 70 años” (Comunicado del CC del “K”KE). La segunda versión fue promulgada por la abrumadora mayoría de los comunistas griegos, que rechazaron enseguida la primera, según la cual Nikos Zachariades murió de un “ataque al corazón”, y creían que realmente fue asesinado por los revisionistas soviéticos en Surgut, Siberia, el lugar donde se hallaba deportado.
Diecisiete años después del “comunicado” inicial de las autoridades soviéticas, en 1990, Alexander Petrushin, un coronel del KGB, envió una nota al periódico “Tiumenski Izvestia” en la que contradecía la versión original y presentaba una tercera, la de un suicidio.
Es obvio que las dos versiones de arriba de la muerte de Nikos Zachariades, la del ataque de corazón y la otra del suicidio, se excluyen mutuamente y, por tanto, lo más probable es que sean falsas. Las camarillas traidoras y socialdemócratas de Brezhnev y Florakis claramente se contradicen. ¿Cuándo decían la verdad, en 1973 o en 1990?
La abrumadora mayoría de los comunistas griegos creían, acertadamente, y siguieron haciéndolo, que los revisionistas soviéticos habían asesinado a Nikos Zachariades en concordancia con el acuerdo con la dirección revisionista del “K”KE para preservar la existencia de su partido socialdemócrata cuya presencia y actividad servía, por un lado, a la política exterior de la Unión Soviética revisionista-capitalista y, por otro, a los intereses de la reaccionaria clase burguesa griega, actuando como sus agentes en las filas del movimiento obrero griego.
Sería interesante señalar que la muerte de Nikos Zachariades tuvo lugar en la víspera de la “transición” política en Grecia. Los revisionistas soviéticos, debido a su colaboración con los imperialistas americanos, eran conscientes de que una “transición” política era inminente en Grecia, concretamente el remplazamiento de una dictadura militar-fascista por un gobierno burgués “democrático”. Si el nuevo gobierno quería mantener su fachada democrática, no tenía sólo que legalizar al revisionista “K”KE, sino que, también, permitir la repatriación los refugiados políticos comunistas, los antiguos partisanos del DSE, de los países revisionistas. Sin embargo, era sabido para los revisionistas tanto griegos como soviéticos que la gran mayoría (sobre el 85-95 por cien) de los comunistas griegos eran acérrimos partidarios de Zachariades y, sobre su regreso a Grecia, sacarían el tema de su liberación de deportado empleando todos los medios posibles, incluyendo manifestaciones diarias delante de la embajada soviética y una campaña internacional. Bajo dicha presión, los revisionistas soviéticos se verían obligados a liberarlo y dejarlo regresar a su patria.
Por consiguiente, bajo circunstancias que escapaban de su control, y conscientes de la gran autoridad que Nikos Zachariades tenía entre los comunistas griegos, los revisionistas soviéticos habrían sentido sumamente incómodo que el gran dirigente comunista y antiguo miembro del Comité Ejecutivo de la III Internacional volviera a su país. En particular tal resultado tendría las consecuencias siguientes:
a) La inevitable caída de sus instrumentos en el país, esto es, de los dos partidos socialdemócratas “K”KE y “K”KE (interior).
b) La reorganización de los comunistas y la formación de un KKE revolucionario y masivo, guiado por el marxismo revolucionario, esto es, por el leninismo-estalinismo, y la preservación concomitante partido EDA [Izquierda Democrática Unida] antifascista y antimperialista (que fue fue liquidado por los revisionistas y remplazado por el PASOK, inofensivo para los intereses de la burguesía y los imperialistas).
c) La posibilidad de un KKE revolucionario en alianza con la Albania socialista sería muy peligrosa, en ese momento, para el futuro del revisionismo jruscheviano en Europa, para la existencia y actividad de los revisionistas soviéticos y europeos.
Aparte de lo anteriormente mencionado, lo que sugiere que la tercera versión de la muerte de Nikos Zachariades, esto es, la del asesinato, es la más probable y convincente es lo siguiente:
Primero, la declaración-confesión hecha por Stavros Zorbalas, el director del Centro de Estudios Marxistas, en 1990: “¿Cómo podría haber un partido (refiriéndose al “K”KE revisionista) si Zachariades volvía a Grecia?” (D. Vyssios: “Carta abierta a Boris Nikolayevich Panomariov”, antiguo director del Departamento de Relaciones Internacionales del CC del PCUS). Y también la hecha por Panos Demetriou: “en cualquier caso, sólo un informe de la KGB puede resolver el enigma de su muerte” (“Ethnos”, 29/12/1990).
Segundo, el testimonio muy importante de la periodista Vera Kuznechova en su entrevista: “Puse a G. Mauros (un periodista griego) en contacto con personas competentes como la guardia de Zachariades y el médico forense, que, bajo presión, escribió falsamente en su informe que Nikos Zachariades murió de un ataque al corazón. Cuando hablé con él, admitió que había diagnosticado un asesinato, no un ataque al corazón”.
Tercero, la declaración hecha por N. Tomilina, la directora de los Archivos del Estado ruso, en la primavera del 2000: “No todas las pruebas que conciernen a Nikos Zachariades han sido publicadas y, particularmente, los documentos relacionados con las circunstancias de su muerte. Estos documentos han sido clasificados de alto secreto y no se permite el acceso a ellos hasta que sean desclasificados”.
Teniendo en cuenta todo lo de arriba, se plantea la siguiente cuestión fundamental: si el caso de la muerte de Nikos Zachariades se archivó definitivamente con el establecimiento de la versión del “suicidio”, ¿por qué, entonces, no se publica la parte de los archivos relacionada con las circunstancias de su muerte? ¿Por qué los documentos sobre las circunstancias de su muerte son, todavía, clasificados como de alto secreto y no se permite el acceso a ellos? Es evidente que los revisionistas anticomunistas jruschevianos y sus servicios secretos fascistas, incluso después de más de tres décadas (1973-2006) y a pesar de continuas “ediciones”, no pueden hacer convincentes sus archivos en cuanto a la segunda versión falsa de la muerte de Nikos Zachariades, la del “suicidio”.
Sin duda, Nikos Zachariades, a través de su lucha revolucionaria, se alta a la altura de una eminencia como un gran dirigente revolucionario y comunista, como “uno de las más importantes figuras del MCI” (Niyazov, Taskent 1955); José Stalin, durante las reuniones del XIX Congreso del PCUS (1952), dijo sobre él: “¿Lo veis? Él es un gran dirigente. Llevará la revolución no sólo a Grecia sino también a Europa entera” (P. Demetriou, “Ek vatheon”, Atenas 1997, pp. 202-203). Fue de lejos el Secretario General más competente que el KKE ha tenido nunca y fue sugerido por la III Internacional para este puesto en 1931. Nikos Zachariades siguió siendo hasta el final de su vida un inquebrantable oponente del revisionismo. Al final de su vida dijo: “Nadie puede quitarte la dignidad, solamente la puedes perder tú mismo” y también: “el que no sabe cómo morir cuando es necesario no sabe cómo vivir y fracasará en su vida. El que tiene miedo de fracasar va a arrastrarse durante el resto de su vida”.
Naturalmente, el grupo revisionista de Jruschov-Brezhnev lo vio como un oponente político-ideológico serio, poderoso y muy peligroso al que por tanto había que eliminar con decisión de la dirección del KKE a toda costa, y destruir política y físicamente; tan peligroso era considerado que uno de los partidarios más ferviente de Jruschov, el poeta francés Louis Aragon, vio adecuado mencionarlo en su libro de dos volúmenes “Historia de la Unión Soviética”: “La acusación de culto a la personalidad dio como resultado la destitución de su cargo como Secretario General del KKE” (L. Aragon, “Historia de la Unión Soviética”, v. 2, p. 268, Atenas, 1963).
Para concluir, creemos que los sucesos antes mencionados, que abarcan el periodo entre la masacre de Taskent en 1955 y la muerte de Nikos Zachariades en 1973, dejan al movimiento revolucionario actual uno de los más valiosos legados que podría servir a su tarea de reorganización en el siglo XXI.