La guerra de los medios de comunicación imperialistas contra Siria

La agresión imperialista contra Siria (2)

Eduardo Luque

[…] Durante estos años, los medios políticos se han referido habitualmente al gobierno [sirio] como el “régimen”, y califican invariablemente al presidente como “sátrapa” o déspota. A comienzos de 2011 aparece en Facebook una página que bajo el epígrafe The Syrian Revolution 2011 convoca un “día de la cólera” para el viernes 4 de febrero [de 2011]. Curiosamente la convocatoria se hace en inglés y no en árabe. Al-Jazeera se hace eco de la convocatoria y la amplifica. La propuesta de movilización es un fracaso. El canal qatarí acaba calificando al país de “reino del silencio” (sic).

Aquel mismo día, aunque nadie siguió el llamamiento, la página en Facebook registra 80.000 entradas, récord absoluto aunque increíble, sobre todo para los que conocemos algo del país y sabemos del moderado uso que hacen los sirios de las nuevas tecnologías. El diario español El Mundo cubrió la noticia del “Día de la Ira” inventando la existencia de manifestaciones masivas contra el “régimen”; fuentes islamistas recogidas por la CNN afirmaron posteriormente que el “Día de la Ira” en realidad se aplazaba para el mes de marzo.

Ciertamente, las fuerzas de seguridad sirias cometieron graves errores que propiciaron el inicio de los desórdenes. Comenzaron en la ciudad de Deraa oriental de Kenema (frontera jordana): unos desconocidos pagaron a adolescentes para que hicieran pintadas contra el gobierno. La policía arrestó a los jóvenes, los trató como a criminales y maltrató a los mediadores locales. Algunas familias atacaron las comisarías y se produjeron algunos muertos. El presidente Bachar al-Assad intervino imponiendo sanciones a los policías, deteniendo a los culpables y destituyendo al gobernador. Se abrió una investigación. Algunos ministros viajaron al lugar de los hechos para presentar las excusas y condolencias del gobierno a las familias de las víctimas. Las excusas fueron públicamente aceptadas pero la prensa occidental ocultó esta parte. A raíz de los incidentes se introdujeron cambios políticos de envergadura (más multipartidismo, subida de salarios, amnistía, diálogo con sectores de la sociedad civil, levantamiento del estado de emergencia, cambió el gobierno, disolución de la Corte de Seguridad del Estado, Nueva constitución, etc.)

Esto podría haber conducido hacia la paz, pero no fue así. Se aprovecha la tensión existente y se producen atentados. Se dispara indistintamente contra la población civil y la policía. Individuos fuertemente armados atacan un edificio público encargado de la observación del territorio sirio del Golán ocupado por Israel. Hubo un duro combate con muertos por los dos bandos. Desde el comienzo, la existencia de grupos armados es una constante en el caso sirio. Los casos libio y sirio, como antes lo fue el caso iraquí, responden a patrones similares. Antes de la intervención es necesaria una campaña de manipulación mediática que prepare el terreno. En la ofensiva contra Siria hay multitud de ejemplos. Por ejemplo, en mayo se producen manifestaciones en Latakia. El presidente sirio ordena que bajo ninguna circunstancia se utilicen armas de fuego. La policía interviene usando porras. Se les responde con fuego de armas automáticas y mueren 12 policías mientras otros quedan malheridos.

Los medios occidentales fabulan una historia donde las fuerzas navales sirias han bombardeado la ciudad. El periodista turco Arslan Bulut, que encabezaba una comisión de medios independientes de varios países presentes esos días en Latakia, reconoció en sus artículos que la información era falsa y la denunció como un montaje. La agitación, atizada especialmente por la prensa internacional, sube varios grados. Fuentes de la inteligencia rusa confirman la existencia de dos centros (uno en Hamburgo, el otro en Líbano) de producción de material visual al servicio de la oposición, se pretende nutrir internet con imágenes falsas montadas en estudio… Algunos de los vídeos que hemos visto en internet son disturbios grabados en el Yemen y distribuidos por los medios como si hubieran sucedido en Damasco. La campaña mediática se acrecienta aunque cometen errores de bulto.

Uno de los casos más groseros fue la esperpéntica historia de la bloguera lesbiana Amina Abdallah, secuestrada y torturada supuestamente por la policía. Gracias a la dirección IP de su ordenador se pudo comprobar que el verdadero autor del blog de Amina era un “estudiante” estadounidense de 40 años llamado Tom McMaster, participante en el congreso de la oposición siria pro-occidental que reclamó de Turquía una intervención de la OTAN. Su mujer y el diario The Guardian confirmaron la noticia, pero miles de crédulos internautas occidentales crearon grupos en las redes sociales para defender a este personaje inventado. Algunas ONG defensoras de los derechos humanos también han participado en la manipulación: Amnistía Internacional y Human Rights Watch (HRW) inician una campaña internacional tras presentar el caso del asesinato de la joven Zaina Hosni, cuyo cuerpo, supuestamente, fue encontrado descuartizado después de ser “secuestrada, torturada y asesinada” por la policía. La prensa internacional utilizó el caso como “símbolo” de la oposición; a los pocos días la chica aparecía con vida desmintiéndolo todo: “Estoy viva”, anunció, “son los canales internacionales de televisión los que mienten. Me he animado a contarlo para que no me consideren muerta, ya que algún día quiero ser madre”. Se había ido de su casa por una disputa familiar. Ni Amnistía Internacional ni Human Rights Watch, que hicieron el ridículo, ni la gran prensa occidental reconocieron su error ¿intencionado? Bien al contrario, se lanzaron a la búsqueda de “nuevas” muestras de la represión de la “dictadura” de Damasco. Estas ONG continúan impertérritas en su campaña; Amnistía reconoce que no tiene equipos sobre el terreno para poder comprobar sus afirmaciones, pero sin embargo las mantiene.

La cadena Al-Jazeera ha sido la punta de lanza de la desinformación. Gracias a los papeles de WikiLeaks, se descubrió que su director, Wadah Khanfar, tenía estrechas relaciones con los servicios de inteligencia de EEUU. La grosera manipulación del caso sirio provocó dimisiones de periodistas importantes en la cadena. La línea editorial de la emisora había cambiado radicalmente tras las revueltas tunecinas: la familia real qatarí había tomado férreamente el control. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, no ha tenido problemas en alabar la cobertura mediática de la cadena sobre la crisis libia. El ejemplo más burdo fue la cobertura de las manifestaciones del 1 de mayo en Moscú. Al-Jazeera las presentó como si fueran anti-gobierno sirio; fueron contratados actores para ser entrevistados como supuestos opositores al “régimen”. Los medios rusos no tardaron en desmontar y denunciar el montaje.

En Occidente no se ha mencionado el tema. Es un salto enorme en el proceso de confusión intencionada. El escritor norteamericano Webster Tarpley manifestaba a la televisión rusa Russia Today que los civiles sirios han de hacer frente a escuadrones de la muerte, a francotiradores que asesinan a civiles en las manifestaciones con intención de incrementar la violencia en el país. El 4 de noviembre [de 2011] la UE clausuró la agencia privada de noticias Cham Press, el diario Al-Watan y el canal Addounia en un incalificable ataque al derecho de expresión; son críticos con el gobierno sirio, pero se negaban a tergiversar los hechos tal y como pretendía la UE. El coro de medios occidentales no se ha pronunciado frente a este atropello, aunque siguen describiendo los recientes acontecimientos en Siria como un “movimiento de protesta pacífica” contra el gobierno de Bashar al-Assad.

El sitio de Internet Debakfile, ligado a la inteligencia israelí, anunciaba [que las fuerzas sirias] “están encontrando ahora [2011] una fuerte resistencia: les esperan trampas antitanques y barreras fortificadas dirigidas por manifestantes armados con ametralladoras pesadas”. ¿Desde cuándo son manifestantes pacíficos los que se arman con “ametralladoras pesadas” y “trampas antitanque”? El 2 de diciembre [de 2011] se hacía público que los sectores políticos pacíficos del movimiento se habían unido con el “ejército libre de Siria” a cambio de no realizar más acciones militares “ofensivas” contra el ejército.

Paralelamente, Mohammad Riad Shakfa, líder exiliado de la Hermandad Musulmana de Siria, pidió la “intervención” turca en el país, incluida la creación de una zona de exclusión aérea en el lado sirio de la frontera. El sitio de internet www.mondialisation.ca confirma el desplazamiento de 600 mercenarios libios al sur de Turquía así como la constitución de un centro logístico y de entrenamiento militar en la zona turca de Iskenderun, en la provincia de Hatay, al sur de Turquía, cerca de la bella ciudad siria de Aleppo. El martes 6 de diciembre se detiene en Siria a un grupo de mercenarios fuertemente armados provenientes de la frontera turca. Ankara se ve obligada a manifestar que nunca atacará a un vecino. Su agresividad contra Siria contrasta con su timorata actuación frente a la muerte de 9 civiles turcos en la “flotilla por la paz”.

La lógica nos indicaría que debería llevarse una lista rigurosa con los 3.500 supuestos asesinados. En este número se incluyen a los 1.200 soldados asesinados en choques armados. El 5 de diciembre la Red Voltaire informó que fuentes periodísticas francesas afincadas en Siria habían podido constatar que buena parte de los civiles supuestamente asesinados por el ejército sirio estaban vivos. Sus nombres fueron sacados de la guía telefónica, algunos de ellos han aparecido en la TV siria demostrando así su existencia. Sólo existe una única fuente de información, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Londres. Sus responsables son anónimos. ¿Qué valor pueden tener sus afirmaciones si no se confrontan con otras fuentes? La realidad es otra, aunque es difícil que se abra paso.

Delegaciones de partidos de la oposición turca visitaron las ciudades de Aleppo, Damasco y Latakia. Birgul Ayman Guler, vicepresidente del Partido Republicano del Pueblo (CHP) encabezaba la delegación. Coincidieron en señalar que la situación real en Siria dista mucho de ser la imagen proyectada por los medios occidentales. Reconoce la existencia de enfrentamientos en el interior del país, pero los achaca a la “actividad de grupos terroristas”. Por otra parte, periodistas de nacionalidad turca como Arslan Bulut, que encabezaba una delegación de medios periodísticos en la histórica ciudad de las Noria (Hama), criticó la cobertura mediática que se está haciendo. Presenció cómo los corresponsales extranjeros tergiversaban los hechos al transmitir los eventos informativos. En un artículo con fecha del 25/08/2011, el periodista señaló que durante su estancia en Hama obtuvo información, de fuentes fiables y objetivas, de cómo grupos armados atacaron el centro de la ciudad, bancos, hospitales y comisarías. La intervención de las fuerzas de seguridad sirvió para que la prensa occidental enviara la noticia inventada de que el ejército había bombardeado el centro con artillería pesada, aviación y tanques. Los que conocemos la ciudad regada por el río Orontes y sabemos de su gran densidad de población (unos 300.000 habitantes) sabemos lo inviable de este aserto. Con este criterio, las imágenes de la masacrada Sirte por efectos de los obuses de la artillería pesada y la aviación de la OTAN obligarían a hablar no de decenas de muertes, sino de miles. El periodista, según narra, logró formarse una idea y una visión acerca de lo que está sucediendo en Siria. Este escritor hizo referencia a los supuestos bombardeos navales contra el puerto de Latakia al asegurar que las lanchas armadas sirias patrullaban la costa para evitar la llegada de armas a los grupos terroristas y que no bombardearon en absoluto el barrio. El periodista fue testigo los mismos días que los medios occidentales proclamaban la matanza.

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