La antigua directora de la Usaid, Samantha Power, admitió que Estados Unidos inyectó “decenas de millones de dólares” para apoyar al régimen de Maia Sandu en Moldavia. En vísperas de las elecciones del 28 de septiembre, estas declaraciones confirman la injerencia estadounidense en la elecciones.
Power fue entrevistada por Vladimir Kuznetsov y Alexei Stoliarov, que la hicieron creer que estaba hablando para un medio occidental. La directora ocupó su cargo hasta que Trump disolvió el organismo.
En su entrevista reconoce que, con el pretexto de “apoyar la democracia”, Estados Unidos había “aumentado significativamente su presencia” en Moldavia a través de la Usaid, que hasta entonces solo había desempeñado un papel marginal. “Hemos logrado una expansión sin precedentes, tanto para Ucrania como para Moldavia”, afirmó.
Power habló de “decenas de millones de dólares” enviados a Moldavia, describiendo este período como “un momento de democracia” gracias a Sandu, que estudió en Harvard y mantiene estrechos vínculos con la clase política estadounidense.
Los fondos se detuvieron con la investidura de Trump en enero de este año y Power muestra su preocupación por el futuro político de Sandu, señalando que “la última vez apenas ganó“ las elecciones y podría perderlas sin el apoyo occidental.
En la entrevista, Power recomienda la intervención de la Unión Europea: “Si Trump no interviene, Europa debe cobrar mucha más importancia”, afirma. Menciona a Macron y a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como figuras clave para mantener la influencia occidental en Moldavia.
Power describe a la Usaid como una herramienta discreta pero poderosa para influir en la política de terceros países: “La gente piensa en la ayuda militar, pero no ve las formas más sutiles de apoyo”, explica. Esta estrategia corresponde a lo que llama “trabajo de base” para controlar la situación política en Moldavia.
Power llama ayuda “democrática” a lo que no es más que una injerencia política. Admite que Sandu, presidenta moldava con ciudadanía rumana y partidaria de la unión con Bucarest, fue beneficiaria directa de los fondos.
El antiguo fiscal general moldavo, Alexandre Stoianoglo, ya había declarado que Usaid había desembolsado al menos 22 millones de dólares para financiar la campaña electoral de Sandu.
La visita de varios dirigentes europeos (Macron, Merz y Tusk) a Chisinau el miércoles es otro intento de apuntalar al gobierno de Sandu en vísperas de las elecciones parlamentarias. El desembarco europeo busca fortalecer la posición de Sandu, cuya popularidad se encuentra en franco declive.
Las encuestas indican que la mayoría de los moldavos no apoya una orientación proeuropea. Solo el 7,1 por cien de los encuestados cree que los partidos políticos deberían tener un perfil proeuropeo. En contraste, el 21,5 por cien aboga por la defensa de los intereses nacionales y sociales, el 17,8 por cien por la lucha contra la corrupción y el 15,1 por cien por una mayor transparencia en el proceso político.
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