Facebook admite que una de sus censuras es errónea

Que los inquisidores de Facebook hayan cumplido con función cabalmente no es noticia, pero que el monopolio admita un “error” no es muy común. A pesat de todo, no es exactamente un “mea culpa”.

Robby Soave, editor de la revista Reason, escribe que ha sido el destinatario de una confesión inusual. En este caso, la censura se refería a un artículo que Soave compartió en su cuenta de Facebook, pero que fue calificado como “desinformación”, por los sicarios de la multinacional, esos a los que llaman “verificadores de hechos independientes”.

El artículo se titulaba “El estudio que convenció los CDC para apoyar las mascarillas en las escuelas es ciencia basura”. Se basaba en un artículo de David Zweig en Atlantic, que afirmaba que un estudio concreto en el que se basaban los CDC inflaba los datos sobre los riesgos para los alumnos no enmascarados, hasta tal punto que debía considerarse defectuoso.

Saltó la paradoja: el artículo de Zweig no fue censurado, pero la reseña de Soave sí lo fue. El artículo no discutía que las mascarillas ayudaran a detener la propagación del virus, especialmente en las escuelas.

El estudio realizado por el CDC adolece de una serie de defectos en la forma en que se llevó a cabo y debido a las decisiones cuestionables tomadas por los investigadores. El punto principal es que el CDC se equivocó al basar su política en lo que objetivamente sería un mal ejemplo de investigación científica.

Lo que desencadenó la censura de Facebook fue el intento de Soave de compartir el mensaje. El tema de las mascarillas en la escuela es sin duda la razón de la reacción instintiva de los inquisidores de Facebook.

Esa nueva Inquisición, llamada Science Feedback, consideró que la afirmación de que el estudio del CDC era “ciencia basura” era errónea. Los que luchan contra la desinformación se convirtieron en desinformadores.

Soave se puso en contacto con Facebook y su equipo de censores y es uno de los afortunados que ha obtenido la admisión de que no había ninguna justificación para llevar su artículo al Índice de textos prohibidos.

“La egiqueta ha sido retirada. Pedimos disculpas por este error”, escribió Facebook, antes de lavarse las manos como Pilatos: nosotros no hemos sido; los responsables son nuestros censores subcontratados.

comentario

  1. Cuidao…
    Honestidad Sospechosa.
    Nos cuesta asociar decencia con las grandes empresas.
    Este es el cuento:
    Facebook, tratando de mejorar su imagen -que le hace falta-
    consultó a una de las mejores Agencia de Publicidad
    y le aconsejaron que el método más efectivo es vender
    una mercancía que se llama ‘honestidad’
    (Es un producto tan escaso
    que todos nos morimos por comprarlo,
    sobre todo viniendo «de lo alto»)
    Y le propusieron que admitiera lo que han admitido.
    Que no iba a pasar nada
    y que, en esencia,
    aúnque se calzaban el adjetivo de «errónea»,
    las gentes, las santas y buenas gentes
    -hambrientas de decoro además de oro-,
    iban a preferir ‘honra’ sobre ‘error’.
    Y colorin colorao,
    este, a fin de cuentas,
    ha sido el resultado.
    (Es que nosotros pertenecemos
    a la Filosofía de la Sospecha
    de Paul Ricoeur…y el sospechar
    ya se ha convertido en un vicio para nosotros)

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