El gobierno seudoprogresista de Madrid quiere llevar a la OTAN hasta Mali

La sumisión del gobierno del PSOE y UP hacia Estados Unidos está teniendo consecuencias nefastas, y no sólo para los saharauis sino, en general, para los emigrantes que quieren cruzar el Estrecho, que han vuelto a ser masacrados en Melilla, como ya ocurrión en 2015 en la playa de Tarajal.

El gobierno seudoprogresista se ha arrojado en los brazos de Marruecos y, por lo tanto, de Israel, provocando la ruptura de relaciones diplomáticas con Argelia que, a su vez, compromete el suministro de gas a la Península.

Ningún gobierno había caído tan bajo, y las “traiciones” no han parado ahí, ya que Sánchez y sus secuaces han llevado a la OTAN al Estrecho de Gibraltar de forma oficial, con “doctrinas” militares que trasladan a la OTAN la competencia en la represión del “terrorismo”, al que se describe como una “amenaza híbrida”.

Esa “doctrina” de pacotilla pretende encubrir que no hay otro terrorismo que el de la OTAN y que a donde alcanzan sus tropas, es donde aparecen los yihadistas. Desde 2011 la experiencia demuestra que el “terrorismo” se acaba en cuanto la OTAN cierra sus cuarteles.

Pero el gobierno de Madrid ha dado un paso más: quiere lleva a la OTAN hasta Mali. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, no descarta una intervención militar en Mali “si fuera necesario”, tras la inclusión en el nuevo concepto estratégico de la alianza del terrorismo y la migración como “amenazas” que “potencias hostiles” podrían utilizar para socavar su estabilidad.

Albares fue entrevistado por Radio Nacional y le preguntaron por una posible intervención militar en Mali. “Si fuera necesario y si representara una amenaza para nuestra seguridad, lo haríamos”, afirmó.

Pero, ¿ha sido alguna vez Mali un problema de seguridad para España?

Las declaraciones de Albares, un pelele de Estados Unidos, se producen después de que la OTAN citara el Sahel y todo el flanco sur como una “región de interés estratégico” y una “fuente potencial de amenazas” en su nueva cartografía estratégica.

La OTAN define el terrorismo y la migración como “amenazas diluidas” que “potencias hostiles” podrían instrumentalizar para socavar la estabilidad de los países miembros de la Alianza.

La verborrea de la OTAN apenas es capaz de ocultar su preocupación por la llegada de tropas rusas a Mali. Unas horas antes de la inauguración de la cumbre, Albares calentó a los periodistas con la “creciente presencia rusa en África, y especialmente en el norte de África”.

Por su parte, el 25 de mayo la ministra de Defensa española, Margarita Robles, pidió a la OTAN que hiciera frente a la “creciente influencia y actividades” de Rusia en África, afirmando que la inestabilidad resultante de este compromiso podría tener un impacto negativo en Europa.

“La expansión de las operaciones estatales rusas y de las empresas privadas de seguridad rusas, como el Grupo Wagner, en países como Mali y Libia es muy clara”, dijo, y añadió que la OTAN “no puede permanecer indiferente ante esta situación, que supone una amenaza preocupante”.

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