Coronavirus, la excusa estúpida

Darío Herchhoren

La historia antigua es siempre el espejo donde mirarse, y siempre nos ofrece las explicaciones sobre la actualidad. En el mar Mediterráneo se desarrollaron dos imperios a saber: Por un lado el imperio romano, que subsistió, y en el actual territorio de Túnez el otro Imperio que era Cartago.

Como no había lugar para los dos, comenzó una guerra interminable entre ellos hasta que quedó solo el imperio romano. Dicha guerra no estuvo exenta de situaciones que nos llaman la atención, ya que en un momento Cartago estuvo por derrotar a Roma, y eso ocurrió cuando Anibal Barca, el gran general cartaginés cruzó los Pirineos primero y luego los Alpes con sus tropas y con los elefantes, y estuvo a la vista de Roma, pero inexplicablemente se marchó cuando casi tenía ganada la guerra. Los historiadores explican que un oráculo le susurró al oido que los dioses no le eran favorables, y eso hizo que Anibal retrocediera y volviera a Cartago, luego de causarle a Roma más de diez mil muertos.

La primera guerra mundial (1914 1918) fue una guerra interimperialista, que se saldó con la derrota de los imperios centrales (Alemania y Austria Hungría), y ella implicó que Inglaterra y Francia se convirtieran en las únicas potencias europeas, pero que dió origen a la aparición de un tercer imperio, los Estados Unidos de Norteamérica.

La segunda guerra mundial fue una nueva oportunidad de reparto de la tarta, y de esa guerra surgió un solo imperio que pensó que esa tarta era solo para los EEUU, pero como consecuencia de ella surgió el bloque socialista, que significaba un grave contratiempo para las ambiciones hegemónicas de los EEUU. En ese forcejeo la URSS estalló, en una implosión que se llevó con ella a todo el bloque socialista, y los EEUU respiraron mejor pensando que ya habían logrado la ansiada victoria final, y que todo el planeta caería en sus manos.

No fue así, y la milenaria China le disputa a los EEUU la condición de ser el primer país industrial del mundo, y Rusia ha resurgido como la primera potencia militar del mundo, y su poder es inalcanzable por los EEUU. El imperialismo norteamericano no es capaz de doblegar a países como Irán, la República Popular y Democrática de Corea o Venezuela, y sus industrias producen mucho más de lo que la humanidad es capaz de consumir de su producción.

Al sufrir una crisis de superproducción el imperialismo, incapaz de derrotar militarmente a sus rivales, derrotado en Siria y Libia, y derrotado en la actual crisis de precios del petróleo, solo puede destruir para volver a reconstruir.

Para ello ha desatado la pandemia del coronavirus, y para ello cuenta con un imperio que ha construido un relato vendible a la humanidad entera sobre los peligros de la pandemia. En realidad es imposible saber con certeza la mensuración de la pandemia. Se falsean las estadísticas, se echa a correr la noticia de que no hay medicamentos suficientes, que escasean mascarillas, que faltan materiales para el personal sanitario.

Pero ¿nos hemos parado a preguntar si todo esto es cierto? La humanidad ha pasado por estas experiencias, y nunca han producido un efecto tan catastrófico.

Simplemente no creo que una pandemia ponga en peligro la economía mundial. Esta es una crisis producida por la mano del imperialismo, que ha llegado al cenit, y que se resiste a aceptar su derrota, y que ahora intenta iniciar un nuevo ciclo, y para ello tiene un gran aparato mediático que seguirá engañando a la humanidad. El capitalismo tiene dinero y bienes suficientes como para aguantar esta situación, y no solo esta crisis sino que podría aguantar una crisis peor.

Pero ahora necesita recoger nuevos beneficios y hará pagar esta fiesta a la humanidad entera. La excusa es estúpida, pero al imperialismo le sirve, y pondrá en funcionamiento unas políticas que harán pagar a los pueblos. El llamado Plan Marshall, implementado por el imperialismo utilizando al general George Marshall, fue uno de los mayores engaños de la historia moderna. El imperialismo no puso un solo centavo. Fueron pagarés que pagaron los propios europeos a largo plazo con sus intereses.

Despertemos del sueño americano.

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