Condenan a un empresario por la muerte de un trabajador

El viernes el director de una empresa acusado por la muerte de un trabajador en un accidente ocurrido en 2010 en las instalaciones de la sociedad, en Pruvia (Llanera), asumió su responsabilidad en el crimen y aceptó una condena de un año y seis meses de prisión y el pago de una multa ridícula de 1.080 euros.
Sobre las 22 horas de la noche del 4 de octubre de 2010, el obrero fallecido, de 61 años de edad, trabajador de Prefabricados del Principado, con categoría profesional de oficial de primera, con antigüedad de 12 meses, estaba cerrando el portón de las instalaciones de la empresa, en el polígino de La Belga, en Pruvia, en Asturias, cuando se rompieron los puntos de soldadura y el portón continuó la marcha, hasta el descarrilamiento de la guía, aplastándole y causándole la muerte.
Se trataba de una puerta metálica, de un peso aproximado de 1.000 kilos. En su parte inferior disponía de dos ruedas metálicas, fijadas a la estructura mediante soldadura, para desplazarlo por una carrilera o guía.
El accidente se produjo por varios fallos del portón, entre ellos la falta de revisión y mantenimiento periódico y carencia de un procedimiento de mantenimiento. La empresa contaba con más trabajadores, los cuales estaban sometidos a la situación de riesgo que generó el accidente. El acusado era gerente de la empresa y encargado directo de ella y, por lo tanto, el máximo responsable de la adopción de medidas de seguridad, estando obligado a contar con procedimiento de mantenimiento y revisión del portón y a la ejecución y verificación del mismo.
La muerte fue considerada constitutiva de un delito contra la vida y salud de los trabajadores y de un delito de homicidio imprudente. El capitalista aceptó 6 meses de prisión y 6 meses de multa a razón de 6 euros diarios por el primero de los delitos y un año de prisión por el segundo, junto con el pago de una indemnización de 106.000 euros a la esposa del trabajador fallecido, de 8.900 euros a cada uno de sus dos hijos y de 8.900 euros a la madre, más los intereses legales.
El dinero lo pagará directamente la aseguradora de la empresa. El capitalista ni pagará un céntimo ni irá a la cárcel.

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