Un nuevo buque de guerra avistado en el astillero Hudong-Zhonghua, en Shanghai, es la primera embarcación del mundo diseñada específicamente para desplegar drones submarinos de gran tamaño. Según imágenes por satélite analizadas por Naval News, el buque podría transportar hasta cuatro vehículos simultáneamente.
La configuración del buque se inspira en la de los buques de desembarco anfibio. A diferencia de un dique inundable convencional, permanece abierto por la parte inferior; un sistema de cuna, fijado a doce brazos elevadores verticales, permite botar y recuperar los sumergibles. Un hangar cerrado, situado en la proa de la cubierta, sirve para almacenar los vehículos. El nuevo buque permite superar las limitaciones actuales al facilitar operaciones en aguas más profundas y de mayor duración, ya que hasta ahora las pruebas se realizaban en diques flotantes aptos únicamente para ensayos costeros.
Actualmente se están probando dos modelos de submarinos no tripulados frente a las costas de Hainan, con longitudes de entre 35 y 45 metros. A modo de comparación, el vehículo equivalente más avanzado de la Armada de Estados Unidos, el Orca, tiene un tamaño que representa apenas entre una sexta y una octava parte de las dimensiones de los modelos chinos.
Ya en octubre de 2019 se presentó públicamente el primer modelo de dron submarino, el HSU-001, durante un desfile militar con motivo del 70 aniversario de la fundación de la República Popular China. La presentación sorprendió a los estrategas navales, acostumbrados a la discreción que suele rodear a este tipo de programas. Por su parte, los dos nuevos prototipos Orca fueron detectados por primera vez vía satélite en 2021 en la base naval de Sanya, antes de que Naval News asegurara al año siguiente que se trataba de drones.
Hasta la fecha, China sigue siendo la única nación que cuenta con drones submarinos de tamaño real en una fase avanzada de pruebas, mientras que varias armadas occidentales, incluidas la británica y la estadounidense, aún exploran los posibles usos de este tipo de vehículos. Pekín botó diez submarinos nucleares —sumando un total de 79.000 toneladas— entre 2021 y 2025, frente a los siete buques estadounidenses que totalizaron 55.500 toneladas en el mismo periodo.
Los vínculos de Arabia Saudí con China incomodan a Estados Unidos
La Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) ha advertido que la venta de aviones F-35 a Arabia Saudí podría exponer la tecnología de la aeronave a Pekín. Según el New York Times, el riesgo deriva del espionaje o de la asociación en materia de seguridad que une a China con Riad.
El contrato contempla la adquisición de 48 aviones de combate F-35 por un valor de miles de millones de dólares y se produce antes de la visita a Washington del príncipe heredero Mohamed Bin Salmán. Se esperaba que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, diera su visto bueno a la operación, previo a una revisión institucional.
El informe de la DIA señala dos posibles agujeros: el acceso de empresas chinas a determinadas infraestructuras saudíes y el uso, por parte del reino, de equipos de telecomunicaciones fabricados en China. Algunos dirigentes estadounidenses exigen garantías adicionales antes de la firma del contrato, aunque el contenido de dichas garantías no se ha especificado por el momento. “La tecnología del F-35 podría verse comprometida por el espionaje chino o por la asociación en materia de seguridad entre China y Arabia Saudí”, según el New York Times.
Un precedente alimenta la desconfianza: la venta de F-35 a Emiratos Árabes Unidos fue suspendida en tiempos de Biden debido a temores similares relacionados con los crecientes vínculos de Abu Dabi con Pekín. Los emiratíes rechazaron las condiciones impuestas por Washington y el asunto nunca llegó a buen puerto.
La disputa se enmarca dentro de un pulso más amplio entre Estados Unidos y China por el control de la tecnología militar. Desde 2022 los sucesivos gobiernos estadounidenses han multiplicado las restricciones a la exportación de semiconductores y equipos de última generación hacia China, alegando riesgos para su seguridad nacional. Estas medidas buscan frenar la modernización militar china y su capacidad para producir chips utilizables en inteligencia artificial o armamento de nueva generación.
A principios de este año, el enfrentamiento dio un nuevo giro con la imposición de aranceles a los chips fabricados en el extranjero y un endurecimiento de los controles de exportación, que ahora se examinan caso por caso en lugar de aplicarse mediante prohibiciones generales. China ha denunciado unas medidas que considera abusivas y ha acelerado sus inversiones en investigación propia para reducir su dependencia de las tecnologías estadounidenses.
Gerald E. Brown, antiguo instructor de simuladores del F-35 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, fue acusado a principios de año de entrenar a pilotos de la fuerza aérea china y de transmitir información clasificada relacionada con dicha aeronave.
Más allá de la cuestión china, la venta a Riad plantea un segundo problema para Washington: el mantenimiento de la ventaja militar cualitativa de Israel en la región. Hasta la fecha, Israel es el único país de Oriente Medio que opera los F-35, y la incorporación de esta aeronave al arsenal saudí altera el equilibrio aéreo en la región.
Minas de uranio: Níger expulsa a Francia y refuerza su cooperación con China
Níger refuerza su cooperación con China en las minas de uranio, centrándose en la valorización del recurso y en la transferencia de tecnología. El 14 de septiembre, en Tianjin, el ministro de Minas del país africano, el coronel Abarchi Ousmane, se reunió con representantes de la China National Nuclear Corporation (CNNC), encabezados por Zhang Tao, en el marco de la 28 edición de la China Mining Conference and Exhibition.
Lo que está en juego va más allá de la simple extracción. Una mayor integración de la cadena de valor permitiría a Níger desarrollar más actividades industriales en torno a su uranio, fortalecer las capacidades locales y captar una mayor parte de los beneficios económicos del sector. La cadena nuclear abarca diversas etapas, desde la extracción y el tratamiento del mineral hasta la conversión, el enriquecimiento y la fabricación de combustible.
Según la Agencia Nigerina de Prensa, las conversaciones entre Abarchi Ousmane y la CNNC se centraron en las perspectivas de reforzar la cooperación minera entre ambos países, prestando especial atención al uranio. Las autoridades nigerinas desean establecer asociaciones que permitan una mejor valorización de los recursos naturales, la transferencia de tecnología y conocimientos técnicos, así como un aumento de los beneficios derivados del sector minero. Esta orientación podría transformar el impacto económico del uranio para el país.
Una cadena más integrada no se limitaría únicamente a la extracción y el tratamiento inicial del mineral. También podría fomentar actividades industriales, la creación de empleos cualificados, la demanda de servicios de ingeniería y especializados, así como la formación de técnicos e ingenieros. Un estudio de la OCDE y de la Agencia de Energía Nuclear destaca que las actividades relacionadas con el uranio pueden repercutir en el empleo, las cadenas de suministro, las exportaciones, los ingresos fiscales, la innovación y la formación. Asimismo, recuerda que las minas nigerinas han contribuido históricamente a las inversiones y a la transferencia de tecnología.
El acercamiento a la CNNC se produce en un momento en que el grupo chino ya cuenta con experiencia en el sector del uranio en Níger. Según la OCDE, la CNNC firmó un acuerdo con el gobierno nigerino en 2006 para desarrollar el yacimiento de uranio de Azelik. El emplazamiento produjo unas 670 toneladas de uranio antes de pasar a fase de mantenimiento en 2014. Esta experiencia podría servir de base para analizar nuevas perspectivas de cooperación entre Niamey y Pekín en este sector. El potencial sigue siendo considerable. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, Níger produjo 962 toneladas de uranio (contenido) en 2024, lo que representa aproximadamente el 1,6 por cien de la producción mundial de ese año.
Para Níger, el desafío consistiría, por tanto, en retener una mayor parte del valor generado por este recurso. La transformación local podría aumentar la demanda de competencias técnicas, fomentar la subcontratación y permitir al Estado beneficiarse de nuevas fuentes de ingresos derivadas de las actividades industriales.
Sin embargo, en esta etapa no existe ningún anuncio oficial que permita afirmar que Níger vaya a construir una instalación de conversión, enriquecimiento o fabricación de combustible nuclear con China. Las conversaciones con la CNNC se centran en las perspectivas de cooperación. Para Niamey, el objetivo declarado es lograr una explotación del uranio que aporte al país más tecnología, competencias y beneficios económicos.