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Categoría: Unión Europea (página 8 de 23)

Irlanda exige a la ONU que recurra a la fuerza contra Israel

El presidente irlandés, Michael D. Higgins, que aparecen en la imagen de portada, denunció la política criminal de Israel en la radio pública RTE e instó a la ONU a intervenir en virtud del Capítulo VII de la Carta, un mecanismo que permite la acción coercitiva, incluido el uso de la fuerza, sin la aprobación del Consejo de Seguridad, si es necesario.

“Estamos en el terreno de la irresponsabilidad”, declaró Higgins a la radio, calificando la situación en Gaza de “período trágico” en la historia mundial. Afirmó que el mundo atraviesa un “momento extraordinario” en el que algunos dirigentes israelíes están “explícitamente interesados ​​en la ilegalidad” sin respetar el derecho internacional.

“No podemos utilizar el genocidio en curso en Gaza para distraer la atención de las cuestiones políticas que han sido descuidadas durante tanto tiempo”, concluyó el presidente irlandés.

El 30 de agosto, antes de una reunión informal de ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea en Copenhague, el titular irlandés, Simon Harris, advirtió que la Unión Europea corría el riesgo de perder toda credibilidad, si no tomaba medidas concretas contra Israel ante lo que calificó de “horrendo genocidio” en Gaza.

Por su parte, a partir del lunes el Banco Central de Irlanda dejará de certificar los bonos israelíes. La última emisión de Israel para recaudar fondos en la Unión Europea fue aprobado por Luxemburgo, no por el Banco Central de Irlanda.

La prohibición se produce tras las crecientes protestas en favor del boicot a Israel, que exigen al Banco que se niegue a aprobar las emisiones de Tel Aviv.

El gobernador del Banco Central, Gabriel Makhlouf, confirmó la medida en una carta enviada el lunes a Mairead Farrell, presidenta del Comité de Finanzas del Oireachtas, el Parlamento irlandés.

La última autorización de folleto del Banco Central de Irlanda expiró el lunes.

Hasta ahora, la validación de los documentos obligatorios para toda la Unión Europea era responsabilidad de Reino Unido pero, tras el Brexit, Israel recurrió a Irlanda.

La República Checa rechaza el proyecto europeo de vigilar los documentos cifrados en internet

La República Checa se ha unido formalmente a un pequeño grupo de tan solo cuatro países de la Unión Europea que rechazan la propuesta de vigilar los mensajes privados en busca de contenido ilegal, alegando los peligros del control masivo y la vulneración de la intimidad.

El proyecto de ley europea, conocido como “Chat Control”, se denomina oficialmente Reglamento para la Prevención y la Lucha contra el Abuso Sexual Infantil (CSAR). La norma exige que las aplicaciones de mensajería, los servicios de correo electrónico, los proveedores de almacenamiento en la nube y las plataformas de redes sociales analicen automáticamente las comunicaciones de los usuarios en busca de material de abuso sexual infantil.

Si detectan contenidos sospechosos, deben denunciarlo a la policía. En la práctica impone la vigilancia masiva de la correspondencia privada. Se espera que el Consejo de la Unión Europea vote el 14 de octubre sobre el reglamento.

De aprobarse, “Chat Control“ se aplicaría en todos los estados miembros de la Unión Europea, incluida la República Checa. Eso significa que los mensajes y archivos privados de los usuarios de WhatsApp, Messenger, Signal, Gmail, servicios en la nube y otras plataformas se analizarían automáticamente.

El sistema buscaría material potencialmente abusivo o ilegal, y el contenido marcado se compartiría con la policía. Si bien el pretexto declarado es la protección infantil, los usuarios checos podrían enfrentarse a una violación más extendida de su intimidad.

El primer ministro Petr Fiala se ha opuesto abiertamente al plan. “En mi nombre y en el de toda la coalición, quiero decir claramente: no permitiremos la monitorización de la correspondencia privada de los ciudadanos”, declaró a finales del mes pasado. El gobierno ha anunciado que buscará aliados dentro de la Unión Europea para bloquear la propuesta.

“La intimidad de los ciudadanos es un valor fundamental que debemos proteger”, ha dicho Marek Vyborny, diigente del partido de coalición gubernamental KDU-CSL.

15 Estados de la Unión Europea apoyan actualmente la propuesta de “Chat Control”, entre ellos España, Portugal, Francia, Italia y Eslovaquia. Siete países siguen indecisos, entre ellos Alemania, Finlandia y Grecia. Cinco países (Austria, Países Bajos, Polonia, Bélgica y República Checa) han declarado su oposición a la norma.

Francia pasa de la crisis económica a la crisis política

Como ya hemos expuesto en entradas anteriores, Francia es un país arruinado por las deudas. Macron puso a François Bayrou al frente del gobierno para frenar la explosión de la deuda y, con cuentagotas, desde su nombramiento comenzó a sugerir recortes drásticos en los presupuestos y por lo tanto, en los derechos de los trabajadores y pensionistas.

Eso le ha convertido en el primer ministro más impopular de la Quinta República. El día 8 del próximo mes de setiembre presenta su plan de austeridad presupuestaria a la Asamblea y ha condicionado su continuidad en el cargo a una cuestión de confianza de la Cámara parlamentaria.

El plan recorta 44.000 millones de euros del presupuesto y todos los partidos de la oposición han anunciado que no le apoyarán, por lo que la dimisión está servida… salvo que se produzca un milagro.

En Francia la crisis económica ha conducido a la crisis política, que no es sólo institucional, sino que correrá paralela con las huelgas y las manifestaciones en la calle. Antiguamente se llamaba “otoño caliente”. La primera convocatoria está prevista para dos días después de la presentación del plan por Bayrou. Se trata de una convocatoria espontánea que se corrido por las redes sociales, al estilo “chalecos amarillos” que se inició a finales de 2018.

El apoyo a la movilización del 10 de septiembre ha dado lugar a importantes debates en la CGT, aunque la sangre no llegó al rio. Le ocurrió lo mismo cuando se desató la lucha de los “chalecos amarillos”, a la que comenzaron condenando.

En su comunicado la CGT propone convocar en septiembre “una jornada interprofesional de movilización de huelgas y manifestaciones, y construir un proceso a tiempo para ganar un presupuesto acorde con las necesidades”.

La jornada de lucha comenzó con la consigna “Bloquéemoslo todo” y no es exactamente una huelga, aunque también hay quien propone la convocatoria de una huelga general.

Algunas medidas del plan francés de austeridad:

— supresión de dos días festivos (8 de mayo y lunes de Pascua) para ahorrar unos 4.500 millones de euros
— desaparición de la quinta semana de vacaciones pagadas
— congelación de las pensiones de jubilación y de las prestaciones sociales
— duplicación del copago médico
— 5.000 millones de euros de recortes en sanidad, de los cuales 700.000 millones de euros en enfermedades de larga duración
— reforma del seguro de desempleo: restricciones a los derechos de los demandantes de empleo
— reducción del plazo de prescripción para impugnar un despido abusivo: de 24 meses antes de 2017 a 12 meses y ahora a solo 4 meses
— supresión de las 35 horas: tiempo de trabajo adicional no pagado, presentado como “al servicio del crecimiento”
— alargamiento del período de carencia por enfermedad: indemnización a partir del séptimo día en lugar del cuarto
— la función pública no repondrá una jubilación de cada tres
— no se cuestionan los 211.000 millones de euros de dinero público entregados al sector privado sin ningún control
— aumento del impuesto sobre la renta

La antigua directora de la Usaid reconoce la injerencia estadounidense en Moldavia

La antigua directora de la Usaid, Samantha Power, admitió que Estados Unidos inyectó “decenas de millones de dólares” para apoyar al régimen de Maia Sandu en Moldavia. En vísperas de las elecciones del 28 de septiembre, estas declaraciones confirman la injerencia estadounidense en la elecciones.

Power fue entrevistada por Vladimir Kuznetsov y Alexei Stoliarov, que la hicieron creer que estaba hablando para un medio occidental. La directora ocupó su cargo hasta que Trump disolvió el organismo.

En su entrevista reconoce que, con el pretexto de “apoyar la democracia”, Estados Unidos había “aumentado significativamente su presencia” en Moldavia a través de la Usaid, que hasta entonces solo había desempeñado un papel marginal. “Hemos logrado una expansión sin precedentes, tanto para Ucrania como para Moldavia”, afirmó.

Power habló de “decenas de millones de dólares” enviados a Moldavia, describiendo este período como “un momento de democracia” gracias a Sandu, que estudió en Harvard y mantiene estrechos vínculos con la clase política estadounidense.

Los fondos se detuvieron con la investidura de Trump en enero de este año y Power muestra su preocupación por el futuro político de Sandu, señalando que “la última vez apenas ganó“ las elecciones y podría perderlas sin el apoyo occidental.

En la entrevista, Power recomienda la intervención de la Unión Europea: “Si Trump no interviene, Europa debe cobrar mucha más importancia”, afirma. Menciona a Macron y a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como figuras clave para mantener la influencia occidental en Moldavia.

Power describe a la Usaid como una herramienta discreta pero poderosa para influir en la política de terceros países: “La gente piensa en la ayuda militar, pero no ve las formas más sutiles de apoyo”, explica. Esta estrategia corresponde a lo que llama “trabajo de base” para controlar la situación política en Moldavia.

Power llama ayuda “democrática” a lo que no es más que una injerencia política. Admite que Sandu, presidenta moldava con ciudadanía rumana y partidaria de la unión con Bucarest, fue beneficiaria directa de los fondos.

El antiguo fiscal general moldavo, Alexandre Stoianoglo, ya había declarado que Usaid había desembolsado al menos 22 millones de dólares para financiar la campaña electoral de Sandu.

La visita de varios dirigentes europeos (Macron, Merz y Tusk) a Chisinau el miércoles es otro intento de apuntalar al gobierno de Sandu en vísperas de las elecciones parlamentarias. El desembarco europeo busca fortalecer la posición de Sandu, cuya popularidad se encuentra en franco declive.

Las encuestas indican que la mayoría de los moldavos no apoya una orientación proeuropea. Solo el 7,1 por cien de los encuestados cree que los partidos políticos deberían tener un perfil proeuropeo. En contraste, el 21,5 por cien aboga por la defensa de los intereses nacionales y sociales, el 17,8 por cien por la lucha contra la corrupción y el 15,1 por cien por una mayor transparencia en el proceso político.

Los trabajadores y jubilados pagarán el rearme alemán

El partido CDU (Unión Demócrata Cristiana) ha anunciado una reforma a gran escala del sistema de prestaciones sociales. El secretario general, Carsten Linnemann, ha anunciado que están preparando reformas importantes en el sistema de prestaciones sociales para los parados.

En una entrevista con el periódico Neue Osnabrücker Zeitung, calificó la propuesta como “un verdadero cambio de paradigma” (*). El gobierno alemán asegura que la factura del estado de bienestar ya no se puede pagar.

Alemania ha llegado a un callejón sin salida: el dinero va a los trabajadores o va a las empresas militares.

“Si alguien rechaza repetidamente un trabajo adecuado, el Estado debe asumir que no lo necesita. En consecuencia, no debería seguir recibiendo ayuda”, dice Linnemann. En su opinión, alrededor de 200.000 beneficiarios de las prestaciones sociales no tienen obstáculos para trabajar, pero aun así no están activos.

“Nadie está obligado a trabajar, pero si una persona puede trabajar y recibe prestaciones sociales, no puede esperar que quienes trabajan todos los días paguen por ello”, añadió Linnemann.

El próximo otoño será un tiempo de reformas del que dependerá el destino de la coalición gobernante. El ministro de Finanzas y cabecilla del SPD (Partido Socialdemócrata), Lars Klingbeil, no descartó un aumento de impuestos con los típicos argumentos demagógicos del partido: el aumento será sólo para los ricos, que “deben contribuir a hacer que la sociedad sea más justa”.

El dinero recaudado debe destinarse a la industria de guerra… y a sostener la Guerra de Ucrania, naturalmente. Un día después de que Merz anunciara los recortes sociales, el vicecanciller Lars Klingbeil realizó una visita sorpresa a Kiev, prometiendo que el apoyo de Alemania a Ucrania “no flaqueará”.

(*) https://www.noz.de/deutschland-welt/politik/artikel/dobrindt-wir-werden-grenzkontrollen-aufrechterhalten-49108263

Las guerras ya no se ganan ni se pierden; lo que se gana o se pierde es el dinero que generan

Para estudiar los planes europeos de rearme, a Kaja Kallas no se le ha ocurrido otra cosa que invitar a “expertos” estadounidenses para hablar delante de una comisión del Parlamento. El 26 de junio le tocó al turno a Kaija Schilde, de la Universidad de Boston.

La académica les explicó a los diputados que la mentalidad de arsenal púbico es perjudicial y propuso empezar cambiando la legislación europea para permitir que el sector privado invierta en un negocio seguro. Hay que poner el acento en la financiación privada de la guerra y el rearme.

La propuesta es eliminar los obstáculos de la Directiva de Contratación Pública de Defensa de 2009. Bastaría con una interpretación creativa: cambiar lo que se entiende por “defensa”, por subvención o por adjudicación pública.

También hay que cambiar los “criterios de Maastricht”, que han lastrado los presupuestos públicos durante años. Se han “suspendido“ durante cuatro años para poder gastar a manos llenas. El siguiente paso es la eliminación total, con el consiguiente enfado de los países del norte de Europa, a quienes no les gustan los déficits, porque al final son ellos los que tienen que rescatar a los deudores.

Hasta ahora los países europeos, especialmente España, falsificaban los presupuestos para esconder los gastos militares en otras partidas para que el derroche no pareciera tan abundantes. Pero ahora el freno se ha roto y hay que alcanzar el 5 por cien, por lo que el truco contable cambia: tienen que hacer pasar gastos civiles, como las infraestructuras, por gastos militares para que los jefes de la OTAN no se enfaden.

La otra propuesta es acabar con el localismo en beneficio de la centralización en Bruselas. Es el caso del programa Edip (European Defence Industrial Program), aprobado en setiembre de 2022, para lograr que el 65 por cien de los sistemas europeos estén integrados por componentes europeos. Son normas absurdas, de cara a la galería, porque las empresas militares europeas, como la alemana Rheinmetall, no lo son o fabrican en cooperación con grupos estadounidenses.

Dinero, dinero y más dinero

De los 800.000 millones anunciados para el plan RearmEurope, 650.000 millones deben proceder de los gobiernos. Además, Europa está lanzando el programa SAFE, con un presupuesto de 150.000 millones de euros entre 2025 y 2030.

Las políticas verdes se han acabado y las de apoyo a las regiones europeas más deprimidas también. Todo para la guerra. La preparación del próximo marco financiero europeo, posterior a 2028, va a reforzar este principio en beneficio de la industria de guerra.

También hay otros fondos europeos que contribuyen a la financiación del armamento, como el Fondo Europeo de Defensa (FED) o el Programa Horizon (I+D civil), que acabará fagocitado por la industria de guerra para transferir tecnologías civiles a equipos de defensa.

El Banco Europeo de Inversiones también participa. Ya han liberado un tramo inicial de 3.000 millones de euros y han firmado el primer acuerdo de colaboración con bancos europeos, como Deutsche Bank, para redistribuir los préstamos por un importe de 500 millones de euros destinados a financiar a empresas europeas. Se espera que el holding BPCE reciba una primera dotación de 300 millones de euros.

Estados Unidos controla todo el proceso. Los programas europeos son auditados a un alto coste por empresas estadounidenses, sujetas a la legislación estadounidense. Estas mismas empresas también asesoran a la burocracia europea, en particular, a la DG DeFi de la Comisión Europea (Directorio General para la Industria Defensa y el Espacio).

Otro programa es el Fondo Europeo de Paz, creado con el pretexto de modernizar a los ejércitos europeos que han donado sus armanentos obsoletos a Ucrania, donde la guerra ha vaciado de chatarra los viejos arsenales. Las armas suministradas se están reemplazando por equivalentes más modernas. Por ejemplo, los europeos pagaron por tanques coreanos y aviones estadounidenses de Polonia, lo que resultó en unas pérdidas de aproximadamente 3.000 millones de euros para la industria europea.

En materia de armas Estados Unidos siempre sale ganando.

Un banco para la guerra: DSR

A pesar de su cuantía, el derroche de dinero no va a ser suficiente y los fondos privados afilan sus guadañas para engullir el gran bocado del rearme. La creación del Banco de Defensa, Seguridad y Resiliencia (DSR) es un instrumento financiero estratégico.

Los países europeos tienen dificultades para mantener un gasto de defensa -siquiera mínimo- debido al endeudamiento, los elevados costes de financiación y las limitaciones presupuestarias. El Banco DSR pretende aliviar la presión proporcionando un mecanismo de financiación sostenible y cooperativo que facilite las inversiones a largo plazo en armamento.

Al mismo tiempo, este pintoresco banco, que esta misma semana ha fichado a otros dos directivos con experiencia en chanchullos, favorecerá la presentación de unas cuentas públicas más aseadas, despejadas de ingentes deudas.

Por lo demás, los 27 Estados de la Unión Europea sólo asumen responsabilidades; las elecciones se toman en Bruselas y la ruta es hacia el sector privado. Se acabaron los arsenales y dentro de poco se acabarán también los ejércitos tal y como los hemos conocido hasta ahora. Las guerras ya no se ganan ni se pierden; lo que se gana o se pierde es el dinero que generan.

Reino Unido se ha preparado para desplegar tropas en Ucrania si hay alto el fuego

En contra de Estados Unidos, la propuesta europea para Ucrania es legalizar lo que ya existe: la presencia de tropas extranjeras dentro de Ucrania. El motivo mismo de la guerra se pretende reconvertir en su final.

En el caso imposible de que el plan europeo prosperara y Rusia aceptara un alto el fuego, a Ucrania llegarían, como en 2014, tras el Golpe de Estado fascista, cientos de instructores e ingenieros militares británicos para volver a hacer lo mismo que entonces: poner el pie a un ejército ucraniano títere.

Según el Daily Telegraph, el primer ministro británico, Keir Starmer, ha aprobado el uso de aviones de combate de la Real Fuerza Aérea para patrullar el espacio aéreo ucraniano junto con sus aliados con el pretexto de impedir que Rusia viole el alto el fuego.

A eso es a lo que los europeos llaman “garantías”.

Tampoco es nada nuevo. Es lo mismo que ya está ocurriendo con las patrullas aéreas de la OTAN en la región de Kaliningrado y el Mar Báltico, en las que la aviación española ha tenido un papel estelar.

Afortunadamente, los europeos no tienen ninguna capacidad de influir sobre la situación en Europa oriental. Rusia no va a firmar ningún alto el fuego y exige un tratado de paz que acabe con los motivos que han provocado la guerra, es decir, la expansión de la OTAN en Ucrania, la desnuclearización y la desmilitarización.

Esa es la situación que se va a producir, o bien por las buenas, firmando un tratado, o bien por malas, siguiendo con la guerra hasta la capitulación del gobierno de Kiev. Estados Unidos ya lo ha aceptado y sólo falta que los europeos, incluidos los laboristas británicos, hagan lo propio.

Blancanieves y los 7 enanitos vuelven de la Casa Blanca

Lo del lunes en Washington es una escenografía difícil de digerir porque nadie sabe en qué condición se juntaron Ursula von der Leyen (Unión Europea), con Mark Rutte (OTAN), con Keir Starmer (verso suelto), Macron (?), Merz (?), Melloni (?) y el primer ministro de Finlandia (?), de cuyo nombre no quiero acordarme.

Hay quien cree que Blancanieves y los suyos escoltaban a Zelensky para que no estuviera solo frente a Trump y el protocolo así lo indica. El gringo primero transmitió al ucraniano lo que Putin le había indicado dos días antes y luego atendió a Blancanieves y los enanitos, posando para la foto de rigor como si la ceremonia quisiera ofrecer una imagen distinta.

Todo se hizo de cara a la galería; la reunión apenas duró una hora, el tiempo justo para hacer las fotos que encabezarían los noticiarios y transmitir las exigencias del Kremlin, que ya conocían de antemano y no han cambiado en absoluto. Ni siquiera aparece ninguna sonrisa, como suele ocurrir.

Sin embargo, las delegaciones se quedaron en la Casa Blanca, lo cual es totalmente irregular porque suele ocurrir al revés: normalmente los segundones son quienes preparan las cumbres para que los jefes firmen los acuerdos alcanzados. Pero si no hay nada que firmar, ¿para qué hacer el paripé ante las cámaras de la televisión?

Que hubiera dos cónclaves, o quizá tres, es indicativo de que las relaciones transatlánticas no van nada bien y si las fisuras se notan en la Unión Europea, en la OTAN es aún peor. En otras palabras, se han juntado en Washington porque hace años que no son capaces de tener una política común, especialmente con respecto Rusia y China. El objetivo del cónclave era demostrar a Washington se desacuerdo, llevando a Zelensky cogido de la oreja para demostrarlo.

El lunes en Washington, después del discurso de Zelensky, Trump concedió la palabra a su hijito Mark Rutte, cuyo papel no es posible calificar dentro el gazpacho de verduras que se juntó ayer en Washington. Tiene adjudicada la misión de mejorar la venta de armas de la industria de guerra estadounidense con su 5 por cien y la continuación de la Guerra de Ucrania es el mejor reclamo para ello.

Luego Trump concedió la palabra a Blancanieves, quien no consigue quitarse la mancha de la firma del acuerdo comercial más humillante de la historia de la Unión Europea. Hasta el primer ministro francés, Francois Bayrou, lo calificó de “sumisión”.

Pero lo mejor de todo es que Blancanieves y su Comisión Europea nunca han ocultado que una cosa (acuerdo comercial) va ligada a la otra (Guerra de Ucrania). Algunos medios europeos lo explican de la siguiente manera: el acuerdo comercial dejó en el aire una serie de flecos que la cumbre de Alaska podría obligar a replantear. Si Estados Unidos cede ante Rusia, la Unión Europea podría retro-ceder en materia de aranceles.

“Puedes ser mucho más poderosa que todos estos tipos”, le dijo Trump delante de las narices de los enanitos que la acompañaban, auténtico grupo de comparsas que ejercieron de figurantes en la reunión y, una vez más, acabaron pagando la factura.

La cumbre de Alaska ha mejorado las relaciones de Rusia con Estados Unidos y, de rebote, con su sicarios. Por ejemplo, con Corea del Sur, que recibirá a una delegación rusa en la cumbre de la APEC.

De igual manera, las sanciones económicas, cuyos efectos adversos, especialmente para la Unión Europea, son bien conocidos, deberían desaparecer gradualmente porque se prestan a todo tipo de chanchullos. A pesar del bloqueo Estados Unidos importó productos rusos esenciales mientras obligaba a los europeos a aplicarlas estrictamente. Si Estados Unidos levanta sus sanciones contra Rusia, es difícil imaginar que la Unión Europea pueda mantener las suyas.

Trump carece de medios para negociar con Putin, más allá de unos pocos acuerdos económicos y comerciales. No puede presionar militarmente porque le resulta absolutamente imposible. Estados Unidos está de retirada de gran parte de sus viejas zonas de influencia, especialmente de Europa.

Lo mismo les ocurre a Blancanieves y los 27 enanitos, que no son nada sin el apoyo militar de Estados Unidos, que es cada vez más oneroso, como se ha visto en la reciente negociación de los aranceles.

La Unión Europea no tiene futuro sin la Guerra de Ucrania

Los 27 enanitos europeos deberían celebrar la paz en Ucrania por todo lo alto, pero son quienes más se oponen a ella. Es una paradoja, ya que la Unión Europea ha pagado un precio mucho mayor por esta guerra que Estados Unidos. Incluso se podría decir que Estados Unidos ha manipulado descaradamente la guerra para saquear a sus vasallos, es decir, tanto a Ucrania como a los 27 enanitos.

Lo que empezó como una guerra entre Rusia y Ucrania ha acabado con un choque entre Estados Unidos y sus enanitos. Es el fin de la alianza transatlántica y de la OTAN.

Europa se enfrenta a un declive económico absoluto que, sumado a su fracaso exterior, abrirá una etapa de inestabilidad interna, que no van a poder seguir calificando como “auge de la ultraderecha” de manera indefinida.

China ataca a dos bancos europeos en represalia por las sanciones a Rusia

China ha tomado medidas contra dos bancos de la Unión Europea en represalia por la inclusión de dos instituciones financieras chinas en una lista europea de sanciones vinculadas a Rusia.

Las represalias han entrado en vigor de inmediato. Prohíben a los bancos lituanos UAB Urbo Bankas y AB Mano Bankas realizar transacciones y comerciar con organizaciones o personas en China.

“Esperamos que la Unión Europea valore las buenas relaciones de cooperación a largo plazo establecidas entre China y la Unión Europea y sus Estados miembros en los ámbitos de la economía, el comercio y las finanzas”, según una declaración del Ministerio de Comercio de China, que insta a la Unión Europea a “corregir sus irregularidades” y dejar de perjudicar los intereses de China y de socavar la cooperación entre China y la Unión Europea.

Las sanciones de la Unión Europea contra el Banco Comercial Rural de Heihe y el Banco Comercial Rural de Heilongjiang Suifenhe entraron en vigor el 9 de agosto. La decisión de la Unión Europea de añadir a las empresas chinas a las sanciones contra Rusia se ha convertido en un punto de tensión.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que las relaciones comerciales entre ambos socios habían alcanzado un “claro punto de inflexión” tras la cumbre celebrada en Pekín el mes pasado con dirigentes chinos. Las conversaciones se centraron en cuestiones comerciales, pero durante la reunión, Von der Leyen quiso enfrentar a China con Rusia.

La Unión Europea insta a China a levantar las sanciones contra los bancos

La Unión Europea ha instado a China a levantar las sanciones impuestas a dos bancos lituanos en represalia a las sanciones impuestas por la Unión Europea a los bancos chinos. “Nuestras sanciones son el eje central de nuestros esfuerzos para minimizar la eficacia de la maquinaria bélica rusa”, dijo el portavoz de la Comisión Europea, Olof Gill.

Gill no cree que las contramedidas de China tengan justificación ni se basen en pruebas, por lo que insta a China a levantarlas de inmediato.

Las últimas sanciones de la Unión Europea contra Rusia, adoptadas en julio y vigentes desde el 9 de agosto, se dirigieron al Banco Comercial Rural de Heihe y al Banco Comercial Rural de Heilongjiang Suifenhe, a los que acusaron de prestar servicios de criptomonedas que permiten a Moscú eludir el bloqueo.

El gobierno chino justificó sus medidas de represalia afirmando que las sanciones de la Unión Europea contra empresas chinas tuvieron un grave impacto negativo en las relaciones económicas y comerciales entre China y la Unión Europea, así como en la cooperación financiera.

En Bruselas no se esperaban las represalias chinas

Los bancos afectados y el gobierno lituano indicaron que no se esperaban las sanciones, pero que probablemente tendrían poco impacto práctico. “Según la evaluación preliminar, esta decisión no tendrá un impacto significativo en el sistema financiero del país ni en las actividades de los propios bancos, dado que sus modelos de negocio se centran en el mercado local”, declaró el Banco de Lituania en un comunicado.

“Dado que no tenemos alianzas comerciales con personas o entidades chinas, las sanciones no tendrán ningún impacto en las operaciones de Urbo Bank ni en la implementación de las regulaciones prudenciales”, declaró Marius Arlauskas, director de Urbo Bank, que aún no ha entendido que las represalias chinas son un aviso para navegantes… Otro más.

China expulsó al embajador lituano en 2021 como respuesta a la autorización de Taiwán para abrir una oficina de enlace en Vilna, la capital lituana. El año pasado Lituania expulsó a varios diplomáticos chinos porque sospechaba que un barco chino había roto dos cables submarinos, uno de los cuales conecta Lituania con Suecia, bajo el Mar Báltico.

Un gobierno como el de Lituania cree que puede enfrentarse a China porque cuenta con el respaldo de la Unión Europea. No tardará en salir de su error porque Bruselas siempre va a poner por delante sus vínculos con China.

La Unión Europea no se pone de acuerdo en una declaración conjunta sobre la cumbre de Alaska

Los países de la Unión Europea no lograron aprobar una declaración conjunta sobre la cumbre entre Rusia y Estados Unidos en Alaska. Aunque se convocó una reunión de los embajadores de los 27 miembros la madrugada del sábado, no publicaron ninguna declaración conjunta.

En su lugar, los cabecillas de Bruselas, junto con los jefes de Estado de cinco de los 27 Estados miembros y Reino Unido, emitieron una declaración, que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, publicó en X/Twitter, es decir, un puñado de burócratas, junto con sus amiguetes más cercanos, usurpan los recursos de la Unión Europea, sin contar con los demás miembros.

En lugar de titularse “Declaración de la UE”, el documento se titula “Declaración de la presidenta von der Leyen, el presidente Emmanuel Macron, la primera ministra Giorgia Meloni, la canciller Friedrich Merz, el primer ministro Keir Starmer, el presidente [de Finlandia] Alexander Stubb, el primer ministro [de Polonia] Donald Tusk, el presidente [del Consejo de la Unión Europea] Antonio Costa”.

El documento no respalda la tesis principal de Putin que Trump ha hecho suya: la necesidad de una solución a largo plazo de la Guerra de Ucrania antes de un alto el fuego preliminar.

El texto europeo no plantea una nueva propuesta de paz, sino que reitera los argumentos habituales de Bruselas, desde las promesas de suministros militares hasta los llamamientos a una “paz justa”. Los firmantes olvidan que la correlación de fuerzas sobre el terreno no entiende eso que ellos llaman “justicia”.

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