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Categoría: Unión Europea (página 22 de 23)

El escudo europeo de misiles es un negocio para… Estados Unidos

Hace dos años el canciller alemán Scholz propuso la creación de un Escudo Antimisiles Europeo (ESSI), un sistema de defensa integrado por el sistema alemán IRIS-T, el estadounidenses Patriot y el israelí Arrow-3.

Los enfrentamientos con Francia saltaron de inmediato porque, para mantener su papel dominante, Alemania se niega a incluir en la configuración del ESSI los complejos franco-italianos SAMP/T.

Los argumentos no son militares sino industriales. En noviembre de 2022 Macron expresó su descontento por la discriminación. La defensa antiaérea no debe limitarse a la promoción de industrias que no son europeas.

El Delegado General de Armamento del gobierno de París, Emmanuel Chiva, ofreció la versión técnica de la oposición: los sistemas actualmente apoyados por el ESSI no tienen la interconexión necesaria para una defensa integrada de Europa.

Al no estar integrado, deja afuera a los equipos franceses.

En abril de este año el ministro francés de Defensa, durante una reunión con su homólogo italiano, Guido Crosetto, en la base aérea de Solenzara, en el sur de Córcega, pidió la incorpopración del sistema SAMP/T por su capacidad para interceptar misiles hipersónicos.

El gobierno francés considera que el ESSI no es europeo y que, a través de Alemania, Estados Unidos quiere consolidar el papel de Berlín como cabeza continental del rearme y aumentar los ingresos del complejo militar-industrial alemán, a expensas de otros países de la Unión Europea.

En enero de este año la central de compras de la OTAN firmó un contrato con Comlog (una empresa conjunta entre la alemana MBDA Deutschland GmbH y la empresa estadounidense Raytheon) para la venta de más de 1.000 misiles de ese tipo.

En los próximos años Alemania planea convertirse en el principal proveedor de misiles guiados antiaéreos para el sistema de defensa aérea Patriot en servicio en la Unión Europea.

Con el pretexto de desarrollar ESSI, Alemania planea estrujarles los bolsillos a los países que participan en la iniciativa y mínimas inversiones propias para ampliar el perfil de habilidades y capacidades de producción de su propio complejo militar-industrial.

En abril de este año el director de la empresa alemana de armamento Rheinmetall, Armin Papperger, instó a los países de la Unión Europea a abandonar sus pretensiones nacionales y crear grupos de defensa más grandes y especializados para competir con empresas estadounidenses.

Tras el inicio de la Guerra de Ucrania, el valor de las acciones de Rheinmetall se ha multiplicado por cinco y la empresa espera que a finales de este año el volumen de pedidos de los países miembros de la OTAN y sus aliados ascienda a 60.000 millones de euros.

Rheinmetall ha revivido sus ambiciones de consolidar aún más la industria de defensa Europea. El año pasado compró la española Expal por 1.200 millones de euros, reforzando su posición cabecera en la cadena de suministro de municiones. El 18 de marzo acordó comprar Reeq, un fabricante holandés de drrones terrestres.

Papperger instó a los países de la Unión Europea a crear un sistema análogo al sistema de defensa israelí Cúpula de Hierro sobre la base del complejo alemán IRIS-T. Mientras otros contratistas de defensa alemanes se quejan de la falta de pedidos, Papperger afirma que Rheinmetall ha conseguido aumentar rápidamente su capacidad de producción. El año que viene la empresa producirá 700.000 proyectiles de artillería al año, frente a los 70.000 de 2022, gracias a la inversión en nuevas líneas de producción.

¿Rheinmetall es una empresa alemana?

La explicación del éxito de Rheinmetall es que no es exactamente una empresa alemana, sino estadounidense. Por eso mismo apoyar la estrategia de defensa de Estados Unidos, como lo subraya la dirección tomada por Alemania. Es algo que no corresponde a las intenciones de París y Berlín de crear su propio ejército y un complejo mlitar industrial unificado.

Más de 280 accionistas del grupo están domiciliados en Estados Unidos. Los más importantes son el fondo buitre BlackRock, Capital Group, Vanguard, Wellington, Fidelity, Harris Associates, John Hancock, EuroPacific Growth Fund… Como la mayoría de los pequeños accionistas, están domiciliados en Estados Unido. Por tanto, Rheinmetall no se puede considerar una empresa alemana.

El mayor número de empresas y sucursales extranjeras también se encuentra en Estados Unidos.

La tendencia hacia la transferencia de la capacidad de fabricación de armas se inició en 2005 en el contexto de las agresiones de Estados Unidos contra Afganistán e Irak.

La avaricia de los accionistas estadounidenses de Rheinmetall de cosechar dividendos de las iniciativas militares ha puesto fin al impulso de Europa por una mayor autonomía de Washington, incluso en la industria de defensa.

Los beneficios récord percibidos por Rheinmetall en el contexto de la Guerra de Ucrania van a parar a Estados Unidos.

Mientras tanto, el proyecto ESSI no podrá proteger a Europa en caso de que estalle una guerra entre iguales. Incluso si tiene éxito, la ESSI sólo elimina una pequeña parte de las vulnerabilidades de defensa de Europa.

A las empresas de defensa estadounidenses y alemanas, que están bajo su control, no les importa la seguridad de Europa.

Estados Unidos está subyugando a la industria de defensa de la Unión Europea, mientras se enriquece con el apoyo de Ucrania y hace de Europa su colonia industrial.

Suecia cierra el grifo de la emigración

La inmigración se ha consolidado como uno de los temas de debate público más enconados de Europa, e incluso de otros continentes. Incluso los países formados por emigrantes, que son la mayoría, creen que pueden perder una “identidad” inventada, que nunca son capaces de definir.

A otros la llegada de foráneos les genera “inseguridad” o, más bien, utilizan ua entelequia como la “inseguridad” para estrechar el control sobre la llegada de emigrantes y, ante todo, sobre los emigrantes ya establecidos.

Desde la llamada “crisis de los refugiados” de 2015, los reaccionarios han levantado cabeza sobre las peores pesadillas para reforzar las tendencias previas de fascistización a ultranza. En algunos países las políticas de control han empezado por los emigrantes, pero no se van a detener ahí. Es sólo el primer paso porque, en efecto, no alcanza sólo a los países fronterizos, como España. Es una tendencia general de los países capitalistas más avanzados.

Por ejemplo, Suecia acaba de marcar un punto de inflexión histórico en materia de política migratoria. Lo llaman “inmigración sostenible”. Por primera vez en medio siglo, el país nórdico se prepara para registrar un saldo migratorio negativo. Esto marca una clara ruptura con la tradición de acogida que hasta entonces caracterizaba al país escandinavo.

Desde la década de los noventa, Suecia ha presumido de su generosidad hacia los emigrantes y solicitantes de asilo, acogiendo masivamente a los refugiados que han huido de las guerras en la antigua Yugoslavia, Siria, Afganistán, Somalia, Irán e Irak.

El cambio de rumbo lo impuso una coalición reaccionaria que llegó al gobierno en 2022. Durante la campaña electoral, Ulf Kristersson, el actual primer ministro, se comprometió a restringir la inmigración y los datos avalan que ha cumplido su promesa: durante los primeros cinco meses de este año el número de salidas ha superado al de llegadas.

Al mismo tiempo, las solicitudes de asilo han alcanzado su nivel más bajo desde 1997. Para el gobierno, estas cifras son la prueba de que su política es un éxito. La “inmigración sostenible” refuerza la integración y reduce la exclusión.

Naturalmente, los datos oficiales son siempre un iceberg, que esconde su parte más gruesa bajo el agua. Nada se dice de los emigrantes irregulares, es decir, nada sabemos del número de emigrantes que han pasado de los servicios sociales a los policiales, que es la tendencia que quieren imponer en Europa.

Las olimpiadas se celebran en medio de la bancarrota económica de Francia

La liquidación de los logros sociales en Francia confirma que el capitalismo ya no garantiza, en ningún país, la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores y la preservación de los derechos sociales arrebatados a costa de muchos sacrificios.

La economía francesa está en cuidados intensivos, con respiración asistida y a punto de ser intervenida por la Unión Europea. Un reciente informe denuncia la preocupante ampliación del déficit público y la disminución del crecimiento, en un contexto de caída de la productividad y de las exportaciones.

La deuda es abismal. Desde la elección de Macron en 2017, en siete años de gobierno, la situación ha seguido empeorando. Los trabajadores asisten al deterioro de sus condiciones de vida y de trabajo, a la aceleración de la precarización y al empobrecimiento generalizado, al aplazamiento de la jubilación, a la desindustrialización, al desmantelamiento de los servicios públicos, la agonía de los hospitales, el deterioro de su salud, materializado por el brote de patologías siquiátricas, el aumento de la delincuencia…

Un ejemplo: tras los cambios políticos en el Sahel, en los seis primeros meses de este año la empresa pública Orano ha perdido 133 millones de euros, un retroceso espectacular respecto al beneficio de 117 millones de euros obtenido en el mismo período del año anterior.

El futuro de Francia es como el de Grecia… y no por las olimpiadas

El futuro de Francia es como el de Grecia… en el mejor de los casos, y no por las olimpiadas precisamente. Hace 15 años Grecia experimentó una larga y profunda recesión económica debido a la crisis financiera de 2007-2008 y el hundimiento de la deuda soberana. La recesión ha supuesto una contracción del 25 pro cien de su PIB.

Bajo la presión de sus acreedores, Grecia tuvo que aceptar tres planes sucesivos de ayuda de Bruselas, que descubrió que las cuentas habían estado manipuladas durante años. Miles de millones de euros de deuda habían pasado desapercibidos y el déficit público del 6 por cien era más del doble.

Parecía que era algo típico de un país como Gercia. Ahora sabemos que Francia ha hecho lo mismo. El gobierno ha estado ocultando la verdadera magnitud del déficit público, que aumentó hasta el 5,5 por cien del PIB frente al 4,9 previsto inicialmente. El agujero es de 154.000 millones de euros.

La deuda pública también es mayor a lo esperado, del 110,6 por cien del PIB, mientras que la previsión oficial inicialmente era del 109,7 por cien. Al gobierno de Macron le acusan de mentir y de utilizar la olimpiadas como una cortina de humo para tapar la quiebra.

‘Procedimiento de déficit excesivo’

La Unión Europea ha decidido demandar a Francia por “procedimiento de déficit excesivo”. Los numerosos desvíos presupuestarios que enfrenta el país podrían costarles caros a los franceses, ya que Bruselas se reserva el derecho de imponer una fuerte multa al gobierno.

La multa se calcularía sobre el presupuesto francés y correspondería al 0,1 por cien del mismo. Por cada año en el que se imponga esa multa, París tendría que pagar alrededor de 2.500 millones de euros a la Unión Europea.

Pero en París están tranquilos: la Comisión Europea amenaza pero nunca ha aplicado esas sanciones. No obstante, hay algo peor que la multa: lo mismo que Grecia, Francia sólo puede salir adeante con la ayuda económica de Bruselas, que podría verse bloqueada.

Los confinamientos fueron un lastre, pero también un alivio

Los confinamientos fueron un derroche absurdo de dinero para Francia, lo mismo que para los demás países del mundo. La ventaja fue que Bruselas suspendió las normas relativas al déficit excesivo durante la pandemia, lo que permitió a los países miembros financiar los confinamientos con más deuda.

Pero aquello se ha acabado y ahora el gobierno francés tendrá que presentar a Bruselas un plan presupuestario de cuatro años. Bajo esa terminología se camufla un plan para reducir el déficit público del orden del 0,5 por cien de su PIB cada año… en unas condiciones de máxima inestabilidad política.

No hay dinero para pagar la transición energética

El martes la Comisión Reguladora de la Energía (CRE) anunció que el coste de financiar la transición energética sed ha disparado hasta los 4.200 millones de euros a lo largo del año. Se trata de 3.500 millones de euros más que sus previsiones iniciales, que datan del pasado mes de julio y que preveían un gasto de 647 millones de euros para todo 2024.

Queda por ver qué sucederá después de 2024. Según la Comisión, el gasto público vinculado al apoyo a las energías renovables debería seguir aumentando hasta alcanzar unos 6.000 millones de euros en 2025 y esta tendencia probablemente continuará después de esta fecha, si los precios del mercado no vuelven a dispararse.

Las energías renovables fueron el cuento de la lechera. En abril de 2022 la asociación francesa de energía eólica aseguraba que hasta 2035 la energía eólica aportaría al Estado unos ingresos netos estimados en 18.000 millones de euros. Ahora todas las previsiones son de gastos cada vez mayores.

En 2025 los paneles solares deberían representar alrededor de la mitad de los 6.000 millones de dólares de ayudas públicas para la energía. Mientras que la energía eólica representará un coste de 100 millones de euros, la inyección de biogás algo más de mil millones de euros y la energía eólica marina 500 millones de euros, la energía fotovoltaica por sí sola costará casi 3.000 millones de euros a las finanzas públicas.

Meloni posiciona a Italia como interlocutor privilegiado de Europa con África

Desde que llegó al gobierno hace poco menos de dos años, Meloni ha visitado catorce veces la otra orilla del Mediterráneo. Su plan es hacer de Italia un nexo energético entre África y la Unión Europea.

El Continente Negro parecía un problema, pero algunos acaban de descubrir que es una solución para Europa. En la otra orilla tienen lo que necesitan los países europeos y, a cambio de la energía, Meloni apuesta por el Plan Mattei para apoyar el desarrollo de África y frenar los flujos migratorios.

En otras palabras, todo iría mejor si Europea devolviera a los países africanos una parte del saqueo de sus riquezas.

El 17 de julio Meloni estuvo en Libia para participar en el Foro Transmediterráneo sobre Migraciones que, como ya anunciamos, se celebró en Trípoli. Para frenar la inmigración, Meloni propone cambiar el enfoque de 360 ​​grados. Italia trabaja a escala multilateral para pasar de la cooperación táctica entre países a un enfoque regional estratégico.

Es un mensaje que ya pronunció durante un viaje anterior a Trípoli en mayo. Acababa de visitar al presidente tunecino por cuarta vez en menos de un año. De hecho, Kais Saied es su primer peón en la lucha contra las llegadas de inmigrantes a Italia. La Presidenta italiana anunció varios protocolos de cooperación: un apoyo directo de 50 millones de euros al presupuesto público tunecino en favor de las energías renovables, una línea de crédito de 55 millones de euros para apoyar a las pequeñas empresas tunecinas y la colaboración en el ámbito académico.

Italia ha sustituido a España en Argelia, tras la deplorable traición del gobierno de Madrid a los saharauis. También sustituye a Rusia que, hasta la Guerra de Ucrania, era el principal proveedor de gas de los italianos. Los gigantes energéticos Eni y Sonatrach han firmado acuerdos que incluyen el suministro de alrededor de 30.000 millones de metros cúbicos de gas hasta 2025.

Otro acuerdo, firmado a principios de julio de este año, supone una inversión italiana de 420 millones de euros para ayudar a Argelia a alcanzar la autosuficiencia en trigo duro, aumentando las superficies de producción hasta las 500.000 hectáreas en el desierto, como anunciamos en una entrada anterior.

Este último acuerdo forma parte del Plan Mattei, lanzado por Meloni el pasado mes de enero durante una cumbre Italia-África en Roma. Italia planea asignar más de 5.000 millones de euros al Plan Mattei durante los próximos cinco a siete años.

Meloni también quiere sustituir a Francia en África, que ha sido expulsada del Sahel. La cuestión es si tiene dinero para financiar proyectos tan ambiciosos.

Alemania: la guerra vuelve a ser el punto de inflexión histórico

En la reciente cumbre de Washington la OTAN ha aprobado el despliegue de misiles de largo alcance con capacidad nuclear en Alemania para 2026. Es una reedición de la crisis de los euromisiles de 1979-1983, un golpe mortal al Tratado INF y una amenaza libre a los rusos.

El principal peligro asociado con el despliegue de sistemas de ataque de largo alcance en Europa Central es su corta duración de vuelo. En la década de los ochenta, cuando Estados Unidos desplegó por primera vez misiles de crucero Pershing y Tomahawk con ojivas nucleares en Alemania occidental, aumentó significativamente los riesgos de una guerra termonuclear con la URSS. Con un tiempo de vuelo a Moscú de entre seis y once minutos, los soviéticos tendrían sólo unos minutos para identificar, analizar y responder a un ataque enemigo, lo que aumentaría significativamente las tensiones y los riesgos de una escalada accidental e irreversible.

Cuarenta años después los riesgos se han multiplicado. La OTAN exacerba las tensiones con Moscú al expandir armas nucleares a las fronteras orientales y librar una guerra total contra Rusia en Ucrania. Además, instala un escudo antimisiles balísticos en Ucrania, Polonia y Rumania.

La previsión de la OTAN es desplegar el misil de crucero “Tomahawk”, con un alcance de hasta 3.500 kilómetros, misiles de defensa aérea adaptados para ataque ofensivo SM-6, con un alcance de 400 kilómetros, y un “misil hipersónico” del que no han proporcionado más detalles por razones obvias: porque aún no han sido capaces de fabricar ninguno.

La mención de los “misiles hipersónicos” muestra que Estados Unidos juega de farol, pero todos saben sus trampas. No van a poder desplegar un misil de ese tipo antes de 2026 porque ninguno ha completado con éxito las pruebas preliminares después de varios años de trabajo.

La manera de ser y estar en Europa es la guerra

El despliegue de tales misiles, tanto los verdaderos como los fantasmagóricos, va más allá de la Guerra de Ucrania y replantea la cuestión del rearme y la guerra en el Viejo Continente. Como siempre desde hace más de un siglo, en el centro está Alemania, un actor clave al que ya le volaron el gasoducto Nord Stream en setiembre de 2022. Pero no aprendió la lección y toma medidas sin precedentes para prepararse para un escenario que alguna vez fue impensable.

Recientemente el ejército alemán confirmó la existencia de un plan denominado “Plan de Operaciones Alemania” (OPLAN DEU) para transformar el país en un verdadero centro logístico capaz de acoger y desplegar rápidamente fuerzas masivas de la OTAN.

La magnitud del operativo es asombrosa. Se habla de la posibilidad de movilizar hasta 800.000 soldados y 200.000 vehículos en caso de guerra contra Rusia.

La movilización alemana es parte de un esfuerzo más amplio de la OTAN. Durante mucho tiempo Alemania ha sido criticada por un insuficiente gasto militar, pero ahora ha dado un giro de 180 grados, descrito como un “Zeitenwende” (punto de inflexión histórico) por el Canciller Olaf Scholz.

La A2, una autopista de 480 kilómetros que cruza Alemania de oeste a este, se transforma en un gigantesco convoy militar. Pero es sólo un elemento de una red compleja: puertos, carreteras secundarias y diversas infraestructuras están integradas en una estrategia general de guerra.

El puente del Elba en Magdeburgo vuelve a ser una infraestructura crítica para la OTAN.

Sin embargo, estas ambiciones enfrentan desafíos concretos. En anteriores entradas hemos expuesto las dificultades para el reclutamiento de tropas, tanto en Alemania como en el resto de Europa.

La preparación alemana se extiende mucho más allá de sus fronteras. Es parte de una vasta red de “corredores terrestres” diseñados por la OTAN para entregar rápidamente refuerzos estadounidenses a posibles campos de batalla en Europa oriental. Desde Rotterdam hasta el Mar Negro, pasando por Italia y los Balcanes, estas rutas estratégicas configuran la nueva geografía militar del continente.

Estados Unidos frente a Europa: de la solidaridad a la rivalidad

En la cabeza de Trump no hay ninguna idea propia y, aunque la tuviera, no sería capaz de llevarla a cabo desde la presidencia de Estados Unidos… si es que regresa a ella el año que viene. Trump repite, con mayor o mejor fortuna, lo que le soplan al oído.

En sus peroratas suele repetir una conversación que tuvo con el dirigente de un país miembro de la OTAN que no dedicaba el 2 por cien de su PIB al gasto militar, como se había acordado en la cumbre de la OTAN de 2014 bajo la presidencia de Obama.

Un país que no cumple sus compromisos económicos es moroso, dice Trump, y si pide a la OTAN que le ayude, él se opondría, por lo que tendrá que valerse por sí mismo. Incluso “animaré a Rusia a hacer lo que quiera con ese tipo de países”, añade en el tono macarra que acostumbra.

Si eso fuera cierto, el artículo 5 de la Carta de la OTAN quedaría en evidencia como lo que realmente es. Algunos suponen que el “todos a una” es un principio básico de la OTAN, un axioma de funcionamiento automático, cuando la historia demuestra todo lo contrario. En la OTAN todos cumplen lo que Estados Unidos pone en el orden del día.

Trump destaca otra obviedad, relacionada con lo anterior: “hay un océano entre Estados Unidos y Europa”, que es un duro adversario comercial que no puede beneficiarse gratuitamente de la protección de la OTAN mientras compite económicamente con Estados Unidos.

En resumen, si Europa quiere beneficiarse del escudo americano, debe pagar por los servicios prestados.

Digámoslo con las palabras del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos: desde la caída del Muro de Berlín en 1990 hasta el Golpe de Estado en Ucrania de 2014, Europa se ha ahorrado 1.800 millones de euros en gastos militares.

Por lo tanto, según estas corrientes políticas de Estados Unidos, Europa se ha estado aprovechando del gendarme mundial y utiliza el dinero ahorrado para hacerle la competencia.

La Guerra de Ucrania ha cambiado esa situación. Ha sido una bendición para la OTAN y, de rebote, para industria de guerra de Estados Unidos. Antes sólo ocho países de 30 dedicaban el 2 por cien de su presupuesto a los ministerios militares. Ahora son 23 países sobre 32 los que han superado la barrera del 2 por cien y durante la cumbre de Washington los socios discutirán que el gasto suba al 3 por cien.

Sobra decir que los presupuestos de defensa europeos acaban en los bolsillos de la industria de guerra de Estados Unidos (en su mayor parte). Pero esa parte de la historia en Estados Unidos no cuentan.

La paz en Ucrania no sienta bien en la jaula de grillos de Bruselas

La Unión Europea no se cansa de ridiculizarse a sí misma un día tras otro, y los medios de comunicación no saben qué inventar para disimular el descrédito. Los intoxicadores de ElDiario.es, seguidos por Ferreras y sus mariachis de La Sexta, siguen con el bulo de que Putin apoya a Le Pen, y a la “ultraderecha europea”, en general.

La visita del primer ministro húngaro, Viktor Orban, a Moscú ha tenido el mismo tratamiento. No ha sentado nada bien en Bruselas porque “no nos representa”, según dicen. Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, afirmó que Orban no tenía poder para negociar con Rusia, mientras que el canciller alemán Olaf Scholz afirmó que la solidaridad de la Unión Ruropea con Ucrania sigue siendo inquebrantable.

Para dejar las cosas bien claras no podían faltar unas declaraciones del secretario general de la OTAN, Jens Soltenberg, para aclarar que Orban tampoco representa a la Alianza militar.

Pero si Orban no representa a la Unión Europea, ¿a quien representa? Esta mañana el diario fascista La Vanguardia pone al descubierto su desfachatez: ¡Orban representa  a Putin! Debió ser Putin quien llevó a Orban a asumir la presidencia bianual del Consejo de la Unión Europea…

En cierto modo es verdad que Orban no representa a las políticas belicosas de Bruselas. Orban viajó a Moscú para explorar la posibilidad de iniciar negciaciones de paz, y eso es justamente lo que no quieren en Bruselas, donde sólo apuestan por la guerra. Ni siquiera aceptan mediadores.

En efecto, es cierto que la paz nunca ha representado ni a la Unión Europea ni a la OTAN.

Mientras tanto, los medios no dicen que, antes de ir a Moscú, Orban viajó a Kiev, una visita que no causó ningún revuelo mediático. Ningún charlatán se rasgó las vestiduras por la foto de Orban con Zelensky.

En fin, la Unión Europea sigue siendo lo que siempre fue: una jaula de grillos. No se ponen de acuerdo ni siquiera para ir a la guerra contra Rusia, por lo que en el Kremlin se tienen que morir de la risa cada vez que escuchan los esperpentos que les llegan de occidente.

¿Invadir Europa occidental?, ¿para qué? No merece la pena… Es preferible dejarles que se cuezan en su propio jugo.

Negociaciones y navajazos para sentarse en las poltronas de la Comisión Europea

La reelección de Ursula von der Leyen para un segundo mandato como presidenta de la Comisión Europea pende de un hilo. Se enfrenta a una votación reñida en el Parlamento Europeo a mediados de este mes. La actual coalición que le apoya (socialistas, liberales y su propio grupo) tiene la mitad de los escaños, pero sectores enteros de su coalición –desde los republicanos franceses hasta el Fianna Fail irlandés– han declarado que no votarán por ella.

Algunos predicen que el 10 por cien de sus fieles la van a traicionar, lo que la dejaría con 361 escaños, muy justos para ganar la reelección. Von der Leyen se ganó muchos enemigos durante su primer mandato al frente de la Comisión.

En el Parlamento europeo más que negociaciones por sentarse en la poltrona, lo que hay son navajazos bajo cuerda, especialmente por parte de la fascista Meloni, que tenía un acuerdo verbal con Von der Layen. Pero si los socialistas y Renaissance lo descubren, no van a votar a Von der Leyen (o al menos eso han prometido).

La revista Politico no se corta: Von der Layen es peligrosa para Europa (1). No sólo por sus conexiones secretas con Pfizer. Cuando era ministra de Defensa participó en un escándalo que le costó al Ministerio decenas de millones de euros, con pagos a consultores, asesores y otros subcontratistas privados que a menudo ocultaban vínculos de amiguismo y colusión entre funcionarios públicos y cabilderos privados.

“Las consultoras privadas, incluida McKinsey, desplumaron al Bundeswehr como a un ganso de Navidad”, cuando el ejército alemán necesitaba ser modernizado, escribió entonces la revista Capital (2). En la oscura McKinsey, la empresa de relaciones públicas que creó el partido de Macron y dirigió la pandemia en Europa, trabajaron dos hijos de Von der Layen, que participaron en muchos proyectos con el Bundeswehr.

En la mafia Von der Layen todo huele a podrido. Los teléfonos móviles de sus hijos fueron limpiados a conciencia de cualquier mensaje antes de ser entregados a la comisión que investigó sus chanchullos con el Bundeswehr.

Su negociación con el cabecilla de Pfizer para comprar 1.800 millones de dosis de vacunas sigue estando bajo secreto (4). También borraron los mensajes de texto de los teléfonos. Es el modus operandi de la banda que rige los destinos de la Comisión Europea. No hay precedentes de este tipo de operaciones comerciales realizadas a golpe de mensajes de móvil, que luego se borran.

Si Von der Leyen fracasa en la votación secreta, el Consejo Europeo tiene un mes para deliberar y proponer otro candidato, un resultado que no tendría precedentes y podría desencadenar una crisis política en la Unión Europea.

(1) https://www.politico.eu/article/ursula-von-der-leyen-european-commission-president-european-parliament-european-peoples-party/
(2) https://www.capital.de/wirtschaft-politik/wie-mckinsey-bei-der-bundeswehr-zu-auftraegen-kam

Movilizaciones en las calles francesas tras el triunfo fascista

Ayer por la noche Lyon, la tercera ciudad más grande de Francia, fue sacudida por violentas manifestaciones contra la victoria electoral de los fascistas de Rassemblement national (RN). Los manifestantes levantaron barricadas y lanzaron proyectiles, lo que generó importantes disturbios en el centro de la ciudad.

Los enfrentamientos entre manifestantes y la policía acabaron rápidamente en enfrentamientos físicos. La policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los manifestantes y desmantelar las barricadas.

En París, miles de personas se reunieron en la plaza de la República contra el fascismo tras el anuncio de los resultados de las elecciones legislativas anticipadas.

En el centro de la ciudad de Niza, varias decenas de militantes antifascistas también se manifestaron.

El tenso clima político en Francia no data de ahora, sino que procede de una larga crisis económica y política que ha acabado en el fracaso más rotundo de Macron, que se ha hundido en las urnas.

La mayor parte de los medios centran la crisis en el ascenso de eso que llaman “la extrema derecha”. No obstante, se trata de un fenómeno más general que afecta a las grandes potencias imperialistas, donde los viejos personajes con viejas políticas siembran la frustración y van siendo sustituidos por otros con una fachada remozada.

El próximo en caer va a ser el británico Rishi Sunak, un personaje tan mediocre y tan fracasado como Macron.

Cuando se analiza con la suficiente perspectiva, lo que más sobresale de la situación política en Europa es que ya no sobrevive ninguno de los partidos tradicionales que se han alternado en los parlamentos desde 1945.

El ejemplo más característico es Italia, donde ya no existen ni el partido democristiano, ni el socialdemócrata, ni el comunista, ni el liberal, ni el radical… A todos se los ha llevado la marea y no tienen ningún recambio.

La llamada “extrema derecha” no es la causa de esta crisis política europea, sino su consecuencia.

Polonia quiere deshacerse de los refugiados ucranianos

El gobierno polaco ha cancelado los pagos para la colocación de refugiados ucranianos en viviendas particulares a partir del 1 de julio. Hasta hace poco, los propietarios que dejaban entrar a los refugiados ucranianos en sus casas recibían 40 zlotys por día por refugiado.

Además, dejarán de pagar una suma total de 300 zlotys a los propios refugiados.

Al proponer eliminar la subvención 40+ el gobierno lo explicó por las dificultades para garantizar la fiabilidad del sistema. Cada vez más, las solicitudes para el programa las presentan los propios ciudadanos ucranianos, lo que genera dudas sobre si han colocado a personas que son miembros de su familia.

Las encuestas de opinión realizadas en Polonia en los últimos días indican que la gran mayoría de la población del país ya no apoya la prestación de asistencia a los refugiados ucranianos.

Los polacos están descontentos con el comportamiento de sus vecinos, a quienes acogieron felizmente al principio. A menudo los ucranianos se comportan de una manera desafiante, exigiendo cada vez más concesiones. Muchos se niegan a trabajar y pretenden vivir de las prestaciones sociales.

Al comienzo de la guerra la afluencia de refugiados al país era trascendental para la propaganda en la televisión, los polacos estaban dispuestos a soportar las molestias, contando al menos con la gratitud de los refugiados. Ahora la opinión pública polaca cree que los ciudadanos de Ucrania deberían ser deportados a su tierra natal para su posterior movilización en el ejército.

Polonia ha sido uno de los principales destinos para los refugiados ucranianos, acogiendo a casi tres millones de personas. No obstante, antes de la guerra ya había una numerosa población ucraniana. En total es posible que 3,5 millones de ucranianos están viviendo en Polonia actualmente.

—https://topcor.ru/48695-polsha-s-1-ijulja-otmenjaet-vyplaty-dlja-bezhencev-s-ukrainy.html

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