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Categoría: Salud (página 62 de 88)

Es mucho peor el remedio que la enfermedad: lo que realmente mata es el confinamiento

Un total de 621 personas han muerto de sobredosis de drogas este año en San Francisco, comparados con 173 muertes por coronavirus en la ciudad, según la Associated Press (1). El número de muertes por sobredosis de drogas ha cfrecido un 140 por ciento desde el año pasado.

Es mucho peor el remedio que la enfermedad. El confinamiento ha multiplicado las toxicomanías y con ellas ha multiplicado las sobredosis y las muertes. California ha promulgado las restricciones más duras de Estados Unidos y dicen que los “positivos” siguen aumentando. Un fracaso está conduciendo al otro.

Los CDC informan que con la pandemia las muertes por sobredosis se han acelerado (2). Una encuesta de YouGov muestra que ha recaído el 39 por ciento de los encuestados que se recuperaban de una adicción antes del confinamiento (3). Otros sondeos apuntan a un aumento en los índices de consumo de alcohol y drogas este año.

Un epidemiólogo de la Facultad de Medicina de Harvard, Martin Kulldorff, ha criticado el confinamiento desde el comienzo de la pandemia, advirtiendo que la coerción generalizada conduciría a graves “daños colaterales” para la salud pública y a un aumento de la mortalidad (4).

Este año los datos de mortalidad de Estados Unidos para personas entre 25 a 44 años de edad se deben en su mayoría a esos “daños colaterales” causados por los toques de queda y las restricciones, lo que confirma que, en efecto, el remedio es peor que la enfermedad.

Además del aumento del consumo de alcohol y drogas y de las muertes por sobredosis, este año también están aumentando los pensamientos e intentos de suicidio. El Washington Post asegura que la depresión y la ansiedad han aumentado con el confinamiento (5).

“El 40 por ciento de los norteamericanos tienen al menos un problema de salud mental o relacionado con las drogas. Pero los jóvenes han sido más afectados que cualquier otro grupo de edad”, informa el Washington Post. “Cuando los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades le preguntaron a los adultos jóvenes recientemente, si habían pensado en suicidarse en los últimos 30 días, 1 de cada 4 respondió que sí lo habían pensado”.

En Estados Unidos las fiestas de Año Nuevo han mostrado las dificultades para que millones de personas acepten las restricciones de buen grado. La mayoría ha optado por ignorar las advertencias de salud pública para evitar los viajes y las reuniones de vacaciones. El Wall Street Journal indica que se espera que casi 85 millones de estadounidenses viajen entre el 23 de diciembre y el 3 de enero, una disminución de poco menos del 30 por ciento con respecto al año pasado (6).

Un año después, la palabra que mejor resume la situación es hartazgo, consecuencia de la impresión de que hay cosas mucho peores que el peor de los virus.

(1) https://apnews.com/article/san-francisco-coronavirus-pandemic-a48a148efadbeaa1181148ea367c4d68
(2) https://www.cdc.gov/media/releases/2020/p1218-overdose-deaths-covid-19.html
(3) https://www.actiononaddiction.org.uk/media/464/summary-of-findings.pdf?1591598011
(4) https://www.newsweek.com/authors-anti-lockdown-great-barrington-declaration-suggest-covid-could-over-2-months-vaccine-1552913
(5) https://www.washingtonpost.com/health/2020/11/23/covid-pandemic-rise-suicides/
(6) https://www.wsj.com/articles/states-impose-strictest-covid-19-lockdowns-since-spring-11608719403

La primera reacción alérgica grave a la vacuna Moderna aparece en Estados Unidos

El primer caso de reacción alérgica a la vacuna de Moderna ha aparecido en un médico de Estados Unidos, según el New York Times. El paciente se recuperó rápidamente de la alergia gracias al tratamiento. La empresa dijo que estaba dispuesta a estudiar el incidente, pero se negó a comentar el caso.

El oncólogo geriátrico del Centro Médico de Boston, Hossein Sadrzadeh, reconoció que había desarrollado una reacción alérgica grave minutos después de recibir una inyección de la vacuna Moderna el 24 de diciembre.

“Después de recibir la vacuna, estaba taquicárdico, pero sentí que era ansiedad porque me asusté después de enterarme de las reacciones a la vacuna de Pfizer en Estados Unidos, especialmente para los alérgicos a los mariscos como yo”, dijo Sadrzadeh a la CNN.

Añade que su ritmo cardíaco pasó a 150 cuando normalmente es de 75. Según él, seis o siete minutos después de la inyección de la vacuna, tuvo un extraño hormigueo y entumecimiento en la lengua y la garganta.

En un comunicado, un portavoz del Centro Médico de Boston confirmó que el doctor Sadrzadeh recibió la vacuna de Moderna el jueves. Según el documento, el doctor sintió que estaba desarrollando una reacción alérgica. Se le permitió autoadministrarse su EpiPen personal.

Fue trasladado a la sala de emergencias, evaluado, tratado, observado y dado de alta. Ya está mejor.

Moderna dijo que estaba dispuesta a investigar el incidente con cuidado, pero que no comentaría un caso aislado de reacción alérgica. Según el New York Times, este es el primer caso de una reacción alérgica causada por la vacuna de Moderna.

Tales efectos secundarios ya han sido reportados en Estados Unidos para la vacuna desarrollada conjuntamente por Pfizer, la competencia de Moderna.

https://www.nytimes.com/2020/12/25/health/Covid-moderna-vaccine-allergies.html

El Tribunal Constitucional de Austria prohibe las mascarillas en las escuelas

Tras la declaración oficial de pandemia, en mayo el gobierno austriaco, una coalición de reaccionarios y ecologistas, impuso dos medidas a los colegios públicos. Una fue el uso obligatorio de mascarillas por los jóvenes y los docentes y el otro la división de las aulas para que acudieran alternativamente unos días una parte de los alumnos, que el resto de la semana debían permanecer en sus domicilios.

Todas las personas presentes en los edificios escolares, excepto durante el recreo, debían llevar un dispositivo de protección, cubriendo la boca y la nariz, decía la orden gubernamental.

Desde entonces los padres de dos niños iniciaron un calvario judicial que acabó el miércoles en el Tribunal Constitucional con la declaración de que las mascarillas obligatorias y la alternancia de clases violaban el principio de igualdad, el derecho a la intimidad y el derecho a la educación.

Ambas medidas tomadas por el gobierno son “ilegales”, según el Tribunal Constitucional, porque el ministro de Sanidad no ha sido capaz de explicar de manera comprensible por qué considera necesarias las medidas controvertidas para frenar la pandemia.

En Austria las mascarillas ya padecieron un revés el mes pasado. El Ministerio de Salud encargó a las cuatro universidades austríacas un estudio para analizar la propagación del coronavirus en las escuelas. La conclusión fue que había “poca” y, además, que no había “una diferencia significativa entre los niños y los maestros”.

Los investigadores realizaron pruebas a 10.156 alumnos y profesores asintomáticos de primaria y secundaria al azar en 243 escuelas de todo el país entre el 28 de septiembre y el 22 de octubre. Sólo 40 de ellos eran portadores del virus, con una prevalencia del 0,39 por ciento. Entre los niños, el 0,37 por ciento eran positivos, en comparación con el 0,57 por ciento de los adultos, una diferencia demasiado pequeña para ser significativa, según el estudio.

Lo mismo que en otros países, en Austria la obligatoriedad de las mascarillas ha sido poco más que un cachondeo. En marzo quisieron imponerla sólo en los supermercados, porque no había para toda la población. “La situación en el mercado mundial es tensa”, dijo el canciller austriaco Sebastian Kurz el 29 de marzo.

¿Cómo remediar la obligatoriedad cuando hay carencia? La solución la dio el propio Kurz: las mascarillas caseras también sirven, siempre y cuando cubran la boca y la nariz de las personas. Cualquier trapo era suficiente. Una auténtica tomadura de pelo.

En Chequia ocurrió algo parecido. Desde el primer minuto obligaron a la población a ponerse unas mascarillas que no existían y el Presidente del gobierno, Andrej Babis, escribió en su cuenta de Twitter que bastaba con ponerse una de tela porque reducía la propagación del virus en un 80 por ciento.

En Eslovenia fue mucho peor: además de las mascarillas obligaron a la población a ponerse guantes. El delirio ha alcanzado grados muy diversos según cada gobierno.

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Addenda:

Con escasas excepciones, los medios de todo el mundo han callado la noticia, que apareció en revistas especializadas, como Medical Express:

https://medicalxpress.com/news/2020-12-austrian-court-overturns-virus-mask.html

Pero no es de actualidad, porque desde julio una parte sustancial de la legislación represiva aprobada por el gobierno austriaco durante la primera ola de la pandemia ha sido derribada por el Tribunal Constitucional.

Desde entonces la prensa local lleva despotricando por el desprecio que muestra hacia los derechos fundamentales, mientras fuera de Austria el resto de medios guarda silencio.

Que en julio el Tribunal Constitucional anulara una parte de las medidas represivas aprobadas con el pretexto de la pandemia sólo era cuestión de tiempo, dijo el periodico Wiener Zeitung:

https://www.wienerzeitung.at/meinung/leitartikel/2068898-Blamage-mit-Anlauf.html

“La Constitución no es sólo un pasatiempo para los juristas, sino que sirve para proteger los derechos fundamentales”, expuso Der Standard sobre la primera sentencia contra las medidas gubernamentales:

https://www.derstandard.at/story/2000118923354/ein-urteil-gegen-schlamperei-in-der-corona-politik

El mes pasado el gobierno austrico amenazó a los profesores que se negaron a hacerse las pruebas de coronavirus a ponerse mascarillas en la aulas:

https://www.thelocal.at/20201125/austria-teachers-who-refuse-coronavirus-tests-may-be-forced-to-wear-ffp2-masks-in-classroom

Sin embargo, la prensa de Malasia sí publica la noticia:

https://www.malaysianow.com/out-there-now/2020/12/24/austrian-court-rules-split-classes-masks-in-schools-illegal/

Pero ¿por qué las grandes cadenas de comunicación de todos los países se callan como perros?, ¿les gustan las cadenas?

Los ‘expertos’ cruzan los dedos para que las vacunas no causen más desgracias de las previstas

Tras el anuncio de que las vacunaciones en Francia comenzarán el domingo, el gobierno francés ha puesto a un “experto”, Alain Fischer, como paraguas al frente de la campaña.

Fischer es profesor emérito del Colegio de Francia. Una eminencia, vaya, aunque no ha empezado con buen pie por decir lo que piensa, algo que es imperdonable en una situación así. Pero le honra. “Hay que decir las cosas como son porque de lo contrario nos desacreditamos”, asegura (1).

Lo primero es confesar su papel de paraguas: “Yo no estoy al frente del operativo en absoluto. Mi misión se centra en dos aspectos: el asesoramiento, lo que la experiencia científica puede aportar a la política, y la comunicación sobre la vacunación, una cuestión clave”.

Lo segundo es admitir la incertidumbre, que forma parte de la ciencia, algo que saben todos los científicos… excepto los de la tele. “Cuando sabemos, sabemos. Cuando no sabemos, no sabemos”. No es ningún juego de palabras por parte de Fischer.

Cuando eres médico tomas decisiones “con un margen de incertidumbre que tratas de mantener lo más reducido posible. La mayoría de la población es lo suficientemente responsable para entender este mensaje. No puede ser de otra manera, por razones de ética y eficacia”, añade.

La cuestión es que las vacunas contra el coronavirus, aparte de su carácter experimental, se van a inocular a millones de personas, y eso es algo peor que la mera incertidumbre.

¿Confesarán los médicos a sus cobayas que tienen dudas sobre lo que van introducir con la jeringa, como recomienda Fischer?, ¿les dirán que son conejillos de indias?, ¿que están experimentando con ellos?

En un breve vídeo Fischer confiesa que no sabe si las vacunas que se consideran “eficaces a corto plazo” protegen realmente a las personas, porque llevará varios meses obtener datos sobre los niveles de anticuerpos, especialmente en los ancianos (2).

Por supuesto, también estamos de acuerdo con Fischer cuando afirma que no se puede vacunar a nadie sin su consentimiento previo. “En materia de salud pública es necesario tratar de convencer”, dice.

En estos casos siempre nos surge la duda: ¿convencer es sinónimo de lavar el cerebro? En España, el paraíso de la Inquisición, parecen sinónimos. En las redes sociales también, de lo contrario no se hubiera desatado la ola de censura que han padecido las opiniones críticas.

(1) https://www.msn.com/fr-fr/actualite/france/alain-fischer-le-monsieur-vaccin-du-gouvernement-il-faut-se-donner-le-temps-de-l-
(2) https://youtu.be/l-A_Q6nmWiE

Los trabajadores de los hospitales de Estados Unidos no quieren vacunarse

Los trabajadores sanitarios de Estados Unidos no muestran ningún entusiasmo por vacunarse. La directora del Hospital de la Universidad Howard, en Washington, Anita Jenkins, ha tenido que empezar por vacunarse ella misma para animar a los trabajadores del centro a que hagan lo propio.

“Hay un alto nivel de desconfianza y lo entiendo”, dijo Jenkins. El 15 de diciembre el hospital, que atiende principalmente a los negros, recibió 725 dosis de la vacuna Pfizer y tres días después sólo 600 de los 1.900 trabajadores de la plantilla se habían registrado para vacunarse.

“La gente tiene mucho miedo a la vacuna”, confiesa la directora. A principios de noviembre una encuesta interna del hospital sobre 350 trabajadores mostró que el 70 por ciento no estaba preparado para la vacuna o no la tomaría inmediatamente después de que estuviera disponible.

La directora se vacunó el 15 de diciembre para animarles. Forma parte de un amplio esfuerzo para combatir la reticencia de los estadounidenses negros a ser vacunados. Alrededor del 35 por ciento de ellos dijeron que probablemente no se vacunarían si no era segura y estaba ampliamente disponible de forma gratuita.

El Hospital de la Universidad Howard no es el único cuyos trabajadores rechazan la vacuna. En el Doctors Hospital at Renaissance, en Edinburg, Texas, hubo tal cantidad de trabajadores que rechazaron la vacuna que sobraron dosis y se las ofrecieron a otros sanitarios de la zona.

El hospital recibió 5.850 dosis de la vacuna, pero pronto se dieron cuenta de que la mayoría sobraba, dijo el doctor Robert Martínez, director ejecutivo de DHR Health. “Se empiezan a ver números similares en todo el país, por toda esta desconfianza y desinformación”, dijo Martínez.

Después del primer día de distribución, el DHR se puso en contacto con otros hospitales y centros de salud de la región para regalar dosis de la vacuna, pero no tuvo mucho más éxito y la vacuna se regaló a quien la quisiera recibir, incluido un senador que fue invitado a vacunarse por el DHR con una de las dosis sobrantes.

https://www.beckershospitalreview.com/workforce/staff-at-hospitals-in-dc-texas-turn-down-covid-19-vaccine.html

Tras la vacunación, más de 3.150 personas han experimentado efectos adversos que han necesitado atención médica

Tras la vacunación, más de 3.150 personas han experimentado efectos adversos que han necesitado atención médica, según los últimos datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Los afectados no han podido trabajar o realizar sus actividades diarias, o han requerido atención médica después de recibir la vacuna, y aún no les han administrado la segunda dosis.

Hasta el 18 de diciembre, 3.150 personas habían informado de lo que la institución califica como “eventos de impacto en la salud” después de recibir la vacuna. El término se define como la “incapacidad de llevar a cabo las actividades diarias normales, incapacidad para trabajar, que requiere el cuidado de un médico o un profesional de la salud”.

Los afectados informaron a través de V-safe, una aplicación para móviles que utiliza mensajes de texto y encuestas en línea para proporcionar evaluaciones de salud personalizadas.

La información fue presentada por Thomas Clark, un epidemiólogo de los CDC (*), al Comité Asesor de Prácticas de Inmunización, un equipo que suministra recomendaciones a la institución.

Los CDC dijo que se habían administrado 272.001 dosis de la vacuna hasta el 19 de diciembre.

La institución ha identificado seis casos de anafilaxis, o reacción alérgica grave, que se produjeron después de la vacunación con la nueva vacuna, dijo Clark. Se examinaron otros informes de casos y se determinó que no eran anafilaxis.

Cualquiera que sufra de anafilaxis después de recibir la primera vacuna no debería recibir la segunda, según los CDC. Se supone que las vacunas contra el coronavirus se dan en dos dosis, con un intervalo de unas tres semanas.

Al menos cinco trabajadores sanitarios en Alaska han experimentado reacciones adversas después de recibir la vacuna de Pfizer. Uno de los dos que sufrió reacciones adversas en el Hospital Regional Bartlett requirió atención hospitalaria durante al menos dos noches.

Un hospital de Illinois suspendió las vacunaciones después de que cuatro cuidadores sufrieran eventos adversos.

El doctor Peter Marks, director del Centro de Evaluación e Investigación de Biología de la FDA (Administración de Alimentos y Drogas), dijo que están trabajando con los CDC y sus colegas en el Reino Unido, para investigar las reacciones alérgicas.

“Vamos a mirar todos los datos que podamos obtener de cada una de estas reacciones para determinar exactamente lo que pasó. Y también intentaremos comprender qué componentes de la vacuna podrían contribuir a su producción”, aseguró.

Señalando que estaba especulando, Marks dijo que se sabe que el polietilenglicol -un componente de las vacunas Pfizer y Moderna que los reguladores aprobaron- puede estar asociado, de manera inusual, con reacciones alérgicas.

Ambas vacunas tienen efectos secundarios “sistémicos” que, generalmente, son leves», dijo Marks. Desaparecen después de un día.

(*) https://beta.documentcloud.org/documents/20432769-05-covid-clark

Más información:
– Un hospital de Chicago suspende la vacunación de sus trabajadores después de cuatro reacciones adversas
– Primera reacción alérgica grave a la vacuna de Pfizer: una trabajadora de sanidad ha sido hospitalizada

La conversión de la ciencia en una chapuza con fines de lucro y a costa de la salud del mundo entero

Los kits de prueba PCR para detectar el coronavirus se basan en un artículo “científico” publicado el 23 de enero de este año en la revista Eurosurveillance, que está firmado, entre otros autores, por Víctor Corman y Christian Drosten (*), el principal asesor científico de Merkel para la pandemia y que aparece en la foto de la portada.

Corman, Drosten y los demás enviaron el artículo para su publicación dos días antes, es decir, el 21 de enero, una fecha que coincide con la decisión de la OMS de tomar su método como canon mundial para la detección del coronavirus (RT-PCR).

Por lo tanto, el carro iba delante de los bueyes: la OMS conocía el nuevo método de Corman y Drosten antes de que se publicara porque los alemanes se lo enviaron previamente a Ginebra. Era algo negociado y pactado antes de que la pandemia saltara en Europa.

Pero no es la única paradoja porque entonces todo se empezaba a hacer contrareloj y de la peor manera posible. Hasta el 24 de enero el CDC chino no informa sobre el nuevo brote aparecido en Wuhan, es decir, que la prueba canónica RT-PCR se crea antes de que se conozca el virus. ¿Cómo es posible crear un método de detección de algo que no estaba aún definido?

El artículo de Corman, Drosten y demás lo reconoce literalmente: “Antes del anuncio público de las secuencias del virus de 2019-nCoV, nos basamos en los informes de los medios sociales anunciando la detección de un virus similar al SARS. Por lo tanto, asumimos que un virus relacionado con el SARS El CoV estuvo involucrado en el brote”.

Es lo mismo que dicen los políticos: no sabíamos nada, nos enteramos por la prensa. También los “científicos” como Corman y Drosten se informan por la prensa y “asumen” que el “nuevo virus” no es tan nuevo, sino más bien “similar” al Sars. Este tipo de “científicos” funcionan así: a ojo de buen cubero.

En tres semanas ya tenían el método para detectar a un virus “similar al Sars”, es decir, del cual no conocían su secuencia genómica. Incluso ya tenían redactado el artículo “científico” correspondiente.

En otro apartado el artículo decía lo siguiente: “En el presente caso de 2019-nCoV el aislamiento del virus o las muestras de pacientes infectados aún no están disponibles para la comunidad internacional con fines de salud pública. Informamos aquí sobre el establecimiento y la validación de un flujo de trabajo de diagnóstico para el cribado de 2019-nCoV y la confirmación específica desarrollada en ausencia de aislamientos de virus disponibles o muestras de pacientes originales. El diseño y la validación fueron posibles gracias a la estrecha relación genética con el SARS-CoV de 2003 y al apoyo del uso de la tecnología de ácido nucleico sintético”.

No se puede ser más claro: el nuevo virus no se había secuenciado y la prueba RT-PCR se apoyaba en su “estrecha relación genética” con el Sars, aparecido 17 años antes. Eso significa que el test RT-PCR no es específico para el coronavirus, en contra de lo que vienen sosteniendo los “expertos” desde hace nueve meses.

El método de Corman y Drosten no puede ser específico porque en Alemania no hubo ningún “caso” de coronavirus hasta el 23 de enero. Por aquellas fecha en todo el mundo sólo había 6 muertes atribuidas al “nuevo” virus.

Uno de los firmantes del artículo seudocientífico es Olfert Landt, fundador de la empresa alemana de equipamiento médico Tib Molbiol que es la titular de la patente de los kits de detección del coronavirus, de cuya comercialización se encarga la multinacional farmacéutica Roche.

Sin embargo, al publicar el artículo, Landt no reveló ningún conflicto de intereses, como es preceptivo en las revistas científicas.

A mayor abundancia, dicho artículo no fue revisado por pares, como es también preceptivo, porque dos de los firmantes, entre ellos Drosten, son miembros del consejo editorial de la revista en la que se publicó, o sea, juez y parte.

A este tipo de chapuzas es a lo que hoy llaman “ciencia”. A nadie debería extrañar que quienes están involucrados en ellas sean los asesores de los gobiernos y se dediquen a vender sus mercancías y a lucrarse a costa de la salud de millones de personas.

(*) https://doi.org/10.2807/1560-7917.ES.2020.25.3.2000045

La pandemia abre nuevos negocios por todas partes que no destacan por su transparencia precisamente

El Aeropuerto Internacional de Tocumen, una empresa pública panameña, ha adjudicado en secreto la realización de pruebas rápidas de coronavirus a empresas privadas y la prensa local se ha puesto alerta.

Desde que el pasado 12 de octubre se abrió el aeropuerto, han llegado más de 65.000 viajeros, de los que más de 28.000 se han sometido a pruebas rápidas y obligatorias de coronavirus, a razón de 50 dólares cada una.

Las pruebas de PCR se aplican obligatoriamente a todo viajero que ingrese al país y carezca o no tenga vigente un certificado de PCR del lugar de procedencia. Desde la reapertura de la terminal las pruebas de PCR han facturado más de 1,4 millones de dólares. La pandemia es un gran negocio que, además, se mantiene confidencial porque los contratos benefician a los mismos oligarcas de siempre y hay que tapar el asunto lo mejor posible.

Una investigación de La Prensa revela (*) que varios de los laboratorios que realizan estas pruebas son empresas de reciente creación y desconocidas en el sector, cuya experiencia está muy cercana a cero porque -naturalmente- los contratos no se adjudican precisamente por su pericia.

Los viajeros del aeropuerto ya han empezado a quejarse de los falsos positivos que les amargan la vida al obligarles a permanecer en cuarentena recluidos durante 14 días en hoteles-hospitales.

Al séptimo día, el Ministerio de Sanidad debe practicar una segunda prueba. Si da negativo, el aislamiento termina.

(*) https://www.prensa.com/impresa/panorama/las-conexiones-detras-de-las-pruebas-covid-19/
https://www.prensa.com/sociedad/minsa-investigara-reportes-de-laboratorios-sin-certificacion-que-operarian-en-el-aeropuerto-de-tocumen/

Un hospital de Chicago suspende la vacunación de sus trabajadores después de cuatro reacciones adversas

Un hospital del norte de Chicago ha suspendido la vacunación de sus trabajadores después de que cuatro de ellos sufrieran efectos secundarios, incluyendo hormigueo y alta frecuencia cardíaca.

Tres de los trabajadores se estaban recuperando bien en sus casas, mientras que el cuarto seguía recibiendo atención médica.

El Centro Médico Attorney Condell en Libertyville, Illinois, suspendió temporalmente las inyecciones de la vacuna Pfizer como medida de precaución. Los otros centros de la organización, incluyendo ocho en Illinois y tres en Wisconsin, continuan las vacunaciones sin interrupción.

El centro médico señaló que los cuatro trabajadores afectados representan sólo una pequeña fracción de los 3.000 que tiene en plantilla y que han sido inoculados con la vacuna de Pfizer.

Los dirigentes del hospital dijeron que la suspensión en Libertyville les daría la oportunidad de entender mejor por qué han ocurrido los eventos adversos.

El miércoles, los funcionarios del estado de Alaska informaron que dos trabajadores de la sanidad también habían experimentado reacciones alérgicas a la vacuna de Pfizer.

Una trabajadora, descrita como una mujer de mediana edad sin antecedentes de alergias, se estabilizó el martes tras un rápido latido, dificultades respiratorias y un sarpullido y enrojecimiento. Fue ingresada en un hospital de Juneau bajo observación médica.

El segundo trabajador tenía síntomas más leves, incluyendo bolsas en los ojos, mareos y garganta irritada.

El hospital de Alaska vacunó a una cuarta parte de los 400 trabajadores que se presentaron.

La vacuna de Pfizer fue aprobada por la FDA (Administración de Alimentos y Drogas) a principios de este mes, con envíos a partir del 13 de diciembre y vacunaciones un día después.

El viernes, la FDA aprobó una segunda vacuna, fabricada por Moderna.

Los funcionarios federales de Estados Unidos han anunciado acuerdos para un total de 200 millones de dosis de la vacuna de Moderna y 100 millones de dosis de la de Pfizer.

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