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Categoría: Salud (página 2 de 88)

Kennedy suspende las subvenciones a la alianza de vacunas

El secretario de Sanidad de Estados Unidos, Robert Kennedy, ha suspendido las subvenciones públicas otorgadas a Gavi. La alianza de vacunas deberá, además, justificar los 8.000 millones de dólares que han recibido en forma de financiación del gobierno desde 2001, definiendo con el impacto de cada una de las vacunas que han promovido.

Kennedy anunció que no cumplirá con el compromiso de entregar 1.200 millones de dólares prometidos a Gavi en los tiempos de Biden y que la alianza de vacunas deberá aportar datos específicos sobre la eficacia y seguridad de cada una de las vacunas que ha promocionado en los últimos años.

La directora de Gavi, Sania Nishtar, advirtió que la pérdida del dinero podría causar la muerte de 1,2 millones de personas adicionales en los próximos cinco años, aunque es imposible saber de donde saca esa cifra.

Unos días antes un informe del Senado había confirmado que durante la pandemia las autoridades sanitarias minimizaron los riesgos ligados a las vacunas contra el “covid” y no advirtieron a la población de las consecuencias de las inyecciones para la salud (*).

En última instancia, Gavi es una agencia de publicidad que se dedica a promocionar la venta de vacunas con informaciones más que dudosas. Además, tiene otro lado oscuro: en asociación con la OMS, durante la pandemia impuso la censura en las redes sociales, silenciando opiniones disidentes, impidiendo preguntas incómodas y reprimiendo la libertad de expresión.

Estados Unidos también ha cortado las subvenciones a la Usaid y la OMS, lo que está asfixiando al organismo internacional, que el viernes lanzó un grito de socorro. Este año percibirá 10.000 millones de dólares menos que el anterior, un desastre para una burocracia que ha engordado gracias a unas políticas sanitarias al servicio de las multinacionales farmacéuticas.

En los últimos años la OMS ha pasado a un segundo plano porque en el mundo hay cosas mucho más importantes que la salud, como son las armas. El dinero no alcanza porque ahora la prioridad no puede ser sanar sino matar.

La OMS atraviesa una de las peores crisis financieras de su historia. Tras pasar de 5.300 millones de dólares de presupuesto a 4.200 millones, en 2026-2027 el agujero será de 2.500 millones de dólares, lo que supone un déficit del 45 por cien.

(*) https://publichealthpolicyjournal.com/breaking-senate-report-exposes-how-federal-health-officials-downplayed-covid-vaccine-risks-failed-to-warn-public/

Haribo retira de la venta los dulces impregnados de cannabis en Países Bajos

En Países Bajos han descubierto que algunos caramelos de la marca Haribo están impregnados de cannabis. La marca alemana tuvo que retirar urgentemente sus dulces Happy Cola F!ZZ en bolsas de un kilo después de que los consumidores, sobre todo los niños, experimentaran molestias, como mareos, poco después de su consumo.

La Autoridad de Seguridad Alimentaria y de Productos de Consumo de Países Bajos (NVWA) confirmó la presencia de cannabis en varios lotes de caramelos Haribo y ordenó su retirada (1), que afecta a productos con fecha de caducidad de enero de 2026 y un código de barras específico.

En un comunicado, la portavoz de la NVWA, Saida Ahyad, declaró que “la policía informó de esto a la NVWA después de que varias personas, tanto niños como adultos, enfermaran tras consumir las botellas de cola”.

La empresa alemana ha iniciado una investigación interna para determinar cómo se contaminaron los dulces y cómo llegaron a las tiendas. El vicepresidente de marketing de Haribo ha declarado que trabajan “estrechamente con las autoridades holandesas para apoyar su investigación y aclarar los hechos”.

En España las cadenas de comunicación han ocultado la noticia celosamente, como es habitual en lo que hace referencia a la comida basura y las empresas que la comercializan.

Alerta sanitaria mundial por los productos de Kinder que provocan salmonelosis

En abril de 2022 un escándalo alimentario parecido sacudió a la sanidad mundial por las graves consecuencias ligadas a la ingesta de ciertos productos de la marca Kinder, también muy consumida por los niños. Varios productos Kinder fueron retirados de la venta en once países debido a la contaminación con salmonela (2).

Kinder es un producto fabricado por la empresa italiana de chocolate y confitería Ferrero, que retiró voluntariamente algunos de sus chocolates Kinder de los mercados de Estados Unidos y varios países europeos y asiáticos por una contaminación con la bacteria Salmonella typhimurium, que causa salmonela.

Los niños menores de 10 años fueron los más afectados, representando alrededor del 89 por cien de los casos, y nueve pacientes tuvieron que ser hospitalizados. El brote se localizó en una fábrica de Ferrero en Bélgica.

El 27 de marzo Reino Unido notificó a la OMS el primer grupo de casos de intoxicación por salmonela, una enfermedad común transmitida por los alimentos que causa diarrea, fiebre y calambres estomacales.

Según los análisis de la Agencia de Seguridad Sanitaria de Reino Unido (UKHSA), la cepa es resistente a seis tipos de antibióticos. La OMS señaló que también se encontraron bacterias de salmonela que coinciden con los casos humanos actuales de intoxicación en diciembre de 2021 y enero de 2022 ​​en tanques de suero de leche de una fábrica de la chocolatera Ferrero, en la ciudad belga de Arlon.

La OMS señala que la bacteria “puede transmitirse a través de toda la cadena alimentaria, desde la alimentación animal, la producción primaria y hasta los hogares o establecimientos e instituciones de servicios de alimentación”.

No obstante, en algunos países la publicidad presenta a los productos Kinder como una alternativa más saludable que el chocolate.

(1) https://www.nvwa.nl/documenten/waarschuwingen/2025/05/29/belangrijke-gezondheidswaarschuwing-haribo-happy-cola-fzz-1000-gram
(2) https://timesofindia.indiatimes.com/life-style/food-news/kinder-chocolates-cause-salmonella-poisoning-in-kids-in-11-countries-who/photostory/91150191.cms

Casi 76.000 niños mueren anualmente en Europa antes de los cinco años

Habitualmente las altas tasas de mortalidad infantil se asocian a los países más pobres del mundo, carentes de un sistema sanitario avanzado. Sin embargo, en 2022 en Europa registraron la muerte de 76.000 niños menores de cinco años por causas en gran medida previsibles.

El martes la Organización Mundial de la Salud publicó un informe que alcanza a 53 países de Europa y Asia Central, entre ellos los 27 países de la Unión Europea, que representan 930 millones de habitantes.

El Viejo Continente alberga algunos de los sistemas de salud más fuertes del mundo, pero la sanidad ya no es una prioridad política y lleva décadas retrocediendo, particularmente en las esferas de la salud infantil y adolescente.

La destrucción de la sanidad pública, los recortes y privatizaciones, causan estragos. Muchos bebés y niños siguen mueren injustificadamente y en algunos países la mortalidad de los niños, e incluso la de las madres, está aumentando.

La salud de los niños y adolescentes presenta un panorama sombrío en Europa: uno de cada cinco adolescentes sufre de un trastorno mental, el suicidio sigue siendo la principal causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años y las niñas reportan sistemáticamente un menor nivel de bienestar mental que los niños.

El 15 por cien de los adolescentes denuncia ser víctimas de ciberacoso, uno de cada 10 adolescentes de 13 a 15 años consume tabaco y casi uno de cada tres niños que han alcanzado la edad escolar tiene sobrepeso.

Europa da luz verde al uso de larvas de gusanos de la harina en la alimentación

La Comisión Europea ha dado luz verde al uso de larvas de gusanos de la harina en los alimentos con la aprobación del Reglamento ejecutivo 2025/89. A partir de mañana se podrán encontrar legalmente en el pan, los productos horneados y una gran cantidad de alimentos.

Lo que durante siglos se ha combatido como una plaga que daña los cereales, de repente se supone que mejora la dieta. La Comisión Europea presenta las larvas de gusano de la harina como una fuente sostenible de proteínas, mientras los críticos advierten de los riesgos para la salud, en particular a las personas con alergias. Para estos últimos, la reclasificación de las plagas como alimentos marca un peligroso cambio de paradigma.

Las nuevas materias primas pueden provocar reacciones alérgicas graves. Aunque el etiquetado obligatorio prevé advertencias específicas, su implementación efectiva sigue siendo incierta. Los consumidores tendrán que extremar la vigilancia, no sólo con el pan y los productos de panadería, sino también con la pasta, el queso, los productos de la patata y las compotas de frutas y verduras, que ahora pueden contener larvas de gusano trituradas.

Bruselas vende la moto como una “innovación”, aunque lo que antes se consideraba como una plaga, ahora se convirte en una materia prima alimentaria bajo el disfraz de la sostenibilidad.

En los grandes medios de comunicación los gusanos de la harina ya son elogiados como “sostenibles y nutritivos”. Sin embargo, recientemente una empresa sueca de fabricación de harina de larvas de gusano se declaró en quiebra debido a la falta de clientes dispuestos a consumirla.

En el futuro, los consumidores tendrán que examinar las listas de ingredientes con cuidado. No sólo hay que consultar previamente al médico o al farmacéutico, sino también al nutricionista y el panadero para saber si sus productos están libres de gusanos o no.

Coca-Cola retira numerosos brebajes contaminados de los mercados europeos

Europa representa una parte importante del mercado de Coca-Cola y ayer su filial europea retiró masivamente numerosos brebajes porque contienen concentraciones elevadas de clorato.

Las bebidas afectadas incluyen: Coca-Cola, Coca-Cola Zero, Sprite, Fanta, Fuze Tea, Minute Maid, Tropico, Nalu y Royal Bliss. Según las agencias de protección al consumidor, muchas latas y botellas fueron exportadas a países como Francia, Países Bajos, Alemania, Luxemburgo, Reino Unido y Bélgica.

El clorato, aunque está permitido en ciertas dosis, se vuelve nocivo cuando está presente en cantidades excesivas. Utilizado en ciertas etapas de la producción para desinfectar el agua, puede acumularse en los envases y contaminar las bebidas.

Si se consume repetidamente, el exceso de clorato podría afectar la salud, en particular alterando la función tiroidea o causando desequilibrios en poblaciones vulnerables, como los niños y las mujeres embarazadas.

Rl problema no viene directamente de los ingredientes, sino de la reacción química entre el agua tratada y los materiales utilizados para las latas y las botellas de cristal reciclables, lo que requiere un mayor control del proceso de fabricación.

La introducción de los productos en los mercados europeos se llevó a cabo en noviembre, por lo que la mayor parte ya se ha sido consumida, lo que podría tener repercusiones en la imagen de la marca estadounidense, especialmente en Europa.

El clorato es un anión de sales de cloro derivado del ácido clórico. Son sustancias que se forman como subproductos del uso de desinfectantes a base de cloro y tienen una gran capacidad oxidante.

La presencia de residuos de clorato en alimentos puede provenir de diversas fuentes tales como residuos de aguas cloradas utilizadas para el lavado de productos vegetales, de fuentes ambientales, del uso no autorizado de herbicidas a base de cloratos, o de la absorción directa por las plantas desde suelos en los cuales se han acumulado como derivación del uso anterior de herbicidas o de fertilizantes de origen mineral.

Como el clorato es un subproducto residual resultante del uso de desinfectantes de cloro es posible encontrar su presencia en el agua potable. Tanto el suelo como los abonos, pero principalmente el agua, se consideran fuentes potenciales de contaminación de los alimentos por cloratos y percloratos.

El uso de clorato en productos fitosanitarios no está permitido. En la Unión Europea los alimentos para los que se ha fijado un límite máximo son las frutas frescas o congeladas, los frutos con cáscara,, las hortalizas frescas o congeladas, las leguminosas secas, las semillas y frutos oleaginosos, los cereales, el té, el café, las infusiones, el cacao y algarrobas, el lúpulo, las especias, las plantas azucareras, los productos de origen animal (animales terrestres, pescado, productos de pescado y otros productos alimenticios marinos y de agua dulce), los productos o partes de productos utilizados exclusivamente en la alimentación animal y lo productos alimentarios transformados.

La Organización Mundial de la Salud establece una ingesta diaria tolerable (IDT) de 30 pg/kg de peso corporal. Actualmente no existe una dosis de referencia aguda (DRA) disponible para el clorato recomendada por la OMS.

La presencia de cloratos y percloratos en alimentos supone un peligro para la salud pudiendo provocar males como el hipertiroidismo, lo que puede dar lugar a alteraciones funcionales, según especialistas de AGQ Labs de México. Esto se debe, según las autoridades chilenas, a que los cloratos inhiben de forma reversible la absorción de yoduro por parte de la glándula tiroides.

Los cloratos también pueden causar daño a los eritrocitos (glóbulos rojos), como son la hemólisis y la formación de metahemoglobina; pudiendo esto último manifestarse como un efecto agudo.

Los grupos más sensibles a este contaminante son niños, mujeres embarazadas o personas con disfunción de la tiroides o deficiencia de yodo.

—https://www.unotv.com/salud/que-es-el-clorato-sustancia-por-la-que-coca-cola-retiro-grandes-cantidades-de-sus-refrescos-en-europa/

El indulto a Fauci le pone a la altura de los monarcas absolutos

Antes de dejar la Casa Blanca, Biden firmó un “indulto preventivo y retroactivo” en favor de Anthony Fauci, para proteger a uno de los principales responsables de las draconianas medidas aprobadas en 2020 con el pretexto de la pandemia.

Formalmente Fauci no ha sido condenado por cometer ningún delito, por lo que se trata de una medida muy extraña en la cultura jurídica occidental. El indulto de Fauci es una patente de corso que le pone al nivel de los monarcas absolutos, como los españoles. Están por encima del bien y del mal. No se les puede juzgar, cualquiera que sea el crimen que cometan.

Fauci es el prototipo del “experto” moderno. En Estados Unidos le llamaban “Señor Ciencia” durante la pandemia y él mismo dijo que quien le atacaba a él, atacaba a la ciencia. Sin embargo, tan pronto decía una cosa como la contraria. Algunos querían sentarle en el banquillo de los acusados por perjurio, por haber mentido en una declaración ante el Congreso estando bajo juramento.

La característica más imporante de los seudocientíficos, como Fauci, es que pasan más tiempo en los despachos que en los laboratorios. Durante casi 40 años fue director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, incluso durante la anterior presidencia de Trump y, por lo tanto, durante la pandemia.

“El indulto no constituye una admisión de irregularidades”, dice la revista Newsweek (*), que siempre es capaz de dar una vuelta completa a cualquier historia. Lo único que está claro aquí es que si Biden indulta a Fauci con carácter preventivo y retroactivo es porque en la pandemia casi todo huele a podrido y el tiempo va dando la razón a los llamados “negacionistas” de una manera cada vez más clara.

Por eso Fauci permanece escondido y escoltado. No tiene miedo a ser juzgado, pero sí a ser asesinado. Su indulto “alimenta las sospechas y proporciona más razones para que el público dude de la versión oficial de los orígenes de la pandemia”.

La “explicación” de Newsweek sigue las tesis de los republicanos: existió una enfermedad que fue causada por un virus artificial que se fabricó en un laboratorio en Wuhan financiado con fondos estadounidenses y, más en concreto, por Fauci.

La tesis de los republicanos aparece en un informe de 2021 y se ampara en lo que considera una “amplia evidencia”, cuando no existe absolutamente nada que pueda sostener esa relación de causalidad.

Según Newsweek, sin embargo, el hecho de que el indulto se retrotraiga hasta 2014, seis años antes del inicio de la pandemia, probaría la conexión con el laboratorio de Wuhan, que ejerció el papel de foco de propagación hacia todo el mundo. La fecha de 2014 no es ninguna casualidad, en efecto, porque Fauci empezó a financiar el laboratorio chino aquel año.

No obstante, hay un aspecto en el que Fauci tiene plena razón: es “molecularmente imposible” que los virus modificados en Wuhan hayan causado esa enfermedad que en 2020 se bautizó como “covid”. Pero a Fauci le quedaba por explicar muchas cosas más: si había otro virus, modificado o no, capaz de causarla, si es necesario algún virus para que aparezca y si esa enfermedad que llaman “covid” apareció en 2020 o era algo conocido desde mucho tiempo antes.

En consecuencia, también tiene razón Ralph Baric, un científico estadounidense que trabajó ​​en 2015 en el Instituto de Wuhan en un estudio sobre los virus de los murciélagos, cuando dijo al Washington Post que ninguno de los virus estudiados en aquel laboratorio estaba relacionado con el “Sars-CoV-2”, más conocido como “covid-19”.

En definitiva, la pandemia volvió a demostrar un fracaso que se repite desde hace más de cien años: aparece el efecto (enfermedad) sin la causa (virus) y también aparece la causa (virus) sin la enfermedad. La única conclusión que se puede obtener de ahí es que los “expertos” como Fauci no saben lo que es un virus o, por decirlo con otras palabras, cuando un médico te dice es que la enfermedad que le describes está causada por un virus, es porque no conoce la causa.

(*) https://www.newsweek.com/anthony-fauci-pardon-gain-function-covid-china-2018478

Organizar el proletariado, defender su salud

Las revoluciones políticas, de ordinario frecuentes, suelen surgir de improviso, y su influjo no perdura. Son fuegos fatuos, y de ellas, sólo excepcionalmente, los pueblos obtienen beneficios positivos. Por regla general, no responden a las esperanzas que en ellas pusieron los que para promoverlas realizaron proezas y llegaron a sacrificar sus propias vidas. Las revoluciones que pueden llamarse sociales son contadas y se produjeron después de largos lapsos de tiempo y cada uno de ellos ha señalado un período histórico
(Santiago Valentí. Las sectas y las sociedades secretas a través de la historia. 1912)

“Una célula es una complicadísima maquinaria que lleva en su interior un programa y los mecanismos necesarios para ejecutar sus instrucciones: transformación de energía, redes de información y regulación, generación de estructuras internas y externas, protección contra sustancias extrañas… Pero esta máquina, además de funcionar de manera autónoma, tiene una peculiar capacidad: sus instrucciones permiten su propia reproducción”
(Máximo Sandín. Lamarck y los mensajeros. 1995)

Durante años, siglos, el proletariado ha podido subsistir a pesar de la permanente explotación, gracias a su capacidad de organización.

Organización, de la cual el núcleo primario ha sido la familia tradicional, con todas sus deficiencias y las prácticas autoritarias del “jefe de familia”, pero a pesar de todo, ha sido un reducto en el cual, si bien ha existido y existe todavía un orden jerárquico que se denomina patriarcado, ha estado también el lugar en el cual, con la colaboración de todos sus miembros se han superado momentos extremadamente difíciles derivados de los continuos cambios organizados por el capital, con sus consecuencias de pobreza, precariedad, y el hambre en muchas ocasiones. Ha sido la célula básica para la supervivencia y reproducción.

Del mismo modo, la tarea organizativa basada en una estructura celular, dentro de las formaciones revolucionarias ha sido el elemento fundamental tanto para el mantenimiento de éstas, como para multiplicar su influencia en el seno de la sociedad y como reproductoras de militantes. Ha jugado un papel clave en la formación de la conciencia de clase entre el proletariado, en su organización como clase social y el mantenimiento de ésta de forma sostenida.

Hace falta una pregunta: ¿Organización comunista, para qué? ¿Para mejorar las condiciones de venta de la fuerza de trabajo? ¿Para construir una nueva sociedad?

Si es para mejorar las condiciones mercantiles de la venta de la fuerza de trabajo tal vez no hace falta un tipo de organización de este tipo, basta con aceptar la democracia representativa y los mecanismos derivados de ella: sistemas electorales, peso específico de los representantes (diputados, concejales, etc.), organizaciones sindicales, y otras autorizadas con el objetivo de realizar alguna que otra mejora dentro de los límites establecidos que tienen su punto y final en la sacralidad de la propiedad privada de la tierra y de los medios de producción.

Si es para construir una nueva sociedad la cosa ya es más complicada, pues el objetivo debe ser organizar personas y con ellas su compromiso firme de transformación social. Esta apuesta comporta una serie de mecanismos de funcionamiento, los cuales suponen un ejercicio de responsabilidad personal y colectiva enmarcada en una trayectoria coherente con el objetivo final. Este acto de responsabilidad supone la aceptación de querer formar parte de una clase social capaz de realizar esta transformación en todos los ámbitos de la vida.

Una de las fuerzas principales, tal vez la más poderosa, que ha hecho triunfar las revoluciones, no ha sido la material, pues en este plano toda revolución es más débil que el Estado. La principal fuerza de una revolución ha sido su fuerza moral, la perspectiva de conseguir un bien común para la mayoría de la sociedad y la impresión que ha causado en millones de personas por su atractivo liberador. Y esta fuerza depende de la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Sin esta fuerza moral nunca hubiera sido posible ninguna revolución.

La experiencia histórica colectiva acumulada, ha tenido sus momentos de fortaleza cuando ha sido basada en la célula, ya sea ésta legal, semilegal o clandestina. Una unidad básica inserta en medio de un colectivo ya sea en un centro de trabajo, de estudio, militar, cultural, asociativo, vecinal…

Lo cierto es que la fragmentación de los centros productivos ha comportado una serie de problemas, agraviados por las modificaciones de las condiciones de trabajo, las movilidades funcionales y geográficas, las jornadas continuadas con descansos personalizados, los trabajos a tiempo parcial, fijos discontinuos, temporales, a domicilio, de subcontratos, etc. Todo ello tiene que hacer replantear la estructura celular basada casi exclusivamente en los grandes centros industriales.

La producción industrial y manufacturera se ha alejado de las sociedades ricas de los centros imperialistas, y nuestro país está dentro de estos centros, y como resultado la estructura organizativa que puede ser viable en otras sociedades de la periferia no puede ser aplicada a la nuestra. Asimismo pasa con la proletarización del la agricultura que aquí tiene unas características totalmente diferentes de las que puede tener Asia, África o América Latina.

Así la constitución de una célula comunista no puede ser una elaboración teórica inmutable en el tiempo y el espacio, sino una estructura dinámica y dialéctica que debe tener en cuenta las dificultades objetivas en que se puede encontrar derivadas de las condiciones concretas en que viven y trabajan las personas integrantes de la misma. Debe tener presente la formación política e ideológica de las personas que la integran, pues puede ocurrir que experiencias en otros tipos de organizaciones (sindicatos, asociaciones, etc.) haga que, inconscientemente, transmitan valores que corresponden a la clase antagónica.

Si se llega a la conclusión de la necesidad de organizar una célula comunista se tendrían que tener en cuenta unas cuestiones: La identificación de sus componentes en un proyecto determinado y siempre en correspondencia con un hito final, la construcción de un nuevo tipo de sociedad y de relaciones, donde la ética del ser –individual y colectiva- supere la ética del tener. Y, la exigencia de tener criterio propio como condición de militante.

Estos criterios deben presidir las tareas dentro del llamado movimiento obrero, entendido éste como el conglomerado diverso antes referido. La clase no nace, la clase se hace y la tarea de los comunistas es precisamente la de organizar a los proletarios como clase social para encabezar una revolución social que tenga en su horizonte algo más que mejoras materiales.

Como expresa Santiago Valentí: “A poco que se analice la evolución de las sociedades, se comprenderá porqué las revoluciones políticas se han repetido en un mismo pueblo durante una centuria, y porqué, en cambio, han transcurrido algunos siglos sin registrarse una sola revolución social. La razón es obvia; las primeras son obra de un partido o cuando más de una coalición de elementos políticos, unidos por un objetivo común, que consiste en derribar los poderes constituidos; en cambio, las revoluciones sociales revisten tal complejidad, suponen tal cúmulo de factores y de fuerzas en tensión, alcanzan tales proporciones, que su influjo trasciende más allá del territorio donde tuvieron lugar, y son no sólo una enseñanza para todo un país y toda una época, sino también un ejemplo para la humanidad entera”.

En el momento actual, la base sólida para recuperar y rehacer un movimiento revolucionario debería tener como eje de actuación inmediato, la organización celular de los militantes comunistas. Una célula comunista debe ser antagónica con una “ludoteca política”, tan de moda por parte de las llamadas izquierdas.

La lección que podemos sacar de todo esto, es que por un lado la organización es una herramienta para el mantenimiento, fortalecimiento y reproducción de los comunistas. Pero si el partido tiene como objetivo la organización para su propio mantenimiento, sin la vista puesta en los objetivos a largo plazo, aparece la instrumentalización y la carencia de canales para la elaboración y decisión en la toma de decisiones por parte de los militantes, el resultado no es otro que su autodestrucción.

¿Qué organización ante la fábrica sin humo llamada ‘sector servicios’?

Mientras las empresas estaban ubicadas en el medio urbano existía una simbiosis entre lo que sucedía en la empresa y lo que sucedía en el lugar de residencia. Cualquier problema en el tejido social repercutía dentro de los centros de trabajo y a la inversa. Este contexto perduró hasta los años 70 del siglo XX. A partir de entonces se realizó una gran operación de reestructuración del capital: se inventaron los “peligros” que representaban las industrias en los centros poblacionales, y a partir de este panorama se trasladaron a los polígonos industriales. En esta magna operación, unas empresas aprovecharon para cerrar, otras consiguieron la recalificación de sus terrenos al pasar de zona industrial a zona urbana edificable, multiplicando por mil el precio del metro cuadrado de terreno. Al mismo tiempo una concesión a los campesinos que disponían de tierra alrededor de las ciudades, los cuales vieron multiplicado el precio de sus terrenos al pasar de la calificación de rural a industrial. Los únicos perdedores de esta operación fueron los trabajadores, unos despedidos, otros obligados a la compra de vehículo para llegar a su puesto de trabajo, otros buscando una vivienda algo más cerca de los polígonos. Paralelamente se desestructuraron los barrios tradicionales obreros, ya sea por los cambios de residencia, ya sea por la llegada de nuevas gentes, inmigrantes sobre todo, que no tenían ninguna vinculación ni de amistad, ni cultural con los autóctonos que quedaban.

Bares, restaurantes, tiendas para todo tipo de baratijas, oficinas, empresas de limpieza, comercios outlet, peluquerías, manicuras, agencias de viajes, bricolajes, etc., conformaron una red difusa en la cual se mueve un proletariado desorientado, sin vinculación estrecha con el vecindario y con apenas vinculación con los cientos de pequeños talleres o empresas ubicadas en los polígonos industriales.

Fue el inicio del auge del llamado sector servicios, término abstracto en el cual se integran tanto el director de un banco como una mujer de la limpieza, cajera de supermercado o los repartidores a domicilio. En 2023 el sector servicios representó más del 68 por cien del PIB español.

Considerando la distribución de las empresas españolas por sectores de producción (excluida la agricultura y la pesca), el 82,8 por cien ejerce su actividad en el sector servicios (incluyendo el 20,2 por cien en comercio), el 11,8 por cien son empresas del sector construcción y el 5,5 por cien del sector industrial.

Estos grandes cambios han afectado la salud del proletariado. De hecho, la salud no es un concepto unívoco sino una construcción sociocultural relativa en cada momento histórico. Con independencia de la época en que se generaron, en la actualidad estas concepciones conviven contradictoriamente, orientando toda la gama de prácticas sociales y sanitarias.

La salud del proletariado

En 1996 Robert G. Evans, Morris L. Barer y Theorore R. Marmor, con el título de “¿Por qué alguna gente está sana y otra no? Los determinantes de la salud de las poblaciones”, estudian la salud basada en el concepto de grupos sociales. Inician su libro respondiendo la pregunta de su título de la siguiente forma: “La gente que ocupa las posiciones sociales más altas vive más tiempo. Mientras tanto, además, disfruta de mejor salud”. En efecto, un importante número de estudios, en muchos países, ha mostrado la existencia de correlación entre la esperanza de vida y la frecuencia de otros indicadores de salud con indicadores de estatus social, como por ejemplo ingresos económicos, nivel educativo, ocupación, lugar de residencia, etc.

Pero en las reivindicaciones en materia de salud, las consignas han sido y son, de “más”. Más médicos, más enfermeros, más ambulatorios, más camas hospitalarias, más medicamentos, más, más, más… de lo mismo. En una concepción generalizada de que todos estamos enfermos y exigimos paliativos a nuestro estado.

Nadie habla de salud dentro del movimiento obrero organizado o del proletariado en general, solamente de enfermedad, aunque si alguien se atreve a preguntar a un facultativo la causa de la misma o su origen, la respuesta en la inmensa mayoría de los casos es de “etiología desconocida”, pues indagar el origen de la enfermedad del proletariado conlleva a poner en tela de juicio la totalidad del sistema capitalista.

Cierto es que existen voces, colectivas algunas de ellas, que denuncian el entramado de la llamada Big Pharma, otros colectivos denuncian las contaminaciones industriales y alimentarias, otros la corrupción de la OMS, y así tanto a nivel de nuestro país como a nivel internacional, pero todos ellos haciendo caso omiso de una visión global y la relación de la salud con la lucha de clases.

Desde una perspectiva comunista, con una visión de totalidad, deberíamos intentar, al lado de la denuncia, una propuesta de salud proletaria, lo cual debe significar el paso de la concepción enfermiza a la concepción de salud con lo cual la reivindicación no deba ser de más de lo mismo sino de algo cualitativamente distinto.

Ello debe significar una reapropiación de la autoestima personal del proletariado, que del mismo modo en que se le ha despojado de los saberes técnicos ya desde la llamada “organización científica del trabajo” de Taylor, se le ha despojado de la capacidad de conocimiento del propio cuerpo y mente, dejando estos a manos de “profesionales” desde el nacimiento hasta la muerte, convirtiendo al proletariado en una máquina de crear plusvalor, y convirtiendo la sanidad en el instrumento de reparación de la máquina para que pueda continuar su funcionamiento.

El consumo de antidepresivos en España no deja de aumentar. En diez años se ha disparado un 50 por cien, según indica el último Informe Anual del Sistema Nacional de Salud. En el año 2022, la dosis diaria definida de este tipo de fármacos fue de 98,8 por cada 1.000 habitantes (DHD), un aumento del 48.48 por cien con respecto a 2012, cuando la dosis diaria fue de 66,2. De acuerdo con el informe, el 34 por cien de la población padece algún problema de salud mental.

Y en la infancia y adolescencia (menores de 25 años), los problemas de salud mental más frecuentemente registrados son los trastornos de ansiedad, seguidos de los trastornos específicos del aprendizaje, aumentando entre 2019 y 2022 un 29,5 por cien, y un 26,6 por cien respectivamente (1).

No hay que buscar mucho para encontrar el origen de estas cifras de desequilibrios mentales, pues tienen un nombre: violencia de clase.

Y para enfrentar esta violencia hay personas, las hay, esparcidas en centros de trabajo, de estudio, o de residencia sin ninguna vinculación entre ellas. Tarea de los comunistas en el movimiento obrero ha de ser vincularlas entre ellas, organizarlas, formarlas para convertir dicha masa amorfa en una clase social capaz de resistir los embates del Imperialismo S.A., y avanzar hacia una nueva sociedad.

¿Qué hacer?

Consumo fármacos opioides en Receta Oficial+Mutuas DHD (Dosis Diarias Definidas por 1.000 habitantes y día 2010-2019 en España

Elaborar una propuesta que englobe los llamados “accidentes de trabajo” con su secuela de muertes e invalideces, los cuales debemos calificarlos como “violencia de clase”, junto a las distintas enfermedades derivadas de los ritmos de trabajo, de las contrataciones precarias, etc., así como la drogadicción derivada del trabajo (ejemplo de la pandemia de fentanilo, tramadol y otros opiáceos ingeridos para no perder una jornada de trabajo).

El capital y sus secuaces ya no recetan paliativos solamente a personas con graves enfermedades terminales, sino que recetan drogas para no interrumpir el ciclo de recomposición del capital (desde simples analgésicos hasta potentes opioides) sin contar la inmensa ingesta de antidepresivos, ansiolíticos, etc.

Pero además de intoxicar al proletariado para continuar produciendo plusvalía, pretenden condicionar cualquier atisbo de rebeldía desde la más tierna infancia mediante la drogadicción de las criaturas proletarias bajo el pretexto del TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).

Debemos poner sobre la mesa la drogadicción de las criaturas así catalogadas y la responsabilidad de los funcionarios de la educación, de los padres y madres en la ingestión de metilfenidato y otras drogas.

Incremento del consumo de metilfenidato en niños y adolescentes (1992-2015)

Un elaborado informe publicado en el número 133 del volumen 38 de la Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría titulado “Psicoestimulantes para el TDAH: análisis integral para una medicina basada en la prudencia”, en sus conclusiones establece que: “El TDAH se presenta como un fenómeno con prevalencia variable y consumo de fármacos creciente. La evolución de su constructo ha experimentado cambios sustanciales, permaneciendo desconocida su etiología. Los argumentos a favor de una hipótesis biológica son poco consistentes y, a falta de marcadores biológicos fiables, las escalas de síntomas no se correlacionan bien con la funcionalidad de los individuos. La terapia no farmacológica merece ser mejor investigada, destacando la terapia conductual por su potencial utilidad. Los medicamentos podrían aportar cierta eficacia en síntomas a corto plazo, sin garantía de mejora en variables relevantes a largo plazo. Crecen los tratamientos en población adulta y se reemplaza progresivamente el metilfenidato por la lisdexanfetamina. Destacan los efectos adversos cardiovasculares, psiquiátricos y endocrinos” (2).

En el libro “Niñ@s hiper”, el psicoanalista José Ramón Ubieto y el catedrático de Psicología Marino Pérez, denuncian que “los niños son movidos y poniendo una etiqueta de TDAH. En todo el movimiento infantil hemos hecho del TDAH una epidemia”.

En España más de 250.000 menores toman psicoestimulantes para combatir el TDAH, según los últimos estudios de prevalencia de ese trastorno en España del Instituto Nacional de Seguridad Social (datos del año 2019). La prescripción médica depende de los servicios de orientación y salud mental, quienes normalmente reciben un informe de la escuela en el que se describe un posible caso de TDAH.

Pero, tras la denuncia de ciertos profesionales, todo queda en un apartado de “irresponsabilidad profesional” sin establecer la ligazón con la situación estresante en la que se desarrolla la vida de los menores en los hogares proletarios, como consecuencia de la incapacidad e impotencia de los padres para enfrentarse al sistema, dada la desorganización y fragmentación y la inexistencia de una potente organización comunista que plantee un conjunto de medidas para restablecer la salud psico-física del proletariado.

Luchar por la salud del proletariado es también luchar por una cultura proletaria, alejada de la alienación del consumo superfluo, de los estándares implantados por el capital, cultura que debe englobar el conocimiento del propio cuerpo, de sus síntomas y signos, de saber a que responden, de hallar el responsable de los mismos y de combatirlo en una síntesis que englobe la lucha de clases por la realización de intereses inmediatos con los intereses fundamentales del proletariado.

Todo lo que hagamos en referencia a la salud del proletariado y su autoafirmación como sujetos de la historia, y no como simples objetos de la misma, será en ausencia de referentes actuales, por lo cual no debe preocuparnos si el camino es largo y cometemos errores. Pero es una tarea fundamental para los comunistas en el movimiento obrero, que va más allá de las consignas sindicalistas solamente centradas en el precio de la venta de la fuerza de trabajo.

(1) https://theobjective.com/sanidad/2024-08-06/consumo-antidepresivos-crece-ansiedad/
(2) https://dx.doi.org/10.4321/s0211-57352018000100016

Un cabecilla de Pfizer se embolsó 200.000 dólares vendiendo información privilegiada sobre el ‘covid’

Cuatro años después de la pandemia, los tribunales estadounidenses persiguen de cerca a los cabecillas de Pfizer. Algunos de ellos, como Amit Dagar, ya han sido condenados después de dos semanas de juicio.

Dagar es un estadístico del monopolio farmacéutico, que fue condenado en agosto por el Tribunal Federal de Manhattan por haberse embolsado más de 200.000 dólares con la venta de información privilegiada sobre la píldora anticovid Paxlovid.

El 5 de noviembre de 2021 Dagar compró opciones sobre acciones a corto plazo el día antes de que Pfizer publicara los datos de los ensayos clínicos, lo que provocó un aumento del 11 por cien en el precio de las acciones de la multinacional. Fue el mayor movimiento en un día de las acciones desde 2009. En las semanas posteriores a sus compras de acciones, Dagar las vendió con una ganancia de más de 270.000 dólares.

Además, Dagar fue acusado de compartir la información con su amigo, Atul Bhiwapukar, de 45 años, de Milpitas (California), que también compró opciones sobre acciones a corto plazo.

El pelotazo generó ganancias de 60.000 dólares para Bhiwapukar, quien se declaró culpable el mes pasado, tras llegar a un acuerdo con la fiscalía. La pena prevista es de entre 10 y 16 meses. Su sentencia está fijada para el 27 de febrero.

A Dagar el juez le quería imponer una pena de prisión de entre 1 año y 18 meses. Sin embargo, debido a que carecía de antecedentes penales, su condición de extranjero que vive con su familia en Estados Unidos y el riesgo de que sea deportado a India (su país de origen), el juez finalmente decidió mostrarse indulgente al imponerle una multa de aproximadamente 273.000 dólares.

—https://www.justice.gov/usao-sdny/pr/former-pfizer-employee-convicted-trial-insider-trading

El bálsamo de Fierabrás que va a cambiar la farmacia para siempre

Desde la pandemia de 2020 ya no resulta tan extraño que un periódico, como The Economist, se dedique a pregonar las bondades y beneficios de los medicamentos. Los boticarios acabarán leyendo los medios económicos y las cotizaciones bursátiles de las empresas farmcéuticas.

En lo que va de año The Economist ha dedicado nada menos que cinco reportajes al Ozempic, que es el nuevo bálsamo de Fierabrás (*). El remedio llegó hace tres años para tratar la diabetes y luego lo aplicaron también a la obesidad, con una inyección cada semana.

Pero hoy no hay dolencia en la que no esté presente esta receta. Lo recomiendan para las enfermedades cardiovasculares y renales, y se está probando oara el Alzheimer y la drogadicción.

Es uno de los fármacos “más eficaces de la historia”, dice The Economist, porque promete mejorar drásticamente la vida de más de mil millones de consumidores, “con profundas consecuencias para la industria, la economía y la sociedad”.

La cifra de negocio es impresionante. Por ejemplo, en Estados Unidos el precio de una pluma de Ozempic oscila entre 800 y 1.000 dólares. Basta multiplicar el precio unitario por mil millones de consumidores para entrar en el mercado de los billones de dólares… todos los meses.

Para conseguir cifras más precisas, podemos seguir multiplicando por esa cifra por doce. “Es posible que los pacientes necesiten tomar estos medicamentos durante toda su vida y aún no se han medido los beneficios a largo plazo”, dice The Economist.

El fabricante es Novo Nordisk, que comercializa el fármaco bajo la marca Wegovy para bajar de peso. Por su parte, Eli Lilly fabrica la tirzepatida, que es una alternativa a la anterior.

Pero los monopolios farmacéuticos trabajan para transformar el fármaco en pastillas, cuya producción es más barata que las inyecciones. Primero la comida basura engorda y enferma a millones de personas y luego hay que tomar fármacos para adelgazar.

La magia chamánica no acaba ahí. Los “expertos” dicen que estos fármacos también ayudan con las adicciones. En Estados Unidos los que toman estos fármacos tienen menos probabilidades de sufrir una sobredosis de opioides o abusar del cannabis o el alcohol. Otros hablan incluso de efectos contra el envejecimiento… La farmafia se acerca a la panacea, el elixir de la eterna juventud.

(*) https://www.economist.com/leaders/2024/10/24/its-not-just-obesity-drugs-like-ozempic-will-change-the-world

Nota: Cervantes, que procedía de una familia de curanderos, alude al bálsamo de Fierabrás en El Quijote como una panacea capaz de remediar todos males. En la literatura mágica medieval, Fierabrás (del francés ‘fier-a-bras’) era un gigante.

La venda en los ojos

Desde el golpe de estado de marzo de 2020 contra la humanidad entera, ha producido un cambio brutal en el funcionamiento social: incremento de la violencia, incremento de la ingesta de medicamentos antidepresivos y ansiolíticos, incremento del consumo de drogas de todo tipo, descenso brutal de las tasas de natalidad y un aumento de la compra de animales “de compañía” y alejamiento en las relaciones personales (1).

Fruto del alejamiento en las relaciones personales encontramos el descomunal ascenso de OnlyFans concepto de pay per view (pagar para ver) de contenido erótico (2).

Los nuevos datos financieros de OnlyFans indican que las transacciones procesadas a través de la plataforma crecieron un 18,9 por cien, alcanzando los 6.600 millones de dólares en 2023 (3).

Nuevas alarmas de infecciones, contagios, epidemias, pandemias… y un largo etcétera de males que dicen nos van a sobrevenir si no hacemos caso a los llamados expertos, que no son otra cosa que los definidos por Marx en el posfacio de la edición inglesa de El Capital en 1873 de la siguiente forma: “Los investigadores desinteresados fueron sustituidos por espadachines a sueldo (Schwertkämpfer) y los estudios científicos imparciales dejaron el lugar a la conciencia turbia y a las perversas intenciones de la apologética”.

Y al cabo de los años, si en algo se ha modificado esta afirmación, no ha sido para recuperar a científicos desinteresados, sino todo al contrario. Desde el médico de cabecera de un Centro de Asistencia Primaria, pasando por los jefes de departamento de los hospitales, hasta los catedráticos de las Facultades de Medicina se han convertido en unos espadachines a sueldo de la industria farmacéutica, pero como muy bien escribe Juan Ramón Laporte en el reciente libro “Crónica de una sociedad Intoxicada”, las empresas químico farmacéuticas no tienen como objetivo cuidar la salud de la población, sino la remuneración de sus accionistas, y para ello lo importante es conseguir patentes y autorizaciones para cualquier pócima que mediante el respaldo incondicional de los profesionales y de los medios masivos de comunicación, haga aumentar el valor de sus acciones en la bolsa. Para ello disponen de ingentes cantidades de dinero a repartir entre políticos, científicos y periodistas.

En teoría debería haber quien controlara sus desmanes, estos deberían ser los gobiernos y los Parlamentos, los partidos políticos llamados de izquierdas y los sindicatos. Pero se da la paradoja que existe una simbiosis total entre las élites gobernantes, los miembros de las Cámaras Legislativas, partidos, sindicatos, asociaciones… y las grandes corporaciones transnacionales. No es de extrañar, los suculentos sueldos de Sus Señorías cuya obligación solamente consiste en levantar la mano en señal de aprobación de cualquier barbaridad, no pueden peligrar aunque sea a costa de dañar la salud de sus conciudadanos. No es de extrañar tampoco las suculentas subvenciones que reciben los partidos y los sindicatos, así como no es de extrañar las menores subvenciones que reciben las asociaciones de todo tipo.

Un artículo publicado por Carlos Xavier Blanco el 29 de diciembre de 2022 decía lo siguiente: “Quienes vivimos en Occidente somos como reos con la venda puesta en los ojos. Aunque contamos con una mano libre para deshacernos del velo, ni siquiera existe ya entre la gente el deseo de hacer ese movimiento liberador” (4).

Que nadie se llame a engaño, a estas alturas hay suficiente información contrastada y documentada por algunos científicos que no son espadachines a sueldo, solamente hay que buscarla, leerla y actuar en consecuencia. La pregunta a continuación debería ser: ¿Por qué se prefiere vivir con la venda en los ojos?

Varios factores inciden de forma escrupulosamente estudiada en los laboratorios de control social. El más significativo de ellos es sin duda el papel de los medios de comunicación fundamentalmente la televisión y las redes sociales de internet.

Otro factor es el silenciamiento mediante una rigurosa censura, de todo aquello que pueda comportar una visión distinta de la emanada del poder globalizante.

Un tercer factor es la infantilización de la ciudadanía, instalando un complejo de Peter Pan masivo, con lo cual se pierde la capacidad de raciocinio y la negativa a crecer, adultos con la mentalidad de un niño. Personas que prefieren la comodidad y evitar enfrentarse al estado de las cosas, optando por la huida, la fantasía o la mentira (5).

El psicólogo Dan Kiley, publicó en 1983 el libro titulado “The Peter Pan Syndrome: Men Who Have Never Grown Up” (El síndrome de Peter Pan: los hombres que nunca crecen). Según Kiley, el síndrome de Peter Pan se puede definir como el conjunto de características que sufre una persona que no sabe o no quiere aceptar las obligaciones propias de la edad adulta. Se ve incapaz de asumir sus propias responsabilidades (6).

Esta infantilización ya tiene sus orígenes a partir del sistema educativo y sus contenidos curriculares que juegan, a nivel infantil, el mismo papel corrosivo que los medios de comunicación entre los adultos. Si a esto le sumamos la consideración de “víctimas” a los escolares, y con ello una tolerancia hacia los desaguisados que puedan cometer, tenemos el germen de un futuro Peter Pan.

Como escribe Daniele Giglioli en el libro Crítica de la Víctima: “La ideología victimista es hoy el primer disfraz de las razones de los fuertes. Si solo tiene valor la víctima, la posibilidad de declararse como tal, es una casamata, un fortín, una posición estratégica para ser ocupada a toda costa”. Y a continuación reflexiona y apunta: “nunca en el transcurso de la historia, ha vivido la humanidad un tiempo tan radicalmente contrarrevolucionario. La prueba está en que basta con invertir la idea de revolución para obtener la más exacta y atendible cartografía de nuestro presente”. “La víctima garantiza la inocencia… Finalmente la víctima garantiza la verdad. La víctima está en lo verdadero por definición… El primer paso a dar debería ser intentar, o re-intentar, sentirnos partes en la causa, no representantes de una universalidad espectral como la prometida por la ética victimista”.

Pues como escribe Jean Amery (Hans Mayer): “Será sobremanera ridículo reivindicar orgullosamente algo que no se ha hecho, sino que solo se ha padecido” (7).

Aquí cabe una consideración sobre la responsabilidad de los funcionarios de la educación (que no pedagogos) los cuales acatan sin rechistar las barbaridades de los contenidos curriculares, elaborados a instancias de los organismos supranacionales. Desnaturalizando su personalidad desde la más tierna infancia imbuyendo en sus cerebros que “no son” lo que les han dicho desde su nacimiento, que tal vez sean niños o niñas, o peces, o aves de corral, y como a tales deben considerarse víctimas de aquellas personas que los ponen delante de un espejo. Y en base a esta educación victimista se desarrolla una personalidad con un binomio fantasía/violencia.

Los funcionarios elaboradores de los contenidos curriculares tan solo siguen órdenes precisas encaminadas a la mencionada infantilización que como expresa el profesor de filosofía Damià Bardera, autor del libro “Incompetències Bàsiques” en la entrevista televisiva: “están convirtiendo los institutos en una prolongación de las ludotecas veraniegas” (8).

Lo cual remarca en la entrevista realizada en el periódico El Temps, cuando califica el sistema educativo como “una gran farsa” (9).

Aunque en ambos casos se trata de una crítica al modelo educativo catalán, pero se olvida de la relación de dicho modelo con la apuesta, tanto de los diversos gobiernos de Catalunya, como del llamado progresismo woke, incluido el de los funcionarios asentados en las escuelas, con las orientaciones del Foro Económico Mundial y todo el entramado correspondiente. Es decir, no establece la necesaria relación entre política, economía y cultura, que sería la única forma de entender el fondo de lo que Bardera califica de “Gran Farsa”.

El infantilismo izquierdista

A diferencia del escrito de Lenin en 1920, “La enfermedad infantil del izquierdismo”, en la que critica a ciertos comunistas de no querer participar en las instituciones burguesas, hoy, los izquierdistas más radicales son los amantes pobres del parlamentarismo, y su enfermedad infantil no es la negación de participar en los Parlamentos burgueses nacionales, sino la adoración a las instancias supranacionales, entre ellas la traicionera Agenda 2030, las proclamas de la OMS y la sumisión a la propaganda de los grandes medios de comunicación amparada por la UNESCO.

En el 2020, durante el Estado de Sitio mundial a consecuencia de la necesidad de reorganizar el capital, revertir las sobreproducciones, concentrar sectores productivos o de servicios, y eliminar competencias, el izquierdismo infantilista fue el abanderado defensor de tales desmanes con sus llamamientos al arresto domiciliario, al cierre de las escuelas, al distanciamiento social, al uso de bozales, a los pasaportes sanitarios, a exigir inoculaciones sin saber el contenido de las mismas, y a seguir solícitos las órdenes emanadas de los militares. Y como niños pequeños que aplauden a los títeres del guiñol, asomaban solícitos, desde la ventana de su encierro, para aplaudir una tragedia puesta en escena. Y, dicho infantilismo izquierdista se viste de “víctima”, y utiliza este pretendido victimismo para afianzarse en su infantilismo.

Como conclusión, las personas que se consideren adultas, deben establecer un “cordón sanitario”, pero alrededor de aquellos que pretenden idiotizarnos poniéndonos una venda en los ojos y un bozal en la boca. Y al mismo tiempo enzarzarnos en una magna tarea de desenvendar los ojos y arrancar bozales recuperando el deseo liberador. Sólo así empezaremos a poner las primeras piedras para la tarea de construcción de una nueva sociedad.

(1) https://www.anfaac.org/datos-sectoriales/
(2) https://www.elblogsalmon.com/economia/esto-que-hay-detras-millonarias-estrellas-onlyfans-decenas-empleados-3-2-millones-creadores-240-millones-usuarios
(3) https://es-us.finanzas.yahoo.com/noticias/incre por cienC3 por cienADble-fortuna-detr por cienC3 por cienA1s-onlyfans-cu por cienC3 por cienA1ntos-101900531.html
(4) https://www.geopolitika.ru/es/article/soberania-espanola-y-futuro-geopolitico
(5) https://www.areahumana.es/sindrome-de-peter-pan/
(6) https://pdfcoffee.com/dan-kiley-the-peter-pan-syndrome-men-who-have-never-grown-up-pdf-pdf-free.html
(7) https://pdfcoffee.com/amery-jean-mas-alla-de-la-culpa-y-la-expiacion-pdf-free.html
(8) https://www.ccma.cat/3cat/el-testimoni-dun-docent-les-noves-propostes-educatives-son-una-extensio-dels-casals-destiu/video/6300259/
(9) https://www.eltemps.cat/article/61115/dami por cienC3 por cienA0-bardera-el-sistema-educatiu-esta-immers-en-una-gran-farsa

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