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Categoría: Salud (página 19 de 88)

Las vacunas causan estragos entre los soldados del ejército de Estados Unidos

Es cierto que las bases de datos de farmacovigilancia, como el Vaers o Eudra, no son fiables. Para los organismos públicos porque cualquiera puede, supuestamente, presentar una reacción adversa, es decir, porque hay un exceso de denuncias. Sin embargo, todos los datos inducen a pensar lo contrario: no son fiable porque no están todas las denuncias que deberían.

En el ejército de Estados Unidos, donde la vacunación es obligatoria y ha llegado casi a la totalidad de las tropas, los efectos adversos están mejor documentados. Los militares son una población definida, limitada y fuertemente controlada y vigilada. También son abrumadoramente jóvenes y sanos. Sus datos son los más fiables porque no son sólo un asunto de salud publica sino de seguridad nacional.

El lunes, durante una audiencia de cinco horas sobre la pandemia en el Senado, el abogado Thomas Renz, que defiende a los militares afectados por las vacunas ante los tribunales, presentó los datos de facturación médica que ha pagado el Pentágono por la atención a las víctimas de las vacunas (*).

Las cifras son inequívocas y muestran un repentino aumento de casi todos los tipo de enfermedades comunes relacionadas con las vacunas. El año pasado se triplicó el número de abortos involuntarios en comparación con el promedio de los cinco años anteriores. La media de cinco años fue de 1.499 abortos espontáneos anuales. En los 10 primeros meses del año pasado fueron 4.182.

Para rebajar las cifras algunos manipuladores aseguran que es el “covid” el que pone a las mujeres en mayor riesgo de aborto. Pero en 2020, en plena pandemia, cuando aún no había vacunas, el número de abortos espontáneos registrados fue ligeramente inferior a la media de cinco años (1.477).

También se han triplicado los diagnósticos de cáncer. De una media de 38.700 al año en los cinco años anteriores, han pasado a 114.645 en los primeros 11 meses de 2021.

Se ha producido un aumento del 1.000 por cien en las afecciones neurológicas, pasando de una media inicial de 82.000 a 863.000.

Los infartos de miocardio han aumentado un 269 por cien, la parálisis de Bell un 291 por cien, los defectos de nacimiento de los hijos de militares han crecido un 156 por cien, la infertilidad femenina ha subido un 471 por cien y las embolias pulmonares un 467 por cien.

Las cifras se refieren a las consultas externas, ya que es en ellas donde se producen la mayoría de los diagnósticos militares. Sin embargo, también se registraron aumentos en los pacientes hospitalizados.

Médicos de todas las armas se vieron intimidados por las órdenes superiores de no realizar toda la gama de pruebas y de no adherirse a la normativa, que ordena la realización de pruebas completas de reacciones adversas a las vacunas. Sin embargo, uno de los médicos ha denunciado que está muy preocupado por los jóvenes soldados que padecen cánceres metastásicos repentinos, enfermedades autoinmunes y trastornos cardíacos y circulatorios que han hecho que muchos soldados abandonen diversos programas de formación.

El abogado va a presentar al tribunal la Base de Datos de Epidemiología Médica de la Defensa (DMED) y asegura que es sólo la punta del iceberg, ya que además de unas 100 enfermedades catalogadas oficialmente, han aumentado exponencialmente muchas otras categorías de diagnóstico.

(*) https://rumble.com/vt62y6-covid-19-a-second-opinion.html

El nuevo gobierno checo elimina la obligatoriedad de las vacunas y demás medidas coercitivas

Las restricciones sanitarias han sido y son medidas exclusivamente políticas, de manera que cambian de un país a otro, de un momento a otro y de un gobierno a otro. Si cambia el gobierno, cambian las restricciones, que es lo que ha ocurrido en la República Checa. Este mes hay un nuevo gobierno de coalición que quiere “vivir con el virus”, es decir, iniciar la desescalada y acabar con la ley marcial.

El gobierno ha eliminado las restricciones por la presión de la calle o, como dicen los políticos y los medios de comunicación checos, “para no enfrentar a la sociedad”. Las manifestaciones en Praga contra las restricciones y la vacunación obligatoria, totalmente silenciadas, han estado entre las más numerosas y más contundentes de la Unión Europea.

Lo mismo que en Dinamarca, el fin de la pandemia no llega porque haya menos muertes, o menos hospitalizaciones o menos “incidencia acumulada”, sino todo lo contrario. El jueves de la semana pasada los casos se dispararon hasta alcanzar un máximo de 54.685 casos, en un país con poco más de 10 millones de habitantes.

En consecuencia, las medidas coercitivas no desaparecen por razones epidemiológicas. “Todos los traidores a la nación y sus secuaces acabarán en la horca”, rezaba una pancarta junto a una soga colocadas frente al Parlamento durante una de las protestas, cuando el gobierno aún intentaba ampliar la ley marcial hasta finales de noviembre, especialmente para los no vacunados, que son casi el 40 por ciento de la población.

Ha ocurrido lo contrario. La semana pasada el nuevo gobierno de coalición anuló la vacunación obligatoria para los mayores de 60 años, una medida que el ministro de Sanidad, Vlastimil Válek, calificó de “absurda desde el principio”. En una rueda de prensa, el primer ministro Petr Fiala sugirió que la vacunación obligatoria sólo haría más vehemente la oposición a las vacunas. Válek ha planteado la posibilidad de que, en el futuro, las vacunas contra el coronavirus se traten de forma similar a las vacunas contra la gripe: se administran de forma estacional y sólo a los grupos vulnerables.

Yo no hay contagios. La República Checa es uno de los primeros países de la Unión Europea en autorizar que las personas “infectadas” vayan a trabajar. Los médicos y las enfermeras pueden hacer una cuarentena laboral si los pacientes se ven afectados por su ausencia. Si dan positivo en los tests, se les permitirá trabajar en los centros sanitarios.

Algunos miembros del gobierno checo ya han pedido que se amplíe su alcance para incluir otras profesiones clave, como los bomberos, la policía y los trabajadores del transporte. Por su parte, algunos expertos en salud recomiendan que el gobierno abandone por completo las cuarentenas. Sería la etapa final para “vivir con el virus”. Exactamente lo contrario de la manera en que empezó la pandemia, con los gobiernos empeñados en “erradicar al virus”.

El gobierno británico suprime las vacunación obligatoria de los trabajadores sanitarios

Donde dije digo… El gobierno británico va a suprimir las vacunación obligatoria de los trabajadores sanitarios y de asistencia social.

En su momento el motivo de la imposición no tuvo nada que ver con la salud pública. El de la eliminación tampoco lo tiene. La obligatoriedad ha creado una escasez de fuerza de trabajo y, como consecuencia de ello, una presión de los salarios al alza y más protestas en las calles.

El gobierno tiene miedo a despedir a unos 80.000 trabajadores que siguen sin vacunarse: uno de cada 20 trabajadores del servicio público de salud. En Londres el porcentaje es aún mayor: uno de cada diez trabajadores no está vacunado.

El ministro de Sanidad, Sajid Javid, se ha reunido hoy con los ministros de la oficina especial de la pandemia para ultimar el cambio de rumbo.

La vacunación obligatoria debía entrar en vigor el 1 de abril, lo que significa que el jueves de la semana pasada era el último día en el que los trabajadores sanitarios podrían haberse inyectado una dosis.

Al día siguiente, el viernes, los que no se hubieran vacunado habrían recibido advertencias de despido y se les habría pedido que calcularan sus períodos de preaviso hasta el 31 de marzo.

El Colegio de Médicos, el de Enfermería y el de Matronas habían pedido al gobierno que ampliara el plazo. Martin Marshall, presidente del Colegio de Médicos, afirmó que la vacunación obligatoria de los trabajadores sanitarios no es el camino correcto.

—https://www.dailymail.co.uk/news/article-10458231/Sajid-Javid-SCRAPS-plans-make-Covid-jabs-mandatory-NHS-staff.html

Los niños tienen hasta 52 veces más probabilidades de morir después de la vacunación que los no vacunados

Los niños tienen hasta 52 veces más probabilidades de morir tras la vacunación que los niños que no han recibido la vacuna, según los datos oficiales de la Oficina de Estadísticas de Reino Unido (ONS).

En diciembre la ONS publicó un conjunto de datos que contenía detalles de las “muertes por estado de vacunación en Inglaterra” desde el 1 de enero al 31 de octubre del año pasado (*), pero sólo incluyeron los datos de los grupos de edad mayores de 18 años.

También agruparon a todos los adultos jóvenes, lo que significa que las tasas de mortalidad se calculan para las personas de 18 a 39 años, un total de 22 años. Pero para todos los demás grupos de edad, las tasas de mortalidad se calculan para un total de 10 años: de 40 a 49, de 50 a 59…

Sin embargo, las tablas proporcionan suficientes detalles sobre las muertes de niños y adolescentes por estado de vacunación para calcular las tasas de mortalidad, asegura el diario The Exposé.

La ONS proporciona una tasa de mortalidad estandarizada por edad por cada 100.000 personas-año, en lugar de por cada 100.000 habitantes. Eso se debe a que el tamaño de cada población con estado de vacunación cambia a lo largo del tiempo, ya que los no vacunados pasaron a la categoría de una dosis y los vacunados de una dosis pasaron a la categoría de dos dosis a lo largo del año.

De este modo, se obtiene un cuadro mucho más preciso de las tasas de mortalidad porque se tiene en cuenta tanto el número de personas como el tiempo que una persona ha estado en cada estado de vacunación.

Entre el 2 de enero y el 31 de octubre de 2021, se registraron 96 muertes entre jóvenes de 10 a 14 años no vacunados y 160 muertes entre jóvenes de 15 a 19 años no vacunados.

La ONS calculó que los años-persona entre los jóvenes de 10 a 14 años no vacunados durante este periodo eran 2.094.711, mientras que calculó que los años-persona entre los jóvenes de 15 a 19 años no vacunados durante este periodo eran 1.587.072.

Para calcular la tasa de mortalidad por 100.000 años-persona, basta con dividir los años-persona por 100.000 y, a continuación, dividir el número de muertes por la respuesta a esta ecuación. Así, para los niños de 10 a 14 años, el cálculo es el siguiente:

2.094.711 (años-persona) / 100 000 = 20,94711
96 (muertos) / 20.94711 = 4,58

Por lo tanto, la tasa de mortalidad por 100.000 personas-año para los niños de 10 a 14 años no vacunados es de 4,58 muertes por 100.000 personas-año entre el 1 de enero y el 31 de octubre de 21. Utilizando la misma fórmula, encontramos que la tasa de mortalidad de los jóvenes de 15 a 19 años no vacunados es de 10,08 muertes por cada 100.000 personas-año.

Los datos de la ONS muestran que entre el 1 de enero y el 31 de octubre de 21, los niños de 10 a 14 años tenían estadísticamente 10 veces más probabilidades de morir que los niños no vacunados, y los adolescentes de 15 a 19 años tenían estadísticamente 2 veces más probabilidades de morir que los adolescentes no vacunados.

Pero son las cifras de los doblemente vacunados las que realmente asustan.

Los datos de la ONS muestran que entre el 1 de enero y el 31 de octubre de 21, los adolescentes de 15 a 19 años tenían estadísticamente 3 veces más probabilidades de morir que los adolescentes no vacunados, pero los niños de 10 a 14 años tenían estadísticamente 52 veces más probabilidades de morir que los niños no vacunados, registrando una tasa de mortalidad de 238,37 por cada 100.000 personas-año.

Pero, además, la tasa de mortalidad no vacunada entre los 10 y 14 años incluye a los niños de 10 y 11 años que no pueden ser vacunados.

Si bien las tasas de mortalidad por vacunación no incluyen a los niños de 10 y 11 años porque no podían ser vacunados en ese momento, el JCVI recomendó recientemente, el 22 de diciembre de 21, que a los niños de 5 a 11 años considerados de alto riesgo se les ofreciera la vacuna.

Por lo tanto, si las inyecciones no causaran una muerte prematura en los niños, en realidad esperaríamos ver una tasa de mortalidad menor entre la población vacunada que la tasa de mortalidad entre la población no vacunada, no una tasa de mortalidad similar, y ciertamente no una tasa de mortalidad 52 veces mayor.

(*) https://www.ons.gov.uk/peoplepopulationandcommunity/birthsdeathsandmarriages/deaths/datasets/deathsbyvaccinationstatusengland

La mielitis transversa se incorpora a los efectos secundarios de la vacuna de Astrazeneca

Desde el miércoles la Agencia británica que regula los Medicamentos y la Atención Sanitaria (MHRA) asocia la vacuna de Astrazeneca, ahora llamada Vaxzevria, con casos de mielitis transversa, una inflamación de la médula espinal.

La mielitis transversa se ha añadido oficialmente a la sección de “advertencias y precauciones [de] acontecimientos neurológicos” que se entrega a los profesionales sanitarios. Como es habitual, la MHRA añade que los casos son “extremadamente raros” pero que la reacción puede causar debilidad muscular, dolor de espalda localizado o irradiado y problemas de vejiga.

Además, la mielitis transversa puede provocar síntomas intestinales y cambios de sensibilidad.

“No debe administrarse una nueva dosis de Vaxzevria a las personas que hayan experimentado síntomas de mielitis transversal después de una dosis anterior de esta vacuna”, recomienda la MHRA.

La administración de la vacuna de Astrazeneca ha sido prohida en muchos países de una manera discreta a causa de otros efectos secundarios. Su fracaso la he llevado a tener que cambiar el nombre. La mayor parte de los países de la Unión Europea dejaron de inyectar esta vacuna y la han enviado a los países más pobres del mundo, a través del mecanismo Covax.

De esa manera, el experimento terapéutico seguirá su curso en otros países y seguirán apareciendo más efectos secundarios a medida que las vacunaciones prosigan.

Los expertos de la Clínica Mayo se explayaron sobre la mielitis transversa, señalando que este “trastorno neurológico suele dañar el material aislante que recubre las fibras de las células nerviosas (mielina)”.

Como resultado, los mensajes que la médula espinal envía a todo el cuerpo se interrumpen. “El tratamiento de la mielitis transversal incluye medicación y terapia de rehabilitación”, señala la Clínica Mayo.

Aunque la “mayoría de las personas” deberían recuperarse, “al menos parcialmente”, quienes han sufrido ataques graves pueden quedar con “discapacidades importantes”.

Los síntomas de la mielitis transversal pueden aparecer desde unas horas hasta varias semanas. El dolor puede comenzar repentinamente en la parte baja de la espalda y luego extenderse a las piernas, los brazos, el pecho o el abdomen.

A veces se producen «sensaciones anormales», como entumecimiento, hormigueo, frío o ardor. “Algunos son especialmente sensibles al ligero tacto de la ropa o al calor o frío extremos”, añade la Clínica Mayo.

“Puedes sentir como si algo envolviera fuertemente la piel del pecho, el abdomen o las piernas”. Puedes aprciar una “pesadez” en las extremidades, y puedes sentir que “arrastras un pie”.

En el caso de los problemas de vejiga e intestino, puede sentir la necesidad de orinar con más frecuencia. Otros problemas pueden ser la incontinencia urinaria, la dificultad para orinar y el estreñimiento.

“Al igual que todos los medicamentos, las vacunas COVID-19 pueden producir efectos secundarios, pero no todas las personas los experimentan”, subrayó el NHS.

—https://finance.yahoo.com/news/ema-lists-rare-spinal-condition-125002581.html

El Tribunal Constitucional de Austria exige al gobierno los datos reales de la pandemia

El miércoles el Tribunal Constitucional austriaco envió al Ministerio de Sanidad un cuestionario de preguntas sobre la pandemia que hasta ahora los medios de domunicación oficiales y sus secuaces han considerado como un tabú.

El Tribunal Constitucional quiere saber si las cifras de muertes y hospitalizaciones durante la pandemia abarcan a todas las personas infectadas. Es la típica manipulación de los muertos y hospitalizados “con covid” o “por covid” que también han utilizado en Austria.

Además, quiere un desglose de las muertes y hospitalizaciones por “covid”, especificado por edades. ¿Fue el “covid” la causa de las hospitalizaciones?, ¿han hospitalizado innecesariamente a personas sanas, debido a una prueba positiva exclusivamente?

El Ministerio de Sanidad tiene hasta el 18 de febrero para contestarlas, que es también la fecha de finalización oficial de la pandemia en Austria. Debe aportar pruebas de la importancia de la obligación a usar mascarillas FFP2 para reducir los contagios.

El Tribunal Constitucional calcula el riesgo de mortalidad “por covid” en un 0,15 por cien y pregunta cómo se debe entender la reducción del riesgo -absoluto y relativo- de las vacunas. El Tribunal quiere saber cuál es la reducción absoluta del riesgo después de una, dos o tres inyecciones. Por lo tanto, los magistrados dudan de la propaganda oficial de que las vacunas hayan tenido un 95 por cien de efectividad.

El Ministerio de Sanidad debe responder hasta qué punto la vacunación reduce el riesgo de contagio del virus, ya que las personas vacunadas también lo transmiten, por más que la propaganda oficial se empeñe en decir lo contrario.

En otro apartado de preguntas, el Tribunal quiere conocer el riesgo de hospitalización tras enfermar y tras vacunar, desglosado por grupos de edad y número de dosis. El objetivo es saber los efectos secundarios de las vacunas, que hasta ahora también se han ignorado en Austria.

El Tribunal Constitucional también pregunta al gobierno en qué medida la tasa de ocupación de camas hospitalarias hubiera sido más elevada sin el confinamiento.

Otra cuestión que quiere saber el Tribunal es el exceso de mortalidad en 2020 y 2021, si ha habido menos muertes en 2021 que el año anteriory si, a pesar de la vacunación, sigue habiendo un exceso de mortalidad.

En fin, el Tribunal Constitucional austriaco quiere saber lo mismo que cualquier otra persona capaz de pensar por sí misma.

—https://report24.news/verfassungsgericht-fragt-minister-nach-echten-zahlen-und-evidenzen-der-pandemie/ https://reitschuster.de/post/game-over-setzen-wiens-verfassungsrichter-die-regierung-matt/

Dos hospitales belgas no realizan transplantes a los que no se vacunen

Dos centros belgas de trasplantes han suspendido a las personas no vacunadas que esperan un trasplante de órganos. Siguen en la lista de espera, pero ya no son trasplantables hasta que no se vacunen.

Dicen que la medida es “temporal”, lo cual es imposible, porque el transplante es una medida de urgencia para una enfermedad que no tiene otro remedio que ese.

Miles de pacientes solicitan una donación de órganos cada año. En Bélgica hay actualmente más de 1.400 pacientes en lista de espera. La crisis sanitaria ha tenido muchas repercusiones en la atención sanitaria y, lógicamente, en los trasplantes de órganos.

Algunos centros universitarios de trasplante, el UZ de Bruselas y el CHU de Lieja, han decidido suspender de la lista de espera a los pacientes no vacunados. Aunque la vacunación no es obligatoria en Bélgica y es una cuestión de elección personal, el trasplante de una persona no vacunada “podría tener graves consecuencias”.

Las explicaciones de los matasanos no pueden ser más peregrinas. Karl Martin Wissing, profesor de la UZ de Bruselas y presidente de la Sociedad Belga de Trasplantesdice que “negarse a vacunarse no sólo pone en riesgo al paciente, sino también al órgano”. El argumento es falso. Se trata de otro chantaje para renunciar a un derecho fundamental.

La negativa a tratar a un enfermo es un delito que en España se denomina “omisión del deber de socorro”, especialmente grave en el caso de los médicos.

—https://www.sudinfo.be/id441258/article/2022-01-27/un-changement-important-dans-deux-hopitaux-belges-les-non-vaccines-en-attente

El año pasado se produjo un exceso de mortalidad en los países que vacunaron masivamente

Se ha cumplido un año del inicio de la vacunación masiva. Si las previsiones fueran correctas, es decir, si la vacunas hubieran reducido el riesgo de enfermedad, entonces el año pasado el exceso de mortalidad se hubiera reducido. Sin embargo, ha ocurrido todo lo contrario.

El exceso de mortalidad de 2020 se atribuye al virus, pero el de 2021 no se atribuye a las vacunas. Es posible que el discurso oficial ni siquiera reconozca que hubo tal exceso, o no lo atribuya a las vacunas, sino al “covid”. En tal caso, las vacunas no serían letales; simplemente no habrían servido para nada (en el mejor de los casos).

Las primeras cifras disponibles indican que los excesos de mortalidad son importantes, del orden del 20 por cien en Italia, aunque hay cifras superiores para otros 40 países que también han desatado campañas masivas de vacunación.

Esas cifras serán discutidas durante muchos años y habrá quien diga, posiblemente con razón, que se trata de casos de comorbilidad, ya que las inyecciones se han aplicado hasta en tres dosis a poblaciones físicamente muy debilitadas, como ancianos o personas inmunodeprimidas. Entonces tendremos que reconocer que los gobiernos jamás debieron debilitar más a los más débiles con inyecciones repetidas, una detrás de otra.

Lo más notable es que aún no ha transcurrido un año y aún no podemos saber los efectos a largo plazo de las vacunas que, como con el resto de la pandemia, habrá quien los niegue y lo tendrá mucho más fácil. Si no aceptan que los muertos habidos el año pasado se deben a las vacunas, mucho menos admitirán lo mismo a medida que el tiempo transcurra.

Los efectos letales de las vacunas tampoco son directos, sino que operan a través de otras enfermedades que inducen en el organismo. Por ejemplo, un alto médico militar de Estados Unidos declaró ante un tribunal que habría un aumento del 300 por cien de los casos de cáncer en el ejército en 2021, expresando su preocupación por la relación con la vacunación, ya que el ejército estadounidense está vacunado en un 96 por cien.

Los efectos indirectos y a largo plazo de las vacunas no sólo van a causar muertes sino enfermedades de larga duración, es decir, una fuerte presión sobre el sistema hospitalario. Especialmente preocupante es el hecho de que estas vacunas no han fortalecido el sistema inmune, sino todo lo contrario, lo cual significará más enfermos y enfermedades más graves. En términos técnicos se califican como Vaed o “enfermedades potenciadas asociadas a las vacunas”.

En resumen, parece comprobado que las vacunas no han reducido el riesgo de enfermedad ni de mortalidad. Desde luego que tampoco han impedido la circulación del coronavirus, la transmisión o el contagio, por lo que el año pasado fue otro caso bastante claro de que el remedio creó la enfermedad.

Se va a comprobar en África y otros países en desarrollo, cuando las ONG inicien campañas masivas de vacunación. Hasta ahora han logrado mantener tasas bajas de mortalidad, pero en cuanto comiencen a inyectar las vacunas, el número de muertes aumentará y los medios empezarán a hablar de una epidemia que, hasta ahora, no había aparecido.

Más de la mitad de los pacientes catalogados como ‘covid’ en los hospitales ingleses no son tales

El 52 por ciento de los “pacientes covid” en los hospitales ingleses son tratados principalmente por otro motivo.

Las estadísticas oficiales del martes contabilizaban 13.023 pacientes catalogados como “covid”, pero 6.767 no estaban siendo tratados principalmente por dicho motivo.

En Londres la cifra es aún mayor, ya que el 64 por cien de los pacientes catalogados como “covid” fueron hospitalizados por otro motivo.

En septiembre el número de pacientes contabilizados como “pacientes covid” cuando estaban siendo tratados por otra cosa era de alrededor del 23 por cien, lo que significa que esta cifra ha aumentado un 29 por cien en cuatro meses.

“El aumento de la proporción de pacientes ingresados en el hospital ‘con covid’ en lugar de ‘por el covid’ es otra señal de que la actual oleada del virus no ha provocado el mismo tipo de presión sobre los cuidados intensivos que en oleadas anteriores”, informa Sky News (*).

Un número significativo de esos pacientes “con covid” también se contagió después de ingresar en el hospital por otra enfermedad.

Las cifras de diciembre mostraron que el 65 por cien de las personas descritas como “pacientes de covid” sólo dieron positivo en las pruebas después de haber sido ingresadas en el hospital por otro motivo.

A lo largo de los dos años de pandemia, la burocracia sanitaria ha inflado artificialmente las repercusiones del coronavirus, contando entre las personas muertas u hospitalizadas “por covid” a quienes dieron positivo en alguna prueba de detección.

El truco más socorrido ha sido contabilizar las muertes y hospitalizaciones “con covid” como si fueran “por covid”, acompañado de imágenes dramáticas de las unidades de cuidados intensivos.

(*) https://news.sky.com/story/coronavirus-news-uk-latest-live-covid-plan-b-daily-cases-deaths-12507015

Las vacunas multiplican por 133 el riesgo de miocarditis en adolescentes

Tras la administración de las vacunas de Pfizer o Moderna, el riesgo de miocarditis aumenta significativamente en muchos grupos de edad y es mayor tras la segunda dosis en los jóvenes, según un estudio que acaba de publicar la revista Journal of the American Medical Association (*).

Las miocarditis registradas son más elevadas después de la segunda dosis de la vacuna en los varones de 12 a 15 años, con una tasa de 70,7 por millón de dosis de Pfizer, en comparación con una tasa esperada de 0,53 por millón, lo que supone un aumento de 133 veces; en los varones de 16 a 17 años, con 105,9 por millón de dosis de Pfizer, frente a una tasa esperada de 1,34 por millón, un aumento de 79 veces; y en los hombres jóvenes de 18 a 24 años, 52,4 por millón de dosis de Pfizer y 56,3 por millón de dosis de Moderna, frente a una tasa esperada de 1,76 por millón, un aumento de 30 y 32 veces respectivamente.

El estudio revisa las notificaciones de miocarditis al Sistema de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas de Estados Unidos (Vaers) que se produjeron después de la vacunación entre diciembre de 2020 y agosto de 2021 en personas mayores de 12 años.

Los autores señalan que es probable que se produzca una subestimación de las cifras, “dada la alta tasa de verificación de informes de miocarditis a Vaers tras la vacunación con covid-19 basada en ARNm” y, por lo tanto, “es probable que las tasas reales de miocarditis por millón de dosis de vacuna sean más altas que las estimadas”.

Los investigadores comparan las tasas con las tasas esperadas de miocarditis utilizando datos de 2017-2019. En el caso de los menores de 30 años, realizaron revisiones de las historias clínicas y entrevistas con los médicos para investigar la presentación clínica, los resultados de las pruebas, el tratamiento y los primeros resultados.

De las 192.405.448 personas que recibieron un total de 354.100.845 dosis de las vacunas durante el periodo de estudio, 1.991 informes de miocarditis a Vaers, de los cuales 1.626 cumplían su definición de miocarditis. De estos 1.626 casos, la edad media era de 21 años y el tiempo medio de aparición de los síntomas era de dos días. Los hombres representaron el 82 por cien de los casos de miocarditis de los que se informó el género, y cuando se especificó el momento de inicio de los síntomas, el 82 por cien de los casos se produjeron después de la segunda dosis de vacunación.

“En las personas menores de 30 años no hubo casos confirmados de miocarditis en los que murieron después de la vacunación con covid-19 basada en ARNm sin ninguna otra causa identificable y hubo un caso probable de miocarditis [en el que falleció], pero no se dispuso de información suficiente para una investigación exhaustiva. En el momento de la revisión de los datos, había dos informes de muertes en personas menores de 30 años con posible miocarditis que aún se están investigando y no se incluyen en el recuento de casos”, dicen los autores del estudio.

“La aparición de los síntomas de miocarditis tras la exposición a un posible desencadenante inmunológico fue más breve en los casos de miocarditis asociados a la vacuna covid-19 que en los casos de miocarditis diagnosticados tras una enfermedad vírica. Los casos de miocarditis notificados tras la vacunación con covid-19 se diagnosticaron generalmente a los pocos días de la vacunación, mientras que los casos típicos de miocarditis vírica pueden tener a menudo un curso indolente, con síntomas a veces presentes durante semanas o meses después del desencadenamiento, si es que se identifica la causa”, añaden.

Los principales síntomas desaparecen más rápidamente en los casos de miocarditis tras la vacunación que en los casos de miocarditis vírica típica. Aunque casi todas las personas con miocarditis fueron hospitalizadas y sometidas a un seguimiento clínico, por lo general se recuperaron sintomáticamente tras recibir únicamente tratamiento contra el dolor. En cambio, los casos de miocarditis vírica típica pueden tener un curso clínico más variable. Por ejemplo, hasta el 6 por cien de los casos de miocarditis vírica típica en adolescentes requieren un trasplante de corazón o provocan la muerte.

(*) https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2788346

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