Seis personas fueron detenidas anoche durante los enfrentamientos con la Ertzaintza protagonizados en el centro de Bilbao por un grupo de manifestantes que protestaban contra el toque de queda y el resto de las medidas adoptadas con el pretexto de la pandemia, que quemaron alrededor de 25 contenedores de basura.
La concentración, no comunicada a las autoridades, se inició en la plaza de Indautxu sobre las 21.30 horas y los antidisturbios cargaron contra los manifestantes, que lanzaron piedras y petardos contra la policía.
Los disturbios que se prolongaron hasta las 23.30 horas de noche aproximadamente.
En el centro de la capital vizcaína se vivieron escenas propias de otros tiempos. Los enfrentamientos se extendieron desde la plaza de Indautxu hacia la Gran Vía y las calles Ercilla y Henao, en un recorrido en el que grupos de encapuchados prendieron fuego a los contenedores que encontraban a su paso.
Los manifestantes gritaron “libertad” durante la protesta y otras consignas contra el uso de mascarillas y las medidas de toque de queda y confinamiento aprobadas por los gobiernos central y autonómico.
El consejero de Seguridad y portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, ha asegurado esta mañana en el Parlamento vasco que varios de los detenidos tienen antecedentes por desórdenes públicos, sin vinculación directa con organizaciones políticas.
En Pino Montano, Sevilla, se produjeron disturbios parecidos. La policía disolvió una protesta contra el toque de queda de unos cien manifestantes, que prendieron fuego a contenedores y lanzaron petardos y piedras.
El gobierno del PSOE y Podemos ganó las elecciones con la promesa de derogar la Ley Mordaza, pero ya nadie se acuerda tampoco de aquello, de manera que dicha Ley, redactada por el PP, ha empezado a funcionar a pleno rendimiento precisamente con este gobierno.
Más de 30.000 personas fueron denunciadas por la Guardia Urbana de Barcelona durante el primer semestre de este año, coincidiendo con los meses de cuarentena por la pandemia del coronavirus. Gran parte de esas sanciones tienen que ver con infracciones relacionadas con el incumplimiento de dicha cuarentena.
Durante dicho periodo aumentaron significativamente las identificaciones y las advertencias realizadas a personas. Concretamente, 53.196 persones fueron identificadas y 124.979 fueron advertidas por la Guardia Urbana en el marco del cumplimiento de la medida de confinamiento impuesta durante el Estado de Alarma.
Del mismo modo, del 15 de marzo al 18 de junio, 1.318 locales fueron advertidos y 182 fueron sancionados.
Debido a las restricciones de movilidad, las molestias en espacios públicos en la ciudad de Barcelona cayeron un 24 por ciento en relación con los primeros seis meses del año pasado.
Se registraron 4.473 denuncias por molestias de enero a junio, 2.070 durante los meses de confinamiento (de marzo a junio, aproximadamente). En 2019, durante el primer semestre, se contabilizaron 5.885 denuncias por dicho motivo.
La policía barcelonesa asegura que tras la cuarentena y desde el proceso de desescalada, las denuncias volvieron a incrementarse progresivamente, obligando a la Guardia Urbana a actuar de forma continuada.
En abril el Ministerio del Interior dirigió una circular a las Delegaciones del Gobierno para regular las sanciones a partir de las actas que se tramitaran por incumplir el confinamiento generalizado de la primera ola.
Un mes después de entrar en vigor el estado de alarma, los diferentes cuerpos policiales ya habían interpuesto 571.807 propuestas de sanción por diversas infracciones.
Los grandes medios ya no pueden seguir intoxicando por más tiempo sobre las crecientes protestas contra el estado de sitio impuesto en varios países europeos con pretextos sanitarios. Ya no hablan de “terraplanistas”, “ultraderecha”, “antivacunas” (incluso “mafiosos” en Italia) porque el movimiento es cada mayor.
Era de esperar algo así. “Algunos europeos ya no toleran el uso de mascarillas ni los toques de queda”, dice Radio France International, que elabora un largo reportaje sobre lo que no duda en calificar como “rebelión”. La cadena de televisión Sky News ha hablado de “guerrilla urbana” en referencia a las movilizaciones en Italia.
Como en cualquier otro movimiento espontáneo, hay un poco de todo. Hay quien se opone a las vacunas. Hay quien invoca el “Nuevo Orden Mundial”. Otros están preocupados por las redes 5G. Hay quien dice que el coronavirus no existe, o que no existe la pandemia. Otros se preocupan por los efectos de las mascarillas sobre la salud. Muchos ya no pueden con más confinamientos, ni con más toques de queda, ni con más cierres de establecimientos. Otros expresan su preocupación por el desmantelamiento de la sanidad pública…
Los gobiernos europeos han estado jugado con la espontaneidad del movimiento y, sobre todo, con el miedo. Han sembrado más confusión de la que ya existía desde un principio y han creído que podían apretar las clavijas tanto como les diera la gana porque quienes les hacían frente eran el esperpento que quisieron hacer creer: “negacionistas” y “conspiranoicos”.
Ahora el tono ha cambiado porque los gobiernos europeos se han pasado de rosca, han apurado demasiado y han desquiciado a sectores muy numerosos de la población, que han salido a la calle con un talante muy poco festivo. No son las típicas manifestaciones de los domingos por la mañana, antes de ir al bar porque ya no hay bares y para muchos todos los días son domingo por la mañana.
Es natural que los medios empiecen a hablar de “rebelión” porque los manifestantes protestan a pesar de que las protestas están prohibidas y lo seguirán estando allá donde la rebelión no se extienda.
El Real Decreto 926/2020 que será convalidado el próximo jueves establece en su art. 7 una amplia potestad de la Administración de prohibir manifestaciones y reuniones, en lugares públicos y privados, bajo pretexto sanitario, para a continuación aclarar que esta medida «no afecta a actividades laborales» Leer más
Una manifestación contra el toque de queda por las calles de Pino Montano ha terminado la noche de este martes en disturbios. la intervención de los antidisturbios de la Policía Nacional no se hizo esperar. Leer más
La alarma sobre el orden público vuelve a Italia después del toque de queda y las restricciones impuestas en ciertas regiones. En la noche del sábado al domingo se vivieron horas de enfrentamientos violentos con la policía en los alrededores de la céntrica Plaza del Pueblo, en Roma, en protesta contra el toque de queda, impuesto en el Lazio a medianoche.
Los manifestantes marchaban con la cara tapada con capuchas y cascos y lanzaron cócteles molotov, petardos y otros artefactos explosivos. También quemaron coches y mantuvieron violentos choques con la policía. Varias cadenas de televisión, como Sky News, calificaron las movilizaciones como “guerrilla urbana” (*).
Algo parecido se vivió en la noche del viernes al sábado en Nápoles, con duros enfrentamientos entre la policía y los manifestantes que protestaban contra el toque de queda. El presidente de Campania, Vincenzo De Luca, había amenazado con un confinamiento general, pero ha tenido que dar marcha atrás, ante las violentas protestas y el riesgo de que continúen los desórdenes públicos.
El malestar y las tensiones sociales a causa de la pandemia son cada día más evidentes. “Lo ocurrido en Nápoles es la señal de lo que podría suceder en el resto de Italia y en toda Europa. Nápoles prosigue teniendo este extraño destino de ser un territorio que se anticipa a las tendencias, exactamente de la misma forma que un laboratorio en el que se experimenta lo cual continuará en otros lugares”, resalta este domingo en “La Repubblica” el escritor napolitano Roberto Saviano, en un artículo en el que asegura que “no es solo la Camorra la que está detrás de los actos violentos, sino más bien la desesperación del sur la que está explotando”.
Aunque algunos “expertos” han planteado medidas todavía más restrictivas, sin descartar un nuevo confinamiento general como el que tuvo lugar durante la primera ola, el primer ministro, Giuseppe Conte, ni siquiera quiere que se hable de ello.
El temor a los actos de violencia en la calle si el gobierno ordena un confinamiento general ha sido expresado por el profesor Ranieri Guerra, representante de la Organización Mundial de la Salud en el comité científico que asesora al gobierno italiano: “Debemos evitar el confinamiento ya que provocaría disturbios armados. La gente está exhausta por el encierro de tres meses”.
Aparte del temor a la guerrilla urbana en caso de confinamiento general, que ha quedado descartado, el gobierno considera que un toque de queda general en todo el país no es eficaz, según el profesor Walter Ricciardi, asesor del ministro de Sanidad, Roberto Speranza: “¿Qué nos salió mal? Muchas zonas no han hecho lo que tenían que hacer este verano para adaptar su sistema sanitario. Hoy estamos pagando las consecuencias. Tenemos pocas semanas para intervenir. Se necesitan cierres locales, incluso regionales, mientras que el toque de queda general no funciona. Lo hemos visto con los malos resultados de Francia”.
El gobierno teme que las protestas de los ciudadanos por las medidas restrictivas desemboquen en actos de violencia. La ministra del Interior, Luciana Lamorgese, ha destacado que “detrás de las manifestaciones violentas y agresiones hay un plan previamente organizado que tiene poco que ver con la crisis económica”.
La posibilidad de un escenario de violencia fue previsto por el ministerio del Interior. Los servicios secretos alertaron de la posibilidad de una guerrilla urbana en varias ciudades. El director general de la policía, Franco Gabrielli, en contacto con todos los jefes de policía de las regiones de Italia, ha planificado controles en previsión de que se produzcan desórdenes públicos.
El malestar y las tensiones sociales también preocupan al Presidente de la República, Sergio Mattarella, que el próximo martes presidirá el Consejo Supremo de la Defensa. Uno de los puntos del orden del día será “Las consecuencias de la urgencia sanitaria sobre los equilibrios estratégicos y de seguridad mundiales, con particular referencia a la OTAN y a la Unión Europea”.
Ante el “peligro de guerra civil” en Francia, el antiguo jefe del Estado Mayor del ejército, Pierre de Villiers, pidió el miércoles que se tomaran medidas.
El general comentó en la cadena RTL el asesinato del profesor Samuel Paty, que se suma a la lista de atentados que han golpeado a Francia en los últimos años.
Villiers habló del problema del islamismo radical. “Después de la serie de atentados y en el contexto de la debilidad actual de nuestro pueblo, que sufre la crisis sanitaria, la crisis social y la crisis económica, somos vulnerables y existe el peligro de una guerra civil”, dijo.
El oficial no entiende que “podamos confinar al pueblo francés durante ocho semanas y que no podamos despedir a un imán que predica contra Francia todo el día”.
En consecuencia, pide medidas que deberían ser más fáciles de poner en práctica. “La guerra contra el Islam radical es una guerra real. Hay gente que lo está llevando a cabo con una barbarie erigida. Es su doctrina erradicar nuestra sociedad y reemplazarla con un modelo en el que la ley Sharia sea el centro. Así que creo que tenemos que ser conscientes de este estado de cosas y tomar medidas, finalmente tomar medidas”.
Menos de una semana después del degollamiento de Samuel Paty, el gran imán de Burdeos, Tareq Oubrou, denunció el 20 de octubre en franceinfo “una verdadera anarquía religiosa musulmana en Francia que debe ser controlada”.
Según él, “la ley debe ser aplicada. No podemos permitirnos en territorio francés hablar, hacer cosas, actuar y llamar al odio sin castigarlos”.
La policía británica se ha dirigido a los propietarios de comercios, bares y restaurantes de Londres para que espíen a sus clientes y se aseguren de que cumplen con las nuevas normas de distanciamiento social.
En su mensaje dicen a los comerciantes que deben pedir a los clientes los nombres, direcciones e incluso una identificación con foto. “Los comercios deben tomar medidas para asegurarse de que el grupo [máximo de seis personas] es sólo de un mismo hogar o parte de una burbuja de apoyo. Esto podría incluir la solicitud de una identificación fotográfica con nombres y direcciones”, dice el mensaje de la policía.
Justifica su petición con el apartheid sanitario: se trata de evitar que las personas se mezclen, de acuerdo con las restricciones de “nivel dos” introducidas el fin de semana pasado por el gobierno de Boris Johnson.
En Inglaterra y Gales las personas que viven en las áreas calificadas de “nivel dos” pueden ir a un bar o a un restaurante, pero en el interior sólo se pueden sentar con las que convivan bajo el mismo techo. Hasta seis personas de diferentes hogares pueden reunirse afuera siempre y cuando permanezcan sentados.
Los comerciantes afirman que son peticiones “completamente inaceptables” y que si los clientes no pueden probar que cumplen con las restricciones de movilidad, perderían volumen de ventas.
La Asociación de Empresas de Ocio Nocturno ha pedido asesoramiento jurídico sobre una exigencia policial que califican de “engañosa”. Su director, Mike Kill, dijo: “Hemos buscado asesoramiento jurídico en relación con la comunicación de la Policía Metropolitana. Creemos que es una petición potencialmente ilegal y engañosa. Exigir de repente una identificación con foto y una prueba de domicilio podría diezmar los negocios”.
Emma McClarkin, de la Asociación Británica de Cervecerías y Bares, dijo: “Esperar que los bares exijan a todos los clientes una identificación fotográfica con nombres y direcciones sería fundamentalmente inapropiado y completamente inaceptable”.
Los locales de hostelería, turismo y ocio ya están obligados a registrar los datos de contacto de los clientes, visitantes y personal para las aplicaciones del rastreo informático del sistema de salud.
A los clientes de los bares que sean sorprendidos quebrantando las normas de distanciamiento social les pueden imponer multas de 200 libras, mientras los bares y restaurantes arriesgan sanciones de 1.000 libras.
Además, la policía británica está revisando las cuentas de Facebook y otras redes sociales para comprobar fotográficamente si los propietarios de los establecimientos consienten que los clientes rompan las normas de distanciamiento social.
La batalla comenzó cuando Boris Johnson se enfrentó a una revuelta después de ordenar a Manchester el nivel más duro de restricciones de cierre de establecimientos públicos. Estalló un cruce de acusaciones sobre la responsabilidad del colapso de las conversaciones para el rescate de Manchester.
Después de 11 días de conversaciones, el Primer Ministro rompió las negociaciones con los dirigentes municipales y confirmó que la región será clasificada como zona de “muy alto riesgo”. La decisión enfureció al alcalde de la ciudad, Andy Burnham, y a los políticos de la región.
Un diputado conservador describió la medida como una “locura” y otro advirtió que es “perjudicial para nuestra comunidad”.
El viernes pasado el Secretario de Salud, Matt Hancock, amenazó con calificar a Londres como una zona de “alto riesgo”. Por su parte, el alcalde de Londres exige que se levante el toque de queda a partir de las 10 de la noche en la capital británica.
El martes por la noche la policía nigeriana reprimió a tiros las protestas contra el terrorismo policial. Desde el inicio de las manifestaciones hace dos semanas, un total de 56 personas han muerto en todo el país.
El miércoles los manifestantes quemaron la sede de la Autoridad de Puertos de Nigeria, donde los bomberos tuvieron que esforzarse para contener las llamas. Varias comisarías, la sede de una cadena de televisión y una terminal de autobuses también han sido incendiadas.
En Lagos, una ciudad con de 20 millones de habitantes, grupos de manifestantes tomaron el control de casi todas las carreteras de acceso. También estallaron enfrentamientos en la capital, Abuya, donde decenas de vehículos y edificios fueron incendiados.
El gobernador de Lagos ha impuesto el toque de queda y el ejército patrulla las calles. En Benin City, la capital del estado de Edo, al sur del país, también han impuesto el toque de queda.
Las manifestaciones se reprodujeron horas después de que el gobernador de Lagos anunciara la imposición del toque de queda. Ante la decisión de los manifestantes de seguir protestando, la policía respondió disparando con munición real contra la multitud.
Las promesas del gobierno de disolver una unidad antirobos no ha frenado las movilizaciones, que suman ya 14 jornadas consecutivas de protestas.
Ayer se escucharon varios disparos y una espesa humareda negra emanaba del techo de la prisión central de Lagos. “Están atacando la prisión” declararon policías ubicados cerca del centro penitenciario.
El Centro Nacional de Inteligencia, a través del Centro Criptológico Nacional, ha incluido a mpr21.info entre 150 portales analizados que constituyen un riesgo para la seguridad nacional por su intencionalidad de «erosionar la credibilidad de las instituciones públicas», según un informe de su unidad de cibervigilancia, conocido como ELISA. Leer más
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