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La masacre de Deir Yassin

La más importante y más sangrienta de las operaciones sionistas contra los pacíficos habitantes árabes de Palestina ocurrió en una fecha que ahora vive en la memoria de todo árabe: el 9 de abril de 1948. Los árabes tuvieron su propio “Lidice” para llorar sobre él; su propia tragedia tuvo que ser contada una y otra vez. Sobre aquella fecha ocurrió la tragedia que ningún libro sobre Palestina de este período de cualquier nacionalidad o color político. sionista o no sionista, puede ignorar. Es la historia de la matanza de Deir Yassin.

El objetivo sionista de arrojar a los árabes de Palestina fue ampliamente logrado por lo que pasó en Deir Yassin. El horror que produjo en el pacífico pueblo de Palestina. cuando fueron conocidas las noticias sobre Deir Yassin, provocó el más masivo éxodo de pánico imaginable. Los sionistas llaman al episodio “Deir Yassin y después…”

Deir Yassin era una pequeña aldea árabe tres millas al oeste de Jerusalén. No tenía nada de excepcional y ninguna importancia estratégica. A pesar de estar cerca de Jerusalén, quedaba fuera de la carretera entre Jerusalén y Tel Aviv y nadie la tuvo nunca en cuenta. Levin, el locutor de la Haganah, describió la aldea con estas palabras: “Deir Yassin era una de las pocas aldeas árabes pacíficas en los alrededores de Jerusalén. Cuando una banda árabe intentó asentar su base allí el mes pasado [marzo de 1948], los vecinos mismos la rechazaron, al costo de la vida del hijo del muktar” (alcalde).

La gente de Deir Yassin no deseaba tomar partido en la lucha entre árabes y judíos. Aunque eran árabes continuaron siendo neutrales. Estos hechos, que la aldea no tenía ninguna importancia estratégica y que sus habitantes eran pacíficos, son aceptados por casi todos los que han escrito sobre la suerte de la aldea, excepto Begin, que la hizo famosa gracias a lo que sus hombres hicieron en ella.

Una investigación británica del período declara que los habitantes de Deir Yassin “tenían reputación de pacíficos y de llevarse bien con sus vecinos judíos”. Aunque Begin pretende que Deir Yassin “era un importante eslabón en la cadena de posiciones árabes que encerraban Jerusalén desde el Oeste”.

A pesar de esta declaración, en la misma página de sus memorias admite que “el comandante de la Haganah en Jerusalén anunció que su captura no tenia ningún valor militar y era, por supuesto, contraria al plan general para la defensa de Jerusalén”. Esto demuestra que las pretensiones de Begin eran solamente intentos para excusar lo que hicieron sus hombres en aquella aldea. En la medida final, lo que sea de verdad sobre la posición de la aldea, lo que ocurrió allí el 9 de abril nunca puede excusar a los terroristas por cualquier aspiración que pudieran haber tenido referente a la posición “estratégica” de la aldea.

En la mañana de aquel día, “una fuerza del IZL [Irgún] y del Grupo Stern de unos doscientos hombres atacó a la aldea árabe”. Los hombres de la aldea estaban trabajando fuera. Begin describe el principio del incidente. Dice que “uno de los nuestros, que llevaba un altavoz, se colocó a la entrada de la aldea y exhortó en árabe a todas las mujeres, niños y viejos a marcharse de sus casas y refugiarse en las faldas de la colina”. Algunas de las mujeres y niños lo hicieron, pero no todos. Parece que hubo alguna defensa por parte de los árabes, porque hubo lucha. Según Begin, sus hombres “se vieron compelidos a luchar casa por casa [y] para derrotar al enemigo utilizaron un gran número de granadas de mano”, que lanzaron a las viviendas.

En este ataque -dice Begin- sus terroristas “tuvieron cuatro muertos y casi cuarenta heridos”. Sin embargo, según el comandante del Irgún de la fuerza atacante, en un discurso que dirigió a los judíos de Nueva York durante una visita a Estados Unidos más tarde, las víctimas terroristas fueron “8 muertos y 57 heridos”. De los habitantes de Deir Yassin, sin embargo, “unos 250 murieron, alrededor de la mitad de ellos eran mujeres y niños”, según una investigación británica de aquel período. La manera en que estos árabes fueron asesinados causó horror y pánico entre los árabes de Palestina.

Después de acabar con la defensa árabe, los terroristas del Irgún y del Grupo Stern agruparon a los habitantes de Deir Yassin, de los cuales más de la mitad eran mujeres y niños y les dejaron de pie bajo vigilancia en la plaza de la aldea, mientras ellos entraban en las casas y saqueaban todas las cosas de valor que pudieran coger.

La carnicería, que es conocida por todo árabe como “la matanza de Deir Yassin”, empezó en seguida. Los terroristas judíos clavaron sus bayonetas y asesinaron a las mujeres que estaban embarazadas, cortaron a los niños que gritaban en pedazos, delante de los ojos de sus madres. Mutilaron a las mujeres jóvenes y muchachas, cortando sus miembros después de violarlas. Ancianos y hombres jóvenes fueron deliberadamente torturados hasta la muerte, mientras que las mujeres y muchachas que quedaban fueron despojadas de toda su ropa y metidas en camiones y llevadas a Jerusalén para hacer con ellas un desfile en el barrio judío de la ciudad.

Inmediatamente después de la matanza, la Haganah llegó y bloqueó la aldea durante dos días para evitar la entrada mientras quemaban los cadáveres y echaban los restos en los pozos de la aldea en un esfuerzo para borrar toda huella de las atrocidades. Cuando el representante en Palestina de la Cruz Roja Internacional, De Reynier, visitó la aldea dos días más tarde, logró ver alguna de las huellas de lo que había ocurrido.

Quedó horrorizado por lo que vio, la impresión de la acción de la IZL que se formó fue que había sido “una matanza deliberada”. Más tarde escribió un libro sobre su misión en Palestina con la Cruz Roja, en el cual incluye sus impresiones de la matanza. Según el reportero de “Kol Israel”, de la Haganah, Harry Levin, que conoció a De Reynier a su vuelta a Jerusalén después de la visita a Deir Yassin, “no quería hablar, solamente cerró sus labios y dijo: ‘¡Horrible, horrible!’”.

Levin, sin embargo, recibió su informe de la matanza de dos fotógrafos de la Haganah, que habían acompañado a De Reynier en la visita; de hecho sólo uno de los fotógrafos habló, porque el otro “estaba demasiado impresionado para decir cualquier cosa”. El hombre dijo que “él vio un gran montón de cuerpos quemados y medio quemados en una zanja; [también] otro montón de cuerpos de niños, alrededor de dieciséis [y] en la habitación de una de las casas estaban los cadáveres de una mujer y un niño”.

La acción de la Haganah de bloquear la aldea fue llevada a cabo con la intención de evitar la evidencia de la matanza; esto es por lo que a De Reynier se le impidió la entrada durante dos días. Sin embargo, hoy día sabemos casi todo lo que ocurrió aquel día de testigos que han sobrevivido, de lo que admitieron los terroristas que tomaron parte en la matanza, de los informes hechos por la Cruz Roja y otras organizaciones internacionales, tanto como de las fotos de la Haganah, de las que existen todavía reproducciones, de las cuales yo mismo he visto.

Una relación británica de la historia es la siguiente:

“Un mes antes que el Mandato terminara, esto es, a mediados de abril de 1948, dos israelíes borrachos estaban sentados en la terraza de un café en un lugar que se llamaba Deir Yassin, cuando una mujer árabe embarazada pasó.

— ¿Niño o niña? -preguntó uno de los israelitas a su compañero.
— Niño, seguramente.
— Te apuesto a que es una niña.
— Agárrala mientras lo averiguo.

Entonces él cogió una botella de cerveza, rompió el fondo y con lo que quedó de la botella abrió el cuerpo de la mujer, que gritaba, y la dejó tirada para que muriera”.

“Y no hay ninguna duda acerca de que una banda israelita entró realmente en Deir Yassin una mañana cuando los hombres estaban trabajando fuera y mataron a un cierto número de mujeres y niños cuyos cuerpos fueron arrojados a los pozos de la aldea. Existe un testimonio jurado sobre el asunto. Lo que hizo más odioso el crimen es el hecho que Deir Yassin, que es un suburbio al oeste de Jerusalén, es uno de los pocos lugares donde anteriormente árabes y judíos vivían en términos amistosos”.

Las fuentes británicas dicen que las víctimas asesinadas en la matanza de Deir Yassin fueron 250; las fuentes árabes dicen que la cifra exacta fue exactamente 254. Entre ellas había un total de 137 mujeres, de las cuales 52 fueron descritas como “madres que criaban niños, algunos de los cuales tenían pocos meses”. Del resto de las mujeres, 25 estaban embarazadas y las otras eran muchachas y mujeres solteras.

A través de las memorias de Begin sabemos que la Haganah y, en consecuencia, su supervisora la Agencia Judía, conocía de antemano la intención de Irgún de atacar Deir Yassin. Begin manifiesta que recibió una carta de Shaltiel, comandante de la Haganah en Jerusalén, en la cual éste le decía: “He sabido de vuestro plan de atacar Deir Yassin. Deseo señalar que la captura y control de Deir Yassin es una de las etapas de nuestro plan general. No tengo ninguna objeción a la realización de esta operación, con tal de que ustedes puedan controlar el pueblo”. El plan era apoderarse de Deir Yassin y utilizar el campo “para establecer un aeródromo”. Existe una contradicción obvia entre esta declaración y otra del mismo comandante de la Haganah que cita Begin (que ya he reproducido), en la cual aquél declaraba que la captura de Deir Yassin era “por supuesto, contraria al, plan general de defensa de Jerusalén”.

Las noticias de la matanza de Deir Yassin causaron honda impresión en Palestina y el mundo árabe. Los árabes de Tierra Santa quedaron estupefactos. De pronto comprobaron que ser apacibles campesinos no les salvaba del salvajismo judío-sionista. De esta manera, cuando los terroristas sionistas se acercaban a una aldea para atacarla, los habitantes árabes huían aterrorizados. Pronto, pueblos y ciudades fueron evacuados, y cuando los sionistas se enfrentaron con obstinados árabes que rehusaron marcharse, los terroristas con gusto repetían algunos de los actos de la tragedia de Deir Yassin en su beneficio. Los pateaban, los golpeaban y los obligaban a correr a tiros, o torturaban a cuantos tuvieran tiempo para hacerlo. Abundan los relatos del salvajismo judío en Palestina; han sido repetidos de forma ilimitada por Israel en tierras árabes ocupadas como resultado de la guerra de junio de 1967.

Begin insiste en describir los detalles de la matanza con “relatos increíbles de la carnicería Irgún”. También acusa al alto mando árabe y a la Agencia Judía por haber, los dos de acuerdo, fabricado la matanza. Manifiesta que las radios árabes informaron repetidamente a los árabes de Palestina de esos “relatos increíbles”, lo cual inducía a los árabes a huir presos del pánico y del terror. Según la evidencia que se desprende de escuchar los programas de todas las radios árabes en 1948, sin embargo, las declaraciones de Begin son sucias mentiras del principio al fin. Con respecto a la acusación de Begin que la matanza era una fabricación de la Agencia Judía, basta señalar que la Agencia pidió excusas públicamente de la matanza, para ver que la acusación no es cierta. Si la matanza nunca se realizó, como Begin quiere hacernos creer, entonces ¿a qué se debe que la Agencia Judía encontrara la carnicería tan monstruosa que Ben Gurion, su dirigente ejecutivo y más tarde primer ministro de Israel, pidiera excusas públicamente al rey Abdullah de Transjordania por las acciones terroristas? Seguramente esto es una suficiente evidencia. La Agencia Judía declaró que deploraba “la ejecución de semejantes brutalidades como simplemente repugnante”, y además expresó “su horror y repulsión por la bárbara manera en que la acción fue llevada a cabo”.

El novelista y escritor sionista Arthur Koestler, que había conocido a Begin y que fue descrito por el comandante del Irgún como escritor “que se dedicaba a la rama especial de la literatura que se puede llamar psicología política” (en otras palabras, un propagandista sionista), declaró, sin embargo, que “el baño de sangre de Deir Yassin fue la peor atrocidad cometida por los sionistas en toda su carrera”.

Jon Kimche, el judío británico y escritor sionista que estaba en Jerusalén en el momento de las atrocidades de Deir Yassin, describe la matanza como “la mancha oscura en la hoja de servicios judía”. Continúa, para dar a sus lectores una frase que indica la posterior justificación terrorista de lo que ocurrió en Deir Yassin. Dice: “Es históricamente importante porque se convertirá en el principio de una segunda leyenda con que los terroristas intentaban servir a su causa y justificar sus hazañas. De la misma manera que ellos afirmaban que la decisión británica de dejar Palestina era el resultado, de los ataques terroristas sobre las tropas británicas, más tarde justificaron la matanza de Deir Yassin porque desembocó en el pánico que hizo huir a los árabes que quedaban en el ‘Estado Judío’ y disminuyó las pérdidas judías”.

Notas:

— Haganah: organización terrorista sionista, antecedente del Mosad
— Irgún: organización terrorista sionista
— Grupo Stern: organización terrorista sionista que ofreció sus servicios a los nazis
— Menahem Begin: terrorista miembro del Irgún y luego Primer Ministro de Israel

El Mossad asesinó con plutonio al dirigente palestino Yaser Arafat

El Mossad, el centro israelí de espionaje, asesinó al dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina, Yaser Arafat, envenenando su café, informó el jueves el rotativo libanés Ad-Diyar.

El Mossad supo que el dirigente palestino empezaba el día con una taza de café instantáneo con leche. Infiltró a uno de sus mercenarios entre los guardaespaldas y le encargó mezclar el café original con otro que estaba contaminado con plutonio.

El infiltrado accedió a llevar a cabo esta tarea a cambio de una gran suma de dinero y de obtener asilo en occidente bajo una nueva identidad.

El plutonio fue administrado en pequeñas dosis para deteriorar la salud del dirigente palestino de manera progresiva, para de este modo no causar alarma y que no se descubriera que el Mossad estaba detrás de su muerte.

El mencionado diario asegura también que el infiltrado accedió a llevar a cabo esta tarea a cambio de una gran suma de dinero y de obtener asilo en Occidente bajo una nueva identidad.

Tras cumplir con sus órdenes y causar la muerte de Arafat, indica el diario libanés, el espionaje israelí ayudaron al infiltrado a someterse a varias operaciones de cirugía plástica para que no se le pudiese reconocer por sus rasgos faciales.

Según Ad-Diyar, el espía israelí viajó primero a Canadá y posteriormente a Estados Unidos, convirtiendo a Obama en encubridor del asesinato.

El pasado 11 de noviembre, la comisión palestina de investigación sobre la muerte de Arafat anunció haber identificado al autor del asesinato del dirigente palestino, y acusó al régimen israelí de estar detrás de su muerte.

“La comisión de investigación ha conseguido identificar al autor del asesinato del difunto dirigente Yaser Arafat”, se limitó a informar el jefe de la comisión, Tawfiq Tirawi, pero se negó a revelar el nombre del sospechoso o a difundir más detalles acerca de la investigación o la acusación.

Arafat murió el 11 de noviembre de 2004 a los 75 años. Para encubrir el asesinato, inicialmente no se efectuó ninguna autopsia, pese a reclamarlo su viuda, Suha Arafat.

El 22 por ciento de la población israelí es pobre

El miércoles el Instituto Nacional de Seguridad de Israel publicó su informe anual según el cual 1.709.300 habitantes vivían en la pobreza el año pasado, una cifra que supone el 22 por ciento de la población total.

El número de pobres muestra una tendencia al alza en comparación con el año anterior.

Según el informe, un individuo con un ingreso mensual de menos de 3.077 NIS (nuevo shekel israelí) o 796 dólares, se considera pobre, al igual que cualquier pareja que gane menos de 4.923 shekels (1.274 dólares) al mes.

El autor del informe, Daniel Gottlieb, dijo que el aumento de la pobreza era más probable debido a la reducción del régimen de asignaciones por los hijos en 2013.

“Hubo un aumento continuo de los precios de la vivienda y el alquieler y un agravamiento de la pobreza, en parte debido a la reducción de las asignaciones por hijos, que influyó en 2014”.

Las ONG se apresuraron en reaccionar al informe, criticando fuertemente al gobierno de Tel Aviv por sus políticas económicas.

“Las cifras del informe son impactantes, como de costumbre, pero no sorprende. Los pobres en Israel no son de suficiente interés para el régimen”, dijo el presidente de la Fraternidad Internacional de Cristianos y Judíos, el rabino Yechel Eckstein.

“El sufrimiento de cientos de miles de ancianos, niños y familias que se han derrumbado bajo el peso de la pobreza, es una vergüenza y una ‘amenaza real’ a la situación social”, agregó.

Israel tiene la segunda tasa más alta de pobreza dentro de la OCDE. Sólo México tiene una tasa peor que Israel en la lista.

El portavoz del Califato Islámico también es francés

La voz que reivindicó en nombre del Califato Islámico los atentados terroristas del viernes en París es la de Fabien Clain, un francés nacido en Toulouse. Como dice el diario L’Express, todas las redes yihadistas conducen… a Francia o, lo más lejos, a Bélgica.

Aunque se hacía llamar a sí mismo “Omar”, este francés de pura cepa se convirtió al islam a finales de los años noventa.

Tiene 36 años y fue cofundador del grupo takfirí denominado “célula de Artigat”, relacionado con Mohamed Merah, el terrorista francés que en 2012 mató a siete personas en Toulouse y sus alrededores.

Estaba vigilado por la policía desde 2001 junto con su hermano, Michel. Las esposas de ambos llevaban burka, por lo que en su barrio les conocían como el clan de los Belphégor, en referencia al personaje central de la serie “El fantasma del Louvre”.

En 2004 su célula salafista se fusionó con otro grupo dirigido por Olivier Corel, otro francés al que le llaman “el emir blanco”.

Su nombre también apareció relacionado con el proyecto fallido de atentado contra una iglesia de Villejuif, a las afueras de París, que presuntamente intentaba llevar a cabo Sid Ahmed Ghlam, detenido el pasado mes de abril.

Clain fue condenado en 2009 a cinco años de prisión por su relación con una red que enviaba combatientes a Irak y, tras ser liberado, se instaló en Normandía y luego viajó a Siria, donde se unió a las filas del Califato Islámico.

Actualmente se encuentra en Raqqa, bastión del Califato Islámico, desde donde dirige un equipo que distribuye propaganda en internet.

Los drones de Estados Unidos no matan a los yihadistas

Desde que Obama asumió la presidencia en 2009, se calcula que Estados Unidos dio muerte a 2.464 personas en ataques con aviones no tripulados enviados fuera de lo que Washington declaró “zonas de guerra”. De ellas en Pakistán el 89 por ciento ni siquiera fueron identificadas como yihadistas.

La cifra fue publicada en febrero 2015 por Jack Serle y el equipo de la Oficina de Periodismo de Investigación, quienes mantienen una base de datos con todos los ataques conocidos, basándose en trabajo de campo, informes de medios y fuga de documentos, que proporcionan una imagen más clara de la escala y el impacto del programa secreto de aviones no tripulados de Estados Unidos en comparación con la información episódica ofrecida por los medios de información.

De acuerdo con datos de la Oficina, los miembros de Al Qaeda representan sólo el 4 por ciento del total de 2.379 personas que murieron por ataques de aviones no tripulados estadounidenses en Pakistán a octubre de 2014, poco más de diez años después de los primeros de ataques ordenados por Bush. Del total de muertes, alrededor del 30 por ciento podría ser identificado y 11 por ciento se definen como militantes. Poco se sabe acerca de las 1.675 víctimas restantes no identificadas. La Oficina de Periodismo de Investigación informó sobre estos números después de un año de recopilar información en varias fuentes a fin de proporcionar una visión general de las bajas en ataques con drones.

Las misiones de ataques mortales selectivos con aviones estadounidenses no tripulados se efectúan principalmente sobre Pakistán, donde la CIA tiene como objetivo debilitar a Al Qaeda y limitar sus movimientos a la vecina Afganistán. El uso de aviones no tripulados se contempla como una forma de esconder la participación de Estados Unidos y eludir el resentimiento en un país que el New Yorker caracteriza como “inestable” y que posee más de un centenar de armas nucleares. Aunque la guerra no oficial con drones para controlar la frontera entre Pakistán y Afganistán terminó a mediados de 2013, la campaña de ataques con aviones no tripulados continuó con cinco bombardeos registrados en enero de 2015, la cifra más alta desde julio de 2014.

En enero se registraron ataques adicionales para matar al menos 45 personas en Somalia y tres en Yemen, donde una de las víctimas fue un niño de doce años.

Las conclusiones de la Oficina de Periodismo de Investigación socavan la validez de la afirmación del secretario de Estado, John Kerry, cuando dijo que “las únicas personas que reciben ataques desde un avión no tripulado están confirmadas como objetivos terroristas al más alto nivel”. Independientemente de si los asesinados eran en efecto peligrosos, la incapacidad para dar cuenta de sus identidades invita al escepticismo hacia estas operaciones militares y plantea preocupaciones morales concernientes al respeto básico de la dignidad humana.

En abril de 2015, Jeremy Scahill informó en Intercept que el “corazón de alta tecnología del programa de aviones no tripulados de Estados Unidos” está en una base militar estadounidense en Ramstein, Alemania. Documentos “top secret” de Estados Unidos obtenidos por Intercept proporcionan “el plan más detallado visto hasta la fecha de la arquitectura técnica utilizada para llevar a cabo ataques con aviones no tripulados Predator y Reaper”. La mayoría de los conductores de los aviones no tripulados operan desde Estados Unidos, pero dependen de Ramstein para controlar sus drones.

La cobertura de noticias de los grandes medios de comunicación sobre estos bombardeos aéreos secretos de Estados Unidos tiende a nutrirse en gran medida de las fuentes oficiales del gobierno. Muchos de estos informantes no están autorizados para conocer cabalmente estos ataques y, mucho menos, para discutirlos públicamente. Incluso “miembros del Congreso han sido amordazados por afirmaciones de funcionarios que invocan el secreto para proteger la seguridad nacional y/o cooptados por los grupos de presión que representan a los fabricantes de aviones no tripulados”, afirmó Andy Lee Roth en Censored 2013.

En ocasiones excepcionales obligan a los funcionarios a revelar más sobre estos programas secretos de exterminio. Por ejemplo, en abril de 2015, el presidente Obama se disculpó públicamente por el ataque de un dron que en enero dio muerte accidental en Pakistán a dos rehenes de Al Qaeda, entre ellos el trabajador humanitario estadounidense Warren Weinstein. La cobertura del New York Times incluyó un análisis de la noticia en primera plana, escrito por Scott Shane, quien criticó el programa de ataques con drones. El artículo citó a Micah Zenko, un experto del Consejo de Relaciones Exteriores que criticó la declaración de Obama porque “arroja poca luz sobre una cuestión no conocida: que la mayoría de los individuos muertos no están en una lista de ejecuciones y que el gobierno no conoce sus nombres”.

El análisis de Shane utilizó la investigación de la Oficina de Periodismo de Investigación para mostrar el alcance de los ataques con aviones no tripulados estadounidenses en las zonas tribales de Pakistán desde 2004.

Los periodistas del New York Times Mark Mazzetti y Matt Apuzzo también merecen reconocimiento por su informe de abril de 2015 “Apoyo profundo en Washington para las misiones de la CIA con drones”, que hizo olas en Washington y entre el establishment de prensa para identificar públicamente a tres funcionarios de alto rango de la CIA con papeles clave en las operaciones secretas de aviones no tripulados. En consonancia con la práctica habitual, la CIA pidió al Times retener los nombres. Entre los tres funcionarios de la CIA develados por Mazzetti y Apuzzo se encuentra Michael D’Andrea, a quien identificaron como “jefe de operaciones durante el nacimiento del programa de detención e interrogatorios de la agencia” y posteriormente, como jefe del Centro de Contraterrorismo de la CIA, “se convirtió en un arquitecto del programa de asesinatos selectivos”. D’Andrea, revelaron los periodistas, “presidió el crecimiento de la CIA en operaciones con aviones no tripulados y cientos de ataques en Pakistán y Yemen durante los nueve años que se mantuvo en el cargo”.

Sin embargo, los informes de Shane, Mazzetti y Apuzzo muestran lo excepcional en la cobertura de noticias de los medios corporativos sobre los programas estadounidenses de aviones no tripulados. Más típico en este sentido es el tratamiento ofrecido por la revista Newsweek en una historia de portada de abril 2015: ¿Puede Estados Unidos ganar una guerra? Esta publicación identifica los ataques con drones como una de las “puntas gemelas de la estrategia de Estados Unidos en el extranjero” que son “a menudo poco fiables, desacreditadas o desagradables”. El artículo se hizo cargo de antiguas críticas de Alexander Cockburn, periodista escocés fallecido en 2012, en las que afirmaba que los ataques de drones contra presuntos objetivos de alto valor aumentarían la violencia contra Estados Unidos y las tropas aliadas, contrarrestándolas con la perspectiva del general retirado de la Fuerza Aérea Michael V. Hayden, ex director de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y de la CIA, quien “insiste en que los ataques de drones sobre Al Qaeda fueron cruciales en la prevención de otro gran ataque contra Estados Unidos”. La cobertura de Newsweek citó a Hayden al menos nueve veces por separado, más que a cualquier otra fuente. Y no hizo mención a las conclusiones de la Oficina de Periodismo de Investigación sobre los civiles muertos en los ataques de drones.

Kidon: terrorismo israelí con licencia para matar en todo el mundo

La televisión israelí ha admitido que la unidad de asesinato “Kidon”, una subsidiaria del servicio de inteligencia israelí (Mossad), fue autor de al menos 40 operaciones en diferentes partes del mundo, incluido Irán.

Entre las figuras asesinadas por este departamento secreto israelí se encuentran los científicos nucleares iraníes y el alto comandante del Movimiento de Resistencia Islámica Palestina (Hamas), Mahmoud al-Mabhouh, éste último durante una operación realizada en 2010 en Dubai (Emiratos Árabes Unidos).

Ronen Bergman, un experto en las agencias de inteligencia de Israel, consideró a Kidon como un pequeño Mossad dentro del Mossad, una formación que ofrece entrenamiento militar a sus integrantes en un lugar aislado, e incluso el resto de los elementos del Mossad no saben los nombres reales de sus componentes.

Una de las principales tareas asignadas a los agentes de Kidon es llevar a cabo misiones especiales de secuestro, ejecución y asesinato, según el informe. Entre otras misiones de dicho departamento son llevar a cabo homicidios y asesinatos con éxito con el objetivo de la disuasión, la intimidación y la frustración de las supuestas actividades hostiles contra Israel.

De acuerdo con el documento, Kidon es la única unidad en el mundo que lleva a cabo oficialmente las tareas de asesinato y está compuesto por equipos integrados por una docena de personas cada uno.

Las autoridades palestinas atribuyen, además, a Kidon el asesinato del fundador del movimiento Yihad Islámica Palestina, Fathi Shiqaqi, en 1995.

Los integrantes de la unidad de terror de Mossad o Kidon, que trabajan bajo los nombres de personajes ficticios, se encargan también, del asesinato de los científicos nucleares en diferentes puntos del mundo y de los dirigentes nazis que aún están vivos.

A principios de este mes, el ministro israelí de Asuntos Militares, Moshe Yaalon, admitió en una entrevista concedida al semanario alemán Der Speigel que la inteligencia de Israel estuvo detrás del asesinato de los científicos nucleares iraníes, subrayando: “Está muy claro, de una manera u otra […] el programa nuclear iraní tiene que ser frenado”.

El ministro israelí amenazó abiertamente con más ataques a científicos iraníes o acciones de sabotaje contra los sistemas informáticos del país persa, ya que su gobierno “no va a tolerar un Irán armado con bombas atómicas”.

En los últimos años, cuatro científicos iraníes vinculados al programa nuclear pacífico del país han perdido la vida en atentados terroristas: Masud Ali Mohamadi (enero de 2010), Mayid Shahriari (noviembre de 2010), Dariush Rezaineyad (julio de 2011) y Mostafa Ahmadi Roshan (11 de enero de 2012).

Israel alega que el programa de energía nuclear iraní tiene dimensiones militares, y pese al reciente consenso nuclear alcanzado entre Teherán y el Grupo 5+1 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia, China más Alemania), busca presionar a las partes occidentales para que bloqueen un acuerdo definitivo con Irán, algo que considera como un “error estratégico” y una amenaza para su supervivencia.

La negativa israelí a un pacto Irán-G5+1 tiene lugar mientras oculta en sus arsenales más de 200 ojivas nucleares y se niega a adherirse al Tratado de No Proliferación (TNP), tampoco permite inspecciones a sus instalaciones nucleares, pese a los llamamientos de la ONU.

—http://www.hispantv.com/newsdetail/Oriente-Medio/55049/israel-kidon-mossad-asesinato-hamas-Mabhouh

La Tercera Guerra del Golfo

En 2003 el imperialismo y los medios de comunicación a su servicio incluyen en el paquete terrorista-islamista a Saddam Hussein con la excusa de unas inexistentes armas de destrucción masiva, así como la compra de uranio a Níger. El imperialismo quiere justificar el plan de agresión a Irak. El Irak baasista y laico se apresta a ser desmantelado en nombre precisamente de la lucha contra el islamismo.La guerra causa 650.000 muertos, entre ellos la de Saddam Hussein, ahorcado después de una farsa judicial el día de Aid al-Adha, 30 de diciembre. El Islam prohíbe las ejecuciones en esa fecha, la más sagrada para los musulmanes, que conmemora el momento en el que Abraham se disponía a sacrificar a su hijo a petición de dios quien, finalmente, se compadeció y detuvo el infanticidio. Pero dios, o sea Bush, no se compadeció de Saddam. Lo mismo que su juicio, manipulado y televisado al mundo entero, el ahorcamiento fue una provocación, una operación de guerra sicológica para fomentar el yihadismo en Irak y en Oriente Medio en general.

En el centro de internamiento de Camp Bucca, cerca de la frontera con Kuwait, el imperialismo estadounidense agrupa a 17 de los 25 dirigentes más importantes de lo que luego será el Califato Islámico, entre ellos Ibrahim Awad Al-Badri, alias Abu Bakr Al-Baghdadi, entonces responsable de Al-Qaeda en Irak, que permaneció allí recluido de febrero a diciembre de 2004. Fue calificado como “interno civil”, es decir, no combatiente y tuvo un trato privilegiado. Actuaba como intermediario entre los presos y los carceleros estadounidenses que los custodiaban.

Un informe elaborado por la CIA el 5 de enero de 2006 y desclasificado seis años después, reconoce que la guerra había sido consecuencia de un “error”: no había armas de destrucción masiva en Irak. Si, además, tenemos en cuenta que Saddam ya había capitulado. ¿Por qué los imperialistas desencadenaron la guerra?, ¿por una equivocación?, ¿por unas armas que nunca existieron?

En 2006 la Comisión Baker-Hamilton reconoce que Estados Unidos había perdido la guerra de Irak y pide la retirada de las tropas. Bush sustituye a Rumsfeld por Robert Gates, miembro de la Comisión Baker-Hamilton.

El 15 de diciembre de 2011 las tropas estadounidenses se retiran de Irak dejando atrás 110.000 muertos, 250.000 heridos, dos millones de refugiados y un país devastado.

En el mismo momento de la retirada, el imperialismo desencadena la Primavera Árabe, una campaña sistemática de desestabilización, desde Túnez hasta Siria pasando por Egipto, Libia y Yemen. Las mismas tropas islamistas que estuvieron al servicio del imperialismo en Libia, incluidos los uigures chinos, se utilizan luego en Siria y finalmente en Irak.

La retirada deja al frente del gobierno de Bagdad al chiíta Nuri Al-Maliki, conocido como “El Segundo Saddam”, que se opone a que las petroleras se apoderen de los yacimientos de Kurdistán. En 2012 ExxonMobil firmó un acuerdo de explotación petrolera con los kurdos. Maliki rechaza el acuerdo. Apoyados por Estados Unidos e Israel, los kurdos reaccionan con un llamamiento a crear un Estado propio.

A comienzos de 2012 los yihadistas crean en Siria el grupo conocido como Jabhat al-Nusra o Frente de Apoyo al Pueblo del Levante, la rama siria de Al-Qaeda. Durante julio de 2012 el Frente Al-Nusra se desarrolla al calor de la ofensiva imperialista contra el gobierno de Damasco. A finales de 2012 Washington decide finalmente clasificarlo como organización terrorista a pesar de las protestas de Fabius, ministro francés de Asuntos Exteriores, quien declara públicamente que Al-Nusra “está haciendo un buen trabajo”.

En mayo de 2014 se produce la ruptura entre el Califato Islámico y Al-Qaeda.

En julio de 2014 Estados Unidos saca a Al-Maliki del gobierno y pone a Haidar Al-Abadi. La causa es la posición de Maliki sobre la guerra de Siria. Maliki había ayudado al gobierno de Damasco controlando la frontera entre ambos países y combatiendo al Califato Islámico en Irak. El Calilfato Islámico no lograba sus objetivos en Siria y se concentró en hacer lo mismo en Irak. La intensificación de sus acciones sirvió al imperialismo para destituir a Maliki, acusado de ineficaz contra los terroristas. Damasco pierde a su aliado en Irak.

Último capítulo de la serie ‘100 años de la historia de Irak contada en 100 líneas’

Primera parte | Segunda parte | Tercera parte |
La Primera Guerra del Golfo

100 años de la historia de Irak contada en 100 líneas (3)

En 1968 otro golpe de Estado patrocinado por la CIA devuelve al poder al Baas, encabezado por el general Ahmed Hassan Al-Bakr. El objetivo confesado del golpe es acabar con los movimientos guerrillero en el sur del país, entre ellos los comunistas. A la sombra de Al-Bakr comienza a trepar su primo Saddam Hussein, que dirige el aparato represivo. Sus galones los ganó torturando a los comunistas en las cárceles. Aunque no hizo ni el servicio militar, en 1976 le nombran general de cuatro estrellas. Dos años antes el franquismo le otorga la Gran Cruz de Isabel la Católica y en 1978 la transición hizo lo mismo: le dió el Collar de la Orden del Mérito Civil.

A partir de 1973, con la guerra del Yom Kippur, el alza del precio del petróleo pone mucho dinero a disposición de la misma política pendular, típica del nacionalismo sin rumbo, tanto con respecto a la URSS, como con respecto al propio Baas, dividido en varias facciones enfrentadas. El Baas busca un buen lugar dentro del imperialismo. Al mismo tiempo despliega una retórica “antimperialista” vacía y utiliza a la URSS, al Partido Comunista y al petróleo como instrumentos de presión.

Una parte de las gigantescos beneficios petroleros se invierte en grandes infraestructuras, como la central nuclear de Tamuz, un diseño francés que luego el imperialismo utilizaría como prueba de la existencia de “armas de destrucción masiva”.

Tras rechazar una oferta de autonomía por parte del gobierno central, en 1974 los kurdos desatan una guerra con el apoyo de Estados Unidos, Israel y el Sha de Irán. Promoviendo esta guerra el imperialismo trata de impedir el rearme de Irak, evitando que se convierta en la cabeza del mundo árabe. Saddam reacciona llegando a un acuerdo con el Sha en Argel en 1975. El levantamiento kurdo es aplastado brutalmente.

En 1979 cae el Sha en Irán y los chiítas se hacen con el poder en Teherán. Al mismo tiempo la URSS despliega sus tropas en Afganistán y el imperialismo reactiva el yihadismo como un instrumento de guerra para controlar Oriente Medio. Para ello utiliza a Arabia saudí y Pakistán, que quieren convertir a sus respectivos países en potencias regionales. Arabia saudí trata de contrarrestar la influencia chiíta (Irán, Hezbolá, Hamás) con el wahabismo, financiado con las crecientes rentas del petróleo. El 6 de diciembre de 1993 el diario británico The Independent publicó una entrevista con Bin Laden para lavarle le cara: después de luchar contra los soviéticos en Afganistán, Al-Qaeda ponía sus fuerzas en el camino de la paz (*).

El islamismo pasó de Afganistán a Chechenia y luego a los Balcanes (Bosnia y Kosovo). La CIA, el MI6, soldados británicos de operaciones especiales y empresas privadas de seguridad armaron y adiestraron al UCK en Kosovo. Posteriomente el departamento de Estado estadounidense le incluyó en la lista de organizaciones terroristas indicando que se financiaba con fondos procedentes del tráfico de heroína. También los wahabitas le financiaban, entre ellos Bin Laden. Un hermano de Bin Laden dirigía una unidad de la yihad egipcia y un lugarteniente suyo otra de UCK durante el conflicto de Kosovo.

(*) http://www.independent.co.uk/news/world/antisoviet-warrior-puts-his-army-on-the-road-to-peace-the-saudi-businessman-who-recruited-mujahedin-now-uses-them-for-largescale-building-projects-in-sudan-robert-fisk-met-him-in-almatig-1465715.html

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100 años de la historia de Irak contada en 100 líneas (2)

En 1948 se produjo el levantamiento popular más importante, conocido con el nombre de Al-Watbah (El Salto). Los estudiantes desencadenan inicialmente el movimiento por dos motivos: el primero contra las negociaciones con los imperialistas británicos (Tratado de Portsmouth) y el segundo por el destierro palestino. Luego los trabajadores ferroviarios se declararon en huelga, así como los campesinos, que ocuparon las tierras en la mayor parte del país. Varias manifestaciones masivas sacaron a la calle a decenas de miles de personas. El 27 de enero la policía disparó contra ellas, matando a unas 400 personas, lo cual no detuvo el descontento. El Presidente del Gobierno tuvo que huir a Gran Bretaña y se formó un nuevo gobierno.

En mayo continuaron los levantamientos y el gobierno declaró la ley marcial. Al año siguiente Yusuf Salman Yusuf, conocido por el sobrenombre de Fahd, Secretario General, y otros dos dirigentes más del Partido Comunista, Zaki Basim y Husain al-Shabibi, fueron ahorcados en otras tantas plazas de Bagdad. La monarquía anuncia el fin del comunismo en Irak.

Los imperialistas cosechan su fracaso más importante cuando en 1958 un poderoso movimiento de masas unido a una sublevación militar lleva al gobierno al general Abdul Karim Kassem, al que la Wikipedia etiqueta como “marxista”. Toda la familia real y el primer ministro son ejecutados, Irak se convierte en una República, se retira del Pacto de Bagdad y estrecha relaciones diplomáticas con la URSS.

Al año siguiente Saddam Hussein, con 22 años, trató de asesinar a Kassem en un operativo organizado por la CIA. No logró su propósito, fue herido de bala en el pie y evacuado por la CIA a Tikrit, su ciudad natal, desde donde le llevaron a Beirut para seguir un cursillo de entrenamiento de la CIA. De allí la CIA le instaló en un apartamento de lujo en El Cairo, Egipto, donde estudió Derecho.

El general Kassem no era otra cosa que un nacionalista, o mejor dicho: un irakista (“Irak primero”). Emprende una reforma agraria no en interés de los campesinos pobres sino para quebrar el poder económico de los terratenientes y, por lo tanto, de la monarquía. Pero una revolución se abre camino.

Para el imperialismo el fracaso en Irak es aún peor que en Cuba. Eisenhower lo califica como el desafío más importante al se enfrentan Estados Unidos desde la Guerra de Corea de 1953. Unido a la llegada de Nasser el poder en Egipto, la revolución amenaza con extenderse por todo Oriente Medio. En Líbano desembarcan 20.000 marines y otros 6.000 paracaidistas británicos se instalan en Jordania.

El Partido Comunista es la fuerza organizada más importante del país. En mayo de 1959, un millón de personas manifiestan en las calles de Bagdad bajo las pancartas del PCI, un partido que en 1959 cuenta con 25.000 militantes. Además, el número de afiliados a las juventudes alcanza los 84.000. Las calles de Bagdad están bajo el control de los comunistas. Los obreros también están organizados en poderosos sindicatos de clase. De unas 3.500 organizaciones campesinas, el 60 por ciento estaban dirigidas por los comunistas. En las universidades hasta los estudiantes de teología islámica votan a los comunistas en porcentajes que superan al 80 por ciento. La cultura, el arte, la literatura y toda la actividad intelectual del país está dirigida por los comunistas. En Irak decir Al-Muthaqqaf (intelectual) o Al-Adib (hombre de letras) es sinónimo de comunista.

Pero aunque participan, los comunistas no son capaces de ponerse al frente de la revolución, y menos de impulsar su desarrollo hasta sus últimos objetivos, que están en manos de las corrientes nacionalistas militares. Entonces aparecen los límites del nacionalismo, que no es la solución sino una parte del problema: por su origen de clase, los militares no están dispuestos a avanzar en la revolución, lo que conduce al país a un callejón sin salida y socava los fundamentos mismos de la fuerza del nacionalismo.

Kassem se niega a entregar armas al pueblo. A un tiempo se enfrenta tanto a los comunistas como a los nasseristas, considerados como “extranjeros”. En 1960 ilegaliza al Partido Comunista. Pero también se opone al imperialismo y a los monopolios petroleros internacionales. A su vez, el imperialismo utiliza a los nacionalistas kurdos para luchar en contra de la revolución.

El imperialismo también recurre a otros nacionalistas, los baasistas, que en febrero de 1963 derrocan a Kassem y lo ejecutan con el apoyo de la CIA. Comienza una orgía de sangre. A través de una emisora secreta de radio, la CIA presenta un listado de militantes a ejecutar y en los dos primeros días del golpe son asesinadas 5.000 personas. La represión se concentra en los comunistas de una manera atroz que ha pasado a ser legendaria. El secretario general del Partido, Husain Al-Radi, conocido clandestinamente como “Salam Adil”, fue salvajemente torturado hasta la muerte.

Un agente de la CIA, Harry Rositzke, presentó el golpe de 1963 como un modelo de la manera en que el imperialismo debe ejecutar este tipo de acciones. El derrocamiento de Kassem, escribe Rositzke, “estaba previsto al detalle por los agentes de la CIA” (*). La dirección baasista se reunía con la CIA en Kuwait para mantener a los imperialistas informados puntualmente de cada uno de los pasos y de los planes del futuro gobierno golpista.

Aunque el Baas es el verdadero artífice del golpe de 1963, ponen a la cabeza del Estado al coronel Abdul Salam Aref, que pocos meses después se deshace de ellos. Entre otros muchos encarcela a Saddam, que se escapa de la cárcel en 1967.

(*) The CIA’s Secret Operations: Espionage, Counterespionage and Covert Action, Boulder, 1977, pgs.109-110

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100 años de la historia de Irak contada en 100 líneas

Como país independiente Irak sólo tiene 100 años de historia, cuyos acontecimientos sociales y políticos, pasados y presentes, no se explican por motivos religiosos sino por la lucha de clases.

Hace 100 años el territorio que hoy conocemos con ese nombre formaba parte del Imperio Otomano, que fue derrotado en la I Guerra Mundial, una guerra imperialista cuyo resultado final condujo a un nuevo reparto del mundo que se materializó en el Pacto Sykes-Picot, por el cual Inglaterra y Francia se repartieron Oriente Medio. Irak fue sometido al imperialismo británico. Aquel Pacto se firmó en secreto y se conoció en 1917 gracias a la Revolución de Octubre, ya que el zarismo fue otros de los firmantes del mismo.

El mapa de Irak lo impusieron los imperialistas como consecuencia de su relevante papel geoestratégico en Oriente Medio, su proximidad a la URSS y el acceso a los pozos de petróleo. Era un país dislocado. Mientras territorios irakíes como Kuwait se separaron, se incorporaron otros, como una parte de Kurdistán, que no eran irakíes. Irak es, pues, un problema nacional dentro de otro problema nacional.

Los británicos pusieron a los sunitas a cargo del Estado, a pesar de que los chiítas eran la confesión mayoritaria. Pero al mismo tiempo, los chiítas eran los sectores más pobres de la población, especialmente campesinos.

En Irak ni siquiera el rey era irakí. Como recuerda la figura cinematográfica de Lawrence de Arabia, el imperialismo británico impuso una monarquía feudal llevada desde el exterior y basada en los terratenientes (de religión sunita), que aplastaron a sangre y fuego las revueltas de los campesinos pobres (chiítas) y las nacionales de los kurdos.

Ni una gota de petróleo quedó dentro de Irak. Se repartió en cuatro partes de un 23,75 por ciento para cada una de las potencias (Gran Bretaña, Francia, Holanda y Estados Unidos), mientras el 5 por ciento restante fue a parar a las manos de Caloste Gulbenkian, que ayudó a negociar el reparto entre los imperialistas.

Los acuerdos entre los imperialistas y de estos con la monarquía no se impusieron pacíficamente sino a costa de numerosos levantamientos populares. En mayo de 1920 hubo 10.000 muertos. En 1925 en Suleimaniya un levantamiento masivo fue bombardeado con gases tóxicos. La expresión de esas movilizaciones fue siempre política, y no religiosa, especialmente de tipo nacionalista, kurda, panarabista, luego baasista y nasserista, pero especialmente comunista.

El mandato británico sobre Irak acaba oficialmente en 1932 pero, de hecho, continúa dominando el país.

La creación del Partido Comunista en 1934 fue la culminación de la resistencia contra el imperialismo en Irak, hasta el punto de que se convirtió en la vanguardia más importante de todo el Oriente Medio. En la lucha contra el imperialismo y sus agentes internos, Partido Comunista de Irak agrupó en sus filas a todas las naciones (árabes, kurdos, asirios, shabak) y todas las confesiones religiosas (sunitas, chiítas, cristianos). Su destrucción se convirtió en el objetivo primordial de la represión imperialista.

Si tras la Primera Guerra Mundial los imperialistas británicos sucedieron a los otomanos, tras la Segunda los estadounidenses sustituyeron a aquellos.

Además de la Guerra, a partir de 1945 Oriente Medio conoce otros problemas, que se superponen a los ya existentes, ninguno de los cuales es religioso tampoco, especialmente la creación del Estado de Israel, la primera agresión israelí (1948), el destierro palestino (Al-Nakba), la caida de la monarquía en Egipto (1952), el golpe de Estado en Irán contra Mossadegh (1953) y sobre todo, la firma del Pacto de Bagdad en 1955.

El Pacto de Bagdad fue la Otan de Oriente Medio. También fue conocido como Cento (Central Treaty Organisation) y de él formaron parte países como Pakistán, Irán, Turquía, Irak y Gran Bretaña. Tenía dos objetivos: la guerra fría contra la URSS y la lucha contra los movimientos de liberación nacional, especialmente en los países árabes y kurdos. Como su propio nombre indica, Irak y el Partido Comunista de Irak constituían el objetivo central de la organización militar imperialista.

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