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Uno de cada 12 palestinos de Gaza ha sido asesinado: 186.000 en total

A fecha de hoy se contabilizan casi 40.000 asesinatos cometidos en la Franja de Gaza desde la invasión israelí de octubre del año pasado, según datos del Ministerio de Salud de Gaza. Israel cuestiona las cifras, aunque los servicios de inteligencia israelíes, la ONU y la OMS las han reconocido como exactas. Estos datos están respaldados por análisis independientes, que comparan la evolución del número de muertes de personal de la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (OOPS) con las cifras comunicadas por el Ministerio.

La recopilación de datos se está volviendo cada vez más compleja para el Ministerio de Salud de Gaza debido a la destrucción de gran parte de la infraestructura. El Ministerio ha tenido que complementar sus informes periódicos, basados ​​en muertes en sus hospitales o víctimas llevadas a los hospitales, con información de medios de comunicación fiables y personal de emergencias. Este cambio afectó inevitablemente a los datos detallados registrados anteriormente. Por lo tanto, el Ministerio de Salud de Gaza ahora informa por separado el número de cadáveres no identificados entre el número total de muertos. El 10 de mayo, el 30 por cien de las 35.091 muertes no habían sido identificadas.

Algunos medios han aprovechado el cambio, destinado a mejorar la calidad de los datos, para cuestionar su veracidad. Sin embargo, el número de muertes notificadas está en gran medida subestimado. Airwars lleva a cabo evaluaciones detalladas de los acontecimientos en la Franja de Gaza y a menudo descubre que no todos los nombres de las víctimas identificables aparecen en la lista del Ministerio.

La ONU estima que al 29 de febrero de este año, el 35 por cien de los edificios de la Franja de Gaza habían sido destruidos, por lo que el número de cuerpos aún enterrados entre los escombros es probablemente considerable, estimado en más de 10.000.

Las guerras tienen impactos indirectos en la salud, más allá del daño directo causado por las hostilidades. Incluso si la guerra terminara de inmediato, en los meses y años venideros se producirían muchas muertes indirectas por causas como enfermedades relacionadas con la reproducción, enfermedades transmisibles y enfermedades no transmisibles. Se espera que el número total de muertes sea extremadamente elevado dada la intensidad de los ataques israelíes, la destrucción de la infraestructura sanitaria, la escasez de alimentos, agua y alojamiento, la incapacidad de la población para huir a un lugar seguro y el agotamiento de la financiación de la UNRWA, una de las pocas organizaciones que siguen activas en la Franja.

En las guerras recientes, las muertes indirectas son de tres a quince veces más numerosas que las muertes directas. Aplicando una estimación prodente de cuatro muertes indirectas por cada muerte directa a las 40.000 muertes reportadas, no es poco realista estimar que hasta 186.000 muertes o más podrían atribuirse a la guerra actual en la Franja de Gaza, según la revista médica The Lancet (*).

Según la población estimada de la Franja de Gaza en 2022 (2.375.259 habitantes), eso representaría entre el 7 y el 9 por cien de la población total de Gaza. Un informe del 7 de febrero de este año estimó, si bien el número de muertes directas fue de 28.000, que sin un alto el fuego, las muertes ascenderían a entre 58.260 (sin epidemia o empeoramiento) y 85.750 (si ambas se produjeran) para el 6 de agosto de este año.

Por eso es imperativo un alto el fuego inmediato y urgente en la Franja, acompañado de medidas que permitan la distribución de suministros médicos, alimentos, agua potable y otros recursos que satisfagan las necesidades más básicas. Al mismo tiempo, es esencial cuantificar el alcance y la naturaleza del sufrimiento causado por esta guerra. Documentar la verdadera escala es crucial para garantizar la rendición de cuentas histórica y reconocer el costo total en vidas humanas.

Es también una obligación legal. Las medidas provisionales establecidas por el Tribunal Internacional de Justicia en enero de este año exigían que Israel “tomara medidas efectivas para prevenir la destrucción y garantizar la preservación de pruebas relacionadas con acusaciones de actos comprendidos en […] la Convención sobre Genocidio”.

(*) https://www.thelancet.com/pdfs/journals/lancet/PIIS0140-6736(24)01169-3.pdf

El ejército israelí quiere una tregua porque se ha quedado sin municiones

Según el New York Times, los principales generales del ejército israelí quieren iniciar un alto el fuego en Gaza, incluso si Hamas se mantiene en el poder por ahora, ampliando la división entre el ejército y el primer ministro Netanyahu, quien se ha opuesto a una tregua que permitiría a Hamas sobrevivir a la guerra (*).

Los generales creen que una tregua sería la mejor manera de liberar a los aproximadamente 120 israelíes que siguen detenidos, vivos y muertos, en Gaza.

Mal equipados para continuar luchando después de la guerra más larga de Israel en décadas, los generales también creen que sus fuerzas necesitan tiempo para recuperarse en caso de que estalle una guerra terrestre contra Hezbollah, la milicia libanesa que desde octubre mantiene combates de baja intensidad con Israel.

Una tregua con Hamas también podría facilitar el logro de un acuerdo con Hezbollah. La organización libanesa dijo que continuaría atacando el norte de Israel hasta que Israel cese los combates en la Franja de Gaza.

Conocido colectivamente como el Foro del Estado Mayor, la dirección militar de Israel está compuesta por aproximadamente 30 generales de alto rango, incluido el jefe del Estado Mayor, el teniente general Herzi Halevi, los comandantes del ejército, la fuerza aérea y la marina, y el jefe de inteligencia militar.

La actitud de los militares hacia un alto el fuego refleja un cambio importante en su forma de pensar en los últimos meses, cuando quedó más claro que Netanyahu se negaba a comprometerse con un plan de posguerra. Básicamente, la medida creó un vacío de poder en el enclave que obligó al ejército a regresar a luchar en áreas de Gaza que creía “limpias” de combatientes de Hamas.

“El ejército apoya plenamente un acuerdo de rehenes y un alto el fuego”, dijo Eyal Hulata, quien sirvió como asesor de seguridad nacional de Israel hasta principios del año pasado.

“Creen que siempre pueden volver atrás y enfrentarse militarmente a Hamas en el futuro”, dijo Hulata. “Entienden que una pausa en Gaza hace más probable una reducción de las tensiones en Líbano. Y tienen menos municiones, menos repuestos, menos energía que antes, por lo que también piensan que una pausa en Gaza nos da más tiempo para prepararnos en caso de que estalle una guerra mayor con Hezbollah”.

El ejército israelí ya no cree en la victoria

Hasta hace poco, los militares sostenían públicamente que era posible lograr simultáneamente los dos principales objetivos de guerra del gobierno: derrotar a Hamas y rescatar a los rehenes capturados durante el ataque del 7 de octubre contra Israel. Ahora el alto mando militar ha concluido que los dos objetivos son incompatibles, varios meses después de que los generales comenzaran a tener dudas.

El ejército teme una “guerra eterna” en la que sus energías y municiones se vayan erosionando gradualmente, aunque los rehenes siguen cautivos y los dirigentes de Hamas siguen en libertad. Ante este escenario, mantener a Hamas en el poder por ahora a cambio de la recuperación de los rehenes parece ser la opción menos mala para Israel, afirmó Hulata.

“Aquellos que piensan que podríamos acabar con Hamas están equivocados”, dijo el contralmirante Daniel Hagari, principal portavoz del ejército, en una entrevista televisiva el 19 de junio. “Hamas es una idea. Hamas es un partido político. Está anclado en el corazón de las personas”.

Sugerir lo contrario, dijo el almirante Hagari en una crítica velada a Netanyahu, era “arrojar humo a los ojos del público”.

El ejército israelí debería reducir su presencia en Gaza para desplazar parte de sus fuerzas hacia el norte. Esa medida es necesaria para ayudar al ejército a recuperarse en caso de que estalle una guerra más amplia con Hezbollah, no porque Israel se esté preparando para invadir Líbano de manera inminente.

Sin municiones, sin motivación y sin reservas

Casi nueve meses después del inicio de la guerra, el ejército israelí tiene escasez de repuestos, municiones, motivación e incluso tropas, reconoce el New York Times. Esta guerra es la más intensa que Israel ha librado en al menos cuatro décadas, y el conflicto más largo que jamás haya librado en Gaza. En un ejército que depende en gran medida de los reservistas, algunos se encuentran en su tercer período de servicio desde octubre y están luchando por conciliar el combate con sus compromisos profesionales y familiares.

Menos reservistas se presentan al servicio, según cuatro oficiales militares. Y los oficiales desconfían cada vez más de sus comandantes, en medio de una crisis de confianza en los dirigentes militares.

Al menos algunos tanques en Gaza no están cargados con toda la capacidad de los proyectiles que suelen transportar, ya que el ejército intenta conservar sus reservas en caso de que estalle una guerra mayor con Hezbollah. El ejército se está quedando sin proyectiles y también carece de repuestos para sus tanques, excavadoras militares y vehículos blindados.

(*) https://www.nytimes.com/2024/07/02/world/middleeast/israel-military-gaza-cease-fire.html

Estados Unidos ha suministrado a Israel miles de bombas de 900 kilos desde octubre

Si bien Estados Unidos proporciona descripciones detalladas de la ayuda militar enviada a Ucrania –particularmente en términos de cantidad– en su lucha contra Rusia, ha revelado poco sobre el envío de armas y municiones a Israel.

Se sabe que ha enviado una gran cantidad de municiones a Israel, incluidas más de mil bombas de novecientos kilos altamente destructivas y miles de misiles Hellfire, desde el inicio de la guerra de Gaza, dijeron la semana pasada dos funcionarios estadounidenses.

Las cifras precisas, que nunca se habían comunicado hasta ahora, representan la evaluación más reciente y exhaustiva de las municiones enviadas desde el inicio de la guerra en Gaza.

Desde el inicio de la guerra en octubre pasado y hasta el mes de junio, Estados Unidos ha transferido al menos 14.000 bombas tipo MK-84, 6.500 bombas de 200 kilos y 3.000 misiles aire-tierra de precisión, 1.000 bombas de pequeño diámetro y otras municiones.

El total sugiere que no ha habido una reducción significativa en el apoyo militar de Estados Unidos a su perro guardián, a pesar de que aumentan los llamamientos internacionales pidiendo a Washington que limite los envíos de armas.

El contenido de las entregas coincide con lo que Israel ha necesitado para reabastecerse durante la intensa campaña militar de ocho meses de su ejército en Gaza. La lista refleja claramente un nivel sustancial de apoyo de Estados Unidos a Israel. Las municiones son las mismas que Israel ha estado utilizando en la matanza de los palestinos de Gaza.

Los envíos son parte de una lista aún más amplia de armas que han sido transferidas a Israel desde el inicio de la ofensiva militar en Gaza. Un alto funcionario del gobierno de Biden dijo a los periodistas la semana pasada que Washington había proporcionado 6.500 millones de dólares en asistencia militar.

En las últimas semanas Netanyahu ha asegurado que Washington está bloqueando sus envíos de armas, algo que los funcionarios estadounidenses han negado repetidamente aunque han reconocido una especie de “parálisis”.

El gobierno de Biden detuvo la entrega de bombas de 900 kilos, diciendo que le preocupaba que pudieran usarse en áreas densamente pobladas de Gaza, pero los funcionarios estadounidenses insisten en que otros envíos continuan normalmente.

La semana pasada la agencia Reuters anunció que Estados Unidos estaba discutiendo con Israel el envío de bombas de gran tamaño, que había sido suspendido en mayo, ya que Washington no quería que estas armas muy poderosas pudieran ser utilizadas durante la guerra. Las bombas de 900 kilos pueden destruir hormigón armado y metal, con impactos devastadores.

Washington proporciona asistencia militar anual a su aliado por una suma de 3.800 millones de dólares. Aunque Biden prometió que condicionaría la ayuda militar a que el ejército israelí permitiera que la ayuda humanitaria fluyera hacia Gaza, no cumplió su promesa.

El apoyo de Biden a Israel en su guerra contra Palestina ha tenido repercusiones políticas negativas para el presidente estadounidense, que se postula para la reelección este año. También ha dado lugar a manifestaciones de apoyo a Palestina a gran escala en las universidades de Estados Unidos.

El ejército israelí necesita reclutar otros 10.000 soldados más

El ministro israelí de Asuntos Militares, Yoav Gallant, reconoce que el ejército israelí necesita urgentemente 10.000 soldados adicionales y que pueden reclutar 4.800 judíos ultraortodoxos durante el próximo año.

“Mientras tanto, hemos acordado que aumentaremos la inscripción [ultraortodoxa] cada año en un 5 por cien hasta llegar al 50 por cien, dentro de cinco años”, añadió.

Los comentarios de Gallant se produjeron cuando los medios israelíes revelaron la intensificación de la crisis de personal en el ejército, señalando que 900 oficiales israelíes habían solicitado abandonar filas.

El Canal 12 de la televisión israelí reveló que durante este año, 900 capitanes y comandantes habían pedido abandonar el ejército. En los últimos años la cifra de abandonos ha sido de 100 a 120.

Las demandas de dimisión o rescisión de contrato constituyen no sólo una crisis dentro del ejército sino también una crisis para Israel, lo cual resulta muy preocupante para el Estado Mayor.

Anteriormente, fuentes de noticias israelíes revelaron que el ejército intentó formar una nueva división de reserva debido a su urgente necesidad de miles de tropas adicionales.

El jefe de Estado Mayor del Ejército israelí, Herzi Halevi, anunció la necesidad de 15 nuevos batallones ante la grave escasez de efectivos para sostener los frentes que tienen abiertos.

Los ultraortodoxos se oponen a su reclutamiento

La semana pasada el Tribunal Supremo de Israel ordenó el reclutamiento de los estudiantes ultraortodoxos en las escuelas talmúdicas, hasta ahora exentos del servicio militar. Esta decisión, tomada en el contexto de la Guerra de Gaza, ha sido objeto desde entonces de una fuerte oposición por parte de clérigos ultraortodoxos que expresan su oposición en las calles.

Miles de “haredim” (“temerosos de Dios”, llamados judíos ultraortodoxos), se manifestaron el 30 de junio en las calles de Jerusalén contra el alistamiento de estudiantes ultraortodoxos en las filas del ejército israelí.

Estos estudiantes de la “yeshivah” (centro para el estudio de la Torah y el Talmud en el judaísmo) blandían pancartas en las que podía leerse: “No nos alistaremos en el ejército enemigo” y “Moriremos y no nos alistaremos”.

Algunos de los manifestantes pertenecían a la facción extremista de Jerusalén, que se cree que tiene unos 60.000 miembros. Esta facción se manifiesta periódicamente contra el reclutamiento de estudiantes de la “yeshivah”.

La manifestación, una de las muchas organizadas en los últimos meses, sigue a la sentencia del Tribunal Supremo de Israel, que autorizó al ejército a comenzar a reclutar “haredim” y dejar de financiar las “yeshivah” que no cumplan con la sentencia.

Una ruptura de la igualdad

La cuestión del reclutamiento ultraortodoxo se ha vuelto extremadamente delicada a medida que el ejército israelí, compuesto en gran parte por jóvenes soldados y reservistas civiles, se moviliza en al menos dos frentes, en la Franja de Gaza y en la frontera libanesa contra Hezbollah.

Los israelíes llevan décadas de controversia y conflictos políticos y sociales por este reclutamiento porque los ultraortodoxos creen que el servicio militar es incompatible con sus convicciones.

El recurso lo iniciaron partidos laicos y ONG que denuncian una desigualdad en beneficio de los estudiantes de las escuelas talmúdicas, exentos del servicio militar en virtud de una decisión de David Ben-Gurion que data de la fundación del Estado sionista en 1948.

Entonces la exención afectaba a sólo 400 estudiantes, mientras que hoy son alrededor de 66.000.

La mayoría de los israelíes es partidaria de acabar con las exenciones, pero en el gobierno actual de Netanyahu hay dos partidos ultraortodoxos que, si abandonan la coalición, podrían desencadenar nuevas elecciones.

La soga aprieta el pescuezo de Netanyahu

El enfrentamiento con los ortodoxos podría acabar de hundir a Netanyahu, que es la diana de grandes movilizaciones de las calles israelíes que exigen el fin de la Guerra de Gaza, la conclusión de un acuerdo sobre los rehenes y la organización de elecciones anticipadas.

El sábado decenas de miles de israelíes se manifestaron en varias ciudades, incluidas Jerusalén y Tel Aviv, pidiendo al gobierno que llegara a un acuerdo con Hamas. La reunión semanal estuvo marcada por enfrentamientos con la policía y detenciones violentas.

Las manifestaciones, incluidas las de los ultraortodoxos, se producen en un momento en que aumentan las movilizaciones contra Netanyahu, que es un personaje político amortizado. La mayoría de los israelíes no quieren verlo postularse para ningún cargo político. Según una encuesta, el 66 por cien se opone a que se presente a las próximas elecciones.

La invasión militar de Líbano llevaría a Israel al desastre

La estrategia del primer ministro Benjamín Netanyahu es “guerra, guerra y más guerra”, afirma la agencia de noticias Bloomberg y una operación israelí en el frente de Líbano podría conducirles al desastre.

La reciente entrevista televisiva de Netanyahu fue “tan inquietante como ilustrativa”, dice Bloomberg, añadiendo que la única conclusión lógica de ella fue que “la estrategia de Netanyahu para la guerra en Gaza es involucrar a Israel en un conflicto indefinido”.

Se ha vuelto difícil desestimar las afirmaciones de los críticos de Netanyahu en Israel, que dicen que necesita la guerra para evitar el colapso de su gobierno, lo que lo deja enfrentando ajustes de cuentas personales debido a violaciones de seguridad.

Netanyahu dijo que la fase intensiva de la guerra en Gaza “terminará pronto”, allanando el camino para una nueva en la que el ejército israelí mantendrá el control de seguridad sobre la franja.

“Israel transferiría la responsabilidad de la administración civil a palestinos no especificados [pero no a la Autoridad Palestina], con el apoyo de algunos países de la región”, dijo el Primer Ministro israelí.

Al mismo tiempo Netanyahu descartó cualquier “camino que conduzca a un Estado palestino” y agregó que sólo aceptaría “un alto el fuego temporal, para garantizar la liberación de los rehenes que aún están en manos de Hamas, después de lo cual los combates se deben reanudar”.

Bloomberg concluye que “el único elemento factible en la estrategia de Netanyahu es la ocupación militar a largo plazo de Gaza”.

La empresa estadounidense Caterpillar fabrica las excavadoras del ejército israelí

El principal fondo de pensiones de Noruega, independiente del fondo soberano, ha anunciado que se retira de la empresa estadounidense Caterpillar por el riesgo de que sus equipos fueran utilizados por el ejército israelí en Gaza.

“Caterpillar tiene una larga historia de suministro de excavadoras y otros equipos que se han utilizado para demoler viviendas e infraestructura palestinas para dar paso a los asentamientos israelíes”, dijo Kiran Aziz, jefe de inversiones responsables de KLP, en un comunicado de prensa.

El equipo de la empresa también lo utiliza el ejército israelí en su campaña militar contra Gaza, añade Aziz.

Por estas dos razones, Caterpillar “podría contribuir a violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional en Cisjordania y Gaza”, considera el fondo de pensiones.

Para KLP, Caterpillar no puede “garantizar que esté haciendo algo al respecto” y por ello ha decidió “excluirla de las inversiones”.

KLP poseía acciones de Caterpillar por valor de 728 millones de coronas noruegas (64 millones de euros) a principios de este mes de junio y recientemente vendió esos valores. El fondo tiene alrededor de 90.000 millones de dólares en activos bajo gestión.

En abril de 2021 el fondo se retiró de las empresas francesas Altice Europe y Alstom, así como de otros 14 grupos, entre ellos el gigante Motorola, por su implicación en los asentamientos israelíes en Cisjordania.

El fondo de pensiones de Noruega está separado del enorme fondo petrolero del país escandinavo.

La fuerza naval europea no tiene buques para asegurar el tráfico marítimo en el Mar Rojo

A principios de abril un portavoz del Centcom, el Mando Militar de Estados Unidos en Oriente Medio y Asia Central, afirmó que había disminuido los ataques lanzados desde Yemen por Ansarollah contra el tráfico marítimo en el Mar Rojo y el Golfo de Adén porque los hutíes se habían quedado sin misiles, municiones y drones operados por control remoto.

Pronto le sacaron de su estupor aumentando los lanzamientos y burlando las medidas de protección tomadas para proteger a los mercantes como parte de las operaciones Aspides (Europa) y Guardián de la Prosperidad (Estados Unidos).

“Están evolucionando sus tácticas, técnicas y procedimientos […] Ahora están tratando de coordinarse y atacar utilizando capacidades de múltiples dominios y múltiples accesos”, explicó el capitán Marvin Scott, comandante del grupo aéreo a bordo del portaaviones Dwight D. Eisenhower.

Los hutíes utilizan cada vez más drones kamikaze de superficie, como el Toofan 1, cargado con 150 kilos de explosivos. El 12 de junio uno de ellos chocó contra el granelero griego Tutor, cuya tripulación tuvo que ser evacuada antes de hundirse.

En los últimos días el granelero ucraniano M/V Verbena también ha sufrido graves daños, hasta el punto de que ahora se encuentra a la deriva, habiendo sido obligada su tripulación a abandonarlo, tras recibir asistencia del destructor estadounidense Philippine Sea y del Buque de carga M/V Anna Meta.

Según la agencia británica UKMTO, otro barco, cuya identidad no ha sido precisada, corrió la misma suerte el 23 de junio.

No son los huthíes los que se han quedado sin municiones, sino los europeos los que no tienen buques. El comandante de la operación europea Aspides, el contralmirante griego Vasileios Gryparis, declaró que necesitaba más barcos para contrarrestar los ataques lanzados por los huthíes.

Actualmente Aspides tiene a su disposición cuatro buques, suministrados por Francia, la fragata de defensa aérea Forbin, Bélgica, Grecia e Italia. O incluso cinco, contando el buque holandés de apoyo logístico Zr.Ms. Karel Doorman, que también brinda apoyo a la Operación Guardián de la Prosperidad.

Sin embargo, para el contraalmirante Gryparis, el número de barcos involucrados en la Operación Aspides debería duplicarse. “No tenemos muchos activos y el área que tenemos que cubrir es enorme. Estoy presionando a todos los Estados miembros para que proporcionen más recursos”, explicó.

La Operación Aspides es estrictamente defensiva. No trata de atacar la infraestructura militar huthí en Yemen, al contrario de lo que hacen las fuerzas navales estadounidenses y británicas en la Operación Guardián de la Prosperidad.

“No creemos que atacar a los hutíes pueda resolver el problema”, afirmó el contraalmirante Gryparis. “Algunos países intentaron acciones como ésta hace unos años y otros todavía lo están haciendo. Y vemos que eso no contribuye a solucionar el problema”, concluyó.

Más de medio millón de israelíes han abandonado el país desde el inicio de la guerra

Más de medio millón de israelíes han abandonado el país en los primeros seis meses de la guerra en curso contra la Franja de Gaza, según los medios israelíes.

Citando datos oficiales del Instituto de Población e Inmigración, el sitio de noticias Zaman Israel asegura que unos 550.000 israelíes abandonaron el país en los primeros seis meses de la guerra y no han regresado.

El sitio añade que lo que podría haber sido un escape temporal para los israelíes durante la guerra, o una dificultad técnica para regresar, ahora se ha convertido en una tendencia permanente a la emigración.

Según los últimos datos del Departamento de Estadística israelí que datan del pasado mes de abril, “la población de Israel asciende a 9,9 millones de habitantes, incluidos más de dos millones de árabes (los palestinos de 1948), 400.000 palestinos en Jerusalén Este y 20.000 sirios en el Golán sirio ocupado.

Millones de israelíes poseen al menos otra nacionalidad, además de la israelí.

Desde octubre organizaciones palestinas y libanesas, incluido Hezbollah, han intercambiado bombardeos diarios con el ejército israelí, lo que ha provocado el desplazamiento de cientos de miles de colonos del norte de Israel.

Sólo el petróleo ruso atraviesa el Canal de Suez

Las cosas no han salido como las habían previsto en las más altas cancillerías. En un efecto boomerang, el aislante se ha quedado aislado. Rusia se mueve a sus anchas por el mundo y los imperialistas están paralizados en los cuellos de botella marítimos, como el Canal de Suez.

“El 92 por cien del petróleo que pasa por el Canal de Suez hacia el sur es ahora de origen ruso”, según datos de Kapler, una empresa especializada en información sobre los mercados de materias primas. El bloqueo huthí del Mar Rojo ha sido decisivo para ayudar a Rusia a monopolizar el transporte a través del Canal de Suez.

El bloqueo impuesto por Ansarollah en el Mar Rojo ha afectado significativamente el transporte de materias primas a través de una de las rutas marítimas más transitadas. Además de las amenazas de Washington y Londres, los huthíes ahogaron petroleros y buques de carga, mientras atacaban buques de guerra de la coalición encabezada por Estados Unidos. Para ello no sólo utilizan misiles, sino también drones aéreos y marinos.

En una declaración, los portavoces huthíes dijeron que no atacarían a los barcos rusos y chinos. A todos los demás barcos que navegan por el Canal de Suez, Ansarollah los considera como objetivos militares legítimos.

En mayo el flujo total de petróleo y productos derivados que pasó por el Canal de Suez en ambas direcciones disminuyó un 34 por cien en comparación con el mes anterior, afirma el informe de Kepler.

Respecto al mismo período del año pasado, la disminución es del 65 por cien.

El tiro les ha salido por la culata.

La guerra secreta de Estados Unidos contra Yemen: la Fuerza 400

Las trágicas historias de muertes de civiles debidas a información falsa o engañosa, a menudo obtenidas por colaboradores locales mal pagados, no son meras reliquias del pasado. Estos incidentes, que alguna vez fueron comunes en ciudades afganas e irakíes durante sus respectivas ocupaciones estadounidenses, ahora están dejando su huella en un Yemen devastado por la guerra.

La tarde del 31 de mayo Radio Hodeidah estaba transmitiendo la trágica noticia desde Gaza cuando una violenta explosión cortó su señal. El ataque, llevado a cabo por aviones estadounidenses, destruyó el edificio de la radio. Durante la operación también fueron alcanzados varios buques comerciales y una instalación de la Guardia Costera, matando al menos a 16 personas e hiriendo a otras 41. Según la confesión de un informante, el ataque se llevó a cabo basándose en coordenadas proporcionadas por soplones yemeníes a una unidad de inteligencia estadounidense-israelí que opera en Yemen, llamada Fuerza 400.

Después de no poder detener las operaciones del ejército yemení en el Mar Rojo, el Mar Arábigo y el Océano Pacífico, Estados Unidos y Gran Bretaña comenzaron a reclutar a lugareños pobres como soplones y espías, ofreciendo recompensas económicas a aquellos dispuestos a intercambiar inteligencia local por dinero.

Una de las más grandes de estas operaciones es Fuerza 400, una operación de inteligencia conjunta dirigida por Washington y Tel Aviv. Recientemente, los servicios de seguridad yemeníes, con la ayuda de los residentes locales, detuvieron a varios soplones que trabajaban para la red. Entrevistamos a varios de estos soplones para conocer mejor la guerra en la sombra encabezada por Estados Unidos en Yemen. Una guerra que a menudo resulta en víctimas civiles y malestar político. Estas operaciones no pretenden servir a los intereses estadounidenses sino proteger a Israel mientras lleva a cabo su campaña genocida en Gaza.

En el interior de la Fuerza 400

La Fuerza 400 tiene su base en Moja, al suroeste de Yemen. Ammar Mohammed Abdullah Saleh Al Ahmar, antiguo miembro de la Agencia de Seguridad Nacional, encabeza la unidad dirigida por oficiales estadounidenses, israelíes y emiratíes. Su misión es reclutar lugareños para monitorear los sitios de lanzamiento de misiles y drones y recopilar información sobre las fuerzas armadas yemeníes, permitiendo atacar a Estados Unidos y Reino Unido.

ISA, que pidió que sólo se usaran sus iniciales debido a la naturaleza peligrosa de su trabajo, proviene de una familia pobre de Hodeidah. Fue reclutado por Fuerza 400 junto con un puñado de espías. En enero y febrero vendió información crucial a los servicios de inteligencia estadounidenses e israelíes, lo que provocó ataques selectivos que costaron la vida a nueve civiles. ISA era responsable de vigilar los movimientos navales, los sitios de lanzamiento de misiles y los refuerzos militares y transmitir esta información a los responsables de la Fuerza 400.

Los miembros de la tripulación trabajan en el centro de información de combate del destructor de misiles guiados USS Laboon, frente a la costa occidental de Yemen, el 12 de junio de 2024. “Fotografié sitios pertenecientes a la Armada yemení mientras se preparaba para operaciones contra barcos israelíes en el Mar Rojo. También proporcioné a la inteligencia estadounidense las coordenadas de las salas de operaciones, dos barcos militares en el área de Al-Jah y las granjas desde las que se lanzaban misiles balísticos”, dijo ISA.

“Nos enseñaron a monitorear coordenadas a través de Google y Android Maps y enviarlas a Anbar a través de WhatsApp”.

ISA trabajó bajo el mando de Ahmed Abourah, un miembro de inteligencia de la Séptima Brigada de la Guardia Republicana y oficial de la Fuerza 400. Según ISA, la misión de Abourah era principalmente reclutar espías para la causa.

“Recibimos órdenes desde Anbar, en la ciudad de Mokha, de Ammar Saleh, apodado Al Faris. Las órdenes fueron transmitidas por Ahmed Abourah, que asistió a reuniones en Anbar con extranjeros. Participé en varias de esas reuniones. También nos entrenaron en el campo de Abu Musa en Al Jawkha, dirigido por Al Faris”.

Otro agente de la Fuerza 400, AAS, dijo que la sala de operaciones de Fuerza 400, que los soplones llamaban “Anbar”, es muy segura. Para entrar se requieren cuatro puertas separadas. La primera se llama Puerta Yemení, donde se realiza la inspección inicial, seguida de Yafa, la segunda puerta. Soldados sudaneses custodian la tercera puerta, que conduce a la cuarta puerta, administrada y vigilada por los emiratíes. Hay una prisión cerca de Anbar que se utiliza para albergar a los detenidos y, en ocasiones, torturarlos. Según AAS, “las órdenes de detener, liberar o torturar a los detenidos las dan Al Faris o los emiratíes”.

“Me quedó claro que la información que estaba proporcionando a la inteligencia estadounidense e israelí era valiosa porque tan pronto como la información llegó a Al Faris, aviones y acorazados estadounidenses atacaron inmediatamente [ese lugar]. Vi la destrucción en estos lugares antes de ser detenido”.

Soplones y saboteadores

MHM, de una familia tribal en Al Tuhaytah, detalló el uso de nombres en clave y cifrados para comunicarse. Para ocultar sus actividades se utilizaron términos como “abeja” para misiles, aviones y drones, así como “vaca” para los tanques y “oveja” para los militares. MHM y otros agentes vigilaron los sitios de lanzamiento de misiles y los movimientos militares, proporcionando inteligencia crucial para los ataques estadounidenses e israelíes. A YMK, de una familia conservadora del distrito de Al Hawk de Hodeidah, le asignaron la tarea de vigilar las operaciones mineras, los sitios de lanzamiento de misiles y otra información militar sensible.

“Después de que Ansarollah lanzara misiles contra acorazados estadounidenses e israelíes desde Durayhimi, Ahmed Balous Atiq, miembro de la Fuerza 400, se puso en contacto conmigo. Me pidió que vigilara los lugares y las granjas desde las que se lanzaban misiles hacia los barcos israelíes. Me pidió información sobre el equipo utilizado en Ad-Durayhimi, como la ubicación de los francotiradores, los tanques y dónde se reunían los soldados.

“También me encargaron estudiar en qué medida la población local apoyó las operaciones llevadas a cabo por Ansarollah. Al final, pude localizar varios lugares desde donde se lanzaban misiles y drones, varios depósitos de armas, trincheras e islas, todos los cuales fueron posteriormente atacados por aviones y acorazados estadounidenses”, dijo YMK, y agregó: “Me siento culpable”.

Mientras que YMK e ISA vendían información estrictamente, otros soplones fueron más allá. A AAS y otros miembros de Fuerza 400 les encargaron recopilar inteligencia, como identificar sitios de lanzamiento e informar refuerzos. Pero también llevaron a cabo misiones de sabotaje disfrazados de funcionarios de aduanas, como quemar vehículos militares a cambio de dinero, una tarea destinada a provocar disturbios civiles que les valió la friolera de 800 dólares por cada misión. “Prendimos fuego a varios camiones cisterna. También incendiamos automóviles de ciudadanos de Beit Al Faqih y de la región de Husseiniya. Dos soplones, OAK y AIJ, se convirtieron en saboteadores. Para garantizar el éxito de sus operaciones, los soplones fueron entrenados para aprovechar las normas culturales conservadoras de Yemen, incluido el tabú contra los soldados varones y la policía que registra a las mujeres. SMA, un miembro local de Fuerza 400, detalló el proceso.

“Durante una de las operaciones, me disfrazé con un vestido de mujer que me regaló un agente de la Fuerza 400 llamado Omar Mahlouf. Luego me dirigí a una zona donde estaba aparcado el coche de un ciudadano, un Toyota Hilux y pude prenderle fuego. Enviamos un vídeo que documenta el incendio a nuestro contacto en la Fuerza 400”.

Operaciones conjuntas y milicias locales

El éxito de Israel al afianzarse en el suroeste de Yemen aprovechando su alianza con Emiratos Árabes Unidos es un secreto a voces. Antes de que comenzara el bloqueo de Ansarollah contra los buques israelíes, la normalización entre Israel y Emiratos Árabes Unidos aparentemente había comenzado en agosto de 2020. Ambos países establecieron centros militares y de inteligencia en la isla yemení de Socotra, ubicada aproximadamente a 380 kilómetros al sur de la costa somalí.

También construyeron instalaciones militares conjuntas en la isla Mayon, ubicada en el extremo sur del estrecho de Bab El Mandeb, un lugar crucial para vigilar los movimientos de los buques. Según fuentes oficiales de Ansarollah, el Mosad israelí y Emiratos Árabes Unidos gestionan desde hace años salas de operaciones conjuntas en la costa occidental de Yemen, incluido el distrito de Al Muja, la ciudad de Adén y la isla de Socotra. Estas operaciones cuentan con el apoyo de milicias locales que han estado luchando contra Ansarollah por el poder en el oeste de Yemen durante más de una década, como las notorias fuerzas de Tariq Afash y el Consejo de Transición del Sur, respaldado por Emiratos Árabes Unidos.

El Consejo de Transición del Sur es la misma milicia que recientemente anunció su voluntad de unirse a una coalición internacional para proteger los buques israelíes que cruzan el Mar Rojo y el Mar Arábigo. También expresó interés en cooperar con Israel para luchar contra Ansarollah directamente con el apoyo israelí, sugiriendo que Israel podría apoyar a ciertos grupos en Yemen contra sus enemigos tradicionales, poniendo años de frágil paz en terreno inestable y en riesgo de hundir a Yemen en otra guerra civil mortal.

Durante mucho tiempo se ha sospechado que el Consejo de Transición del Sur trabaja con Israel para sofocar el ascenso popular de Ansarollah, y los comentarios recientes del general Tareq Saleh, vicepresidente del consejo, hacen poco para disipar estas preocupaciones.

En una sociedad conservadora como Yemen, el espionaje en nombre de potencias extranjeras se considera una transgresión grave y una violación flagrante no sólo de los valores nacionales sino también tribales y religiosos. Como consecuencia de ello, a menudo la inteligencia extranjera obtiene resultados contradictorios. Si bien los operadores apuntan a debilitar a Ansarollah y desmantelar el tejido social de Yemen, estos esfuerzos han aumentado inadvertidamente el apoyo a Ansarollah entre las fuerzas tribales y liberadoras, particularmente en el sur, controlado por los aliados de Washington.

Los operadores de Fuerza 400 pueden haber imaginado que reclutar a lugareños para informar sobre los sitios de misiles balísticos y drones obligaría a Ansarollah a poner fin a sus operaciones de apoyo en Gaza. Sin embargo, esta estrategia parece haber resultado contraproducente a todos los efectos. En lugar de reducir los ataques, las operaciones militares contra Israel han aumentado, extendiéndose no sólo al Mar Rojo y al Mar Arábigo, sino también al Mar Mediterráneo y apuntando no sólo a barcos vinculados a Israel, sino también a barcos estadounidenses y británicos que trabajan en concierto con Israel.

Las provincias yemeníes continúan organizando manifestaciones masivas en apoyo de Gaza, con protestas semanales bajo el lema “Firmes con Gaza, resistiendo todas las conspiraciones”. El dirigente de Ansarollah confirmó recientemente su intención de continuar las operaciones militares, informando que hasta el momento 145 barcos vinculados a Israel, Estados Unidos y Gran Bretaña habían sido atacados e insistiendo en que la escalada es parte de una estrategia más amplia para presionar a Israel para que ponga fin al asedio de Gaza.

Ahmed Abdulkarim https://mintpressnews.fr/inside-force-400-spies-and-sabotage-in-israels-covert-war-on-yemen/287613/

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