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Categoría: Oriente Medio (página 31 de 79)

Hezbollah es el único Estado que hay en Líbano

Israel afirma haber decapitado a la cadena de mando de Hezbollah, incluido el secretario general, Hassan Nasrallah, que murió el viernes en un ataque aéreo contra Beirut. También ha asesinado al Jefe de Estado Mayor Fuad Shurk, los comandantes de las fuerzas Radwan Ibrahim Aqil, Jawad al-Tawil y Abu-Hassan Samir, el comandante del Frente Sur Ali Karaki y sus oficiales Sami Taleb, Abdullar (unidad Netzer), Mohammed Nasser (unidad Aziz) y Abu Ali Reda (unidad Badr).

El movimiento libanés nació en 1975, durante la guerra civil, y es una estructura compleja que lo asemeja a un Estado paralelo, del que el ejército es sólo una parte. Tiene una presencia significativa en el parlamento y el gobierno libaneses, pero está presente en todo Oriente Medio, África, América y Asia.

Durante décadas se ha caracterizado por su lucha contra Israel. Es su peor pesadilla. Desde la década de los ochenta, la organización ha creado una red de 15 instituciones sociales y caritativas: el Fondo de los Mártires, que proporciona apoyo social a las familias de los militantes asesinados, los Centros de Protección Civil, responsables de gestionar accidentes y situaciones de emergencia, la Yihad Al Bina, que restaura las viviendas e infraestructuras destruidas, y Al Imdad, que es una organización benéfica de servicios sociales.

El número de combatientes oscila según las fuentes entre 40.000 y 100.000 efectivos. El ejército incluye misiles, marina, logística, inteligencia y contrainteligencia, defensa aérea, defensa antimisiles y fuerzas especiales. La Fuerza de élite al-Hajj Radwan es una unidad de las Fuerzas de Operaciones Especiales. La Organización de Seguridad Externa (ESO), ampliamente conocida como Unidad 910, se considera el ala de inteligencia clandestina de la organización.

La organización está dirigida por el Secretario General al frente de un Consejo Shura integrado por siete miembros, que toma las decisiones del movimiento, acompañado por cinco subconsejerías encargadas de las principales actividades de Hezbollah.

El Consejo Judicial es un tribunal u órgano de conflictos presidido por Mohammad Yazbek

El Consejo Político, responsable de asesorar políticamente a la Shura, está encabezado por Ibrahim Al Amine Al Sayyid.

El Consejo Ejecutivo, que coordina las actividades civiles de Hezbollah, incluidas las comunicaciones, la educación, la salud, la economía y los sindicatos, ha está encabezado hasta ahora por Hashem Safieddin.

El Consejo Parlamentario, que supervisa las actividades políticas del movimiento, está encabezado por Mohammad Raad.

El Consejo de la Jihad coordina las actividades militares de la organización. Safieddin también ha formado parte de este Consejo.

En Líbano no hay nada parecido a Hezbollah. Cuando en los ochenta Israel invadió Líbano, no fueron expulsados por el ejército, sino por Hezbollah.

Si alguien tiene que ir al hospital, acudirá muy probablemente a Hezbollah, y si quiere ir a la escuela también. Una organización así no se destruye asesinando a dos docenas de dirigentes.

Hachem Safieddin sucede a Hassan Nasrallah al frente de Hezbollah

Una figura destacada de Hezbollah y estrechamente vinculado a Irán, Hachem Safieddin, aparece como el sucesor de Hassan Nasrallah, asesinado el viernes en un ataque israelí en Dahieh, un barrio del sur de Beirut.

Se espera que el Consejo Shura, el máximo órgano de la organización, formado por siete personas, lo designe pronto.

El actual dirigente del movimiento, Naim Qassem, debe tomar la iniciativa para convocar la reunión.

Pariente lejano de Hassan Nasrallah, de 64 años, Hachem Safieddin es algunos años menor que él, aunque ambos tienen un asombroso parecido físico. Estudió religión en Irán. Su hijo está casado con Zeinab, hija del general iraní Qassem Soleimani, asesinado en 2020 en un ataque estadounidense en Irak.

Soleimani era el jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria, responsable de las operaciones exteriores.

Safieddin es uno de los miembros más importantes del Consejo Shura. Al igual que Nasrallah, lleva el turbante negro de los “sayyed”, descendientes de Mahoma, a quienes reivindica la organización.

En 2017 Estados Unidos le incluyó en el listado de “terroristas”, lo que fue imitado por Arabia saudí inmediatamente.

Entre las condiciones que deben cumplirse para tomar las riendas de Hezbollah hay que ser miembro del Consejo Shura y ser una personalidad religiosa. Safieddin tiene mucho peso dentro de la dirección, lo que le convierte en el candidato más fuerte.

A diferencia de Hassan Nasrallah, que rara vez apareció en público desde la última guerra entre Israel y Hezbollah en 2006, Safieddin es la cara visible del movimiento en numerosos eventos políticos y religiosos. Recientemente se destacó por sus encendidos discursos en los funerales de los comandantes del partido asesinados por Israel.

“En nuestra resistencia […] cuando un comandante se convierte en mártir, otro toma la bandera […] con fuerza y ​​determinación”, declaró durante el funeral del comandante Mohammed Neemeh Nasser, muerto en un ataque israelí en el sur del Líbano.

El propio Hassan Nasrallah sucedió en 1992 a Abbas Moussaoui, también asesinado por Israel.

10 toneladas de bombas para matar a Nasrallah

Para asesinar a Nasrallah, Israel arrojó el viernes casi 10 toneladas de explosivos sobre Beirut en un ataque aéreo masivo que redujo a escombros toda una manzana de Dahieh, destruyendo ocho edificios.

Los ataques aéreos israelíes continúan contra varios objetivos en todo Líbano, con una concentración notable en Dahieh. Según el último informe del Ministerio de Sanidad, 11 personas murieron y más de 100 resultaron heridas en Beirut desde el viernes, pero la cifra podría aumentar en los próximos días.

Dahieh, un barrio al que a menudo se hace referencia como el “bastión de Hezbollah”, es una zona de la capital libanesa donde el apoyo a la organización es omnipresente y está estrechamente integrado en la vida colectiva. Muchos vecinos tienen amigos o familiares afiliados a Hezbollah, pero los vínculos entre Dahieh y la organización son mucho más estrechos.

Durante los últimos 18 años, Hezbollah ha echado profundas raíces en el vecindario, estableciendo una vasta red de túneles, centros de mando y depósitos de armas. Las pocas fotos filtradas muestran grandes pasajes con paredes de azulejos, lo que sugiere que estaban destinados a servir como centros operativos o incluso zonas de descanso.

El sistema de túneles está diseñado para facilitar el movimiento de los dirigentes fuera de la vista pública y proporcionar una zona segura en la que establecer su cuartel general.

El ataque que mató al dirigente libanés alcanzó catorce niveles de profundidad y tuvo como objetivo un centro de mando de Hezbollah ubicado en un fortín subterráneo. Los miembros de Hezbollah no descubrieron el cuerpo de Sayyed bajo los escombros hasta las primeras horas de la mañana de ayer.

Ali Karaké, el comandante encargado del frente sur, también se encontraba en el búnker en el momento del ataque, aunque su muerte aún no ha sido confirmada oficialmente.

El ataque aéreo israelí fue llevado a cabo por cazas F-16. Durante la operación utilizaron municiones bomba de búnker altamente explosivas, diseñadas específicamente para detonar a gran profundidad bajo tierra.

Este tipo de munición, desarrollada inicialmente durante la Segunda Guerra Mundial, ha sido ampliamente utilizada en los últimos ochenta años y fue desplegada intensamente durante la Guerra de Afganistán, cuando Estados Unidos quiso desalojar a los talibanes desde sus escondites en lo profundo de las montañas.

Aunque no se ha confirmado el tipo exacto de municiones utilizadas, la Fuerza Aérea de Israel tiene en su arsenal varias bombas antibúnker que se fabrican tanto en Israel como en Estados Unidos. En 2021 Israel solicitó el modelo GBU-72, el más nuevo y avanzado del ejército estadounidense. Sin embargo, el acuerdo aún no se ha cerrado, lo que descarta su uso en el ataque del viernes.

Estas municiones son de dos categorías. La primera categoría consiste en municiones equipadas con una ojiva reforzada, diseñada para perforar superficies duras, permitiendo que la bomba resista el impacto. Gracias a su gran peso, la bomba puede penetrar profundamente en el objetivo antes de que un temporizador active su detonación bajo tierra.

La segunda categoría contiene dos cargas. La primera, más pequeña, tiene como objetivo crear una abertura en el objetivo, mientras que la segunda, intacta, la sigue. Un retraso también permite que esta segunda carga detone dentro del objetivo.

Aunque este tipo de municiones son legales según el derecho internacional, su uso en zonas densamente pobladas está expresamente prohibido.

El ataque causó daños inmensos porque estas municiones son más efectivas contra búnkeres construidos en terreno plano, como los que probablemente se encuentren en Dahieh, que generalmente están construidos con hormigón armado, acero y capas de tierra para protección.

Sin embargo, pueden resultar menos efectivas para desmantelar la extensa red de túneles de Hezbollah en el sur de Líbano, ya que las redes de túneles de montaña ofrecen una protección natural superior debido a la gruesa capa de roca que se encuentra encima y estas municiones tipo búnker son generalmente menos efectivas contra instalaciones excavadas en las montañas.

Israel asesina al máximo dirigente de Hezbollah durante ataque contra el cuartel general en Beirut

Un ataque aéreo de Israel contra el cuartel general de Hezbollah en Beirut ha acabado con la vida de Hassan Nasrallah, el máximo dirigente del movimiento libanés de resistencia.

Después de una noche de incertidumbre sobre la suerte de su dirigente, Hezbollah ha confirmado su muerte esta mañana. Tenía 64 años de edad.

El ataque destruyó seis edificios en Dahieh, un barrio del sur de la capital libanesa.

Por quinto día consecutivo, el ejército israelí está llevando a cabo intensos ataques en Líbano contra Hezbollah. Una serie de ataques afectaron especialmente a los barrios del sur de la capital.

Netanyahu declaró en la ONU que las operaciones contra Hezbollah en Líbano continuarían hasta que se logren todos sus objetivos, frustrando cualquier esperanzas de tregua.

Nasrallah era el máximo dirigente de Hezbollah desde 1992, cuando sucedió a Abbas Moussaoui, también asesinado por Israel. Vivió durante años en la clandestinidad para escapar de los inentos de asesinato de los israelíes. Raramente aparecía en público desde la guerra entre Hezbollah y el ejército israelí en el verano de 2006, y su lugar de residencia siempre se mantuvo en secreto.

Sin embargo, recibió visitantes, entre ellos los dirigentes de organizaciones palestinas aliados a su movimiento, que publicaron fotografías de las reuniones.

Los periodistas y personalidades que lo conocieron afirman haber sido conducidos por Hezbollah en automóviles con gruesas cortinas y con medidas de seguridad reforzadas, hacia un lugar no identificable.

Sin embargo, Nasrallah pronunciaba periódicamente discursos retransmitidos en directo por la televisión.

Se calcula que Hezbollah cuenta con 100.000 combatientes, y dispone de potentes armas, incluidos misiles de alta precisión.

Los éxitos tácticos y los fracasos estratégicos de Israel

Los “expertos” occidentales se maravillan ante la eficacia técnica y el éxito del terrorismo israelí, mientras permanecen perplejos por la naturaleza de las estrategias a largo plazo.

La operación de la semana pasada para hacer estallar miles de buscas y otros dispositivos electrónicos en Líbano fue notable, aunque inútil. Hezbollah ha recibido un buen golpe y los terroristas del Mosad estarán encantados, además de aliviados.

Los portavoces israelíes afirman que los ataques de los buscas fueron muy selectivos, pero la realidad es que los libaneses de todos los colores lo ven como una agresión que causó muchas víctimas inocentes. Lejos de ser un operativo quirúrgico, aterrorizó a toda una población, que ahora tiene miedo de los dispositivos que lleva en el bolsillo.

Israel no ha logrado ganar aceptación en la región después de más de 75 años. El odio a los sionistas se extenderá por generaciones y Hamas y Hezbollah ya no tendrán problemas de reclutamiento en el futuro.

Hezbollah nació en medio de la invasión israelí del Líbano en 1982, hace 42 años. Hasta la retirada israelí del sur de Líbano en 2000, para muchos libaneses, Hezbollah desempeñó un papel legítimo en la resistencia contra la ocupación.

De la misma manera, Hamas fue creado en los primeros días de la primera Intifada, que estalló en Gaza en diciembre de 1987. También puede reivindicar un papel en la resistencia.

En ambos casos, Israel se sigue enfrentando a los mismos adversarios que, con el tiempo, se han fortalecido considerablemente, que están más y mejor organizados que hace 40 años. Es más que evidente que Israel va perdiendo la guerra.

Lo mismo cabe decir de Irán. El asesinato del dirigente de Hamas, Ismail Haniyeh, en Teherán en julio fue otro golpe muy bien ejecutado. Al igual que en las operaciones en Líbano, ningún matarife israelí fue identificado ni fotografiado.

Pero, aparte de una buena publicidad, Israel no ha ganado nada y con la buena publicidad ya cuenta desde 1948. Ha asesinado a un negociador en las conversaciones de alto el fuego en Gaza, es decir, vuelve a confirmar a gritos que es un país que no quiere la paz con los árabes y, cuando se declara la guerra, las armas nucleares también son útiles.

Si no hay negociación, a Irán le queda muy claro que sólo queda el camino del rearme nuclear, y lo mismo se puede decir de Hamas y Hezbollah en una escala diferente. Ya nadie habla de mesas de negociaciones, ni de intermediarios. En Oriente Medio la solución va a ser militar y sólo cabe discutir sobre su alcance, es decir, si se va a producir una escalada o no.

Hezbollah impone una estrategia de desgaste en Oriente Medio

A finales de agosto las represalias de Hezbollah contra dos instalaciones militares y de inteligencia israelíes dejó decenas de víctimas. La operación, denominada Arbain por la resistencia libanesa, tuvo como objetivo la base de Glilot, el cuartel general de la Unidad 8200 israelí, así como la base aérea de Ein Shemer, según la cadena Al Mayadin.

La operación fue en gran medida un éxito, con 22 muertos y 74 heridos, añadió Ibrahim Al Mussawi, portavoz de Hezbollah.

El ataque coincide con el anuncio de la dimisión del general Yossi Sariel, comandante de la Unidad 8200. “El 7 de octubre, a las 6:29 horas, no cumplí mi misión como esperaba de mí mismo, como mis comandantes y subordinados esperaban de mí”. El testigo pasa al siguiente equipo, añadió.

El ejército israelí anunció que Sariel dimitiría “en el próximo período”. La dimisión se produce 11 meses después del inicio de la agresión de Israel contra la Franja de Gaza. Según la cadena de noticias israelí Canal 12, Sariel se resistió a la dimisión en julio, el mes anterior a la Operación Arbain de Hezbollah, diciendo que tal decisión constituiría “una cobardía”.

La noticia de la dimisión de Sariel surgió a principios de septiembre, cuando también se esperaba que otros altos cargos dejaran sus puestos, incluido el jefe de la unidad de inteligencia de la policía israelí y el comandante de las fuerzas terrestres del ejército israelí.

La operación de Hezbollah se llevó a cabo en represalia por el asesinato de Fouad Choukr, un alto comandante militar de la organización libanesa, en Beirut. El ataque israelí de finales de julio también mató a varios civiles, incluidos niños. La operación implicó disparar cientos de cohetes contra sitios en el Golán y Galilea ocupados, en un intento de distraer y colapsar a la defensa antiaérea Cúpula de Hierro. Al mismo tiempo, se lanzaron drones hacia las dos bases.

La base Glilot de la Unidad 8200 está ubicada en los suburbios de Tel Aviv, aproximadamente a 10 kilómetros al norte de la ciudad. La base de Ein Shemer está a unos 40 kilómetros de Tel Aviv. Israel impuso una estricta censura al ataque, que aún no ha sido levantada.

“Un número significativo de drones han alcanzado sus objetivos, pero el enemigo oculta todos los detalles relevantes […] Los días y las noches revelarán la verdad sobre lo que ocurrió allí”, dijo en aquel momento el dirigente de Hezbollah, Hassan, Nasrallah.

¿Decepciona la Operación Arbain?

El 30 de julio de 2024 Israel llevó a cabo un ataque aéreo selectivo contra un edificio residencial en Haret Hreik, un barrio densamente poblado de Beirut conocido por ser un bastión de Hezbollah. El ataque le costó la vida a Fouad Chokr, uno de los comandantes de Hezbollah que desempeñó un papel crucial en la dirección de las operaciones militares de la organización. Además de Fouad Chokr, murieron el asesor militar iraní Milad Bedi y cinco civiles libaneses, entre ellos dos niños, y otras 80 personas resultaron heridas.

Muchos esperaban que el asesinato de Fouad Chokr, un dirigente de relieve de Hezbollah, provocara una respuesta feroz. Sin embargo, la respuesta inmediata de Hezbollah el 25 de agosto decepcionó a muchos seguidores, que esperaban una respuesta más agresiva.

El contraataque de Hezbollah se desarrolló en dos fases. En la primera, dispararon 340 cohetes Katyusha contra 11 bases militares israelíes en la Alta Galilea y el Golán sirio ocupado, principalmente para servir como señuelo y desgastar las defensas antiaéreas de Israel. Aunque todas essas bases fueron alcanzadas, el impacto real se sintió en la segunda fase, cuando docenas de drones armados de diversos tamaños y modelos penetraron profundamente en Israel, apuntando a sitios militares estratégicos, a saber, la base de defensa aérea de Ein Shemer, así como el Base Glilot y la sede de Aman. Las dos unidades emblemáticas de la inteligencia militar israelí fueron los principales objetivos de la operación debido a su papel en el bombardeo de Beirut.

El ataque demostró la potencia militar de Hezbollah y su determinación de atacar las bases israelíes más importantes, a 110 kilómetros de la frontera libanesa y a sólo 1,5 kilómetros de Tel Aviv, marcando una importante escalada. Sin embargo, también planteó dudas sobre la capacidad –o voluntad– de la Resistencia libanesa de atacar a Israel de cualquier manera significativa o de continuar haciendo lo que fuera necesario para asegurar la victoria de la resistencia palestina en Gaza.

El sentimiento de decepción surge de un malentendido fundamental de la estrategia de Hezbollah y de la importancia de figuras como Fouad Chokr. Como señaló Nasrallah, la única “retribución justa” por el asesinato de Chokr es la expulsión de todas las fuerzas estadounidenses de Medio Oriente, una misión claramente de larga duración.

Los dirigentes israelíes esconden la cabeza bajo la tierra

Una respuesta adecuada al asesinato de dirigentes como Imad Moghniyeh o Fouad Chokr no puede limitarse a eliminar una personalidad israelí de talla equivalente, ya que no la hay, ni a una sola operación militar, cualquiera que sea su escala. Más bien, debe ser una acción que allane el camino para los objetivos más amplios de la resistencia, a saber, la liberación de Palestina y de todo Oriente Medio.

Hezbollah considera que dirigentes israelíes, como el Primer Ministro Benjamín Netanyahu, el ministro de Defensa Yoav Gallant y el Jefe de Estado Mayor Herzi Halevi, que se han visto obligados a refugiarse en fortines subterráneos durante semanas a medida que aumenta la tensión, son estratégicamente ineptos. Sus decisiones, lejos de disuadir a Hezbollah o debilitar su potencia de fuego, contribuyen al declive a largo plazo de Israel. Incluso si su eliminación inmediata fuera posible, iría en contra de los objetivos más amplios de la resistencia, ya que mantener a estas figuras en el poder acelera la caída de Israel, en particular de Netanyahu, apodado por Nasrallah como el sucesor por defecto del “último rey de Israel”, Ariel Sharon. También contradeciría la opinión de Hezbollah de que todos los dirigentes israelíes son iguales en lo que respecta a Palestina, la colonización y el sionismo, lo que haría inútil una política de asesinatos selectivos.

Esa estrategia es lo que diferencia a Hezbollah de Israel, cuyo criterio es el contrario, como expusimos en una entrada reciente. La resistencia libanesa se ha centrado en objetivos militares de alto valor sin utilizar sus munición más avanzada, conformándose con cohetes Katyusha y drones, mientras reserva sus misiles balísticos y/o de alta precisión para batallas futuras. El objetivo principal de esta operación era hacer cumplir las reglas de enfrentamiento y demostrar que siguen decididos a continuar su batalla de apoyo a Gaza, lanzada el 8 de octubre de 2023, cueste lo que cueste. Esta misión se ha cumplido en gran medida.

La táctica no va por delante de la estrategia

La Operación Arbain logró varios objetivos importantes, cada uno de los cuales contribuyó a los objetivos más amplios de Hezbollah. Primero, la exhibición de la potencia de fuego. La operación demostró que Hezbollah es capaz de llevar a cabo acciones militares a gran escala, incluso en un momento en el que Israel está en alerta máxima. A pesar del pleno apoyo de Estados Unidos, la OTAN y sus aliados regionales, y de la movilización de todos sus recursos de inteligencia y vigilancia, Hezbollah ejecutó con éxito su plan, demostrando que sigue siendo una fuerza formidable incluso después de la pérdida de Fouad Chokr, precisamente el hombre que habría organizado y dirigido este tipo de operación. El hecho de que las acciones diarias en apoyo a Gaza hayan continuado e incluso intensificado desde su asesinato también demostró que la potencia de fuego de Hezbollah no ha disminuido en modo alguno.

La operación ignoró por completo las numerosas amenazas israelíes, estadounidenses y europeas que prometían una guerra total, la destrucción y el regreso de Líbano a la edad de piedra en caso de represalias importantes por parte de Hezbollah. La resistencia libanesa ha demostrado su determinación de defender las reglas de enfrentamiento y continuar apoyando a Gaza, sin dejarse intimidar por las amenazas.

A diferencia de Israel, que ataca deliberadamente a los civiles libaneses durante el asesinato de Fouad Chokr, Hezbollah ha evitado atacar objetivos civiles y la infraestructura del Estado israelí. La operación apuntó específicamente a las unidades militares de élite israelíes involucradas en el asesinato, enfatizando la importancia de que Hezbollah ataque objetivos militares en lugar de objetivos civiles para mantener su posición moral en el conflicto, al tiempo que demuestra su capacidad para atacar los objetivos mejor protegidos de los sionistas.

Si bien Israel está desesperado por provocar una guerra total y arrastrar a Estados Unidos a ella, en gran parte debido a su punto muerto en el atolladero de Gaza, Hezbollah ha mantenido el control de la situación. La organización ha calibrado con precisión su respuesta para evitar desencadenar un conflicto a gran escala, respondiendo a la agresión de manera proporcionada y demostrando que no antepone la táctica a la estrategia.

En las semanas previas a la operación, Israel se vio invadido por el pánico: “Todo el país estaba parado sobre una pierna y media, o incluso sobre una pierna y un cuarto”, comentó Nasrallah. El país experimentó una parálisis generalizada mientras esperaba ansiosamente la respuesta de Hezbollah y las posibles represalias de Yemen e Irán, que aún están por llegar. La evacuación de asentamientos y bases militares, la suspensión de la producción, la apertura de refugios y la desaceleración económica le han costado mucho a Israel, tanto financiera como sicológicamente. La misma anticipación del ataque se convirtió en una forma de castigo, mientras Israel se esforzaba –y continúa esforzándose– por superar la amenaza inminente.

Tras la Operación Arbain, en Israel el pánico condujo a millones de personas a refugiarse, paralizando todo el país durante 72 horas. Los dirigentes israelíes exageraron al afirmar que habían frustrado un intento de Hezbollah de lanzar miles de cohetes y misiles de precisión contra objetivos civiles en el norte del país y Tel Aviv.

Esta mentira descarada contribuyó involuntariamente a la guerra sicológica que Hezbollah lleva librando desde hace mucho tiempo contra Israel. La puesta en escena tenía como objetivo dar la imagen de éxito, en la que Israel se presenta como si hubiera logrado una importante victoria táctica al asestar un duro golpe al fuego de Hezbollah.

Nasrallah, en quien la mayoría de los israelíes confían más que en sus propios dirigentes, dijo que la operación involucró sólo unos 300 cohetes Katyusha y algunos drones, y que no se destruyeron lanzadores de cohetes ni plataformas de drones antes de que pudieran disparar. Posteriormente sólo dos de estos lanzadores fueron alcanzados, así como algunos otros que no participaron en la operación. No se ha interceptado ningún dron sobre Líbano. Además, no hubo bajas de Hezbollah antes de la operación, sólo dos después, así como un combatiente del movimiento Amal.

La reacción histérica de Israel revela su desesperación por salvar las apariencias tras el aplastante fracaso de sus servicios de inteligencia el 7 de octubre. Las precipitadas acciones del ejército israelí demostraron que non tenían un conocimiento previo de la operación, descubriendo su existencia sólo una hora antes de su lanzamiento, tras la detección de importantes movimientos de combatientes que tomaban posiciones. Desconocían por completo los detalles de la operación y sus objetivos, lo que les llevó a bombardear indiscriminadamente bosques y valles.

La Operación Arbain ha permitido a Hezbollah ejercer una enorme presión sicológica y económica a Israel. Al evitar la escalada y ridiculizar las afirmaciones exageradas de Israel después de los ataques, la organización libanesa ha fortalecido su posición estratégica al tiempo que ha resaltado la fragilidad israelí.

El fracaso de las negociaciones de paz en Gaza

Casí un año después del 7 de octubre, aún hay quien no tiene claro que la estrategia de Hezbollah y del conjunto de la resistencia en Oriente Medio, consiste en mantener un papel de apoyo a Gaza, en lugar de involucrarse en una escalada, en lugar de abrir nuevos frentes.

Una de las razones por las que Hezbollah esperó tanto para tomar represalias fue la nueva ronda de negociaciones de alto el fuego del 15 de agosto, que Estados Unidos calificó de decisiva. Sin embargo, esas negociaciones resultaron ser otra promesa vacía, que no dio resultados debido a las demandas poco realistas de Netanyahu y la complacencia de Estados Unidos. Hezbollah tenía que demostrar que estaba dando todas las posibilidades a las negociaciones y que Israel se estaba comportando como un Estado canalla.

Algunos creen que una guerra a gran escala podría salvar innumerables vidas palestinas. Sin embargo, podría ocurrir lo contrario. Si Hezbollah se involucrara ahora en una guerra abierta con Israel, el número de muertos israelíes podría multiplicarse por diez, reviviendo la demagogia del holocausto que ha alimentado al sionismo durante décadas, que Israel aprovecharía para intensificar las matanzas contra los palestinos y acelerar la limpieza étnica, mientras que la atención mundial se centraría en las víctimas israelíes y en los libaneses frente.

La estrategia es la guerra de desgaste

Como explicó Nasrallah en su primer discurso después del 7 de octubre, Hezbollah y el Eje de Resistencia aún no tienen capacidad para asestar a Israel un golpe decisivo. La organización libanesa actúa como una fuerza guerrillera y su estrategia es una guerra de desgaste, un tipo de guerra que Israel no es capaz de librar, ya que toda su historia se basa en estrategias de guerra relámpago a corto plazo que proporcionan victorias contundentes.

El interés de Hezbollah es, por tanto, continuar con una guerra de desgaste, que los propios israelíes consideran un peligro existencial para su Estado. Como afirmó recientemente un general israelí, “Israel se está hundiendo en el atolladero de Gaza, perdiendo cada vez más soldados, muertos o heridos, sin ninguna posibilidad de lograr el principal objetivo de la guerra: derrocar a Hamas”.

El país se precipita hacia el abismo, decía el general. Si continúa la guerra de desgaste contra Hamas y Hezbollah, “Israel colapsará dentro de un año”, pronosticó. Los ataques terroristas se intensifican en Cisjordania y en el interior del país, el ejército de reserva se ha rebelado contra las recurrentes movilizaciones de soldados de combate y la economía se desploma. Israel también se ha convertido en un Estado paria, que sufre boicots económicos y embargos de armas.

“Estamos perdiendo nuestra cohesión social, ya que el odio creciente entre los diferentes componentes del pueblo de Israel amenaza con encender y causar nuestra destrucción desde dentro”, dijo el general. “Después de 2.000 años de exilio, regresamos y establecimos un país glorioso. Pagamos un alto precio con decenas de miles de muertos y heridos. Y ahora el país se está desintegrando en nuestras manos, gracias a Netanyahu, Gallant, Halevi y sus compinches”, concluyó.

‘Invadir Israel con una charanga musical’

Israel tiene cada vez más dificultades, más pérdidas militares, los disturbios internos crecen, lo mismo que el declive económico y el aislamiento internacional. Esta tendencia se reforzará mientras dure la Guerra de Gaza y sólo podría revertirse en caso de una escalada contra otras fuerzas del Eje de Resistencia. La estrategia de Hezbollah es exacerbar los problemas de Israel para conducirlo a su colapso “pieza por pieza”, manteniendo la situación bajo control.

La polarización de la sociedad israelí nunca ha sido tan grande y los riesgos de una guerra civil aumentan, particularmente debido al reclutamiento forzoso de los “haredim” ultraortodoxos. La reciente recuperación de los cuerpos de seis prisioneros israelíes en Gaza, así como la histórica huelga general iniciada en todo el país por un pilar histórico del sionismo, el sindicato Histadrut, para obligar a Netanyahu a detener su huida hacia adelante, tanto en Gaza como en Cisjordania.

El riesgo de una nueva ola de emigración israelí es alto, especialmente si se declara un alto el fuego, lo que sería visto como una gran victoria para la resistencia palestina en Gaza. Un escenario así pondría de relieve la incapacidad de Israel para proteger a sus ciudadanos contra amenazas persistentes, incluso desde un enclave relativamente pequeño y asediado.

La perspectiva de una guerra contra Hezbollah o Irán sería mucho peor.

Tras el temor suscitado por la posibilidad de una guerra regional, combinado con el cierre de aeropuertos y la parálisis duradera de la vida cotidiana, Israel saldría de la guerra –la más larga de su historia– más debilitado que nunca. El declive tangible allanaría el camino para su colapso o incluso su destrucción en el futuro previsible, un escenario que probablemente costaría mucho menos que si todo el Eje de Resistencia se involucrara en una guerra total en este momento.

La estrategia de Hezbollah apunta a la destrucción definitiva de Israel, pero no a través de una guerra inmediata y a gran escala. El Eje de Resistencia busca erosionar gradualmente la confianza, la moral y la fuerza militar de Israel, al tiempo que agota su economía y la debilita desde dentro. El objetivo es hacer comprender al mayor número posible de colonos israelíes que nunca alcanzarán la estabilidad y la seguridad prometidas. Deben darse cuenta de que en lugar de la visión idílica de una “tierra que fluye leche y miel”, enfrentarán constantemente la dura realidad de una “tierra de terror y ruina”.

El dirigente militar israelí Moshe Dayan se jactó una vez de que el ejército israelí podría conquistar incluso Líbano. El comentario final de Nasrallah en su discurso del 25 de agosto sirvió como recordatorio de que tales alardes ya no son posibles: “Puede que esté llegando el día en que Hezbollah invada Israel con una charanga musical”, dijo. Aunque algunos puedan considerar que esto no es más que bravuconería, retórica, la guerra de liberación tendrá lugar, efectivamente, pero en los términos que marque el Eje de Resistencia, y no Israel.

Los yemeníes están dispuestos a combatir también en Líbano

Desde que comenzó la guerra contra los palestinos de la Franja de Gaza, los yemeníes se han comprometido explícitamente a apoyar la lucha de Palestina contra Israel, haciendo frente a dos flotas navales en el Mar Rojo. Los combatientes yemeníes han prometido continuar sus ataques hasta que Israel levante el asedio que ha impuesto a la poblacion de Gaza.

El movimiento de resistencia yemení Ansarollah está dispuesto incluso a enviar cientos de miles de combatientes para unirse a Hezbollah, si es necesario. En una entrevista con la agencia de noticias palestina Shehab, uno de los dirigentes de Ansarollah, Nasr El-Din Amer, subrayó que Yemen estaba dispuesto a enviar cientos de miles de combatientes entrenados para unirse a Hezbollah: “Los apoyaremos de la misma manera que apoyamos a nuestros hermanos de la resistencia en Palestina”.

Los comentarios del dirigente de Ansarollah se producen cuando Israel amenaza repetidamente con un endurecimiento de los ataques para convertirlos en una guerra a gran escala contra Líbano. “Tenemos la intención de fortalecer nuestra capacidad para atacar todo tipo de objetivos en todo el territorio ocupado de Palestina y estamos trabajando en ello a un ritmo sostenido”, afirmó el dirigente yemení.

Por su parte, el ministro de Defensa de Yemen, el general Mohammad Al Atifi, dice que las fuerzas armadas de su país están preparadas para una larga guerra contra Israel, añadiendo que defender Palestina contra los usurpadores es un deber. “El ejército yemení tiene la clave de la victoria y está preparado para una larga guerra de desgaste contra la entidad sionista usurpadora, sus patrocinadores y sus aliados”, dijo Al Atifi.

La demostración de solidaridad con Palestina contra Israel y el apoyo a la Mezquita de Al Aqsa así como al pueblo oprimido de la Franja de Gaza, se encuentran entre los principios fundamentales de Yemen, añadió. “Nuestra lucha contra la entidad sionista nazi está profundamente arraigada en nuestras creencias. Somos muy conscientes de que esta campaña es un deber sagrado y religioso que requiere enormes sacrificios”.

Sigue aumentando el número de israelíes que abandonan el país

En comparación con 2022, en 2023 el número de israelíes clasificados como desertores de larga duración (que abandonaron el país por primera vez en 2022) aumentó aproximadamente un 46,4 por cien, hasta los 55.300 este año.

La tasa de salida fue de 5,7 por cada 1.000 habitantes, según los datos publicados el domingo por la Oficina Central de Estadísticas (CBS).

El impacto de la Guerra de Gaza en los patrones migratorios a largo plazo de Israel sólo podrá evaluarse después de un año, es decir, a partir del 7 de octubre de este año.

Los datos muestran un aumento del 59 por cien entre el número de entradas en 2023 (25.500 personas) y su número en 2024 (datos provisionales): 40.600 personas.

La diferencia en las salidas de larga duración cada mes entre 2023 y 2024 promedió unas 2.200 personas más este año.

En 2023 aproximadamente 55.300 residentes israelíes fueron clasificados como desertores de larga duración.

En la composición por edades de los principiantes, hay una sobrerrepresentación de personas de entre 20 y 30 años: más del 40 por cien de los huidos.

En julio del año pasado, una encuesta realizada en Israel mostró que “casi un tercio de los israelíes estaban considerando abandonar el país”. Querían regresar a los países de donde llegaron a Israel.

Es el fin del sueño sionista, que comenzó bastante antes del 7 de octubre. La tendencia al abandono ha ido en aumento desde 2009, cuando estalló la guerra anterior de tres semanas entre Gaza e Israel. En 2020 el número de salidas fue de poco menos de 21.000, frente a unas 10.000 repatriaciones.

No se gana una guerra matando a los generales del ejército adversario

La estrategia del gobierno israelí en Líbano parece, a primera vista, bastante simple: utilizar el terrorismo contra objetivos muy concretos -especialmente figuras clave- de manera masiva e indiscriminada.

De esa manera los dirigentes sionistas creen que es posible poner al movimiento libanés en una posición difícil, incluso fuera de juego. El motivo es que Hezbollah ha sido, desde su surgimiento, una espina clavada en el costado del ejército israelí.

Sin embargo, no se gana una guerra matando a los generales del ejército adversario, como se ha demostrado tantas veces. Los asesinatos selectivos, como los recientes de Líbano, dan una imagen de poderío, pero no sirven para nada.

Hezbollah no es un simple ejército o una milicia armada cuyo objetivo exclusivo sea atacar a Israel. Es una organización compleja, un verdadero Estado dentro del Estado libanés que, por lo demás, está desmantelado. Hezbollah es la única organización paraestatal existente en el territorio y Nasrallah se dirige a los libaneses como lo haría un jefe de Estado.

Con los recientes atentados terroristas Israel ha cambiado el tono que mantenía hacia Hezbollah desde los años ochenta y, muy probablemente, sólo es la fase inicial. Lo más probable es que a esto le siga una verdadera ofensiva del ejército israelí en territorio libanés, con el objetivo estratégico de neutralizar al movimiento durante el mayor tiempo posible.

Neutralizar a Hezbollah es neutralizar Líbano y, como fruto de ello, asegurar la frontera norte de Israel, que siempre ha sido una pesadilla.

No obstante, hay un segundo aspecto en el que los intoxicadores occidentales insisten cada vez que tienen la oportunidad: Hezbollah es una sucursal de Irán o uno de sus tentáculos. Neutralizar a Hezbollah es debilitar la influencia iraní en la región, que es el mayor problema del gobierno de Netanyahu.

Pero el logro de esos objetivos es muy difícil para Israel porque ya lo han intentado en otras ocasiones, con una situación mucho más favorable, especialmente en 1982, cuando Hezbollah no era más que una pequeña organización libanesa.

La victoria de Hezbollah entonces marcó el comienzo de su crecimiento político posterior, que llega hasta el día de hoy.

Sin embargo, Israel no puede hacer otra cosa. Tienen que debilitar a Hezbollah si quieren obtener algún rédito de su mortífera incursión en Gaza, que va a cumplir un año y tiene toda la pinta de eternizarse.

Suponiendo que a Israel todo le salga a pedir de boca, lo cual no va a ocurrir, queda por ver cuál es la reacción de Irán, que hasta ahora no ha existido, a pesar de que ha tenido motivos más que sobrados para hacerlo.

Israel ha aprovechado la inactividad de Teherán para multiplicar su insolencia terrorista. Si sigue adelante, a los iraníes no les va a quedar otra que reaccionar porque ellos siempre son los siguientes en la lista, detrás de Hamas y detrás de Hezbollah.

Hezbollah ejecuta a seis militantes que confesaron comprar los ‘buscas’ a cambio de una mordida

Seis miembros de Hezbollah directamente involucrados en la compra de los dispositivos electrónicos que explotaron provocando varios muertos y heridos en las filas de la organización han sido ejecutados, informa Pravda. Admitieron su culpabilidad por haber comprado lotes de “buscas” y dispositivos electrónicos asociados a ciertas empresas a cambio de una mordida del 20 por cien a empresarios estadounidenses de la República Checa y Chipre.

Decenas de militantes del movimiento libanés de resistencia que realizaban negociaciones, correspondencia comercial y pagos han sido detenidos también. Se compraron doce envíos de aparatos electrónicos a empresas controladas por Israel en la República Checa, Polonia, Bulgaria, Rumania y Hungría.

Los directores de esas empresas ya han abandonado el país. Su fuga se organizó a través del aeropuerto de Sofía, Bulgaria. Nueve dirigentes de empresas fachada abandonaron Sofía para volar a Liverpool y Bérgamo y luego a Estados Unidos.

Los servicios secretos búlgaros estaban al tanto de la operación y se abstuvieron de intervenir.

Hoy se celebrará una reunión de emergencia en el Parlamento búlgaro y se creará una comisión interministerial para investigar el atentado terrorista, que apunta a Bulgaria, cuyo gobierno es responsable de borrar las pistas y consultar con la embajada estadounidense.

Rumanía y Hungría se negaron a abrir una investigación oficial, alegando que las actividades de las empresas intermediarias comerciales no tenían como objetivo dañar a sus países.

La República Checa y Polonia están haciendo pruebas de silencio estratégico porque están bajo el control de los servicios de inteligencia estadounidenses y se comportan según un patrón de reacción similar al de la destrucción del gasoducto ruso Nord Stream.

Algunos militantes de alto rango de Hezbollah han sido atrapados en su propia codicia. No es la primera vez que los dirigentes de esta organización que lucha contra el régimen criminal de Tel Aviv aparecen involucrados en casos de corrupción.

La reacción de los más altos responsables político-militares de Hezbollah muestra que están decididos a contrarrestar las infiltraciones del Mosad, concluye Pravda.

El fraude del “embargo de armas” a Israel: España es una admiradora de la industria militar sionista

En el argot de la política internacional se denomina “diplomacia de defensa” a todas aquellas operaciones que rodean a la industria militar que, aparte de su papel bélico, contienen otro eminentemente político.

El caso de las relaciones de España con Israel es uno de los ejemplos más evidentes de cómo funciona esta diplomacia, donde la balanza comercial armamentista tiene un claro balance desigual entre lo que España exporta frente a lo que importa. España adquiere de Israel no solamente armas y tecnología, sino que también importa la llamada “tecnología de opresión” que hace que los vínculos entre ambos países sean más profundos de lo que parece.

Las importaciones superan ampliamente las exportaciones

Israel cuenta con una puntera industria militar y policial que provee prácticamente a todas las fuerzas militares y de seguridad españolas, y es aparte uno de los principales vendedores de armamento. El negocio es millonario y de él dependen muchas de las últimas tecnologías que se usan aquí, tanto a nivel bélico como represivo.

En el año 2021, el último del que hay datos oficiales que publica, a discreción, la Secretaría de Estado de Comercio, Israel fue el sexto país suministrador directo de productos de defensa a la industria nacional. En concreto fueron 47 millones de euros, el 1,7 por ciento del total. Para ello, Israel suele recurrir a acuerdos con empresas españolas que le abren la puerta del mercado nacional. Ahora bien, este dato es parcial, ya que éste se refiere a aquellos productos bélicos que son cien por cien “made in Israel”, pero no se cuenta toda la producción subsidiaria de la entidad sionista, que se hace a través de empresas pantalla y de terceros países.

Más allá de la retórica política que el gobierno español ha mantenido en los últimos meses respecto a la guerra en Gaza, lo cierto es que la industria militar israelí descansa muy tranquila y puede seguir, orgullosa, vendiendo a España su producción probada en combate” que es el eufemismo que Israel utiliza para decir que sus armas han sido probadas sobre los cuerpos de decenas de miles de personas asesinadas en la Palestina ocupada.

Con la guerra en Gaza ya comenzada y cuando las víctimas ya se empezaban a contar por centenares día a día, el Consejo de Ministros -esto es, PSOE y SUMAR – autorizaban en octubre de 2023 la compra de 168 sistemas de misiles contracarro Spike por más de 285 millones de euros. El fabricante es un consorcio de empresas liderado por Pap Tecnos, la filial española de la israelí Rafael, fabricante original. Pero la relación de las Fuerzas Armadas con este sistema es antigua y tanto el Ejército de Tierra como Infantería de Marina cuentan con una versión anterior en sus filas desde hace años. De hecho, es considerado un elemento básico del Ejército español y forma parte incluso del despliegue en misiones internacionales como la de Letonia, donde España participa en las provocaciones que la OTAN realiza desde hace tiempo contra Rusia.

Pero hay muchos más ejemplos. También en octubre y mientras el gobierno seguía dando mensajes grandilocuentes, el Consejo de Ministros autorizaba otro contrato para la compra del sistema lanzacohetes Silam, un proyecto en el que participa la israelí Elbit Systems. Y también los carros de combate Leopard usan munición de otra empresa israelí, IMI Systems.

Este suministro no se limita a las Fuerzas Armadas, ya que también la Policía Nacional y la Guardia Civil cuentan con sus productos entre sus filas. Por ejemplo el fusil de asalto MZ-4P de la israelí Emtan, que usan las unidades de élite de la Guardia Civil, o la pistola semiautomática Heckler & Koch USP que porta todo el Cuerpo Nacional de Policía.

Esta última empresa es quizá uno de los mejores ejemplos del cinismo que rodea a la industria militar sionista. Si bien formalmente la empresa dirigida por Jens Bodo Koch, el último de la saga familiar que consiguió reciclar la empresa colaboradora de la Alemania Nazi Waffenfabrik Mauser AG al emporio armamentístico actual, lo cierto es que esta empresa es una de las marcas blancas que Israel utiliza en su negocio armamentístico, y de hecho, es una de las empresas que resuenan como proveedoras para el infame futuro “ejército europeo”.

El informe 54 del Centre Delàs d’Estudis per la Pau publicado en 2022 denuncia precisamente la parte más jugosa de las relaciones económicas con Israel: la parte más gorda del pastel está en lo que la entidad sionista vende de manera directa o a través de empresas camufladas y que ningún gobierno europeo se atreve a tocar. Todos, absolutamente todos los cuerpos policiales y militares españoles están dotados de armamento y tecnología israelí, aspecto que garantiza la preeminencia de su conglomerado, y el cuál mientras no se vea afectado, toda operación de marketing político será precisamente eso, puro teatro.

De hecho, Israel se ha convertido en uno de los mayores desarrolladores y exportadores de armas militares y tecnologías de opresión en todo el mundo.

Homeland Security o “Seguridad ciudadana”

Uno de los ejemplos más claros de cómo el gobierno español es un firme admirador del sistema político israelí es el caso de Pegasus, uno de los programas espía más invasivos de Israel, que ha permitido a las fuerzas de seguridad españolas espiar el teléfono de alguien y obtener toda la información de ese teléfono, convirtiendo un smartphone en una mina de oro de la inteligencia estatal.

Ahora bien, Israel no solamente provee a España de armas, sino que también ayuda a transformar a los cuerpos policiales en extensiones del ejército.

Miles de agentes de la Casa Real, la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Ertzaintza, la Policía Foral de Navarra, Mossos e incluso de cuerpos de policía local han viajado con frecuencia para recibir entrenamiento en Israel, un lugar donde la policía y el militarismo están aún más entrelazados.

El foco de estas formaciones está en la represión de disturbios, la contrainsurgencia y el contraterrorismo, todos ellos asuntos esencialmente irrelevantes o que deberían ser irrelevantes para la gran mayoría de cuerpos policiales, a no ser que éstos tengan en la retina que su “enemigo” es la propia población a la que tienen que vigilar. Ahí está el secreto que Israel vende a España y por el que los gobiernos “progresistas” no rompen relaciones.

Tecnología israelí es la que va a servir a la Unión Europea, que se encuentra en pleno debate por la regulación de la inteligencia artificial, a implementar de manera generalizada los sistemas de reconocimiento facial que por ejemplo ya están en manos del Ministerio del Interior español, cuyo titular, el ex juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, pretende implementar de manera generalizada.

Como documenta el profesor de ciencias políticas Anwar Mhajne, Israel ha utilizado todas estas herramientas en sus enfrentamientos militares con Palestina: desplegando sistemas de vigilancia con inteligencia artificial y de vigilancia policial predictiva en los territorios palestinos; utilizando tecnología de reconocimiento facial para monitorear y regular su movimiento; sometiéndolos a escaneos de reconocimiento facial en los puestos de control, con un mecanismo de código de colores para dictar a quién se debe permitir que avance, someterse a más interrogatorios o ser detenido.

Y el sistema que el PSOE y el binomio Podemos-SUMAR han traído a España, Entry Exit System, sirve precisamente para eso, lo cuál no debería dar lugar a más comentarios.

Cuando Aldous Huxley escribió Un mundo feliz en 1931, estaba convencido de que “todavía había mucho tiempo” antes de que su visión distópica se convirtiera en una pesadilla. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que se diera cuenta de que sus profecías se estaban haciendo realidad mucho antes de lo que había imaginado.

La influencia militar de Israel en España, sus avances en armamento tecnológico y su rígida exigencia de cumplimiento nos están empujando hacia una sociedad más represiva.

Mediante el uso de la tecnología de vigilancia, Israel ha erigido la primera prisión al aire libre del mundo y, en el proceso, se ha convertido en un modelo para los cuerpos policiales españoles.

Sin embargo, lo que no podemos permitirnos pasar por alto es hasta qué punto el Estado policial Español está siguiendo el ejemplo de Israel. Es evidente que no somos un territorio ocupado, pero eso no hace que el campo de concentración electrónico que se está erigiendo a nuestro alrededor sea menos prisión.

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