La web más censurada en internet

Categoría: Oriente Medio (página 30 de 79)

La causa palestina ha ganado más en un año que en toda su historia anterior

La lucha de los pueblos contra el imperialismo siempre triunfa a costa de innumerables sufrimientos. Durante la Guerra de Vietnam se estima que murieron entre 1,5 y 3 millones de vietnamitas.

Lo mismo está ocurriendo en Gaza, donde en un año la causa palestina ha experimentado importantes avances: fortalecimiento del estatuto de Palestina dentro de la ONU, ola de reconocimiento del Estado, decisiones históricas de los organismos internacionales…

Desde el 7 de octubre, además del apoyo de todo el mundo, que han organizado manifestaciones históricas a favor de los palestinos, la causa palestina ha evolucionado en gran medida en la escena internacional y ha estado marcada por avances importantes.

Palestina participó por primera vez en el 79 período de sesiones de la Asamblea General de la ONU con un asiento oficial, lo que marcó un notable fortalecimiento de su estatus dentro de la organización internacional.

Obtuvo nuevos derechos dentro de la Asamblea, que le permiten presentar propuestas, aunque no tiene derecho a voto ni a un asiento en el Consejo de Seguridad. En mayo, 143 estados adoptaron una resolución recomendando que este último reconsiderara favorablemente la candidatura de Palestina, a pesar de la oposición de Estados Unidos.

En 2011 Palestina solicitó ser miembro de pleno derecho, pero un veto de Estados Unidos bloqueó su solicitud. Sin embargo, obtuvo el estatus de “observador permanente” al año siguiente.

El reconocimiento del Estado de Palestina también ha progresado, lo que marca un avance notable. En un año, Barbados, Jamaica, Trinidad y Tobago, Bahamas, España, Irlanda, Noruega, Eslovenia y, más recientemente, Armenia, han reconocido oficialmente al Estado de Palestina.

A pesar de los sucios chanchullos del gobierno de coalición con los sionistas, a mediados de septiembre España acreditó a su primer embajador palestino oficial, Husni Abdel Wahed, quien ya ha presentado sus cartas credenciales en Madrid.

Decisión histórica del Tribunal Internacional de Justicia

En diciembre pasado Sudáfrica pidió al Tribunal Internacional de Justicia que Israel cesara inmediatamente sus operaciones militares y facilitara el acceso a la ayuda humanitaria en Gaza.

En enero el Tribunal ordenó a Israel que hiciera todo lo que estuviera a su alcance para impedir cualquier acto de genocidio y permitiera la entrada de ayuda humanitaria a Gaza.

Entre enero y mayo, los jueces del Tribunal emitieron tres órdenes con respecto a Israel, ordenándole poner fin a las acciones militares, evitar cualquier acto genocida y permitir la entrada de investigadores internacionales a Gaza.

El Tribunal también emitió un veredicto histórico, declarando ilegal la ocupación de los territorios palestinos de Cisjordania, Jerusalén Este y Gaza y la construcción de asentamientos coloniales. No sorprende que Israel no haya cumplido ninguna de las órdenes.

En septiembre el fiscal del Tribunal Penal Internacional, Karim Khan, pidió que emitiera “urgentemente” órdenes de detención contra el primer ministro israelí, Netanyahu, y el ministro de Defensa, Yoav Gallant.

En mayo Karim Khan ya había anunciado que el Tribunal emitiría órdenes de detención contra Benjamin Netanyahu y Yoav Gallant, acusados ​​de crímenes de guerra.

La respuesta fueron amenazas y sanciones. Mientras Biden calificaba de escandalosa la actitud del fiscal, el Congreso estadounidense aprobó un proyecto de ley destinado a imponer sanciones contra los miembros del Tribunal Penal Internacional.

Estados Unidos e Israel reaccionan a la desesperada porque saben que han perdido una importante batalla.

La economía israelí ha llegado a un callejón sin salida

Nadie ha sido capaz de infligir tanto daño a la economía israelí como el propio gobierno de Israel. Ni siquiera la campaña BDS. La economía israelí ha llegado a un callejón sin salida, sin perspectivas, mientras el Estado sigue imponiendo el apartheid.

Cuando los manifestantes israelíes levantaron un enorme cartel con el lema del BDS “De un país emergente a un país roto”, fue una violación de los derechos de autor. Pero eso fue en febrero del año pasado, después del 7 de octubre.

El ataque genocida de Israel contra Gaza, que ha matado a más de 40.000 palestinos, entre ellos más de 15.000 niños, bien podría condenar a más de 146.000 palestinos más en Gaza a morir en los próximos meses debido a complicaciones de salud relacionadas con lesiones, hambre y enfermedades. La guerra ha destruido las vidas de 2,3 millones de personas en la Franja de Gaza y miles más en la ocupada Cisjordania. Las estimaciones de la ONU indican que el 70 por cien de las viviendas han sido destruidas y que tardarán 15 años en eliminar los escombros. Sin embargo, no hay duda de que los supervivientes palestinos del genocidio, aunque traumatizados, empobrecidos y afligidos por la pérdida de sus seres queridos, acabarán reconstruyéndose y recuperándose, sin importar cuánto tiempo lleve.

La destrucción física en Israel causada por la guerra es mínima y, sin embargo, una cosa ha sido destruida: el futuro del país. Los indicadores económicos hablan de una verdadera catástrofe. Más de 46.000 empresas han quebrado, el turismo se ha paralizado, la calificación crediticia de Israel ha bajado, los bonos israelíes se venden a niveles cercanos a los bonos basura y la inversión extranjera, que ya había caído un 60 por cien en el primer trimestre del año pasado (debido a las políticas del gobierno de Tel Aviv antes del 7 de octubre), no muestran signos de recuperación.

La mayoría de los fondos invertidos en fondos de inversión israelíes se han desviado hacia inversiones en el extranjero, porque los israelíes no quieren que sus propios fondos de pensiones, seguros o ahorros estén ligados al destino del Estado de Israel. Eso ha conducido a una sorprendente estabilidad en el mercado de valores israelí, ya que los fondos invertidos en acciones y bonos extranjeros generaron ganancias en moneda extranjera, que se multiplicaron por el aumento del tipo de cambio entre las monedas extranjeras y el shekel israelí. Pero luego Intel canceló un plan de inversión de 25.000 millones de dólares en Israel, la mayor victoria de BDS hasta la fecha.

Todos esos indicadores son financieros, pero la crisis afecta más profundamente a los medios de producción de la economía israelí. La red eléctrica, que en gran medida ha hecho la transición al gas natural, todavía depende del carbón para satisfacer la demanda. El mayor proveedor de carbón de Israel es Colombia, que anunció que suspendería las entregas mientras continúe el genocidio. Después de Colombia, los dos mayores proveedores son Sudáfrica y Rusia.

Sin electricidad fiable, Israel no podrá pretender ser una economía desarrollada. Las granjas de servidores no funcionan sin energía las 24 horas, y nadie sabe cuántos cortes de energía podría soportar la alta tecnología de Israel. Las empresas tecnológicas internacionales ya han comenzado a cerrar sus sucursales en Israel.

La reputación de Israel como una país emergente depende de su sector tecnológico, que, a su vez, depende de una mano de obra altamente cualificada. La investigación conjunta con universidades extranjeras ha disminuido drásticamente debido a los esfuerzos de los movimientos estudiantiles. Los periódicos israelíes están llenos de artículos sobre el éxodo de la mano de obra cualificada.

La economía israelí depende de 300.000 personas (el personal directivo de universidades, empresas de tecnología y hospitales). Una vez que una porción significativa de esa gente se vaya, Israel no se convertirá en un país del Tercer Mundo, sino que dejará de existir.

Los datos sobre el número real de israelíes que abandonan el país son confusos. Mientras los periódicos israelíes intoxican sobre una ola mundial de antisemitismo, como si los judíos estuvieran en peligro en Europa o América del Norte y no en Israel, muchos israelíes optan por emigrar. Las familias prolongan sus vacaciones, a veces indefinidamente. Los israelíes exploran opciones de trabajo y estudio en el extranjero. Sin embargo, las estimaciones sobre el número de israelíes que ya han abandonado el país varían ampliamente.

El único sector de la economía israelí que no muestra signos de colapso es el del armamento, donde las ventas van en alza. Por el contrario, los buitres de las multinacionales se apiñan ante los cadáveres del sector tecnológico y compiten por gangas. Incluso Google ha expresado interés en comprar la empresa de ciberseguridad Wiz, fundada por el espionaje israelí, que está ansioso por vender su empresa para poder huir de Israel.

Los economistas esperan que el gobierno de Tel Aviv tome medidas urgentes para abordar la crisis, poner fin a la guerra, recortar el gasto público, aumentar los impuestos y reparar las relaciones exteriores, particularmente con los países de los que depende para el comercio: la Unión Europea, Turquía y Colombia.

En el 76 aniversario de la fundación del Estado Israel, el periódico Haaretz publicó un editorial con el titular “¿Sobrevivirá Israel para celebrar su centenario?” La respuesta es negativa. El proyecto sionista ha llegado a su fin. Cuando una masa de israelíes esté convencida de que el apartheid se ha vuelto insostenible, no aceptarán invertir, ni arriesgar sus vidas y las de sus familias por el proyecto sionista. Buscarán un futuro mejor, como lo haría cualquier persona en su sano juicio, ya sea abandonando Israel o, mejor aún, trabajando por un nuevo Estado palestino.

—https://mondoweiss.net/2024/07/the-end-of-israels-economy

La estrategia imperialista de la provocación llama a las puertas de Irán

Uno de los rasgos característicos del imperialismo es que las grandes potencias y, en particular, las hegemónicas, llevan la iniciativa y los demás siguen la ruta que ellas marcan en cada momento.

Al mismo tiempo, dichas potencias, que sostienen su hegemonía mediante la guerra, necesitan aparentar lo contrario: que son víctimas de los ataques de los demás. Golitah quiere que David le lance la piedra. Por eso los apologistas del imperialismo dicen que Israel se defiende de los ataques palestinos del 7 de octubre del año pasado.

El victimismo ficticio conduce a la provocación, es decir, a obligar al adversario a moverse, que es lo que hicieron en Ucrania desde 2014 a 2022 para obligar a Rusia a “invadir”, creando una apariencia contraria a la realidad.

La provocación no sólo sirve a la intoxicación mediática, sino también a la formación de coaliciones, que dan la apariencia de que la guerra cuenta con el apoyo de la llamada “comunidad internacional” e incluso la ONU.

Por ejemplo, un informe del Instituto Brookings de 2009 reconoce que Irán no tiene ninguna intención de atacar ni a Estados ni a Israel, por lo que la única manera de desatar una guerra es la provocación (*).

El informe demuestra que los acontecimientos de Oriente Medio no son espontáneos, empezando por las masacres en Gaza y siguiendo por los bombardeos de Beirut. Es el camino para llegar hasta Persia, dice el Instituto Brookings.

Hay capítulos enteros dedicados a la creación de disturbios, utilizando a los opositores y a organizaciones terroristas, como los muyahidines (MEK). Otros detallan una invasión estadounidense directa y una campaña aérea a menor escala. Finalmente, el informe dedica un capítulo completo a utilizar a Israel para iniciar una guerra en la que Estados Unidos podría parecer reacio a participar.

Las provocaciones a Irán van travestidas del programa nuclear, y da lo mismo que Obama llegara a un acuerdo con Teherán o que Trump se deshiciera de él poco después. En la Casa Blanca cambian los peleles, pero siempre se mantienen las mismas políticas.

El gran fracaso de la política imperialista sería que Irán no reaccionara de la manera prevista ni siquiera ante una provocación repetida. En tal caso, Estados Unidos e Israel se verían privados del pretexto para una guerra más amplia.

“Sería mucho mejor si Estados Unidos pudiera citar una provocación iraní para justificar los ataques aéreos antes de lanzarlos. Está claro que cuanto más escandalosa, asesina e injustificada sea la acción iraní, mejor estará Estados Unidos. Por supuesto, les resultaría muy difícil incitar a Irán a semejante provocación sin que el resto del mundo reconozca este juego, lo que lo debilitaría”, dice el informe.

Un método que tendría alguna posibilidad de éxito, añade el Instituto Brookings, sería “intensificar los esfuerzos encubiertos de cambio de régimen con la esperanza de que Teherán tome represalias abiertamente”, lo que luego se podría presentar como un acto de agresión no provocada.

La falta de provocación previa a Irán se sumaría a la campaña de intoxicación mundial sobre la situación de la mujer para formar una coalición de varios países capaz de encubrir el respaldo a la políticas criminales y belicistas a Estados Unidos e Israel en Oriente Medio. Sería un viraje a la perspectiva actual, ampliamente favorable a Palestina, Líbano y Yemen, como se ha visto a las manifestaciones de este fin de semana.

La escalada de provocaciones de los imperialistas contra Iran

Irán ha sufrido provocaciones de Estados Unidos e Israel durante décadas. Quizás la provocación más atroz de los últimos años fue el asesinato por parte de Estados Unidos del general iraní Qassem Soleimani en Bagdad en 2020. Irán respondió a la provocación de una manera más que tibia.

El ataque a la embajada iraní en Damasco el 1 de abril pretendía superar la escala del asesinato de 2020 para que finalmente Irán reaccionara de la manera prevista, pero, como reconoce el Instituto Brookings, “Irán no siempre ha respondido a los ataques estadounidenses”. No hay nada peor que una falta de respuesta a la provocación, de las que el Instituto hace una amplia enumeración en su informe.

El recuento comienza con el derribo del vuelo 103 de Pan Am en diciembre de 1988. Entgonces muchos creyeron que se trataba de una represalia iraní por el derribo del vuelo 455 de Iran Air por el crucero estadounidense USS Vincennes en julio del mismo año. Sin embargo, hoy todo apunta a Libia como el culpable de aquel ataque terrorista, lo que, de ser cierto, sugiere que Irán nunca tomó represalias por su pérdida.

Irán tampoco tomó represalias contra la Operación Mantis Religiosa de Estados Unidos, que en 1988 resultó en el hundimiento de la mayoría de los principales buques de guerra de Irán. Por lo tanto, es posible que Irán decida hacerse la víctima en caso de un ataque estadounidense, suponiendo que eso le atraería unas simpatías considerables, tanto a nivel local como internacional.

Estados Unidos busca la escalada de la guerra en Oriente Medio

En su artículo de 4 de abril titulado “La Casa Blanca está ‘muy preocupada’ por la perspectiva de una guerra entre Israel e Irán”, Newsweek cita al portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, John Kirby, quien dijo: “Nadie quiere que este conflicto se intensifique”.

Washington quiere convencer al mundo de que teme una escalada entre Israel e Irán. Pero no es así. El informe de 2009 admite que incluso se podría usar como pretexto una respuesta tibia por parte de Irán. Finalmente, ante un fallo repetido, a la estrategia de provocación le valdría cualquier respuesta por parte de Irán.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, para gobernar Oriente Medio Estados Unidos siempre ha recurrido a dividir y enfrentar a los países árabes. Durante un tiempo Palestina sirvió para mantener una cierta apariencia de unidad árabe, que se agotó tras la guerra de 1973.

Sólo Irán volvió a replantear la situación a partir de la revolución de 1979, creando el Eje de la Resistencia, en el que, con la excepción de Siria, ya no hay países árabes sino movimientos y milicias. El proceso culminó con la firma de un acuerdo con Arabia saudí en marzo del año pasado.

A medida que Irán se consolida en Oriente Medio, el imperialismo retrocede. La única oportunidad para que Estados Unidos recupere el control de la región es provocar una guerra a gran escala para lograr por la fuerza bruta lo que no han conseguido décadas de medidas indirectas, como la guerra de los ochenta con Irak, sanciones y desestabilizaciones.

(*) https://www.brookings.edu/wp-content/uploads/2016/06/06_iran_strategy.pdf

Israel se enfrenta a una nueva humillación militar en Líbano

Lo que más sorprende de los ataques aéreos de Israel contra Líbano y, en especial, contra los barrios del sur de Beirut, no es que acabaran con una parte de los dirigentes de Hezbollah y sus instalaciones, sino que la organización libansesa siguiera habitando y utilizando los edificios, a pesar de la guerra abierta hace un año en Gaza.

La explicación, según la agencia Reuters, es que Hezbollah tenía un acuerdo de salvaguardia con Estados Unidos. No evacuó sus locales ni trasladó a sus dirigentes de las instalaciones porque creía que Estados Unidos impediría que Israel los atacara.

Hezbollah pecó de ingenuidad al creer que Estados Unidos respetaría el acuerdo. Israel se saltó las líneas rojas delimitadas por ambas partes. Los ataques israelíes contra los barrios del sur de Beirut acabaron con una parte de los dirigentes y “destruyeron las garantías diplomáticas”, según un comunicado del movimiento libanés.

Reuters subraya que la existencia del acuerdo se basa en contactos con ocho diplomáticos familiarizados con los esfuerzos de mediación encabezados por Washington, y entre ellos Francia y la ONU, así como con tres fuentes de seguridad cercanas a Hezbollah.

“Los funcionarios libaneses y Hezbollah ahora se preguntan si las garantías diplomáticas fueron transmitidas con precisión”, concluye Reuters ingenuamente.

Rusia advierte contra ataques a las instalaciones nucleares de Irán

Moscú ha expresado su “profunda preocupación” por los informes que sugieren que Israel podría atacar las instalaciones nucleares de Irán, dice el periódico ruso Kommersant.

Las relaciones entre Rusia e Israel, tradicionalmente cordiales, están a prueba una vez más. Moscú, que también mantiene un acuerdo estretégico con Irán, se posiciona como un actor clave en la desescalada. La advertencia rusa refleja el deseo de evitar una extensión del conflicto que podría tener consecuencias desastrosas.

Nikolai Surkov, investigador jefe del Centro de Estudios de Oriente Medio, analiza dos posibles escenarios en caso de una respuesta israelí contra Irán. El primero, considerado preferible, implicaría ataques “dirigidos” y “quirúrgicos” contra objetivos militares, similares a los llevados a cabo en la primavera. Este enfoque limitaría los riesgos y salvaría la cara de Israel.

El segundo escenario, más alarmante, pronostica un “choque” contra la infraestructura estratégica iraní, que podría incluir instalaciones nucleares. Una acción de este tipo, destinada a demostrar la superioridad militar israelí, conllevaría riesgos considerables de escalada regional e internacional.

El ejército israelí muestra una gran debilidad en los combates de cercanías

Dueños del terreno, Hezbollah demuestra una vez más su superioridad en el combate terrestre. Lo único que demuestra Israel es su poder aéreo para atacar a distancia. En cuanto amaga una incursión terrestre sufre grandes pérdidas, lo que marca una nueva humillación militar.

Lo que está sucediendo actualmente recuerda la derrota de 2006, cuando el ejército israelí, a pesar de su superioridad tecnológica, se vio obligado a dar marcha atrás ante la resistencia de Hezbollah.

Si los soldados israelíes están cómodamente instalados en sus tanques, sus aviones o incluso a los controles de drones armados, la realidad es bastante diferente cuando ponen un pie en el suelo. Los combatientes de Hezbollah acaban muy rápidamente con ellos en los combates directos.

Según las últimas informaciones publicadas por Stephanie Dekker, periodista de Al Jazira, actualmente radicada en Amman, además de tanques, en el sur de Líbano lo que hay son ambulancias para trasladar a los soldados israelíes muertos y heridos.

La situación de Israel en el sur de Líbano es crítica. La unidad “Egoz” apenas había recorrido 400 metros en tierras libanesas cuando tuvo que retroceder. Se trata del primer enfrentamiento directo desde el inicio de la operación terrestre de Israel.

Este nuevo revés se produjo un día después de otra humillación: un ataque iraní a su territorio, que reveló las fallas de sus sistemas de defensa antiaérea. La conclusión es que la superioridad tecnológica de Israel tampoco es tan evidente, al menos frente a Irán.

Hezbollah repele los intentos israelíes de invadir Líbano

El 1 de octubre el ejército israelí anunció la entrada de su ejército en la zona fronteriza del sur de Líbano. Varios dias después, no hay soldados israelíes en territorio libanés. Los intentos de avance de las tropas israelíes han rechazado por Hezbollah, dice Chowki Bu Nassar, el embajador libanés en Moscú.

“En cuanto a las operaciones terrestres, Israel está intentando avanzar, pero no está funcionando. Actualmente no hay soldados israelíes en territorio libanés. En los últimos tres días Israel ha intentado repetidamente entrar en algunas aldeas”, señala el diplomático.

Las tropas israelíes sufrieron grandes pérdidas durante los combates con el movimiento libanés. “El atacante se encontró con los combatientes de Hezbollah que estaban bien preparados para una operación terrestre de las FDI [ejército israelí]. El movimiento les causó enormes pérdidas. Hay muchas más bajas entre los soldados israelíes de las que se informan, es decir, 10 soldados muertos”, dijo el embajador.

Tel Aviv pierde terreno, no sólo militarmente, sino también en términos de credibilidad internacional. Cada día que pasa se muestra vulnerable frente a enemigos que no van retrocederá, como han demostrado. Mientras el mundo observa, las fallas del poderío israelí se vuelven cada vez más visibles, poniendo de relieve un Estado con muchas grietas en todos los frentes.

Irán enseña los dientes con el ataque balístico más grande la historia militar

Los lameculos de la OTAN que ejércen de “expertos” para los medios se felicitaron tras las exhibiciones terroristas de Israel en Líbano. Sonreían y se las prometían muy felices, hasta que el martes cayeron decenas de misiles sobre istalaciones estratégicas en el interior de Israel.

Irán era el “gran mudo” de Oriente Medio, decían. Callaba por miedo a las represalias. No es que no quiera, es que no puede.

Ahora salen a relucir los informes que tenían escondidos en el cajon. Según uno de 2022 del Comando Central de Estados Unidos, Irán tiene más de 3.000 misiles balísticos, con un alcance variado, desde misiles de corto y medio alcance hasta misiles balísticos de combustible líquido basados ​​principalmente en diseños de tecnología norcoreana y rusa.

Los misiles Sajjil, que funcionan con combustible sólido, pueden transportar una carga útil de unos 700 kilos y llegar hasta 2.500 kilómetros desde territorio iraní. Tel Aviv está a sólo 2.000 kilómetros de Teherán.

Otro misil similar, el Jaibar, puede recorrer 1.240 kilómetros con una carga útil de 2.000 kilos.

Irán utiliza a menudo los misiles de la serie Shahab para desestabilizar a su enemigo. El Shahab-3 puede alcanzar un alcance de unos 900 kilómetros. Son inferiores a las de los misiles Sajjil.

Los Sajjil y sus variantes, los misiles Qiam, pueden lanzarse en poco tiempo y trasladarse de un lugar a otro utilizando vehículos más pequeños.

En las últimas dos décadas Irán ha mejorado la producción de misiles guiados con precisión. Por ejemplo, la familia Fateh-110 ha sido reconocida por su alta precisión en el ataque a instalaciones militares, como lo demostró la operación iraní de enero de 2020 contra las fuerzas estadounidenses en Irak.

En enero de este año Irán lanzó ataques con misiles contra lo que describió como unidades de espionaje israelíes en la región de Erbil, en el norte de Irak. Sin embargo, un funcionario estadounidense dijo más tarde que el ataque no fue tan efectivo como afirmó el gobierno iraní y afirmó que los misiles eran poco precisos.

En relación con el actual ataque con misiles iraníes, Tel Aviv está en alerta. Estados Unidos, como de costumbre, acudió al rescate, ayudando al ejército israelí a interceptar algunos de los proyectiles dirigidos por Irán contra Israel.

En un ataque similar lanzado por Irán en abril, Estados Unidos dijo que la mayoría de los misiles habían sido neutralizados con éxito.

Israel: una banda terrorista que se convirtió en Estado

Desde su fundación hasta el presente, Israel ha estado moldeado por una mentalidad de “estado gángster”, marcado por la violencia y la opresión que sólo profundiza su ciclo de inestabilidad, una historia de la que no parece querer escapar.

El 31 de mayo de 1948, un hombre nacido en Polonia, David Ben Gurion, transformó los grupos terroristas sionistas –Haganá, Stern, Irgun y Palmach– en lo que se dio en llamar las “Fuerzas de Defensa de Israel” (FDI). Este hombre se convertiría en el primer primer ministro de Israel y sus acciones sentaron las bases de lo que muchos describen como un estado colonial en Palestina.

Este hecho resume la esencia misma del Estado de ocupación actual y proporciona un claro ejemplo de las raíces violentas e indiscriminadas sobre las que se establecieron el Estado y el ejército. Hoy en día, las operaciones militares israelíes continúan en Gaza y la Cisjordania ocupada, donde los tanques aplastan los cuerpos de los muertos y heridos y los residentes son arrojados desde los tejados o atacados con francotiradores desde sus casas.

El acto de “causar la muerte o daños físicos graves a civiles con el objetivo de intimidar a una población” es la definición misma de terrorismo, en los términos de la Asamblea General de la ONU.

Edificios residenciales enteros son reducidos a escombros con el pretexto de ejecutar a los combatientes de la resistencia, ya sea en Gaza, Cisjordania o incluso Beirut. El gobierno israelí ha normalizado los ataques sangrientos contra hospitales, iglesias y mezquitas, y ha utilizado tecnologías de comunicación como armas para aniquilar en masa a personas en hogares, oficinas y calles, con el fin de asustar a los civiles para que se sometan a la fuerza.

Un Estado terrorista

Una de las palabras que mejor definen el modus operandi de Israel es terrorismo. Desde sus inicios como entidad política, pasando por sus primeras campañas de limpieza étnica, hasta sus actuales intervenciones militares en Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria, Irak, Irán y Yemen, sin mencionar sus acciones anteriores en Egipto, Jordania y Túnez y Sudán, la historia de Israel está marcada por un flagrante desprecio por el derecho internacional y los principios morales.

El terrorismo es el arma más poderosa de Israel, el “estado gángster” hoy apodado “la banda de Netanyahu”, y de su aparato militar y de seguridad. Esta mentalidad de pandilleros ha sido durante mucho tiempo parte de la ideología sionista, que encubre sus objetivos con una elevada retórica religiosa al tiempo que desencadena actos depravados de violencia y dominación.

Casi un siglo después, Israel sigue luchando por alcanzar un estatus legítimo, y su existencia está perpetuamente manchada por su brutal creación y la constante opresión de los palestinos.

Olvidemos todas las mistificaciones occidentales utilizadas para convencer a la opinión pública de que el Estado ocupante es la “única democracia en Medio Oriente”. Como dice un proverbio árabe: “Lo que se construye sobre mentiras, es mentira”.

El padre fundador polaco de este Estado, Ben Gurion, estaba inmerso en campañas de criminal limpieza étnica y desplazamiento, al igual que las bandas terroristas sionistas que fundaron el Estado de ocupación basándose en las ideas del ucraniano Zeev Jabotinsky. Este último fue el primero en pedir la militarización del sionismo para enfrentar a los palestinos indígenas y establecer el proyecto colonial en el Levante.

El legado del terror sionista

Los primeros sionistas que lucharon junto a las fuerzas británicas durante la Primera Guerra Mundial como parte de la Legión Judía, cofundada por Jabotinsky, contribuyeron en gran medida a la formación gradual del Estado sionista. Muchos historiadores creen que a cambio de los servicios prestados por esta legión, estos judíos occidentales se beneficiaron de la Declaración Balfour británica, que se comprometía a crear un Estado para ellos en Palestina.

Por lo tanto, Israel es el producto de la unión ilegítima entre una potencia colonial en decadencia y una potencia ocupante emergente. Es natural que el “chico malo” ilegítimo nacido de este matrimonio cuestionable exhiba muchas de las características de los colonizadores, ocupantes, matones y bandas terroristas.

Tomemos, por ejemplo, un incidente que ocurrió antes de la creación del estado de ocupación. En julio de 1938, la banda terrorista Irgun detonó dos coches bomba en el mercado de Haifa, matando e hiriendo a 70 palestinos.

La violencia del Irgun se extendió más allá de Palestina, como en 1946, cuando terroristas judíos bombardearon la embajada británica en Roma, frustrados por lo que creyeron que eran dilaciones británicas que frenaban la emigración judía a Palestina.

Este ataque contribuyó a alimentar el sentimiento antijudío en Gran Bretaña y alentó la continua emigración judía a Palestina, una táctica que recuerda a los complots sionistas en Egipto, Irak y Siria para atacar y aterrorizar a las minorías judías, incitando a la violencia y al conflicto social que, en última instancia, las obligaría a huir a Palestina.

La frase “terrorismo sionista” era común en el discurso oficial británico, incluida la retórica y la correspondencia del mandato colonial en Palestina. Ese fue el caso en la década de 1930, antes de la Segunda Guerra Mundial y después del estallido de la Gran Revuelta Palestina de 1936-1939, cuando la población árabe indígena se levantó contra las autoridades de ocupación británicas y la afluencia incontrolada de colonos judíos extranjeros.

Consideremos la banda sionista Lehi, también conocida como Stern, que asesinó al ministro británico Lord Moyne en El Cairo en 1944. La banda Irgun, encabezada por Menachem Begin –otro futuro primer ministro israelí– hizo estallar el Hotel Rey David en Jerusalén en 1946. cuando albergaba la sede del gobierno del Mandato Británico, matando e hiriendo a unas 150 personas, entre ellas decenas de británicos, palestinos e incluso judíos.

Después de que los británicos abandonaron Palestina, las bandas terroristas sionistas recurrieron a la ONU. En septiembre de 1948 la banda Lehi asesinó al mediador de la ONU, el conde Folke Bernadotte, acusado de apoyar a los árabes.

Pero el objetivo principal de los terroristas sionistas sigue siendo la población árabe indígena de Palestina, compuesta por musulmanes, cristianos y judíos. Sus violentas campañas se dirigieron a mercados, mezquitas, espacios públicos y pueblos enteros, incluidos los horribles ataques a poblaciones como Haifa, Deir Yassin y Tantura, donde los residentes fueron brutalmente asesinados, violados y torturados.

Las bandas terroristas se convierten en un ejército convencional

La creación de Israel en 1948 hizo poco para acabar con la mentalidad pandillera. Por el contrario, se ha institucionalizado dentro de las nuevas fuerzas “de defensa” israelíes, que Ben-Gurion ayudó a formar. Las masacres y la opresión continúan, pero a una escala mayor y más sistemática.

En 1953, 200 palestinos fueron asesinados en Qibya, 70 en Qalqilya en 1956 y 49 en Kafr Qasim el mismo año. Estos son sólo algunos ejemplos de las atrocidades cometidas, que se han seguido multiplicando con el tiempo.

El Estado mafioso operó en Oriente Medio al amparo de la inmunidad internacional y rápidamente pasó del dominio británico al estadounidense. Los británicos abrieron el camino prometiendo la creación del Estado sionista y facilitando la inmigración judía, mientras que Estados Unidos fue el primero en reconocer a Israel como un Estado independiente el 14 de mayo de 1948.

Los partidos demócrata y republicano han acordado no tocar las relaciones con Israel desde sus inicios. En 1972 Washington utilizó por primera vez su veto en el Consejo de Seguridad de la ONU a favor de Israel para bloquear una protesta libanesa, un veto que Washington ha utilizado más de 50 veces desde entonces.

Según datos de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional, Israel es el mayor receptor de ayuda estadounidense, con más de 260.000 millones de dólares entre 1948 y 2023, y 310.000 millones de dólares a partir de marzo de este año. Dos tercios de esta ayuda son de carácter militar, simplemente para que Israel mate como le plazca.

Pero la maquinaria de guerra sionista ha ido a toda marcha desde la década de 1930 hasta hoy, intentando matar a 4.000 personas en un minuto usando dispositivos inalámbricos y buscas en Beirut, y rastreando a los palestinos hasta la muerte en áreas que se supone que son zonas seguras. Si bien la brutalidad ha servido como táctica para demostrar la superioridad de Israel, no ha traído paz ni estabilidad al Estado sionista.

Hoy en día, una creciente sensación de impotencia se está infiltrando en el discurso israelí. El lanzamiento de la Operación “Inundación de Al Aqsa” y los enfrentamientos posteriores con todos los componentes del Eje de la Resistencia en Oriente Medio han sacudido a Israel. Cuando Hezbollah bombardeó el norte de Palestina ocupado, hasta Haifa, los medios israelíes informaron que más de un millón de ciudadanos se encontraban dentro del alcance de los misiles de Hezbollah.

La resistencia regional

El régimen de Tel Aviv ha reconocido la precariedad de la situación israelí. El general Itzhak Brik dijo: “Los logros tácticos de Israel constituyen capacidades sin precedentes, pero no cambian la peligrosa realidad que nos rodea”.

Es una guerra sin fin, sin propósito, sin plan y sin resultado. El único objetivo, el único plan y el único beneficio es continuar la guerra para preservar el poder de Netanyahu. No podemos permitirnos que nos lleven como un rebaño al matadero.

La guerra contra Hezbollah no se trata sólo de ataques, sino que necesitamos una gran presencia militar en Líbano. Esto significa una guerra de desgaste como la que sufrió el ejército en el sur [de Líbano] hasta su retirada en 2000. Si bien creemos que el ejército y el frente interno resistirán una guerra en dos frentes, no hay garantías de que la guerra no se traslade hacia una Cisjordania en ebullición. Una guerra en varios frentes también implica el lanzamiento de misiles desde los frentes de Yemen, Golán e Irak.

Las invasiones israelíes de aldeas palestinas y campos de refugiados en Yenín, Tulkarem y Gaza han estado marcadas por un salvajismo atroz, con informes de soldados que maltratan a civiles heridos, profanan los cuerpos de los muertos y atacan a los trabajadores humanitarios.

Estos actos, filmados en vivo, revelan la misma mentalidad de banda terrorista que ha persistido desde la creación de Israel. Ya sea ejecutando a prisioneros heridos, violando a detenidos o destruyendo sin sentido carreteras, casas y tiendas, el comportamiento del ejército israelí es más propio de un sindicato del crimen que de un Estado moderno.

El periodista palestino Hilmi Musa escribió desde las ruinas de Gaza después de que la resistencia libanesa respondiera bombardeando Haifa: “Está claro que la alegría del enemigo por lo que se ha logrado en los últimos días no durará mucho, y hay buenas esperanzas de que se produzca su decepción. mucho antes de lo esperado. La agresión será derrotada y la ocupación terminará”.

Sin embargo, a pesar de las señales de advertencia, Israel, al igual que las organizaciones terroristas que lo crearon, parece incapaz de aprender las lecciones de la historia. Su ciclo de violencia continúa, ciego a las inevitables consecuencias de sus acciones.

Jalil Harb https://thecradle.co/articles/a-terror-state-through-time-from-ben-gurion-to-netanyahu

Los israelíes despliegan fuerzas especiales para eliminar el riesgo de emboscadas en Líbano

La FINUL y el ejército libanés han negado cualquier incursión del ejército israelí en Líbano, confirmando lo que Hezbollah ya había anunciado previamente. Un oficial israelí aclaró que las tropas israelíes están posicionadas a pocos metros de la frontera y están listas para penetrar en cualquier momento.

En los últimos días habían surgido informes que indicaban que las fuerzas especiales israelíes habían llevado a cabo incursiones en el Líbano durante la semana pasada en preparación para una ofensiva más grande.

También circularon informaciones a altas horas de la noche de que el ejército libanés se había retirado de la Línea Azul –la línea de demarcación mediada por la ONU en la frontera entre el Líbano e Israel– a posiciones a 5 kilómetros de distancia dentro del territorio libanés, en previsión de una incursión israelí.

Sin embargo, oficiales del ejército libanés negaron esas informaciones. Las tropas libanesas permanecen en la Línea Azul, pero ha redesplegado sus fuerzas para posicionar unidades más experimentadas y preparadas para el combate en la frontera, mientras que las menos experimentadas han sido retiradas dentro del territorio libanés.

El ejército israelí ha anunciado la movilización de cuatro brigadas de reserva adicionales para desplegarlas en el norte del país.

Una brigada israelí suele estar compuesta por varios miles de soldados.

Parece que el ejército israelí planea realizar ataques selectivos contra los combatientes y la infraestructura militar de Hezbollah. Según un antiguo general del ejército libanés, Jalil Helou, la táctica será similar a la que desplegaron en Gaza. “Han creado una zona de amortiguación en las afueras de los territorios para lanzar incursiones desde esta zona hacia puntos seleccionados. Los atacan masivamente, utilizando infantería, bombardeos aéreos y columnas blindadas”.

Estas incursiones pueden durar varios días, incluso semanas, antes de que las tropas regresen a sus posiciones, añade Helou. Esperan debilitar a Hezbollah lo suficiente como para permitir que los colonos israelíes regresen al norte de Israel sin quedar empantanados frente a una insurgencia prolongada.

Sin embargo, ayer el portavoz del ejército israelí exigió a los residentes de 27 localidades de Líbano que abandonen inmediatamente sus hogares. Los libaneses deben trasladarse al norte del río Auali, situado al norte de la ciudad de Sidón. “Tienen prohibido ir hacia el sur. Cualquier traslado hacia el sur puede poner en peligro sus vidas”, han manifestado los militares israelíes. Luego les notificarán cuándo pueden regresar a sus hogares.

El río Auali está situado a 100 kilómetros dentro del territorio libanés, al norte del río Litani y Saida, lo que sugiere que las incursiones podrían continuar hasta lo más profundo del territorio libanés.

En Gaza el ejército israelí tuvo que limpiar repetidamente las mismas áreas, con un inmenso costo humano, mientras Hamas tuvo la oportunidad de reorganizarse y redesplegarse después de las retiradas israelíes.

Durante la guerra de 2006 los israelíes a menudo se vieron bajo fuego desde posiciones que creían haber despejado, y Hezbollah utilizó su inmensa red de túneles en el sur del Líbano para redesplegarse detrás de las fuerzas israelíes.

Los israelíes están desplegando fuerzas especiales para eliminar los riesgos de emboscada y las posiciones de misiles antitanques de Hezbollah, que fueron muy eficaces contra Israel en 2006, mientras utilizan artillería para preparar la incursión y detectar las posiciones de fuego de Hezbollah.

Israel podría ocupar una delgada franja a lo largo de la frontera que usará como base para lanzar incursiones profundas, probablemente muy mortíferas, en Líbano para destruir la potencia de fuego de Hezbollah.

Eso les permitiría alcanzar sus objetivos de guerra protegiendo a los residentes del norte de Israel, limitando al mismo tiempo su exposición a una agotadora campaña de insurgencia como la que se libró entre 1982 y 2000.

No sería una ocupación real, como las anteriores al 2000, pero podría desembocar en una guerra sin fin porque Hezbollah no va a hacer ningún tipo de concesiones.

180 misiles iraníes contra Israel

Ayer Irán atacó con misiles tres bases militares israelíes en los alrededores de Tel Aviv, así como un centro del Mosad. El 90 por ciento de los misiles, más de 180, alcanzaron su objetivo.

Las sirenas de advertencia sonaron en todo el territorio israelí y la población se escondió en los refugios antiaéreos. El tráfico se detuvo por completo en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv y se cerró el espacio aéreo israelí.

Ante la escalada bélica, varias aerolíneas ampliaron la suspensión de sus vuelos a Beirut y Tel Aviv, y varios países organizaron evacuaciones de sus residentes en Líbano.

Irán utilizó el doble de misiles en el ataque con respecto a los lanzamientos que se produjeron el pasado mes 13 de abril en respuesta al bombardeo contra el consulado iraní en Damasco. Fue el primer ataque directo de estas características. Entonces Irán disparó unos 350 drones y misiles explosivos hacia Israel.

Tras el bombardeo iraní, la población de los barrios del sur de Beirut salieron a la calle con sus armas y dispararon al aire en señal de alegría.

La Marina de Guerra de Estados Unidos tuvo que participar en la interceptación de los misiles iraníes para minimizar daños.

A Israel le esperan momentos muy difíciles. Ayer un tiroteo en una estación de tranvía del sur de Tel Aviv dejó al menos siete muertos, mientras que otras once personas más han resultado heridas. La policía israelí mató a dos palestinos, a los que consideró como autores de los disparos.

Hezbollah niega enfrentamientos con el ejército israelí en el sur de Líbano

El movimiento libanés Hezbollah ha negado las acusaciones israelíes sobre una invasión del sur del Líbano y enfrentamientos directos con sus combatientes. “Las afirmaciones israelíes de una invasión de Líbano son mentiras”, dijo el portavoz de Hezbollah, Mohammad Afif, en un comunicado.

“No ha habido enfrentamientos directos entre los combatientes de Hezbollah y las fuerzas de ocupación israelíes”, añadió.

El ejército israelí dijo esta mañana que había lanzado operaciones terrestres “limitadas y selectivas” en el sur de Líbano. “Estamos dispuestos a enfrentarnos directamente a las fuerzas enemigas [israelíes] que se atrevan o intenten penetrar en territorios libaneses”, advirtió el portavoz de Hezbollah.

El gobierno libanés ha autorizado la salida del país por todas las fronteras terrestres y aeropuertos con una simple identificación, sin necesidad de tener un pasaporte válido. Los libaneses podrán huir de la guerra utilizando su carné de identidad, una tarjeta de estado civil o un libro de familia, así como un pasaporte caducado.

El ejército libanés ha evuacuado sus tropas del frente y la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL) ha suspendido sus actividades en el sur de Líbano.

Desde el 23 de septiembre, Israel ha llevado a cabo bombardeos aéreos masivos contra lo que dice son objetivos de Hezbollah en todo Líbano, matando a más de mil personas e hiriendo a más de 2.950, según el Ministerio de Salud libanés.

Varios dirigentes de Hezbollah murieron en esos atentados, incluido el secretario general Hassan Nasrallah.

Hezbollah e Israel han estado involucrados en una guerra transfronteriza desde el inicio de la guerra israelí contra Gaza. La ofensiva israelí contra el enclave palestino dejó más de 40.000 muertos, la mayoría mujeres y niños.

El trabajo sucio siempre consiste en provocar y escalar la guerra

En 2024 Irán se encuentra frente a Israel exactamente en la misma posición que Rusia frente a Estados Unidos en 2021. Las provocaciones se multiplican para hacer inevitable, tarde o temprano, una intervención iraní que luego justificaría represalias por parte de Israel. Escalar es exactamente lo que está buscando. Estados Unidos no quiere un choque directo con Irán, pero está muy feliz de proporcionar miles de millones de dólares a Israel, porque les hace el trabajo sucio.

La historia se repite porque esto es también lo que Estados Unidos intentó hacer contra Rusia ya en 2008, prometiendo a Ucrania entrar en la OTAN, luego en 2014 apoyando el golpe, y finalmente, cada vez más a partir de 2019 siguiendo la hoja de ruta trazada de antemano.

Estados Unidos no quería un choque directo con Rusia, pero estaban encantados de haber podido colocar a la cabeza de Ucrania a neonazis que harían el trabajo sucio en su lugar. En todas partes, Estados Unidos está a la ofensiva para derrotar toda competencia y preservar su hegemonía, cada vez más cuestionada por el curso de la historia. Pirómanos, juegan con fuego asumiendo que Rusia e Irán darán marcha atrás, incluso ante las amenazas más graves. Esta loca política está llevando al mundo al desastre.

Evitar la trampa

Al ver que se hacía imposible evitar el choque, la solución para los rusos fue intervenir militarmente, pero en forma de una operación militar especial que querían que fuera de corta duración, con objetivos específicos de desnazificación y desmilitarización, con la esperanza de llegar a un acuerdo negociado lo más rápido posible. Este acuerdo, firmado en abril de 2022, fue dejado de lado rápidamente y abandonado por los ucranianos por órdenes de los verdaderos protagonistas estadounidenses y británicos, promotores de la escalada.

El comportamiento estadounidense hacia Oriente Medio se basa en el mismo subterfugio. Dicen que están a favor de una tregua, pero al mismo tiempo buscan echar más leña al fuego subsidiando y armando a Israel para que continúe su genocidio, del mismo modo que financiaron a Ucrania con la esperanza de que debilite a Rusia.

Esta versión de los acontecimientos no es la que informan los principales medios de comunicación, ya que sería tratada como propaganda rusa. La unanimidad contra Rusia a este respecto es caricaturizada y muestra hasta qué punto estamos bajo la influencia de la rusofobia mantenida por la propaganda estadounidense. Denunciar la propaganda rusa tan pronto como hay críticas a Estados Unidos es parte del arsenal de propaganda estadounidense.

¿Aparecerá la duda finalmente?

Sería muy bueno que la población, al observar el complaciente apoyo militar estadounidense al Estado de Israel, comenzara a cuestionar el verdadero papel de Estados Unidos en Ucrania. ¿Las repetidas provocaciones israelíes contra Irán imitan las de Estados Unidos contra Rusia? Incluso si desaprobamos los regímenes políticos internos de Rusia e Irán, estos estados tienen derecho a la seguridad. No se les debe provocar ni obligarles a intervenir militarmente.

Los estadounidenses siempre utilizan intermediarios para establecer su dominación: uso de los muyahidines contra la URSS en Afganistán; ayuda a los Contras contra los Sandinistas en Nicaragua; el patrocinio de los kurdos a veces contra Siria, a veces contra el Califato Islámico; ayuda a Al Qaeda y el Califato Islámico contra Bashar Al Assad en Siria. Ahora, están ayudando a Ucrania incluso si eso significa utilizarla como carne de cañón para debilitar a Rusia y están ayudando a Israel a debilitar en última instancia a Irán. En cuanto a China, Estados Unidos necesitará varios intermediarios y por eso los está preparando: Taiwán, pero también Japón, Corea del Sur, Filipinas y Australia.

Lo dijo Biden: los estadounidenses son los únicos que pueden gobernar el mundo. Ahora entendemos los horrores a los que puede llevarnos esa visión del mundo, incluso si sólo nos centramos en Oriente Medio. Sin embargo, deberíamos empezar a ver del mismo modo la presencia de un maquiavelismo insensible al pueblo ucraniano en la política estadounidense encaminada a debilitar a Rusia. Lucha contra Rusia “hasta el último ucraniano” (Lindsay Graham); luchar contra Rusia en Ucrania para no tener que luchar contra Rusia en Estados Unidos (Adam Schiff); luchar contra Rusia sin pérdida de vidas estadounidenses ¡qué bendición! (Mitt Romney).

El dólar americano: dinero contante y sonante

La similitud entre ambas situaciones es obvia. En ambos casos, Estados Unidos utiliza intermediarios. Cuando no es Ucrania, es Israel. En ambos casos, los estadounidenses buscan aislar o destruir a los competidores por su petróleo y gas, pagados en dólares. Los rusos e iraníes dentro de Brics consideran cada vez más la posibilidad de comerciar en sus respectivas monedas nacionales o en la moneda del comprador. Los sauditas vendieron recientemente su petróleo a China, facturando en yuanes.

Para Estados Unidos es absolutamente crucial preservar el dólar estadounidense como moneda de reserva mundial. Con una deuda que alcanza casi 35 billones de dólares y un déficit comercial que alcanza un billón de dólares cada año, simplemente no pueden darse el lujo de ver caer el valor del dólar estadounidense. Por eso luchan tan violentamente para mantener su posición hegemónica en el mundo. Si mantienen su hegemonía en el mundo, el dólar seguirá prevaleciendo y seguirá siendo la moneda de reserva mundial. En todo el mundo seguirán comprando bonos del Tesoro estadounidense sin que el banco central tenga que aumentar su tasa clave para atraer capital. Si, por el contrario, los Brics crecen y el dólar pierde valor, será necesario subir los tipos de interés para atraer capital extranjero, lo que ralentizará la economía, aumentará la inflación y aumentará la deuda.

Los estadounidenses creen que deben neutralizar o luchar contra los competidores recalcitrantes que intentan hacerles frente e intentar imponer un mundo multipolar. Buscan imponer su hegemonía por la fuerza, utilizando a Ucrania contra Rusia y a Israel contra Irán.

Samir Saul y Michel Seymour https://www.pressenza.com/fr/2024/09/provocations-et-escalade/

El ejército israelí comienza la invasión de Líbano

Ayer por la tarde el ejército israelí comenzó la invasión de Líbano, después de redoblar los bombardeos de los barrios de Beirut. Ha declarado como “zonas militares cerradas” a tres ciudades fronterizas. El ejército libanés ha evuacuado sus tropas del frente.

A las 2 de la madrugada el ejército israelí comfirmó que había iniciado “hace unas horas una ofensiva terrestre limitada, localizada y selectiva contra objetivos de Hezbollah en la zona fronteriza”.

Un bombardeo de artillería cubrió a las fuerzas terrestres, mientras que aviones de combate llevaron a cabo intensos ataques en varias zonas del sur del país, así como en Siria y Yemen.

Uno de los ataques estuvo dirigido contra el campamento palestino de Ain El Heloue, teniendo como objetivo la casa de Mounir Maqdah, dirigente del grupo palestino Brigadas de los Mártires de Al Aqsa. Sin embargo, no estaba en casa. En el ataque murieron al menos cinco personas, entre ellas una mujer.

Las localidades de Khiam, Kfar Kila, Wazzani, así como la llanura de Marjeyoun y el perímetro de Deir Mimès también fueron objeto de intensos bombardeos desde las 20.00 horas de la tarde de ayer.

Algunos dirigentes israelíes indicaron que la operación terrestre fue llevada a cabo por pequeños grupos de comandos. Estas operaciones, aseguró el ejército israelí, continuarán dependiendo de la evaluación de la situación» sobre el terreno, «para alcanzar los objetivos de la guerra y garantizar el regreso de los habitantes del norte de Israel a sus hogares.

Según los medios estadounidenses, Tel Aviv había informado a Washington de una operación terrestre “puntual” en Líbano, precisando que no tiene intención de ocupar el sur del país. Pero aunque los comunicados oficiales sólo hablan de ataques a Hezbollah, los bombardeos ya han matado a más de mil personas en Libano.

Es la primera operación de este tipo desde la guerra de julio de 2006 contra Líbano.

Los sionistas no se conforman con las fronteras actuales de Israel

El viernes el periódico Jerusalem Post publicó y luego eliminó un artículo sugieriendo que Líbano es parte de la “tierra prometida” al pueblo de Israel.

El artículo titulaba “¿Es Líbano parte de la tierra prometida a Israel?”. Demuestra que los sionistas no se conforman con los territorios arrebatados a los palestinos en 1948, sino que tienen la pretensión de formar el “Gran Israel” a costa de los países arabes vecinos.

Es un plan que ha trascendido varias veces, alimentando temores sobre las nuevas ambiciones territoriales israelíes. Recientemente el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, mostró un mapa que sugería que las fronteras de Israel deberían extenderse mucho más allá de sus líneas actuales.

El marco religioso del artículo promueve la expansión colonial que siempre ha caracterizado al sionismo y se apoya en el Libro de Josué, que es una apología de lo que hoy calificaríamos como “terrorismo de Estado”.

Según la Biblia, el primer genocidio de la humanidad fue la conquista de Canaán, la tierra prometida, por las hordas dirigidas por Josué, un general judío que, a su vez, estaba dirigido por el mismísimo dios. Las religiones lo han invocado siempre para legitimar todo tipo de atrocidades porque dios así lo exige:

El Señor le dijo a Josué: “Saldréis de la emboscada y ocuparéis la ciudad: el Señor vuestro Dios la entregará en vuestras manos”. Luego le ordenó: “Extiende la jabalina que tienes en tu mano hacia Hai: yo te la entregaré”. Josué la extendió hacia la ciudad e inmediatamente los hombres saltaron de sus posiciones, corrieron, entraron en la ciudad, la tomaron e inmediatamente le prendieron fuego […] Ya no podían huir, ni a un lado ni a otro, cuando Israel terminó de matar a todos los habitantes de Hai en el campo, en el desierto, cuando todos, hasta el último, habían caído bajo el filo de la espada. Todo Israel volvió a Hai y la pasó a filo de espada. En total, aquel día cayeron doce mil hombres y mujeres. Entonces Josué quemó Hai y la dejó en ruinas para siempre, en un lugar desolado hasta el día de hoy (Libro de Josué, 11-21).

Los colonos blancos que llegaron a América -cátolicos y evangelizadores- se identificaron como el pueblo elegido por dios. La travesía del Atlántico era un nuevo cruce del Mar Rojo, o incluso del Jordán. Los indios indígenas fueron asimilados a los cananeos idólatras y su exterminio se convirtió en una necesidad teológica.

El mismo modelo ideológico fue aplicado por los bóers en Sudáfrica -fervientes protestantes-, e incluso hubo teólogos que justificaron el apartheid aludiendo al trato que los israelitas habrían infligido a los nativos durante la conquista de Canaán.

Desde 1948 los sionistas se atribuyen la representación de los judíos, otro pueblo elegido por dios, justificando de la misma manera la colonización de Palestina, aunque la arqueología desmiente a la Biblia, donde Canaán es una región habitada por distintos pueblos, que nunca hablaron el mismo idioma, ni tenían la misma religión, ni constituyeron ningún tipo de unidad.

La “tierra prometida” es un mito, e incluso organizaciones judías, como “Neturei Karta” (Guardianes del Templo), rechazan el sionismo y defienden la creación de un Estado palestino y el desmantelamiento del Estado de Israel, que consideran contrario a las enseñanzas de la Torá.

Hay cientos de miles de Guardianes del Templo en todo el mundo (principalmente en Nueva York) y en Israel. En 1974 el rabino Moshe Hirsch, se convirtió en uno de los dirigentes de la organización. Fue el ministro de Asuntos Judíos de Yasser Arafat y durante toda su vida estuvo junto a los palestinos contra los sionistas. Su lema era “Palestina pertenece a los palestinos”. La solución de dos Estados uno al lado del otro no la consideraba aceptable. “Una vez que el Estado de Israel sea desmantelado, estamos convencidos de que los ciudadanos de todas las religiones tendrán su lugar en el nuevo Estado”.

La Voz Judía por la Paz es otro medio enfrentado al sionismo. “El apartheid y la ocupación israelí –y la complicidad de Estados Unidos en esa opresión– son la fuente de toda esta violencia”, dicen en sus publicaciones. La comunidad judía estadounidense, con diferencia la diáspora judía más grande del mundo, está dando cada vez más la espalda a Israel y a su política hacia los palestinos.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies