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Sudáfrica aporta nuevos datos sobre el genocidio al Tribunal Internacional de Justicia

Esta mañana Sudáfrica ha presentado un escrito detallado contra Israel ante el Tribunal Internacional de Justicia para apoyar la tesis del genocidio cometido en Palestina.

El Ministro de Asuntos Exteriores sudafricano, Ronald Lamola, dijo al sitio de noticias Daily Maverick que el escrito proporcionaba más pruebas, incluidos datos forenses, para demostrar que “no se trata sólo de un caso plausible de genocidio, sino que de hecho es un genocidio”.

Una vez presentado el escrito, Israel deberá presentar una memoria de respuesta a más tardar el 28 de julio del próximo año.

A finales del año pasado Sudáfrica presentó una denuncia por genocidio contra Israel ante el Tribunal de La Haya, al considerar que bombardea la Franja de Gaza desde octubre de 2023 y no ha respetado sus compromisos en virtud de la Convención contra el Genocidio de 1948.

Al procedimiento, cuyas audiencias públicas comenzaron en enero, se sumaron varios países, entre ellos Nicaragua, Palestina, España, México, Turquía, Libia y Colombia.

En mayo el Tribunal ordenó a Israel que pusiera fin a su ofensiva en la ciudad de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza. Es la tercera vez que los 15 jueces emiten medidas cautelares destinadas a reducir el número de crímenes y aliviar el sufrimiento humanitario en el enclave bloqueado, donde el número de víctimas palestinas supera las 43.000 muertes.

Los bombardeos israelíes han arrasado la infraestructura civil, especialmente los hospitales, algunos de los cuales, como el de Al Shifa, han convertido en fosas comunes. Han asesinado sistemáticamente a miles de médicos y trabajadores sanitarios, han disparado contra las ambulancias y los trabajadores humanitarios.

Lo mismo ha ocurrido con las escuelas y los medios de comunicación, hasta el punto de que en Gaza “huele a muerto en todas partes”, ha comentado Phillippe Lazzarini, director de la Agencia de la ONU para los Refugiados palestinos (UNRWA).

Israel debebrá hacer ‘concesiones dolorosas’ para liberar a los rehenes en poder de Hamas

Será necesario hacer “concesiones dolorosas” para liberar a los rehenes cautivos en la Franja de Gaza después de más de un año de guerra contra Hamas, ha dicho esta mañana el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant.

“En el sur, Hamas ha dejado de actuar como estructura militar, en el norte, Hezbollah sigue sufriendo golpes y sus dirigentes han sido eliminados, la mayor parte de su arsenal de cohetes ha sido destruido y sus fuerzas se han retirado de la frontera que separa Líbano e Israel”, declaró el ministro.

Gallant habló en una ceremonia oficial en Jerusalén con motivo del primer aniversario del 7 de octubre del año pasado, el día del ataque sin precedentes de la resistencia palestina contra Irael.

“Estos éxitos han creado un cambio en el equilibrio de poder entre Israel y sus enemigos y nos permiten alcanzar los objetivos de la guerra”, añadió uno de los peores asesinos israelíes.

Sin embargo, “no todos los objetivos pueden lograrse únicamente mediante operaciones militares”, advirtió Gallant.

“Para cumplir con nuestro deber moral [sic] de traer a nuestros rehenes a casa, tendremos que hacer concesiones dolorosas”, dijo, mientras hoy han comenzado nuevas negociaciones en Doha entre israelíes, estadounidenses y qataríes para discutir la posibilidad de una tregua en Gaza asociada a la liberación de los rehenes que aún permanecen vivos.

Israel arroja bombas de fósforo sobre las aldeas libanesas

El ejército israelí ha arrojado bombas de fósforo sobre aldeas de la ciudad de Nabatiyeh, en el sur de Líbano, según informó ayer la agencia oficial de noticias NNA.

Esta mañana se veía humo en los suburbios del sur de Beirut, debido a un incendio provocado por las incursiones nocturnas israelíes.

En los últimos días, la agencia de prensa libanesa ha informado de varias operaciones de destrucción de viviendas con explosivos llevadas a cabo por el ejército israelí en pueblos fronterizos del sur de Líbano.

El ejército israelí continúa bombardeando varias zonas de Líbano y los últimos ataques han destruido varias casas, según la agencia libanesa de noticias.

Israel también lanzó ataques aéreos contra aldeas que rodean la ciudad de Sur. Los ataques provocaron grandes incendios en las aldeas. En algunos pueblos de la región se cortó completamente el suministro eléctrico.

En la región se están produciendo duros enfrentamientos y Hezbollah dice que se enfrenta a las fuerzas israelíes “a quemarropa”.

Hezbollah da orden de evacuación a los habitantes del norte de Israel

En Israel el portavoz militar Avichay Adraee dijo que se utilizaron 400 toneladas de explosivos para volar una “instalación subterránea estratégica” de Hezbollah en el sur de Líbano.

Anteriormente, el ejército israelí informó de “la voladura de un gran arsenal en el Líbano”, tan fuerte que se activaron señales de alerta de terremotos en gran parte del territorio israelí.

Ayer Hezbollah pidió a los residentes de más de una veintena de localidades del norte de Israel que evacuaran inmediatamente los lugares, alegando que se habían convertido en objetivos legítimos debido a la presencia de tropas israelíes.

En un vídeo el movimiento libanés también emitió una advertencia similar a algunas comunidades en los Altos del Golán ocupados por Israel.

Reivindica así los ataques a la base aérea de Tel Nof y a varios lugares del norte de Israel.

La organización libanesa también dijo que seis asentamientos israelíes (Yasud Hamaala, Gaaton, Matzuva, Shear Yashuv, Kiryat Shmona y Karyot) fueron atacados con cohetes. Además, Hezbollah informó haber bombardeado a un grupo de soldados israelíes en el asentamiento de Shlomi.

Mientras tanto, en el sur, Hezbollah anunció que había lanzado dos salvas de cohetes contra tropas israelíes cerca de las ciudades de Aita al-Shaab, Ras al-Naqoura y Markaba.

Desde hace más de un año Hezbollah e Israel intercambian disparos en la frontera, un frente de apoyo abierto por el movimiento libanés en solidaridad con los palestinos de la Franja de Gaza.

El 23 de septiembre la guerra subió de grado con los mortíferos bombardeos israelíes en el sur, el este del Líbano y los barrios del sur de Beirut, donde Hezbollah está fuertemente instalado.

La guerra en Líbano ha desplazado a 1,3 millones de personas, incluidas más de 800.000 dentro del país, según estadísticas de la ONU. Las autoridades libanesas informan que más de medio millón de personas, en su mayoría sirios que han huido a Siria.

Según el Ministerio de Sanidad libanés, los últimos ataques israelíes dejaron 19 muertos, elevando el número de muertos desde el 8 de octubre del año pasado, inicio de los enfrentamientos entre Israel y Hezbollah, a 2.653 muertos.

Los colonos israelíes no quieren regresar a la frontera de Líbano

Netanyahu justifica la guerra contra Líbano para que los colonos israelíes puedan regresar a la frontera de Líbano, de donde huyeron a causa del lanzamiento de cohetes por parte de Hezbollah.

Pero la mayor parte de ellos no quiere volver. Alrededor del 70 por cien han expresado su negativa a regresar, según una encuesta publicada el martes por el periódico israelí Maariv.

La encuesta fue realizada a principios de este mes por la organización israelí 121 Engine for Social Change. “Los datos pintan un panorama alarmante de ataques a los medios de vida y falta de apoyo al empleo por parte del gobierno, lo que genera el temor de una catástrofe socioeconómica”, escribe Maariv.

Las condiciones de vida del 60 por cien de los colonos evacuados se han deteriorado y para el 53 por cien de ellos, la respuesta del gobierno a sus problemas de empleo es inadecuada.

Uno de cada cinco está actualmente en el paro. Hay una grave crisis de empleo entre los colonos evacuados, principalmente los del norte, de los cuales el 32 por cien dice que no están trabajando en absoluto. Sus habilidades profesionales se están perdiendo, lo que representa un peligro real para la economía y para ellos mismos.

La negativa a regresar al norte se produce a pesar del intento de invasión terrestres del ejército israelí en el sur de Líbano, que según Tel Aviv tiene como objetivo alejar a Hezbollah de la frontera y garantizar el regreso de decenas de miles de colonos que huyeron del norte al comienzo de la guerra el año pasado.

El sondeo de Maariv también destaca la frustración de los colonos de los distintos asentamientos de la Alta Galilea que no han sido evacuados. Las familias de los ocho asentamientos que aún no han sido evacuados han enviado una carta conjunta al ministro de Educación israelí, Yoav Kish, para exigir un plan educativo adecuado para los niños del norte cuya escolarización ha sido interrumpida debido a la guerra.

“Nuestros hijos pagarán un alto precio a largo plazo. Las enormes brechas educativas se están ampliando, los recursos educativos, emocionales y sociales son muy limitados, y todo ello mientras deben afrontar constantemente el ruido de la guerra, la restricción de la libertad de movimientos, la falta de personal educativo y el tener que vivir en una zona paralizada”, escriben las familias, que se quejan de que ahora sus hijos se ven obligados a estudiar por videoconferencia.

La mayoría de los colonos del norte fueron evacuados en octubre del año pasado e Israel lanzó sus incursiones terrestres en el sur del Líbano a principios de este mes. Desde entonces, sólo ha podido avanzar unos cientos de metros en determinados puestos fronterizos. Hezbollah asestó duros golpes a los invasores mientras continua atacando instalaciones militares y concentraciones de tropas al otro lado de la frontera.

La resistencia libanesa afirma que el 18 de octubre eliminó a 55 soldados y destruido al menos 20 tanques Merkava durante las dos primeras semanas de operaciones terrestres. El ejército israelí anunció el 22 de octubre la muerte del subcomandante del Batallón 9308 de la Brigada Allon en el sur de Líbano.

Hezbollah también ha intensificado sus ataques en profundidad en el territorio israelí, en respuesta al ataque masivo e indiscriminado de Israel contra Líbano y su capital.

—https://thecradle.co/articles/seventy-percent-of-israeli-settlers-refuse-post-war-return-to-the-north-poll

La policia israelí detiene a siete espías de Irán

Israel da muestras de descontrol, que es lo peor que se puede decir en medio de una guerra a gran escala. El gobierno ha anunciado la detención de siete espías iraníes. Cinco adultos y dos adolescentes han logrado recuperar y transmitir una buena cantidad de información a Irán.

La información fue recopilada en bases militares y centrales energéticas sensibles, sujetas a alta seguridad, y luego transmitida de manera secreta, a sus puntos de contacto. Sin embargo, fueron detenidos por la policía israelí tras una operación conjunta del ejército y los servicios de inteligencia.

Han pasado más de dos años desde que se inició la investigación. Los acusados se enfrentan a varios años de prisión. Los tribunales israelíes califican el asunto como uno de los más importantes y graves de los últimos años: puertos, emplazamientos de la aviación o de la Armada, cúpula de hierro… Casi todas las infraestructuras están en manos de Irán.

Según la policía israelí, los espías recibieron varios cientos de miles de dólares en pagos en criptomonedas. Este medio de pago, rápido, anónimo y seguro, permitió pasar desapercibido, hasta que las autoridades intervinieron para poner fin a estas acciones que sin duda permitieron a Teherán recuperar una buena cantidad de datos sensibles.

Los documentos más secretos acaban en internet

La semana pasada un medio con sede en Teherán, Middle East Spectator, publicó en Telegram los preparativos del ataque israelí contra Irán. Se trata de documentos oficiales del ejército estadounidense.

El periódico Haaretz atribuye la filtración al Instituto Nimsat, una organización del Pentágono especializada en tecnologías avanzadas. Según la CNN, los documentos provienen de la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial por un lado y de la NSA por el otro.

Los dos documentos publicados muestran las operaciones israelíes para responder al ataque iraní del 1 de octubre, incluido el movimiento de municiones. Estaban destinados a Estados Unidos y sus aliados de los llamados “Cinco ojos”, a saber, Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Reino Unido.

Washington ha pedido disculpas a Tel Aviv por la filtración, que perturba la respuesta israelí a Irán.

La información fue recopilada los días 15 y 16 de octubre. Muestra que la Fuerza Aérea de Israel ha manipulado misiles aerobalísticos en la base aérea de Hatzerim desde el 8 de octubre para armar aviones militares. Incluirían los misiles “Golden Horizon”, que se mencionan públicamente por primera vez.

Se trata de misiles producidos por la empresa de tecnología militar israelí Rafael, recientemente blanco de los ataques de Hezbollah, que pueden ser lanzados por aviones de combate F-16 ó F-35 desde muy lejos, detrás de los sistemas de defensa antiaérea del adversario.

Durante los mismos dos días la Fuerza Aérea israelí también desplazó misiles aire-tierra a las bases de Ramot David, al este de Haifa, y Ramon, situados en el desierto de Negev.

Haaretz informa que la información filtrada revela que los aviones de combate han sido trasladados a búnkeres subterráneos fortificados en la base aérea de Hatzerim, haciéndolos potencialmente vulnerables a un ataque.

También se habrían llevado a cabo ejercicios aéreos a gran escala con vistas a un posible ataque con “un gran número de aviones”, en particular aviones de combate. Los ejercicios implicaron, en particular, maniobras de reabastecimiento de combustible en vuelo. Uno de los documentos dice que el ejército israelí llevó a cabo el 16 de octubre operaciones con drones que “permiten la vigilancia secreta de Irán y la región”.

“No podemos predecir con confianza la escala y el alcance de un ataque contra Irán. Un ataque de este tipo puede tener lugar sin previo aviso de la inteligencia geoespacial”, se lee en uno de estos documentos. «No hemos observado ningún indicio de que Israel tenga la intención de utilizar un arma nuclear», añade el informe.

La filtración de los documentos “es ciertamente algo malo, pero tampoco terrible. El problema es si hay más”, advirtió a la CNN una fuente estadounidense.

¿Pretende el Pentágono impedir un ataque israelí contra Irán?

Washington ha abierto una investigación para determinar quién tenía acceso a documentos procedentes del Pentágono. Cualquier filtración de este tipo desencadena una investigación por parte del FBI, el Pentágono y las agencias de inteligencia porque revela una importante brecha de seguridad dentro de la maraña de centrales de inteligencia estadounidenses.

La relación con Israel también podría verse afectada. Los informes sugieren un seguimiento muy estrecho y detallado de los preparativos de Israel para un ataque contra Irán por parte de la inteligencia estadounidense, incluso mediante el uso de satélites para rastrear las operaciones realizadas en las bases de la Fuerza Aérea israelí.

Estados Unidos espía a su aliado más fiel, lo cual no es ninguna sorpresa. El problema radica en que las vigilancias acaban en internet, a la vista de todos. Algunas fuentes creen que la filtración procede del propio Pentágono y que su objetivo es impedir el ataque israelí a Irán. Haaretz recuerda que no es la primera vez que las cntrales de inteligencia estadounidenses filtran documentos clasificados sobre Israel.

Los iraníes han intensificado sus ciberataques en Estados Unidos en vísperas de las elecciones presidenciales que enfrentan a Kamala Harris con Trump, a quien Teherán no quiere volver a ver en la Casa Blanca.

La táctica israelí de ‘tierra quemada’ vuelve a Líbano

Como ya expusimos, la Doctrina Dahyé, que es la táctica característica israelí de “tierra quemada”, regresa a su punto de partida, a Líbano, donde surgió en la guerra de 2006. Arrasar barrios enteros y matar a la población civil indiscriminadamente es el objetivo que el ejército israelí se ha impuesto en Líbano, mientras el número de muertos ya se acerca a los tres mil.

Tras un año de fracasos en Gaza, el 26 de septiembre Israel amplió el escenario de la guerra a Líbano y optando por la misma táctica masiva e indiscriminada: destruir no sólo la infraestructura militar, sino también todo lo que pudiera sostener el esfuerzo bélico de Hezbollah y hacer la zona accesible a sus combatientes y residentes de la región.

Como en Gaza, Israel combina ataques aéreos, bombardeos de artillería e incursiones terrestres. Esta táctica implica la destrucción sistemática de toda la infraestructura en las zonas afectadas, incluidas carreteras, puentes, edificios residenciales, centrales eléctricas y centros de comunicaciones. El objetivo es aislar a Hezbollah de sus recursos logísticos, desorganizar sus redes y debilitar el apoyo local privando a la población civil de condiciones de vida básicas.

Israel justifica esta táctica afirmando que la milicia libanesa utiliza infraestructura civil para ocultar armas y combatientes, transformando así aldeas y ciudades del sur de Líbano en bases operativas.

Los israelíes están arrasando todas las zonas a una profundidad que supera los tres kilómetros después de cruzar la frontera, para hacer el sur inhabitable y peligroso para las bases populares de Hezbollah. Además, bombardean localidades más alejadas de la frontera.

Actualmente los israelíes han logrado penetrar (sin permanecer) en ocho aldeas, entre ellas Marun el-Rass, Yarun, Odaissé, Rubb Al Thalathin y Blida, aunque Hassan Fadlallah, diputado del grupo parlamentario Hezbollah, niega que Israel haya logrado tomar el control de las aldeas.

Las tropas israelíes presionan sobre la aldea de Qaouzah. Una estrategia adoptada pocos días después de que iniciaran una ofensiva en la zona de Chebaa-Kfarchuba, desde el Golán sirio ocupado, con la 210 división. Tiene su sede allí desde su creación en 1973 y tiene como objetivo proteger los Altos del Golán, el Monte Hermón, el Monte Dov y la frontera entre Israel y Siria.

El objetivo israelí es aislar a Hezbollah y destruir sus capacidades operativas impidiéndole reabastecerse y lanzar ataques con misiles o infiltrarse en sus combatientes a través de la frontera. De ahí la petición inicial de una retirada de Hezbolá de 5 a 10 kilómetros de la frontera. La razón es la incapacidad de los dispositivos antimisiles israelíes para derribar los misiles antitanques de fuego directo de Hezbollah.

Sin embargo, la peticion sólo se mantuvo hasta el 17 de septiembre. Desde entonces, y tras los ataques de los buscas y los múltiples asesinatos que han cometido, en particular el de Hassan Nasrallah el 27 de septiembre, la ofensiva aire-tierra se ha vuelto extremadamente intensa.

Más allá de su aspecto militar, la estrategia de tierra quemada pretende crear un ambiente hostil para Hezbollah y despertar el descontento de la población libanesa que constituye la base de apoyo del movimiento. La infraestructura vital, incluidos hospitales, escuelas e instalaciones de agua y electricidad, ha resultado gravemente dañada, dejando a ciudades enteras sin acceso a los servicios básicos.

Organizaciones internacionales, incluidas las ONU y la Cruz Roja, han expresado serias preocupaciones por la situación de los civiles atrapados en las zonas de combate. A esto se suman los bombardeos y ataques aéreos masivos que han devastado barrios populares y provocado un considerable desplazamiento de la población hacia Beirut y otras zonas más seguras de Líbano y Siria.

Morir con las botas puestas

Muy pronto las calles y plazas del mundo entero llevarán el nombre de Yahya Sinwar en señal de respecto y admiración, no sólo personal sino colectiva hacia un pueblo, como el palestino, que lleva ocho décadas de resistencia frente a un enemigo implacable.

Lo mismo que el ejército israelí, la propaganda esperaba su foto escondido en un túnel, pero los soldados se precipitaron al mostrarle como uno más, en traje de camuflaje, haciendo frente a las hordas ocupantes.

Sinwar pasará a la historia como el dirigente que permaneció en el campo de batalla junto a sus hermanos hasta el final, y no como alguien que se escondió bajo tierra, presa del pánico.

Eso refuerza el mensaje de que Sinwar estaba decidido a resistir a las tropas de ocupación israelíes, consolidando así su condición de dirigente consecuente y entregado a la causa del pueblo palestino.

En lugar de quedar como un fugitivo escondido y atemorizado, la imagen de Sinwar como un combatiente con uniforme de campaña es un estímulo para los palestinos, ha elevado la moral de la resistencia y quebrado la imagen de Israel.

La percepción de Sinwar como un héroe que lucha hasta el último aliento destruye el impacto sicológico que los dirigentes israelíes podrían haber logrado al asesinarlo.

Para Israel, la filtración de la imagen por parte de los soldados, pasando por alto la cadena de mando, socava cualquier posible victoria simbólica que su muerte pudiera haber acarreado.

La filtración de los soldados revela grietas en el control de la información dentro del ejército israelí, lo que podría avergonzar a los cabecillas políticos israelíes.

¿Logrará Israel arrastrar a Siria también a la guerra?

Israel ha llevado la guerra a Gaza y luego a Líbano, además de bombardear Yemen y atacar Irán. Por medio queda Siria, un país que ya está parcialmente ocupado por Israel desde 1967.

Históricamente, Líbano y Siria siempre han tenido destinos entrelazados, política, económica y socialmente, debido a sus vínculos fronterizos y culturales comunes. Por lo tanto, la guerra actual se puede extender fácilmente, como ya ha ocurrido en el pasado.

En la última década, Líbano ha acogido a casi 1,5 millones de refugiados sirios, lo que ha puesto a prueba su infraestructura y sus servicios públicos. Ahora, a medida que Líbano estalla en pedazos, podría suceder lo contrario: los refugiados pueden regresar a Siria, desestabilizando aún más al país. Las ramificaciones sociales, económicas y políticas de esta situación son enormes y si la guerra se extiende es poco probable que Siria escape a sus consecuencias.

Se estima que más de 250.000 civiles libaneses han huido a Siria. Para un país que aún se recupera de una brutal guerra civil, esta afluencia exacerba una crisis demoledora que se prolonga desde hace más de una década.

Además, Israel ha lanzado numerosos ataques aéreos en territorio sirio, contra emplazamientos vinculados a Hezbollah y a la Guardia Revolucionaria de Irán. Hasta ahora el gobierno de Damasco se ha limitado a condenar verbalmente los ataques, evitando así represalias militares. Sin embargo, las continuas operaciones militares israelíes en el espacio aéreo sirio podrían terminar provocando una reacción más fuerte, empujando a Siria a involucrarse en la guerra abiertamente.

Entrar directamente en la guerra de Líbano no serviría a los intereses estratégicos del gobierno sirio. Todavía enfrenta sus propios desafíos internos, incluido el hecho de que algunas áreas están fuera de su control. El gobierno parece centrado en consolidar su poder dentro del país y participar en una guerra con Israel podría deshacer los frágiles avances que ha logrado hasta ahora.

Siria no es aún estable y gran parte del país aún se está reconstruyendo en medio de sanciones internacionales, lo que hace que cualquier participación en una guerra regional sea un error de cálculo potencialmente catastrófico.

Económicamente el gobierno lucha por reconstruir el país después de años de guerra y otro conflicto militar podría acabar con la recuperación en marcha. Militarmente Siria no es rival para el ejército israelí. Aunque mantiene una presencia militar y tiene alianzas con Hezbollah, Irán y Rusia, su potencia de fuego está muy por debajo de la israelí.

El gobierno sirio es consciente de que una guerra fortalecería a las milicias yihadistas dentro de sus propias fronteras. Algunos grupos podrían aprovechar el caos de la guerra para reagruparse y desafiar nuevamente al gobierno.

La historia ha demostrado que Siria tiende a evitar la participación directa en los choques entre Israel y Hezbollah. Durante la guerra de 2006 en Líbano, Siria se abstuvo de entrar en la contienda, aunque apoyó a Hezbollah diplomática y logísticamente. La neutralidad le permitió evitar las devastadoras consecuencias de una guerra directa con Israel. Es probable que hoy siga la misma estrategia.

Sin embargo, la afluencia de refugiados de Líbano ya está pesando sobre la frágil estabilidad del país. Con más de 250.000 refugiados libaneses entrando en territorio sirio, los escasos recursos se están agotando. En un país que aún no se ha recuperado completamente de su propia crisis, esta nueva ola de personas desplazadas podría desestabilizar aún más la economía y debilitar los servicios públicos. La infraestructura sigue siendo frágil y la llegada de una gran población de refugiados podría exacerbar la fragilidad existente, lo que facilitaría los disturbios y la desestabilización social.

En una guerra indirecta entre Israel e Irán, Siria podría convertirse en un campo de batalla. Ambos países optarían por utilizar el territorio sirio como escenario de ataques contra objetivos adversarios, lo que hundiría aún más a Siria en otra guerra aún mayor que la actual, incluso aunque intente evitarlo.

La región sigue siendo volátil y la situación podría cambiar rápidamente dependiendo del desarrollo de la guerra y de la manera en que los primeros espadas, Irán e Israel, decidan maniobrar en este complejo escenario.

La intervención de las tropas estadounidenses en Israel indica que la guerra va a ser larga

La semana pasada Biden ordenó el despliegue en Israel del sistema Terminal de Defensa de Área de Gran Altitud (THAAD), junto con su personal operativo. Su determinación de seguir brindando apoyo incondicional a Israel, a pesar de su postura cada vez más agresiva, ha generado preocupación.

La decisión de Estados Unidos de enviar a Israel un avanzado sistema de defensa antimisiles, gestionado por un centenar de sus propios soldados, constituye un paso importante hacia la intervención directa de Estados Unidos en una guerra regional en Oriente Medio.

Es la primera vez que Estados Unidos envía sus tropas a Israel desde que comenzó la guerra el 7 de octubre del año pasado, aunque la Casa Blanca dijo en octubre que no había planes para hacerlo.

Las tropas estadounidenses participarán en hostilidades armadas contra Irán, en caso de que se produzca un ataque israelí, que a su vez provocaría un nuevo contraataque con misiles balísticos iraníes.

La póliza de seguro en forma de apoyo militar alentará a Israel a continuar intensificando la guerra. Netanyahu va a concluir que haga lo que haga contra Gaza, contra Líbano y contra Irán, no arriesga mucho ya que está bajo la tutela del Pentágono.

La armada naval y los aviones de combate estadounidenses (incluidos los aviones cisterna) permiten a Israel a ampliar su campaña en Líbano y arriesgarse a una guerra con Irán. El general Charles Q. Brown, presidente del Estado Mayor Conjunto, planteó la cuestión durante una reunión en el Pentágono y la Casa Blanca, según informó el New York Times el 4 de octubre.

“Los oficiales militares se preguntan si enviar fuerzas adicionales a Oriente Medio ayuda a prevenir una guerra mucho mayor o si envalentona a Israel”, dice el New York Times. “El general Brown, el secretario de Defensa Lloyd J. Austin III y otros funcionarios intentan lograr un equilibrio entre contener el conflicto y envalentonar a Israel, dijo un alto funcionario del ejército de Estados Unidos. Otro funcionario dijo que es más fácil para Israel pasar a la ofensiva cuando sabe que el ‘Gran Hermano’ no está muy lejos”.

Aunque Israel siempre ha hecho exactamente lo contrario de lo que Biden le pide públicamente, siempre ha aprobado ex post facto lo que ha hecho Israel.

El envío de un sistema de defensa antimisiles gestionado directamente por las fuerzas estadounidenses es el último acontecimiento en una guerra en la que el apoyo de Estados Unidos a los agresores es cada vez más evidente, a pesar de los repetidos llamamientos de Biden a Netanyahu, de puertas afuera, para que “muestre moderación” y pida un alto el fuego.

Es una actitud hipócrita. Si Estados Unidos realmente quiere impedir las matanzas y prevenir una guerra regional, su política ha sido un fracaso. Pero la verdadera política de Estados Unidos es derrotar a Hamas, Hezbollah e Irán frente a Israel, y creen que les está yendo bastante bien.

El envío estadounidense del sistema THAAD estuvo motivado porque el ataque de Irán del 1 de octubre con 200 misiles balísticos ha tenido más éxito de lo que han admitido públicamente. Muchos misiles que apuntaban a bases aéreas israelíes ni han fallado, aunque Israel ha minimizado el daño causado.

La asistencia del Centcom, el Mando Central de Estados Unidos, para desactivar el ataque casi ha agotado los recursos de interceptores de la Sexta Flota, lo que hace necesario apoyo adicional para Israel en una posible represalia contra Teherán, según Ynetnews.

La reacción de Teherán ante una mayor participación estadounidense en la guerra es decisiva. Por un lado, hasta ahora Irán ha tratado de no tomar represalias directamente contra Estados Unidos. El presidente iraní Masoud Pezeshkian dijo ante la Asamblea General de la ONU a finales de septiembre que Irán “no caerá en la trampa de la guerra” desencadenando una guerra a gran escala contra Estados Unidos.

El hombre que fue asesinado por casualidad: Yahya Sinwar

Yahya Sinwar, el hombre más buscado por Israel, tuvo un destino inesperado durante el genocidio en curso, lo que ejemplifica la profunda ironía de una colonia que lucha con sus propios fracasos. A pesar de los extensos esfuerzos por neutralizarlo, Sinwar fue asesinado no mediante una operación meticulosamente planificada, sino más bien por puro accidente en el caos de la batalla. El periódico israelí Walla ha llegado a informar que Yahya Sinwar fue quien encontró a los soldados israelíes y se enfrentó a ellos, no al revés.

El trágico viraje subraya la incapacidad de Israel para capturar o eliminar a una figura que había eludido su control durante tanto tiempo. Su muerte en el campo de batalla, en lugar de en una operación encubierta, revela las grietas en las estrategias militares y de inteligencia de Israel, destacando una lucha contra un oponente que sigue siendo resistente y hábil.

La dolorosa realidad de la muerte accidental de Sinwar golpea el corazón de las afirmaciones israelíes de supremacía. El ejército israelí, que se enorgullecía de su tecnología avanzada y su destreza estratégica, se vio superado por un hombre que vivió entre su pueblo, encarnando sus luchas y aspiraciones. Su muerte trae un profundo sentido de pérdida al pueblo palestino, que vio en él un símbolo de esperanza y resistencia.

A pesar de ser una de las figuras más buscadas de Israel, la muerte de Sinwar no se produjo a raíz de una operación militar calculada, sino más bien por una serie de eventos desafortunados. Mamun Fandy, presidente del London Global Strategy Institute, destacó la ironía de la situación: “La muerte de Sinwar expuso las falsedades de la inteligencia israelí. El 7 de octubre, no estaban al tanto de sus actividades operativas, y ahora afirman que estaba luchando al aire libre. ¿Se estaba escondiendo o estaba en el frente?” Esta contradicción subraya la narrativa más amplia de la lucha de Israel por mantener el control y el conocimiento sobre una situación que se le ha eludido constantemente.

Sinwar emergió como dirigente en tiempos críticos, fomentando una proyecto de unidad entre las facciones de la resistencia. Su muerte accidental no hace más que reforzar la determinación de quienes siguen luchando por los derechos palestinos. Mientras Hamas lloraba su muerte, hizo hincapié en que Sinwar vivió y murió por su pueblo, afirmando: “Fue un hombre que dedicó su vida a Palestina y alcanzó el martirio defendiendo su honor”.

Contrariamente a la narrativa israelí de que los dirigentes de Hamás viven vidas lujosas lejos del campo de batalla, las acciones de Sinwar cuentan una historia diferente. Luchó en el frente junto a sus soldados, encarnando la esencia misma de la resistencia. Los medios israelíes describen que Sinwar luchaba valientemente, lanzando granadas y reuniendo a sus hombres incluso mientras los soldados israelíes bombardeaban sus posiciones.

El asesinato de Yahya Sinwar lo ha transformado inadvertidamente en un icono de la lucha palestina. Las imágenes que rodean sus últimos momentos, luchando ferozmente contra probabilidades abrumadoras, han tocado una fibra no solo en Palestina sino también en todo el mundo. Como señaló el analista político Saeed Ziad: “La escena heroica de su muerte marca un nuevo capítulo en nuestra resistencia. El legado de Sinwar inspirará a las generaciones futuras a continuar la lucha contra la opresión”.

En un mundo lleno de relatos que a menudo marginan la experiencia palestina, la historia de Yahya Sinwar sirve como un conmovedor recordatorio de la fuerza y ​​la resiliencia de quienes se oponen a la opresión. Su vida y su muerte prematura subrayan la lucha continua por la libertad y la justicia frente a desafíos abrumadores.

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