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Categoría: Opinión (página 14 de 17)

El derecho a la vida

La vida no existe, lo que hay son las condiciones de vida y trabajo. Viven los animales y las plantas, la naturaleza. El ser humano, animal social, no. O existe desviviéndose, metafísicamente hablando.
– Tal vez -dice un lector de Kafka-, pero puedo pellizcarme y exclamar ¡ay!
– No sigues viviendo sino que sigues con vida.
– Bueno, tengo casa, trabajo, esposa, estoy abonado a Netflix y soy bueno al mus. No me quejo, vivo.
– Pero no eres libre. Tu queja sería porque no te alcanza para otro superfluo vicio. Os engañan y os confunden.
– Me amarga usted -dijo el hombre con atributos.
– No es lo mismo trabajar como necesidad realizadora de la persona que por maldición bíblica, como pasa bajo el capitalismo. Los animales no trabajan: el hombre, sí. Esta es la diferencia. Los primeros viven y el segundo se des-vive pues se «mata» a trabajar explotándolo. El animal come, bebe y engendra, pero no trabaja. Al igual que hacen los reyes y los parásitos con la diferencia de que para el animal la vida es un medio de vida y ambos (medio y vida) no se distinguen y son indiscernibles: animal y vida son la misma cosa. Para un rey o un parásito la vida no es un medio sino un modo de vida. El rey come, vive y engendra y se toma la vida (que le viene regalada) como medio para vivir a modo. El parásito, igual, pues aspira a vivir «como un rey», esto es, sin hincarla. Del proletariado querrían hacer lo mismo: comer, beber, engendrar y reproducir nuevos proletarios pero tomándose la vida como medio y no como modo. Como veo que no me hago entender, lo diré más claro: yo, capitalista y sujeto, te uso a ti como objeto y como medio para vivir a modo. Democracia y capitalismo son conceptos incompatibles. O llamar Estado de derecho donde se tortura. Es mentira, es la caverna de Platón. La ideología es tan real como la falsa conciencia. Se miente para recrearla y vivir a modo. Inteligencias, diría Carlyle, vulpinas, zorrescas, putas y putos de la pluma. Gente vendida.
– Vale, pero todo eso, que por sabido conviene repetir para que no se olvide, ¿qué tiene que ver con el derecho a la vida?
– Recurriré a Marx, quien decía esto de los partidos políticos burgueses: «vuestro derecho no es otra cosa que la voluntad de vuestra clase convertida en ley». Yo, burgués, maté, pero, una vez en el poder, a mí no se me puede matar. Esto es el derecho a la vida. Y aquí se acaba la historia y no hay más historias. Este es el fin de la Historia. Defiendo tanto el derecho a la vida como el derecho a morirse de hambre. Soy un liberal…

¿Cómo mantener el miedo cuando ya no hay muertos?

Perdone el título, pero confieso que no puedo soportar más la histeria colectiva de miedo en la que nos han mantenido desde el final del confinamiento.

La nueva forma de asustar, en un momento en el que los enfermos de coronavirus no parecen estar aumentando y no son muy graves (¡estamos encantados!), es exhibir la amenaza de graves secuelas, que aún son poco conocidas. Las últimas de las secuelas encontradas: ataques de fatiga extrema.

Aquí tengo una pregunta ingenua: cuando respiras tus propios microbios y el CO2 que se liberan en una mascarulla, durante horas y horas, ¿respiras oxígeno saludable para “recuperar tu salud”? Cuando no sales de su casa durante dos semanas o diez días porque has estado bajo estricta cuarentena con una amenaza criminal por “desobediencia”, ¿te has oxigenado bien para “ponerte sano”?, ¿No podría ser el estrés constante debido al miedo o a las innumerables complicaciones de la vida cotidiana también la causa de una gran fatiga? Así que las secuelas del virus en forma de fatiga severa y duradera, ¿no podrían ser más bien las secuelas de una histeria sostenida?

Hay que decir que, cuando vemos el debate sobre el “cierre” de las fronteras con Francia en forma de cuarentena obligatoria, pero con la excepción de los trabajadores fronterizos de los que no se puede prescindir, nos preguntamos si el virus es realmente tan terrible o si podría haber un virus “ligero” para los trabajadores fronterizos y un virus “grave” para los trabajadores no fronterizos. Hay que señalar que no podemos celebrar el hecho de que las autoridades políticas tomen en consideración otras preocupaciones distintas de las estrictamente médicas.

Soñamos que amigos y conocidos médicos o farmacéuticos que, en privado, dicen que asistimos a una especie de “dictadura de los virólogos” y deploran la información catastrofista, se atreven a proclamar públicamente sus dudas y críticas científicas, tan científicas como las certezas opuestas que se transmiten oficialmente en los grandes medios de comunicación y se afirman ante los responsables políticos.

Soñamos que, 46 años después del escándalo Watergate, unos pocos periodistas, cuyos recursos de investigación son a menudo sorprendentes, descubrirán, por ejemplo, un posible “farmagate”.

https://blogs.letemps.ch/suzette-sandoz/2020/08/29/quand-on-manque-de-morts-comment-faire-peur/

‘El covidismo es una forma de religión, con sus templos mediáticos y sacerdotes expertos’

Mentiras, engaños, comportamientos mágicos, cuasi-religión, charlatanería: no se puede decir que François Jortay vaya con la parte de atrás de la cuchara en su largo análisis de la gestión de la crisis de Covid-19. Para darle un anticipo y quizás el deseo de leerlo (dos veces, como él aconseja), le hemos pedido que resuma sus puntos más destacados. En esta entrevista exclusiva, muestra la amplitud del catastrofismo mediático y su poder de convicción (es decir, de condicionamiento) sobre los gobiernos y una parte considerable de la comunidad científica. Además, se dice que muchos científicos son víctimas de la falta de comprensión de los límites de la modelización matemática aplicada a los fenómenos ecosistémicos y sociológicos. La incapacidad (verificada históricamente) de los modelos epidemiológicos para predecir el futuro ha “justificado” la inversión del principio de precaución, pisoteando así los principios básicos del método científico. Esta “nueva religión” que él llama “covidismo” lleva a la población a un confinamiento cognitivo deletéreo. El análisis de François Jortay es implacable. Desmantela los modelos de predicción en el centro de toda la maquinaria covidencial y denuncia el engaño que consiste, en la gestión de la epidemia, en utilizar el número bruto de pruebas positivas sin relacionarlo con el número de pruebas realizadas (casos/pruebas positivas). El indicador más importante, afirma, es la mortalidad por todas las causas. Al final, no sólo dice en voz alta lo que mucha gente, incluyendo científicos, piensa en silencio, sino que su viaje al corazón de los modelos matemáticos tiene el mérito de exponer los defectos del discurso oficial, o ¿debería llamarse “propaganda”?

1. ¿Por qué acusas a los “expertos” científicos del gobierno o de los canales de televisión de incompetencia o charlatanería?

Hay que distinguir entre la competencia y el uso que se hace de ellas. Cuando analizo los artículos “científicos” sobre la epidemia de covid-19, leo tantos detalles que me pregunto: ¿es incompetencia o charlatanería? Por supuesto, no debemos subestimar la posibilidad de incompetencia por parte de algunos profesores universitarios, con sus excepcionales capacidades de memorización y velocidad de trabajo, ciertamente excepcionales, pero “monos eruditos”. Sin embargo, creo que en la mayoría de los casos se trata más bien de charlatanería, en este caso por parte de individuos que explotan su condición de científicos para engañar a la población. Un caso bien documentado de libro de texto es el del LancetGate.

2. ¿Cuál es entonces su propia legitimidad para analizar y criticar el manejo de la epidemia en Bélgica?

Mi legitimidad personal es, ni más ni menos, la de un ciudadano que dedica mucho tiempo a la lectura de artículos científicos y a la investigación. Este es un enfoque que he teorizado a través de los conceptos de investigación libre y transdisciplinariedad y que pongo en práctica en todas mis publicaciones. Las nociones de tiempo libre y el derecho transdisciplinario a hablar tienen un vínculo directo con mi trabajo sobre la asignación universal y la democracia directa.

3. ¿Cuál es el papel de los medios de comunicación en el debate científico?

La competencia que los medios de comunicación social representan para las empresas de “información” las está llevando a ser cada vez más catastróficas («noticias sesgadas” o incluso “noticias falsas») con el fin de aumentar los índices de audiencia. Desde el covidismo es obvio que estas empresas no tienen dificultad en atraer a los científicos que se consideran injustamente incomprendidos. Tal vez esperan que las audiencias de televisión y las contribuciones en las columnas de la prensa escrita les permitan, alimentando el catastrofismo, brillar finalmente bajo los reflectores. En la jerga de los medios profesionales de “noticias”, hay un término para estos expertos: “buenos clientes”. No puedo decir si estos científicos charlatanes son la mayoría dentro de la comunidad científica, pero es, por otra parte, flagrante que su cobertura favorable en los medios de comunicación tiene el efecto de inhibir el debate contradictorio dentro de ella. No hay muchos científicos que se arriesguen a que su reputación sea masacrada por las empresas de “información”. Por ello, una de las conclusiones de la “Gestión de las epidemias” es la necesidad de un control democrático de los medios de producción de información y conocimientos.

4. En el centro de su demostración, usted cuestiona la principal herramienta de la gestión gubernamental: los modelos matemáticos. ¿Cuál es el problema?

Los modelos matemáticos pueden ser muy útiles, pero sólo si no están desconectados de la realidad. Sin embargo, cuando se modelan fenómenos que entran dentro de las llamadas ciencias “humanas” o “blandas”, como la economía o la infecciología, a menudo existe el riesgo de aplicar el reduccionismo de la modelización matemática a fenómenos complejos y ecosistémicos que no son… reducibles. Es posible utilizar un modelo para reproducir simplemente las curvas epidémicas observadas, pero adaptando cada vez los valores de los parámetros del modelo. En estas condiciones, es imposible predecir el futuro, especialmente si el virus es nuevo. Cuando su médico de cabecera dice que “este año la gripe es virulenta y persistente” quiere decir que el valor de los parámetros beta y lambda es más alto de lo habitual. Sin embargo, los modelos dibujan una curva epidémica basada en el valor asignado a cada uno de estos parámetros. Si se cambia este valor, entonces se altera la forma de la curva, incluyendo su altura (número de infecciones y por lo tanto número de muertes). En estas condiciones es imposible predecir el futuro desde el pasado.

5. ¿Pero no podemos adaptar el valor de los parámetros durante una epidemia para que describan correctamente la realidad?

Sí, esto es una parametrización en tiempo real. Pero esto es una señal de que los modelos epidemiológicos no son predictivos sino sólo descriptivos, es decir, pueden dibujar una curva teórica suave que es una buena aproximación de la “curva” real. Para poder hacer predicciones, el valor de los parámetros debe ser necesariamente constante en el tiempo (y preferiblemente también en el espacio). Hagamos una analogía para entender esto: si podemos predecir el tiempo que tardará un cuerpo en caer desde una cierta altura y su velocidad en el momento del impacto, es porque la fuerza de gravedad es conocida. Si, en el mismo marco de referencia, la fuerza de gravedad cambia debido a mecanismos mal entendidos, esta predicción no sería posible. Sin embargo, en los parámetros de los modelos epidemiológicos, no hay nada que se asemeje ni de cerca ni de lejos a la constante que es la aceleración gravitatoria. El valor de estos parámetros no es estable en el tiempo ni en el espacio. Ciertamente, esto no es un problema para los que se interesan por los modelos epidemiológicos, porque lo que les interesa es el promedio de los parámetros. Afirman 1. que este promedio es constante en el tiempo y en el espacio, y 2. que la desviación estándar (*) de los valores sobre los que se calcula el promedio sería “suficientemente pequeña”. Pero los recurrentes y gigantescos errores de predicción de los modelos epidemiológicos muestran que sus conclusiones son falaces. Y aquí, ni siquiera hemos abordado el problema de la falta de fiabilidad de las mediciones de las variables epidemiológicas durante una epidemia (infecciones, hospitalizaciones, mortalidad, etc.), que son las variables de entrada de los modelos…

6. Las autoridades afirman que como el virus es nuevo, se aplica el principio de precaución. ¿Por qué castigar este exceso de precaución?

No es exceso de precaución, es un comportamiento mágico. El principio de precaución no consiste en aplicar una medida incierta con el pretexto de que tal vez funcione (bien podría quemar velas, ¡nunca se sabe!) sino, por el contrario, en no aplicar una medida sin tener la certeza de que sus efectos perversos no superarán a sus efectos positivos esperados. Es esta segunda interpretación del principio de precaución la que prevaleció antes del covidismo. La pregunta es por qué, en 2020, se ha producido un cambio semántico. ¡Y muy poca gente se dio cuenta del engaño!

7. ¿Cómo puede estar seguro de que cualquier epidemia se extinguirá de forma natural?

Esta pregunta equivale a sugerir que el covid-19 sería el primer virus de la historia humana que, sin confinamiento y las mascarillas, la epidemia sólo se habría extinguido con la muerte del último humano. Esto no tiene ningún sentido. En lugar de hundirnos en creencias apocalípticas, observemos los hechos históricos: ¡las pandemias anteriores, incluyendo las de los “nuevos” virus, nunca han confirmado las predicciones ultracatástricas “a lo Neil Ferguson”, y esto sin que se haya impuesto el confinamiento o las mascarillas a las poblaciones! Contrariamente a lo que sugiere el simplismo de los modelos epidemiológicos, las razones de la autoextinción de las epidemias son poco conocidas: podría haber una inmunidad de nacimiento o una inmunidad cruzada aún no identificada o subestimada. Y tal vez otros factores explicativos jueguen un papel, particularmente en las fases iniciales del fenómeno epidémico.

8. Algunos han demostrado científicamente las “muertes evitadas” por el confinamiento. Usted es exactamente lo contrario: ¿cómo demuestra indiscutiblemente la inutilidad (o incluso la contraproducencia) del confinamiento?

Hasta la fecha, no he encontrado ninguna demostración seria de muertes evitadas gracias al confinamiento. Ciertamente hay una enorme producción de artículos “científicos” que afirman demostrar esto, pero cuando uno se toma la molestia de leer algunos de ellos cuidadosamente, uno se da cuenta de dos cosas. O bien los autores no mencionan toda la información necesaria para verificar sus conclusiones. O bien estos estudios son claros engaños, confundiendo la correlación (el confinamiento fue seguida de una desaceleración de la epidemia) con la causalidad (se dice que la desaceleración está causada por el confinamiento). Toda epidemia comienza con una fase de crecimiento, a la que sigue una fase de disminución. Este ha sido el caso de todas las anteriores epidemias de “nuevos” virus, ¡y sin que se haya impuesto confinamiento o las mascarillas!

9. ¿Con esto quiere decir que la seudociencia se usa para demostrar algo?

Hago la pregunta: ¿el LancetGate es una excepción o más bien la norma? El famoso libro “Imposturas intelectuales” publicado en 1997 por Sokal y Bricmont ya mostró la eficacia muy relativa de la validación por pares. En este caso, me parece sumamente difícil, si no imposible, desde un punto de vista práctico, medir experimentalmente la eficacia de confinamiento general o de la obligación de llevar una máscara por parte de toda la población. Por esta razón, para imponer sus “predicciones” catastróficas, los covidentes han tenido que invertir la definición del principio de precaución. Por lo tanto, mi trabajo se basa en el razonamiento lógico, lo que podría llamarse sentido común, pero basado en datos creíbles. Y no hay ninguna foto, y se comprende por qué la estrategia preventiva llamada “no farmacéutica” (confinamiento, distanciamiento, mascarillas, lavado) nunca se ha impuesto a las poblaciones durante las pandemias de virus anteriores, incluso las “nuevas”.

10. Hay un golpe en la comunicación del gobierno sobre el “rebrote”. ¿Hay que temer un “rebrote»?

Por una parte, basta con que aumente el número de pruebas (por ejemplo, como resultado de la mediatización excesiva de las “predicciones” catastróficas) para que aumente el número de “casos positivos”. Por lo tanto, el indicador pertinente para las infecciones es la relación entre los resultados positivos y las pruebas y no su numerador. Por otra parte, el indicador final, es decir, el más relevante, es obviamente la tasa de mortalidad por todas las causas. Basta con mirar estos indicadores para darse cuenta de que la cuestión fundamental no es la del rebrote, sino por qué se ha invertido la definición del principio de precaución y por qué muchos aparatos del Estado (gobierno, empresas de “información”, expertos de televisión…) han empezado a aterrorizar a la población.

11. Las autoridades afirman que la “tasa de reproducción” (posibilidad de infectar a otras personas) R0 sigue siendo alta. Las pruebas muestran cada vez más casos, por lo tanto, posibilidades de contacto. ¿No es por lo tanto normal que el gobierno trate de reducirlos continuando las medidas de “prevención»?

La tasa de reproducción Rt dice que un aumento en el número de infecciones corresponde a Rt > 1 y una disminución a Rt < 1. Punto. R0 es Rt en t=0 , o una especie de promedio de Rt calculado sobre un período de tiempo arbitrario. Punto de barra. En ninguno de los dos casos se trata de una cuestión de predicción: o se habla del pasado, o se habla de posibles escenarios (en el sentido de “es posible que mañana te caigas por las escaleras”…). Todo lo demás es charlatanería, que se ilustra con los recurrentes y gigantescos errores de previsión de los modelos epidemiológicos. En el caso del covid-19, sus seguidores, con la ayuda de las empresas de “información”, han logrado convencer a muchos gobiernos para que apliquen el confinamiento. Y ahora afirman que el confinamiento es la razón por la que esta epidemia no fue excepcional. Pero también podrían haberlo dicho en anteriores pandemias de nuevos virus, si hubiésemos cedido a su catastrofismo, como desgraciadamente hicimos en 2020. Comprendamos, pues, la gravedad del confinamiento cognitivo en el que nos encontramos hoy en día, resultante de la inversión del principio de precaución. Por lo tanto, hablar del “covidismo” como una forma de religión, con sus templos mediáticos y sus “sacerdotes expertos”, está bien fundado.

12. Al final, ¿cuál es la mejor estrategia para la vigilancia de la epidemia? O, dicho de otro modo: ¿por qué se equivoca el gobierno?

La mejor estrategia es la que siempre se aplicó antes del covidismo. Esencialmente reactiva (tratamiento) más que preventiva (contención, distanciamiento, enmascaramiento, lavado) en la naturaleza, la mejor estrategia se basa en la confianza en la autorregulación de los ecosistemas (incluidas las múltiples formas de inmunidad) y en la capacidad del sistema médico para neutralizar incluso enfermedades aparentemente nuevas. A este respecto, quisiera recordarles que en muchas enfermedades virales, el tratamiento sintomático por sí solo puede reducir a la mitad la tasa de mortalidad. En cuanto al tratamiento curativo, es alucinante que, bajo la dirección de la OMS, muchos países hayan endurecido la reglamentación médica sobre el uso de drogas no específicas (el llamado “reposicionamiento»), que es exactamente lo contrario de lo que se debería haber hecho.

13. ¿Por qué, en su opinión?

En mi “Gestión de las epidemias”, trato de identificar las posibles “fuerzas tectónicas” que han dado lugar al covidismo, un fenómeno probablemente multifactorial en el que se entremezclan intereses no necesariamente coordinados pero sí convergentes. Entre estos posibles factores se encuentran los vínculos incestuosos entre la OMS y el negocio farmacéutico, que están ampliamente documentados. Como economista, me llama la atención el obvio paralelismo con el sector bancario del FMI: 1. la creciente importancia de los modelos matemáticos y los “grandes datos” en los modelos empresariales; 2. el “apoyo” de los científicos cuyas motivaciones están muy alejadas de la ciencia (culto a la personalidad, especulación bursátil, etc.); 3. la creciente importancia de los “grandes datos” en los modelos empresariales; 4. el “apoyo” de los científicos cuyas motivaciones están muy alejadas de la ciencia (culto a la personalidad, especulación bursátil, etc.); 5. “crisis” recurrentes que “justifican” transferencias monetarias masivas, teóricamente para “salvar la economía”, pero que en realidad enriquecen a los más ricos (véase el aumento de las brechas de riqueza desde principios de la década de 2000).

14. ¿Qué se debe hacer para liberarnos del covidismo?

En lo que a mí respecta, intento no perder mucho tiempo convenciendo a los seguidores de esta nueva religión. Están subyugados por los medios de comunicación, un fenómeno que teoricé en el concepto de info-adicción. Han pasado 20 años desde que despedí mi televisión, así que no es nuevo para mí. Por otra parte, me sorprendió el asombro y la sumisión de casi toda la comunidad científica ante el poder avasallador que el negocio de la “info” ha mostrado en la creación del covidismo. Esto es extremadamente preocupante porque la comunidad científica debería ser el último baluarte antes del precipicio a la oscuridad. Ese último baluarte obviamente ha caído. Si la inteligencia colectiva no la reemplaza, existe un riesgo real de una regresión grave y duradera de la sociedad humana. Para evitarlo, deberíamos dejar de reaccionar sólo a lo que produce la prensa. Nuestro trabajo de revuelta ya no debería ser reactivo sino proactivo. Se trata de construir una nueva norma política, económica y social. Para ello, konfedera.org ofrece un marco de organización. Pero también es importante que este trabajo colectivo de autoorganización se complemente con un trabajo individual de autoeducación en la transdisciplinariedad, que propongo a través de otra de mis publicaciones sobre la filosofía del conocimiento. Es un enfoque fundamental que debe ser a largo plazo (“un poco pero todos los días”).

(*) La desviación estándar es una medida de la diferencia media entre los valores de una variable cuyo promedio se ha calculado. Cuanto mayor es la desviación estándar, menos representativa es la media del conjunto de valores.

Si sois buenos… todo irá bien… Lo dice la ciencia

“… Con frecuencia se ha observado que el terror solo puede gobernar absolutamente sobre las personas que están aisladas entre sí y que, por lo tanto, una de las principales preocupaciones del gobierno tiránico es provocar este aislamiento. El aislamiento puede ser el comienzo del terror y ciertamente es su terreno más fértil… las personas aisladas son impotentes por definición” (Hannah Arendt, The Origins of Totalitarism)

“…la Sagrada Congregación, reunida ante Su Santidad el 25 de febrero de 1616, decreta que su Eminencia, el Cardenal Bellarmino te prescriba abjurar del todo de la mencionada falsa doctrina; y que si rehusaras hacerlo, seas requerido por el Comisario del Santo Oficio a renunciar a ella. A no enseñarla a otros ni a defenderla y a falta de aquiescencia, que seas prisionero…
… Y con el fin de que una doctrina tan perniciosa pueda ser extirpada del todo y no se insinúe por más tiempo con grave detrimento de la verdad católica, ha sido publicado un decreto procedente de la Sagrada Congregación del Índice, prohibiendo los libros que tratan de esta doctrina, declarándola falsa y del todo contraria a la Sagrada y Divina Escritura.
… Porque tu lastimoso y pernicioso error y transgresión no queden del todo sin castigo, y porque seas más prudente en el futuro, y sirvas de ejemplo porque los otros se abstengan de delincuencias de este género, nosotros decretamos que el libro Diálogos de Galileo Galilei sea prohibido por un edicto público… (“Galileo. His Life and Work. J. Fahic. 1903)

La moderna Inquisición, la cual ha cambiado la Biblia por nuevas revistas científicas y contenidos curriculares académicos impuestos por la industria químico farmacéutica no duda a la hora de determinar cuál es la “falsa doctrina” en torno a la epidemia del SARS-Cov-2 y declarándola contraria a la “Sagrada y Divina Escritura” diseñada desde los consejos de administración de las grandes corporaciones y seguida fielmente por profesionales y científicos a sueldo de las mismas. Hoy ya no se practica la quema de libros, pero si la negativa a editarlos, y una de las virtudes de las nuevas tecnologías de la información es la posibilidad de poder extender opiniones diversas por medio de las llamadas redes sociales. Pero, los modernos inquisidores que controlan los canales cibernéticos, se atribuyen la potestad de eliminar de estas redes aquellas opiniones que no concuerdan con los intereses que representan.

“El blog Movimiento Político de Resistencia abandona blogger para evitar posibles censuras y será migrado a partir del lunes a su nuevo servidor y dominio www.mpr21.info, con nuevo diseño y utilidades, después de detectarse en las publicaciones de esta web caídas en el n.º de visitas y bloqueos a noticias relacionadas con el coronavirus. La web, nacida en 2012, suma según el contador de blogger 7,8 millones de visitas, con una media diaria en los últimos días de 15 mil nuevos visitantes, principalmente de España, Argentina y los Estados Unidos” (14 de Agosto 2020. https://movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com/)

Así como blogger, lo hace youtube, facebook, Instragram, Twitter, etc. y así como años atrás se utilizaron varias formas de comunicación en forma de papeles impresos en imprentas clandestinas, ahora se tendrán que buscar nuevas formas de comunicación utilizando las tecnologías de la información que rompan el monopolio de las grandes corporaciones. Seguramente miles de Hackers hoy, pueden jugar el mismo papel que los repartidores de octavillas a mediados del siglo XX. Y esto será realizado con una base científica que no estará al servicio del capital.

“Después de superar la pandemia del COVID-19, el mundo cambiará. No será el mismo, con el paso de los meses, nos veremos diferentes. Tendremos que aprender a desenvolvernos en una “normalidad” hasta cierto punto distópica. La economía está malparada y los cambios que posiblemente iban a tardar más tiempo a implementarse, como el teletrabajo, la enseñanza online, la telemedicina, la incursión de los robots en la vida de las personas, se acelerarán. En el turismo, la educación, el trabajo, el transporte, los sistemas de salud pública, el ocio y la industria del espectáculo, etc., presenciaremos cambios inmediatos. Con seguridad se abrirán nuevos mercados, y formas de control a la ciudadanía, los cuales, ayer podían ser inéditos, o casi imposibles. Los cambios más profundos que sentiremos, influenciarán la esfera de nuestra afectividad, nuestra forma y calidad de vida no será igual que antes. Volveremos a estar juntos pero al mismo tiempo, con esta distanciación social preventiva” (Javier Domínguez. Inspiring Committed Leaders Foundation, ICLF, 21 Junio 2020).

Así como un tejido de varios intereses económicos, sociales, culturales y políticos imponían, en el marco de un paradigma vigente en el siglo XVII qué era la verdadera doctrina científica, en el siglo XXI, esta misma red de intereses mantiene un paradigma dominante al cual los poderes económicos lo financian, los educadores lo propagan, los partidos políticos lo promueven, los medios de comunicación lo difunden, las organizaciones profesionales lo legitiman, y los gobiernos lo oficializan. Y así, los actuales Galileos se ven ninguneados, atacados, difamados y expedientados por orden de la moderna Sagrada Congregación.

“… Iglesia y Estado están ahora cuidadosamente separados. Estado y Ciencia, sin embargo, trabajan estrechamente unidos. Inmensas sumas de dinero se gastan en la mejora de ideas científicas… Las relaciones humanas se someten al tratamiento científico, como lo demuestran los programas educativos, las propuestas de reforma carcelaria, el entrenamiento en el ejército, etc. El poder de la profesión médica sobre cada fase de nuestra vida ya excede al poder que una vez tuvo la Iglesia” (Paul Feyerabend. Science in a Free Society. New Left Books).

Si la ciencia se autodefine como “objetiva”, no es porque pueda producir el único conocimiento posible, sino el conocimiento válido a partir de las premisas de fundamentación y de los objetivos de los cuales parte la propia ciencia. Si la ciencia ha aparecido como única fuente de la verdad, es consecuencia del hecho que los valores y mitos que incorpora implícitamente la ciencia son los valores y mitos dominantes dentro de la sociedad en la cual la ciencia se desarrolla.

Cada día, más campos y dimensiones de nuestras vidas están controlados, manejados, administrados a partir de un saber científico desde el cual se determina, sin que nuestra opinión sea necesaria, que es el que tenemos que hacer y como tenemos que hacerlo.

“La religión relaciona la humanidad a elementos sobrenaturales, trascendentales o espirituales no demostrables. La ciencia mal entendida acepta por demostrado lo que no lo está. Sirve de propaganda social y de marketing para los quién controlan el mercado de la salud y necesitan conferirle a su discurso “garantías científicas” para hacerlo más creíble. Consiguen así hacer más vendibles sus productos, los aparatos y tratamientos médicos que piden para comulgar sus feligreses” (“El autoritarismo científico. Javier Peteiro, doctor en Medicina y Jefe de la sección de Bioquímica del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña).

Durante estos meses pandémicos, los diarios, la radio, la televisión y las llamadas redes sociales han llenado sus páginas, altavoces y pantallas de datos. Es la Estadística, dicen, es una parte de la ciencia que utiliza conjuntos de datos numéricos para obtener, a partir de ellos, inferencias basadas en el cálculo de probabilidades. No es un invento reciente pues los primeros ensayos clínicos en que se utilizaron estadísticas, se practicaron en los Estados Unidos en 1721 para proporcionar datos sobre la amenaza de viruela en Massachussets asegurando que las enfermedades estaban en el ambiente y podían infectar a la gente y que los vacunados (inoculados) estaban protegidos contra estos ataques. Estos experimentos de inoculación fueron dirigidos por Cotton Mather, mejor conocido por su papel inquisitorial y colaborador de los ahorcamientos durante los juicios de las “Brujas de Salem” en 1692. Posteriores datos comprobados por el Dr.William Douglass (The Inoculation Controversy in Boston: 1721-1722 John Blake The New England Quarterly Vol.25. 1952) demostraban que la inoculación había matado más que prevenido.

“La práctica rutinaria de exámenes para el diagnóstico en grandes poblaciones garantiza al científico médico una base amplia para seleccionar los casos que mejor encajen en los medios de tratamiento existentes o que son más eficaces para conseguir objetivos de investigación, sin importar que los tratamientos curen, rehabiliten, alivien o no lo hagan. En este proceso se robustece la creencia de la gente que son máquinas la duración de las cuales depende de las visitas al taller de mantenimiento… La promesa de milagros médicos es su mejor defensa contra el fracaso, puesto que los milagros pueden esperarse, pero no pueden garantizarse” (I. Illich. Medical Nemesis, The Expropriation of Health. 1974).

Una definición filosófica señala que la ciencia es «un intento para descubrir, por medio de la observación y el razonamiento basado en la observación, los hechos particulares sobre el mundo primero, después las leyes que conectan los hechos entre si, y que (en casos afortunados) hacen posible predecir los acontecimiento futuros» (Bertrand Russell. Religión y Ciencia. México, Fondo Cultura Económica. 2003).

Una segunda definición establece que la ciencia es, la actividad humana productora de conocimiento científico. Es aquella actividad cultural humana que tiene como objetivo la constitución y fundamentación de un cuerpo sistemático del saber que busca ser reconocido por todos como verdadero o, al menos, ser aceptado por consenso universal ( J.M. Ziman. Un ensayo sobre le dimensión social de la ciencia. México: Fondo de Cultura Económica, 1972).

A pesar de estos intentos de visión uniformadora, muchas voces científicas no concuerdan con los postulados impuestos por la industria químico-farmacéutica y alertan sobre los efectos tóxicos tanto de los alimentos, como de las contaminaciones por xenoestrógenos y otros derivados, así como los efectos secundarios de multitud de fármacos, entre ellos las vacunas, pero se impone por una mayoría de científicos la atribución de cualquier epidemia a su origen vírico. No es de extrañar, pues unos pequeños fragmentos de ARN invisibles por cualquier mortal juegan el mismo papel que Cotton Mather atribuía a las “almas inmortales” demoníacas que se apoderaban de las personas. El porqué de esta controversia tenemos que buscarla en los profesionales científicos que trabajan a sueldo de las multinacionales o los que no están ligados a ninguna corporación química farmacéutica. Para poner un pequeño ejemplo:

“La micotoxicosis no fue un problema muy generalizado mientras la gente no se alimentó a través del mercado mundial. Antes de la segunda guerra mundial tan solo un 1% del peso total de los alimentos consumidos por la humanidad procedían de fuera de su propia región. Solo después de la guerra una mayoría de personas llegaron a depender en materia alimentaria de productos que se habían comercializado más allá de sus alrededores. Esta nueva situación comporta que una parte muy importante de productos, han sido almacenados durante largos periodos y transportados a través de diferentes climas. En estas condiciones el alimento se expone en una alta probabilidad de múltiples infecciones. El mercado mundial garantiza una difusión casi instantánea de todo nuevo hongo y es muy difícil identificar las dosis subletales de micotoxinas, de no ser así, gran parte de los alimentos actualmente en el mercado habrían sido proscritos.. Las micotoxinas son venenos acumulativos que empiezan para obstaculizar el funcionamiento de lascélulas cerebrales y pasan después a otros órganos vitales” (I.Illich. Medical Nemesis. 1974. Nota a pie de página n.º 255).

En el artículo publicado “Efectos de las micotoxinas en el ser humano” (Bulletin of the World Health Organization (OMS) 1999, 77, 754): “La exposición a las micotoxinas se produce sobre todo por ingestión, pero también por contacto cutáneo y por inhalación. A menudo los profesionales de la medicina no reconocen la micotoxicosis, excepto cuando afectan gran número de personas. En el presente artículo se examinan varios brotes de micotoxicosis en los cuales la etiología de la enfermedad se ha visto corroborada por el análisis de la micotoxina. Se analizan los hallazgos epidemiológicos, clínicos e histológicos disponibles en relación con brotes de micotoxicosis causados por la exposición a aflatoxinas tricotecenas, ocratoxinas, ácido 3-nitropropiónico, zearalenona y fumosinas. En las conclusiones del equipo investigador se cita lo siguiente: “Las micotoxicosis agudas pueden provocar manifestaciones graves, a veces mortales. Tiene que sospecharse una intoxicación por micotoxinas cuando una enfermedad aguda afecta a varias personas y no existen signos ni de infección por un agente etiológico conocido, ni de mejora del cuadro clínico desprendido del tratamiento.”

La intoxicación por tricotecenas, que causó una gran mortalidad en la URSS durante el año 1932, parece ser por el mal almacenamiento de los cereales, y fue utilizada como arma química por parte de los Estados Unidos en los bombardeos de Laos y Camboya. Tiene los siguientes síntomas: congestión torácica, garganta irritada, síntoma gripal, dolor de cabeza, asfixia, pérdida de sabor bucal, náusea, vómitos, inmunodepresión. Aun así la investigación de la OMS afirma que “a menudo los profesionales de la medicina no reconocen las micotoxicosis”. En consonancia a no querer atribuir diversas enfermedades su origen tóxico, sino buscar otros orígenes, víricos, por ejemplo, pues aceptar la toxicidad es enfrentarse al sistema mundial de producción agro-químico-militar-industrial e ir en detrimento de las corporaciones farmacéuticas, puesto que muchos remedios no serían medicamentos patentados, sino la eliminación de muchos procesos industriales alimentarios. Y esto iría en detrimento de los beneficios del capital.

“El problema que es necesario discutir en relación a la ciencia no reside en un cuestionamiento de su eficacia para los objetivos que esta se propone. El problema es otro: ¿Estamos dispuestos a asumir los objetivos de la previsión, manipulación, control de la naturaleza y de la sociedad, como los objetivos últimos de la vida humana, objetivos a los cuales hay que subordinar todo otro objetivo, todo otro fin, todo otro valor humano?”. (E. Lander. Verdad, Ciencia y Tecnología. UCV. 1990)

Responder a los interrogantes que plantea Lander, es decir, qué objetivos estamos dispuestos a asumir, puesto que estos objetivos tienen que estar en consonancia, según la opción política e ideológica de cada uno.

La ciencia pedagógica ha estado ausente en los últimos meses en cuanto al valor humano de las criaturas. Los científicos pedagógicos se han reunido al discurso dominante sin enfrentarse en absoluto a las medidas dictadas “manu militari” de aislamiento de las criaturas, sabiendo, como podrían y tendrían que saber, que están sobradamente demostradon los beneficios de la inmunización colectiva en los niños. La única preocupación ha sido la salvaguardia de la salud de los profesionales del mundo pedagógico. ¿Pero a qué precio?

A su lado la mayoría de científicos a sueldo de la Administración, del mundo de la psicología y psiquiatría infantil no ponen en tela de juicio el discurso dominante ni las incongruencias de la OMS y los respectivos gobiernos con sus correspondientes equipos asesores, tan solo en un acto de apología al conductismo, se entretienen a recomendar que hacer con las criaturas aisladas de repente. Recomendaciones que insisten al hacerles entender que “es por su bien”, escondiendo el mal generado mediante esta actitud. La frase “todo irá bien” con el correspondiente dibujo del arco iris, que se ha hecho dibujar a las criaturas de una gran cantidad de escuelas, junto al lema “yo me quedo en casa” el cual no es un logotipo surgido del sentir infantil, sino que, al igual que el anuncio de coca-cola, ha sido elaborado por los científicos del mundo de psicología social del mismo modo que han intentado convertir las emociones naturales de las criaturas en una construcción adulta falseada por intereses espurios, han intentado infantilizar los adultos con una parafernalia de aplausos hechos desde el arresto domiciliario.

“… Lo esencial en la psicología de masas es el arte de la persuasión. Podemos esperar que, en algún tiempo, cualquiera será capaz de persuadir a cualquier de cualquier cosa… Esta técnica puede hacer grandes avances, si, bajo una dictadura científica, la toman en sus manos los hombres de ciencia. Anaxágoras mantenía que la nieve es negra, pero nadie lo creía. Los psicólogos sociales del futuro tendrán cierto número de clases para niños en edad escolar, sobre los cuales experimentarán los diferentes métodos de producir la convicción inconmovible que la nieve es negra. … Es cosa de nuestros futuros hombres de ciencia establecer con precisión estas máximas y descubrir exactamente que coste económico tiene hacer creer a los niños que la nieve es negra, y cuanto menos costaría hacerles creer que el color es gris oscuro… No se permitirá al populacho que conozca como se generan sus convicciones. Cuando la técnica haya sido perfeccionada, cualquier Gobierno será capaz de gobernar a sus súbditos con seguridad, sin necesidad del Ejército ni Policía” (Bertrand Russell. Efectos Generales de la Técnica Científica. 1949).

¿Cual será a partir de ahora nuestra percepción del mundo, de la educación, de la importancia del contacto humano fuera de las pantallas? ¿Los proyectos educativos que se propician qué tendrán que ver con las criaturas? ¿Continuaremos dejando a las criaturas sin tiempos para el juego colectivo? ¿Las dejaremos ser?. Tal como se pregunta la psicoanalista Ana Kurtzbart en “La educación confinada y la niñez lejos de las calles”. O como reflexiona la antropóloga de la UNAM Márgara Millán, de la Red de Feminismos Decoloniales, preguntando si permitiremos que el capital controle nuestras emociones y afectos, que continúe haciendo negocio con las consecuencias que su mandato produce. ¿Cómo será para los niños y niñas asistir en una escuela donde los dos metros de distancia, la sanitización constando de las manos, el uso del bozal, sean los gestos cotidianos y reiterados de nuestro estar en el mundo? ¿Podrán jugar, ser creativos, desarrollar su imaginación en un espacio cuadriculado por la sana distancia? ¿Qué marcas, huellas y traumas quedarán en la experiencia vital de la distancia física? ¿Se traducirá irremediablemente en distanciación social, en potenciación segregativa? ¿Irán los niños y niñas, contentos y cantando, a pedir que se les inyecte una vacuna “por su bien”? ¿Rechazarán amigos y amigas que no estén vacunados?

“Lo que sí resulta esencial para nuestra hipótesis es creer que con el tiempo la fisiología llegará a encontrar maneras de controlar las emociones, algo que difícilmente puede ponerse en entredicho. Cuando esto suceda, tendremos las emociones que deseen los gobernantes, y el propósito principal de la educación primaria será el de producir la deseada disposición anímica, que ya no se obtendrá ni por castigos ni por la preceptiva moral, sino por el método mucho más seguro de las inyecciones. Quienes administren un sistema así poseerán un poder tal como no lo soñaron en su momento los jesuitas, aunque no hay ninguna razón para suponer que tendrán que ser más juiciosos que quienes en la actualidad controlan la educación. El conocimiento tecnológico no garantiza discernimiento de ánimo, por lo cual es muy probable que los gobernantes del futuro no sean menos estúpidos y menos prejuiciosos que los de hoy en día”. (B. Russell. Icarus, The Future of Science. 1924)

Mucho más próximo en el tiempo, en 2014, el filósofo Byung-Chul Han en “Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder” apunta que “La psicopolítica neoliberal es la técnica de dominación que estabiliza y reproduce el sistema dominante por medio de una programación y control psicológicos” y pone énfasis en el hecho que la psicopolítica recurre a un sistema de dominación que, en lugar de emplear el poder opresor, utiliza un poder seductor, inteligente, que consigue que las personas se sometan por sí mismas al entramado de la dominación.

La filósofa Maria Antonia González Valerio, profesora de la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de México hace recordar los paralelismos entre la campaña propagandística sobre el SIDA de los años 80 con el actual del SARS-Cov-2: “Se anuncia ahora una disciplina especial sobre los cuerpos de las personas, que pretendería que pudiéramos establecer otro trato con el cuerpo propio (no te toques la cara) o con los cuerpos ajenos (mantenerlos alejados). El cuerpo aparece una vez más cómo aquello que se tiene que disciplinar. Ya habíamos escuchado y vivido esto en medio de la epidemia del VIH en los años 80, para el cual, no lo olvidemos, parece que después de 40 años todavía se busca una vacuna y seguramente el virus, aun así, la OMS dice que hay en todo el mundo más de 30 millones “de infectados” según los resultados de los tests. (ELISA y Western BLOT, que generan un multimillonario negocio los beneficios del cual son a repartir entre Francia y Estados Unidos después de los acuerdos comerciales de los años 90 derivados de la polémica entre Gallo y Montaigner). Con la campaña tanática del VIH la población aprendió a asumir el propio cuerpo como posiblemente infectado. También aprendió a ver el cuerpo ajeno con temor, porque este otro cuerpo podía convertirse en vehículo de la propia muerte. Se convocó entonces a una normalidad de cuerpos disciplinados a los cuales, como por ejemplo, se les impuso una barrera física”.

Barrera física que destructura la sociedad, pero no toda la sociedad, solo aquella parte que se puede considerar potencialmente peligrosa, con potencial capacidad organizativa y organizadora para reunir las víctimas de las próximas reestructuraciones del capital, víctimas consideradas “necesarias” según los científicos del mundo de la economía, de la pedagogía, de la ingeniería, de la biología y del resto de disciplinas académicas subordinadas al capital. Para llevarlo a cabo, ¿Qué mejor que un experimento global de distanciamiento humano? ¿Qué mejor que la construcción de un mundo virtual?

Byung-Chul Han, “En el enjambre”, dice: “En los blogs o las redes sociales que hoy en día construyen o reemplazan el espacio público no se produce ningún discurso. No se construye espacio público (Öffentlichkeit). Los medios digitales hacen que la sociedad se vuelva cada vez más pobre en su discurso. Impiden la construcción de una comunidad en un sentido empático. Solo producen al azar muchedumbres (Ansammlungen) o multitudes (Vielheiten) de individuos aislados, de ego, sin ninguna cohesión (Versammlung) sin lugar de discurso. El individuo ya no es una entidad política capaz de producir un nosotros”.

En la construcción de este mundo virtual y metafísico, los científicos sobre comportamiento humano que llenan los medios audiovisuales, han puesto en escena el discurso dictado por sus superiores. Un discurso patético y falseado que nos puede recordar la adaptación radiofónica de «La guerra de los mundos» de H. G. Wells, el 30 de octubre de 1938, donde Orson Welles dramatizó esta novela en la emisora CBS, anunciando lo siguiente: «damas y caballeros, tengo que anunciarlos una grave noticia. Por increíble que parezca, tanto las observaciones científicas como la más palpable realidad nos obligan a creer que los extraños seres que han aterrizado esta noche en una zona rural de Jersey son la vanguardia de un ejército invasor procedente del planeta Marte…». Los datos de audiencia estiman que cerca de 12 millones de personas escucharon la transmisión y miles cayeron presa del pánico abandonando sus casas y colapsando carreteras, estaciones de tren i autobuses o comisarías de policía. Los teléfonos de emergencia echaron humo durante varias horas recibiendo multitud de mensajes que decían haber visto a los extraterrestres.

Así, como dice Eduardo Grüner, en ”Crónicas Marcianas” (El año de la peste. Boletín Tropia 2020) “Hoy somos nosotros los “extraterrestres” que no pueden salir a la calle, exponerse al aire y al sol, por temor a ser fatalmente infectados por este misterioso “bicho”, del cual se sabe poco y nada, y para combatirlo ni siquiera tenemos todavía las rudimentarias armas con las cuales se intentaba enfrentar a los marcianos de Wells I si hablamos de “combate”, de “enfrentar” y de “armas”, es sencillamente porque se nos ha dicho hasta el cansancio que estamos repentinamente embarcados en una guerra, contra un enemigo desconocido, artero, invisible y prácticamente imposible de localizar…. Es solo que llama la atención la celeridad con que se naturalizó esta militarización del lenguaje. La distanciación de dos metros entre las personas remite a la táctica de infantería, en las guerras tradicionales, de mantener una formación abierta para evitar que la potencial bomba o granada afecte varios soldados juntos. El uso de bozal, bien puede asociarse al de máscaras antigás en la I Guerra Mundial. Por no hablar del recurso a los ataques químicos, bacteriológicos y otros. Se levantan virtuales muros de contención (y torres de observación informática) no solo entre los países, sino en las provincias, las regiones, las ciudades y pueblos, en los barrios”.

Del mismo modo, personas obsesionadas por el bombardeo de noticías, imágenes trucadas y declaraciones diversas, dicen “haber visto que tal y cual se han muerto de coronavirus”, que “tal y cual tiene coronavirus”, que “tal y cual está infectada”,… sin saber ni qué es un virus, ni una infección, pero como en el ejemplo puesto anteriormente en que el pánico se extendió sin saber que era ni como era un invasor del planeta Marte. Hoy ni siquiera los profesionales de la medicina pueden hacer estas afirmaciones ya que la única prueba concluyente sería la derivada de una autopsia, pero nunca derivada de un test PCR que no ha superado la prueba “gold standard” por lo tanto los falsos resultados pueden ser una constante.

En medicina, el “gold standard”, o test de referencia es un término utilizado para definir aquellas pruebas de diagnóstico que tienen la máxima fiabilidad en la hora de diagnosticar una determinada enfermedad. De todos modos esto no comporta que la prueba posea la máxima fiabilidad en términos absolutos puesto que, por ejemplo, una autopsia siempre obtendrá resultados más fiables que la mayoría de pruebas de imagen que existen, pero su uso en sujetos vivos no es viable. Por lo tanto, podría decirse que el estatus de “gold standard”, se aplica a aquellos tests de fiabilidad máxima dentro de una serie de condiciones específicas. La evaluación de la capacidad de diagnóstico de un test se realiza a través de estudios de investigación específicos. En la práctica se emplean a menudo ensayos clínicos aleatorios con carácter comparativo que, posteriormente, son compilados y evaluados en meta-análisis y revisiones sistemáticas. Cuando surge un test nuevo y se pretende evaluar para su utilización práctica, su fiabilidad se compara con el “gold standard”existente para una determinada enfermedad, (“he history and fate of the gold standard. David Jones; Scott Podolsky. Lancet, 18 Abril 2015) lo cual no se ha hecho en ninguno de los tests que se utilizan para determinar con la máxima fiabilidad los anticuerpos del SARS-Cov-2.

Pero, la ciencia a sueldo de intereses espurios dice otra cosa a pesar de que: “Bien es verdad que según qué diagnóstico, transforma a personas que se sienten sanas en pacientes ansiosos” (The uselessness of periodic examination. Archives of Environmental Health. Septiembre 1966)

Como conclusión, es necesario un amplio rechazo a según qué ciencia, y la exigencia que los campos experimentales científicos no queden fuera del debate democrático. Nos va la vida.

Sobre desobediencia civil

No está ahora mismo muy de actualidad, pero siempre es un tema recurrente que aparece (y desaparece) como el Guadiana, por lo que diremos dos palabras sobre un concepto que no vendría mal aplicarlo ante el machacamiento y machaconamiento sistemático del Sistema contra la población a cuenta del coronavirus y su puta madre.

La voz «desobediencia civil» se asocia al transcendentalista norteamericano decimonónico Henry David Thoreau (Massachussetts, 1817-1862).Thoreau, por el mero hecho de propugnar la desobediencia civil, ya nos cae -por lo menos, a gente de izquierdas- simpático. Pero ha transcurrido mucho tiempo y no en balde. Thoreau, como R.W.Emerson y, más atrás, Thomas Jefferson eran, antes de la Guerra de Secesión, fundamentalmente antiurbanos y enemigos de la ciudad como corpus, entramado y cañamazo tipo Boston, Nueva York y, sobre todo, Filadelfia.

Es comprensible su actitud en aquel contexto.Las crecientes ciudades del Este americano se llevaban las tortas de la intelectualidad norteamericana por los vicios que engendraban las ciudades…europeas. Unas urbes europeas (Liverpool, sobre todo) bullentes y bulliciosas en plena expansión y desarrollo gracias a un capitalismo comercial y premonopólico que, como contrapartida, generaba también parias y desheredados: vagabundos, putas, borrachos, rateros, lumpen… Esto es lo que -espíritus nobles como eran- les horrorizaba a Thoreau y demás. Pensaban que la ciudad norteamericana iba a reproducir los males y lacras que segregaba la muy poco romántica ciudad europea. Pero ello sin llegar a criticar, porque no podía ser de otra forma, el capitalismo.

La principal obra de Thoreau, «Walden o la vida en los bosques», es una biblia de antiurbanismo pero también es una diatriba contra la vida de la aldea y de la granja. Los valores que se defienden son los del individuo aislado, que vive en la naturaleza y exento de toda atadura social. «¡Sencillez, sencillez, sencillez!», preconiza Thoreau. Quien anhelara irse a los bosques camino de Oregón -Thoreau- no sólo sentía antipatía hacia la ciudad sino hacia la misma civilización, sin que eso lo convirtiera, conviene precisar, en un socialista utópico (como los integrantes de la Brook Farm) pero tampoco en un añorante de la época feudal o un nativista feroz. Thoreau «pasaba» de todo y de todos. De ahí que Henry James (hijo) le describiera como un «personaje selvático».

Vale.

‘Preparando la abolición de la monarquía’

El escándalo que rodea al ex rey español Juan Carlos y su fuga de la justicia al ser investigado por corrupción, lavado de dinero y evasión de impuestos sigue aumentando. Tras las maniobras de distracción, según las cuales supuestamente se dirigía a la República Dominicana como país de exilio, se ha confirmado que se encuentra en los Emiratos Árabes Unidos (EAU). En concreto en Abu Dhabi, y desde donde primero se filtró una foto a los medios de comunicación de su llegada, y luego se confirmó la estancia desde Casa Real.

La antigua amante de Juan Carlos, Corinna Larsen, acaba de hablar largo y tendido en una entrevista con la BBC. […] Pero cuanto más sabemos, más confirmamos que el asunto Corinna es tan solo la punta del iceberg de un escándalo mucho más grande. Probablemente hay «cientos de cuentas» en otros lugares, dice Corinna, y considera «extraordinario» que con el tema Juan Carlos, el foco acabe poniéndose en ella, ya que las actuaciones que se investigan fueron el «modus operandi de un negocio familiar durante 40 años», desde mucho antes de que ella apareciera en la palestra. Y, por esta razón, también relaciona todo el proceso y los enredos que han surgido desde hace tiempo con el heredero del trono, el ya rey Felipe VI, y sostiene que todavía tienen muchos explosivos para el gobierno socialdemócrata.

En cualquier caso, el gobierno no se está cubriendo de gloria en cuanto a su voluntad de iluminación y transparencia, sino que se apoya en la ofuscación. En los últimos días, se ha aclarado que incluso estaba al tanto de los planes de fuga y los apoyaba. El contribuyente español al menos, hasta donde el gobierno ha concedido hasta ahora, paga por la guardia de seguridad del rey en los Emiratos Unidos.

Esto dejó claro que el jefe de gobierno, Pedro Sánchez, mentía cuando afirmó en un primer momento no conocer el paradero de Juan Carlos. También se podría criticar a su gobierno por impedir siempre la investigación de los antecedentes y los oscuros negocios de Juan Carlos. Y ahora los socialdemócratas, en alianza con la derecha -incluyendo al radical de derecha Vox- han evitado una vez más que Sánchez tenga que responder a preguntas sobre la fuga de Juan Carlos ante el Parlamento.

Telépolis ha hablado con una excelente experta en Juan Carlos sobre los últimos acontecimientos, su historia, su partida y el papel de los socialistas. El futuro tambaleante de la monarquía es otro tema. Los pilares de la institución tuvieron que reforzarse en 2014 cuando Juan Carlos tuvo que abdicar ante sus escándalos. La periodista Rebeca Quintáns ya había roto con los mitos sobre el supuesto «salvador de la democracia» en el intento de golpe de 1981, hace 20 años, en el libro «Un rey golpe a golpe», en el que también expuso sus oscuros negocios en todo el mundo. Por autoprotección, en aquel momento, por razones de seguridad, lo firmó bajo el seudónimo de Patricia Sverlo.

¿Le sorprende que el ex rey español, ante las investigaciones en su contra, haya decidido irse a Emiratos Árabes Unidos?

El hecho de que esté allí se explica por sí mismo. Solía ir allí mucho en el pasado. Para mí, esto está relacionado con lo que su antigua amante testificó sobre que siempre volvía de los países árabes con maletas llenas de dinero. Estuvo en Abu Dhabi a menudo, incluso varias veces al año. Tal vez ahora tuviera que ir a buscar algunas maletas de nuevo (risas). Pero lo que más me sorprende es su descaro. Es notable y también muy molesto que vaya al lugar donde recibió los sobornos, como sabemos, y a sabiendas de que lo sabremos todos. Veremos a dónde va más tarde.

¿No tiene el paradero mucho que ver con el hecho de que no existe un acuerdo de extradición con Suiza, donde se inició la investigación?

Eso ciertamente es un punto a favor para elegir los Emiratos como destino. Sobre todo, intentarán obstruir las investigaciones, para retrasarlas lo máximo posible. Después de todo, Juan Carlos ya tiene 82 años. Los Emiratos probablemente se resistirán a cualquier extradición. Pero no creo que escape completamente a la justicia, sino que se retrasará… Por ejemplo, debido a su edad, puede que consigan retrasos, o que sólo sea interrogado por videoconferencia… cosas similares. Debemos estar preparados para un largo proceso legal.

¿Qué significa que España también ha comenzado repentinamente sus propias investigaciones después del comienzo de Suiza?

Este es un intento de controlar y frenar las investigaciones suizas.

¿Juan Carlos tiene algo que temer en España? En España, al menos durante su mandato, se habla de «inviolabilidad», por lo que aquí sólo se investigan los casos de blanqueo de dinero y evasión fiscal por hechos posteriores a su abdicación en 2014, y no también los casos de corrupción como en Suiza.

Tendría mucho que temer en España, si se empezara a investigar todo lo sucedido. Pero no creo que tenga que sentarse en el banquillo de los acusados aquí. La fiscalía española probablemente le dirá a los suizos que no necesitan investigar más, porque ya lo están haciendo ellos, y no van a investigar los mismos delitos en dos juzgados de dos países diferentes. Es una forma de pretender tomar el control. Pero para que esto suceda, sin embargo, debe ser acusado formalmente aquí, lo cual aún no ha sucedido. Si España no lo hace, no hay nada que impida que se le acuse de delitos aún más graves en Suiza.

Se ha ganado tiempo y se está sopesando el asunto… Es complejo, porque solo la acusación formal del ex jefe del Estado y de las Fuerzas Armadas, por parte de la Fiscalía del Tribunal Supremo de España, sería un escándalo en sí mismo. Incluso si más tarde fuera declarado inocente, el escándalo sería enorme. Será muy difícil salvarlo, pero lo intentarán. Por lo tanto, se pondrán en marcha todo tipo de maniobras legales y políticas.

¿Cuál es el papel del gobierno socialdemócrata de Pedro Sánchez en lo que muchos llaman «huida»? Ya ha declarado en varias entrevistas que Sánchez fue el candidato real en la lucha por el poder de su partido.

Cuando Sánchez reemplazó a Alfredo Pérez Rubalcaba en la dirección del partido en 2014, algunos aquí afirmaron que fue la Casa Real la que lo eligió. Lo que está claro es que tenía el beneplácito de la Zarzuela. Y Sánchez está cumpliendo su papel de defensor de la monarquía. No puede hacer mucho, pero hace lo que puede.

¿Hay conexiones directas entre Sánchez y la casa real?

Sánchez tiene un currículum muy curioso. Puede ser una coincidencia que estudiara en el mismo instituto que Letizia, la esposa del actual Rey Felipe, en un instituto, el Ramiro de Maetzu, que aunque es público, reúne a la flor y nata de la sociedad madrileña. Más tarde estudió en una universidad privada, exclusiva y ultracatólica, «Real Centro Universitario Escorial-María Cristina». Esta es una universidad cara y muy extraña: sólo se pueden obtener tres titulaciones: Derecho, Económicas y Artes Ilusionistas (para ser mago). Y de ahí pasó directamente a la política. Pero no sé nada sobre las conexiones directas con la familia real.

Hace seis años Juan Carlos tuvo que abdicar a causa de numerosos escándalos y le dio el trono a Felipe. Esto fue visto generalmente como un intento de salvar la monarquía. ¿Está el rescate en peligro ahora?

Sí, por supuesto. La monarquía se derrumbará, no hay forma de salvarla. Todas las estrategias que se están usando ahora sólo pueden retrasar el hecho en sí. Juan Carlos ya está agotado… Ahora se hace una campaña contra el padre y se deja al hijo fuera deliberadamente. Desde un punto de vista periodístico, ¿no es normal dosificar la información? Una vez que hayan saldado cuentas con Juan Carlos, saldrán a la luz más incidentes relacionados con Felipe. Normal. No van a sacar todo junto. La monarquía no saldrá de esto.

¿Qué papel jugó la monarquía al final de la dictadura de Franco? Después de todo, fue Franco quien nombró a Juan Carlos como su sucesor y Jefe de Estado.

Era cuestión de poner un nuevo traje sobre el franquismo. En la llamada Transición a la democracia, la monarquía jugó la función de permitir que los crímenes de la dictadura quedaran impunes. Además, se suponía que se mantendrían las estructuras de poder preexistentes, en el ejército, el poder judicial y la economía. Todo permaneció intacto y las cosas siguieron como antes. Para eso sirvió la monarquía en esa fase.

Pero hoy la monarquía, como institución, está quemada. Tampoco le sirve ya al poder, porque la llamada Transición y el Régimen de 1978 se cuestionan cada vez más. Creo que el pueblo está listo para eliminar la monarquía, empezando por Juan Carlos, aunque sin duda el poder establecido va a intentar de nuevo mantener las estructuras de poder sin ningún cambio real.

Es sorprendente que todo en esta crisis institucional esté dirigido contra Juan Carlos, dejando al margen a las empresas que se han enriquecido con sus acciones. Parece que la oligarquía está tratando de salvarse a sí misma poniendo una nueva capa de barniz sobre el Régimen, una vez más. Podríamos decir que están pensando en una república pervertida, manipulada y descafeinda.

¿Por qué considera que la monarquía es de importancia central en el Estado español?

Bueno, Franco no sólo ha hecho al monarca Jefe de Estado, sino también Jefe de los militares y, por lo tanto, le ha confiado las fuerzas armadas. No hay que subestimar tampoco la importancia simbólica de la monarquía en la población. Para ello, se ha creado una narración en torno a Juan Carlos como salvador de la patria en torno al intento de golpe de 1981. Así la Monarquía pudo reunir a otros sectores de la sociedad a su alrededor. El significado simbólico por sí solo es grande, sin mencionar las redes clientelares de la política y los negocios que se agrupan a su alrededor.

¿Ve usted la posibilidad de que en la España actual, con el autoproclamado «gobierno más progresista», se puedan llevar a cabo verdaderas reformas, por ejemplo, mediante un referéndum sobre una república ,contra la que los generales que rodearon a Franco dieron un golpe de estado en 1936?

No, no creo en eso. No creo que este gobierno celebre un referéndum. Los socialdemócratas (PSOE) están profundamente involucrados con la monarquía, aunque entre los más jóvenes de su generación esté dejando de funcionar ese compromiso. El partido sabe que sus líderes históricos caerán con la monarquía. Ellos gobernaron mientras Juan Carlos jugaba libremente a sus juegos favoritos. O bien miraban hacia otro lado o se involucraban en el lado oscuro del negocio. Ahora el PSOE está ante un dilema. Por un lado, tiene que defender a Juan Carlos. Pero, por otro, si lo hace con demasiada fuerza y convicción, al final también caerá cuando él caiga.

Y la organización en torno a Podemos, no la veo en absoluto defendiendo una causa republicana, ni siquiera en apariencia. En el mejor de los casos, lanzan un tweet un poco crítico. Pero eso no es hacer política, y menos cuando estás en el gobierno. Un ejemplo lo deja claro: Cuando Juan Carlos abdicó en 2014, y miles de personas se manifestaron espontáneamente en todo el país por el regreso a la República, Podemos no los apoyó. El líder del partido, Pablo Iglesias, no vio razón para regresar de Bruselas en este momento crucial. Estaba tomando posesión de su escaño en el Parlamento Europeo, después de los buenos resultados en las elecciones europeas. Personalmente, a mí a partir de entonces, me quedó claro que Podemos no iba a iniciar ningún proceso para regresar a la República. Hoy en día no hacen más que dar largas, retrasar las cosas, y cualquier excusa es buena, como la pandemia de Covid. Y mientras tanto, aplauden al Rey Felipe en vez de hacerle preguntas sobre su padre.

Hace 20 años, bajo el seudónimo de Patricia Sverlo, usted contribuyó decisivamente a la desmitificación de Juan Carlos. El libro, publicado entonces por la editorial vasca Ardi Beltza (Oveja Negra), arrojó luz sobre el oscuro negocio y reveló el verdadero papel de Juan Carlos durante el intento de golpe de 1981. ¿Queda algo del mito de que puso fin al golpe y salvó la democracia?

Sí. Es increíble que estas mentiras sobre lo que pasó sigan repitiéndose. Se repiten una y otra vez en España hoy en día. Lo que Juan Carlos está haciendo ahora es malo, pero en aquel momento estaba trabajando por la democracia. Eso todavía se predica aquí todos los días en los medios de comunicación.

Siguen la máxima fascista según la cual una mentira repetida mil veces se convertirá finalmente en la verdad. Este es el mecanismo con el que aplastan y silencian todas las pruebas y verdades que conocemos sobre los acontecimientos de 1981. Así que es muy difícil luchar contra ella.

De las declaraciones que tenemos, y también de las investigaciones de esa época, se desprende claramente que el Rey era un participante absolutamente necesario, que estaba activa y directamente involucrado. El golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 fue planeado en el Palacio Real con el servicio secreto. Entonces se llamaba CESID, hoy se llama CNI. Incluso un miembro de CESID fue condenado como cerebro del golpe. Sabemos que algunas de las reuniones preparatorias tuvieron lugar en la Zarzuela (el Palacio Real) y que asistieron representantes de la Casa Real a todas la reuniones; si no Juan Carlos, Sabino Fernández Campo, ex falangista y secretario general de la Casa Real en aquellos momentos.

Conocemos las conversaciones y conocemos los planes. Por ejemplo, el General Armada tenía una lista de miembros para un gobierno provisional aprobada por la Casa Real cuando entró en el asaltado Parlamento. Por cierto, la lista también incluía a políticos socialdemócratas. El general Armada claro que fue condenado más tarde por esto… Pero judicialmente ahí se cerró la investigación. Todo eso lo sabemos, pero se nos está vendiendo una verdad diferente.

Hay un montón de mentirosos en los medios de comunicación… Por supuesto temen caer en desgracia cuando caiga Juan Carlos y luego la monarquía también. Hay toda una generación de periodistas e historiadores que simplemente se han dedicado durante décadas a difundir mentiras en sus medios de comunicación o en sus universidades. La manipulación de la historia debe terminar finalmente. Muchos jóvenes aquí todavía tienen una imagen completamente distorsionada.

Es interesante que hace 20 años nadie trató de atacar legalmente el contenido de su libro. Sin embargo, poco después, como en el caso de otros medios de comunicación vascos, la revista y la editorial fueron prohibidas «provisionalmente» por el juez de instrucción Baltasar Garzón. Como en otros casos, las acusaciones no fueron probadas. Supuestamente, se dice que Ardi Beltza había fijado objetivos para la organización clandestina ETA. Incluso la Audiencia Nacional rechazó esto como absurdo. ETA «no necesitaba a nadie» para determinar objetivos y no esperaba a «el próximo número de la revista para saber contra quién actuar». ¿Cree que sus revelaciones sobre Juan Carlos influyeron decisivamente en el cierre ilegal de otro medio de comunicación?

Sin duda. El cierre judicial de la editorial estaba directamente relacionada con la publicación del libro aunque, de hecho, nunca se tomó ninguna medida contra el contenido del mismo. Nos hubiéramos defendido de cualquier acusación, porque podíamos probar todo lo que estaba en el libro. Además habríamos usado el juicio para dar más publicidad al libro. Pero esto ya lo sabían, y no se atrevieron a hacerlo, vinieron con lo de ETA… El director de la revista, Pepe Rei, pasó cinco meses en prisión. Luego fue liberado.

Contra el libro la estrategia que se utilizó fue diferente: El silencio informativo. Y funciona muy bien en España, con su paisaje mediático y siendo yo, además, una autora absolutamente desconocida. Se pretendía hacer como si el libro y las revelaciones no existieran. Pero el libro salió a luz igualmente, y cuando otros periodistas empezaron a investigar al Rey, siempre acabaron conmigo. Casi todos los que han estudiado el tema han leído el libro, aunque nadie lo cita.

El libro se leyó mucho. A veces incluso los periodistas de la mentira sacan algo de ello, repiten cosas, pero fingen haberlo investigado ellos, y luego lo distorsionan y doblan… Incluso hoy, cuando se habla de Juan Carlos en los medios de comunicación aquí, a mi libro no se le nombra, no aparece casi en ninguna parte. Y yo prácticamente no existo para el público. De hecho, dejé el periodismo después de los acontecimientos de entonces y ahora trabajo como profesora.

Pero han publicado un segundo libro sobre el tema en 2016, que incluye gran parte de la primera «biografía no autorizada». «Juan Carlos I: una biografía sin silencio», se llama y esta publicada por Akal. Este libro no se publicó más bajo un seudónimo. ¿Hay más libertad hoy en día?

Algo se ha movido en todos estos años. Y como está hecho bajo mi nombre real, soy un nombre conocido entre los periodistas de los medios alternativos, que pueden contactarme y con los que puedo intercambiar información… Pero es curioso cómo la nueva editorial lo trata. Sencillamente, dejan que el libro se llene de polvo en el almacén, no lo anuncian, aunque podría ser un éxito de ventas ahora mismo.

¿El editor tiene miedo de la represión, como la que conoció Ardi Beltza en su momento?

Supongo que es el editor quien deliberadamente mantiene el libro a buen recaudo, bien escondido. También asumo que no lo hace por nada. Porque no tiene ningún sentido desde el punto de vista de la editorial, desde punto de vista comercial, renunciar a un buen negocio. En aquel entonces, con Ardi Beltza, se vendían muchos ejemplares en condiciones muy difíciles. Ahora ni siquiera se ha vendido la primera edición con 3000 copias. Eso es ridículo. Sin embargo, este es exactamente el libro que muestra todos los oscuros eventos de Juan Carlos. Y también podría venderse en el extranjero. Aunque la editorial está activa en América Latina, el libro no se vende allí. Periodistas de México y Argentina me han contactado para entrevistarme, pero no pueden comprar el libro allí, aunque la editorial tiene sucursales en sus países. Eso es muy extraño.

Ralf Streck, extractos de una conversación con Rebeca Quintáns en la revista alemana Heise-Telepolis
https://www.heise.de/tp/features/Man-ist-bereit-die-Monarchie-zu-beseitigen-4876247.html

¡Amemus patriam! Serventesio patafísico a lo Jarry (y 4)

El nombre de Iberia no procede de Asia, como se ha dicho por ahí, sino de aquí: Megathenus, Josefo y Estrabón dicen que los íberos transportados a Oriente por Sesostris y Nabucodonosor dieron nombre a la Iberia Asiática, colonización española en el Cáucaso que citan también Apolodoro, Avieno, Prisciano y Sócrates el historiador. Hércules llevó una colonia de sicarios íberos al Palatino, que fue origen de Roma y dieron nombre a la Italia meridional de Sicania, hoy Sicilia; los oscos, amcos y euscos, que son los mismos vascos, formaron las tres confederaciones etruscas o vascas de Italia antes de la dominación gala. Hablando de vascos, fue Elcano de Guetaria quien diera la vuelta al mundo y, de paso, demostrara su redondez, en una nao de 102 toneladas, descuadernada, y que con 19 espectros llegan a Sanlúcar de Barrameda. ¿Descubrió Cook el archipiélago de las Sandwich? Rotundamente no: fue Gaetán, como Torres dio su nombre al Estrecho austral(iano). Los españoles del siglo XVI descubrieron la isla hawaiana de Honolulú, y no Cook (donde, por cierto, muriera de mala manera y peor postura). Fue Irlanda descubierta y civilizada por los españoles en tiempos de los celtas, que colonizaron Galicia, cuyo rey Breogán la señaló desde la gigantesca Torre de Hércules de La Coruña, verificando la segunda incursión San Vicente Ferrer, que bautiza con su nombre la tierra próxima al nefando islote de Blasket, tumba, ay, de la Armada Invencible. Las Canarias, en fin, fueron asimismo descubiertas por los navegantes catalanes de 1414. Pedro Ruiz remonta el Nilo y Páez la Abisinia siguiéndoles, después, a los cardadores de lana los ganadores de fama como Livingstone y Stanley. ¡Así se escribe la Historia, señores!

¿Le leyenda negra? Filfa, envidia. ¿Acaso fuimos nosotros quienes aguillotinaron a Lavoisier o encarcelaron a Galileo o Luis Vives, abrasaron a Servet, Bruno, Juana de Arco o Savonarola? ¿O amargaran la vida de Parmentier cuando propagaba la alimenticia patata por creerla causa de lepra y odiaron a Le Bon por haber descubierto el gas de alumbrado? ¿Hablamos de física? Bien, sépase que 72 años antes (nosotros siempre «antes»; el extranjero, a lo más, «perfecciona» lo nuestro) de que los hermanos Montgolfier, en 1709, se elevaran en globo, ya lo hizo Guzmán en su passarola o globo henchido de aire caliente ante la Corte de Lisboa. ¿Sería osadía decir que Torres Quevedo fue el Edison español, iniciador de la telemecánica? Se habló de Lindbergh, el aviador americano (un nazi, por cierto) y su hazaña, pero nadie de el capitán Jiménez y su «raid» París-Madrid en cinco horas y veinte minutos. O el vuelo del Plus Ultra con Franco (Ramón) y sus compañeros atravesando el Atlántico desde Palos a la Argentina. O Galarza que vuela hasta Manila. Juan de la Cierva inventa su autogiro que necesita poco espacio para aterrizar y esta es su ventaja. En química ahí está la Escuela de Vergara donde Elhuyar descubriera, junto con su hermano, el tungsteno o wolframio.

Me dicen que pare y no abrume y no siga, que tome aliento al menos. Mas ¡vivedios! que no callaré sin citar al catalán Eximenis quien estableciera una estigmatología criminal muchos siglos antes (1389) de Lombroso o la dactiloscopia perfeccionada por Oloriz y su obra sobre la identificación de los delincuentes. ¿No sería un crimen de lesa patria terminar este vademécum (?) sin nombrar al padre de la Toxicología el mallorquín Mateo Orfila? ¿Olvidaremos irresponsablemente a Seoane y Argumosa en su peritaje de 1855 relativo al famoso asunto de las llagas de Sor Patrocinio? Fue Vives, iniciador del psicologismo científico, quien tratando de vesania pide para los locos mejor trato y que no se les atosigue y martirice porque son enfermos. Hubo quien demostrara que fue el sabio catalán Mariano Cubí y Soler, frenólogo que impartiera lecciones en Barcelona y América, el verdadero precursor de Lombroso pues ya en 1840 exponía la teoría del criminal nato como hoy se descubre sin empacho ni repulgos el… «delito potencial» de quien tirando una piedra puede pasar a mayores. Ante todo, prevención.

¿Quienes creen ustedes que inventaron la camisa y el tenedor? ¡¡Nosotros!! Fue Jaime I el que ordenó la monda de cloacas y acequias y reglamentó las mancebías y Fernando VI declaró obligatorias las morberías (cuarentenas), hoy de triste actualidad, con motivo de una horrible peste del siglo XV. De ahí los hospitales de San Lázaro (lazaretos).

Resista el lector, haga un último esfuerzo y lea esto que sólo gente de escaso caletre tacharía de poca enjundia. Hablamos de cocina de la que hoy blasona tanto pazguato. Se habla de la «tortilla francesa»; pues bien, de eso rien de rien, ná de ná; la fórmula la dio Martínez Matiño, cocinero de Felipe IV, en 1637, llamándola «tortilla de Cartuja». Lo que pasa es que la invasión napoleónica les facilitó más platos nuestros por los completos recetarios de conventos como el de Alcántara y manuscritos regionales que usurparon, las noticias llevadas por la emperatriz Eugenia de Montijo, por Alejandro Dumas en su viaje (sopa de ajo, lengua estofada, gallina en pepitoria, pollo con tomate y pimiento, cocido madrileño, etc.). Los benedictinos tenían multitud de fórmulas para guisar perdices y faisanes, modo de aderezar el bacalao, su hígado de pato o foie-gras y sus trufas pasaron la frontera en el regreso napoleónico de 1807, el «consumido» o consommé, famosos sus chorizos sin rival, migas y gazpachos. ¿Se sabe que «nuestros» árabes introdujeron el higiénico uso de manteles y servilletas para las comidas, los pañuelos de hilo para sonarse, el lavatorio de manos antes y después de comer, la vajilla de cristal, los cubiertos, los helados, las confituras y los perfumes? ¿Y quién trajo de América la patata, el tomate, el pimiento, el chocolate y el cacao? ¡Nosotros, cojones! Como veo que pierdo decoro, lo dejaremos aquí. Vale.

Consideraciones sobre la dominación

“Los opresores están separados del foco de la opresión. Este es el secreto y el resorte de la dominación” (1)

Que el Estado es la herramienta de la clase dominante, ya lo explicó Marx hace más de 150 años. Y que para poder cambiar la sociedad es necesario destruir el Estado que la justifica ya lo escribió Lenin y lo pusieron en práctica los bolcheviques y los comunistas chinos, coreanos, cubanos… y lo han intentado varios movimientos revolucionarios a lo largo de la historia. Todos ellos presididos por una característica: la negativa a la sumisión como primera réplica a la dominación. Pero, ¿por qué es tan difícil renunciar a la sumisión? En parte, tal como lo analizó Max Weber, desde el punto de vista sociológico, “la sumisión está condicionada por los muy poderosos motivos del temor y la esperanza” (2), temor ocasionado por el monopolio de la violencia por parte del Estado y la esperanza ocasionada por sus falsas, o no tan falsas promesas.

La responsabilidad de las formaciones revolucionarias va más allá de su capacidad organizativa y de su discurso radical. Una tarea fundamental es precisamente como hacer frente al temor de la violencia institucionalizada y a desnudar las falsas promesas aireadas tanto por los dirigentes políticos y sindicales que viven a la sombra de los presupuestos, como por los asalariados de los medios de comunicación que son los divulgadores tanto del miedo y el pesimismo como de la esperanza y el optimismo engañoso: “Lo peligroso que puede ser un micrófono en manos de un cretino, cuando el tal cretino disfruta de total impunidad” (3).

“Denominamos Herrschaft, a la probabilidad de que, en un grupo determinado de personas, determinadas órdenes o todas las órdenes, encuentren obediencia… En toda auténtica relación de Herrschaft se da una mínima voluntad de obedecer… Pero la dominación sobre un gran número de personas necesita normalmente de un “aparato humano”, un aparato administrativo; es decir, la dominación necesita, en términos generales, que se de una probabilidad segura de que habrá una acción por parte de personas obedientes, con la intención expresa de ejecutar las instrucciones generales y las órdenes concretas” (4).

No hay duda, a estas alturas, que estamos viviendo un auténtico Herrschaft organizado, como expresa Marcel Gauchet, por quien está escondido detrás el foco de la opresión, es decir detrás de la OMS y otro instituciones supranacionales y llevado a cabo por una red de intermediarios a todos niveles, desde responsables de sanidad, científicos, titulados universitarios, funcionarios públicos, políticos, militares, periodistas, y sobre todo la televisión para asegurar la debida obediencia.

Una televisión que tal como dice Rebeca Quintans: “es el mayor dispensador de valores, interpretaciones y criterios para la conformación de la opinión pública en la sociedad, incluso con más peso específico que el propio Ministerio de Educación y Cultura. En determinados momentos, la televisión tiene más poder disuasivo o de convocatoria que el Ministerio del Interior. No es de extrañar que también se produzcan situaciones en las que este Ministerio utilice los informativos de televisión como prolongación de sí mismo. La cuestión de Estado y la de las cadenas de televisión es coincidente” (5).

Esto lo hemos podido constatar con la llamada pandemia y el papel básicamente de la televisión en cuanto a la campaña de “terror” inicial, a la campaña de “salvación” posterior y el “final feliz” aunque sea con centenares de miles de despedidos en los países ricos, como el nuestro, y millones de muertes de hambre o de carencia de agua en el llamado tercer mundo.

A su lado la prensa, escrita o digital y la radio siguen el mismo camino pues tanto en unos medios como en otros las aparentes informaciones “profesionales” no son otra cosa que unos instrumentos para la dominación pues “El público define las cuestiones a medida que le son señalizadas por los medios de comunicación y estos a medida que le son señalizados por las élites políticas … La censura, es más eficaz cuando no hay que nombrarla, cuando los intereses del que manda, milagrosamente, coinciden con los de “la información”. El periodista resulta entonces, prodigiosamente libre. Y es feliz. Se le otorga, además, el derecho a sentirse poderoso” (6).

Estos mecanismos forman parte de la Dominación, pero esta no tendría el alcance que tiene si a su lado no hubiera un consenso social alrededor del discurso hegemónico en forma de conexión ideológica a pesar del discurso aparentemente “enemistado” con el poder establecido en algunos casos, pero en sintonía total con aspectos parciales llamados “técnicos” o “científicos”, entendidos estos como “neutros” o no políticos en cuanto a su contenido. Hay que tener en cuenta que la dicha ciencia, la concordante con el poder o sus instituciones científicas, no es neutra, está programada, dirigida y financiada por el capital, ya sea este de origen nacional o multinacional y por tanto su objetivo no se aleja de las bases de la acumulación.

Tal como describe Göran Therborn, esta conexión ideológica hace a los sujetos obedientes que, en los momentos actuales incluso se ha dado la paradoja de “pedir” más medidas restrictivas para poder obedecer más. El estado de excepción vivido, y que seguramente se irá repitiendo, nos ha dado la medida de la capacidad de sumisión de la ciudadanía. Si bien es un contrasentido el condenar la población a arresto domiciliario y por otro lado levantar este arresto para ir a producir plusvalía, las formaciones sindicales y políticas podían optar para exigir que si se levanta el arresto para ir a trabajar también se tiene que levantar para ir a pasear, pero ha estado al revés: Se ha pedido que todo el mundo quede sometido a  arresto domiciliario. Sin haber cometido ningún delito.

Exponente de ello es el hecho de que dentro de la población que se podría considerar con una actitud semi-crítica,  cuando se les exponen los resultados mejores de mortalidad en países donde no se ha aplicado este confinamiento o arresto, el más próximo y de afectación similar, como podría ser el caso de Suecia, la respuesta, es de que, «aquí nosotros no seríamos capaces de comportarnos cómo ellos, somos diferentes y aquí la gente no sería «disciplinada», cerrando el círculo de que la cuestión de fondo del dilema es la disciplina como esencia del comportamiento social. Entonces se les podría responder que el caso de Nicaragua, de cultura de tradición latina, evidenciaría que el dilema no está en el «talante» que se quiere justificar diferente, sino en la sumisión-obediencia.

“La conexión ideológica que vincula la población con un determinado régimen, haciendo de aquella un conjunto de sujetos obedientes, es muy complejo y, presenta grandes variaciones empíricas. Aun así, parece que es posible identificar los principales tipos de mecanismos que por efectos de dominación y obediencia que producen…. En primer lugar los tres modos de interpelación descritos (lo que existe, lo que es bueno y lo que es posible). La segunda dimensión hace referencia a las concepciones del ausente. En ésta los modos de interpelación se paralizan y experimentan una dicotomía según respondan sí o no a la pregunta: ¿Existe una alternativa posible mejor que el régimen actual? El cimiento lógico de este segundo eje reside en que hay una importante diferencia entre la obediencia como necesidad intrínseca y la obediencia basada en consideraciones contingentes” (7).

De esta reflexión de Therborn podemos extraer una hipótesis: ¿De verdad se quiere cambiar la sociedad, o tan solo se quiere estar mejor en la actual a despecho de lo qué pueda estar ocurriendo a pocos kilómetros de nuestra casa o en el resto del mundo? ¿No será que el incumplimiento de la promesa de una vida mejor DENTRO del modelo actual del modo de producción y de relaciones sociales hace levantar las débiles voces de protesta?

Las aportaciones de los defensores de un “marxismo vulgar”, mayormente han estado de cariz reivindicativo en el económico, el “marxismo del movimiento obrero” según definición de Robert Kurz, (8) dejando de lado una infinidad de aspectos relacionados tanto en cuanto a la vida cotidiana como la crítica civilizatoria alrededor de la técnica, la ciencia y el entorno, aceptando los incrementos de productividad en todos los ámbitos de la vida, pidiendo más del mismo. Así paradójicamente, como apuntaba Marx, el proletariado de los países ricos se ha encontrado perdido en un camino esquizofrénico entre lo que se dice y lo que se hace.

“Y así como en la vida privada se distingue entre lo que un Hombre piensa y dice de sí mismo y lo que realmente es y hace, en los hechos históricos se tiene que distinguir todavía más entre las frases y las pretensiones de los partidos y su naturaleza real y sus intereses reales, entre lo que se imaginan ser y lo que en realidad son” (9).

Del mismo modo podríamos analizar el “proceso independentista”, cuando a pesar de que esta reivindicación hace muchos años que pequeñas organizaciones la han mantenido en su programa político (FNC, PSAN, Terra Lliure, MDT, y recientemente la CUP) quién diseñó, dirigió, organizó y enterró el movimiento -iniciado en un simbólico referéndum en Arenys de Munt el 13 de septiembre de 2009-, han sido los representantes de una parte de la burguesía catalana, aliados con amplios sectores de la pequeña burguesía, enfrentados con el gobierno español por una cuestión presupuestaria y con la promesa que en una Cataluña independiente, todo sería bienestar y riqueza. Aliñado bajo el lema de “España nos roba”. Pero como señala Marx, los partidos que organizaron la protesta soberanista desde las instituciones de la Generalitat (9 de noviembre de 2014 y 1 de octubre de 2017) detrás la fraseología aparentemente radical, se esconde una subordinación a los intereses económicos como lo han demostrado sobradamente cuando han tenido que defender los intereses del capital, tanto en Cataluña como en el Parlamento español. (Desde el Pacto de Toledo que representa el inicio de privatización del sistema de pensiones, hasta la ley de reforma laboral de 2012, o el hecho de que CiU no presentara recurso contra «la ley mordaza» que es la mejor cobertura jurídica de la actuación policial ante las manifestaciones del Proceso y ahora sirve de ley sancionadora para las conductas no disciplinadas ni sumisas ante el estado de excepción). Aun así arrastraron una parte importante de los sectores populares catalanes y formaciones políticas de izquierda en su jaque sobre el Estado español. Jaque que sabían muy bien que no iría más allá de una puesta en escena que no hiciera peligrar sus vínculos con los sectores financieros. El cambio de sede social de La Caixa y Banco Sabadell fuera de Cataluña como adalides de los centenares de empresas que también lo hicieron, -mecanismo fundamental para estrangular la economía catalana-, determinó que no hubiera la anunciada declaración unilateral de independencia.

Cierto es que el Estado español ha utilizado los recursos disponibles para dar un aviso a navegantes con las sentencias judiciales a una docena de personalidades políticas a pesar de no haber llevado a cabo sus promesas en cuanto al ejercicio del derecho a la autodeterminación, lo cual nos tiene que hacer pensar en las palabras de Günter Anders: “Nuestra máxima tendría que ser. Si así tiene que ser, entonces que sea de verdad. Si nos arriesgamos a ser atacados, entonces, por favor intentemos al menos ser castigados por algo que hayamos realizado verdaderamente: por actos reales” (10).

Pero fue más poderosa la sumisión que la revuelta, la cual puso de manifiesto el poder de la dominación. “El Poder solo existe en su ejercicio efectivo… y el deseo de Poder no se puede realizar si no consigue suscitar un eco favorable de su complemento necesario, el deseo de sumisión” (11).

Y, ¿el proletariado catalán? Una parte se mima con esta burguesía nacionalista, y otra parte se siente alejada de la misma, pero muy próxima a la burguesía nacionalista española, en ambos casos a remolque de la ideología de la clase dominante y teniendo en cuenta lo que nos señala Therborn que: “las ideologías no funcionan como ideas o interpelaciones inmateriales. Siempre son producidas, transmitidas y recibidas en situaciones sociales concretas, materialmente circunscritas, y a través de medios y prácticas de comunicación, y su especificidad material pesa sobre la eficacia de la ideología en cuestión” (12).

Podemos pues, empezar a reflexionar sobre el papel que tendría que jugar el contenido ideológico del proletariado tanto en cuanto al ejercicio del derecho a la autodeterminación, al internacionalismo proletario , en la lucha de clases, y en la lucha por el comunismo, aspectos todos ellos, relacionados con la negativa a la sumisión.

“una identidad y un objetivo de clase son esenciales para el desarrollo de las organizaciones clasistas, agentes centrales del cambio social. Y, si no cambian las circunstancias, cuanto más se extienda y practique activamente entre los miembros de la clase dominada esta conciencia de clase, y cuanto más clara y avanzada sea su visión de una alternativa para el futuro, más probable será que una transformación social triunfe y prospere, siempre y cuando se abra verdaderamente una situación revolucionaria” (13).

En definitiva se trataría de lograr o recuperar lo que en otras épocas existió: un orgullo de pertenencia a la clase obrera como clase que es la generadora de la riqueza con su trabajo. Sentimiento legítimo de aprecio de sí misma, por algo realizado, conseguido o realizable en el futuro.

Pero no estamos educados para pensar. Todo el sistema social, educativo, laboral, e incluso emocional, en la sociedad de los fetiches, está dirigido a “hacer”. Frecuentemente, cuando una persona se enfrenta a un problema que lo abruma y desborda, se bloquea, se pone nerviosa e incluso se paraliza. Esto mismo pero aumentado ocurre cuando se pasa miedo. Y es que pensar, cuando no estamos acostumbrados, requiere cierta tranquilidad y sosiego, y el capitalismo ya procura que no tengamos oportunidad de sosiego. Esto ha ocurrido estos últimos meses en los cuales el mensaje del miedo, el terror, el alarmismo, la mentira y la reclusión forzada, no han dejado mucho tiempo para pensar serenamente a que obedecía esta agresión a nivel mundial. Y así la poca o mucha conciencia de clase que se pueda tener se ha visto ahogada por la fuerza de la ideología de la clase dominante. “La matriz material de cualquier ideología se puede analizar en base a su funcionamiento por medio de afirmaciones y sanciones, de forma que las ideologías se hagan efectivas al relacionarse estos dos conceptos. En una práctica de afirmación, si un sujeto actúa de acuerdo con los dictados del discurso ideológico, se produce un resultado positivo para él. Mientras que si se niegan los dictados del discurso ideológico, es sancionado mediante el fracaso, el paro, el encarcelamiento, la muerte o cualquier cosa por el estilo” (14).

Más de 700.000 sanciones llevadas a cabo por las diferentes fuerzas armadas al rescoldo de la Ley de Seguridad Ciudadana -más personas sancionadas que los supuestos contaminados por la pandemia- en la cual la palabra de un funcionario armado aunque mienta, tiene más valor legal que la de una civil sincero. Junto al miedo, la sanción económica, la delación de los propios vecinos, la humillación e incluso la aceptación de un cierto sentimiento de culpa si se ponía en entredicho el discurso ideológico: El que no acepte este discurso morirá o será responsable de la muerte otros. Si se acepta el discurso te salvarás y salvarás a otros. Es el momento álgido de la dominación y la correspondiente sumisión.

“Cuando el autor del proyecto no es el propio obrero, sino que el “yo de la enunciación” del proyecto es el amo, el señor, o el capitalista, el drama del desdoblamiento que pasa en la representación del discurso, es el drama de la dominación” (15).

Porque, la dominación va más allá de la explotación, pues ésta se detiene después de haber extraído la plusvalía, pero la dominación penetra hasta los rincones más íntimos al aceptar la posibilidad o la certeza de estar permanentemente vigilados por el “Gran Hermano” y expuestos a ser juzgados públicamente por nuestra acción u omisión. “El Gran Hermano” es un producto de desinformación colectiva tanto en su forma como en su contenido. Se ha planteado como una puesta en escena lúdica de una idea absolutamente terrorífica: Estar permanentemente vigilados para ser juzgados” (16).

Privatizaciones, carencia de inversión pública, carencia de recursos sociales… son los términos utilizados en la suave crítica a las actuaciones gubernamentales. Crítica que si bien es cierta se tiene que definir qué significado damos a “privatizaciones” ¿De qué?, “carencia de inversión pública” ¿En qué?, “carencia de recursos sociales” ¿Para qué? La crítica sobre los efectos muchas veces esconde la crítica sobre las causas e incluso una sintonía con ellas, pues solo trata de poner en tela de juicio “la forma de administración” de estos efectos. “Nosotros lo haríamos mejor” es un eslogan que tanto puede ser utilizado por la rancia burguesía nacionalista como por las formaciones que se dicen de izquierdas en un simulacro de ejercicio pedagógico para “enseñar” a los gestores del capital como gestionar mejor el propio capitalismo. Este no es el camino para liberarnos de la dominación sino una puesta en práctica de la cooptación: “La cooptación a través de la democracia hace referencia al proceso en virtud del cual se consigue la lealtad de la clase obrera, es decir, su sumisión y su colaboración en el proceso de su propia dominación” (17).

El concepto explotación es el eje discursivo y reivindicativo por excelencia, pero podemos darnos cuenta que a medida que avanza la reestructuración mundial del capital y su criminal competencia, millones, cientos de millones de personas ya no son “explotadas”, es decir ya no son utilizadas para extraer de ellas plusvalía, sino utilizadas como ejército de reserva o desechos sociales el coste de las cuales, como el reciclaje, es cada vez más elevado y la preocupación del capital es cómo deshacerse de estos “desechos” con el menor coste posible. De aquí que una de las tareas encomendada a los investigadores y “científicos” es como deshacerse de este excedente humano. La propuesta de una invasión química -informática para toda la población mundial en forma de vacunas combinadas con nano- transmisores con capacidad para esterilizar, modificar comportamientos (al estilo del ”Stimociver” de José Manuel Rodríguez Delgado, “científico” español vinculado a la CIA y colaborador del militar “Proyecto Pandora” para modular voces y sonidos en el cerebro de los soldados y más allá las personas comunes en una exaltación del dominio total), o sencillamente matar a los considerados superfluos. “El Orden establecido, produce desechos sociales, como la fabrica sus desechos, y crea espacios cerrados o depósitos donde aislarlos, para que vivan su “muerte social” o el proceso de un nuevo tratamiento con el objetico de recuperarlos para continuar creando valor, si esto todavía fuera posible. Las prisiones, los reformatorios, los manicomios, los asilos y las residencias de ancianos, e incluso los hospitales constituyen una estructura de guetos artificiales para la marginación” (18).

Hay que ir concretando qué sociedad queremos más allá de consideraciones genéricas, que lleve como correlación enfrentar los diversos escenarios en los que se hace patente la dominación: El concepto de educación, el concepto de salud, el concepto de trabajo, el concepto de ocio, el concepto de violencia, el concepto de ecología, y afinando más el concepto de «lealtad»… ya que: “Explotación no implica “per se” resistencia a la explotación. El concepto de explotación en el materialismo histórico hace referencia a la apropiación unilateral del plustrabajo. En otras palabras, el hecho que una categoría de agentes económicos trabaje más de lo necesario para su reproducción y que otros se apoderen de los frutos de este plustrabajo.  En lugar de intentar afrontar el problema de la constitución ideológica de los sujetos de las clases en lucha, muchos marxistas recurren a la utilitaria noción de “interés”: “el interés de los explotados es resistirse a la explotación”. Pero los “intereses” no explican nada por sí solos, “Interés” es un concepto normativo que indica el tipo de acción más racional en una situación en la que han sido definidos anteriormente el triunfo y la derrota… Lo que hay que explicar, es como los miembros de la clase social llegan a definir de una forma determinada el mundo y su situación y posibilidades en él” (19).

La situación vivida estos últimos meses ha comportado, aparte de la sumisión, también una serie de iniciativas socio – virtuales con características de ayuda mutua con la buena intención de aportar algo a las personas en situación “vulnerable” o de marginalidad, etc., pero “Si se reflexiona un poco, no hay nada de sorprendente en la tesis de que el espaldarazo a los débiles y a los pobres puede ser una expresión del dominio de los fuertes y de los ricos. Cualquier persona que en alguna ocasión haya tenido de recurrir a la caridad, material o psicológica, habrá sentido en su carne la condescendiente superioridad que la caridad entraña. El orgullo de mostrar una pequeña parte de la propia riqueza y nobleza de sentimientos ha constituido un importante factor en la propagación de las ideologías humanitarias entre las clases dominantes sólidamente establecidas” (20).

Como última consideración de estas reflexiones sobre la dominación, la necesidad de resucitar el eje teoría – práctica en la acción política, basada en las aportaciones de Marx. Un Marx que según Robert Kurz: “Quién fue considerado muerto está más vivo que nunca. En su calidad de teórico activo y crítico, Karl Marx ha sido dado por muerto en más de una ocasión pero siempre ha conseguido escapar de la muerte histórica y teórica. Este hecho es debido a un motivo: la teoría marxista solo puede morir en paz junto con su objeto, o sea, con el modo de producción capitalista” (21).

Notas:

(1) Marcel Gauchet. Boétie, El discurso de la servidumbre voluntaria. pág. 34. Tusquets. 1980
(2) La política como profesión. Max Weber. pág. 90. Espasa 1992
(3) Alfonso Sastre. Los Intelectuales y la utopía. Pág.33. Debate. 2002
(4) Max Weber. Sociologia del Poder. Pág. 59-60. Alianza 2007
(5) (Rebeca Quintans. Gran Hermano, el precio de la dignidad. Pág. 19. Ardi Beltza. 2000
(6) Serge Halimi. Los nuevos perros guardianes. Pág. 25. Txalaparta. 2000
(7) Göran Therborn. Ideologia y poder politico. Pág 74. Siglo XXI. 1980
(8) Robert Kurz. Subjektlose Herrschaft. Zur Aufhebung einer verkürzten Gessellschaftkritk», Revista Krisis, nº 13, 1993.
(9) Karl Marx. El dieciocho de Brumario de Luis Bonaparte. Pág. 53. Ariel. 1968
(10) Günter Anders. Gewalt, ja oder nein, Eine notwendige Diskussion . Pág. 49. Contratiempos. 2007
(11) Pierre Clastres. Libertad desventura innombrable, en  Etienne de la Boétie. Pag. 127. Tusquets. 1980
(12) Göran Therborn. El orden social de las ideologías. Pág. 65. Siglo XXI. 1987
(13) Göran Therborn. La ideologia del poder y el poder de la ideología. Pág. 90. Verso. 1980
(14) Göran Therborn. El materialismo histórico de las ideologías.  Pag. 29. Siglo XXI. 1987
(15) I. Férnándes de Castro. Crítica de la modrenidad. Pág. 70. Fontamara. 1983
(16) Rebeca Quintans. Gran Hermano, el precio de la dignidad. Pág. 157. Ardi Beltza. 2000
(17) Göran Therborn. ¿Como domina la clase dominante? Pág. 283. Siglo XXI. 1979
(18) I. Fernández de Castro. Crítica de la modernidad. Pág. 59. Fontamara. 1983
(19) Göran Therborn. La ideologia del Poder y el Poder de la ideología. Pág. 11. Verso. 1980
(20) Göran Therborn. ¿Como domina la clase dominante? Pág. 293. Siglo XXI. 1979
(21) Robert Kurz “Marx Lesen”, Frankfurt am Main, Eichborn, 2001. Pág. 13

El capitalismo ha transformado la medicina en un negocio sometido a las leyes del mercado, no de la salud

Hacia 1900 se rompió la unidad entre la docencia y la investigación científica que había sido tradicional hasta entonces. Los centros de investigación se superpusieron a las universidades. Ocurrió en Gran Bretaña con la cátedra Balfour, en Francia con el Instituto Pasteur y en Estados Unidos con una red de instituciones y fundaciones privadas como Carnegie, Rockefeller, Ford y otras. El gobierno de Estados Unidos sólo financiaba la enseñanza, no la investigación.

En algunos países eso supuso el desdoblamiento de la ciencia en un terreno público, la enseñanza, y otro privado, la investigación. El Estado se encargaba de la primera y el capital privado de la segunda. A partir de entonces la universidad empieza a desempeñar un papel subordinado, retórico. Deja de ser el lugar en el que se crea nuevo saber para adoptar una función reproductora del que se gesta en los centros especializados dedicados a la innovación científica. El laboratorio impone su propio método a la universidad, que deja de ser universal (universitas); comienza la era de los especialistas, los que saben mucho de un poco y nada de lo demás.

La financiación externa de los laboratorios sólo fue la primera fase; la segunda los convirtió en unidades de producción, en empresas capitalistas por sí mismas. El modelo volvió a ser el Instituto Pasteur. Entre 1857 y 1873, Pasteur registró siete patentes de fermentación de vinagre, cerveza y vino, más otra para el filtrado de bacterias por el procedimiento de Chamberland. Pero no pudo patentar la vacuna contra el carbunco (ántrax) porque la ley francesa de propiedad intelectual de 1844 prohibía los registros de remedios farmacéuticos, incluidos los destinados al uso veterinario.

Para rentabilizar la vacuna del carbunco, Pasteur cometió uno de sus típicos fraudes: burló la prohibición mediante un procedimiento monopolista que mantenía en secreto el procedimiento de elaboración. El negocio lo discutió con Gambetta, el presidente del gobierno, a fin de obtener subvenciones del Ministerio de Agricultura y expandir el negocio.

La propaganda sobre el éxito de la vacuna fue tan fulminante que Pasteur tuvo que crear otro laboratorio anexo para fabricarla que ya no era experimental sino industrial, capaz de suministrar 200.000 dosis mensuales mediante un complejo entramado burocrático, que incluía un departamento comercial (1). Con el tiempo, el Instituto Pasteur se transformó en un laboratorio industrial, una de las mayores multinacionales farmacéuticas.

Sólo hubo una excepción al desdoblamiento entre la docencia y la investigación, que fue la medicina, un fenómeno que queda ilustrado en el informe Flexner, que dio un giro completo a la teoría y la práctica de la medicina en Estados Unidos y, a partir de allí, en el mundo entero. Abraham Flexner era un oscuro pedagogo cuando en 1908 el Instituto Carnegie le encargó un informe sobre la capacitación de los médicos en Estados Unidos y Canadá. El encargo le llegó por recomendación de su hermano mayor, Simon, que había sido uno de los pioneros en la creación de la Fundación Rockefeller, director del Instituto Rockefeller de Investigación Médica, además de patólogo en la Universidad Johns Hopkins y en la de Pensilvania.

En 1902 John D. Rockefeller había creado el General Education Board, la primera gran fundación educativa de Estados Unidos. Flexner entró a formar parte de su personal. Su tarea aparente consistía en evaluar el estado de las universidades en norteamérica, y el de la educación médica en particular.

Flexner era una marioneta y su informe un plagio. Es esencialmente el mismo que había elaborado la Asociación Médica Americana dos años antes y que nunca se había publicado. En su tarea Flexner fue guiado por N.P. Colwell, miembro de dicha Asociación, quien quería asegurarse de que Flexner llegaba a las conclusiones previstas. Incluso el pedagogo acabó la redacción de su informe (2) en las oficinas centrales que la Asociación tenía en Chicago.

La coalición de esa Asociación con Carnegie y Rockefeller llevó unas determinadas tesis sobre la práctica uniforme de la medicina a todo el mundo. Los médicos pasaron a ser clones unos eran de otros: como los remedios, los médicos también se fabricaban en serie y la medicina se acaba codificando en protocolos de actuación, diagnósticos, definiciones y vademécums compilados en gruesos volúmenes. El canon llegó impuesto por el dictado de una Asociación Médica que ni tenía carácter oficial, ni tampoco representaba al conjunto de la profesión. Por ejemplo, ni las mujeres ni los negros podían formar parte de ella.

Con su informe, Flexner se limitó a dar aire al desembarco del capital monopolista en la medicina y la farmacopea norteamericana, a la creación de la industria de la salud, un sector económico emergente a cuyas normas debía someterse de manera uniforme el ejercicio de la medicina. En 1910 en Estados Unidos ejercían más de 60.000 profesionales dispersos por un vasto territorio, uno de los porcentajes de profesionales por habitante más altos del mundo. Como consecuencia de ello, la atención sanitaria se acercaba al ideal: médicos por todas partes y precios asequibles de la atención sanitaria. Esa abundancia de médicos se debía a que no se necesitaba un permiso oficial del Estado para ejercer, de modo que cualquiera podía poner una consulta, y también a las facilidades de matriculación en las escuelas de medicina, que eran muchas y de propiedad privada.

Estados Unidos pasó de disponer de 166 escuelas de medicina en 1910 a sólo 77 en 1940. Fue un cierre selectivo que afectó a la mayoría de las pequeñas escuelas rurales; sólo permitieron la apertura de dos escuelas para negros. En 1963 Estados Unidos mantenía el mismo porcentaje de médicos por habitante que en 1910, a pesar de un incremento enorme de la demanda. De los 375.000 médicos en activo en 1977, sólo 6.300, el 1,7 por ciento, eran negros.

El plan de 1910 consistía en fomentar el mercado de la enfermedad, la medicina debía convertirse en un negocio y el médico debía modificar su posición en la pirámide social: de un profesional muy cercano al paciente, se conviritió en parte integrante de una élite selecta cuyos honorarios muy pocos podían satisfacer, lo cual abrió un fantástico mercado secundario: el de los seguros médicos. Las relaciones entre ambas partes, médico y paciente, cambiaron radicalmente. Antes el médico visitaba al paciente; ahora el paciente visita al médico.

Para imponer un canon uniforme, el Estado comienza a intervenir: cuál es la auténtica medicina y cuál se debe vilipendiar, quién es médico y quién es sólo un curandero, qué conocimientos médicos se deben impartir, cómo se deben impartir y en dónde se deben impartir. Ni cualquiera puede fundar una facultad de medicina, ni cualquiera puede ejercer la medicina. Para que alguien se pueda llamar médico primero debe disponer de un título académico que sólo el Estado puede otorgar; para que alguien pueda ejercer la medicina primero debe disponer de una autorización que sólo el Estado puede otorgar, todo lo cual va cuidadosamente reglamentado y supervisado, además, por corporaciones profesionales del tipo de la Asociación Médica Americana, al servicio de los intereses de grandes empresas capitalistas de la farmacia, del equipamiento médico, de los seguros médicos, etc.

Los herbolarios también desaparecieron o fueron marginados. La formación médica, como las demás enseñanzas codificadas, son un instrumento de dominio sobre la ciencia sancionado por el Estado, que le proporciona al mecanismo una apariencia de objetividad y neutralidad.

A partir del informe de Flexner los hospitales se vinculan a las facultades de medicina y a la investigación médica. No ha sucedido con ninguna otra profesión. Las facultades de derecho no comparten la misma sede que los tribunales, ni las escuelas de ingeniería están en los talleres, ni la enseñanza de la economía en la bolsa. Había que abandonar la medicina tradicional, el saber empírico y lo que Flexner calificaba como “dogmas históricos” que impiden la “libre búsqueda de la verdad”.

En la industria farmacéutica, la dinastía Rockefeller había comenzado con William Avery Rockefeller, quien acumuló su fortuna engañando a los incautos con elixires compuestos por alcohol, cocaína y opiáceos que embotellaba como pócima milagrosa para cualquier clase imaginable de patología (3). Era un tráfico de drogas en una época en la que cualquier clase de droga era aún de venta legal y libre.

En 1910, junto con algunos conglomerados farmacéuticos, Rockefeller controlaba hospitales, universidades e investigación. La medicina y sus áreas afines se convirtieron en un modelo de control y regulación monopolista, bajo la cobertura oficial de instituciones públicas como la FDA (Food and Drug Administration), un departamento del gobierno de Estados Unidos que hoy dicta la política sanitaria, alimentaria y farmacéutica en el mundo entero.

No obstante, la naturaleza pública de la FDA es engañosa ya que el 75 por ciento de su presupuesto lo cubren las empresas farmacéuticas, es decir, que son éstas las que realmente controlan a un organismo aparentemente público, y no al revés.

Los abigarrados protocolos de la FDA imponen lo que es una droga que hay que prohibir, lo que es un alimento que se puede ingerir y lo que es un fármaco que se debe prescribir. Dicen lo que es sano y lo que es pernicioso; lo que deben hacer y lo que no, tanto los médicos y pacientes como los gobiernos; lo que es salud y lo que es enfermedad, siempre basándose en criterios que sólo son realmente científicos si coinciden con los intereses económicos de las empresas farmacéuticas.

(1) Maurice Cassier: Appropriation and commercialization of the Pasteur anthrax vaccine, Studies in History and Philosophy of Biological and Biomedical Sciences, vol.36, 2005, pgs.722 y stes.; del mismo autor: Producing, controlling and stabilizing Pasteur’s anthrax vaccine. Creating a new industry and a health market, en Science Context, vol.21, 2008, pgs.253 y stes.

(2) Abraham Flexner: Medical education in the United States and Canada. A report to the Carnegie Foundation for the advancement of teaching, en Bulletin num.4, Boston, Massachusetts, 1910 (http://www.carnegiefoundation.org/files/elibrary/flexner_report.pdf).

(3) En 1900 la mayor parte de los fármacos patentados se componían de alcohol y derivados del opio y la cocaína; en otros casos contenían productos tóxicos organofosforados. El fraude fue denunciado por el periodista Samuel Adams en una serie de artículos publicados por la revista Collier’s Weekly entre octubre de 1905 y febrero del año siguiente, luego recopilados en un libro titulado “The great american fraud: Articles on the nostrum evil and quacks”, que sigue siendo una referencia del periodismo de investigación.

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