La web más censurada en internet

Categoría: Guerra psicológica (página 8 de 45)

El plan de Estados Unidos para sostener la ideología dominante

Un informe de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) alienta a los gobiernos, las plataformas tecnológicas, los medios establecidos y los anunciantes a trabajar juntos para censurar grandes sectores de internet. El “manual de desinformación” de 97 páginas pretende combatir las noticias falsas. Sin embargo, el objetivo principal de la organización parece ser evitar que las personas encuentren información en línea que desafíe las narrativas oficiales y conduzca a un mayor cuestionamiento del sistema en general.

El documento exige regular los videojuegos y las salas de chat en línea, alejar a la gente de los medios alternativos y dirigirla hacia sitios más favorables a las élites, y que los gobiernos trabajen con los anunciantes para paralizar a las organizaciones que se niegan a ajustarse financieramente a las líneas oficiales. Además, destaca a los grupos de verificación de datos respaldados por el gobierno como Bellingcat, Graphika y el Atlantic Council como líderes en la lucha contra la desinformación, a pesar de que estos grupos tienen estrechos vínculos con el estado de la seguridad nacional, lo que constituye un abrumador conflicto de intereses. La noticia de que una agencia gubernamental esté promoviendo un programa de este tipo es bastante preocupante. Sin embargo, también veremos cómo la propia USAID fomentó las noticias falsas para impulsar un cambio de régimen en el extranjero.

La guía de la USAID identifica tres tipos de información que quiere combatir. Además de la equivocación (información falsa difundida por quienes creen que es cierta) y la intoxicación (información falsa divulgada con la intención de engañar), también se dice que la desinformación representa una amenaza grave. La desinformación es un discurso que es objetivamente exacto pero que se ha descubierto que es engañoso o está fuera de contexto. Según esta definición amplia, cualquier informe o argumento, independientemente de su exactitud, podría potencialmente restringirse en línea si se considera innecesario o embarazoso para USAID y sus intereses. Si bien el informe dedica mucho tiempo a condenar a los países enemigos –particularmente Rusia y China–, la USAID parece mucho más preocupada por suprimir los medios independientes y abrir espacios donde se pueda encontrar información y opiniones alternativas.

“Los debates sobre la desinformación y la información errónea a menudo giran en torno a la suposición de que los políticos están detrás del problema. Sin embargo, la información problemática proviene más frecuentemente de redes de sitios alternativos y de individuos anónimos que han creado sus propios espacios en línea de medios alternativos”, dice la USAID.

El informe identifica plataformas como Reddit, Discord y 4Chan como sitios web de conspiranoicos que pueden ayudar a los grupos a crear populismo para desarrollar puntos de vista alternativos y desafiar las doctrinas oficiales del gobierno estadounidense. Lo mismo que los sitios de juegos, también deben ser cuestionados y marginados.

En la última década las instituciones públicas estadounidenses han trabajado mano a mano con las empresas de Silicon Valley para limitar el alcance de los medios de comunicación alternativos que examinan y desafían su poder y apoyan a los medios establecidos. que fortalecen las ambiciones de Washington. Todo eso se hizo bajo el lema de la lucha contra las noticias falsas. MintPress News está bajo el constante ataque de esos grupos, especialmente desde las elecciones de 2016. Así lo sugiere el informe, que lamenta que “debido a que los sistemas de información tradicionales están fallando, algunos dirigentes de opinión están cuestionando a los medios de comunicación”.

Arruinar a los que escriben en su contra

El principal método de la USAID para tomar medidas enérgicas contra los medios independientes es lo que llama “alcance de la publicidad”, amenazando a los anunciantes con cortar vínculos con sitios web marginales o especializados. “Para alterar la financiación y los incentivos financieros para la desinformación, la atención también se ha centrado en la industria publicitaria, especialmente en la publicidad en línea”, explica el informe. “Reducir este apoyo financiero que se encuentra en el espacio de la tecnología publicitaria”, continúa, equivaldría a evitar que los protagonistas de la desinformación difundieran mensajes en línea. Se han realizado esfuerzos para informar a los anunciantes sobre sus riesgos, como la amenaza a la seguridad de la marca al ser colocados junto a contenidos dudosos, mediante la realización de investigaciones y evaluaciones del contenido de los medios en línea.

La USAID quiere “redirigir fondos a áreas de información de mayor calidad, mejorar los entornos regulatorios y comerciales, y apoyar modelos innovadores y sostenibles para aumentar los ingresos y el alcance”. En otras palabras, quiere usar su poder para alejar a los consumidores de los medios alternativos y devolverlos a los medios tradicionales, que han visto colapsar masivamente la confianza del público, precisamente porque los espectadores han estado expuestos a contenidos en línea que resaltan lo mal que cubren las noticias.

El informe da por sentado que la prensa establecida es la abanderada de la verdad y no los gigantescos imperios internacionales multimillonarios con una larga historia de publicación de información descaradamente falsa o sesgada. Otro método recomendado es “vacunar sicológicamente” a la población, “alimentando” información errónea antes de que ocurra, prediciéndola y tomando medidas contra ella antes de que ocurra. Eso podría incluir “desacreditar la marca, la credibilidad y la reputación de quienes hacen acusaciones falsas”, una línea que podría sugerir lanzar ataques contra cualquiera que la USAID considere como malos actores. El informe también sugiere rastrear a los usuarios que ven información falsa, desinteresada o deshonesta y redirigirlos a vídeos seleccionados de YouTube que desacreditan o argumentan en contra de esas posiciones.

Las elecciones de 2016 acabaron los dispositivos tradicionales de intoxicación

Internet y las redes sociales no siempre han sido la poderosa fuerza política y social que son hoy. Pero durante las elecciones de 2008 y 2012, adquirieron suficiente influencia como para resultar decisivos. El equipo de Obama se dirigió hábilmente a los votantes en Facebook y otros sitios, ayudándolo a ganar dos mandatos consecutivos en la Casa Blanca. Sin embargo, en 2016 las secuelas de la crisis financiera de 2008 dejaron a decenas de millones de estadounidenses desesperados. Fuerzas populistas tanto de izquierda como de derecha se levantaron para desafiar el consenso político. Mientras los demócratas lograron neutralizar a todos los oponentes de izquierda, Trump logró apoderarse del Partido Republicano y lograr una improbable victoria electoral, a pesar del apoyo de casi todos los medios del establishment a su oponente.

El éxito de Trump alarmó a Washington, que rápidamente identificó a los medios sociales y alternativos como el principal impulsor de su victoria. Decidieron que internet era demasiado poderosa para dejarla sola. Ya no era un espacio marginal sino un motor importante para dar forma a la imaginación y al debate público.

Tras las elecciones de 2016 se lanzó una campaña masiva contra el flagelo de las noticias falsas, cuando plataformas como Google, Facebook y YouTube cambiaron sus algoritmos para degradar el contenido marginal y promover “fuentes autorizadas”. Sin embargo, los sitios de noticias alternativos de alta calidad vieron diezmado su tráfico de la noche a la mañana y medios de comunicación establecidos como CNN y NBC News, que habían fracasado en internet, fueron promovidos a los primeros puestos de los resultados de búsqueda. Un ejemplo es el caso de PropOrNot, un oscuro grupo que afirmó haber utilizado una aplicación sofisticada para identificar cientos de sitios web que eran “vendedores rutinarios de propaganda rusa”. La lista incluía WikiLeaks y -en ese momento- sitios web que apoyaban a Trump como The Drudge Report, plataformas libertarias como Antiwar.com y el Instituto Ron Paul, y una serie de medios más de izquierda como Truthout y The Black Agenda Report.

Aunque la lista de PropOrNot incluía muchos sitios web de noticias falsas, también representaba una lista negra de docenas de sitios críticos. Los hallazgos de PropOrNot fueron aclamados y difundidos en todo el mundo por los medios convencionales, ansiosos por ver censurados a sus rivales. La creciente presión ha llevado a Google y otras plataformas a cambiar radicalmente sus algoritmos para suprimir los medios alternativos.

Casi de la noche a la mañana, MintPress News perdió aproximadamente el 90 por cien de su tráfico de búsqueda en Google y más del 99 por cien de su alcance en Facebook. Sin embargo, los medios alternativos radicales no son los únicos que serán sancionados. Democracy Now vio caer su tráfico de búsqueda en Google un 36 por cien y The Intercept un 19 por cien. El director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, admitió en una entrevista que su plataforma limitó intencionalmente el tráfico al medio de comunicación liberal Mother Jones, explícitamente debido a su perspectiva ligeramente de centro izquierda.

Ahora sabemos que PropOrNot no era una organización neutral e independiente, sino que probablemente fue una creación de Michael Weiss, un dirigente del Consejo Atlántico, un grupo de expertos de la OTAN. Toda la histeria en torno a la interferencia de gobiernos (extranjeros) en las elecciones de 2016 fue iniciada por una organización propia cuasi gubernamental. Desde entonces las plataformas de redes sociales se han acercado cada vez más al estado de seguridad nacional de Estados Unidos. Cientos de ex agentes de la CIA, el FBI y el Departamento de Estado ahora ocupan puestos clave en Facebook, Google, TikTok y Twitter, lo que ayuda a dar forma a las políticas de contenido de esas empresas. Algunos funcionarios de USAID también han recurrido a las redes sociales. Mike Bradow, por ejemplo, dejó su puesto de subdirector de políticas de USAID en 2020 para convertirse en jefe de políticas de desinformación de Meta, la empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp.

La meca de la desinformación: Estados Unidos

Las revelaciones sobre la manera en que una institución pública quiere promover un plan de censura tan radical son bastante alarmantes. Peor aún, la propia USAID tiene un largo historial de promoción de la desinformación para sostener los intereses estadounidenses. En 2021 la organización estuvo detrás de un intento de revolución de color (una revuelta proestadounidense) en Cuba. USAID ha interferido durante mucho tiempo en la política cubana, ideando innumerables planes, incluida la infiltración en la escena hip-hop del país y el intento de organizarla como una fuerza revolucionaria y antigubernamental. Once años antes, USAID creó en secreto una aplicación de redes sociales cubana llamada Zunzuneo. Ninguno de las decenas de miles de usuarios de la aplicación sabía que el gobierno de Estados Unidos la había diseñado y comercializado en secreto. La idea era crear un gran servicio que tomaría el control de Cuba y poco a poco comenzaría a alimentar a la población con propaganda de cambio de régimen y a dirigirla hacia manifestaciones y “turbas inteligentes” destinadas a derrocar al gobierno.

USAID también estuvo estrechamente involucrada en el golpe de estado de 2002 en Venezuela, que vio el derrocamiento temporal del presidente democráticamente elegido Hugo Chávez y su reemplazo por un dictador pro-estadounidense. Desde entonces, USAID ha intentado constantemente derrocar la democracia venezolana, incluida la financiación del autoproclamado presidente Juan Guaidó. La organización estuvo incluso en el centro de un asunto desastroso en 2019, en el que figuras respaldadas por Estados Unidos intentaron introducir camiones llenos de “ayuda” de la USAID en el país, solo para prender fuego al cargamento y culpar al gobierno. Pocos, en Venezuela o en el extranjero, han caído bajo el hechizo de sus actividades.

Amigos extraños y enemigos inquietantes

El informe centra su atención en los jugadores y videojuegos en línea y pide que se regulen del mismo modo que las plataformas de redes sociales. Los extremistas, señalan, pueden difundir información falsa en plataformas de juegos como Twitch, que permiten a los usuarios coordinarse para aumentar su número de seguidores y distribuir contenido a grandes sitios de redes sociales como Facebook y Twitter. “Tienen una influencia significativa las plataformas que se dirigen a públicos muy especializados y restringidos”, explican. También advierten que la sátira puede ser una fuente importante de desinformación. Si bien esto es potencialmente cierto, en la última década se han visto a notables satíricos que critican el poder y el status quo, como Lee Camp, expulsados ​​de varias plataformas, lo que sugiere que ciertos tipos de sátira pueden enfadar a los censores mucho más que otros. Quizás casi tan preocupante como lo que USAID designa como áreas problemáticas que requieren regulación es lo que identifica como los “buenos” en la lucha contra las noticias falsas.

Uno de ellos es el Consejo Atlántico, el grupo de expertos financiado por el Departamento de Defensa que tiene no menos de siete ex ejecutivos de la CIA en su junta directiva. El Consejo Atlántico fue fundado como un proyecto derivado de la OTAN y todavía sirve como sede intelectual de la organización. Sin embargo, USAID los describe simplemente como una “organización no partidista que galvaniza la dirección y los compromisos de Estados Unidos en todo el mundo, con sus aliados y socios, para dar forma a soluciones a los desafíos mundiales”, y los elogia por su “defensa democrática contra la desinformación”.

Otros grupos identificados como cabeceros en la lucha contra la desinformación son Graphika y Bellingcat, otros dos grupos que afirman ser verificadores de datos independientes. Sin embargo, reciben financiación silenciosa del gobierno de Estados Unidos y sirven como portavoces en Washington, publicando informes que atacan a los enemigos oficiales y presentan a los países occidentales como cabeceros en la lucha contra la desinformación. Además, el informe menciona el Hamilton Dashboard 2.0 del Fondo Marshall Alemán como una herramienta útil, a pesar de que fue expuesto públicamente como inútil para identificar bots rusos y noticias falsas. Como revelaron los archivos, Yoel Roth, ex jefe de seguridad de X/Twitter, se quejó de que el Hamilton no detectaba los bots rusos y que todos los conservadores estadounidenses, canadienses o británicos probablemente serían etiquetados como tales. Roth calificó el Hamilton como una tontería.

Aunque el Hamilton resultó ineficaz para identificar verdaderas fuentes de noticias falsas, ciertamente proporcionó alguna forma de justificación intelectual para eliminar a un gran número de personas que cuestionaban el status quo del establishment en las redes sociales. Es un microcosmos de la industria más amplia de verificación de datos y lucha contra las noticias falsas en su conjunto. La confianza en los medios y las instituciones públicas, en general, se ha venido desmoronando durante décadas. Pero la respuesta de Washington no ha sido intentar recuperar el apoyo público. Por el contrario, intentó eliminar cualquier idea o medio de comunicación alternativo para mantener su poder. Publicar este informe en el dominio público y revelar la manera en que la USAID entiende la desinformación y quiere abordarla es poco probable que ayude a restaurar la confianza pública en el gobierno. De hecho, está claro por qué no querían que esto se publicara en primer lugar.

Alan Mc Leod https://mintpressnews.fr/usaid-disinformation-primer-global-censorship-name-of-democracy/287075/

El periodismo también es un delito muy grave de terrorismo en Reino Unido

El jueves de la semana pasada la policía antiterrorista británica asaltó la casa de Asa Winstanley, editor de The Electronic Intifada, uno de los mejores medios informativos del mundo sobre Palestina.

Alrededor de 10 policías llegaron a la vivienda en el norte de Londres y le entregaron al periodista órdenes judiciales y otros documentos que les autorizaban a registrar su casa y su vehículo en busca de dispositivos y documentos.

El policía que dirigió el asalto le informó que están investigando varios delitos incluidos de la ley antiterrorista de 2006 que definen como “fomento del terrorismo”. La investigación estaba vinculada a sus publicaciones en las redes sociales.

La policía británica encuadra el asalto a la vivienda dentro de la Operación Incesantness, lo que indica una campaña más amplia de represión política contra quienes critican las grandes matanzas de Israel, que cuentan con el apoyo pleno del gobierno laborista británico.

Aunque sus dispositivos fueron incautados, Winstanley no fue detenido ni acusado de ningún delito, aunque le confiscaron varios dispositivos electrónicos.

Winstanley escribe en varias redes sociales y tiene más de 100.000 seguidores en X/Twitter, donde frecuentemente comparte sus comentarios sobre los crímenes de Israel contra el pueblo palestino, el apoyo del gobierno británico a esos crímenes y la resistencia palestina a la ocupación israelí, el apartheid y el genocidio.

Human Rights Watch ha pedido al gobierno laborista de Londres que derogue las disposiciones represivas de la ley antiterrorista, señalando que “la definición del delito de complicidad con el terrorismo es demasiado amplia, lo que genera serias preocupaciones sobre un ataque injustificado a la libertad de expresión”.

En agosto la Fiscalía emitió una advertencia dirigida contra la población, instando a “pensar antes de publicar” y amenazando con procesar a cualquiera que encontrara culpable de lo que llama “violencia en línea”.

No se trata sólo de represión política, ni de la desaparición de la libertad de expresión, sino además del precedente establecido por España: escribir en las redes sociales es un delito de terrorismo, incluso aunque las opiniones se refieren a lugares remotos, como Oriente Medio.

Los países europeos consideran como cosa propia la defensa de Israel y no vacilan a la hora de silenciar sus matanzas en Gaza y Libano.

Desde 2019 el Partido Laborista ha lanzado varias amenazas contra Winstanley, en especial por uno de sus libros (“Weaponising Anti-Semitism”), escrito en 2022, en el que explica la manera en que los grupos de presión israelíés derribaron a Jeremy Corbyn al frente del laborismo.

Ahora que están al frente del gobierno, los laboristas tienen la oportunidad de utilizar la maquinaria del Estado contra Winstanley y aquellos a los que consideran sus adversarios políticos y los de Israel.

En diciembre Winstanley informó que la policía antiterrorista británica había arrestado a Mick Napier y Tony Greenstein, dos destacados militantes, por decir que apoyaban el derecho de los palestinos a resistir a Israel, un derecho consagrado en el derecho internacional.

Para concederle la libertad provisional con fianza, a Greenstein, que es colaborador de The Electronic Intifada, le ordenaron dejar de publicar en las redes sociales mensajes relacionados con la guerra en Gaza.

A mediados de agosto, el periodista británico Richard Medhurst fue detenido a su llegada al aeropuerto de Heathrow en Londres en aplicación de la ley antiterrorista. Le confiscaron su teléfono y los dispositivos de audio que utilizaba para sus actividades periodísticas.

“El arresto y detención de Richard Medhurst durante casi 24 horas en virtud de la legislación antiterrorista es profundamente preocupante y es probable que tenga un efecto paralizador en los periodistas de Reino Unido y de todo el mundo que temen ser arrestados por las autoridades británicas simplemente por hacer su trabajo”, dijeron Michelle Stanistreet, secretario general del Sindicato Nacional de Periodistas de Reino Unido, y Anthony Bellanger, secretario general de la Federación Internacional de Periodistas, en un comunicado de prensa conjunto.

La policía británica recurre de manera creciente a la legislación antiterrorista contra los periodistas, agregaron Stanistreet y Bellanger. Las facultades de la legislación antiterrorista no se deben usar contra periodistas “de una manera que inevitablemente sofoque la libertad de prensa”, añadieron.

A pesar de las protestas, la policía siguió a lo suyo. En agosto asaltaron la vivienda de Sarah Wilkinson, una solidaria con Palestina, por un mensaje que publicó en línea.

—http://www.presos.org.es/index.php/2024/10/22/el-periodismo-tambien-es-un-delito-muy-grave-de-terrorismo-en-reino-unido-por-juanma-olarieta/

El macartismo al estilo francés o la política del miedo

España es un modelo de represión política para los países europeos que, como Francia, van de cabeza hacia un fascismo sin máscara. En 2006 el gobierno francés creó el fantasma de la “apología del terrorismo”, lo introdujo en el Código Penal, en 2014 agravaron las penas y así acabaron con la libertad de expresión.

Ahora los juzgados se llenan de “apologías del terrorismo”, con penas que pueden llegar a los cinco años de prisión, e incluso siete si las opiniones se publican en línea.

Un viejo campeón de la “lucha antiterrorista” francesa, el juez Marc Trevidic, fue de los que alzaron la voz para imponer penas cada vez más severas a los que expresan su opinión. Trevidic fue miembro de sección especial “antiterrorista” de París durante nueve años. Ahora es presidente del Tribunal Penal de Versalles y se echa las manos a la cabeza por el fin de la libertad de expresión en Francia.

“Estamos viendo que llueven sentencias, a veces muy severas, que pueden llegar a varios años de prisión”, se lamenta el magistrado. “Estamos en un auténtico abuso, un uso totalmente indebido de la ley”, añade.

En octubre del año pasado el antiguo ministro de Justicia, Dupont-Moretti, ordenó a sus huestes que fueran intransigentes con los comentarios relacionados con la incursión palestina del 7 de octubre.

Durante el último año la ley se ha utilizado, principalmente, contra los manifestantes que se solidarizan con Palestina. Numerosas publicaciones han sido acusadas de apoyar a Hamás, catalogada como “organización terrorista” por arte de magia en la Unión Europea.

Han aumentado las detenciones policiales. Algunas personas son encarceladas antes de ser llevadas ante un juez, como un militante solidario con Palestina al que detuvieron en Niza recientemente.

Desde el inicio de la guerra en Gaza el año pasado, se han disparado las denuncias por “apología del terrorismo”. Entre el 7 de octubre del año pasado y el 23 de abril de este año, la fiscalía de París ha abierto 386 causas.

Las denuncias afectan a periodistas, investigadores, sindicalistas e incluso parlamentarios. Los denunciantes son asociaciones sionistas reconocidas que pretenden hablar en nombre a los judíos del mundo entero y cuyo objetivo es mantener incólume la imagen del Estado criminal de Israel.La “lucha antiterrorista” siempre encubre el terrorismo de Estado y quien mejor sabe esas cosas es un juez con amplia experiencia en la materia, como Trevidic.

La consigna de una manifestación, un artículo de prensa, una opinión, una crítica o una protesta se han reconvertido en Europa en peligrosos actos de “terrorismo” que pueden conducir a la cárcel a quien se atreve a levantar la voz más de lo debido.

Un sindicalista de la CGT ha sido condenado a un año de prisión por un folleto distribuido tras el 7 de octubre. Otro fue condenado a una multa de 20.000 euros y a tres años de inhabilitación.

En una columna escrita en abril, el periodista Edwy Plenel hablaba de “macartismo al estilo francés” o la imposición de una política del miedo en Europa. Todo para defender a un Estado típicamente asesino, como el israelí.

Pero el miedo es lo más contrario que puede haber a la libertad. Si un Estado, como el francés, lo ha impuesto como política general, es porque se ha metido de cabeza en la dictadura fascista más negra, al viejo estilo de Vichy.

—http://www.presos.org.es/index.php/2024/10/18/el-macartismo-al-estilo-frances-o-la-politica-del-miedo-articulo-de-juanma-olarieta/

La propaganda imperialista retrocede en la misma medida que el imperialismo

En Europa nos hemos habituado a la censura hasta tal punto que ya no nos damos cuenta de que los canales rusos, como RT y Sputnik, llevan ya casi tres años censurados.

A los periodistas, que se creen estandartes de la libertad de expresión, no parece importarles, e incluso los jefecillos lo ven bien porque pueden decir las falsedades que les de la gana sin que nadie les replique.

A otros, como Tim Davie, el director de la BBC, les sirve para pedir más dinero: la clave del éxito de los medios rusos y chinos está en los recortes presupuestarios de la cadena británica.

En un discurso pronunciado el 14 de octubre en el Future Resilience Forum, una reunión en Londres a la que asistieron figuras políticas internacionales, Davie anunció que en los últimos dos años la cadena ha eliminado más de 380 puestos de trabajo y suspendido sus programas en diez idiomas, incluidos árabe y persa.

La propaganda imperialista sigue el curso del mismo imperialismo. Antes la BBC emite sus programas en 40 idiomas y llega a 320 millones de personas por semana. Ahora retrocede y los medios públicos rusos y chinos se aprovechan de ello.

Rusia y China están “expandiendo sus actividades mediáticas globales, invirtiendo fuertemente para aumentar sus audiencias en mercados clave en África, Medio Oriente y América Latina”, dijo el director de la BBC.

“En toda África en particular, los medios rusos son increíblemente activos en la promoción de sus historias”, enfatizó Davie, destacando la importante actividad de los influencers africanos prorrusos en las redes sociales.

Davie citó el ejemplo de dos canales públicos, el KBC keniano y el LBS liberiano, que reproducen los programas chinos de televisión y radio, mientras que en Líbano, los medios rusos transmiten ahora en la frecuencia de radio anteriormente ocupada por la BBC.

La cadena pública rusa RT y de la china CGTN han alcanzado “importantes rendimientos” de las inversiones en términos de “alcance” pero también en términos de “capital fiduciario”.

Las quejas del jefe de la BBC se hacen eco de las del Departamento de Estado de Estados Unidos. Después de anunciar una serie de sanciones contra RT y su empresa matriz el mes pasado, un cabecilla del Departamento de Estado, Jamie Rubin, dijo a los periodistas que “una de las razones por las que gran parte del mundo no ha apoyado a Ucrania […] es el alcance y la extensión de RT”, que afecta a “millones, incluso miles de millones de personas en todo el mundo”.

Después de que se anunciaran las sanciones, RT fue expulsado de varias redes sociales. La portavoz diplomática rusa, Maria Zajarova, prometió recientemente medidas de represalia contra los medios estadounidenses en respuesta a las sanciones de Washington contra los medios rusos, incluido RT.

Las grandes cadenas de comunicación también son responsables del genocidio israelí en Gaza

Dos de los canales de noticias más grandes del mundo, CNN y BBC, han sido acusados ​​por sus propios periodistas de apoyar la guerra de Israel contra la población de Gaza, a menudo a expensas de la verdad y los principios periodísticos más elementales.

Desde el inicio de la guerra de Israel contra Gaza, la cobertura mediática de los acontecimientos ha dejado claro, una vez más, el apoyo de los principales medios occidentales a los crímenes israelíes.

Diez periodistas que cubrieron la guerra para la CNN y la BBC revelaron ejemplos específicos de parcialidad, doble rasero y manipulación de la información para restar importancia a las atrocidades de Israel.

En un documental titulado “El fracaso de Gaza: tras las lentes de los medios occidentales” (Failing Gaza: Behind the Lens of Western Media), los periodistas explican que sus jefes transmiten noticias israelíes falsas, a pesar de las advertencias de los corresponsales sobre el terreno.

Un ejemplo sorprendente es el de la CNN, que transmitió una acusación israelí falsa en noviembre. Después de unirse al ejército israelí, el periodista Nic Robertson transmitió una información falsa afirmando que el hospital Al Rantisi de Gaza escondía a los rehenes israelíes.

La información, basada en un diario escrito en árabe que el ejército israelí había interpretado erróneamente como una lista de rehenes de Hamas, ya había sido desmentida por los árabes en las redes sociales.

Sin embargo, la CNN persistió en difundir esa falsa acusación, ignorando las advertencias de los periodistas de habla árabe del equipo.

Censura y menoscabo de las víctimas palestinas

Otro aspecto preocupante tiene que ver con la manera de informar sobre los ataques israelíes. Según un periodista de la CNN que permanece en el anonimato, estaba prohibido llamar “ataques” a los ataques aéreos israelíes sin la confirmación de Israel, una práctica que calificó de anormal en el periodismo internacional.

Esa dependencia de la versión oficial israelí ayuda a ocultar el alcance de la destrucción y las pérdidas humanas en Gaza. En agosto, cuando el Ministerio de Sanidad de Gaza anunció que más de 40.000 palestinos habían sido asesinados, la CNN decidió poner en duda la cifra, mientras que los corresponsales decían que la cifra podría ser mucho mayor incluso.

Esta minimización, combinada con la exigencia de contextualizar los ataques israelíes “haciendo responsable a Hamas”, refleja un sesgo sistemático en el manejo de la información procedente de Gaza.

El doble rasero de la BBC

Los periodistas de la BBC también denuncian un trato desigual hacia los invitados palestinos e israelíes. Un antiguo periodista de la cadena británica revela que se creó un equipo interno para calibrar los perfiles de los posibles tertulianos, admitir a unos y censurar a otros.

El equipo se dirigió principalmente a los palestinos, calificándolos por usar ciertos términos como “sionistas”, mientras que los invitados israelíes disfrutaron de una mayor libertad de expresión y sus comentarios rara vez se cuestionaron.

Un ejemplo notable es el de Idan Roll, un político israelí que, en una entrevista en la BBC, afirmó falsamente que “los bebés fueron quemados vivos” y que “les dispararon en la cabeza” durante la incursión del 7 de octubre del año pasado.

Esos comentarios, ampliamente desmentidos, no fueron rebatidos por la presentadora de la BBC, Maryam Moshiri.

Los periodistas ya no confían ni en las informaciones de sus propios medios. Algunos incluso han dimitido por razones de conciencia, ante la imposibilidad de seguir trabajando en condiciones que comprometen los principios periodísticos. Otros intentan cambiar las cosas desde dentro, pero se topan con una dirección que quiere seguir maquillando los crímenes de Israel.

Sin manipulación informativa el genocidio no es posible

El papel y la responsabilidad de los medios de comunicación occidentales que participan en la desinformación sobre un año de masacres en Gaza son más que evidentes. Recientementemente la cadena BFM TV fue felicitada personalmente por el portavoz del ejército israelí por su “exitosa” cobertura mediática de la guerra.

La complicidad mediática podría tener repercusiones judiciales, exactamente igual que la de los dirigentes israelíes, afirma Craig Mokhiber, antiguo director del organismo de derechos humanos de la ONU, quien dimitió de su cargo en octubre del año pasado, tras llegar a la conclusión de que Estados Unidos, Reino Unido y gran parte de Europa eran “cómplices de la horrible agresión” llevada a cabo por los israelíes en Gaza.

En un artículo publicado en agosto, Mokhiber afirmaba que los medios occidentales no pueden eludir su responsabilidad legal por el papel que están desempeñando en la difusión de la propaganda israelí (*). Evoca los precedentes históricos, en particular los juicios de Nuremberg, en los que Julius Streicher, editor del semanario nazi Der Stürmer, fue condenado por incitación al odio.

Recordaba también que el Tribunal Penal Internacional para Ruanda reconoció la culpabilidad de los responsables de los medios de comunicación por incitar al genocidio de los años noventa. Dos trabajaron para la televisión y la Radio de las Mil Colinas, y otro para el periódico Kangura. Los tres fueron declarados culpables de incitar al genocidio, entre otros delitos.

Durante la sentencia, la juez Navi Pillay, ahora comisionada de la investigación internacional de la ONU sobre los crímenes israelíes, reprendió severamente a los periodistas: “Ustedes eran plenamente conscientes del poder de las palabras y utilizaron los medios de comunicación de mayor alcance público para difundir el odio y la violencia […] Sin pistola, machete o cualquier otra arma física, causaron la muerte de miles de civiles inocentes”.

“Der Stürmer sabía lo que estaba haciendo, la Radio de las Mil Colinas sabía lo que estaba haciendo. Y hoy, CNN, Fox, BBC, el New York Times y el Wall Street Journal saben lo que están haciendo”, escribe Mokhiber.

Esos ejemplos demuestran que los medios de comunicación tienen un enorme poder y, a través de sus intoxicaciones, pueden ocasionar daños catastróficos para millones de vidas. Además, la desinformación no sólo influye en las masas, sino también en las decisiones políticas de los gobiernos occidentales, cómplices por su apoyo a los crímenes de Israel en Oriente Medio.

La intoxocación mediática crea una sensación de impunidad que permite la continuación de las matanzas, creyendo que nunca van a rendir cuentas. Por eso Mokhiber llama a apoyar a los medios independientes. Lo considera como un acto de desobediencia contra una maquinaria mediática cómplice.

(*) https://mondoweiss.net/2024/08/western-media-can-be-held-legally-accountable-for-its-role-in-the-gaza-genocide/

Las fábricas ideológicas de la propaganda de guerra

Una guerra no sólo necesita armas y carne de cañón, sino también pretextos y justificaciones, que proceden de los “expertos” y equipos de análisis (“think tanks”) que financian las industrias de la guerra. Unos venden armas y otros relatos. Además, en el mundo contemporáneo las guerras hay que explicarlas en tiempo real. Las imágenes de la televisión tienen que ir acompañas de voces “autorizadas”.

Los relatos también cuestan dinero. El año pasado los fabricantes de armas donaron al menos 7,8 millones de dólares a los cincuenta mayores equipos de análisis de Estados Unidos, que a su vez publican informes pidiendo más guerras y más gastos militares, lo que aumenta significativamente los beneficios de sus patrocinadores. El único perdedor de este sistema circular y cerrado es la población estadounidense, agobiada por impuestos más altos, y las decenas de millones de personas en todo el mundo que son víctimas de la maquinaria de guerra estadounidense.

Los equipos de análisis que recibieron más dinero corrupto fueron, por orden, el Consejo Atlántico, CSIS, CNAS, el Instituto Hudson y el Consejo de Relaciones Internacionales, mientras que los fabricantes de armas más activos en los pasillos de Washington fueron Northrop Grumman, Lockheed Martin y General Atomics.

Estos expertos tienen una influencia directa en las guerras de todo el mundo. El CSIS, por ejemplo, es uno de los más firmes defensores de armar a Ucrania, Taiwán e Israel, incluso aunque esté cometiendo un genocidio en Palestina. Un informe enumera las armas estadounidenses que podrían ayudar al ejército israelí, incluidos los proyectiles de artillería Excalibur, los sistemas de guiado de bombas JDAM y los misiles Javelin. Estas armas son fabricadas por Raytheon, Boeing y Lockheed Martin respectivamente, los cuales se encuentran entre los principales financieros del CSIS.

Las armas estadounidenses se utilizan a diario para llevar a cabo ataques ilegales y mortales contra poblaciones civiles en Palestina, Líbano y Siria, lo que convierte a los fabricantes de armas en cómplices directos de crímenes de guerra.

Un ejemplo de esto es la reciente Guerra de Gaza. Israel arrojó tres bombas MK-84 de una tonelada sobre el campo, matando al menos a 19 personas. Decenas más siguen desaparecidas. Según la ONU, las explosiones de las bombas MK-84 rompen los pulmones, arrancan extremidades y cabezas de los cuerpos y revientan los senos nasales hasta a cientos de metros de distancia.

Las bombas MK-84 fueron producidas en Estados Unidos por General Dynamics y enviadas a Israel con la bendición de Washington. General Dynamics obtuvo enormes beneficios con la masacre. La cotización de las acciones del fabricante de armas con sede en Washington ha subido un 42 por cien desde el 7 de octubre.

La norma son los conflictos de intereses

Los equipos de análisis son una parte vital de los cabilderos, asociaciones comerciales y otras organizaciones que intentan orientar la política gubernamental. Son grupos de intelectuales que se reúnen para discutir y defender políticas con la esperanza de influir en la Casa Blanca y en el debate público. Realizan y publican investigaciones en profundidad sobre políticas gubernamentales, ayudan a redactar leyes y sirven como expertos de referencia para los medios. Muchos colaboradores de canales de noticias de 24 horas o editores invitados que escriben editoriales en periódicos trabajan en grupos de expertos. Como tales, son un impulsor clave del discurso político en todo el país.

También sirven como fuente para las instituciones públicas que buscan cubrir puestos administrativos. Cuando un partido pierde el poder, los antiguos altos funcionarios del gobierno a menudo toman posiciones en centros de estudios para ayudarles a resistir hasta que su bando recupere la Casa Blanca. Como tales, existen como una especie de gobierno privado a la espera, que emite recomendaciones políticas que esperan implementar algún día por sí mismos.

Pero todos esos funcionarios y sus elegantes oficinas en Nueva York o Washington no son baratos y, por lo general, sólo hay dos fuentes de financiación: contratos gubernamentales o empresas estadounidenses. El dinero llega con condiciones. Las empresas estadounidenses que financian los equipos de análisis esperan que defiendan sus intereses. Los cabildos empresariales pagan a los equipos de análisis que abogan por impuestos más bajos y menos regulaciones, mientras que la industria de defensa da dinero a los halcones que abogan por la guerra y un aumento del gasto militar.

Algunos han argumentado que los equipos de análisis no son árbitros neutrales de buenas ideas, sino actores capitalistas respaldados por el gobierno que promueven planes mientras intentan mantener un barniz de objetividad y respetabilidad.

Es evidente que existe un enorme conflicto de intereses si los grupos que asesoran al gobierno estadounidense sobre política militar están inundados de dinero de la industria armamentista. Un estudio ha analizado los 50 equipos de análisis de política exterior más influyentes de Estados Unidos y realizó un seguimiento de su financiación para determinar cuánto dinero recibieron de cada una de la empresas armamentistas.

En total, la industria armamentística ha donado al menos 7,8 millones de dólares a estos equipos. Es una subestimación significativa por varias razones. En primer lugar, los equipos no están obligados a revelar sus fuentes de financiación, lo que significa que el conjunto de datos está incompleto. Además, quienes lo hacen suelen ser muy vagos respecto de las cantidades exactas que se les pagan. Por ejemplo, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) señala que grupos como Leonard SpA, Lockheed Martin, Huntington Ingalls Industries y Northrop Grumman les donaron al menos 250.000 dólares en el último año fiscal. Sin embargo, el CSIS no ha establecido un límite superior para sus donaciones, lo que significa que “251.000 dólares o más” podría significar 1.100 millones o 250.000 millones de dólares.

Una financiación oculta

Los gigantescos fabricantes de armas financian silenciosamente a muchos de los grupos más grandes e influyentes que asesoran al gobierno de Estados Unidos sobre su política exterior. Sólo el Consejo Atlántico está financiado por 22 empresas armamentistas, por un total de al menos 2,69 millones de dólares el año pasado. Incluso un grupo como el Carnegie Endowment for Peace, establecido en 1910 como una organización dedicada a reducir los conflictos mundiales, está patrocinado por empresas que fabrican armas de guerra, incluidas Boeing y Leonardo, que donan decenas de miles de dólares cada año.

Los cinco equipos que recibieron más dinero de la industria armamentística son: el Consejo Atlántico, 2,69 millones de dólares; el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), 2,46 millones de dólares; el Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense (CNAS), 950.000 dólares; el Instituto Hudson, 300.000 dólares; y el Consejo de Relaciones Internacionales, 10.000 dólares.

Al menos 36 fabricantes de armas han brindado apoyo financiero a importantes equipos estadounidenses de análisis. Los más generosos son Northrop Grumman, con 1,07 millones de dólares; Lockheed Martin, con 838.000 dólares; General Atomics, con 485.000 dólares; Leonardo SpA, con 10.000 dólares; y Mitsubishi, con otros 10.000 dólares.

El papel de los equipos de análisis financiados por la industria armamentista consiste en construir, a través de interminables repeticiones y debates que permanezcan dentro de sus extraños parámetros, la idea de que las guerras se ganan, que las guerras son defensivas, que las armas nucleares disuaden las guerras, que no podemos hablar con los enemigos, que el gasto en armas es un servicio público que los países deberían ampliar en la medida de lo posible, privando al mismo tiempo de fondos destinados a los gastos sociales.

¿Quién paga el precio?

No es casualidad que los grupos que reciben la mayor cantidad de dinero de la industria armamentista sean el hogar de algunas de las voces más duras del mundo. La industria armamentista, como todas las empresas, no dona por la bondad de su corazón, sino que busca un retorno de la inversión.

Influyentes equipos como el CSIS están dando a sus benefactores un retorno de la inversión, pidiendo constantemente más gasto militar y más guerras en todo el mundo, cualesquiera que sean las consecuencias.

En 2022 el CSIS argumentó que la Guerra de Ucrania presentaba una oportunidad única para transformar y racionalizar la defensa europea, es decir, imponer enormes aumentos del gasto militar. Advirtió que eso debe hacerse rápidamente, ya que el tiempo para hacerlo puede ser efímero, que Europa debe evitar un enfoque fragmentado de su ejército y no debe seguir dependiendo de Estados Unidos para su defensa. El objetivo del 2 por cien del PIB que los países de la OTAN deben dedicar a sus fuerzas armadas es demasiado bajo y recomienda duplicar el gasto militar en Europa al 4 por cien. Lo que no se menciona es que eso sería una gran aportación para las empresas armamentistas que los financian.

Los países europeos, insistió también el CSIS, deben hacer todo lo posible dentro de la OTAN, militarizando sus sociedades, como la de Estados Unidos, en nombre de la “democracia mundial”.

En un artículo publicado en The Atlantic, Eliot A. Cohen, presidente Arleigh A. Burke de Estrategia en el CSIS, exigió una escalada de la participación occidental en Ucrania. “Necesitamos ver masas de rusos huyendo, desertando, disparando a sus oficiales, siendo hechos prisioneros o asesinados. La derrota rusa debe ser un desastre enorme y sangriento”, escribió, añadiendo que “para este fin, Occidente debe dar urgentemente todo lo que Ucrania pueda necesitar”. Eso incluye misiles de largo alcance y aviones de combate F-16 y F-35.

Lo que ni Cohen ni The Atlantic advierten, sin embargo, es que las armas que exigió que se compraran y enviaran a Ucrania son fabricadas por General Dynamics y Lockheed Martin, grupos que financian directamente al CSIS.

Al igual que el Consejo Atlántico, el CSIS aboga por mantener las armas nucleares estadounidenses en Europa, para que no se utilicen rápidamente. Las voces conciliadoras dentro de los grupos de expertos son, en el mejor de los casos, pocas y dispersas. Entre los editoriales y citas del CSIS que aparecieron en el New York Times durante un año y fueron escritos por el grupo de vigilancia de los medios Fairness and Accuracy in Reporting, no se encontró ningún ejemplo de la organización que defienda la reducción o la cautela en la política militar estadounidense.

Pero las voces a favor de la guerra no se limitaron al CSIS. Todos los equipos de análisis que reciben una financiación importante de la industria armamentista han adoptado una postura claramente agresiva. El Consejo Atlántico, por ejemplo, supervisó el gasto de los países europeos dentro de la OTAN con el objetivo de obligarlos a comprar más armas. Abogó por que Estados Unidos cree una nueva “coalición de inteligencia del Indo-Pacífico” que aumentaría las tensiones con China. La CNAS, por su parte, afirmó que la respuesta supuestamente moderada de Estados Unidos a las “provocaciones chinas” había erosionado su “credibilidad” en el escenario internacional.

Hablando sobre lo que lograron los equipos de análisis, Swanson dice: “Normalizaron la idea de medir el gasto de guerra como porcentaje de una economía, y la idea de que no hay un consumo excesivo. Han normalizado la idea de que sólo hay una solución para todos los problemas, incluso los creados por esa única solución, y es la guerra. Y presentan constantemente a la OTAN como una alianza defensiva, sin que nadie se dé cuenta de que todas las guerras de la OTAN han sido abiertamente agresivas”.

La población estadounidense se muestra escéptica ante la guerra. Dos tercios del país quiere que Washington y Ucrania entablen relaciones diplomáticas directas con Rusia, incluso si eso significa ceder territorio ucraniano. La mayoría de los estadounidenses también se opone a enviar más tropas estadounidenses a Oriente Medio, aunque sea para “defender a Israel”.

Cuando se habla de Ucrania, el 85 por cien de los equipos de análisis citados en los principales medios de comunicación como el New York Times, el Washington Post y el Wall Street Journal recibieron financiación del complejo militar-industrial. Entre estos últimos, los más importantes fueron el CSIS y el Consejo Atlántico.

La guerra es siempre una buena noticia para los fabricantes de armas

La guerra es siempre una buena noticia para los fabricantes de armas. En los últimos cinco años, el precio de las acciones de General Dynamics ha subido un 103 por cien, el precio de las acciones de Lockheed Martin ha subido un 107 por cien y el precio de las acciones de Northrop Grumman ha subido un 110 por cien.

Los accionistas de la industria armamentística han visto sus inversiones dar buenos resultados gracias a un país adicto al conflicto. Estados Unidos ha estado en guerra durante 231 de sus 248 años de independencia. Según un informe del Servicio de Investigación del Congreso, una institución pública estadounidense, Estados Unidos ha iniciado 469 intervenciones militares extranjeras entre 1798 y 2022 y 251 solo desde 1991. Estos incluyen operaciones especiales, asesinatos selectivos de dirigentes extranjeros, golpes militares e invasiones y ocupaciones directas de otros países.

Más de la mitad del gasto discrecional del gobierno se destina al ejército, cuyo presupuesto se acerca al billón de dólares al año. El gasto militar estadounidense rivaliza con el de todos los demás países juntos, mantiene una red de aproximadamente 1.000 bases en todo el mundo, incluidas casi 400 en un anillo que rodea China.

Esto alimenta el apetito insaciable de los fabricantes de armas, que tienen aún más dinero para gastar en comprar enchufes y presionar al gobierno para que emprenda más guerras. Su estrategia es financiar equipos de análisis en Washington. Para empresas como Lockheed Martin y Raytheon, es una inversión empresarial inteligente. Unos cientos de miles de dólares al año gastados en financiar equipos de análisis como CSIS, CNAS o el Atlantic Council se traducen en miles de millones de dólares en pedidos adicionales de tanques, barcos y aviones.

El militarismo no ha hecho más que aumentar desde entonces. Actualmente Estados Unidos se está preparando para posibles guerras con Rusia y China, dos de los estados más grandes y poblados del planeta, ambos con grandes arsenales de armas nucleares.

Es una excelente noticia para el complejo militar-industrial, que está causando estragos.

Alan Mac Leod https://www.mintpressnews.com/raytheon-boeing-fund-push-nato-nuclear-expansion/288300/

El periodismo moderno lo acuñaron los tabloides más amarillos

En Gran Bretaña se usa mucho la palabra “tabloide”, que fusiona “tableta” y “alcaloide”, un tipo de compuesto que integra muchos fármacos. Luego designó a los medicamentos presentados en forma de comprimidos, pero posteriormente adoptó un significado más amplio: “Todo aquello que esté comprimido o concentrado para ser fácilmente asimilable”.

No hay nada más asimilable que la llamada “prensa popular”, o “prensa del corazón”, donde se narran las vicisitudes de los famosos. Es todo un estilo literario: titulares escandalosos, artículos breves y frases cortas sobre personas muy conocidas.

En España las publicaciones más parecidas eran los “pasquines”, que dieron lugar a la aprobación de las primeras “leyes de imprenta” para tratar de silenciar este medio de expresión.

Los tabloides se rellenan con cotilleos, alardean de mal gusto, detallan la vida privada de las personas y explotan las tragedias. Pero sobre todo son una mercancía que, como cualquier otra, es tanto más valiosa cuanto más se vende. Por eso necesita atraer a un gran número de lectores, para lo cual incluyen grabados, que eran tan importantes como los relatos.

Hay tabloides en todas los países, pero sobre todo en Gran Bretaña, donde hoy las fuentes de noticias en línea más consultadas, después de la BBC, que es una cadena pública, son los tabloides, incluidos los del holding Reach, el grupo propietario del Daily Mirror y el Daily Express), el Sun y el Daily Mail (MailOnline).

Una temática especial de los tabloides son, desde principios del siglo XVII, los relatos de crímenes espantosos, que fueron grandes éxitos en Gran Bretaña. Muchos de ellos eran inventados, o sea, mentiras, a veces mezcladas con acontecimientos ciertos.

A medida que la clase trabajadora se alfabetizó, la difusión de los tabloides británicos y los “penny papers” se consolidó y en el siglo XIX se pusieron muy por delante del periodismo convencional, al que le gusta alardear de “rigor” por contraste con sus competidores.

Fueron ellos, y no los medios convencionales, los crearon el periodismo moderno y cambiaron el modelo económico. Mientras los periódicos convencionales se repartían por suscripción y se pagaban por adelantado, los taboides se vendían por unidades en el momento inmediatamente posterior a su impresión.

Inventada en 1843, la prensa rotativa permitió imprimir más periódicos, mientras que el telégrafo eléctrico, creado al año siguiente, creó el oficio de “corresponsal”, con la posibilidad de transmitir información a la sede de su periódico más rápidamente que por correo postal.

Sólo prosperaron los periódicos que supieron aprovechar los avances de las fuerzas productivas. El Daily Mirror dominó a principios del siglo XX, en parte gracias a su capacidad para imprimir fotografías rápidamente, tal como lo hizo MailOnline gracias a la agregación de contenido y los títulos optimizados para los motores de búsqueda de internet.

Terry Kirby acaba de publicar un libro titulado “Los traficantes de noticias: una historia del periodismo tabloide” (*), una obra imprescindible que los inquisidores modernos, supersticiosos de “la verdad”, “la objetividad” y el “rigor”, nunca entenderán.

Por ejemplo, los taboides británicos nunca hubieran admitido el baboseo periódístico que siempre ha rodeado a la Corona española. Tampoco hubieran permitido poner al Bobón como “salvador de la democracia” durante el Golpe de Estado del 23-F. Esas manipulaciones son características de los periodistas que presumen de ser “imparciales” y “rigurosos”.

(*) https://www.perlego.com/book/4483817/the-newsmongers-a-history-of-tabloid-journalism-pdf

Los países Brics promueven una alternativa al imperio mediático mundial

El viernes secretario de Estado, Antony Blinken, denunció las actividades del medio de comunicación ruso RT, calificándolo como “desestabilizador”. Según Blinken, RT es una “sección” de la inteligencia rusa.

Hace unos días, la Casa Blanca desveló una serie de medidas dirigidas contra los medios de comunicación rusos, incluidas acciones penales y sanciones, para responder a los supuestos intentos de injerencia en las elecciones en Estados Unidos, que atribuyen a Rusia.

El Departamento de Estado impuso entonces restricciones de visados a los periodistas de RT, Rossia Segodnia y otros medios rusos.

Ayer el monopolio estadounidense Meta, propietario de Facebook, Instagram y WhatsApp, anunció que prohibirá a los medios públicos rusos acceder a sus plataformas en todo el mundo, para evitar cualquier “actividad de injerencia extranjera”.

“Después de un cuidadoso análisis, hemos ampliado nuestra acción contra los medios estatales rusos”, afirmó Meta. “Rossia Segodnia, RT y otros medios tienen prohibidas nuestras aplicaciones en todo el mundo debido a sus actividades de injerencia extranjera”, afirmó la empresa estadounidense.

Moscú debate sobre la libertad de expresión

Paralelamente en Moscú tiene lugar una cumbre de medios de los países Brics, donde se debate la libertad de expresión en el contexto internacional y, específicamente, la manera de contrarrestar la dominación occidental en el panorama informativo mundial.

Aunque el foro se anuncia en el formato Brics, el alcance geográfico del evento va mucho más allá del grupo de países.

A Moscú han viajado los dirigentes de los principales medios de comunicación en línea, periódicos, canales de televisión y estaciones de radio de más de 45 países de todo el mundo. Se trata de ejecutivos de medios de Oriente Medio, Asia-Pacífico, América Latina y África.

Destacan dos temas principales: el análisis del flujo de desinformación de Occidente hacia los países Brics y las negociaciones para crear una alternativa al imperio mediático actual.

Los países occidentales, que dicen ser los pioneros de la libertad de expresión, amenazan hoy la independencia de los medios de comunicación. No es algo particularmente oculto en Occidente, afirma Melissa Fleming, Secretaria General de Comunicaciones Mundiales de la ONU.

En su discurso de bienvenida a los participantes de la cumbre dijo: “La ONU apoya plenamente a los medios de comunicación libres e independientes. Sin embargo, a los medios les resulta cada vez más difícil seguir siéndolo”. La profesión del periodismo es cada vez más peligrosa. Sólo el año pasado, un número récord de periodistas y trabajadores de los medios perdieron la vida cubriendo acontecimientos en todo el mundo. Un número aún mayor ha sido encarcelado, incluso en países que afirman ser los fundadores de la libertad de expresión y el periodismo modernos. Resulta que la libertad de prensa está amenazada precisamente por quienes deberían garantizarla”.

Los participantes en la cumbre contrastaron los comentarios de Fleming con el reciente comentario de James Rubin, coordinador del Centro para el Compromiso Mundial del Departamento de Estado de Estados Unidos, quien reconoció que “una de las razones por las que tantos países en todo el mundo no apoyan a Ucrania en la medida que cabría esperar es la escala de las actividades de RT”.

Este desprecio por la libertad de expresión por parte de Washington ha escandalizado incluso a sus colegas europeos. La periodista independiente holandesa Sonja van den Ende calificó de idiotez el comportamiento del Departamento de Estado. “He cubierto muchos conflictos, pero nunca antes un canal [RT] había sido bloqueado y periodistas sometidos a sanciones. Creo que esto puede estar relacionado con la declaración de ayer del Presidente Putin. Ahora Estados Unidos probablemente teme que haya una guerra entre Estados Unidos y la OTAN y está aprobando sanciones contra RT. Pero, por supuesto, hacer esto es una idiotez. Decir que RT tiene capacidades cibernéticas es obviamente una tontería”, afirmó.

En la inauguración de la cumbre de medios, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajarova, llamó a los periodistas de los países Brics a expresar su apoyo a sus colegas rusos de RT, porque “se está cometiendo un crimen contra ellos: un ataque a la libertad de expresión, un ataque a la profesión del periodismo, un ataque a la dignidad humana”. Los expertos en la cumbre de medios reconocieron que los medios de los países Brics luchan diariamente con la desinformación de sus rivales geopolíticos occidentales.

Pero no se cura una enfermedad haciendo un diagnóstico. Los periodistas de los países asociados a los Brics proponen crear una unión mundial de medios de comunicación para promover en el escenario internacional la sinergia de diversos valores.

“La llegada de un orden mundial multipolar es inevitable y los medios de comunicación de los países Brics deben cooperar entre sí para expresar los valores comunes de los países miembros”, concluyó en la sesión plenaria Mohamed Lies Azzouz, redactor de APS, la Agencia de Prensa de Argelia.

Ahmad Munir, director general de la Agencia de Noticias de Indonesia, Antara, lo apoyó: “Para nosotros hoy es muy importante desarrollar un diálogo integral entre estados que comparten intereses comunes. Ya es hora de hablar sobre el panorama mundial, sobre lo que inspira a la gente a seguir adelante y, en este sentido, los medios de comunicación de los países Brics son un faro de esperanza y unidad”.

Dentro de un mes, Rusia será anfitriona de una cumbre Brics aún más amplia, en la que los dirigentes de unos 20 estados han acordado participar, entre ellos China, India, Brasil, Sudáfrica, Irán y Turquía. Tiene mucho sentido que personas con ideas afines fortalezcan la seguridad informativa e ideológica dentro de dicha alianza intercontinental.

El ‘republicano de la vieja escuela’ recomienda votar a Kamala Harris

En entradas anteriores hemos explicado los motivos por los que le seguimos la pista a Dick Cheney, que quizá alguien crea que está muerto y enterrado porque desapareció de las pantallas de televisión y el que no sale en la pequeña pantalla no existe.

Pues no es así, aunque tiene 83 años y está tan decrépito como Biden. Sólo ha tenido cinco infartos y un trasplante de corazón que le han permitido resucitar para recomendar el voto por Kamala Harris. Cuaquier cosa antes que Trump.

Desde su lecho de muerte, un republicano emite un comunicado de prensa para posicionarse a favor de los demócratas, aunque en 2008 un demócrata, como Joe Biden, lo llamó “el vicepresidente más peligroso de Estados Unidos”.

Después de este último servicio al país, el viejo Cheney podrá descansar en paz, aunque nos quedará su hija, Liz, que también recomienda votar por Kamala Harris.

Algunos creen que se tata de algo personal, que Trump repugna incluso a los de su propio partido. Demasiado vulgar, demasiado provocador y demasiado narcisista.

Casi podemos redactar esta entrada en forma de obituario. Cheney fue “un republicano de la vieja escuela”, un halcón de esos que gustan en las camarillas de Washington. En su momento emprendió más guerras de las que pudo gestionar a la sombra de Bush hijo.

No es más que la cabeza visible de los 200 miembros de los equipos de los Bush que han firmado una carta abierta contra Trump en USA Today y la sombra alargada del candidato manchú. “Los principales movimientos democráticos se verán irremediablemente socavados si Trump y su compinche J.D. Vance se inclinan ante dictadores como Vladimir Putin y al mismo tiempo dan la espalda a nuestros aliados”.

Trump no quiere aliados. Cree que a Estados Unidos ya no le hacen falta… si cambia la política internacional de Cheney y los suyos y acaba la “guerra contra el terrorismo”. La consigna es “que cada cual se las apañe como pueda”.

Que Trump se haya atrevido (aunque sea tardíamente) a criticar las intervenciones militares en Irak y Afganistán, dos grandes fracasos republicanos, es un insulto para “la vieja escuela”. Varios de ellos subieron a estrados en la convención demócrata celebrada en Chicago el mes pasado.

En la jerga trumpista se llaman “rino”: republicanos sólo de nombre. Son los intelectuales del “cenagal de Washington” que se ocupan de asuntos complejos, en lugar de hablar de cosas simples, como los emigrantes haitianos.

La oposición interna a Trump viene de lejos. En 2019 un grupo de republicanos, completamente desconocidos, firmó un artículo de opinión en el New York Times contra Trump que inundó las redes sociales.

Sin embargo, en Estados Unidos estos cambios de chaqueta, que son corrientes, no se califican como “traición”. El propio Trump es un antiguo demócrata, al igual que J.D. Vance, su mano derecha para las inminentes elecciones.

En Europa hace mucho frío pero no deberíamos hablar de ‘ola de frío’

Nos prometieron que, gracias al calentamiento, los veranos serían más largos y los inviernos más cortos, pero es al revés. En Reino Unido, Bélgica y Francia las imágenes no se corresponden a esta época del año, con nieve en los Picos de Europa (1) y en los Pirineos (2).

Las temperaturas están entre 5 y 7ºC por debajo de los promedios para esta época del año, pero es incorrecto hablar de “ola de frío”, dicen los expertos porque hace frío, pero no mucho. No hace tanto como en invierno.

Es como cuando los economistas hablan de “recesión”. No basta con que la economía retroceda; debe hacerlo dos trimestres seguidos.

Para hablar correctamente hay que seguir las indicaciones que dan los técnicos y especialistas. Sólo ellos se expresan con propiedad. Sólo ellos son realmente “científicos”.

No importa que caiga la nieve en pleno verano porque para que haya una ola de frío hacen falta varios requisitos. No es tan fácil como parece; no basta con abrir el armario para sacar los abrigos. En España “se considera ola de frío a un episodio de al menos tres días consecutivos, en que como mínimo el 10 por cien de las estaciones consideradas registran mínimas por debajo del percentil del 5 por cien de su serie de temperaturas mínimas diarias de los meses de enero y febrero del periodo 1971-2000” (3).

Amén.

En otros países las olas de frío son diferentes. O bien no son olas o no son de frío. Por ejemplo, aunque en Francia esté nevando en pleno verano, los medios no deberían hablar de “ola de frío” porque es incorrecto (4). Es preferible hablar de “golpe de frío”.

Como vemos, los “expertos” se van apoderando del lenguaje y de los diccionarios a bocados porque tienen la sartén por el mango y porque es la mejor manera de demostrar lo que quieren demostrar.

Los que no hablan con propiedad, como ellos, es porque son unos ignorantes.

(1) https://www.lavozdeasturias.es/noticia/viral/2024/09/06/vuelve-nieve-picos-europa-caido-primeros-copos-temporada/00031725615811460345179.htm
(2) https://www.eltiempo.es/noticias/el-frio-polar-invade-espana-heladas-nevadas
(3) https://www.eltiempo.es/noticias/vamos-a-tener-una-ola-de-frio-en-espana-lo-que-sabemos-de-la-entrada-de-aire-polar
(4) https://www.leparisien.fr/meteo/non-la-france-ne-subit-pas-une-vague-de-froid-cette-semaine-12-09-2024-SG5R5PFLINAB5CBLPH5ZJSEJWY.php

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