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Categoría: Guerra psicológica (página 43 de 45)

De la ‘opinión pública’ al lavado de cerebro

La idea de que los medios de comunicación tienen que cumplir una función de propaganda y de control de la opinión pública forma parte del acervo cultural popular y de los pensadores democráticos occidentales, y de las prácticas corrientes de los gobiernos parlamentarios y democráticos. Las instituciones se mantienen cercanas a estas empresas.

Hay quien afirma que los medios de comunicación influyen en la opinión pública para que ésta acepte los puntos de vista que convienen a cierta élite económica. Ya en la que se considera la primera gran revolución popular democrática de Occidente, la Guerra Civil inglesa de 1640, señalaba el historiador Walter Clements en 1661: la revolución ha vuelto a la gente “tan arrogante que nunca tendrá la humildad necesaria para someterse a una ley civil”.

Pero la definitiva institucionalización de la propaganda como modo de controlar la opinión en las sociedades democráticas se produce el 13 de abril de 1917 con la creación, en Estados Unidos, del Comité de Información Pública o Comisión Creel. Siete días antes el presidente Wilson, reelegido el mes anterior sobre la base de un programa que preconizaba la neutralidad de los Estados Unidos en la I Guerra Mundial, había declarado la guerra a Alemania.

El objetivo de la Comisión Creel fue cambiar la percepción de la opinión pública, mayoritariamente en contra, sobre la guerra. Esto se consigue en tal sólo seis meses de intensa actividad propagandística. El éxito de las nuevas técnicas empleadas-parcialidad, ocultación, omnipresencia del mensaje y rápido flujo de informaciones– no pasa desapercibido ni al gobierno ni a las empresas.

Entre los miembros de dicha comisión se encuentran Walter Lippman y Edward Berneys. El primero se convertirá en uno de los periodistas más influyentes de Estados Unidos y a través de libros como “Public Opinion” o “The Phantom Public”, desarrollará la idea según la cual el interés común escapa en gran parte a la opinión pública y sólo puede ser comprendido por “una clase especializada cuyos intereses personales trasciendan lo meramente local”.

Hay por lo tanto que conseguir que el grueso de la población se contente con elegir, entre los miembros de la “clase especializada”, a los hombres responsables a los que corresponderá proteger la riqueza de la nación. Para que la masa se contente con esto habrá que hacer lo que Lippmann describe como una “revolución en la práctica de la democracia”, es decir, la manipulación de la opinión y la “fabricación del consentimiento”, medios indispensables para gobernar al pueblo. “El público tiene que ser puesto en su lugar”, escribe, “con el fin de que los hombres responsables puedan vivir sin miedo de ser pisoteados por el rebaño de bestias salvajes”.

Por su parte, Edward Berneys, sobrino de Freud, fundará en 1920 el primer despacho que ofrecerá a las empresas técnicas de propaganda, término que al tener en Estados Unidos una connotación negativa, cambiará por “consejero de relaciones públicas”. Se convierte así en el padre de la moderna industria de las relaciones públicas que han cultivado a partir de entonces tanto empresas como gobiernos. En su libro “Propaganda” escribirá:

“La manipulación consciente, inteligente, de las opiniones y de las costumbres organizadas de la masa juega un papel importante en la sociedad democrática. Los que manipulan este mecanismo social imperceptible forman un gobierno invisible que dirige verdaderamente el país […] La minoría ha descubierto que podía influenciar a la mayoría según sus propios intereses.

Ahora ya es posible modelar la opinión de las masas para convencerlas de que apliquen sus fuerzas en la dirección deseada. Dada la estructura actual de la sociedad, esta práctica es inevitable. En nuestros días la propaganda interviene necesariamente en todo lo que tiene algo de importancia en el plano social, ya sea en el ámbito de la política o de las finanzas, de la industria, de la agricultura, de la caridad o de la enseñanza. La propaganda es el órgano ejecutivo del gobierno invisible”.

Al parecer el alcance de este tipo de opiniones se le escapaba porque, gracias a sus memorias, sabemos cuál fue su estupefacción cuando supo, en 1933, por boca de Karl von Weigan, periodista americano instalado en Alemania, que cuando Goebbels le mostró su biblioteca con obras consagradas a la propaganda, entre ellas se encontraba su libro “Cristalizing Public Opinion”.

La campaña de relaciones públicas para el golpe de estado en 1954 en Guatemala fue coordinada por Edward Bernays.

Martín León Barreto http://diagonalperiodico.net/spip.php?article7082

Fondo de reptiles: los periodistas que se venden al mejor postor

Se conoce como fondo de los reptiles a las subvenciones secretas que el gobierno hace a la prensa para que esta se muestre una posición más favorable hacía sus políticas. Fue una práctica muy extendida en Europa durante el siglo XIX.

La acuñación de la expresión fondo de los reptiles, para referirse al pago secreto a la prensa, proviene de una afirmación de Otto Von Bismarck tras ganar la guerra prusiana-austriaca en 1866. El reino de Hannover, aliado austriaco, es el más castigado por la derrota, su rey Jorge V debe exiliarse dejando atrás toda su fortuna que a partir de ese momento será gestionada, a través de un Real Decreto, por Prusia para “la vigilancia y la defensa contra las maquinaciones de la casa de Hannover y sus agentes contra Prusia”. Los intereses generados de esa fortuna serán utilizados por el canciller prusiano para la creación de un fondo secreto, al que únicamente tienen acceso Guillermo I y el propio Bismarck. El fondo se usará para fomentar las actividades propagandísticas y para la creación de un sistema informativo dentro y fuera de las fronteras alemanas. Bismarck, cansado de las intrigas de los partidarios de los Hannover, pronunció la célebre frase: “Utilizaré su dinero para perseguir a estos reptiles malignos hasta sus propias cuevas”. De esta manera se convirtió en el fondo de los reptiles.

Los políticos europeos de la segunda mitad del siglo XIX vieron en la prensa una valiosa plataforma propagandística, convirtiéndose automáticamente en un instrumento fundamental para trasladar sus mensajes, atacar al oponente, revelar sus políticas y hacer campañas para conseguir votos. En España, la instauración de las elecciones trae consigo la proliferación de los partidos políticos y con ellos las campañas electorales que tratarán de contar con el apoyo de la prensa para conseguir sus fines.

El partido del poder tratará, sobre todo a partir de la Restauración, controlar el mayor número de periódicos, que se convertían en “periódicos sapos”, diarios que se mantenían gracias a las ayudas gubernativas. La ley de Policía e Imprenta de 1883 impulsada por Sagasta había instaurado un régimen informativo mucho más abierto y libre, se había suprimido la censura previa, la necesidad de la posesión de una licencia especial para la creación de un periódico nuevo y, el depósito previo de publicaciones. Por ello había que buscar fórmulas nuevas para controlar a la prensa.

El embajador de España en Berlín, Francisco Merry Colom, había tomado buena nota de las prácticas del Canciller de Hierro, Bismarck, respecto al control de la prensa. En 1854 el prusiano había aprobado una ley marco de Prensa que prohibía la censura previa, pero mantenía la licencia especial para la creación de nuevos periódicos y el depósito de una considerable suma como confianza. Además, se desarrolló un sistema de vigilancia para controlar a la prensa “liberal” que consistía en la creación de gabinetes de prensa de los diferentes ministerios, encargados de resumir artículos y redactar rectificaciones y contestaciones; la creación de periódicos gubernamentales poniendo al frente los denominados hombres de paja, es decir, periodistas supuestamente independientes que en realidad estaban bajo las órdenes del gobierno; y un fondo secreto que en 1865 contaba con un presupuesto de 350.00 florines. La práctica más habitual era realizar un pago mensual al redactor más influyente de la publicación. Los órganos de prensa se convirtieron en auténticos instrumentos al servicio de la política de Bismarck.

El embajador, el 22 de abril de 1875, escribió las siguientes palabras al gobierno español: “La prensa aquí está toda en manos de gente desacreditada. Los fondos copiosos que Bismarck tiene destinados para subvencionar periodistas en Alemania y a favor de Alemania (los hay subvencionados en todas partes), se llaman públicamente “Fondos de reptiles”: de ellos está encargado un jefe de administración que todo el mundo conoce”.

Francisco Merry aconsejaría a Madrid seguir el ejemplo alemán a través de los fondos reservados del Ministerio de Gobernación. Y Madrid siguió el ejemplo, el profesor Carlos Seco Serrano encontró en el archivo de Dato de la Real Academia de Historia datos concretos referidos a los años 1899 y 1900 de las subvenciones a la prensa.

La suma total destinada a los “gastos reservados” mensualmente oscila entre las 31.000 y las 36.000 pesetas dentro de los cuales encontramos los pagos a la prensa. El concepto del pago podía ser diverso, desde una gratificación en metálico, un pago mensual o, lo que solía ser más común, a través de suscripciones.

Algunos periodistas como Joaquín Rallo, director de La Discusión solicitaban al gobierno una ayuda más cuantiosa: “Que la subvención sea fija y algo más crecida, ya que las ideas que este periódico defiende, y la política que le inspira, deben tomarse más en consideración por la respetabilidad de las personas que le apoyan”.

Pero, otra de las formas de controlar a la prensa fue la creación de periódicos. A finales del siglo XIX en España “quien pretendiese hacer carrera política –comenta Rosa Cal- debía contar con las páginas de un periódico”, así lo hicieron, por ejemplo, José Canalejas con el Heraldo de Madrid, Sagasta con La Iberia, Silvela con El Tiempo, Blasco Ibáñez con El Pueblo de Valencia, Pablo Iglesias con El Socialista o Lerroux con El Progreso.

Los periódicos en aquel momento se habían convertido en el cuarto poder y solo será sustituida su influencia por los nuevos medios de comunicación emergentes, primero la radio, luego la televisión y finalmente Internet.

Belén Moreno http://belenmoreno.wordpress.com/2010/02/08/el-fondo-de-los-reptiles/

El festival de Eurovisión lo creó la OTAN

Cuando en enero del año pasado se desclasificaron, poniéndolos en internet, más de 23.000 documentos secretos de la OTAN, nadie prestó demasiada atención. Empieza a haber saturación, tanto de secretos como de revelaciones.

La desclasificación se llevó a cabo en virtud de las leyes estadounidenses, al haber vencido el plazo durante el cual se ordenó su reserva.

Una escuela privada de Valencia, GBN Gobernantia, especializada en “liderazgo y alto gobierno” se interesó por aquellos papeles y encontró que uno de ellos ordenaba la creación de un “festival de música del Atlántico norte” aunque, naturalmente, no para escuchar marchas militares precisamente.

La escuela publicó dicho documento en su página web (*), asegurando que el festival estaba destinado a ser la herramienta de propaganda más importante creada por la OTAN durante la Guerra Fría.

En 1955 se reunió el Comité de Cultura e Información Pública de la OTAN y el último día, los miembros del comité recibieron al director de la Radiodiffusion-Télévision Française, quien les habló de un proyecto que junto con la BBC, estaban intentado desarrollar: Eurovisión.

Se trataba de unir, en una única señal, televisiones de distintos países europeos. Incluso les mostró un mapa con los enlaces (de cable o radio) que técnicamente era necesario establecer.

El mismo comité volvió a reunirse para crear el “Festival Musical de la Alianza Atlántica” con el fin de oír a distintas bandas de música de varios países de la OTAN.

El acta de la reunión, recoge la recomendación de una fecha concreta para la primera edición del festival: abril de 1956.

Al año siguiente el acta de una tercera reunión del mismo comité recoge que el servicio de información de la OTAN contactó con la BBC para ver si era posible usar la red de Eurovisión para dar difusión al festival. La respuesta de los dirigentes de la cadena británica no deja dudas: ese tipo de festival era exactamente lo que estaban buscando para mostrar en la nueva red.

Siguiendo las instrucciones de la OTAN, en mayo de 1956 se celebró el primer festival de Eurovisión. La OTAN consiguió una herramienta de propaganda a gran escala o, dicho de otra manera, otro lavado de cerebro y otra manipulación multitudinaria, como se ha visto en la actual edición.

(*) http://gobernatia.com/el-festival-de-eurovision-la-mas-importante-herramienta-de-comunicacion-creada-por-la-otan-en-la-guerra-fria/

La creciente influencia de Google en la política europea

Un informe de “Projet Transparence Google” muestra la influencia creciente del monopolio informático estadounidense en la política europea y habla de “puertas giratorias” entre los políticos europeos y los sicarios de la multinacional.El estudio ha encontrado 80 casos de traslados del monopolio a la política, y a la inversa, en los últimos diez años. Desde 2005 el gigante informático ha cooptado a 65 responsables gubernativos de la Unión Europea, de los que 26 procedían de Reino Unido.

“Projet Transparence Google” pone nombres y apellidos a las “puertas giratorias”, como el de Tomas Gulbinas, antiguo embajador itinerante de Lituania, y Giorgios Mavros, consejero de un miembro francés del Parlamento Europeo.

La empresa estadounidense intensifica sus esfuerzos por influir en la política europea a fin de frenar la legislación antimonopolista, que ya intentó sancionar a Google en 2014, aunque el proceso se ha paralizado sospechosamente.

La penetración de Google en la burocrcia europea se intensificó en 2011, cuando se intensificaron las investigaciones por sus abiertas prácticas monopolistas. Ese año se abrieron 18 “puertas giratorias” para cooptar a los políticos de Bruselas y ponerlos al servicio de sus intereses.

Al mismo tiempo, 15 sicarios de Google han logrado infiltrarse en puestos de responsabilidad de la Unión Europea. El informe nombra concretamente a la baronesa Joanna Shields, antigua directora general de Google, que fue nombrada ministra del Reino Unido para la seguridad de internet, así como Eric Schmidt, designado como consejero consultivo de negocios del Primero Ministro Cameron.

El informe se ha publicado dos meses después de otro similar relativo a la penetración del monopolio tecnológico en el gobierno de Washington. Entre enero de 2009 y octubre del año pasado, los enviados de Google visitaron 427 veces la Casa Blanca.

En ellas participaron 169 representantes de Google y 182 funcionarios del gobierno de Washington, según el informe.

Cómo y por qué el gobierno y la oposición manipulan a los votantes

En 2012 la película Argo ganó el Oscar de Hollywood. El argumento mistificaba el asalto a la embajada de Estados Unidos en Teherán, cuando tras la revolución de 1979 los estudiantes chiítas secuestraron y mantuvieron como rehenes a 52 diplomáticos de la sede durante 444 días.

Entonces se llamó “crisis de los rehenes” y coincidió con el final del primer mandato de Carter y la campaña electoral por un segundo en el que tenía como rival a Reagan.

A pesar de la postura oficial de no negociar con los “terroristas”, el gobierno de Carter lo hizo en secreto y las conversaciones marchaban tan bien que, para recaudar votos, Carter anunció que en octubre, un mes antes de las votaciones, los rehenes serían liberados.

Sin embargo, las negociaciones fracasaron y el secuestro se prolongó porque el equipo de Reagan, que tampoco negociaba con “terroristas”, emprendió en paralelo otras negociaciones para prolongar el secuestro hasta después de las elecciones.

De esa manera, Clinton no podría cumplir con una de sus promesas electorales, perdería las votaciones en favor de Reagan que, a su vez, aparecería como el verdadero liberador, como así ocurrió.

A los votantes se les engañó. Les presentaron el incidente a la inversa: quien apareció como liberador, Reagan, era quien había prolongado el secuestro durante más de un año innecesariamente.

En Estados Unidos la doble negociación de quienes no negociaban se llama “October Surprise” (La Sorpresa de Octubre) y el equipo de Reagan lo formaban Bush padre, que había sido director de la CIA, y William Casey, miembro de la CIA desde los tiempos de la OSS en la Segunda Guerra Mundial.

20 minutos después de que Reagan se dirigiera por primera vez a su país como nuevo presidente de Estados Unidos, Irán anunciaba públicamente la liberación de los rehenes.

El secuestro se puede analizar desde múltiples ángulos y todos ellos son apasionantes. Se puede ver como un evidente caso de manipulación de masas a gran escala con fines electorales, es decir, hasta qué punto se pueden dirigir y manipular unas votaciones.También se puede analizar desde el punto de vista de las reacciones posteriores que ha habido en estos 35 años, donde el caso “October Surprise” se toma como ejemplo de una de esas “teorías de las conspiración”, como la presenta la Wikipedia (*), cerrando los ojos ante las más claras evidencias.

Es obvio que el asunto destapa las profundas contradicciones y el cambio en la correlación de fuerzas dentro de las distintas camarillas que dirigen la política en Washington, pues es palmario que se trató de un complot interno dirigido contra el gobierno de Estados Unidos, por no utilizar otras expresiones más contundentes, como “traición” y “golpe de Estado” electoral.

El caso pone, pues, de manifiesto que quien puede manipular unas elecciones no es sólo un gobierno, lo cual es muy típico, sino que también se pueden manipular en su contra, como se pudo comprobar en España durante la matanza de Atocha, ya que en las disputas electorales no sólo manipulan unos sino que manipulan todos, unos contra otros. Se trata de comprobar quién manipula más y mejor.

El hecho mismo que se emprendieran dos negociaciones en paralelo y que ambas fueran secretas, es decir, que nadie reconociera que estaba negociando con “terroristas” demuestra que los Estados actuales no funcionan como los votantes creen sino justamente de manera opuesta a lo que creen y por eso lo ocultan, es decir, que una cosa es lo que parece y otra es lo que es realmente.

El caso “October Surprise” demuestra que Estados Unidos negociaba con Irán en secreto a pesar de la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países no sólo en contra de las declaraciones oficiales sino de las leyes aprobadas solemnemente por las cámaras parlamentarias, e incluso contra las resoluciones de la ONU, por lo que dichas negociaciones no sólo eran secretas sino además ilegales.

También demuestra que los imperialistas tratan de manejar todos los hilos de la situación, pues al mismo tiempo que negociaban con Irán negociaban también con Irak, a pesar de que ambos países estaban en guerra y que dicha guerra no fue instigada por las partes sino por Washington, que fue quien condujo a Saddam Hussein a aplastar la revolución iraní a cambio de apoyo político y militar.

En todo secuestro se paga un rescate y en el de la embajada de Teherán los imperialistas entregaron -entre otras cosas- armas a los iraníes a través de Israel, a pesar del bloqueo internacional, una transacción que no acabó nunca y que condujo pocos años después a otra operación secreta, Irán-Contra, donde el dinero procedente de la venta de armas a Irán se utilizaba para financiar a la contrarrevolución nicaragüense, una ilegalidad por partida doble.

Los modernos Estados burgueses, tanto el gobierno como su correspondiente oposición, se han habituado a manipular a los votantes, como se han habituado también a jurar que tal manipulación no existe, que todo son imaginaciones. “No hay pruebas”, decía Felipe González hablando de los GAL. No hay pruebas ni las habrá nunca mientras ellos sigan en sus poltronas.

(*) https://en.wikipedia.org/wiki/October_Surprise_conspiracy_theory

El Ministerio de La Verdad ya ha llegado

Por fin. Ya era hora. Estábamos un poco confusos por las noticias, pero ahora vamos a conocer La Verdad que tanto ansiamos: los congresistas de Estados Unidos van a discutir un proyecto de ley de lucha contra la “propaganda extranjera” presentado por Adam Kinzinger y Ted Lieu (1).

En Francia ya existe. El gobierno de Manuel Valls ha creado una página web para desmentir las informaciones equivocadas, los errores, los rumores, las teorías de la conspiración, los bulos, las difamaciones y demás maguferías. Cuando alguien quiera saber La Verdad debe acudir a ella y, en su defecto, a la Wikipedia.

Pero a los congresistas Kinzinger y Lieu sólo les preocupan las mentiras que llegan de fuera, por lo que va a quedar sin regulación la propaganda autóctona, es decir, aquellas mentiras que ellos trasladan a los medios de comunicación extranjeros y la que fabrican para sí mismos. Sólo la CNN, el New York Times, Life, Boston Globe, Radio Liberty, Washington Post y Play Boy cuentan La Verdad.

Al centrarse sólo en la propaganda extranjera, es evidente que se trata de una medida de guerra porque toda guerra empieza con la propaganda de guerra, es decir, con un diluvio de mentiras, falsedades y calumnias.

“Una gran parte de la información que se obtiene en la guerra es contradictoria, otra parte más grande es falsa y la parte mayor es, con mucho, dudosa”, escribió Clausewitz.

Vivimos tiempos de pura intoxicación sicológica de masas, a gran escala, y los peores son, con diferencia, precisamente esos que quieren librarnos de ella. Son como esos chorizos que, para despistar gritan “¡al ladrón!” después haberle robado el bolso a la anciana.

La propaganda se ha convertido en un asunto militar de primer orden. “La desinformación y la manipulación extranjeras amenazan la seguridad y la estabilidad” del mundo entero, dicen los congresistas.

“De Ucrania al Mar de China Meridional, las campañas extranjeras de desinformación expanden sentimientos anti-occidentales, manipulación la percepción del público alterando los hechos sobre el terreno y perjudicando la democracia y los intereses de Estados Unidos”, ha declarado Lieu (2).

No obstante, el congresista no oculta contra qué país se dirige su proyecto de ley, Rusia, al que califica como “la amenaza más importante”.

“Rusia sigue ocultando su desinformación y sus mentiras, minando a Estados Unidos y sus intereses en lugares como Ucrania y alimentando la inestabilidad en esos países”, ha manifestado por su parte Kinzinger en un comunicado publicado en su sitio oficial en internet.

Los sicólogos de la CIA inventaron el término “teoría de la conspiración” para desacreditar las versiones alternativas sobre la muerte de Kennedy. Ahora se han propuesto, por fin, acabar con ellas para siempre, y cuando la CIA se propone algo… ¡Temblad magufos! ¡La culpa de los chemtrails la tienen los rusos!

(1) http://kinzinger.house.gov/news/documentsingle.aspx?DocumentID=399320
(2) http://www.zerohedge.com/news/2016-06-07/propaganda-bill-congress-could-give-america-its-very-own-ministry-truth

Ucrania no se liberó de los nazis en 1945

En la lucha de clases hay que hilar muy fino; las palabras no son inocentes sino auténticas cargas de profundidad que penetran hasta lo más íntimo del cerebelo de quienes las escuchan.

Además, el habla no siempre es espontánea, como creen los lingüistas, sino que se impone. Alguien lo impone y alguien impone determinadas palabras y expresiones. “El lenguaje forma parte del Imperio”, dijo Nebrija cuando en 1492 escribió la primera gramática del castellano y por eso en gran parte de América siguen hablando castellano.

Del mismo modo, dentro de poco el mundo hablará en fascista, que es el Imperio de hoy. Así se explica que tras el golpe de Estado de la Plaza Maidan en 2014, el Comité Público ucraniano de Radio y la Televisión “recomendara” no utilizar la palabra “liberación” para hablar del fin de la ocupación nazi de su país en 1945.

La “recomendación” fue enviada a todas las cadenas de radio y televisión sobre los 70 años de la liberación del territorio ucraniano por el Ejército Rojo.

Los nazis tampoco son considerados ya como los “invasores” de Ucrania al comienzo de la apertura del frente oriental durante la Segunda Guerra Mundial.

El golpe de Estado de Kiev también debía cambiar la historia y los diccionarios con los que la misma se escribe.

La liberación de Ucrania, la única, no se produjo en 1945 sino el 24 de agosto de 1991, cuando la Unión Soviética se colapsó. Por lo tanto, los enemigos de los ucranianos no fueron los nazis sino los soviéticos.A partir de ahí, la historia se (des)coloca otra vez de una determinada manera, como las piezas del Tetris. El Comité Público advierte a los medios que cuando hablen del asunto no se deben olvidar de mencionar a las organizaciones fascistas (o sea, “nacionalistas”) OUN y UPA porque también participaron en las “hostilidades” (o sea, en la Segunda Guerra Mundial).La liberación, pues, fue consecuencia de una lucha “común” anti-hitleriana de los “movimientos de liberación”, entre los que el Ejército Rojo no tiene cabida.

La UPA es el Ejército Insurreccional Ucraniano que, a pesar de su nombre, no tiene nada de ucraniano, ya que lo crearon los nazis inmediatamente después de la ocupación de Polonia en 1939.

Como nazis que eran, durante la guerra la UPA cometió toda clase de crímenes en Ucrania y Bielorrusia, integrando la división “Galitchina” de las SS.

Este tipo de “nacionalistas” resultan siempre tan patrióticos que se venden al mejor postor: tras la derrota en la batalla de Stalingrado, la división “Galitchina” se puso al servicio de los estadounidenses, hasta 1953.

Como no espabilemos, dentro de poco todos acabaremos hablando en fascista.

—http://timer.od.ua/news/smi_prosyat_otkazat_sya_ot_termina_281.html

Estados Unidos financia a los periodistas de los ‘Papeles de Panamá’

El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Mark Toner, ha informado hoy en rueda de prensa que los periodistas que investigan el escándalo de las empresas “offshore” en Panamá han sido financiados “de varias fuentes, incluido el gobierno de Estados Unidos”.También ha admitido que el sobresueldo lo entregan a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid).

Según Toner, el gobierno de Estados Unidos no financió a los periodistas “para perseguir ciertos objetivos o personas, sino para que realicen investigaciones periodísticas independientes”.

Es difícil de entender a qué llama el portavoz una investigación “independiente”. También es incomprensible que los periodistas se rasguen las vestiduras por la inmoralidad ajena, olvidándose de la suya. ¿No tienen bastante con el sueldo que les paga el periódico?

No es la única inmoralidad: en la mayor parte de los países del mundo, el pirateo de datos informáticos es un delito. ¿Creen los periodistas que tienen patente de corso para trabajar con datos de origen delictivo?

Los periodistas que manipulan los documentos de Panamá olvidan una de las normas deontológicas de su profesión, que no admite fuentes anónimas.

Pero lo más importante es que el periodista tiene la obligación de publicar la información en su integridad, sin recortes, mientras que el director del “Consorcio” ha dicho: “No tenemos intención de publicar todas las informaciones que podrían molestar la sensibilidad de individuos inocentes. No somos Wikileaks, nosotros hacemos periodismo responsable”.

En efecto, no son Wikileaks y tienen un morro que se lo pisan. A cribar la información lo llaman “periodismo responsable” y, sin necesidad de ningún juicio, ya han impuesto una barrera entre los “culpables” y los “inocentes”.

Permitan que seamos los lectores quienes, después de ver todas las pruebas, opinemos quién es culpable y quién inocente.

El retorno de los tontos útiles

El título de un encuentro-debate organizado el pasado marzo en la librería EDMP, en el distrito XII de París, ha sido “¿A dónde va Rusia?”. Una librería cooperativa, sindicalista, revolucionaria, “emancipadora”, etc. En pocos palabras, anarquista. En la convocatoria, una caricatura de Putin como el Drácula de la estepa y de la tundra ya daba una idea de la respuesta. Lo mismo que la temática anunciada: “La situación sociopolítica y económica actual, los movimientos de protesta, la represión de la sociedad civil, la situación de los prisioneros políticos”. Los intervinientes se presentaban como “militantes antiautoritarios de Moscú”. La iniciativa emanaba del Colectivo Koltchenko, que toma el nombre de un “militante sindicalista, anarquista, ecologista, antifascista” ucraniano, Alexandre Koltchenko, que se opuso a la anexión de Crimea. Lo que le ha servido para recibir, por parte de los jueces, “rusificados” por esta anexión, una pena de 10 años en campos de trabajo. Uno de los “buenos”, en resumen.Un mogollón de organizaciones progresistas francesas firmaron un llamamiento para su liberación […]

Esta iniciativa parece a priori justificada, aunque los argumentos de las organizaciones en el origen repiten punto por punto las de las ONG “antitotalitarias” financiadas por el millonario estadounidense Georges Soros. Por lo que fuera, esos mismos no habían rechistado ni se habían movido para indignarse, ni aún menos pretendido saber más después de la masacre de decenas de manifestantes ucranianos “pro rusos” refugiados en la Casa de los Sindicatos de Odesa el 2 de mayo de 2014, unos quemados vivos o asfixiados, otros rematados a golpes de barra tras arrojarse por las ventanas para escapar al incendio. Una operación de “limpieza” instigada por grupos neonazis, cuyo papel en la seudo revolución de Maidan y sus prolongaciones serían supuestamente “muy sobreestimadas por la propaganda rusa”, si creemos a los avispadillos de Alternative Libertaire que, como sus colegas en el hexágono, detectan a los fachas en todos los sitios menos en donde están.

Pero no sólo los activistas neonazis ucranianos constituyeron los grupos de choque armados y con cascos que sitiaron e invadieron después la Casa de los Sindicatos de Odesa, como lo testimonian numerosos vídeos filmados por gente que nada tienen que ver con el servicio de información ruso. Su objetivo era “liquidar la chusma pro rusa”, pero el desarrollo de la operación no podría haberse efectuado sin que las autoridades locales intervinieran, dando prueba la policía presente de una notable pasividad, mientras que los bomberos del cuartel que está a algunos minutos batían el récord de lentitud para acudir.

Podría extrañar que en Francia partidos, sindicatos y asociaciones clasificados como de izquierda o de extrema izquierda se hagan eco, sobre estos sucesos, de las mentiras soltadas por los heraldos habituales de la cruzada euro-atlantista. Pero hay que saber lo que atormenta a los ex troskos, altercapitalistas, social-liberales, ciudadanistas y otros anarcoides: para ellos, la historia del socialismo calificado erróneamente de “real” no se detuvo con la caída del muro de Berlín. La Rusia de Putin, a sus ojos, no es más que una prolongación de la URSS de Stalin. Y el enemigo, para ellos, continúa en el Este, dejando a un lado sus fanfarronadas “antiliberales”.

Ciertamente, el mundo capitalista ha cambiado, reconocen; pero, bajo otro nombre, el “totalitarismo soviético” ha sobrevivido. Prefieren implicarse y cantar en el coro “putinófobo”, indiferentes o ignorantes por lo que concierne a Ucrania, ante el incremento del poder de organizaciones fascistas muy reales como Svoboda o Pravy Sektor, con apoyos en las instancias gubernamentales ucranianas.

Dadas estas condiciones, no hay que extrañarse de que  nuestro autoproclamados “antifas” se hayan unido ahora, siendo conscientes de ello, a los militantes del euro-nazismo “sin complejos”, para dar una versión negacionista en tiempo real de los cambios ocurridos en Ucrania desde 2014.

Como se ha hecho habitual, los anarcoides, en especial, meten en el mismo saco el imperialismo “occidental”, al que no se atreven a llamar por su nombre, y que sin embargo es más agresivo y belicoso que nunca, y al gobierno ruso, en el que observan, como en la época de la guerra fría, el espectro recurrente del estalinismo. Es lo que corresponde a la cómoda posición del “ni… ni…”, que colocando unidos a estos dos enemigos del género humano, se ponen de hecho bajo la protección del primero, y se pasan, lo admitan o no, al campo de euro-maidanófilos otanistas. Bien lejos de la fidelidad al combate de militantes comunistas contra toda forma de capitalismo, de imperialismo y de poder estatal.

¡Desde luego que sí! Repitámoslo, hay muchos más idiotas útiles trabajando objetivamente para el imperialismo que en su contra. Ambientes privilegiados aunque se jactan de marginalidad en el mundo del capitalismo globalizado, nuevos principiantes, efectivamente idiotas e útiles, haciendo de fanfarrones de la “subversión” bajo la bandera de la “emancipación”. Se imaginan en las barricadas del coraje y de la abnegación, una forma de darse buena conciencia a bajo coste.

Hay que decir que el imperialismo paga mejor; e, incluso cuando no paga, proporciona más fácilmente al buen bohemio-burgués-izquierdoso su pequeño confort material, su pequeña seguridad profesional o, al menos, no le prohíbe el paso a toda tipo de salón, sala de conferencias y coloquios o incluso cafés-restaurantes más o menos periféricos, en donde el neo-pequeño burgués radicalizado no arriesga nada en absoluto (en tanto que los yihadistas no están interesados) teniendo además ese estremecimiento de placer, esa impresión de felicidad de tener la “valentía” de “luchar” por delegación  en campos de batalla situados a millares de kilómetros contra un enemigo fantasma que no amenaza en nada su vida cotidiana y sus pequeños compromisos diarios con los dominantes. Por el contrario: ¡esta impresión justifica su cobardía!

¡Denuncias a Saddam, a Assad, a Gadafi, a Milosevic, a Nasrallah! ¡Cuánto escalofrío combatiente de bajo coste! ¡Cuántos “nuevos Hitler” destituidos en un clic o en un “debate” en el que todo el mundo está de acuerdo en quien es el malo a abatir! Y cuando se puede tocar algo peor, la reencarnación de Stalin en el Kremlin, ¡qué éxtasis! Entonces es mucho mejor que un videojuego en el imperio de lo virtual. Olvidadas las infamias de nuestros gentiles “aliados”: Mohamed VI, hijo de Hassan II, el sanguinario amigo marroquí de Francia, el colombiano Uribe que dio luz verde a las milicias paramilitares para exterminar a los campesinos recalcitrantes, Netanyahu, que sueña con borrar al pueblo palestino del mapa del “Gran Israel”, y los príncipes del absolutismo democrático de las arenas de Arabia saudí y de Qatar, sin olvidar al nuevo sultán que reina en las orillas del Bósforo, que copia el modelo israelí de terrorismo de Estado para aplastar la resistencia del pueblo kurdo. ¿Con qué avión Rafale nuestro amigo el príncipe Salman, ahora condecorado por nuestro pequeño timonel, machaca hospitales, civiles y monumentos históricos de Yemen? Silencio, algunos gruñidos desaprobadores y escasos por parte de la “izquierda”. más vale pasar página. La Legión de Honor, para el asesino saudí en Siria mediante los yihadistas. Pero Putin, ¡qué horror! Porque luchar aquí y ahora contra el imperialismo y las guerras que causa exige un poco más de fuerza de carácter y de decisión que las fanfarronadas verbales de los marxistas académicos y otros radicales de campus. Y un poco más de riesgos y de incertidumbres, con el estado de urgencia en acción.

A fin de cuentas, este “ni-nismo” de pacotilla no es más que la elección de búsqueda de este mínimo de seguridad para esos “felices escogidos” de la rebelión de confort, más o menos bien instalados en la sociedad del precariado garantizado para todos. Esta sub-clase “media”, política y moralmente mediocre, o mejor dicho, esta “capa social”, que mantiene una cobertura sagrada, mercenarios involuntarios del sistema, se denominaban en la antigua Roma los “clientes”. Como sus antepasados, saben berrear tranquilamente los slogans, radicales o no. Están ahí, en realidad, fingiendo oponerse a los dominantes, pero sin llegar al enfrentamiento.

Juegan un poco el papel, digan lo que digan, de perros guardianes “soft”, (el “smart power” lo exige), apoyando objetivamente mediante su silencio o haciéndose eco débil de la propaganda de guerra oficial, todas las aventuras mortíferas de un “imperio” (como dirían dos de sus gurús, la pareja Negri-Lordon), del cual no llegan a discernir ni la naturaleza ni las fronteras.

Entre los jóvenes lumpen “post-coloniales” de los extrarradios, (que nuestros dirigentes de la verdadera derecha y de la falsa izquierda saben enviar a saltar por los aires para eliminar “a un dictador que no merece estar sobre la tierra”, como dice Laurent Fabius), y los pequeño burgueses blancos y limpios que critican en su burbuja el “neo-liberalismo” y la “oligarquía”, sin reflexionar concretamente en los medios organizativos y estratégicos susceptibles de poner fin a su dominio, están los grandes burgueses mundializados de la jet set, que  tienen todas las facilidades para acentuar la presión sobre los que nos hacen vivir a todos: los trabajadores de aquí y los del mundo.

J.P.Garnier y B.Drweski http://www.comite-valmy.org/spip.php?article6999

Estados Unidos editó y financió manuales de la yihad para niños

El llamado “terrorismo islámico” no existía antes de que la CIA emprendiera la Operación Ciclón en Afganistán. El 23 de marzo de 2002 el Washington Post (1) informó de que entre 1984 y 1994 Estados Unidos gastó 51 millones de dólares en un programa escolar para formar yihadistas para la Operación Ciclón. Cuando no existían las redes sociales, la CIA se dedicó a eliminar los libros islámicos tradicionales para sustituirlos por otros.

Aquellos libros siguieron siendo utilizados por los talibanes después de 1994. Contenían propaganda anti-soviética y afirmaban que los afganos eran “guerreros naturales”, llamados por dios a las armas. Los niños aprendían a contar con tanques, misiles y minas.

Los libros de textos fueron editados por el Afghanistan Centre en la Universidad de Nebraska. En ellos se enseñaba el Corán con profusas referencias a armas, bombas y tanques, poblando la psique de los jóvenes de estos países de un paisaje de violencia y terror.

Ahmad Fahim Hakim, un maestro que en 2002 trabajaba en la organización sin ánimo de lucro Cooperation for Peace and Unity en Pakistán, dijo que “las imágenes eran horrendas, pero los textos eran mucho peores”. De 100 páginas, 43 contenían pasajes o imágenes violentas.

Un oficial estadounidense del Asia Task Force, dijo al Washington Post que “estábamos muy contentos de ver que estos libros destrozaron a los soviéticos”. Cuando en su momento le preguntaron al Consejero de Seguridad Nacional Brzezinski, contestó que pese a que se formaron terroristas, el plan fue un éxito puesto que detuvieron la expansión del comunismo.

En 2011 el periodista Syed Nadir del Express Tribune de Pakistán señaló (2) que los libros de texto crearon “una generación que celebra la muerte y no la vida” y en la que “la violencia es aceptada como algo natural y cotidiano”. La propaganda, escribió, “transformó la región en los últimos 25 años. No cabe sorprenderse entonces de que, tras la aceptación y proliferación de la violencia en las clases y en las pantallas de televisión, los niños están recreando ataques suicidas como juego”.

(1) https://www.washingtonpost.com/archive/politics/2002/03/23/from-us-the-abcs-of-jihad/d079075a-3ed3-4030-9a96-0d48f6355e54/
(2) http://blogs.tribune.com.pk/story/4877/learn-to-be-taliban-k-is-for-kalashinkov/

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