La web más censurada en internet

Categoría: Guerra psicológica (página 14 de 45)

Los espías y los policías se encargan de ‘moderar’ los contenidos en internet

En mayo del año pasado la policía española detuvo al ucraniano Anatoly Shariy, a quien el gobierno de Zelensky acusó dos veces de “alta traición” por informar sobre Ucrania en su canal de YouTube.

La primera “traición” consistió en publicó un mapa de Ucrania que excluía a Crimea y el Donbas. La policía española ejerció de mamporrero del servicio secreto ucraniano (o seea de la OTAN) y detuvo a Shariy.

La segunda “traición” se anunció en julio: el periodista había proporcionado a los servicios de inteligencia rusos “consejos de filmación”, quizá porque son tan ineptos que no saben sujetar una cámara de vídeo.

Esa detención, y otras, como la de Pablo García en Polonia, ponen de manifiesto la colaboración represiva de las policías europeas con las ucranianas (*), lo cual era algo conocido, y también que internet se está convirtiendo en una especie de ratonera dirigida por los servicios de espionaje de las grandes potencias y las multinacionales tecnológicas.

Ucrania ha elaborado una lista negra de webs, no sólo a efectos de censura, sino para cometer asesinatos o iniciar montajes judiciales a sus administradores, al más puro estilo Assange.

Por su parte, el Pentágono ha subcontrado con la inteligencia británica la censura de ciertos comentaristas, como Max Blumenthal, Aaron Maté o Jeffrey Sachs, a los que imputan la elaboración de mensajes “prorrusos”.

Como es costumbre, el gobierno británico está al frente de la campaña internacional de censura e intoxicación, para lo cual ha subcontratado a Zinc Network, una empresa británica de relaciones públicas que trabaja para las fuerzas de operaciones especiales estadounidenses.

Una red de expertos y periodistas financiada por el gobierno de Londres recomendó una campaña coordinada para presionar a las empresas tecnológicas y “actores del mercado digital” para eliminar las críticas a los gobiernos alineados con la OTAN.

De la cárcel de Abu Ghraib a las oficinas de Kiev

La estrategia consiste en redefinir el concepto de “desinformación” para incluir las críticas al ejército estadounidense o a la OTAN, y luego presionar a las empresas tecnológicas a fin de que “moderen” ciertos contenidos. El espionaje de los países de la OTAN califica como “desinformación” los reportajes de los medios independientes, que nunca son suficientemente sumisos.

La empresa de relaciones públicas Zinc tiene su sede en Reino Unido y saltó a la fama hace más de dos años por una filtración de documentos que mostraban algo ampliamente conocido: vínculos vergonzosos entre las centrales de inteligencia occidentales y el “periodismo de investigación”. Destaquemos de pasada que los gacetilleros más ineptos llaman de esa manera, “periodismo de investigación”, a lo que no es otra cosa de periodismo de filtración, es decir, a propagar los mensajes que fabrican las propias centrales de inteligencia.

Zinc Network ha cobrado más de 500.000 dólares del Comando de Operaciones Especiales de los Estados Unidos en Kenia y más de 3 millones de “un subcontratista del ejército estadounidense en Europa y África” a nombre de la empresa de inteligencia estadounidense CACI.

Para que no falte de nada, añadamos que el mes pasado un juez federal admitió una demanda contra CACI por su participación en las torturas practicadas por el ejército estadounidense en la prisión de Abu Ghraib.

11 tinglados diferentes para analizar las noticias sobre la Guerra de Ucrania

En Estados Unidos de la censura sea encarga el Departamento de Seguridad Nacional a través de un “Consejo de Gobernanza de la Desinformación” que ha estado presidido por Nina Jankowicz que, a su vez, es miembro de la junta asesora de la OIP (Open Information Partnership), un tinglado financiado, al menos parcialmente por Zinc entre 2019 y 2021.

La OIP no trabaja con los contenidos sino con los autores de los mismos, especialmente firmas cuyas opiniones tienen difusión en las redes sociales del munto entero.

Desde el inicio de la guerra de Ucrania, Zinc y la OIP mostraron mucho interés por analizar la “desinformación”, una tarea que encomendaron a 11 tinglados diferentes, como la empresa ucraniana de seguimiento narrativo LetsData, que se encargó de analizar los contenidos de las redes sociales. Cada una de las diez regiones de Europa del este fue estudiada por un grupo de “expertos”.

Por ejemplo, el análisis de Ucrania se atribuyó a Detection Media, financiado por la embajada de Estados Unidos en Kiev, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca. Este tinglado se dedicó a identificar el origen de las informaciones “prorrusas” sobre la Guerra de Ucrania, o sea, la fuente inspiradora de todos aquellos que no repiten los partes de guerra de la OTAN.

Es un ejemplo perfecto de eso que ahora llaman “economía circular” en las facultades universitarias: los gobiernos pagan a empresas para que les hablen de lo que quieren oir.

(*) https://jackpoulson.substack.com/p/exclusive-british-government-funded

Israel quiere masacrar a los palestinos en el más absoluto silencio

Israel estaba perdiendo la guerra de la información y ayer cortó el acceso de loa palestinos a internet. Su ejército quiere matar en la oscuridad, sin que el horror trascienda a los medios independientes y las redes sociales.

En días anteriores los ataques aéreos israelíes habían matado al menos a veinte periodistas palestinos y Estados Unidos presiona para amordazar al resto. Las grandes empresas tecnológicas se están coordinando con los sionistas para amordazar a los medios que no es capaz de controlar.

El 25 de octubre, la aviación israelí mató a tres periodistas palestinos een uno de los días más mortíferos desde que comenzó la campaña de bombardeos casi tres semanas antes. A medida que pasaban las horas, las imágenes mostraron el momento en que el periodista Mohammed Farra, radicado en Ramallah, se enteró de que su esposa e hijos habían muerto en un ataque aéreo israelí en el barrio de Jan Yunes, en Gaza.

Durante el día se vieron escenas desgarradoras. En otra parte del asediado enclave costero, un ataque aéreo israelí mató a la esposa, el hijo, la hija y el nieto del director de la oficina árabe de Al Jazera en Gaza, Wael Dahdouh.

Los ataques de Israel contra los periodistas palestinos se produjeron horas después de que el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, asegurara que había instado al gobierno de Qatar a moderar la retórica de Al Jazira sobre la guerra de Gaza» durante su reciente viaje a Doha.

Las sospechas de que las fuerzas israelíes habían atacado deliberadamente a la familia de Dahdouh se vieron rápidamente reforzadas por los comentarios del periodista Zvi Yehezkeli. “Conocemos el objetivo”, dijo Yehezkeli a la audiencia horas después del ataque. “Hoy había un objetivo: la familia de un periodista de Al Jazira”.

No es la primera vez que Dahdouh se encontraba en el punto de mira israelí. En 2021 el ejército israelí arrasó la torre de Gaza que albergaba a Associated Press y Al Jazira. Al año siguiente, las fuerzas israelíes asesinaron a la periodista palestino-estadounidense Shirin Abu-Akleh, una veterana corresponsal de Al Jazira en Jerusalén, en un tiroteo que provocó la condena internacional.

El Departamento de Estado ha cambiado su retórica. Ya no pide una investigación independiente ni cargos penales para los que asesinan a los periodistas palestinos. censuran sus voces, los grandes monopolios tecnológicos se han puesto al servicio de la guerra de propaganda sionista. Desde el 7 de octubre varias plataformas han suspendido o desactivado los perfiles de muchos periodistas, defensores de los derechos humanos y militantes palestinos.

El 25 de octubre las cuentas de Eye On Palestina desaparecieron de Instagram, Facebook y Twitter, dejando a más de 6 millones de seguidores sin poder acceder a uno de los recursos más socorridos que ofrece imágenes de primera mano de la destrucción de la población de Gaza.

Tras de la aprobación en 2016 del llamado “proyecto de ley de Facebook” destinado a combatir la “instigación digital”, la antigua ministra de Justicia israelí, la fanática Ayelet Shaked, se jactó de que Facebook, Twitter y Google habían cumplido con el 70 por cien de sus peticiones de censura.

En septiembre el periodista palestino Tamer Al Mishal denunció en Al Jazira que Meta se había coordinado con la inteligencia israelí para suprimir los contenidos propalestinos. Después, cuando intentó acceder a su perfil en la red social, el periodista descubrió que su cuenta de Facebook había dejado de existir.

No era el único. La semana anterior, Meta suspendió la cuenta de Instagram del fotoperiodista palestino Motaz Azaiza después de que compartiera imágenes de los restos de su edificio de apartamentos, donde 15 miembros de su familia habían muerto en ataques aéreos israelíes.

“Los periodistas palestinos en Gaza no sólo se enfrentan a la ocupación israelí”, explicó Abdelrahman, un periodista local con años de experiencia cubriendo los acontecimientos en Gaza sobre el terreno. “También tienen que superar mucha censura de Facebook y YouTube”, dijo, añadiendo que “en las redes sociales hay que tener mucho cuidado porque cierran las cuentas”.

“Trabajar como periodista en Gaza no es un trabajo fácil”, dice, no sólo porque estás censurado por las redes sociales, [sino] también porque te causa problemas con las autoridades israelíes, especialmente si deseas salir por cualquier vía israelí”. Si eres franco en tu cobertura, dice Abdelrahman, las autoridades israelíes “te considerarán un enemigo”.

Durante la Gran Marcha del Retorno de 2021, “los periodistas que cubrieron las marchas semanales fueron atacados deliberadamente por Israel”. “A algunos les dispararon en las rodillas, a otros en las piernas. Algunos fueron asesinados”, recuerda Abdelrahman.

En Instagram los usuarios notaron un “fallo” que tradujo temporalmente la palabra árabe para “palestino” a “terrorista palestino”.

Durante una incursión el 26 de octubre en Jenín el ejército israelí destruyó el monumento a Shirin Abu Akleh, la corresponsal de Al Jazira a quien habían asesinado un año antes.

—https://thegrayzone.com/2023/10/27/israeli-assassinates-journalists-big-tech-biden-palestinians/

Una anciana israelí de 85 años relata el secuestro de Hamas

Tras su liberación del secuestro de Hamas, Yocheved Lifshitz, de 85 años, residente del kibutz Nir Oz en el sur de Israel, hizo una declaración en el hospital Ichilov de Tel Aviv. “Pasé por un infierno que nunca pensamos que llegaría a esto”, dijo sobre el ataque del 7 de octubre. “Se desenfrenaron en nuestro kibutz. Me tomaron como rehén. Me subieron a una motocicleta y aceleraron a través de un matorral. Quienes se la llevaron la golpearon con palos durante el viaje, se lastimó las costillas y tuvo problemas para respirar. Le quitaron el reloj y las joyas.

“Volaron la valla electrónica, esa valla especial cuya construcción costó 2.500 millones de dólares pero que no ayudó en nada”, prosiguió Lifshitz. “Las masas asaltaron nuestras casas. Golpearon a la gente, tomaron algunos rehenes. No distinguieron entre jóvenes y ancianos, fue muy doloroso. Nos llevaron a la entrada de los túneles. Llegamos al túnel y caminamos kilómetros sobre tierra mojada. Hay un sistema gigante de túneles, como telarañas”.

Lifshitz añadió: “Cuando llegamos nos dijeron que eran creyentes del Corán, que no nos harían daño y que viviríamos en las mismas condiciones que ellos en los túneles. Empezamos a caminar por los túneles. La tierra estaba húmeda y todo estba siempre húmedo y húmedo. Llegamos a una sala con 25 personas dentro, después de 2 ó 3 horas separaron a cinco de las personas de mi kibutz Nir Oz. Nos vigilaron de cerca”.

Los secuestradores trajeron un médico que les dio tratamiento médico y medicamentos a quienes los necesitaban. Según su declaración, los rehenes fueron tratados bien y los secuestradores fueron amistosos. “Nos acostamos en colchones y se aseguraron de que todo estuviera higiénico”, dijo. “Se aseguraron de que no enfermáramos y teníamos un médico con nosotros cada dos o tres días”.

Uno de los rehenes que se cayó de la motocicleta y resultó herido en brazos y piernas, recibió atención médica. “El paramédico lo visitaba todos los días y lo limpiaba durante una hora y media. El médico le envió antibióticos, después de cuatro o cinco días todavía no mejoraba, así que el médico le cambió los antibióticos. Luego empezó a mejorar”.

“Éramos cinco y cada uno de nosotros tenía alguien que los vigilaba”, añadió. “Nos trataron bien, cuidaron todos los detalles… higiene femenina. ¡Limpiaron nuestros baños, limpiaron! Limpiaron con Lysol, para que no nos enfermáramos, estaban preocupados por una plaga”. Cuando le preguntaron si los secuestradores intentaron hablar con los rehenes, Lifshitz respondió: “Les dijimos: nada de política. Pero hablaron de todo tipo de cosas. Fueron muy amables con nosotros”.

“Nos dividieron en grupos según el lugar de residencia, atendieron todas nuestras necesidades”, describió. “Hay que reconocer que nos mantuvieron muy limpios. Se aseguraron de que comiéramos, comíamos lo mismo que ellos: pan de pita con queso blanco, queso procesado y pepino”.

Cuando le preguntaron por la imagen del momento de su liberación, que la muestra estrechando la mano de uno de los secuestradores de Hamas, Lifshitz dijo: “Nos trataron con delicadeza y nos cuidaron. Estaban listos para esto, se habían estado preparando durante un tiempo”. Tenían todo lo que las mujeres y los hombres necesitaban. Incluso champú y acondicionador”.

Previamente, el director del hospital, Ronni Gamzu, dijo que Lifshitz y Nurit Cooper, de 79 años, que fue dada de alta con ella, por el momento permanecerán hospitalizados y bajo control. “En uno o dos días uno de los rehenes podría ser liberado y el otro se quedará para completar su tratamiento médico”, añadió Gamzu. “Estamos atendiendo su estado mental y médico, todo ello en contacto con sus familias”.

La BBC cuestiona la existencia de una matanza en el kibutz Kfar Aza

La BBC ha replanteado la existencia de una supuesta matanza perpetrada por la resistencia palestina en el kibutz de Kfar Aza. La noticia decía que el 7 de octubre unos 70 militantes palestinos irrumpieron en el kibutz, una comunidad agrícola de 750 personas, y mataron a decenas de residentes, entre ellos varios recién nacidos.

Ahora la BBC rectifica y sugiere que hay diferentes versiones de la historia y que Jeremy Bowen, el corresponsal de la BBC en Medio Oriente, se limitó a repetir lo que los israelíes le dijeron.

El titular original de la BBC decía: “Hamas rechaza las acusaciones de que sus hombres armados cometieron atrocidades en la aldea israelí de Kfar Aza”. Luego cambiaron el titular, antes de que la noticia fuera eliminada del sitio web de la BBC y luego de YouTube.

Un portavoz de la BBC dijo: “El informe fue rápidamente eliminado de la producción de la BBC porque no cumplía con nuestros estándares editoriales”. Añadió que “no debió permanecer en YouTube, fue eliminado y estamos investigando por qué estuvo accesible”.

Mientras informaba sobre el ataque a Kfar Aza, la presentadora árabe de la BBC, Serena Ghokeh, afirmó que los soldados israelíes habían informado de una masacre, pero que había diferentes versiones de la historia. Presentó el testimonio de una mujer local cuya vida fue salvada por combatientes de Hamas como prueba de que la noticia era falsa.

El corresponsal de la BBC, Jeremy Bowen, pudo entrar en la aldea y acompañar a una unidad militar israelí que regresó al kibutz después de que cesaran los combates. “Según las declaraciones de los soldados, pasaron la mayor parte del día en medio de la destrucción, recuperando los cuerpos de civiles. Le dijeron al corresponsal de la BBC que allí se había producido una masacre que había matado a familias enteras”.

Ghokeh añadió que el comandante de la división militar israelí que fue a Kfar Aza aseguró que algunas víctimas fueron decapitadas. Dijo que había fotografías de combatientes de Hamas que también fueron asesinados y que esas imágenes “reflejan una imagen diferente” de los testimonios israelíes.

Un periodista israelí escribió en Twitter que había visitado Kfar Aza y no encontró pruebas de que hubieran matado a niños. En un comunicado Hamas “rechazó las acusaciones de que había cometido violaciones y añadió que los medios occidentales deben ser precisos y no ponerse ciegamente del lado de la narrativa sionista, que está llena de mentiras y calumnias”.

“Al-Qassam atacó el sistema militar y de seguridad, que es un objetivo legítimo, y los vídeos tomados sobre el terreno, así como los testimonios de los colonos, confirman que los civiles y los niños se salvaron”.

Por lo demás, la BBC está soportando críticas crecientes para etiquetar a Hamas como terrorista, en lugar de “grupo militante”. La emisora ​​se niega a calificar al movimiento de “terrorista”, alegando normas de imparcialidad.

—https://www.telegraph.co.uk/politics/2023/10/15/bbc-must-publish-report-into-bias-against-israel-say-tories/

Necesidades y deseos

Cada época ilumina a los individuos
que responden a su “zeitgeist” o espíritu de los tiempos

No se trata de extraer solo datos, sino de conocerlos a través de la experiencia colectiva y abstraer de estos datos los elementos esenciales que se dan independientemente de las condiciones concretas que han influido en un momento determinado sobre la situación de los mismos (una bonanza económica, una crisis económica, a una situación bélica, etc.) en caso contrario el que tendremos es un estado de ánimo, no un análisis de clases.

Los salarios, no responden ya, como hace dos siglos, a la reproducción simple de la fuerza de trabajo en los países del centro imperialista, responden a esta reproducción mas la cobertura de las “necesidades” creadas que es muy discutible si son favorecedoras de una mejor calidad de vida entendida como la autorrealización personal y colectiva, un incremento de la autonomía y una elevación y desarrollo de las capacidades humanas; o si estas necesidades no son más que las “necesidades” del capitalismo para mantener su proceso de acumulación.

Estamos en una época en que el trabajo, en algunas partes es un privilegio y una maldición, un derecho y una obsesión, un bien escaso y una condena omnipresente que se extiende sobre todo el tiempo de vida. Lo que vuelve escandalosa esta situación es que hoy, técnicamente, “ganarse el pan” estaría al alcance de toda la humanidad sin demasiado “sudor de la frente”, pero el sistema de consumo y exclusión que domina el planeta de una punta a otra determina que unos mueran de hambre y otros pierdan sus vidas corriendo detrás de necesidades creadas por el fascismo publicitario.

Alguien dijo que una construcción muy sencilla junto a otra de igual constituía una vivienda, pero que una construcción muy sencilla junto a un palacio, se convertía en una barraca. Del mismo modo la comparación permanente entre los gustos consumistas de la burguesía y las aspiraciones del proletariado por los mismos gustos, se convierte en una parte importante de las necesidades subjetivas.

Mientras una mayoría de personas en el mundo tenga que trabajar diez o doce horas para asegurar solo su reproducción y supervivencia; y una minoría de personas también trabaja ocho, diez o doce horas para cubrir unas “necesidades” que no tienen nada que ver con la reproducción o la supervivencia, y las obsesiones de la cual no sean las de conseguir más tiempo para organizarse socialmente a fin de acabar con el sistema que los maltrata, sino de conseguir más dinero para acumular más necesidades, será extremadamente difícil modificar las bases del sistema capitalista y habrá que esperar que caiga por sí mismo, puesto que dispone de los medios para asegurar este incremento cuantitativo de las necesidades, sean de uno u otro tipo; de lo que no dispone es de los medios para permitir que los explotados dispongan de veinte horas en el día para dedicarlas a organizarse y acabar con el sistema.

Pero mientras esto se deja de lado, parece que la dedicación principal queda centrada en un ¿Qué somos?

Este qué somos, forma parte de un exhaustivo informe realizado por La Confluencia Movimiento Feminista que tiene por título “Las Leyes trans y el modelo afirmativo en España”. En Cataluña el crecimiento de este fenómeno “trans” es del 7.000 por cien entre 2012 y 2021 y las guías de atención sanitaria prohíben derivar a salud mental como requisito previo al inicio de la terapia hormonal o de las intervenciones quirúrgicas en adultos. Cifra muy superior a la del Reino Unido en que el número de solicitudes de niñas y chicas adolescentes que se habían dirigido a la Clínica Tavistock-Portman a solicitar una “transición de sexo” se disparó un 4.400 por cien en la década de 2010 a 2020, y que ante estas escalofriantes cifras el gobierno inglés tomó la decisión de cerrar esta institución y establecer otros centros en los cuales prevaleciera la cordura y la salud por encima otras consideraciones (1).

Este informe basado en los datos que han querido proporcionar las diferentes comunidades autónomas nos acerca a un panorama extremadamente preocupante, tal como plantean en la introducción del citado documento (pg.5): “Las ideas y las leyes transgeneristas, además, necesitan instalar la idea que existe una “infancia trans” para conseguir sus fines y para lo cual disponen de un enorme apoyo financiero por parte de quienes están obteniendo el mayor beneficio. El aumento de los beneficios de la industria médico-farmacéutica de la identidad de género ha sido ampliamente documentado, aunque cuente con un aparato de propaganda que oculta sus fines espurios con discursos de apariencia progresista que, sin embargo, están basados en valores individualistas y deseos subjetivos inducidos por el mercado”.

Los deseos

Gilles Deleuze, en Anti-Edipo introdujo el concepto de “máquina deseante” al referirse a las personas (es decir, nosotros) que actúan como una enorme máquina de producir deseos, mientras que la máquina social es un sistema económico-político de producción. Establecer un alejamiento de la maquinaria social conviene enormemente al sistema imperante, sistema que ya no produce para el consumo sino que precisa el consumo para poder continuar produciendo. No es el deseo el que se apoya sobre las necesidades, sino al contrario, son las necesidades las que se derivan del deseo. Cómo señala la web de Apple respecto a Steve Jobs que decía: “No vendas un producto para satisfacer una necesidad, véndelo para cumplir deseos” (2).

Estas máquinas deseantes, personificadas y enaltecidas sobre todo en la llamada izquierda woke, exigen que cada uno de sus caprichos individuales sean reconocidos, amparados y legislados por más esperpénticos que resulten. Así, de acuerdo y perfecta simbiosis entre poder y “contrapoder” en amplias zonas del mundo occidental, hemos podido comprobar la aparición de Leyes, Órdenes, Decretos y Reglamentos que dicen ser para “proteger” ciertas personas, las cuales son definidas como vulnerables.

¿Se trata de un contagio? Hasta no hace mucho se consideraba que el factor más importante para determinar si una idea se extenderá a un individuo, era cuántas personas que el individuo conociera ya habían sido expuestas a esta idea. Es decir, cuánta más gente, más posibilidad de contagiarse. Pero en la actualidad, los adolescentes y jóvenes tienden a unirse en Facebook no por la cantidad de amigos que ya están en la red, sino por el número de diferentes grupos sociales a los cuales pueden enlazar. A mayor diversidad de grupos, mayor probabilidad que una persona se una en Facebook. Estos resultados, tienen implicaciones prácticas para el desarrollo de políticas que pretendan difundir comportamientos en la población (3).

En 1895 Gustave Le Bon, el Maquiavelo de la psicología social, escribía en Psychologie des Foules: “El poder de las palabras es tan grande que basta con elegir bien los términos correspondientes para conseguir la aceptación de las cosas más odiosas”. En el mismo libro dedica un apartado al contagio. Lo expone de la forma siguiente: “Cuando se trata de hacer penetrar lentamente ideas y creencias en el espíritu de las masas se recurre principalmente a los tres procedimientos siguientes: afirmación, repetición y contagio… La afirmación pura y simple, desprovista de toda prueba, constituye el medio seguro para hacer penetrar una idea… Cuanto más concisa es la afirmación, cuanto más desprovista de pruebas y demostración, tanta más autoridad posee… Cuando una afirmación ha sido bastante repetida, con unanimidad en la repetición, se constituye aquello que se llama corriente de opinión e interviene el potente mecanismo del contagio… El contagio no exige la simultánea presencia de individuos en un solo punto; puede verificarse a distancia, bajo la influencia de determinados acontecimientos” (4).

Y así aparecen un conjunto de nuevas expresiones, palabras y conceptos que, como he escrito en otras ocasiones es copia íntegra del lenguaje impuesto por el régimen nazi alemán a partir de los años 30 del siglo XX, tal como lo explica Víctor Klemperer en el libro escrito en 1947 (LTI. La lengua del Tercer Reich): “El nazismo se introducía más bien en la carne y en la sangre de las masas a través de palabras aisladas, de expresiones, de formas sintácticas que imponía repitiéndolas millones de veces y que eran adoptadas de manera mecánica e inconsciente… las palabras pueden actuar como dosis ínfimas de arsénico: uno las traga sin darse cuenta, parecen no sufrir ningún efecto, y al cabo de un tiempo se produce el efecto tóxico” (5).

Una pregunta es necesaria: ¿Cómo han incorporado estas expresiones, palabras y conceptos en todas las esferas de la vida cotidiana empezando por la escuela primaria?

Podría decirse que todo se remonta a Edward Bernays, el sobrino de Sigmund Freud que mediante su libro Propaganda, escrito en 1928, en el cual adaptó la teoría de su tío sobre las motivaciones de los deseos ocultos de las personas, al consumo tanto de cosas materiales como espirituales, tanto a las modas como las elecciones de cargos públicos. Convenció a las corporaciones que si creaban un excedente de deseos dentro de una sociedad, estos deseos no solo serían satisfechos con consumibles, sino que si estos consumibles se vincularan a los sentimientos de las personas, los objetos irrelevantes se convertirían en poderosos símbolos emocionales de adoración.

Empieza este libro con las siguientes palabras: “La manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones organizados de las masas es un elemento de importancia en la sociedad democrática. Quienes manipulan este mecanismo oculto de la sociedad constituyen el gobierno invisible que posee el verdadero poder que rige el destino de nuestro país. Quienes nos gobiernan, modelan nuestras mentes, definen nuestros gustos o nos sugieren nuestras ideas, son en gran medida personas de las cuales nunca hemos oído hablar. Esto es el resultado lógico de cómo se organiza nuestra sociedad democrática. Grandes cantidades de seres humanos tienen que cooperar de esta suerte si es que quieren convivir en una sociedad funcional sin sobresaltos…

Y casi al final del libro: “Los deseos humanos son el vapor que hace que la máquina social funcione. Salvo que los entienda, el propagandista no conseguirá controlar el inmenso mecanismo de engranajes más o menos unidos entre sí que es la sociedad moderna”. Añade una recomendación que en la actualidad la vemos plasmada en los contenidos curriculares de nuestras escuelas. “La escuela de magisterio tendría que formar al educador a fin de que este entienda que su trabajo es doble: educar como maestro y educar como propagandista” (6). Y así lo están haciendo, propagando en los cerebros infantiles las trampas de la diversidad y las órdenes emanadas del Foro Económico Mundial.

Dustin Broadbery, en referencia a las apariencias progresistas, la ideología de género busca destruir las calidades matizadas de la identidad existencial adquiridas a lo largo de toda una vida de experiencia práctica aplicada, señala que: “Bajo la rúbrica LGBTQ, ya no se trata de quién eres, de que estás hecho, el contenido de tu carácter, se trata de todo lo que imaginas que eres, pero no eres. Cómo te sientes sin rumbo de un día de inactividad a otro, flotando en el aire como las hojas del otoño” (7).

Y este “flotar en el aire” que alude Broadbery, lo podemos relacionar con la definición de individuo flotante que realiza Marino Pérez Álvarez: “Las redes sociales vienen a suponer la apoteosis del yo, es decir, su ensalzamiento y divinización. Tal pareciera que las tecnologías que están en la base de las plataformas de las redes sociales estuvieran diseñadas para la gloria y la alabanza del yo: su exhibición y búsqueda de seguidores y de aprobaciones. El individuo flotante no es pues el resultado formal de la aglomeración, ni del descenso del nivel de vida (las dificultades del individuo que busca trabajo no producen normalmente la despersonalización, sino que, por el contrario, pueden constituir, dentro de ciertos límites, un campo favorable para imprimir un sentido personal en la vida de este individuo).

Y aquí nacen las modernas heterías, (del griego hetaireia: asociación aristocrática de cariz político) las heterías soteriológicas, que según el diccionario de la RAE las define en la religión vristiana como la doctrina referente a la salvación, y que en el plano sociológico, sería lo siguiente: “Constituirse como una asociación o cofradía de individuos relacionados entre sí que asume la misión de salvar a los individuos a quienes se supone extraviados, a escala precisamente antropológica, de personalidad y de su entorno” (8).

En lenguaje plano y comprensible para todo el mundo la expresión más adecuada sería la de sectas. Sectas laicas por supuesto, llenas de expertos que cumplen las funciones de los curas de antaño disfrazados ya sea tanto de modernos “influencers”, políticos al servicio del capital o académicos con manto científico.

Patricia Calefato profundiza sobre las modas y los contagios sociales de este modo: “La moda tiene que ver explícitamente con la imitación, es decir, con la asunción más o menos consciente de un modelo al cual conformar las opciones estéticas individuales que permiten al individuo sentirse parte de un grupo, habitar en cierto modo un espacio compartido. Las modas se han interpretado a menudo como locuras contagiosas, estados de excitación o autosugestión que conducen a tomar decisiones irracionales, a veces autodestructivas” (9).

La antropóloga boliviana Viviana Carrión reflexiona seriamente sobre estas modas: “Si un niño de cinco años manifiesta que quiere ser un superhéroe, suponemos Superman, su madre, padre, maestra u otro adulto a su cuidado no alentará hasta el ridículo esta fantasía, posiblemente le comprará el disfraz de este personaje, pero si el niño pretende lanzarse por la ventana de un tercer piso para imitar al superhéroe, el adulto le hará entender la realidad explicándole que ningún humano posee estos poderes, que es solo un personaje de ficción y que de intentar saltar por la ventana lo único que conseguiría es darse un golpe tan fuerte que muy probablemente perdería la vida, si la obsesión del niño es muy grande y persiste en la fantasía, seguramente lo llevarán a un psicólogo para que trate el problema. Sería inimaginable que los padres, maestros o profesionales de la salud le digan al niño que algún día podrá ser Superman y le suministren fármacos para que desarrolle musculatura y se asemeje a las características físicas del superhéroe, porque en este caso seguramente los padres perderían la custodia de su hijo y los especialistas su licencia profesional, puesto que además de exponer la integridad del niño haciéndole creer una mentira, se entendería que estas personas no están óptimas en sus facultades mentales.

¿Pero por qué sí lo hacen cuando se trata de la transexualidad?, ¿Por qué alentar a un niño o a una niña o al menos no frenarlos cuando están llevando sus fantasías identitarias hasta el extremo?, ¿Por qué la sociedad, cada vez más, ve estas fantasías como una realidad y las denomina derechos humanos? Hay muchos factores que explican esta problemática, todos enmarcados en una ideología que está arruinando irreversiblemente la vida de niños, niñas y adolescentes por todo el mundo” (10).

Seguramente acierta Diego Fusaro cuando afirma que la rebeldía pseudo anárquica de la izquierda de colores postmarxista no se opone al poder neoliberal, sino que lo apoya y lo santifica ideológicamente: “La domesticación de toda pulsión revolucionaria antisistémica se lleva a cabo mediante la distracción propiciada por los conflictos de la ‘diversidad’… Con los caprichos de consumo ‘Arco Iris’, además de favorecer la distracción de las masas respecto de la cuestión social y la lucha contra el capital, promueve la disolución de la sociedad en un atomismo de “máquinas deseantes”. De este modo, la izquierda se convierte en Lifestyle-Linke, que sitúa la centralidad no en el trabajo y los derechos sociales, sino en los estilos de vida individuales liberalizados. ¿Qué mayor éxito del poder neocapitalista que el obtenido provocando que los explotados homosexuales y los explotados heterosexuales luchen entre sí en lugar de cooperar desde abajo contra el explotador, ya sea homosexual, heterosexual o quimera?” (11).

Este discurso articulado tiene dos pies de barro: los derechos humanos y el victimismo. Pero, ¿cuál es el victimismo que proclaman? No es un victimismo basado en la lucha de clases, en la cual hay ciertamente verdugos/as y víctimas, poseedores/as y desposeídos/as, explotadores/as y explotados/as, sino en una amalgama interclasista en la cual el concepto de víctima se atribuye a una persona no por el lugar que ocupa en el proceso productivo, sino en base a su personalísima definición como prototipo perfecto de máquina deseante.

Niños, niñas, adolescentes, adultos/as, impregnados por el discurso fabricado en los laboratorios financiados por las grandes corporaciones, y difundido desde los centros escolares a partir de la infancia, olvidan posteriormente cualquier relación antagónica relativa a la lucha de clases entre capitalismo y proletariado. Flotando en un espacio etéreo, conciben el antagonismo no como una relación política, económica social y cultural, sino como una relación basada en las percepciones individuales integradas en cualquier secta laica, objetivo de la cual es el enfrentamiento con los individuos ajenos a estos círculos.

Seguramente, estas cuestiones nos tienen que hacer reflexionar sobre la necesidad de educar en una cultura proletaria, desmarcada de las pautas impuestas por el capital. Una educación que no la encontraremos en las redes sociales, ni en las escuelas, tanto públicas como privadas, sino que tendrá que ser fruto de una educación política al margen de los sistemas controlados por el capital. He aquí la importancia de la formación política con contenido de clase, de clase proletaria por supuesto. Y, he aquí la importancia de aunar esfuerzos para intentar coordinar las diferentes escuelas de formación que en teoría aparecen anunciadas en los programas de las organizaciones que se reclaman del comunismo.

Una tarea inmediata, urgente, imprescindible, tiene que ser recuperar el color rojo intenso frente los que lo quieren diluir en colorines, del mismo modo que quieren ahogar el cerebro proletario en un océano de expresiones, palabras y conceptos que hagan olvidar su papel de subordinación a los deseos del capital. Y organizar la resistencia para contribuir a establecer la conexión entre los fines a largo plazo y los planes colectivos que nos acerquen a la superación de la sociedad mercantilizada, del Imperialismo S.A.

(1) https://theobjective.com/espana/politica/2023-02-05/informe-trans-multiplicado-espana/
(2) https://www.applesfera.com/apple-1/12-lecciones-marketing-steve-jobs
(3) https://creatividadinnovacion.wordpress.com/2012/09/24/contagio-social-en-redes/
(4) Gustave LeBon. Psicología de las masas. Ed. Morata. 1986. pgs.93-94
(5) https://archive.org/details/VictorKlemperer.Lti.LaLenguaDelTercerReich
(6) https://ia601808.us.archive.org/35/items/edward-bernays-propaganda/Edward por cien20Bernays por cien20- por cien20Propaganda.pdf
(7) www.thecogent.org
(8) https://www.filosofia.org/filomat/df309.htm
(9) Patrizia Calefato. Modas y contagios sociales https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8837367
(10) https://critica.cl/ciencias-sociales/ideologia-transexual-el-peligro-que-acecha-a-ninos-y-ninas-en-nombre-de-los-derechos-humanos
(11) Diego Fusaro. Lifestyle-Linke: la izquierda de los estilos de vida mercadizados

Ola de intoxicación sobre los brutales crímenes sionistas pasados y presentes

Desde el ataque de Hamás contra Israel y mientras cae una sangrienta represión israelí sobre las poblaciones civiles en Gaza y la Cisjordania ocupada, la intoxicación periodística se ha multiplicado.

Documentar los asesinatos israelíes en Gaza y Cisjordania se está volviendo más complicado para los periodistas, ya que Israel ahora prohíbe a los periodistas internacionales ingresar a Gaza y corta las conexiones a Internet. Por lo tanto, lo que el gobierno israelí autoriza a través del sistema de censura establecido es sólo una cobertura unilateral de los acontecimientos.

Desde el 7 de octubre las cadenas de intoxicación han difundido la información falsa que cabía esperar. La CNN difundió masivamente información sobre la decapitación de 40 niños israelíes por parte de Hamás. Pocas horas después de que esta información fuera difundida en todo el mundo muchos medios de comunicación, como la BBC, se retractaron y retiraron esta información porque era falsa.

Las redes sociales son también escenario de numerosas operaciones de desinformación coordinadas por parte de bots y cuentas ficticias que alimentan información falsa. La Unión Europea ha presionado a Elon Musk, propietario de la red social X (antes Twitter), para que censure a los medios independientes que defienden a Palestina.

La desinformación es una estrategia israelí bien establecida, utilizada en particular para justificar la violencia de la represión colectiva llevada a cabo contra los palestinos. Ya en mayo de 2021 Israel llevó a cabo una campaña de desinformación sobre la penetración de sus tropas en Gaza.

La circulación de información falsa permite legitimar y justificar los crímenes de guerra cometidos por Israel contra los palestinos, que silencian los medios de comunicación de todo el mundo.

Piratería informática para salvar al planeta del calentamiento

A pesar de la propaganda intensiva, el 42 por cien de los australianos son escépticos sobre el calentamiento. “El escepticismo climático está aumentando. ¿Qué pasaría si pudiéramos superarlo mediante la piratería?”, preguntaba el blog seudoecologista Zee Feed (1). La respuesta está en NewsJacker, lo último en manipulación de la información.

“El mundo ha entrado en la fase de ‘ebullición global’ de la emergencia climática; y el escepticismo climático ha aumentado en los últimos cuatro años en todo el mundo”, añadía.

“Es probable que conozcas a alguien que piense de esta manera. No podemos permitir que este grupo crezca más […] Por eso Zee Feed y la Coalición Juvenil por el Clima de Australia le piden que nos ayude, descarada y furtivamente, a cambiar de opinión con NewsJacker”.

“Los escépticos del clima son víctimas de una cámara de eco de la desinformación”. NewsJacker es la solución: “¡Es un intento de sacarlos de ahí sin que se den cuenta […] Es un sitio web descarado que aumenta encubiertamente la exposición de los escépticos del clima a noticias más objetivas y precisas. A primera vista, parecerá que simplemente estás compartiendo una receta en línea de galletas caseras fáciles. Pero cuando visitan el enlace, una tecnología especialmente diseñada e integrada en el sitio actualiza sus cookies en línea […] Es una acción seria a favor del clima. Debido a ello, a medida que navegan, verán más resultados de búsqueda de historias precisas sobre el cambio climático y serán dirigidos a más anuncios y contenido por el clima”.

No basta la televisión, ni los lavados de cerebro en las escuelas. Si la propaganda falla, hay que recurrir a más propaganda, aunque sea mediante el intrusismo informático. Hace un mes la Coalición Juvenil por el Clima de Australia pedía a sus afiliados que enviaran enlaces engañosos a amigos y familiares para que descargaran en sus móviles y ordenadores los programas informáticos de NewsJacker (2).

La Coalición recibe alrededor de 3 millones de dólares en donaciones e incluso visita escuelas para enseñar a los niños a mentir y hacer trampas para “salvar el planeta”.

El periódico The Australian destapó la corrupción de los seudoecologistas esta semana y la campaña de piratería ha quedado en suspenso (2).

La desesperación de los seudoecologistas muestra que su propaganda está fracasando y cada vez tienen que aumentar la presión ideológica un poco más, llenando sus discursos con retórica y nuevas expresiones, el último de los cuales es la “ebullición” del secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

(1) https://zeefeed.com.au/climate-skepticism-australia-newsjacker/
(2) https://www.theaustralian.com.au/business/technology/divide-over-ethics-of-climate-charitys-browser-manipulation/news-story/5471b7f278985027af552ddd4cb498db

Las negociaciones de paz sobre Ucrania están sometidas a un veto informativo

El director del gabinete del Secretario General de la OTAN, Stian Jenssen, afirmó que hay que encontrar una manera de poner fin a la guerra en Ucrania, aceptando incluso, si fuera necesario, ceder parte de los territorios actualmente bajo el control de Moscú.

Está sufriendo duras represalias, y no es el único. La paz y las negociaciones de paz son un tabú, confiesa el New York Times (*). La reacción sufrida por Jenssen “refleja un cierre del debate público sobre las posibles opciones para Ucrania en el momento en que la diplomacia creativa se muestra más necesaria”, dice el periódico.

La última esperanza, la contraofensiva ucraniana, ha fracasado y Zelensky ha tenido que despedir al ministro de Defensa, chivo expiatorio de un fracaso anunciado. Pero no es posible hablar de paz ni de negociaciones con una estrepitosa derrota encima de la mesa. Los periodistas tienen que esperar a que los jefes militares de la OTAN abran la veda.

Incluso los más reputados especialistas de los equipos de análisis del imperialismo soportan críticas, como es el caso de Samuel Charap, de la Corporación Rand, que ha sugerido que Estados Unidos debería discutir un “resultado negociado” con Rusia.

Charles A. Kupchan, profesor de la Universidad de Georgetown y antiguo funcionario del gobierno, escribió un artículo en Foreign Affairs en abril, con Richard N. Haass, ex presidente del Consejo de Relaciones Exteriores, en el que pedían a Washington y sus aliados de la OTAN preparar un plan para avanzar del teatro de la guerra a la mesa de negociaciones.

Recibieron una lluvia de improperios, que “se intensificaron significativamente después de que los dos hombres, junto con Thomas E. Graham, un ex diplomático estadounidense en Moscú, se reunieron en privado con el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergey V. Lavrov, para explorar la posibilidad de negociaciones”.

“Estamos sometidos a una avalancha de críticas e insultos por parte de la comunidad internacional. Lo que antes era una especie de tabú vago se ha convertido en un tabú inviolable”, dice Kupchan.

Constanze Stelzenmüller, de la Brookings Institution, califica de “inmoral” la búsqueda de una solución negociada. Como indica la palabra tabú, no se trata de una negación de carácter político, sino de un veto, de un dogma, de carácter religioso, que no admite excepción alguna.

El periodismo se está llenado de vetos y tabúes. Los medios de comunicación funcionan cada vez más como meros altavoces de un mismo mensajes, uniforme y uniformado. El New York Times es uno de esos altavoces, pero es bueno que el fracaso de la contraofensiva ucraniana les haya obligado a hacer un pequeño gesto de protesta.

(*) https://www.nytimes.com/2023/09/01/world/europe/ukraine-fight-negotiations.html

De primera mano: información e intoxicación sobre los uigures en la China actual

Acabo de regresar de Xinjiang, donde pasé varios días con el escritor Maxime Vivas, algunos de cuyos libros tuve el honor de publicar. Visitamos Kashgar, la ciudad muy cerca de la frontera afgana y que cuenta con un 92 por cien de uigures, luego Urumqi, la capital con más de dos millones de habitantes y, finalmente, la nueva ciudad de Shihezi, desarrollada en los años 50 por los bingtuan, campesinos-soldados enviados por Mao Zedong para desarrollar zonas pioneras y, así, no tener que disputar el agua con las poblaciones locales de esta región semidesértica. Por no hablar de un desvío hacia el sublime lago Tianchi, al este de las Montañas Celestiales.

Xinjiang tiene alrededor de 25 millones de habitantes en una superficie tres veces mayor que la de Francia, pero sólo el 9,7 por cien del territorio es habitable, por lo que creo que esta visita a los grandes centros urbanos y a las principales carreteras que se entrecruzan para llegar a ellos me da una idea suficientemente representativa para hablar de esta región con más autoridad que muchos periodistas franceses que nunca han puesto un pie allí, al menos no recientemente, y en particular desde la campaña de difamación orquestada en 2019 por Mike Pompeo y la CIA.

Fue mi primera visita, la tercera para Maxime Vivas.

Habiendo comprendido desde hace mucho tiempo que la campaña sobre el supuesto “genocidio de los uigures”, el “genocidio en curso” (según el diario Liberation) o incluso “el genocidio cultural”, la esterilización forzada de mujeres, etc., y que incluso ha sido objeto de votación en la Asamblea Nacional francesa, no es más que el “copiar y pegar” de la misma campaña que tuvo lugar hace diez o quince años en el Tíbet. Obviamente de antemano esperaba conocer a muchos uigures que viven en condiciones absolutamente correctas. Sin embargo, me sorprendió gratamente la relativa prosperidad de una región muy remota de China. La llegada en mitad de la noche, debido a algunas horas de retraso del avión, al bazar de Kashgar, fue para mí una profusión de luz, alegría, canciones, gente feliz en las calles. En particular, la visión de mujeres jóvenes en moto, con el pelo ondeando al viento, me dio una impresión de gran libertad y me hizo pensar en cuál sería su destino al otro lado de la frontera afgana, donde perderían todos sus derechos derechos. Le pedimos a la gente en la calle que se hiciera fotos con nosotros.

Todos, incluidas las mujeres, se prestaron voluntariamente al juego y de buen humor.

Si esto hubiera sido un esquema tipo “pueblo Potemkin” con extras (hago esta suposición para contrarrestar cualquier objeción de antemano), esto habría sido un récord absoluto de producción de Hollywood que involucró literalmente a miles de personas, ya que pude entrecruzar los todo el bazar de Kashgar, y más tarde, de la misma manera, todo el bazar de Urumqi. El centro de la ciudad de Kashgar ha sido completamente renovado, cuidando de preservar su autenticidad. El centro de la ciudad obviamente se ha convertido en un lugar turístico de moda para el resto de los chinos, aunque todavía se ven pocos europeos allí, probablemente debido a lo que dice la propaganda occidental. Por regla general, todas las calles que crucé, de ciudad en ciudad, estaban salpicadas de edificios en construcción, fábricas y plantaciones de árboles, lo que atestiguaba una intensa actividad económica.

Si bien admito libremente que probablemente no habría podido visitar tantos lugares sin la asistencia logística de las autoridades chinas que nos proporcionaron un autobús y un intérprete, me gustaría decir que estuve allí con total libertad para ir a donde quisiera. quería, desviarme hacia la derecha, hacia la izquierda, y que mi conocimiento del mandarín, aunque muy vago -lo admito humildemente-, me hace lo suficientemente independiente para arreglármelas solo, superando a veces el insomnio que me provocaba el desfase horario. Maxime Vivas también me confirmó que, dado que los ataques terroristas yihadistas fueron erradicados desde diciembre de 2016, la situación de seguridad es mucho más tranquila que antes. Por lo tanto, no estaba sujeto a ninguna vigilancia ni prohibición de ir a tal o cual lugar.

Para que conste, como adquirí el hábito, dondequiera que vaya, de aprender sistemáticamente fórmulas de cortesía para no imponer el inglés directamente como muchos norteamericanos, inicié muchas conversaciones formales en uigur, que provocaron reacciones divertidas y sonrisas indulgentes de mis interlocutores, pero obviamente no provocaron el pánico que habría resultado de pronunciar un idioma prohibido, olvidado y perseguido, incluso en presencia de los chinos han.

En el campo, la visita a una familia uigur me permitió darme cuenta de que, si los padres necesitaban traducir las preguntas al mandarín, los niños entendían bien esta lengua y, por tanto, recibían educación. La pequeña de la familia, evidentemente, se había apasionado por el fútbol y exhibía en las paredes de una parte de la casa fotografías de sus hazañas deportivas. Lo que me recordó la liberación de las mujeres chinas por el comunismo, el fin de la opresión patriarcal y la abolición de la venda de los pies para las mujeres, mujeres a quienes Mao Zedong llamó “la otra mitad del cielo”. ¡Ahora, en los rincones más remotos de China, estos pies femeninos liberados incluso juegan al fútbol!

Un equipo de televisión chino tomó imágenes a lo largo de nuestro viaje que atestiguan esta profusión de zonas visitadas y de poblaciones encontradas. Próximamente será retransmitido tanto en China como en Francia por el canal CGTN. Hasta aquí la perfectamente grotesca acusación de genocidio. Maxime Vivas me hizo comprender, además, que Le Monde ya está dando marcha atrás y titulará en julio de 2023 “Xinjiang, región uigur que debe volver a ser china como las demás”. Este título es, por supuesto, una tontería ya que la zona está poblada sólo la mitad por uigures y tiene muchas otras etnias y todas ellas son “chinas”, ciudadanos de la República Popular China. Pero, finalmente, ahora se trata de una cuestión de normalización, y ciertamente no de la erradicación de un pueblo o una cultura.

En cuanto al llamado genocidio “cultural”, una de las cosas que hice fue visitar el gran teatro de Urumqi, que organiza representaciones coreográficas de los “doce muqams”, patrimonio mundial preservado por la UNESCO, que actúan por todo el mundo. Tuvimos la oportunidad de asistir a la representación de tres de estos muqams, que la China comunista no ha dejado de destacar en todo momento. Pude conocer el papel pionero del PCCh en la grabación, desde los años 1950, de los mayores virtuosos de este arte erudito, en particular Tourdi Akhoun, capaz de tocar los doce muqams de memoria, un maratón musical de más de veinte horas y contando 252 melodías y cuya estatua se alza orgullosa junto al teatro. En el aeropuerto de Urumqi, por ejemplo, pude tomar una fotografía de un uigur tocando el dotar y cantando en su idioma, en medio de muchos hans (la nacionalidad mayoritaria en China) que regresaban a Pekín.

Visité la mezquita de Kashgar, la más grande de China, con el imán, que hablaba uigur. En la madrasa (universidad coránica) de Urumqi el imán rector hablaba mandarín, pero también enseñaba en uigur y árabe. Es en esta última lengua, por supuesto, donde le hemos oído cantar el Corán. Los estantes de las bibliotecas están escritos en tres idiomas, destacando el uigur a primera vista en comparación con el árabe por el uso de signos diacríticos para señalar vocales desconocidas (ü, ö por ejemplo) de la lengua del Corán. Cabe señalar también que si el uigur apareció por primera vez en cirílico, como las demás lenguas de la región, luego, tras la escisión chino-soviética, en latín (como en el caso del pinyin, la transcripción fonética del mandarín). En la época de Deng Xiaoping cambiaron al alfabeto árabe para respetar mejor la particularidad de la cultura uigur. Vimos un comedor lleno de seminaristas que hacían sus exámenes para convertirse en imanes. Los imanes reciben un salario pagado por el gobierno central. Les recuerdo que en Francia también se pide, y con razón, a los musulmanes que respeten nuestras leyes republicanas.

En Xinjiang, todas las señales oficiales, todas las señales de tráfico, son bilingües uigur/mandarín en todo el territorio. En Kashgar, este bilingüismo se aplica incluso a la tienda más pequeña. Creo que un vistazo rápido al sitio de fotografías en línea de Google Earth le dará rápidamente una prueba de ello, en cualquier ubicación urbana.

Visité campos de algodón, hilanderías, perfectamente automatizadas. Para responder a la acusación lanzada por la competencia estadounidense sobre el uso de “trabajo esclavo” en la industria textil de Xinjiang, pude constatar que es necesario ahorrar al máximo el agua en esta región ampliamente desértica, para no agotarla. No utilizar aguas subterráneas sino traer agua de las montañas, implica una sustitución sistemática del riego por tuberías directamente en el suelo que funcionen automáticamente para evitar cualquier pérdida. También pude hacer la observación lógica -aunque a veces tengo dudas sobre el hecho de que todavía se pueda invocar la lógica, incluso en el país de Descartes- de que un país que hoy presenta el 40 por cien de las patentes del mundo no tiene ningún interés en emplear trabajo esclavo, y mucho menos capataces para retenerlos, cuando lo que se busca es desarrollar un número suficiente de ingenieros en cada generación. Finalmente visité una hilandería donde los pocos trabajadores presentes se ocupan principalmente de controlar las máquinas.

Entonces, ¿qué hacen los uigures? Parece que se integran bien en la sociedad, trabajan en la agricultura, el comercio, el turismo, regentan tiendas, algunos son imanes, como se ha dicho, y otros funcionarios, a veces miembros del Partido Comunista (vi a todo un grupo de ellos en el avión de regreso a Pekín) y disfrutan, constitucionalmente, de igualdad republicana e incluso de un sistema similar al de discriminación positiva que existía en la URSS y que existe, de forma más imperfecta, en Estados Unidos. En la época de la política del hijo único, los uigures, al igual que los otros 55 grupos étnicos no Han, estaban exentos de esta obligación.

Maxime Vivas quiso expresamente visitar uno de los centros de desradicalización que nuestros medios han presentado como “campos de concentración”. En realidad, se trataba de una escuela donde a los jóvenes, que no habían cometido delitos pero que estaban influenciados por el yihadismo, se les enseñaba no sólo mandarín para integrarse en la sociedad china, la constitución y también un trabajo. Pueden practicar deportes, ganar competiciones de tenis de mesa, por ejemplo, y pueden volver a casa los fines de semana. Reconociendo los caracteres básicos, aviso que se trata de la biblioteca del colegio y pido entrar. También pido que alguien me muestre, además de libros en mandarín, libros en uigur, lo que se hizo. También me han asegurado que se respeta la fe musulmana de los estudiantes y no tengo motivos para dudarlo.

Enseñar a estos estudiantes sobre la constitución del país se presenta en nuestros medios como el “lavado de cerebro” de la “propaganda comunista”. De hecho, el Partido Comunista Chino desempeña un papel de pilar constitucional, pero recordemos que fue el partido que liberó al país de la invasión extranjera y sacó a 700 millones de chinos de la pobreza. Algunos de mis compatriotas son libres de alimentar los prejuicios anticomunistas que ahora se inculcan de manera demasiado sistemática en mi país; está claro que es mucho mejor ser musulmán en China que ser musulmán en Afganistán. Observo también que Tayikistán, un país casi enteramente musulmán, también lucha contra el fanatismo islamista y contra el wahabismo, que considera con razón una injerencia extranjera, ya que el Islam en esta región está más marcado por la muy tolerante escuela jurídica hanafi. También llama la atención que las costumbres de los uigures estén marcadas por la danza, que se practica en grupos, sin una separación particular entre hombres y mujeres. Estos últimos suelen tocar también instrumentos. Debes saber que Xinjiang es también la mayor región vinícola de China y pudimos ir a la mansión Changyu, que produce un vino cuyo sol recuerda al de las Costas del Ródano. También probé una sorprendente mezcla de Syrah y Cabernet-Sauvignon que me pareció bastante correcta.

Podemos estar seguros de que la cultura uigur en toda su diversidad, como la de los demás grupos étnicos que pueblan la región, habría estado, por el contrario, perfectamente amenazada de erradicación si los yihadistas hubieran tomado el poder. El relato de la violencia y de los actos bárbaros de estos últimos, presentado en un museo de Urumqi, muestra escenas reales de pesadilla que debieron vivir las poblaciones civiles entre 1990 y 2016, desde Xinjiang hasta la plaza de Tiananmen en Pekín.

Los medios occidentales presentan repetidamente la misma fotografía de prisioneros uigures, condenados por yihadismo, y difundida voluntariamente por las autoridades penitenciarias chinas, sin duda para mostrar su determinación de luchar y erradicar el terrorismo. Vemos condiciones carcelarias estrictas, pero ciertamente no la impactante privación sensorial de la que Estados Unidos es culpable en Guantánamo o las torturas de Abu Ghraib en Irak. Además, no son los países musulmanes los que condenan a China por Xinjiang, sino los países del Atlántico Norte. La lucha contra el terrorismo yihadista debería ser objeto de solidaridad global y no una oportunidad para estigmatizar aún más a China en su deseo de crear prosperidad compartida y activar las nuevas rutas de la seda en las que los uigures, que hablan una lengua turca cercana principalmente al uzbeko, pero también al kirguís y al kazajo, tienen mucho que ganar.

De vuelta en Pekín, nos encontramos con el Sr. Zheng Ruolin, autor del libro publicado por Denoel en 2012, “Los chinos son hombres como los demás”. Es cierto que en Occidente, el hecho de que los chinos vivan en el mismo planeta que nosotros es una realidad que con demasiada frecuencia tendemos a olvidar. El Sr. Zheng es un actor clave en los estudios franceses en China y vive en nuestro país desde hace mucho tiempo. Le pregunto si piensa regresar algún día a París. Él responde que ahora prefiere ser útil explicando a sus compatriotas el mundo exterior del que, según él, todavía saben muy poco. Le respondo que hay algo peor que no saber, hay, como hacen algunos franceses, no saber y a pesar de todo dar lecciones.

Una vez más vuelvo a las contradicciones fundamentales de mi país, que cuenta entre sus ciudadanos, por ejemplo, por un lado con los soldados que saquearon el Palacio de Verano de Pekín en 1860 y, por otro, con Víctor Hugo, que protestó con toda su voz fuerte contra este acto de barbarie.

Subo al avión con entusiasmo, pero preguntándome si mis compatriotas me entenderán lo suficiente o si, también en este caso, no tendré la impresión, como dice un adagio chino (chengyu, para ser precisos), de “tocar el laúd delante de los búfalos”, en definitiva, hablar por los sordos. Peor aún, si no me van a acusar de querer hacer daño, en virtud de no sé qué “odio” que habría desarrollado de repente, al pueblo uigur, de cuya existencia sólo supe hace unos años. Me atrevo a esperar que Maxime Vivas y yo, que sin embargo gozamos de una reputación favorable entre los progresistas y los izquierdistas en Francia, seamos escuchados. También espero que finalmente lleguemos a comprender que, después del Tíbet y Xinjiang, la próxima campaña lanzada por la CIA y dirigida a uno u otro de los 56 grupos étnicos que China cuenta con orgullo, ya no podrá instalarse entre nuestros compatriotas con zuecos tan grandes.

Aymeric Monville https://www.legrandsoir.info/je-reviens-du-xinjiang.html

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