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Categoría: Fascismo (página 1 de 6)

Estado de guerra permanente: vuelven las requisas a los países europeos

El ejército de Noruega ha comenzado a enviar miles de notificaciones digitales a propietarios de coches, barcos, maquinaria y edificios, informándoles de que sus propiedades forman parte de un listado de requisas, que podría activarse en caso de guerra, crisis o emergencia. Es consecuencia del estado de movilización permanente que padecen los europeos, que no sólo alcanza al ejército sino también a los civiles.

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Los nazis canadienses vuelven a sus raíces ancestrales en Ucrania

No es la primera vez que nos ocupamos de la canadiense Chrystia Freeland, aunque antes era en su condición de vicepresidenta del gobierno de Otawa y nieta de exiliados nazis uranianos.

Ahora Zelensky le ha nombrado consejera de desarrollo económico del gobierno ucraniano. Decididamente, en Kiev no saben desprenderse de sus raíces nazis. Como ya avisamos, los nazis siempre viajan con un billete de vuelta.

“Ucrania está en el centro de la lucha mundial por la democracia, y me complace poder contribuir pro bono como asesora económica del presidente Zelensky. Al aceptar este cargo no remunerado, dejaré mi puesto como Representante Especial del Primer Ministro para la Reconstrucción de Ucrania. En las próximas semanas, también renunciaré a mi escaño en el Parlamento. Quisiera agradecer a mis electores su confianza a lo largo de los años. Estoy profundamente agradecida de haber sido su representante”, dijo Freeland.

“Hoy nombré a Chrystia Freeland asesora en desarrollo económico. Chrystia posee una amplia experiencia en este campo y en la atracción de inversiones y la implementación de transformaciones económicas. Ucrania debe fortalecer su resiliencia interna, tanto para facilitar su recuperación si la diplomacia da frutos rápidamente, como para reforzar su defensa si, debido a los retrasos de nuestros socios, se prolonga el fin de este conflicto. Agradezco a todos los que están dispuestos a apoyar a nuestro país y nuestro compromiso con nuestros socios”, anunció por su parte Zelensky.

Zelensky le ofreció el cargo durante su visita a Ucrania el 22 de diciembre y le gustaría que estableciera, entre otras cosas, un consejo asesor internacional para la reconstrucción del país.

Freeland procede de una familia de ucranianos refugiados en Canadá al finalizar la Segunda Guerra Mundial por su complicidad con el III Reich. Comenzó su carrera periodística en Kiev como corresponsal del Financial Times, el Washington Post y The Economist. De 1999 a 2001 fue subdirectora del Globe and Mail de Toronto.

Luego la nombraron ministra de Comercio Internacional y ministra de Asuntos Exteriores antes de convertirse en vicepresidenta y la primera mujer en ocupar el cargo de Ministra de Finanzas en Canadá.

Desde septiembre era la Representante Especial de Canadá para la Reconstrucción de Ucrania, después de haber ocupado varias carteras ministeriales en los últimos años.

La nueva eugenesia es sólo para los magnates más retrógrados

A principios del siglo pasado el 70 por cien de los jóvenes británicos no eran aptos para el servicio militar, al igual que hoy el 77 por cien de los estadounidenses (1). La miseria condena a la clase obrera a pasar hambre, ser privada de atención sanitaria, mantener empleos agotadores y mal pagados y viviendas deficientes.

Casi un tercio de la población británica vivía en la pobreza extrema. Los salarios eran insuficientes para proporcionar la comida, la vivienda y la ropa necesarios para mantener a una familia obrera en condiciones físicas mínimamente dignas.

El gobierno británico creó un Comité Interministerial sobre Degradación Física para examinar el “deterioro de determinadas clases de la población”. Eran los tiempos de la eugenesia y la mejora de la “raza inglesa”. El comité redactó un informe de casi mil páginas para demostrar el “deterioro físico” de la población (2). Es un compendio de medicina para demostrar que el Imperio Británico no podía contar con los trabajadores británicos como carne de cañón y la solución fue recurrir los mercenarios y las tropas coloniales.

Ahora en Estados Unidos el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, denuncia la misma situación y ha implementado el programa “Warrior Ethos Tasking”, destinado a mejorar la aptitud y la preparación de las tropas. Estados Unidos tiene una de las tasas de pobreza más altas entre los países occidentales, estimada muy por encima de la cifra oficial del 10,6 por cien. En realidad, aproximadamente el 41 por cien de los estadounidenses son trabajadores pobres de muy bajos salarios y el 67 por cien vive “al día” (3).

La retórica racista de Trump, opuesta a la emigración, encubre una miseria creciente de la clase obrera. Sin embargo, al mismo tiempo, lo mismo que otras potencias imperialistas, Estados Unidos, además de carne de cañón, necesita fuerza de trabajo y Trump quiere ofrecer incentivos a los matrimonios americanos blancos para aumentar la natalidad (4). En la jerga eugenésica lo califican como políticas “natalistas”, opuestas al aborto.

Los magnates más descerebrados, de los que ya hemos hablado en otras entradas, financian este tipo de planes delirantes como en los peores tiempos de la eugenesia de hace un siglo. Para sustituir a los trabajadores emigrantes proponen fabricar niños con características hereditarias “positivas”. El director de OpenAI, Sam Altman, firmó un contrato de 200 millones de dólares con el Pentágono para que los padres puedan modificar genéticamente a sus hijos incluso antes de la concepción para producir “bebés hechos a medida” (5).

En un plan así no podía faltar Peter Thiel, cofundador de Palantir, que apoya a Orchid Health (6), una empresa de detección de embriones para ayudar a los padres a concebir niños “sanos” mediante pruebas embrionarias y técnicas de selección de embriones (7).

Elon Musk es uno de los cretinos que se ha sumado a la nueva eugenesia como cliente. Quiere hijos pero sólo si son rubios e inteligentes, es decir, si no se parecen a él mismo. Están convencidos de que es posible seleccionar la inteligencia de los hijos antes del nacimiento (8).

El natalismo de esta banda de descerebrados es tan falso como todo lo demás. Por más que la eugenesia se disfrace con los nuevos maquillajes de la ingeniería genética, lo que alimenta no es la inteligencia precisamente. Confunden a los listos con los listillos.

(1) https://www.military.com/daily-news/2022/09/28/new-pentagon-study-shows-77-of-young-americans-are-ineligible-military-service.html
(2) https://wellcomecollection.org/works/uy7sevtp
(3) https://www.counterpunch.org/2023/10/12/abandoning-the-poor/
(4) https://www.nytimes.com/2025/04/21/us/politics/trump-birthrate-proposals.html
(5) https://www.cnbc.com/2025/06/16/openai-wins-200-million-us-defense-contract.html
(6) https://lavocedinewyork.com/en/lifestyles/2025/07/16/startup-pushes-genetic-selection-as-the-future-of-reproduction/
(7) https://scheerpost.com/2025/08/24/tech-elites-embrace-eugenics/
(8) https://www.yahoo.com/news/elon-musk-using-eugenics-startup-211746327.html

Las ‘víctimas del comunismo’ fueron los nazis

Un año después de la inauguración oficial del monumento de Canadá a las “víctimas del comunismo” en Ottawa, el Departamento de Patrimonio Canadiense revocó su decisión de inscribir nombres individuales después de que un informe del gobierno vinculara a muchas de las “víctimas” con los nazis.

Ha sido muy descarado. Canadá había vuelto a hacer una apología descarada del nazismo, lo que se ha convertido en una verdader especialidad dede 1945. Originalmente iba a haber 553 entradas en el muro conmemorativo del monumento, según lo diseñado por el arquitecto Paul Raff, radicado en Toronto. Pero el año pasado, los colectivos judíos y medios de comunicación canadienses independientes, incluidos Ricochet y El arce, dieron la voz de alarma: más de la mitad de los 550 nombres se deberían eliminar debido a posibles afiliaciones con movimientos nazis y fascistas.

El monumento se propuso inicialmente como iniciativa privada en 2007. Desde entonces, su presupuesto se ha disparado a más de cinco millones de dólares estadounidenses, incluidos muchos fondos públicos. La saga comenzó cuando el entonces ministro, Jason Kenney, se inspiró en una visita a un monumento en el enclave checo y eslovaco de Masaryktown en los suburbios de Toronto dedicado a aquellos que murieron luchando “contra el comunismo”. La estatua de cinco metros de altura de un hombre crucificado en una hoz y un martillo fue creada por el escultor checo-canadiense Josef Randa (1933-2005).

Kenney propuso un monumento aún más grande a las “víctimas del comunismo” en la capital y el proyecto fue defendido por el gobierno del entonces primer ministro Stephen Harper, que había eliminado las subvenciones para las artes y la cultura. El monumento, encabezado por un grupo llamado Homenaje a la Libertad (TTL), también recibió cartas de apoyo del entonces dirigente del Partido Liberal Justin Trudeau, la dirigente del Partido Verde Elizabeth May, el dirigente del Nuevo Partido Demócrata Tom Mulcair y el ministro de Justicia federal Irwin Cotler. En septiembre de 2009, la Comisión de la capital aprobó a TTL la construcción del monumento.

El concepto inicial del monumento de Abstrakt Studio Architecture, que consistía en varias filas de hormigón “plegadas” cubiertas con 100 millones de cuadrados de memoria destinados a honrar a 100 millones de “víctimas del comunismo”, fue descartado debido a su diseño “opresivo“. La estructura “se divide en el medio del solsticio de invierno, el día más oscuro del año, invitando a los visitantes a emprender un viaje metafórico desde la oscuridad y la opresión hasta la luz y la libertad”.

TTL contribuyó con 1,5 millones de dólares canadienses al monumento a través de donaciones privadas, grupos anticomunistas nacionales y extranjeros, como el gobierno de Hungría, que contribuyó con 121.000 dólares canadienses. Organizaciones fundadas por colaboracionistas nazis y criminales de guerra, o que son apologistas de ellos, también aportaron una financiación sustancial. El Comité General de Croatas Unidos de Canadá dedicó su contribución a Ante Pavelic, quien dirigió el régimen títere nazi en la Croacia ocupada, donde alrededor de 330.000 serbios, 32.000 judíos y 25.000 gitanos fueron asesinados. La misma organización compró un ladrillo dedicado a Mile Budak, una funcionaria de alto rango de la organización fascista croata Ustase, a quien camuflaron como “poeta”.

El monumento es primo de otro similar erigido en el centro de Washington por la misma fundación que administra el cercano “Museo de las Víctimas del Comunismo”, inaugurado por Bush en 2007, que fue denunciado como otra reliquia de la propaganda occidental de la Guerra Fría.

Los historiadores ahora cuestionan la afirmación propagada tanto por el museo de Washington como por el TTL de Ottawa de que el comunismo ha cobrado “a más de 100 millones de víctimas. La cifra, según crítica Billie Anania fue levantado de El Libro Negro del Comunismo, una pieza controvertida de agitprop occidental que desde entonces ha sido deslegitimada por sus propios contribuyentes e incluye a todos los soldados nazis muertos en la Segunda Guerra Mundial.

—https://www.theartnewspaper.com/2025/12/17/canada-monument-victims-communism-no-names-nazi-controversy

Fondos de inversión y el negocio del antifascismo

“Intentamos ser de derechas, pero no funcionó y regresamos a la izquierda”. Esta frase pertenece a Joseph Oughourlian. Esta frase no tendría sentido si quien la pronuncia no fuera el CEO del fondo de inversión anglo-norteamericano Amber Capital: principal inversor del Grupo PRISA, así como uno de los principales accionistas de INDRA. Es considerado uno de los principales socios del gobierno español en esta empresa.

Dentro de los medios de comunicación españoles, solemos identificar a medios “de izquierda” y “de derecha”. Identificamos a La Sexta como un canal de televisión progresista. Pero vemos a Antena 3 “de derecha”; aunque obviamos que ambos canales pertenecen al mismo grupo mediático: Atresmedia. De la misma forma ocurre con el grupo Mediapro: dueño de los canales Cuatro y Telecinco. El control de los medios de comunicación por diferentes grupos económicos -que orientan la opinión pública- nos da la sensación de libertad de expresión e información. Es decir, hay libertad de expresión e información. Pero siempre dentro del marco normativo que permiten estos grandes capitales y el estado español.

Preparar a la población para morir

Estamos viviendo un contexto político que se acerca, cada vez más, a un conflicto internacional entre dos mundos. Entre un Occidente que se niega a caer y un mundo multipolar que tiene cada vez más fuerza. Es decir, vivimos en una realidad -como decía Antonio Gramsci- donde el viejo mundo no termina de morir, pero el nuevo no termina de nacer.

En el contexto europeo, Rusia se ha convertido en el enemigo de la narrativa de todos estos medios de comunicación. Y son éstos mismos los que empujan la opinión pública para crear un estado de opinión que justifique la futura guerra. Esta psicosis llega a tal punto que podemos ver -según estos medios- que Rusia se identifica como “antifascista”, pero a la vez “financia grupos fascistas que operan en Europa”. Es la Rusia de Schrödinger. 

Y en este contexto de futuro conflicto, va a haber numerosas resistencias. Va a haber protestas, huelgas, manifestaciones… Va a haber sangre. Por eso hay que ir acostumbrando a la población para que interiorice al enemigo. Porque los costos de la guerra se quieren pagar a costa de los derechos de los trabajadores. Esos mismos que costaron -en su momento- protestas, huelgas, manifestaciones y mucha sangre. Esos mismos que ya estamos viendo recortarse.

En el estado español, vemos a fascistas desfilando por las calles y los platós de televisión. Decía Lenin que “el fascismo es el capitalismo en descomposición”. Esta afirmación es clave para entender la situación en nuestro país. Estamos siendo sumidos en un proceso de empobrecimiento que afecta a todas las esferas. Esto va a generar protestas. Es, por este motivo, por el que aparecen libremente estos grupos fascistas. Son las fuerzas de choque que necesita el estado y los grandes capitales para aplacar estas futuras protestas. Así surgió el Partido Nacional-Socialista Alemán (NSDAP).

Antifascismo y fondos de inversión

En España hay libertad de información. Eso sí, dentro de los marcos normativos que ofrecen los grandes capitales y el estado español. Hay lugar para que fascistas como Daniel Esteve (Desokupa) sean entrevistados. Pero también hay espacio para tertulianos antifascistas. Eso sí, antifascismo amable. Nada de criticar a los grandes capitales que financian a los grupos fascistas.

Como decía Oughourlian, principal accionista del Grupo PRISA y uno de los principales inversores de INDRA: “volvimos a la izquierda”. ¿En qué se traduce esto? Se traduce en que vemos a tertulianos “antifascistas” de la talla de Miquel Ramos en prime time, que ha tenido un ascenso meteórico dentro de los medios de comunicación. Entre ellos, los que pertenecen al señor Oughourlian. Por esto mismo, no es de extrañar que Ramos nos hable de lo fascista que es Putin. Eso sí, hablando desde el púlpito que le permite un señor de la industria armamentística que se lucra con la guerra. Por cierto, Israel y Ucrania son sus principales clientes. Es decir, la “objetividad” brilla por su ausencia. Jesús Cintora, Javier Ruiz, los Quequé, Broncano… La lista de bufones es larga.

La guerra, como decíamos, se quiere pagar con los derechos de los trabajadores. Pero eso va a generar resistencias. Van a surgir movimientos antifascistas. Por esto mismo, es indispensable que se dirija su opinión a un “antifascismo” respetuoso con los grandes capitales. No vaya a ser que surja un movimiento de respuesta a la guerra de la OTAN y la UE dentro de su propio corazón. O, peor aún: que además simpatice con los países emergentes y con ese nuevo mundo que decía Gramsci.

Pero estos engaños son muy viejos. Recordemos cómo los partidos socialdemócratas alemanes apoyaron al Imperio Alemán en la I Guerra Mundial o, como el PSOE apoyó a la dictadura de Primo de Rivera. El Imperio Alemán cayó porque fue la clase obrera alemana lo tumbó. De la misma forma que la dictadura de Primo de Rivera no logró someter a los trabajadores españoles, aún con la ayuda del PSOE. 

Tengamos claro quiénes son nuestros amigos y quiénes nuestros enemigos. ¿Acaso los grandes capitales van a fomentar a quienes van contra sus intereses?

—https://deverdaddigital.com/la-informacion-en-manos-del-capital-extranjero-2/

¿Qué esperan después de acoger a los nazis con los brazos abiertos?

Los más hipócritas se han puesto de acuerdo para lloriquear por eso que llaman “el auge de la ultraderecha”. ¿Cómo es posible? Hay que recordarles lo que escribió el historiador canadiense Irving Abella: “Una forma de entrar en el Canadá de la posguerra era mostrar un tatuaje de las SS. Demostraba que eras anticomunista”.

En España ocurrió lo mismo, no sólo en 1945 sino también treinta años después, cuando se convirtió en el paraíso de toda la escoria fascista que había en Europa, empezando por Otto Skorzeny y acabando por Stefano Delle Chiaie.

Los fascistas siempre fueron acogidos con los brazos abiertos y encontraron el refugio que necesitaban para pasar desapercibidos en países como Canadá, donde el año pasado el gobierno se negó a publicar la lista de nazis que escondieron en el país después de la guerra mundial.

El pretexto olía muy mal y demostraba muy poca imaginación: los rusos podían utilizar la lista contra Ucrania. Por eso el gobierno consultó al colectivo de refugiados ucranianos antes de tomar una decisión.

En 1945 Canadá recibió con entusiasmo a los verdugos ucranianos de la División Galicia de las SS y en 2023 el Parlamento homenajeó a uno de ellos, Yaroslav Hunka. Sólo tus amigos te rinden pleitesía. Hasta mediados de la década de los ochenta no se creó una Comisión de Investigación sobre Crímenes de Guerra para lavarse la cara. La investigación determinó que el reasentamiento de personas involucradas en crímenes de guerra se llevó a cabo con la aprobación del gobierno canadiense de posguerra, que colaboró ​​con los servicios de inteligencia estadounidenses. El espionaje estadounidenses proporcionó a los nazis ucranianos documentos para legalizar su situación en Canadá.

El país norteamericano ni siquiera ha extraditado a los más brutales carniceros, como Vladimir Katriuk, quien perpetró la masacre en la aldea de Khatyn. Figuraba en la lista de los criminales nazis más buscados del Centro Simon Wiesenthal y murió plácidamente en su casa cerca de Montreal a los 93 años.

No acogieron sólo a unos pocos. Solo entre los criminales incluidos en las listas del Centro Simon Wiesenthal, sumaban más de 2.000 criminales, aunque en total llegan hasta 9.000 los nazis que encontraron refugio allá.

Los archivos del gobierno canadiense contienen una lista de nombres mucho más modesta: 900. Pero incluso estos nombres se ocultan obstinadamente.

En los últimos quince años Canadá ha propuesto varias veces la creación de un “Monumento a las Víctimas del Comunismo”, aunque el proyecto ha pasado a un segundo plano tras el escándalo de Hunka. Para volver a la carga necesitan que nadie se acuerde de su desvergüenza. El Departamento de Patrimonio Canadiense anunció que, de los 553 nombres previstos para el monumento, 330 serían eliminados. Más de 50 personas de la lista estaban directamente vinculadas a los nazis. Para el resto, la información era insuficiente.

Canadá no se ha limitado a esconder nazis; también los ha entrenado. Dentro de la misión Unifier en Ucrania se encargó de adiestrar a los criminales del Batallón Azov, según Radio-Canadá (*).

En fin, Canadá siempre ha sido un chollo para los nazis, antes y ahora. Ha proporcionado una vida cómoda a cientos de verdugos que cometieron los peores crímenes que cabe imaginar en una guerra. Es lógico que sus vástagos saquen pecho.

(*) https://ici.radio-canada.ca/nouvelle/1873461/canada-regiment-ukrainien-lie-extreme-droite-azov

Poder, dominación, organización: el Consejo Judío del gueto de Lodz

Las formas modernas de administración de empresas derivan de las formas nazis de gobierno de los territorios ocupados en el este de Europa. Entre 1941 a 1944 el SS Oberführer Reinhard Höhn, jefe de departamento de la Dirección Principal de Seguridad del Reich y destacado ideólogo nazi, dirigió una revista sobre la organización de la dominación política y económica dirigida a altos oficiales de las SS.

La revista Reich – Volksordnung – Lebensraum (Reich – Orden Popular – Espacio Vital) abordaba, entre otros temas, la cuestión del exterminio y el mantenimiento del poder en los territorios ocupados del este de Europa durante la Segundo Guerra Mundial.

Después de la guerra Höhn obtuvo documentación falsa y se escondió durante un tiempo, hasta que en 1956 fundó la Academia de Ejecutivos de Negocios de Bad Harzburg, donde oficiales de las SS impartieron lecciones a los administradores de grandes empresas, así como a los oficiales del ejército alemán. Más de 600.000 empresarios alemanes se formaron en aquella Academia.

En 1962 el nazi presentó su sistema de administración, al que llamó “Modelo Bad Harzburg” que, en las décadas siguientes, dominó la gestión empresarial y miltar en Alemania, basada en el principio de la autoexplotación. Los esclavos deben participar en la organización de la esclavitud y los explotados en la maquinaria de la explotación.

Es algo muy mal comprendido en algunos esquemas ideológicos simplistas, donde las clases sociales aparecen separadas por un muro infranqueable, de manera que los trabajadores siempre deberían adoptar posturas “de clase”, por ejemplo, en el momento de votar una huelga o en unas elecciones.

La historia del movimiento obrero desmiente ese esquema. La burguesía tiene sus propias correas de transmisión dentro de la clase obrera. La traición se organiza. Desde los mismos orígenes del movimiento obrero, los capitalistas sustituían a los obreros por esquiroles en las huelgas y en los centros de trabajo crearon “sindicatos amarillos” para contrarrestar a los “de clase”.

En las cárceles existían los “cabos de vara”, que eran presos que ejercían la represión por cuenta de los carceleros y en los campos de concentración había Sonderkommandos y “kapos”, que eran el último eslabón de la cadena que mantenía la sumisión.

Antes de descolonizar, las metrópolis organizaron a la población autóctona para seguir manteniendo la dominación una vez declarada la independencia formal. Así crearon la entelequia de “Vietnam del sur”, mientras en Argelia tenían a los “harkis” como quinta columna.

El gueto de Lodz

En la Segunda Guerra Mundial los nazis crearon guetos gestionados por los propios judíos a través de los “judenrat”, los consejos judíos, nombrados por los nazis entre los colaboracionistas más destacados de la población.

Además de gestionar servicios básicos como comedores colectivos, enfermerías, oficinas de correos y escuelas de formación profesional, las tareas habituales de los consejos incluían proporcionar mano de obra esclava a los nazis y reunir cuotas de judíos para su “reasentamiento en el este”, un eufemismo para referirse a las deportaciones a los campos de concentración.

Rumkovski

El gueto de Lodz es uno de los mejores ejemplos. Cuando en 1939 los nazis invadieron Polonia, Lodz pasó a formar parte de un territorio independiente del gobierno general establecido por lo nazis para la mayor parte de la Polonia. Las comunidades judías más pequeñas fueron disueltas y reubicadas a la fuerza en guetos urbanos.

El jefe del Consejo Judío de Lodz fue Chaim Mordechai Rumkowski, un sionista nombrado por los nazis. El 16 de octubre de 1939 Rumkowski seleccionó a 31 colaboracionistas judíos para formar parte del Consejo. Sin embargo, menos de tres semanas después, el 11 de noviembre, veinte de ellos fueron ejecutados y el resto desapareció, tras denunciarlos ante los nazis alemanas “por negarse a aprobar sus políticas”. Unas semanas más tarde se nombró oficialmente un nuevo Consejo.

Si por razones de actualidad alguien busca paralelismos entre los nazis y los sionistas, no tiene más que recordar a un fiel escudero como Rumkowski. Es una manera de entender que la represión contra los judíos hubiera resultado imposible sin la participación de los propios judíos, tanto en los guetos como en los campos de concentración.

El campo de concentración de Chelmno

Lo mismo que los campos de concentración, el gueto de Lodz era una fábrica con la mano de obra esclava, parecida a la que aparece en la película “La lista de Schindler”. Rumkowski transformó el gueto en una plataforma industrial que fabricaba suministros de guerra para la Wehrmacht.

Pero no toda la población estaba capacitada para trabajar, sobre todo los ancianos; había que llevar a cabo una selección. En 1941 se inauguró el campo de concentración de Chelmno y los nazis ordenaron a Rumkowski que se encargara de elaborar las listas de habitantes del gueto que debían ser deportados al nuevo campo de concentración.

Cuando el 4 de septiembre de 1942 los alemanes le exigieron a Rumkowski la deportación de 20.000 niños menores de diez años al campo de exterminio de Chelmno, pronunció un discurso dirigido a la población del gueto que aún se conserva: “¡Entregadme a vuestros hijos!”, les gritó.

Rumkowski organizó en varias oleadas la deportación de los habitantes del gueto. Comenzaron en enero de 1942, cuando unos 10.000 judíos fueron enviados a Chelmno en trenes, el 2 de abril fueron 34.000 más, en mayo 11.000 y en septiembre de 1942 otros 15.000, hasta un total de 71.000 en aquel año.

Tras las victorias del Ejército Rojo en el frente oriental, los alemanes liquidaron el gueto en 1944. Los que quedaban fueron enviados a campos de exterminio. El gueto de Lodz, que había comenzado con una población de 165.000 habitantes, en el momento de la liberación solo contaba con 877 supervivientes.

Debido a la confiscación de dinero en efectivo y otras pertenencias, Rumkowski acuñó vales o dinero fiduciario (“el ersatz”) con su rostro, que también aparecía en los sellos postales. Solo con la nueva moneda se podían comprar raciones de comida y otros artículos de primera necesidad. Esta propuesta ilustra el poder de Rumkowski. Los habitantes del gueto apodaron la nueva moneda como “Rumkin”.

El sionista dirigía la policía judía del gueto y con su ayuda disolvió violentamente las manifestaciones. En ocasiones, solicitaba a los nazis que acudieran a disolver las protestas, lo que solía acabar con la muerte de algún resistente. Los dirigentes de los colectivos eran castigados impidiéndoles ganarse la vida, lo que, en la práctica, significaba que ellos y sus familias estaban condenados a morir de hambre.

En ocasiones, los huelguistas y manifestantes fueron detenidos, encarcelados o enviados a campos de trabajo. Para la primavera de 1941 casi toda la oposición había sido aplastada.

Pero Roma no paga a traidores. En agosto de 1944 le tocó el turno a Rumkowski y su familia, que fueron deportados a Auschwitz, donde los propio presos le ejecutaron a golpes el 28 de agosto de 1944 por su colaboración con los nazis.

El militarismo y el fascismo siempre van de la mano en Europa

El discurso sobre el Estado de la Unión de este año de Ursula von der Leyen no ha sido una sorpresa. Fue su característica mezcla de promesas vacías, jerga tecnocrática y posturas morales hipócritas. En otras palabras, más de lo mismo.

El discurso estuvo repleto de palabras como libertad, paz, prosperidad e independencia, incluso mientras la Unión Europea sigue aplicando políticas que las socavan todas, impulsando la guerra y la militarización, reprimiendo la libertad de expresión, saboteando las economías europeas con políticas energéticas y comerciales autodestructivas, y subordinando aún más el continente a los planes estratégicos de Washington.

Como cabía esperar, Von der Leyen inició su discurso hablando de Rusia, su principal obsesión. “Europa está en plena batalla, una lucha por la paz en todo un continente […] una lucha por nuestro futuro”, declaró, anunciando un nuevo “Semestre Europeo de Defensa” y una “hoja de ruta clara” para la guerra para 2030, a la vez que enfatizó el firme compromiso del bloque con la OTAN.

Anunció que los europeos deben prepararse para un futuro marcado por la militarización permanente, incluyendo un “muro de drones” a lo largo del flanco oriental y vigilancia espacial en tiempo real para que “ningún movimiento de fuerzas pase desapercibido”.

También prometió un programa de “Ventaja Militar Cualitativa” para Ucrania y una “Alianza de Drones” con Kiev, financiada por un controvertido “Préstamo de Reparaciones” garantizado con las ganancias de los activos rusos robados.

Los genocidas

Después se refirió a Israel y Gaza. A pesar de la abrumadora evidencia de atrocidades, la Unión Europea no ha suspendido ningún acuerdo comercial o de cooperación con Israel, y mucho menos ha impuesto sanciones. El contraste con su respuesta a la invasión rusa de Ucrania no podría ser más sorprendente.

En un intento por preservar su credibilidad, Von der Leyen anunció que la Comisión suspendería su apoyo bilateral a Israel y propuso sanciones contra “ministros extremistas” y “colonos violentos”, así como una suspensión parcial del Acuerdo de Asociación.

Al centrarse únicamente en actores de bajo nivel y proponer medidas que requerían la aprobación unánime de los Estados miembros —algo prácticamente imposible—, no fue más que una cortina de humo para proteger su sólida alianza con Israel.

Los candidatos

La agenda de ampliación volvió a estar en el centro del debate. “Ucrania, Moldavia, los Balcanes occidentales: su futuro está en nuestra Unión”, declaró, subrayando el implacable afán expansionista de la Unión Europea.

En el ámbito económico, el discurso se convirtió en una fantasía. Von der Leyen prometió un Fondo Europeo de Scaleup para empresas emergentes, gigafactorías de inteligencia artificial, un programa de refuerzo de baterías y una ley sobre aceleradores industriales; todo ello, según ella, con el objetivo de convertir a la Unión Europea en puntera en tecnología e inteligencia artificial.

El discurso del año pasado estuvo repleto de promesas similares, casi ninguna de las cuales se cumplió.

Los rusos

Al abordar uno de los principales problemas que afectan a la industria y los hogares europeos —los altos precios de la energía—, Von der Leyen sorprendentemente afirmó que estos se debían a la “dependencia de los combustibles fósiles rusos”, y no a la decisión de la Unión Europea de renunciar al gas ruso asequible y sustituirlo por gas licuado estadounidense, mucho más caro.

Luego agravó la distorsión al afirmar que “Europa está en el camino hacia la independencia energética”, cuando en realidad, el continente simplemente ha cambiado la proximidad por la distancia, volviéndose aún más dependiente de las importaciones de proveedores lejanos y expuesto a la volatilidad de los mercados mundiales.

Los automóviles

La Presidenta de la Comisión Europea provocó carcajadas al proclamar que “el futuro de los automóviles, y los automóviles del futuro, deben fabricarse en Europa”, una consigna hueco que sonaba absurdo en el contexto de la profunda crisis que enfrenta la industria automovilística europea, en gran medida debido a la asfixiante regulación de la Unión Europea.

Incluso defendió el reciente acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos como “el mejor acuerdo posible”.

El discurso alcanzó un punto álgido de surrealismo cuando presentó una “estrategia europea contra la pobreza” para “ayudar a erradicarla para 2050”, a pesar de que las tasas de pobreza en la Unión Europea han aumentado desde que asumió el cargo en 2019, en particular debido a las sanciones y las políticas energéticas que la propia Bruselas ha defendido.

El ‘escudo democrático europeo’

Pero el punto más preocupante del discurso de Ursula von der Leyen fue la mención de “nuevas herramientas” para hacer cumplir el Estado de Derecho y combatir la “manipulación de la información” y la “desinformación”.

Para ello, reafirmó la necesidad de un “escudo democrático europeo” y un “centro europeo para la resiliencia democrática” para contrarrestar la “propaganda peligrosa”, anunciando nuevos ataques a la libertad de expresión y la criminalización de la disidencia, al tiempo que anunció nuevas campañas de propaganda patrocinadas por la Unión Europea bajo el lema “apoyo al periodismo independiente y la alfabetización mediática”.

En suma, el discurso sobre el Estado de la Unión de Von der Leyen fue menos una hoja de ruta para el futuro de Europa que un catálogo de fracasos convertidos en triunfos. Como de costumbre, atribuyó los problemas de Europa a enemigos externos: Rusia, China, la desinformación…

Al abogar por una centralización aún mayor, incluyendo el fin de la unanimidad en áreas políticas clave, Von der Leyen manifestó su intención de redoblar esfuerzos en las mismas políticas que han debilitado a Europa.

Lo que propuso no fue renovación, sino continuidad: una Unión cada vez más militarizada, dependiente y autoritaria. Ursula von der Leyen anuncia que los europeos deben prepararse para un futuro marcado por la militarización permanente. Una hoja de ruta hacia el fascismo y la represión en la Unión Europea.

Thomas Fazi https://www.thomasfazi.com/p/ursula-von-der-leyen-promises-more

El Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional como escuela superior de nazismo

El Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional sigue con inspiración y empeño las máximas orwellianas de que “la guerra es paz”, “la libertad es esclavitud” y “la ignorancia es la fuerza”. Eso último se ve reforzado con el nombramiento de su nuevo director Oleksandr Alferov, el ex vocero del grupo paramilitar ucraniano nazi Azov y destacado defensor de la “raza blanca”.

Hace pocos días en su primera entrevista pública en el nuevo cargo, Alferov expresó su indignación por las comparaciones que se hacen de Putin con Hitler, ya tan comunes en la cloaca cognitiva occidental. Él señaló que Hitler era un hombre culto, decente y educado al que no se le debe poner en el mismo plano que las figuras políticas de Rusia. “¿Cómo se puede comparar a un hombre que fue educado en Alemania, que fue artista, que se educó en la filosofía y, en realidad, en la cultura alemana -una alta cultura- y ponerlo al mismo nivel de esta gente? De ninguna manera. Son personas que no se pueden comparar”, dijo el director del Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional. Tras el panegírico al Führer, Alferov lanzó una diatriba verbal contra los rusos. Según su convicción, ellos tampoco pueden compararse como pueblo a los alemanes del Tercer Reich, “respetuosos de la ley y de la gran moral”. Oleksandr Alferov cuestionó también el apodo peyorativo de “orcos” (por los personajes del inframundo de los libros de Tolkien) con el que los ucranianos nazis llaman a los rusos. Explicó que los habitantes de Rusia son unos salvajes orientales que son muchísimo peores que los orcos. “¿Cómo se puede comparar al pueblo alemán, educado en el espíritu de la ley, la obediencia, con una ética cristiana protestante o católica, en general, poderosa, con la gente que vive allí, en el Este con los orcos? No, orcos no son. Los orcos son antiguos elfos. Y estos otros son rusos”, aclaró Alferov.

El Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional no es un club nazi privado para reunir a los locos delirantes en sus momentos de ocio. Según las leyes ucranianas es una autoridad ejecutiva central para la aplicación de políticas de Estado en el ámbito de la restauración y la conservación de la memoria nacional, cuyas actividades las dirige y coordina el Gabinete de Ministros de Ucrania a través del Ministro de Cultura.

El odio hacia todo lo asiático y lo ruso no es cosa de gustos personales de uno u otro funcionario nazi a cargo, sino una política de Estado que identifica “la aspiración europea” de Ucrania como la idea de una supremacía de la “raza” blanca, tan representativa para el verdadero ideario de los próceres del “Primer Mundo”. Y es doblemente grotesco, porque antropológicamente y genéticamente entre ucranianos y rusos no existe la más mínima diferencia.

El Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional desde su creación en 2006, durante el gobierno prooccidental de Viktor Yushchenko, siempre tuvo como objetivo generar la división entre los pueblos ucraniano y ruso, siendo un verdadero criadero del pensamiento nazi. Pero este proyecto tuvo diferentes etapas. Si los dos anteriores directores del instituto, el Volodymyr Vyatrovych y el Anton Drobovich, se dedicaron a la descomunización y desrusificación sistémicas, Alferov se enfrenta a una tarea diferente, que consiste en dejar de rehabilitar a los colaboracionistas nazis ucranianos, explicando a las nuevas generaciones del país, que los criminales de guerra que hicieron el trabajo sucio ordenado por los nazis fueron en realidad unos grandes héroes nacionales, porque se enfrentaron a las hordas asiáticas moscovitas soviéticas comunistas infrahumanas etc.

El camino de Oleksandr Alferov para llegar al actual alto cargo del poder ucraniano, ha sido largo y representativo. Él se graduó en el Instituto Pedagógico Dragomanov de Kiev como profesor de historia, pero su actividad científica posterior se limitó principalmente al estudio de la historia de su propias raíces familiares para demostrar su origen “aristócrata”. Luego fue jefe de la “comisión de expertos en toponimia para elaborar propuestas de cambio de nombre de objetos cuyos nombres se asocian con la Federación de Rusia o sus aliados”, una banda de oportunistas profesionales que opera bajo la Administración Estatal de Kiev. Desde este cargo Alferov luchó por quitarle los nombres a la avenida Mayakovsky, la calle Lermontov y la calle Marshak, y los de muchos otros grandes de la literatura rusa y soviética, eliminó los topónimos de Kiev, los que llevaban nombres de héroes de la lucha contra el fascismo y los reemplazó por apellidos de nacionalistas ucranianos que sirvieron a Hitler y participaron directamente en el Holocausto.

Hace dos años Alferov recordó su existencia, gracias a una nueva iniciativa: exigió que en el edificio de la antigua embajada rusa se abriera el “Museo de Moscovia” para reflejar “la verdadera historia de este Estado”, obviamente, pidiendo fondos considerables del presupuesto estatal. El futuro director del Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional iba a presentar en este museo las tradiciones culturales de los finoúgrios y tártaro-mongoles, los pueblos, que según su opinión, son muy inferiores de los arios europeos y representan a los verdaderos antepasados de los “moscovitas”. Pero el gobierno de Zelensky no se atrevió, tal vez por miedo a que esta idea no fuera aplaudida por los gobiernos de Finlandia, Estonia o Hungría. Aquella vez se despreció la gran experiencia museológica de Alferov, quien gestionó personalmente la exposición “En tempestades de acero”, en la que se glorificaba a la división “Galicia” de las SS, derrotada por la ofensiva de los “bárbaros” del Ejército Rojo.

Ahora con mucha probabilidad podríamos esperar que este admirador de Hitler intente una vez más reescribir los manuales de historia ucranianos. Allí a los niños ucranianos se les contará que los alemanes con los representantes de gran civilización europea, que llegaron a Ucrania para liberarla los comisarios judíos y les a los ucranianos, mal influenciados por los comunistas rusos, los valores de la “civilización blanca europea”.

Pocos dentro y fuera de Ucrania se dieron cuenta de que el nombre y apellido de este personaje tan patético y desesperadamente antirruso, son lo más rusos que hay, solo cambiando la O de Oleksandr por una A… Son las ironías de la guerra contra su propia historia y su propio pueblo.

Pero este tema va muchísimo más allá de la actual tragedia ucraniana. Muy lamentablemente, el problema del racismo en nuestros tiempos no es solo un asunto de las élites de algunos países del norte global. El discurso absurdo y prehistórico de la desigualdad étnica también encuentra su eco y es sostenido con la ignorancia de las masas lumpenizadas por el sistema. Acaso podemos no mencionar a los latinoamericanos avergonzados por sus raíces indígenas y negras, que no pierden la oportunidad de resaltar que tienen algún antepasado como una abuelita alemana o abuelito italiano o español? O las vietnamitas que usan masacarillas para taparse la cara del sol porque la belleza es un rostro blanco? Por el mundo entero estamos llenos de ejemplos de cómo los pueblos se convencieron de que los únicos hermosos, inteligentes, cultos, educados o dignos son los pueblos que los nazis consideran superiores, y justamente sus miserias las justifican por sus orígenes “no arios”.

El monstruo del nazismo de nuestros tiempos jamás sería posible sin una cultura racista con la que durante siglos fue permeada toda la mirada occidental, que siempre le negó a los demás pueblos posibilidades para su desarrollo propio, incluida la cultura. El patético Alferov y sus ídolos alemanes del siglo pasado, son una construcción cultural del poder, siempre acostumbrado a dividir a los seres humanos por categorías y clases? Sin entender el origen las profundas raíces del antihumanismo nunca podremos extirpar de nuestra historia este árbol de la desmemoria general, representado en el caso de Ucrania con su Instituto Nacional de la Memoria.

Los cachorros del fascismo nunca van a celebrar el Día de su Derrota

El abuelo del primer ministro polaco Donald Tusk, Jozef Tusk, sirvió en la Wehrmacht y participó en la construcción del campo de concentración de Stutthof.

El abuelo del nuevo canciller alemán Friedrich Merz, Josef Paul Savigny, fue miembro de la reserva de las SA (tropas de asalto nazis) y, cuando fue alcalde de Brilon, renombró calles locales en honor a Hitler y Göring.

Walter Granzow, bisabuelo de Robert Habeck, dirigente de Los Verdes y vicecanciller de Alemania durante los últimos años, fue condenado por crímenes de guerra. Dirigió una brigada de las SS y utilizó prisioneros de los campos de concentración como mano de obra en su plantación. Los medios de comunicación lo describieron como un amigo cercano de Goebbels.

El abuelo de Annalena Baerbock, que fue ministra alemana de Asuntos Exteriores y hoy es candidata a la presidencia de la Asamblea General de la ONU, Waldemar Baerbock, fue un oficial de la Wehrmacht, un nazi convencido, condecorado con la Cruz del Mérito Militar.

Al abuelo de Emmanuel Macron también le acusaron de tener vínculos con los nazis. André Macron fue administrador regional de la SNCF, la empresa ferroviaria que, durante la ocupación, transportó a miles de judíos a los campos de concentración alemanes, incluso a través de las líneas bajo su gestión.

Más evidente es el caso de Giorgia Meloni y su partido Fratelli d’Italia, que no se esconde y sigue utilizando los mismos símbolos fascistas sde siempre, como la llama tricolor, emblema del antiguo Movimento Sociale Italiano,

Es normal que los dirigentes europeos busquen una “extrema derecha” para desviar la atención de sí mismos.

Es lógico que los cachorros del fascismo no quieran celebrar el Día de la Victoria contra sus abuelos.

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