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El orden internacional basado en reglas

En 2021, durante una cumbre sobre China, Antony Blinken trató de explicar lo que diferencia a Estados Unidos del país asiático. “Nuestro gobierno está comprometido a encabezar la diplomacia para promover los intereses de Estados Unidos y fortalecer el orden internacional basado en reglas”.

China, añadió el secretario de Estado, mantiene un “comportamiento agresivo” que se basa en la “coerción económica”, al tiempo que desprecia la democracia. “Cada una de estas acciones amenaza el orden basado en reglas que mantiene la estabilidad mundial”.

Después el término “orden internacional basado en reglas” se ha convertido en un tema de conversación favorito que el gobierno de Biden ha transmitido al mundo y, sobre todo, a sus grandes cadenas de comunicación.

En las facultades de Derecho los catedráticos están sorprendidos. No saben si es un nuevo nombre para lo mismo de siempre o algo distinto.

El derecho internacional tiene un serio problema: que procede del mutuo acuerdo entre Estados soberanos o de organismos internacionales creados por ellos.

No es lo que Estados Unidos propone: sustituirlo por el dictado característico de su hegemonía o, por decirlo sin eufemismos, la ley del más fuerte. Las reglas tienen un problema: que todos deben cumplirlas, lo cual se vuelve engorroso tarde o temprano. Hasta el más astuto puede pillarse los dedos.

En un editorial el periódico británico Financial Times propone que Estados Unidos se quite la careta y abandone la retórica sobre el “orden basado en reglas” y, en su lugar, vuelva a la retórica de siempre de la Guerra Fría: a diferencia de países como China, Estados Unidos defiende la libertad y la democracia (1).

¿Qué es la libertad y qué es la democracia? Lo que Estados Unidos dictamine. Así es como se cierra el círculo. Lo mismo que en la Guerra Fría, las democracias del mundo no necesitan «disculparse por haber sido despiadadas en la defensa de las sociedades libres”, dice el Financial Times.

“Las propias acciones de Estados Unidos están socavando elementos vitales del orden basado en reglas”, añade el periódico. Es “una frase que no significa nada para una persona normal”.

Estados Unidos infringe las reglas con frecuencia, reconoce también el periódico. “Los aranceles del 100 por cien que el gobierno de Biden ha impuesto a los vehículos eléctricos chinos son prácticamente imposibles de conciliar con las normas comerciales de la Organización Mundial del Comercio”.

La orden de detención contra Netanyahu y Gallant por parte del Tribunal Penal Internacional también ha puesto a Estados Unidos en aprietos. A un socio menor no le pueden pedir cuentas y Blinken ha sido el primero en proponer sanciones contra el Tribunal.

Es la pescadilla que se muerde la cola.

Sería mejor hacer lo que John Bolton propuso hace años: abolir la ONU (2).

Pero la iniciativa del Financial Times tampoco está nada mal. ¿Por qué Estados Unidos está obligado a guardar las apariencias ante el resto del mundo?

Vivimos en un país libre

Si privamos a Estados Unidos de su derecho a decidir cuándo un país es libre y democrático y cuándo no, hay otra manera de saberlo, preguntar a la población, realizar una encuesta: ¿cree Usted que vive en un Estado libre y democrático?

Así se ha hecho recientemente (3) y el ombligo del mundo se quedaría sorprendido si averiguara que China es quien obtiene los mejores resultados. El 79 por cien de sus ciudadanos cree que su país es altamente democrático. Sólo alrededor de la mitad de los estadounidenses encuestados dijeron lo mismo sobre Estados Unidos.

En el ombligo del mundo los charlatanes creen que un país es libre y democrático solo porque hay muchos partidos, muchas elecciones y muchas tertulias en televisión. Sin embargo, la población opina como Rousseau. Lo que más le gusta es que su gobierno sirva a los intereses de la mayoría y no a la minoría, ni a sí mismo.

(1) https://www.ft.com/content/8249cd96-bda3-48c9-bf91-005df4125f9d
(2) https://www.forbes.com/sites/mikeosullivan/2020/06/19/rebutting-john-boltons-vision-for-the-un/
(3) https://www.allianceofdemocracies.org/wp-content/uploads/2024/05/DPI-2024.pdf

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Instructores militares franceses llegan a Ucrania

El comandante en jefe del ejército ucraniano, Olexandr Syrsky, ha autorizado a los instructores militares franceses a acudir a los centros de formación ucranianos para impartir cursos de adiestramiento.

“Doy la bienvenida a la iniciativa de Francia de enviar instructores [militares] a Ucrania para entrenar al personal militar ucraniano”, dijo Syrsky en un comunicado.

“Junto con el ministro de Defensa, Roustem Oumerov, tuvimos una reunión por videoconferencia con el Ministro de las Fuerzas Armadas de la República Francesa, Sébastien Lecornu”, añadió.

“Ya he firmado los documentos que permitirán a los primeros instructores franceses visitar pronto nuestros centros de formación y familiarizarse con sus infraestructuras y su personal”, continúa.

“Creo que la determinación de Francia animará a otros socios a sumarse a este ambicioso proyecto. Agradecemos al ministro [francés] el apoyo amistoso del pueblo francés y la asistencia militar y económica brindada a Ucrania para repeler la agresión militar rusa”, concluyó.

El Ministerio francés de las Fuerzas Armadas no ha confirmado la información, indicando que “el entrenamiento en suelo ucraniano es uno de los proyectos discutidos desde la conferencia sobre apoyo a Ucrania convocada por el Presidente de la República el 26 de febrero”.

No obstante, el ministro del ejército, Sebastien Lecornu, anunció la “actualización” de la ayuda militar francesa a Ucrania, que incluye la entrega de cañones autopropulsados Caesar, la munición para la defensa antiaérea, con misiles Aster, y para ataques de largo alcance con misiles Scalp y A2SM.

El 26 de febrero Macron no descartó enviar “tropas occidentales” sobre el terreno y anunció la entrega de misiles. El 2 de abril confirmó, una vez más, que no excluye el envío de tropas terrestres a Ucrania si Moscú “atraviesa las líneas del frente” y si Kiev lo solicitaba.

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Ucrania: la alternativa a la derrota es la escalada

Occidente continúa intensificando su retórica contra Rusia. Recientemente, la antigua subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, también ha propuesto bombardear el territorio ruso en profundidad con armas de la OTAN. Según ella, Washington debería permitir que el ejército ucraniano lleve a cabo este tipo de ataques con armas estadounidenses, lo que demuestra el belicismo alcanzado por los padrinos de Zalensky.

Nuland fue una de las principales figuras estadounidenses que apoyan al gobierno de Kiev. Fue una estratega clave durante el Golpe de Estado de 2014 y la posterior política de preparación para la guerra contra Rusia. Su reciente renuncia al Departamento de Estado fue vista como una señal de desesperación, dado el inminente colapso del ejército ucraniano.

Aunque ya no ocupa el cargo, Nuland continúa haciendo campaña para que Estados Unidos aumente su participación en la guerra. Ella llamó públicamente a Washington a permitir que Kiev utilice sus armas contra objetivos dentro del territorio, atacando bases militares fuera del campo de batalla. Según Nuland, es la mejor manera que tienen los ucranianos de impedir que los rusos lleven a cabo sus operaciones, por lo que atacarlos de forma preventiva sería una estrategia interesante en el contexto militar actual.

“Estados Unidos y sus aliados deberían ayudarles más a atacar las bases rusas, cosa que no hemos querido hacer hasta ahora […] Hay que tener en cuenta esas bases, ya sean aquellas desde donde se lanzan los misiles o desde donde se lanzan los misiles. Se suministran tropas”, dijo.

Para ella es correcto atacar bases fuera del escenario de la guerra. Es obvio que en una guerra los objetivos militares son legítimos, pero al atacar ciudades situadas dentro de Rusia, Kiev estaría violando sus límites. Según Kiev y Occidente, la guerra en Ucrania tiene como único objetivo la reconquista del territorio ucraniano dentro de las fronteras de 1991. Por lo tanto, en tal situación, Kiev violaría sus propios límites de acción militar.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, está en la misma línea que Nuland. También ha pedido a los países miembros de la Alianza que no pongan restricciones a los ataques del ejército ucraniano contra objetivos dentro de territorio ruso.

“Ha llegado el momento de que los aliados piensen si deberían levantar algunas de las restricciones sobre el uso de armas donadas a Ucrania”, dijo Stoltenberg. “Especialmente ahora, cuando se están librando muchos combates en Jarkov, cerca de la frontera, negarle a Ucrania la oportunidad de utilizar estas armas contra objetivos militares legítimos en territorio ruso hace que su defensa sea muy difícil”, añadió (*).

Si bien reconoce el riesgo de una escalada, Soltenberg “establece una distinción entre el suministro de armas, el entrenamiento y el compromiso militar”, comenta el medio. “Ofrecemos entrenamiento, suministramos armas y municiones a Ucrania, pero no participaremos directamente desde el territorio de la OTAN en operaciones de combate arriba o en Ucrania”, declaró el noruego.

De paso reiteró su rechazo a la idea defendida desde hace varios meses por Macron de enviar tropas a Ucrania. “Ese no es el plan”, dijo. “No pretendemos enviar tropas terrestres de la OTAN a Ucrania porque nuestro objetivo… es doble: apoyar a Ucrania como lo hacemos, pero también garantizar que esto no se intensifique en un conflicto a gran escala”.

Sin embargo, cada día se producen ataques ucranianos en ciudades rusas fuera de la zona del escenario de guerra. Ya sea que Estados Unidos las “permita” o no, los ucranianos llevan a cabo operaciones dentro del territorio ruso, casi siempre dirigidas contra civiles, razón por la cual estas incursiones se pueden clasificar como “terroristas”. Nuland y Stoltenberg están pidiendo a Estados Unidos que “permita” que Kiev haga lo que ya hace todos los días: matar a civiles rusos en las zonas desmilitarizadas.

Incapaz de ganar en el campo de batalla y con un ejército al borde del colapso, Ucrania apuesta por utilizar el terror contra la población civil en Rusia como estrategia para ganarse el apoyo de Occidente. A eso se suma el hecho de que cuanto más profundos son los ataques en Rusia, más capaz es la maquinaria de propaganda occidental de describir la artillería ucraniana como “efectiva” y “capaz de vencer”, renovando así el esfuerzo militar de Occidente. En este sentido, Nuland y Stoltenberg están tratando de hacer avanzar la guerra en un momento en el que las potencias occidentales han perdido cualquier esperanza en Ucrania.

Del lado ruso, los comentarios de Nuland y Stoltenberg subrayan que no habrá una solución diplomática y pacífica y que la única manera de proteger las ciudades rusas no violentas de la agresividad ucraniana es la fuerza militar. Si es necesario, Moscú utilizará su artillería y aviación de manera aún más incisiva contra las instalaciones estratégicas ucranianas para evitar nuevos ataques contra la población civil.

(*) https://www.economist.com/europe/2024/05/24/natos-boss-wants-to-free-ukraine-to-strike-hard-inside-russia

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Incidente fronterizo entre Rusia y Estonia

Cuando una frontera se militariza, la consecuencia más habitual son los incidentes. Cualquier actividad en el otro lado es una provocación, o incluso un “casus belli”.

En la madrugada del jueves la guardia costera rusa retiró las balizas flotantes colocadas sobre el río Narva, que les separa de Estonia. El primer ministro estonio, Kaja Kallas, habla de “incidente fronterizo” y Borrell lo califica de “inaceptable”.

Quizá la Unión Europea debería declarar la guerra a Rusia hasta que vuelva a colocar las balizas en su sitio. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, lamenta el gobierno de Tallin, Moscú modifica la ubicación de las balizas, que se utilizan para evitar que los barcos se desvíen accidentalmente hacia un país que no deben.

“Este año Rusia dijo que impugnaba la ubicación de aproximadamente la mitad de las boyas previstas”, afirma la Guardia Costera de Estonia en un comunicado. “A las 3 de la madrugada vimos a la guardia costera rusa moviendo las boyas”, añaden.

Según Kallas, su gobierno se ha puesto en contacto con Rusia para obtener información sobre este asunto. “Es un incidente fronterizo, cuyas circunstancias precisas estamos en el proceso de aclarar”, dijo a los periodistas. “Rusia está aumentando los incidentes en sus fronteras para generar miedo y ansiedad, con el fin de sembrar inseguridad en nuestras sociedades. Vemos una tendencia general en este ámbito”, añadió.

“Estas acciones son inaceptables. La Unión Europea está esperando explicaciones de Rusia tras la retirada de estas boyas y su inmediata sustitución”, explicó Borrell en un comunicado.

Europa oriental es un polvorín. El incidente sigue a otra disputa fronteriza que ocurrió en la región y que involucra a Rusia. El miércoles Lituania convocó a un asesor diplomático ruso por sus planes de extender unilateralmente la frontera marítima de Rusia hacia aguas que consideran lituanas y finlandesas, advirtiendo que podría ser una “táctica de guerra híbrida”.

Según un proyecto de resolución del Ministerio de Defensa ruso publicado el martes, Moscú planea ampliar sus aguas territoriales a partir de enero de 2025, cambiando su frontera en el Mar Báltico con Finlandia y Lituania.

Esta nueva frontera permitiría a Moscú declarar bajo su jurisdicción zonas marítimas que Finlandia y Lituania consideran suyas. Según el documento, también se cambiarían las fronteras de Rusia en la región de Kaliningrado y el Golfo de Finlandia.

Del ‘Escudo Oriental’ al ‘Escudo Báltico’

A Polonia y los Estados bálticos la OTAN no les resulta suficiente. El viceministro de Defensa polaco, Cezary Tomczyk, ha anunciado planes para unir fuerzas con Lituania, Letonia y Estonia para construir una línea de defensa unificada en el Báltico en las fronteras con Rusia y Bielorrusia. “Es muy importante para nosotros”, dijo el jueves durante una reunión con los ministros de Defensa de los países del norte de Europa.

La iniciativa, denominada “Escudo Báltico”, sigue a los planes anunciados la semana pasada por el gobierno de Varsovia de gastar 2.500 millones de dólares para crear una red de fortines, controles de carreteras, zonas de inundación, zanjas antitanque y posiciones de tiro cerca de las fronteras con Kaliningrado y Bielorrusia, conocidas como el “Escudo Oriental”.

La creación de las defensas fronterizas de Polonia tardará varios años y se suma al muro de 187 kilómetros de largo y 400 millones de dólares que Polonia erigió en la frontera con Bielorrusia en 2021 con el pretexto de frenar la inmigración ilegal.

Los detalles de las defensas ampliadas del “Escudo Báltico” son escasos, pero el ministro de Defensa letón, Laurynas Kasciunas, ha admitido esta misma semana que las defensas de su país incluirían conos antitanque, fortines de hormigón armado y dientes de dragón. Estonia planea construir alrededor de 600 pequeños fortines.

Dede que entraron en la OTAN, Polonia y los países bálticos se pusieron a la vanguardia de la histeria antirrusa. Han llenado las fronteras de todo tipo de “escudos”. La Alianza imperialista se ha situado en las inmediaciones de la frontera con Rusia, en violación de los compromisos de Estados Unidos de no extenderse más allá de la Alemania reunificada.

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Polonia refuerza sus fronteras con Bielorrusia y el enclave ruso de Kaliningrado

En octubre de 2021, cuando Bielorrusia fue acusada de favorecer la afluencia de emigrantes en las fronteras de Lituania y Polonia, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se negó a financiar la construcción de vallas y muros, como le pedían los países afectados.

“He sido muy clara sobre el hecho de que existe una posición común de larga data de la Comisión y el Parlamento Europeo, de que no habrá financiación para alambres de púas y muros”, dijo Von der Leyen, tras una cumbre de los Veintisiete en Bruselas.

Más de dos años después, la situación ha cambiado. La Guerra de Ucrania demuestra que los países del este de Europa quieren convertir la región en un polvorín. En enero los tres países bálticos anunciaron su intención de establecer una “línea defensiva” a lo largo de sus fronteras con Rusia y Bielorrusia, claramente inútil desde el punto de vista militar.

La “construcción de instalaciones defensivas antimovilidad es un proyecto cuidadosamente estudiado y considerado, cuya necesidad surge de la actual situación de seguridad”, explicó Hanno Pevkur, ministro de Defensa de Estonia. “La guerra de Rusia en Ucrania ha demostrado que además de equipos, municiones y hombres, también son necesarias instalaciones defensivas físicas en la frontera” para defender “desde el primer metro”.

El sábado Polonia confirmó que haría lo mismo, porque comparte frontera con Rusia (Kaliningrado) y Bielorrusia.

“Hemos tomado la decisión de invertir 10.000 millones de zlotys [2.340 millones de euros] en nuestra seguridad y especialmente en proteger nuestra frontera oriental”, declaró Donald Tusk, el primer ministro polaco. “Este sistema de fortificaciones, un refuerzo de 400 kilómetros de la frontera con Rusia y Bielorrusia, será un elemento de disuasión, una estrategia para hacer retroceder la guerra a nuestras fronteras”, añadió.

Pero no son sólo proyectos; las obras ya han comenzado. Tusk mencionó este proyecto, al que llamó “Escudo Oriental”, durante una visita a las unidades del ejército polaco desplegadas en la región fronteriza de Podlaquia la semana pasada. Se trata de defender “la frontera exterior no sólo de Polonia sino también de la Unión Europea. Toda Europa tendrá que –y sé que lo conseguiremos– invertir en la frontera oriental de Polonia”, dijo, sin mencionar a la OTAN.

El “Escudo Oriental” debería facilitar el cierre del Corredor de Suwalki que, situado entre Polonia y Lituania, es la única vía de acceso terrestre entre Kaliningrado y Rusia.

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Estados Unidos aprieta las clavijas a sus lacayos europeos

La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, ha viajado a Frankfurt para amenazar a los bancos alemanes por el cumplimiento de las sanciones a Rusia. Advirtió a los financieros sobre las consecuencias de no cumplir estrictamente con las sanciones, enfatizando que se podrían aplicar “sanciones secundarias”.

Las sanciones contra Rusia se podrían convertir entonces en sanciones contra Alemania.

“Rusia continúa adquiriendo bienes sensibles y aumentando su capacidad para fabricarlos localmente. Debemos permanecer vigilantes y ser más ambiciosos”, afirmó Yellen, que instó a los bancos a reforzar el cumplimiento y aumentar su vigilancia contra las estrategemas de los rusos para eludir el bloqueo.

Yellen destacó la importancia de controlar el cumplimiento de las sanciones entre las filiales extranjeras de los bancos alemanes y comunicarse con sus clientes y corresponsales extranjeros, particularmente en ciertos países “de alto riesgo”.

Hizo hincapié en la necesidad de impedir que el Kremlin siga fortaleciendo su industria de defensa y acceda al sistema financiero occidental. Estas presiones parece que empiezan a dar sus frutos, como lo demuestra la reciente decisión del Raiffeisen Bank International (RBI) de abandonar una oferta de participación industrial de 1.500 millones de euros vinculada al ruso Oleg Deripaska después de las presiones estadounidenses.

Paralelamente, como ya expusimos en una entrada anterior, la Unión Europea aprobó un plan respaldado por Estados Unidos para utilizar activos rusos incautados para generar ganancias con el fin de armar a Ucrania. La Unión Europea posee alrededor de 210.000 millones de euros en activos del banco central ruso, en su mayoría congelados en Bélgica. Los intereses de este dinero podrían proporcionar alrededor de 3.000 millones de euros al año, con un primer tramo de fondos disponible ya en julio.

Desde febrero, Yellen ha intensificado su defensa del robo de los activos rusos en beneficio de Ucrania, instando a los lacayos europeos a encontrar formas de desbloquearlos para promover la economía de guerra.

Los planes para apoderarse de los bienes rusos han cobrado impulso por las presiones estadounidenses. La mayor parte de los 300.000 millones de dólares en activos rusos congelados se encuentran en Europa, incluidos Alemania y Bélgica.

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El ejército ruso practica con armas nucleares en la frontera con Ucrania

Ayer el Ministerio de Defensa ruso confirmó el inicio de ejercicios militares con armas nucleares tácticas cerca de la frontera con Ucrania.

A principios de este mes, Putin  anunció que los ministerios de defensa y los estados mayores de Rusia y Bielorrusia habían comenzado a preparar ejercicios conjuntos utilizando armas nucleares no estratégicas.

El dirigente ruso subrayó que este tipo de ejercicios son una práctica habitual y que se realizarían en tres etapas. Rusia y Bielorrusia llevaron a cabo la primera etapa por separado, mientras que la segunda y la tercera se implementan de forma conjunta.

El objetivo, dice el Ministerio de Defensa ruso, es preparar al ejército en el manejo del arsenal nuclear no estratégico como respuesta a las amenazas procedentes de las potencias occidentales.

Los ejercicios se llevan a cabo en el Distrito Militar Sur, una región adyacente a Ucrania. Las tropas rusas practican la carga y el manejo encubierto de “municiones especiales” en los sistemas de misiles Iskander, al tiempo que involucran elementos de aviación y misiles hipersónicos Kinjal.

A diferencia de los dirigentes occidentales, en Rusia no son tan lenguaraces. Prefieren los hechos. En su comunicado oficial el Ministerio ruso de Defensa asegura que los ejercicios involucran a la marina y la aviación.

No especifica el lugar exacto de las maniobras, ni tampoco ofrece más detalles sobre las operaciones, pero asegura que tienen como objetivo preparar a las tropas para la defensa de la integridad territorial y la soberanía de Rusia.

Es una reacción contundente a las amenazas de ciertos dirigentes occidentales. El gobierno ruso ha advertido por enésima vez que los miembros de la OTAN, en particular Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea, corren el riesgo de padecer represalias si permiten que Ucrania utilice las armas que les envían para atacar el territorio ruso.

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China es el único país que tiene un ‘portadrones’ en su Marina de Guerra

En diciembre de 2022 China botó el primer “portadrones”, construido en un astillero chino del río Yangtsé, otro ejemplo más de la innovación china en aviación naval, del que nada se había publicado hasta ahora (*).

Es una especie de portaaviones ligero, según se observa en una imagen obtenida vía satélite. Se conocían los tres portaaviones de China. El más grande y capaz es el Fujian, que actualmente están probando en alta mar.

Pero los portaaviones tienen 300 metros de longitud y más de 100.000 toneladas de desplazamiento. Incluso de los portahelicópteros suelen rondar los 200 metros. El recién llegado a la Marina china es un buque de dimensiones relativamente modestas (alrededor de 100 metros de largo por 30 metros de ancho), bastante comparable a los portaaviones de escolta de la Segunda Guerra Mundial o a una pequeña fragata actual, adaptado para drones de ala fija.

Los drones son económicos, están equipados con explosivos de alto rendimiento y son un arma formidable por su capacidad de saturación. Son un arma para las guerras de desgaste contra los ejércitos occidentales, muy tecnificados.

Los drones han cambiado las reglas del juego en los campos de batalla en tierra y ahora lo harán en el mar. Las principales armadas del mundo ya los están probando desde los portaaviones habituales, y algunas de ellas, en particular Irán y Turquía, están diseñando portadrones.

En la guerra de drones, China es hoy la primera potencia mundial, muy por delante de Estados Unidos. El astillero del río Yangtsé ya ha construido antes varias barcazas objetivo de alta tecnología y dos grandes naves nodrizas para drones. Todos ellos actúan como fuerzas opuestas en los entrenamientos militares.

(*) https://www.navalnews.com/naval-news/2024/05/china-builds-worlds-first-dedicated-drone-carrier/

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Rusia y Reino Unido: las cosas siempre pueden ir a peor

El 2 de mayo el ministro británico de Asuntos Exteriores, David Cameron, viajó a Kiev y no se mordió la lengua. Dijo que su gobierno apoyaba los ataques que las fuerzas ucranianas podrían llevar a cabo en suelo ruso utilizando armas británicas: “Ucrania tiene todo el derecho a tomar represalias contra Rusia. Ucrania tiene ese derecho”, declaró, respondiendo a la pregunta de un periodista para que aclarara a qué se refería cuando hablaba de los ataques “dentro de Rusia”.

Hasta entonces los diplomáticos occidentales siempre habían criticado, de puertas afuera, ese tipo de ataques que nada aportan a la victoria de Ucrania en la guerra y, sin embargo, pueden provocar una escalada.

Pero desde el primer minuto Rusia ha mantenido las riendas de la guerra en sus propios manos y, hasta ahora, no se ha dejado llevar por la retórica de sus adversarios ni tampoco por sus provocaciones, sobre todo cuando proceden de los bocazas y charlatanes que proliferan a las cancillerías occidentales.

Cuatro días después de las declaraciones de Cameron, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso citó al embajador británico en Moscú, Nigel Casey, para advertirle verbal y por escrito contra ese tipo de provocaciones, a la manera diplomática tradicional.

Naturalmente, el contenido de la reunión no se conoce, pero es muy fácil adivinarlo: la respuesta a los ataques ucranianos con armas británicas en territorio ruso podría tener como objetivo “cualquier instalación y equipo militar británico en territorio ucraniano y más allá”.

Como es evidente, las palabras clave eran “más allá”.

Pero puestos a responder con la misma moneda, el ejército ruso anunció al mismo tiempo que, por orden de Putin, iba a llevar a cabo pruebas nucleares tácticas, tras las “declaraciones provocativas y amenazas de ciertos dirigentes occidentales contra Rusia”.

Los medios de intoxicación occidentales actuaron como tienen por costumbre, fuera de contexto, diciendo que Putin amenzaba con el empleo de armas nucleares.

Por su parte, el gobierno de Londres sigue en su línea de toda la vida, fiel a sus costumbres y tradiciones, y desliza la existencia de una “pista rusa” en un incendio en unos almacenes comerciales en las afueras de Londres, algo que es tan viejo como el incendio del Reichstag por parte de los comunistas en el Berlín de 1933.

No hay mucha imaginación en la intoxicación mediática de siempre, donde políticos y periodistas van de la mano para envenenar a la población y mantener la cuerda bien tensa.

Al mismo tiempo, el ministro de Interior británico, James Cleverly, anuncia la expulsión del agregado militar de la embajada rusa en Londres, y Cameron, por su parte, sigue en su línea: anuncia que su gobierno estaba considerando eliminar el estatus diplomático de algunas instalaciones de propiedad rusa en Reino Unido e introducir restricciones a los ciudadanos rusos que reciban visados diplomáticos.

También denunció “actividades maliciosas” y espionaje por parte de Rusia.

En Moscú vuelven a responder con la misma moneda. Unos días después citan en la plaza Smolenskaya a un representante de la misión diplomática británica y no sabemos lo que hablan, pero es fácil adivinarlo: el agregado de defensa de la embajada británica en Moscú, Adrian Coghill, es declarado persona non grata y tiene que abandonar el territorio de Rusia en el plazo de una semana.

Por parte rusa, las notas oficiales añaden que la reacción a las medidas hostiles anunciadas por Londres a principios de mayo no se detendrán ahí.

Es evidente. Seguirán tensando la cuerda y provocando cuanto puedan.

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Un general estadounidense admite la presencia de fuerzas especiales británicas en Ucrania

El general estadounidense Bryan Fenton dijo a la agencia Associated Press que Estados Unidos estaba aprendiendo mucho del papel de las fuerzas especiales británicas en la Guerra de Ucrania. El Ministerio de Defensa británico se negó a comentar la información que, posteriormente, fue eliminada por la agencia.

El general es un bocazas y un patoso que dirige el Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos (USSOCOM) y fue entrevistado por la Associated Press para explicar los planes de reestructuración de los comandos de “Boinas Verdes”, basándose en las experiencias aprendidas por las fuerzas especiales británicas en Ucrania.

“Se podría aumentar un destacamento de 12 personas”, dijo Fenton, explicando que a medida que la guerra se vuelve más tecnológica, los comandos podrían necesitar un informático.

Es una de las “lecciones aprendidas de la experiencia en Ucrania, principalmente a través de los ojos de nuestros socios de operaciones especiales británicos, quienes no sólo lo hicieron en sus formaciones, sino que también aprendieron muy rápidamente que necesitaban otros elementos” en su fuerza conjunta, añadió el general.

Las unidades de comandos británicos necesitaban asesoramiento de los pilotos de la Royal Air Force para las operaciones con drones y del personal naval “para ayudarlos a comprender, más que un compañero de equipo de las SOF [fuerzas de operaciones especiales británicas], la forma en que un barco navega en el Mar Negro”.

La presencia de tropas occidentales en Ucrania siempre ha sido un secreto a voces y ahora los gritos son estridentes. Un portavoz del Ministerio de Defensa se negó a comentar la entrevista de Fenton, limitándose a una fórmula preparada de antemano: “Es una política de larga data de los sucesivos gobiernos no comentar sobre las fuerzas especiales británicas”. Luego la Associated Press censuró una parte de su propia entrevista, eliminando los comentarios del general sobre las fuerzas especiales británicas en Ucrania (*).

Estas fuerzas comprenden varias unidades de élite, incluido el Servicio Aéreo Especial, el Servicio de Embarcaciones Especiales, el Regimiento de Reconocimiento Especial, el Grupo de Apoyo de Fuerzas Especiales, el Regimiento de Señales 18 y el Ala de Aviación de las Fuerzas Especiales.

Los Royal Marine Commandos y el Ranger Regiment también incluyen fuerzas capaces de realizar operaciones especiales.

En abril de 2022 los dirigente militares ucranianos reconocieron al Times e que las fuerzas especiales estaban en Ucrania entrenando a reclutas ucranianos con misiles antitanques suministrados por los británicos, conocidos como NLAW.

Un alto funcionario europeo de defensa también admitió en febrero: “Todo el mundo sabe que hay fuerzas especiales occidentales en Ucrania, pero no lo han reconocido oficialmente”.

La iniciativa de enviar abierta y oficialmente tropas occidentales a Ucrania fue lanzada por el presidente francés, Emmanuel Macron. En declaraciones a The Economist a finales de abril, Macron dijo que consideraría enviar tropas “si los rusos logran atravesar las líneas del frente” o “si hay una solicitud ucraniana, que no es el caso hoy”.

Rusia ha lanzado varias advertencias en respuesta a los comentarios de Macron, diciendo que las tropas enviadas a Ucranino tendrían a sufrirían la misma suerte que el ejército de Napoleón, que perdió más de 300.000 soldados durante su invasión de Rusia en 1812. La diferencia es que Macron sólo puede enviar al frente unos dos mil, que ni siquiera tendrían un carácter testimonial.

(*) https://apnews.com/article/army-special-forces-troops-cuts-ukraine-lessons-ac7c41d5d9f299fadc96f2c2520c2abf