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Europa vuelve a sus raíces historicas de siempre: el rearme y la guerra

El Presidente del Consejo de Europa, el belga Charles Michel, ha solemnizado el rearme europeo en un discurso pronunciado en el Foro 2024 del Banco Europeo de Inversiones: “Desde el inicio de la guerra de Rusia contra Ucrania, hemos roto innumerables tabúes. Estamos haciendo lo que habría sido impensable incluso unos días antes del inicio de la guerra: suministrar armas a Ucrania a través del Fondo Europeo de Paz, por una suma superior a los 5.000 millones de euros. El apoyo militar proporcionado a Ucrania por la Unión Europea y sus Estados miembros desde el inicio de la guerra asciende a aproximadamente 28.000 millones de euros”.

En un momento de crisis aguda, esa cantidad de dinero tiene que salir de otros capítulos económicos, como sanidad, educación y… políticas agrarias. Por eso se han inventado el fantasma de la “amenaza rusa”.

Trump pidió a los países europeos un aumento de los gastos militares del 2 por cien, pero en el Viejo Continente son generosos: en promedio los presupuestos crecieron más de un 8 por cien el año pasado, reconoció Michel.

El rearme y la guerra ya no son un tabú en Europa. Por si alguno no lo recuerda: la Unión Europea siempre se justificó con el pretexto de evitar las guerras en el Viejo Continente. Es más, la propaganda decía que gracias a una “Europea sin fronteras” no hay guerras desde hace décadas.

Ahora Europa vuelve a donde siempre: el fascismo y la guerra.

“Este es el noveno año consecutivo de aumento del gasto en defensa. En 2022 una cuarta parte del gasto total en defensa, casi 60.000 millones de euros, se dedicó a inversiones en este área. En otras palabras, podríamos invertir al menos 600.000 millones de euros en defensa durante los próximos diez años”, dijo Michel.

Pero Europa no tiene un céntimo para ese dispendio, los impuestos no se pueden subir y reducir más los gastos sociales puede conducir a abrir el “frente interno”. La solución es consumar el expolio de las propiedades rusas confiscadas hace dos años. El Consejo de Europa lo explica con ese estilo imprescindible para que nadie entienda nada: “Los Veintisiete adoptaron el lunes una decisión y un reglamento que aclara las obligaciones de los depositarios centrales de valores que mantienen los activos y reservas del Banco Central de Rusia inmovilizados debido a las medidas restrictivas de la Unión Europea, allanando el camino para el posible establecimiento de una contribución financiera al presupuesto de la Unión Europea a partir de estos beneficios netos para financiar la reconstrucción de Ucrania”.

Para los que necesiten aclararse con la jerga cabalística: como la ayuda a Ucrania ya forma parte del presupuesto de la Unión Europea, si Bruselas se queda con las propiedades rusas, entonces habrá más dinero para ayudar a la “reconstrucción de Ucrania”, o sea, a la guerra.

La historia del expolio ruso hay que completarlo con otros pequeños detalles. El primero es que la confiscación es una medida que los imperialistas imponen al darse cuenta de que las sanciones no serían suficientes para acabar con Rusia, como prometió el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, al comenzar la Guerra de Ucrania.

El segundo es para los defensores del orden y la ley: si las sanciones son ilegales a la luz del derecho internacional, el expolio también lo es por una razón evidente: la propiedad pública es inembargable.

El tercero es que, por enésima vez, los europeos siguen el dictado de los estadounidenses. El 24 de enero el Comité de Asuntos Exteriores del Senado presentó un proyecto de ley “de reconstrucción de la prosperidad y las oportunidades económicas para los ucranianos”, llamada REPO, para confiscar los activos rusos y transferirlos a Ucrania.

Pero, a diferencia de Estados Unidos, Europa no tiene una industria de guerra y tampoco parece dispuesta a dejar salir el dinero para reforzar la del otro lado del Atlántico. En consecuencia, el plan de la Unión Europea es proceder a crearla… con dinero ruso y bajo la cobertura publicitaria de la “amenaza rusa” y la “reconstrucción de Ucrania”.

Como suele ocurrir, en Bruselas no acaban de medir bien los pasos. Si un Estado puede robar los fondos soberanos de otro, se rompen las reglas de juego. Nadie querrá dejar su dinero en manos de Estados Unidos o la Unión Europea, sabiendo que puede perderlo en cuanto a los dueños de la caja fuerte no les gusten las decisiones que toma.

El sistema financiero occidental quedará bajo sospecha y, de rebote, cualquier otro. Si el expolio se consuma, lo primero que va a hacer Rusia es tomar represalias. Como no tiene fondos soberanos a los que meter mano, lo hará con los fondos privados o, dicho de otra manera, Rusia va a hacer pagar el expolio a las empresas occidentales que operan en su suelo.

La confiscación conducirá a una gran crisis internacional y a una grave desestabilización financiera a escala mundial. Es muy probable que se provoque una avalancha de desinversiones y desdolarización por parte de terceros países. Las pérdidas son fáciles de cuantificar: Países Bajos perderá hasta 50.000 millones, Suiza 28.000 millones, Reino Unido 19.000 millones, Alemania 17.000 millones, Francia 16.000 millones, Italia 13.000 millones, Estados Unidos hasta 9.000 millones, Japón 4.000 millones y Canadá 3.000 millones.

Esos fondos soberanos se orientarán hacia nuevos mercados, en particular los de Asia y el Golfo Pérsico.

La OTAN transfiere a Berlín el rearme de Ucrania

El canciller alemán Olaf Scholz voló a Washington, donde fue recibido por Biden. Hablaron de varios asuntos, como la situación de Oriente Medio, pero sobre todo de Ucrania. Alemania tiene que reemplazar a Estados Unidos en el sostenimiento militar y financiero del gobierno de Zalensky.

Tras dos años de fracasos, la OTAN se replantea la dirección de la guerra y, de momento, ha destituido a Valery Zaluzhny al frente del ejército y em su lugar ha colocado al general Alexander Syrsky.

El retraso en la asignación de 61.000 millones de dólares a Ucrania del presupuesto estadounidense ha creado incertidumbre sobre el apoyo occidental a Kiev. “Una victoria rusa en Ucrania sería un peligro para todos nosotros”, ha reconocido Scholz al Financial Times.

La semana pasada el Bundestag aprobó el presupuesto para el año en curso con una ayuda de casi 8.000 millones de euros para Kiev. Con ello, Alemania aumentará su gasto en defensa hasta el 2,1 por cien del PIB y cubrirá las peticiones de la OTAN.

Hasta el 31 de octubre del año pasado, Alemania envió a Ucrania armamento por más de 17.000 millones de euros. El volumen total de la ayuda alemana, incluida la humanitaria y financiera, asciende al menos a 25.000 millones de euros. En particular, Berlín ha suministrado a Kiev tanques Leopard, sistemas de defensa aérea IRIS-T SLM y misiles destinados a estos últimos.

Scholz quiere dar ejemplo a otros países demostrando su deseo de mantener en pie a Kiev. Después de reunirse con el primer ministro francés, Gabriel Attal, en Berlín esta semana, volvió a pedir a sus aliados que aumenten sus envíos de armas y expresó su esperanza de que el Congreso de Estados Unidos pueda proporcionar el apoyo financiero necesario.

“Ucrania pronto podría enfrentarse a una escasez de armas y municiones, a pesar de todo nuestro apoyo. Por eso no debemos relajar nuestros esfuerzos en Europa y Estados Unidos. Esto es lo que defiendo en Washington”, dijo. Convencido de que Alemania está haciendo mucho más por Ucrania que otros Estados europeos, defiende firmemente que Estados Unidos y todos los miembros de la Unión Europea aumenten su contribución a Ucrania.

Mientras tanto, en Berlín continúan los debates sobre la posibilidad de equipar a Ucrania con misiles Taurus con un alcance de 500 kilómetros. Según dicen, son eficaces para destruir fortines y puentes. Muchos políticos alemanes están a favor del envío de misiles a Kiev, pero Scholz no está de acuerdo con esta propuesta. Sobre todo porque los Taurus son capaces de alcanzar objetivos situados en lo más profundo del territorio ruso.

La reunión de la Casa Blanca está estrechamente vinculada a la cumbre de la OTAN prevista para julio, la mayor desde la Guerra Fría porque se celebra su 75 aniversario. El orden del día estará centrado en la industria bélica. La Guerra de Ucrania ha demostrado que, con excepción de Estados Unidos, los socios de la Alianza militar sólo tienen armas para los desfiles y las ceremonias.

La Marina británica no puede disparar en el Mar Rojo porque no tiene misiles

El único país que acompaña a la Marina de Estados Unidos en el Mar Rojo es Reino Unido, aunque su presencia es simbólica. El portaaviones Queen Elizabeth no pudo zarpar para unirse a los bombardeos contra los huthíes porque se averió horas antes de la salida.

El buque había costado 3.500 millones de libras esterlinas y se botó sólo unas pocas semanas antes.

Las crónicas dicen que se disponía a participar en “el mayor juego de guerra de la OTAN desde la Guerra Fría” (1). También dicen que lo van a sustituir por otro partaviones, el Príncipe de Gales, que no ha vuelto a entrar en servicio desde julio del año pasado, después de someterse a reparaciones que duraron casi un año.

No es un caso aislado. La Marina británica se ha quedado para los actos oficiales y los ejercicios de tiro al plato. No puede disparar contra los huthíes porque no tiene misiles Tomahawk. La situación es tan desastrosa que los arsenales militares los han reconvertido en pabellones de deportes.

Ahora, tras el ridículo en la Guerra de Ucrania, todo son planes y promesas. Para 2026 anuncian una modernización de la flota. El equipamiento deportivo será sustituido por misiles SEA Ceptor de corto alcance.

Pero entonces, ¿qué hace la Marina británica en el Mar Rojo? Nada, salvo una presencia testimonial detrás de sus jefes del Pantágono. Los ataques los lleva a cabo la fuerza aérea.

De hecho, fueron los aviones Typhoon los que les permitieron llegar a Yemen. Sin embargo, a diferencia de la fuerza aérea estadounidense, que cuenta con un portaaviones, los pilotos británicos tuvieron que recorrer 4.000 kilómetros para alcanzar sus objetivos.

La culpa es de uno de sus buques de abastecimiento, que actualmente se encuentra en pleno dique seco. No es la única espina clavada en el costado de la Marina.

Es significativo en un país isleño cuyo imperio dependió de la Marina desde la Batalla de Trafalgar, por lo menos. La flota de submarinos tampoco tiene personal suficiente y están intentando incorporar nuevos reclutas aceleradamente por medio la red social LinkedIn (2).

(1) https://www.dailymail.co.uk/news/article-13042325/UKs-3-5bn-aircraft-carrier-HMS-Queen-Elizabeth-suffers-mechanical-fault-hours-setting-sail-Nato-exercise-latest-embarrassing-blow-Royal-Navy-months-fix.html
(2) https://www.businessinsider.com/britain-royal-navy-forced-recruit-linkedin-rear-admiral-nuclear-2024-1

Israel no mata más porque su ejército se está quedando sin municiones

Israel ha dejado de bombardear masivamente porque se ha quedado sin municiones. En tres meses de guerra, ha padecido una drástica reducción de sus arsenales. Desde que comenzó la guerra en Gaza en octubre del año pasado, ha lanzado al menos 29.000 bombas.

Estados Unidos ha puesto en marcha toda una logística de guerra para ayudar a su aliado israelí en la matanza. Como resultado, ya ha distribuido 25.000 toneladas de armas. Pero los arsenales se vacían a medida que la guerra se prolonga.

Ante el riesgo de escasez, el Ministerio de Defensa israelí confirmó la compra, por varios cientos de millones de dólares, de proyectiles y misiles guiados (sistemas JDAM firmados por Boeing, con GPS integrado) para una mayor precisión.

Tres grandes empresas israelíes fabricantes de armamento, Rafael, Elbit Systems y Aerospace Industries, han tenido que suspender sus ventas de armas a Ucrania y al resto del mercado internacional para centrarse en la producción de armas para su propio ejército.

Se encuentran entre las 34 empresas más grandes del mundo por ventas y son las empresas militares más grandes de Israel. El año pasado Elbit superó a empresas mundialmente famosas como Rolls Royce y se acercó a los ingresos de Dassault, la empresa de aviación francesa. Entre las empresas que Rafael superó el año pasado se encuentra el gigante japonés Mitsubishi.

Israel se había acostumbrado a operaciones de castigo, incursiones rápidas. Su especialidad era matar y correr a esconderse en los cuarteles. Sin embargo, lo mismo que en Ucrania, las guerras prolongadas son otra cosa. Si, además, van estallando guerras en escenarios diferentes, la escasez de municiones puede convertirse en algo preocupante.

El ejército israelí parece enfrentarse a un riesgo de escasez de armamento que ni siquiera sus socios estadounidenses, mediante sus envíos, están en condiciones de cubrir. Sencillamente no alcanzan para abastecer tantos frentes simultáneamente.

Israel se nutre de su maquinaria de guerra

La Guerra de Ucrania fue una gran oportunidad para la industria de armamento israelí, cuando los suministros militares agotaron los arsenales europeos y los presupuestos de defensa se dispararon.

En abril Alemania compró el sistema de defensa aérea Arrow 3 de Israel, Finlandia el sistema de defensa antimisiles David’s Sling y Grecia misiles Spike y drones.

El sistema de protección activa Trophy ha estado funcionando en Israel desde 2011. Los vende Rafael. Estados Unidos y Alemania lo adquirieron para sus tanques Abrams y Leopard, respectivamente, y en Ucrania ha demostrado sus limitaciones. Especialmente el frente de Zaporiya parece un cementerio repleto de tanques Leopard.

Pero no hay otra cosa mejor, de manera que el año pasado Rafael creó una filial europea especializada, EuroTrophy, en asociación con la alemana Krauss-Maffei Wegmann y la española General Dynamics European Land Systems. Incluso ha trasladado la cadena de suministro de EuroTrophy y EuroSpike al Viejo Continente.

También Elbit ha creado una red de sucursales locales en toda Europa, incluidos Reino Unido, Suecia, Suiza y Alemania.

La industria de guerra israelí está cada vez más vinculada con la europea.

Las armas suministradas a Ucrania no se pueden reparar

Varios países han creado un “grupo de contacto” para la defensa de Ucrania. Algunos países europeos, incluidos Reino Unido, Francia y Alemania, siguen apoyando al ejército ucraniano. Tanto la OTAN como la Comisión Europea han lanzado iniciativas para proporcionar municiones. El 1 de febrero los veintisiete miembros de la Unión Europea deberán llegar a un acuerdo sobre un fondo especial de 50.000 millones de euros para Kiev.

Estados Unidos ha agotado los fondos disponibles que hasta ahora le han permitido prestar ayuda militar a Ucrania. Un sobre de con.000 millones de dólares está encima de la mesa… Pero su entrega aún no ha sido aprobada por el Congreso. La ayuda a Ucrania está repleta de buenas intenciones… y poco más.

“Los ucranianos se están preparando para vivir meses críticos, ya que estamos en pleno invierno y se acerca la primavera. Y los rusos no han mostrado ninguna intención de cejar en sus ataques con drones y misiles”, ha advertido John Kirby, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional.

Estados Unidos no puede suministrar las municiones y los sistemas de armas que Ucrania necesita. Tampoco puede garantizar el mantenimiento en condiciones operativas de los numerosos equipos ya suministrados, como los lanzacohetes múltiples M142 HIMARS, la batería de defensa aérea Patriot, los vehículos blindados Bradley y los tanques Abrams.

Entregar equipos militares es una cosa; mantenerlos y repararlos es otra. Debido a la falta de fondos disponibles, el Pentágono actualmente no puede proporcionar los repuestos necesarios, ni siquiera ayudar a los talleres ucranianos de mantenimiento.

“La continua falta de financiación nos ha obligado a suspender la reducción de nuestras reservas, dadas las implicaciones para nuestra propia preparación militar. Por supuesto, eso nos impide satisfacer las necesidades más urgentes de Ucrania en el campo de batalla, incluida la artillería, las armas antitanques y los interceptores de defensa aérea”, ha explicado el general Pat Ryder, portavoz del Pentágono.

“Sin financiación adicional, no podemos […] ayudar a los ucranianos a mantener los sistemas que ya les hemos proporcionado”, añadió. “Por eso, una vez más, seguiremos trabajando estrechamente con el Congreso para conseguir financiación adicional lo antes posible”, concluyó.

Alemania tampoco puede mantener en condiciones operativas los tanques Leopard entregados a Kiev, debido a la falta de repuestos disponibles. Además, los técnicos ucranianos no han sido suficientemente preparados para llevar a cabo las reparaciones necesarias.

El general Martin Herem, comandante del ejército estonio, dice que la OTAN ha “subestimado considerablemente la capacidad de Rusia para reponer sus fuerzas y reservas de municiones”.

“Al contrario de lo que se estimaba anteriormente, Rusia ahora puede producir varios millones de proyectiles de artillería al año y reclutar cientos de miles de tropas […] Mucha gente pensaba que no podían ir más lejos. Hoy los hechos nos dicen lo contrario”, ha explicado el general Herem.

La maquinaria rusa de guerra alcanza su velocidad de crucero

Han quedado atrás aquellos bulos de los medios asegurando que al ejército ruso se les acababan las municiones en Ucrania. Era al revés. Son los arsenales de la OTAN los que han quedado exhaustos. Estados Unidos ha tenido que obligar a más de 40 países a enviar sus equipos miitares a Ucrania. No ha servido para nada…

La sopresa ha sido mayúscula. Las empresas rusas de armamento han pasado a funcionar las 24 horas diarias y no hay ningún país en el mundo capaz de hacerles sombra.

El año pasado Rusia dejó de suministrar armas a los Estados que apoyan las sanciones y prohibió la reexportación de armas a terceros países. También han prohibido la exportación de cartuchos y municiones del país. Resumiendo los resultados del año pasado, el Ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigu, dijo que las empresas de la industria de defensa lograron aumentar la producción de los tipos más corrientes de equipo y armas militares.

En un año las empresas rusas que forman parte de la industria de guerra suministraron a la fuerza aérea (VKS) más de 100 aviones nuevos y renovados, 150 helicópteros y 3.5000 drones, anunció el viceministro de Defensa, Alexei Krivoruchko.

“Se han entregado a las Fuerzas Aeroespaciales más de 100 aviones nuevos y reparados. En particular, aviones tácticos operativos, aviones de transporte militar y aviones de entrenamiento de combate, 150 helicópteros”, dijo Krivoruchko.

El año pasado el VKS también recibió naves espaciales militares, lanzadores de las familias Soyuz y Angara y etapas superiores. También suministraron diez conjuntos nuevos y reparados de sistemas de misiles antiaéreos de regimiento y división y más de 400.000 armas de aviación y misiles guiados antiaéreos.

El misil Sarmat entrará en servicio este año. El RS-28 Sarmat es un sistema de misiles estratégicos ruso de quinta generación basado en silos con un misil balístico intercontinental pesado, de múltiples etapas y de combustible líquido. Autonomía de vuelo: 16.000 kilómetros, carga útil: 5 toneladas.

En diciembre el comandante de las Fuerzas de Misiles Estratégicos, el general Serguei Karakaev, dijo que la creación de Sarmat estaba casi completa. Luego añadió que los planes inmediatos incluyen poner en servicio en combate un regimiento equipado con el nuevo sistema de misiles Sarmat en la división Uzh de las Fuerzas de Misiles Estratégicos en el territorio de Krasnoyarsk.

Las principales tareas también incluyen la llegada de los portamisiles Tu-160M ​​​​y del sistema de misiles antiaéreos S-500 a las Fuerzas Aeroespaciales; a la Armada el crucero submarino nuclear “Príncipe Pozharsky”, submarinos y buques de superficie; aumento de la producción de toda la gama de drones; desarrollo prioritario de sistemas de guerra electrónica, sistemas de artillería, sistemas de reconocimiento y contrabatería.

En la actualidad existe confianza en que todas las tareas fijadas para el año en curso “ciertamente se completarán” y el ritmo de entrega de equipos “en el futuro sólo aumentará”, concluyó el viceministro ruso.

—https://www.kommersant.ru/doc/6477356 https://www.kommersant.ru/doc/6477289

Ucrania derriba un avión ruso con 65 prisioneros de guerra ucranianos que iban a ser intercambiados

Ayer un avión de carga ruso Il-76 fue derribado en la región de Belgorod. A bordo viajaban 65 soldados ucranianos transportados a la región de Belgorod para proceder a un intercambio de prisioneros, así como 6 miembros de la tripulación del avión, escoltados por 3 personas.

Los prisioneros ucranianos eran trasladados a un centro de intercambio en el paso fronterizo de Kolotilovka. La inteligencia militar ucraniana (GUR) confirmó que estaba previsto un intercambio con Rusia para ese día. En consecuencia, los dirigentes ucranianos eran plenamente conscientes del intercambio de prisioneros y fueron informados con antelación sobre los medios de transporte.

Otro avión Il-76 con otros 80 prisioneros a bordo dio marcha atrás, tras la destrucción del primero. En total, debería haberse producido un intercambio de 192 ucranianos por 192 prisioneros rusos.

El avión ruso fue derribado por Ucrania con armas antiaéreas occidentales. O bien los sistemas estadounidenses Patriot o los alemanes Iris-T lanzaron tres misiles antiaéreos.

El Ministerio de Defensa ruso dijo que habían detectado dos ataques con cohetes. El lugar de lanzamiento estaba cerca de Lyptsy, en la región de Jarkov, en el este de Ucrania, a unos 100 kilómetros del lugar del derribo.

En Ucrania los misiles antiaéreos Patriot están controlados por personal militar extranjero. Estos sistemas de armas fueron enviados al campo de batalla sin tiempo para adiestrar a los militares ucranianos. El entrenamiento habría consumido demasiado tiempo.

En el suministro de armas occidentales a Ucrania participaron ampliamente especialistas extranjeros que saben manejar diferentes tipos de equipos militares.

En consecuencia, lo más probable es que el avión ruso haya sido derribado por instructores extranjeros.

El ataque al Il-76 demuestra que los ucranianos no son capaces de negociar, asegura la diplomacia rusa. “Kiev sabía perfectamente que se estaba preparando un intercambio y sabía también cómo y por qué ruta serían transportados los prisioneros de guerra”, dice un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso.

También es posible que los que no sepan negociar sean los estadounideses. O ambos.

El declive de Estados Unidos no es para tanto: les queda el ‘poder blando’

Cualquier observador que analice la situación mundial se da cuenta de que si Ucrania ha perdido la guerra, la hegemonía estadounidense se tambalea porque, en definitiva, los balances estratégicos se miden por guerras como las de Ucrania.

También en Estados Unidos piensan de la misma forma y hacen sus propios cálculos. Algunos creen que los imperialistas pueden mantener la hegemonía sin necesidad de recurrir a medios militares, a la fuerza bruta. Lo llaman “poder blando” (soft power) y es uno los puntales de los que hacen gala en el partido demócrata.

El “poder blando” es un término acuñado por Joseph Nye a finales de los ochenta. Nye fue asesor de Clinton y formó parte del Consejo Nacional de Inteligencia. El 15 de enero volvió a la carga con un artículo de opinión que publió en el Financial Times.

Como el concepto fue respaldado por una revista tan característica como “Nature” (*), hay que tomárselo tal cual: “ciencia pura”. Nye es un optimista que quiere hacer creer que el declive de Estados Unidos no es para tanto. Expone varias razones por las que Estados Unidos no se va a ver eclipsado por China o Rusia o cualquier otro país.

Como no podía ser de otra forma, la primera razón es que Estados Unidos controla el petróleo. Produce su propio petróleo, ha saboteado el gasoducto Nord Stream y ha evitado que el mundo importe petróleo ruso.

La Guerra de Gaza parece ser un capítulo más de una escalada (Libia, Irak, Siria) que debe alcanzar a Irán y sus reservas de petróleo. Durante 100 años Estados Unidos ha utilizado el petróleo para tratar de controlar la economía mundial. Si Estados Unidos puede controlar las reservas de petróleo de Oriente Medio y bloquear sus exportaciones de energía a todos los demás países, tal como pudo bloquear las exportaciones de petróleo de Rusia a Europa, entonces puede controlar las economías de otros países, porque la industria funciona principalmente con petróleo y gas. La industria es energía, y sin energía no es posible tener una industria propia, independientemente de Estados Unidos.

Otro punto que destaca Nye es un sistema financiero mundial basado en el dólar. Por eso los países emergentes intentan desdolarizarse porque si Estados Unidos se ha apoderado de los activos de Rusia, puede hacer lo mismo con los demás países, especialmente con los países del Golfo, si no mantienen buenas relaciones con Israel.

Finalmente, el último argumento para explicar por qué Estados Unidos no puede perder su hegemonía es el dominio tecnológico y, en especial, la tecnología de la información. De ahí los esfuerzos para expulsar a Huawei de los mercados internacionales.

Nye podría haber señalado otros factores que también contribuyen a sostener la hegemonía mundial de Estados Unidos, pero lo más característico de todos ellos es que su porvenir es incierto. A cada paso, Estados Unidos da síntomas de debilidad y arrastra consigo a sus aliados. Su poder “blando” es demasiado “blando”. Lo peor que se puede decir ahora de un país como Estados Unidos es que es un matón que ya no mete miedo.

(*) https://www.nature.com/articles/palcomms20178?error=cookies_not_supported&code=6e428a06-2957-48a6-87e2-6b8b833e99d5

‘Ucrania está bajo el control total de Estados Unidos’

En una entrevista concedida al canal RTVS y retransmitida ayer por varios medios de comunicación, el Primer Ministro eslovaco, Robert Fico, se pronunció sobre la guerra entre Rusia y Ucrania.

Las declaraciones no proceden ni de Hungría ni de Rusia, sino de Eslovaquia, país miembro de la Unión Europea y de la OTAN. Pero no agradarán a Bruselas.

Cuando le preguntaron por la guerra, Fico declaró tajantemente: “Ucrania no es un país soberano e independiente. Ucrania está bajo el control y la influencia total de Estados Unidos”. Las declaraciones de Fico son aún más embarazosas porque fueron hechas unos días antes de su reunión con Zelensky.

Fico dejó claro que tiene intención de expresar al presidente ucraniano la negativa categórica de Eslovaquia a que Ucrania se una a la OTAN. “Le diré que estoy en contra de que Ucrania se una a la OTAN y lo vetará”, dijo. “Sería sólo el comienzo de una tercera guerra mundial y nada más”.

El Primer Ministro eslovaco no se anduvo con rodeos. Defiende con uñas y dientes la idea de que Ucrania es “uno de los países más corruptos del mundo” y explica que la vía militar que Occidente favorece no es una salida a la guerra.

Los satélites espaciales de Irán prueban su fortaleza militar

Irán ha establecido un nuevo récord al lanzar con éxito por primera vez el satélite Soraya (Cielo) a una altitud de 750 kilómetros sobre la superficie terrestre.

La Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica de Irán (CGRI) anunció ayer que el lanzamiento del satélite Soraya a órbita fue realizado por su porta-satélite Qaem 100 de fabricación autóctona.

Qaem 100, el primer cohete iraní de tres etapas de combustible sólido que puede transportar hasta 100 kilos, colocó en órbita una carga útil de investigación con una masa aproximada de 50 kilos en su tercer lanzamiento de prueba.

El lanzamiento estableció un “nuevo récord en lanzamiento espacial”, ya que es la primera vez que los porta-satélites iraníes alcanzan la órbita de 750 kilómetros.

Según la agencia de noticias Fars, el satélite ha comenzado a enviar datos de telemetría.

Con el lanzamiento de este satélite de investigación, muchos subsistemas desarrollados por el Centro de Investigación Espacial de Irán pasan a la fase de pruebas orbitales, y el camino para el rápido desarrollo de la industria espacial autóctona de Irán se vuelve más fácil.

El lanzamiento también es un paso importante hacia el aumento de la capacidad de enviar satélites a órbitas más altas y se ha logrado a pesar de las sanciones internacionales, particularmente las estadounidenses, que frenaron el programa y aumentaron su coste, pero no lo eliminaron.

Lo mismo que en Corea del norte, el programa tiene también un importante significado militar. En los años ochenta, la guerra contra Irak dejó una impresión duradera entre los militares iraníes, quienes concluyeron que los misiles eran un medio eficaz de respuesta y un elemento vital de su defensa.

El arsenal original de misiles balísticos de Irán fue suministrado por Libia, Siria y Corea del Norte. Teherán también se volvió hacia la Unión Soviética y luego hacia Rusia, antes de adquirir una autonomía real. Teherán adquirió misiles rusos Scud-B para responder a los ataques de Saddam Hussein.

Ahora Irán dispone de un vasto arsenal de misiles de diferentes alcances, tanto corto (300 kilómetros), como medio (300-1.000) y largo (hasta 2.000). Una gran parte de ellos se produce o ensambla localmente gracias a un sector industrial y de alto nivel técnico.

Rara vez pasa un año sin que Irán anuncie el desarrollo de un nuevo tipo de misil balístico o de crucero. Poco a poco han desarrollado misiles de combustible sólido, que son más fáciles de almacenar y mucho más rápidos de poner en acción y, por tanto, más útiles tácticamente.

Los iraníes han llevado la tecnología Scud, desde el alcance de 300 kilómetros de los misiles recibidos en los años ochenta, a 1.600 kilómetros y más, con sistemas de guiado mucho mejores que permiten correcciones de trayectoria.

Las inversiones fueron tanto más importantes cuanto que compensaron las debilidades de su flota aérea. Irán no ha podido renovar sus combatientes en las últimas décadas y lo ha compensado construyendo misiles.

Hoy en día, la contribución externa no está muy clara pero se trataría más de componentes que de diseño y desarrollo completo. Al mismo tiempo, sus misiles probablemente utilicen componentes disponibles en el mercado, ya que los iraníes saben cómo integrar productos comerciales en sus armas.

Se desconocen las reservas iraníes, pero parecen pletóricas, ya sea en manos del ejército, del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria o de los diversos aliados de Irán en la región, desde el Hezbollah libanés hasta los rebeldes huthíes de Yemen.

El ejército y la Guardia Revolucionaria tienen sus propias fábricas y arsenales separados. Según las fuentes, las estimaciones calculan unos 60.000 misiles, pero la cifra es mucho mayor y podría llegar a las 200.000 unidades.

El programa balístico de la República Islámica alimenta sus ambiciones nucleares, que dependerían de misiles de alta tecnología si lograra adquirir la bomba, algo que Occidente le acusa de querer hacer.

Pero tiene una importante misión convencional que le permite atacar objetivos con precisión desde lejos y disuadir a sus adversarios de atacar a Irán y algunos de sus intereses en el exterior, o al menos hacerles pagar un alto precio por ello.

Entre los objetivos de Teherán está mejorar su capacidad para atacar objetivos en movimiento, lo que requiere mejores sistemas de guiado y mejor calidad de la información técnica. Teherán también debería querer hacer retroceder su límite de alcance actual de 2.000 kilómetros. Un proyecto complicado, pero no fuera del alcance de la potencia regional.

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