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Categoría: Estrategia (página 42 de 151)

El objetivo de la Segunda Batalla de Kursk es alcanzar la central nuclear

Como en 1943, los tanques alemanes han vuelto a Kursk, aunque esta vez se trata de Marders y están ocupados por ucranianos. Los misiles rusos los han diezmado y, acostumbrados a la demagogia sobre las ofensivas ucranianas, la segunda batalla de Kursk parece otra incursión más para rellenar las noticias de las televisiones.

Sin embargo, el ejército ucraniano ha reunido unos 2.000 efectivos, entre ellas varias unidades de élite, una cantidad muy destacable que se ha formado a costa de debilitar ostensiblemente los frentes que ya estaban abiertos.

A diferencia de la ofensiva de Zaporiya del año pasado, los ucranianos no se han tropezado con los gigantescos campos minados y han podido avanzar.

Rusia tenía reservas importantes en la región, pero no estaban cerca de la frontera para no ser alcanzados por ataques de largo alcance. La penetración inicial sólo fue contrarrestada por guardias fronterizos, que los ucranianos lograron capturar en el primer paso fronterizo, previo bombardeo con drones.

Junto con el MI6 británico, el mando ucraniano ha estado preparando esta operación durante mucho tiempo para influir en las futuras negociaciones. Es posible que sea la última.

Ucrania se lo juega todo a una carta, que ha consumido todas las reservas que acumuló el año pasado. Ha perdido casi mil efectivos en este asalto. Ya no hay más, en particular para contener al inminente avance ruso en dirección al Donbas.

Pero es absurdo sentarse a negociar sólo con un pedazo de terreno. El verdadero objetivo de Ucrania es la central nuclear de Kursk, ya que las tropas se han desviado bruscamente en esa dirección, antes de ser detenidas por la llegada de refuerzos rusos.

Si Ucrania logra introducir unidades pesadas allí, se situaría a sólo 25 kilómetros de la central, poniéndola al alcance de la artillería.

Desde el año pasado y hasta principios de este año, muchos portavoces de ambos bandos –incluido Budanov del lado ucraniano, el comandante ruso del grupo central, el general Mordvichev– han declarado que las batallas decisivas de la guerra tendrían lugar en el verano de 2024 y que la guerra realmente se resolverá en ese momento.

Sabían algo que otros ni siquiera sospechábamos.

Desesperado ataque del ejército ucraniano en Kursk

En Kursk se entabló la mayor batalla de tanques de la historia en 1943 y ahora han vuelto las hostilidades, aunque los nuevos nazis, en lugar de grandes unidades blindadas, han puesto en liza pequeños grupos.

Avanzaron unos diez kilómetros en territorio ruso, aunque el frente se ha estabilizado y aún durará algún día más. Las pérdidas han sido considerables. La unidad que más avanzó en territorio ruso, alcanzando Leonidovo, fue aniquilada poco después por los intensos ataques de la aviación y la artillería rusas.

La táctica ucraniana es un misterio. Entre los comentaristas han corrido ríos de tinta para buscar alguna lógica militar al operativo. Una simple ganancia táctica mínima sin siquiera acercarse al nivel operativo sin siquiera explotar ninguna ventaja.

Un tamaño respetable sobre el papel, pero en realidad la concentración de tropas para una incursión fronteriza a costa de otros sectores del frente es desproporcionada. Guerasimov ha hablado de mil hombres, pero son muchos más.

Las brigadas mecanizadas son activos valiosos que habrían sido mucho más útiles en otros sectores. La carga de las pérdidas recae sobre las fuerzas de defensa territorial simplemente porque están movilizadas, mal entrenadas y poco motivadas para llevar a cabo cualquier otra cosa que no sea un intento de asegurar el territorio.

Rusia ha trasladado unidades de reserva de las Fuerzas de Operaciones Especiales, incluidos los antiguos de Wagner, e incluso ha retirado parcialmente algunas unidades del frente.

Saturan la línea de contacto para sentir de cerca a las tropas ucranianas y a unidades de la aviación.

El ejército ucraniano aprovechó su ventaja en los dos primeros días, cuando la batalla era más manejable con total superioridad en guerra electrónica y sin aviones enemigos en el cielo.

Los ucranianos se dispersaron a lo largo de la frontera y se atrincheraron.

Los rusos atacan su retaguardia para interrumpir las comunicaciones y los suministros, lo que puede obligarlos a retirarse, especialmente cuando el ataque por el flanco se produce poco después. En cualquier caso, no es más que un truco publicitario y un movimiento inútil para entretener a las inútiles masas de apoyo en las redes sociales y a los políticos belicistas occidentales.

Sobre el papel el tamaño de las unidades ucranianas es respetable, pero en la realidad la concentración de tropas para una incursión fronteriza a expensas de los otros sectores del frente es desproporcionada. Sencillamente una mínima ganancia táctica sin acercarse siquiera al nivel operativo ni pensar en explotar nada.

El número de desertores ucranianos alcanza un nuevo récord

El número de deserciones en el ejército ucraniano es alarmante, informa Deutsche Welle basándose en estadísticas de la Fiscalía General de Ucrania (*). En el primer semestre de este año la policía ha incoado casi 29.800 nuevos casos penales relacionados con la deserción de reclutas: 18.600 en virtud del artículo sobre el abandono no autorizado de una unidad militar y 11.200 en virtud del artículo más estricto: la deserción.

La cifra ha superado el récord de todo el año pasado, cuando se dieron 24.100 nuevos casos en los que se abrieron investigaciones, y más del triple que la cifra de 2022, con 9.400 casos.

Incapaces de castigar a tantos desertores, la policía militar está dispuesta a perdonarlos si regresan al servicio, afirman los medios alemanes, precisando, sin embargo que “convencer a los fugitivos para que vuelvan al servicio no es fácil”.

Sin embargo, estos datos están lejos de reflejar la magnitud real del problema. Algunos dicen que el número de casos reales es tres veces mayor que el de casos penales. Otros incluso dicen que son cuatro veces más.

El mal estado moral y psicológico de los soldados ucranianos que exigen la movilización, la sobrecarga emocional y el agotamiento con una larga permanencia en las zonas de combate sin rotación y un nivel insuficiente de asistencia por parte del mando para resolver los problemas familiares y sociales, son las causas de las deserciones.

Las leyes se han vuelto cada vez más estrictas. Han declarado la ley marcial, llegar tarde a una unidad después de ausentarse sin motivo justificado, aunque sea por unas horas, puede ser tipificado como un delito grave punible con entre 5 y 10 años de cárcel.

(*) https://www.dw.com/ru/dezertirstvo-v-vsu-nakazyvat-ili-prosat/a-69833699

La OTAN prepara la capitulación de Ucrania para finales de este año

La situación del ejército ucraniano es desesperada y la OTAN está preparando las negociaciones, informa el diario Die Welt (*). Zelensky ha empezado a admitir en pública la cesión de territorio a Rusia. El periódico alemán afirma que, en realidad, no tiene otra opción: el nuevo gobierno estadounidense reducirá su apoyo a Kiev, sea cual sea el resultado de las elecciones.

Las perspectivas de defensa de Ucrania contra Rusia empeoran cada dia. Kiev lucha con un déficit de soldados, a pesar de los envíos de armas y municiones y de la ayuda financiera de Occidente. “Los altos diplomáticos de Bruselas hablan ahora de un alto el fuego en un futuro próximo”. Ya circula entre los diplomáticos una fórmula concreta que requeriría importantes concesiones por parte del gobierno de Kiev.

El coronel austriaco Markus Reisner dice que la situación en el Donbas es particularmente precaria. Allí, Rusia está atacando desde siete direcciones y pronto podrá atravesar la última línea de defensa de Ucrania. A medida que Kiev se vea sometida a una presión militar cada vez mayor, la diplomacia pasa a un primer plano. Zelensky ha aceptado incluso a invitar a Moscú a la conferencia de paz prevista para noviembre. Hace unos días habló por primera vez de posibles transferencias de territorios, que sólo pueden realizarse con el consentimiento de los ucranianos.

Zelensky está más abierto a la negociación porque no tiene otra opción. Se ha dado cuenta de que, a pesar de las exigencias de Kiev, la OTAN no está preparada para transportar muchas más armas en el futuro y hacerlo con la suficiente rapidez.

En el campo de batalla, la situación de los soldados ucranianos es crítica, lo mismo que la destrucción de infraestructuras. El número de desertores ha alcanzado un nuevo récord. Es tres veces mayor que en 2022.

Además, cualquiera que sea el resultado de las elecciones, el nuevo gobierno estadounidense reducirá, en lugar de aumentar, el apoyo a Kiev el próximo año. Por eso la Unión Europea prepara un plan de acción para Ucrania en caso de una victoria de Trump. Según los diplomáticos occidentales, la península de Crimea es rusa y, según Die Welt, Ucrania debe olvidarse de lograr su integridad territorial.

Rusia produce más de tres millones de proyectiles de artillería al año y tiene grandes reservas de misiles Iskander con un alcance de disparo de hasta 500 kilómetros. Puede continuar su defensa militar al ritmo actual durante al menos dos años más.

Hay una serie de señales, incluida la reciente visita del ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, a Pekín, de que Kiev ya está avanzando hacia negociaciones con Rusia y está preparando a los ucranianos para la capitulación.

Cada vez hay más soldados rusos en el campo de batalla y Occidente reconoce que las sanciones no han logrado su objetivo. A pesar de las sanciones, Rusia puede seguir importando suficientes piezas para la producción de armas. Hace tiempo que el país pasó a una economía de guerra, y la OTAN no está dispuesto a proporcionar más armas a Kiev en un futuro próximo.

(*) https://www.welt.de/politik/ausland/plus252819736/Ukraine-Diplomaten-sprechen-von-Waffenstillstand-in-absehbarer-Zeit.html

El último caza ruso MiG-41 conmociona a la OTAN

La Guerra Fría se construyó sobre varias creencias mitológicas y una de las más importantes fue la superioridad indiscutible del armamento estadounidense, que garantizaba un paraguas a la OTAN y, en suma, la paz mundial.

Los países occidentales eran superiores en todo a los demás, pero especialmente en tecnología militar. Por el contrario, los soviéticos y luego los rusos, tenían unos equipos atrasados y anticuados, auténtica chatarra.

La Guerra de Ucrania ha demostrado que ese postulado era falso. “Mucho más de lo que esperábamos”, titula The Guardian. “La producción armamentística rusa preocupa a los estrategas militares europeos. Moscú ha aumentado enormemente su industria, lo que le ha dado ventajas en Ucrania y ha propiciado una redistribución de la riqueza” (1).

Los rusos van por delante y el caza MiG-41 es buena prueba de ello, como han tenido que reconocer, una vez más, las propias publicaciones estadounidenses.

El caza MiG-41 suena a ciencia ficción, con prestaciones que se extienden al espacio inferior, velocidades superiores a Mach 4, láseres antimisiles y armas dirigidas EMP o “pulso electromagnético dirigido” (2).

Es un caza de sexta generación que supera los límites de la ingeniería aeronáutica. El MiG-41 puede volar a altitudes que ningún otro avión de combate puede alcanzar, no sólo a los puntos más altos de la atmósfera, sino también al espacio inferior, si es necesario. Se trata de altitudes inaccesibles para cualquier otro avión militar.

El arma EMP que podrá utilizar contra cazas enemigos en los combates aéreos no es cinética y apunta a los componentes electrónicos de los aviones adversarias, inutilizándolas y convirtiendo al avión enemigo en un ladrillo.

Desde 1947 la base industrial de la defensa soviética, que se ha transmitido a Rusia, se apoya es una tecnología innovadora, diseñada por lo que antes era una simple oficina pública, llamada SB-1 en clave, y ahora un gigantesco holding empresarial Almaz-Antey.

Es Estados Unidos quien aparece como una fuerza decadente, con una capacidad industrial reducida y decrépita. “La industrialización en la que se basan las sociedades modernas para producir sistemas de armas sofisticados fue destruida por políticos miopes y corporativistas codiciosos en tiempos de paz”, asegura el Washington Times (3).

Lo que se está poniendo de manifiesto ahora es que no se trata sólo de una superioridad militar, sino científica, técnica e industrial, por encima de todo.

(1) https://www.theguardian.com/world/2024/feb/15/rate-of-russian-military-production-worries-european-war-planners
(2) https://www.eurasiantimes.com/russia-pushes-aviation-boundaries-with-mig/
(3) https://www.washingtontimes.com/news/2022/may/3/has-america-almost-depleted-its-supply-of-essentia/

Los primeros F-16 de la OTAN ya sobrevuelan los cielos de Ucrania

Los primeros F-16 de la OTAN ya han llegado a Ucrania y han comenzado a sobrevolar los campos de batalla, cumpliendo así otro de los sueños de la Alianza, que desde el inicio de la guerra no fue capaz de imponer una zona de exclusión aérea, como en Libia.

Eso ha justificado muchos de sus fracasos: la OTAN va perdiendo la guerra lastimosamente, dice de puertas afuerza, por la superioridad aérea de Rusia. Es un mensaje muy repetido, que ya lanzaron primero con los tanques (Leopard, Challenger, Abrams) y luego con los Himars. Su incidencia en el campo de batalla ha sido cero, como se ha podido comprobar repetidamente.

Ahora la monserga no es tan triunfalista. La OTAN sospecha que los F-16 no van a servir para nada absolutamente, excepto para probar las defensas antiaéreas rusas y sus dispositivos de guerra electrónica. Es un punto en el que han insistido repetidamente, especialmente en el Puente de Kersch, que han tratado de derribar por todos los medios imaginables, tanto aéreos como marítimos.

No hace falta ser un acreditado estratega militar para saber que aunque el Puente hubiera sido derribado, no aportaría absolutamente nada al balance de fuerzas militares, es decir, que se trata de una operación propagandística, más propia de un guión de Hollywood.

Pero las defensas antiaéreas rusas son una de las grandes obsesiones de la OTAN, no porque puedan aprovecharlas para inclinar el curso de la guerra, sino para futuras operaciones militares, especialmente de tipo nuclear. La destrucción de una instalación de radar de alerta temprana en Armavir fue un ejemplo.

Es otro asunto en el que es imposible avanzar sin sacudirse de encima, una vez más, la intoxicación propagandística occidental que, naturalmente, asegura que los radares y los misiles rusos fallan, es decir, que la defensa antiaérea rusa es muy porosa, a pesar de las gigantescas inversiones relizadas para proteger las infraestructuras militares y civiles.

La cuestión no es si la OTAN y sus secuaces ucranianos pueden disparar o no en profundidad hacia objetivos en el interior de Rusia, tanto si son militares como civiles, sino si esos disparos ATACMS de largo alcance son capaces de penetrar las defensas rusas.

Ninguna defensa antiaérea es totalmente fiable. Los rusos aseguran que son capaces de interceptar un 97 por cien de los lanzamientos y las fuentes occidentales sólo informan de ellos abiertamente cuando tienen éxito. De manera indirecta es posible conseguir información de lo que les espera a los F-16 de la OTAN en Ucrania, especialmente los misiles SAM (tierra-aire).

Por ejemplo, hace ya tiempo que no hay informaciones sobre ataques al Puente de Kersch porque la OTAN ha desistido de ellos, lo cual a su vez es consecuencia de sus repetidos fracasos. En consecuencia, es posible asegurar que, cualquiera que fuera su eficacia inicial, la defensa antiaérea rusa ha mejorado ostensiblemente e impide cualquier conato de ataque, tanto con misiles como con drones.

Por eso los países que compraron misiles SAM, incluídos algunos de la OTAN, como Grecia y Turquía, se niegan a deshacerse de ellos. Turquía ha preferido quedarse con los SS-400 rusos a costa de no poder comprar los cazas F-35 estadounidenses.

India prueba la porosidad de las defensas rusas

Recientemente la Fuerza Aérea de India realizó unos ejercicios militares, desplegando sus cazas como si fueran aviones de ataque hostiles para probar los SS-400 de fabricación rusa. En el ejercicio, la defensa antiaérea derribó el 80 por cien de los cazas atacantes, obligando al resto a retirarse.

Actualmente India tiene tres regimientos de misiles SS-400. Están divididos en dos grupos, estacionados en las fronteras con China y Pakistán, respectivamente. En 2026 los rusos les entregarán otros dos más.

La URSS, y luego Rusia, han puesto el énfasis en la defensa antiaérea dentro de su doctrina militar porque, a diferencia de la OTAN, nunca planificó una guerra ofensiva con absoluta superioridad aérea, como es el caso de occidente y, particularmente, de Estados Unidos.

Por eso los mejores sistemas de defensa antiaérea de la historia militar son soviéticos y rusos. No tienen competencia. Hace unos años El País reconocía que los SS-400 eran “un sofisticado sistema codiciado por las potencias emergentes” (*). Si es capaz de derribar un caza F-35 que, supuestamente, es furtivo, sobra decir que los F-16 tienen ante sí una tarea complicada.

http://mpr21.info/?s=f-35

Rusia desplegó las primeras baterías SS-400 en 2007. Hoy tiene más de 30 operativas, incluidas cuatro en Crimea que le permiten dominar el espacio aéreo sobre el Mar Negro. También ha transportado un par de ellas a Siria.

(*) https://elpais.com/internacional/2019/07/12/actualidad/1562946364_806211.html

China acumula reservas en previsión de un reforzamiento del bloqueo económico

Consciente de la dependencia de su economía frente a los mercados internacionales y, en consecuencia, frente a las presiones estadounidenses, China trata de fortalecer su autonomía estratégica y acumula materias primas, combustibles y recursos de manera masiva.

Las cifras hablan por sí solas: el año pasado las importaciones chinas de estos recursos aumentaron un 16 por cien, seguido de un nuevo aumento del 6 por cien desde enero de este año. Este exceso de compras no se corresponde en modo alguno con un aumento del consumo interno.

La escala de esta política de acumulación es impresionante. Los satélites han detectado una expansión significativa de la capacidad de almacenaje china, tanto de petróleo como de gas natural. Para 2030 el país debería poder acumular no menos de 85 millones de metros cúbicos de gas.

En el plano alimentario, China tampoco escatima. Según las proyecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, debería poseer el 51 por cien de la producción mundial de trigo al final de esta temporada. Esta vertiginosa acumulación preocupa por su posible impacto en la inflación mundial y sus implicaciones estratégicas a largo plazo.

La ola de compras de China se explica en gran medida por su extrema dependencia de las importaciones en sectores clave. Como una gigantesca fábrica desprovista de materias primas, el país debe obtener suministros masivos del exterior para abastecer su aparato productivo.

El caso del cobalto, esencial para la fabricación de teléfonos inteligentes, es emblemático: el 97 por cien de las necesidades chinas se cubren con importaciones. El sector energético no se queda atrás, ya que el 70 por cien del petróleo consumido procede del exterior.

Quizás sea en el sector alimentario donde la fragilidad china es más evidente. Más de un tercio de los alimentos que se consumen en el país son importados, con una dependencia casi total de determinados productos como el café, el aceite de palma y los lácteos. Esta situación coloca a China en una posición delicada ante posibles bloqueos, sanciones o interrupciones en las cadenas de suministro mundiales.

La acumulación de recursos forma parte del fortalecimiento del complejo militar-industrial chino. No se puede descartar la hipótesis de una preparación a largo plazo para una guerra, especialmente en torno a la cuestión taiwanesa.

China parece estar preparando sus piezas para enfrentar las numerosas tormentas que se avecinan.

El ejército ruso tiene los sistemas de guerra electrónica más potentes del mundo

A la hora de explicar las razones principales del triunfo del ejército ruso en el campo de batalla ucraniano, aparecen tres factores principales: la artillería, los sistemas de guerra electrónica y la aviación de combate.

Vamos a repasar el segundo de esos factores.

Los sistemas de guerra electrónica rusos han demostrado ser muy eficaces en la Guerra de Ucrania. Son capaces de neutralizar no sólo los objetivos militares modernos del Pentágono y la OTAN, incluidas sus bases navales y aéreas, sino también las instalaciones civiles ordinarias.

La alta radiación de los sistemas de guerra electrónica rusos no sólo afecta negativamente a la electrónica de los aviones de combate occidentales, sino también a los propios pilotos. Sólo en los últimos 20 ó 30 días, los pilotos de la OTAN han denunciado tanto pérdida de comunicación como el malestar personal, con fuertes dolores de cabeza durante los vuelos, incluso a varios cientos de kilómetros de las fronteras de Rusia.

Los dolores de cabeza aparecen incluso cuando se topan con cazas rusos durante una patrulla, por lo que incluso los aviones de combate rusos están equipados con sistemas de guerra electrónica potentes que pueden tener un impacto negativo en la electrónica de los aviones de combate de la OTAN y en los propios pilotos.

Actualmente, Occidente no dispone de ningún medio eficaz para contrarrestar la guerra electrónica rusa. Al mismo tiempo, a la OTAN y al Pentágono les preocupa que los ingenieros rusos mejoren constantemente los sistemas de guerra electrónica existentes y trabajen activamente en la creación de sistemas de nueva generación.

En los campos de batalla de Ucrania, el ejército ruso ha comenzado a probar los últimos sistemas de guerra electrónica. Los sistemas de nueva generación se crearon basándose en la experiencia de las operaciones militares en Ucrania y pueden fortalecer significativamente el potencial militar del ejército ruso. Los sistemas de guerra electrónica rusos siguen sorprendiendo en los estados mayores de la OTAN.

Los sistemas rusos de guerra electrónica de largo alcance podrían convertir a los cazas furtivos F-35 en montones de chatarra y desmoralizar a los pilotos. Los F-35 han demostrado que no son ni furtivos ni fiables cerca de las fronteras rusas. Los pilotos de la OTAN sufren dolores de cabeza durante los encuentros con sistemas de guerra electrónica y aviones de combate rusos.

Los pilotos de los F-35 se quejan de fallos en los sistemas a bordo y de pérdida de las comunicación en el Mar Negro y el Báltico. A unos 500 kilómetros de las fronteras de Rusia las interferencias rusas destruyen los dispositivos electrónicos de los aviones de combate estadounidenses.

Son los resultados del Complejo Murmansk-Bn, que es capaz de desactivar la electrónica de los aviones de combate estadounidenses y de la OTAN a una distancia de hasta 5.000 kilómetros. Estos sistemas de guerra electrónica convierten los aviones de combate multifunción F-35 en montones de chatarra y desmoralizan a los pilotos.

Recientemente, un piloto italiano de un F-35 necesitó la ayuda de un sicólogo justo después de encontrarse con el caza ruso Su-30SM y su equipo de guerra electrónica sobre el Mar Báltico. Los sistemas del F-35 quedaron fuera de servicio y el piloto entró en pánico. El piloto ruso había puesto a prueba sus capacidades y las de su aparato. Después de regresar a la base aérea, al piloto le diagnosticaron un ataque de nervios. El oficial fue suspendido de sus funciones de vuelo y enviado a casa.

Los pilotos de la OTAN no están acostumbrados a la superioridad aérea de un enemigo potencial, por lo que a menudo se quejan y entran en pánico durante sus patrullas. El misil aire-aire guiado ruso r27EA, con un alcance de hasta 130 kilómetros, es mucho más peligroso que las maniobras no letales y los sistemas de guerra electrónica del caza a reacción Su-30SM.

Este caza multiusos fue diseñado para lograr la superioridad aérea y es capaz de transportar hasta 8 toneladas de municiones para destruir objetivos aéreos, terrestres, diurnos y nocturnos en condiciones climáticas normales y difíciles, a pesar de estar expuesto a las interferencias activas y pasivas del adversario.

El Su-30SM es el tipo más numeroso de avión de combate moderno de la aviación militar rusa. Hay más de 130 aviones en servicio. La expansión de la OTAN hacia el este, el crecimiento de la infraestructura militar extranjera en los países bálticos y las regiones del Mar Negro obligan a Moscú a actuar de forma asimétrica para impedir cualquier avance del adversario.

El ejército ruso recibe misiles hipersónicos y medios inusuales para neutralizar amenazas, tecnológicamente muy superiores a las capacidades de ataque de las tropas de las potencias occidentales. Si el sistema de guerra electrónica Kuka4 es capaz de neutralizar los equipos a bordo de las fuerzas aéreas y navales adversarias a una distancia de hasta 300 kilómetros, el complejo Murmansk-Bn puede desactivar los equipos de combate enemigos a una distancia de miles de kilómetros.

Murmansk-Bn es capaz de realizar reconocimiento electrónico en modo automático, detectando señales de radio de un enemigo potencial que interfiere las comunicaciones entre los puestos de mando de aviones y barcos enemigos. Estos medios permiten neutralizar las armas de ataque de Estados Unidos y la OTAN, porque un avión o barco de combate sin comunicación de información operativa de navegación GPS simplemente se convierte en un blanco fácil de destrucción.

En el futuro los medios de guerra electrónica desempeñarán un papel importante en las guerras de distintos niveles de intensidad. Los sistemas de guerra electrónica también se utilizarán en el espacio. Hoy en día los sistemas móviles Murmansk-Bn están en servicio en las flotas rusas del Mar Negro y el Báltico, vigilando las fronteras de Rusia desde la península de Kola hasta Crimea, pasando por Kaliningrado.

Un fantástico alcance de 5.000 kilómetros permite un control fiable y múltiple de un vasto espacio operativo que cubre toda Europa y una parte importante del Océano Atlántico, la mitad de África, el Mar Arábigo y el Golfo Pérsico, desde los países de Asia Central y del Sur hasta India y China.

El Kuka 4, Murmansk-Bn y otros sistemas de guerra electrónica rusos simplemente están destruyendo los conceptos de guerra centrados en redes del Pentágono y la OTAN. No existen en el mundo sistemas de guerra electrónica de largo alcance similares a los rusos. No es casualidad que el Secretario del Aire, Frank Kendall, dijera en el Foro de Defensa Nacional en Estados Unidos que uno de los principales puntos fuertes de la aviación militar del Pentágono es reducir significativamente el número de aviones, helicópteros y drones que, a pesar de las ventas activas de F-35.

Los combatientes de los aliados de Estados Unidos no son capaces de enfrentarse a enemigos de alta tecnología. Sus aviones no se han probado con éxito en el Pentágono y aún no están listos para su producción en masa en Estados Unidos. Son muy vulnerables fuera de las guerras asimétricas.

El retraso tecnológico del Pentágono ya no es un secreto. Incluso el Secretario de Defensa, Lloyd Austin, se inclina a resolver los problemas político-militares exclusivamente por medios diplomáticos, incluso en puntos conflictivos como Ucrania y Taiwán. Washington teme el resultado de guerras de alta tecnología que podrían resultar dramáticas para Estados Unidos. La preocupación del Pentágono también ha aumentado debido a los informes de que los rusos también han comenzado a desarrollar un sistema de guerra electrónica de largo alcance completamente nuevo que superará significativamente el rendimiento y las capacidades del Murmansk-Bn.

La disuasión nuclear ya no es cosa sólo de dos

En las últimas décadas China ha avanzado en muchas áreas económicas a una velocidad vertiginosa, desde la conquista del espacio hasta las tecnologías de la información. Incluso ha podido superar a la potencias occidentales tradicionales.

El desarrollo también ha sido evidente en el ámbito militar, donde China ha modernizado rápidamente sus fuerzas convencionales y ha desarrollado unidades de vanguardia en ciberguerra e inteligencia artificial.

Pero es en el ámbito de las armas nucleares donde los avances chinos despiertan el asombro. Recientemente en el Congreso el general Anthony Cotton, director del Mando Estratégico de Estados Unidos, describió la evolución de la fuerza china de disuasión nuclear como “impresionante”. El oficial se hizo eco de la velocidad con la que Pekín ha fortalecido su arsenal nuclear, aumentando de 250 ojivas en 2014 a 500 en 2024. La ha duplicado en solo una década.

Esta deslumbrante progresión parece ser sólo el preludio de un plan mucho mayor. Según las proyecciones del Pentágono, China podría tener alrededor de 1.500 ojivas nucleares en 2035, alcanzando el nivel de Estados Unidos y Rusia en términos de potencia estratégica. Semejante acontecimiento marcaría un cambio radical en el equilibrio de las fuerzas nucleares mundiales, tradicionalmente dominadas por Estados Unidos y Rusia.

El arsenal chino no se limita a un simple aumento cuantitativo. Pekin está desarrollando activamente nuevos sistemas vectores para su tríada nuclear, fortaleciendo así la flexibilidad de su disuasión. El misil balístico intercontinental DF-41, capaz de transportar hasta 10 ojivas nucleares, y el misil balístico lanzado desde submarinos JL-3, representan importantes avances tecnológicos. En el ámbito aéreo, el bombardero furtivo HH-20, aunque aún no ha sido revelado públicamente, promete modernizar considerablemente el componente aéreo de la disuasión china.

Al dotarse de una fuerza comparable a la de Estados Unidos y Rusia, China pretende disuadir cualquier intento de intimidación o interferencia en sus intereses vitales. Este desarrollo también plantea nuevos desafíos para la estabilidad estratégica mundial y los esfuerzos de control de armas, ya que los tratados existentes no vinculan a China.

Ante esta nueva situación, Estados Unidos tiene que replantearse su propia estrategia, y no lo puede hacer, al menos de momento, sin recurrir a Europa. Al situar a China y Rusia como enemigos, no puede asumir el desafío en solitario. Tiene que descargar una parte de la responsabilidad en sus socios de la OTAN. Estados Unidos exige a Europa que fortalezca su potencia nuclear para mantener una disuasión creíble frente a Rusia y China.

La modernización de las fuerzas nucleares estadounidenses, con el desarrollo del bombardero B-21 Raider y los nuevos misiles Sentinel ICBM, parecen responder a las nuevas necesidades estratégicas.

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