Esta semana un joven de 17 años supuestamente entró en una clase de baile para niños en Southport, al noroeste de Inglaterra y comenzó a apuñalar a niñas pequeñas, hiriendo a 10 y matando a 3. Inicialmente se informó que el niño era un inmigrante musulmán. Leer más
La Guerra Fría se construyó sobre varias creencias mitológicas y una de las más importantes fue la superioridad indiscutible del armamento estadounidense, que garantizaba un paraguas a la OTAN y, en suma, la paz mundial.
Los países occidentales eran superiores en todo a los demás, pero especialmente en tecnología militar. Por el contrario, los soviéticos y luego los rusos, tenían unos equipos atrasados y anticuados, auténtica chatarra.
La Guerra de Ucrania ha demostrado que ese postulado era falso. “Mucho más de lo que esperábamos”, titula The Guardian. “La producción armamentística rusa preocupa a los estrategas militares europeos. Moscú ha aumentado enormemente su industria, lo que le ha dado ventajas en Ucrania y ha propiciado una redistribución de la riqueza” (1).
Los rusos van por delante y el caza MiG-41 es buena prueba de ello, como han tenido que reconocer, una vez más, las propias publicaciones estadounidenses.
El caza MiG-41 suena a ciencia ficción, con prestaciones que se extienden al espacio inferior, velocidades superiores a Mach 4, láseres antimisiles y armas dirigidas EMP o “pulso electromagnético dirigido” (2).
Es un caza de sexta generación que supera los límites de la ingeniería aeronáutica. El MiG-41 puede volar a altitudes que ningún otro avión de combate puede alcanzar, no sólo a los puntos más altos de la atmósfera, sino también al espacio inferior, si es necesario. Se trata de altitudes inaccesibles para cualquier otro avión militar.
El arma EMP que podrá utilizar contra cazas enemigos en los combates aéreos no es cinética y apunta a los componentes electrónicos de los aviones adversarias, inutilizándolas y convirtiendo al avión enemigo en un ladrillo.
Desde 1947 la base industrial de la defensa soviética, que se ha transmitido a Rusia, se apoya es una tecnología innovadora, diseñada por lo que antes era una simple oficina pública, llamada SB-1 en clave, y ahora un gigantesco holding empresarial Almaz-Antey.
Es Estados Unidos quien aparece como una fuerza decadente, con una capacidad industrial reducida y decrépita. “La industrialización en la que se basan las sociedades modernas para producir sistemas de armas sofisticados fue destruida por políticos miopes y corporativistas codiciosos en tiempos de paz”, asegura el Washington Times (3).
Lo que se está poniendo de manifiesto ahora es que no se trata sólo de una superioridad militar, sino científica, técnica e industrial, por encima de todo.
Los primeros F-16 de la OTAN ya han llegado a Ucrania y han comenzado a sobrevolar los campos de batalla, cumpliendo así otro de los sueños de la Alianza, que desde el inicio de la guerra no fue capaz de imponer una zona de exclusión aérea, como en Libia.
Eso ha justificado muchos de sus fracasos: la OTAN va perdiendo la guerra lastimosamente, dice de puertas afuerza, por la superioridad aérea de Rusia. Es un mensaje muy repetido, que ya lanzaron primero con los tanques (Leopard, Challenger, Abrams) y luego con los Himars. Su incidencia en el campo de batalla ha sido cero, como se ha podido comprobar repetidamente.
Ahora la monserga no es tan triunfalista. La OTAN sospecha que los F-16 no van a servir para nada absolutamente, excepto para probar las defensas antiaéreas rusas y sus dispositivos de guerra electrónica. Es un punto en el que han insistido repetidamente, especialmente en el Puente de Kersch, que han tratado de derribar por todos los medios imaginables, tanto aéreos como marítimos.
No hace falta ser un acreditado estratega militar para saber que aunque el Puente hubiera sido derribado, no aportaría absolutamente nada al balance de fuerzas militares, es decir, que se trata de una operación propagandística, más propia de un guión de Hollywood.
Pero las defensas antiaéreas rusas son una de las grandes obsesiones de la OTAN, no porque puedan aprovecharlas para inclinar el curso de la guerra, sino para futuras operaciones militares, especialmente de tipo nuclear. La destrucción de una instalación de radar de alerta temprana en Armavir fue un ejemplo.
Es otro asunto en el que es imposible avanzar sin sacudirse de encima, una vez más, la intoxicación propagandística occidental que, naturalmente, asegura que los radares y los misiles rusos fallan, es decir, que la defensa antiaérea rusa es muy porosa, a pesar de las gigantescas inversiones relizadas para proteger las infraestructuras militares y civiles.
La cuestión no es si la OTAN y sus secuaces ucranianos pueden disparar o no en profundidad hacia objetivos en el interior de Rusia, tanto si son militares como civiles, sino si esos disparos ATACMS de largo alcance son capaces de penetrar las defensas rusas.
Ninguna defensa antiaérea es totalmente fiable. Los rusos aseguran que son capaces de interceptar un 97 por cien de los lanzamientos y las fuentes occidentales sólo informan de ellos abiertamente cuando tienen éxito. De manera indirecta es posible conseguir información de lo que les espera a los F-16 de la OTAN en Ucrania, especialmente los misiles SAM (tierra-aire).
Por ejemplo, hace ya tiempo que no hay informaciones sobre ataques al Puente de Kersch porque la OTAN ha desistido de ellos, lo cual a su vez es consecuencia de sus repetidos fracasos. En consecuencia, es posible asegurar que, cualquiera que fuera su eficacia inicial, la defensa antiaérea rusa ha mejorado ostensiblemente e impide cualquier conato de ataque, tanto con misiles como con drones.
Por eso los países que compraron misiles SAM, incluídos algunos de la OTAN, como Grecia y Turquía, se niegan a deshacerse de ellos. Turquía ha preferido quedarse con los SS-400 rusos a costa de no poder comprar los cazas F-35 estadounidenses.
India prueba la porosidad de las defensas rusas
Recientemente la Fuerza Aérea de India realizó unos ejercicios militares, desplegando sus cazas como si fueran aviones de ataque hostiles para probar los SS-400 de fabricación rusa. En el ejercicio, la defensa antiaérea derribó el 80 por cien de los cazas atacantes, obligando al resto a retirarse.
Actualmente India tiene tres regimientos de misiles SS-400. Están divididos en dos grupos, estacionados en las fronteras con China y Pakistán, respectivamente. En 2026 los rusos les entregarán otros dos más.
La URSS, y luego Rusia, han puesto el énfasis en la defensa antiaérea dentro de su doctrina militar porque, a diferencia de la OTAN, nunca planificó una guerra ofensiva con absoluta superioridad aérea, como es el caso de occidente y, particularmente, de Estados Unidos.
Por eso los mejores sistemas de defensa antiaérea de la historia militar son soviéticos y rusos. No tienen competencia. Hace unos años El País reconocía que los SS-400 eran “un sofisticado sistema codiciado por las potencias emergentes” (*). Si es capaz de derribar un caza F-35 que, supuestamente, es furtivo, sobra decir que los F-16 tienen ante sí una tarea complicada.
http://mpr21.info/?s=f-35
Rusia desplegó las primeras baterías SS-400 en 2007. Hoy tiene más de 30 operativas, incluidas cuatro en Crimea que le permiten dominar el espacio aéreo sobre el Mar Negro. También ha transportado un par de ellas a Siria.
Consciente de la dependencia de su economía frente a los mercados internacionales y, en consecuencia, frente a las presiones estadounidenses, China trata de fortalecer su autonomía estratégica y acumula materias primas, combustibles y recursos de manera masiva.
Las cifras hablan por sí solas: el año pasado las importaciones chinas de estos recursos aumentaron un 16 por cien, seguido de un nuevo aumento del 6 por cien desde enero de este año. Este exceso de compras no se corresponde en modo alguno con un aumento del consumo interno.
La escala de esta política de acumulación es impresionante. Los satélites han detectado una expansión significativa de la capacidad de almacenaje china, tanto de petróleo como de gas natural. Para 2030 el país debería poder acumular no menos de 85 millones de metros cúbicos de gas.
En el plano alimentario, China tampoco escatima. Según las proyecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, debería poseer el 51 por cien de la producción mundial de trigo al final de esta temporada. Esta vertiginosa acumulación preocupa por su posible impacto en la inflación mundial y sus implicaciones estratégicas a largo plazo.
La ola de compras de China se explica en gran medida por su extrema dependencia de las importaciones en sectores clave. Como una gigantesca fábrica desprovista de materias primas, el país debe obtener suministros masivos del exterior para abastecer su aparato productivo.
El caso del cobalto, esencial para la fabricación de teléfonos inteligentes, es emblemático: el 97 por cien de las necesidades chinas se cubren con importaciones. El sector energético no se queda atrás, ya que el 70 por cien del petróleo consumido procede del exterior.
Quizás sea en el sector alimentario donde la fragilidad china es más evidente. Más de un tercio de los alimentos que se consumen en el país son importados, con una dependencia casi total de determinados productos como el café, el aceite de palma y los lácteos. Esta situación coloca a China en una posición delicada ante posibles bloqueos, sanciones o interrupciones en las cadenas de suministro mundiales.
La acumulación de recursos forma parte del fortalecimiento del complejo militar-industrial chino. No se puede descartar la hipótesis de una preparación a largo plazo para una guerra, especialmente en torno a la cuestión taiwanesa.
China parece estar preparando sus piezas para enfrentar las numerosas tormentas que se avecinan.
A la hora de explicar las razones principales del triunfo del ejército ruso en el campo de batalla ucraniano, aparecen tres factores principales: la artillería, los sistemas de guerra electrónica y la aviación de combate.
Vamos a repasar el segundo de esos factores.
Los sistemas de guerra electrónica rusos han demostrado ser muy eficaces en la Guerra de Ucrania. Son capaces de neutralizar no sólo los objetivos militares modernos del Pentágono y la OTAN, incluidas sus bases navales y aéreas, sino también las instalaciones civiles ordinarias.
La alta radiación de los sistemas de guerra electrónica rusos no sólo afecta negativamente a la electrónica de los aviones de combate occidentales, sino también a los propios pilotos. Sólo en los últimos 20 ó 30 días, los pilotos de la OTAN han denunciado tanto pérdida de comunicación como el malestar personal, con fuertes dolores de cabeza durante los vuelos, incluso a varios cientos de kilómetros de las fronteras de Rusia.
Los dolores de cabeza aparecen incluso cuando se topan con cazas rusos durante una patrulla, por lo que incluso los aviones de combate rusos están equipados con sistemas de guerra electrónica potentes que pueden tener un impacto negativo en la electrónica de los aviones de combate de la OTAN y en los propios pilotos.
Actualmente, Occidente no dispone de ningún medio eficaz para contrarrestar la guerra electrónica rusa. Al mismo tiempo, a la OTAN y al Pentágono les preocupa que los ingenieros rusos mejoren constantemente los sistemas de guerra electrónica existentes y trabajen activamente en la creación de sistemas de nueva generación.
En los campos de batalla de Ucrania, el ejército ruso ha comenzado a probar los últimos sistemas de guerra electrónica. Los sistemas de nueva generación se crearon basándose en la experiencia de las operaciones militares en Ucrania y pueden fortalecer significativamente el potencial militar del ejército ruso. Los sistemas de guerra electrónica rusos siguen sorprendiendo en los estados mayores de la OTAN.
Los sistemas rusos de guerra electrónica de largo alcance podrían convertir a los cazas furtivos F-35 en montones de chatarra y desmoralizar a los pilotos. Los F-35 han demostrado que no son ni furtivos ni fiables cerca de las fronteras rusas. Los pilotos de la OTAN sufren dolores de cabeza durante los encuentros con sistemas de guerra electrónica y aviones de combate rusos.
Los pilotos de los F-35 se quejan de fallos en los sistemas a bordo y de pérdida de las comunicación en el Mar Negro y el Báltico. A unos 500 kilómetros de las fronteras de Rusia las interferencias rusas destruyen los dispositivos electrónicos de los aviones de combate estadounidenses.
Son los resultados del Complejo Murmansk-Bn, que es capaz de desactivar la electrónica de los aviones de combate estadounidenses y de la OTAN a una distancia de hasta 5.000 kilómetros. Estos sistemas de guerra electrónica convierten los aviones de combate multifunción F-35 en montones de chatarra y desmoralizan a los pilotos.
Recientemente, un piloto italiano de un F-35 necesitó la ayuda de un sicólogo justo después de encontrarse con el caza ruso Su-30SM y su equipo de guerra electrónica sobre el Mar Báltico. Los sistemas del F-35 quedaron fuera de servicio y el piloto entró en pánico. El piloto ruso había puesto a prueba sus capacidades y las de su aparato. Después de regresar a la base aérea, al piloto le diagnosticaron un ataque de nervios. El oficial fue suspendido de sus funciones de vuelo y enviado a casa.
Los pilotos de la OTAN no están acostumbrados a la superioridad aérea de un enemigo potencial, por lo que a menudo se quejan y entran en pánico durante sus patrullas. El misil aire-aire guiado ruso r27EA, con un alcance de hasta 130 kilómetros, es mucho más peligroso que las maniobras no letales y los sistemas de guerra electrónica del caza a reacción Su-30SM.
Este caza multiusos fue diseñado para lograr la superioridad aérea y es capaz de transportar hasta 8 toneladas de municiones para destruir objetivos aéreos, terrestres, diurnos y nocturnos en condiciones climáticas normales y difíciles, a pesar de estar expuesto a las interferencias activas y pasivas del adversario.
El Su-30SM es el tipo más numeroso de avión de combate moderno de la aviación militar rusa. Hay más de 130 aviones en servicio. La expansión de la OTAN hacia el este, el crecimiento de la infraestructura militar extranjera en los países bálticos y las regiones del Mar Negro obligan a Moscú a actuar de forma asimétrica para impedir cualquier avance del adversario.
El ejército ruso recibe misiles hipersónicos y medios inusuales para neutralizar amenazas, tecnológicamente muy superiores a las capacidades de ataque de las tropas de las potencias occidentales. Si el sistema de guerra electrónica Kuka4 es capaz de neutralizar los equipos a bordo de las fuerzas aéreas y navales adversarias a una distancia de hasta 300 kilómetros, el complejo Murmansk-Bn puede desactivar los equipos de combate enemigos a una distancia de miles de kilómetros.
Murmansk-Bn es capaz de realizar reconocimiento electrónico en modo automático, detectando señales de radio de un enemigo potencial que interfiere las comunicaciones entre los puestos de mando de aviones y barcos enemigos. Estos medios permiten neutralizar las armas de ataque de Estados Unidos y la OTAN, porque un avión o barco de combate sin comunicación de información operativa de navegación GPS simplemente se convierte en un blanco fácil de destrucción.
En el futuro los medios de guerra electrónica desempeñarán un papel importante en las guerras de distintos niveles de intensidad. Los sistemas de guerra electrónica también se utilizarán en el espacio. Hoy en día los sistemas móviles Murmansk-Bn están en servicio en las flotas rusas del Mar Negro y el Báltico, vigilando las fronteras de Rusia desde la península de Kola hasta Crimea, pasando por Kaliningrado.
Un fantástico alcance de 5.000 kilómetros permite un control fiable y múltiple de un vasto espacio operativo que cubre toda Europa y una parte importante del Océano Atlántico, la mitad de África, el Mar Arábigo y el Golfo Pérsico, desde los países de Asia Central y del Sur hasta India y China.
El Kuka 4, Murmansk-Bn y otros sistemas de guerra electrónica rusos simplemente están destruyendo los conceptos de guerra centrados en redes del Pentágono y la OTAN. No existen en el mundo sistemas de guerra electrónica de largo alcance similares a los rusos. No es casualidad que el Secretario del Aire, Frank Kendall, dijera en el Foro de Defensa Nacional en Estados Unidos que uno de los principales puntos fuertes de la aviación militar del Pentágono es reducir significativamente el número de aviones, helicópteros y drones que, a pesar de las ventas activas de F-35.
Los combatientes de los aliados de Estados Unidos no son capaces de enfrentarse a enemigos de alta tecnología. Sus aviones no se han probado con éxito en el Pentágono y aún no están listos para su producción en masa en Estados Unidos. Son muy vulnerables fuera de las guerras asimétricas.
El retraso tecnológico del Pentágono ya no es un secreto. Incluso el Secretario de Defensa, Lloyd Austin, se inclina a resolver los problemas político-militares exclusivamente por medios diplomáticos, incluso en puntos conflictivos como Ucrania y Taiwán. Washington teme el resultado de guerras de alta tecnología que podrían resultar dramáticas para Estados Unidos. La preocupación del Pentágono también ha aumentado debido a los informes de que los rusos también han comenzado a desarrollar un sistema de guerra electrónica de largo alcance completamente nuevo que superará significativamente el rendimiento y las capacidades del Murmansk-Bn.
En las últimas décadas China ha avanzado en muchas áreas económicas a una velocidad vertiginosa, desde la conquista del espacio hasta las tecnologías de la información. Incluso ha podido superar a la potencias occidentales tradicionales.
El desarrollo también ha sido evidente en el ámbito militar, donde China ha modernizado rápidamente sus fuerzas convencionales y ha desarrollado unidades de vanguardia en ciberguerra e inteligencia artificial.
Pero es en el ámbito de las armas nucleares donde los avances chinos despiertan el asombro. Recientemente en el Congreso el general Anthony Cotton, director del Mando Estratégico de Estados Unidos, describió la evolución de la fuerza china de disuasión nuclear como “impresionante”. El oficial se hizo eco de la velocidad con la que Pekín ha fortalecido su arsenal nuclear, aumentando de 250 ojivas en 2014 a 500 en 2024. La ha duplicado en solo una década.
Esta deslumbrante progresión parece ser sólo el preludio de un plan mucho mayor. Según las proyecciones del Pentágono, China podría tener alrededor de 1.500 ojivas nucleares en 2035, alcanzando el nivel de Estados Unidos y Rusia en términos de potencia estratégica. Semejante acontecimiento marcaría un cambio radical en el equilibrio de las fuerzas nucleares mundiales, tradicionalmente dominadas por Estados Unidos y Rusia.
El arsenal chino no se limita a un simple aumento cuantitativo. Pekin está desarrollando activamente nuevos sistemas vectores para su tríada nuclear, fortaleciendo así la flexibilidad de su disuasión. El misil balístico intercontinental DF-41, capaz de transportar hasta 10 ojivas nucleares, y el misil balístico lanzado desde submarinos JL-3, representan importantes avances tecnológicos. En el ámbito aéreo, el bombardero furtivo HH-20, aunque aún no ha sido revelado públicamente, promete modernizar considerablemente el componente aéreo de la disuasión china.
Al dotarse de una fuerza comparable a la de Estados Unidos y Rusia, China pretende disuadir cualquier intento de intimidación o interferencia en sus intereses vitales. Este desarrollo también plantea nuevos desafíos para la estabilidad estratégica mundial y los esfuerzos de control de armas, ya que los tratados existentes no vinculan a China.
Ante esta nueva situación, Estados Unidos tiene que replantearse su propia estrategia, y no lo puede hacer, al menos de momento, sin recurrir a Europa. Al situar a China y Rusia como enemigos, no puede asumir el desafío en solitario. Tiene que descargar una parte de la responsabilidad en sus socios de la OTAN. Estados Unidos exige a Europa que fortalezca su potencia nuclear para mantener una disuasión creíble frente a Rusia y China.
La modernización de las fuerzas nucleares estadounidenses, con el desarrollo del bombardero B-21 Raider y los nuevos misiles Sentinel ICBM, parecen responder a las nuevas necesidades estratégicas.
Ayer el Ministerio de Defensa ruso informó que había atacado un centro de entrenamiento en la región de Jarkov, eliminando a unos 50 instructores enviados por la OTAN.
“Como resultado del ataque, alrededor de 50 instructores extranjeros murieron”, declaró el Ministerio, anunciando que había llevado a cabo un ataque con misiles Iskander contra un punto de despliegue temporal de “instructores y mercenarios occidentales” en la localidad de Derkatchi, en los suburbios del noroeste de Jarkov.
El ejército ruso lanzó una ofensiva en esta región el 10 de mayo, rechazando a las tropas ucranianas y obligando a Kiev a desplegar refuerzos allí, a riesgo de extender sus líneas de defensa a otros lugares.
Más de 13.000 mercenarios extranjeros se han unido a las filas del ejército ucraniano desde febrero de 2022, según fuentes rusas. El Ministerio de Defensa afirma haber eliminado a 6.000, tras haber advertido a los voluntarios que no participen en la guerra del lado del gobierno de Kiev.
El Iskander es un misil balístico con un alcance de 50 a 500 kilómetros, siendo su variante K capaz de alcanzar 2.000 kilómetros, a menos que siga una trayectoria tensa, lo que le permite alcanzar su objetivo más rápidamente, pero a costa de reducir su alcance.
En las últimas semanas se han informado ataques de Iskander, particularmente contra aeródromos ucranianos, mientras que el gobierno de Zelensky espera recibir cazas F-16 de los países de la OTAN, pero también de sistemas de misiles Himars de fabricación estadounidense.
Rusia es un país armado hasta los dientes que, además, necesita desarrollar nuevos arsenales, destinadas a fortalecer su potencia de fuego. Uno de sus proyectos más prometedores es Vitiaz, un nuevo vehículo antidrones ligero y maniobrable, diseñado por la empresa Argo.
Vitiaz supone un avance significativo en el campo de la guerra electrónica y las operaciones especiales. Los diseñadores se centraron en el rendimiento y la facilidad de mantenimiento, dos características cruciales para un uso intensivo en el campo de batalla.
Destaca por sus excepcionales capacidades en carretera. Su ligereza y maniobrabilidad lo convierten en un activo importante para misiones que requieren velocidad y discreción. Está equipado con tecnologías avanzadas para detectar y neutralizar los drones enemigos, una amenaza cada vez más presente en los campos de batalla modernos. Esta capacidad es particularmente útil en el contexto actual de la guerra en Ucrania, donde los drones desempeñan un papel crucial en las operaciones de reconocimiento y ataques selectivos.
“Al lanzar el proyecto Vitiaz nos motivó el deseo de crear un vehículo ligero y maniobrable, que estaría equipado con un potente motor diésel”, afirmó Konstantin Badgassarov, director de Argo. Su principal defensa antidrones es el “Volnorez”, un sistema compacto de guerra electrónica modular que pesa sólo 13 kilogramos. Es fácil de usar y reprogramar, en caso de que el enemigo cambie las frecuencias de sus drones. Vitiaz también puede equiparse con una montura de ametralladora antiaérea junto con una ametralladora pesada KPVT.
Además de su rendimiento técnico, el Vitiaz está diseñado para un fácil mantenimiento, lo que reduce el tiempo de inactividad y permite la máxima disponibilidad operativa. Esta característica es esencial para las fuerzas especiales que a menudo deben operar en condiciones difíciles, lejos de bases de apoyo logístico.
El desarrollo de Vityaz es parte de una estrategia más amplia de Rusia para modernizar sus fuerzas armadas y mantener su estatus como potencia militar. A pesar de las sanciones internacionales y los desafíos económicos, Rusia continúa dedicando importantes recursos a la investigación y el desarrollo de armas avanzadas.
En ruso “vitiaz” significa “valiente”. Desde los tiempos de la URSS es un nombre corriente en el equipamiento científico. En 1957 un buque soviético de investigación científica con ese nombre determinó el lugar más profundo de la Fosa de las Marianas, a más de 11.000 metros.
En 2020 el submarino autónomo que logró alcanzar el punto más profundo de la Fosa de las Marianas también se llamaba Vitiaz y colocó un banderín en conmemoración del 75 aniversario de la victoria de la URSS sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.
El Vítiaz DT-30 es un vehículo de orugas articulado de uso múltiple creado en la URSS para transportar cargas pesadas en terrenos difíciles como pantanos, arena y nieve en condiciones climáticas extremas.
Hoy en día los Vítiaz se utilizan en todo el territorio de Rusia, así como en el Ártico y la Antártida. Son una parte valiosa de los servicios de transporte para empresas como Gazprom JSC, Rosneftegazstroi, Rosneftegaz JSC, etc. Sirven como vehículos de transporte primarios para el personal que atiende los oleoductos y gasoductos en toda Rusia, para geólogos y científicos que investigan las regiones remotas y aisladas.
El Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) ha desmantelado la red de suministro de explosivos y detonadores eléctricos procedentes de Alemania e Italia, destinados a perpetrar atentados terroristas en el interior del país.
El intermediario que realizaba las entregas fue identificado y detenido en San Petersburgo y se ha abierto un proceso penal en su contra por terrorismo.
“Los medios terroristas fueron transportados por etapas en varios envíos postales desde Italia y Alemania y fueron escondidos en las cavidades de repuestos de automóviles”, dijeron esta mañana los portavoces del Ministerio de Interior.
Para identificar a los organizadores y cómplices del inminente sabotaje, el Ministerio se puso en contacto con los servicios de inteligencia europeos pertinentes. Hasta la fecha no hay respuesta por parte de ellos.
El Ministerio recordó que en abril del año pasado detuvieron un transporte explosivos en Crimea. Los implicados en el sabotaje fueron identificados y detenidos. El FSB señaló entonces que estaban supervisados por el jefe adjunto de la Oficina del Presidente de Ucrania, un oficial de la reserva activa de la inteligencia militar, Roman Mashovets, inscrito en el registro de terroristas y extremistas, que figuraba en la lista de personas buscadas por el Ministerio de Interior ruso.
El 18 de julio el Servicio Federal de Seguridad de la República Popular de Donetsk frustró (*) un atentado terrorista dirigido contra funcionarios e instalaciones del gobierno autónomo.
Desde la Revolución de 1979, Estados Unidos y sus aliados han impuesto la guerra y el asedio a Irán con varios pretexto, el más importante de los cuales es el armamento nuclear. Según los imperalistas Irán tiene un programa nuclear civil para elaborar armas nucleares.
Entre lo nuclear civil y lo nuclear militar hay una continuidad que tan pronto se pasa por alto como se pone en el primer plano. El primer caso es el de las políticas “verdes” de los países occidentales; el segundo es el de Irán.
La transición entre el punto de partida (civil) y el de llegada (militar) tambien es oportunista. Depende de la situación y de la política de asedio que convenga a Estados Unidos. Antes se hablaba de un año; ahora Blinken dice que basta con una o dos semanas. Ahora todo es más urgente e inmediato. Los imperialistas no puede ni un ápice en su política hacia Irán.
En 2015 ambas partes, Estados Unidos e Irán, alcanzaron un acuerdo nuclear que los primeros nunca tuvieron intención de cumplir porque no quieren atarse las manos, y mucho menos acabar con las sanciones.
Tres años después de firmarlo, en 2018, Estados Unidos rompió unilateralmente el acuerdo que había firmado y desde entonces han vuelto las presiones y las negociaciones que, obviamente, no se dirigen contra quien ha incumplido los compromisos que ha firmado, o sea, contra Estados Unidos.
Ese es el significado de las declaraciones de Blinken en el foro de seguridad en Aspen, Colorado. Si hoy Irán es capaz de fabricar un arma nuclear en un plazo de una o dos semanas significa que la política de “presión máxima” de Estados Unidos ha fracasado.
La Agencia Internacional de Energía Atómica asegura que Irán continúa aumentando su fuerza nuclear instalando centrifugadoras en sus centrales de enriquecimiento de Natanz y Fordow. Estas máquinas, auténticas obras maestras de la tecnología, permiten enriquecer uranio a niveles cada vez mayores, acercándose peligrosamente al umbral militar.
Las sanciones económicas también han fracasado con Irán.
Por descontado que en materia nuclear Israel siempre queda fuera de la ecuación. Que el Estados sionista disponga de armamento nuclear nunca ha preocupado a los imperialistas porque Israel es uno de los suyos.
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