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Categoría: Estrategia (página 19 de 152)

Del arsenal Edgewood a Silicon Valley

El Cuerpo Químico del Ejército de los Estados Unidos se remonta a la Primera Guerra Mundial con la creación de una unidad especializada en gas para la Fuerza Expedicionaria Estadounidense (AEF) en Europa. El Departamento de Guerra creó el Servicio de Guerra Química (CWS) el 2 de junio de 1918. El CWS entrenó y equipó a la AEF para el combate químico (1).

De 1948 a 1975, el Cuerpo Químico del Ejército de los Estados Unidos realizó investigaciones clasificadas con sujetos humanos en las instalaciones del Arsenal de Edgewood, en Maryland. Estos experimentos comenzaron tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y el objetivo era evaluar el impacto en el personal militar de productos farmacéuticos, psicotrópicos y vacunas en colaboración con la farmacéutica Glaxo (2).

A partir de este año 2025, The Defense Innovation Unit (DIU, Unidad de Innovación en Defensa) de Estados Unidos usarán herramientas de inteligencia artificial facilitadas por la empresa tecnológica Scale AI. El estado final del sistema acelerará la toma de decisiones, permitiendo a los planificadores sintetizar más rápidamente grandes cantidades de información, generar múltiples cursos de acción y realizar juegos de guerra impulsados ​​por IA para anticipar y responder a supuestas amenazas (3).

La Unidad de Innovación de Defensa subrayó que este nuevo sistema se usará primero en el Comando del Indo-Pacífico (INDOPACOM) y en el Europeo (EUCOM) para apoyar las actividades de planificación de misiones bélicas, como la asignación de recursos o la evaluación de estrategias (4).

La guerra de Ucrania ha demostrado que la dependencia del ejército estadounidense de costosas “piezas claves”, como portaaviones, submarinos nucleares, bombarderos B-52, tanques Abrams y sistemas de misiles antiaéreos Patriot, ha sido en gran medida ineficaz. La guerra moderna ha evolucionado para utilizar enjambres de drones baratos que pueden abrumar a armas que son, en
general, muchísimo más caras. Los sistemas de nueva generación han demostrado ser mucho más eficaces (5).

Silicon Valley, históricamente reacio a colaborar con la industria de defensa, ha estrechado sus lazos con el Pentágono en los últimos meses. Hace un año, los creadores de ChatGPT ya habían flexibilizado su política para autorizar colaboraciones con el ejército, al tiempo que incorporaban al antiguo director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y reclutaban en agosto de 2024 a Sasha Baker, que había sido responsable del Pentágono bajo el mandato de Biden, para dirigir un equipo dedicado a las llamadas “políticas de seguridad nacional”. El 6 de diciembre de 2024, Anduril y Palantir, dos de las principales empresas centradas en la tecnología de guerra y estrechamente vinvuladas con Peter Thiel (multimillonario co-fundador de
Paypal y primer financiador de Facebook), anunciaron la creación de un consorcio “destinado a garantizar que el gobierno estadounidense lidere el mundo de la inteligencia artificial” (6).

Empresas como Microsoft o Amazon protegen las telecomunicaciones ucranianas y hay startups que se dedican a procesar comunicaciones rusas. Son algunos ejemplos de cómo la tecnología está siendo determinante en la guerra de Ucrania. Sin la inteligencia y tecnología que Estados Unidos cedió en los primeros días de conflicto, el Ejército ucraniano no habría resistido el embate ruso en Kiev. “Ya no importa cuán grande sea un ejército, sino su capacidad estratégica y tecnológica” (7).

El libro “Unit X: How the Pentagon and Silicon Valley Are Transforming the Future of War” de Raj Shah y Christopher Kirchhoff, escrito por los propios fundadores de Defense Innovation Unit (DIU), escriben que en un mundo donde un algoritmo puede decidir el destino de cualquier ciudad, recuerdan que la verdadera innovación no está en el código, sino en reinventar las instituciones que lo gobiernan (8).

Figuras prominentes de la industria tecnológica gozan de inmunidad. ¿Por qué nadie recuerda los doce juicios posteriores a Núremberg en los que se condenaron ejecutivos de varias empresas, entre ellas IG Farbenindustrie AG, que fue un conglomerado alemán de compañías químicas fabricantes de los gases para los campos de exterminio (BASF, Bayer, Hoechst, Agfa, Chemische Fabrik Griesheim-Elektron y Chemische Fabrik vorm)?

El juicio contra IG Farben tuvo lugar del 14 de agosto de 1947 hasta el 30 de julio de 1948. Los acusados eran veinticuatro altos ejecutivos de I. G. Farbenindustrie AG, entre ellos, el presidente del Consejo de Supervisión, los diecinueve miembros del Consejo de Administración y cuatro directores. Carl Krauch, químico y presidente del Consejo de Supervisión, fue el principal acusado en este proceso (9).

Los estatutos del TPI (Tribunal Penal Internacional) que son papel mojado, reconocen explícitamente diversas formas de complicidad. Entre ellas se incluye el suministro de las herramientas y el apoyo necesario para cometer crímenes de guerra y genocidio, pero la CPI al servicio de Estados Unidos, la Unión Europea y Gran Bretaña, mira hacia otro lado. Si dicha Corte estuviera al servicio de un hipotético derecho internacional, los ejecutivos tecnológicos de Silicon Valley y otros, cuyas innovaciones se dirigen hacia la violencia a gran escala, deberían sentarse en el banquillo de los acusados, como en los juicios posteriores a Nuremberg citados.

“La intersección de la tecnología avanzada y la guerra, impulsada por poderosos magnates de la tecnología, ilustra una realidad escalofriante: las herramientas diseñadas bajo una propaganda para mejorar la vida de las personas y evitar sufrimientos, se están utilizando para destruir y devastar. Peor aún, parece que campos de guerra como Gaza se consideran espacios de pruebas relativamente libres de riesgos para estos sistemas tecnológicos” (10).

Un largo camino desde el Servicio de Guerra Química (CWS) hasta la Unidad de Innovación y Defensa (DIU) en el cual la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas, sus investigadores, sus financiadores, han estado al servicio exclusivo de la guerra como elemento colateral a la acumulación de capital.

En este entramado dos preguntas: ¿dónde queda recluido el proletariado? ¿Dichos mecanismos tecnológicos, qué futuro avizoran para la lucha de clases? No se trata de responder ahora, pero es exigible preguntarse mucho e indagar si se quiere ser sujeto social en las finalidades y objetivos de todo ello.

(1) https://www.ccrassn.org/history/
(2) https://digital.sciencehistory.org/works/rx913q529
(3) https://www.diu.mil/latest/dius-thunderforge-project-to-integrate-commercial-ai-powered-decision-making
(4) https://www.dw.com/es/el-pent%C3%A1gono-firma-un-acuerdo-para-usar-inteligencia-artificial-en-maniobras-militares/a-71860239
(5) https://lamiradadisidente.es/project/silicon-valley-y-la-guerra/
(6) https://legrandcontinent.eu/es/2025/01/30/ia-en-el-pentagono-la-guerra-del-nuevo-silicon-valley/
(7) https://elordenmundial.com/silicon-valley-ucrania-guerra-probar-tecnologias-vigilancia/
(8) https://www.qtorb.com/unit-x-como-el-pentagono-y-silicon-valley-estan-transformando-el-futuro-de-la-guerra/
(9) https://werle.rewi.hu-berlin.de/IGFarbenCase.pdf
(10) https://misionverdad.com/traducciones/cadenas-digitales-de-muerte-el-lado-oscuro-de-la-tecnologia-en-la-guerra

El Pentágono ha reducido a la mitad la compra de cazas F-35 a Lockheed Martin

El Pentágono ha reducido a la mitad su solicitud al Congreso de aviones F-35 de la empresa de armamento Lockheed Martin para la Fuerza Aérea, asegura la agencia Bloomberg (*).

“Un documento de solicitud de adquisición del Departamento de Defensa de Estados Unidos enviado al Capitolio esta semana solicitaba 24 aviones, una reducción con respecto a los 48 previstos el año pasado”, según el reportaje.

La Fuerza Aérea planea ahora solicitar 3.500 millones de dólares para el avión F-35, además de 531 millones de dólares adicionales para adquisiciones anticipadas, añade.

El Pentágono también solicitó 12 aviones de la versión del F-35 para la Armada, menos de los 17 aprobados por el Congreso para este curso. La Infantería de Marina también vería su financiación reducida en dos veces en comparación con la de este curso.

En mayo el director financiero de Lockheed Martin declaró que la empresa esperaba cerrar un contrato definitivo para sus aviones F-35, cuyo contrato se ha retrasado debido a una actualización tecnológica.

El subcontratista de armas entregó un total de 110 aviones de combate F-35 a Estados Unidos y sus aliados el año pasado. El programa F-35 de Lockheed representa casi un tercio 30 por cien de los ingresos de la empresa, a pesar de ser un aparato que presenta numerosos fallos técnicos.

(*) https://www.bloomberg.com/news/articles/2025-06-11/pentagon-slashes-in-half-its-request-for-air-force-f-35s

20.000 misiles estadounidenses prometidos a Ucrania se van a Oriente Medio

Estados Unidos ha enviado a Oriente Medio 20.000 misiles prometidos al ejército ucraniano. El gobierno de Kiev había llegado a un acuerdo con el gobierno de Biden para el envío de 20.000 misiles antidrones, pero Estados Unidos ha decidido enviarlos a Oriente Medio, confiesa Zelensky a la cadena ABC (1).

Estados Unidos también decidió enviar detonadores de misiles especiales destinados a Ucrania a la Fuerza Aérea estadounidense en Oriente Medio. Esto se hizo por orden del director del Pentágono, Pete Hegseth, quien informó al Congreso de su decisión, escribe el Wall Street Journal (2). Hegseth también advirtió que, en el futuro, la mayor parte de la ayuda militar a Ucrania debería recaer sobre sus aliados europeos.

Ucrania contaba con un aumento de la ayuda militar, pero Washington se ha cansado de un esfuerzo baldío y coloca al presidente ucraniano que está en una posición nada envidiable.

Estados Unidos y Arabia Saudí firmaron un acuerdo de armas en mayo por un valor aproximado de 142.000 millones de dólares. Ambos países priorizan la seguridad en Oriente Medio. No es sólo una nueva asignación de recursos, sino también una nueva actitud hacia Kiev que complica la posición política de Zelensky.

El deterioro de las relaciones del dirigente ucraniano con la Casa Blanca ya era evidente. Los ataques a los aeródromos rusos han provocado un enorme descontento en Washington, donde existe una importante fractura respecto al apoyo a Ucrania. Miembros republicanos del Congreso llevan tiempo pidiendo reducir el gasto en Ucrania y destinar estos fondos a Oriente Medio. Anteriormente, Trump aconsejó a Zelensky que abandonara Ucrania y se trasladara a Francia, ya que le quedaban pocos partidarios en su círculo más cercano. Todo esto demuestra la desconfianza de Estados Unidos hacia el Presidente ucraniano.

El aislamiento político de Zelensky es cada vez mayor. Estados Unidos ha comenzado a contactar al expresidente ucraniano Petro Poroshenko para presionar a Kiev a celebrar elecciones presidenciales y cambiar de rumbo.

El otrora “héroe de guerra” es un apestado. La posición geográfica y los recursos de Ucrania siguen siendo valiosos, pero Estados Unidos necesita un peón más obediente, con quien sea más fácil cooperar y negociar.

(1) https://abcnews.go.com/International/transcript-abc-news-interview-ukrainian-president-volodymyr-zelenskyy/story?id=122641670
(2) https://www.wsj.com/politics/national-security/us-halts-ukraine-anti-drone-russia-ce0b5b75

Se acaba la moratoria unilateral de Rusia sobre el despliegue de misiles

La moratoria rusa sobre el despliegue de misiles de corto y mediano alcance se agotará pronto, declaró el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Ryabkov, en un comunicado oficial.

Rusia impuso una moratoria unilateral sobre el despliegue de misiles de corto y mediano alcance con la esperanza de que Estados Unidos siguiera su ejemplo. Sin embargo, las potencias occidentales no han recogido el guante. Los estadounidenses no solo no pretenden limitar el despliegue de misiles, sino que, por el contrario, están ampliando el área geográfica para el despliegue de nuevas instalaciones.

Ocurrió con Biden y sigue ocurriendo con Trump, una muestra evidente de que hasta ahora la moratoria no ha servido para nada. Por lo tanto, es hora de ponerle fin; los países occidentales ya han sido notificados oficialmente.

La moderación de Rusia en el período posterior al INF no fue apreciada por Estados Unidos ni por sus aliados como correspondía dice Ryabkov. “Por lo tanto, hemos declarado abierta y directamente que la implementación de nuestra moratoria unilateral, previamente establecida, sobre el despliegue de misiles INF terrestres está llegando a su fin”.

La decisión de desplegar misiles de corto y mediano alcance la tomará el Ministerio de Defensa, teniendo en cuenta las amenazas existentes y previsibles, como las de la semana pasada. Las principales áreas de preocupación son Europa, con su desenfrenada propensión a la guerra con Rusia, y el Lejano Oriente, donde nos vemos amenazados por varios países simultáneamente.

El tratado sobre misiles de corto y medio alcance (INF) se firmó en 1987 y su vigencia era ilimitada. Por primera vez había permitió la eliminación de una categoría completa de armas nucleares.

La “guerra contra el terrorismo” acabó con aquella luna de miel de negociaciones de desarme. El “terrorismo” es un buen pretexto para todo, incluso para acabar con cualquier clase de negociaciones. Estados Unidos abandonó el Tratado de Misiles Antibalísticos (Tratado ABM) de 26 de mayo de 1972. Se trataba de tener las manos libres para disponer de los sistemas antimisiles que estaba desarrollando, tanto embarcados como con base en tierra, y que luego se desplegaron en territorio extranjero y muy cerca de las fronteras de Rusia, como es el THAAD en Corea del Sur y los sistemas antimisiles Aegis Ashore con base en tierra en Rumanía, en Polonia y en la base naval de Rota. Precisamente Rusia consideró que la instalación de estos sistemas antimisiles cerca de sus fronteras representaba una amenaza directa a su seguridad porque podía menoscabar la capacidad de combate de sus fuerzas nucleares estratégicas, que son el pilar de la defensa estratégica.

La retirada de los Estados Unidos del Tratado ABM puso, de nuevo, sobre la mesa la opción de un ataque nuclear preventivo o anticipatorio. La respuesta rusa era esperable. Comenzó a desarrollar nuevos misiles de crucero con base en tierra que fueran capaces de batir en un primer ataque las instalaciones consideradas ofensivas.

Fue el argumento que necesitaban en Washington para abandonar el Tratado INF: tener las manos libres para desarrollar nuevos sistemas de misiles en los rangos no permitidos por el Tratado, es decir, de 500 a 5.500 kilómetros de alcance.

El objetivo declarado por el gobierno de Trump durante su primer mandato fue responder al programa de desarrollo de misiles crucero de China. La pretensión era incluir a China en las negociaciones de desarme, un planteamiento rechazado por Pekín, que nunca ha participado en ningún tratado internacional de este tipo.

En este tipo de negociaciones y rupturas hay un elemento clave, que es el desarrollo de la tecnología militar. Las nuevas armas no están incluidas en los tratados, que se quedan obsoletos con rapidez.

De cualquier manera, que nadie se llame a engaño: hemos pasado de un mundo que habla de desarme a otro que sólo habla de rearme.

Nuevo récord: en mayo desertaron casi 20.000 reclutas del ejército ucraniano

Algunas de las imágenes más impactantes de la Guerra de Ucrania son las patrullas de la policía militar ucraniana secuestrando a los reclutas enn plena calle e introducieńdolos a la fuerza en furgonetas para llevarlos al frente, muchas veces en medio de peleas con los vecinos.

Son escenas que demuestran hasta qué punto Zelensky y los suyos funcionan al margen de un amplio sentir popular, por más campañas propagandísticas que lleven a cabo en los medios de comunicación.

El ejército de Kiev busca carne de cañón desesperadamente y últimamente ha puesto el foco en los refugiados esparcidos por Europa occidental, especialmente en Polonia y Alemania, que dan muestras de no pretender regresar, por más que sus condiciones de vida se deterioren.

Un recorrido por la impopularidad de Zelensky seguiría luego por las deserciones, que siguen batiendo registros: en mayo fueron casi 20.000 los que desertaron de filas, más exactamente 19.956 aunque en realidad es probable que el número sea aún mayor, superior a la cifra oficial de casos registrados.

Cada semana una brigada entera deserta del ejército; en un mes es un cuerpo de ejército. Desde el 1 de enero, casi 100.000 soldados han desertado: 90.590 personas para ser exactos.

Sin embargo, en lo que va de año 2025 la policía militar solo ha encontrado a 2.732 desertores, el 3 por cien de los fugitivos, y otros 1.375, el 1,5 por cien del total, se reintegraron a filas.

Los ucranianos pierden grandes cantidades de efectivos y no tienen suficiente personal ni tiempo para buscar reponer fuerzas. Hay casi tantas bajas por deserciones que por los ataques ejército ruso, que se acercan a los 30.000. La movilización total no es capaz de reponer esa cifra.

Desde el comienzo de la guerra, más de 200.000 soldados (213.722) han abandonado el uniforme de campaña y no son capaces de encontrar su paradero para volver a llevarlos al frente.

El recorrido debería continuar por los heridos y lisiados que pueblan los hospitales y que quedarán incapaces de por vida, en silla de ruedas o apoyándose en muletas.

Italia desplegará sistemas de defensa antiaérea en Estonia

En 2019 la Rand Corporation elaboró un plan para someter a Rusia a una guerra larga y costosa (*). La OTAN tiene los suyos propios, que expuso el lunes su secretario general, Mark Rutte, en una conferencia de prensa convocada en Vilnius.

La OTAN celebrará una cumbre en La Haya dentro de tres semanas, en la sede del Palacio Internacional de la Paz, lo cual es una burla y un sarcasmo. Gran parte de la ciudad estará acordonada y no se permitirá el acceso de los ciudadanos a la zona de la reunión, que costará 183 millones de euros al gobierno neerlandés.

En Vilnius Rutte aseguró que Ucrania se convertirá en miembro de la OTAN, aunque no de una manera inmediata. También dijo que la OTAN debe convertirse en una poderosa fuerza militar contra la terrible agresión de Rusia. Los países europeos miembros de la OTAN deben aumentar su gasto militar del 2 al 5 por cien de sus presupuestos nacionales.

Es el último delirio de una pandilla de macarras que se hunde rápidamente en la charlatanería y el complejo de superioridad desmedidos de Occidente.

Para preparar la guerra, Italia va a desplegar un sistema de defensa aérea SAMP/T Mamba (tierra-aire-tierra de medio alcance) en Estonia. El anuncio fue realizado por el ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, tras una reunión con su homólogo estonio, Hanno Pevkur, en el marco de una reunión celebrada el jueves en Bruselas.

“Reafirmamos que la Alianza Atlántica es el pilar de nuestra defensa colectiva y nos comprometemos a redoblar los esfuerzos para fortalecer las capacidades comunes de disuasión y defensa”, enfatizaron ambos ministros en un comunicado conjunto.

“Italia confirmó su compromiso de desplegar el sistema de defensa aérea y antimisiles de largo alcance SAMP/T en Estonia este año, en sinergia con la responsabilidad italiana en la misión reforzada de policía aérea de la OTAN en el país”, afirma el comunicado.

Inicialmente el ejército Italiano contaba con cinco SAMP/T, asignados al 4 Regimiento de Artillería Antiaérea Peschiera. Partes de uno de ellos se enviaron a Ucrania, en el marco de un acuerdo de cooperación con Francia. Posteriormente, en mayo del año pasado, Roma anunció su intención de transferir otra batería completa a Kiev.

Fabricado por el consorcio franco-italiano Eurosam, el SAMP/T se compone de cinco a diez elementos, incluyendo un módulo de combate, un radar de banda X asociado a un sistema de identificación amigo-enemigo, un generador de energía, un módulo de recarga terrestre y de uno a seis módulos de lanzamiento, cada uno capaz de disparar hasta ocho misiles interceptores Aster 30.

Italia compra nuevo y vende de segunda mano. El año pasado Italia notificó a Eurosam, a través de la Organización Conjunta de Cooperación en Armamento (OCCAr), un pedido de cuatro SAMP/T de nueva generación para las necesidades del ejército italiano. Esto tras firmar un contrato para otros cinco sistemas, esta vez destinados a la Aeronáutica Militar.

“El despliegue del SAMP/T en la Base Aérea de Amari demuestra la indivisibilidad de la seguridad aliada y subraya la determinación de la Alianza de proteger el territorio, la población y las fuerzas aliadas contra las amenazas aéreas mediante una robusta defensa aérea y antimisiles”, declaran los ministros.

El reto consiste en garantizar la protección del territorio estonio contra posibles ataques con misiles del sistema Iskander. Con una trayectoria cuasibalística modificable en vuelo, estos misiles pueden llevar una ojiva convencional de 500 kilos o una ojiva nuclear. Su alcance es de unos 500 kilómetros.

Según el gobierno estonio, un misil como el Iskander, disparado desde la ciudad rusa de Luga, a unos 100 kilómetros de la frontera estonia, podría alcanzar un objetivo en Amari en cuatro minutos. Debido a su trayectoria impredecible, el número de sistemas de defensa aérea capaces de contrarrestarlo eficazmente es relativamente reducido. De ahí la importancia del refuerzo proporcionado por el ejército italiano.

Este sistema es esencial para garantizar la defensa colectiva, comentó el ministro estonio. “Veremos el sistema de defensa aérea SAMP/T en Estonia por primera vez este otoño. Aviones de combate italianos también patrullarán nuestro espacio aéreo simultáneamente”, concluyó.

El despliegue de un SAMP/T italiano en Amari se anunció pocas semanas después de que Estonia anunciara el lanzamiento de un programa para dotarse de dicha fuerza. Se evaluarán tres soluciones: el SAMP/T NG, el Patriot estadounidense y el sistema “David’s Sling”, desarrollado conjuntamente por la empresa israelí Rafael y RTX, la antigua Raytheon.

(*) https://www.rand.org/pubs/research_briefs/RB10014.html

‘Cúpula dorada’: grandes proyectos militares y poco dinero para financiarlos

El proyecto “cúpula dorada”, el escudo de defensa antimisiles impulsado por Trump, revive un plan demagógico de la Guerra Fría para militarizar el espacio exterior, convirtiéndolo en una zona de guerra.

La Casa Blanca presupuestó el proyecto en 175.000 millones de dólares y está compuesto por una vasta red de satélites y armas desplegadas en la órbita terrestre.

Si bien las principales potencias espaciales como Estados Unidos, Rusia y China han lanzado satélites militares y de inteligencia desde la década de los sesenta, la mayoría lo han hecho en secreto.

Bajo la presidencia de Biden, el ejército estadounidense expuso la necesidad de fortalecer la fuerza espacial ofensiva para intimidar a Rusia y China. Sin embargo, cuando Trump mencionó en enero por primera vez el proyecto “cúpula dorada”, cambió de estrategia, señalando su disposición a desplegar una tecnología muy costosa y no probada en el espacio que, sin embargo, podría multiplicar los beneficios de la industria estadounidense de defensa.

El proyecto prevé el despliegue de misiles en el espacio, que podrían lanzarse desde satélites en órbita para interceptar misiles convencionales o nucleares disparados desde la Tierra, aunque nadie ha considerado las consecuencias a largo plazo de un despliegue de misiles en el espacio.

La “cúpula dorada” podría animar a otros países a colocar sistemas similares en órbita o a desarrollar armas sofisticadas capaces de evadir los escudos antimisiles, lo que desencadenaría una carrera armamentística en el espacio.

China reaccionó enérgicamente al anuncio de Trump, argumentando que su proyecto tiene “fuertes implicaciones ofensivas” y aumenta los riesgos una carrera armamentística y de militarización del espacio exterior.

Rusia ha sugerido iniciar conversaciones con Washington sobre el control de armas nucleares.

La “cúpula dorada” resucita un antiguo proyecto de los años ochenta de la Guerra Fría: la Guerra de las Galaxias (Iniciativa de Defensa Estratégica) de Ronald Reagan, que resultó un farol para consumo de los medios de comunicación.

La Guerra de las Galaxias preveía el despliegue de una constelación de satélites y potentes armas láser en órbita baja terrestre, teóricamente capaces de interceptar un misil balístico nuclear lanzado desde cualquier punto de la Tierra.

La financiación de la “cúpula dorada” es una quimera. Algunos congresistas han propuesto algo mucho más modesto, que costaría 25.000 millones de dólares, una cantidad suficientemente sustanciosa como para atraer el interés de empresas como SpaceX, Palantir y el fabricante de drones Anduril.

 

Los ataques ucranianos contra las bases rusas comprometen las negociaciones sobre desarme nuclear

Los ataques del domingo contra los aeródromos estratégicos rusos plantea muchas preguntas, sobre todo si se tiene en cuenta que en la trastienda están los tratados de desarme entre Estados Unidos y Rusia sobre armas nucleares, que suponen tanto las posibilidad de realizar inspecciones “in situ”, como los “cielos abiertos”, es decir, poniendo los vectores nucleares a la vista de los aviones y satélites del adversario.

Si Rusia puso los cazabombarderos Tu-95 sobre la pista es en cumplimiento de los tratados de desarme nuclear, lo que pone a Estados Unidos en un serio aprieto: ¿informó Ucrania a la Casa Blanca de los ataques con antelación? El domingo los portavoces de la Casa Blanca declararon que no habían recibido notificación previa de los ataques ucranianos y no los han comentado oficialmente.

Por nuestra parte, dejamos apuntada la información de Axios, que es afirmativa. Pero luego la modificó para decir lo contrario: Ucrania no informó previamente a Estados Unidos (1).

Aunque huele a podrido, la cuestión no cambia mucho porque el SBU, que se ha adjudicado los ataques, es una extensión de la inteligencia estadounidense. Si la operación se preparó durante un año y medio, como dicen los ucranianos, era sobradamente conocida en ciertos círculos.

La tuerca se puede retorcer aún más, teniendo en cuenta la bronca dentro de la burocracia de Washington, el complejo militar-industrial y los servicios de inteligencia, que han demostrado constituir una fuerza paralela a la Presidencia capaz de sabotear los circuitos de información. Según NewsNation (2), Trump no fue informado, lo cual sólo es verosímil si la CIA y demás centrales de inteligencia le están ocultando información.

Todo cuadra: es obvio que Estados Unidos conoció el ataque de antemano, pero no puede decir otra  cosa distinta de lo que dice, y lo que más le conviene a la Casa Blanca es que la CIA le oculte información.

También hay que tener en cuenta la pugna a tres bandas entre Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN, que se desarrolla de múltiples maneras. Desde enero los planes de la Unión Europea pasan por obligar a Estados Unidos a regresar a la Guerra de Ucrania y torpedear cualquier tipo de negociaciones. A Bruselas le encantaría una respuesta rusa a la altura de los ataques del domingo.

La política de ‘cielos abiertos’

Desde los años ochenta del siglo pasado los Tratados Start convirtieron en una práctica política habitual los “cielos abiertos” como muestra de confianza: los bombarderos nucleares de ambos países se deben aparcar únicamente en ciertas bases, deben estar “a la vista” para comprobar que no están cargados con armas nucleares ni se disponen a despegar.

Ucrania ha podido acabar con este política, exponiendo al mundo ante una situación de riesgo máximo. Ahora mismo Estados Unidos está ofreciendo todo tipo de explicaciones de que no ha tenido nada que con los ataques y que no conoció de antemano su preparación.

Trump se retiró del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) en 2019 y Rusia hizo lo mismo poco después. Las inspecciones “in situ” se detuvieron al año siguiente y desde entonces no se han reanudado.

El último acuerdo de control de armas estratégicas entre Estados Unidos y Rusia, el Nuevo Tratado Start, expira el 5 de febrero del año que viene. Las negociaciones para un nuevo acuerdo no han comenzado y el tiempo se agota.

El Nuevo Tratado Start es el último firmado entre Estados Unidos y Rusia. Establece el límite de ojivas nucleares estratégicas desplegadas en 1550 y limita el número de portaaviones a 800, con solo 700 de ellos permitidos para su despliegue.

La última ronda de negociaciones entre Estados Unidos y Rusia se celebró en vísperas del inicio de la Guerra de Ucrania y Moscú puso encima de la mesa el ingreso de Ucrania en lal OTAN, por lo que todo vuelve al punto de partida.

Hay un tratado específico de “cielos abiertos”, firmado en 1992 y vigente desde 2002, que permite a Estados Unidos y Rusia realizar vuelos de vigilancia sin armas con poca antelación para recabar información sobre las fuerzas e instalaciones militares del adversario, contribuyendo así a las inspecciones de control de armamento de armas ofensivas convencionales y estratégicas.

Fue el tercer gran acuerdo de seguridad que Estados Unidos abandonó en los últimos años. Ya había denunciado el Tratado INF, un pacto histórico de 1987 con Rusia que prohíbe toda una clase de misiles terrestres de alcance medio con capacidad nuclear, así como el acuerdo nuclear con Irán.

No hay que perder de vista que en 2020 la OTAN se opuso a que Estados Unidos abandonara el acuerdo, ya que, con la vista puesta en la Guerra de Ucrania, los vuelos de reconocimiento sobre Rusia se acabarían. La OTAN estaba muy interesada en vigilar los movimientos del ejército ruso, y no sólo en el Donbas.

(1) https://www.axios.com/2025/06/01/ukraine-drone-strikes-russia
(2) https://thehill.com/homenews/administration/5327835-trump-ukraine-attack-russia/

El ejército de Estados Unidos quiere escuchar los sonidos de los océanos

Estados Unidos trabajan en un sistema de vigilancia militar descentralizado p“ara costas, océanos, estrechos y sitios estratégicos como portaaviones, utilizando receptores básicos en organismos marinos vivos como peces, corales, mejillones, medusas o pulpos. El programa, bautizado Sensores de Vida Acuática Persistente (PALS), lo inició en 2018 la Oficina de Tecnologías Biológicas de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (Darpa) durante una conferencia en Arlington, Virginia, con la participación de centros universitarios, institutos de investigación y laboratorios que participan en el proyecto.

El programa PALS fue una respuesta al anuncio de Rusia de seis “superarmas”, es decir, sistemas de armas nucleares o fuerzas de transporte de cargas nucleares. El sistema de misiles hipersónicos “Avangard”, el misil de crucero intercontinental “Burevestnik”, el misil hipersónico antibuques “Zircon”, el misil hipersónico Kinjal” disparado por un MiG-31, el sistema intercontinental “Sarmat” y el sistema de misiles autónomo submarino “Poseidón”. Si este último fuera detonado cerca de la costa estadounidense, provocaría un tsunami radiactivo. La detección de “Poseidón” por los sistemas convencionales es prácticamente imposible.

Los ingenieros, técnicos y oceanógrafos involucrados en el programa llevan a cabo investigaciones físicas, químicas, biológicas y utilizando inteligencia artificial para identificar y tratar señales y cambios de comportamiento en los organismos marinos vivos, con el fin de proporcionar información sobre la presencia de submarinos, drones y buzos en áreas vigiladas. Las señales deben ser detectados y caracterizadas por dispositivos apropiados, y luego transmitidos en tiempo real a las unidades de vigilancia y mando en forma de indicadores y gráficos mostrados en monitores.

PALS aprovecha la reactivación de los organismos marinos ante las señales visuales, acústicas, mecánicas, eléctricas, magnéticas y químicas. La utilización de receptores de organismos marinos permite una vigilancia a gran escala, todo ello cumpliendo con la identificación por parte de los factores de detección, que son simplemente parte de la biosfera local. La extensión del espectro de observación y la reducción de costos también son facilitadas por la presencia de organismos en nichos inhóspitos para el ser humano, a alta temperatura, en la oscuridad o bajo una presión extrema.

El objetivo del programa es observar, caracterizar y clasificar el comportamiento de los organismos marinos, distinguiendo especialmente sus reacciones a las perturbaciones naturales y a los vehículos submarinos. También se trata de diseñar equipos, aplicaciones informáticas y sistemas analíticos para observar su comportamiento, filtrar la información para evitar falsas alarmas y transmitir señales de alerta a los centros de vigilancia y mando militares. El diseño y la fabricación del material han sido confiados a Northrop Grumman y a entidades académicas, industriales y militares involucradas en PALS. El material incluirá, entre otros, hidrófonos, sonares, cámaras y sensores magnéticos, cinéticos y acústicos.

El programa consta de dos fases. en el primero, los organismos marinos detectan la presencia de un vehículo submarino o de otro factor perturbador en el entorno y reaccionan mediante una señal o un comportamiento observable. En el segundo, un sistema desarrollado por el hombre observa, registra e interpreta estas reacciones, y transmite señales de alerta categorizadas a los usuarios finales a distancia. Por razón de su omnipresencia, su autonomía y su autorreplicación, estos organismos deben constituir un sistema discreto, omnipresente, permanente, pequeño y fácil de desplegar.

Se formaron cinco equipos de investigación como parte del proyecto, estudiando, respectivamente, la respuesta luminosa de microorganismos bioluminiscentes a las corrientes de agua causadas por submarinos; la migración de ciertos microorganismos a áreas de baja presión magnética cerca de submarinos; la detección de señales de baja frecuencia emitidas por el pez termovisor goliat Itajara en respuesta a la presencia de buzos, drones o submarinos (Universidad Atlántica de Florida); la propagación de sonidos crepitantes emitidos por el camarón Alpheidae, que rebotan en objetos en movimiento y pueden usarse como señales de sónar; y la variación en la velocidad y dirección de los bancos de peces en respuesta al paso de objetos cercanos.

Además, el Centro de Guerra Submarina Naval está estudiando la respuesta de los arrecifes de coral a la presencia de drones. PALS no requiere grandes inversiones financieras, pero sí materiales, aplicaciones informáticas y algoritmos específicos. Darpa no revela detalles de su investigación, pero su objetivo es determinar si los organismos marinos reaccionan de forma diferente a otras criaturas o submarinos que se mueven cerca. Uno de los objetivos es catalogar las señales emitidas por los animales para detectar su movimiento a una distancia de 500 metros. No se descarta la modificación genética de organismos marinos con fines defensivos en zonas restringidas. Se utilizará inteligencia artificial para el procesamiento avanzado de señales, la clasificación y la extracción de características con el fin de determinar el tipo y las propiedades del objeto que emitió la señal.

A finales de 2020 Darpa anunció que cuatro equipos de investigación habían demostrado que los organismos marinos pueden detectar la presencia de objetivos militares submarinos y responder con señales o comportamientos específicos y científicamente medibles, y que estas señales pueden extraerse del ruido del entorno marino. En la segunda fase, estos sistemas de detección debían demostrar su eficacia en condiciones reales durante un período de treinta días. La tercera fase, prevista para noviembre de 2021, debía demostrar su eficacia en condiciones reales durante un período de sesenta días.

Un desafío importante del programa será, sin duda, el filtrado de señales (distinguiendo entre respuestas a incursiones militares y otras) y la vulnerabilidad del sistema a interferencias. El programa tiene una duración prevista de cuatro años y está previsto que se integre en Internet de las Cosas (IoT) Subacuático, pero se desconoce su estado actual. Parece improbable que PALS pueda neutralizar un ataque con el “Poseidon”, que alcanza velocidades de 185 kilómetros por hora.

Rusia activa los sistemas de comunicaciones reservados para la guerra nuclear

Los mensajes de la estación militar rusa de onda corta UVB-76, conocida por “buzzer” entre los radioaficionados, han empezado a seguir la misma estructura de codificación observada en los ejercicios previos de preparación para la guerra nuclear o de alerta máxima. Cada línea incluye una marca de tiempo, seguida de una cadena que comienza con “NZhTI”, una serie de cinco dígitos, un nombre en clave, como “utkoroy” y dos conjuntos de cuatro dígitos.

Este formato corresponde a las comprobaciones de preparación del mando nuclear, las alertas de movilización o las señales estratégicas, pero su contenido no se logra descifrar porque el sistema es de un solo uso. Solo el receptor con el bloque correspondiente puede descifrar las instrucciones.

Últimamente la emisora ha intensificado sus transmisiones. El 30 de mayo emitió una serie de misteriosas formas de palabras, incluyendo “ray-torg”. Anteriormente, el 26 de mayo, transmitió tres nuevos mensajes en sus frecuencias en 24 horas.

Pero ayer la aparición repentina de ocho mensajes codificados distintos en 24 horas es extremadamente inusual y podría reflejar una alerta nuclear. Como ya expusimos ayer, un ataque a la fuerza aérea estratégica, como el del domingo, es equivalente “técnicamente” a un ataque nuclear.

En Rusia, la secuencia de emisiones cifradas se ha correlacionado históricamente con eventos como ejercicios de la OTAN cerca de las fronteras rusas, accidentes estratégicos o momentos en que la doctrina rusa exige una demostración de la continuidad de las comunicaciones militares durante las transmisiones nucleares, de acuerdo con la “Doctrina Perímetro”).

En el contexto de los ataques ucranianos del domingo, las emisiones UVB-76 podrían representar una verificación de los canales de alerta de las fuerzas nucleares o una demostración simbólica de preparación dirigida contra los adversarios de la OTAN.

En cualquier caso, da la impresión de que Rusia está activando sistemas de comunicaciones estratégicas previamente reservadas para los peores escenarios de guerra.

La emisora de onda corta rusa UVB-76

La estación de onda corta rusa UVB-76 es uno de los iconos más misteriosos de la Guerra Fría. Los radioaficionados de todo el mundo siguen sus emisiones en sitios  especializados como Pryom. Transmite en la frecuencia 4625 kHz (y ocasionalmente en 4810 kHz). Es una de las más famosas “emisoras de números” rusas. Emite continuamente un zumbido monótono (“buzz”) aproximadamente 25 veces por minuto, con breves interrupciones.

Algunas veces el zumbido se detiene y una voz (generalmente masculina) pronuncia códigos en ruso, como números, nombres o secuencias alfabéticas. La inteligencia occidental cree que está operada por el ejército ruso o centrales de inteligencia, posiblemente para comunicaciones cifradas con unidades militares o antenas de espionaje en el extranjero.

El sistema podría estar vinculado al sistema “Dead Hand” (Mano Muerta), un mecanismo soviético automatizado de de alerta temprana y represalia nuclear.

Aunque es posible que comenzara a emitir en 1976, sus señales se detectaron por primera vez en 1982 y procedían de Povarovo, cerca de Moscú. Pero en 2010 hubo un cambio y se sospecha que la señal proviene de otros lugares, como San Petersburgo o Kaliningrado.

En 2010 el zumbido se detuvo por 24 horas y se escucharon sonidos de fondo (como pasos y voces), lo que generó teorías sobre una posible evacuación o cambio de operadores.

Pequeños drones contra bombarderos gigantescos

Poco a poco se van conociendo más detalles del ataque ucraniano del domingo con drones contra aeródromos estratégicos rusos que dañaron -y en algunos casos destruyeron- bombarderos Tu-95, así como Tu-22 y aviones de transporte suplementarios.

Las fuentes ucranianas refieren el empleo de 117 drones FPV introducidos clandestinamente en Rusia gracias a una logística compleja que exigió la construcción de cabinas móviles de madera. Los drones viajaron escondidos debajo de los juguetes telecomandos en los camiones y fueron ensamblados en almacenes alquilados para la ocasión.

Cuando los camiones aparcaron en las cercanías de los aeródromos, los techos se abrieron para lanzar los drones hacia las pistas y los hangares. Según las fuentes ucranianas, a diferencia de las rusas, los participantes en el operativo pudieron regresar a Ucrania antes del comienzo del ataque.

El domingo, en una alocución nocturna, Zelensky dijo que habían destruido más de 40 unidades de la aviación estratégica rusa. Como Rusia solo cuenta entre 47 y 55 aparatos activos, si las cifras del Presidente ucraniano resultaran ciertas, sería un golpe muy duro.

Es posible que Zelensky se refiera a aparatos alcanzados o incendiados, de manera que una parte de ellos se pudiera reparar. Las fuentes rusas refieren que entre uno y cinco Tu-95, dos Tu-22 y un An-12 podrían haber sido destruidos o inutilizados permanentemente. No obstante, Rusia ya no fabrica bombarderos Tu-95.

En cualquier caso, es obvio que un pequeño dron no puede dañar un gigantesco bombardero estratégico Tu-95. Se necesitan varios, excepto si el avión estuviera lleno de combustible y los equipos de bomberos de la base no reaccionaran a tiempo, lo cual, por supuesto, es una posibilidad durante un ataque realizado en domingo.

Las bases rusas cuentan con unidades de bomberos y saboteadores contratados por Ucrania han incendiado varias aeronaves rusas en los últimos dos años, que siempre fueron extinguidos y reparados en cuestión de días. La probabilidad de que un gran número de Tu-95 quede completamente destruido es baja, pero el efecto propagandístico de este tipo de operaciones es, en cualquier caso, muy importante.

Según parece, los drones utilizaban la red telefónica LTE rusa, conectándose a ella mediante tarjetas SIM locales, una táctica empleada desde hace tiempo por ambos bandos.

También circulan rumores de que los drones estaban movidos ​​por inteligencia artificial, lo cual es falso. Se controlaron mediante aplicaciones informáticas de código abierto, y las comunicaciones se realizaron a través de redes móviles, como indican las antenas receptoras de señal LTE captadas en las fotos de los restos del ataque.

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