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Categoría: Economía (página 79 de 100)

‘Los ERTE han llegado para quedarse’

“Los ERTE han llegado para quedarse”, ha dicho la ministra Yolanda Díaz. Forman parte de la nueva normalidad laboral. Lo que surgió para mantener contentos a una parte de los trabajadores durante la primera parte de la pandemia, se ha prorrogado seis veces, para acabar convertido en un instrumento permanente de política económica.

Como el resto de las medidas articuladas con el pretexto sanitario, los ERTE han sido un fraude o, dicho de otra manera, han multiplicado el fraude laboral, afectando en la actualidad a 240.000 trabajadores.

A fecha de 1 de junio, la Inspección de Trabajo había detectado fraude en uno de cada seis ERTE examinados. En total, impuso 5.459 infracciones por un valor total de 26 millones de euros. Es la punta de un gran iceberg.

Muchos trabajadores en ERTE han tenido que seguir trabajando “en negro” con salario reducido, turnos dobles y sustituyendo a los compañero que siguen sin recuperar su puesto de trabajo.

El teletrabajo ha favorecido el fraude.

La situación continua a fecha de hoy, a pesar de que las empresas ya no perciben ayudas, una situación que alcanza a unos 88.000 trabajadores. No obstante, cerca de dos tercios de los trabajadores que siguen en los ERTE que se pusieron en marcha a partir del 1 de octubre del año pasado, trabajan en empresas con exoneración de los pagos a la Seguridad Social.

Una tercera parte está sometido a los ETOP o ERTE de fuerza mayor. Principalmente se trata de empresas, sobre todo comerciales, tanto al por mayor como al por menor, que a pesar de no tener actividad, pagan las cotizaciones a la Seguridad Social de sus trabajadores desde hace un año.

Esas empresas se ahorran el salario de los trabajadores, que pasa a ser sufragado con dinero público a través de la prestación por desempleo.

La aerolíneas civiles sueñan con las ‘cero emisiones’ de carbono para 2050

En 2009 la IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo), el principal consorcio de líneas aéreas, se comprometió a limitar las emisiones de CO2 a la mitad del nivel que tenían en 2005.

En su 77 asamblea, que se está celebrando en Boston, se ha mostrado más ambiciosa: quiere alcanzar cero emisiones netas para 2050.

La IATA ha reunido en Boston a 700 delegados que representan al 82 por ciento del tráfico aéreo mundial y, desde luego, jamás logrará su objetivo, si acercará a él siquiera. Si el objetivo anterior era imposible, el actual es un delirio.

Durante la votación del acuerdo sólo hubo un comentario en la sala, expresado por un representante de Saudia, que preguntó por la tecnología para lograr el objetivo de cero emisiones. ¿Cómo volar sin “contaminar”? Willie Walsh, el actual jefe de la IATA, contestó que el consorcio es “agnóstico” en cuanto a los medios para lograrlo. “Identificaremos nuevas medidas para lograr este objetivo y fomentaremos cualquier nueva tecnología que pueda contribuir a ello”, dijo.

La intervención se produjo después de que Walsh presentara una serie de posibles vías para lograr las cero emisiones. A corto plazo, aseguró Walsh, habrá que renovar la flota. Además, el transporte aéreo tendrá que recurrir cada vez más a los “combustibles sostenibles”, o a las compensaciones en el marco del programa CORSIA, que seguirá aumentando el año que viene.

Como no existe nada de eso, Walsh siguió haciendo castillos en el aire. A largo plazo, añadió, habrá que cambiar el diseño de los aviones y de los modos de propulsión, en particular, recurrir al hidrógeno y la “captura de carbono”, porque los “eléctricos híbridos” sólo pueden abordar una pequeña parte del objetivo, ya que su interés se limita esencialmente al segmento de los trayectos cortos.

Al final sólo queda desarrollar los “combustibles sostenibles” de origen no fósil. El cuento de la lechera es el siguiente: en 2025 esos combustibles representarán el 2 por ciento del consumo del transporte aéreo, en 2035 el 17 por ciento y el 65 por ciento en 2050.

Para 2035 se esperan los aviones eléctricos y de hidrógeno para los trayectos cortos y los aviones pequeños: de 50 a 100 plazas para vuelos de 30-90 minutos. A partir de 2040 podrían introducirse aviones propulsados por hidrógeno con 140 ó 150 plazas para vuelos de 45 a 120 minutos.

Suponiendo que algo de eso sea posible, el cuento de la lechera hay que financiarlo, además, en plena crisis del transporte aéreo. La IATA calcula que la reconversión aérea generará un coste bruto de casi 2 billones de dólares en los próximos treinta años.

No todas las empresas podrán adoptar la reconversión tecnológica. Muchas se quedarán por el camino, lo que dará lugar a que el proceso de concentración monopolista se acelere aún más.

Quedan otras dos posibilidades más: las subvenciones públicas y el aumento de los precios, es decir, más de lo que ya conocemos de las políticas verdes.

Otro componente conocido en asuntos de emisiones: las aerolíneas chinas (China Southern Airlines, China Eastern Airlines y China Cargo Airlines) torcieron el gesto a la hora de votar. Walsh le quitó hierro al asunto. Los dirigentes de estas compañías aéreas, en particular Liu Shaoyong, Presidente de China Eastern, no se oponen al acuerdo sino que sólo es una cuestión “de calendario”. Tienen los mismos objetivos que los demás, pero quieren poner el tope de las cero emisiones en 2060.

Lo más probable es que las aerolíneas chinas se vayan de la IATA.

Los cortes en el suministro de luz son la ‘nueva normalidad’ en China

La crisis energética que sacude a Europa y Reino Unido, ha llegado también a China, donde 100 millones de personas que viven en tres provincias del norte ha padecido cortes de suministro sin previo aviso.

Los habitantes de Liaoning, Jilin y Heilongjiang se quejan en las redes sociales de la falta de calefacción y de que los ascensores y los semáforos no funcionan.

La escasez de suministro, que inicialmente afectó a las fábricas, se extendió a las viviendas. En el último año el precio del carbón se ha duplicado y, además, hay escasez de suministro.

Casi la mitad de la actividad industrial de China se ha visto afectada por la escasez de energía. Muchas fábricas han tenido que detener la producción en las últimas semanas. Una empresa eléctrica dijo que esperaba que los cortes de energía duraran hasta la primavera del próximo año, y que los cortes inesperados se convertirían en la “nueva normalidad” de China. Sin embargo, la publicación fue eliminada de internet poco después.

Si las fábricas chinas detienen la producción, el mercado mundial se va a resentir aún más, provocando una carestía que ya ha aparecido en Reino Unido y Australia. Las interrupciones de la producción en las fábricas chinas dificultarán que muchas tiendas en occidente reabastezcan sus estanterías vacías y podrían contribuir a desatar una ola inflacionista aún mayor.

En la ciudad de Dongguan, un importante centro de fabricación cerca de Hong Kong, una fábrica de zapatos que emplea a 300 trabajadores alquiló un generador la semana pasada por 10.000 dólares mensuales para que la producción pudiera continuar. Entre los costos de alquiler y el combustible para alimentarlo, la electricidad ahora es dos veces más cara que cuando la fábrica estaba enganchada a la red eléctrica. “Este año es el peor desde que abrimos la fábrica hace casi 20 años”, dijo Jack Tang, gerente de la fábrica.

En la provincia de Liaoning, una fábrica donde los ventiladores dejaron de funcionar repentinamente tuvo que enviar a 23 trabajadores al hospital con intoxicación por monóxido de carbono.

Otros fueron trasladados al hospital después de usar estufas en habitaciones mal ventiladas para calefacción, y de personas que vivían en edificios de gran altura que tuvieron que subir y bajar docenas de tramos de escaleras porque sus ascensores no funcionaban. Algunas estaciones de bombeo municipales se han cerrado, lo que llevó a una ciudad a instar a los vecinos a almacenar agua adicional durante los próximos meses, aunque luego retiró la advertencia.

Un vídeo muestra a los automóviles que circulaban por un lado de una autopista transitada en Shenyang en completa oscuridad, mientras los semáforos y las luces de las calles estaban apagadas. Las autoridades de la ciudad dijeron al “Beijing News” que había una escasez masiva de enegía.

Las publicaciones en las redes sociales de la región afectada afirman que la situación e similar en la vecina Corea del Norte.

El gobierno provincial de Jilin dijo que se estaban haciendo esfuerzos para obtener más carbón de la Mongolia Interior para abordar la escasez de carbón.

Dos tercios de la electricidad de China proviene de la quema de carbón, que el gobierno de Pekín está tratando de frenar para los Juegos Olímpicos de Invierno del próximo mes de febrero y no quiere que en las televisión del mundo entero aparezca la contaminación atmosférica de la capital.

El gobierno mantiene bajos los precios de la electricidad, particularmente en áreas residenciales, y a pesar del aumento de los precios, el consumo ha aumentado.

Enfrentados a perder más dinero por cada tonelada adicional de carbón que queman, algunas centrales eléctricas han cerrado por mantenimiento en las últimas semanas, diciendo que esto era necesario por razones de seguridad. Muchas otras plantas de energía han estado operando por debajo de su capacidad y no quieren aumentar la generación porque supondría perder más dinero.

El aumento del precio del carbón llevó al Consejo de Electricidad de China a publicar una declaración que decía que “para garantizar el suministro de carbón en el invierno, las empresas eléctricas continúan aumentando las compras en el mercado independientemente del costo y de las pérdidas”.

China desembarca en el puerto de Hamburgo

China se está transformando en una potencia marítima. Por primera vez en su dilatada historia ha creado una gran marina militar y mercante. Los puertos marítimos son la principal prioridad para Pekín. 46 puertos africanos han sido financiados, diseñados (y están en construcción) o gestionados por entidades chinas.

Esta inversión tiene por objeto garantizar una ventaja competitiva para la marina mercante china: trasladar volúmenes crecientes de mercancías a los mercados africanos en el menor tiempo posible. Entre ellos se encuentran los proyectos de ampliación del puerto comercial de Lamu en Kenia (con un coste de 500 millones de dólares) y la construcción del puerto de Bagamoyo en Tanzania, con una inversión estimada de 11.000 millones de dólares y la participación conjunta de Tanzania, China y Omán: situado a sólo 50 kilómetros al norte de Dar es Salaam y operativo a partir de 2022, Bagamoyo se convertirá en el mayor puerto de África Oriental.

China ha desplazado más de 70 unidades, entre destructores, fragatas y buques de suministro, y mantiene una fuerza naval permanente en Djibuti, en el Cuerno de África.

En 2018 inauguraron un puerto multifuncional enfrente de la base naval, la terminal de contenedores de Doraleh y una refinería de petróleo, ambas gestionadas por la empresa pública China Merchants Group.

Un año después crearon el Djibouti Damerjog Industrial Development (DDID), que costó de 3.500 millones de dólares. Se trata de una zona franca de 43 kilómetros cuadrados gestionada exclusivamente por tres empresas chinas.

En enero de este año firmó un contrato con Air Djibouti, Ethiopian Airlines y la autoridad portuaria nacional (DPFZA) para la construcción de un nuevo aeropuerto, futura bisagra entre África y China. Los barcos chinos descargan en el puerto y embarcan de nuevo en el aeropuerto camino de cualquier país del Continente Negro.

Los chinos poseen ahora el 77 por ciento de la deuda de Djibuti, que debe convertir al enclave africano en un nuevo Singapur, un centro logístico, financiero y comercial en relacuón directa con la terminal de contenedores del Canal de Suez, una zona económica y comercial exenta de impuestas y gestionada por Cosco (China Ocean Shipping Co.), la tercera naviera del mundo tras Maersk y Msc.

Desde 2001 el volumen de mercancías que pasan por el canal de Suez ha convertido al Mediterráneo en la principal salida para el 19 por ciento del tráfico mundial; el 56 por ciento de las mercancías que utilizan la vía navegable llegan al centro de Europa.

Suez y Djibuti son dos claves del mismo proyecto y la puerta de entrada hacia Europa.

En 2010 Cosco compró el puerto de El Pireo, el principal puerto de Grecia. La concesión a los chinos de dos muelles estaba prevista para 35 años, y Cosco debía pagar mil millones de euros en total. Pero el valor económico del acuerdo iba a ser de 4.300 millones en total, teniendo en cuenta los acuerdos de reparto de beneficios y las inversiones que se ha comprometido a realizar la empresa Grand Dragon, una filial de Cosco.

Este verano Cosco ha comprado el 67 por ciento de la Autoridad Portuaria, tomando así posesión de la infraestructura hasta 2052 y convirtiéndose en el operador de la terminal pero también en concesionario, cliente y proveedor de la misma. El Pireo se ha convertido en el primer peldaño en la ruta de China hacia Europa, con inversiones masivas en terminales, pero también en logística, reparación de barcos y turismo. El Pireo las mercancías conectan por ferrocarril con los nudos de Belgrado y Budapest.

Las cifras son espectaculares. En 2009 El Pireo movió menos de 700.000 teu, unidad de medida de los contenedores de 20 pies. Entonces no era un puerto competitivo. Valencia movía cuatro veces más contenedores. Desde la llegada de los chinos se ha convertido en el segundo puerto del Mediterráneo y mueve ya más de cinco millones de teu, la mitad de todos los puertos italianos juntos.

Cosco ha adquirido importantes participaciones en los puertos de Kumport (Turquía), Ashod (Israel), Tánger (Marruecos), Cherchell (Argelia), Salónica (Grecia), Valencia y Bilbao, Gyynia (Polonia), Rotterdam (Países Bajos), Zeebrugge y Amberes (Bélgica), Vado Ligure (Italia), adquiriendo así el control del 10 por ciento del movimiento de contenedores del Viejo Continente.

Otro monopolio del que ya hemos hablado en otra entrada, China Merchant Port, tiene una participación minoritaria en Marsella y explota las terminales ferroviarias de Venlo, Moerdijk y Ámsterdam en Holanda, Willebroek en Bélgica y Duisburgo en Alemania. Es el mayor puerto intermodal (fluvial) del mundo, capaz de mover 20.000 barcos y 25.000 trenes al año, una catedral de la logística integrada.

Recientemente Cosco (Grand Dragon) ha firmado un contrato con Hhla para operar en el tercer puerto de la Unión Europea: Hamburgo. Grand Dragon se apodera del 35 por ciento de una de las terminales, la de Tollerort (Ctt), por un precio de 65 millones de euros, además de hacerse cargo de los 35 millones de euros de deudas. La instalación transporta unos 9,2 millones de teu al año.

La compra preocupa en Bruselas. En primavera la Comisaria de Defensa de la Competencia, Margrethe Vestager, presentó un plan que contradice todas esas absurdas teorías sobre el “neoliberalismo”. La Unión Europea quiere defenderse de las empresas públicas extranjeras que reciban más de 50 millones de euros en subvenciones y pretendan adquirir activos en el Viejo Continente por valor de más de 500 millones de euros o participar en contratos públicos por valor de al menos 250 millones de euros. Tendrán que notificar la operación a Bruselas y obtener su aprobación.

Bruselas espera que la ley sea aprobada por el Consejo y el Parlamento de la Unión Europea.

—https://blog.ilgiornale.it/valle/2021/09/27/il-porto-damburgo-diventa-cinese-lultimo-regalo-di-frau-merkel-a-pechino/

Las grandes obras de infraestructura de China en el mundo: el caso del puerto de Hambantota

En febrero comenzó a operar la empresa conjunta del puerto de Hambantota entre China Merchants Port Holdings y la Autoridad Portuaria de Sri Lanka, un contrato que ha desatado olas de declaraciones en las principales cadenas de la prensa mundial desde el principio, como suele ocurrir siempre que aparece China.

Lo que la propaganda transmite es que China endeuda a los países del Tercer Mundo con préstamos para gigantescas obras de infraestructura que los países no pueden pagar, que no les aportan beneficios y que conducen, finalmente, a que Pekín se haga con el control de los activos.

La Nueva Ruta de la Seda es un colección de tales obras y el puerto Hambantota su emblema. Pekín presionó a Sri Lanka para que pidiera un préstamo a los bancos chinos para financiar el proyecto, que no tenía ninguna posibilidad de éxito comercial. Las onerosas condiciones y los escasos ingresos acabaron provocando el impago de Sri Lanka, y Pekín exigió entonces el puerto como garantía, obligando al gobierno de Sri Lanka a ceder el control a una empresa china.

El puerto es un ludópata que pide dinero prestado para seguir apostando una y otra vez, para acabar vendiéndo todas sus propiedades. En 2018 el entonces vicepresidente de Estados Unidos Mike Pence lo calificó como “la trampa de las deudas” con China que, además, se manipulan de manera estratégica. Pekín “carga a los países pobres con deuda, se niega a renegociar los términos y luego toma el control de la propia infraestructura”, dijo el año pasado, el fiscal general William Barr.

El puerto de Hambantota se encuentra en el extremo sur de Sri Lanka, por donde transcurre la ruta marítima del Océano Índico, que representa más del 80 por ciento del comercio marítimo mundial. Cuando una empresa china ganó el contrato para construir el puerto, entró en un concurso que ya estaba en marcha, pero que Estados Unidos había abandonado.

La Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional financió a la principal empresa de ingeniería y construcción de Canadá, SNC-Lavalin, para que realizara un estudio de viabilidad del puerto. El estudio, concluido en 2003, confirmó que la construcción del puerto era viable y los canadienses temían perder el proyecto a manos de los competidores europeos.

SNC-Lavalin recomendó que el proyecto se llevara a cabo mediante un acuerdo de empresa conjunta entre la Autoridad Portuaria de Sri Lanka y un consorcio privado en régimen de construcción-explotación-transferencia, un tipo de proyecto en el que se contrata a una sola empresa para que realice todos los pasos necesarios para crear y explotar dicho puerto, una vez que esté operativo.

El proyecto canadiense no pudo arrancar, principalmente por la guerra civil en Sri Lanka, pero cobró impulso tras el devastador tsunami de 2004 que pulverizó la costa y la economía local de Sri Lanka.

En 2006 la empresa danesa de ingeniería Ramboll elaboró un segundo informe de viabilidad, que hizo recomendaciones similares a las de los canadienses. Una fase inicial del proyecto debería permitir el transporte de carga sin contenedor -petróleo, coches, grano- para empezar a generar ingresos, antes de ampliar el puerto para el tráfico de contenedores y almacenamiento.

En ese momento, el puerto de la capital, Colombo, a unos 100 kilómetros de distancia y con fama de ser uno de los más activos del mundo, acababa de ser ampliado y ya estaba por encima de su capacidad. Sin embargo, el puerto de Colombo estaba situado en el corazón de la ciudad, mientras que Hambantota contaba con una zona interior que ofrecía un mayor potencial de expansión y desarrollo.

Para ser rentable, el puerto de Hambantota debía manejar sólo una fracción de las mercancías que pasan por Singapur, el puerto de transbordo más activo del mundo.

El gobierno de Sri Lanka se dirigió primero a Estados Unidos e India; ambos países se negaron y entonces entró en liza una constructora china, China Harbor Group, que apoyada por China Eximbank logró el contrato en 2007.

China Eximbank ofreció un préstamo de 307 millones de dólares a 15 años con un periodo de gracia de cuatro años, dando a Sri Lanka la posibilidad de elegir entre un tipo de interés fijo del 6,3 por ciento y un tipo variable. El gobierno optó por la primera opción y la primera fase del proyecto portuario se completó en tres años.

Con Sri Lanka en plena guerra civil, quien se la jugaba era China. No hay en el mundo un banco que preste dinero a un gobierno enfrascado en interminables escaramuzas armadas, que no terminaron hasta 2009.

Además del préstamo, el gobierno emitió su primer bono internacional, con un tipo de interés del 8,25 por ciento, más elevado que el préstamo chino. No obstante, el país comenzó a endeudarse en exceso y en lugar de esperar a que la primera fase de las obras generaran ingresos, como había recomendado la empresa danesa, el gobierno decidió acabar de construir el puerto.

En 2012 Sri Lanka tuvieron que pedir Eximbank otro préstamo de 757 millones de dólares, que obtuvieron a un tipo de interés reducido del 2 por ciento. Dos años después el puerto perdía dinero. Era necesario cambiar de operadores y la Autoridad Portuaria firmó otro contrato con China Harbor y China Merchants Group para explotar conjuntamente el nuevo puerto durante 35 años.

China Merchants ya explota una nueva terminal en el puerto de Colombo, y China Harbor ha invertido 1.400 millones de dólares en Colombo Port City, un lucrativo proyecto inmobiliario de recuperación de tierras. Pero en 2015 los problemas internos se acumularon, lo mismo que las deudas, y nuevas fuerzas políticas llegaron al gobierno.

En aquel momento Sri Lanka debía más a Japón, al Banco Mundial y al Banco Asiático de Desarrollo que a China. Las deudas no se debía al puerto. De los 4.500 millones de dólares de servicio de la deuda que Sri Lanka debía en 2017, solo el 5 por ciento correspondía a Hambantota. A cambio de un rescate del Fondo Monetario Internacional, el gobierno decidió alquilar el puerto de Hambantota.

No hubo licitación abierta y las dos únicas ofertas fueron las de China Merchants y China Harbor. Sri Lanka eligió a la primera, que se convirtió en el accionista mayoritario con un contrato de arrendamiento de 99 años, y utilizó la inyección de 1.120 millones de dólares para reforzar sus reservas de divisas, no para pagar a China Eximbank.

A partir de entonces Sri Lanka empezó a ocupar un lugar destacado en las declaraciones oficiales de Estados Unidos. Pence dijo que Hambantota podría convertirse en “una base militar avanzada” de China. Sin embargo, el interés militar del puerto es nulo. Está recortado en la costa para evitar el fuerte oleaje del océano Índico, y su estrecho canal sólo permite que entre o salga un barco a la vez, normalmente con la ayuda de un remolcador. En caso de guerra, los buques de guerra estacionados serían un blanco fácil.

Si para Estados Unidos la isla asiática nunca tuvo interés comercial, y mucho menos cuando se ahogaba en deudas, lo mismo se puede decir de India. Un país como Sri Lanka no les preocupa en absoluto, salvo si los chinos hacen su aparición.

Deborah Brautigam y Meg Rithmire https://www.theatlantic.com/international/archive/2021/02/china-debt-trap-diplomacy/617953/

Más información:
— La Nueva Ruta de la Seda cumple 5 años en medio de buenas expectativas, sospechas y desconfianza
— Las exportaciones de capital chino a los países asiáticos

La policía china detiene a dos cabecillas de uno de los mayores holdings privados del país

Los dos ejecutivos más importantes del holding HNA fueron detenidos por la policía china, días después de que el conglomerados se dividiera en cuatro negocios separados.

El fundador y ex presidente de HNA, Chen Feng, y el ex director general Adam Tan Xiangdong fueron detenidos, informó el grupo en un comunicado. “HNA Group y sus empresas miembros están operando de manera estable y ordenada. La reestructuración de la quiebra se está llevando a cabo sin problemas y su producción y operaciones no se han visto afectadas”, dice el comunicado.

El holding HNA fue fundado sobre los cimientos de Hainan Airlines, la aerolínea privada más exitosa de China. A lo largo de tres décadas pasó de ser una aerolínea regional a convertirse en una de las mayores empresas privadas de China y una de las más compradoras de activos. Gran parte del crecimiento, ayudado por los préstamos bancarios, comenzó después de 2010, cuando Chen se puso como objetivo que HNA estuviera entre las 100 empresas de la lista Fortune, clasificadas por sus activos.

En su mejor momento, los activos de HNA, estimados en 50.000 millones de dólares, abarcaban todo el mundo, desde la mayor participación en Deutsche Bank hasta una cuarta parte de la cadena de hoteles Hilton, pasando por una parcela en el antiguo aeropuerto Kai Tak de Hong Kong.

La compra de activos hizo que HNA se endeudara por un valor de 77.300 millones de dólares, según Gu Gang, presidente ejecutivo y jefe del comité de trabajo encargado de los negocios del holding.

Tras una reunión con 2.700 funcionarios clave del grupo que participaron en persona y de manera virtual, Gu dijo que debían reforzar su cohesión y seguir las directrices del Partido Comunista chino.

“La reestructuración de la quiebra de HNA está en sus últimas etapas”, dijo en un comunicado. “Cada unidad de negocio debe revisar las duras lecciones aprendidas en sus últimos 28 años de desarrollo. Debemos entender que han sido el Partido y la nación los que han dado a HNA la oportunidad de renacer, y seguir las instrucciones del Partido”, informó la empresa.

En el marco de la reestructuración de HNA, el grupo se dividirá en cuatro partes, y cada unidad operará de forma independiente en los sectores de la aviación, los aeropuertos, las finanzas y el comercio.

Hainan Airlines recibirá una inversión estratégica de Liaoning Fangda Group Industrial, un conglomerado con negocios en los sectores del carbón, el acero y el farmacéutico.

En cuatro meses, la empresa pagó 3.500 millones de dólares por cuatro terrenos en Kai Tak para construir pisos de lujo frente al mar. Tras caer en dificultades financieras, se vio obligada a venderlos todos. Ganó 2.540 millones de dólares de Hong Kong en los tres primeros, pero perdió 740 millones de dólares de Hong Kong en el último.

El holding fue uno de los cuatro conglomerados chinos que se sometieron a escrutinio por sus adquisiciones de activos impulsadas por la deuda, junto con Anbang Group, CEFC Group y Dalian Wanda Group.

La medida contra los cabecillas de la empresa, acuciada por las deudas, es vista como una advertencia a otras que están pasando aprietos similares, como la inmobiliaria Evergrande.

https://www.nytimes.com/2021/09/24/business/china-hna-evergrande.html

China prohíbe las transacciones en criptodivisas

En un momento de intensa crisis financiera, el Banco Central chino acaba de prohibir las transacciones en criptodivisas, que en apenas unas horas han visto caer sus cotizaciones, especialmente el bitcoin.

El aumento de la circulación de las criptomonedas ha provocado el blanqueo de capitales, la recaudación ilegal de fondos, el fraude, las estafas piramidales y otras actividades ilegales y delictivas, dice el comunicado oficial.

En mayo el gobierno chino prometió tomar medidas enérgicas contra la minería y el comercio de bitcoins como parte de los esfuerzos para frenar la crisis financiera, lo que provocó una importante venta de criptodivisas. El bitcoin, la mayor criptodivisa del mundo, cayó más de un 6 por ciento, hasta los 42.2167 dólares. Las monedas más pequeñas, que normalmente suben y bajan junto con el bitcoin, también cayeron.

La prohibición afectó a las acciones relacionadas con las criptomonedas y el “blockchain”. Los mineros que cotizan en Estados Unidos, Riot Blockchain, Marathon Digital y Bit Digital, cayeron entre un 6,3 por ciento y un 7,5 por ciento respectivamente en las operaciones previas al mercado.

Para tapar la verdadera situación económica, el máximo organismo de planificación, la NDRC, ha publicado un comunicado asegurando que el objetivo de la prohibición es lograr la “neutralidad” en las emisiones de carbono de China, ya que la minería de criptomonedas consume una gran cantidad de electricidad.

La explicación es inverosímil, aunque es cierto que China alberga la mayor concentración de mineros de criptomonedas del mundo, junto a otros países, como Abjasia, donde el precio de la electricidad es muy reducido. Además del freno a la especulación, el objetivo de China es reducir el consumo eléctrico y, por lo tanto, la dependencia del exterior.

Hasta abril China tenía una cuota del 46 por ciento de la tasa de extracción mundial, una medida de la potencia de cálculo utilizada en la minería y el procesamiento.

Los gobiernos locales deben tomar medidas drásticas contra las actividades de minería y prescribe su eliminación gradual. La minería se considera una industria “obsoleta”. No se permitirán nuevos proyectos y a los existentes se les dará tiempo para cerrar.

El confinamiento provocó un empeoramiento de las condiciones de trabajo hasta límites nunca antes alcanzados

Ayer se presentó en Madrid la encuesta COTS2, la segunda que se lleva a cabo sobre condiciones de trabajo, inseguridad y salud durante la pandemia. El estudio ha vuelto a demostrar que los confinamientos y demás medidas restrictivas han provocado un empeoramiento generalizado de las condiciones de trabajo y de salud laboral hasta límites nunca antes alcanzados (1).

El dilema de “la salud está por encima de la economía” es falso y que las restricciones aprobadas por el gobierno del PSOE y Podemos han incrementado la precariedad y los accidentes de trabajo mortales, lo cual pone de relieve otra falsedad, por cuanto las empresas no cerraron, incluidas las calificadas como “no esenciales”, sino que recurrieron al trabajo negro.

Durante el confinamiento, los trabajadores no sólo tuvieron que acudir a su puesto de trabajo, sino que muchos de ellos lo tuvieron que hacer a pesar de tener test positivo al coronavirus, en un momento en el cual no existían mascarillas, ni hidrogel, ni distancia social, ni ninguna clase de equipos de protección. Si el contagio fuera cierto, los índices de mortalidad entre los trabajadores habrían sido espectaculares.

En medio de la histeria, los trabajadores han tenido que acudir a su puesto en condiciones de “máxima presión”, lo que ha provocado un deterioro de su salud mental y un aumento del consumo de psicofármacos, alcohol y drogas.

Como consecuencia de las restricciones, los trabajadores se tuvieron que enfrentar en todo el mundo a situaciones extremas de explotación, aumento de la carga de trabajo, prolongación de la jornada laboral y la reducción de los periodos de descanso (2).

Las empresas industriales no sólo no cerraron sino que tuvieron un “exceso de actividad”, dice el Faro de Vigo, y en la comarca de Arousa se siguen produciendo tres accidentes laborales diarios, un promedio que no cambió durante el estado de alarma (3).

“La siniestralidad laboral se desboca en Castellón con el peor dato de la década”, titula El Mundo, con 7.662 accidentes en un año, cerca de 50 ellos graves y 11 trabajadores muertos (4).

La mayor parte de los accidentes laborales no son tales, sino delitos, y a veces la Fiscalía toma cartas en el asunto. A pesar de la pandemia, el año pasado investigó seis muertes más por homicidio imprudente en Barcelona como consecuencia de los trabajadores muertos durante la jornada laboral (5).

En Andalucía muere un trabajador por accidente laboral cada 60 horas, sobre todo en el sector de la construcción. La senda ascendente de muertes obreras se refleja también en el aumento de los accidentes graves, con una subida de más de un 12 por ciento (6).

(1) https://www.ccoo.es/b4ee9ad0c1c78c152ea5d609ce5a08da000001.pdf
(2) https://mpr21.info/los-accidentes-de-trabajo-mataron-mas-que-el-coronavirus-el-ano-pasado/
(3) https://www.farodevigo.es/arousa/2021/09/21/siniestralidad-laboral-pandemia-arousa-registra-57497921.html
(4) https://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/castellon/2021/09/19/614626e5fc6c83811c8b458c.html
(5) https://www.msn.com/es-es/noticias/espana/fiscal
(6) https://www.lavozdelsur.es/actualidad/sociedad/trabajador-accidente-laboral-60-horas-andalucia-ugt-siniestralidad_265287_102.html

Las dos caras de la precariedad laboral

La acumulación de la riqueza y el poder lleva a condiciones desfavorables a los trabajadores, pues mina la capacidad de negociación y conduce a los bajos salarios. A su vez, las medidas de austeridad afectan la capacidad adquisitiva de los empleados, limitan las plantas de personal, restringen bienes y servicios, aumentan el ahorro en el gasto público para resolver la crisis, conducen al despojo de los de abajo y al enriquecimiento de los de arriba.

Una de las causas del aumento de la desigualdad ha sido las condiciones para poder trabajar, como es la “falta de experiencia en los jóvenes”; al mismo tiempo, limitaciones para hombres y mujeres “por edad”, las desventajas de tener títulos, pues las empresas “no están en capacidad de responder salarialmente”, además, la informalidad que crece de manera exponencial. Se suele atribuir el desempleo a la tecnología y a la globalización, pero se olvida que la mejora en la tecnología no fija el reparto de los beneficios. Tampoco es atribuir la escasez de trabajo a la globalización, pues se ocultan los aspectos políticos del problema, como es el hecho de importación de productos porque son más baratos, en desventaja de la producción local.

Hay un retroceso que hace que los trabajadores queden indefensos, obligados a un trabajo escaso, sin horas extras que según la legislación no se pagan. Hay que añadir la patraña: los ricos no pagan impuestos, ya que tal medida contribuye al aumento de trabajo. Existen factores que han llevado a las degradaciones de las condiciones del trabajo y, en concreto, ha sido la desaparición del modelo que trajo la flexibilización laboral. El trabajo informal, los contratos a corto plazo, los horarios irregulares, el pago por horas, la disminución del trabajo asalariado. De esta manera, los trabajadores se han vuelto vulnerables, con el riesgo de no tener ingresos y, mucho menos, el derecho a una pensión, salud ni educación.

Perder el trabajo significa el camino a un largo calvario, pero tener un empleo no significa una mejor existencia, dado que el salario mínimo no permite cubrir los costos de las necesidades elementales, como son alimento, vestido y vivienda. Pero la degradación de las condiciones de vida de la mayoría está afectando al sistema. Son muchos los que temen que el crecimiento de la desigualdad, y con ello el empobrecimiento, erosiona y lleva a un malestar que cabe temer que la situación desemboque en envidia, odio y guerra social. Ante esto, se recurre al aumento de la fuerza pública y el ejército en las calles.

Y, se vuelve al mundo feudal, pues los ricos viven en sus “castillos” con vallados, hombres vigilantes, perros electrónicos, servicios de seguridad, visitas a los paraísos fiscales, mientras que los gobiernos con sus decisiones llevan a cabo las “reformas laborales y la legislación fiscal” que impulsan la desigualdad económica.

Silvio E. Avendaño https://www.las2orillas.co/las-dos-caras-de-la-precariedad-laboral/

Para hacer caja China tiene que empezar a vender sus empresas públicas al capital extranjero

Hace dos semanas advertimos de la quiebra de la inmobiliaria china Evergrande y hace años que venimos insistiendo en que el crecimiento de la deuda, pública y privada, del país asiático era insostenible, hasta el punto de que las medidas del gobierno para frenarla no son suficientes. Incluso da la impresión de que China no puede afrontar su endeudamiento recurriendo a sus propias fuerzas y busca auxilio en otros mercados, como Wall Street, a pesar de las sanciones económicas de Estados Unidos.

En China están en quiebra las inmobiliarias tanto como los bancos, por lo que un fondo buitre como Blackrock ha salido al rescate, estableciéndose en el país asiático, quizá al olor de la carroña, como el cadáver de Evergrande, y saltándose el embargo.

Evergrande es sólo la punta de un iceberg de muchas empresas chinas gigantescas y muy endeudadas en las que, aparte del Estado, sólo un fondo buitre está dispuesto a invertir. Hasta la fecha el Banco Central de China no ha intervenido y las expriencias pasadas no son buenas. El gobierno del Pekín también un “banco malo” para tapar los agujeros de los bancos buenos, Huarong, y el tiro salió por la culata. El rescatador tuvo que ser recatado en agosto.

Huarong es una de las cuatro empresas públicas creadas a raíz de la crisis financiera asiática de 1998 para gestionar los activos de las empresas en quiebra. Aunque es propiedad mayoritaria del Estado, desde 2014 ha vendido acciones al capital extranjero, lo que indica que el Banco Central chino no era capaz por sí mismo de lograr el rescate.

La deuda de Huarong era de poco más de 200.000 millones de dólares; la de Evergrande es de casi 300.000. La crisis financiera de China “se está convirtiendo en una bola de nieve”, escribe F. William Engdahl, y a la crisis financiera se le ha sumado la inmobiliaria, una burbuja que puede dejar sin vivienda a decenas de miles de propietarios que se han endeudado o han pagado sus casas antes de que se construyeran.

Se trata, pues, de una crisis económica y política a la que el gobierno llega tarde. “La vivienda es para vivir, no para especular”, ha dicho Xi Jinping. La construcción y venta de inmuebles representa más del 28 por ciento del PIB chino, según las estimaciones oficiales. Si el gobierno chino pincha la burbuja inmobiliaria, las deudas se quedarán si pagar. Muchas empresas quebrarán y en su caída arrastrarán a otras.

El Banco Central chino pudo digerir la quiebra de Huarong y puede digerir también la de Evergrande, es decir, puede seguir combatiendo los síntomas, pero la enfermedad seguirá y será cada vez peor. Hace falta cirujía, pero es difícil saber dónde empezar a cortar el grifo. Parece que los rescates se han acabado. La Nueva Ruta de la Seda ya ha recortado sus presupuestos y los grandes proyectos de obras van a hacer lo mismo, tanto a escala central como local.

China tiene que empezar a vender para hacer caja y por eso ha aparecido Blackrock, al que seguirán otros fondos buitre detrás de bocados jugosos, como la gigantesca red de ferrocarriles de alta velocidad, la mayor del mundo. Hay muchas perlas así.

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