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El capitalismo no tiene ninguna solución viable para la crisis mundial de la deuda

La dimisión del primer ministro de Sri Lanka, Mahinda Rajapaksa, se produjo tras semanas de protestas y una crisis económica cada vez más profunda. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha empezado a trabajar con el gobierno de Colombo en un plan de rescate que incluirá un paquete de reformas, así como apoyo financiero.

Pero no se trata sólo de la mala gestión de un país concreto. Sri Lanka es el canario en la mina de carbón. Los países de renta baja y media de todo el mundo se enfrentan a una triple crisis: los confinamientos, el aumento del coste de su deuda y la subida de los precios de los alimentos y el combustible.

El Banco Mundial afirma que casi el 60 por cien de los países de bajos ingresos estaban sobreendeudados o en alto riesgo antes de la Guerra de Ucrania, mientras que el coste del servicio de la deuda está aumentando considerablemente, sobre todo para los países que han acumulado deuda en divisas extranjeras. La guerra en Ucrania ha llevado a los inversores a buscar el refugio del dólar estadounidense, haciendo caer el valor de las monedas de los mercados emergentes. La subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal ha agravado el problema.

La crisis de los mercados emergentes no es nueva, pero ahora ya no hay manera de hacer frente a ella. A lo máximo el capital financiero puede paliar alguno de estos problemas país por país, “pero se trata de problemas sistémicos y actualmente no hay forma de abordarlos de forma sistémica”, ha reconocido Richard Kozul-Wright, Director de la División de Globalización y Estrategias de Desarrollo de la UNCTAD.

La ONU ha tratado de cuantificar el problema. Su rama de comercio y desarrollo, la UNCTAD, señaló en un informe reciente que 107 países se enfrentaban a una de estas tres perturbaciones, como mínimo: aumento de los precios de los alimentos, aumento de los precios de la energía o endurecimiento de las condiciones financieras. Estos tres choques afectaron a 69 países: 25 en África, 25 en Asia y el Pacífico y 19 en América Latina y el Pacífico.

El FMI ha iniciado conversaciones de rescate con Egipto y Túnez -dos grandes importadores de trigo de Rusia y Ucrania- y con Pakistán, que ha impuesto cortes de electricidad por el alto coste de la energía importada. Entre los países del África subsahariana figuran Ghana, Kenia, Sudáfrica y Etiopía. Argentina firmó recientemente un acuerdo de deuda de 45.000 millones de dólares con el FMI, pero otros países latinoamericanos en riesgo son El Salvador y Perú.

Durante meses se especuló con que Turquía sería la primera ficha de dominó en caer, pero a pesar de una tasa de inflación anual del 70 por cien y un enfoque poco convencional de la gestión económica, sigue aguantando. A diferencia de otros países amenazados, Turquía es capaz de alimentar a su propia población.

China cancela 23 préstamos a 17 países africanos

China ha cancelado 23 préstamos a 17 países africanos y desarrolla proyectos comerciales y de infraestructuras “beneficiosos para todos”.

Además, Pekín ha anunciado la concesión de 23 préstamos sin intereses a 17 países africanos, al tiempo que se compromete a profundizar su colaboración con el continente.

Esto se suma a la cancelación por parte de China de más de 3.400 millones de dólares de deuda y a la reestructuración de unos 15.000 millones de dólares de deuda en África entre 2000 y 2019.

Aunque Pekín tiene un repetido historial de condonación de préstamos como éste, los gobiernos occidentales han estado haciendo acusaciones infundadas y políticamente motivadas de que China está utilizando la “diplomacia de la trampa de la deuda” con los países más pobres del mundo.

Estados Unidos ha convertido a África en un campo de batalla en su nueva Guerra Fría contra China y Rusia. Washington utiliza como arma las afirmaciones sobre las “trampas de la deuda” chinas en un intento de demonizar a Pekín por sus importantes proyectos de infraestructuras en el continente africano.

Por su parte, China se ha opuesto a la nueva guerra fría de Estados Unidos.

El 18 de agosto, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, mantuvo una reunión con dirigentes de varios países africanos y de la Unión Africana.

En la conferencia, Wang condenó la “mentalidad de guerra fría de suma cero” de Occidente. En su lugar, propuso un modelo basado en la “cooperación multipartidista” con África, que aporta “resultados beneficiosos para todas las partes”.

“Lo que África acogería con satisfacción es una cooperación mutuamente beneficiosa para el mayor bienestar de la población, no la rivalidad entre grandes países para obtener beneficios geopolíticos”, dijo.

Wang reveló que Pekín apoyará a la Unión Africana en sus esfuerzos por entrar en el G20.

El ministro de Asuntos Exteriores también anunció que “China renunciará a los 23 préstamos sin intereses para 17 países africanos que habían vencido a finales de 2021”.

Pekín se ha comprometido a aumentar el comercio con África y ha llegado a acuerdos con 12 países del continente para eliminar los aranceles del 98 por cien de los productos que exportan a China, aumentando la competitividad de los productos africanos.

Wang dijo que el gobierno chino seguiría proporcionando ayuda alimentaria, económica y militar a África.

Destacando la importancia de la “cooperación al desarrollo”, China ofreció miles de millones de dólares de inversión en proyectos de infraestructura como “un fuerte impulso al proceso de industrialización de África”.

África desempeña un papel importante en la Ruta de la Seda, un proyecto mundial de infraestructuras para interconectar los países en desarrollo y desplazar el centro de la economía mundial hacia el este.

“Frente a diversas formas de prácticas hegemónicas e intimidación, China y África se han mantenido unidas”, afirmó Wang, quien pidió “salvaguardar la equidad y la justicia internacionales”.

Estados Unidos presiona y amenaza

Varios diplomáticos estadounidenses han visitado África y presionan para que corte sus lazos con China y Rusia.

Los comentarios y las promesas de China de profundizar en una “cooperación mutuamente beneficiosa” con África no podían ser más diferentes de los realizados por los diplomáticos estadounidenses.

La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, visitó Uganda y Ghana en la primera semana de agosto. Allí amenazó al continente, diciendo a los países africanos que no pueden comerciar con Rusia o se les considerará responsables de violar las sanciones occidentales.

Thomas-Greenfield advirtió en Uganda: “En términos de las sanciones que tenemos contra Rusia -por ejemplo, las sanciones petroleras-, si un país decide relacionarse con Rusia donde hay sanciones, entonces están violando esas sanciones; están violando nuestras sanciones, y en algunos casos están violando las sanciones de la ONU con otros países, y estamos advirtiendo a los países que no violen esas sanciones porque si lo hacen, tienen la posibilidad de que se tomen medidas contra ellos por violar esas sanciones”.

El Secretario de Estado estadounidense Antony Blinken viajó a Sudáfrica, la República Democrática del Congo y Ruanda del 7 al 11 de agosto, en el marco de un viaje para debilitar la relación de África con China y Rusia.

La ‘trampa de la deuda’ china es un mito

Una de las armas más potentes de Washington en su guerra informativa contra China son sus acusaciones infundadas de que Pekín supuestamente está atrapando a los países africanos en la deuda.

Sin embargo, como ya hemos comentado en otra entrada, los responsables de la gran mayoría de la deuda en la que están atrapados los países del sur son los gobiernos occidentales, las instituciones financieras, los bancos y los fondos buitre.

La BBC, investigó las afirmaciones sobre la “diplomacia de la trampa de la deuda” en Sri Lanka y concluyó a regañadientes que eran falsas. “La verdad es que muchos expertos independientes dicen que debemos desconfiar de la narrativa de la trampa de la deuda china, y hemos encontrado muchas pruebas aquí en Sri Lanka que la contradicen”, dijo el periodista de la BBC Ben Chu en un informe.

Asimismo, académicos de la Universidad Johns Hopkins y de la Escuela de Negocios de Harvard reconocieron en la revista The Atlantic que “la ‘trampa de la deuda’ china es un mito”.

La académica Deborah Brautigam escribió que la narrativa patrocinada por el gobierno de Estados Unidos es mentira: “Nuestra investigación muestra que los bancos chinos están dispuestos a reestructurar las condiciones de los préstamos existentes y nunca han embargado un activo de ningún país”, añadió.

Brautigam descubrió que entre 2000 y 2019, China canceló más de 3.400 millones de dólares y reestructuró o refinanció unos 15.000 millones de dólares de deuda en África, renegociando al menos 26 préstamos individuales.

Esta última condonación de la deuda se suma a los 23 préstamos sin intereses para 17 países africanos que Pekín ha anunciado que concederá.

Hyundai explota mano de obra infantil en una cadena de montaje de Estados Unidos

En la mayoría de los países en los que el movimiento obrero ha conseguido, mediante la lucha y a lo largo de muchos años, forzar la adopción de leyes que protejan a los trabajadores, normalmente se prohíbe hacer trabajar a los niños de 12, 13 ó 14 años en las cadenas de montaje o en condiciones similares, especialmente exigentes.

Eso no impide que las empresas busquen márgenes de beneficio cada vez mayores, se salten esas leyes y utilicen incluso a niños pequeños. Eso no sólo ocurre en algunos países del Tercer Mundo, sino también en Estados Unidos.

Los primeros en dar la voz de alarma sobre lo que ocurría en las fábricas del grupo surcoreano Hyundai, especialmente en Alabama, fueron un grupo de tres periodistas que trabajaban para la agencia de noticias Reuters (*). El reportaje fue luego difundido por otros medios de comunicación estadounidenses.

A través de su filial, llamada Smart Alabama LLC, en Hyundai trabajaban los niños hasta que el reportaje se publicó. La fábrica está situada en la localidad de Luverne y suministra piezas a la planta de montaje de Hyundai en Montgomery, también en Alabama, que al mismo tiempo se considera la instalación insignia de la empresa surcoreana en Estados Unidos.

Hyundai no es una pequeña fábrica local. Es una de las multinacionales más ricas y poderosas del mundo. Como es normal, la fábrica de Montgomery es la segunda planta de montaje de automóviles más productiva del mundo.

Los tres periodistas, Joshua Schneyer, Mica Rosenberg y Kristina Cooke, se pusieron tras la pista de un niño que trabajaba la cadena de montaje de Hyundai después de conocer otro caso que implicaba a un joven de 16 años de Guatemala que trabajaba en una planta de procesamiento de pollos. Finalmente conocieron la biografía de un niño desaparecido en la ciudad de Luverne, que involucraba a una familia de inmigrantes, igualmente originaria de Centroamérica.

La niña desaparecida, que no tenía ni siquiera 14 años en el momento del reportaje, volvió a aparecer. Los priodistas supieron que tanto la niña como sus otros dos hermanos no iban a la escuela en absoluto, porque trabajaban todos los días para Hyundai por un salario que, a día de hoy, sigue siendo un misterio.

El padre, que en su día también trabajó para la multinacional surcoreana, aunque ya no es así, confirmó que sus tres hijos trabajaban para Hyundai hasta hace poco. Reconoce que es lamentable, pero que necesitaban el dinero ya que no podían llegar a fin de mes.

Hyundai, por su parte, afirma que ningún niño de 11, 12, 13 ó 14 años ha trabajado nunca en ninguna de sus fábricas, incluidas sus filiales, y que la empresa siempre ha respetado todas las leyes aplicables. Sin embargo, tras llevar a cabo su propia investigación, la policía afirma lo contrario.

La fábrica Smart, que produce piezas para las cadenas de montaje de Hyundai, ya ha sido condenada varias veces por graves violaciones de la salud y la seguridad de los trabajadores. Los accidentes laborales también son habituales en la fábrica.

Los patrones de la fábrica utilizan la mano de obra inmigrante porque es menos probable que se rebelen contra las pésimas condiciones de trabajo. Lo que también se admitiría, en voz baja, es el hecho de que utilizar a los niños para este tipo de trabajo podría estar mal visto por muchos, pero que con la escasez de mano de obra, sería una especie de mal menor.

(*) https://www.reuters.com/world/us/exclusive-hyundai-subsidiary-has-used-child-labor-alabama-factory-2022-07-22/

Los despidos masivos no son ningún crimen

El 17 de marzo de este año la empresa británica P&O Ferries, que transita por el Canal de la Mancha, despidió a 800 marinos de la noche a la mañana y los sustituyó por trabajadores subcontratados a los que les pagaba muy por debajo del salario mínimo de Reino Unido, a pesar de que la empresa matriz, DP World, está obteniendo beneficios máximos.

El anuncio de los despidos sonó como una tormenta social en el tráfico del Canal de la Mancha. El sindicato que representa a los marinos, Nautilus International, denunció los hechos como delito, una pretensión que ha sido rechazada.

“Tras una completa y sólida investigación penal sobre las circunstancias que rodean a los empleados despedidos por P&O Ferries, hemos llegado a la conclusión de que no presentaremos cargos penales”, dijo el viernes un portavoz del Servicio de Insolvencia, una institución pública se encarga de perseguir a los infractores en nombre del Departamento de Empresas.

Mark Dickinson, secretario general del sindicato dijo que la decisión de no presentar cargos penales contra P&O era “profundamente decepcionante”. El rechazo “será recibido con frustración y rabia por los 786 marinos y sus familias que han sido tan cruelmente rechazados por P&O Ferries”.

Un portavoz del gobierno también lamentó la decisión, diciendo que “dado su muy mal comportamiento, es muy decepcionante que la empresa no se enfrente a cargos penales”. Todavía está en marcha una investigación civil.

La empresa P&O Ferries se ha justificado con la pandemia, que colapsó los viajes internacionales. Aseguró que estaba perdiendo 100 millones de libras al año. Se esperaba que la sustitución de 800 de los 3.000 trabajadores por emigrantes colombianos y trabajadores temporales redujera la factura salarial a la mitad.

El anuncio fue muy mal recibido y provocó importantes interrupciones en el transporte a través del Canal de la Mancha. Las autoridades británicas retuvieron dos de los buques de la empresa por «deficiencias» y ocho buques fueron inspeccionados en el marco de un enfrentamiento con el gobierno de Boris Johnson.

El patrón de P&O Ferries, Peter Hebblethwaite, y el de su empresa matriz han sido citados para dar explicaciones ante una comisión parlamentaria.

Los curros de mierda

Casi 50 millones de trabajadores abandonaron sus empresas en Estados Unidos tras dos años de pandemia. Lo llamaron “la gran dimisión” (big quit), que el año pasado afectó a un 3 por cien de la fuerza de trabajo, un máximo en dos décadas.

Muchas empresas contrataron a trabajadores que ya estaban en su puesto, en un contexto de gran demanda y escasa oferta. Después de que la economía estadounidense cayera en picado en 2020, la actividad volvió a repuntar el año pasado, provocando mecánicamente una fricción en el mercado laboral entre la oferta y la demanda.

Las empresas no encontraban mano de obra y tuvieron que mejorar las condiciones laborales. “Se buscan trabajadores en la industria de la madera para puestos altamente remunerados”, decía la prensa española el año pasado (1). “La falta de mano de obra cualificada se ha convertido en un problema para la mayoría de economías continentales”, titulaba El País (2).

Estos días los medios de comunicación australianos hablan de “penuria de mano de obra”, después de dos años de cierre de fronteras. La tasa de paro es del 3,4 por cien, un porcentaje desconocido desde los años cuarenta. Casi medio millón de puestos de trabajo están vacantes, el doble que antes de la pandemia. El gobierno le va a dar la vuelta a las restricciones sanitarias de la pandemia para permitir la llegada de 200.000 emigrantes al año.

La pandemia alteró la relación de muchos trabajadores con sus empresas. En muy pocos días, con la pandemia millones de trabajadores pasaron a teletrabajar a tiempo completo, mientras que otros pasaron a trabajar a jornada reducida durante largas semanas. Este periodo ha llevado a cuestionar el papel social de ciertos puestos de trabajo.

Pero este fenómeno no es ni mucho menos reciente. David Graeber acuñó el concepto de “curros de mierda” (bullshitt jobs), que dependen de muchos factores. La mayor parte de las veces los expertos hablan de la formación o la experiencia del trabajador. Unas veces las empresas no encuentran mano de obra cualificada y otras ofrecen “curros de mierda” a trabajadores con estudios, cualificación y experiencia previa en ell puesto.

Hay determinados puestos que las empresas sólo son capaces de cubrir porque siempre hay alguien al que no le queda más remedio que aceptar ciertas condiciones laborales miserables.

El cierre de las empresas durante la crisis de 2008 obligó a los trabajadores españoles a emigrar masivamente al norte de Europa. Esa mano de obra no ha regresado por la diferencia salarial.

Hasta Biden lo recomendó el año pasado, cuando los empresarios se lamentaban de que no encontraban mano de obra suficiente: “¡Súban los salarios!”, les dijo.

Una cadena de restaurantes de Sidey regala 5.000 dólares (3.500 euros) a los trabajadores en el momento de firmar el contrato. El ejemplo debería cundir en todo el mundo.

(1) https://www.antena3.com/noticias/economia/buscan-trabajadores-industria-madera-puestos-altamente-remunerados_202109046133bed53668b600013bf6be.html
(2) https://elpais.com/economia/2021-10-17/europa-busca-trabajadores.html

Wall Street expulsa a 5 monopolios chinos

La fragmentación del mercado mundial sigue su curso, incluso en el sector financiero. El viernes 5 grandes monopolios chinos que cotizan en Estados Unidos anunciaron su retirada de Wall Street. Como ya adelantamos en una entrada anterior, una ley aprobada en 2020 por el Congreso de Estados Unidos obliga a las empresas que cotizan en Estados Unidos a certificar sus cuentas por una empresa autorizada antes de 2024. Las empresas chinas lo consideran como una forma de espionaje industrial.

Algunas empresas chinas han preferido marcharse de Wall Setreet. Los primeros en retirarse han sido dos gigantes petroleros, Sinopec y PetroChina. El peso pesado de los seguros, China Life Insurance, el gigante chino del aluminio Chalco y una filial de Sinopec con sede en Shanghai han anunciado movimientos similares.

En sus comunicados los monopolios chinos aducen razones espurias para abandonar la bolsa de Nueva York. El regulador de los mercados financieros de China justificó las decisiones explicando que se basaban en consideraciones comerciales.

Hace tiempo que las empresas chinas se financiaban a través de la cotización en Estados Unidos. En 2014, Alibaba, pionera del comercio electrónico en China, recaudó 25.000 millones de dólares en Wall Street, la mayor oferta pública inicial de todos los tiempos.

Debido a la creciente rivalidad con Washington, especialmente en el ámbito tecnológico, China anima ahora a sus empresas a buscar financiación en sus mercados de valores (Hong Kong, Shanghai, Shenzhen y Pekín).

Sometidas a una vigilancia y unas restricciones más estrictas en Estados Unidos, muchas empresas chinas optan también por una segunda cotización en el mercado de valores de su país, como el buscador Baidu o Alibaba, que cotizan en Hong Kong.

Varios países están a la caza para que los gigantes chinos se instalen en su territorio, especialmente Suiza. Desde el 25 de julio las empresas chinas pueden incorporarse a la Bolsa de Suiza en una cotización secundaria. Las empresas que cotizan en Suiza pueden emitir GDR (*) en China en las bolsas de Shanghai y Shenzhen. Las acciones correspondientes se depositan en un banco chino, según explicó la Bolsa de Suiza en el comunicado en el que anunciaba el lanzamiento.

Varias empresas chinas han sido aprobadas por la bolsa suiza, entre ellas Gotion High-Tech, una empresa de baterías de litio que cotiza en Shenzhen, y Keda International, una empresa que cotiza en Shanghai y está especializada en materiales de construcción y cerámica.

(*) Los GDR o recibos internacionales de depósito son instrumentos financieros utilizados por los mercados privados para obtener capital en dólares estadounidenses o en euros.

El trigo ucraniano navega a la deriva

El 22 de julio se firmó el acuerdo tripartito (Ucrania, Rusia, Turquía), con el visto bueno de la ONU, para vender una parte de los diez mil millones de euros de cereales que siguen almacenados en los puertos del Mar Negro. Ucrania necesitaba financiar la continuación de la guerra.

Sin embargo, apenas una docena de barcos cargados de grano han salido de los puertos ucranianos del Mar Negro. Nadie quiere el trigo ucraniano. Egipto ha cancelado todas las compras que tenía firmadas.

El 1 de agosto zarpó de Chornomorsk el primer buque ucraniano cargado de grano, el “Razoni”, que desde entonces va dando tumbos por los mares. Su primer cliente en el Líbano hizo su pedido antes de la guerra y ya no quiere el trigo porque dice que es de la mala calidad. Se ha deteriorado tras las semanas que lleva almacenado en la bodega.

El barco está ahora vagando por el mar. Es habitual que los barcos zarpen sin saber exactamente quién será su cliente final, ya que el fletador espera la mejor oferta en función de unos precios volátiles de las materias primas agrícolas.

¿Les habían contado en la televisión que el trigo iba destinado a los países hambrientos del mundo? No; se lo lleva el mejor postor.

Se ha presentado un nuevo comprador en Mersin, en la costa sur de Turquía. Pero sólo le interesa el 5 por cien de las 26.000 toneladas de trigo del “Razoni”. ¿Qué pasa con el resto?

Turquía no figura en la lista de países afectados por la escasez de trigo y maíz procedentes de Ucrania. Se lo llevará algún especulador. Lo comprará a bajo precio para luego revenderlo, aunque se encuentre en mal estado.

En otras palabras, como es sabido de sobra, el trigo ucraniano no va a saciar el hambre en el mundo. Es imposible reanudar el comercio de cereales desde Ucrania. El acuerdo tripartito es otro paripé para consumo de las televisiones del mundo entero.

La crisis económica es el prólogo de una revuelta a escala mundial

En el periódico británico Daily Telegraph, Sherelle Jacobs advierte a sus lectores de que estamos viviendo un verano “antes de la tormenta”. ¿Qué quiere decir la periodista con eso?, ¿es otro engaño de la élite, que prepara a la población para los tiempos inestables que se avecinan?

Jacobs señala que “los precios de la energía están en niveles sin precedentes” y que “nos acercamos a uno de los mayores terremotos geopolíticos en décadas”. Los trastornos que se avecinan “probablemente serán mucho mayores que las convulsiones que siguieron a la crisis financiera de 2008”.

La crisis que se avecina podría ser “incluso más catastrófica que la crisis del petróleo de los años setenta”. Los países en desarrollo ya se han visto afectados, con con cortes de energía que se extienden desde Cuba hasta Sudáfrica. Sri Lanka es sólo uno de los muchos países de renta baja cuyos problemas actuales podrían repetirse en otros lugares.

“Pero Occidente no puede escapar de este apocalipsis”, escribe Sherelle Jacobs. De hecho, en muchos aspectos, Occidente parece estar en el centro de este caos, y Reino Unido quizás en la zona cero.

En Europa y América, según Sherelle Jacobs, el “sistema de élites tecnocráticas complacientes” se está desmoronando. Su génesis, que predijo el glorioso enredo de los Estados nación en el sistema mundial de gobierno y las cadenas de suministro, se ha convertido en una metáfora de los peligros de la mundialización.

A pesar de los intentos de presentar la guerra en Ucrania como un cisne negro, la subida de los precios de las materias primas en un mundo volátil era totalmente previsible incluso antes de la operación especial de Putin. La población se pregunta por qué sus dirigentes no hicieron planes de contingencia a tiempo. La crisis económica se preveía incluso antes de la emergencia sanitaria.

Sherelle Jacobs cree que no hay otra explicación para este fiasco que “décadas de suposiciones erróneas y errores políticos de la clase dirigente”. Personalmente, también veo una planificación consciente, pero los verdaderos responsables son las familias multimillonarias con sus bancos centrales y sus omnipotentes empresas de inversión deben rendir cuentas, o sus secuaces políticos serán sacrificados una vez más.

Después de la crisis financiera, los gobernantes apenas lograron convencer a los ciudadanos de que se sometieran a la disciplina de la austeridad y convencer a los votantes de que “todos” eran buenas personas. que “todo el mundo” es en parte responsable de la crisis y que, por tanto, todos deben contribuir a corregir los errores. ¿Puede la élite eludir su responsabilidad por más tiempo?, ¿ya no hay responsabilidad?

Como dice el viejo refrán, “el emperador no tiene ropa”. Los gobernantes simplemente ya no tienen un mensaje creíble y reconfortante que enviar a los ciudadanos de a pie ante la adversidad. La única visión de futuro que han sido capaces de elaborar es una distópica agenda ecológica de “neutralidad de carbono y emisiones cero”, lo cual no es nada bueno, que lleva las políticas de austeridad y los prejuicios de la economía mundial a un nivel completamente nuevo.

Hacer una campaña activa a favor de las burbujas verdes especulativas parece una locura en este contexto. Sin embargo, es una agenda perfectamente lógica para una élite que está fuera de la realidad y busca sacar literalmente las castañas del fuego en caso de emergencia. A pesar de lo que puedan pensar los activistas de Elokapina, el mundo no se salvará por la acción climática de Finlandia.

Hay varios países en los que podríamos ver los primeros signos de revuelta popular. Los alemanes tendrán que tragarse la humillación nacional y el aumento de la factura energética en nombre de los intereses estadounidenses. Sólo un liberal que cree ciegamente en la maravilla del atlantismo agradecerá las duchas frías y una política exterior y de defensa antirrusa.

Según algunos analistas, Francia, que no es ajena a las protestas y a la subversión, podría ser el primer país de Europa en sufrir cortes de electricidad a pesar de su gran industria nuclear. Para Sherelle Jacobs, en cambio, las cosas en Gran Bretaña “podrían estallar de verdad”, y Reino Unido se convertiría en un barril de pólvora al aumentar la inflación.

Los británicos han recibido incluso menos apoyo de su gobierno que los residentes de otros países occidentales. Se estima que la reducción de cinco peniques en el impuesto sobre el combustible es la segunda más baja de Europa. Mientras tanto, España ha hecho que muchos viajes en tren sean gratuitos hasta finales de año. Francia ha prometido nacionalizar el gigante energético EDF, al que ya ha obligado a limitar la factura de los consumidores. Es poco probable que incluso estas medidas sean suficientes.

“Las futuras subidas de precios serán tan grandes que millones de personas podrían no poder pagar sus facturas, incluidos los pensionistas y las familias que antes eran de clase media”, advierte Sherelle Jacobs.

La angustia que se avecina podría ser un punto de inflexión, pero eso es lo que pretenden quienes pretenden reactivar la economía mundial. Apenas hemos empezado a comprender lo imprevisibles que pueden ser los próximos años, y lo poco preparados que están los gobiernos y los ciudadanos para afrontar las consecuencias.

“Congélense el culo por Ucrania” el próximo invierno y paguen el precio de la democracia y la libertad, sugieren los nostálgicos de la política de seguridad en Finlandia, nostálgicos de la dominación occidental. En otras palabras, hacer su vida miserable por el bien de la política del gran poder y los intereses de la élite financiera, porque hay que deshacerse de Rusia. Los rusófobos no ven el panorama general, en el que Putin también desempeña su papel en el reinicio.

“Si el destete de Rusia es tan doloroso, ¿cómo vamos a acabar con nuestra dependencia de los productos chinos baratos?”, se pregunta Sherelle Jacobs, que comparte el mensaje del establishment. No menciona que la “independencia energética” de Europa y Gran Bretaña también es una broma, ya que la misma energía se sigue comprando a través de intermediarios, pero a un precio mayor.

El pronóstico parece sombrío, pero Sherelle Jacobs cree que podemos haber entrado en “el acto final de un sistema económico fallido”. Una vez más, hay más preguntas que respuestas sobre nuestro futuro.

¿Cambiará algo a mejor en este “reinicio del capitalismo”? La moneda digital del banco central hace su aparición. ¿Llevará el periodo de crisis a la temida eco-tecnodistopía o a un nuevo comienzo más humano?

¿Lograrán los círculos capitalistas dominar el colapso que ellos mismos han provocado, o el poder del dinero acabará tropezando con su propia ingeniería? ¿Se derrumbará la Unión Europea cuando la pesadilla de un “orden basado en normas” llegue a su fin?, ¿necesitaremos las tropas de la OTAN para mantener a los ciudadanos bajo control en medio de la Gran Depresión?

¿Qué ocurrirá si y cuando la gente despierte al engaño de la clase dominante? ¿Se apoderará el nihilismo político de las mentes de los votantes más leales? Al menos Sanna Marin aún tiene tiempo para salir de fiesta en los restaurantes en las noches del fin del mundo.

—https://markkusiira.com/2022/08/10/lietsooko-kriisiaika-kapinan-vallanpitajia-vastaan/ http://newsnet.fr/213557

La OPEP: un tira y afloja entre Estados Unidos y Rusia

Este mediodía los países de la OPEP+ se reúnen en Viena para discutir su estrategia de producción de petróleo para los próximos meses. Estados Unidos y la Unión Europea llevan meses presionando para que aumenten la producción.

Hasta ahora, la OPEP, con Riad a la cabeza, y sus aliados, con Moscú a la cabeza, se resisten a las exigencias de las grandes potencias de abrir el grifo para frenar la inflación.

Sobre el papel, la OPEP ha vuelto a los niveles de producción anteriores a la pandemia. En la primavera de 2020, el grupo optó por dejar millones de barriles de petróleo bajo tierra, para no inundar el mercado con un crudo que no podría absorber por el colapso de la demanda.

Arabia saudí dirige la OPEP, de acuerdo con Rusia, porque es de los pocos miembros que tienen una capacidad de producción adicional. A mediados de julio Biden visitó Riad para convencer a los jeques de que bombeen más combustible para frenar la subida de los precios.

Pero en Riad no están contentos con la Casa Blanca, después de que, tras el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en 2018 en Turquía, les acusaran de ser un Estado “paria”.

La casa saudí tiene unas relaciones cada vez más extrechas con Rusia y la influencia de Estados Unidos en Oriente Medio declina a pasos agigantados. La semana pasada Macron recibió al príncipe heredero saudí, Mohamed ben Salmane, para ver si lograba lo que Biden no pudo.

No obstante, las grandes potencias puede jugar una baza muy importante: el temor a la recesión podría empujar a la OPEP a abrir el grifo para reducir el precio del petróleo.

El precio actual ha bajado, pero ronda los 100 dólares por barril.

En cualquier caso, el aumento de la producción de petróleo no es tan simple como abrir un grifo. La mayor parte de los membros de la OPEP no pueden cumplir con las cuotas establecidas, debido a la falta de inversiones en los yacimientos durante la pandemia. Sólo Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos pueden aumentar las exportaciones en cantidad suficiente como para reducir los precios.

Ucrania ha entrado en quiebra

Durante décadas, en sus documentos los oportunistas han tratado de sustituir el capitalismo por el neoliberalismo, caracterizado por una supuesta suplantación de los Estados por los mercados.

La evolución del mundo real ha demostrado muchas veces que esas doctrinas son falsas y la Guerra de Ucrania les ha dado la puntilla. Por ejemplo, Ucrania es un país en quiebra y los acreedores que han prestado dinero no van a cobrar nunca sus préstamos.

El viernes la agencia S&P rebajó la calificación de la deuda de Ucrania y en un comunicado dijo que esperaba un impago “casi seguro”. Pero eso es lo que dictan los mercados; los Estados que sostienen a Ucrania dicen algo muy distinto, y esto último es lo que prevalecerá.

Los que han prestado dinero a Ucrania no han sido los bancos sino los Estados más fuertes, que son un tipo de acreedores muy singulares, ya que no quieren cobrar el dinero que se les debe. Son préstamos “a fondo perdido”, como el dinero que le dejas a un amiguete sabiendo que nunca te lo va a devolver.

Las grandes potencias (Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia y Reino Unido) ni siquiera pueden aceptar que la quiebra de Ucrania sea noticia en los medios de comunicación del mundo entero. Deberían explicar a sus contribuyentes por qué dilapidan inútilmente su dinero.

Por eso el 20 de julio los países acreedores acordaron que Ucrania aplazara el pago de los intereses de su deuda, e instaron a los demás a seguir su ejemplo. El acuerdo suspende los pagos de la deuda ucraniana “al menos hasta finales de 2023, con la posibilidad de un año más”.

El Banco Mundial predice que el PIB de Ucrania caerá un 45 por cien este año. No tiene ninguna posibilidad de devolver ni un céntimo del dinero que ha recibido.

Según S&P, Ucrania podría “reestructurar su deuda”, lo cual disimularía la verdadera situación de quiebra y ayudaría un poco a mantener una imagen ficticia de país para consumo de los medios de comunicación internacionales.

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