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La burbuja especulativa en las nuevas tecnologías

Desde el principio de internet, las empresas de nuevas tecnologías fueron una burbuja, un puro movimiento especulativo ligado a grandes campañas de prensa, a cada cual más sensacionalista. La especulación es una forma de financiación, de atraer capitales hacia las empresas emergentes.

De aquellas empresas ya no queda nada. La empresa destinada a convertirse en la más importante de la nueva era digital, Global Crossing, se fundó en 1997. Debía controlar el centro neurálgico de internet, la transmisión de datos. Quebró en 2002.

La “nueva economía” es idéntica a la antigua. Con el cambio de siglo, las empresas digitales, las “punto com” que llegaron a formar auténticos imperios económicos de la noche a la mañana, empezaron a anunciar pérdidas con la misma celeridad que antes proclamaban beneficios: portales de noticias, buscadores, servidores de correo electrónico…

Ahora dicen lo mismo de Nvidia, que ocupa el primer lugar en la carrera de la inteligencia artificial. Sus ventas han aumentado un 600 por cien en el primer trimestre de este año en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Hace apenas cuatro años, Nvidia estaba valorada 150.000 millones de dólares. Hoy vale veinte veces más. Junto con Apple y Microsoft, es una de las tres empresas más grandes del mundo. Juntas, estas tres empresas valen más que el PIB anual de Alemania, Japón o cualquier país del mundo, excepto dos: China y Estados Unidos.

En lo que va del año, los inversores de Nvidia han obtenido unos beneficios del 132 por cien.

Es un crecimiento meteórico y muchos esperan que continúe indefinidamente (*).

Nvidia fabrica tarjetas gráficas para ordenadores, que son las más utilizadas en los videojuegos. Pero la clave no está ahí: las tarjetas gráficas son capaces de realizar cálculos simultáneos que las CPU tradicionales no pueden, lo que las hace más capaces de manejar operaciones informáticas sofisticadas.

Por novedosa y prometedora que sea la inteligencia artificial, Nvidia no se puede valorar en tres billones de dólares, es decir, estamos en presencia de una de tantas especulaciones bursátiles ligadas a las nuevas tecnologías.

Para mantener la cotización, esta mañana ha dividido el valor de sus acciones por 10 en las bolsas estadounidenses. Por cada acción, los especuladores recibirán diez títulos, cuyo valor se dividirá por diez.

Cuando un medio de comunicación habla de tal o cual revolución tecnológica, hay que sospechar que hay un especulador detrás.

(*) https://es-us.finanzas.yahoo.com/noticias/acciones-nvidia-burbuja-041000415.html

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Las inmobiliarias chinas siguen en cuidados intensivos

Continúan los reveses para la promotora china Evergrande, con una deuda astronómica, y que se ha convertido en un símbolo de la crisis inmobiliaria de China. El holding fue multado con 532 millones de euros por diversas infracciones, anunció el viernes el regulador del mercado de valores chino.

El grupo Evergrande, cuyo descenso a los infiernos suele ser noticia, tenía a finales de junio del año pasado un balance colosal estimado en más de 300.000 millones de euros.

Dada su deuda, no está claro cómo pagará la multa. El pasado mes de enero, un tribunal de Hong Kong ordenó la liquidación del holding, que, sin embargo, continúa sus actividades. Sin embargo, su cotización en bolsa está suspendida.

Entre 2019 y 2020, Evergrande Real Estate, la filial inmobiliaria del grupo, infló su facturación y sus beneficios, lo que provocó una emisión fraudulenta de bonos en bolsa. Omitió publicar sus resultados anuales, como sin embargo está obligado a hacerlo, y por no haber comunicado su “incapacidad para pagar” sus deudas.

El fundador del grupo, Xu Jiayin, se enfrenta a una multa de 6 millones de euros, que le excluye de por vida de la bolsa de valores. También conocido por su nombre cantonés Hui Ka Yan, el gerente se encontraría bajo arresto domiciliario, según algunas fuentes.

El grupo inmobiliario admitió, sin embargo, que su antiguo director fue objeto de medidas coercitivas por sospechas de delito o infracciones contrarias a la ley, sin dar más detalles sobre la naturaleza de los hechos alegados. El término “medidas coercitivas” generalmente se refiere en China a una forma de privación de libertad para garantizar el buen desarrollo de los procesos penales.

Desde 2020 los reveses de Evergrande han alimentado la desconfianza en un sector inmobiliario, durante mucho tiempo muy lucrativo pero ahora rechazado, en un contexto de desaceleración económica y viviendas sin terminar.

El descenso del grupo a los infiernos también provocó una crisis de confianza del mercado en China, que superó a grupos que antes se consideraban financieramente sólidos. Como Country Garden, uno de los principales competidores de Evergrande o Vanke, la segunda promotora del país, que vio caer su beneficio neto un 46 por cien el año pasado y su calificación de solvencia rebajada por las agencias de calificación Moody’s, S&P y Fitch.

Si Evergrande es sólo la punta del iceberg y los riesgos de contagio se materializan, podría estallar una crisis de confianza en los mercados de deuda, que hasta ahora han evitado muchos impagos, y conducir a una grave desaceleración.

Impulsados ​​por la rápida urbanización del país y el aumento del nivel de vida de la población, el sector inmobiliario ha representado durante mucho tiempo, en sentido amplio, más de una cuarta parte del PIB de China y ha constituido una importante fuente de empleo. Pero este sector clave está ahora en crisis, con la caída de los precios, lo que disuade a los chinos de invertir en el ladrillo.

Ante esta situación, el gobierno ha puesto en marcha medidas de apoyo. En particular, ha endurecido las condiciones de acceso al crédito para los promotores inmobiliarios, con el fin de reducir su deuda. Otras medidas han sido que la contribución necesaria para una primera compra se ha reducido al 15 por cien del precio de la propiedad y han facilitado a los gobiernos locales la recompra de viviendas no vendidas o no entregadas.

A escala local, la ciudad de Shanghai tomó la decisión de hacer elegibles para comprar una propiedad a las personas que han vivido allí durante al menos tres años, en comparación con los cinco años anteriores. Este límite pretendía calmar la fiebre especulativa inmobiliaria que entonces reinaba en la metrópoli económica de unos 25 millones de habitantes.

El plan de recuperación inmobiliaria china es uno de los más ambiciosos hasta el momento. Pero su impacto positivo aún está por verificarse.

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La subida de precios convierte al zumo de naranja en un artículo de lujo

Por si acaso la inflación no fuera suficiente para encarecer el carro de la compra, el mal tiempo se ha sumado a la crisis de la producción de naranjas, que dura ya tres años. En el principal productor mundial del cítrico, Brasil, la meteorología no ha acompañado y la producción se ha resentido.

En 2023-2024 los productores brasileños de naranjas alcanzaron “su menor cosecha en décadas”. Los cartones de zumo de naranja han disminuido drásticamente en las estanterías de los supermercados y sus precios se están disparando.

En Florida, segundo productor de naranjas del mundo, la ola de frío también ha contribuido a devastar los naranjales, hasta el punto de que en dos décadas la oferta de zumo de naranja pasó de 240 millones de latas por año a sólo 17 millones por año”, según Kees Cools, presidente de la IFU (Asociación Internacional de Zumos de Frutas y Verduras).

“Es una crisis que nunca antes habíamos visto, ni siquiera durante los períodos de heladas y grandes huracanes”, afirma Cools.

Para ajustar la oferta con la demanda, los fabricantes de zumos están autorizados a congelar naranjas durante un periodo máximo de dos años. Ese plazo ya se ha agotado y la carestía de reservas en los almacenes se va a empezar a notar.

Naturalmente, los medios de intoxicación aprovechan la crisis para culpar al cambio climático. Desde hace años los naranjos de Brasil sufren condiciones climatológicas adversas, que han estimulado la proliferación de una enfermedad incurable, llamada “del dragón amarillo”, que reverdece los cítricos.

Los fabricantes quieren falsificar los zumos y recurrir a las mandarinas u otros ingredientes, pero tendrían que cambiar el código de normas alimentarias del Codex Alimentarius de la ONU y cambiar la legislación de en muchos países. En cualquier caso, el sabor cambiaría inevitablemente.

Mientras tanto, los precios seguirán subiendo a pesar de que los consumidores ya no pueden pagar las exorbitantes subidas de precios, que se han disparado un 440 por cien desde 2020. “Espere jugosos retornos”, comenta la prensa económica especializada. “El precio del concentrado aumentará a unos 550 dólares en los próximos meses” (*). Ya se frotan las manos a la espera de grandes beneficios.

Dentro de muy poco tiempo el zumo de naranja pasará a convertirse en un artículo de lujo.

(*) https://es.investing.com/news/commodities-news/analisis-del-precio-del-jugo-de-naranja-espere-jugosos-retornos-en-el-futuro-2699856

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China aprovecha la crisis de Boeing para triplicar su fabricación de aviones

La Corporación de Aviones Comerciales de China, más conocida como Comac, planea triplicar su capacidad de producción para satisfacer la creciente demanda de aviones de pasajeros, una expansión que coincide con la crisis del monopolio aéreo estadounidense Boeing.

Es el fin de una era. Comac superará a Boeing en el floreciente mercado de la aeronáutica, aunque es posible que Estados Unidos trate de impedirlo imponiendo sanciones contra Comac y otros fabricantes de aviones chinos, como ya ha hecho con los coches eléctricos.

Comac planea establecer un segundo sitio de producción en Shanghai, con una línea de ensamblaje para su avión de pasajeros de fuselaje estrecho C919 e instalaciones logísticas relacionadas. El objetivo es aumentar la capacidad de producción anual de Comac de unos 50 aviones actuales a 150 a lo largo de la década.

El C919 puede transportar hasta 192 pasajeros y recorrer 5.555 kilómetros, lo que lo pone en competencia con el Boeing 737 y el Airbus A320. Con sólo cinco C919 entregados hasta la fecha, Comac apenas está comenzando a competir por participación de mercado. Pero la cartera de pedidos de Comac ya supera los 1.000 aparatos.

El ensamblador de aviones chino ha recibido pedidos de alrededor de 300 aviones de China Air, China Eastern Airlines y China Southern Airlines, con entregas previstas hasta 2031. Tibet Airlines, por su parte, ha encargado 40 C919 en febrero.

Boeing dijo que tenía 140 B737 MAX 8 en stock, incluidos 85 con destino a China, a finales del año pasado. Sólo 22 de esos aviones habían sido entregados a finales del mes de abril.

El MAX 8 es una de las cuatro variantes de la serie Boeing 737 MAX de aviones de pasajeros de fuselaje estrecho. Entró en servicio comercial en 2017 y se hizo famoso en 2018 y 2019 cuando dos accidentes fatales, uno en Indonesia y el otro en Etiopía, se atribuyeron a los controles informáticos de vuelo defectuosos.

En marzo de 2019 China se convirtió en el primer país en dejar en tierra el 737 MAX. En diciembre del año pasado el gobierno chino levantó la prohibición de entregar 118 aviones Boeing 737 MAX que habían sido encargados por aerolíneas y empresas de arrendamiento de aviones chinas. En enero de este año un avión MAX 9 operado por Alaska Airlines cuando la puerta se soltó del avión y cayó en el patio trasero de una vivienda de Portland. La investigación reveló más tarde que Boeing no había instalado los pernos que sujetaban la puerta.

Los reguladores exigieron una revisión de la cadena de suministro y procedimientos de fabricación de Boeing, y las audiencias del Senado de Estados Unidos destacaron unos control de calidad y procedimientos de seguridad chapuceros.

El 22 de mayo las entregas de aviones Boeing a China se retrasaron nuevamente mientras la Administración de Aviación Civil de China investiga las baterías que alimentan las grabadoras de voz en la cabina. Boeing se ha comprometido a entregar la mayoría de sus aviones para fin de año, pero nadie sabe si podrá hacerlo. Si el gobierno de Biden sanciona a Comac, el gobierno chino tomará represalias y Boeing no podrá vender sus aviones.

La lotería de sanciones llega a la aeronáutica china

En abril del año pasado los senadores estadounidenses Marco Rubio y Rick Scott de Florida enviaron una carta al subsecretario de Comercio para Industria y Seguridad, Alan Estevez, para que incluyera a Comac en el listado de empresas sancionadas.

Los senadores escribieron que Comac “trabaja en estrecha colaboración con empresas aeroespaciales occidentales, incluidas empresas que producen motores a reacción y muchos otros componentes utilizados en aviones comerciales y militares. Dado el compromiso del PCC [Partido Comunista Chino] de adquirir tecnologías aeroespaciales de doble uso a través del comercio, así como de empresas conjuntas y asociaciones forzadas, estas empresas y, por extensión, la seguridad nacional de Estados Unidos, están en riesgo”.

La mayoría de los componentes principales del C919 son importados o fabricados en China por empresas estadounidenses y europeas que trabajan con socios chinos. El avión está propulsado por el motor a reacción LEAP, fabricado por CFM International, una empresa conjunta entre la empresa estadounidense GE Aviation y la empresa francesa Safran Aircraft Engines. Los controles de vuelo, la aviónica, el sistema hidráulico, los actuadores, los sistemas de combustible y el tren de aterrizaje son fabricados en China por empresas conjuntas locales con Honeywell, Rockwell Collins, Parker Aerospace y Liebherr. Aero Engine Corporation de China está desarrollando una alternativa al motor a reacción LEAP, pero es posible que la certificación no llegue hasta 2025. Unos 200 subcontratistas chinos suministran el fuselaje, las alas, las piezas forjadas y otros componentes y materiales básicos del C919.

Comac busca evitar los problemas de calidad que han paralizado el negocio de Boeing y dañado gravemente su reputación. A principios de mayo, China Eastern Airlines probó el C919 durante cuatro días, prestando especial atención a los motores, el tren de aterrizaje y los instrumentos.

Como nuevo participante en la industria de la aviación civil, es imperativo que el C919 se someta a pruebas rigurosas para lograr la certificación y, finalmente, competir por pedidos fuera de China.

En febrero los pequeños aviones regionales C919 y ARJ21 de Comac participaron en el Salón Aeronáutico de Singapur, tras lo cual realizaron vuelos de demostración en Malasia y otros países del Sudeste Asiático de África y América Latina, donde China tiene una fuerte presencia económica y relaciones políticas relativamente buenas. También son mercados objetivo obvios para Comac.

La Administración de Aviación Civil de China y Comac espera obtener la aprobación del C919 por parte de la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea. Pero Europa realizará un examen muy exhaustivo antes de validar la certificación china del C919, un proceso que podría durar hasta cinco años.

Comac también está trabajando en dos aviones de gran tamaño, el C929 y el C939. El C929, un avión de 280 plazas en su configuración básica con una autonomía de 12.000 kilómetros, competiría con el Boeing 787 y el Airbus A350. Su diseño habría avanzado lo suficiente como para que los componentes principales estuvieran listos para su montaje en 2027.

El C939, un avión de mayor tamaño diseñado para transportar 400 pasajeros hasta 13.000 kilómetros, competiría con el Boeing 777 y el Airbus A350. Se encuentra en la etapa de diseño preliminar y aún no se ha construido un prototipo.

Dentro de diez años, con sanciones o sin ellas, Comac debería convertirse en un serio competidor de Boeing y Airbus. Pero la situación es menos grave para Airbus, que actualmente está construyendo su segunda línea de montaje final en Tianjin, China.

Si Estados Unidos impone sanciones, probablemente Airbus se haría cargo de los pedidos que Comac no podría cumplir. Boeing, por otra parte, no tendría mucho futuro en China, mientras que los fabricantes estadounidenses perderían mercado frente a una industria china de motores y componentes para aviones cada vez más autosuficiente.

Scott Foster https://asiatimes.com/2024/05/chinas-comac-poised-to-rise-on-boeings-downfall/

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Cunde el miedo a la crisis del capitalismo entre los grandes financieros internacionales

Sigue la escalada de precios del oro en los mercados internacionales, que desde 2018 ha duplicado su cotización: de 1.200 dólares a 2.400 este mes de mayo. Como hemos indicado en entradas anteriores, es un índice del miedo que los grandes financieros tienen a la crisis capitalista.

Cuando se asustan, unos meten la cabeza dentro de un agujero y otros, como los especuladores, compran oro. Como ellos mismos confiesan, “in gold we trust” (IGWT, confiamos en el oro), que es también el titulo de un informe anual sobre el codiciado metal.

Las reglas del juego han cambiado, aunque más bien habría que decir que lo que ha cambiado es la estrategia: mientras los especuladores occidentales siguen el viejo manual de siempre (porque hasta ahora les ha ido bien y se aprovechan de su posición dominante), las economías emergentes (asiáticos) se han pasado al oro.

No obstante, comprar oro para invertir es algo extraño porque el metal amarillo no genera dividendos anuales, a diferencia de las acciones. El oro es un refugio, un “medio de atesoramiento” que diría Marx, porque no se devalúa nunca. Es dinero en sí mismo, el único.

Los informes dicen ahora que el oro vuelve a convertirse en un metal monetario de importancia mundial. Hasta ahora el oro se cotizaba en las bolsas, como cualquier otra materia prima. Ahora algunos países lo utilizan para pagar sus importaciones (*), es decir, como medio de cambio y dinero mundial.

Recientemente Forbes sugería que el capitalismo se estaba moviendo gradualmente hacia un nuevo patrón oro. Ingenuamente añadía que, tiempo atrás, el viejo patrón oro había asegurado la estabilidad y el crecimiento económico.

El atractivo del oro aumenta si se tiene en cuenta la escalada de la deuda pública mundial que, según Forbes, triplica el PIB mundial. Es una manera de decir que el capitalismo sobrevive gracias a la respiración asistida.

El comercio mundial se está fragmentando y los países se están volviendo cada vez más insulares, lo cual debería reducir la importancia del oro en el sistema de pagos internacionales. Pero no es así. Su importancia aumenta, y seguirá aumentando porque en el futuro también los especuladores occidentales abandonarán los viejos manuales que han aprendido en las facultades de economía.

(*) https://www.kitco.com/news/article/2024-05-24/gold-has-new-momentum-its-utility-grows-global-trade-franklin-templetons

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Las ruinas de Ucrania son la mejor carroña para los grandes buitres capitalistas

Las grandes empresas se frontan las manos con las ruinas. Donde los demás vemos destrucción, los capitalistas ven negocio. Como en Ucrania, donde el dinero no sólo procede de la venta de armas. El futuro es espléndido. El país es objeto de una subasta y los trabajadores ucranianos se tendrán que conformar con muy poco. El dinero no va a faltar porque llegará de “ayudas” y subvenciones a fondo perdido o a muy bajos tipos de interés.

Para los buitres, la carroña es un chollo que la Fundación Bertelsmann ha estudiado en colaboración con el Instituto de Estudios Económicos Internacionales de Viena. El informe lo ha resumido el diario Handelsblatt (*).

Los bajos costes resultan muy atractivos, especialmente la mano de obra barata. Los salarios son de unos 400 dólares al mes de media, la electricidad y el combustible son baratos y los precios de los alquileres son bastante más bajos que en otros países europeos.

En 2021 unos 300.000 ucranianos trabajaron en el sector informático, el doble que en 2017. El número de estudiantes de informática es alto y empresas de éxito internacional, como Grammarly, fueron fundadas por ucranianos. Sólo unos pocos trabajadores cualificados quieren marcharse.

En 2021 la Unión Europea y Ucrania decidieron establecer una asociación estratégica sobre materias primas, en particular para reducir la dependencia europea de China. La Comisión Europea ha designado a Ucrania como proveedor de más de veinte materias primas críticas.

Las empresas ucranianas ya son socios importantes de la economía alemana. Las empresas alemanas ya han invertido en la industria de guerra y en la construcción en Ucrania, pero los buitres ven un potencial particular en la bioenergía. Ucrania tiene un fuerte sector agrícola y forestal. Los residuos generados allí se pueden utilizar como biomasa para producir calor y electricidad.

La producción de hidrógeno “azul” también es prometedora. A diferencia del hidrógeno “verde”, se produce principalmente a partir del gas natural, que abunda en Ucrania.

Ucrania se beneficia de una red de gasoductos que conectan el país con Moldavia y la Unión Europea. Se pueden utilizar líneas de gas convencionales para hidrógeno con ligeros ajustes.

Ucrania tiene importantes reservas sin explotar. Los depósitos contienen 117 de los 120 minerales industriales más utilizados, incluidos titanio, níquel, litio y tierras raras. El valor de mercado se estima en 7,1 billones de euros.

La industria metalúrgica es otro de los sectores industriales más grandes y antiguos de Ucrania. A pesar de numerosas perturbaciones, como el inicio de la guerra en 2014 y la destrucción de importantes instalaciones en 2022, los buitres creen que el sector tiene potencial de recuperación.

El inicio de la guerra afectó a los fabricantes de maquinaria, material eléctrico y material de transporte. El punto de inflexión se produjo el año pasado, cuando la demanda del ejército se disparó y las empresas tuvieron que reiniciar la producción.

Las empresas ucranianas tienen una larga experiencia en la producción de recambios de automóviles y en la realización de trabajos de mantenimiento para empresas europeas. Desde el punto de vista de los buitres carroñeros, esto tiene un gran potencial de desarrollo para la fabricación de equipos electrónicos.

También existen oportunidades de crecimiento en la industria de defensa. Desde el año pasado se han anunciado diversos proyectos conjuntas con empresas europeas para la producción de armas y municiones. Por ejemplo, la alemana Rheinmetall quiere producir munición de artillería en Ucrania con una empresa asociada local.

Ucrania también ha logrado mantener su posición en la producción de turbinas y motores para la industria aeroespacial. Es una industria con historia: el Antonov AN-225, el avión de carga más grande del mundo, procede de los tiempos de la Ucrania soviética.

La industria agrícola constituye la parte más importante del sector manufacturero de Ucrania. El estudio ve potencial de crecimiento: los recursos son abundantes y la demanda nacional e internacional es alta, y está mostrando una gran resistencia en medio de la guerra.

(*) https://www.handelsblatt.com/politik/international/ukraine-wiederaufbaukonferenz-blackrock-und-jp-morgan-bereiten-investitionen-vor/29217966.html

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Putin ordena embargar los activos de Estados Unidos en Rusia

El jueves Putin firmó un decreto que establece un mecanismo para compensar los daños causados ​​a Rusia tras la confiscación de bienes y activos en Occidente por orden de Estados Unidos.

Estados Unidos está apretando las clavijas a Europa para que transfiera esos activos a Ucrania para financiar el rearme y Putin ataca la fuente del problema a través de las propiedades estadounidenses en Rusia.

El decreto se titula “Sobre el procedimiento especial para la indemnización de los daños causados ​​a la Federación de Rusia y al Banco Central de la Federación de Rusia en relación con las acciones hostiles de los Estados Unidos de América”. El gobierno ruso deberá redactar de una lista de bienes pertenecientes a personas físicas o sociedades estadounidenses, cuya propiedad podrá ser transferida mediante una decisión judicial a sociedades rusas que hayan sufrido daños a raíz de una decisión de Estados Unidos.

El mecanismo de compensación de daños se refiere a casos de pérdidas de bienes jurídicamente infundadas causadas a Rusia y a su Banco Central. La decisión que conduce a la privación de los derechos de propiedad puede provenir de un órgano judicial o de un órgano del ejecutivo estadounidense.

Si se demuestra la falta de fundamento jurídico para la privación de propiedad por parte de Estados Unidos, el daño se podrá compensar mediante una resolución judicial. El tribunal se dirigirá luego a la Comisión Gubernamental sobre el Control de las Inversiones Extranjeras en Rusia, para que le presente la lista de bienes que pueden ser utilizados para la compensación, pertenecientes a Estados Unidos, a personas relacionadas con Estados Unidos o a sociedades controladas por ellos, independientemente de su lugar de residencia.

A tal efecto, el gobierno ruso deberá establecer una relación de los activos. Según el artículo 4 del decreto, se trata de bienes muebles o inmuebles situados en el territorio de Rusia que pertenecen a Estados Unidos o a ciudadanos estadounidenses, valores y bonos pertenecientes a Estados Unidos o a ciudadanos estadounidenses en el capital de sociedades rusas y derechos inmobiliarios pertenecientes a Estados Unidos o a ciudadanos estadounidenses.

Teniendo en cuenta el principio de proporción, el tribunal puede transferir la propiedad de estos bienes como compensación por el daño causado por Estados Unidos.

La aceleración de los mecanismos de expoliación de propiedades rusas en Estados Unidos y Europa ha llevado a Rusia a reaccionar. De momento sólo contra Estados Unidos. Pero si los países europeos realmente implementan las decisiones de la Unión Europea relativas a la transferencia del 90 por cien de los ingresos de los activos rusos para financiar el rearme, no hay garantía de que Rusia no adopte medidas equivalentes al respecto.

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Guerra económica: China sanciona a empresas estadounidenses de armamento

Las sanciones económicas se han convertido en una herramienta de guerra recurrente, lo mismo que los aranceles y los bloqueos. Cada vez que una potencia sanciona a otra, hay que esperar represalias.

Es una espiral que está carcomiendo los mercados internacionales. Estados Unidos ha atacado a empresas chinas como Huawei, acusándolas de espionaje y amenazas a la seguridad nacional. Estas acciones han resultado en prohibiciones de exportación y severas restricciones, afectando a las operaciones de Huawei y otras empresas chinas en los mercados mundiales.

El lunes, en el momento en que Lai Ching-te prestó juramento como nuevo presidente de Taiwán, China anunció sanciones contra tres monopolios estadounidenses de la guerra: General Atomics Aeronautical Systems, General Dynamics Land Systems y Boeing Defence, Space & Security. Estas empresas pasarán a formar parte de la lista del gobierno chino de “entidades poco fiables”, con prohibición de importar y exportar hacia China y de cualquier nueva inversión en el país.

China aprueba el bloqueo en un contexto de aumento de la tensión con Taiwán, isla a la que Estados Unidos trata como si fuera un país independiente. El nuevo presidente taiwanés, Lai Ching-te, encarna una continuación de la política de Tsai Ing-wen, marcada por las provocaciones hacia China.

Las sanciones van acompañadas de maniobras militares del ejército chino que, como dicen los medios occidentales, “rodean” la isla.

En abril Estados Unidos aprobó una importante ayuda militar a Taiwán, incluidas inversiones en submarinos. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Wang Wenbin, respondió instando a Estados Unidos a “dejar de armar a Taiwán” y “no poner en peligro la paz y la estabilidad” en el estrecho.

La declaración marca una continuidad en la retórica de China, que denuncia el apoyo militar estadounidense a Taiwán como una amenaza directa a su soberanía y un obstáculo para la reunificación pacífica de la isla con el continente.

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En Nueva Caledonia los imperialistas franceses defienden los yacimientos de níquel

La reforma del censo electoral de Nueva Caledonia pretendía asegurar para Francia las enormes reservas de níquel necesarias para la transición a las energías “verdes” y competir con China en el fabricación de vehículos eléctricos.

Los planes imperialistas chocaron con el movimiento independentista local y los disturbios podrían estimular un aumento del precio del niquel en las bolsas mundiales. La cotización de la materia prima en Londres y Shanghai superaó los 21.000 dólares por tonelada, actualizando los máximos de hace varios meses.

Los partidos independentistas kanakos luchan contra una propuesta colonial para levantar las restricciones a la exportación de níquel sin procesar y priorizar las exportaciones a las fábricas europeas de baterías de vehículos eléctricos.

“El níquel es una riqueza para Nueva Caledonia”, dijo Macron el año pasado, durante una visita al arcjipiélago. “También es, y subrayo este punto, un recurso estratégico importante para Francia y Europa, en un momento en el que hemos emprendido un esfuerzo masivo de reindustrialización”.

Los dirigentes independentistas de Nueva Caledonia denunciaron el plan francés cuando se presentó en marzo. Ronald Frere, miembro fundador de uno de los partidos independentistas, “Soberanía Caledonia”, lo describió como “un pacto colonial para recuperar el control de los recursos de Nueva Caledonia”.

La estrategia francesa Indo-Pacífico

Los disturbios también son un duro golpe a los planes de Francia de utilizar sus enclaves coloniales para contrarrestar la influencia de China en el Océano Índico y el Pacífico, lo que París llama estrategia Indo-Pacífico. Esta vasta región alberga algunos de los depósitos minerales más ricos del mundo. Las empresas chinas han invertido mucho en el sector del níquel de Indonesia, transformando al país en el principal productor mundial de la materia prima y es un importante proveedor de las fábricas de vehículos eléctricos de China.

“Las cuestiones de independencia son cuestiones de décadas pasadas», dijo Macron. “Si la independencia significa elegir mañana tener una base china aquí o depender de otras flotas… ¡buena suerte!”, añadió.

La manipulación del censo logró que la independencia de Francia fuera rechazada en tres consultas, la última el 12 de diciembre de 2021 durante un referéndum que fue boicoteado por los partidos independentistas. Estas votaciones preservaron el status quo que otorga a Nueva Caledonia una cierta autonomía a cambio del control de los recursos de níquel, que durante mucho tiempo han sido el motor de su economía.

Nueva Caledonia es el cuarto productor mundial de níquel, después de Indonesia, Filipinas y Rusia. Posee entre el 20 y el 30 por cien de las reservas mundiales.

La demanda de níquel ha aumentado desde 2022 porque es un material fundamental para las tecnologías “verdes”, principalmente las baterías de iones de litio que alimentan la mayoría de los vehículos eléctricos del mundo. Debido a la Guerra de Ucrania, las sanciones occidentales han reducido las exportaciones de níquel ruso.

La Agencia Internacional de Energía dice que la demanda de níquel en baterías de vehículos eléctricos se cuadriplicará para 2030 a medida que los gobiernos presionen a los consumidores para que compren vehículos eléctricos.

Pero la industria de Nueva Caledonia atraviesa dificultades. El aumento de la producción de Indonesia y el colapso de la industria de los vehículos eléctricos han hecho que los precios del níquel se desplomen, casi un 40 por cien desde principios del año pasado.

Los costes de la energía y la mano de obra en Nueva Caledonia son también mucho más elevados que en Indonesia, mientras que el contenido de níquel de su mineral está disminuyendo. Las tres plantas de procesamiento de níquel del archipiélago pierden dinero. Importantes empresas como Vale, Glencore y Trafigura han abandonado sus fábricas en el archipiélago o están intentando venderlas debido a las pérdidas.

En febrero el gigante minero suizo Glencore decidió detener la producción en una mina y planta de procesamiento de níquel no rentable en el norte de Nueva Caledonia. Glencore dijo que buscaría un comprador para su participación en el acuerdo.

Un siglo y medio de explotación colonial del níquel

El níquel ha estado en el centro de la política colonial francesa en Nueva Caledonia durante un siglo y medio, cuando fue descubierto poco después de la anexión del territorio por Francia en 1853. La materia prima se convirtió en la mayor exportación del enclave.

Durante el auge del níquel de finales de los años sesenta y setenta del siglo pasado, el gobierno francés fomentó un aumento de la migración metropolitana a Nueva Caledonia, con el fin de fortalecer la presencia francesa ante a las exigencias emergentes de descolonización y autodeterminación.

La emigración francesa fue una de las chispas de un movimiento independentista más amplio en Nueva Caledonia, que creció y condujo a enfrentamientos violentos en el archipiélago en la década de los ochenta. Las tensiones alcanzaron su punto máximo en 1988, provocando una intervención militar francesa.

A finales de los noventa, en el marco de los Acuerdos de Numea firmados en 1998, los independentistas lograron concesiones de la metrópoli, en particular limitando las exportaciones de níquel en bruto para estimular la creación de plantas locales de procesamiento. La medida tenía como objetivo promover la industrialización local, crear empleos y aumentar el valor añadido del níquel antes de la exportación, apoyando así el desarrollo económico de Nueva Caledonia y satisfaciendo las aspiraciones de la población indígena kanaka.

El Acuerdo de Numea de 1998 también congeló el censo electoral sólo para los residentes antes de 1998 y sus descendientes.

La industria del níquel representa actualmente, directa e indirectamente, alrededor del 25 por cien de los puestos de trabajo en Nueva Caledonia.

Los envíos de níquel en bruto se encuentran entre los puntos de tensión relacionados con el plan neocolonial de invertir en la industria local, que el gobierno de Macron ha denominado el “pacto del níquel”. El plan neocolonial permitiría envíos de níquel en bruto a los mercados europeos y otros lugares, lo que perjudicaría las plantas de procesamiento locales.

La crisis de la semana pasado puso de relieve el profundo enfrentamiento sobre el estatuto político de Nueva Caledonia y el deseo de autodeterminación de la población indígena kanaka, que choca con los esfuerzos imperialistas por mantener el control de este territorio estratégico en medio del Océano Pacífico.

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Superproducción y cierre de los mercados mundiales a las mercancías chinas

El fabricante chino de vehículos eléctricos Zeekr Intelligent Technology ha saltado a lo grande a Wall Street, con una oferta pública de venta de acciones (OPI) en el nivel más alto de su cotización en bolsa, lo que debería permitirle recaudar más de 400 millones de dólares.

Eso supone una valoración de la empresa en unos 5.100 millones de dólares en un contexto de guerra de precios en el mercado de vehículos eléctricos, que está empujando a los capitales a intensificar su expansión fuera del país para aumentar las exportaciones.

La cotización es la mayor de una empresa china en Estados Unidos desde 2021, cuando LianBio cotizó sus acciones en la bolsa de Nueva York.

A causa del bloqueo económico, el número de empresas chinas que cotizan en Wall Street ha tendido a disminuir en los últimos años, desde que el gigante chino de transporte privado Didi Global se vio obligado a retirar sus acciones a petición del gobierno de Pekín.

Las empresas chinas tienen una enorme ventaja sobre la mayoría de los fabricantes europeos y americanos de coches eléctricos e híbridos. Las exportaciones de coches chinos alcanzaron un máximo en abril, mientras que las de la competencia cayeron un 5,8 por cien interanual.

Estados Unidos cuadriplica los aranceles a los vehículos eléctricos chinos

Las presiones de las potencias occidentales contra China crecen a causa de la inundación de los mercados, que a su vez es consecuencia de la superproducción china, que alcanza a todo el mercado mundial.

China ha devorado el mercado mundial y sigue ganando cuotas en América del Sur y Australia, así como en el sudeste asiático, en los países de la ASEAN.

Ante la situación, los países occidentales han reaccionado, tratando de obligar al gobierno de Pekín a restringir por las buenas las exportaciones y, en última instancia, cerrando los mercados con diversos pretextos. Uno de esos pretextos es que China reduce los precios con subvenciones públicas a las exportaciones. Pero
los demás hacen lo mismo: subvencionar los coches eléctricos.

Más que competencia, es una guerra comercial. Para blindar su mercado interno Estados Unidos va a cuadriplicar los aranceles a los vehículos eléctricos chinos. En particular se quieren cebar en las baterías.

Trump impuso aranceles de unos 300.000 millones de dólares a las mercancías procedentes de China y se espera que el aumento afecte también a las materias primas estratégicas y los productos derivados de las nuevas energías “verdes”.

Los aranceles sobre vehículos eléctricos deberían aumentar del 25 al 100 por cien. El mes pasado Biden, al tiempo que negaba la existencia de una guerra comercial, pidió triplicar los aranceles sobre el acero y el aluminio chinos.

La Secretaria del Tesoro, Janet Yellen, viajó a Pekín para advertir que la superproducción corre el riesgo de provocar una avalancha de mercancías de bajo costo en los mercados mundiales, lo que podría arruinar a una industria estadounidenses en crisis, como muestra el caso de Boeing.

La saturación de mercancías chinas en los mercados mundiales se traduce en un importante superávit comercial manufacturero y un superávit de balanza de pagos de alrededor del 2 por ciento del PIB.

A pesar de ello, los rumores de una devaluación del yuan son cada vez mayores. La devaluación de la divisa china sería a la respuesta de Pekín a la subida de los aranceles.

Al estilo occidental, lo llaman “política monetaria flexible”, es decir, con tipos de interés cercanos a cero y crecimiento de la liquidez.

China está sumida en una perpetua carrera hacia adelante porque sólo el crecimiento económico le salva de la crisis. Este año esperaban un crecimiento económico del 5 por cien pero sólo en los primeros cuatro meses del año ha alcanzado un 5,3 por cien.

Es un país que sólo se puede comparar consigo mismo.