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Economía

Los alquimistas modernos también son capaces de convertir en oro todo lo que tocan

En la Edad Media los alquimistas demostraron que eran capaces de convertir en oro los metales que manipulaban. Los economistas son los alquimistas modernos, les imitan y ni siquiera necesitan materia prima; la falsifican. Primero hicieron pasar los metales como si fuera oro y, al final, acabaron por utilizar cualquier papel para sus trucos de magia. Inventaron el papel moneda, el dinero fiduciario, que ha alcanzado su máximo esplendor con el capital financiero contemporáneo.

Hoy el mundo se ha acostumbrado a la magia y las falsificaciones de dinero. Incluso las ha convertido en un negocio: las bolsas de valores, cuyo nombre quizá es también alquímico porque, en realidad, los papeles que se intercambian unos y otros no valen nada, como las fichas de un casino. Sin embargo, la magia moderna llena los cursos de las facultades de economía, creando legiones de “expertos” que hablan una jerga incomprensible para el resto de los mortales.

Es el caso del “efecto Cantillon”, una teoría formulada por el economista irlandés Richard Cantillon hace tres siglos. En 1730 Cantillon sostuvo que una inyección de oro en los mercados sube los precios pero no de una manera uniforme, sino gradual y diferenciada, porque se distribuye desde el punto donde se inyecta (1).

En otras palabras, los efectos de las subidas de precios afectan de forma diferente a las distintas clases sociales, dependiendo de la puerta de salida de los lingotes de oro.

El economista analizó la experiencia de la inflación del siglo XVI, causada por la introducción en Europa del oro procedente del saqueo español de las colonias americanas.

Fue la corona española la que inicialmente se enriqueció con el oro, y Cantillon sostuvo que la inflación apareció en la economía progresivamente, empezando por los proveedores de la corona española. Fue un expolio por partida doble: el oro enriqueció, pero la inflación enriqueció todavía más. Pero sólo a unos pocos, naturalmente.

La segunda era de la alquimia financiera

Hoy el dinero fiduciario es una característica esencial del capital financiero, lo mismo que los bancos centrales que lo imprimen. Esas gigantescas emisiones de papeles no se reparten de manera aleatoria por la calle, tirándolos desde un helicóptero. Se lo prestan a los gobiernos, a los bancos privados y a los grandes monopolios. Por eso la inflación se mueve en círculos concéntricos, desde un pequeño círculo de personas adineradas hasta colectivos sociales cada vez más amplios de afectados.

La inyección de dinero fiduciario funciona según el efecto Cantillon. A diferencia de los grandes especuladores, la población no puede abrir una cuenta corriente en el banco central. Son los grandes especuladores quienes acceden al dinero que emiten los bancos centrales. Se trata de bancos privados, fondos buitre y grandes monopolios que lo obtienen a tipos de interés reducidos o nulos. Luego ese mismo dinero se presta a tipo de interés más elevados o se transfiere a las bolsas, lo que eleva la cotización de las acciones y demás titulos bursátiles.

“El dinero no es neutral”, escribió Cantillon. Mientras la subida del precio de las mercancías empobrece a los trabajadores, la subida de los tipos de interés enriquece a los especuladores, lo mismo que el aumento en la cotizacion de las acciones.

Ya no se llama alquimia, ni magia, sino ingeniería financiera. Por ejemplo, durante la pandemia, cuando los tipos de interés eran negativos o cero, las grandes empresas tecnológicas compraron acciones, incluso sus propias acciones, revendiéndolas posteriormente. Otros compraron inmuebles y viviendas, amasando grandes sumas de dinero. Esos tipos de interés nunca los alcanzan los trabajadores cuando acuden a un banco para contratar una hipoteca.

Las emisiones de dinero benefician, pues, a quien está más cerca del emisor: a los especuladores, los parásitos y los buitres. Es un expolio de los oprimidos en favor de los opresores. Los bancos centrales, de propiedad pública, rescatan a los bancos privados. Los salvan de la quiebra con el dinero de todos. Sacan el dinero del bolsillo de los trabajadores y lo meten en el de los capitalistas.

El gran salto adelante del capital financiero

El dólar se ha movido así desde 1945 y, además, no en único mercado sino en el mundo entero. Es otro caso paradógico en el que el endeudamiento no arruina sino que beneficia al deudor. Por eso Trump acaba de firmar la Ley Genius para eliminar una deuda gigantesca, sostener al dólar y seguir emitiendo monedas o, mejor dicho, criptomonedas, un ejemplo típico del efecto Cantillon: las criptomonedas también benefician al que las emite.

La conversión del dinero fiduciario en dinero digital es el segundo gran salto adelante del capital financiero y, como es natural, tiene su propia alquimia incomprensible: tokens, blockchain…

Trump firmó la Ley Genius el 18 de julio rodeado de los cabecillas de las empresas más importantes de criptomonedas, como Gemini, Coinbase, Circle y Kraken. Él forma parte de ese reducido círculo de parásitos y especuladores y presentó su Ley como una victoria de la innovación tecnológica, que posicionará a Estados Unidos como “dirigente indiscutible de los activos digitales”.

Es la primera regulación de las criptomonedas estables en Estados Unidos, un mercado que ya mueve transacciones valoradas en más de 260.000 millones de dólares, superiores a las de Visa y Mastercard juntas. Gigantes como Amazon y Walmart ya están probando pagos con criptomonedas estables. Cada año crecen un 28 por cien y podrían alcanzar los dos billones de dólares en 2028.

La Ley Genius podría multiplicar por diez el mercado de las monedas estables para 2030, integrándolas en las finanzas tradicionales. Se espera que entre en vigor después de noviembre del año que viene y el salto es el mismo que se dio con el dinero fiduciario. No es una falsificación cualquiera; tiene el respaldo del Estado porque está ligada al dólar.

En tiempos de Biden, las critomonedas estables se consideraban otros tantos “riesgos sistémicos”. Por eso la Ley Genius impone una estabilidad “política” en el mercado, que debe evitar crisis como la de TerraUSD, que en 2022 puso de relieve los peligros de las criptomonedas estables meramente privadas, sin respaldo político (2). A partir de ahora pasan de un mercado especulativo (privado) a convertirse un pilar de las finanzas digitales reguladas (público).

Las criptomonedas estables vinculadas al dólar estarán “respaldadas al cien por cien” por bonos y otros activos del Tesoro de Estados Unidos, creando una nueva demanda de deuda estadounidense. En otras palabras, los 35 billones de dólares actuales de deuda no sólo no se pagarán nunca sino que se incrementarán hasta límites insospechados, creando una enorme pirámide de papeles.

El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha reconocido que las emisiones “consolidarán el dominio mundial del dólar”. Reforzarán su posición como moneda de reserva y facilitarán los pagos en dólares en el mercado mundial, atrayendo flujos de capital extranjero hacia los bonos del Tesoro.

Siguiendo con el cuento de lechera, las criptomonedas estables reducirán los tipos de interés estadounidenses y, de rebote, el coste del endeudamiento para el gobierno estadounidense. Es magia.

(1) https://es.scribd.com/document/446300056/Cantillon-Richard-Ensayo-Sobre-La-Naturaleza-Del-Comercio-en-General-pdf
(2) https://blockapps.net/blog/what-caused-the-depeg-of-terrausd-an-in-depth-analysis-of-its-collapse/

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El FMI descubre un agujero de 20.000 millones de dólares en el presupuesto de Ucrania

Las necesidades de financiación de Ucrania para el año que viene podrían superar las previsiones oficiales de Kiev entre 10.000 y 20.000 millones de dólares, dice el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Ucrania ha declarado que necesita 37.500 millones de dólares en financiación externa durante este período, pero el FMI cuestiona esta cifra, considerándola una subestimación. Esta divergencia surgió durante las recientes reuniones de funcionarios del FMI en Kiev, donde se debatió la financiación exterior para los próximos dos años.

Pero el dinero del FMI va atado a muchas cadenas. Nunca sale gratis. En este caso el FMI condiciona sus desembolsos a la implementación de reformas, incluyendo el aumento de impuestos y aranceles para la población.

Ucrania subestimó deliberadamente sus necesidades para obtener menos préstamos, pero esta estrategia no ha funcionado.

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China se transforma en una caja fuerte para guardar grandes tesoros

La guerra económica sigue su curso. Ahora China ofrece al mundo la posibilidad de almacenar sus reservas de oro en su suelo, en lugar de en Londres, Estados Unidos o Suiza.

La transformación de China en una caja fuerte es otra de las consecuencias a largo plazo del robo de las reservas rusas por parte de Occidente, así como de los continuos paquetes de sanciones.

No basta con acumular oro para formar reservas sólidas en momentos de crisis. Además, hay que elegir un buen sitio para guardarlas. La diversificación es esencial para reducir el riesgo de robos y expolios de todo tipo.

Las cámaras acorazadas del Banco de Inglaterra albergan más de 5.000 toneladas de las reservas mundiales, con un valor de casi 600.000 millones de dólares, lo que consolida el papel de la capital británica como principal mercado de este metal precioso.

Las reservas declaradas por el Banco Popular de China son menos de la mitad, lo que lo sitúa en el quinto lugar del escalafón mundial de bancos centrales, según el Consejo Mundial del Oro. Sin embargo, el mercado interno chino del oro, ya sea en forma de joyas o de lingotes y monedas para inversión, es el mayor del mundo.

Londres se convirtió en el lugar preferido para almacenar oro porque desde el siglo XIX es el principal centro comercial del mundo. Ahora China quiere hacer lo mismo: convertirse en socio comercial para la mayoría de los países del mundo.

El capital financiero sigue siempre al comercial. En los mercados no sólo se mueve el dinero de una a otras manos. También necesitan financiación, préstamos, cheques, pagarés, letras de cambio…

Los canales actuales, donde la financiación comercial bilateral con China debe fluir a través de Occidente, respaldada por el oro de Londres, son anacrónicos.

China ya ha tomado una serie de medidas para abrir su mercado del oro. Este año la Bolsa de Oro de Shanghai ha inaugurado su primera cámara acorazada y sus primeros contratos exraterritoriales en Hong Kong, una medida destinada a aumentar el volumen de transacciones en yuanes. El Banco Popular de China también ha suavizado recientemente las restricciones a las importaciones de oro.

Para los futuros clientes, las cámaras acorazadas chinas son una buena opción para crear reservas y ayudar a eludir el riesgo de quedar aislados de los mercados financieros mundiales. Las compras de oro por parte de los bancos centrales se aceleraron después de que en 2022 Estados Unidos y sus aliados robaran las reservas de divisas de Rusia.

Por lo demás, el oro sigue ocupando un papel protagonista, reforzado por la guerra económica. La cotización se supera cada día. Hoy está por encima de los 3.800 dólares, una cifra nunca alcanzada en la historia. Goldman Sachs pronostica que podría alcanzar los 5.000 dólares si el 1 por cien de las reservas privadas de bonos del Tesoro se trasladaran al oro.

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Dime dónde inviertes y te diré quién eres

No es ninguna sorpresa decir que el Banco Nacional Suizo (BNS) opera como un fondo buitre. Es un peso pesado en las bolsas estadounidenses, se ha convertido en uno de los mayores inversores en acciones tecnológicas estadounidenses y posee participaciones en empresas estadounidenses por valor de 167.000 millones de dólares.

Sus inversiones se concentran especialmente en el sector tecnológico. Ha invertido 42.000 millones de dólares en cinco empresas (Amazon, Apple, Meta, Microsoft y Nvidia). Su participación en Nvidia, por ejemplo, asciende a 11.000 millones de dólares.

Es una práctica inusual para un banco central. Sus homólogos europeos o estadounidenses poseen muy pocas acciones. La política del BNS se asemeja más al de los fondos soberanos de los países de Golfo Pérsico. Sin embargo, sus operaciones tienen poco que ver con la búsqueda de rentabilidad de las petromonarquías.

Suiza no necesita un fondo soberano. El BNS no quiere participar en las empresas en las que invierte. Es simplemente una herramienta de manipulación política de la cotización de las divisas. Con sus inversiones, el banco central suizo intenta resistir la apreciación del franco suizo frente al dólar, que ha llegado al 15 por cien desde principios de este año.

Trump está depreciaciando el dólar y fortaleciendo al franco, uno de los refugios por excelencia del dinero acumulado, incluido el dinero negro. Además, Suiza se enfrenta a aranceles del 39 por cien. La competitividad de su industria se está viendo socavada. Las exportaciones a Estados Unidos cayeron un 22 por cien en agosto y las exportaciones de relojes cayeron un 16,5 por cien el mes pasado.

Es una paradoja. ¿Por qué un banco público invierte en un país que está perjudicando su economía? Las guerras económicas tienen estas cosas. Suiza está al borde de la deflación y el Banco Nacional Suizo intenta frenar la apreciación del franco. Compra divisas y las invierte en acciones y bonos extranjeros.

Como no puede operar de la misma manera que la Reserva Federal o el Bando Central Europeo, emitiendo moneda para comprar los bonos de su propio gobierno, emite dinero en el extranjero.

Esta política se ha disparado en los últimos meses. Por ejemplo, el valor de las acciones del BNS en Nvidia ha aumentado un 175 por cien en dos años, más que el aumento del precio de las acciones.

El banco suizo está, pues, expuesto a una caída del precio de las acciones, especialmente porque ha invertido en un número muy reducido de acciones relacionadas con la inteligencia artificial, como Nvidia. Pero corre un enorme un riesgo porque hay una burbuja en torno a las acciones relacionadas con la inteligencia artificial, como ya hemos expuesto en entradas anteriores.

La burbuja podría estallar si las expectativas de los especuladores se esfuman, lastrando las cuentas del banco central suizo.

Al mismo tiempo, el BNS utiliza otras herramientas para contener la apreciación del franco. Podría volver a bajar sus tipos de interés, mientras la inflación se mantiene muy baja. Es complicado porque los tipos ya se encuentran en el cero por cien, el nivel más bajo de los principales bancos centrales. El dinero es gratis, pero no genera beneficios.

El BNS pretende disuadir a los inversores extranjeros para que no compren francos suizos.

No se trata sólo de Suiza; el mundo entero busca soluciones a la devaluación del dólar. Son la consecuencia de la guerra económica en curso que, como es evidente, no afecta sólo al “eje del mal”.

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Las vendas se caen de los ojos

En 2022, al inicio de la Guerra de Ucrania, el economista estadounidense Neil Ferguson era un rusófobo de manual. Pero como es profesor de la Universidad de Stanford y miembro de la Fundación Hoover, necesita actualizar su discurso periódicamente para no quedar con el culo al aire. Rectificar es de sabios.

Hace poco le invitaron a pronunciar una conferencia en la fundación del oligarca ucraniano Viktor Pinchuk en Washington con el título: “¿Está Rusia ganando o se está derrumbando?” No dijo nada que no sepamos desde 2022, pero lo interesante no es lo que dice sino quién lo dice. Algunos intelectuales empiezan a rectificar pública y abiertamente.

Rusia avanza lentamente hacia la victoria, dijo. Su economía se ha convertido en un modelo digno de las mejores referencias académicas. La guerra ha impulsado la economía rusa “hasta el punto de convertirla en un ejemplo clásico”. Su industria armamentística opera a plena capacidad, a un nivel que Europa actualmente no tiene forma de igualar.

Más que inútiles, las sanciones han demostrado ser contraproducentes. A principios de 2022 Occidente esperaba que Rusia colapsara económicamente bajo el peso de las sanciones, pero estos sueños se han desvanecido. Al principio de la guerra “creíamos que las sanciones económicas pondrían la economía rusa de rodillas”.

El Wall Street Journal pronosticó “un terremoto de ocho puntos en la escala de Richter. Pero no funcionó. Sus estimaciones resultaron ser completamente erróneas. Hoy en día, Estados Unidos ya no ayuda en absoluto a Ucrania. Me parece que los participantes en esta conferencia no se han dado cuenta de esta realidad, porque la ayuda financiera es inexistente, se ha detenido, y todo lo que proviene de Estados Unidos hoy en día tiene que ser financiado”.

En una economía en auge, la industria de defensa ha crecido a un ritmo vertiginoso y se ha adueñado de la mayor parte del mercado. Su productividad y potencia constituyen un ejemplo inalcanzable para la industria europea, dijo Ferguson.

“El gasto de defensa de Rusia casi se ha duplicado, alcanzando el 7 por cien del PIB. El déficit se sitúa en el 2,4 por cien del PIB, la ratio PIB/deuda soberana en el 14 por cien, y los ingresos públicos procedentes del petróleo y el gas han aumentado en un tercio. La inflación es del 8,7 por cien, pero los salarios reales han aumentado un 22 por cien desde el inicio de la guerra, y el desempleo es prácticamente nulo. Los ingresos han aumentado un 48 por cien, el comercio minorista un 38 por cien y las ventas de bienes de consumo han aumentado. En otras palabras, el régimen de sanciones no ha funcionado”, explica el británico.

“Desde el primer trimestre de 2022, el PIB ruso ha crecido un 20 por cien. La producción de drones ha aumentado un 260 por cien, la de tanques un 233 por cien. El gasto en vehículos de combate de infantería y sistemas de artillería ha aumentado un 180 por cien. Es mucho más de lo que Ucrania y Europa pueden permitirse. Europa está intentando comprar algo más tras el anuncio del rearme. Pero estas son cantidades muy pequeñas en comparación con el aumento de la producción en Rusia”.

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Huawei vence a Tesla en las infraestructuras de recarga

En agosto Huawei inauguró una estación de carga de 100 Mw en la provincia de Sichuan, capaz de alimentar camiones eléctricos en minutos. Este anuncio se produce en un momento en el que Tesla, dirigida por Elon Musk, tarda en implementar sus propias soluciones de carga de alta velocidad.

Estados Unidos no es capaz de frenar el avance tecnológico de China ni con aranceles ni con represalias. China domina el mercado de la movilidad eléctrica. La cuestión central sigue siendo la capacidad de ofrecer una carga rápida y accesible, condición esencial para la adopción masiva de vehículos eléctricos.

En Beichuan, en el centro de China, Huawei ha puesto en marcha una estación de recarga con una capacidad nominal de 100 Mw. El emplazamiento incluye 18 terminales de 1,44 Mw para vehículos pesados ​​y 108 puntos de carga de 600 Kw. Según datos proporcionados por la empresa, esta infraestructura añade 100 kilómetros de autonomía en 5 minutos a los camiones.

El gobierno de Pekín apoya masivamente la electrificación del transporte pesado por carretera, un sector estratégico para reducir la dependencia energética.

El anuncio de Huawei no se limita a la energía. La estación integra una microrred que combina energía renovable, almacenamiento y gestión inteligente de la carga. El objetivo es limitar la presión sobre la red eléctrica nacional, garantizando al mismo tiempo un suministro estable para los vehículos. Este tipo de despliegue podría servir como escaparate tecnológico para otras regiones del país y para exportarlo a terceros mercados.

En comparación con Huawei, Tesla no avanza. Presentó su futuro cargador para el camión Semi que, teóricamente, es capaz de alcanzar 1 MW. Sin embargo, el despliegue de estas estaciones sigue siendo limitado y su adopción generalizada aún está pendiente.

Al mismo tiempo, las empresas chinas avanzan con proyectos concretos, lo que refuerza la percepción de una ventaja industrial. Esta dinámica también refleja un plan político: China centra sus esfuerzos en estaciones centralizadas de alta capacidad, mientras que Tesla sigue una estrategia de expansión gradual de su red mundial.

La confrontación entre ambos modelos podría definir el futuro de la carga rápida. La clave reside tanto en la compatibilidad de los vehículos como en la fiabilidad de la red.

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El resurgimiento de la energía nuclear dispara la demanda y los precios de la materia prima

El mundo ha pasado el susto de Fukushima y demanda cada vez más uranio, una materia prima estratégica como pocas. Se prevé que la demanda se triplique para 2040, pasando de 65.000 a 180.000 toneladas anuales, un aumento del 177 por cien.

Aunque en los países occidentales la industria tiene mal cartel, por motivos ambientales, los proyectos de construcción de reactores nucleares aumentan en aquellos otros que quieren impulsar el desarrollo económico.

Los recursos de uranio son suficientes para permitir el uso ininterrumpido de la energía nuclear y una expansión significativa del sector hasta 2050 y años posteriores, según el Organismo Internacional de Energía Atómica.

Sin embargo, el bloqueo económico a Rusia, uno de los mayores productores del mundo, reduce la oferta y dispara los precios, que han subido un 56 por cien desde el inicio de la Guerra de Ucrania.

La capacidad de producción actual ya no alcanza para satisfacer la demanda. Desde finales de la década de los ochenta, una cuarta parte aproximadamente de la demanda se satisface mediante la movilización de reservas o el reciclaje de combustible usado.

Aparte del bloqueo a Rusia, hay dudas sobre la capacidad de algunos de los principales países productores para aumentar su extracción. Kazajistán, que representa alrededor del 40 por cien de la producción mundial, ha sufrido recientemente una escasez de ácido sulfúrico, lo que ha limitado su capacidad.

El país exporta su mineral a través del Mar Negro, donde el transporte se ha visto interrumpido por la Guerra de Ucrania, lo que ha generado costes adicionales.

En Níger la producción se interrumpió tras el golpe de estado de 2023 y el monopolio francés Orano perdió el control de sus yacimientos, que fueron nacionalizados por el gobierno.

La participación de Australia en la producción mundial de uranio (8,5 por cien) tiene dificultades para crecer. La minería requiere la autorización de los gobiernos federal y regional. Sin embargo, 11 de los 13 proyectos mineros más avanzados se ubican en regiones donde la minería está prohibida.

Es probable que lleguen nuevos productores al mercado, como Mongolia y Brasil han lanzado recientemente importantes proyectos mineros.

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La Organización de Cooperación de Shanghai creará un banco de depósitos

Los países de la OCS van a crear un banco de depósitos que sustituirá a Euroclear y Clearstream. Los rusos podrán volver a invertir en activos extranjeros y los inversores extranjeros podrán financiar proyectos en Rusia.

La tarea principal del nuevo banco es reducir la dependencia de los miembros de la OCS de la infraestructura financiera occidental y permitir el libre desarrollo del comercio entre países. Esta función la va a desempeñar el nuevo Banco de Desarrollo de la Organización de Cooperación de Shanghai, declaró a Izvestia el ministro ruso de Finanzas, Anton Siluanov.

El tipo de interés del Banco Central de Rusia es del 18 por cien, lo que hace muy costosa la financiación de cualquier proyecto. Muchas empresas no contraen préstamos porque pueden permitirse devolverlos. Los inversores extranjeros pueden convertirse ahora en una fuente adicional de financiación para las empresas rusas y, además, forzarán la reducción de los tipos de interés. Permitirá a los rusos financiar grandes obras, como la construcción del gasoducto Engergía de Siberia 2.

La reciente cumbre de la OCS en China acordó la creación del Banco de Desarrollo de la OCS. Tras la reunión, China y Rusia han seguido manteniendo negociaciones bilaterales en Pekín y luego en el Foro Económico Oriental, celebrado en Vladivostok.

“Debemos contar con nuestra propia infraestructura de pagos independiente”, dice Siluanov. Es importante en el contexto de las sanciones, donde los canales financieros occidentales se están volviendo inaccesibles no solo para Rusia, sino también para otros paises. Por ello, según el ministro ruso, se está considerando la creación de un depositario independiente basado en el Banco de la OCS.

“Queremos que este banco ofrezca a nuestros inversores en nuestros países la posibilidad de comprar y vender valores libremente en cualquier país. En otras palabras, que desempeñe la función de un depositario independiente”, añade Siluanov.

Durante más de tres años, los inversores rusos han intentado recuperar el control de los valores extranjeros y los ingresos impagados. La mayoría de los activos han estado bloqueados en los mayores depositarios europeos, Euroclear y Clearstream, desde 2022 debido a las sanciones occidentales.

Como resultado, para los rusos las inversiones se han vuelto muy arriesgadas. Gracias al Banco de Desarrollo de la OCS, será posible financiar proyectos de inversión en los estados miembros de la organización y proporcionar a sus ciudadanos y empresas los servicios financieros de los que actualmente carecen.

El Banco de Desarrollo de la OCS podría convertirse en una alternativa real a los depositarios europeos. La OCS podría convertirse en una herramienta para el intercambio fluido de valores extranjeros entre los países que firmen el acuerdo.

La pregunta también es hasta qué punto el mercado asiático (los países de la OCS representan principalmente a esta región) podrá satisfacer las expectativas de los inversores.

Moscú y Pekín ya han acordado debatir todos estos aspectos con más detalle en la próxima reunión programada para este otoño en el marco del Diálogo Financiero Ruso-Chino. Este mecanismo está en vigor desde 2006 y en él participan representantes de los ministerios de finanzas ruso y chino, el Banco Central y bancos comerciales.

Con la participación de Rusia y China, se establecieron el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII) y el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, que ya operan con éxito.

Los bancos existentes (el BAII y el Banco Nacional de Rusia) se financian y prestan en divisas que no pertenecen a los países participantes. Por eso el plan, dice Siluanov, es crear una nueva institución financiera independiente de las monedas occidentales, para poder prestar dinero a cualquiera.

Desde 2022, a los prestatarios rusos se les ha negado el acceso a los mercados financieros mundiales debido a las sanciones estadounidenses y europeas, y los bancos chinos han evitado realizar transacciones con empresas rusas debido al riesgo de sanciones secundarias. Al mismo tiempo, la cooperación, al menos entre Rusia y China, destinada a simplificar la financiación de proyectos está adquiriendo dimensiones concretas. Por ejemplo, China se prepara para abrir su mercado de bonos a empresas energéticas rusas como Gazprom, Gazprom Neft y Rosatom. Esta apertura refleja el fortalecimiento de los lazos diplomáticos y económicos entre Rusia y China.

La emisión de bonos en China permitirá a estas empresas atraer capital a tipos de interés más favorables en yuanes, lo cual es importante dado el alto coste de los préstamos en Rusia y la prohibición de los préstamos extranjeros.

Mientras tanto, la misión más concreta e inmediata del Banco de Desarrollo de la OCS es otorgar rápidamente préstamos interestatales. Los pagos digitales, cuyo desarrollo, según Siluanov, es prioritario, simplificarán significativamente esta tarea.

“Hemos discutido con nuestros socios chinos la cuestión de que este banco gestione, ante todo, nuevos tipos de pagos: pagos digitales, rublos digitales, monedas digitales y activos financieros digitales, para ser independiente de la infraestructura occidental”, declara el ministro ruso.

Incluso una transferencia parcial del 30 al 40 por cien del comercio mutuo a la nueva plataforma ascendería a entre 700 y 800.000 millones de dólares y permitiría a los países participantes ahorrar miles de millones en comisiones bancarias.

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Los especuladores de la peor calaña se organizan para repartirse el botín de la guerra

En 2023 la OTAN anunció que 23 de sus países miembros, entre ellos España, habían recaudado mil millones de euros en un fondo de innovación llamado NIF (Nato Innovation Fund), el primer fondo de capital riesgo multisoberano del mundo. El NIF debía invertir en empresas emergentes que desarrollen tecnologías punteras para la guerra, que son siempre las mismas: inteligencia artificial, telecomunicaciones, computación cuántica, tecnología espacial, energía, nuevos materiales…

La OTAN sigue creyendo en un arma milagrosa. Cree que la hegemonía de las potencias occidentales depende del dominio de las tecnologías de vanguardia y, después de crear el NIF, creó un acelerador de empresas emergentes llamado Diana a principios de aquel año 2023.

El papel del NIF no era apoyar a los gigantes digitales, sino centrarse en las empresas emergentes. Aproximadamente la mitad de los fondos de inversión que participan en el NIF provienen de los Ministerios de Defensa; otros patrocinadores incluyen la empresa de inversión pública finlandesa Tesi y la empresa de inversión pública estonia SmartCap.

En esta etapa, 24 de los 31 países miembros de la OTAN participan en el proyecto y han puesto cada uno varios millones sobre la mesa. La lista completa es: España, Bélgica, Bulgaria, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Alemania, Grecia, Hungría, Islandia, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Polonia, Portugal, Rumania, Eslovaquia, Turquía y Reino Unido.

Suecia, que no forma parte de la OTAN, sumará 40 millones de euros al total.

Aunque son miembros de la OTAN, Francia, Canadá y Estados Unidos transatlántica, se encuentran entre los países ausentes del NIF.

El Fondo nació en la Cumbre de Madrid de 2022 y, desde el primer momento, ha sido la jaula de grillos que se esperaba: dimisiones, conflictos de intereses… Ha perdido casi todos sus asociados en un año porque los chanchullos han empezado a aflorar: el presidente del NIF, Klaus Hommels, forma parte del consejo de administración de una empresa emergentes que recibió una inversión inicial del fondo (*).

Aparte de su cargo en el NIF, Hommels está creando su propio fondo para la guerra, Lakestar y comparte al menos dos empresas de cartera con el Fondo.

Es un nido de buitres, aunque también parece un laberinto. Está compuesto por el propio fondo en Luxemburgo, la gestora de inversiones de Países Bajos y la fundación NIF Investment Manager BV que los supervisa: el presidente Hommels, el vicepresidente Murray, decano asociado de innovación del MIT, y Roberto Cingolani, director de Leonardo, la empresa italiana de defensa, han supervisado las tres entidades.

Lo único claro en el NIF es que la peor calaña de especuladores se organiza para repartirse el botín de la guerra porque lo mismo está ocurriendo con DSR, el “banco de la OTAN”. Francia, Alemania y Reino Unido lo han abandonado.

El Ministerio alemán de Asuntos Exteriores dejó ayer bien claro el motivo: ellos no se van a beneficiar económicamente del banco. Aquí la guerra y las armas importan bien poco, se trata de quién si se van a aprovechar o no de la riada de dinero, o quién es el que se va a aprovechar más. Como titulamos el mes pasado una entrada “las guerras ya no se ganan ni se pierden; lo que se gana o se pierde es el dinero que generan”.

Esta guerra es económica, pero dentro de la histeria bélica rampante lo más interesante es que estamos ante la primera en la historia que no empieza por fabricar bayonetas, sino bancos y fondos de inversión.

(*) https://elcomun.es/2025/09/07/la-otan-y-la-canalizacion-de-dinero-publico-a-inversores-privados/

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El fundador de Blackwater quiere comprar empresas ucranianas de drones

El fundador de Blackwater, una de las mayores empresas estadounidenses de mercenarios, Erik Prince, quiere comprar empresas ucranianas de drones, según el periódico británico The Guardian.

Prince pretende entrar en el prometedor negocio de los drones porque el gobierno de Trump estudia recurrir contratistas militares privados estadounidenses en la Ucrania de la posguerra.

Quiere apoderarse del sector de drones de Ucrania y organiza reuniones con los protagonistas de la industria.

La última incursión de Prince en Ucrania coincidió con los intentos de Trump de negociar un acuerdo de paz entre el Kremlin y el gobierno ucraniano en agosto, que aún no ha dado ningún avance diplomático.

Desde que los drones se convirtieron en la principal herramienta de artillería en la guerra, los tiburones occidentales y las empresas de la guerra se han apresurado a explotar los codiciados datos del campo de batalla ucraniano y las nuevas tecnologías de drones para sus propios negocios.

Ahora Prince quiere hacer lo mismo, lo que no es sorprendente para un contratista militar oportunista con estrechos vínculos con el gobierno de Trump y un historial de lucrarse con la guerra, concluye The Guardian.

—https://www.theguardian.com/world/2025/sep/07/erik-prince-blackwater-ukraine