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Los ecos de la Guerra de Ucrania salpican a Extremo Oriente

La asociación estratégica de Rusia con Corea del norte pone en el punto de mira, además del territorio de Estados Unidos, a sus bases militares en Japón, donde tiene un total de 120 instalaciones, de las cuales la más importante es la de Okinawa, a unos mil kilómetros de Corea del norte.

Otra de las bases que queda cerca de los misiles rusos y coreanos es la de la isla Guam, que tiene un carácter mixto, naval y áreo, y está a 3.400 kilómetros de distancia. Se trata de objetivos que el ejército norcoreano puede alcanzar por sí mismo, ya que ha disparado misiles Hwasong-12 que pueden recorrer hasta 6.000 kilómetros de distancia a una velocidad 17 mach.

Hay dos cuestiones. La primera es si el misil puede incorporar cabezas nucleares o, en otros términos, si es capaz de miniaturizarlas. La respuesta es afirmativa, según un informe confidencial de la central de inteligencia militar estadounidense, cuyas conclusiones retomó el Washington Post (*). Según el periódico, el Ministro de Defensa japonés ha llegado a la misma conclusión.

Esto convierte a Corea del norte en una potencia nuclear equiparable a cualquier otra, concluye el periódico.

La segúnda cuestión es que Pyongyang no tiene muchos misiles disponibles capaces de superar las defensas antiaéreas y acertar en la diana a esas distancias. La instalación de misiles rusos de largo alcance será un método de disuasión muy convincente que, además, dará una vuelta de 180 grados a la intoxicación occidental: no es Corea del norte quien suministra armas a Rusia, sino al revés.

Tras la cumbre celebrada en setiembre del año pasado entre Putin y Kim Jong-un, Corea logró poner en órbita con éxito el primer satélite artificial, muy posiblemente con el apoyo técnico de Rusia.

Además Pyongyang anunció que lanzaría otros tres satélites “Malligyong”.

El gobierno surcoreano se quita la careta

Al gobierno surcoreano le preocupa el tratado de asociación estratégica entre Rusia y Corea del norte y su respuesta consistirá en fortalecer la cooperación militar con Estados Unidos y Japón.

El gobierno de Seúl también replanteará la posibilidad de suministrar armas directamente a Ucrania. “Planeamos reconsiderar la cuestión del apoyo armamentista a Ucrania”, dijo la agencia Yonhap, citando a Chang Ho-jin, asesor de seguridad nacional del presidente surcoreano, Yoon Suk-yeol.

Hasta ahora, Seúl había mantenido una posición oficial hipócrita: no suministraba armas letales a Ucrania, sino sólo “asistencia militar no letal” y ayuda económica.

El gobierno surcoreano confiesa que no conoce los detalles de las consultas entre Rusia y Corea del norte y su nueva posición se basa únicamente en el texto del tratado publicado por KCNA, la Agencia de noticias de Corea del norte.

“El gobierno expresa serias preocupaciones y condena la firma del Acuerdo de Asociación Estratégica Integral entre la RPDC y Rusia, cuyo objetivo es fortalecer la cooperación militar y económica mutua”, dijo Chang Ho-jin.

El acuerdo contiene disposiciones sobre asistencia militar inmediata, movilizando todos los medios en su poder, en caso de ataque armado contra una de las partes, subrayó Yonhap, citando extractos del texto del acuerdo publicado por la agencia KCNA.

Corea del sur interpreta la firma del acuerdo entre Moscú y Pyongyang como un tratado de defensa mutua. Además, dijo Chang Ho-jin, la cooperación bilateral viola las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU porque contribuye al fortalecimiento militar de Corea del norte.

En respuesta, “reforzaremos aún más la disuasión extendida de la alianza Corea del sur-Estados Unidos y la cooperación en materia de seguridad entre Corea del sur, Estados Unidos y Japón para disuadir las amenazas nucleares y de misiles de la RPDC”, añadió.

(*) https://www.washingtonpost.com/world/national-security/north-korea-now-making-missile-ready-nuclear-weapons-us-analysts-say/2017/08/08/e14b882a-7b6b-11e7-9d08-b79f191668ed_story.html

La fuerza naval de Estados Unidos necesita de sus aliados en el Pacífico

Estados Unidos enfrenta un dilema con respecto a su construcción naval. Por un lado, China tiene hoy el mayor número de buques de combate del mundo, con más de 370 buques frente a los 291 de Estados Unidos. Por otro lado, se espera que la flota china alcance los 435 barcos a finales de la década, mientras que no se espera que cambie el tamaño de la flota estadounidense. China disfruta así de una ventaja militar asimétrica en el Pacífico occidental, donde se concentra la mayoría de sus barcos, mientras que la marina estadounidense está sobreexplotada, defendiendo todos los mares del mundo.

Por otro lado, Estados Unidos no parece dispuesto a adoptar un enfoque colectivo en materia de construcción naval y mantenimiento operativo con sus aliados y socios para competir con China. La legislación proteccionista de décadas de antigüedad, las cuotas de “compra estadounidense” y las restricciones a la transferencia de tecnología continúan limitando una cooperación industrial significativa con los aliados. La forma en que Estados Unidos resuelva este dilema determinará el resultado de la competencia naval entre Estados Unidos y China y, por lo tanto, el futuro de Estados Unidos en la región del Indo-Pacífico.

La construcción naval ha sido una de las piedras angulares del poder desde el comienzo de la era industrial, si no antes. Las potencias imperiales europeas midieron el equilibrio de fuerzas por el número y la calidad de los buques de superficie y submarinos. Además, las materias primas industriales, como la producción de hierro y acero, la infraestructura portuaria, la mano de obra industrial y las patentes tecnológicas estaban estrechamente vinculados a esa potencia. Estados Unidos ganó la Segunda Guerra Mundial y derrotó a la Alemania nazi y al Japón imperial superando a las potencias del Eje y construyendo lo que F. Roosevelt llamó “el arsenal de la democracia” en todo el mundo. Durante toda la Guerra Fría, Estados Unidos garantizó la libertad de navegación y tránsito marítimo. La proyección de poder y el equilibrio en el mar siguen siendo características distintivas de la primacía estratégica de Estados Unidos, gracias a una flota superior.

Sin embargo, hoy China sigue los pasos de grandes potencias navales anteriores en la explotación de su base industrial comercial y de defensa. La construcción naval sólo es posible si el sector de la construcción naval comercial es dinámico. El plan del Departamento de Defensa de Estados Unidos para una Armada de 355 buques debe “depender de una industria marítima, tanto naval como comercial, cuya capacidad es significativamente menor que la de otros países importantes del mundo en materia de construcción naval en el mundo: Corea del Sur, Japón y, preocupantemente, China”. El noreste de Asia representa el 95 por cien de la cartera mundial de pedidos de construcción naval comercial. En 2022, la cartera de pedidos de China se situó en 1.794 grandes buques oceánicos (50,3 por cien), la de Corea del Sur en 734 (29 por cien), Japón en 587 (15,1 por cien) y Europa con 319 barcos. Mientras tanto, en 2022 Estados Unidos solo construyó cinco barcos.

Este dominio del mercado por parte de Asia tiene consecuencias para la seguridad nacional estadounidense. Por ejemplo, 3 de los 10 buques cisterna comerciales de los que depende el ejército estadounidense para sus operaciones y 7 de sus 12 buques de carga seca se construyen en China. La mano de obra calificada necesaria para la construcción naval avanzada es escasa debido a la ausencia de un sector de construcción naval comercial sólido. A diferencia de Estados Unidos, donde un solo gran astillero construye embarcaciones militares y comerciales, muchos astilleros chinos están agrupados geográficamente para garantizar sinergias en la fuerza laboral. En menos de 20 años China ha logrado utilizar este rápido crecimiento de su capacidad de construcción naval comercial para convertirse en la armada más grande del mundo.

La construcción naval china es un desafío

Durante las últimas dos décadas, Pekín ha socavado gradualmente la posición naval de Estados Unidos en el Pacífico Occidental. Los estrategas chinos aplicaron efectivamente una estrategia de denegación de acceso y área (A2/AD) para mantener alejadas a las fuerzas estadounidenses, ampliaron el alcance de la Armada del Ejército Popular de Liberación (EPL) mediante la construcción de elementos marítimos artificiales en el Mar de China Meridional y obligaron a los países vecinos a adoptar tácticas de zona gris. China lo hizo porque Estados Unidos estaba distraído por la guerra contra el terrorismo en Oriente Medio, lo que llevó a Washington a reducir el papel de su Marina en su estrategia general de defensa.

Estados Unidos está tratando de afrontar el desafío de la construcción naval china. El Congreso ha aprobado una serie de leyes destinadas a modernizar los astilleros, ampliar la fuerza laboral y autorizar compras a granel y compras plurianuales de barcos. Las empresas marítimas comerciales y de defensa están mostrando nuevas tecnologías que podrían ayudar a superar la superioridad digital de China, como los barcos y la navegación autónomos, la inteligencia artificial y la robótica. La Armada estadounidense participa así en esta transición tecnológica. Ha lanzado el “Ghost Fleet Overlord”, compuesto por barcos de superficie autónomos, y planea utilizar para 2045 más de 150 barcos de este tipo, de diferentes tonelajes, como parte de una “arquitectura de flota distribuida”. Pero es poco probable que estos esfuerzos sean suficientes para cerrar la brecha entre Washington y China.

La colaboración con los aliados es fundamental para compensar la insuficiente capacidad de Estados Unidos en construcción naval. Sin embargo, cuando se trata de algunos de sus aliados industrialmente más avanzados, Estados Unidos se resiste obstinadamente al cambio. Tomemos el ejemplo de la Ley de Transporte Marítimo de 1920, más conocida como Ley Jones. Introducida hace más de 100 años para garantizar la capacidad de transporte marítimo después de la Primera Guerra Mundial, la ley hizo casi imposible que Estados Unidos adquiriera barcos construidos en el extranjero. Sólo los barcos construidos en Estados Unidos, más del 75 por ciento de propiedad estadounidense y más del 75 por ciento tripulados por ciudadanos estadounidenses pueden navegar por las principales rutas marítimas y utilizar los puertos del país. A pesar de las restricciones, los astilleros comerciales estadounidenses han recurrido desde hace tiempo a socios extranjeros para ayudar a construir barcos elegibles para la Ley Jones en áreas como diseño, chapa, motores, hélices e incluso trabajadores subcontratados.

Las restricciones legislativas que rigen la construcción naval estadounidense son aún más onerosas. La Ley Buy American de 1933 fue una medida de la era de la Depresión que exigía que el gobierno federal comprara bienes nacionales, pero continúa regulando el moderno sistema de adquisiciones de defensa de Estados Unidos. La Orden Ejecutiva 14005 “Hecho en Estados Unidos” de Biden, firmada en su primera semana en el cargo, aumenta el “umbral de contenido nacional” del 55 por cien al ​​75 por cien para 2029. Las recientes enmiendas del Senado al proyecto de ley anual de gastos de defensa aumentarían aún más exigir que el 100 por cien de los buques de la Armada de Estados Unidos se produzcan en el país para 2033. El régimen de control de exportaciones de defensa de Estados Unidos, incluidas las regulaciones sobre el comercio internacional de armas de defensa, impide cualquier interacción con la investigación de defensa de vanguardia en los países aliados.

Sin embargo, estas regulaciones americanas no se aplican de la misma manera. La jerarquía entre los aliados de Estados Unidos comienza con el círculo interno de los socios más fiables que pertenecen a la base industrial y tecnológica nacional de Estados Unidos: entre ellos Canadá, Reino Unido y Australia. Los siguientes son los 25 aliados que tienen acuerdos recíprocos de adquisiciones de defensa con Estados Unidos, la mayoría de los cuales son miembros de la OTAN, Japón, Egipto e Israel. También está Corea del Sur, así como la mayoría de los aliados asiáticos y de Oriente Medio, que en muchos sentidos no reciben un trato diferente al de los no aliados.

Los aliados asiáticos son imprescindibles para Estados Unidos

Es poco probable que Estados Unidos pueda resolver por sí solo el dilema de la construcción naval de China. Así como China ha explotado sus industrias de construcción naval comercial y militar, Estados Unidos también debería aprovechar plenamente el potencial sin explotar de sus aliados en la región del Indo-Pacífico. Corea del Sur, el segundo mayor constructor naval del mundo, está notablemente ausente de estas discusiones. En los últimos años, Seúl se ha consolidado como un proveedor naval clave para los aliados de Washington en todo el mundo. Por ejemplo, las empresas surcoreanas construyen fragatas y corbetas para Filipinas, submarinos para Indonesia y están a la vanguardia del suministro de futuros submarinos a Canadá.

Corea del Sur también puede satisfacer en parte las necesidades de Washington. Seúl ya está demostrando su potencial en áreas donde la base industrial estadounidense no puede satisfacer sus propias necesidades, desde proyectiles de artillería de 155 milímetros hasta vehículos terrestres no tripulados. Las recientes visitas de la Marina estadounidense a Corea del Sur y de ejecutivos de la industria surcoreana a astilleros estadounidenses sugieren que existe un creciente interés recíproco en la cooperación en la construcción naval.

Por lo tanto, vale la pena considerar tres perspectivas para aprovechar la fuerza industrial de los aliados de Estados Unidos en la región del Indo-Pacífico.

En primer lugar, los aliados deberían explorar nuevas ideas ambiciosas para la construcción naval colectiva. Los expertos navales estadounidenses han propuesto que Corea del Sur, Japón y Estados Unidos trabajen en un programa de construcción de destructores con misiles guiados. Los aliados de Estados Unidos también podrían agilizar la construcción de buques de guerra, lanchas patrulleras y aviones de vigilancia y patrulla marítima para los países del sudeste asiático y las islas del Pacífico, así como municiones como misiles antibuque y capacidades de guerra submarina.

En segundo lugar, se podrían realizar más trabajos de mantenimiento, incluidos servicios, reparaciones y reacondicionamiento, en los astilleros aliados en la región del Indo-Pacífico. Así, se espera que Estados Unidos realice trabajos de mantenimiento en un submarino de clase Virginia en Australia en el marco de la asociación Aukus en 2024. Asimismo, Estados Unidos ya tiene previsto realizar trabajos de mantenimiento en buques de guerra en astilleros japoneses, teniendo en cuenta cuenta la presencia duradera de la Séptima Flota estadounidense en Yokosuka. Estos esfuerzos permitirían a los astilleros estadounidenses centrarse en lograr sus propios y ambiciosos objetivos de construcción. Corea del Sur también está explorando la posibilidad de realizar trabajos de mantenimiento en los barcos que ha vendido a países del Sudeste Asiático en Filipinas, en lugar de en sus propios astilleros. Esto demuestra que un enfoque transnacional del apoyo naval aliado tiene beneficios potenciales para todos.

Por último, Washington debería adoptar una perspectiva de futuro sobre la cooperación en materia de construcción naval con sus aliados, haciendo hincapié en las nuevas tecnologías y la fabricación avanzada. Por ejemplo, Corea del Sur y Estados Unidos están realizando esfuerzos similares de navegación autónoma bajo los programas Ghost Fleet de Estados Unidos y Sea Ghost de la Armada de Corea. La iniciativa Replicador del Departamento de Defensa de Estados Unidos, así como las tecnologías de defensa avanzadas del segundo pilar de Aukus, se beneficiarían de la participación del sector privado en Corea del Sur y Japón.

Ninguno de esos esfuerzos es posible sin cambios significativos en la forma en que Estados Unidos y sus aliados abordan la cooperación. Washington, por su parte, debería modernizar sus limitaciones burocráticas y regulatorias, de acuerdo con el espíritu de sus alianzas. Derogar o modificar la Ley Jones y otras leyes similares no será fácil. Los aliados también deben estar preparados para abordar las preocupaciones de las partes interesadas estadounidenses, incluidos el gobierno, la industria y especialmente el Congreso. Tendrán que demostrar su credibilidad y voluntad de adherirse a estándares más altos en la cooperación industrial de defensa. Pero la asociación Aukus demuestra que una dirección audaz puede superar las ortodoxias más establecidas. La construcción naval es un área en la que aliados como Corea del Sur pueden contribuir a defender la seguridad marítima de la región del Indo-Pacífico. Estados Unidos debería agradecer esa ayuda.

Choi Kang y Peter K. Lee, Why U.S. Naval Power Needs Asian Allies, War on the Rocks, 12 de enero de 2024

Una colonia disfrazada de imperio: Manchukuo

La Segunda Guerra Mundial acabó en agosto de 1945 cuando el Ejército Rojo entró en el Estado fantoche de Manchukuo para aplastar al ejército japonés. Sólo los países fascistas habían reconocido uno de esos ridículos imperios que han aparecido en la historia moderna para trapar con trajes de gala una situación colonial en el Extremo Oriente.

Manchukuo era una colonia disfrazada de imperio, una parte de China en lo que a veces se llamó Manchuria interior, tradicionalmente sometida a la Rusia zarista, que en 1896 obtuvo la adjudicación de un contrato para la construcción de una línea ferroviaria que prolongaba el Transiberiano hasta lo que hoy es la ciudad portuaria china de Dalian, que entonces se llamaba Port Arthur, donde pretendían establecer la flota del Pacífico.

El proyecto estratégico ruso lo financiaron los bancos franceses y, además, de su objetivo militar, el puerto debía servir para el comercio marítimo y de terminal ferroviaria conectada a la red rusa y china.

No había pasado un decenio cuando en 1904 Japón atacó sorpresivamente a la Flota rusa en Dalian. Empezó así la guerra ruso japonesa, la primera guerra imperialista, que, a su cez, estuvo en el origen de la primera revolución rusa.

Japón venció en la guerra, se apoderó de la península de Corea y de la mayor parte de la línea ferroviaria. El resto, llamado “Ferrocarril Oriental Chino”, permaneció en manos rusas hasta que los soviéticos lo devolvieron al Estado fantoche de Manchukuo en 1935.

Al año siguiente Tokio creó la Compañía de Ferrocarriles del Sur de Manchuria, más conocida por SMR (South Manchuria Railways) o Mantetsu (“Man” de “Manchuria” y “Tetsu” de “hierro”). Era una empresa pública, con una minoría de acciones en propiedad privada. El Estado japonés garantizaba las obligaciones del SMR en Londres. Como representante del accionista mayoritario, el gobierno nombra la junta directiva.

Inmediatamente Japón puso en marcha un ferrocarril a lo largo de la costa de Corea y amplió la duración de la concesión ferroviaria rusa, inicialmente limitada a 25 años, a 99 años.

Mucho más que una línea ferroviaria

Además de una empresa, Mantetsu era el típico “zaibatsu” japonés, un Estado dentro de otro que ejercía funciones casi soberanas gracias al refuerzo del ejército de Kwantung, una división de infantería japonesa con base en Dalian que, a la vez, custodiaba el ferrocarril.

La necesidad de carbón para alimentar las locomotoras obligó a SMR a apoderarse de las minas de carbón de Manchuria. La mina Anshan se inauguró en 1919 y se convirtió inmediatamente en una de las más productivas del mundo. A su vez, a la mina se le unió un complejo siderúrgico para fabricar raíles, trenes y locomotoras.

A los costados de las vías se crean nuevas ciudades y SMR se convirtió en un promotor inmobiliario, gestionó hoteles, contrató obras y suministró servicios urbanos y médicos. Luego pasó al sector eléctrico y realizó sondeos en los yacimientos petrolíferos de Daqing. El refinado y la minería del carbón dan lugar a industrias de transformación química (fertilizantes, gas ciudad, gasolina o caucho sintético).

A partir de 1914 Manchuria experimentó un crecimiento económico espectacular. Un tercio de la soja del mundo proviene de sus tierras. A lo que se suman otras producciones lucrativas, una de las cuales es algo encomiable: el opio refinado hasta convertirlo en morfina, utilizado en las famosas “píldoras rojas” que asolarán el Extremo Oriente hasta 1945.

Entre 1905 y 1930, Manchuria vio multiplicarse sus exportaciones por 15 y sus importaciones por 12. En cuanto a la producción industrial, creció entre un 12 y un 20 por cien anual. El señor de la guerra local, Chang Tso-lin, era el hombre más rico de China y SMR la empresa más grande del Extremo Oriente.

En torno a SMR se crean nuevos conglomerados empresariales, de los que suele ser el principal accionista. La más conocida de estas empresas nacidas en Manchukuo y que han llegado hasta nuestros días es Nissan. Se reunieron pequeños fabricantes japoneses y la empresa así creada se instaló en Hsinking, nuevo nombre de Changchun, capital de Manchukuo, donde construyó camiones para el ejército de Kwantung a partir de 1936.

El auge económico atrajo capitales de todo el mundo, especialmente británicos. SMR tenía casi 40.000 trabajadores. Adquirió tal poder que sus intereses acabaron determinando la política exterior de Japón. Cuando en 1941 comenzó en el Pacífico la Segunda Guerra Mundial, en varias áreas estratégicas, como el acero, la producción de Manchukuo era superior a la de Japón.

Japón inicia la invasión de Manchuria

Matsuoka Yotsuke

En 1928 el vicepresidente de SMR era el japonés Matsuoka Yotsuke. Es el responsable de que Japón abandonara la Sociedad de Naciones en 1933 en respuesta a la condena de la organización internacional a la invasión de Manchuria. Entre 1893 y 1904 vivió en Estados Unidos.

En 1940, como ministro de Asuntos Exteriores de Japón, firmó la alianza con la Italia fascista y la Alemania nazi. Así es como, en plena guerra mundial, nació el Eje fascista. Murio en 1946 cuando iba a ser juzgado por crímenes de guerra.

Japón consideraba a Manchuria como su “espacio vital”. Sin su conquista, nunca podría entrar en el selecto club de las grandes potencias imperialistas de la época. El “imperio del sol naciente” empezaba en el territorio de China y la conquista y colonización no habría sido posible sin los trenes de SMR. Gracias a las vías, fue una guerra relámpago que se acabó en tres meses.

“O la revolución impide la guerra, o la guerra desencadena la revolución”. La guerras que inició Japón en el Extremo Oriente desataron dos revoluciones, en 1905 en Rusia y en 1933 en China.

La guerra empezó en 1931 con el llamado “incidente de Mukden”, una localidad que hoy se llama Shenyang. Fue un atentado de falsa bandera: una bomba destruyó un tramo de las vías de SMR cerca de la ciudad. A pesar de una manifiesta inferioridad de fuerzas frente a China, 14.000 contra 250.000 soldados, el ejército de Kwantung, al mando del coronel japonés Ishiwara Kanji, derrotó al ejército nacionalista chino.

El personal japonés de SMR, que eran dos tercios de sus casi 40.000 trabajadores en los años treinta, estaba militarizado y proporcionaba la retaguardia del ejército de Kwantung.

China recurrió a la Sociedad de Naciones, que formó la Comisión Lytton para investigar el “incidente” pero, como es característico, no investigó nada. Se limitó a repetir la versión japonesa, que fue la oficial, hasta los juicios de Tokio por crímenes de guerra de 1946.

Uno de los oficiales más conocidos del ejército de Kwantug fue el general coreano Park Chung-hee, un sátrapa que cambió de baando al acabar la guerra mundial: de ser un lacayo de Japón pasó a ser un lacayo de Estados Unidos, que le puso al frente del gobierno de Corea en 1961.

A Manchukuo no le faltaba de nada. Japón le regaló un emperador y un partido único, Concordia, al más puro estilo fascista, que la mayor parte de las veces era imposible diferenciar de SMR, la “gran empresa cuartel”.

El artífice de la reconstrucción de Japón en la posguerra, el Primer Ministro Kishi Nobusuke, fue viceministro de desarrollo industrial de Manchukuo en 1935 y ministro de Municiones durante la Segunda Guerra Mundial.

El Golpe de Estado más discreto

Uno de los principales instrumentos de la política exterior estadounidense es el cambio de régimen encubierto, es decir, la acción encubierta del gobierno estadounidense destinada a derrocar al gobierno de otro país.

Hay motivos para creer que las acciones de Estados Unidos condujeron a la destitución del primer ministro pakistaní Imran Khan en abril de 2022, seguida de su detención, falsamente acusado de corrupción y espionaje, y su condena esta semana a 10 años de prisión por espionaje.

El objetivo político es impedir que el político más popular de Pakistán regrese al poder en las elecciones de la semana que viene.

La clave de las operaciones encubiertas, por supuesto, es que son secretas y, por lo tanto, el gobierno de Estados Unidos puede negarlas. Incluso cuando la evidencia es revelada por denunciantes o filtraciones, como suele ser el caso, el gobierno de Estados Unidos rechaza la autenticidad de la evidencia y los principales medios de comunicación generalmente ignoran la historia porque contradice la narrativa oficial.

Los editores de estos grandes medios de comunicación no quieren difundir las llamadas “teorías de la conspiración” y simplemente están felices de ser portavoces de sus gobiernos.

Los cambios secretos de régimen por parte de Estados Unidos son sorprendentemente rutinarios. Un estudio dirigido por la profesora Lindsay O’Rourke de la Universidad de Boston, cuenta 64 operaciones encubiertas de cambio de régimen llevadas a cabo por Estados Unidos durante la Guerra Fría (1947 y 1989).

Desde entonces, las operaciones de cambio de régimen de Estados Unidos han seguido siendo frecuentes, como cuando el presidente Barack Obama encargó a la CIA (Operación Timber Sycamore) derrocar al presidente sirio Bashar Al Assad. Esta operación encubierta permaneció en secreto hasta varios años después de la operación, e incluso entonces casi no recibió cobertura por parte de los principales medios de comunicación.

Todo lo cual nos lleva a Pakistán, otro caso donde la evidencia apunta claramente a un cambio de régimen liderado por Estados Unidos. En este caso, Estados Unidos quería derrocar al gobierno del Primer Ministro Imran Khan, el dirigente carismático, talentoso y enormemente popular de Pakistán, conocido tanto por su dominio del cricket como por su contacto con la gente. Su popularidad, independencia y enorme talento lo convierten en un objetivo prioritario para Estados Unidos, que siempre está preocupado por los dirigentes populares que no se alinean con las políticas estadounidenses.

El “pecado” de Imran Khan fue cooperar demasiado con Putin y Xi Jinping, mientras buscaba relaciones normales con Estados Unidos.

El gran mantra de la política exterior estadounidense, y el principio desencadenante de la CIA, es que un dirigente extranjero está “o con nosotros o contra nosotros”.

Los dirigentes que intentan ser neutrales entre las grandes potencias corren un grave riesgo de perder su posición, o incluso sus vidas, por instigación de Estados Unidos, ya que Estados Unidos no acepta la neutralidad. Líderes que buscaban la neutralidad, desde Patrice Lumumba (Congo), Norodom Sihanuk (Camboya), Viktor Yanukovich (Ucrania) y muchos otros, han sido derrocados por la mano no tan oculta del gobierno estadounidense.

Como muchos dirigentes del mundo en desarrollo, Khan no quiere romper relaciones con Estados Unidos o Rusia por la guerra en Ucrania. Casualmente, Khan estaba en Moscú para reunirse con Putin el día que Rusia lanzó la operación militar especial (24 de febrero de 2022). Desde el principio, Khan abogó por que el conflicto en Ucrania se resuelva en la mesa de negociaciones y no en el campo de batalla. Estados Unidos y la Unión Europea han obligado a los dirigentes extranjeros, incluido Khan, a alinearse con Putin y apoyar las sanciones occidentales contra Rusia, pero Khan se ha resistido.

Khan selló su destino el 6 de marzo cuando organizó una gran manifestación en el norte de Pakistán. En la manifestación, reprendió a Occidente, y en particular a 22 embajadores de la Unión Europea, por presionarlo para que condenara a Rusia en una votación en la ONU. También arremetió contra la guerra de la OTAN contra el terrorismo en el vecino Afganistán, calificándola de absolutamente devastadora para Pakistán, sin ningún reconocimiento, respeto o aprecio por el sufrimiento de Pakistán.

Khan dijo a la multitud que lo vitoreaba: “Los embajadores de la Unión Europea nos escribieron una carta pidiéndonos que condenemos y votemos contra Rusia […] ¿Qué opinan de nosotros? ¿Somos tus esclavos […] y todo lo que digas, lo haremos?” Y añadió: “Somos amigos de Rusia y también somos amigos de Estados Unidos; somos amigos de China y de Europa; no estamos en ningún bando […] Pakistán permanecería neutral y trabajaría con quienes intentan poner fin a la guerra en Ucrania”.

Desde el punto de vista estadounidense, “neutral” es una palabra agresiva. Las terribles consecuencias para Khan fueron reveladas en agosto del año pasado. Apenas un día después de la manifestación de Khan, el subsecretario de Estado para la Oficina de Asuntos de Asia Central y del Sur, Donald Lu, se reunió con el embajador de Pakistán en Estados Unidos, Asad Majeed Khan, en Washington. Después de la reunión, el embajador Khan envió un cable secreto (un «cifrado») a Islamabad, que luego fue filtrado por un oficial militar pakistaní.

El cable relata que el subsecretario Lu criticó al primer ministro Khan por su postura neutral. El cable cita a Lu diciendo que “la gente aquí y en Europa está muy preocupada porque Pakistán está adoptando una postura tan agresivamente neutral (sobre Ucrania), si ese es el caso. Incluso es posible una posición, pero no nos parece tan neutral”.

Luego, Lu le transmitió lo esencial al embajador Khan: “Creo que si el voto de censura contra el primer ministro tiene éxito, todo será perdonado en Washington porque la visita a Rusia se considera una decisión del primer ministro. De lo contrario, creo que será difícil avanzar”.

Cinco semanas después, el 10 de abril, con la amenaza de Estados Unidos al poderoso ejército de Pakistán y el ejército controlando el parlamento de Pakistán, el Parlamento derrocó a Khan en un voto de censura. Unas semanas más tarde, el nuevo gobierno presentó cargos falsos de corrupción contra Khan, para detenerlo e impedir su regreso al poder.

Cuando Khan hizo pública la existencia del cable diplomático que revelaba el papel de Estados Unidos en su derrocamiento, el nuevo gobierno acusó a Khan de espionaje. Ahora ha sido sentenciado a 10 años de prisión por esos cargos y el gobierno de Estados Unidos guarda silencio ante el ultraje.

Cuando le preguntaron por la sentencia de Khan, el Departamento de Estado respondió: “Ese es un asunto que corresponde a los tribunales paquistaníes”. Semejante respuesta es un ejemplo sorprendente de cómo funciona el cambio de régimen dirigido por Estados Unidos. El Departamento de Estado apoya el encarcelamiento de Khan después de que Khan revelara públicamente las acciones de Estados Unidos.

Por lo tanto, Pakistán celebrará elecciones el 8 de febrero con su dirigente democrático más popular en prisión y con el partido de Khan bajo incesantes ataques, asesinatos políticos, apagones de los medios de comunicación y otras medidas brutales de represión. En todo esto, el gobierno de Estados Unidos es cómplice. Hasta aquí los valores “democráticos” de Estados Unidos. El gobierno de Estados Unidos ha ganado su caso por ahora y ha desestabilizado profundamente un país con armas nucleares de 240 millones de habitantes. Sólo la liberación de Khan de prisión y su participación en las próximas elecciones podrían restaurar la estabilidad.

Japón y Corea del sur soportan la hegemonía de Estados Unidos en Extremo Oriente

En todas las guerras se cumple el principio de que se inicia con la cabeza está puesta en la anterior. Hoy quienes hablan de “guerra mundial” esperan algo parecido a la Segunda Guerra Mundial, y cualquier otra cosa no les parece suficientemente “mundial”, sobre todo si los protagonistas no son grandes potencias.

Pero en la modernas “guerras mundiales” las potencias no dan la cara de plano; recurren a países sicarios, cuyo ejemplo más característico es Ucrania. En el caso del Extremo Oriente, donde el objetivo es China, los sicarios son Taiwán, Japón y Corea del sur. Pero el gran padrino no es otro que Estados Unidos, siempre presto a ayudar a sus perritos falderos.

Estados Unidos intenta rodear a China con una red de cientos de bases militares mientras construye una alianza militar con Corea del Sur y Japón, dos países forjados desde 1945 por el gran padrino.

Estados Unidos ocupa Japón desde el final de la Segunda Guerra Mundial, con más de 54.000 soldados estacionados en 120 bases militares. También ha interferido fuertemente en la política japonesa, financiando y apoyando al Partido Liberal Democrático (PLD), que ha permanecido en el gobierno casi continuamente desde la década de los cincuenta. A cambio, el PLD permite que el ejército estadounidense haga lo que quiera en Japón.

Los gobiernos japoneses han sido los más leales y serviles del mundo. A pesar de las protestas populares, sirven a la hegemonía estadounidense en la región. La nueva base marítima estadounidense de Okinawa la está construyendo y pagando el gobierno japonés.

El espacio aéreo japonés también lo controla Estados Unidos.

Del mismo modo, Corea del Sur es otro buen modelo de país moderno y desarrollo, el contrapunto perfecto de Corea del norte, que es ejemplo de lo peor que alguien puede imaginar.

Pero durante gran parte de su historia, Corea del Sur estuvo gobernada por una brutal junta militar que masacró a sus oponentes progresistas, preparando el escenario para un clima de miedo en todo el país.

Ahora el sistema político se ha puesto a la altura; es homologable a sus padrinos occidentales, a pesar de una ley de seguridad nacional que permite al gobierno procesar a cualquier oponente político progresista, sindicalista o defensor de los derechos humanos con el pretexto de que están confabulados con el norte.

Al igual que Japón, Corea del sur también fue ocupado militarmente por Estados Unidos en 1945, que todavía mantiene allí decenas de miles de tropas. La presencia estadounidense constituye un factor importante que obstaculiza la posibilidad de unificación coreana.

Estados Unidos siempre se ha opuesto a la unificación. La parte sur debe formar parte de la misma plataforma estratégica que Japón en el Extremo Oriente. El objetivo de la alianza trilateral es mantener a las tropas estadounidenses allí permamentemente.

Corea nunca será un único país mientras haya tropas estadounidenses.

Malasia cierra sus puertos a los barcos israelíes

Dadas las “brutalidades constantes contra los palestinos”, el gobierno de Kuala Lumpur ha prohibido a la naviera israelí Zim atracar en los puertos de Malasia. La decisión afecta a los buques que enarbolan pabellón de Israel y a todos los buques de carga que navegan hacia territorio israelí.

Desde el 7 de octubre, Malasia ha estado junto al pueblo palestino en las distintas votaciones de la ONU. El miércoles, el primer ministro malasio, Anwar Ibrahim, dio un paso más al prohibir a la empresa de transporte israelí Zim utilizar todos sus puertos.

“El gobierno malasio ha decidido bloquear y prohibir a la compañía naviera israelí Zim atracar en cualquier puerto malasio”, insistió el presidentee del gobierno en un mensaje, precisando que había ordenado a su ministro de Transportes que tomara “medidas inmediatas”.

La decisión es una respuesta “a las acciones de Israel que ignoran los principios humanitarios fundamentales y violan el derecho internacional a través de las masacres y brutalidades en curso contra los palestinos”, condenó Anwar Ibrahim.

En su mensaje subraya también que quedan anuladas las autorizaciones anteriores que databan de 2002 y 2005, que permitían a la empresa israelí atracar en los puertos del país. Además de las sanciones contra la empresa Zim, Kuala Lumpur decidió “no aceptar más barcos con bandera israelí para atracar en el país” y prohibir a “cualquier barco con destino a Israel cargar mercancías en los puertos” de Malasia.

El gobierno de Malasia ha expresado repetidamente su apoyo a Gaza y su hostilidad hacia los sionistas. El Primer Ministro incluso se unió a una manifestación en octubre pasado condenando los crímenes israelíes.

Malasia no mantiene relaciones diplomáticas con Israel. En varias ocasiones el gobierno ha negado la entrada en su territorio a atletas israelíes durante competiciones regionales e internacionales.

El 6 de diciembre la policía detuvo a un hombre por sugerir que Malasia debería establecer relaciones diplomáticas con Israel.

‘Salvar a Ucrania de Rusia es salvar a Taiwán de China’

Es el último argumento de los altavoces del imperalismo en Estados Unidos: salvar a Ucrania de Rusia es salvar a Taiwán de China. La consigna se está repitiendo estos días de forma monótona, siguiendo un guión claramente establecido.

La vicepresidenta del gobierno canadiense Chrysta Freeland ha dicho: “El mensaje de disuasión más fuerte que podemos enviar a China es una victoria decisiva para Ucrania”.

El senador de Estados Unidos Lindsey Graham repite lo mismo: “Detener la financiación a Ucrania es una sentencia de muerte para Taiwán”.

Necesitan renovar los mensajes de pánico porque la audiencia de las televisiones ya está aburrida de Ucrania y de las noticias sobre la guerra. Tienen que dar un giro, buscar una amenaza nueva en un teatro diferente.

La nueva retórica imperialista es perversa. China no quiere invadir Taiwán, al igual que Rusia no quería invadir Ucrania. En múltiples ocasiones China ha dicho que quiere la reunificación pacífica basada en el consenso de ambas partes. Son los imperialistas los que provocan a China enviando armas a Taiwán y convirtiendo a la isla en un fortín militar.

Lo más lógico es pensar lo siguiente: si Rusia gana la Guerra de Ucrania, entonces los imperialistas se debilitan y la presión sobre Taiwán se calma, lo que reduce el riesgo de guerra y fortalece las posibilidades de China de lograr una reunificación pacífica.

Pero si, por el contrario, Rusia pierde la guerra, entonces los imperialistas vuelven por sus fueros y utilizan su victoria como prueba de que pueden debilitar a China de la misma manera que lo hicieron con Rusia. Eso llevaría a China a recurrir a la fuerza con Taiwán.

Hace muchos años que China ha trazado las líneas rojas, que los imperialistas tratan de sobrepasar. La principal de ellas está en Taiwán. Si Estados Unidos reconociera la independencia de Taiwán, sería una declaración de guerra contra China.

Los imperialistas saben que militarmente China es más débil que Rusia. Desde su nacimiento en 1949, tiene muy poca experiencia bélica, a diferencia de Rusia. Es un gigante con los pies de barro, por más que sea la primera potencia económica del mundo.

No es ningún secreto: aunque el gobierno de Pekín está a favor de una solución pacífica con Taiwán, se prepara para cualquier eventualidad.

China ha crecido con la política de “puertas abiertas” que Estados Unidos impuso al mundo en la posguerra, y quiere mantenerla. Los mercados mundiales son complementarios y de ellos se pueden extraer beneficios para todos. Pero no se hacen ilusiones sobre los nuevos planes que elaboran en Washington para romper la baraja.

China se ha convertido en el enemigo principal porque es un bocado más grande y un enemigo más débil que Rusia. Pero en caso de una guerra similar a la de Ucrania, Europa podría aportar poco y Estados Unidos lo tendría mucho más complicado, incluso contando con Japón y Corea del sur.

Estados Unidos ya no se hace ahora las ilusiones que se hizo el año pasado con Rusia: las sanciones no van a servir para nada y la guerra económica tampoco. El bloqueo no ha puesto a Rusia de rodillas y tampoco lo van a lograr con China.

En el plano diplomático, hace muchos años que China ganó la partida. El mundo reconoce que Taiwán es parte integrante de China y, por lo tanto, cualquier alusión a la isla es un asunto interno de China. Las diferencias con Ucrania son abismales en este punto.

Otro vuelco diplomático: Pakistán e Irán pasan de rivales a socios

Las relaciones entre Pakistán e Irán han dado un giro significativo, con China de por medio. También en Asia Central aparece una nueva era en las relaciones diplomáticas y de defensa.

El jefe del ejército pakistaní, el general Asim Munir, se embarcó en una visita oficial a Irán, marcando un momento decisivo para los dos países vecinos. La visita tiene un peso inmenso, dadas las relaciones históricamente tensas entre Islamabad y Teherán, particularmente por sus lazos con Kabul y el tema apremiante de Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) expandiendo su influencia en la región volátil y turbulenta desde Baluchistán hasta el frontera iraní.

Este intercambio de alto perfil entre Pakistán e Irán se produce semanas después de que alcanzaran un acuerdo trilateral de seguridad con China. La reunión celebrada en Teherán involucró a figuras clave, incluido el presidente iraní Ebrahim Raisi, el jefe del ejército iraní, general de división Mohammad Bagheri, el ministro de Asuntos Exteriores Hossein Amir Abdollahian y el comandante del cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), general Hossein Salami.

Fue la primera interacción de alto nivel entre Irán y Pakistán después de años de relaciones diplomáticas inestables, en parte debido a la postura antiiraní de Estados Unidos y en parte debido a la inquebrantable hostilidad de Arabia saudí hacia Teherán: Riad ejerce una importante influencia política, financiera y religiosa sobre Pakistán.

La visita indica un deseo de cerrar la brecha y fortalecer los lazos, especialmente por el rumor de que el exjefe del ejército pakistaní, el general Qamar Javed Bajwa, firmó un acuerdo de defensa durante una visita anterior a Teherán en 2019.

Durante la última reunión, el presidente Raisi aludió sutilmente a los desafíos que plantean los “enemigos” que pretenden desestabilizar la región. Hizo hincapié en la necesidad de transformar la frontera entre Pakistán e Irán en una zona económica segura, promoviendo el comercio de la energía y los mercados. También se mencionó la finalización del llamado “Oleoducto de la Paz”. Mientras Irán está listo con su parte de la infraestructura, existe la expectativa de que Pakistán cumpla con la suya y ponga las ruedas en marcha para un corredor energético transformador.

El dirigente del IRGC, el general Salami, reforzó la opinión de Raisi de que las potencias internacionales han creado fisuras entre los países musulmanas de la región: “El IRGC está listo para trabajar en cooperación con el ejército pakistaní para cambiar las condiciones de seguridad en la frontera entre los dos países y convertirlos en fronteras económicas”.

Talibanes pakistaníes y baluchis

No se ha confirmado si las dos partes han deliberado sobre organizaciones armadas con sede en Afganistán, incluido el TTP, también conocido como los talibanes pakistaníes.

El cambio del panorama político en la región ha ampliado en gran medida el alcance y la importancia del TTP y sus amenazas asociadas. Ahora, la colaboración entre los separatistas baluchis y los militantes del TTP plantea un riesgo potencial de seguridad no solo para Islamabad sino también para Teherán.

La visita del jefe del ejército pakistaní se alinea con la expresión de desacuerdo de Teherán sobre los planes para transferir combatientes experimentados del TTP desde la frontera entre Pakistán y Afganistán a las provincias del norte de Afganistán. Irán ha expresado su preocupación a los dirigentes talibanes, con quienes también enfrenta desafíos relacionados con los refugiados y los problemas del agua.

Desde 2015-16 se estableció un vínculo definitivo entre los independentistas baluchis y el Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), y con el tiempo esa relación se ha intensificado gradualmente. La participación del TTP con el Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA) se hizo evidente cuando comenzaron a entrenar a los miembros del BLA en maniobras de convoyes, estrategias de emboscada y ataques de piquetes.

El TTP también brinda conocimiento y capacitación en la fabricación y uso de dispositivos explosivos improvisados, ya que han colaborado activamente con los terroristas suicidas del Grupo Majeed y se han convertido en una amenaza potencial para la seguridad de Islamabad y Teherán.

La situación se complicó cuando los talibanes afganos se negaron a firmar el Acuerdo de Doha y persistieron en otorgar refugio a las organizaciones armadas que operan en su territorio.

Para engañar a sus vecinos, el TTP, en cooperación con los talibanes afganos, asumió una identidad ficticia conocida como Tehrik-e-Jihad-e-Pakistan (TJP). Esta táctica de engaño se emplea para ocultar sus operaciones a Afganistán y aparentar que el TJP, y no el TTP, es responsable de las actividades militares desde el vecino Afganistán.

Allanando el camino para la colaboración

Dos avances estratégicos en el panorama geopolítico allanaron el camino para una colaboración estratégica entre Irán y Pakistán y eliminaron los principales obstáculos para la reanudación de relaciones cercanas y amistosas entre ambos vecinos.

Uno de los principales obstáculos a los que se enfrenta Pakistán en sus relaciones con Irán tiene que ver con la influencia de Estados Unidos. Washington siempre se ha opuesto a cualquier colaboración entre Irán y Pakistán y ha trabajado activamente para socavar los esfuerzos conjuntos entre los dos países.

Sin embargo, tras el inicio de la Guerra de Ucrania, Estados Unidos cambió su perspectiva. Reconociendo el riesgo inminente de una gran crisis energética, respondió restableciendo las relaciones diplomáticas con países que antes había evitado.

Otro desafío que enfrentó Islamabad en sus relaciones con Teherán fue la rivalidad política entre Arabia Saudita e Irán. Involucrarse en cualquier negocio en el que participe Irán tenía el potencial de interrumpir las relaciones amistosas de Pakistán con Riad.

A pesar de la posición abiertamente neutral de Pakistán en la actual rivalidad entre las dos potencias de Asia occidental, es evidente que Islamabad se ha alineado indirectamente con Riad, como lo demuestra el entrenamiento, apoyo y colaboración con las fuerzas armadas saudíes. Por lo tanto, la afiliación de Pakistán con Arabia saudí ha limitado su capacidad para entablar negociaciones sustantivas con Irán.

La presión sobre Pakistán se alivió tras el histórico acuerdo de paz negociado por China entre Arabia saudí e Irán el 10 de marzo de este año.

Señales positivas en el frente diplomático

A principios de este año, varios acontecimientos allanaron el camino para una interacción más estrecha entre Irán y Pakistán, preparando el escenario para la posterior visita del general Munir a Teherán.

En enero tuvo lugar una conversación telefónica entre los dirigentes militares de los dos países, durante la cual acordaron fortalecer su cooperación militar, en particular en lo que respecta a su frontera común, que se extiende a lo largo de casi mil kilómetros.

El general Bagheri, Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, destacó la importancia de aumentar la colaboración en materia de seguridad y defensa entre las dos repúblicas islámicas. El objetivo de esa colaboración es mejorar la seguridad, contrarrestar a las organizaciones terroristas, impulsar los esfuerzos económicos en la frontera y cultivar un sentido de amistad y camaradería.

En diciembre del año pasado, el embajador de Irán en Islamabad, Syed Muhammad Ali Husseini, se reunió con el jefe del ejército pakistaní en el cuartel general de Rawalpindi. El coronel Mustafa Ghanbarpour, agregado militar iraní en Pakistán, también estuvo presente en la reunión.

Durante la reunión el nuevo jefe del ejército de Pakistán expresó su oposición a las sanciones internacionales y al mismo tiempo expresó su apoyo al programa nuclear de Irán.

Munir destacó el inmenso potencial de desarrollo de la relación bilateral, especialmente en el ámbito económico, y subrayó la necesidad de capitalizar esas oportunidades.

A medida que la relación entre los dos países mejoró en mayo, el presidente iraní Raisi y el primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif abrieron el primer mercado fronterizo en la remota aldea de Pashin en la provincia suroeste de Baluchistán, en Pakistán. Es el primero de seis mercados que se construirán a lo largo de la frontera entre Pakistán e Irán en virtud de un acuerdo de 2012.

En junio el contraalmirante Shahram Irani, jefe de la armada de Irán, propuso la creación de una alianza naval en el Océano Índico compuesta por Bahrein, Arabia saudí, Emiratos Árabes Unidos, India y Pakistán. El principal objetivo de esa alianza marítima es preservar la seguridad marítima mundial.

La propuesta puede convertirse en una importante iniciativa de seguridad regional, y se espera que el gobierno de Pekín desempeñe un papel importante. Muchos observadores ven a países como China, Pakistán, Irán, Arabia saudí y Rusia como aliados naturales, debido a sus intereses superpuestos en un mundo cada vez más multipolar.

Esfuerzos trilaterales contra las organizaciones armadas

El viaje del general Asim Munir a Teherán ha añadido más tensión a las relaciones entre Kabul e Islamabad, en particular por la cuestión de los militantes del TTP que encuentran refugio en Afganistán.

Los dirigentes militares y civiles pakistaníes han dejado claro que esperan acciones de Kabul contra los militantes del TTP que operan desde suelo afgano. En respuesta, Pakistán amenazó con tomar medidas unilaterales para destruir los escondites de los militantes en Afganistán si fuera necesario. Kabul, por otro lado, señaló que el Acuerdo de Doha se firmó con Estados Unidos, no con Pakistán, lo que indica un creciente intercambio verbal entre ambos vecinos.

El nivel de cooperación regional entre Pakistán, Irán y China ha aumentado. Como ilustra su reciente conferencia en Pekín, ambos países esperan que China tome la iniciativa para abordar una variedad de problemas regionales apremiantes.

La disputa por el agua de Helmand entre los talibanes e Irán y la crisis del TTP entre Pakistán y Afganistán son dos ejemplos que deben abordarse a través de ese foro. La guerra verbal entre los diplomáticos pakistaníes y afganos es solo un escaparate, ya que los miembros del TTP ya se han mudado a la región de Hazara, que limita con Uzbekistán, Tayikistán y Kazajstán. Sin embargo, Irán tiene reservas sobre este movimiento.

Pakistán e Irán han colaborado para abordar el problema crítico de la lucha armada en la región fronteriza de Baluchistán. Un comandante del Frente de Liberación de Baluchistán (BLF) fue supuestamente eliminado en Irán después del primer diálogo trilateral entre Pakistán, China e Irán para acabar con la lucha armada.

Si es cierto, se puede indicar que quienes pongan en peligro el pacto de seguridad entre China, Pakistán e Irán pronto se enfrentarán a graves repercusiones. El escenario se volverá aún más serio con la reciente inclusión de Irán como miembro de pleno derecho de la Organización de Cooperación de Shanghai, junto con los miembros existentes China y Pakistán. Es probable que este desarrollo fortalezca los lazos defensivos entre el trío, lo que conducirá a más esfuerzos conjuntos para fortalecer su seguridad colectiva.

F.M. Shakil https://new.thecradle.co/articles/from-rivals-to-partners-pakistan-and-irans-diplomatic-turnaround

Estados Unidos quiere expulsar a China de sus redes digitales

El mercado mundial se fragmenta a pasos acelerados, como hemos explicado en entradas anteriores. Es un fenómeno que alcanza, en particular, a la tecnología, que no es un terreno de juego neutral, como ha puesto de manifiesto el caso de Huawei. Depende de satélites espaciales y de cables submarinos que, a su vez, dependen de las grandes potencias que los controlan.

Casi 1,4 millones de kilómetros de fibras revestidas de metal atraviesan los océanos del mundo, transportando el tráfico digital. Hay más de 500 cables submarinos activos o planeados, que transportan el 99 por cien de los datos intercontinentales y llegan a aproximadamente a 1.400 estaciones costeras en todo el mundo. Más de 10.000 millones de dólares en transacciones financieras pasan a través de estos cables cada día.

Un correo electrónico enviado desde Londres a Nueva York a través de uno de estos cables puede viajar en menos de un segundo. Los satélites transportan muchos menos datos y su costo de lanzamiento y operación es mucho más alto. Representan solo una pequeña parte del transporte de datos intercontinental y seguirán siéndolo durante décadas.

Durante años la industria de los cables submarinos ha estado dominada por los operadores de telecomunicaciones en gran parte públicos, aunque en la última década, los grandes monpolios tecnológicos han ocupado su lugar. Entre 2016 y 2022 gigantes estadounidenses, como Google, Meta y Microsoft, han invertido alrededor de 2.000 millones de dólares en cables, lo que representa el 15 por cien del total mundial. Durante los próximos tres años, invertirán 4.000 millones adicionales, lo que supone el 35 por cien del total.

Esos grandes monopolios también son grandes consumidores de ancho de banda, aproximadamente dos tercios de la capacidad. El resto lo revenden a clientes de todo el mundo.

La Guerra Fría bajo los océanos

La fragmentación del mercado mundial ya ha llegado a internet, que dejará de ser la red de redes. Los bloques económicos y políticos crearán redes separadas en cables separados por motivos que no son económicos, sino políticos.

No es una cuestión de competencia, ni una pugna entre “unos y otros”, como dicen los intoxicadores. Es mucho más simple: Estados Unidos ha excluido a China del mercado de cables submarinos porque quiere preservar su control por razones obvias, militares y políticas.

No es necesario aclarar que no se trata sólo de los cables. Estados Unidos intenta desalojar a China de toda la industria de las nuevas tecnologías digitales. No habrá equipos chinos en internet, ni tampoco mantenimiento, ni enlace posible entre Estados Unidos y China.

En 2020 Estados Unidos lanzó la iniciativa “redes limpias”, con el objetivo de prohibir el tendido de nuevos cables que conecten a Estados Unidos con China o Hong Kong. Uno de los cables más importantes construidos por Meta y Google, que debía conectar Estados Unidos con Hong Kong, fue bloqueado por Washington mientras su construcción ya estaba en marcha. Pacific Light Cable Network, que se puso en marcha el año pasado, ahora se detiene en Filipinas y Taiwán.

Los pretextos son conocidos, en especial el espionaje. Estados Unidos quiere “limpiar las redes digitales”. Aseguran que China espía a Estados Unidos, pero que lo contrario no ocurre: Estados Unidos no espía a China. Pues bien, es obvio que quien tiene una mejor plataforma de espionaje no es otro que Estados Unidos, que es quien controla la mayor parte de internet.

Desde 2020 la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos se asoció a instituciones públicas danesas para interceptar datos en terminales terrestres.

Las filtraciones de Snowden destaparon que el servicio de inteligencia británico GCHQ había recopilado datos de las estaciones terrestres que entran por cable por la costa de Reino Unido.

En 2018 Amazon, Meta y China Mobile acordaron trabajar conjuntamente para instalar un cable desde California a Singapur, Malasia y Hong Kong. Estados Unidos bloqueó la participación china en el cable estadounidenses y China Mobile tuvo que retirarse del consorcio.

En 2021 Meta y Amazon presentaron una nueva solicitud, esta vez sin intervención china, desvinculada de Hong Kong y con un nuevo nombre. El año pasado la retiraron, a pesar de que ya se había tendido la mayor parte del cable de 12.000 kilómetros. Cientos de millones de dólares que daron hundidos en el Pacífico.

La Ruta de la Seda digital

Para evitar la marginación, China ha comenzado a tender sus propios cables internacionales, lo que a la larga va a provocar la fragmentación de internet, justo en un momento en el que fluyen más datos entre Estados Unidos y China que en cualquier otro momento de la historia.

En 2015 el gobierno chino anunció una estrategia para invertir en la comunicación y el comercio electrónico de los países en desarrollo. Los cables submarinos son esenciales para una “Ruta de la Seda Digital”, que corre paralela a la construcción de carreteras, vías férreas, puertos y aeropuertos en los países en desarrollo.

El holding chino de telecomunicaciones, Huawei, se había abierto camino en el mercado de cables submarinos, a través de su empresa conjunta Huawei Marine, que es propiedad casi en partes iguales del instalador de cables submarinos con sede en Reino Unido, Global Marine.

En 2019 Huawei Marine logró captar alrededor del 15 por cien del mercado mundial. Fue poco antes de Estados Unidos iniciara la campaña de boicot en su contra. Trump impuso sanciones a Huawei y el grupo de telecomunicaciones se retiró rápidamente de la empresa conjunta de cable submarino. Un fabricante de cable regional chino poco conocido, Hengtong Group, compró Huawei Marine y lo rebautizó como HMN Tech.

Tras dos años de presiones por parte de Estados Unidos, en 2021 el Banco Mundial descartó un proyecto de cable para conectar tres países insulares del Pacífico, para evitar adjudicar el contrato a HMN Tech. Finalmente, el consorcio de empresas diseñó el cable Sea-Me-We 6 de 19.000 kilómetros que une el sudeste asiático con Europa y adjudicó el contrato a la estadounidense SubCom, a pesar de haber elegido originalmente a HMN Tech.

El consorcio que planea el tendido de dos próximos cables conectados, uno de los cuales unirá Europa con Jordania y el otro Jordania con la India, no invitó a HMN Tech a presentar una oferta porque Google es un inversor clave.

En la actualidad, se espera que HMN Tech encargue solo un cable por año para los años 2024 y 2025, cada uno conectando solo China con los países del sudeste asiático.

Pero los proyectos con inversores estadounidenses o aquellos con vínculos directos con el país no son los únicos afectados por la política de “redes limpias” y las sanciones del gobierno de Estados Unidos a HMN Tech en 2021. A medida que los tentáculos de la política exterior de Washington se despliegan gradualmente en todo el mundo, varios consorcios de construcción de cable que no se conectan a Estados Unidos ni utilizan fondos de Estados Unidos ahora excluyen a HMN Tech.

Con los cables cruzados

Cuando una empresa tiende un cable, primero debe determinar a qué clientes va dirigido. Para trabajar con grandes empresas como Google, Meta, Microsoft, primero hay que preguntar si quieren equipos chinos. Inevitablemente la respuesta es no.

Es poco probable que un nuevo proyecto de cable que une Singapur y Tailandia con India, que no tiene propietarios estadounidenses ni llega a territorio estadounidense, invite a HMN Tech a presentar una oferta debido a las presiones.

La marginación de China está empujando a las empresas a diseñar nuevas vías para enrutar el tráfico de internet. Las disputas sobre las aguas territoriales, los retrasos en la obtención de permisos y la prohibición del gobierno de Estados Unidos de cables que vayan directamente desde China o Hong Kong a Estados Unidos han contribuido a que varios consorcios de cable recientes (Apricot, Bifrost y Echo) se abran camino a través de Singapur, Indonesia, Filipinas y el territorio insular estadounidense de Guam, que está emergiendo como un nudo del tráfico digital.

A China la están marginando del mercado mundial de cables submarinos y el gobierno de Pekín ha tratado de volcarse en regiones fuera de las áreas de influencia comercial y política de Estados Unidos. Puede llevar a cabo proyectos en algunos países de Asia, África y América Latina, principalmente porque sus empresas de telecomunicaciones trabajan mucho más barato.

En Asia, donde la necesidad de ancho de banda y los cables para transportarlo están creciendo más rápido que en muchas otras partes del mundo, China Telecom, China Mobile y China Unicom están encabezando varios proyectos de cable importantes, incluidos dos que conectarán China con Singapur y Japón.

China ha tendido la infraestructura digital de África

Durante muchos años China ha tendido la infraestructura digital del continente africano. China Unicom fue un inversor clave en Sail, un cable de 5.800 kilómetros que une Brasil con Camerún, que entró en servicio en 2020. China Mobile también desempeñó un papel clave en el consorcio de cable 2Africa, que conecta grandes áreas de África con Europa y cuyas obras comenzaron en 2020. Este consorcio cuenta con Meta y Vodafone entre sus inversores.

Ahora eso no es posible, sobre todo si intervienen monopolios occidentales y si tratan de llegar a terminales europeas. Las cláusulas de “redes limpias” son cada vez más estrictas. El año pasado Peace, el cable que une a Pakistán con Francia a través de Kenia, tuvo que ser financiado y construido en su totalidad por empresas chinas, incluida HMN Tech. La obra fue posible porque las empresas occidentales quedaron fuera.

Si bien todavía HMN Tech va a la zaga de sus competidores, sus precios no tienen parangón. Son un 20 o un 30 por cien más baratos. Los inversores invitan a las licitaciones a HMN Tech sólo para reducir los precios de los demás. Es el caballo de Troya de los cables submarinos.

Por ejemplo, invitaron a HMN Tech a presentar una oferta por el cable Medusa, que une Egipto con Portugal, y por Africa-1, que une Kenia con Francia, pero finalmente fue relegado a favor del operador francés ASN.

China empieza a hacer lo mismo que Estados Unidos: equipar tres barcos para tender y mantener los cables, para reducir su dependencia de los barcos extranjeros. También presiona a las empresas que tienden cables en aguas chinas y el Mar de China Meridional para que utilicen cables producidos por HMN Tech. La tecnología no es neutral y los cables tampoco. El Mar de China Meridional es una de las áreas marítimas más críticas en la estrategia militar de China. El ejército quiere controlar cada enlace y cada pieza de infraestructura que hay en sus aguas.

Espionaje y sabotaje contra los cables

El sabotaje del Nord Stream ya estaba en la cabeza de las grandes potencias desde hace tiempo. El creciente temor por la seguridad de los cables llevó a algunos países a proteger aún más sus aguas territoriales, lo que ha provocado demoras en la obtención de permisos para tender y mantener cables. Varios países, incluidos Indonesia y Canadá, ahora exigen que solo ciertos barcos y operadores puedan tender y mantener cables en sus zonas económicas exclusivas.

Lo mismo cabe decir del mantenimiento de los cables, momento en el que son más vulnerables a la piratería y a la instalación de dispositivos para capturar o corromper datos. Cuando se fabrican o reparan cables, es posible insertar dispositivos de extracción de datos en repetidores (los componentes electrónicos que conectan diferentes secciones de cables para mantener la señal en distancias más largas).

Algunas potencias han contratado el mantenimiento de sus cables e infraestructuras con países rivales. No es suficiente marginar a China en el momento de tender los cables, sino impedir que sus empresas se encarguen del mantenimiento.

—https://ig.ft.com/subsea-cables/ https://www.ft.com/content/8f35bf1e-fe32-4998-9e13-a13bac23506d

Corea del Norte detiene a un soldado estadounidense

Un soldado estadounidense se encuentra actualmente detenido en Corea del Norte, según informó ayer NBC News. El soldado, que no ha sido identificado, cruzó la frontera desde el sur Corea hasta el norte.

El incidente se produce cuando el martes el submarino de propulsión nuclear Kentucky, atracó en la base naval de Busan en Corea del Sur. Estados Unidos dijo que esta visita demuestra su compromiso inquebrantable con la República de Corea y garantiza su determinación de proporcionar una disuasión continua.

Las tensiones ya son altas debido a las continuas provocaciones de Estados Unidos y la detención de un militar añade una capa de complejidad a una situación que es cada vez más tensa.

El mando de Estados Unidos en la región dijo que un ciudadano estadounidense, durante una visita de orientación, “cruzó, sin autorización, la Línea de Demarcación Militar y entró en la República Popular Democrática de Corea”.

Ambas partes mantienen conversaciones para resolver la situación. El soldado participaba en una visita a la Zona Conjunta de Seguridad, que forma parte de la zona de distensión entre los dos países. La región es muy sensible y está estrictamente vigilada, lo que hace que la situación del soldado detenido sea aún más preocupante.

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